Derecho Patrimonial
Derecho Patrimonial
DERECHO PATRIMONIAL
20.01.20
TEMA 1: EL CONTRATO DE COMPRAVENTA Y EL DE ARRAS
El contrato de compraventa
9.1. Concepto y caracteres
9.2. Elementos personales, reales y formales
9.2.1. Elementos personales
9.2.2. Elementos reales
9.3. Perfección del contrato
9.4. Obligaciones del vendedor y el comprador
9.4.1. Obligaciones del vendedor
9.4.2. Obligaciones del comprador
9.5. Mención especial de la evicción y el saneamiento
9.5.1. Saneamiento por evicción
9.5.2. Saneamiento por vicios ocultos
9.6. La transmisión del dominio y el pacto de reserva del dominio
9.7. Compraventas especiales
9.7.1. La compraventa con pacto de retroventa
9.7.2. Compraventa en calidad de ensayo o a prueba
9.7.3. Compraventa de bienes muebles sometida a la Ley General para la Defensa
de Consumidores y Usuarios
9.7.4. Compraventa a plazos de bienes muebles
SESIÓN 1: EL CONTRATO DE COMPRAVENTA
I. CONCEPTO Y CARACTERES
La compraventa se regula desde el artículo 1445 a 1537 del Código Civil. Según el artículo
1445CC es un contrato por el que una persona, vendedor, se obliga a entregar una cosa a otra,
comprador, que, a su vez, se obliga a pagar un precio.
«por el contrato de compra y venta uno de los contratantes se obliga a entregar una cosa
determinada y el otro a pagar por ella un precio cierto en dinero o signo que lo represente».
Naturaleza. Como caracteres del contrato de compraventa pueden señalarse los siguientes:
1. Ser un contrato consensual, puesto que el artículo 1.450 indica que «la venta se
perfeccionará entre comprador y vendedor y será obligatoria para ambos, si hubieren convenido
en la cosa objeto del contrato y en el precio, aunque ni la una ni el otro se hayan entregado».
2. Ser bilateral, por producir obligaciones recíprocas para los dos contratantes.
3. Ser oneroso, por suponer equivalencia entre las prestaciones de comprador y vendedor.
5. Ser traslativo de dominio, ya que sirve de título para las transmisiones de propiedad.
i. Elementos personales
Son el vendedor y el comprador, respecto de los cuales el Código establece que «podrán celebrar
el contrato de compraventa todas las personas a quienes este Código autoriza para obligarse, salvo
las modificaciones contenidas en los artículos siguientes» (artículo 1.457).
Respecto al menor emancipado, si actúa como comprador, el Código Civil no pone ningún límite
a su capacidad. No obstante, si actúa como vendedor ha de sujetarse a los límites del artículo
323CC, según el cual, si pretende enajenar bienes inmuebles, establecimientos mercantiles o
industriales, u objetos de extraordinario valor requiere un complemento de capacidad, que
consiste en una autorización de sus padres o de su curador.
Frente a la regla general de capacidad para celebrar el contrato de compraventa, que contiene
el artículo 1.457, el Código Civil no establece excepciones. Lo que, si hace, en su artículo 1.459,
es imponer, en las concretas y determinadas circunstancias que el precepto señala, algunas
prohibiciones.
El artículo 1.459 establece que: «No podrán adquirir por compra, aunque sea en subasta pública
o judicial, por sí ni por persona alguna intermedia:
1.º Los que desempeñen algún cargo tutelar, los bienes de la persona o personas que estén
bajo su guarda o protección.
2.º Los mandatarios, los bienes de cuya administración o enajenación estuviesen encargados.
4.º Los empleados públicos, los bienes del Estado, de los Municipios, de los pueblos y de los
establecimientos también públicos, de cuya administración estuviesen encargados. Esta
disposición regirá para los Jueces y peritos que de cualquier modo intervinieren en la venta.
5.º Los Magistrados, Jueces, individuos del Ministerio Fiscal, Secretarios de Tribunales y
Juzgados y Oficiales de Justicia, los bienes y derechos que estuviesen en litigio ante el Tribunal
en cuya jurisdicción o territorio ejercieren sus respectivas funciones extendiéndose esta
prohibición al acto de adquirir por cesión».
i. Elementos reales
1. La cosa. En principio, pueden ser objeto de compraventa todas las cosas, tanto las corporales
como las incorporales y los derechos, las muebles y las inmuebles, las presentes y las futuras, las
específicas y las genéricas. Más la idoneidad de la cosa para ser materia de este contrato presume
la triple condición de existir o poder existir, ser de lícito comercio y estar determinada o ser
susceptible de determinación.
a) Existencia real o posible. El Código establece que «Si al tiempo de celebrarse la venta se
hubiese perdido en su totalidad la cosa objeto de esta, quedará sin efecto el contrato. Pero si se
hubiese perdido sólo en parte, el comprador podrá optar entre desistir del contrato o reclamar la
parte existente, abonando su precio en proporción al total convenido» (artículo 1.460).
b) Comercio lícito. Artículo 1.271-1.º al establecer que «pueden ser objeto de contrato todas
las cosas que no están fuera del comercio de los hombres, aún las futuras».
c) Determinación. El artículo 1.445 exige expresamente que la cosa sea determinada, si bien
no es necesario que tal determinación sea actual, pues basta con que se pueda llegar a determinar
la cosa sin necesidad de nuevo convenio entre los interesados, conforme a la doctrina general del
artículo 1.273.
a) Precio verdadero o real. Aunque el Código no se refiere a este requisito, es obvio que, si
el precio no fuera real y serio, sino ficticio, simulado o irrisorio, la venta dejaría de ser tal y el
acto degeneraría en donación (si concurrían los requisitos necesarios para ella) o sería nulo.
b) Precio determinado. El artículo 1.445 exige, en efecto, que el precio sea cierto, aunque
ello no supone que se precise cuantitativamente en el momento de la celebración del contrato,
sino que basta que pueda determinarse aquél sin necesidad de nuevo convenio.
La prueba de ello es que el Código admite los siguientes medios de señalamiento del precio,
además del normal de fijar la cantidad en el momento del contrato:
Artículo 1447CC. «Para que el precio se tenga por cierto, bastará que lo sea con referencia a otra
cosa cierta, o que se deje su señalamiento al arbitrio de otra persona determinada. Si ésta no
pudiere o no quisiere señalarlo, quedará ineficaz el contrato».
En realidad, este contrato no tiene ningún requisito especial de forma. Le son aplicables, pues, el
principio de libertad de forma del artículo 1.278 y las excepciones en punto a la eficacia que
establece el artículo 1.280, con el carácter de ad probationem.
Así, establece el artículo 1.450 que «la venta se perfeccionará entre comprador y vendedor, y será
obligatoria para ambos, si hubieren convenido en la cosa objeto del contrato y en el precio, aunque
ni la una ni el otro se hayan entregado».
«la promesa de vender o comprar, habiendo conformidad en la cosa y en el precio, dará derecho
a los contratantes para reclamar recíprocamente el cumplimiento del contrato».
Sin embargo, constituyen excepción a esta regla los casos en que se celebra la venta bajo
condición suspensiva, en los cuales no se perfecciona el contrato hasta el cumplimiento de la
condición.
4. Prestar la garantía o saneamiento en los dos casos de evicción y vicios ocultos (artículos 1.461
y 1.474 y siguientes).
5. Pagar los gastos de otorgamiento de la escritura matriz, salvo pacto en contrario (artículo 1.455)
y los de la entrega (artículo 1.465).
Entrega de la cosa. El vendedor tiene como obligación la de entregar la cosa objeto del contrato.
- Tradición real. Se refiere a ella el párrafo 1.º del artículo 1.462 cuando dice que:
«Se entenderá entregada la cosa vendida, cuando se ponga en poder y posesión del comprador».
- Tradición instrumental. A ella se refiere el Código en el artículo 1.462, párrafo 2.º que
dice que:
«Fuera de los casos que expresa el artículo precedente, la entrega de los bienes muebles se
efectuará: por la entrega de las llaves del lugar o sitio donde se hallan almacenados o guardados
(tradición simbólica); y por el solo acuerdo o conformidad de los contratantes, si la cosa vendida
no puede trasladarse a poder del comprador en el instante de la venta, o si ésta la tenía ya en su
poder por algún otro motivo (tradición solo consensu)».
- Modos especiales aplicables a los bienes incorporales. Se refiere a ellos el artículo 1.464
que dice que: «Respecto a los bienes incorporales, regirá lo dispuesto en el párrafo
segundo del artículo 1.462. En cualquier otro caso en que éste no tenga aplicación se
entenderá por entrega el hecho de poner en poder del comprador los títulos de pertenencia,
o el uso que haga de su derecho el mismo comprador, consistiéndolo el vendedor».
- Lugar. Las partes poseen libertad para fijarlo. En defecto de pacto regirá la disposición
general del artículo 1.171 y, por tanto, el lugar de la entrega será aquél en que se encuentre
la cosa al tiempo de constituirse la obligación.
Casos en que no procede la obligación de entrega. El vendedor está autorizado para no cumplir
su obligación de entrega en los siguientes casos:
2. Si después de la venta, aunque se haya aplazado el pago del precio, se descubre que el
comprador es insolvente, de tal suerte que el vendedor corre el riesgo inminente de perder el
precio (artículo 1.467, párrafo 1.º).
ii. Obligaciones del comprador
- Tiempo y lugar. Dice el artículo 1.500, en su párrafo 1.º que: «El comprador está obligado
a pagar el precio de la cosa vendida en el tiempo y lugar fijados por el contrato». Y el
párrafo 2.º añade que: «Si no se hubieran fijado, deberá hacerse el pago en el tiempo y
lugar en que se haga la entrega de la cosa vendida».
- Formas de pago. Puede pactarse que el pago del precio sea simultáneo a la entrega de la
cosa, es decir, el pago al contado o que se aplace el pago del precio: compraventa a
crédito, en cuyo caso pueden constituirse las siguientes garantías:
b) El pacto de reserva de hipoteca sobre la cosa vendida en garantía del pago del precio
aplazado.
c) La condición resolutoria explícita en garantía del precio aplazado, por el que se establece
que, de no pagarse el precio al vendedor en el término señalado en el contrato, se entenderá
resuelto, cuya regulación se encuentra en los artículos 1.504 si se trata de bienes inmuebles y
1.505 si se trata de bienes muebles.
B) Legales.
Dice el artículo 1.504 que «En la venta de bienes inmuebles, aun cuando se hubiera estipulado
que por falta de pago del precio en el tiempo convenido tendrá lugar de pleno derecho la
resolución del contrato, el comprador podrá pagar, aún después de expirado el término, ínterin no
haya sido requerido judicialmente o por acta notarial. Hecho el requerimiento, el Juez no podrá
concederle nuevo término».
2.º Recibir la cosa vendida, puesto que el vendedor puede consignar la cosa si el comprador
no la recibe en el momento fijado (artículo 1.176).
a) Los gastos necesarios y útiles hechos en la cosa desde la perfección de la venta hasta su
consumación (artículo 1.468-2 y 356).
b) Los gastos de transporte o traslación de la cosa vendida salvo pacto en contrario (1.465).
c) Los gastos de la primera copia de la escritura y demás posteriores, sobre pacto en
contrario (artículo 1.455).
Nuestro Código reconoce la obligación de saneamiento al decir que el vendedor está obligado al
saneamiento de la cosa objeto de la venta (artículo 1.461).
A. Concepto. De acuerdo con el artículo 1.475 de nuestro Código, puede ser definida la evicción
como «la privación al comprador, por sentencia firme y en virtud de un derecho anterior a la
compra, de todo o parte de la cosa comprada».
El saneamiento por evicción es, pues, la obligación de responder de esta o, en otros términos, la
obligación que existe para el vendedor de indemnizar daños y perjuicios al comprador cuando ha
tenido lugar la evicción.
B. Carácter del saneamiento por evicción: pactos relativos al mismo. Es el saneamiento para el
Código un elemento natural del contrato de compraventa. Se presume su existencia; pero, como
no se trata de ninguna materia de interés público, se admite la validez de los pactos que acerca de
la misma los interesados quieran celebrar. «El vendedor responderá de la evicción, aunque nada
se haya expresado en el contrato. Los contratantes, sin embargo, podrán aumentar, disminuir o
suprimir esta obligación legal del vendedor» (artículo 1.475, apartados 2.º y 3.º).
El Código, no obstante, mira con recelo la cláusula por la que el comprador renuncie al
saneamiento por evicción, y la restringe en un doble concepto:
1. Privación por sentencia firme. Sobre exigir ya esta condición el artículo 1.475, en su
párrafo primero, la reitera el 1.480, diciendo que. «el saneamiento no podrá exigirse hasta que
haya recaído sentencia firme, por la que se condene al comprador a la pérdida de la cosa adquirida
o de parte de esta».
E. Efectos:
1. Regla general. (artículo 1.478). Cuando se haya estipulado el saneamiento o cuando nada
se haya pactado sobre este punto, si la evicción se ha realizado, tendrá el comprador derecho a
exigir del vendedor:
1. La restitución del precio que tuviere la cosa vendida al tiempo de la evicción, ya sea
mayor o menor que el de la venta.
3. Las costas del pleito que haya motivado la evicción y, en su caso, las del segundo con el
vendedor para el saneamiento.
5. Los daños e intereses y los gastos voluntarios o de puro recreo u ornato, si se vendió de
mala fe»
3. Reglas para el caso de la evicción parcial. A los efectos de la evicción parcial se refiere
el Código en el artículo 1.479:
«Si el comprador perdiere, por efecto de la evicción, una parte de la cosa vendida de tal
importancia con relación al todo que sin dicha parte no la hubiera comprado, podrá exigir la
rescisión del contrato; pero con la obligación de devolver la cosa sin más gravámenes que los que
tuviese al adquirirla.
Esto mismo se observará cuando se vendiesen dos o más cosas conjuntamente por un precio
alzado, o particular para cada una de ellas, si constase claramente que el comprador no habría
comprado la una sin la otra».
En cuanto a las modalidades, nuestro Código regula tres distintas modalidades de los vicios
ocultos: gravámenes ocultos de las fincas, los defectos ocultos en general y los vicios ocultos de
animales y ganados.
