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Impacto Ambiental de la Industria Textil

Este documento presenta información sobre dos empresas de la industria textil en Perú, TEXCORP S.A.C. y San Jacinto. TEXCORP tiene una denuncia por contaminación ambiental por ruido y emisiones, mientras que San Jacinto cumple con las normas medioambientales. El documento analiza por qué algunas empresas de textiles no cumplen con las regulaciones y los impactos de la contaminación de la industria, como el uso excesivo de agua y químicos.

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Impacto Ambiental de la Industria Textil

Este documento presenta información sobre dos empresas de la industria textil en Perú, TEXCORP S.A.C. y San Jacinto. TEXCORP tiene una denuncia por contaminación ambiental por ruido y emisiones, mientras que San Jacinto cumple con las normas medioambientales. El documento analiza por qué algunas empresas de textiles no cumplen con las regulaciones y los impactos de la contaminación de la industria, como el uso excesivo de agua y químicos.

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INSTITUTO SENATI

Entre las carreras de Administración Industrial y Marketing


CICLO 1

Curso: Técnicas y Métodos de Aprendizaje Investigativo

Docente: Harry Plasencia Contreras

Trabajo de Investigación:
¿Es tan difícil cumplir con las normas
medioambientales en la Industria Textil?

Alumnos:

.
.
.
.
.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN

El sector de la moda ha ido adquiriendo con el tiempo un carácter masivo, viéndose


modificados las maneras de producción y consumo a lo largo de los años.

La contaminación ambiental siendo la actividad humana la principal consecuencia para


la alteración de la biodiversidad siendo cada vez más fuertes los desastres naturales
que se separan en natural y artificial. La primera se trata de erupciones volcánicas,
terremotos, incendios forestales, tsunamis, etc y la segunda se trata más que todo por
causa de actividades del ser humano que hacen una mala gestión o uso de recursos
naturales y las causas por las que son ocasionadas son la deforestación, derrames de
petróleo, uso de químicos y pesticidas, residuos urbanos e industriales, radiación, etc.
Las consecuencias principales de esta son pérdida de la biodiversidad, calentamiento
global, desarrollo de diferentes enfermedades, lluvia ácida, derretimiento de los
casquetes polares, aumento de las temperaturas, etc. Afectando el ecosistema que
sufre de manera directa. Datos de la OMS afirman que la mayor cantidad de personas
habitan en lugares donde la contaminación es mucho mayor al límite establecido.

Hay diferentes tipos de contaminación ambiental como la acústica, atmosférica, hídrica,


visual, etc, estos diversos tipos son la contaminación del suelo, del aire y del agua,
estas industrias tales como el sector energético, industria de la moda, sector alimenticio,
sector de transporte, etc. Se ha demostrado que la industria textil es la segunda más
contaminante en el mundo ya que es la responsable del 8% de los gases invernaderos y
del 20% del desperdicio de agua de nivel mundial, se calcula que se utilizó 79.000
millones de metros cúbicos de agua en 2015 y para elaborar una sola camiseta de
algodón, en promedio se necesitan 2.700 litros de agua dulce la cual es la cantidad de
agua que una persona bebe en dos años y medio. En el Perú no somos ajenos a esta
problemática ya que se han evidenciado grandes daños a la salud por causa de malos
manejos en esta misma industria por eso presentamos dos empresas una que cumple
con las normas y otra que no, como podemos observar que en chorrillos la empresa
TEXCORP S.A.C. cuenta con una denuncia por ruido ambiental y emisiones
atmosféricas por otro lado vemos a la empresa San Jacinto ubicada en la Victoria que si
cuenta con las medidas para el desarrollo de sus funciones. La industria Textil, es la
segunda mayor contaminante del medio ambiente.

Esto es debido en gran parte a la globalización, como al aumento de la liberalización de


intercambios textiles, finalizando muchas de las cuotas en la entrada de textiles a
países desarrollados. Esto ha provocado un traslado de la producción a países
subdesarrollados.
Utiliza el 97% del medio ambiente primas de fuentes vírgenes y sólo el 2% de fuentes
de reciclaje” (Sierra, Sierra Tech Solutions, 2022)

Rescatando lo que es nuestro país Perú, las cifras de contaminantes ha aumentado.

Sim embargo hay reportes que se estarían mejorando el cuidado ambiental dentro de
esta Industrial.

Pero según los reportes aun se ve una gran minoría de estos.

Por lo tanto, hemos dado un visto fijo a este tema y hablar de una empresa que afecta
al medio ambiente en nuestro país y cómo podemos mejorar está hablando de una eco
amigable.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Hemos encontrado que la industria textil es la segunda más contaminante, es culpable
del 20% de las aguas residuales globales y del 10% de las emisiones globales de
carbono “según la ONU y se requieren 7500 litros de agua para producir unos jeans
El sector del vestido usa 93.000 millones de metros cúbicos de agua cada año, una
cantidad suficiente para que sobrevivan 5 millones de personas
La industria de la moda es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel
global
La producción de ropa y calzado produce el 8% de los gases de efecto invernadero
Cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de
basura
La producción de ropa se duplicó entre 2000 y 2014la producción del algodón hasta
10,000 litros por kilo

LeyN°28611-Ley General del Medio Ambiente en Perú, por el Reglamento de Gestión


Ambiental para la Industria Manufacturera y Comercio Interno, aprobado por Decreto
Supremo Nº017-2015 PRODUCE, MINAM que tiene como objetivo promover y regular
la gestión ambiental, así como la conservación y el aprovechamiento sostenible de los
recursos naturales en el desarrollo de las actividades de la industria manufacturera y de
comercio interno.
FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

Según el CEO de TEXCOR S.A.C. y miembro del comité de sostenibilidad de la Cámara


Peruana del Comercio de Lima, Joaquín Otero, asegura que el afán de construir una
industria más sostenible no ha empezado por las empresas, sino por los consumidores.

Según los casos vistos dentro de esta Industria las mismas personas ya sea de los
exteriores de la ubicada empresa o hasta los mismos vecinos han presentado quejas y
denuncias a estas respectivas empresas que afectan demasiado su integridad física y la
de sus familiares.

Y respecto al uso del agua, el Ministerio de la Producción junto al Ministerio del


Ambiente lanzaron un reglamento para optimizar los tratamientos del teñido y también
otros procesos para este recurso.

Pese de que existe una tecnología que se llama sublimado, que no utiliza
absolutamente nada de agua, no todas las empresas hacen uso de estas, pero algunas
marcas están pidiendo que se trabaje con este método así reducir el uso completo de
agua.

Los principales impactos del sector textil se encuentran en el agua, residuos, químicos y
gases de efecto invernadero.

Al igual con el uso del tinte de hecho suele ser igual de grave que los demás problemas
ya que notoriamente es la parte más importante o al menos abarca en la mayoría en la
parte de esta producción.

Estos químicos, dicen según estudios que junto con mil litros de agua que se gastan en
una prenda, se necesitan alrededor de tres kilos de químicos. Podemos ver lo serio que
abarca este tema y eso que no se toman en cuenta los detergentes, que al fin y al cabo
llegan a ser químicos.
Hay un mal manejo de territorio de cultivos de algodón
Si bien es cierto si hablamos de alternativas sostenibles, el algodón orgánico es una de
las soluciones.

Según reportes el algodón orgánico tiene muchas críticas, pero por ahora es una de las
maneras más conocidas para moderar el impacto.

Los grandes volúmenes de comercialización que se generan para presentar las últimas
tendencias de moda, crearon el concepto de fast fashion, también conocido como moda
rápida. (PerúRetail, 2019).

Después de analizar los problemas y exponerlas como problemática, y razones por las
que la Industria Textil no es en lo absoluto eco amigable, hablaremos cuáles son
nuestros objetivos con esta investigación y que clases de empresas hacen de buena y
mala en esta Industria.
OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

 Determinar las causas del porque algunas empresas de la industria textil no cumplen
con las normas medio ambientales establecidas por el gobierno para el cuidado del
medio ambientales.
 Demostrar que la empresa TEXCORP S.A.C. ha incumplido con las normas medio
ambientales establecidas.
 Evaluar por que la empresa TEXCORP S.A.C. posee una denuncia del 2020 sobre la
contaminación ambiental.
 Comprobar por que la empresa TEXCORP S.A.C. no ha cumplido con las normas medio
ambientales establecidas.
 Observar por qué la empresa SAN JACINTO S.A. si cumple las normas Medio
ambientales establecidas.
 Valorar el por qué la empresa SAN JACINTO S.A. no posee ninguna denuncia con
respecto a incumplimiento de las normas medio ambientales establecidas por el estado.
 Descubrir el por qué la empresa SAN JACINTO S.A. cumple con las normas medio
ambientales establecidas por el estado.
JUSTIFICACIÓN

Se investiga por qué algunas empresas de la industria textil no cumplen con las normas
establecidas por el gobierno, y por qué otras empresas si cumplen con las normas respectivas,
que ayudan a cuidar el medio ambiente, por ejemplo, tenemos a la empresa TEXCORP que
posee una denuncia por no cumplir con las normas medio ambientales establecidas por el
gobierno, mientras que la empresa Jacinto si cumple con las respectivas normas y es un
ejemplo a seguir para las demás empresas textiles.

La emergencia de la problemática es proteger el medio ambiente, de las empresas textiles que


es conocida por ser el mayor contaminante del planeta, a pesar de que el estado ha tratado de
regularla poniendo leyes y multas a la empresa de la industria textil que no cumplen, todavía
hay empresas que no cumplen con las normas, dañando el medio ambiente destrozando
habitas naturales de los animales causando su extinción y dañando sus habitantes.

Esta investigación se lleva a cabo, para ayudar al estado a ser más consciente de las
empresas de la industria textil que no cumplen con las normas medio ambientales a hacer algo
al respecto y crear conciencia a los usuarios el gran impacto tiene que una empresa no cumpla
con las normas medio ambientales. y como las empresas que si cumplen ayudan a reducir el
grado de contaminación ambiental al planeta.

En el aspecto social, determinar las causas del incumplimiento de las normas medio
ambientales que regular a la industria textil, ayudara a cuidar el medio ambiente y mejorara la
calidad de vida de las personas, ya que está demostrado que el planeta está en un estado
serio con respecto a la contaminación y los escasos recursos que hay y las enfermedades
causadas, extinción de varias especies de animales y destrucción de habitas naturales.

Este trabajo tiene una utilidad metodología, que se podrá usar para poder hacer
investigaciones con respecto a este tema y evaluar a futuro si se pudo frenar la contaminación
ambiental o si empeoró y haciendo comparaciones con respeto al tema.

En el aspecto disciplinario esta investigación tienes como objetivo ayudar a contribuir a las
investigaciones sobre este tema que es tan extenso que es la conminación ambiental y más en
nuestro país Perú que poseemos una rica variedad de recursos que son muy importantes para
la población y el comercio.
MARCO TEORICO
Antecedentes sobre la actividad textil en Perú.
NDUSTRIA TEXTIL EN EL PERÚ
El Perú es un país diverso y ello se refleja en sus paisajes, culturas y tradiciones. Especialmente los
tejidos, en los que los artesanos peruanos hilan la historia textil, única en el mundo. Ellos preservan, a
través de generaciones, heredada desde épocas precolombinas.
La industria textil, en el Perú, tiene diferentes paradigmas. Por un lado, tenemos a aquellos artesanos
que aún conservan la técnica del teñido tradicional, mediante la cual elaboran tintes naturales con
hierbas y plantas (Brandy, 2016). Utilizan técnicas no contaminantes y apuestan por una moda más
sostenible. Por otro lado, tenemos a aquellos vanguardistas diseñadores de la moda que transforman las
telas locales en obras de arte. Muchos de ellos emplean telas fabricadas y que comercializan en
Gamarra, emporio comercial que es considerado por los diseñadores como el paraíso de la diversidad
textil.
En 2007, con la finalidad de fomentar y promover la actividad artesanal, se dio la Ley Nº29073, Ley del
Artesano y del Desarrollo de la Actividad Empresarial. La norma buscaba integrar la actividad artesanal al
desarrollo económico del Perú, tal como lo expresa el artículo 2 de esta:
Artículo 2. Finalidad Son fines de la presente Ley promover el desarrollo del artesano y de la artesanía en
sus diversas modalidades, integrándolos al desarrollo económico del país; facilitar el acceso del artesano
al financiamiento privado; mejorar sus condiciones de productividad, competitividad, rentabilidad y
gestión en el mercado; fomentar la formación de artesanos y la divulgación de sus técnicas,
desarrollando sus aptitudes o habilidades; y recuperar y promover las manifestaciones y valores
culturales, históricos y la identidad nacional, con el fin de hacer de la actividad artesanal un sector
descentralizado, económicamente viable y generador de empleo sostenible.
La importancia de esta norma radica en el reconocimiento del artesano como constructor o artista de
identidad y de tradiciones culturales. Asimismo, genera un sistema para la certificación artesanal y la
protección de la propiedad intelectual en relación a sus obras. Finalmente, aunque de manera
declarativa, contempla la obligación del Estado de velar por la conservación, protección y explotación
sustentable de materias primas utilizadas para las actividades artesanales en peligro de extinción.
Además, establece la obligación de los programas y proyectos para el sector artesanía de garantizar la
conservación y sostenibilidad del medioambiente.
La industria textil, en el Perú, ha evolucionado notablemente en los últimos años. Marcas artesanales,
como Marca Alpaca o Vicuña Perú Artesanía, han logrado reconocimiento a nivel mundial. No obstante,
no debemos olvidar que se trata de una tradición textil que remota sus orígenes a culturas preincaicas,
como Caral, Chimú y Paracas, que nos legaron magníficos tejidos y mantos. En diversas partes del Perú,
aún se conserva algunas costumbres sobre los procesos de teñido de hilos, telas, además de otras
técnicas textiles tradicionales. No se trata de desdeñar, sino de reinterpretar el trabajo de nuestros
ancestros (Brandy, 2016).
De igual manera, cuenta con materias primas excelentes para la industria textil. El pelo de alpaca, cuya
extracción se concentra en Perú, se caracteriza por su suavidad y textura. Es considerada como una de
las fibras más finas del mundo, que se exporta para la industria de la moda sostenible.
El algodón fue utilizado por muchas culturas preincaicas para la elaboración de mantos y otros tejidos
que se conservan hasta la actualidad. El algodón peruano, en sus variedades Pima y Tangüis, se
encuentra entre los más apreciados por la industria textil, debido a su fina calidad, resistencia y textura.
Se encuentra entre las principales materias primas de exportación peruanas, a lo largo de toda la vida
republicana.
No obstante, no debemos perder de vista los impactos que la industria textil tiene sobre el ambiente.
Con el transcurso de los años, la industria textil ha ido evolucionando y creciendo de manera exorbitante
en el mundo. Resalta por la gran cantidad de mano de obra empleada para la producción de fibras, tanto
naturales como sintéticas, hilado, telas, prendas de vestir e incluso zapatos; así como el diseño de
prendas, la comercialización y exportación de estos productos. Esta industria es uno de los principales
motores del crecimiento económico de algunos países, como sucede en Uzbekistán, además de ser
generador de empleo. Lo mismo sucede en el caso peruano, en el que un importante número de
habitantes depende de la industria textil. Pero, este crecimiento tan desorbitado termina por ser
insostenible para nuestro medioambiente (Pérez et al., 2010). Así, resulta necesario que la tradición
textil peruana perdure, por lo beneficios económicos para la sociedad, pero siempre con respeto al
ambiente y la sociedad, enfocándose más en la sostenibilidad.
La producción textil, en el Perú, no solo genera un impacto en los actores de la cadena de valor, sino
también, permite cumplir metas de responsabilidad social y cuidado del medioambiente, contribuyendo
a una mejor política de desarrollo sostenible. (La Industria Textil, s.f.)

A la pregunta
¾Cuáles de las siguientes actividades su empresa realiza?
I) Preparación e hilado de bras textiles: siete respondieron si
II) Fabricación de tejidos textiles: cuatro respondieron si
III) Acabados textiles o confecciones: tres respondieron que si Esto indica que hay diferentes
modalidades de insertarse en el mercado laboral textil apareciendo en esta ocasión, además de las tres
enumeradas, otra forma de empleo que es el
de servicios que ofrecen personas que ya tuvieron en alguna época una relación directa.

De las entrevistas, existen trabajadores cuya labor se circunscribe a una de las tres etapas
del proceso textil por lo que las preguntas fueron dirigidas a la parte en la que desarrollan
su actividad con las respuestas siguientes.
I) Preparación e hilado de bras textiles
1. ¾Para la preparación e hilado de bras textiles utilizan locales cerrados? Se tuvieron
respuestas diferentes de acuerdo a la etapa del proceso, por ejemplo para el proceso de abrir
los fardos de lana para limpiar la lana el local es semi abierto, pues los locales aunque tienen
paredes las ventanas no tienen vidrios por lo que existe intercambio del aire interior y exterior.
En la etapa de peinado de la lana la respuesta es que si utilizan un local cerrado.
2. La temperatura y la humedad relativa es relevante en el control del clima interior.
¾Cuáles son los valores óptimos para que el producto sea de buena calidad y el trabajador
tenga un ambiente agradable?
En el caso del proceso de apertura y limpieza, el trabajo es agobiante por la presencia de
material particulado en suspensión y por el uso del agua tibia a 40° C la temperatura para
el lavado causa sensación de calor, en cuanto a la pregunta directamente los entrevistados
no dan razón alguna de los valores óptimos de la temperatura y humedad relativa. En el
caso del peinado los trabajadores indican que al utilizar un local cerrado y tienen un sistema
continuo de ventilación que produce ruido permanentemente, pero no indican también los
valores óptimos.
3. ¾Utilizan un sistema de climatización del ambiente permanentemente?
En el caso de la apertura no, mas bien en el caso del proceso de peinado y cardado si.
4. ¾Este sistema obedece a mejorar la calidad del producto y/o al confort de los trabajadores? Desde el
punto de vista de los trabajadores entrevistados entienden que el sistema de
ventilación es adecuado por ambos motivos por la calidad y por el confort de ellos.
5. ¾Considera que el consumo de energía eléctrica y térmica de este sistema es alto? Los
entrevistados no conocen de costos, pero si consideran que al ser de uso continuo debe ser elevado
más aun cuando se tiene hasta tres turnos de trabajo.
6. ¾Entre los problemas ambientales que hay en la preparación e hilado de bras textiles
especícamente? En la etapa de preparación e hilado de bras textiles los problemas ambientales los
entrevistados indican: Emisiones de material particulado MP10, olores, humos,
residuos sólidos (lodos de desagüe), euentes líquidos contaminados (turbiedad, contaminantes químicos
colorantes), contaminación sonora y vibraciones, excesivo consumo de energía
eléctrica y térmica.
7. ¾Crees que son sucientes las acciones que realiza su empresa para el control del medio
ambiente? Principalmente los de la etapa de apertura dijeron que no.
En caso que la respuesta fuera negativa.
8. ¾Cuál o cuales son los problemas medioambientales que aún se puede mejorar? Un
problema es cuando colocan la lana sobre las máquina vibradoras se produce una nube de
aire con partículas suspendidas y los operarios a pesar de que se les indica que deben de usar
mascarillas, no lo hacen y además piden que la empresa debe de colocar extractores de aire.
II) Fabricación de tejidos textiles
1. ¾Para la Fabricación de tejidos textiles utilizan locales cerrados? La respuesta en este
caso fue categóricamente si.
2. La temperatura y la humedad relativa es relevante en el control del clima interior.
¾Cuáles son los valores óptimos para que el producto sea de buena calidad y el trabajador
tenga un ambiente agradable? Los entrevistados de esta etapa de la producción textil indican
no conocer los valores óptimos, pero que si la empresa cuando sienten demasiado calor les
proveen gaseosas.
3. ¾Utilizan un sistema de climatización del ambiente permanentemente? Los entrevistados indican que
si porque durante su turno sienten el ruido del sistema de ventilación.
4. ¾Este sistema obedece a mejorar la calidad del producto y/o al confort de los trabajadores por qué?
Consideran que por ambas razones.
5. ¾Considera que el consumo de energía eléctrica y térmica de este sistema es elevado?
Dado que el sistema de ventilación es continuo y por tres turnos el consumo de energía
eléctrica debe ser alto y para la producción de energía caloríca también con el uso de gas.
6. ¾Este sistema es controlado con lógica Fuzzy ? Los entrevistados indican que no saben
que es lógica Fuzzy.
7. ¾Entre los problemas ambientales que hay en la Fabricación de tejidos usted puede
distinguir? Los entrevistados indicaron

 ˆ Emisiones de partículas de bras e hilos.


 ˆ Generación de ruido por el empleo de maquinaria y el sistema de ventilación
 ˆ Emisiones atmosféricas en pequeñas cantidades
8. Tenemos entendido que la industria textil cuida mucho el ambiente ¾crees que son
sucientes las acciones que realiza tu empresa para controlar el medio ambiente? De los
entrevistados algunos indicaron que si y otros dijeron que no.
En caso que la respuesta fuera negativa.
9. ¾Cuál o cuales son los problemas medioambientales que aún se puede mejorar?
Los que dijeron que no indican que se puede mejorar en:

 Emisiones de partículas de bras e hilos.


 Generación de ruido.
 Emisiones atmosféricas
III) Confecciones
1. ¾Para la confección o acabados textiles utilizan locales cerrados? La confección es realizada de
acuerdo al nivel de cada empresa, algunos muy pocos lo realizan en establecimientos
cerrados y los otros no necesariamente, esto debido que esta actividad es tercerizada existiendo
empresas que poco a poco van mejorando su productividad y calidad en el acabado
final.
2. La temperatura y la humedad relativa es relevante en el control del clima interior.
¾Cuáles son los valores óptimos para que el producto sea de buena calidad y el trabajador tenga un
ambiente agradable? Los valores óptimos son desconocidos por los trabajadores,
pero de acuerdo a la estación tienen sensación de calor o de frio y no hay mayor problema que vestir de
acuerdo a la estación.
3. ¾Utilizan un sistema de climatización del ambiente permanentemente? En las grandes
empresas indican que si y en las otras no.
4.¾Este sistema obedece a mejorar la calidad del producto y/o al confort de los trabajadores por qué?
Este sistema principalmente esta destinado a proteger el confort de los
trabajadores para la mayor y mejor producción.
5. ¾El consumo de energía eléctrica y térmica de este sistema es elevado? Existe consumo
de energía y es proporcional a la cantidad de maquinaria instalada.
6. ¾Este sistema es controlado con lógica Fuzzy u otro más avanzado? Los trabajadores
indican que no conocen la lógica de Fuzzy .
7. ¾Entre los problemas ambientales que hay usted distingue a?
Los entrevistados manifiestan que los problemas ambientales que genera la actividad textil
son:
 Generación de Residuos sólidos
 Generación de emisiones atmosféricas (Olores)
 Contaminación sonora y vibraciones
 Excesivo consumo de energía eléctrica y térmica.

Tengo entendido que la industria textil cuida mucho el medio ambiente


8. ¾Crees que son suficientes las acciones que realiza tu empresa para controlar el medioambiente? Los
entrevistados indican no porque cada empresa de confección tiene particularidades
En caso que la respuesta fuera negativa ¾Cuál o cuales son los problemas medioambientales
que aún se puede mejorar?
 Generación de Residuos sólidos
 Generación de emisiones atmosféricas (Olores)
 Contaminación sonora y vibraciones
 Excesivo consumo de energía eléctrica y térmica
De la búsqueda de la información y respuestas adicionales a los cuestionarios por parte de
los trabajadores se ha podido observar que la industria textil en Arequipa tiene las siguientes
particularidades. La posición de la industria textil en la producción de tops, hilados y tejidos
exportables en gran escala lo realizan dos empresas Michell y Cía e Inca Tops, ubicadas en el
parque industrial Arequipa quienes realizan esta actividad ocupando una gran extensión de
terreno, que anteriormente eran ocupadas por otras industrias. Asimismo, existen empresas
textiles ubicadas en las localidades citadinas Zamácola, Sabandía, José Luis Bustamante y
Rivero que proveen de lana de alpaca a estas dos grandes empresas Inca Tops y Michell.
Estas empresas procesan lana de los camélidos sudamericanos como Llama, alpaca y vicuña.
Existe el proceso textil de bras sintéticas con la empresa Manufacturas del Sur que tiene
que luchar con la textiles sintéticos provenientes de Asia y según los trabajadores de dicha
empresa han tenido que reetiquetar el producto cediendo de esta forma las intenciones de
producir la bra como derivado del petróleo que inclusive se había construido naves especiales
para dicha transformación, pero, conforme iban pasando los años debido a los cambios de
gobierno ha ido decayendo por la no protección de la industria textil nacional. Según el
reporte de setiembre de 2016 publicado por la Sociedad Nacional de lndustria SNI [9] en
octubre del mismo año la industria nacional de textil ha decaído en 4,4 % , siendo este el
cuarto año consecutivo en que la industria nacional Textil no ha tenido un gran desempeño,
a pesar de ello la industria textil arequipeña se mantiene como principal exportador de tops
y confecciones.

De los diferentes problemas medioambientales manifestados por los entrevistados tomamos el


Calentamiento global para mitigar en alguna medida mediante el uso adecuado de
la energía. Es claro que este problema no se puede solucionar de una sola acción por lo que
requiere de un conjunto de acciones para lograr dicho objetivo. En esta oportunidad consideramos que
la lógica de Fuzzy puede abordar este problema para controlar uso de energía
debido a la versatilidad de poder clasicar en diferentes grados de pertenencia a una determinada
propiedad a diferencia de la lógica tradicional que sólo considera la pertenencia total
o no pertenecía a una propiedad. En este sentido podemos decir que la lógica de Fuzzy es la
generalización del caso discreto de la lógica clásica. Así con la información obtenida a través
de los actores de la actividad textil se conformará una base de datos BD integrada por una
base de conocimientos BK, una base de reglas de Inferencia BR que nos permitirán el control
de las variables.

