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Lectura Bíblica: 1 Reyes y Hechos

1. Salomón cometió apostasía al adorar dioses extranjeros, lo que enfureció a Dios. Dios le dijo que dividiría el reino después de su muerte. 2. Cuando Roboam se convirtió en rey, impuso tributos más pesados a Israel, por lo que las 10 tribus se rebelaron bajo Jeroboam. 3. Saulo, que perseguía a los cristianos, fue cegado por una luz celestial en el camino a Damasco y se convirtió al cristianismo.
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Lectura Bíblica: 1 Reyes y Hechos

1. Salomón cometió apostasía al adorar dioses extranjeros, lo que enfureció a Dios. Dios le dijo que dividiría el reino después de su muerte. 2. Cuando Roboam se convirtió en rey, impuso tributos más pesados a Israel, por lo que las 10 tribus se rebelaron bajo Jeroboam. 3. Saulo, que perseguía a los cristianos, fue cegado por una luz celestial en el camino a Damasco y se convirtió al cristianismo.
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LECTURA BIBLICA DEL DIA, LUNES 13 DE JUNIO DEL 2022

1 REYES 11:1-12:19; HECHOS 9:1-25; SALMOS 131; PROVERBIOS 17:4-


5 (REINA-VALERA 1960)

1 Reyes 11:1-12:19

Apostasía y dificultades de Salomón

11 Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón,


a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de
Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las
heteas; 2 gentes de las cuales Jehová había dicho a los
hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a
vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros
corazones tras sus dioses. A estas, pues, se juntó Salomón
con amor. 3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas
concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. 4 Y
cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su
corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto
con Jehová su Dios, como el corazón de su padre
David. 5 Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los
sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 6 E
hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió
cumplidamente a Jehová como David su padre. 7 Entonces
edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable
de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a
Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. 8 Así hizo
para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban
incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.

1
9
Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón
se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había
aparecido dos veces, 10 y le había mandado acerca de esto,
que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que
le mandó Jehová. 11 Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto
ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis
estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo
entregaré a tu siervo. 12 Sin embargo, no lo haré en tus
días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de
tu hijo. 13 Pero no romperé todo el reino, sino que daré
una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor
a Jerusalén, la cual yo he elegido.
14
Y Jehová suscitó un adversario a Salomón: Hadad
edomita, de sangre real, el cual estaba en Edom. 15 Porque
cuando David estaba en Edom, y subió Joab el general del
ejército a enterrar los muertos, y mató a todos los varones
de Edom 16 (porque seis meses habitó allí Joab, y todo
Israel, hasta que hubo acabado con todo el sexo
masculino en Edom), 17 Hadad huyó, y con él algunos
varones edomitas de los siervos de su padre, y se fue a
Egipto; era entonces Hadad muchacho pequeño. 18 Y se
levantaron de Madián, y vinieron a Parán; y tomando
consigo hombres de Parán, vinieron a Egipto, a Faraón rey
de Egipto, el cual les dio casa y les señaló alimentos, y aun
les dio tierra. 19 Y halló Hadad gran favor delante de
Faraón, el cual le dio por mujer la hermana de su esposa,
la hermana de la reina Tahpenes. 20 Y la hermana de
Tahpenes le dio a luz su hijo Genubat, al cual destetó
2
Tahpenes en casa de Faraón; y estaba Genubat en casa de
Faraón entre los hijos de Faraón. 21 Y oyendo Hadad en
Egipto que David había dormido con sus padres, y que era
muerto Joab general del ejército, Hadad dijo a Faraón:
Déjame ir a mi tierra. 22 Faraón le respondió: ¿Por qué?
¿Qué te falta conmigo, que procuras irte a tu tierra? Él
respondió: Nada; con todo, te ruego que me dejes ir.
23
Dios también levantó por adversario contra Salomón a
Rezón hijo de Eliada, el cual había huido de su amo
Hadad-ezer, rey de Soba. 24 Y había juntado gente contra
él, y se había hecho capitán de una compañía, cuando
David deshizo a los de Soba. Después fueron a Damasco y
habitaron allí, y le hicieron rey en Damasco. 25 Y fue
adversario de Israel todos los días de Salomón; y fue otro
mal con el de Hadad, porque aborreció a Israel, y reinó
sobre Siria.
26
También Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda,
siervo de Salomón, cuya madre se llamaba Zerúa, la cual
era viuda, alzó su mano contra el rey. 27 La causa por la
cual este alzó su mano contra el rey fue esta: Salomón,
edificando a Milo, cerró el portillo de la ciudad de David su
padre. 28 Y este varón Jeroboam era valiente y esforzado; y
viendo Salomón al joven que era hombre activo, le
encomendó todo el cargo de la casa de José. 29 Aconteció,
pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de
Jerusalén, le encontró en el camino el profeta Ahías
silonita, y este estaba cubierto con una capa nueva; y

