ESCORPIO
(24 DE OCTUBRE AL 22 DE NOVIEMBRE)
Octavo del Zodı́aco constituido y quinto del constituyente (por elementos), el signo de
Escorpio es probablemente el má s controvertido, y en todo caso uno de los má s
misteriosos. Quizá porque toca dos arquetipos muy importantes que han sido a
menudo, -y siguen siendo en algunas sociedades-, un tema tabú para el ser humano:
Eros y Tanatos, el amor y la muerte. Y, en efecto, segú n la utilizació n que se haga de
ella, la fuerza escorpiana puede conducir a la generació n, a la creació n de formas
iné ditas, de nuevas realidades, o bien a la muerte, que puede ser simplemente la del
espı́ritu si el nativo persigue ú nicamente el goce de los sentidos, o incluso la del
cuerpo, en casos extremos.
Escorpio no es un lugar de reposo en el que uno pueda dedicarse a vegetar. El nativo
se verá impulsado a realizar un viaje que, segú n su nivel evolutivo, será hacia el
pasado, volviendo a situaciones ya superadas pero que le proporcionan seguridad, o
hacia el futuro, hacia un má s allá no explorado, una vez superados los condicionantes
emotivos. En este sentido, puede llegar a experimentar un gran interé s por la mı́stica o
la metafı́sica.
Al estudiar Cá ncer, el primer signo de Agua, vimos que en é l entraban en juego las
fuerzas emotivas. En Escorpio, segundo signo de Agua, esas fuerzas penetran nuestra
naturaleza humana y nos inundan por ası́ decirlo, convirtié ndonos en algo parecido a
pozo de amor. En Cá ncer plantamos las semillas del amor y en Escorpio esas semillas
arraigan en nuestra tierra humana dando lugar al amor de sı́ mismo. Los Escorpio son
personas que se idolatran, que viven en constante luna de miel consigo mismos, y ası́
debe de ser, ya que todo empieza por uno mismo y en el tema del amor las cosas no
son distintas. Debemos amarnos como condició n indispensable para luego poder amar
a los demá s.
El amor propio de los Escorpio los lleva a una alta valoració n de sı́ mismos y les
permite no caer en ciertas bajezas que les harı́an desmerecer a sus propios ojos.
Caminan ası́ con la frente muy alta, como solı́a decirse antes, y su conducta es de una
honradez a toda prueba. Estamos hablando de los Escorpio que expresan las
cualidades negativas son má s frecuentes que las positivas, y lo negativo de Escorpio es
que el amor de sı́ mismo le lleva a ponerse el listó n tan alto, que por bien que le traten
los demá s, siempre piensa que no le consideran como se merece y
va por el mundo con la susceptibilidad herida, vendiendo la idea de que nadie le
comprende.
Marte, el planeta regente del signo, le infundirá un deseo innato de lucha, una
apetencia natural por el combate. Para é l, cualquier acto, hasta el má s insignificante,
constituye un reto, una apuesta que hace consigo mismo y de la que es preciso no salir
perdedor, ya que su temor al ridı́culo, -que en ocasiones puede llegar a ser patoló gico-,
y su amor propio exacerbado no se lo permitirı́an. Se crece en la dificultad, en las
situaciones tensas o dramá ticas de toda ı́ndole porque le brindan la ocasió n de
demostrar su valı́a, su coraje y su tesó n.
Es para sı́ mismo un juez severo y riguroso, despiadado a veces. Nunca está satisfecho
con sus logros, por muy sonados que é stos sean; cuando obtiene un é xito o consigue
realizar uno de sus anhelos, su ambició n sin lı́mites ya está preparando el terreno
para una nueva actuació n. Suele ser muy exigente y duro con sus subalternos, es
perfeccionista y le gusta que los demá s lo sean. Su vida es una funció n sin entreactos,
una acció n continuada, un perpetuo suspense, como las pelı́culas de Hitchcock y si en
alguna ocasió n se toma un descanso, é ste só lo será aparente, la agitació n seguirá por
dentro. Siempre lleva puesto el "uniforme de trabajo", no se lo quita ni los domingos.
podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que sin el poderoso influjo de esa clase
zodiacal, el mundo no avanzarı́a tan deprisa.