2.2. ANTECEDENTES DEL USO DE LA LÓGICA DE FUZZY


Para resolver el problema propuesto se ha recurrido al artículo presentado por Siham
en el que básicamente resuelve el problema para climatizar viviendas mediante la utilización
de la lógica de Fuzzy a pesar que en un primer momento sólo se diseño para resolver problemas de
clasicación para las ciencias sociales ha tenido un gran aplicación en la tecnología,
tanto es así que se han establecido modelos para la construcción de edicios habitacionales
con el consiguiente ahorro en la energía. De modo que describe un sistema de acondicionamiento
ambiental denominado Heating Ventilating and Air Conditioning HVAC el cual tiene
componentes que sirven para acondicionar el aire al interior del edicio. Este acondicionamiento sirve
para brindar a sus ocupantes un confort que les permita desarrollar un trabajo
productivo, el cual satisface necesidades siológicas pues si la temperatura es mínima y el
rango de confort es bajo es perjudicial al proceso metabólico de las personas y distrae sus
ANÁLISIS DEL MERCADO TEXTIL

La inmensa diferencia en los importes laborales entre este tipo de países y los más
desarrollados ha permitido un incremento de la producción disminuyendo los importes de
esta. Esta deslocalización industrial, especialmente hacia el Sureste Asiático, provocando
la pérdida de la capacidad productiva en muchas economías europeas. No obstante, los
consumidores han obtenido grandes ventajas por la disminución de precios.
España es uno de los países con un mayor porcentaje del mercado textil de la Unión
Europa, representando hasta el 8 % de las empresas existentes en Europa y hasta un 7,2 %
de la producción total [1]. Diversos factores competitivos, como el servicio, el diseño, el
precio o la calidad han llevado a España a situarse en muy buena posición con respecto a
otros países europeos.
El sector textil tiene también especial relevancia en la economía del país, según reflejan
las cifras, ya que como apunta el informe anual que realiza Modaes [1], el sector textil
representa hasta el 2,8 % del PIB español, siendo la tercera vez que se alcanza un aumento
consecutivo durante tres años seguidos. La Figura 22 hace referencia a la evolución en el
número de las empresas en España a lo largo de los 2010-2019, la variación anual en
porcentaje, y pone de manifiesto el aumento durante muchos años del sector textil en
España.

Figura 2. Evolución del número de empresas en España, 2010-2019 Fuente: elaboración


propia basada en [6]

Tanto las exportaciones como las importaciones han seguido una línea ascendente a lo
largo de los años tal como muestra la Figura 33. Los países a los que España exporta más
cantidad

de textiles son Francia, Italia y Portugal, y recibe productos de, mayoritariamente, China,
Bangladesh y Turquía, según el informe de 2019 de Modaes [1].

Figura 3. Variación importaciones y exportaciones en España en M€


Fuente: elaboración propia basada en [6]

Cabe comentar, que la mayoría tanto importaciones como exportaciones que realiza
España es de tejidos, con hasta un 31,5 y 23,8 % del total respectivamente, según datos del
Consejo Intertextil Español [7].
El sector textil en España es maduro y demuestra tener una gran capacidad de innovación
y avance, consiguiendo competir con el mercado internacional. Sin embargo, el actual
proceso de cambio de mentalidad del consumidor requiere que este sector se reinvente y
consiga nuevas formas de satisfacer las necesidades de los clientes sin comprometer el
medioambiente.

5.DEFINICIÓN Y TIPOS DE MATERIA PRIMA


Las fibras son la materia prima de cualquier tipo de textil, así pues, previo al estudio del
ciclo de vida de los productos textiles, tanto cualitativa, como cuantitativamente, es
conveniente realizar una introducción y una clasificación de los diferentes tipos de fibra.
La fibra es la materia prima fundamental para la fabricación de hilo, y a partir de éste,
materiales textiles de diversos tipos. Es considerado la estructura básica de los tejidos
textiles. Se toma como fibra cualquier material susceptible de ser hilado y cuya longitud
sea mucho mayor que su diámetro y existen numerosos tipos según su origen. El proceso
productivo, así como el elemento final dependerá en gran medida del tipo de material a
utilizar. En las fibras textiles se distinguen dos grandes grupos según su origen, fibras
naturales y artificiales. A partir de cada uno de estos grupos aparecen subgrupos según
muestra la siguiente figura:

Figura 4. Clasificación de las fibras textiles Fuente: elaboración propia basada en [4]

5.1 FIBRAS NATURALES


Son hebras procedentes de la naturaleza o los animales que se hilan para producir tejidos.
Como bien se muestra en la Figura 44, las fibras naturales están en contraposición con las
químicas, y se dividen a su vez en fibras de origen animal, vegetal y mineral. Sin embargo,
el epígrafe se centrará en los dos primeros, dando ejemplos de las fibras más significativas
dentro de cada grupo:
5.1.1 Fibras de origen animal

Normalmente este tipo de fibras son de tipo proteico. Se diferencian de las fibras de origen
animal gracias a la albúmina, su sustancia característica. Las fibras de origen animal se
utilizan desde tiempos remotos y algunas de las más conocidas son la lana, el pelo o la
seda.
Ejemplo: lana. Existen diferentes tipos según la raza del animal, así pues, las merinas
producen el mejor tipo de lana. Su pelo es esquilado habitualmente una o dos veces al año.
La lana contiene numerosas impurezas, alrededor del 60-80 % de la lana es fibra limpia
[4]. El mayor porcentaje de producción de este tipo de fibras proviene de Australia y
China. Algunas de sus ventajas son la estabilidad y el calor que dan, sin embargo, al
someterlas a alta temperatura, disminuyen de tamaño.
5.1.2 Fibras de origen vegetal
Normalmente son celulósicas. Dentro de este grupo pueden diferenciarse según procedan
de la semilla, hojas o frutos. Las fibras más importantes de esta clase son el algodón y el
lino.
Ejemplo: algodón. Es una de las fibras vegetales más utilizadas debido a su versatilidad,
así como a sus numerosas características positivas como la durabilidad y suavidad entre
otras. Cuanto más larga sea la fibra mayor será su resistencia, como en el caso del algodón
egipcio.
Los mayores productores de algodón son Estados Unidos, India, Egipto, Rusia, México,
Perú y Brasil. Durante el cultivo de algodón se usa gran cantidad de pesticidas debido a la
sensibilidad de la planta ante los insectos. Esto ha causado un grave impacto
medioambiental, modificando el ecosistema de su entorno, así como generando aguas
residuales de alta carga contaminante. Según indica la Organización Mundial de la Salud,
alrededor de 220.000 personas al año mueren intoxicadas por culpa de la utilización de
plaguicidas en este tipo de cultivos [8]. Este es uno de los motivos de la reciente
movilización hacia los tejidos orgánicos, tratando de alcanzar así un sistema productivo
mucho más sostenible a nivel medioambiental.
5.2 FIBRAS QUÍMICAS
Este tipo de fibras son manufacturadas a raíz de polímeros naturales u otras materias
primas. Se forman mediante un proceso de polimerización, a diferencia de las fibras
naturales que son elaboradas gracias a componentes de origen animal o vegetal.
Las fibras químicas son el producto de la transformación química de productos naturales y
según el tipo de dicha transformación se distinguen dos subtipos:
5.2.1 Fibras de origen artificial
Este tipo de fibra proviene de materias naturales que son transformadas químicamente.
Habitualmente derivan de la celulosa y tienen características similares a las fibras de
origen natural. En la Figura 55 se advierte como la mayor parte de la producción de fibra
en el mundo corresponde a este tipo. Se pueden dividir a su vez en dos grupos diferentes:
- Celulósicas. También se las conoce como rayones y son las
más utilizadas dentro de las fibras de origen artificial. Su materia principal es la celulosa,
añadiéndole diferente clase de disolventes para conseguir diversos tipos de rayones.
Poseen una gran

resistencia en seco, a diferencia de en húmedo. De manera habitual se suelen juntar con


fibras naturales para conferirle una mayor estabilidad.
Ejemplo: rayón. Fue la primera fibra artificial fabricada. Tiene cualidades similares a las
del algodón, es resistente y suave. Según los productos químicos que intervengan en el
proceso se pueden obtener diferentes tipos de rayones: rayón acetato, rayón viscosa o
simplemente viscosa. Las fibras Lyocell y Modal son obtenidas a partir del rayón.
Ejemplo: tencel. Es una de las últimas fibras descubiertas y la más respetuosa con el
medioambiente de las artificiales. Su materia prima proviene de madera de plantaciones
sostenibles y usa un disolvente reciclable para extraerla, es, por tanto, una fibra
biodegradable, con una gran resistencia y un tacto suave.
- Proteínicas. Son menos utilizadas que los rayones. Se obtienen mediante la disolución de
una proteína animal o vegetal para formar así filamentos. Algunas de las fibras más
conocidas de este tipo son la fibrolana o vícara.
5.2.2 Fibras de origen sintético
Se obtienen por medio de la polimerización de sustancias derivadas del petróleo. Son el
tipo de fibra más utilizada ya que poseen numerosas cualidades como una gran resistencia
y sencillez referida al cuidado. Alguna de las fibras más extendida de este tipo es el nylon.
Ejemplo: nylon. Es una fibra muy utilizada, ligera y resistente. Se produce a partir de
fuentes no renovables, no es biodegradable. Una variante de éste es la fibra elastano,
llamada comúnmente Lycra.
Ejemplo: poliéster. Es un tipo de macromolécula lineal cuya cadena contiene al menos un
85
% de ésteres. Es una de las fibras sintéticas más utilizadas y habitualmente se junta con
otro tipo de fibras para desarrollar tejidos con otro tipo de propiedades como reducción de
arrugas, aumento de la suavidad entre otras. Se fabrica gracias a productos químicos
derivados del gas natural o petróleo, además utiliza grandes cantidades de agua para su
enfriamiento.

Figura 5. Distribución de la producción mundial de fibras Fuente: elaboración propia


basada en [9]

El sector textil no comprende sólo la fabricación de tejidos, su diseño y la confección de


prendas, si no también debe abarcar la parte de investigación y desarrollo de tecnologías
para el desarrollo y tratamiento de las fibras, así como de la materia prima. De esta forma
se podrá alcanzar una producción mucho más sostenible a nivel medioambiental, así como
competitiva económicamente, manteniendo o incluso aumentando los estándares de
calidad.

6. ESTUDIO DESCRIPTIVO DEL CICLO DE VIDA DE UN


TEXTIL

Una vez han sido introducidos los diferentes tipos de fibra, ya se conoce la materia prima
sobre la que se basa todo el ciclo de vida textil. De esta manera, será más sencillo ahora
analizar desde la primera etapa del ciclo, la obtención y producción de la fibra, hasta la
última, el fin de vida del producto.
A continuación, se va a realizar un análisis descriptivo y cualitativo de cada una de las
etapas del ciclo de vida, estudiando primeramente la etapa en sí, y a continuación
realizando una evaluación medioambiental de la misma y aportando alternativas plausibles
para reducir los efectos mencionados en cada una de ellas. De esta forma, se obtendrá un
mapa conceptual de todo el ciclo, ofreciendo una idea general al lector de la situación
medioambiental en el sector textil, y más concretamente, en cada una de las etapas de la
vida del producto.
El siguiente esquema muestra el ciclo de vida completo de un producto textil, en concreto
el de una camiseta:

Figura 6. Etapas en el ciclo de vida de un producto textil Fuente: elaboración propia

El ciclo de vida de un producto comprende desde la obtención de la materia prima, hasta


su etapa de fin de vida. La fase de la producción en fábrica se ha desglosado en cada una
de las etapas productivas, evaluando el impacto medioambiental en cada una de ellas y
proponiendo diversas alternativas.

6.1 OBTENCIÓN DE LA MATERIA PRIMA Y PRODUCCIÓN


DE LA FIBRA
Las etapas de obtención de la materia prima y producción de la fibra se ha considerado
más práctico juntarlas en una sola, realizando una descripción de ambas. Se ha separado
por un lado el caso de las fibras químicas, provenientes mayoritariamente del petróleo, y
por otro, las fibras de origen natural.

6.1.1 Producción de fibras químicas


Este tipo de fibras son manufacturadas a raíz de polímeros naturales u otras materias
primas. Se forman mediante un proceso de polimerización, a diferencia de las fibras
naturales que son elaboradas gracias a componentes de origen animal o vegetal.
Las fibras químicas provienen de polímeros y se forman mediante procesos de
polimerización. Suelen extruirse en filamentos continuos, los cuales pueden utilizarse
directamente o cortados en virutas y luego hilados mediante un proceso similar al del
algodón. Se distinguen tres métodos diferentes para producir la fibra según indica el
informe Best Available Techniques (BAT), Reference Document for the Textiles Industry
publicado por la Comisión Europea en 2019 [4]:
- Hilado de fusión. El polímero es fundido gracias a un extrusor.
Se fuerza al líquido a pasar bajo presión a través de una pequeña abertura y posteriormente
se enfría. Este tipo de hilado se utiliza especialmente para fibras termoplásticas como el
poliéster o poliamida.
- Hilado en seco. En este proceso el polímero se disuelve en un
disolvente y se extruye a través de una hilera en una cámara de gas o aire calentado, donde
se forma el filamento al evaporarse el disolvente. Este proceso se utiliza sobre todo para el
acetato, el triacetato y el poliacrilonitrilo.
- Hilado húmedo. El polímero se disuelve en una solución y es
forzado a pasar a través de una abertura a presión hasta un baño con disolventes dónde el
polímero es insoluble. Según el disolvente se va disipando, mediante reacción química o
por extracción, se va formando la fibra. Se suele emplear este método para producir fibras
de viscosa y acrílicas.
El poliéster es el líder indiscutible del mercado dentro de las fibras químicas, con casi un
80 % de la producción total de fibras [10]. Por este motivo, es la fibra de referencia
elegida en el caso de las de tipo químico. Las materias primas para su elaboración son,
principalmente, el etileno y el DMT (dimetiltereflato), provenientes a su vez del petróleo.
Dicha materia prima se somete al siguiente proceso químico con el que se obtiene el
polímero en cuestión:
A. Polimerización. Para producir poliéster, primeramente, se
polimeriza la condensación haciendo reaccionar el ácido y el alcohol en vacío a altas
temperaturas en un reactor y añadiendo un catalizador. A continuación, el material recién
formado es extruido creando cintas.
B. Secado. Las largas cintas se dejan enfriar, volviéndose
quebradizas. De esta manera, la fibra se rompe en pequeñas virutas y se seca
completamente.
C. Fundición. Las virutas de polímero, ya secas, se funden y el
resultado se lleva a unos recipientes de metal que se llaman hileras, normalmente
redondos. Dicho recipiente tiene orificios en su interior por los que se bombea el polímero
y que regulan las dimensiones que tendrán los hilos. Según emergen, se solidifican y
enrollan en cilindros.
D. Alargamiento. Por último, la fibra se calienta para poder
estirarla, aumentando su tamaño hasta cinco veces y dejando lista la fibra para su posterior
hilado. El acabado de la fibra suele incluir la adición de aceite de hilado y blanqueadores
ópticos.

6.1.1.1 Problemática ambiental del poliéster


A pesar de ser un material barato, fácil de procesar y versátil conlleva grandes impactos
medioambientales mencionados a continuación.
Uno de los principales problemas de la fabricación de fibras de poliéster es la materia
prima de la cual se obtienen. Este tipo de fibra está sintetizada a partir de petróleo (más de
70 millones de barriles de petróleo se utilizan para fabricar poliéster cada año [11]), siendo
éste un recurso no renovable y de un alto grado de emisión de carbono al medioambiente
(hasta 14,2 kg de CO2 por kilogramo producido [12]). Además, es necesaria la aportación
de energía para su producción (125 MJ de energía por kilogramo producido [12]), la cual
se obtiene principalmente también del petróleo.
Por otro lado, para la producción de poliéster es necesario utilizar productos químicos, los
cuales son nocivos para la salud y el medioambiente. Compuestos como antimonio,
cobalto, bromuro de sodio, dióxido de titanio o sales de manganeso puede ser liberados al
entorno si no se tratan las aguas residuales generadas, pudiendo causar peligrosos daños al
entorno. Además, mediante el proceso de polimerización se emiten compuestos orgánicos
volátiles, contaminando la atmósfera.
Todo esto convierte al proceso de fabricación de poliéster en un proceso de alto impacto
medioambiental. Sin embargo, la transformación de fibras de poliéster tiene un menor
impacto que la de fibras naturales en cuanto a uso de agua y de ocupación de suelo.
Existe un índice de referencia ambiental, desarrollado por la compañía Made-By para
clasificar las fibras atendiendo a los impactos ambientales asociados a las mismas. Esta
clasificación se basa en el análisis de ciclo de vida, teniendo en cuenta la huella de
carbono desde la extracción de la materia prima, pasando por la producción del hilo, la
fabricación de las prendas hasta el final de su ciclo de vida. Tal como se puede observar en
la siguiente imagen, el poliéster virgen se encuentra en la clase D.

Figura 7. Clasificación medioambiental de las fibras textiles Fuente: obtenida de [13]


De esta forma, se proponen alternativas con el objetivo de mejorar la situación
medioambiental en la que se encuentra el poliéster dentro del sector textil.
6.1.1.2 Alternativa: poliéster reciclado
La alternativa que se ha barajado como más plausible es el poliéster reciclado. Tal como
muestra la siguiente figura, la mayor parte del poliéster que se usa en la actualidad para
crear ropa es virgen, sólo alrededor del 7 % es reciclado. Utilizando este tipo de polímero
reciclado se conseguiría un ahorro en energía, tanto del propio proceso de producción de la
fibra como la asociada

a la disminución del propio petróleo que no se usaría.

Figura 8. Distribución producción fibras poliéster virgen y reciclado Fuente: elaboración


propia basada en [14]

Sin embargo, el poliéster reciclado tienes sus problemas también. Es necesario recalentar
el plástico para degradarlo, reduciendo cada vez más su capacidad para ser reciclado. Por
otro lado, el poliéster reciclado es más complicado de teñir, pudiendo necesitar más agua y
tinte. La necesidad de alcanzar altas temperaturas durante el proceso del reciclaje puede
liberar compuestos cancerígenos derivados del antimonio.
Otro problema del poliéster reciclado es su habitual mezcla con otro tipo de fibras,
haciendo muy complicada su separación. Actualmente no es posible su separación
completa, no obstante, se están realizando grandes investigaciones en este campo.
Aún con todo, el poliéster reciclado constituye una alternativa más sostenible que el
virgen. Así pues, la organización Made-By, con la cual se había evaluado el poliéster
virgen, obteniendo una letra D, ha establecido un índice B para el poliéster reciclado
químicamente y un A para el realizado de forma mecánica.

6.1.2 Producción de fibras naturales


Como ya se ha estudiado en el epígrafe 5, la fibra natural más utilizada es el algodón. Por
este motivo, se ha escogido para realizar el estudio de su primera etapa dentro del ciclo de
vida de un producto textil. Se va a analizar primeramente todo lo relacionado con el
cultivo del algodón, y posteriormente, la producción de fibras de algodón.
El algodón tiene un papel de gran importancia socioeconómico en los países en los que se
cultiva. Utilizado mayoritariamente en la industria textil también juega un rol en otro tipo
de industrias como la alimentaria. En el mundo se cultivan 34,8 millones de hectáreas de
algodón y se producen 25,5 millones de toneladas de granos [15]. Los mayores
productores de algodón son China, India y Estados unidos, alcanzando casi el 60 % de la
producción global [15]. Sin embargo, son Egipto y Australia los que producen algodones
de mayor calidad. Cabe comentar

que, a pesar de estar actualmente en desventaja frente a la fibra de poliéster, la demanda de


algodón ha aumentado en un 2 % anualmente en los últimos 50 años [15].
Este tipo de plantaciones se cultiva en diferentes climas, evitando temperaturas extremas.
Su tiempo de crecimiento es entre ciento cincuenta y ciento ochenta días, pudiendo variar
según las condiciones. Además, estos cultivos son muy versátiles en cuanto al tipo de
suelo que aceptan.
Las prendas de vestir confeccionadas con un 100 % de algodón son cómodas de usar y con
una utilización muy amplia. Además, son muy resistentes ya que soportan muy bien los
lavados y detergentes. Por todo ello, el algodón es una de las fibras textiles más importante
desde hace décadas.
A continuación, se definen las etapas por las que pasa el algodón desde su condición de
materia prima hasta su transformación en fibra, según el manual de fibras naturales
nombrado en bibliografía [16].
A. Recolecta. Primeramente, se recolectan las semillas de la mata
de algodón, juntándolas en paquetes para ser transportados hasta la fábrica. Allí, por medio
de tubos y bandas es introducido en la desmotadora. Se separa la fibra del algodón de la
semilla y se organizan y empacan para ser transportados hasta el siguiente paso.
B. Limpieza previa. El algodón se sopla para esponjarlo y
suavizar sus fibras, deshaciéndose así de cualquier impureza que pueda quedar. Este
proceso se suele combinar con un acondicionamiento, disminuyendo o aumentando su
humedad según se requiera.
C. Secado y acondicionamiento. El algodón que se recoge suele
tener una humedad en torno al 5-6 %, sin embargo, luego es necesario secarlo y mezclarlo,
así que se introduce en la secadora.
D. Desmotadora. Una vez el algodón está listo, se alimenta al
puesto de desmotado, donde se extrae la fibra de la semilla. Esta etapa se puede realizar
mediante dos tecnologías, desmotadoras de rodillos o de sierras.
E. Las desmotadoras de sierra se utilizan en casos de grandes
producciones. Esta tecnología es de gran utilidad cuando es complicado separar la semilla
del algodón. Sin embargo, al ser una tecnología muy dura, disminuye la calidad del
algodón, reduciendo su uniformidad y aumentando la cantidad de fibras cortas. Por otro
lado, las desmotadoras de rodillos protegen la longitud de la fibra sin dañarla.
F. Post-limpieza. Se limpia y se peina la pelusa obtenida,
separando la fibra de algodón de una corriente de subproducto formada por motas. Se
pueden utilizar limpiadores de pelusa de sierras o de chorro de aire. El objetivo de limpiar
la pelusa es eliminar posibles impurezas que tenga el algodón. Sin embargo, este paso
puede dañar su calidad, sobre todo si el algodón no está suficientemente húmedo. A
continuación, se envía de forma neumática hasta un compresor, que da forma a la pelusa y
se lleva hasta la prensa.

G. Prensa. En esta última etapa se empaquetan y compactan las


pelusas de algodón, para así almacenarlas o transportarlas hasta las fábricas textiles para su
posterior transformación en hilo.

Figura 9. Esquema etapas del algodón Fuente: elaboración propia

6.1.2.1 Problemática ambiental del algodón


El algodón convencional, al contrario de como en muchas ocasiones se entiende, lleva
asociado una alta carga contaminante dañina para el medioambiente y, por lo tanto,
también para la sociedad.
Entre estos impactos, se encuentra la ocupación de tierras para el cultivo del algodón. Sus
mayores productores son India, Estados Unidos, China, Pakistán y Egipto, los cuales
destinan gran parte de su superficie agraria al cultivo de algodón. Tal como indica el
informe La huella de tus pasos, la fabricación de una camiseta requiere una extensión de
4,2 m2 para cultivar el algodón necesario [17]. Además, en muchas ocasiones se utilizan
semillas transgénicas, lo cual conllevará consecuencias negativas para salud humana de los
futuros aceites que se obtienen a parir de estas plantaciones.
Por otro lado, el algodón es una planta muy necesitada de recursos hídricos. Según
fuentes, es el tercer cultivo que más agua necesita [15]. Asimismo, los campos de algodón
se suelen regar por irrigación, lo cual tiene dos consecuencias: la primera y más evidente
es el consumo de agua dulce. Para conseguir el algodón necesario para la fabricación de
una camiseta, son necesarios hasta 2.700 litros de agua [18]. La segunda gran
consecuencia es que el agua, tras pasar por los cultivos, vuelve al ciclo natural
contaminada de residuos tóxicos y con una alta carga de nutrientes, afectando a la fauna y
flora del lugar.
En relación con el consumo de agua, un problema con gran impacto medioambiental son
también las emisiones asociadas al lavado del algodón virgen, generando efluentes con una
gran carga orgánica que deben ser tratadas en plantas de tratamiento de aguas residuales.
Por otro lado, durante la etapa de desmotado se genera mucho polvo y ruido al ser un
proceso mecánico y seco. Esta cuestión es posible apaciguarla mediante la instalación de
tecnologías de ventilación y filtrado.
Para obtener altos rendimientos de los cultivos habitualmente se añade gran cantidad de
sustancias químicas como abonos nitrogenados, pesticidas, desinfectantes, herbicidas entre
otras. Estos contaminantes corrompen las aguas, tanto subterráneas como superficiales y
contribuyen a la emisión de gases de efecto invernadero y al cambio climático. Además,
dichas

sustancias permanecen en el ambiente por un tiempo, afectando a las vías respiratorias de


animales y personas.
Según la clasificación Made-By descrita para el caso del poliéster, el algodón tiene un
índice E, por debajo incluso del poliéster. Así pues, es cada día un tema de mayor
importancia alcanzar una solución para este problema.
6.1.2.2 Alternativa: algodón orgánico
La necesidad de tierras para cultivar alimentos, sumado a los impactos medioambientales
comentados, está provocando el declive, aunque lento, de la utilización de algodón
convencional. Poco a poco se abre la ventana hacia nuevos tipos de cultivos y de entender
la agricultura. Aparece así la agricultura ecológica como respuesta global, en la cual los
rendimientos no serán tan elevados como los cultivos tradicionales, de momento, pero se
podrá mantener un cultivo sostenible en el tiempo que no ponga en peligro el
medioambiente ni la salud humana.
El algodón orgánico es al algodón que ha sido producido mediante cultivos orgánicos. Este
tipo de producción es respetuosa con el medio ambiente, optimizando los recursos
naturales y ambientales con el fin de producir de manera sostenible.
A nivel mundial, los movimientos de la agricultura orgánica lo definen de la siguiente
forma: “la agricultura orgánica se basa en la reducción al mínimo del empleo de insumos
externos, y evita el empleo de fertilizantes y abonos sintéticos. Debido a la contaminación
ambiental generalizada las prácticas de agricultura orgánica no pueden garantizar la
ausencia total de residuos. Sin embargo, se aplican métodos destinados a reducir al
mínimo la contaminación del aire, el suelo y el agua” [19].
Según el informe de Textile Exchange de 2017 [14], se conseguiría un gran ahorro de agua
azul (aquella referida a acuíferos y masas de agua tanto superficiales como subterráneas)
al producir algodón orgánico en vez de convencional. El agua consumida se contamina
menos ya que no se usan fertilizantes ni pesticidas. También se produce en una
disminución de la emisión de gases de efecto invernadero.
Además, frente a los grandes latifundios para el cultivo de algodón convencional, este otro
tipo de algodón favorece a los pequeños agricultores, fomentando así una economía
mucho más sostenible y local.
Existen diferentes certificaciones que el algodón deberá poseer para poder ser
comercializado como orgánico. Algunos organismos que se encargan de esto son el GOTS
(Estándar de Textil Orgánico Global) o el OCS (Estándar de Contenido Orgánico). De esta
forma se busca la transparencia del sector, así como la garantía del cumplimiento de los
derechos laborales de los trabajadores relacionados con el algodón.