1. Gravámenes ocultos de las fincas. Si la finca vendida estuviese gravada, sin mencionarlo
la escritura, con alguna carga o servidumbre no aparente, de tal naturaleza que deba presumirse
no la habría adquirido el comprador si la hubiera conocido, podrá pedir la rescisión del contrato
a no ser que prefiera la indemnización correspondiente. Durante un año, a contar desde el
otorgamiento de la escritura, podrá el comprador ejercitar la acción rescisoria, o solicitar la
indemnización. Transcurrido el año, sólo podrá reclamar la indemnización dentro de un período
igual, a contar desde el día en que haya descubierto la carga o servidumbre (artículo 1.483).
1. Que el defecto sea oculto, en el sentido de que no fuera conocido ni lo pudiera ser por el
adquirente.
2. Que el defecto sea grave o, como dice el Código, que haga la cosa impropia para el uso
a que se la destina, o disminuya de tal modo este uso que, de haberlo conocido el comprador, no
la habría adquirido o habría dado menos precio por ella (artículo 1.484).
4. Que se ejercite la acción en el plazo legal, que es el de seis meses, contados desde la
entrega de la cosa vendida (artículo 1.490).
b. Efectos.
1. Regla general. «El comprador podrá optar entre desistir del contrato, abonándosele los
gastos que pagó, o rebajar una cantidad proporcional del precio, a juicio de peritos» (artículo
1.486, apartado 1.º). El primer supuesto es el de la acción redhibitoria; el segundo, el de la acción
estimatoria o «quanti minoris».
2. Caso de mala fe del vendedor. «Si el vendedor conocía los vicios o defectos ocultos de la
cosa vendida y no los manifestó al comprador, tendrá éste la misma opción, y además se le
indemnizará de los daños y perjuicios si optare por la rescisión» (artículo 1.486, apartado 2.º).
- Pérdida por efecto de los vicios ocultos. «Si la cosa vendida se perdiere por efecto de los vicios
ocultos, conociéndolos el vendedor, sufrirá éste la pérdida y deberá restituir el precio y abonar los
gastos del contrato con los daños y perjuicios. Si no los conocía, debe sólo restituir el precio y
abonar los gastos del contrato que hubiese pagado el comprador» (artículo 1.487).
- Pérdida por caso fortuito o culpa del comprador. «Si la cosa vendida tenía algún vicio oculto al
tiempo de la venta, y se pierde después por caso fortuito o por culpa de comprador, podrá éste
reclamar del vendedor el precio que pagó, con la rebaja del valor que la cosa tenía al tiempo de
perderse. Si el vendedor obró de mala fe deberá abonar al comprador los daños e intereses»
(artículo 1.488).
En Derecho español los textos del Código Civil parecen reflejar todavía el punto de vista romano,
ya que no imponen al vendedor de una manera expresa y clara la obligación de proporcionar al
comprador la propiedad de la cosa vendida, y sólo hablan de la obligación de entregar y sanear
(artículo 1.461). Por otra parte, el comprador no puede accionar contra el vendedor sino cuando
es desposeído de la cosa (artículo 1.475), no bastando que demuestre la falta de propiedad en el
vendedor.
A. Doble venta.
«Si una misma cosa se hubiera vendido a diferentes compradores, la propiedad se transferirá a la
persona que primero haya tomado posesión de ella de buena fe, si fuere mueble. Si fuere inmueble,
la propiedad pertenecerá al adquiriente que antes la haya inscrito en el Registro. Cuando no haya
inscripción, pertenecerá la propiedad a quien de buena fe sea primero en la posesión y, faltando
ésta, a quien presente título de fecha más antigua, siempre que haya buena fe».
De acuerdo con el sistema acogido en nuestro Código Civil (artículos 609 y 1.095), la entrega de
la cosa, que en sí es un desplazamiento de la posesión, unida a los demás requisitos de la tradición
produce el efecto de transmitir al adquiriente la propiedad de la cosa entregada. Ahora bien, en
aplicación del principio de libertad de pactos sancionado por el artículo 1.255 del C.C., las partes
pueden suprimir ese efecto de la tradición mediante el llamado pacto de reserva de dominio
(pactum reservati dominii), que se celebra con la finalidad de garantía del pago del precio,
reservándose el vendedor la propiedad de la cosa vendida hasta el íntegro pago de aquél.
Tal pacto, que no está previsto, ni regulado en el Código Civil, es admitido sin discusión por la
doctrina y la jurisprudencia del Tribunal Supremo.
El vendedor, que sigue siendo propietario, no podrá transmitir la propiedad de la cosa a terceros,
mientras el comprador esté dando cumplimiento a la obligación de pago aplazado. Una vez
pagado el precio el comprador adquiere definitivamente el dominio de la cosa vendida con efectos
retroactivos.
b) Venta de cosa ajena conociendo sólo el vendedor tal circunstancia. La venta es válida. Si
posteriormente el vendedor la adquiere legalmente del propietario de esta y la entrega al
comprador el contrato quedará consumado. En todo caso, el comprador podrá instar la
anulabilidad del contrato alegando el dolo del vendedor como vicio del consentimiento.
c) Venta de cosa ajena conociendo sólo el comprador tal circunstancia. El contrato sigue
siendo válido. Si el vendedor lo llega a adquirir por cualquier medio legítimo y se la entrega al
comprador el contrato quedará consumado. En todo caso, y antes de la entrega el comprador podrá
solicitar la resolución del contrato y la devolución del precio, pero sin derecho a la indemnización
de daños y perjuicios.
El artículo 1507CC se refiere a la compraventa con pacto de retroventa. Dice este artículo que:
Se trata de una compraventa a la que se añade un pacto, en virtud del cual el vendedor se reserva
el derecho a recuperar en el futuro la cosa vendida. Cuando el vendedor decide recuperar la cosa
vendida, se produce una nueva transmisión del comprador al vendedor en los términos pactados
en el pacto de retroventa.
«La venta hecha a calidad de ensayo o prueba de la cosa vendida, y la venta de cosas que es
costumbre gustar o probar antes de recibirlas, se presumirán hechas siempre bajo condición
suspensiva».
Se define como aquel contrato por el que una parte se obliga a entregar a la otra a cambio de un
precio una cosa mueble que deberá ser de conformidad con lo pactado, con lo adecuado y con lo
instalado.
El comprador que haya denunciado la falta de conformidad de la cosa puede optar entre pedir la
reparación o la sustitución. Subsidiariamente, cuando la reparación o la sustitución no sean
posibles o no se puedan hacer en un plazo razonable, el comprador tendrá derecho a una rebaja
en el precio o derecho a la resolución del contrato.
- Concepto
El TS define la opción de compra como aquel convenio en virtud del cual una parte concede a
otra la facultad exclusiva de decidir la celebración o no de otro contrato principal de compraventa,
que habrá de realizarse en plazo cierto, y en unas determinadas condiciones, pudiendo ir también
acompañado del pago de una prima por parte del optante, de modo que constituyen sus elementos
principales la concesión al optante de la facultad de decidir unilateralmente respecto a la
realización de una compra, la determinación del objeto, el señalamiento del precio estipulado para
la futura adquisición, y la concreción del plazo para el ejercicio de la opción, siendo por el
contrario elemento accesorio el pago de la prima.
Integrando este pacto con el arrendamiento (STS de 6 julio 2001 -EDJ 2001/15262- y 3 abril 2006
-EDJ 2006/37225-), podemos definir el contrato de arrendamiento con opción de compra, como
la inserción de una cláusula en un contrato de arrendamiento, mediante la cual se fija la facultad
exclusiva de prestar el arrendatario su consentimiento en el plazo contractualmente señalado, para
comprar la cosa objeto de arriendo.
De modo expreso señala a estos efectos el TS que el contrato de opción de compra puede
ir "incorporado" a uno de arrendamiento de bienes inmuebles, relación calificada en su conjunto
como un "contrato atípico complejo" "en el que el derecho de opción supone un plus en el derecho
subjetivo que el arrendador concede al arrendatario, y que consiste en adquirir la propiedad del
bien arrendado, por lo que la onerosidad del contrato de arrendamiento también embebe la
onerosidad del contrato de opción en él recogido" (STS de 15 diciembre 1997 -EDJ 1997/9779-
); de esta forma, arrendamiento y opción de compra aparecen como "dos negocios jurídicos
coligados, unidos formalmente en un mismo documento" (STS de 13 julio 1993 -EDJ
1993/7043).
En este caso los distintos elementos que la forman aparecen entrelazados e inseparablemente
unidos por la voluntad de las partes y a la que es de aplicación la normativa general contenida en
el CC -EDL1889/1- y en ningún caso la ley especial de arrendamientos. En tal caso, dicho derecho
de opción supone una especie de plus en el derecho subjetivo que el arrendador concede al
arrendatario, y que consiste en la facultad de adquirir la propiedad del bien arrendado (SSTS de
25 mayo 1992, 29 marzo 1992).
- Requisitos de la opción
2ª) Precio estipulado para la adquisición de la finca y, en su caso, el que se hubiere convenido
para conceder la opción.
3ª) Plazo para el ejercicio de la opción, que no podrá exceder de cuatro años.
En el arriendo con opción de compra la duración de la opción podrá alcanzar la totalidad del plazo
de aquél, pero caducará necesariamente en caso de prórroga, tácita o legal, del contrato de
arrendamiento".
Por el contrario, la prima, que pudiera estipularse como pago a cargo del optante por la concesión,
y que generalmente se descuenta del precio final por abonar, es un elemento accesorio del
negocio.
Es además un contrato consensual (esto es se perfecciona por el mero consentimiento) del que
deriva respecto de la opción la naturaleza unilateral de la obligación ya que resulta que sólo el
concedente queda obligado a mantener su oferta y a no disponer de la cosa que va a ser objeto de
compraventa, bien para sí o para un tercero, durante un período de tiempo, mientras que al optante
corresponde el derecho de aceptarla o dejarla caducar con plena libertad de decisión en el mismo
plazo (SSTS de 18 octubre 1993 -EDJ 1993/9187- y 31 julio 1996 -EDJ 1996/5740-).
v. Contrato de Leasing
No todos los contratos de alquiler con opción de compra se consideran arrendamiento financiero
o leasing; es necesario que no existan dudas razonables en el momento inicial sobre el ejercicio
de la opción de compra.
El tratamiento contable es similar que la compra de un bien con un préstamo, actuado el bien
como garantía o colateral del préstamo.
2. EL CONTRATO DE DONACIÓN
liberalidades.
3. Regulación.
4. Elementos
4.2 Objeto
4.3 Forma
6. Clases de donaciones
8. Inoficiosidad y reducción de donaciones (art. 636, arts. 654 a 656, art. 817, art 1035)
4. Elementos
4.1 Sujetos y capacidad
Los sujetos de la donación son el donante y el donatario. El donante es quien efectúa la liberalidad
a título gratuito, con el consiguiente empobrecimiento. El donatario es quien recibe la misma, con
el consiguiente enriquecimiento.
En cuanto al donante, con relación a su capacidad el artículo 624 del Código Civil dispone que
podrán hacer donación todos los que puedan contratar y disponer de sus bienes. Al no ser un acto
personalísimo, puede efectuarse por medio de poder especial y bastante.
Al carecer del poder de disposición sobre sus bienes no podrá ser donante el menor emancipado
(artículo 323 Código Civil) sin la intervención de las personas llamadas a suplir la falta de
capacidad.
A su vez, en el Código Civil se establecen prohibiciones especiales para el tutor, así precisará
autorización judicial (artículo 271.9º Código Civil) para disponer a título gratuito de bienes y
derechos del tutelado; y los herederos del declarado fallecido que no podrán disponer a título
gratuito de los bienes hasta transcurridos cinco años desde la declaración de fallecimiento
(artículo 196 párrafo segundo Código Civil).
En cuanto a las personas jurídicas se ha planteado el problema si las mismas pueden hacer
donaciones. De conformidad a lo establecido en los artículos 35, 38 y 624 del Código Civil ha de
entenderse que sí la tienen.
Con relación al donatario, al ser el beneficiario, con el consiguiente enriquecimiento, bastará la
capacidad jurídica, así se deriva de la regla general del artículo 625 del Código Civil al establecer
que podrán aceptar donaciones todos los que no estén especialmente incapacitados por la ley para
ello; aunque como señala la doctrina, así Diez Picazo, al ser la aceptación un acto jurídico,
siempre se necesitará un cierto grado de discernimiento, y si faltare esta capacidad serán los
representantes del interesado quienes la acepten.
El tutor precisará autorización judicial para no aceptar una donación (artículo 271.4º Código
Civil).
Sí se exigirá la capacidad de obrar cuando se trate de una donación modal, tal y como previene el
artículo 626 "las personas que no pueden contratar no podrán aceptar donaciones condicionales
u onerosas sin la intervención de sus legítimos representantes".
Caben las donaciones a favor de un nasciturus. Así lo dispone el artículo 627 "las donaciones
hechas a los concebidos y no nacidos podrán ser aceptadas por las personas que legítimamente
los representarían, si se hubiera verificado ya su nacimiento".
Las donaciones hechas a personas inhábiles son nulas, aunque lo hayan sido simuladamente, bajo
apariencia de otro contrato, por persona interpuesta (artículo 628 Código Civil). Ahora bien, no
se establece quienes son las personas inhábiles, lo que ha de entenderse como las prohibiciones
para recibir donaciones, cuestión distinta a la capacidad; entre las prohibiciones cabe aludir
al artículo 221 nº 1 del Código Civil que prohíbe a los cargos tutelares recibir donaciones del
tutelado o de sus causahabientes, mientras que no se haya aprobado su gestión.
En el Código Civil se permite la donación múltiple, a favor de varios donatarios, pues si la
donación hubiere sido hecha a varias personas conjuntamente, se entenderá por partes iguales; y
no se dará entre ellas el derecho de acrecer, si el donante no hubiese dispuesto otra cosa. Se
exceptúan de esta disposición las donaciones hechas conjuntamente a marido y mujer, entre los
cuales tendrá lugar aquel derecho, si el donante no hubiese dispuesto lo contrario (artículo 637
Código Civil). Y de igual modo, un supuesto de donación múltiple, aunque con distinto concepto,
es el que prevé el artículo 640 "también se podrá donar la propiedad a una persona y el usufructo
a otra u otras, con la limitación establecida en el artículo 781 de este Código", por lo que se
impone una limitación, al igual que en las sustituciones fideicomisarias, a la duración de la
separación de la propiedad y el usufructo, si se establecieran usufructos sucesivos.