3
estaban ellos dos solos en el campo. 30 Y tomando Ahías la
capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce
pedazos, 31 y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez
pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí
que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te
daré diez tribus; 32 y él tendrá una tribu por amor a David
mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he
elegido de todas las tribus de Israel; 33 por cuanto me han
dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a
Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de
Amón; y no han andado en mis caminos para hacer lo
recto delante de mis ojos, y mis estatutos y mis decretos,
como hizo David su padre. 34 Pero no quitaré nada del
reino de sus manos, sino que lo retendré por rey todos los
días de su vida, por amor a David mi siervo, al cual yo
elegí, y quien guardó mis mandamientos y mis
estatutos. 35 Pero quitaré el reino de la mano de su hijo, y
lo daré a ti, las diez tribus. 36 Y a su hijo daré una tribu,
para que mi siervo David tenga lámpara todos los días
delante de mí en Jerusalén, ciudad que yo me elegí para
poner en ella mi nombre. 37 Yo, pues, te tomaré a ti, y tú
reinarás en todas las cosas que deseare tu alma, y serás
rey sobre Israel. 38 Y si prestares oído a todas las cosas que
te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo
recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis
mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estaré
contigo y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David,
y yo te entregaré a Israel. 39 Y yo afligiré a la descendencia

4
de David a causa de esto, mas no para siempre. 40 Por esto
Salomón procuró matar a Jeroboam, pero Jeroboam se
levantó y huyó a Egipto, a Sisac rey de Egipto, y estuvo en
Egipto hasta la muerte de Salomón.
Muerte de Salomón

(2 Cr. 9.29-31)
41
Los demás hechos de Salomón, y todo lo que hizo, y su
sabiduría, ¿no está escrito en el libro de los hechos de
Salomón? 42 Los días que Salomón reinó en Jerusalén
sobre todo Israel fueron cuarenta años. 43 Y durmió
Salomón con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de
su padre David; y reinó en su lugar Roboam su hijo.
Rebelión de Israel

(2 Cr. 10.1—11.4)

12 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había venido


a Siquem para hacerle rey. 2 Y aconteció que cuando lo
oyó Jeroboam hijo de Nabat, que aún estaba en Egipto,
adonde había huido de delante del rey Salomón, y
habitaba en Egipto, 3 enviaron a llamarle. Vino, pues,
Jeroboam, y toda la congregación de Israel, y hablaron a
Roboam, diciendo: 4 Tu padre agravó nuestro yugo, mas
ahora disminuye tú algo de la dura servidumbre de tu
padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te
serviremos. 5 Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días volved
a mí. Y el pueblo se fue.