Se aplica también la clasificación de Made-By como en el caso de la fibra poliéster. Se


obtiene que, a diferencia del algodón convencional que se le atribuía un índice E, para este
tipo de fibras se ha designado una letra B. Sin embargo, a pesar de esto y de los beneficios
comentados anteriormente, tal como se observa en el gráfico, sólo el 1 % del algodón que
se comercializa es de origen orgánico [14].
Algunas grandes marcas como C&A
Figura 8. Distribución producción fibras de algodón tradicional y orgánico
Fuente: elaboración propia basada en [14]

advierten que hay más demanda que producción de algodón orgánico. La India alcanza el
74
% del algodón orgánico mundial que se produce [20]. No obstante, ha sufrido un gran
descenso debido a las duras restricciones por parte del gobierno indio. Ha disminuido la
extensión de tierra destinada a la plantación de este tipo de cultivos. Algunas de las causas
son los bajos rendimientos de la plantación y la falta de inversión e investigación. Si se
desea aumentar el porcentaje de algodón orgánico sobre el total utilizado, habrá que
repensar el modelo de negocio, así como aumentar la inversión en mejorar las técnicas
actuales. Sin embargo, es una alternativa viable a la hora de conseguir sostenibilidad
medioambiental.

6.2 PRODUCCIÓN DEL HILO


Es el proceso por el cual la fibra se transforma en hilo para confeccionar tejidos. La forma
en que se hilan las fibras influye en las propiedades, textura, peso o grosor del tejido final.
Los principales objetivos del hilado de la fibra son:
- El aumento de la resistencia del hilo. Al hilar las fibras entran
en contacto unas con otras, rozándose y aumentando la resistencia.
- Conseguir hilos continuos de manera que sean más manejables
que las fibras discontinuas.
Tras disponer de las fibras gracias al paso anterior, las filamentosas se cortan para
parecerse así a las fibras naturales, ya que éstas son todas cortas, a excepción de la seda
que constituye un filamento continuo. Alrededor del 0,5 % de las fibras sintéticas y el 8 %
de las naturales se convierten en residuo al final de esta etapa [21].
Según el informe sobre hilado de la compañía Texcoms, tanto el hilo proveniente de fibras
de algodón como de fibras sintéticas se realiza de la misma manera y discurre por las
siguientes etapas: apertura y limpieza, cardado, peinado, estirado, mecha, hilado, torsión y
bobinado [25]:
A. Apertura y limpieza. En la etapa de apertura se abren las balas
que contienen las fibras cortadas y se descomponen en fibras en mechones. Esto se realiza
mediante soplado,

para ir arrancando mechones capa a capa de la fibra. Posteriormente, estas mechas se


transportan de forma neumática hasta la zona de limpieza. En esta nueva etapa también se
lleva a cabo la operación de premezclado de diferentes tipos de fibra para lograr así
mezclas homogéneas y de características concretas. Se limpian las fibras eliminando el
polvo y las impurezas de los mechones. Al final de esta etapa se habrá eliminado entre el
40 y 50 % de la suciedad de la fibra. La apertura, limpieza y mezcla de las fibras se realiza
en la denominada “sala de soplado”. El rendimiento de estas etapas dependerá de las
tecnologías utilizadas, la velocidad con que se realice, el grado de penetración, tipo de
rejillas utilizadas entre otros factores.
B. Cardado. Esta etapa constituye una de las más importantes del
proceso. Consiste en la formación de fibras individuales a partir de los mechones. De otra
forma, la fibra no podría ser hilada en hilos uniformes y suaves ni ser mezclada de forma
correcta con otras fibras. En la etapa de apertura se abrían las balas, consiguiendo
mechones más pequeños, sin embargo, esta vez, se abren aún más los mechones para
conseguir fibras individuales. Dichas fibras deben pasar de nuevo por un sistema de
limpieza en el cual se elimina entre el 85 y 95 % de la suciedad. El grado de limpieza total
gracias a las dos etapas por las que pasa la fibra puede alcanzar entre un 95 y 99 %. En
este punto del proceso es posible mezclar a fondo diferentes tipos de fibras. Dado que en
esta etapa se trabaja con fibras individuales, el mezclado puede llegar a ser muy completo.
A la salida se ha eliminado una pequeña cantidad de las fibras cortas, alrededor del 1 %, y
la fibra saldrá con forma de masa cilíndrica denominada “plata”.
C. Peinado. Es un tratamiento opcional para la obtención de fibras
de alta calidad. Durante esta etapa se eliminan las fibras cortas, así como las impurezas
que puedan quedar. Sobre el 5 y 25 % de la materia que llega a esta etapa acaba como
residuo, denominado “noil”. Se colocan rectas y alineadas las fibras largas, consiguiendo
así un aumento de la resistencia, brillo y suavidad. Además, los hilos peinados necesitan
una menor torsión posterior y permiten hilar hilos más finos. El grado de peinado que se
pueda alcanzar depende de la calidad y tipo de la materia prima que se emplee.
D. Estirado. Este proceso es muy importante a la hora de mejorar
la calidad del hilo, tanto su uniformidad como resistencia, alargamiento etc. Además, se
acaban de eliminar las trazas de impurezas que puedan continuar las fibras. Este paso se
realiza mediante una máquina llamada manuar, nunca alcanzándose una buena resistencia
de la tela sin pasar por el mismo.
E. Mechado. Es una etapa intermedia de estirado, ya que, con las
tecnologías conocidas hasta ahora, no es posible convertir la cinta estirada en hilo
directamente sin pasar por este proceso. El objetivo del mechado es el adelgazamiento del
haz de fibras para crear mechas delgadas. El haz ya limpia y estirada se hace pasar por
unos rodillos, formando a su salida bobinas.
F. Hilado. Mediante el hilado se transforman las mechas en hilos.
El objetivo principal es darle resistencia e integridad al haz de fibras. Tras esta etapa se
obtendrá un hilo manejable y cohesionado. Existen diversas tecnologías para llevar a cabo
esto y según

el método aplicado se obtendrán hilos de diferentes características. Existen principalmente


tres tecnologías [22]: el hilado de anillos, de rotor y chorro de aire.
- Hilado de anillos (ring spinning). Es uno de los procesos más
antiguos que se conoce, pero sigue siendo el más utilizado debido a la resistencia y amplia
gama de densidades del hilo que se obtiene. En este caso, la torsión se aplica gracias a un
husillo giratorio, a la vez que es estirada la fibra y se va colocando en bobinas. El sistema
dispone de un anillo que sirve de guía al cursor, el cuál va proporcionando hilo al husillo.
Esta tecnología acepta una gran diversidad de materias primas, fibras cortas, largas etc. Sin
embargo, es una

de las tecnologías más lentas.


- Hilado de rotor (open end spinning). En este caso se

Figura 10. Hilado de anillos Fuente: obtenida de [23]

aplica la torsión mediante un rotor giratorio, sobre el extremo abierto del hilo. Ya que sólo
gira este extremo, este tipo de hilado es mucho más eficiente energéticamente que el de
anillos, que requiere la torsión de todo el paquete de hilos. Con esta técnica se consigue
una gran productividad, requiere me menos etapas previas, por ejemplo, el mechado. Su
coste es menor que en el caso del hilado de anillos por esta última razón, así como por los
altos rendimientos que se obtienen. Es una tecnología que trabaja más rápido, sin embargo,
calidad del hilo final es menor que en el caso de hilado de anillos y los rangos de finura
más reducidos.
- Hilado por chorro de aire (air jet spinning). Es uno de los
sistemas de hilado más novedosos, inventado en la década de los 90. También es conocido
como Vórtex. Se producen hilos mediante el principio de falsa torsión. En este sistema, el
hilo se forma gracias a un vórtice de aire girando. Se introduce el extremo abierto del hilo,
haciéndolo girar en círculos y formando así el hilo. Uno de los problemas asociados a esta
técnica es el desorden de las fibras dentro del hilo, así como la variabilidad de la velocidad
de giro, produciendo hilos de baja resistencia y un reducido rango de finuras. Por este
motivo, este sistema se

utiliza de manera especial para fibras sintéticas. Sin embargo, es veinte veces más rápido
que al hilado de anillos, además de no poseer piezas móviles que giren

Figura 11. Hilado por chorro de aire Fuente: obtenida de [12]

a gran velocidad, lo cual constituye unas de las mayores ventajas de esta tecnología sobre
las demás.
G. Bobinado. Las bobinas que se forman tras el hilado contienen
poco hilo, por lo que para usarlo a escala industrial es necesario rebobinar este hilo en
paquetes de mayor tamaño. Además, esta etapa ofrece la posibilidad de eliminar las
últimas

imperfecciones que queden en el hilo. Tanto para la venta, como para el transporte y
almacenamiento, así como su desenrollado posterior, hay que tener en cuenta la estructura
y la densidad del empaquetamiento del hilo.
6.2.1 Problemática medioambiental
Esta etapa del proceso de producción lleva asociados diversos impactos medioambientales.
El aire constituye uno de los medios contaminados, desde el almacén donde se encuentra
la fibra hasta el embobinado. Durante este proceso se desprenden fibras de diversos
tamaños causando la contaminación del aire y pudiendo provocar problemas de salud al
ser respiradas. Este problema es especialmente remarcable en el caso del hilado del
algodón.
Además, el proceso de hilado necesita una humedad y temperatura constantes, por lo que
las fábricas suelen incluir instalaciones de aire acondicionado muy potentes, los cuales
conllevan un elevado gasto energético, significando esto emisiones a la atmósfera, así
como gasto de recurso energético.
Por otro lado, los altos niveles de ruido constituyen un problema, tanto medioambiental
como para la salud humana. Los husillos rotando a altas velocidades son los principales
causantes de estos niveles. Según la OMS no se recomienda estar expuesto a más de 85 dB
durante 8h continuadas, sin embargo, este tipo de industria alcanza niveles de hasta 100
dB [24].

Gracias a la utilización de pantallas deflectoras o cajas de control de ruido entre otras, es


posible minimizar este impacto. A pesar de ello, cabe comentar que este problema todavía
no se encuentra solucionado de manera completamente satisfactoria, es necesario idear
nuevas formas de paliar los efectos, mejorando así el ecosistema.

6.3 PRODUCCIÓN DEL TEJIDO


El proceso de tejido consiste en el enlazado de los hilos formados en las etapas previas,
con el objetivo de obtener telas continuas. Existen diversos tipos de textiles en que se
puede convertir la materia prima. Los más relevantes según el informe de las mejores
técnicas disponibles en la industria textil de la Comisión Europea [4], son: textiles tejidos,
textiles de punto y telas sin tejer y revestimientos de suelos. Éste último incluye gran
cantidad de productos finales.
6.3.1 Textiles tejidos
Este tipo de textil incluye varias etapas:
A. Urdido. Los hilos se cambian de un carrete a otro para cumplir
con las características necesarias para el posterior tejido, como el número y longitud de los
hilos. Generalmente, en este proceso se mantienen unas condiciones concretas de
temperatura y humedad, aplicando vapor de agua, según las especificaciones concretas que
requiera la elaboración del tejido.

B. Encolado. En esta etapa se lubrica el hilo aplicando agentes en


forma de agua dispersa o soluciones acuosos. Los hilos, al ser sometidos a la fuerza de la
tracción tienen a rozarse pudiendo desunirse o romperse. El objetivo de estos lubricantes
es disminuir la abrasión de los hilos, aumentar la resistencia a la tensión, así como la
eficiencia en general del telar.
Existen diferentes tipos de encolado: naturales como la cola de celulosa o de almidón; y
las sintéticas como el alcohol polivinílico. Para llevar a cabo el proceso de engomado se
requiere maquinaria sofisticada, así como tanques de almacenamiento de la goma e
instalaciones de vapor y agua. Es importante destacar que la cantidad y tipo de agente
lubricante varía con el tipo de hilo y el tejido que se desee obtener. Estos agentes serán
eliminados en la fase de acabado del producto.

C. Tejido. Es el proceso gracias al cual se obtiene el tejido a través


del ensamblado de los hilos. Este proceso sólo necesita electricidad. En algunos casos se
utilizan algunos tipos de aceites para lubricar el telar, pero podría contaminarlo.

6.3.2 Textiles de punto

A. Encerado. El hilo destinado a este tipo de textiles se encera


para proteger el hilo de las tensiones y poder alcanzar grandes velocidades de tejeduría.
Normalmente esta etapa se llama “preparación para el tricotado”, y suele realizarse al
rebobinar el hilo en las bobinas.

B. Tricotado. Durante esta etapa se anudan los hilos gracias a una


serie de agujas. Dichas agujas son lubricadas con aceites minerales, según el tipo de
maquinaria y la velocidad de estas. La cantidad de lubricante puede variar entre 4 y 8 %
del peso del tejido [25]. En la actualidad se está estudiando para que la lubricación sea a
base de aceites sintéticos, pero todavía siguen usándose los de tipo mineral. La cera y el
aceite que quedan en el tejido serán eliminados en las etapas finales de acabado del
producto, pudiendo aportar una alta carga orgánica al agua residual efluente de la fábrica.

Según el artículo Production and Business Methods in the Integral Knitting Supply Chain
existen varios tipos de tejido de punto [26]:
- Tejido de punto recto. En este caso el tricotado se realiza
normalmente mediante técnicas de tricotado de urdimbre y trama. Un hilo continuo se
alimenta a una o varias agujas a la vez. Esto se realiza mediante dos tipos de tecnología:
máquina circular y de tricotar plana.

- Tejido de punto completo. Este tipo de tejido es un avance del


tejido de punto recto. Incluye la posibilidad de producir un tejido con formas
personalizadas quitando o añadiendo puntadas, sin apenas tener que cortar telares. De esta
forma no se desecha tejido.

- Tricotado integral. Es la técnica de punto completo más


avanzada. En este caso se pueden añadir detalles al tejido como bolsillos o cuellos.
Mediante esta técnica,

además de reducirse la cantidad de tela que se pierde como la técnica antecesora, también
se reducen las necesidades de costura.

- Prendas completas. Es la técnica más avanzada que existe y


permite tejer prendas completas. Las ventajas más llamativas que ofrece son la
disminución de materias primas, producción de prendas de gran calidad y disminución de
costes ya que no se necesitan etapas posteriores de tejido. A pesar de tener un coste de
inversión más elevado, se ve compensado con el alto rendimiento de tejido que alcanza,
así como la reducción de cantidad de materia prima y de mano de obra.

6.3.3 Revestimientos textiles para suelos

Este tipo de textil es muy variado, las características y modo de fabricación puede variar
de forma muy significativa según el producto final que se desee. Están formados por
diferentes capas que de manera general se designan de la siguiente forma:

Figura 12. Esquema de las capas de revestimientos textiles para suelos Fuente: elaboración
propia basada en [26]
6.3.4 Problemática medioambiental

La etapa de tejido conlleva numerosos impactos ambientales. En base a los siguientes


datos que se muestran, se propone en el punto posterior diferentes alternativas con el fin de
conseguir un proceso más sostenible a nivel medioambiental.

El tejido de punto contiene aceites lubricantes, pudiendo alcanzar entre un 4 y 8 % de su


peso [27]. Por otro lado, para estabilizar el tejido de punto dimensionalmente,
generalmente se comienza el proceso con una operación de lavado con sustancias líquidas
o con tratamientos térmicos. Cuando se realiza en medio acuoso, es necesario eliminar los
aceites mediante

procesos de emulsión, usando detergentes o agentes antideposición y trabajando a


temperaturas elevadas (entre 80 y 100 °C), contaminando además las aguas residuales.
Además, el consumo de agua asciende a 10 litros por cada kilogramo de tejido, durante el
proceso que tiene lugar entre 30 y 60 minutos y a temperaturas que rondan los 100 °C.

Un nuevo estudio sobre la influencia en el medio ambiente de los nuevos modos de


producción de tejido de punto, referido a todo el proceso de producción textil, ha
demostrado que el tejido de punto completo y el integral utilizan más energía que el de
tipo recto. Sin embargo, se observa una significativa reducción de las pérdidas de material,
lo cual produce un beneficio sobre el medio ambiente (uso del agua, transformación de la
tierra etc.) [28].

Los agentes de preparación utilizados en esta etapa, lubricantes y agentes


acondicionadores tienen grandes repercusiones sobre el medioambiente. Dado que estos
agentes deben ser eliminados antes de pasar por las etapas sucesivas, acaban en el agua,
creando efluentes con una alta carga orgánica final. Además, también se podrán evaporar
contaminando el aire por medio de emisiones a la atmósfera en forma habitualmente de
compuestos orgánicos volátiles. Normalmente, como lubricantes se suelen utilizar aceites
minerales, que son sustancias difíciles de biodegradar. La contaminación final emitida
dependerá de la cantidad y tipo de lubricante que se aplique en el proceso, variando según
el tipo de fibra. Las parafinas son uno de los agentes más utilizados, confiriendo suavidad
y elasticidad al hilo.

En el caso de las fibras sintéticas, la cantidad de agente usado es especialmente relevante


para las fibras elastómeras. En estos casos la cantidad de agente utilizado, normalmente
aceites de silicona, puede llegar a suponer hasta un 7 % de su peso inicial [4]. Estos
lubricantes son dañinos tanto para los entornos terrestres como acuáticos, pudiendo llegar
a ser incluso cancerígenos.

Con todo esto, la cuestión ambiental se pone de manifiesto y se trata de buscar soluciones
ante esos impactos.

6.3.5 Alternativas

Según la Consejería de Medio Ambiente, Agua y Urbanismo de la Generalitat Valenciana,


en su informe Tecnologías limpias aplicables al sector textil de la Comunitat Valenciana
[27], a continuación, se muestran algunas de las opciones para conseguir un sistema de
tejido mucho más respetuoso con el medio ambiente.

La sustitución de aceites lubricantes no biodegradables y no autoemulsionables por otros


que sí lo sean, permitiendo además eliminarlos de los tejidos usando agua a 40 °C. De esta
forma, se reduciría el tiempo de lavado, así como la temperatura. Además, el tiempo del
proceso completo se vería reducido puesto que se llevaría a cabo el lavado, descrude y
blanqueo en una misma operación, incrementando así la productividad global. Además,
disminuiría el consumo de agua, energía y productos químicos, generando efluentes
residuales más sencillos de tratar.

La lubricación de la materia prima, como ha sido comentado anteriormente, se realiza


utilizando aceites minerales, los cuales pueden ser sustituidos por poliéster especiales o
ésteres de ácidos grasos. De esta forma se obtendría una reducción del consumo de agua,
así como de la carga de contaminante en las aguas residuales. Al ser estos productos más
estables, se reduce la volatilidad. Sin embargo, el uso de estos lubricantes alternativos
podría causar corrosión en los equipos, además, estos tienen un mayor coste que los
convencionales. Cabe comentar que estos lubricantes tan sólo son aplicables a las fibras de
viscosa, poliamida y poliéster.

El proceso de tejido requiere de colas para evitar que los hilos se rompan al tejerse. Con el
objetivo de reducir la cantidad de colas a usar, es posible actuar de la siguiente forma:

- Proceso de humectación. Al someter al hilo a un baño de agua


caliente es posible reducir la porción de cola posterior necesaria.

- Compactación de la hilatura. En este proceso la fibra es


presionada de forma neumática, aumentando así su resistencia a la abrasión y reduciendo
su fibrosidad, de esta forma se reducirá la cantidad de cola necesaria.

Sustitución de la parafina convencional por una parafina sintética, la cual facilitará el


proceso posterior de desencolado. Gracias a la utilización de la parafina con una nueva
fórmula se reducirá la carga contaminante de las aguas. Sin embargo, el mayor beneficio
se obtendrá en la etapa de desencolado, donde se conseguirá una mayor calidad del tejido
final y se reducirá el número de reprocesados en el proceso de tintado, disminuyendo así
las emisiones a la atmósfera.

6.4 PRETRATAMIENTO

Durante el proceso de pretratamiento se elimina toda sustancia extraña para el tejido, con
el fin de mejorar sus características hidrofílicas, uniformidad y afinidad por los colorantes
para preparar el tejido para los tratamientos finales. De manera general, las fibras naturales
tienen una mayor cantidad de sustancias que podrían interferir en las posteriores etapas, a
diferencia de las fibras artificiales, siendo estas últimas más fáciles de tratar. Esta etapa
suele realizarse en los mismos equipos que se utilizarán posteriormente para el tintado.
Según muestra el informe Best Available Techniques (BAT), Reference Document for the
Textiles Industry publicado por la Comisión Europea en 2019 [4], este proceso conlleva
diferentes operaciones, no siendo todas ellas obligatorias:
A. Chamuscado. Es muy común realizar esta operación en los
tejidos de algodón. Su objetivo es eliminar las fibras superficiales haciendo pasar al tejido
por una llama e introduciéndolo de forma inmediata en un baño frío. Normalmente se
aprovecha el baño de enfriamiento para realizar la etapa de desencolado. Previo a este
proceso, se eliminan las partículas de polvo y fibra restante aspirándolas.

B. Desencolado. El objetivo de esta etapa es la eliminación de


aprestos que han sido añadidos al tejido previamente (sustancias cuyo objetivo es
aumentar la consistencia de los tejidos). Según el tipo de apresto o cola que se desee
eliminar las técnicas difieren, distinguiéndose tres principales [4]:

- Técnicas para la eliminación de colas a base de almidón. Son


complicadas de eliminar y necesitan de tratamientos químicos o catalizadores enzimáticos.
Mediante enzimas el almidón se degrada sin perjudicar la fibra celulósica. Para agilizar el
proceso de pretratamiento, habitualmente se realiza este proceso junto con el blanqueado
del tejido, bajo el nombre de desencolado oxidativo. El tejido se sumerge en un baño de
sosa cáustica y peróxido de hidrógeno. Esta técnica tiene una utilidad especial cuando el
tejido tiene fungicidas o cuando la cola es difícil de degradar. Sin embargo, si no se
controla bien podría degradar la fibra, ya que la estructura de la celulosa es muy parecida a
la del almidón. Normalmente este proceso tiene lugar en reactores de tipo batch, aunque en
ocasiones se realiza de manera discontinua. Tras la reacción, el tejido se lava a temperatura
alrededor de 95 °C [29].

- Técnicas para la eliminación de colas solubles en agua. Estas


técnicas consisten en un lavado con agua caliente y carbonato sódico. La efectividad de
dichos lavados puede verse aumentada añadiendo agentes humectantes y sumergiendo el
tejido en el lavado el tiempo adecuado.

- Técnicas para la eliminación de colas solubles e insolubles. Se


realiza un desencolado oxidante. Este proceso combina el blanqueo con el desencolado y
se lleva a cabo impregnando el tejido con una solución de sosa cáustica con peróxido de
hidrógeno.
C. Mercerizado. Esta etapa es opcional y su objetivo es mejorar la
estabilidad, resistencia y brillo del algodón, obteniendo además una mejor absorción del
posterior tinte. Existen diferentes técnicas como el mercerizado con tensión, con sosa
cáustica o con amoniaco.

El mercerizado con sosa cáustica es la técnica más utilizada. El algodón se somete a la


acción de una disolución de sosa cáustica concentrada (170-350 g NaOH/kg textil o lo que
es lo mismo, 270-300 g NaOH/l [4]) durante aproximadamente 50 segundos. Los hilos se
someten a presión durante o después de impregnarlos en la sosa, a temperaturas de entre 5
y 18 °C [29] (valores bajos cuando se quiere obtener gran brillo del algodón, o superiores
cuando se desea mejorar el resto de las características). Una vez han sido realizados estos
pasos, el tejido se lava hasta asegurarse de que ha disminuido la concentración de sosa
hasta valores que no modifiquen el algodón.

Para garantizar que la disolución impregna completamente el tejido, se suelen usar agentes
humectantes de tipo aniónico, los cuales pueden ser derivados no fenólicos o fenólicos,
siendo los primeros de ellos los más utilizados.

Como último paso de esta etapa, para neutralizar los restos alcalinos que puedan
permanecer aún en el hilo, se neutraliza el tejido añadiendo ácido clorhídrico o sulfúrico.

D. Descrude. El objetivo de esta etapa es la eliminación de


impurezas de tipo natural que pueda contener las fibras del algodón, además, se elimina el
color natural que pueda venir con el tejido. Esta etapa puede realizarse individualmente o
en combinación con otras, normalmente la de blanqueo o desencolado. El tratamiento se
lleva a cabo por álcali (carbonato de sodio o hidróxido de sodio). Además, se incluyen
numerosas sustancias como diferentes tipos de detergentes para emulsionar y/o solubilizar
las impurezas del algodón, así como cantidades pequeñas de reductores como hidrosulfito
de sodio.

E. Blanqueo. Las etapas anteriores no han eliminado por completo


el color original del tejido. El proceso de blanqueo es una etapa previa al tintado, sin
embargo, si se va a teñir de colores muy oscuros puede no necesitarse un blanqueo
completo. Sin embargo, si se desean colores más claros o realizar un estampado posterior,
es necesario llevar a cabo un blanqueo del tejido. Este proceso puede realizarse en todo
tipo de telas. Según diferentes referencias bibliográficas, [29] y [30], existen varias
opciones para llevar a cabo el proceso de blanqueo: hipoclorito sódico, peróxido de
hidrógeno y clorito de sodio.

- Blanqueo con hipoclorito sódico. Según la Encyclopedia of


Textile Finishing de Rouette [30], en este proceso es muy importante conocer la cantidad
de reactivo, así como las condiciones de trabajo (temperatura inferior a 30 °C y pH entre 9
y 11 [29]), ya que si se exceden los valores admisibles se puede dañar la celulosa,
afectando a las propiedades mecánicas de la fibra. Tras esta etapa se realiza un tratamiento
anticloro con tiosulfato sódico o agua oxigenada para eliminar cualquier rastro de
hipoclorito, así como descomponer las cloraminas que se han formado. Este proceso se
puede realizar tanto en continuo como en discontinuo.

El hipoclorito sódico es un gran agente oxidante con un alto potencial redox, por lo que
reacciona de forma eficiente con las impurezas naturales de la fibra. Su alta eficiencia
entra en conflicto con el hecho de que exista un riesgo alto de dañar las fibras. Por este
último motivo las condiciones del proceso están controladas de manera muy estricta. El
color blanco obtenido de esta manera no es estable, convirtiéndose con el tiempo en un
color amarillento. Así pues, este tipo de blanqueo se suele emplear como primer paso en
procesos compuestos de hipoclorito y peróxido.
El uso de esta técnica está en desuso debido a razones ecológicas, sin embargo, cuando se
desea un alto grado de blancura es de gran utilidad.