En el nativo de Escorpio, la luz solar ilumina la personalidad emotiva interna
permitiendo al individuo ver claro en sı́ mismo y destacar en todas las actividades en
las que sea preciso trabajar por dentro: cirugı́a, ginecologı́a, industria, minerı́a, y
tambié n policı́a y ejé rcito. La mayorı́a de estos trabajos supone una transformació n
penosa, y en esto radica precisamente la tarea escorpiana: en la modificació n de
ciertos estados, situaciones o materias de cara a la obtenció n de un estado superior,
má s perfecto que el anterior.
El nativo de Escorpio tiene que sentirse como una parte activa de la creació n, darse
cuenta de que posee atributos divinos, como por ejemplo la libertad de crear a su
antojo. Por ello, sea o no consciente de su papel, siempre tenderá a querer imponer
sus criterios, a adoptar una actitud de ordeno y mando al amparo de su autoridad
natural. Y se ganará a menudo la enemistad o cuanto menos la crı́tica de sus
congé neres. El amor a sı́ mismo, la autoadmiració n, es una etapa que es necesario
atravesar, pero en la que no hay que detenerse, ya que el nativo tiene que prepararse
para la etapa siguiente del Zodı́aco constituyente, -la de Piscis-, en la que deberı́a
aprender a derramar ese amor sobre los demá s.
Los errores que cometa, -que puede a veces ser garrafales, como es ló gico al estar
metido tan de lleno en el torrente de la acció n- será n muy positivos para é l, ya que le
ayudará n a cartografiar el terreno, a ver de lo que es capaz, y sufriendo en sus carnes
las consecuencias de sus actuaciones negativas, aprenderá a no repetirlas.
Vimos que Cá ncer está en analogı́a con las aguas de la lluvia; Escorpio lo está con las
aguas profundas, con los rı́os, los estanques, los pozos. Los Escorpio son excelentes
buceadores en las aguas abismá ticas, y como a nivel anı́mico será n excelentes
conocedores de sus emociones profundas y, por extensió n, de las emociones de los
demá s. Ello hace que
puedan abordar con é xito un trabajo de psicoanalistas, psiquiatras y, en general,
expertos en el conocimiento del alma humana.
Su programa profundo consiste en saber transmutar su personalidad emotiva, en ser
capaz de emular a Hefaistos-Vulcano (representarse de la faz superior de Marte,
regente del signo), el forjador mitoló gico que proporcionaba a los hé roes lanzas y
escudos que les permitı́an ganar batallas. Como é l, el nativo debe elaborar en su fuero
interno las armas (virtudes) que le permitirá ganarle la partida a su naturaleza
inferior, a su fuerza instintiva, que es muy poderosa. Si esta lucha no se produce por
dentro, a nivel moral (no suele ser muy frecuente, salvo en personas de gran elevació n
espiritual), entonces saltará al escenario fı́sico y el nativo realizará penosas hazañ as
deportivas, torneos, competiciones o bien trabajos arriesgados, sucios o peligrosos y
esta temá tica intentará decirle que debe llevar a cabo un trabajo interno penoso sobre
sus instintos.
Al disponer de un canal energé tico considerable, deberá procurar canalizarlo, a poder
ser a travé s de una actividad creativa. Los malos aspectos sobre planetas en este signo
pueden resultar terribles, porque convierten el amor hacia sı́ mismo en odio hacia sı́
mismo, y aparece entonces la figura de la persona auto-destructiva, que busca
humillació n, el castigo y que hace lo posible por verse desmerecida a los ojos de los
demá s, aparecen los complejos, -entre ellos el narcisismo-, las angustias existenciales
y los deseos de autoaniquilarse, llevando ası́ el malvivir a este nativo y a las personas
que comparten su existencia.