4.2 Objeto
El objeto de la donación son las cosas y los derechos, y éstos pueden ser tanto los reales como los
de crédito. Como señala la doctrina la cosa o el derecho donado ha de ser concreto e
individualizado, así se desprende del artículo 633 del Código Civil en cuanto a la forma de la
donación de inmuebles, y así se desprende, a su vez, de la imposibilidad en nuestro derecho de la
donación universal; por cuanto la única donación universal de un patrimonio, que se admite en
nuestro derecho, es la sucesión mortis causa.
La donación podrá comprender todos los bienes presentes del donante, o parte de ellos, con tal
que éste se reserve, en plena propiedad o en usufructo, lo necesario para vivir en un estado
correspondiente a sus circunstancias (artículo 634 Código Civil).
A la donación de bienes presentes, de todos o de parte de ellos (artículo 634 Código Civil), se le
imponen ciertos límites:
a) A favor de los acreedores, a través de la acción revocatoria o paulina del artículo 1111
Código Civil.
b) A favor de los legitimarios, por medio de la reducción de donaciones por Inoficiosidad.
c) A favor del propio donante, por cuanto como se establece en el artículo 634 éste se ha
de reservar, en plena propiedad o en usufructo, lo necesario para vivir en un estado
correspondiente a sus circunstancias.
La donación excesiva es válida, aunque reducible en cuanto al exceso (artículo 636 párrafo
segundo Código Civil).
En cuanto a los bienes futuros, el artículo 634 del Código Civil sólo se refiere a los presentes, y
el artículo 635 añade que la donación no podrá comprender los bienes futuros, y por tales se
entienden aquellos de que el donante no puede disponer al tiempo de la donación.
4.3 Forma
El Código Civil distingue según que el objeto de la donación sea una cosa mueble o inmueble, y
en la primera según que se haga o no entrega simultánea de la cosa donada.
En cuanto a los muebles podrá hacerse verbalmente o por escrito. La verbal requiere la entrega
simultánea de la cosa donada. Faltando este requisito, no surtirá efecto si no se hace por escrito y
consta en la misma forma la aceptación (artículo 632 Código Civil). De no hacer la entrega
simultánea se trata de un acto expreso la aceptación del donatario, por cuanto si falta ésta no habrá
donación.
En cuanto a los inmuebles la donación ha de hacerse en escritura pública, expresándose en ella
individualmente los bienes donados y el valor de las cargas que deba satisfacer el donatario. La
aceptación podrá hacerse en la misma escritura de donación o en otra separada; pero no surtirá
efecto si no se hiciese en vida del donante. Hecha en escritura separada, deberá notificarse la
aceptación en forma auténtica al donante y se anotará esta diligencia en ambas escrituras (artículo
633 Código Civil).
En la donación de inmuebles o derechos sobre los mismos, la forma mediante escritura pública es
esencial "ad solemnitatem", y se impone la aceptación en esa misma forma. La inobservancia de
la forma dará lugar a la nulidad radical.
Donación con apariencia de compraventa
Con relación a la forma, en la práctica se plantea el problema de la donación, encubierta bajo la
forma de compraventa, y al respecto ha de atenderse a la doctrina sentada por el Pleno del Tribunal
Supremo Sala de lo Civil de 11 de enero de 2007, recurso 5281/1999, luego reproducida en la de
20 de noviembre de 2007.
4.4 Posibles pactos especiales
Los dos más frecuentes son:
I. Donación con facultad de disponer
La prevé el artículo 639 del Código Civil al establecer "podrá reservarse el donante la facultad
de disponer de algunos de los bienes donados, o de alguna cantidad con cargo a ellos; pero, si
muriere sin haber hecho uso de este derecho, pertenecerán al donatario los bienes o la cantidad
que se hubiese reservado". Los frutos civiles, la explotación o las rentas siguen siendo del
donatario. Es una facultad que solo pertenece al donante, y en ningún caso a sus herederos.
II. Donación con cláusula de reversión
La prevé el artículo 641 del Código Civil al disponer "podrá establecerse válidamente la
reversión en favor de sólo el donador para cualquier caso y circunstancias, pero no en favor de
otras personas sino en los mismos casos y con iguales limitaciones que determina este Código
para las sustituciones testamentarias".
Como señala O’Callaghan la reversión ordenada a favor del donante funciona como término o
condición resolutoria; al fallecer el donante se extingue la cláusula (posibilidad) de reversión (se
purifica la donación) o bien sigue vigente a favor de los herederos del donante.
También funcionará como término o condición resolutoria si lo es a favor de terceros. Si es a
favor de terceros sucesivos, tendrá el límite que se establece para las sustituciones fideicomisarias
(artículo 781 Código Civil), y si traspasa este límite es nula la cláusula, pero no la donación, tal y
como establece el artículo 641 párrafo segundo "la reversión estipulada por el donante en favor
de tercero contra lo dispuesto en el párrafo anterior, es nula; pero no producirá la nulidad de la
donación".
Cláusula que se establece con la finalidad de establecer un orden de la donación, con el objetivo
de que llegue a un determinado donatario. ( abuelos a nietos, pasando por los padres, para que
mas tarde los padres lo donen a los hijos).
5. Efectos
Bajo el epígrafe "de los efectos y límites de las donaciones" el Código Civil (artículos 634 a 643
Código Civil) se refiere a los casos de reserva a favor de donante, reversión al mismo de los bienes
donados y pago de deudas por el donatario. También se recogen los supuestos de donaciones
múltiples, a los que nos hemos referido con anterioridad.
De conformidad al carácter traslativo de la donación, el principal efecto será que el donatario se
subroga en todos los derechos y acciones que en caso de evicción corresponderían al donante.
Aunque no queda obligado al saneamiento de las cosas donadas, salvo si la donación fuere onerosa
en cuyo caso responderá el donante de la evicción hasta la concurrencia del gravamen (artículo
638 Código Civil). Y la doctrina entiende que también se ha de aplicar a supuestos de vicios
ocultos de la cosa donada.
1. Reserva de disposición a favor del donante
El donante podrá reservarse la facultad de disponer de algunos de los bienes donados, o de alguna
cantidad con cargo a ellos; pero, si muriere sin haber hecho uso de este derecho, pertenecerán al
donatario los bienes o la cantidad que se hubiese reservado (artículo 639 Código Civil).
El donatario en cuanto esté vigente la facultad de reserva del donante, no adquirirá el dominio
sobre los bienes incluidos en la donación, y afectados por la reserva, queda pues en donación de
objeto temporalmente indeterminado, que se ha de limitar a los bienes de los que no disponga el
donante.
2. Cláusulas de reversión
Según el art. 648 CC, la donación podrá ser revocada a instancia del donante, por ingratitud del
donatario, en alguno de los supuestos siguientes:
a) Si el donatario cometiere algún delito contra la persona, honor o los bienes del donante→
cuando haya una sentencia firme. El maltrato psicológico o de obra→ forma parte del
contexto del art. 648.1 CC, aunque no esté denunciado STS de junio de 2014. Debe precisarse
que no cabe más supuestos, que no cabe aplicación analógica ni interpretación extensiva.
b) Si el donatario “imputare” al donante alguno de los delitos que dan lugar a procedimiento
de oficio o acusación pública, aunque lo pruebe, a menos que el delito se hubiera cometido
contra el mismo donatario, su cónyuge o los hijos que se encuentren bajo su autoridad. Hemos
de precisar que cuando se refiere a la “la imputación”, no es que se abstenga de interponer
denuncia - pues existe el deber general de denunciar la comisión de un delito cuya omisión
da lugar a una sanción penal-, sino a que el donatario se querelle o persone en la causa
ejercitando la acción penal. Si lo denuncio cabe la posibilidad de que el donante revoque la
donación. Si denuncio hechos que pueden dar lugar acusación en el contexto penal, por
ingratitud puede revocarse la donación. El LECRIM, dice que todo el que conozca un delito
ha de denunciarlo. Según TS→ estamos obligados a denunciar pero no a constituirnos como
acusación particular.
c) Si niega indebidamente alimentos al donante. No se trata sólo del caso en que se existe
obligación legal alimenticia entre parientes (art. 142 y ss. CC). Existe ex lege, un deber
alimenticio –gratitud- por el hecho de la donación.
La revocación no tiene efectos retroactivos. Se mantiene la eficacia de los actos realizados por el
donatario sobre lo donado: “subsistentes las enajenaciones e hipotecas anteriores a la anotación
de demanda de revocación en el Registro de la Propiedad” (art. 649). Por lo que, si el donatario
no puede devolver los bienes donados, o no los puede devolver libres de gravámenes, el donante
tendrá derecho al valor que los bienes tuviesen al tiempo de la donación, o a que se le abone el
que hayan perdido por el gravamen (art. 650). Sólo debe devolverse los frutos producidos desde
la interposición de la demanda.
¿Caben otros supuestos? Numerus clausus o interpretación extensiva de la norma.
Toda donación hecha por persona que no tenga hijos ni descendientes de cualquier clase, puede
ser revocada si, después de realizarla, y conforme art. 644 CC:
. (ii) Resulta vivo el hijo del donante que este reputaba muerto cuando hizo la donación.
. (iii) Por aplicación art. 108.2 CC, también se aplicaría al supuesto de adopción de un hijo
tras la donación, lo que también cabe la revocación.
La acción de revocación tiene un plazo de ejercicio de cinco años (plazo de caducidad), desde el
nacimiento del hijo o desde que se tuvo noticia de la existencia del que se creía muerto (art. 646.1).
La acción es irrenunciable anticipadamente y se transmite, por muerte del donante, a sus hijos y
descendientes, nada más (art. 646.2).
La revocación no tiene efectos retroactivos. Se mantiene la eficacia de los actos realizados por el
donatario sobre lo donado. Si el donatario no puede devolver los bienes donados, el donante tendrá
derecho al valor que los bienes tuviesen al tiempo de la donación. Si los bienes se hallaren
hipotecados, el donante podrá liberar la hipoteca, pagando la cantidad que garantice, con derecho
a reclamarla del donatario (art. 645 CC). Sólo deben devolverse los frutos producidos desde la
interposición de la demanda (art. 651.1 CC).
Según el artículo 647 CC, el donante puede revocar la donación, cuando el donatario haya dejado
de cumplir alguna de las condiciones que aquél le impuso (STS de 11 de febrero de 1995).
- o el general de cinco años (1964 CC, cuando no hay señalado un plazo especial, plazo
de prescripción que puede interrumpirse),
- el de cuatro años propio de las acciones rescisorias (art. 1299 CC, plazo de caducidad→
se extingue),
- o el de un año (por entender aplicable el art. 652 CC, plazo de caducidad). Mejor
entender este, no vaya a ser que caduque.
En todo caso, el plazo de caducidad debe contarse desde que se incumplió la carga. La acción
podría renunciarse anticipadamente, ya que el Código civil no establece lo contrario.
La revocación tiene efectos retroactivos. Los bienes volverán al donante, siendo nulas las
enajenaciones realizadas por el donatario o lo gravámenes que hubiera constituido sobre aquéllos,
salvo que el tercero esté protegido por el principio de fe pública registral del art. 34 LH (art. 647).
En cuanto a los frutos, el donatario debe devolver los percibidos desde que incumplió la carga
(art. 651)
2. Reducción de donaciones
Cuando en la donación se dispone por el donante más de lo que puede hacerlo por testamento, la
donación es inoficiosa en cuanto al exceso. Para determinar o no la inoficiocidad de la donación,
el exceso se ha de computar con relación al valor líquido de los bienes en el momento de la muerte.
De conformidad al artículo 654 del Código Civil el exceso es reducible, ahora bien, esta reducción
no será óbice para que la donación produzca todos sus efectos en vida del donante, y por lo tanto,
para que el donatario haga suyos los frutos. Por consiguiente, todo esto se ha de traducir en que
la reducción en cuanto al exceso no tiene efectos retroactivos, pues como se deriva de los artículos
654 párrafo primero en relación al 651 párrafo primero "in fine", el donatario sólo devolverá los
frutos desde la interposición de la demanda.
Están legitimados para pedir la reducción de las donaciones aquellos que tengan derecho a
legítima o a una parte alícuota de la herencia, y sus herederos o causahabientes. Los mismos no
podrán renunciar a su derecho durante la vida del donante, ni por declaración expresa, ni prestando
su consentimiento a la donación. Los donatarios, los legatarios que no lo sean de parte alícuota y
los acreedores del difunto, no podrán pedir la reducción ni aprovecharse de ella (artículo 655
Código Civil).
Aunque el precepto incluye a los legatarios de parte alícuota, como señala la doctrina, tal inclusión
es errónea, por cuanto éstos nada tienen que ver con la legítima, ni se computa lo donado para
determinar su legado, por lo que ningún interés tendrán en su reducción.
Si fueran dos o más las donaciones y no cupieren todas en la parte disponible, se suprimirán o
reducirán en cuanto al exceso las de fecha más reciente (artículo 656 Código Civil).
La acción es renunciable, aunque no en vida del causante (artículo 655 Código Civil) y
transmisible, por cuanto pueden ejercitar la acción los legitimarios y sus herederos o
causahabientes.
En cuanto al plazo la jurisprudencia entiende que es el de caducidad de cinco años del artículo
646 del Código Civil (así Sentencia del Tribunal Supremo 4 de marzo 1999).
En cuanto al modo de hacer la reducción, de conformidad al artículo 654 párrafo segundo "se
estará a lo dispuesto en este capítulo y en los artículos 820 y 821 del presente Código".
8. Inoficiosidad y reducción de las donaciones
Tengamos en cuenta que conforme art. 636, nadie podrá dar ni recibir, por vía de donación, más
de lo que pueda dar o recibir por vía de herencia. Por lo que serían donaciones inoficiosas aquéllas
que siendo válidas exceden lo permitido, y lesionan los derechos de los herederos forzosos (arts.
654 y 656). En estos casos, procede la reducción de la donación, es decir, rebajar su cuantía a los
límites permitidos o incluso suprimirla. La reducción puede solicitarse por los legitimarios y por
su herederos. La reducción tiene por objeto proteger la intangibilidad de la legítima.