- Blanqueo con clorito de sodio. Con este método se obtiene un


alto grado de blancura y no tiene riesgo de dañar las fibras. A pesar de que se encuentre en
declive, normalmente se utiliza para las fibras sintética, algodón y lino, combinado con
peróxido de hidrógeno. El clorito de sodio al reaccionar ya sea con HCl y ClO2 o con

NaClO, genera dióxido de cloro gaseoso. El clorito de sodio tiene un poder oxidante
menor que el del hipoclorito, por ello es necesario trabajar a mayores temperaturas (entre
80 y 90 °C) y concentraciones de reactivos, así como reducir el pH a 3,4-3,7. Debido a la
formación del gas dióxido, así como las condiciones fuertes de acidez, este proceso puede
provocar corrosión en los equipos.
- Blanqueo con peróxido de hidrógeno. El peróxido de
hidrógeno, o agua oxigenada, es un fuerte oxidante que degrada el color natural de la fibra
sin dañar de forma grave la celulosa. Además, no genera contaminantes tóxicos y es un
proceso fácil de controlar. Este sistema se lleva a cabo de forma exclusiva en medio
alcalino y con la adición de hidróxido sódico, el cual activará los ácidos libres. El oxígeno
molecular no tiene gran poder blanqueador, por ello es necesario crear las condiciones
adecuadas para poder obtener oxígeno activo. La alcalinidad es de suma importancia en
estos procesos, debiendo mantener un pH entre 10 y 11 [29], así como el control de la
concentración de peróxido de hidrógeno. Esto ayuda a reducir de manera considerable la
presencia de radicales OH-, conllevando una reducción de la cantidad de agentes
complejantes necesario.

Figura 13. Esquema procesos de la etapa de pretratamiento Fuente: elaboración propia

Para alcanzar altos rendimientos es necesaria una temperatura elevada obtenida


rápidamente hasta llegar luego a la ebullición. Es preciso la utilización de estabilizadores
para regular la separación del oxígeno activo que se vaya formando del agua oxigenada.
Como estabilizador frecuentemente se utiliza silicato de sodio y estabilizadores orgánicos.

Una vez finalizado el proceso de blanqueo, es necesario retirar cualquier vestigio de


peróxido residual, ya que puede debilitar la tela. Para ello se neutraliza usando ácidos
orgánicos hasta conseguir un pH neutro.

6.4.1 Problemática medioambiental

Los mayores impactos asociados al pretratamiento del tejido son las emisiones al agua.
Dichas emisiones tendrán unas características propias según las etapas que haya seguido el
tejido (si
se ha mercerizado o no, tipo de blanqueo adoptado etc.), la composición del propio tejido
entre otros factores. En esta ocasión se va a analizar la problemática medioambiental desde
el punto de vista de cada una de las etapas del pretratamiento.

- Chamuscado. Durante esta etapa se producen emisiones de


polvo y compuestos orgánicos, así como olores algo fuertes, pudiendo ser eliminados éstos
últimos mediante tecnología de oxidación catalítica.
- Desencolado y descrude. El desencolado representa la mayor
parte de las emisiones de todo el proceso textil. Hasta el 70 % de la carga orgánica del
efluente final del proceso puede ser debida al lavado en la etapa de desencolado. El factor
de emisión puede ser alrededor de 95 g DQO/kg de tejido [31]. Los procesos de
desencolado enzimático y oxidativo no permiten recuperar la cola, sin embargo, en el caso
de aprestos sintéticos, la recuperación de las colas utilizadas es complicada pero factible.
Cabe comentar que la eliminación de impurezas en tejido de algodón es menos
significativa desde el punto de vista de carga contaminante que la eliminación en los
tejidos de punto. El proceso de desencrudado no es ni específico ni selectivo, lo que
provoca una pérdida de entre 3 y 6 % del peso del tejido, generando residuos [27]. Las
sustancias que más problemática generan son aquellas poco biodegradables y difíciles de
emulsionar, como los aceites de silicona, los cuales se encuentran mezclados con elastano
y algodón o poliamida.

- Mercerizado. Esta etapa utiliza álcalis fuertes, los cuales se


vierten finalmente a las aguas residuales debiendo ser neutralizados y formando
posteriormente la sal correspondiente. El proceso en frío implica menores cargas orgánicas
que el caliente. Sin embargo, para poder hacer un baño en frío de forma continua es
necesario extraer parte del baño y enfriarlo en continuo, implicando esto grandes
volúmenes de baño. Al utilizar este sistema con una gran cantidad de baño, las emisiones
serán mayores si la sosa cáustica no se recupera.

- Blanqueo con hipoclorito sódico. Por razones ecológicas, la


utilización del hipoclorito en Europa ha sido limitada a casos muy específicos como los
tejidos de punto y el blanqueo en ocasiones en las que se precise un alto grado de blancura.
El blanqueo con este agente da lugar a sustancias químicas catalogadas como AOX
(compuestos orgánicos halogenados), especialmente el triclorometano. Además,
blanqueando con este agente se puede generar cloro que será emitido al aire.
- Blanqueo con clorito de sodio. Este tipo de blanqueo también
puede generar AOX en las aguas residuales. No obstante, la formación de AOX mediante
este proceso es significativamente menor que utilizando hipoclorito (entre el 10 y 20 % de
lo que se genera mediante el blanqueo con hipoclorito [4]). En la actualidad no existen
tecnologías para producir ClO2 sin producir AOX, pero con un buen control del proceso y
la minimización del excedente de clorito una vez realizado el blanqueo es posible la
reducción de la formación de este tipo de compuestos orgánicos.

- Blanqueo con peróxido de hidrógeno. El peróxido de


hidrógeno al descomponerse sólo forma agua y oxígeno, sin embargo, la utilización de
agresivos estabilizadores provoca una preocupación medioambiental. Estos agentes
pueden contener sustancias complicadas de eliminar por los sistemas de tratamiento de
aguas como el EDTA (ácido etilendiaminotetraacético) y DTPA (ácido pentético).

6.4.2 Alternativas

A continuación, se proponen algunas alternativas plausibles para tratar de minimizar al


máximo los impactos medioambientales que las operaciones de pretratamiento conllevan.

La sustitución de colas de tipo almidón por productos de encolado hidrosolubles y


sintéticos, como los poliacrilatos, alcohol polivinílico o la carboximetilcelulosa es una de
las opciones que se proponen. De esta forma, con un simple lavado podrían eliminarse
estos productos del tejido, evitando el desencolado enzimático y oxidativo consiguiendo
que la etapa de desencolado sea más económica, rápida y medioambientalmente
respetuosa. Además, los nuevos agentes encolantes que se proponen pueden ser
recuperados mediante ultrafiltración, disminuyendo la cantidad de materia prima
necesarias, así como la carga contaminante de las aguas. Mediante la aplicación de esta
alternativa se conseguiría una reducción global de la DQO de las aguas. El proceso de
ultrafiltración requiere de gran cantidad de energía, sin embargo, dicha energía es menor
que la necesaria para la producción de nuevos agentes encolantes.

Para disminuir los impactos ambientales en la etapa de desencolado se propone crear unas
condiciones de trabajo concretas, aproximadamente pH de 13 en las cuales el peróxido de
hidrógeno pueda degradar los agentes encolados de forma eficiente [27]. De esta manera,
se generaría una reducción de las necesidades de agua y energía, así como la facilitación
del posterior tratamiento de aguas residuales. Como inconveniente, en esta alternativa
propuesta se encuentran las posibles consecuencias adversas debido a la manipulación del
peróxido de hidrógeno.

Durante el proceso de descrude, se plantea la sustitución del método químico utilizado


tradicionalmente por un descrude enzimático. Esta alternativa es un proceso específico por
lo que solamente degrada la parte de las impurezas que es necesario eliminar, produciendo
una reducción de la pérdida de peso. La carga orgánica emitida a las aguas es menor ya
que se habrán extraído menos impurezas (sólo las necesarias). También se reduciría el
consumo de agua. Además, en caso de utilizar detergentes biodegradables, las aguas
residuales podrían ser reutilizadas posteriormente en el lavado de los tejidos teñidos.

El proceso de mercerizado, así como a nivel global, mejorará medioambientalmente si se


recupera la sosa utilizada. El proceso de recuperación de la sosa pasa por aclarar el tejido
para eliminar la sosa que quede, generando un agua contaminada llamada lejía débil, la
cual puede concentrarse mediante evaporación para su reciclaje. De esta forma se reduciría
la carga alcalina presente en las aguas residuales, así como la cantidad de ácido posterior
necesario

para la neutralización de dichas aguas. Además, al conseguir recuperar la sosa, se


produciría un ahorro inmediato en el consumo de materias primas [32].

El proceso de pretratamiento del tejido previo a su teñido y estampación requiere de


numerosas etapas como bien ha sido descrito. Sin embargo, esto implica un alto consumo
de energía y agua, así como la generación de diferentes tipos de aguas residuales en cada
una de las etapas. Se ha diseñado un nuevo sistema de operación denominado Flash Steam
que unifica las etapas de desencolado, descrude y blanqueo con peróxido de hidrógeno en
una sola. De esta forma se aumenta la eficiencia del proceso, ya que se producirá un
importante incremento en la velocidad de producción. En el ámbito ambiental, este nuevo
procedimiento produciría un ahorro de agua, así como una disminución de la cantidad de
productos químicos, conllevando ello a la respectiva reducción de la carga contaminante
en las aguas residuales.
6.5 TEÑIDO

Según el informe Best Available Techniques (BAT), Reference Document for the Textiles
Industry publicado por la Comisión Europea en 2019 [4], el teñido es el método de
coloración del textil a partir de colorantes aplicados según la uniformidad y rendimiento
que se desee. El colorante son moléculas que contienen grupos cromóforos capaces de
interactuar con la luz. El textil absorbe el tinte y si se ha realizado un buen pretratamiento,
el color no se eliminará de manera sencilla. El proceso de teñido requiere de productos
químicos, así como diferentes tipos de auxiliares que ayudarán al proceso. Entre estos
últimos, algunos son específicos y otros son utilizados también en otras etapas del proceso
textil. Habitualmente, los auxiliares no permanecen en el tejido por lo que se emiten con
las aguas residuales. Los tejidos pueden teñirse en diferentes etapas del proceso de
fabricación y de manera continua, semicontinua o en lotes. Esto último dependerá del tipo
de tinte y de confección, así como el coste y maquinaria de que se disponga. Las etapas de
teñido incluyen la preparación del tinte, teñido, fijación, lavado y secado. En primer lugar,
se realizará una distinción entre el tipo de teñido por lotes y de forma semicontinua:

- Teñido por lotes. También se llama por agotamiento. En este


tipo de teñido se carga una cantidad concreta de tejido con su correspondiente solución de
colorante y auxiliares hasta alcanzar el equilibrio. Primeramente, la parte externa de la
fibra absorbe el colorante y éste difunde a través de la fibra. Un factor importante en este
tipo de teñido es la proporción de licor en función del peso de textil introducido. Este
parámetro se relaciona con el nivel de agotamiento e influye en el consumo de productos
químicos. Normalmente la proporción de licor es menor en fibras sintéticas y mayor en el
algodón [4]. La temperatura y el tipo de productos químicos controlan la velocidad del
proceso y la fijación del tinte. El tono final normalmente se consigue a ojo, añadiendo tinte
adicional en función de un patrón de referencia. Tras esta etapa, la cual puede durar de
minutos a horas, se lava el textil para retirar el tinte y los auxiliares excedentes. Este
proceso suele llevarse a cabo en la misma maquinaria que el teñido y suele estar
totalmente automatizado a día de hoy.

- Teñido en continuo y semicontinuo. En este caso, los tejidos se


van alimentando de forma continua a la maquinaria gracias a una cubeta llena de licor de
teñido. Los textiles absorben el colorante y salen de la cubeta, donde unos rodillos recogen
el exceso de colorante, fluyendo de vuelta a la cubeta. Posteriormente, suele realizarse la
fijación del colorante mediante la adición de productos químicos o aplicación de calor en
forma de vapor o calor seco. En el proceso semicontinuo se aplica el colorante de forma
continua y la fijación y lavado de forma discontinua. Sin embargo, en el proceso continuo,
cada una de las etapas de realizan ininterrumpidamente. A diferencia del teñido en
discontinuo, la proporción de licor en estos procesos no es un parámetro de gran
importancia. Sin embargo, sí lo es el porcentaje de licor recogido, así como la
concentración del colorante.

Según el tipo de fibra el proceso de teñido se realizará aplicando diferentes


consideraciones. A continuación, se describen algunos de los más relevantes.

6.5.1 Teñido de fibras celulósicas

Este tipo de fibra puede teñirse con diferentes tipos de colorante como colorantes
reactivos, tintes directos, de cuba, colorantes sulfurosos o azoicos.

- Tinte reactivo. En la actualidad, alrededor de un tercio de los


tintes que se utilizan para las fibras celulósicas son de este tipo [4]. Este proceso se puede
realizar tanto en continuo como por lotes. Este tipo de colorante se suele aplicar a
temperaturas de 80 °C, pero puede ir desde los 40 °C y se precisa un pH entre 9,5 y 11,5.
Entre las ventajas de este tipo de tinte destaca su notable rendimiento de color,
compatibilidad y replicabilidad [33]. Se adiciona hidróxido sódico y/o carbonato sódico,
así como una sal para aumentar el agotamiento del baño. La concentración de ésta última
dependerá de la afinidad del tinte, así como del tono que se requiera, los más profundos
necesitan de una mayor concentración. Tras el teñido es necesario el lavado del textil,
adicionando productos auxiliares.

- Colorantes directos. Este tipo de colorante se aplica junto con


los auxiliares y la sal, sulfato de sodio o cloruro de sodio, directamente. Además, se usan
mezclas de tensioactivos aniónicos y no iónicos como agentes dispersantes/humectantes.
La resistencia en húmedo no suele ser muy efectiva por lo que se aplican tratamientos
posteriores al tejido para aumentarla.
- Colorantes de tina. Este tipo de tinte posee unas características
de solidez excelentes, por lo que se suelen utilizar cuando el tejido va a ser sometido
posteriormente a condiciones severas de blanqueo o lavado. Al ser insolubles en agua, se
utilizan agentes reductores (derivados del ácido sulfoxílico, ditionito de sodio, dióxido de
tiourea y otros agentes reductores, aunque en la actualidad también existen agentes
reductores sin azufre como es la hidroxiacetona) para convertir el colorante mediante
procesos de óxido-reducción en un leucoderivado hidrosoluble que se adicionará a la fibra.
Este colorante no es

biodegradable debido a que su estructura molecular es muy grande como para ser
absorbida por células bacterianas.

El tinte de tina más conocido es el índigo. Este tipo de tintes se fijan a la fibra mediante
oxidación, normalmente con peróxido de hidrógeno o perborato. Es necesario un
tratamiento posterior para eliminar el exceso de colorante mediante un licor detergente de
una alcalinidad débil (NaSO4 o NaOH) en ebullición. Además, también se utilizan agentes
humectantes y antimigración.

- Colorantes de azufre. De la misma forma que los tintes de tina,


son insolubles en agua y se convierten en leucoderivados en condiciones alcalinas. Este
tipo de colorante se utiliza normalmente para conseguir tonos oscuros ya que es
económico. Tras la absorción en la fibra el colorante se convierte de nuevo en su forma
insoluble original por oxidación. El álcali (sosa cáustica), los agentes reductores (dióxido
de tiourea, sulfuro de sodio e hidrógeno-sulfuro de sodio) y el colorante no fijado en la
fibra se eliminan mediante procesos de aclarado y lavado. También se añaden agentes
dispersantes, complejantes y oxidantes (peróxido de hidrógeno, compuestos con halógenos
como yodato o bromato).

- Colorantes azoicos (de naftol). La solidez que se obtiene


mediante la aplicación de este tipo de colorantes es excelente, sin embargo, su uso está en
declive debido a los altos costes de aplicación, así como su complejidad de preparación.
Este proceso conlleva numerosas etapas que comienzan con la preparación en frío o en
caliente de la solución de naftolato (se necesita sosa cáustica y en ocasiones formaldehído
para estabilizar en la fibra el naftolato); aplicación de la solución sobre el tejido;
preparación de la base diazotizada mediante reacción con ácido clorhídrico y nitrito de
socio; formación del colorante azoico en la fibra (será preciso la adición de agentes
tamponadores para el control del pH); y por último, el aclarado del textil para retirar el
exceso de naftol [4].

6.5.2 Teñido de fibras poliéster

Este tipo de fibras normalmente son teñidas en procesos en lotes y bajo condiciones de
altas temperaturas. Anteriormente se aplicaban condiciones atmosféricas, necesitando la
ayuda de portadores. Estas sustancias son perjudiciales para el medioambiente por lo que
ya no se aplica el teñido a menos de 100 °C [4]. El proceso de teñido a 125-135 °C bajo
presión se suelen aplicar condiciones ácidas, pH entre 4 y 5, junto con agentes niveladores
para evitar la absorción demasiada rápida. Existe otra técnica denominada termosol
utilizada especialmente para mezclas de poliéster/celulosa. Este proceso requiere de
agentes antimigración, así como una etapa de secado a 100-140 °C [4]. Para fijar el tinte es
necesario sin embargo alcanzar temperaturas de alrededor de 200 °C. Cabe comentar, que
si los tonos son claros con un simple aclarado bastaría, sin embargo, si los tonos son
oscuros será necesario aplicar un tratamiento reductor alcalino y un posterior aclarado en
condiciones ligeramente ácidas

6.5.3 Problemática medioambiental

El proceso de teñido de materiales textiles es uno de los más importantes de la industria


textil, así como de los que más impacto medioambiental y para la salud humana producen.
Tal como indica la Comisión Europea en su escrito sobre la eco-innovación sobre un
teñido sin agua [34], la industria textil usa una media de entre 100-150 litros de agua para
teñir 1 kg de materia textil.

La mayoría de las emisiones que se emiten en este proceso son emisiones al agua. Debido
a los bajos valores de presión a los que se trabaja con los productos químicos, no suelen
ser significativas las emisiones al aire, a excepción de la contaminación en el propio lugar
de trabajo. Excepcionalmente, el proceso de termosol para el teñido de fibras poliéster
libera contaminantes al aire durante el secado ya que el tejido no se lava tras ser teñido.
La evaluación de la problemática medioambiental se va a dividir en el estudio de la
contaminación asociada a los productos químicos y la asociada al proceso propiamente
dicho.

6.5.3.1 Productos químicos

La contaminación relativa a los productos químicos utilizados en el proceso de teñido de


los materiales textiles es debido tanto a los propios colorantes utilizados, los auxiliares que
contienen el tinte, los productos químicos básicos utilizados durante el proceso como a los
contaminantes que posee la fibra debido a etapas previas.

- Colorantes. El porcentaje de fijación de los colorantes sobre los


textiles varía según el tipo de fibra, el tono deseado y colorante, siendo realmente bajo en
el caso de los colorantes reactivos para el algodón y sulfurosos. Así pues, en los baños de
teñido en modo discontinuo, el agua residual procedente de los lavados y los licores de
teñido residuales contendrán una cantidad de colorante que supondrá un problema
medioambiental ya que son sustancias no biodegradables. Pueden ser bioeliminados en las
plantas de tratamiento de aguas residuales mediante absorción, adsorción, coagulación y
precipitación. Sin embargo, los colorantes más complicados de bioeliminar se hacen pasar
por un tratamiento biológico, pero acabarán en los vertidos de la planta.

Se puede advertir la presencia de contaminante debido a colorantes gracias al color de las


aguas, el cual además de impacto visual puede afectar a la fotosíntesis de las plantas
acuáticas. La carga orgánica del agua también indicará la presencia de contaminación
(expresado normalmente como DBO y DQO o COT y COD) afectando ésta a su toxicidad
y pudiendo derivar en emisiones de AOX (especialmente en los tintes de tina, dispersos y
reactivos) y de metales pesados. La manera de disminuir la emisión de los compuestos
halogenados (AOX) es realizar un uso más eficiente de los tintes que los provocan o
eliminarlo del efluente final mediante decoloración. La emisión de metales pesados es
debida a la presencia de ellos como impurezas en el propio colorante, así como formando
un quelante con el colorante. Actualmente existen límites legales de emisiones de metales
pesados procedentes de colorantes.
Estas emisiones son tratadas mediante procesos de filtración y adsorción en lodos
activados, tal y como se elimina el colorante de las aguas residuales.

- Auxiliares de los tintes. Según el tipo de tinte y el método de


teñido utilizado, así serán los auxiliares necesarios en la formulación del colorante. Estas
sustancias no son absorbidas por el textil por lo que se secretan completamente a las aguas
residuales. Estos aditivos no son tóxicos para los ecosistemas acuáticos, sin embargo, son
complicados de bioeliminar y apenas biodegradables. Los agentes auxiliares que se añaden
a los tintes en forma de líquido tienes menos cantidad de dispersante que los colorantes en
polvo, por lo que son menos contaminantes.

- Productos químicos básicos utilizados durante el proceso.


Según el tipo de producto químico serán diferentes impactos medioambientales causados
por los mismos.

 Agentes reductores con azufre. En ocasiones el azufre se añade


en el baño de licor antes de teñir y otras ya está incluido en la formulación del colorante.
Sea cual sea, el azufre en exceso finaliza en las aguas residuales, siendo tóxicos para los
ecosistemas acuáticos y aumentando la carga orgánica de las aguas. Asimismo, se forma
sulfuro de hidrógeno a partir de los aniones sulfuro, generando problemas de corrosividad
y mal olor. Otro agente reductor que contiene azufre, el ditionito, resultar ser menos
problemático que el sulfuro de sodio, excepto cuando se convierte en sulfito, que es tóxico
para bacterias y peces. El sulfito, en las plantas de tratamiento de aguas residuales se oxida
a sulfato. Éste puede producir corrosión en las tuberías o reducirse a sulfuro de hidrógeno
en condiciones anaeróbicas. Habitualmente se utiliza hidroxiacetona para reducir la
cantidad de azufre (a pesar de aumentar el contenido de carga orgánica).

 Agentes oxidantes. El dicromato sigue siendo muy utilizado en


la fijación del color en los textiles. El cromo IV es muy tóxico y cancerígeno, sin embargo,
el cromo III presenta menos niveles de toxicidad. El cromo IV se reduce a cromo III
durante el propio proceso, sin embargo, pueden producirse emisiones, debiendo tener
precaución puesto que puede causar consecuencias adversas de salud a los propios
trabajadores, además de las consecuentes dificultades medioambientales. Sin embargo, el
cromo III emitido a las aguas residuales tan sólo puede minimizarse. Para ser eliminado
será necesario utilizar otro tipo de colorantes.
El uso de agentes oxidantes tales como bromo, clorito, yodato o decolorante como el
hipoclorito puede generar emisiones de AOX, pero sólo aquellos que contienen cloro
darían lugar a AOX de carácter peligroso.

 Sales. Las sales se usan con diversos objetivos, pero


especialmente en procesos de teñido de algodón en discontinuo con colorantes reactivos se
usan grandes cantidades de sal. Los sistemas habituales de tratamiento de aguas no
eliminan

estos productos, por lo que terminarán en las aguas de salida. La emisión de sales al medio
puede aumentar la salinidad de las aguas subterráneas, sin embargo, no tiene un alto nivel
de toxicidad.

 Portadores. Este tipo de auxiliares causan graves impactos


medioambientales, por ello su uso ha ido en declive a lo largo de los años. Sin embargo,
continúa constituyendo un problema en el caso de teñido de mezclas de lana y poliéster.
Son compuestos de tipo orgánico, poco biodegradables y en ocasiones volátiles. Los
portadores de tipo hidrofílico, como derivados del benzoato o fenoles, acaban en las aguas
residuales, sin embargo, los de tipo hidrofóbico se fijan de manera eficaz a la fibra. Éstos
últimos se volatilizarán durante las etapas de secado y fijación, dando lugar a emisiones
atmosféricas. Además, en ocasiones los portadores permanecen en el producto final,
pudiendo causar problemas en el consumidor.

6.5.3.2 Proceso

Centrado en el proceso y como ha sido comentado anteriormente, el consumo de agua y


energía constituye un gran impacto medioambiental.

En el caso de procesos en discontinuo, dicho consumo es mayor debido a diferentes


factores. En los procesos por lotes se utiliza una mayor proporción de licor para el teñido.
Esto implica un mayor uso de productos químicos, así como de energía y agua. Para minar
los efectos de esto, será necesario escoger una maquinaria adecuada según el tamaño de
lote que se va a procesar. Además, al igualar los tonos se consume una gran cantidad de
agua y energía. Normalmente la mayor parte del tinte se aplica en una primera etapa,
tratando de obtener el color más parecido al deseado, luego se irá ajustando, adicionando
cantidades de colorante concretas hasta conseguir el tono requerido. Otro motivo de los
altos consumos de agua y energía es la naturaleza del sistema discontinuo.

Los procesos en continuo o semicontinuos consumen menos cantidad de energía y agua.


Sin embargo, esto requiere de mayores concentraciones de colorante en el licor de teñido.
Mientras que en el teñido en discontinuo se utilizan concentraciones de 0,1-1 g/l, en el
continuo alcanzan los 10-100 g/l. Si se procesan pequeñas cantidades de textil, el proceso
continuo puede ser más contaminante que el discontinuo, ya que se desechan grandes
cargas contaminantes de colorante residual en las palas al cambiar a un nuevo color.
Automatizando el proceso es posible minimizar estos efectos.

Cabe comentar, que, tanto en los procesos continuos como en los discontinuos, las etapas
de lavado y aclarado son las operaciones que mayor agua consumen.

6.5.4 Alternativas

La sostenibilidad en el sector industrial es todavía un reto por abordar, especialmente en la


etapa de teñido de los textiles. Sin embargo, se están desarrollando nuevas tecnologías y
materias más respetuosos con el medioambiente. A continuación, se muestran algunos de
los

avances que existen en la actualidad, si bien, por diversos motivos todavía no están
demasiado instaurados en el proceso textil.

Figura 14. Esquema de las posibles alternativas Fuente: elaboración propia


Los tintes naturales son una de las propuestas más rompedoras y en mayor auge. Los tintes
naturales son básicamente sustancias provenientes de recursos naturales. Estos tintes son
biodegradables y renovables. Además, su uso supone una disminución de la carga orgánica
en los efluentes del proceso, por lo que constituyen una alternativa ecológica a los tintes
tradicionales. Según el libro Fibras naturales y pigmentos: teñido, tejido y diseño [35], el
origen de este tipo de tintes es de plantas, animales, minerales o microbiano entre otras:

- Plantas. Existen diversas variedades que producen pigmentos,


sin embargo, el color no está concentrado por lo que no es una opción económica y rápida.
Las plantas medicinales, por lo general, tiene propiedades de teñido. Algunas de las
plantas más conocidas y utilizadas en la extracción de tintes naturales son el añil, achiote,
lampaya, molle, muicle entre otras.