Existan o no aspectos disonantes, frente a un Escorpio es preferible no bajar nunca la
guardia del todo, ya que posee, al igual que el animal que simboliza grá ficamente el
signo, un poderoso aguijó n siempre dispuesto a entran en acció n cuando la ocasió n lo
requiera.
Cá ncer, como primer signo de Agua, guardaba relació n con el Fuego, primero de los
elementos. En cambio Escorpio es el signo Agua-Agua y, por consiguiente, las
emociones tienen un dominio absoluto sobre las personas nacidas en é l. Los deseos,
las emociones, el amor será n los guı́as y tutores de sus vidas, y ni las fuerzas morales,
ni las intelectuales tendrá n influencia sobre ellas a la hora de tomar decisiones. Los
Escorpio evolucionados, los que han vivido muchas vidas, ya posee unas emociones
educadas, por ası́ decirlo, que obedecen a las leyes có smicas. Pero los Escorpio poco
evolucionados viven sin ley ni reglamento y só lo la experiencia los llevará a descubrir
lo que se puede y no se puede hacer.
Primer Decanato
El primer Decanato de Escorpio cubre los grados que van del 0 al 10 del signo, es
decir, los nacidos del 24 de octubre al 2 de noviembre (aproximadamente). Es el
Decanato Yod, regido por la Luna, que es al mismo tiempo regente de Cá ncer, signo
Yod de Agua. En el orden sefiró tico está regido por Hesed. En el Tarot es el domicilio
del 4 de copas. En este Decanato se realizan los trabajos de recapitulació n,
correspondientes a la etapa de Cá ncer.
Podrı́amos decir que los individuos de este primer Decanato son agua de lluvia y agua
profunda a la vez; es decir, que poseen virtudes
purificadoras y, al mismo tiempo, en su fondo humano residen emociones complejas,
sentimientos impenetrables. Su asignatura pendiente los vincula a personas de su
pasado ancestral, con las que no cumplieron en pasadas encarnaciones y deben volver
a ellas para darles ese amor puro que só lo aparece n la etapa infantil, cuando el
hombre no ha sido aun maleado por los avatares de la vida. Es por ello que, muy a
menudo, los Escorpio del primer Decanato nacen en familias a las que está n unidos
por lazos ká rmicos y, una vez cumplida la obligació n de dar a sus padres un amor
puro, se desvinculan de ellos y sus relaciones familiares son prá cticamente
inexistentes. Pero tambié n se dan casos de gente que, asustada por la incó gnita del
futuro, se identifican con su pasado y construye su vida de manera que puedan seguir
siendo la criatura inocente que fueron. Son los clá sicos Peter Pan que no quieren
crecer, que viven soñ ando con un retorno al vientre de su madre, volviendo la espalda
a las tareas evolutivas.
Escorpio es el He de los signos de Agua y en é l se desarrollan trabajos de
interiorizació n de los sentimientos. Si en Cá ncer las fuerzas sentimentales se
desencadenaban sin que apareciese el objeto que se beneficiara de ese amor, en
Escorpio el objeto ha aparecido ya: es uno mismo. El manantial del amor se ha
interiorizado y el hombre ama su estructura interna y se cree rey de la Creació n,
artı́fice de todo cuanto existe en la Tierra.
En el primer Decanato las dos fuerzas se combinan; las de Cá ncer y las de Escorpio, de
modo que por un lado el soplo puro del amor sigue mandando, pero en lugar de
expandirse libre hacia todo lo creado, como sucedı́a en el primer Decanato de Cá ncer,
aquı́ el manantial de los sentimientos es captado para la edificació n del yo individual,
y ello da lugar a la entronizació n del super-yo, dado que el individuo capta en su
provecho una fuerza natural que en su estado puro permite entroncar
conscientemente al hombre con Dios, puesto que si Aries es la puerta de comunicació n
inconsciente entre Dios y el hombre, Cá ncer es la puerta de comunicació n consciente,
aunque es ese estadio el hombre no pueda explicarse có mo es posible que esto sea ası́.