La legítima se calcula teniendo en cuenta el valor de los bienes dejados al fallecimiento –con
deducción de las deudas y cargas, aunque dejando fuera las impuestas en testamento-, y el valor
de las donaciones colacionables (relictum + donatum-art. 818 CC). Y si los bienes relictos de la
herencia no bastan para satisfacer las legítimas, habrán de reducirse las donaciones por inoficiosas
(arts. 820 y 821).
La acción es renunciable, pero no en vida del causante. En cuanto al plazo para ejercitarla, para
un sector doctrinal es de cinco años (art. 1964), para otros es de cuatro años (art. 1299). Las
donaciones inoficiosas típicas son las que dañan a la legítima, pero también se consideran como
tales las realizadas por el donante sin haberse reservado bienes suficientes para atender a sus
necesidades, o para pagar a sus acreedores.
Reunión ficticia/ Computación/ Imputación (art. 819)/ Reducción (art. 820 y 821)
IV. FORMA
No requiere forma alguna, puede ser verbal o escrito, no obstante, es aconsejable no hacer
contratos verbales.
No obstante, el artículo 37. Formalización del arrendamiento establece que “las partes podrán
compelerse recíprocamente a la formalización por escrito del contrato de arrendamiento. En este
caso, se hará constar la identidad de los contratantes, la identificación de la finca arrendada, la
duración pactada, la renta inicial del contrato y las demás cláusulas que las partes hubieran
libremente acordado.”
V. FIANZA
Artículo 36. Fianza. “1. A la celebración del contrato será obligatoria la exigencia y prestación
de fianza en metálico en cantidad equivalente a una mensualidad de renta en el arrendamiento
de viviendas y de dos en el arrendamiento para uso distinto del de vivienda.
2. Durante los cinco primeros años de duración del contrato, o durante los siete primeros años
si el arrendador fuese persona jurídica, la fianza no estará sujeta a actualización. Pero cada vez
que el arrendamiento se prorrogue, el arrendador podrá exigir que la fianza sea incrementada,
o el arrendatario que disminuya, hasta hacerse igual a una o dos mensualidades de la renta
vigente, según proceda, al tiempo de la prórroga.
3. La actualización de la fianza durante el período de tiempo en que el plazo pactado para el
arrendamiento exceda de cinco años, o de siete años si el arrendador fuese persona jurídica, se
regirá por lo estipulado al efecto por las partes. A falta de pacto específico, lo acordado sobre
actualización de la renta se presumirá querido también para la actualización de la fianza.
4. El saldo de la fianza en metálico que deba ser restituido al arrendatario al final del arriendo,
devengará el interés legal, transcurrido un mes desde la entrega de las llaves por el mismo sin
que se hubiere hecho efectiva dicha restitución.
5. Las partes podrán pactar cualquier tipo de garantía del cumplimiento por el arrendatario de
sus obligaciones arrendaticias adicional a la fianza en metálico.
En el caso del arrendamiento de vivienda, en contratos de hasta cinco años de duración, o de
hasta siete años si el arrendador fuese persona jurídica, el valor de esta garantía adicional no
podrá exceder de dos mensualidades de renta.
[Link] exceptuadas de la obligación de prestar fianza la Administración General del Estado,
las Administraciones de las comunidades autónomas y las entidades que integran la
Administración Local, los organismos autónomos, las entidades públicas empresariales y demás
entes públicos vinculados o dependientes de ellas, y las Mutuas colaboradoras con la Seguridad
Social en su función pública de colaboración en la gestión de la Seguridad Social, así como sus
Centros Mancomunados, cuando la renta haya de ser satisfecha con cargo a sus respectivos
presupuestos.”
PROHIBICIÓN DE PACTO EN CONTARRIO
VI. DURACIÓN
Artículo 9. Plazo mínimo. “1. La duración del arrendamiento será libremente pactada por las
partes. Si esta fuera inferior a cinco años, o inferior a siete años si el arrendador fuese persona
jurídica, llegado el día del vencimiento del contrato, este se prorrogará obligatoriamente por
plazos anuales hasta que el arrendamiento alcance una duración mínima de cinco años, o de
siete años si el arrendador fuese persona jurídica, salvo que el arrendatario manifieste al
arrendador, con treinta días de antelación como mínimo a la fecha de terminación del contrato
o de cualquiera de las prórrogas, su voluntad de no renovarlo.
El plazo comenzará a contarse desde la fecha del contrato o desde la puesta del inmueble a
disposición del arrendatario si esta fuere posterior. Corresponderá al arrendatario la prueba de
la fecha de la puesta a disposición.
2. Se entenderán celebrados por un año los arrendamientos para los que no se haya
estipulado plazo de duración o este sea indeterminado, sin perjuicio del derecho de prórroga
anual para el arrendatario, en los términos resultantes del apartado anterior.
3. Una vez transcurrido el primer año de duración del contrato y siempre que el arrendador
sea persona física, no procederá la prórroga obligatoria del contrato cuando, al tiempo de su
celebración, se hubiese hecho constar en el mismo, de forma expresa, la necesidad para el
arrendador de ocupar la vivienda arrendada antes del transcurso de cinco años para destinarla
a vivienda permanente para sí o sus familiares en primer grado de consanguinidad o por
adopción o para su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de separación, divorcio o nulidad
matrimonial.
Para ejercer esta potestad de recuperar la vivienda, el arrendador deberá comunicar al
arrendatario que tiene necesidad de la vivienda arrendada, especificando la causa o causas entre
las previstas en el párrafo anterior, al menos con dos meses de antelación a la fecha en la que la
vivienda se vaya a necesitar y el arrendatario estará obligado a entregar la finca arrendada en
dicho plazo si las partes no llegan a un acuerdo distinto.
Si transcurridos tres meses a contar de la extinción del contrato o, en su caso, del efectivo
desalojo de la vivienda, no hubieran procedido el arrendador o sus familiares en primer grado
de consanguinidad o por adopción o su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de
separación, divorcio o nulidad matrimonial a ocupar esta por sí, según los casos, el arrendatario
podrá optar, en el plazo de treinta días, entre ser repuesto en el uso y disfrute de la vivienda
arrendada por un nuevo período de hasta cinco años, respetando, en lo demás, las condiciones
contractuales existentes al tiempo de la extinción, con indemnización de los gastos que el desalojo
de la vivienda le hubiera supuesto hasta el momento de la reocupación, o ser indemnizado por
una cantidad equivalente a una mensualidad por cada año que quedara por cumplir hasta
completar cinco años, salvo que la ocupación no hubiera tenido lugar por causa de fuerza mayor,
entendiéndose por tal, el impedimento provocado por aquellos sucesos expresamente
mencionados en norma de rango de Ley a los que se atribuya el carácter de fuerza mayor, u otros
que no hubieran podido preverse, o que, previstos, fueran inevitables.
VII. PRÓRROGA
Artículo 10. Prórroga del contrato. 1. Si llegada la fecha de vencimiento del contrato, o de
cualquiera de sus prórrogas, una vez transcurridos como mínimo cinco años de duración de
aquel, o siete años si el arrendador fuese persona jurídica, ninguna de las partes hubiese
notificado a la otra, al menos con cuatro meses de antelación a aquella fecha en el caso del
arrendador y al menos con dos meses de antelación en el caso del arrendatario, su voluntad de
no renovarlo, el contrato se prorrogará obligatoriamente por plazos anuales hasta un máximo
de tres años más, salvo que el arrendatario manifieste al arrendador con un mes de antelación a
la fecha de terminación de cualquiera de las anualidades, su voluntad de no renovar el contrato.
“1. Las partes podrán pactar que los gastos generales para el adecuado sostenimiento del
inmueble, sus servicios, tributos, cargas y responsabilidades que no sean susceptibles de
individualización y que correspondan a la vivienda arrendada o a sus accesorios, sean a cargo
del arrendatario.
En edificios en régimen de propiedad horizontal tales gastos serán los que correspondan a la
finca arrendada en función de su cuota de participación.
En edificios que no se encuentren en régimen de propiedad horizontal, tales gastos serán los que
se hayan asignado a la finca arrendada en función de su superficie.
Para su validez, este pacto deberá constar por escrito y determinar el importe anual de dichos
gastos a la fecha del contrato. El pacto que se refiera a tributos no afectará a la Administración.
Los gastos de gestión inmobiliaria y de formalización del contrato serán a cargo del arrendador,
cuando este sea persona jurídica.
i. Durante los cinco primeros años de vigencia del contrato, o durante los
siete primeros años si el arrendador fuese persona jurídica, la suma que
el arrendatario haya de abonar por el concepto a que se refiere el
apartado anterior, con excepción de los tributos, sólo podrá
incrementarse, por acuerdo de las partes, anualmente, y nunca en un
porcentaje superior al doble de aquel en que pueda incrementarse la
renta conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 18.
ii. Los gastos por servicios con que cuente la finca arrendada que se
individualicen mediante aparatos contadores serán en todo caso de
cuenta del arrendatario
“1. El arrendador está obligado a realizar, sin derecho a elevar por ello la renta, todas las
reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad
para servir al uso convenido, salvo cuando el deterioro de cuya reparación se trate sea imputable
al arrendatario a tenor de lo dispuesto en los artículos 1.563 y 1.564 del Código Civil.
Si la obra durase más de veinte días, habrá de disminuirse la renta en proporción a la parte de
la vivienda de la que el arrendatario se vea privado.
ii. El arrendatario deberá poner en conocimiento del arrendador, en el plazo más breve posible,
la necesidad de las reparaciones que contempla el apartado 1 de este artículo, a cuyos solos
efectos deberá facilitar al arrendador la verificación directa, por sí mismo o por los técnicos
que designe, del estado de la vivienda. En todo momento, y previa comunicación al arrendador,
podrá realizar las que sean urgentes para evitar un daño inminente o una incomodidad grave,
y exigir de inmediato su importe al arrendador. 4. […]”.
2. El arrendador que se proponga realizar una de tales obras deberá notificar por escrito al
arrendatario, al menos con tres meses de antelación, su naturaleza, comienzo, duración y coste
previsible. Durante el plazo de un mes desde dicha notificación, el arrendatario podrá desistir
del contrato, salvo que las obras no afecten o afecten de modo irrelevante a la vivienda
arrendada. El arrendamiento se extinguirá en el plazo de dos meses a contar desde el
desistimiento, durante los cuales no podrán comenzar las obras.
3. El arrendatario que soporte las obras tendrá derecho a una reducción de la renta en proporción
a la parte de la vivienda de la que se vea privado por causa de aquéllas, así como a la
indemnización de los gastos que las obras le obliguen a efectuar”.
B. Por el arrendatario
“[…] 4. Las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda
serán de cargo del arrendatario”.
“1. El arrendatario no podrá realizar sin el consentimiento del arrendador, expresado por
escrito, obras que modifiquen la configuración de la vivienda o de los accesorios a que se refiere
el apartado 2 del artículo 2. En ningún caso el arrendatario podrá realizar obras que provoquen
una disminución en la estabilidad o seguridad de la vivienda.
Los efectos de la notificación prevenida en el párrafo anterior caducarán a los ciento ochenta
días naturales siguientes a la misma.
ii. En el caso a que se refiere el apartado anterior, podrá el arrendatario ejercitar el derecho de
retracto, con sujeción a lo dispuesto en el artículo 1.518 del Código Civil, cuando no se le
hubiese hecho la notificación prevenida o se hubiese omitido en ella cualquiera de los
requisitos exigidos, así como cuando resultase inferior el precio efectivo de la compraventa o
menos onerosas sus restantes condiciones esenciales. El derecho de retracto caducará a los
treinta días naturales, contados desde el siguiente a la notificación que en forma fehaciente
deberá hacer el adquirente al arrendatario de las condiciones esenciales en que se efectuó la
compraventa, mediante entrega de copia de la escritura o documento en que fuere formalizada.
iii. El derecho de tanteo o retracto del arrendatario tendrá preferencia sobre cualquier otro
derecho similar, excepto el retracto reconocido al condueño de la vivienda o el convencional
que figurase inscrito en el Registro de la Propiedad al tiempo de celebrarse el contrato de
arrendamiento.
iv. Para inscribir en el Registro de la Propiedad los títulos de venta de viviendas arrendadas
deberá justificarse que han tenido lugar, en sus respectivos casos, las notificaciones prevenidas
en los apartados anteriores, con los requisitos en ellos exigidos. Cuando la vivienda vendida
no estuviese arrendada, para que sea inscribible la adquisición, deberá el vendedor declararlo
así en la escritura, bajo la pena de falsedad en documento público.
v. Cuando la venta recaiga, además de sobre la vivienda arrendada, sobre los demás objetos
alquilados como accesorios de la vivienda por el mismo arrendador a que se refiere el artículo
3, no podrá el arrendatario ejercitar los derechos de adquisición preferente sólo sobre la
vivienda.
vi. No habrá lugar a los derechos de tanteo o retracto cuando la vivienda arrendada se venda
conjuntamente con las restantes viviendas o locales propiedad del arrendador que formen parte
de un mismo inmueble ni tampoco cuando se vendan de forma conjunta por distintos
propietarios a un mismo comprador la totalidad de los pisos y locales del inmueble. En tales
casos, la legislación sobre vivienda podrá establecer el derecho de tanteo y retracto, respecto
a la totalidad del inmueble, en favor del órgano que designe la Administración competente en
materia de vivienda, resultando de aplicación lo dispuesto en los apartados anteriores a los
efectos de la notificación y del ejercicio de tales derechos.
Si en el inmueble sólo existiera una vivienda, el arrendatario tendrá los derechos de tanteo y
retracto previstos en este artículo.
vii. No obstante lo establecido en los apartados anteriores, las partes podrán pactar la renuncia
del arrendatario al derecho de adquisición preferente.
En los casos en los que se haya pactado dicha renuncia, el arrendador deberá comunicar al
arrendatario su intención de vender la vivienda con una antelación mínima de treinta días a la
fecha de formalización del contrato de compraventa”.
a. Subarriendo y cesión:
“1. El contrato no se podrá ceder por el arrendatario sin el consentimiento escrito del
arrendador. En caso de cesión, el cesionario se subrogará en la posición del cedente frente al
arrendador.
El derecho del subarrendatario se extinguirá, en todo caso, cuando lo haga el del arrendatario
que subarrendó.