- Animales. Los más utilizados son los caracoles marinos del


género Púrpura, Thais y Murex. Moluscos y crustáceos proveen gran cantidad de fuentes
de colorantes. Los colores obtenidos a partir de animales más comunes son el rojo, carmín,
violeta y rosa.

- Hongos. Producen todo tipo de colores, oscuros y claros. Todas


las especias de hongo pueden prácticamente teñir, aunque algunos lo hacen con una mayor
intensidad que otros. Los hongos más utilizados son hypomyces lactifluorum, tylopilus
fellus, polyporus schweinitzii, boletus entre otros.

- Algas. Las algas tienen ficobilinas que generan un color rojizo


con fluorescencia naranja o azul con fluorescencia roja. Alguna de las algas más utilizadas
para la obtención de pigmentos naturales es la espirulina, obteniéndose un color azul
verdoso.

- Líquenes. Desde la antigüedad se utilizan este tipo de


organismo parea el teñido de textiles. La fermentación es de vital importancia a la hora de
obtener diferentes tonalidades, ya que variará el pH y con él el color del pigmento. La
xanthoria, cladonia o parmelia reducta son algunos de los géneros más conocidos por su
aportación de color.

- Bacterias. En su mayoría producen tonalidades amarillas,


aunque en ocasiones azul. Los géneros pseudomonas y streptomices son las que generan
un mayor pigmento debido a la presencia de fenanzinas.

Como se ha comentado, el gran consumo de agua es uno de los grandes impactos


medioambientales de la industria textil, más específicamente la etapa del teñido. Así pues,
durante años se han desarrollado tecnologías que optimicen este proceso. La empresa
DyeCoo es la primera en diseñar un sistema de teñido sin agua, utilizando CO2 reciclable
[36]. Se utiliza este gas presurizado ya que tiene un gran poder disolvente, permitiendo
una disolución sencilla del tinte. Al no utilizar productos químicos ni agua, no se generan
efluentes residuales necesarios de tratar. Este proceso permite obtener un proceso mucho
más eficiente

Otra alternativa para conseguir un teñido más sostenible es el reciente desarrollado sistema
llamado “Ecofisnish”. Éste aplica colorantes y productos químicos sobre los tejidos de una
manera más amigable con el medioambiente. Es un accesorio cuya instalación se realiza
en lavadoras verticales, convirtiendo así la máquina básica en un sistema mucho más
funcional y ecológica. El sistema microniza las gotas de agua junto con el colorante de
manera que se llegue a crear una niebla, pudiendo así difundirse el producto de manera
homogénea sobre el tejido. Todo el producto que es aplicado se absorbe por el material,
optimizando el consumo de producto, de esta manera se ahorrarán grandes cantidades de
producto y agua. Además, los productos son aplicados directamente en el interior de la
máquina lavadora, siendo innecesaria su manipulación en el exterior y protegiendo así el
lugar de trabajo. Los productos susceptibles de ser nebulizados deberán ser solubles,
estables y con viscosidades cercanas a la del agua.

Por otro lado, es conocido que el proceso de teñido, especialmente con colores reactivos,
requiere de lavado posteriores para eliminar el exceso de colorante utilizado. Como
alternativa, se propone realizar un lavado enzimático gracias al cual se podrá retirar del
baño de teñido y del tejido el colorante hidrolizado. De esta forma se reduciría el consumo
de agua y energía, así como el pertinente ahorro en reactivos químicos. Sin embargo, este
proceso no es posible aplicarlo para todos los colorantes.
Otra alternativa aplicable al sistema tradicional de teñido son los nuevos tintes reactivos.
Se están desarrollando nuevas gamas de este tipo de tintes en los cuales cada molécula de
tinte

tiene más grupos reactivos, por lo que la afinidad sobre la fibra será mayor, quedando
menos colorante en el agua residual de tintura. Además, el colorante hidrolizado es más
sencillo de eliminar, reduciendo así el número de baños posteriores necesarios. Al
combinarse dos o más grupos cromófobos para cada molécula se incrementará la
concentración del tinte, reduciendo así los costes de transporte. Esta nueva formulación de
tintes reactivos hace que tengan una mayor adsorción en los fangos activados en la plata
de tratamiento de aguas residuales, implicando esto un ahorro de energía. Por otro lado, se
pueden aplicar utilizando una menor cantidad de analito que en el caso de los tintes
reactivos tradicionales. Todo esto producirá una disminución del consumo de colorante, así
como de productos químicos y energía. Sin embargo, cabe comentar que todavía no se ha
desarrollado esta tecnología para gamas de colores completas. Algunos de estos nuevos
tintes que han sido desarrollados son el Ciba, Dystar o Sumitono [27].

Los dispersantes tradicionales poseen una baja biodegradabilidad (alrededor de un 25 %


[27]), generando aguas residuales con altas cargas orgánicas. Por este motivo, se han
desarrollado dispersantes biodegradables basados en ésteres de ácidos grasos y en mezclas
de compuestos aromáticos, ácido sulfúrico y sales de sodio. Con este tipo de dispersantes
se podría alcanzar entre un 70 y un 90 % de bioeliminación. Estos productos todavía no
están demasiado extendidos debido a su elevado coste, que, sin embargo, será compensado
en la etapa posterior de depuración de aguas.

6.6 ESTAMPACIÓN

Una vez el tejido ha sido teñido y lavado, es el momento de ennoblecerlo o modificarlo


aplicando diferentes tratamientos sobre su superficie para añadir por ejemplo texturas o
dibujos. El término estampado, según define la RAE hace referencia a “estampados a
fuego o en frío, con colores o sin ellos, diferentes labores o dibujos” [37]. Los tratamientos
serán aplicados en zonas concretas del textil para obtener así el patrón deseado. Los
procesos químicos y físicos que se dan entre la fibra y el colorante son semejantes a los del
teñido. El típico proceso de estampación conlleva las siguientes etapas [27]:

A. Preparación de la pasta de color. A diferencia del proceso de


teñido, el color no se encuentra de manera acuosa en un licor, suele estar en una pasta de
color muy concentrado.
B. Estampación. Mediante diferentes tecnologías y técnicas la
pasta de color se aplica al textil.
C. Fijación. Tras la impresión, se deja secar el tejido y
posteriormente se le aplica aire caliente o vapor para fijar las impresiones. Cuando se trata
de alfombras, no se aplica un secado intermedio ya que supondría gran cantidad de energía
extra.
D. Tratamiento posterior. Finalmente se lava y seca el textil,
aunque si se han aplicado técnicas concretas como la impresión por transferencia no serán
necesarios estos pasos.

Hay que diferenciar entre estampación con tintes y con pigmentos.

6.6.1 Estampación con pigmentos

Los pigmentos son sustancias diferentes de los tintes ya que no se absorben, se quedan en
la superficie. Los avances tecnológicos han permitido el uso de este tipo de sustancias en
lugar de tintes. Para algunos tipos de fibra este tipo de impresión es el más utilizado. Los
pigmentos gozan de una mayor estabilidad y solidez antes lavados y el sol que los
colorantes, además, suelen ser más económicos. Sin embargo, son más densos que los
tintes, pudiendo taponar las boquillas.

Las pastas de color que se usan en estos casos incluyen aglutinante, espesante y otros
auxiliares que ayudan a aumentar el rendimiento como plastificantes o fijadores. El tejido
se seca tras aplicar la pasta de color de estampación, sin embargo, posteriormente no es
necesario que pase por una etapa de fijación, abaratando el proceso de estampado.
6.6.2 Estampación con tintes

El proceso tradicional comienza con la preparación de la pasta de estampación o de color.


Esta pasta es más variable y compleja ya que estará determinada por el tipo de
estampación posterior que se vaya a realizar, así como su aplicación, sustrato y modos de
fijación. Al igual que en el caso de la utilización de pigmentos, la pasta de color incluye
agentes espesante y otros auxiliares tales como agentes oxidantes, agentes de descarga
para la impresión, reductores, solubilizadores orgánicos entre otros. Es llamativo el dato de
que para la impresión de un solo patrón sean necesarias entre 5 y 10 tipos de pastas [27].
Por este motivo, con el objetivo de reducir pérdidas, las pastas se preparan de manera
automatizada. En ocasiones, se filtran, normalmente usando telas filtrantes, para evitar que
las partículas, de espesantes habitualmente, taponen las aberturas.

Tras la preparación de la pasta, ésta se aplica al textil según diferentes técnicas. Estas se
describen a continuación según el Manual de tejidos y técnicas de diseño textil [38]:

- Estampación por tampones. Esta técnica es una de las más


antiguas. Se crea un dibujo sobre materiales duros, normalmente madera o caucho y se
entinta. Mediante la aplicación de impresión, se dejará la huella del dibujo sobre el tejido.

- Pintura manual. Esta técnica se lleva a cabo directamente sobre


el tejido utilizando diversas herramientas tales como esponjas y pinceles. Es un proceso
lento sin embargo le da un toque manual que en ocasiones tiene mucho valor para el
usuario final.

- Estampación con rodillos. La introducción de esta técnica


permitió la producción de estampados en masa y de forma muy detallada. Primeramente,
se utilizaba un solo color, pero las innovaciones tecnológicas condujeron a la posibilidad
de estampación multicolor.

- Serigrafía. Esta técnica requiere primeramente la realización de


un dibujo sobre una plantilla, que más tarde se aplicará sobre la pantalla, de forma que
quedé el dibujo estampado en negativo sobre el tejido aplicando luego presión de la
pantalla sobre la tela. Será necesario aplicarle calor para fijar el dibujo y que no se vea
dañado con los lavados. Si se desea estampar en varios colores será necesario la utilización
de varias pantallas. Normalmente dichas pantallas son de poliéster o nailon.

- Transferencia. Sobre un papel de transferencia se imprime un


dibujo usando colorantes. Tras dejar secar dicho papel, aplicando calor y presión los
dibujos son transferidos a la tela. El papel queda inutilizable con el primer uso. Mediante
esta técnica los colorantes quedan completamente penetrados en el textil.

- Digital. En este caso no existe contacto mecánico del cabezal


de impresión y el textil. La tinta cae gota a gota sobre el tejido, generando el dibujo que se
desee. Las dos estampadoras digitales más utilizadas hoy en día son la Mimaki (japonesa)
y la Stork (holandesa).

Figura 15. Esquema resumen de diferentes tipos de estampación Fuente: elaboración


propia

Una vez el tejido ha sido estampado es necesario secarlo. Esta etapa produce que aumente
la concentración de colorante al evaporarse el agua y evita que, al transportar el textil por
los rodillos, los colores se corran. La fijación normalmente se realiza con vapor de agua.
Éste se condensa sobre el material estampado provocando que el espesante se hinche,
calentando la impresión y permitiendo así la difusión del colorante. El poder de retención
del espesante está relacionado con la distribución del colorante entre el espesante y la
fibra.

Finalmente, el tejido se lava y se seca. En el caso de haber estampado el textil con


colorantes insolubles, estas etapas también sirven para convertir el colorante en su estado
original de oxidación. Para ello, tras aclarar el textil con agua fría, se trata el material con
peróxido de

hidrógeno. Este proceso es completado con la aplicación de un tratamiento de carbonato


sódico con el punto de ebullición con jabón. Como bien ha sido comentado, estos pasos no
son necesarios para los casos de impresión por transferencia ni estampación con
pigmentos.

6.6.3 Problemática medioambiental

Las emisiones típicamente relacionadas con el proceso de estampado son los residuos de la
pasta de color, los efluentes de agua residual en las operaciones de lavado y limpieza y los
compuestos orgánicos volátiles generados durante el secado y fijación del color. A
continuación, se van a estudiar cada una de ellas de manera individual.

6.6.3.1 Aguas residuales

La contaminación de las aguas residuales proviene de la etapa de lavado posterior a la


fijación y la limpieza de equipos. Para esto último, al finalizar cada serie se consumen
alrededor de
500 l de agua [31]. La carga orgánica que contienen las aguas residuales proviene
principalmente de los procesos de impresión con tintes, ya que, en el caso de los
pigmentos, no es necesario lavar la fibra ya que se fija de manera muy efectiva. Algunos
de los compuestos que contienen las aguas residuales procedentes del proceso de
estampación son urea, amoniaco, sulfatos y sulfitos, glicerina, colorantes orgánicos, m-
nitrobencenosulfonato y su amino derivado entre otros.

6.6.3.2 Residuos de la pasta de color

La cantidad de residuo generado debido a la pasta de color puede ser relevante. Dos de las
causas principales de ello son a la hora de preparar la pasta, por crear un exceso de pasta
para evitar tener déficit de ella, así como por llevar a cabo mediciones erróneas [27].
Además, es necesario en cada cambio de color limpiar todo el equipamiento, generando
más residuos aún. En el caso de la serigrafía rotativa, es donde las pérdidas son
especialmente destacables, habitualmente rondan los 6,5-8,5 kg por color aplicado en el
textil [31]. Normalmente, se aplican sistemas de captura en seco para eliminar los restos de
pasta antes de hacerlo con agua, tratando de minimizar así la cantidad de aguas residuales
y la carga orgánica de las mismas. Existen tecnologías para la recuperación de esta pasta,
pero no son muy eficientes debido al uso necesario de espesantes, el contacto entre la
pantalla y el material etc. Se estima que se pierden entre 2,8 y 3,8 kg de pasta por cada
color estampado en el textil, lo cual, si se multiplicado por el número de colores que se
aplica de media sobre un diseño, se perderían anualmente entre 134 y 205 toneladas de
pasta de color, generando los consecuentes impactos medioambientales [27].

6.6.3.3 Compuestos orgánicos volátiles

Las etapas de secado y fijación son una fuente de emisión importante. Se liberan
compuestos orgánicos volátiles tales como N-metilpirrolidona procedente de los
emulsionantes; poliglicoles y ésteres, alcoholes de los emulsionantes; monómeros como
vinilacetatos o estirenos procedentes de los agentes de fijación; hidrocarburos alifáticos de
aglutinantes.

6.6.4 Alternativas

El proceso de estampación requiere de alternativas para conseguir una industria textil


mucho más amigable con el medioambiente. Algunas de las tecnologías desarrolladas o en
vía de ello se explican a continuación.

La estampación con pigmentos es una de las técnicas de estampación más utilizadas en el


mundo. Se estima que se estampan alrededor del 60 % de los textiles mediante esta técnica
[27]. Se han desarrollado espesantes en base acuosa, lo cual permite una reducción de
disolventes. Al no lavar ni secar el tejido, se produce una disminución de la cantidad de
energía y agua consumida. Además, con los nuevos tipos de pigmento desarrollados, se
pueden lograr estampados sin la utilización de formaldehído y con menores emisiones de
compuestos orgánicos volátiles. La desventaja de este tipo de estampación es la limitación
en el tipo de textil sobre el que se puede aplicar, ya que no se puede realizar sobre todos
ellos.

La recuperación de la pasta de estampación es un punto clave a la hora de conseguir un


proceso mucho más sostenible. Para poder reutilizarlas es necesaria la existencia de un
sistema electrónico que estudie la composición de la pasta. Una vez se conoce esta
composición, se programa un ajuste para obtener así la fórmula deseada. Entre las ventajas
de este sistema están la disminución del consumo de colorante y de pasta, del consumo de
agua en las etapas de limpieza y de carga contaminante del agua residual, con su
consecuente ahorro en energía.

La tecnología de estampación por transferencia constituye también una alternativa


respetuosa con el medioambiente. Gracias a esta tecnología se consumirá menos cantidad
de agua, lo que conlleva una disminución también en la generación de aguas residuales.

Se valora como alternativa la sustitución de la urea. Este producto se utiliza para conseguir
un aumento de la solubilidad del colorante, de reproductibilidad y facilitar la migración del
colorante hacia la fibra. Se propone como alternativa la sustitución de la urea por un
aumento de entre un 10-20 % de la humedad, según el tipo de tejido. Este incremento de la
humedad puede conseguirse aplicando vapor de agua o espumas. Mediante esta alternativa
se obtendría una disminución de la carga contaminante de las aguas, así como de consumo
de reactivos. Sin embargo, supone un aumento en el consumo de energía.

La estampación digital es una nueva técnica que permite realizar muestras en los tejidos
sin tener que pasar por el proceso de grabación ni llevar a cabo físicamente el proceso de
estampación tal como se haría en la fábrica. Si se conectan varios sistemas CAD (diseño
asistido por ordenador) se pueden realizar diferentes muestras con distintos tipos de
colorante, obteniendo una buena reproductibilidad de los productos que se fabricarán
posteriormente de manera tradicional. Esta técnica trae consigo numerosos beneficios
ambientales, entre ellos la disminución en el consumo de pasta de color, así como los
residuos asociados que se generan. También se reducirá el consumo de agua y su carga
contaminante ya que no es necesario lavado posterior. Sin embargo, como inconveniente
cabe comentar

que la capacidad de producción es significativamente menor que la de los sistemas


tradicionales.

6.7 ACABADO
La etapa de acabado es el último paso en el proceso textil. Su objetivo es la mejora de las
propiedades finales del producto. El proceso de acabado incluye tratamientos
físicos/mecánicos y químicos, dependiendo según el tipo de fibra, así como las
características que se quieran conferir al textil [39]. En el acabado químicos, normalmente
los productos químicos son usados en soluciones acuosas y se aplica calor para activar
dichos productos, así como eliminar el agua restante. Sin embargo, los procesos
mecánicos/físicos normalmente se entienden como procesos secos.

La etapa de acabado se considera de gran importancia en el proceso textil puesto que será
la última responsable de las características finales que posea el producto.

6.7.1 Acabado físico o mecánico

Este tipo de acabado también se denominada “acabado en seco” a pesar de que sea
necesario aplicar humedad para conseguir un acabado del tejido exitoso. La mayoría de
este tipo de procesos son conocidos desde la Antigüedad y no han sufrido especiales
modificaciones. Algunos de los acabados de típico físico más utilizados según se describe
en el libro Principles of Textile finishing [39] se especifican a continuación:

- Acabados ópticos. Esta técnica consiste en alisar o aplanar los


hilos mediante la aplicación de presión por medio de rodillos. Mediante esta técnica se
obtienen resultados en cuanto a brillo y reflectancia del material. Las fibras de tipo
termoplásticas son las que mejor se deforman bajo la acción del calor y presión por lo que
se podrán obtener grandes acabados en ellas.

- Cepillado y perchado. Mediante el uso de cepillos o alambres


se eliminan fibras individuales, consiguiendo un tejido mucho más suave, cálido y
confortable. Gracias al calandrado también se suaviza la estructura textil. El textil se puede
hacer pasar por unas cuchillas móviles que queman las fibras levantadas cuando se desea
un textil con una estructura lisa.

- Compactación. En el proceso textil, los tejidos están expuestos


a fuertes tensiones, por lo que uno de los acabados realizados generalmente es la
estabilización dimensional. El objetivo es que la tela regrese a su tamaño y forma original
mediante el proceso de compactación o conformado. Esto permite que, tras el lavado y
secado, los tejidos mantengan su estructura original.

6.7.2 Acabado químico

Conocido también como “acabado en húmedo”, ya que requiere de la adición de productos


químicos. Generalmente, mediante la aplicación de los acabados químicos no varía el
aspecto del textil, por eso es habitual la combinación de procesos físicos y químicos. La
formulación química de los acabados es muy compleja ya que depende de diferentes
aspectos como: el tipo de textil, economía del proceso, rendimiento deseado, maquinaria
necesaria o consideraciones ambientales entre otras según la publicación Chemical
Finishing of Textiles [40]. Normalmente, se realizan varias operaciones de acabado en un
mismo baño ya que es más económico, por lo que los productos químicos utilizados deben
ser compatibles. A continuación, se describen algunos de los métodos químicos más
comunes tal como indica el informe Best Available Techniques (BAT), Reference
Document for the Textiles Industry [4]:

- Tratamiento de cuidado fácil. Este tipo de acabado se aplica


cuando se desean características tales como facilidad de lavado o planchado. La
formulación química utilizada en este tipo de acabados incluye agentes reticulantes,
aditivos, catalizadores y tensioactivos. En este proceso el tejido se acolcha, seca y
finalmente secura (normalmente es seco). Tratamientos repelentes al aceite y agua. Este
proceso incluye tratamientos hidrófugos cuando se desee obtener propiedades
impermeables en el tejido. Para ello se adicionan sustancias hidrófobas tales como sales de
aluminio con emulsiones de parafina. De esta forma, se transforma químicamente la
superficie del tejido gracias a la formación de una película mediante la adición de
polímeros.

- En cuanto a los tratamientos repelentes de aceite, se formará


una película sobre la superficie gracias a adicionar polímeros oleófugos. Este tipo de
acabado proporciona durabilidad al textil.

- Tratamientos ignífugos. En artículos concretos, este tipo de


acabado es de suma importancia. Normalmente se aplica a fibra sintéticas o de algodón.
Para conseguir la propiedad de ignifugación se añaden productos químicos que
reaccionarán con el textil. En ocasiones, esta propiedad se consigue adicionando productos
químicos durante la producción de la fibra, modificando así sus cualidades inherentes.

- Tratamiento oxidante. En este tratamiento se modifica la


estructura externa de la fibra. De manera tradicional, se realiza utilizando liberadores de
cloro como el hipoclorito sódico entre otros. No obstante, es complicado controlar la
generación de cloro activo, pudiendo afectar a las características de la fibra, por lo que se
utiliza dicloroisocianurato. Este compuesto libera cloro de manera gradual, disminuyendo
los riesgos de dañar la fibra, sin embargo, se han desarrollado tratamientos alternativos ya
que los agentes a base de cloro reaccionan con impurezas formando AOX. Una de estas
tecnologías incluye el uso de enzimas, permanganato o peroxisulfato, siendo ésta última la
única que se utiliza de momento.

- Tratamientos anti-UV. Esta técnica consiste en la dispersión de


dióxido de titanio. Los productos químicos son dosificados de manera automatizada, lo
cual minimiza los impactos ambientales ya que se consigue un buen control del proceso,
así como la disminución de la cantidad de licor utilizado.

6.7.3 Problemática medioambiental

Los acabados químicos son los más relevantes desde el punto de vista medioambiental. Tal
como ocurría en el caso del teñido, las emisiones serán diferentes según el proceso sea en
continuo o discontinuo.

6.7.3.1 Procesos de acabado en continuo

Normalmente, la etapa de acabado en continuo no requiere de operaciones de lavado


posteriores. Esto implica una menor cantidad de aguas residuales y con una significativa
disminución de carga orgánica. Sin embargo, ésta última dependerá de la eficacia del licor
sobre el tejido. Las emisiones se limitarán al agua de limpieza de los equipos, así como a
las pérdidas relativas al proceso, véase el licor residual o los restos en el contenedor desde
el cual se introduce al proceso la formulación de acabado. Estás pérdidas suelen alcanzar
entre el 1 y 5 %, según el licor consumido en la operación, sin embargo, en empresas de
pequeño tamaño donde los acabados se realizan por encargo, pueden llegar a alcanzar
hasta el 50 % [4]. El licor utilizado, una vez es residuo, se puede volver a utilizar siempre
que tengan una estabilidad suficiente, o en caso contrario, se recogerán por separado
destinados a incineración. No es elevada la cantidad de licor residuo generado, sin
embargo, posee grandes concentraciones además de una alta carga orgánica.

Las sustancias utilizadas en el proceso de acabado normalmente no son biodegradables y


en ocasiones, tóxicas. Según el tipo de acabado serán las sustancias que se encontrarán en
las aguas residuales. Son numerosas las sustancias de gran preocupación medioambiental
relacionadas con esta etapa del proceso textil, sin embargo, las más preocupantes son los
derivados de la melanina, la urea etilénica, los compuestos orgánicos polibromados y
organofosforados, los polisioloxanos y sus derivados, repelentes fluoroquímicos y fosfatos
alcalinos y alquílicos.

El tratamiento anti-UV con dióxido de titanio ha despertado una gran preocupación


medioambiental. A pesar de que las plantas de tratamiento de aguas residuales puedan
eliminar la mayoría de las nanopartículas de TiO2, todavía se han encontrado partículas de
mayor tamaño. Estas partículas se liberan al medio acuático, pudiendo alterar los
ecosistemas.

Además, durante la operación de secado y curado se generan emisiones de compuesto


volátiles al aire. Estas emisiones también están relacionadas con el arrastre de etapas
anteriores (textiles tratados previamente con portadores de cloro [31]. Según la
temperatura a la que se lleve a cabo el proceso así será la carga de emisión de dichos
compuestos. El tipo de componentes que se liberen dependerá de la formulación utilizada
durante la etapa de acabado. Cabe destacar, que los propios quemadores del proceso
pueden producir emisiones significativas tales como metano, butano, propano o
inquemados como NOX o CO.

6.7.3.2 Proceso de acabado en discontinuo

Este tipo de acabado normalmente se lleva a cabo en el caso de o hilos de lana para
alfombras. Tal como ocurría en el caso de los procesos en continuo, la carga orgánica de
las aguas
generadas dependerá, en gran medida, de la eficacia de transferencia del licor sobre el
textil. Esto dependerá de numerosos factores como la temperatura o el pH entre otros.

En el caso de la lana, cabe comentar la importancia de la utilización de agentes


antipolillas, lo cual constituye un problema medioambiental. Otro tipo de compuestos
también serán liberados al agua en función de la formulación química utilizada.

6.7.3.3 Alternativas

La etapa de acabado, tal como se ha visto en el apartado previo, supone un impacto


medioambiental necesario de atajar. Así pues, se están desarrollando numerosas
alternativas para conseguir procesos textiles mucho más respetuosos con el
medioambiente, algunas de las cuales se muestran a continuación.

La sustitución del formaldehído por dimetilodihidroxietilenurea químicamente alterado


(DMDHEU modificada). Esta alternativa se puede llevar a cabo mediante tres
procedimientos diferentes, reticulación en seco, en húmedo o en moja, siendo el primero
de ellos el más utilizado. En esta técnica, mediante un foulard, se impregna el textil con
resinas y se le aplica temperatura. Este sistema permite reducir la cantidad de
formaldehído en emisiones tanto a la atmósfera como a las aguas residuales. También se
disminuirá en el propio tejido.

El uso de enzimas permite que los procesos sean menos agresivos que los convencionales.
Sin embargo, sólo se ha utilizado en tratamiento de fibras naturales. Mediante la
utilización de enzimas se reduciría el consumo de energía ya que los procesos podrían
realizarse a una menor temperatura. También disminuiría el consumo de agua ya que es
posible eliminar la etapa de aclarado, además, las enzimas utilizadas podrían reciclarse.