Será en Libra cuando la razó n de este ligamen aparecerá y el hombre podrá
comprender el mecanismo que lo une al Creador.
El individuo inscrito en el programa del primer Decanato de Escorpio no debió utilizar
en su momento las posibilidades que le ofrecı́a Cá ncer de amar el universo entero,
comprendidos en é l todos los seres inferiores y los superiores, hasta la divinidad, y
por ello ahora esas fuerzas, en lugar de dispersarse, se interiorizan en é l a fin de que,
amá ndose como modelo reducido que es del universo, pueda amar todo un mundo
construido a su imagen y semejanza.
Si la diná mica de este Decanato no encuentra obstá culos, en una primera etapa este
individuo será Narciso, adorando su propia imagen y exaltá ndose má s allá de lo
imaginable. Luego, poco a poco, ha de descubrir en é l el modelo de universo que
representa y si llega al final del viaje, é l mismo será la puerta que le permitirá
contemplar todas las bellezas del mundo e intuir la existencia de un Creador. Aquı́
podrı́amos poner como ejemplo al genial pintor Pablo Picasso.
Pero el gran peligro de este Decanato consistirá en que este viaje no llegue a su final.
Si el impulso interiorizador de Escorpio es má s fuerte que el de Cá ncer, el primero
esclavizará al segundo y el individuo permanecerá toda su vida en su posició n
narcisista, como un pueril adorador de sı́ mismo. Pueril porque su propia estimulació n
será tan exagerada que despertará la hilaridad de quienes lo contemplen, -vé ase el
caso del jugador de fú tbol Diego Armando Maradona, que siendo el mejor jugador del
mundo, teniendo casi todo lo que se puede desear, ha estado en varias ocasiones a
punto de destrozar su carrera por culpa de su orgullo desmedido-, Y será el hecho de
no tomarlo en serio lo que le ayude quizá a ver cuá n desorbitado es ese amor que se
profesa.
Los planetas en este Decanato activará n esta diná mica y el individuo encontrará
"razones" de autoestimarse; se encontrará en contextos humanos en los que podrá
lucirse, sobre todo si estos planetas forman buenos aspectos; será una persona
abnegada, cuyo mayor deseo consistirá en ser ú til a sus semejantes. Será el hé roe, el
hombre que realiza una hazañ a singular y que se siente satisfecho de sı́ mismo aunque
los demá s no lo comprendan, ya que siendo un signo de interiorizació n, las cosas
ocurren por dentro y no por fuera, es decir, ese individuo enormemente las cosas que
hace, magnificá ndolas, dado el amor que se profesa a sı́ mismo, mientras que las
personas que le rodean considerará n que es normal lo que a é l le parece un sacrificio y
una hazañ a tan grandes. Un amor propio exagerado da una enorme riqueza interna y
suscita un gran interé s humano.
Los malos aspectos sobre este sector obligará n al individuo a ser hé roe en
circunstancias dramá ticas. La persona buscará los ambientes conflictivos para ejercer
la autoestimació n en la dificultad, a fin de que no queden dudas de que está llevando a
cabo algo realmente meritorio, pero como vivı́a un drama a propó sito, metié ndose en
lı́os que podı́a haber evitado, los demá s, que no comprenden la funció n de qué
mecá nica se ha metido en ellos, si por un lado lo admiran, por otro se dicen que se ha
metido en complicaciones porque ha querido. Por otra parte, para forzar la
admiració n, esa persona se inventará heroicidades, podemos encontrarnos ante la
figura del bombero que prende fuego a un edificio para luego arriesgar su vida
apagá ndolo, o, si tiene un papel dirigente en la sociedad, declarará una guerra para
luego poder vanagloriarse de haberla ganado; se atribuirá vivencias sacadas de las
novelas, del cine, que los demá s fingirá n creer para no llevarle la contraria. Pero quien
se las creerá será é l, y esas vivencias inventadas pasará n a formar parte de su
patrimonio espiritual como si las hubiese vivido. Los malos aspectos pueden dar lugar
a personas de gran peligrosidad, no porque haya en ellas una sed de mal, sino porque
necesitan vivir peligrosamente para hacerse admirar. El tristemente famoso
exterminador Klaus Barbie, nació con el Sol en este Decanato.