El precio del subarriendo no podrá exceder, en ningún caso, del que corresponda al
arrendamiento”.
2. A estos efectos, podrá el arrendador requerir al cónyuge del arrendatario para que manifieste
su voluntad al respecto.
4. Lo dispuesto en los apartados anteriores será también de aplicación en favor de la persona que
hubiera venido conviviendo con el arrendatario de forma permanente en análoga relación de
afectividad a la de cónyuge, con independencia de su orientación sexual, durante, al menos, los
dos años anteriores al desistimiento o abandono, salvo que hubieran tenido descendencia en
común, en cuyo caso bastará la mera convivencia”.
c. Sucesión en el arrendamiento:
a. El cónyuge del arrendatario que al tiempo del fallecimiento conviviera con él.
b. La persona que hubiera venido conviviendo con el arrendatario de forma permanente en
análoga relación de afectividad a la de cónyuge, con independencia de su orientación
sexual, durante, al menos, los dos años anteriores al tiempo del fallecimiento, salvo que
hubieran tenido descendencia en común, en cuyo caso bastará la mera convivencia.
d. Los ascendientes del arrendatario que hubieran convivido habitualmente con él durante
los dos años precedentes a su fallecimiento.
f. Las personas distintas de las mencionadas en las letras anteriores que sufran una
minusvalía igual o superior al 65 por 100, siempre que tengan una relación de parentesco
hasta el tercer grado colateral con el arrendatario y hayan convivido con éste durante
los dos años anteriores al fallecimiento.
2. Si existiesen varias de las personas mencionadas, a falta de acuerdo unánime sobre quién de
ellos será el beneficiario de la subrogación, regirá el orden de prelación establecido en el
apartado anterior, salvo en que los padres septuagenarios serán preferidos a los descendientes.
Entre los descendientes y entre los ascendientes, tendrá preferencia el más próximo en grado,
y entre los hermanos, el de doble vínculo sobre el medio hermano.
Los casos de igualdad se resolverán en favor de quien tuviera una minusvalía igual o superior al
65 por 100; en defecto de esta situación, de quien tuviera mayores cargas familiares y, en última
instancia, en favor del descendiente de menor edad, el ascendiente de mayor edad o el hermano
más joven.
3. El arrendamiento se extinguirá si en el plazo de tres meses desde la muerte del arrendatario el
arrendador no recibe notificación por escrito del hecho del fallecimiento, con certificado
registral de defunción, y de la identidad del subrogado, indicando su parentesco con el fallecido
y ofreciendo, en su caso, un principio de prueba de que cumple los requisitos legales para
subrogarse. Si la extinción se produce, todos los que pudieran suceder al arrendatario, salvo
los que renuncien a su opción notificándolo por escrito al arrendador en el plazo del mes
siguiente al fallecimiento, quedarán solidariamente obligados al pago de la renta de dichos tres
meses.
4. En arrendamientos cuya duración inicial sea superior a cinco años, o siete años si el arrendador
fuese persona jurídica, las partes podrán pactar que no haya derecho de subrogación en caso
de fallecimiento del arrendatario, cuando este tenga lugar transcurridos los cinco primeros
años de duración del arrendamiento, o los siete primeros años si el arrendador fuese persona
jurídica, o que el arrendamiento se extinga a los cinco años cuando el fallecimiento se hubiera
producido con anterioridad, o a los siete años si el arrendador fuese persona jurídica. En todo
caso, no podrá pactarse esta renuncia al derecho de subrogación en caso de que las personas
que puedan ejercitar tal derecho en virtud de lo dispuesto en el apartado 1 de este artículo se
encuentren en situación de especial vulnerabilidad y afecte a menores de edad, personas con
discapacidad o personas mayores de 65 años”.
a. Suspensión
La suspensión del contrato supondrá, hasta la finalización de las obras, la paralización del plazo
del contrato y la suspensión de la obligación de pago de la renta”.
“1. El incumplimiento por cualquiera de las partes de las obligaciones resultantes del contrato
dará derecho a la parte que hubiere cumplido las suyas a exigir el cumplimiento de la obligación
o a promover la resolución del contrato de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 1.124 del
Código Civil.
2. Además, el arrendador podrá resolver de pleno derecho el contrato por las siguientes causas:
a) La falta de pago de la renta o, en su caso, de cualquiera de las cantidades cuyo pago haya
asumido o corresponda al arrendatario.
3. Del mismo modo, el arrendatario podrá resolver el contrato por las siguientes causas:
a) La no realización por el arrendador de las reparaciones a que se refiere el artículo 21.
b) La perturbación de hecho o de derecho que realice el arrendador en la utilización de la vivienda.
4. Tratándose de arrendamientos de finca urbana inscritos en el Registro de la Propiedad, si se
hubiera estipulado en el contrato que el arrendamiento quedará resuelto por falta de pago de
la renta y que deberá en tal caso restituirse inmediatamente el inmueble al arrendador, la
resolución tendrá lugar de pleno derecho una vez el arrendador haya requerido judicial o
notarialmente al arrendatario en el domicilio designado al efecto en la inscripción, instándole
al pago o cumplimiento, y éste no haya contestado al requerimiento en los diez días hábiles
siguientes, o conteste aceptando la resolución de pleno derecho, todo ello por medio del mismo
juez o notario que hizo el requerimiento.
El título aportado al procedimiento registral, junto con la copia del acta de requerimiento, de la
que resulte la notificación y que no se haya contestado por el requerido de pago o que se haya
contestado aceptando la resolución de pleno derecho, será título suficiente para practicar la
cancelación del arrendamiento en el Registro de la Propiedad.
Si hubiera cargas posteriores que recaigan sobre el arrendamiento, será además preciso para su
cancelación justificar la notificación fehaciente a los titulares de las mismas, en el domicilio que
obre en el Registro, y acreditar la consignación a su favor ante el mismo notario, de la fianza
prestada por el arrendatario”.
c. Extinción
“El contrato de arrendamiento se extinguirá, además de por las restantes causas contempladas
en el presente Título, por las siguientes:
“1. Si durante los cinco primeros años de duración del contrato, o siete años si el arrendador
fuese persona jurídica, el derecho del arrendador quedara resuelto por el ejercicio de un retracto
convencional, la apertura de una sustitución fideicomisaria, la enajenación forzosa derivada de
una ejecución hipotecaria o de sentencia judicial o el ejercicio de un derecho de opción de
compra, el arrendatario tendrá derecho, en todo caso, a continuar en el arrendamiento hasta que
se cumplan cinco años o siete años respectivamente, sin perjuicio de la facultad de no renovación
prevista en el artículo 9.1.
En contratos de duración pactada superior a cinco años, o siete años si el arrendador fuese
persona jurídica, si, transcurridos los cinco primeros años del mismo, o los primeros siete años
si el arrendador fuese persona jurídica, el derecho del arrendador quedara resuelto por
cualquiera de las circunstancias mencionadas en el párrafo anterior, quedará extinguido el
arrendamiento. Se exceptúa el supuesto en que el contrato de arrendamiento haya accedido al
Registro de la Propiedad con anterioridad a los derechos determinantes de la resolución del
derecho del arrendador. En este caso, continuará el arrendamiento por la duración pactada.
3. Durarán cinco años los arrendamientos de vivienda ajena que el arrendatario haya concertado
de buena fe con la persona que aparezca como propietario de la finca en el Registro de la
Propiedad, o que parezca serlo en virtud de un estado de cosas cuya creación sea imputable al
verdadero propietario, sin perjuicio de la facultad de no renovación a que se refiere el artículo
9.1, salvo que el referido propietario sea persona jurídica, en cuyo caso durarán siete años”.
II. OBJETO
“1. Se considera arrendamiento para uso distinto del de vivienda aquel arrendamiento que,
recayendo sobre una edificación, tenga como destino primordial uno distinto del establecido en
el artículo anterior.
III. En especial, tendrán esta consideración los arrendamientos de fincas urbanas celebrados
por temporada, sea ésta de verano o cualquier otra, y los celebrados para ejercerse en
la finca una actividad industrial, comercial, artesanal, profesional, recreativa,
asistencial, cultural o docente, cualquiera que sean las personas que los celebren”.
“El adquirente de la finca arrendada quedará subrogado en los derechos y obligaciones del
arrendador, salvo que concurran en el adquirente los requisitos del artículo 34 de la Ley
Hipotecaria”. [MUY DIFERENTE DE LA NUEVA REGULACIÓN PREVISTA EN EL
ART. 14 PARA EL ARRENDAMIENTO DE VIVIENDA]
b. Obras del arrendador y del arrendatario; derecho de adquisición preferente
del arrendatario
2. El arrendador tiene derecho a una elevación de renta del 10 por 100 de la renta en vigor en el
caso de producirse un subarriendo parcial, y del 20 en el caso de producirse la cesión del
contrato o el subarriendo total de la finca arrendada.
“En caso de fallecimiento del arrendatario, cuando en el local se ejerza una actividad
empresarial o profesional, el heredero o legatario que continúe el ejercicio de la actividad podrá
subrogarse en los derechos y obligaciones del arrendatario hasta la extinción del contrato.
La subrogación deberá notificarse por escrito al arrendador dentro de los dos meses siguientes
a la fecha del fallecimiento del arrendatario”.
e. Indemnización al arrendatario
“La extinción por transcurso del término convencional del arrendamiento de una finca en la que
durante los últimos cinco años se haya venido ejerciendo una actividad comercial de venta al
público, dará al arrendatario derecho a una indemnización a cargo del arrendador, siempre que
el arrendatario haya manifestado con cuatro meses de antelación a la expiración del plazo su
voluntad de renovar el contrato por un mínimo de cinco años más y por una renta de mercado.
Se considerará renta de mercado la que al efecto acuerden las partes; en defecto de pacto, la
que, al efecto, determine el árbitro designado por las partes.
Se considerarán afines las actividades típicamente aptas para beneficiarse, aunque sólo en parte
de la clientela captada por la actividad que ejerció el arrendatario.
En caso de falta de acuerdo entre las partes sobre la cuantía de la indemnización, la misma será
fijada por el árbitro designado por aquéllas”.
“El arrendador podrá resolver de pleno derecho el contrato por las causas previstas en las letras
a), b), d) y e) del apartado 2 del artículo 27 y por la cesión o subarriendo del local incumpliendo
lo dispuesto en el artículo 32”.
I. CONTRATO DE LEASING
2. Operativa: el arrendatario financiero escoge un bien (de entre una selección ofrecida por el
arrendador financiero o no) y se lo comuna al arrendador financiero; el arrendador financiero lo
compra al fabricante o a un proveedor; el arrendador financiero le entrega el uso del bien al
arrendatario financiero por un periodo de tiempo, finalizado el cual puede escoger entre:
3. Ventajas:
- Frente al arrendamiento: permite al arrendatario financiero escoger un bien nuevo y además
decidir si a la finalización del periodo arrendaticio quiere adquirir la propiedad del mismo.
- Frente a la compraventa: no obliga a adquirir la propiedad del bien. Permite una rápida rotación-
renovación del equipamiento y comporta ventajas fiscales (la deducción de cuotas equivalente
durante todos los ejercicios en los que se esté usando el bien).
- Además, la empresa de leasing puede adquirir el bien del fabricante o proveedor a mejores
precios.
¿es lícita? Sí, prevalece la naturaleza financiera del leasing, pero siempre que la misma cláusula
ceda al arrendatario financiero las acciones que tuviera frente al vendedor. Pese a ello, efectos
perjudiciales de esta cláusula para el arrendatario financiero:
i) Si fuera consumidor, no dispondrá de las acciones propias del régimen de garantías en la venta
de bienes de consumo (arts. 115 y ss. Texto Refundido- Ley General Defensa Consumidores y
Usuarios, plazo de garantía 2 años), porque el arrendador financiero, lógicamente no es un
consumidor y no dispone de estas acciones frente al vendedor. Sólo se subrogará en las acciones
propias del arrendador financiero frente al vendedor por vicios ocultos (6 meses).
ii) En cualquier caso, el arrendatario financiero deberá seguir pagando las cuotas propias del
leasing, aunque no pueda usar el bien.
- En caso de incumplimiento del arrendatario en el pago de una de sus cuotas, facultad de dar
por vencidas anticipadamente todas las cuotas pendientes.
- leasing del fabricante: no parece un leasing, ya que se adecúa más al esquema de la “venta a
plazos”. En este caso el fabricante o concesionario asume, asimismo, la posición de la sociedad
de leasing. El interés principal, al emplear la figura del leasing, es usarlo para promocionar y
favorecer sus ventas; queda relegado, por lo tanto, a un lugar secundario o accesorio el interés
financiero.
- leasing de promoción de ventas: la sociedad de leasing trabaja de manera muy estrecha con el
vendedor. En este caso, la sociedad de leasing tiene un interés directo y claro en financiar la
inversión, y su objetivo es la percepción del interés financiero. Las normas de crédito al consumo
determinan las excepciones oponibles al financiador por parte del arrendatario financiero.
- leasing operativo: los bienes que adquiere la sociedad de leasing los cede a empresarios por
períodos temporales limitados. La decisión de hacer la inversión no la propician los empresarios,
sino que es iniciativa directa de la sociedad de leasing, que asume, por consiguiente, el riesgo
de la inversión (puede no encontrar ningún interesado en el arrendamiento del objeto). El
objetivo de esta sociedad de leasing, al adquirir el bien sin encargo previo del arrendatario, no
es otra que amortizar su inversión mediante las cesiones sucesivas de su uso a los empresarios.
1. Concepto: es muy parecido al leasing, pero su objeto son bienes muebles no fungibles que
precisan un mantenimiento, y cuyo valor de mercado suele verse mermado rápidamente
(vehículos, maquinaria, equipo informático, etc.).
Únicamente transmite el uso del bien concreto y, en algunos casos, puede dar derecho al
reemplazo del mismo por uno nuevo en determinado tiempo. Habitualmente, incluye el
mantenimiento, la contratación de seguros, revisiones, etc., para asegurar el correcto
funcionamiento del bien. Todo ello va incluido en la cuota, que se satisface con periodicidad, y
que envuelve el paquete completo de servicios.