La optimización del uso de pesticidas es una alternativa de gran importancia. La aplicación


del producto pesticida, como antipolillas, junto con el baño de tintura favorecería la
reducción de vertidos, así como un ahorro de materia prima. Este tipo de productos
químicos se absorben mejor en pH ácido, por lo que es conveniente realizar conjuntamente
ambas operaciones. Además, recuperar el enjuague, cargado de pesticidas, es una manera
de contribuir al ahorro de materia prima. Como inconvenientes, cabe comentar que la
etapa de teñido podría tener una mayor duración, lo cual podría incurrir en un aumento del
gasto energético.

6.8 DISTRIBUCIÓN

La fase de distribución es la inmediatamente posterior a la de producción. Incluye desde el


momento en que se comercializa el producto hasta que llega al usuario final, el
consumidor. Esta etapa incluye diversos tipos de operaciones y actividades como
transporte, almacenamiento y conservación del producto, entre otras.

La forma en la que se configura la red de transporte y distribución condiciona de manera


significativa los costes del producto, así como su planificación. Así, el transporte puede ser
de

tipo terrestre, normalmente utilizado para movimientos nacionales e intracomunitarios;


marítimo o aéreo, o la combinación de éstos últimos. Se hace uso de éstos para acortar los
tiempos de llegada, aprovisionamiento de materias o transportar grandes volúmenes. No
obstante, es el transporte aéreo que el más empleado en la actualidad para el caso del
sector textil [41].

Los canales de distribución en la industria, tanto textil como de otro tipo, pueden ser
largos o cortos, según las etapas que incluya. Un canal de distribución largo es aquel en el
que se incluyen dos o más etapas. Uno de los ejemplos más claros de cadena larga de
distribución es el grupo Inditex. Esta gran empresa posee diez centros de distribución
situados en España, llevando a cabo una distribución centralizada. Los productos llegan a
estos centros desde 43 países, siendo considerados sólo el 57 % de ellos de proximidad
[42]. De esta forma se controla y se consigue que las prendas lleguen a cualquier lugar del
mundo en un máximo de 2 días (24 horas para España y 48 h el resto del mundo) [43]. El
tiempo de entrega juega un papel fundamental en la economía actual.
En contraposición, los modelos de cadena corta (también conocida habitualmente por
kilómetro 0) conforman una alternativa al modelo globalizado en el que los consumidores
y productores están separados por largas distancias. Concretamente, el concepto
“kilómetro 0” implica que entre el punto de venta y producción no haya una distancia
mayor a 100 km. La filosofía de este tipo de cadena de distribución es acercar a los
productores y consumidores, promoviendo así la generación de sociedades más sostenibles
a nivel medioambiental y social.

La elección del tipo de canal dependerá de los objetivos de distribución principalmente,


pero también influyen otros factores como el mercado, el producto, el consumidor etc.
Cabe comentar que, aunque parezca que un canal largo implica un mayor coste de
distribución y por lo tanto de producto, no es así. Los canales largos incluyen
intermediarios muy especializados por lo que la cadena completa estará muy optimizada.
Sin embargo, el aumento de coste que supone una cadena corta se verá compensado con el
valor añadido del producto, ya que es posible tener un control elevado del mismo.

Otro punto a tener en cuenta a la hora de transportar y distribuir los productos textiles es el
embalaje de los mismos. El tipo de embalaje dependerá de las características del producto
que lleve en su interior. En cuanto a embalaje para transporte, el cartón plegado y las
etiquetas son los artículos más producidos. A la hora de enviar el artículo al comprador, las
bolsas son el modo preferente. Dado que el medioambiente es una preocupación cada día
mayor, son la mayoría las bolsas que son de papel en lugar de plástico. El embalaje y su
diseño se ha visto reducido hasta lo más básico con los años, usando cada vez una menor
cantidad de embalaje. Este punto puede convertirse en un factor ambiental de gran
importancia en el caso en que se realicen movimientos de grandes volúmenes como es el
caso de la industria textil.

6.8.1 Problemática medioambiental

El transporte de mercancías es un ámbito clave en el proceso de vida del textil. Además, es


sinónimo de progreso y evolución. A pesar de que la eficiencia energética en el ámbito del
transporte haya mejorado, continúa constituyendo una preocupación medioambiental. Esta
inquietud recae en mayor medida sobre los sistemas de distribución de cadena larga. La
siguiente noticia publicada por la BBC [44] muestra bajo el titular “¿Ha estado tu ropa en
más países que tú?” el caso concreto de un vestido de Zara (Inditex). El siguiente gráfico
señala las posibles etapas de la distribución de cadena larga, basada en la deslocalización
de la producción.

Figura 16. Recorrido realizado por un vestido de zara durante su ciclo de vida Fuente:
BBC News [44]

Se puede ver cómo una sola prenda implica numerosas etapas de transporte, con sus
correspondientes impactos al medioambiente.

El modelo actual de transporte cada vez está siendo más cuestionado, no sólo por sus
consecuencias medioambientales si no por el desarrollo de nuevas tecnologías, así como la
digitalización de la industria (cadenas de suministro 4.0). Sin embargo, sólo las
consecuencias al medioambiente son las que conciernen a este trabajo.

De manera global, alrededor de una cuarta parte de las emisiones de CO2 son generadas
por el sector del transporte [45]. En referencia al
transporte por carretera y según indica el Internacional Council on Clean Transportation en
uno de los análisis más prestigiosos sobre las emisiones en el transporte, Transitioning to
Zero-emission Heavy-Duty Freight, actualmente no se están utilizando las energías más
eficientes en el transporte [46]. La energía por la que más se apuesta en el futuro para el
transporte es la
eléctrica y en menor medida, el gas natural. Sin Figura 17. Distribución emisión GEI
Fuente: MITECO [45]

embargo, para que esta transición se pueda llevar a cabo será necesario un aumento en la
generación de estas energías.
En cuanto al transporte marítimo, también constituye una de las principales formas de
transporte de mercancías, incluidas las textiles. Tal como afirma la Agencia Europea de
Medio Ambiente [47] el comercio exterior por vía marítimo por parte de la Unión Europea
constituye casi el 90 % del total. Este tipo de transporte también lleva asociado una serie
de impactos medioambientales tales como la emisión de gases, el derrame de sustancias
nocivas como el petróleo, expulsión de partículas en el momento de carga y descarga,
expulsión de agua de lastres o residuos derivados de actividades de dragado en los puertos.
Cabe comentar que este tipo de transporte produce menos emisiones de efecto invernadero
que el transporte por carretera o por aviación, a pesar de que continúa aumentando con los
años, esperando que para 2050 represente hasta un 17 % de las emisiones globales [47].

Por otro lado, otra de las formas más populares de transporte de mercancías en el caso de
modelos de cadena larga es la aérea. Sin embargo, esta manera también trae consigo una
problemática ambiental asociada. Algunas de estas preocupaciones incluyen el consumo
de materias primas no renovables. Estableciendo una velocidad media de vuelo, se estima
que se consumen por cada 100 km alrededor de 1.200 litros [48]. Sin embargo, no existen
todavía combustibles alternativos que sean económicos y viables.

Otra de las mayores preocupaciones son las emisiones al aire producidas por el tráfico
aéreo. Según afirma la Asociación Internacional del Transporte Aéreo [49], el 12 % de las
emisiones totales del sector transporte están relacionadas con el sector de la aviación. Las
emisiones asociadas al uso del queroseno suponen un 2,5 % de los gases de efecto
invernadero [50]. Además, estos datos van en aumento. Tal como anuncia la Agencia
Europea de Seguridad Aérea y Eurocontrol en su informe anual sobre aviación y
medioambiente, las emisiones asociadas al sector de la aviación crecerán en un 21 % para
finales de 2040 [51].

El ruido constituye otro de los impactos medioambientales. Especialmente en el aterrizaje


y despegue, puede afectar a la salud de las personas, así como alternar el equilibrio del
ecosistema.

Por otro lado, las infraestructuras asociadas a los tres tipos de transporte también son
relevantes desde el punto de vista medioambiental. Produce una degradación del
ecosistema, contaminación del suelo y de la capa freática, desvío del drenaje natural entre
otros. Sin embargo, existe hoy en día infraestructuras verdes que pueden ayudar a palear
estos efectos.
Además, el embalaje de la mercancía textil cuenta con un papel fundamental en la
sostenibilidad del proceso. Como se ha comentado en la descripción de los embalajes en la
industria textil, la tendencia es cada vez mayor al uso de bolsas de papel. Esto tiene un
impacto medioambiental asociado ya que la industria papelera utiliza grandes cantidades
de agua y productos químicos, así como materia prima de origen vegetal. A pesar de ello,
cabe comentar que un alto porcentaje del papel que se produce a día de hoy se hace a base
de materiales reciclados.

6.8.2 Alternativas

Las alternativas se han agrupado según cada género que produce los diferentes impactos
medioambientales comentados en el punto anterior.

6.8.2.1 Alternativas en el transporte por carretera

Algunas de las propuestas concretas en el transporte de larga distancia por carretera son las
siguientes; sustitución de vehículos tradicionales por otros que funcionen con gas natural o
eléctricos; aparición de tecnologías como Platooning, en la que los camiones pueden viajar
agrupados, consumiendo menos combustible por lo que consiguiendo a la vez una
disminución en las emisiones; implantación de los denominados “megacamiones”, los
cuales incrementan su capacidad hasta en un 57 % [52].

Así mismo, a pesar de suponer un menor impacto medioambiental, también se pueden


implantar alternativas en las cadenas de corta distancia por carretera. El uso de vehículos
eléctricos, motos o bicicletas; la pre-entrega y circulación nocturna; entrega domiciliaria
por medio de robots son algunos ejemplos de alternativas plausibles en el mundo del
transporte de mercancías de corta distancia.

6.8.2.2 Alternativas en el transporte marítimo


Se están adoptando diferentes medidas para tratar de reducir la contaminación y las
emisiones de gases de efecto invernadero. Algunas de estas son la navegación lenta, la
prohibición de carga y descarga en zonas marinas sensibles, diseños novedosos de barcos
que mejoren la seguridad y la eficiencia en el consumo de combustible, así como el control
de áreas de emisión de azufre.

6.8.2.3 Alternativas en el transporte aéreo

Uso de hidrógeno como combustible en aviones constituye una alternativa más respetuosa
con el medioambiente que los combustibles tradicionales. El hidrógeno, al quemarse
produce vapor de agua y óxidos de nitrógeno en bajas concentraciones, eliminando toda
emisión de CO2. También existen proyectos de combustibles alternativos para aviación
creados con mezclas de aceite de cocinas usado.

Ya existen proyectos de aviones eléctricos que permiten realizar recorridos de corta


distancia, sin embargo, para que esto sea viable se deben desarrollar materias de mayor
densidad energética.

Además, la mejora de los diseños de aviones y motores también es un punto clave a la


hora de alcanzar un modelo sostenible de aviación.

6.8.2.4 Alternativas al embalaje

Aunque el embalaje aún sigue siendo completamente necesario para el transporte de


mercancías, puede mejorarse ambientalmente mediante la introducción de embalajes

sostenibles. Éstos implican una mayor planificación de su ciclo de vida. Un embalaje


aumentará su sostenibilidad cuando cumpla algunas de las siguientes características: pueda
reutilizarse, no presente sustancias peligrosas para la salud humana, utilice una menor
cantidad de materia prima y tenga un ciclo de vida sostenible. Como ejemplo de embalajes
más sostenibles serían el cartón frente al plástico y con un uso reducido de tinta.
6.9 USO DE LA PRENDA

Desde los años 60 el sector textil se encuentra en continuo crecimiento en los países
desarrollados, lo cual ha sido en parte debido al progreso industrial. Sin embargo, este
crecimiento se ha acelerado a partir de los años 90 a causa del aumento de la capacidad de
algunos países, así como a la globalización. El siguiente gráfico publicado en marzo de
2020 muestra el crecimiento del mercado textil en apenas una década. Se estima que, en la
actualidad, el ciudadano medio compra hasta un 60 % más de ropa que hace 15 años [53].
Este crecimiento se prevé que siga en auge en los próximos años.

Figura 18. Crecimiento del mercado de la industria de la confección mundial Fuente:


elaboración propia basada en [54]
El uso de los textiles incluye el transporte de la persona hasta el punto de compra, sin
embargo, según se indica en el informe Global Clothing B2C E-Commerce Report 2013
de una de las firmas de análisis de mercados internacionales más conocidas, Ystats [55], la
ropa es el primer producto en cuanto a ventas online del mundo. Sin embargo, en los casos
en que la venta no es online, los consumidores deben trasladarse hasta un punto de
compra.

En la década de los 80 nace el fenómeno conocido por fast fashion en el que marcas
multinacionales como Inditex, H&M o Primark entre otras, comienzan a ofrecer
tendencias en ropa para todos los bolsillos. La sociedad de hoy en día es consumista y
capitalista, y la moda es sólo un ejemplo de ello. Con este sistema comienza a acentuarse
la deslocalización

industrial, así pues, mientras que en 1950 el 95 % de la ropa estaba hecha en ese mismo
país, hoy en día sólo el 3 % es de fabricación nacional [56]. El objetivo del sistema fast
fashion es crear y aumentar el deseo de los consumidores, así pues, apenas cada semana
entran nuevos artículos en las tiendas, provocando que alrededor del 30 % de las prendas
ni si quiera se lleguen a vender [57]. El procedimiento de la moda rápida distorsiona el
sentido de valor que la población le da a las prendas de vestir. Al ser muy económica y de
baja calidad, se toma como deshecho rápidamente.

Este modelo de consumo actual se ha instalado especialmente en los países desarrollados.


Según Greenpeace, en la actualidad se fabrican 100.000 millones de prendas al año y de
media, cada individuo consume un 60 % más de ropa y la mantiene la mitad de tiempo que
hace 15 años [58]. Concretamente en España, cada habitante consume de media 34
prendas de ropa al año y se deshace de entre 12 y 14 kilogramos [59]. La fundación Ellen
Macarthur ha estudiado que la duración media de una prenda de vestir es menor a tres años
y el 50 % de los artículos producidos a partir de la moda rápida se eliminan en menos de
un año [60].

El mantenimiento de las prendas también constituye un punto importante sobre el


medioambiente. Se estima que una camiseta es lavada alrededor de 56 veces durante toda
su etapa de uso [61]. Bien son conocidos los impactos que esto produce, sin embargo,
aunque las innovaciones tecnológicas aportan una gran solución a este problema
(lavadoras que consumen menos energía o dosifican mejor el detergente, por ejemplo),
todavía existe una mentalidad muy arraigada que será necesario cambiar sobre la manera
de mantener limpios nuestros textiles.

6.9.1 Problemática medioambiental

El sobreconsumo en el ámbito textil tiene grandes consecuencias para el medioambiente.


En cuanto a la compra de las prendas, siempre que no sea compra online, cada individuo
debe desplazarse hasta el punto de venta. Este desplazamiento, por lo general, lleva
asociado unas emisiones de efecto invernadero. El informe sueco sobre la evaluación
ambiental del consumo de ropa en Suecia [21] estima que alrededor del 50 % de los
compradores se trasladan en su vehículo propio y el otro 50 % en transporte público
(mediante autobús en el caso del informe). Ambos medios de transporte conllevan unas
emisiones al aire, sin embargo, son de mayor medida las asociadas al vehículo privado. Tal
como indica la Confederación Española de Transporte en Autobús, un autobús emite 28,4
g de CO2 por viajero y kilómetro que recorre, mientras que un coche particular emite
157,5 g [62].

Otro impacto medioambiental de gran preocupación durante la etapa de uso de las prendas
es su mantenimiento. Se considera que alrededor del 25 % de la huella de carbono que
genera la ropa proviene de la manera en que se cuidan las prendas [63]. Son numerosas las
noticias que llegan a nuestros oídos hoy en día sobre los efectos del lavado de ropa. La
frecuencia con la que los usuarios lavan las prendas de vestir tiene una gran influencia en
el medioambiente. El lavado de la ropa producida con fibras como el nylon o el poliéster
entre otras, libera

microfibras que llegan de forma directa al mar, contaminando los océanos. Además, es
evidente el gasto de agua asociado a los lavados, así como a detergentes, que también
acabarán en las aguas residuales, teniendo que ser eliminados posteriormente en las
plantas de tratamiento de aguas residuales. Los tóxicos más comunes liberados a raíz del
lavado de ropa son los fenoles, abrillantadores ópticos y agentes tensioactivos. Existen
iniciativas como Don’t overwash cuya intención es la creación de ropa que requieran un
menor lavado y cuidado, tratando de minimizar los perjuicios al planeta.
Además, como ha sido comentado anteriormente, el uso del textil va ligado a la filosofía
de consumo de los compradores. Así pues, aunque de manera directa el volumen de
compra de productos parezca no tener un impacto significativo sobre el medioambiente, sí
lo hace. Ya que, a mayor demanda por parte de los consumidores, mayores serán los lotes
de producción, generando un mayor impacto sobre el entorno de todas las formas
comentadas con anterioridad.

6.9.2 Alternativas

De manera general, es necesario crear un nuevo concepto de moda, enfocándose en los


productos de calidad, tratando de olvidar la cantidad. Este modelo alternativo sería el slow
fashion en contraposición al fast fashion. También se conoce como moda sostenible. Este
modelo trata de causar el menor efecto medioambiental derivado de la industria textil,
disminuyendo el volumen de consumo y tratando de utilizar materiales no perjudiciales.
La moda ética se centra en disminuir las consecuencias sociales negativas, sin embargo, la
moda sostenible también trata de eliminar a la vez los impactos medioambientales.

El consumo responsable es otro aspecto clave a tener en cuenta a la hora de proteger al


medioambiente de la industria textil. En la Declaración de la Agenda 2030 aprobada por
las Naciones Unidas, se incluyen los diecisiete objetivos de desarrollo sostenible (ODS),
siendo el número doce el de “producción y consumo responsable”. La industria textil
entraría dentro de este objetivo, y será necesario un cambio de mentalidad para alcanzar el
objetivo. La compra de prendas de segunda mano, podría ser una alternativa con mucho
poder para así disminuir las ingentes cantidades de ropa que se producen cada día.

Una de las alternativas que se propone para evitar el exceso de lavados es dejar secar la
ropa y realizar posteriormente un cepillado en seco. Existen otras tendencias que afirman
que airear la ropa dejándola colgada al sol puede eliminar la suciedad de la misma,
evitando su lavado con agua y detergentes. Esto produciría una disminución de la cantidad
de agua azul utilizada, así como una reducción de la carga orgánica de las aguas
residuales.
Extender el número de usos antes de desechar una prenda alargaría su vida útil,
conllevando esto una disminución en el impacto que producirían la industria textil sobre el
medioambiente.

6.10 FIN DE VIDA DE LA PRENDA

Esta etapa incluye todas las acciones una vez el consumidor desea deshacerse de la prenda:
reutilización, reciclaje, incineración, deposición en vertederos etc.

El modelo de consumo establecido en la sociedad actual produce una cantidad ingente de


residuos en todos los ámbitos de la vida diaria, y el género textil no se queda atrás.
Tal como se indicaba en el apartado del uso de las prendas, su tiempo de vida es menor del
que debería hasta en un 50 % de las ocasiones. El fenómeno del fast fashion ha provocado
que el número de prendas textiles desechadas haya aumentado en un 811 % desde 1960
[64]. Sin embargo, la gestión de estos desechos no es demasiado respetuosa con el
medioambiente tal como muestran los siguientes datos: alrededor de 12,8 millones de
toneladas de ropa se envía a vertederos anualmente [65], lo cual supone un 85 % de las
prendas desechadas [66]. Además, tan sólo el 14,7 % de la ropa es reciclada [65]. La
incineración también es una opción válida siempre y cuando no sea posible reutilizar ni
reciclar, sin embargo, no es la vía más eficiente. Son numerosas las marcas que deciden
quemar sus excedentes de manera que se evite que otras compañías copien sus diseños.
Sin embargo, esto en muchas ocasiones va en contra de las políticas de sostenibilidad que
las propias empresas acogen. En algunos países como Francia ya se ha prohibido la
incineración de los excedentes de ropa de grandes colecciones de marcas. Se quiere
extender
esta prohibición a España.

La Comisión Europea ha establecido una estrategia de gestión de residuos que incluye en


darle prioridad primeramente a la prevención, seguido del reciclado, valorización,
valorización con recuperación de energía, incineración y, por último, el depósito de las
prendas en el vertedero [67]. No obstante, como muestran los datos comentados
previamente, son las dos últimas opciones de la pirámide jerárquica las más utilizadas en
el caso de prendas textiles usadas.

6.10.1 Problemática medioambiental

Figura 19. Pirámide jerárquica de gestión de residuos Fuente: elaboración propia basada
en [67]

Los residuos textiles provocan un gran impacto en el medio ambiente. Los hábitos de
consumo han cambiado en las últimas décadas, por lo que cada vez son más las prendas
que se transforman en residuo rápidamente. Esto genera que los impactos
medioambientales derivados del uso textil se agraven.

Actualmente, entre las posibles opciones para deshacerse de los textiles usados se
encuentran el reciclaje, vertedero o incineración. Sin embargo, estas dos últimas a pesar de
ser aquellas a
las que más se recurren tal como muestran los datos, generan un grave impacto
medioambiental.

Por orden jerárquico de métodos utilizados, primeramente, se comentarán los problemas


asociados al vertedero, ya que el 85 % de los residuos textiles son eliminados mediante
esta vía [66]. Los vertederos, aun siendo en muchas ocasiones el modo preferente de
eliminación, conllevan grandes impactos medioambientales. La producción de metano en
los vertederos puede llegar a suponer hasta un 3-4 % de la emisión de gases de efecto
invernadero a nivel mundial [69]. Algunos vertederos incluyen métodos de
desgasificación, sin embargo, esto continúa siendo un problema ya que las fracciones más
biodegradables emiten el metano antes de llegar al proceso de desgasificación. Los
vertederos son responsables en muchas ocasiones de la contaminación de las aguas y
suelos subterráneos debido al arrastre e infiltración de materiales. También alteran la fauna
puesto que numerosas especies acuden a ellos para alimentarse de residuos, cambiando
también la actividad migratoria. Además, es grande la afectación paisajística que provoca,
así como la ocupación terrenal que supone.

En segundo lugar, se encontraría la incineración. Esta opción lleva asociados diversos


impactos medioambientales, siendo el principal la emisión de gases. La emisión de CO2 y
NO2 durante los procesos de incineración contribuyen al calentamiento global. Si bien se
produce una recuperación de energía, esta es mínima en comparación con los efectos
ambientales que produce. Se estima que por cada kilogramo de ropa incinerada se
producen 1,36 kg de CO2/MWh, siendo más contaminante que la quema de gas natural o
carbón [70]. También se generan productos de combustión incompleta como dioxinas,
furanos o cenizas provocando una contaminación del aire.

6.10.2 Alternativas

La alternativa que más capacidad de cambio puede tener en el sector textil es la


incorporación de la economía circular. Este concepto va más allá de minimizar los tóxicos
de los productos y los residuos, si no que su intención es introducir métodos de producción
y consumo disruptivos. Tal como resume La fundación para le economía circular: “la
economía circular es un concepto económico que se interrelaciona con la sostenibilidad y
cuyo objetivo es que el valor de los productos, recursos y materiales se mantenga en la
economía el mayor tiempo posible, reduciendo así al mínimo la generación de residuos. Se
trata de implementar una nueva economía circular, no lineal, basada en el principio de
cerrar el ciclo de vida d ellos productos, residuos, servicios, agua, energía y materiales”
[71].

La reutilización constituye una alternativa muy interesante para el textil, ya que como ha
sido comentado anteriormente, alrededor del 50 % de las prendas de desechan antes de lo
que debería, estando por lo tanto en buen estado todavía. Sin embargo, la fundación Ellen
MacArthur establece que el 73 % de la ropa destinada a su reutilización se pierde antes de
poder hacerlo [60]. Sin embargo, esta opción tiene importantes efectos positivos sobre el
medioambiente. La reutilización supone dar una nueva vida a una prenda, lo cual implica,
o debería implicar, la no creación de una nueva, evitando así la contaminación asociada
sus respectivos procesos de producción, como la emisión de gases a la atmósfera, el
consumo de

agua, el vertido de aguas residuales, el impacto de los cultivos para textiles y la reducción
en el uso de fertilizantes y productos químicos.

El reciclaje textil supone una clara reducción de la basura textil. Ya son numerosas
compañías las que se suman a esta alternativa, por ejemplo, H&M recoge ropa usada a
cambio de un pequeño descuento posterior en sus tiendas. Es lo conocido como el sistema
de depósito y retorno. Las prendas se transforman dándoles una nueva vida. Es necesario
incentivar esta alternativa, como por ejemplo arreglando las prendas cuando estén
defectuosas en vez de deshacerse de ellas directamente. Sin embargo, hasta el momento no
existe una legislación específica que haya regulado la recogida de los residuos textiles
como una fracción separada, ni tampoco se han generado mecanismos públicos ni privados
escalables para dar demanda a esa necesidad.

El ecodiseño constituye también una alternativa a lo tradicional, de manera que se


disminuya la cantidad de textiles desechados al año mundialmente. Adoptar un diseño
adecuado en la prenda puede reducir el impacto medioambiental en todas las etapas de su
vida, desde la extracción de las materias primas, transporte, fabricación hasta la
distribución, uso y eliminación. Algunas técnicas del ecodiseño incluyen la utilización de
materiales biodegradables o fácil de reciclar, así como la eliminación de todo aquello que
no sea imprescindible. Además el ecodiseño debe incluir la etapa de eliminación o fin de la
vida útil, que en el caso de una prenda textil, puede no ser el final definitivo, sino dar
opción a una segunda vida. Si es así, con un ecodiseño adecuado se puede facilitar la
reparación o reutilización, y si no es posible, el reciclaje del producto, evitando por
ejemplo prendas que contengan materiales diversos, y dando prioridad a los productos
monomaterial.

6.11 RESUMEN DE LOS EFECTOS MEDIOAMBIENTALES

Una vez han sido descritas de manera detallada cada una de las etapas del ciclo de vida de
una prenda textil y las principales problemáticas medioambientales con las que se
relaciona cada una de ellas, a continuación se presenta un resumen de las mismas. Se han
agrupado los indicadores de impacto ambiental para de esta forma, poder realizar
comparativas entre etapas y análisis posteriores. Así pues, se han creado siete indicadores
de impacto para dar una visión sobre las problemáticas ambientales evidenciadas en el
anterior análisis. Aunque en algunos casos estén relacionadas entre sí, se ha creído
conveniente identificar y analizar cada una de ellas por separado, dado su importante
impacto en la industria textil.