Con buenos o malos aspectos, es difı́cil vivir con una persona con este Decanato muy
activado, porque su propia estima será siempre superior a sus mé ritos reales.
Entonces siempre le parecerá que los demá s no lo estiman en todo su valor, que no lo
comprenden, y desarrollará un sordo resentimiento hacia ellos. En la ú ltima etapa de
su vida quizá tome
conciencia de que el amor de sı́ mismo es una clave para que encuentre el amor de
Dios y se convertirá en un hombre abnegado.
Segundo Decanato
El segundo Decanato de Escorpio cubre los grados que van del 10 al 20 del signo, es
decir, los nacidos del 3 al 12 de noviembre (aproximadamente). Es el Decanato He,
regido por Marte que rige, asimismo, la totalidad del signo. En el orden sefiró tico está
regido por Gueburah. En el Tarot es el domicilio del 5 de copas. En este Decanato se
desarrollan los trabajos de interiorizació n de los sentimientos, propios de Escorpio.
La clave de este Decanato es Agua-Agua que, en el plano anı́mico, son sentimientos,
emociones, deseos que se oponen a sı́ mismos, que permanecen encerrados en una
esfera profunda sin aflorar al exterior. El individuo se encuentra ası́ como en un
mundo de silencio, aislado de los demá s por una pared invisible, viviendo
intensamente hacia adentro en lugar de hacerlo hacia afuera. Nadie sabe lo que siente;
nadie sabe la explosió n de vida que se desarrolla en su interior. Quizá quienes le
observan digan que no se interesa por nada, que es el clá sico: "no sabe, no opina, no
contesta", pero se equivocan, porque hay en é l una gran sensibilidad que no encuentra
cauces para expresarse y el dı́a menos pensado se descuelga con un acto desmesurado
que nadie habı́a previsto.
En este Decanato se produce la gran succió n de toda la vida desplegada hasta
entonces, la procedente del ciclo de Fuego y del ya comenzado ciclo de Agua, hacia el
interior del individuo: es como la noche que se traga el dı́a, para luego, al siguiente
amanecer, volverlo a sacar. La creació n va por dentro y el individuo vive
externamente como en una gran noche, cuando en su interior todo es luz.
Esa iluminació n de su naturaleza interna hará que este nativo no obedezca a las
influencias exteriores, que no ve, dado que en el exterior es de noche, sino a las
interiores, que percibe con meridiana claridad. En té rminos modernos, dirı́amos que
obedece a razones inconscientes, o que sigue la voz de su conciencia, de sus razones
ı́ntimas, de modo que, visto desde fuera, su comportamiento será para los que lo
observan un misterio, dado que no verá el obstá culo o el abismo exterior que todos
ven y, ante la dificultad o la facilidad, su lı́nea será totalmente iló gica.
No se puede amar lo que no se ve, de modo que si ese individuo se ama a sı́ mismo, es
porque la luz está en su interior y vive deslumbrado por el espectá culo de su
naturaleza interna. En ella encontrará la verdad, el orden, la armonı́a; en ella
descubrirá Dios y la compresió n de su transcendencia. Ciego para lo exterior,
contemplará fascinado el esplendor de la obra divina en su seno.