2. Diferencias con el leasing: La renta a pagar puede ser fija o variable en función del uso ([Link].,
dependiendo de los km que recorra el vehículo). A diferencia del leasing, en el renting la cuota
se determina tomando en consideración el valor inicial del objeto, el valor que se prevé que tenga
en el momento de su devolución, así como su uso. Asimismo, en el renting, cuando finaliza el
contrato, la sociedad de renting recupera el bien, salvo que excepcionalmente se haya pactado –
en otro documento, pero también puede preverse en el propio contrato- una opción de compra;
en el leasing, la opción de compra debe hallarse prevista en el contrato. Esta opción de compra,
si existe en el renting, se fijará normalmente por el precio de mercado que el bien tenga en el
momento de poder ejercitarla (y no será una última cuota, como suele suceder en el leasing,
cuando se decide ejercitarla): las rentas ya pagadas no se imputan a la adquisición del bien, ya
que se ha incluido un paquete de servicios disfrutados durante años a cambio de dicha cuota. Por
otra parte, el renting puede resolverse antes del plazo inicialmente previsto, con una
penalización.
3. Ventajas e inconvenientes:
Las principales ventajas que podemos destacar del renting son:
• El precio del bien suele ser atractivo, ya que la sociedad de renting compra grandes
cantidades de este tipo de bienes.
• El usuario tiene un coste fijo, “sin sorpresas” por las reparaciones, ya que la sociedad
de renting debe garantizar que el bien se halla en condiciones de ser utilizado.
• Permite una renovación frecuente del equipamiento de las empresas; hay mucha
rotación de material (vehículos, fotocopiadoras, equipos informáticos, etc.).
Por cuanto a los inconvenientes del renting se refiere, podemos aludir a los siguientes:
• Si se produce la cancelación del renting antes del plazo inicialmente previsto, se aplicará
una notable penalización.
• Quien cede el uso del bien, en primer lugar, ha de entregárselo al arrendatario (o ponerlo
a su disposición).
• Es frecuente (no obligatorio), por otra parte, que se pacte que la sociedad de renting
satisfaga tanto los impuestos como los seguros inherentes al bien arrendado.
- Del arrendatario
Puede ser una cuota fija o, como hemos señalado con anterioridad, establecerse unos umbrales
por utilización del bien ([Link]., kms recorridos). Obviamente, si no paga la cuota acordada, la
sociedad de renting podrá exigir la resolución del contrato, con la consiguiente devolución del
bien arrendado y la indemnización de daños y perjuicios por la falta de percepción también de las
cuotas venideras. Resulta habitual pactar, además, una cláusula penal.
Frecuentemente, las partes pactan que el arrendatario no puede ceder el uso del bien a un tercero,
excepto si el arrendador así lo autoriza.
TEMA 4: CONTRATO DE OBRA
1. EL CONTRATO DE OBRA Y DE SERVICIOS. PLANTEAMIENTO GENERAL.
2. EL CONTRATO DE OBRA
El Código civil contempla y regula el contrato de obra dentro del Título dedicado al contrato de
arrendamiento, artículos 1542 y ss. Sin embargo, este tratamiento es considerado desfasado, por
lo que vamos a considerar, a pesar de la sistemática del Código, este contrato con la máxima
precisión que nos sea posible, y evitando los términos de arrendador y arrendatario por la
concepción y terminología desfasada que reiteramos utiliza el Código al contemplar el contrato
de obra.
- Por piezas o medidas con indicación de un precio por unidad de obra, determina el art.
1592 CC., en cuyo caso, el constructor puede exigir del dueño que la reciba por partes y
que la pague en proporción, constituyéndose dicha regla en una excepción a la regla
general de indivisibilidad del pago del art. 1169 CC.
La línea que separa ambas figuras, es muy delgada y difusa, pero es necesaria para entender el
plazo y las acciones que podemos ejercitar.
La "questio iuris" al final se centra en si el vicio oculto es de tal entidad para considerar que se
ha entregado algo distinto a lo pactado.
• Es un defecto reparable, no de suficiente entidad para hacer el bien inservible para el uso
que se le pretendía dar (pero lo dificulta, véase "se tendrá que reparar, cambiar esta pieza,
etc.").
• Los desperfectos o irregularidades detectados son de tal entidad que el vehículo no sirve
para el fin destinado, el objeto es inhábil para el fin que se le pretende dar al bien. El
objeto es inútil, inservible, imposible su aprovechamiento.
"La jurisprudencia es perfectamente consciente de que la diferenciación entre uno y otro supuesto
no siempre resulta sencilla, especialmente cuando de la segunda hipótesis se trata, la de
inhabilidad o insatisfacción del comprador, y por tal razón ha destacado siempre que la
inhabilidad de la cosa debe ser "absoluta" o que la insatisfacción del comprador, objetivamente
considerada, tiene que ser "total", notas que no tienen por que concurrir necesariamente en los
supuestos de "defectos ocultos" (STS de 1 de diciembre de 1997). La idea central para delimitar
correctamente ambas instituciones es reservar para el "aliud pro alio" los defectos más graves y,
lógicamente, el criterio a tener en cuenta para pronunciarse es eminentemente fáctico, por lo que
habrá de estar a la prueba practicada, con especial atención a las periciales, para llegar a una
conclusión u otra. "
Consumidor mixto→ taxista. Si el objeto comercial es limitado se pueden separar las facetas. A
veces empresario, a veces consumidor.
Contrato a distancia:
1. Se regirán por lo dispuesto en este título los contratos celebrados a distancia con los
consumidores y usuarios en el marco de un sistema organizado de venta o prestación de
servicios a distancia, sin la presencia física simultánea del empresario y del consumidor y
usuario, y en el que se hayan utilizado exclusivamente una o más técnicas de comunicación a
distancia hasta el momento de la celebración del contrato y en la propia celebración del mismo.
Entre otras, tienen la consideración de técnicas de comunicación a distancia: el correo postal,
Internet, el teléfono o el fax.
2. Las disposiciones de este título serán también de aplicación a los siguientes contratos
celebrados con consumidores y usuarios fuera del establecimiento mercantil:
a) Contratos celebrados con la presencia física simultánea del empresario y del consumidor y
usuario, en un lugar distinto al establecimiento mercantil del empresario.
b) Contratos en los que el consumidor y usuario ha realizado una oferta en las mismas
circunstancias que las que se contemplan en la letra a).
d) Contratos celebrados durante una excursión organizada por el empresario con el fin de
promocionar y vender productos o servicios al consumidor y usuario.
4. Todos los contratos y ofertas celebrados fuera del establecimiento mercantil se presumen
sometidos a las disposiciones de este título, correspondiendo al empresario la prueba en contrario.
- Régimen general
- Los servicios profesionales
TEMA 6: CONTRATACIÓN MERCANTIL. ASPECTOS BÁSICOS
- Contratación bancaria
ÍNDICE
0. CONTRATACIÓN BANCARIA.
o CONTRATACIÓN BANCARIA.
- Tipos: activos/pasivos.
- Caracteres:
Mercantilidad;
- Política legislativa:
No existe regulación general de los diferentes contratos bancarios => lugar central
de autonomía de la voluntad…
Directiva 2014/17/UE.
o Publicidad.
Art. 82 LGDCU: “3. El carácter abusivo de una cláusula se apreciará teniendo en cuenta la
naturaleza de los bienes o servicios objeto del contrato y considerando todas las circunstancias
concurrentes en el momento de su celebración, así como todas las demás cláusulas del contrato
o de otro del que éste dependa.
vinculen el contrato a la voluntad del empresario, limiten los derechos del consumidor y usuario,
determinen la falta de reciprocidad en el contrato, impongan al consumidor y usuario garantías
desproporcionadas o le impongan indebidamente la carga de la prueba, resulten
desproporcionadas en relación con el perfeccionamiento y ejecución del contrato, o
contravengan las reglas sobre competencia y derecho aplicable.”
Ley 41/2007.
Ley 2/2009.
▪ Finalidad: potenciar
o Seguridad jurídica;
o Consecuencias:
o … por ello, es exigible a la parte que domina la relación (el Banco) que, como
profesional, tenga un plus de responsabilidad en su comportamiento hacia el
prestatario.
▪ Derecho UE…
▪ Objeto:
▪ Obligaciones de transparencia;
▪ Normas de conducta;
▪ Regulación de gastos; y
▪ Ámbito de aplicación:
o Todos los contratos de préstamo con garantía hipotecaria u otro derecho real de
garantía concedidos por personas físicas o jurídicas que realicen dicha actividad de
manera profesional, cuando el prestatario, el fiador o garante:
o Préstamos concedidos sin intereses y sin ningún otro tipo de gastos, excepto los
destinados a cubrir los costes directamente relacionados con la garantía del préstamo;
o Pago aplazado, sin gastos, de una deuda existente, salvo préstamo hipotecario sobre
vivienda residencial;
o La mayoría de los contratos de hipoteca inversa en que el prestamista desembolsa un
importe alzado o hace pagos periódicos a cambio del importe de la futura venta de
un inmueble residencial (Ley 41/2007).
▪ Asesoramiento:
o T.A.E.: “El coste total del préstamo para el prestatario, expresado como porcentaje
anual del importe total del préstamo concedido, más los costes aparejados, si ha
lugar, y que corresponde, sobre una base anual, al valor actual de todos los
compromisos futuros o existentes, tales como disposiciones de fondos, reembolsos y
gastos, convenidos por el prestamista y el prestatario”.
o Duración del préstamo, importe y número de los pagos a plazos (cuotas), importe
total adeudado, y una advertencia sobre que las posibles fluctuaciones del tipo de
cambio podrían afectar al importe adeudado.
▪ Transparencia:
o Explicación de su contenido.
▪ Evaluación de solvencia:
o CIRBE, empleo, ingresos presentes, previsibles durante la vida del préstamo, activos
en propiedad, ahorro, los gastos fijos y compromisos ya asumidos…
▪ Requisitos de forma:
▪ Anualmente (en enero), comunicación con información sobre comisiones y gastos y tipos
del año anterior.
o Mecanismos para limitar riesgo de tipo de cambio, en todo caso cuando diferencia de
>20% moneda/euro.
▪ Art. 126 R, Notarial: elección de Notario del particular, consumidor o cliente en operaciones
bancarias o CGC.
CASO PRÁCTICO
3.1 Devengo, liquidación y fórmula de cálculo. El PRESTAMO, para el cálculo del Tipo de
Interés Aplicable, se divide en periodos de interés anuales, a contar desde su formalización, y
coincidiendo, necesariamente, el último de ellos con la Fecha de Vencimiento (el /los “Periodo/s
de Interés”). El/los Periodos de Interés, asimismo, pueden denominarse en este CONTR ATO DE
PRESTAMO como el Periodo de Interés Fijo o el/los Periodo/s Interés Variable en función del
Tipo de Interés Aplicable al correspondiente Periodo/s de Interés.
A los efectos del cálculo de interés el primer día de cada Periodo de Interés se entenderá incluido
dentro de cada uno de ellos, y el último como no transcurrido.
3.3 Tipo de Interés Variable. Transcurrido el período de devengo del Tipo de Interés inicial
Fijo, el tiempo comprendido entre la fecha final de aquél y la Fecha de Vencimiento, se divide en
períodos de interés anuales y sucesivos (el/los “Periodo/s de Interés Variable/s”). Por excepción,
si el mes en que finaliza un Periodo de Interés Variable, no presenta día equivalente al de
terminación del Período de Interés, se entenderá concluido en el último día de mes existente.
El Tipo de Interés Variable nominal anual aplicable a los saldos no amortizados del PRÉSTAMO
en cada Período de Interés Variable, se determinará mediante la adición de los puntos
porcentuales (Margen) que se indican en las CONDICIONES PARTICULARES FINANCIERAS
al correspondiente Tipo de Referencia (Principal o Sustitutivo).
3.8 TAE Variable. Es el coste total del préstamo para la PARTE PRESTATARIA expresado
como porcentaje anual del importe total del préstamo concedido, más los costes aparejados, según
ha lugar, y que corresponde, sobre una base anual, al valor actual de todos los compromisos
futuros o existentes convenidos por la PARTE PRESTATARIA y el BANCO, calculada
conforme a la fórmula que aparece en el Anexo II de la Ley 5/2019.
La TAE Variable variará con las revisiones del Tipo de Interés, y ha sido calculada de
conformidad con la fórmula incorporada en el Anexo II de la Ley 5/2019, sobre la base del último
tipo de interés de referencia conocido indicado en las CONDICIONES PARTICULARES
FINANCIER AS, bajo las hipótesis de que: (i) no se produce ninguna amortización extraordinaria
del PRÉSTAMO, ni parcial ni total, a lo largo de toda su duración; (ii) no aplica el Límite Mínimo
del Tipo de Interés por descensos negativos del Euribor BOE por debajo del diferencial ( Tipo de
Interés Variable ≥ 0), (III) el Tipo de Referencia Principal no varía durante la vigencia del
PRÉSTAMO; (IV) no se modifican los costes del Contrato de Seguro a lo largo de la vigencia del
PRÉSTAMO sobre su importe reflejado en las CONDICIONES PARTICUL ARES FINANCIER
AS, y (v) la PARTE PRESTATARIA cumple con sus obligaciones puntualmente según lo
pactado en este CONTR ATO DE PRÉSTAMO. En consecuencia, la variación del Tipo de
Referencia y costes del Contrato de Seguro pueden afectar al nivel efectivo o porcentaje de la
TAE Variable indicado en esta CONTR ATO DE PRÉSTAMO y a su Coste Total.
En el cálculo de la TAE Variable se ha tenido en cuenta el Tipo de Interés Inicial Fijo así como
todos los gastos, incluidos los intereses, las comisiones, los impuestos y cualquier otro tipo de
gastos que la PARTE PRESTATARIA deba pagar en relación con el Préstamo HIPOTECARIO
y que son conocidos por el BANCO en este momento, con excepción de los gastos de notaría- y
que por previsión normativa son a cargo del BANCO-, tal y como se desglosan los mismos en las
CONDICIONES PARTICULARES FINANCIER AS. La TAE Variable incorpora el coste de la
prima anual de seguro de incendios obligatorio para la concesión del PRÉSTAMO en los
términos, y en su caso simulaciones, que se reflejan en las CONDICIONES PARTICUL ARES
FINANCIERAS.
Cuarta.- Amortización.
Todos los gastos que se originen por razón del Reembolso Anticipado, incluso los de
otorgamiento de la escritura pública, caso de formalizarse, serán por cuenta de la PARTE
PRESTATARIA.