- Contaminación del agua. Los efluentes de la industria textil se


caracterizan por altos valores de carga orgánica (expresada como DQO y/o DBO), sólidos
en suspensión y altas concentraciones de compuestos orgánicos e inorgánicos no
biodegradables, así como fluctuaciones extremas en diferentes parámetros como pH, color
y salinidad. Existe una gran variedad de contaminantes en las aguas procedentes de estas
industrias, sin embargo, su composición dependerá mucho de la etapa del proceso en la
que se encuentre. Algunos de los efectos ambientales que causa este tipo de

contaminación del agua es la acidificación, la eutrofización, la Ecotoxicidad, y por


consecuencia, la muerte de especies y disminución de la biodiversidad acuática.

- Emisión de gases de efecto invernadero (impacto sobre el


cambio climático, huella de carbono). Los principales gases de efecto directo que forman
parte de este grupo son: dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Algunos de estos
gases, en concreto el CO2 es uno de los que más se emiten por la industria textil,
acentuando el problema del cambio climático.

- Consumo de agua. La industria textil es una de las que más


volumen de agua demanda. Esto trae consigo numerosos impactos asociados como el
agotamiento del recurso, la reducción de su calidad o la falta de recurso para otros usos
(detracción), ya sean otras actividades económicas o el buen estado ambiental de los
cauces. Este consumo de agua varía mucho en función del lugar de producción, así como
los efectos que puede tener en el recurso en cada región o país, sin embargo, es necesario
acelerar la implantación de alternativas con el fin de evitar los efectos mencionados.

- Generación de residuos peligrosos por uso de productos


químicos. Es uno de los impactos más relevantes de la industria textil. Este tipo de
productos son utilizados durante muchas de las diferentes etapas del proceso textil y
generan contaminación de ríos, acuíferos y mares, así como del suelo y de los organismos
vivos vegetales, y por efecto derivado animales. También son perjudiciales para la salud
humana, por tanto, si el trabajo no se desarrolla en las adecuadas condiciones de salud y
seguridad laboral suponen un riesgo para los operarios.

- Generación de residuos. A lo largo de todo el proceso de la


producción textil se generan residuos, sin embargo, quizá la etapa más significativa es al
final de la vida útil de las prendas. La generación de residuos quizá no ha sido considerada
un problema muy relevante en esta industria, sin embargo, el cambio de modelo de
producción y consumo, y el incremento exponencial en la demanda lo ha convertido en un
aspecto importante a considerar. Dado que hasta el 85 % de los residuos son eliminados
vía vertedero [66], esta vía de eliminación no permite la reutilización y/o reciclado,
además de que provoca la ocupación de superficie y otros impactos ambientales
(emisiones de metano a la atmósfera incremento el impacto sobre el cambio climático,
generación de lixiviados que pueden contaminar los suelos y las aguas subterráneas…),
pudiendo implicar también una pérdida de biodiversidad en la zona. Otro efecto clave,
aunque indirecto del gran volumen de residuos textiles, es la pérdida de su valor como
nueva materia prima, lo que implica tener que volver a producir la gran mayoría de las
prendas desde el comienzo del ciclo.
- Consumo de energía primaria / consumo de recursos
renovables y/o fósiles. A día de hoy, en la industria textil todavía es alto el porcentaje de
energía proveniente de combustibles fósiles que se utiliza. Los efectos de esto son muy
llamativos a nivel medioambiental. Algunos de estos son la emisión de gases de efecto
invernadero,

tanto durante la extracción del combustible hasta su propio uso; el agotamiento del recurso
o la contaminación de acuíferos durante la extracción de la materia prima.

- Uso del suelo. El uso del terreno para cultivo de las materias
primas, al que se añade el ocupado por industrias y las vías de distribución de productos
textiles tienen un gran peso en la ocupación de extensión terrestre, generando un
agotamiento del recurso y conllevando por tanto un impacto medioambiental.

La siguiente tabla muestra un resumen los indicadores medioambientales propuestos y las


principales problemáticas ambientales con las que se relacionan.

Tabla 1. Resumen impactos durante el ciclo de vida de los textiles

Indicador (de impacto) Problemática ambiental con la que se relaciona

Contaminación del agua Eutrofización


Acidificación
Pérdida de especies vegetales y animales
Pérdida de biodiversidad en ecosistemas
acuáticos

Emisión de gases de Efecto Invernadero (GEI) Aumento del efecto invernadero


atmosférico –
Cambio climático
Efectos derivados sobre el medio marino
(incremento de temperatura y acidificación del mar)
Consumo de agua Agotamiento de recursos hídricos
Reducción de la calidad y disponibilidad del bien

Uso de químicos Contaminación de aguas subterráneas


Contaminación de cauces
Consumo de materias primas

Residuos Contaminación de aguas subterráneas


Contaminación de aguas superficiales
Impacto sobre ecosistemas y pérdida de biodiversidad
Uso del suelo
Consumo de energía primaria Emisión de GEI
Agotamiento de recursos
Contaminación aguas subterráneas
Uso del suelo Agotamiento del recurso
Contaminación del suelo

Fuente: elaboración propia

Como se ha explicado en los apartados previos, el tipo e intensidad de los impactos


ambientales dependen de cada etapa del proceso. Así pues, el siguiente gráfico muestra de
forma esquemática los principales efectos medioambientales, agrupados por las categorías
de impacto señaladas anteriormente, según cada fase del proceso textil completo.
Estudio descriptivo del ciclo de vida de un textil

Figura 20. Resumen efectos ambientales por etapas Fuente: elaboración propia

ESTUDIO CUANTITATIVO DEL PROCESO TEXTIL

A lo largo del apartado anterior del presente proyecto, se ha realizado un estudio


cualitativo de cada una de las etapas del ciclo de vida textil, desde la producción de la
materia prima hasta la eliminación del producto final, identificando los aspectos
medioambientales más relevantes en cada una de ellas. A continuación, se realiza un
análisis de forma exhaustiva, con el objetivo de cuantificar los principales impactos
ambientales gracias al estudio de diferentes análisis de ciclo de vida (ACV). Cabe
comentar, que todos los análisis sobre los que se basa el siguiente punto están focalizados
en una camiseta de algodón estándar como unidad funcional a menos que se indique lo
contrario.

7.1SEGÚN TIPO DE FIBRA

Como bien ha sido estudiado al comienzo del presente proyecto, es muy amplia la
clasificación de los tipos de fibra. Así pues, según el modelo de fibra utilizado, serán
diferentes los impactos medioambientales asociados a todo el ciclo de vida del producto.
Se han estudiado los diferentes efectos medioambientales de cada una de las fibras,
primeramente, de forma cualitativa, obteniendo la clasificación que se muestra en la Tabla
2. Se ha tratado de dividir los impactos medioambientales en categorías similares a las
seleccionadas en el estudio cualitativo, de esta forma será más fácil establecer un
paralelismo entre ellos.
Tabla 2. Clasificación de las fibras según sus impactos medioambientales

Fuente: elaboración propia basada en [72]

Durante el análisis cualitativo, especialmente en la etapa de producción de la fibra, han


sido estudiados con mayor detalle los casos concretos del algodón y el poliéster. Según el
artículo Carbon Footprint of Textile and Clothing Products, el consumo de poliéster
alcanza el 39 % y el algodón el 36 % de todas las fibras disponibles [73]. No cabe duda de
que estas fibras son

unas de las más usadas en la producción textil y más relevantes desde el punto de vista
medioambiental, por lo que son las que estudian a continuación.

7.1.1 Fibra poliéster

Son numerosos los problemas medioambientales asociados a este tipo de fibra. Los
estudios cuantitativos han podido comprobar lo que anteriormente, durante el análisis
cualitativo, se había observado. La producción de fibra poliéster, tal como muestra la Tabla
3, tiene asociado un bajo consumo de agua, con un valor medio de 17,2 L por kilogramo
de fibra producida, sin embargo, sí que es relevante el consumo de agua asociado al teñido
y acabado de este tipo de fibra.

Tabla 3. Datos sobre impactos medioambientales de la fibra poliéster

Etapa Energía (MJ/kg) Agua (m3/kg) kg CO2/t fibra


Producción de la materia prima77-112 17,2 -
Producción de la fibra 13,6 9,52
Producción del tejido 5-30 - -
Teñido y acabado 40 65-148 -
Fuente: elaboración propia basada en [72] (energía y agua) y [73] (CO2)

Sin embargo, es significativo el alto consumo de energía relativo a la producción de


poliéster, tanto referente al consumo de energía para llevar a cabo la producción, como a la
propia materia prima proveniente de combustibles fósiles. La tabla anterior muestra el
gran consumo de energía en la primera etapa, la producción de la materia prima, con una
media de 94,5 MJ/kg de materia prima producida.

Tal como se observa en la tabla 2, en la que se muestran los impactos medioambientales y


la clasificación de las fibras en los mismos, el poliéster es de las fibras con un mayor
impacto en cuanto a emisión de gases de efecto invernadero se refiere, con valores de
hasta 9,52 kg CO2 por tonelada de fibra, a diferencia de los 5,9 kg CO2 que se estima para
el algodón.

7.1.2 Algodón

En cuanto a este tipo de fibra, se puede observar cómo es la que más agua consume para
su producción. En la mayoría de los lugares del mundo, los cultivos de algodón necesitan
de sistemas de riego, por lo que el consumo de agua es alto. Sin embargo, los datos de
consumo de agua varían en gran medida según la localización de las plantaciones, por
ejemplo, en Estados Unidos se consume una media de 576 L/kg mientras que en
Uzbekistán se requieren 4377 L/kg de fibra de algodón, teniendo una media mundial de
consumo de agua que alcanza el valor de 1818 L/kg [72].

Otro gran impacto medioambiental que fue localizado en el estudio cualitativo y que
puede ser comprobado numéricamente gracias a los diferentes análisis de ciclo de vida
seleccionados es el uso de químicos asociados al algodón. El uso de químicos, pesticidas e
insecticidas en general, en las plantaciones de algodón está íntimamente relacionado con la
contaminación

de las aguas en términos de eutrofización y ecotoxicológicos. Además, el uso de químicos


se ve incrementado durante la etapa de blanqueamiento, muy necesaria en este tipo de
fibra. Sin embargo, también hay que mencionar que el aumento en el uso de productos
químicos en el momento de la plantación ha permitido incrementar la producción,
consiguiendo así una estabilización en la superficie de suelo destinado al cultivo del
algodón.

En cuanto al consumo de energía asociado a la fibra de algodón, se encuentran los


siguientes valores obtenidos del informe sobre fibras de DEFRAS (Department for
Environment, Food and Rural Affairs):

Tabla 4. Datos impactos medioambientales de la fibra de algodón

Etapa Energía (MJ/kg


fibra) Agua (m3/kg fibra) kg CO2/t fibra
Cultivo del algodón 48,7 576-4377 4,2
Producción de la fibra 18,4 - 1,7
Producción del tejido 5-30 - -
Teñido y acabado 18-61 105-145 -

Fuente: elaboración propia basada en [72] (energía y agua) y [73] (CO2)

La tabla anterior muestra la cantidad de energía asociada a cada una de las etapas del
proceso de producción referido al algodón. Se puede observar cómo el mayor consumo de
energía se encuentra en la etapa de cultivo y producción del algodón. Según la calidad
posterior que se desee para la fibra y el grado de contaminación que posea el algodón
bruto, así será el consumo de energía durante esta primera etapa. Según los datos
extraídos, en comparación con el poliéster, producir algodón requiere un 40 % menos de
energía.

En cuanto a las emisiones de gases de efecto invernadero, el algodón, tal y como se


observa en la tabla 4, tiene efectos intermedios sobre el medio ambiente, menores que el
poliéster, pero algo mayores que la lana, con un valor promedio de 5,9 kg CO2 por
tonelada de fibra producida [73].
A continuación, se muestra de forma esquematizada las diferencias que han sido
comentadas previamente. Se puede observar cómo el gasto energético y las emisiones de
gases de efecto invernadero, identificadas como kg CO2, son superiores en el caso del
poliéster en comparación con el algodón. Sin embargo, ocurre al contrario con el consumo
de agua, donde el cultivo de algodón compromete una gran cantidad de este recurso.

Figura 21. Comparación esquemática impactos medioambientales de las fibras de poliéster


y de algodón Fuente: elaboración propia

7.2 SEGÚN ETAPA DEL CICLO DE VIDA

El tipo de materia prima tiene una gran repercusión en los efectos medioambientales
posteriores. Sin embargo, en este punto se analizarán dichos impactos desde el punto de
vista de cada una de las etapas de ciclo de vida, tratando así de concluir cuál de ellas juega
un papel de mayor importancia y comparándolo con el estudio cualitativo realizado
previamente. Mediante el análisis de datos numéricos obtenidos de diferentes análisis de
ciclo de vida, se ha podido observar qué etapas llevan asociados los mayores impactos y
por qué motivos.

En primer lugar, se han estudiado cuatro categorías principales de impacto:

• Consumo de energía.
• Emisión de gases de efecto invernadero.
• Consumo de agua dulce.
• Uso del suelo.
Para cada uno de estos efectos medioambientales se han buscado datos reales relacionados
con cada una de las etapas que han sido estudiadas previamente en el estudio cualitativo.
De esta forma, será más fácil realizar posteriormente una comparación. Es preciso señalar
que lo ideal habría sido estudiar todos y cada uno de los impactos analizados a lo largo del
estudio cualitativo, sin embargo, de algunos de ellos ha sido complicado el hallazgo de
datos numéricos para cada una de las etapas. Por este motivo se han analizado los cuatro
impactos comentados. No obstante, cabe indicar que en el caso del consumo de agua, las
etapas de producción textil se han englobado en una sola denominada como “proceso de
fabricación”. Los datos obtenidos están referidos todos ellos a la misma unidad funcional,
una camiseta básica de algodón, siendo así más sencillo establecer un paralelismo entre las
categorías. La información numérica se ha relacionado con el peso de la camiseta
estudiada como unidad funcional para de esa forma obtener información por kilogramo de
prenda. La siguiente tabla recoge los datos extraídos de bibliografía.

Tabla 5. Impactos ambientales para cada una de las etapas del ciclo de vida

Fuente: elaboración propia basada en [74]

Una vez se han recogido los datos numéricos, se procede a analizarlos, identificando las
etapas que tienen una mayor relevancia para cada uno de los impactos ambientales
analizados. A continuación, se muestra para cada efecto, el análisis y explicación del
resultado obtenido.
El consumo de energía primaria es una de las grandes preocupaciones en el mundo actual.
En el caso de la industria textil, la mayoría de la energía extraída para los procesos de
producción provienen de fuentes no renovables, combustibles fósiles. Por este motivo,
cada vez son más las alternativas que se desarrollan para tratar de proteger el
medioambiente en cuanto al consumo de energía se refiere.

La figura anterior muestra cómo la etapa de uso es una de las que más energía consumen
en su totalidad. Esta etapa comprende muchas otras, por lo que no es de extrañar que
globalmente sea alta la energía consumida. Hasta valores de 150 MJ/kg de camiseta se
consumen en la etapa de uso. Sin embargo, cabe comentar el valor negativo (-8 MJ/kg)

obtenido en la etapa de fin de vida de las prendas. Esto es debido a que en numerosas
ocasiones se les aplica a los residuos textiles un proceso de valorización energética,
principalmente la incineración. Sin ser esta la opción más deseable, por los efectos
adversos que produce, implica una recuperación de energía.
El cultivo del algodón implica grandes cantidades de este recurso, quedando así
minimizado el impacto en el resto de las etapas. Sin embargo, la producción de hilo, el
proceso de fabricación y el uso de la prenda también suponen un gasto hídrico.

Producción de la fibra, cultivo del algodón

≈ 98 %

CONSUMO DE AGUA

Figura 23. Impacto ambiental del consumo de energía en cada etapa del ciclo de vida
Fuente: elaboración propia basada en [74]. Unidades expresadas en m3/kg

El consumo de agua es uno de los grandes problemas de la industria textil. Son grandes las
cantidades de recurso hídrico utilizado durante la producción textil. Sin embargo, frente a
las requeridas durante el cultivo de la materia prima, parecen insignificantes tal como
muestra el gráfico. Diversas alternativas son estudiadas y propuestas para disminuir estos
altos valores, sin comprometer tampoco el medio ambiente con el uso de otro tipo de
sustancias químicas véase fertilizantes o semejantes.
La emisión de gases de efecto invernadero está íntimamente ligada con el uso de
combustibles fósiles. No obstante, diversas etapas emiten otro tipo de gases que
incrementan estos efectos. Este es el caso del pretratamiento, en el cual está incluido el
blanqueamiento de las prendas tal como se ha indicado en la parte descriptiva del proceso.
Las etapas que más afectan en esta categoría de impacto son: el blanqueamiento (incluido
en la etapa de pretratamiento), la producción de hilo, y finalmente, el uso de la prenda.

El impacto referido al uso del suelo incluye la reducción de la infiltración como efecto
más importante, seguido de la pérdida de bioproducción, la erosión y la disminución de la
regeneración de aguas subterráneas [759].

Estos impactos están ligados principalmente, en el caso del algodón, a su cultivo.

USO DEL SUELO

Producción de la fibra

Figura 25. Impacto ambiental del consumo de energía en cada etapa del ciclo de vida
Fuente: elaboración propia basada en [74] y [75]. Unidades expresadas en porcentaje

El uso del suelo es otra de las grandes categorías medioambientales a tener en cuenta en el
caso concreto de la industria textil. Tal como se indicaba en la parte descriptiva del
proceso, tanto la producción de la fibra como la distribución tienen una gran relevancia
por sus efectos en el medio ambiente. Sin embargo, al incluir la etapa de uso también el
transporte del propio usuario puede tener un impacto alto.

Tal y como se puede observar, en función del tipo de impacto ambiental en que nos
centremos, será una u otra la etapa que más contribuya a dicho impacto. Los efectos
estudiados con más repercusiones para el medioambiente son: el uso de energía basada en
combustibles fósiles, el consumo de recurso hídrico, las emisiones a la atmósfera, entre
otras, las derivadas de los gases de efecto invernadero, y por último, el uso del suelo. De
esta forma, referido siempre al caso base, una camiseta de algodón básica, las etapas de
cultivo, de fabricación y uso, son las que más impacto ambiental tienen.

8. ANÁLISIS DE ALTERNATIVAS PARA


MEJORAR LA GESTIÓN MEDIOAMBIENTAL

A lo largo de este trabajo, se ha presentado una visión general de la industria textil desde el
punto de vista medioambiental. Se ha comprobado que son numerosos los impactos
asociados a este sector, y que todavía es una asignatura pendiente obtener un proceso
productivo sostenible completo, cuyo impacto sobre el medio ambiente sea mínimo. Por
este motivo, son numerosas las alternativas que han sido estudiadas hasta el día de hoy con
dicho objetivo. En este apartado se ha realizado un análisis, investigando las opciones de
las que dispone la industria textil, y cuál es su beneficio medioambiental. Para poder
comparar la mejora que aporta cada una de las alternativas sostenibles, se han tomado
como referencia los resultados de diversos análisis de ciclo de vida.

Según cada una de las etapas generales del proceso textil (producción de la materia prima,
producción en fábrica, distribución, uso y fin de vida), se muestran diferentes alternativas
y una evaluación de la mejora que supondrían. Cabe comentar que los datos que se
muestran proceden en su mayoría de fuentes diferentes, por ello la desigualdad en el tipo
de datos presentados.

8.1 PRODUCCIÓN DE LA FIBRA

8.1.1 Algodón orgánico

El uso de este tipo de algodón frente al tradicional implica numerosos cambios,


principalmente a nivel medioambiental. Se elimina el uso de químicos tradicionales a
cambio de otros de tipo orgánico más respetuosos con el medioambiente. El lavado de
plaguicidas durante la etapa de blanqueo desaparece al realizar una producción ecológica.
También se obtiene una reducción en el consumo de agua (siempre y cuando se aplica la
irrigación), así como de las emisiones de gases de efecto invernadero y la energía
requerida para su cultivo. No obstante, es mayor la extensión de tierra que requiere. Se han
extraído datos de análisis de ciclo de vida realizados por otros autores para comprobar la
implicación medioambiental de la utilización de algodón orgánico frente al tradicional. La
siguiente tabla muestra de forma cuantitativa lo ya comentado.

Tabla 6. Comparación datos algodón tradicional y orgánico

Impacto ambiental Energía requerida, MJ/kg Uso de químicos, kg/kg Uso del
suelo, ha/kg Consumo de agua, m3/kg Emisiones CO2, kg/kg
Tradicional 15,000 0,0029 0,0010 2,120 1,808
Orgánico 5,800 0 0,0018 0,182 0,978

Fuente: elaboración propia basada en [76] (uso de químicos y de suelo) y [77] (energía,
consumo de agua y emisiones)

8.1.2 Utilización de algodón peinado

La producción del hilo produce gran cantidad de residuos. Según EDIPTEX,


Environmental Assessments of Textiles [78], en el caso del algodón cardado, el más
habitual, hasta un 30 % y un 15 % para el algodón peinado. Durante la fabricación del
algodón peinado, se pueden aprovechar los residuos de la fibra para obtener hilos de
menor calidad, disminuyendo así la cantidad de residuos destinados a incineración. La
utilización del algodón peinado en lugar del habitual cardado disminuye en un 50 % la
generación de residuos. Derivado de esto, se consigue una disminución de hasta el 2 % en
el consumo de energía primaria y de emisión de gases de efecto invernadero y entre un 1 y
3 % en la generación de cenizas y escorias [78].

8.2 PROCESO DE FABRICACIÓN


8.2.1 Elección de tintes reactivos respetuosos medioambientalmente

El 85 % del tinte es absorbido sobre la ropa y el resto se deshecha. Del 15 % que es


eliminado, el 90 % permanece en el agua y sólo el 10 % en el lodo. Estos datos ponen de
manifiesto la necesidad de utilizar tintes lo más respetuosos con el medioambiente.

Se ha estudiado la mejora ambiental que supondría la elección del tinte adecuado,


disminuyendo la toxicidad hasta en un 60 % [78].

8.2.2 Aplicación de procesos enzimáticos

Cada vez es más común el uso de enzimas como alternativa a los productos químicos.
Estas enzimas pueden ser amilasas, proteasas o celulosas entre otras, y se implantan de
forma rápida y específica en los procesos, conllevando ahorros de agua, energía y uso de
productos químicos. La implementación de procesos biológicos conlleva importantes
mejoras medioambientales.

Figura 26. Esquema de la nueva tecnología a aplicar Fuente: elaboración propia basada en
[79]

Se han realizado análisis de ciclo de vida para evaluar dichas mejoras medioambientales
aplicando el proceso de producción alternativo en el cual se incluyen diferentes
tratamientos con enzimas. Se ha llegado a los siguientes valores numéricos: se han añadido
durante el

proceso textil completo 54,25 kg ahorrándose así cantidad total de 63 kg de productos


químicos por tonelada de tejido. Esta disminución provoca un descenso de diferentes
parámetros ambientales como son la eutrofización o acidificación del agua. Es muy
significativo también el ahorro de energía debido a la disminución de la cantidad de vapor
(≈60 %) y de electricidad (≈10 %) [79].
8.3 DISTRIBUCIÓN

8.3.1 Utilización de biodiesel

Es cada vez mayor la preocupación por el medioambiente, y la etapa de distribución, como


se ha podido estudiar previamente, tiene grandes impactos en diferentes categorías
ambientales como son el consumo de energía primaria o la emisión de gases de efecto
invernadero. Así pues, una opción que se estudia y se aplica en muchas ocasiones es la
utilización de biodiesel como alternativa a los combustibles tradicionales como la gasolina
o el diésel. Usando este tipo de combustible se puede conseguir un ahorro en el consumo
de combustibles fósiles y en emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, es
perjudicial para la acidificación del agua. Se estima que por cada 100 kilómetros
recorridos con gasolina se liberan 16,6 kg de CO2 a la atmósfera a diferencia de los 0,7,4
kg que se generan con el biodiesel [80].

8.3.2 Utilización de vehículos eléctricos

El uso de vehículos de tipo eléctrico es hoy en día una medida muy en auge, para la cual se
están realizando grandes inversiones. Según el informe Comparativa ambiental entre
diferentes alternativas de vehículos publicado en 2020 [81], cuanto más grande es el
vehículo de transporte, mayores son las emisiones de GEI (expresado como kg CO2 eq)
asociadas al mismo. El informe realiza un estudio de diferentes tipos y tamaños de
vehículos. Así pues, se ha contrastado el caso de un vehículo grande con gasolina como
combustible frente a uno eléctrico. La disminución en la emisión de kg CO2 alcanza hasta
un 37 % [81]. Cabe comentar que este porcentaje de reducción incluye las emisiones en
todas las etapas del ciclo de vida, destacando que la etapa de fin de vida implica un mayor
impacto en el vehículo eléctrico que en el tradicional de gasolina. Sin embargo, con todo y
con eso, las emisiones finales de CO2 serán significativamente menores.

8.4 USO
8.4.1 Aumento del doble la vida útil de la prenda

Es muy conocido hoy en día el fenómeno del fast fashion, en el que, como se comentó en
el apartado descriptivo, la duración media de una prenda de vestir es menor a tres años y el
50
% de los artículos producidos a partir de la moda rápida se eliminan en menos de un año.
Este es un punto en el que usuario del producto puede jugar un papel importante.
Numerosos

estudios han evaluado desde el punto de vista medioambiental la posibilidad de aumentar


el uso de las prendas de vestir. En este caso la unidad funcional era una camiseta de
algodón, y se llegó a los siguientes valores doblando el tiempo de vida del producto: una
disminución de hasta un 30 % el consumo de energía, así como de un 26-83 % de los
impactos ambientales relacionados con el mismo. También se obtuvo una reducción de
residuos de un 30 % [78]. Globalmente, se estima que se disminuirían los impactos
medioambientales hasta en un 50 % [82].

8.4.2 Lavado de las prendas la mitad de veces

En sintonía con lo anterior, también se puede evaluar el impacto derivado de disminuir a la


mitad el número de lavado de las prendas. De esta forma, según el proyecto EDIPTEX
[78] se estima que se conseguiría una disminución de un 40 % en el consumo de energía
primaria, y hasta un 50 % el consumo de electricidad, conllevando esto la reducción de
entre un 30-40 % los impactos ambientales asociados.

8.4.3 Cambio en el modo de transporte hasta el establecimiento

Se ha comprobado que la etapa de uso de las prendas tiene grandes implicaciones


medioambientales. En concreto, el transporte del usuario al punto de venta repercute de
gran manera en el consumo de energía y la emisión de gases de efecto invernadero. De
esta forma, se ha estudiado como alternativa la modificación del modo de transporte hasta
el establecimiento, tratando de evitar los vehículos a motor privados en favor del
transporte público o vehículos colaborativos. Determinados análisis de ciclo de vida
concluyen que tomando estas alternativas de transporte se reduciría un 12 % el consumo
de energía primaria y un 65 % el ozono fotoquímico.