Pero en la naturaleza, todo es diná mico y lo que permanece en un estado determinado
sin evolucionar, se pudre o se deseca. Si é ste es el punto de arranque del segundo
Decanato de Escorpio, su diná mica natural lo llevará a formar su concepció n interna.
No en vano Escorpio es el signo del aburrimiento. El itinerario obligado del nativo del
segundo Decanato
será comunicar su luz al mundo exterior, buscar fuera esa armonı́a que ha descubierto
dentro y comunicar a los demá s su felicidad interna.
Si no lo hace, el panorama interior se cristalizará , se hará duro como una piedra y ya
no asimilará nuevas energı́as, las cuales, tras chocar con ese sueñ o interno petrificado,
regresará n a su primitivo centro, o sea, que el manantial de la emotividad procedente
de Cá ncer, volverá a Cá ncer y en ese viaje de retorno se llevará el alma de Escorpio
que no ha sabido arrojar fuera de é l su luz, producié ndose ası́ el retorno al pasado del
que ya hemos hablado al referirnos a este signo y al Vav, ese estado de las energı́as
que refleja la temá tica de Escorpio.
Viviendo intensamente por dentro y no por fuera, acabará sabiendo mucho sobre los
mecanismos del alma. Al observar el efecto de las pasiones sobre su propio cuerpo,
calibra la intensidad de los impulsos, de las pasiones que recibe la sociedad, y luego,
por analogı́a, estudia esas influencias en los demá s individuos, de modo que puede
llegar a ser una eminencia en el dominio del conocimiento del alma. Pero, siendo un
ser silencioso por excelencia, no ejercerá una influencia directa sobre la sociedad, si
bien, indirectamente, puede ser un increı́ble centro de presió n. Pocos podrá n escapar
a su influjo directo o indirecto, ya que la mayor parte de las veces actú a de manera
inconsciente sobre la mente de los demá s, llevá ndolos a cometer todo tipo de
acciones, sean positivas o negativas, ya que puede incluso convertirse en el inductor
de un crimen, si en lugar de acumular amor en su naturaleza interna, acumula odio.
Todo ello nos lleva fá cilmente a la compresió n de que los nativos del segundo
Decanato de Escorpio son elementos psı́quicos de primer orden, capaces de
comunicarse de alma en alma; de recibir y de captar mensajes telepá ticos y, sobre
todo, aptos para comprender la dialé ctica del cosmos sobre su propio ser interno y,
por extensió n, de entender la diná mica có smica en toda su plenitud. Será el suyo un
entendimiento emocional, que no podrá expresar en ideas coherentes, no podrá
aportar esas "pruebas" que piden los cientı́ficos con carnet. Pero si lo sometemos a
observació n, será para nosotros un almacé n de datos de primera magnitud.
Si buscamos en el mundo social las analogı́as con ese estado de cosas, veremos que
unos individuos que ven con tanta claridad lo que hay dentro de ellos, tienen que
destacar en todo tipo de profesiones en que sea preciso trabajar por dentro. Ası́
tenemos que será n excelentes cirujanos y tal vez se diga de ellos que son capaces de
realizar una operació n con los ojos cerrados. Y como las má quinas industriales está n
hechas a la imagen y semejanza de la naturaleza humana, tambié n será n excelentes
ingenieros industriales. Mé dicos, ginecó logos, ingenieros, mineros, encontraremos en
los bajos escalones a carniceros y charcuteros.
Los buenos aspectos sobre este Decanato ayudará n a la feliz ejecució n de los procesos
naturales, el amor propio se convertirá en amor al pró jimo y vivirá n rodeados de
afectos y de atenciones.
Los malos aspectos hará n que el espectá culo interior que se ofrece a la contemplació n
de la persona no sea armó nico, de manera que su exteriorizació n tampoco lo será y el
individuo se lanzará a la bú squeda de todo lo que se parece a esta visió n interna.
Faltando de toda ló gica, irá obstinadamente al encuentro del mal, ahı́ donde se halle y
vivirá
auté nticamente en el infierno. Puede convertirse en una esponja de todo el odio que
circule a su alrededor.