[…].
[…].
3) Por cualquier otra causa legalmente prevista que determine la resolución o vencimiento
anticipado del CONTRATO DE PRÉSTAMO.
[…].
[…].
Las PARTES solicitan al señor notario autorizante de este PRÉSTAMO, expida una copia para
el BANCO con eficacia ejecutiva. En base a lo prevenido en el párrafo segundo del artículo 18
de la Ley del Notariado y 234 de su Reglamento y en el último inciso del número 4º del apartado
2, del artículo 517 de la L.E.C., la PARTE PRESTATARIA da su conformidad expresamente
para que en cualquier momento el BANCO pueda solicitar del señor notario la expedición de
ulteriores copias de esta ESCRITURA, incluso otras copias con finalidad ejecutiva, a los efectos
prevenidos en el citado ar t. 517.2.4º, de la L.E.C.
Manifiestan los comparecientes, conforme intervienen: a) que han sido informados por el
BANCO a los efectos de la Ley 5/2019 y 7/1998, de 13 de abril, de que en este clausulado se
incorporan condiciones generales de la contratación del BANCO, identificadas como tal, para la
modalidad de operación documentada y de que constan inscritas en el Registro de Condiciones
Generales de Contratación; b) que aceptan su incorporación al contrato, c) que han sido
informados por el BANCO que tienen a su disposición la totalidad de las cláusulas contractuales
utilizadas en los contratos de préstamo inmobiliario que tienen el carácter de condiciones
generales de la contratación con arreglo a las referidas normas en la página web del BANCO
([…]); c) que en caso de contradicción o discrepancia alguna entre las CONDICIONES
GENERALES y las CONDICIONES PARTICULARES, primarán las segundas sobre las
primeras habida cuenta de que responden a condiciones convenidas individualizadamente entre
las PARTES para la concesión y/o formalización del PRESTAMO, y de que han sido
debidamente asesorados a los efectos de la Ley 5/2019.
2. CONTRATOS DE SEGUROS
Trabajo: comentario artículo, antecedentes e interpretación. Sentencia del tribunal supremo en
materia de seguros.
fjtirado@[Link]
1.1 La LOSSEAR (Ley 20/2015 de 14 de julio – BOE 15 de julio) y el ROSSEAR (RD 1060/2015,
de 20 de noviembre- BOE 2 de diciembre).
1.1 El constante proceso de reforma de la Ley de Contrato de Seguro (LCS). La adición de la
disposición adicional quinta, por la Ley 4/2018, de 11 de junio (Ref. BOE-A-2018-7832): la
problemática de la selección de riesgos y la libertad del asegurador a la hora de la contratación.
3.3 El principio de igualdad de trato y no discriminación, así como suficiencia de la prima a la hora
de la contratación.
• CONSIDERACIONES GENERALES
– Concepto
– Razones para colaborar
– Situación actual del mundo empresarial
– Tipos contractuales de colaboración empresarial
• FORMAS CONTRACTUALES DE COLABORACIÓN EMPRESARIAL
– Contrato de Agencia.
– Contratos de Concesión Mercantil o Distribución Comercial:
– Delegaciones
Noción general
• La colaboración entre empresas puede ser definida de diversas formas. No existe una
definición oficial
Características
• Otras razones
• Agencia: es un contrato en el que una p. física o JCA, que acuerda con una empresa
llevar a cabo actividades económicas o conclusión de las mismas, pero sin asumir
riesgo y ventura. Es decir, siempre el resto es del empresario.
Es un contrato de confianza.
La mayoría de las veces el fabricante o empresario no quiere que pongas el precio que quieras, si
no hay un precio de venta recomendado. Nadie va vender por encima del precio que marca el
fabricante. ¿Por qué pone el precio? Para que no sea competitivo, sus iguales no pongan el precio
más barato que él.
• Disponibilidad Financiera.
• Grado de Autonomía
• Coste de Distribución.
Clasificación por las diferencias entre las formas contractuales de colaboración por la:
• Estabilidad o permanencia.
• Representación.
• Exclusividad.
• Profesionalidad.
• Revocación.
• Resultado.
La representación en el Contrato Internacional
✓ La comisión mercantil.
✓ El contrato de Agencia, y
✓ El de mediación o corretaje.
• Por razón del producto vendido.
✓ El contrato de suministro.
✓ El estimatorio.
✓ La concesión mercantil, y
✓ La franquicia.
Se entenderá por contratos de distribución aquellos contratos, cualquiera que sea su denominación,
que tengan por objeto establecer las condiciones en las que una de las partes, denominada
distribuidor, se obliga frente a la otra, denominada proveedor, a realizar actos u operaciones de
comercio consistentes o relacionadas con la venta de productos, prestación de servicios o la
combinación de ambos, de manera continuada o estable, actuando como empresario independiente
y asumiendo el riesgo y ventura de tales operaciones.
Será aplicable la ley 20/2015 de 14 de julio, de ordenación, supervisión y solvencia de las entidades
aseguradoras y reaseguradoras, y un reglamento de la misma. Los contratos los regula le Ley de
contratos de seguros, y tenemos también la Ley de mediación.
Transposición de la Directiva (UE) 2016/97 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de enero
de 2016, sobre la distribución de seguros
Artículo 127. Objeto. “El título I tiene por objeto establecer las normas sobre el acceso a la
actividad de distribución de seguros y reaseguros por parte de las personas físicas y jurídicas, las
condiciones en las que debe desarrollarse su ejercicio, y el régimen de ordenación, supervisión y
sanción que resulte de aplicación, con la finalidad principal de garantizar la protección de los
derechos de los tomadores, asegurados y beneficiarios por contrato de seguro, así como promover
la libertad en la contratación de productos de naturaleza aseguradora.”
Artículo 129. Ámbito objetivo de aplicación. “1. Se entenderá por distribución de seguros toda
actividad de asesoramiento, propuesta o realización de trabajo previo a la celebración de un contrato
de seguro, de celebración de estos contratos, o de asistencia en la gestión y ejecución de dichos
contratos, incluyendo la asistencia en casos de siniestro. También se entenderán incluidas la
aportación de información relativa a uno o varios contratos de seguro de acuerdo con los criterios
elegidos por los clientes a través de un sitio web o de otros medios, y la elaboración de una
clasificación de productos de seguro, incluidos precios y comparaciones de productos, o un
descuento sobre el precio del seguro, cuando el cliente pueda celebrar el contrato de seguro directa
o indirectamente utilizando un sitio web u otros medios.
a) Las actividades de información prestadas con carácter accesorio en el contexto de otra actividad
profesional:
1.º si el proveedor no efectúa ninguna acción adicional para ayudar a celebrar o a ejecutar un
contrato de seguro;
4. El título I del libro segundo del real decreto-ley no se aplicará a sitios web que, gestionados por
autoridades públicas o asociaciones de consumidores, no tengan por objeto la celebración de
contratos de seguros, limitándose a comparar los productos de seguros disponibles en el mercado.
5. Las actividades de distribución se ajustarán a lo dispuesto en el título I del Libro segundo del real
decreto-ley:
Artículo 130. Ámbito subjetivo de aplicación. “1. Los preceptos del título I serán de aplicación a:
a) Las personas físicas y jurídicas que deseen acceder a las actividades de distribución de seguros o
de reaseguros definidas en el artículo 129, y ejerzan las mismas.
a) Que el seguro sea complementario del bien o del servicio suministrado por algún proveedor,
cuando dicho seguro cubra:
1.º El riesgo de avería, pérdida o daño del bien o la no utilización del servicio suministrado por
dicho proveedor, o
2.º los daños al equipaje o la pérdida de este y demás riesgos relacionados con el viaje contratado
con dicho proveedor; y
b) que el prorrateo anual del importe de la prima abonada por el producto de seguro no supere los
600 euros, o que el importe de la prima abonada por persona no supere los 200 euros, cuando la
duración del servicio a que se refiere la letra a) sea inferior o igual a tres meses.
c) Que el documento de información sobre el producto de seguro, a que se refiere el artículo 176.4,
se haya facilitado al cliente antes de la celebración del contrato.”
Artículo 131. Obligación de registro.”1. Los mediadores de seguros, los mediadores de seguros
complementarios y los corredores de reaseguros deberán inscribirse en el registro administrativo de
distribuidores de seguros y reaseguros, previsto en el artículo 133, para poder iniciar y desarrollar
la actividad de distribución de seguros o reaseguros.
iii. la forma u otra característica que aporte un valor sustancial a los mismos;
f) las marcas que sean contrarias al orden público o a las buenas costumbres;
B) Solicitudes de marca de la UE de mala fe.
¿Qué sucede en materia de prescripción de acciones? cuando una marca se solicita y se registra,
y es nula, la acción es imprescriptible.
Se puede anular esa marca aunque hayan pasado 15 o 20 años.
La marca Popeye fue anulada cuando llevaba 49 años registrada porque se había solicitado de
mala fe.
Junto a estas causas, tenemos causas de nulidad relativa (art. 60 RMUE).
a) Existencia de marca registrada anterior idéntica que distingue productos idénticos.
No es un caso frecuente, es alguien que comete la torpeza de solicitar una marca
identifica a otra para los mismos servicios.
1. Caracteres
2. Función distintiva
a) Signo: se deniega el signo que no sea conforme al art. 4 RMUE. En STJUE de 25 de
enero de 2007, se abordó el concepto signo, en relación con las siguientes marcas
descritas.
Según el TJUE el objeto de la solicitud controvertida consiste, en realidad, en una mera propiedad
del producto de que se trata.
El solicitante de una marca la solicita como un receptáculo o compartimiento de recogida
transparente, el tribunal deniega porque no le está pidiendo como marca un signo sino una
característica del producto.
Una característica no es un signo distintivo.
Pero además de ser un signo no se exige la representación gráfica de la misma en la UE sino una
simple representación.
Actualmente no se exige la representación gráfica de la marca. Pero cabe preguntarse si se pueden
registrar como marca:
• ¿Olores?
• ¿Sabores?
• ¿Sonidos?
• ¿Colores?
• ¿Formas tridimensionales?
Los sonidos si son marcas, los colores son marcas con reservas y las formas tridimensionales son
marcas con reservas.
- Las marcas olfativas: los signos olfativos no parece que puedan constituir marcas de la UE,
toda vez que no pueden reproducirse los olores o las fragancias
Tenemos la primera marca olfativa que se solicitó a la UE que es el olor a hierba recién cortada
para distinguir pelotas de tenis. Se le denegó por razones de forma. Finalmente la marca acabó
caducando porque se consideraba que no podía concederse.
MARCA COMUNITARIA Nº 000428870 (Caducada)
The smell of fresg cut grass (el olor a hierba recién cortada)
En la STJUE 12 DICIEMBRE 2002 la descripción de un olor aun cuando sea grafica no resulta
suficientemente clara, precisa y objetiva. Por eso esta sentencia sostuvo que no se podría
inscribir como marca un aroma “balsámico – afrutado con ligeras reminiscencias de canela”. La
representación no se cumple mediante una formula química, ni a través de una descripción, ni
mediante el depósito de una muestra de la fragancia.
Esta sentencia va estableciendo las bases de cómo hay que solicitar la marca.
Respecto a los perfumes, como por vía de la marca no tienen protección, intentaron protegerlos
por la vía de derechos de autor, pero también se lo han denegado.
- Marcas gustativas
El registro de un sabor como marca también plantea problemas, aunque se ha señalado que se
puede cumplir el requisito de la representación gráfica, a través de una descripción escrita del
sabor.
La OPIUE denegro, como marca comunitaria, el aroma a fresa artificial para distinguir
medicamentos. Motivo: cualquier empresa farmacéutica tenía derecho a añadir el aroma a fresa
artificial en sus productos parta disimular el sabor desagradable que pueden tener. Además, es
probable que el consumidor perciba el sabor de modo distinto.
En este caso, no habría una descripción exacta por la percepción distinta del sabor.
- Marcas sonoras:
Los sonidos pueden ser susceptibles de representación gráfica (a través de oscilograma,
espectrograma, fonograma, pentagrama)
En sentencia de 27 de noviembre de 2003, el TJUE declaro que se puede registrar una marca
sonora, si el sonido es susceptible de representación gráfica (imágenes, líneas o caracteres), que
debe ser clara, exacta, autónoma, inteligible, duradera y objetiva.
La importancia de las marcas sonoras, se nos dice que se puede representar por oscilograma,
pentagrama, etc. Pero a la hora de la representación la sentencia del TJUE dice que tiene que
ser clara, exacta, autónoma, inteligible, duradera (si la pelota de golf sigue oliendo a hierba
recién cortada) y objetiva.
En 2005, la OPIUE admitió la marca sonora registrada 004901658 por INLEX IP Expertise.
Hay representaciones de marcas sonoras que se han admitido. El problema de la marca sonora
es que encuentras la representación pero no cómo suena.
Puede haber derechos de autor para proteger un sonido por ejemplo el grito de Tarzán para una
marca de un medicamento.
- Otras marcas
Marca de la UE nº 2117034 (holograma). La UE admitió como marca el holograma de VF.
Las marcas que consisten en colores: Los colores básicos del arco iris que no pueden constituir
marca. El color lila que se concedió a la marca Milka porque dijeron que llevaban más de 80
años utilizándolo para sus chocolates.
MARCA DE LA UE Nº 31336 Kraft Foods- (MILKA)
La marca del FC Barcelona que es una combinación de grana y azul, se le concedió como marca.
MARCA DE LA UE Nº 1526441 F.C. BARCELONA
Colores que no han sido objeto de delimitación cuando se solicitó su registro. Es preciso una
descripción expresa de la disposición sistemática que asocia los colores de manera permanente y
predeterminada. (redbull) STJUE DE 30 noviembre de 2017.
Se puede denegar una marca de dos colores porque se solicitó mal. Por ejemplo: red Bull que
demanda a una empresa por utilizar los colores de su marca y la empresa contraataca porque
red Bull lo solicitó mal. Es decir, se limitaron a acompañar el azul y el gris concediéndoseles
como marca pero no delimitó los colores cuando los solicitó como marca (colores en vertical,
50% azul y 50% gris, como tenían que asociarse)
✓ Signos banales (STPI 5 DE ABRIL DE 2006, denegó como marca, una línea
longitudinal acabada en triangulo)
b. Forma u otra característica del producto necesaria para obtener un resultado técnico.