8.5 FIN DE VIDA

8.5.1 Aplicación de diferentes formas de acabado

El tratamiento final que se le aplique a las prendas una vez acaba su vida útil trae consigo
numerosas implicaciones medioambientales. Así pues, es necesario tener en cuenta este
punto, existiendo diversas alternativas a la habitual. Como ya ha sido enunciado, hasta un
85
% de las prendas desechadas acaban en vertederos [66]. En la guía Handbook of Life
Cycle Assesment (LCA) of Textiles and Clothing [83] se evalúan desde el punto de vista
medioambiental diferentes alternativas al vertedero, llegando a los valores mostrados en el
siguiente gráfico.
Figura 27. Ahorro de emisiones asociado a las diferentes opciones en la etapa de fin de
vida Fuente: elaboración propia basada en [84] y [85]

El gráfico muestra los beneficios medioambientales de aplicar alternativas al actual


vertedero. Por orden de mejora se encontraría el reúso directo de las prendas, a
continuación, el mismo reúso pasando por una organización que lo controle, seguido del
reciclado del material y por último la recuperación de energía, normalmente mediante
incineración. Cabe comentar, que aplicando las alternativas nombradas anteriormente se
conseguiría una gran disminución en la cantidad de residuos generados.

8.5.2 Prendas biodegradables

La ropa biodegradable es una alternativa para reducir los niveles de contaminación


medioambiental. Esto implica la utilización de materiales respetuosos con el
medioambiente que se degraden fácilmente.

Figura 28. Impacto asociado a diferentes alternativas Fuente: elaboración propia basada en
[86]
En la figura 28 se puede ver la preferencia de utilizar prendas biodegradables frente a la
forma tradicional (vertedero en la mayoría de los casos o incineración). Sin embargo, se
puede observar cómo sigue siendo más beneficioso, en cuanto a este indicador
medioambiental se refiere, el uso de prendas reciclables.

Una vez han sido comparadas en base cuantitativa algunas alternativas en cada una de las
etapas del proceso productivo, se ha elaborado un diagrama esquemático con un breve
resumen de cada una de ellas (figura 29). De esta forma, mediante una rápida revisión se
pueden descubrir las ventajas que ofrece cada una de ellas y el potencial existente en la
industria textil, desde el mundo de vista de mejora medioambiental.

Figura 29. Resumen de las mejoras medioambientales obtenidos con cada alternativa
Fuente: elaboración propia

Una vez han sido estudiadas las posibles alternativas y los beneficios medioambientales
que se obtendrían a raíz de su implantación, se ha realizado un resumen de las ganancias
con carácter global derivadas de dichas mejoras, por etapas y durante todo el ciclo de vida.
Cabe comentar que algunas de las mejoras relacionadas con el fin de vida del producto son
incompatibles con el resto. Véase, la opción de reusar no encaja con las alternativas
relativas al resto de etapas del ciclo de vida del producto. Además, es preciso señalar que
los datos que se muestran a continuación tienen un elevado margen de incertidumbre, sin
embargo, permiten identificar y centrar cuáles son los focos que actuación que generarían
mayores mejoras. Así pues, se obtendrían por cada etapa los siguientes ahorros:

Figura 30. Resumen beneficios de la implantación de alternativas por etapas Fuente:


elaboración propia

Los datos mostrados anteriormente demuestran que mediante la implantación de diferentes


alternativas, se podría mejorar de manera sustancial el impacto medioambiental generado
por la misma. Así pues, se puede observar que durante la primera etapa del ciclo de vida,
la producción de la materia prima, son numerosos los impactos susceptibles de mejora.
A continuación, se muestra un resumen de los impactos globales que se podrían obtener
derivados de la implantación de todas las medidas al mismo tiempo, obviando, como ha
sido comentado anteriormente, aquellas que son incompatibles.

Figura 31. Resumen mejoras en los impactos ambientales Fuente: elaboración propia

Como resumen de este epígrafe, se puede destacar que el proceso textil dispone de grandes
rangos de mejora a lo largo de todo el ciclo productivo, y a día de hoy, existen alternativas
viables para ello. Son numerosos los impactos medioambientales que experimentarían una
mejora si éstas se llevasen a cabo. Así pues, es de gran importancia, primeramente, poner
de manifiesto el problema actual ante el que se encuentra este gran sector. Según la frase
atribuida a Peter Druker “lo que no se mide, no se controla, y lo que no se controla, no se
puede mejorar” [5], será necesario continuar realizando análisis de las diferentes etapas
dentro del ciclo de vida del producto textil, para de esta forma encontrar los puntos débiles
y poder acatarlos. Como segundo punto, pero no menos importante, es preciso la
concienciación de los implicados a lo largo de todas las etapas del ciclo de vida. Sólo de
esta manera, se podrá obtener un proceso sostenible medioambientalmente.

9. AMPLIANDO LA VISIÓN DEL PROCESO TEXTIL CON


LA ECONOMÍA CIRCULAR

Durante el presente trabajo se ha puesto de manifiesto el impacto que produce el sector


textil en el medioambiente. De esta forma, cambiar el modelo tradicional de economía
lineal hacia un sistema circular es el reto actual del mundo textil. Cada vez son más las
empresas que se suman a esta iniciativa, tratando de desarrollar nuevos modelos de
negocio comprometidos con el medioambiente.

Según indica el informe finés Modelos de economía circular para los textiles [87], se
define la economía circular como un modelo económico que tiene como objetivo restaurar
el valor de los materiales, recursos y productos, y después devolver los materiales en
ciclos continuos en lugar de generar residuos, cuyo valor se pierde irremediablemente. En
ocasiones se entiende la economía circular como un modelo en el que no se generan
residuos, sin embargo, implica mucho más que eso. Este concepto, aunque no puede
atribuirse a un solo autor, comenzó a extenderse a finales de la década de los 70. En todos
los sectores de la economía se puede aplicar la economía circular.

Los modelos de negocio circulares son formas de operar que pueden contribuir a la
transición hacia una economía circular. Una de las listas de este tipo de modelos más
conocidas es la presentada por Accenture, definiendo cinco modelos clave [88]:

Figura 32. Esquema transición a modelos de negocio circulares


Fuente: elaboración propia

Para llevar a cabo estos modelos de negocio de manera exitosa es necesario adoptar las
siguientes nuevas capacidades: estrategia, innovación y desarrollo de productos,
aprovisionamiento y producción, ventas y uso de productos y, por último, cadenas de
retorno.

Una vez es conocida la forma de adoptar el enfoque de la economía circular, se han de fijar
los puntos concretos en los que se centrarán dichos cambios. Como se ha identificado en
los apartados previos de este trabajo, la etapa de producción es una de las más influyentes
a nivel medioambiental, sin embargo, existen otras etapas que juegan un papel importante
a la hora de conseguir un ciclo de vida sostenible del producto. Así pues, se han elegido
los siguientes puntos para hacer hincapié en ellos, poniendo de manifiesto la importancia
de analizar y

mejorar otras etapas del ciclo de vida, claves para la introducción del modelo de economía
circular:

Figura 33. Estrategias de economía circular Fuente: elaboración propia


Una vez han sido elegidos los puntos sobre los que se actuará con el objetivo de obtener
un ciclo de vida más sostenible a nivel medioambiental, los siguientes epígrafes tratarán de
dar respuesta a cada uno de ellos.

9.1 ECODISEÑO

El objetivo principal del diseño es satisfacer las necesidades y deseos de los consumidores.
Sin embargo, cada vez se habla más del término “ecodiseño” debido a la importancia de la
‘ecosostenibilidad’ hoy en día. Este término tiene en cuenta criterios de sostenibilidad
aplicables al diseño inicial. Se valoran todos los efectos que puede un impacto causar en el
medioambiente durante todas las etapas de su ciclo de vida. Para conseguir llegar a la
sostenibilidad es necesario tener en cuenta los siguientes siete aspectos, divididos en tres
fases principales: reactiva, proactiva y de innovación.

Figura 34. Aspectos sostenibilidad Fuente: elaboración propia basada en [89]

La Universidad de las Artes de Londres propone diez estrategias en el entorno del diseño
textil para incorporar el ecodiseño [89]. El siguiente esquema muestra dichas estrategias:

Figura 35. Estrategias para la incorporación del ecodiseño Fuente: elaboración propia
basada en [90]

Una vez son conocidas las estrategias para conseguir un diseño ecológico y sostenible a
nivel medioambiental, se muestran algunos ejemplos de lo que sería ecodiseño en el sector
textil:
- Patrón de corte sin residuos. Este tipo de diseño cumple con
muchas de las diez estrategias propuestas por la Universidad de Artes de Londres. Se
aplica a la etapa de

producción textil, en la que habitualmente la cantidad de residuos es significativa, teniendo


no sólo un impacto económico sino medioambiental. Aplicando esta forma de ecodiseño,
el diseñador ajusta la forma de cada componente del modelo, como si fuese un
rompecabezas para utilizar toda la superficie textil útil.

- Aumento de la longevidad. Para conseguir esto se han


identificado cuatro áreas principales de acción: el tamaño, la dimensión y las formas que
permitan a la prenda adaptarse a diferentes cuerpos; una buena calidad de los tejidos;
colores y estilos clásicos para evitar obsolescencia; y por último, el mantenimiento.

- Reciclaje o desmontaje. Un punto clave en la etapa de fin de


vida de las prendas es la mezcla de fibras y heterogeneidad de los materiales. Así pues, la
utilización de telas blancas, fibras naturales, de buena calidad y puras sin mezcla, son
principios básicos del diseño para maximizar el reciclaje.

Existen numerosos ejemplos concretos de prendas de vestir que hayan adoptado el


ecodiseño. Uno de ellos viene directamente de la compañía Timberland, la cual desde
2008 fabrica zapatos con sus suelas hechas de polvo de neumáticos viejos y botellas de
plástico reutilizadas. O incluso directamente, empresas textiles nacidas desde el primer
momento con criterios sostenibles, como es el caso de Ecoalf. Esta compañía fabrica sus
tejidos con redes de pesca de poliamida, posos de café o botellas de plástico.

9.2 TRAZABILIDAD. SISTEMA DE ETIQUETADO

Derivada de la mayor preocupación por el medioambiente y los aspectos laborales


asociados al sector textil, cada vez más, los usuarios buscar una mayor trazabilidad de los
productos que compran, llevando a las empresas a reinventarse para no quedarse atrás. La
transparencia o el blockchain son algunas de las opciones más utilizadas.
En el sector textil, al igual que en otras industrias, la cadena de suministro se ha
descentralizado debido a la globalización. La información sobre la procedencia de cada
etapa se pierde, conduciendo esto a disfunciones como: etiquetado insuficiente, materiales
provenientes de países en los que no se aplica la ética en las condiciones laborales, uso de
sustancias indeseables, etc. Apenas el 9 % de las empresas textiles en el mundo son
capaces de seguir el rastro de sus prendas durante toda la cadena de producción [91].

El blockchain ofrece una solución para este problema, ya que cada particular en la cadena
de suministro declara su forma de actuación. Se podrían identificar posibles puntos negros
y obtener una trazabilidad durante toda la cadena de los productos finales. Así el
comprador o incluso el vendedor final podría elegir si acceder a ello o no. Sin embargo, en
una sociedad en la que, en muchas ocasiones, “el fin justifica los medios” como bien nos
enseñaba el filósofo Maquiavelo, el simple hecho de que una marca afirme disponer de
prendas con un impecable historial de producción no es suficiente.

Desde 1978 numerosas asociaciones e instituciones desarrollan sellos ecológicos, basados


en características o parámetros de los procesos de fabricación y la materia prima con el fin
de proteger el entorno. Estas etiquetas pueden valorar desde la ecología del producto hasta
el propio proceso de producción. Algunas de las más conocidas son: ecoetiqueta de la UE,
OEKO Tex 100, Nordic Swan, NF Environment o AENOR Medio Ambiente. Sin embargo,
en muchas ocasiones, el problema de estos sellos es la falta de información inmediata que
proporcionan al usuario, ya que el comprador no puede acceder de forma rápida y sencilla
al informe medioambientales que dicho sello lleva asociado.

Por el motivo mencionado anteriormente, el propósito de este apartado es proponer una


posible forma de etiquetado que ponga de relevancia, de forma clara para el usuario, los
efectos medioambientales derivados de comprar una prenda de vestir, tan sencilla como
por ejemplo una camiseta básica. Así el consumidor podría evaluar su compra y escoger
entre diferentes productos en base a los impactos que puedan causar sobre el
medioambiente.

La etiqueta será diseñada según los efectos medioambientales estudiados previamente. Sin
embargo, se ha pensado que, si la información proporcionada al usuario es excesiva, en
muchas ocasiones no se logra el fin deseado. Así pues, las categorías de impacto
seleccionadas han sido cuatro, las identificadas como de mayor relevancia: consumo de
agua, emisiones de gases de efecto invernadero, consumo de químicos y generación de
residuos. Cabe comentar, que en muchas ocasiones los impactos referidos a un mismo
elemento, véase el agua son contradictorios. Por ejemplo, una prenda que consuma gran
cantidad de agua durante la fabricación de su fibra puede luego tener un desarrollo
productivo industrial con una mínima contaminación del agua. Este es un punto a tener en
cuenta, ya que, en muchas ocasiones, el tema de la sostenibilidad, especialmente en sector
textil, consiste en llegar un equilibrio, tratando de no afectar en gran medida en ningún
ámbito ambiental.

De esta forma, una vez escogidas las categorías de impacto, se seleccionan las etapas del
proceso textil en las que se quiera evaluar el producto. Estas serían la producción de la
fibra, el proceso de fabricación, su distribución, su uso y por último su fin de vida. Se
valorarán cada una de ellas en base al impacto medioambiental que provocan. Para realizar
esto último, será necesario haber realizado una normalización y una estandarización de los
valores óptimos. De esta forma, una vez se tienen valores medios para cada impacto,
según difiera este último del valor real se le asignará una valoración medioambiental.

Las diferentes categorías que se le asociarían a cada impacto serían las siguientes, según
en qué porcentaje difieran los valores comparados:

Figura 36. Clasificación de los impactos Fuente: elaboración propia

A continuación, se muestra un ejemplo de lo que podría ser una etiqueta que incluyese lo
comentado anteriormente. En este caso se ha escogido una camiseta de algodón básica. Se
puede observar cómo existe un apartado con la información medioambiental asociada a la
prenda en cuestión. Como ha sido estudiado previamente, es alto el consumo de agua
asociado al cultivo del algodón, por ello se le da la peor valoración posible. De esta
manera, todo comprador podría ser consciente de los impactos relacionados con las
prendas que están a punto de adquirir.

Figura 37. Ejemplo posible forma de etiquetado Fuente: elaboración propia


9.3 USO Y CUIDADO DEL PRODUCTO

En un sector tan variado en cuanto a contaminación medioambiental como es el textil, el


cuidado de cada una de las etapas de ciclo de vida del producto es indispensable. Sin
embargo, en muchas ocasiones los consumidores tienen la errónea idea de que sólo las
grandes compañías pueden hacer algo por cuidar del medioambiente. Pero nada más lejos
de la realidad, existen numerosos puntos en los que cada persona puede influir de manera
positiva

para acercarse a la tan ansiada sostenibilidad medioambiental de este sector. La etapa de


uso es muy susceptible de cambio, a pesar de que no sea la que mayor impacto
medioambiental produzca, y los usuarios juegan un papel de gran importancia.

En contraposición al tan conocido fast fashion se encontraría el slow fashion. Este tipo de
tendencia propone, relacionado con el sector textil, una mayor concienciación con el
medioambiente, así como con las condiciones de los trabajadores. Algunas características
de esta tendencia son el apoyo a la fabricación y comercio local, el reciclaje y reúso,
donaciones y materias primas de fabricación ecológicas sostenibles.

Los consumidores pueden adoptar muchas de las medidas del slow fashion. Reusar la ropa
será una opción muy interesante a la hora de introducir la economía circular en el ciclo de
vida de la prenda. Además, el hecho de saber que las prendas que llevamos puestas tendrán
una segunda vida, incentiva que tengamos un mayor cuidado con ellas.

Alargar la vida de la ropa también permitirá incluir el producto en la economía circular.


Como ha sido comentado en varios puntos del trabajo, las prendas de vestir habitualmente
de desechan antes de lo que debería. Arreglando la ropa, utilizando menor cantidad de
suavizantes, de tipo ecológico, o simplemente no sucumbiendo a las nuevas modas pueden
ser buenas opciones para extender su periodo de vida y haciéndola más sostenible.
El consumo responsable es otro punto clave desde el punto de vista del consumidor. El
imparable fast fashion implica grandes volúmenes de compra innecesarios. Sin embargo,
el usuario puede elegir no adherirse a ese sistema de compra, adquiriendo sólo las prendas
necesarias. Como decía Séneca “compra siempre lo necesario, no lo conveniente, lo
innecesario, aunque cueste un solo céntimo, es caro”. Cada vez estamos más inmersos en
grandes cambios en el sector textil, en cuanto a sostenibilidad medioambiental se refiere, y
cada persona desde su condición de individualidad, es responsable de influir en dichos
cambios, consiguiendo la sostenibilidad en todo aquello que nos rodea.

9.4 SISTEMAS DE RETORNO, REUSO, RECICLAJE Y


ELIMINACIÓN
Son numerosas las empresas que quieren contribuir a mejorar el entorno y gestionar de
manera eficiente sus productos en su etapa final de vida. Como ya ha sido estudiado, son
múltiples las alternativas aplicables a las prendas de vestir en esta última etapa de su ciclo
de vida, desde enviarlas a vertedero, incinerarlas hasta reciclarlas o reusarlas. No cabe
duda de que algunas de ellas son más eficientes que otras, y el presente apartado se
centrará en la introducción de la economía circular durante esta etapa que tantos
problemas medioambientales genera, y de la que muchos consumidores aún no son
conscientes.

Un tema muy mediático hoy en día es la responsabilidad ampliada del productor del
producto, conocida como RAP. En España está vigente la Ley 22/2011, de 28 de junio, la
cual establece un marco legal en virtud del cual los productores quedan involucrados en la
prevención y organización de la gestión de los residuos, según el principio de “quien
contamina paga”. Esta

ley se aplica a diferentes ámbitos como envases ligeros y de vidrio, papel-cartón,


medicamentos caducados, pilas y acumuladores entre otros. Sin embargo, los residuos
textiles, a diferencia de lo que sucede en Francia, no están incluidos en esta ley. No
obstante, según indica la Directiva (UE) 2018/851 del Parlamento Europeo y Consejo, con
fecha límite al 1 de enero de 2025, los Estados miembros deberán adoptar un sistema de
recogida selectiva para textiles.
Sin embargo, actualmente existen muchas iniciativas para que la ropa usada no finalice su
ciclo de vida tras el uso (normalmente incompleto) del primer usuario, sino que se pueda
introducir la economía circular en ellas. Datos mostrados en apartados anteriores prueban
que mucha de la ropa desechada podría continuar siendo usada (hasta en el 50 % de las
ocasiones), por lo que, se están estudiando nuevas formas de poder darles una segunda
vida a estas prendas. Los sistemas de recogida de prendas usadas son una alternativa muy
viable y bastante implantada hoy en día. Cada vez son más las empresas que optan por esta
opción, consiguiendo así modelos más sostenibles.

Compañías como H&M disponen de contenedores donde los usuarios pueden depositar
todo tipo de ropa usada. De esta forma, ambas partes se ven beneficiadas. Por un lado, el
consumidor recibe un vale monetario canjeable en sus próximas compras, tal como
muestra la figura anexa.

Figura 38. Ticket descuento de H&M tras realizar un retorno de ropa usada Fuente:
elaboración propia

Mientras que, por otro lado, la compañía clasifica las prendas, y según el estado de las
mismas, las comercializa en mercados de segunda mano, se transforman en otros
elementos como trapos de limpiar, se reconvierten en fibras textiles o como última opción,
se utilizan para producir energía. De esta forma, la compañía obtiene un beneficio
monetario proveniente de la recogida de prendas que, en un primer momento, habrían ido
a parar a un vertedero en su mayoría (ya se vio que este es el destino final de hasta un 85
% de las prendas). En otras ocasiones, la ropa se dona a ONGs, así como se destina a
investigación para obtener fibras de tan alta calidad como las vírgenes. De esta forma, se
introduciría la economía circular en el ciclo de vida de las prendas textiles, consiguiendo
una mayor sostenibilidad de todo el proceso.

Figura 39. Posibles usos de las prendas recolectadas Fuente: elaboración propia
Existen también iniciativas en las que los consumidores, por un precio de entre 10 y 15€,
pueden transformar sus viejas prendas de vestir en unas nuevas. Con la tecnología
desarrollada por HKRITA (Instituto de Investigación de Textiles y Confección de Hong
Kong) en colaboración con la compañía H&M, en tan sólo ocho pasos, la prenda vieja es
limpiada, triturada y tejida de nuevo con fibras viejas, sin utilizar tintes ni agua, a
excepción de la necesidad de añadir un material de origen sostenible que fortalezca el hilo.

Tecnologías como la nombrada anteriormente se irán haciendo más relevantes con el


tiempo, consiguiendo un ciclo de vida completamente cerrado y minimizando los impactos
medioambientales asociados a este importante sector.

10. CONCLUSIONES

El objetivo del presente proyecto ha sido el estudio y análisis del ciclo de vida de los
textiles, ya que es un sector que muestra un continuo crecimiento en los últimos años y, en
ciertos aspectos, alcanzando cifras insostenibles a escala global. Teniendo la industria
textil tanto peso en la economía mundial, es importante mejorar su sistema productivo,
identificando sus puntos débiles, en este caso relacionados con el medioambiente, para así
superarlos. Tal como enunciaba Peter Drucker, sólo se puede controlar y mejorar lo que se
mide.
La industria textil cuenta con procesos muy complejos y diversos, en los cuales están
involucradas muchas etapas y tecnologías. Por este motivo, es de especial importancia
analizar cada uno de los puntos por separado, determinando los impactos asociados, con el
fin de aplicar soluciones viables, que permitan alcanzar procesos más sostenibles desde el
punto de vista medioambiental. Dichos impactos se han agrupado en siete indicadores
ambientales principales: contaminación del agua, emisión de gases de efecto invernadero,
consumo de agua, uso de químicos, residuos, consumo de energía primaria y uso del suelo.
Debido a la amplitud y complejidad del proceso textil, la intensidad y tipo de impacto
estarán directamente ligados con la etapa del proceso textil. De esta forma, si se pretende
reducir el impacto ambiental en el sector textil, se concluye que será necesario actuar en
cada una de las etapas de manera específica, y siempre considerando los impactos más
determinantes para cada fase del proceso.
La realización del análisis cuantitativo del ciclo de vida de los textiles es un punto clave a
la hora de extraer conclusiones sólidas. Así pues, en cuanto a los tipos de fibras y apoyado
en los resultados de aplicar la herramienta de análisis de ciclo de vida por diferentes
autores, se ha comprobado cómo el algodón y el poliéster tienen grandes implicaciones
medioambientales. La utilización del primero de ellos supone el consumo de grandes
cantidades de agua para su cultivo y producción, mientras que el segundo, el poliéster,
implica una gran gasto de energía y la generación de emisiones de gases de efecto
invernadero.

Por otro lado, escogiendo como unidad funcional una camiseta de algodón, el estudio de
los impactos medioambientales para cada una de las etapas conduce a las siguientes
conclusiones:

• El mayor uso de energía se produce en la etapa de uso,


suponiendo hasta un 30 % de la energía total consumida a lo largo de toda la vida del
textil.
• El principal consumo de agua se asocia con la etapa de
producción de la fibra, implicando un 98 % del total;
• Las mayores emisiones de gases de efecto invernadero se
vinculan con la etapa de pretratamiento, debido a los procesos de blanqueamiento, con
hasta un 30 % de las emisiones globales;
• El uso del suelo depende principalmente de la producción de la
fibra en un 80 %, ya que son muy elevadas las extensiones de tierra necesarias, así como la
erosión, pérdida

de biodiversidad o contaminación de las aguas subterráneas derivadas de la producción de


algodón;

De esta forma, las etapas de cultivo del algodón, fabricación y uso del textil son las que
más repercusiones medioambientales generan. No obstante, las demás etapas del ciclo de
vida textil también pueden experimentar grandes avances desde el punto de vista
medioambiental, y en muchas ocasiones, dichas mejoras vienen de la mano de un cambio
de mentalidad y comportamiento social. Así pues, será necesario educar a las jóvenes
generaciones en modelos de consumo y de eliminación de productos mucho más
sostenibles.
El trabajo en su conjunto ha demostrado como el sector textil cuenta con un amplio rango
de mejora. A día de hoy, existen alternativas viables para ello y susceptibles de ser
aplicadas a lo largo de todo el ciclo de vida textil, para eliminar, o al menos reducir
significativamente los impactos provocados. Desde la utilización de algodón orgánico,
tintes respetuosos con el medioambiente, vehículos eléctricos para el transporte,
disminución del número de lavados de las prendas, hasta utilizar materiales
biodegradables, entre otras, son algunas de las alterativas planteadas. Apoyado en diversos
ACV, se puede llegar a la conclusión de que aplicando dichas técnicas sería posible
obtener una disminución alrededor de un 200 % en el consumo de energía y de químicos,
un 100 % el de agua y de las emisiones de gases de efecto invernadero, y un 50 % en la
generación de residuos.
Alcanzar la circularidad durante todo el ciclo de vida del textil es un punto clave para la
obtención de beneficios medioambientales en el sector. De esta forma, algunas de las
propuestas para la transición hacia este sistema de economía circular serían el etiquetado y
la trazabilidad de las prendas, la mejora en su uso y cuidado, la creación de un sistema de
retorno y recuperación tras ser desechadas y la introducción del ecodiseño. La aplicación
de estas alternativas permitiría recuperar y ahorrar recursos así como prolongar la vida útil
del producto. Además, permitiría concienciar a la población acerca de modelos de
consumo más sostenibles como es el slow fashion.
Como conclusión final de proyecto, se ha comprobado que el sector textil es muy
susceptible de mejora desde el punto de vista medioambiental. Sin embargo, lejos de lo
comúnmente pensado, no sólo las etapas relacionas con la producción generan efectos
adversos, por lo que es preciso aplicar mejoras en todas las etapas para alcanzar modelos
de negocio respetuosos con el medioambiente. La sociedad, mediante un cambio de
mentalidad ligado con un cambio de comportamiento, puede aportar mucho al sector en su
transición hacia modelos más sostenibles.

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