5
6
Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos
que habían estado delante de Salomón su padre cuando
vivía, y dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a
este pueblo? 7 Y ellos le hablaron diciendo: Si tú fueres hoy
siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles
buenas palabras les hablares, ellos te servirán para
siempre. 8 Pero él dejó el consejo que los ancianos le
habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían
criado con él, y estaban delante de él. 9 Y les dijo: ¿Cómo
aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que
me ha hablado diciendo: Disminuye algo del yugo que tu
padre puso sobre nosotros? 10 Entonces los jóvenes que se
habían criado con él le respondieron diciendo: Así hablarás
a este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre
agravó nuestro yugo, mas tú disminúyenos algo; así les
hablarás: El menor dedo de los míos es más grueso que
los lomos de mi padre. 11 Ahora, pues, mi padre os cargó
de pesado yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo; mi padre
os castigó con azotes, mas yo os castigaré con
escorpiones.
12
Al tercer día vino Jeroboam con todo el pueblo a
Roboam, según el rey lo había mandado, diciendo: Volved
a mí al tercer día. 13 Y el rey respondió al pueblo
duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían
dado; 14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes,
diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a
vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os
castigaré con escorpiones. 15 Y no oyó el rey al pueblo;
6
porque era designio de Jehová para confirmar la palabra
que Jehová había hablado por medio de Ahías silonita a
Jeroboam hijo de Nabat.
16
Cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído,
le respondió estas palabras, diciendo: ¿Qué parte tenemos
nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de
Isaí. ¡Israel, a tus tiendas! ¡Provee ahora en tu casa, David!
Entonces Israel se fue a sus tiendas. 17 Pero reinó Roboam
sobre los hijos de Israel que moraban en las ciudades de
Judá. 18 Y el rey Roboam envió a Adoram, que estaba
sobre los tributos; pero lo apedreó todo Israel, y murió.
Entonces el rey Roboam se apresuró a subirse en un carro
y huir a Jerusalén. 19 Así se apartó Israel de la casa de
David hasta hoy.

Hechos 9:1-25

Conversión de Saulo

(Hch. 22.6-16; 26.12-18)

9 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los


discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, 2 y le pidió
cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si
hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los
trajese presos a Jerusalén. 3 Mas yendo por el camino,
aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente
le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4 y cayendo en
tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me

7
persigues? 5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy
Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces
contra el aguijón. 6 Él, temblando y temeroso, dijo: Señor,
¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y
entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 7 Y los
hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo
a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. 8 Entonces Saulo se
levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así
que, llevándole por la mano, le metieron en
Damasco, 9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni
bebió.
10
Había entonces en Damasco un discípulo llamado
Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él
respondió: Heme aquí, Señor. 11 Y el Señor le dijo:
Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en
casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he
aquí, él ora, 12 y ha visto en visión a un varón llamado
Ananías, que entra y le pone las manos encima para que
recobre la vista. 13 Entonces Ananías respondió: Señor, he
oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha
hecho a tus santos en Jerusalén; 14 y aun aquí tiene
autoridad de los principales sacerdotes para prender a
todos los que invocan tu nombre. 15 El Señor le dijo: Ve,
porque instrumento escogido me es este, para llevar mi
nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los
hijos de Israel; 16 porque yo le mostraré cuánto le es
necesario padecer por mi nombre. 17 Fue entonces Ananías
y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo:
8
Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el
camino por donde venías, me ha enviado para que recibas
la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18 Y al momento le
cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la
vista; y levantándose, fue bautizado. 19 Y habiendo tomado
alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días
con los discípulos que estaban en Damasco.
Saulo predica en Damasco

20
En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo
que este era el Hijo de Dios. 21 Y todos los que le oían
estaban atónitos, y decían: ¿No es este el que asolaba en
Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino
acá, para llevarlos presos ante los principales
sacerdotes? 22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y
confundía a los judíos que moraban en Damasco,
demostrando que Jesús era el Cristo.
Saulo escapa de los judíos

23
Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo
matarle; 24 pero sus asechanzas llegaron a conocimiento
de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche
para matarle. 25 Entonces los discípulos, tomándole de
noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una
canasta.

Salmos 131

9
Confiando en Dios como un niño

Cántico gradual; de David.


131 Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos
se enaltecieron;
Ni anduve en grandezas,
Ni en cosas demasiado sublimes para mí.
2
En verdad que me he comportado y he acallado mi alma
Como un niño destetado de su madre;
Como un niño destetado está mi alma.
3
Espera, oh Israel, en Jehová,
Desde ahora y para siempre.

Proverbios 17:4-5
4
El malo está atento al labio inicuo;
Y el mentiroso escucha la lengua detractora.
5
El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor;
Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.

10

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