Los malos aspectos sobre este Decanato constituyen un punto muy delicado y la
persona que no los tiene deberı́a procurar no asociarse a otro individuo que, en su
tema, tenga planetas que formen malos aspectos sobre el suyo, en cuyo caso jugarı́an
como si fuera ella misma quien los tuviere.
Tercer Decanato
El tercer Decanato de Escorpio cubre los grados que van del 20 al 30 del signo, es
decir, los nacidos del 13 al 22 de noviembre (aproximadamente). Es el Decanato Vav,
regido por Jú piter, que rige a su vez Piscis, el signo Vav de Agua. En el orden sefiró tico
está regido por Tiphereth. En el Tarot es el domicilio del 6 de copas. En este Decanato
se realizan trabajos de anticipació n, correspondientes a la etapa de Piscis.
En Piscis, los sentimientos, los deseos, las emociones, despué s de haber entrado por la
puerta de Cá ncer, de haber estacionado en nosotros a travé s de Escorpio, son
expulsados al exterior. En el tercer Decanato tiene lugar esa diná mica de
interiorizació n-expulsió n del amor, de modo que los nacidos en é l captan mejor los
amores con facilidad. Les será difı́cil conservar un amor, no porque el otro los deje de
amar, sino porque ellos mismos rechazan el afecto que un dı́a acogieron como si fuese
a durar toda una eternidad. Y es que han venido esencialmente a experimentar los
efectos de la diná mica amor-desamor, una diná mica en la cual cada fase dura, por lo
general, toda una vida: una para amar y otra para desamar. Ellos se anticipan y
realizan el trabajo en una sola existencia. Vivirá n ası́ constantes aventuras que pueden
alcanzar elevados ı́ndices de apasionamiento, dado que Escorpio es el signo que rige el
sexo. Será n personas muy buscadas para la actividad sexual y, de hecho, se dan
muchos casos de artistas de pelı́culas pornográ ficas en cuyo tema astral figuran
muchos planetas en el tercer Decanato de Escorpio. El prı́ncipe Carlos de Inglaterra o
Bo Derek, la actriz conocida mundialmente por su "cuerpo 10" tienen el Sol en este
Decanato. En este ú ltimo caso, la diná mica amor-desamor se presenta como un trabajo
profesional y, realizá ndolo ya en la ficció n, la interesada puede conservar un amor
permanente en la vida real.
Hemos visto que Escorpio es el signo en el cual los sentimientos se interiorizan, dando
lugar al amor propio, mientras Piscis, representando la etapa siguiente, es signo de
exteriorizació n sentimental. Ası́ pues, este individuo del tercer Decanato será preso de
dos movimientos que se oponen entre sı́, uno orientado hacia el interior y otro hacia el
exterior. Si ambos movimientos entraran en fase diná mica al mismo tiempo, darı́an
lugar a la figura del indeciso, del perplejo, del que se encuentra en permanente estado
de duda entre el amor de sı́ mismo y el amor al pró jimo.
Afortunadamente, en el Universo las fuerzas no se desencadenan al mismo tiempo,
sino sucesivamente. Cada Decanato, como cada grado, tiene su tiempo de dominio
absoluto. Los Decanatos tienen cuarenta
minutos de regencia por dı́a; los grados disponen tan só lo de cuatro minutos de
tiempo, suficiente para sintonizar con ellos, siempre que dispongamos de un
calendario que nos permita saber cuá les son los cuatro minutos de reinado de tal o
cual grado.
Por lo tanto, si ese individuo actuara sincronizando con los relojes có smicos, sabrı́a
perfectamente qué momento de la jornada puede dedicarle al amor a sı́ mismo y qué
momento es el idó neo para dedicarse a los demá s. Peor la vida social no está
organizada de acuerdo con los ritmos có smicos; no se presta a que actuemos en
sincronismo con ellos, de modo que las dos corrientes pueden concentrarse en el
individuo del tercer Decanato para sumirlo en la perplejidad de que hemos hablado.
El trabajo de Escorpio conduce al perfecto conocimiento de sı́ mismo, en lo que al
aspecto sentimental se refiere. Si este trabajo se hace a medias, porque al mismo
tiempo se está realizando el correspondiente a un perı́odo ulterior, es evidente que se
hará mal, que no se hará en las condiciones adecuadas. Un mal conocimiento de sı́
mismo, una ignorancia de su propia identidad emotiva, orientará al individuo hacia
personas, agrupaciones, lugares que tampoco responden a su auté ntico modo de ser,
de forma que sus relaciones con ellas no será n estables. A medida que avance en la
compresió n de sı́ mismo, se proyectará tambié n hacia personas, entidades, lugares,
que respondan a la conciencia de su ser interior.
Ahora bien, los trabajos de anticipació n y de recapitulació n responden a necesidades
de la personalidad espiritual en lo relativo a las experiencias. Y esas necesidades
pueden ser generadas por la impaciencia en alcanzar metas a las que no se ha
accedido aú n de una manera natural o, al contrario, porque se realizaron
imperfectamente ciertos trabajos, que deben ser completados al tiempo que se inician
los de la nueva etapa. Por consiguiente, aplicando esa regla al tercer Decanato de
Escorpio, puede que el individuo está completando el trabajo de amarse a sı́ mismo y
realizando el que le corresponde en su proceso evolutivo de amar a los demá s, o bien
que su impaciencia lo lleve a quemar etapas, realizando trabajos anticipados.
El signo de Escorpio rige las funciones sexuales. En é l la semilla del nuevo ser,
procedente de Cá ncer, se interioriza en el cuerpo femenino. En este sentido la
diná mica interiorizació n-exteriorizació n propia de este Decanato, ha de ser
productora de nacimientos y por ello este espacio zodiacal será un lugar de lata
fecundidad.
Escorpio es un signo fijo, cuya diná mica consiste en interiorizar lo que viene de la
sociedad y conservarlo durante mucho tiempo, pero en este tercer Decanato todo
resulta precario y la experiencia profunda a realizar es precisamente la de la
precariedad de todo lo que nos rodea. Estamos en un mundo que evolucione de una
forma fantá stica, y evolució n significa cambio. Es preciso que nosotros cambiemos
para seguir las pautas del cosmos; que vayamos má s allá de los afectos, de los
encadenamientos a personas o situaciones. En este Decanato el individuo adquiere
clara conciencia de que esto es ası́ y aprende a no encadenarse al amor.
Los buenos aspectos sobre este Decanato han de permitir al individuo la feliz
realizació n de su doble programa, han de facilitar la
fecundidad y los partos. La persona entrará y saldrá de las situaciones
armoniosamente, sin sobresaltos, integrando su pasado a su futuro felizmente, es
decir, sabrá pasar de un amor a otro sin traumas.
En cambio, los malos aspectos perturbará n la mecá nica de esa conjunció n de fuerzas,
hará n que la coordinació n falle, que el nuevo amante aparezca cuando el otro está
todavı́a en la cama o en el armario y, tanto el amor de sı́ mismos como el de los demá s
tendrá lugar en circunstancias dramá ticas, en situaciones extremas. La vida del
interesado puede convertirse en un auté ntico vodevil. Tambié n pueden dar
embarazos accidentados, partos difı́ciles.
La principal cualidad de los Escorpios es la fidelidad a un amor. Esa fidelidad se ve
alterada en el tercer Decanato, por las razones que acabamos de exponer, pero en el
tiempo que dura un amor, tambié n el ciudadano del tercer Decanato es fiel y se jugará
la vida por defender predominantemente en la sociedad, puesto que su Casa X, la
profesional, se encuentra en Leo, un siglo de mucho brillo.