Caso lego STJUE de 14 de septiembre de 2010).
Pieza de lego, tiene una forma rectangular en la parte de arriba 8 troncos que permiten
ensamblar otra pieza encima, de modo que no puede constituir marca.
Caso cubo rubby STJUE de 10 de noviembre de 2016).
Cubo de Ruby, protegido como patente que cuando se acaba lo pide como marca. Es una forma
necesaria para obtener el resultado técnico de combinar los colores del cubo para que quede un
único color.
c) Considerarse como una unidad habida cuenta su actitud a propagarse sin alteración.
En todo caso, a los efectos que nos interesan en esta introducción, tenemos que resaltar que
centraremos nuestro estudio en la patente, que es un título que reconoce el derecho a explotar en
exclusiva una invención, a cambio de que se ponga a disposición del público el contenido de la
misma. De este modo, el sistema de patentes cumple una doble finalidad: por un lado beneficia a
la sociedad porque aumenta el nivel de conocimiento técnico y científico de sus miembros; por
otro lado, el inventor ve recompensado su esfuerzo con un reconocimiento público de su
titularidad sobre la invención y un derecho de explotación exclusiva sobre el objeto o
procedimiento inventado. Lo expuesto anteriormente puede atribuirse a los modelos de utilidad.
La variedad vegetal como es una planta no puede cumplir los requisitos de variedad etc., sino
que cumple otros.
De la misma manera que hemos dicho que hay una marca nacional y otra para la UE, el diseño
puede ser español o europeo, y el diseño también, porque hay un reglamento sobre obtenciones
vegetales que permite bajo una misma solicitud a la oficina europea y se concede la obtención
para los 27 países.
II. LA REGULACIÓN INTERNACIONAL SOBRE PATENTES
La patente de invención es un título que concede un estado a un inventor a cambio que ese
inventor desvele el objeto de su invención.
Las patentes son necesarias porque sin patentes no hay invención. La patente va cumplir una
función importante que es el desarrollo tecnológico.
La patente de invención, recompensa al inventor ya que se le recompensa el esfuerzo que hizo al
concederle la invención porque desde el momento que se le otorga la patente se le concede un
derecho en exclusiva para que en 20 años fabricar el objeto patentado y podrá impedir que
terceros puedan fabricar o comercializar ese producto sin su permiso.
Lo mismo se podría predicar de los modelos de utilidad, con diferencia a la vida legal, la patente
de invención tiene una vida de 20 años que en algunos supuestos específicos (alimentos,
sanitarios) pueden prologarse durante 5 años más con un complementario del modelo de
protección.
Los MU solo tienen una vida de 10 años, transcurridos estos cualquier pueda utilizarlos. Los
productos genéricos son productos
1. El convenio de la Unión de Paris (CUP).
Todos los derechos de propiedad industrial tienen un ámbito de protección territorial. Es decir: se
rigen por las correspondientes leyes nacionales. Así pues, una invención será protegida por una
patente o, en su caso, por un modelo de utilidad mediante las leyes del Estado, en el que se desea
obtener el correspondiente derecho de exclusiva.
Por eso, no puede sorprender que hace más de ciento treinta años se firmase un Tratado
multilateral, para regular, en el ámbito mundial, las diferentes modalidades de propiedad
industrial, entre otras, las patentes de invención y modelos de utilidad. Se trata del Convenio de
la Unión de París, para la protección de la propiedad industrial de 20 de marzo de 1883, que
inicialmente tan sólo fue firmado por once países, entre ellos España. Como es fácilmente
comprensible, el texto del mismo fue objeto de múltiples revisiones, siendo la última el acta de
Estocolmo de 14 de junio de 1967. Actualmente, forman parte del CUP casi todos los países del
mundo.
El derecho de patentes se articula a través de convenios internacionales. Forman parte de este
convenio casi todos los países del mundo.
El citado Convenio recoge tres principios fundamentales que son aplicables a las patentes y
modelos de utilidad. Cualquier estado que haya firmado y que legisle en esta materia de patentes
tiene que proteger a los extranjeros al igual que a los nacionales
2. Principios fundamentales del CUP.
2.1 El principio de trato nacional: El mismo implica que tiene que existir una protección
idéntica en materia de patentes, tanto para los nacionales, como para los extranjeros. De suerte
que -en España- a través del CUP- se garantiza que los extranjeros gozarán de la misma
protección que los españoles. A este respecto, el Art. 2 del citado CUP dispone:
“Los nacionales de cada uno de los países de la Unión gozarán en todos los demás países de la
Unión en lo que se refiere a la protección de la propiedad industrial; de las ventajas que las leyes
respectivas concedan actualmente o en el futuro a sus nacionales, todo ello sin perjuicio de los
derechos especialmente previstos en el presente Convenio”.
• la solicitud internacional,
En segundo lugar, el sistema establecido por el Convenio de Múnich ofrece una solución para la
fase inicial de obtención de la patente, pero no resuelve los ulteriores problemas a los que se tiene
que enfrentar el titular para hacer valer sus derechos frente a potenciales infractores. El
titular de la patente europea se ve obligado a litigar, con normas distintas, en distintos
países.
Pero, lo que es más importante, en tercer lugar, el Convenio de la patente europea no ofrece una
regulación uniforme de las patentes concedidas. De modo que sus titulares no sólo tienen que
enfrentarse a la diversidad de regímenes procesales, cuando defienden su “ius prohibendi”, ante
los Tribunales nacionales, sino que también tienen que enfrentarse a diferencias de normas
sustantivas.
5. El Acuerdo sobre los aspectos de los Derechos de Propiedad Industrial relacionados
con el comercio (ADPIC).
El Acuerdo por el que se establece la Organización Mundial de Comercio, firmado el 15 de abril
de 2004 contiene un anexo 1 c), que recoge el acuerdo sobre los aspectos de los derechos de
propiedad intelectual relacionados con el comercio. Debe advertirse que bajo la expresión
propiedad intelectual, se concluyen tanto los derechos de autor, como los derechos de propiedad
industrial, entre otros, las patentes de invención, marcas, modelos.
Hay que poner de relieve que la protección de los ADPIC es de carácter mínimo. De acuerdo con
el artículo 1.1.:
“Los miembros podrán prever en su legislación, aunque no estarán obligados a ello, una
protección más amplia que la exigida por el presente Acuerdo, a condición de que tal protección
no infrinja las disposiciones del mismo”.
Al igual que cualquier otro Tratado, el ADPIC forma parte del Ordenamiento interno, una vez
publicado en el BOE (artículo 1.5. del Código Civil). Y, por otro lado, cuando un
Tratado establezca derechos u obligaciones para los ciudadanos del país miembro firmante del
mismo, el Tratado es de aplicación directa los particulares.
Por lo demás, hay que destacar que varios artículos del ADPIC han sido incorporados al Derecho
español, en la Ley de Patentes.
Como colofón tenemos que añadir que el acuerdo ADPIC pone de relieve que la tecnología
camina hacia un mercado mundial globalizado. Por consiguiente, en el ámbito del citado mercado,
se tiende a establecer una protección uniforme en los diferentes Estados.
6. El Reglamento sobre la patente europea con efecto unitario.
6.1. Consideraciones generales.
Con la finalidad de obtener la patente sobre creaciones técnicas a menor coste, en condiciones de
mayor seguridad y para toda la Unión Europea, se ha aprobado el Reglamento del Consejo nº
1257/2012 de 17 de diciembre de 2012, por el que se establece una cooperación reforzada en el
ámbito de la creación de una protección unitaria mediante patente.
Aunque el citado Reglamento –como indica el Prof. Botana -se abstiene de definir la expresión
“efecto unitario”, es innegable que tal efecto es un componente que dota a la patente europea de
un carácter unitario; esto es: único con respecto a la totalidad de los Estados miembros de la U.E.,
participantes en la cooperación reforzada.
Debemos advertir que veinticinco Estados de la Unión Europea han participado en la cooperación
reforzada. Tan sólo no han participado España e Italia. El motivo de la no participación de nuestro
país obedece a que el citado Reglamento considera como lenguas para la solicitud y concesión de
la patente unitaria, el inglés, francés y alemán habiéndose excluido el español.
No obstante, Italia posteriormente, se adhirió a esa cooperación reforzada y, por tanto, el único
país de la Unión Europea en el que no se aplicará –por el momento- el mencionado Reglamento
será España.
6.2. Los efectos de la patente europea unitaria.
a) Por contraste con la patente europea tradicional, que –como sabemos- tras su
concesión se convierte en tantas patentes nacionales como hayan sido los Estados en
los que se ha sido concedida, la patente europea con efecto comunitario implica un
título único, extendiéndose la misma a todos los Estados miembros de la UE, excepto
España.
I. CONCEPTO
La propiedad es el derecho de gozar y disponer de una cosa, sin más limitaciones que las
establecidas en las leyes (CC art.348.1).
a. Modos de adquirir originarios. Son aquéllos que nacen de un acto jurídico, pero que
no exigen relación alguna entre partes, es decir, quedan al margen de la figura del
negocio jurídico en cualquiera de sus variantes. En concreto, entre los que
enumera, la ocupación y la prescripción adquisitiva usucapión, la accesión.
b. Modos de adquirir derivativos. Son los que surgen como consecuencia de un negocio
jurídico, inter vivos, o mortis causa, unilateral o bilateral. Esencialmente, la donación,
la sucesión hereditaria, testada o intestada, y la tradición que acompaña a
determinados contratos.
- Facultad de goce
Consiste en la posibilidad que el propietario tiene de obtener la totalidad de las utilidades que la
cosa produce -el desarrollo del llamado «valor en uso» de la cosa-, y ello bien de forma directa,
bien indirectamente transfiriendo a otro, parcialmente (derecho real limitado), el goce de ésta.
Incluso, el no uso de la cosa puede ser considerado como ejercicio del derecho de propiedad sobre
ella.
Es la teoría del «interés real». Y ello, por supuesto, sin perjuicio de las limitaciones que puedan
derivarse de la normativa que regula en España el espacio aéreo, atendiendo en todo caso a los
criterios de utilidad pública y el uso social de la propiedad.
Aquí sí que puede hablarse de efectiva propiedad de lo que se encuentra por debajo de la
superficie, pues el subsuelo sigue siendo un inmueble sobre el que cabe el derecho de dominio.
Pero, igual que para el vuelo, el límite vertical de la propiedad del subsuelo vendrá determinado
por el «interés práctico o real» del dueño del suelo, es decir, de la profundidad a la que pueda y
precise desarrollar la normal actividad propia de la empresa instalada sobre el suelo, y como
extensión natural de la misma.
Y, también EL SUELO, sujeto a las limitaciones derivadas de las leyes especiales que regulan el
uso del subsuelo en España (minas y aguas, principalmente).
c. Tesoro
(CC art.351 y 352; L 16/1985)
En toda esta materia rige actualmente una doble normativa; de una parte, el Código Civil, y de
otra la L 16/1985, del Patrimonio Histórico Español.
Se entiende por tal el depósito oculto e ignorado de dinero, alhajas u otros objetos preciosos,
cuya legítima pertenencia no conste (CC art.352).
- Requisitos
Conforme a ello, para que una cosa pueda ser considerada como tesoro, debe reunir los siguientes
requisitos:
a) Ha de tratarse de dinero, alhajas u otros objetos preciosos. En definitiva, una cosa mueble
de importante valor, y tanto sea éste pecuniario cuanto histórico, arqueológico o artístico.
Por ello, el dinero puede ser de curso legal (billetes o monedas actuales) o de valor histórico (por
ej. monedas romanas o griegas).
b) Debe ser una cosa escondida. La ocultación del objeto tanto puede haberse producido por
la mano del hombre (ocultación propiamente dicha), como por un hecho fortuito o accidental
(un terremoto, una inundación, el derrumbe de un edificio, etc.).
Por tanto, se trate de algo que no se aprecia a simple vista, ni en el uso ordinario del lugar donde
se encuentra. No pudiendo confundir las «cosas guardadas», con las «cosas escondidas» (TS 8-
2-1902); sólo éstas pueden constituir jurídicamente un tesoro.
c) Debe ser una cosa cuya legítima pertenencia no conste. Es la expresión actual de la Ley 45,
título 28, Partida 3ª, de Alfonso X: «el tesoro es tal que ningún home non puede saber quién lo
y metió, ni cuyo es» (TS 8-2-1902). En ese sentido puede considerarse el tesoro como una «res
nullius», apta para ser adquirida por ocupación (TS 24-1-77).
- La antigüedad no es requisito exigido por la ley, aunque la misma está íntimamente relacionada
con el del propietario desconocido: a mayor antigüedad de la cosa oculta, menores posibilidades
de que pueda encontrarse su propietario.
Es la que asiste al propietario no poseedor de la cosa, frente a quien la tiene indebidamente, (TS
25-6-98, EDJ 9876; 28-9-00).
a) Justificación del dominio del actor. Se trata de acreditar la propiedad de la cosa que se
reivindica como un hecho real de dominio frente a todos, erga omnes, y no sólo frente al
demandado; un derecho real que excluya la propiedad de cualquier otra persona (AP Albacete
25-10-11, EDJ 161319).
El actor debe acreditar su derecho de propiedad, con un título que exprese la justificación de su
adquisición (AP Pontevedra 10-9-03, EDJ 246490).
Puede tratarse de un título originario (usucapión, ocupación, accesión) o derivativo (adquisiciones
por transmisión).
Si es derivativo, no será suficiente con la presentación del título de adquisición, sino que además
será necesario que se justifique también el derecho de propiedad por parte del transmitente
(AP Orense 29-12-01, EDJ 67929; AP Granada 26-3-02, EDJ 16400).
Con ello se evitan fraudes y simulaciones, Por ello, en las transmisiones en las que el
transmitente -vendedor, donante, etc.- se limita a afirmar, que es propietario del bien de que se
trate, sin acreditarlo, ese título transmisivo, no bastará, al adquirente para el ejercicio de la acción
reivindicativa.
- La escritura pública puede ser sustituida por una sentencia judicial, que reconozca el
dominio a favor de quien ejercita la acción reivindicativa, o por certificación extensa
del Registro de la Propiedad, en la que conste el título de adquisición (AP Albacete 25-
10-11, EDJ 161319); pero no por nota simple informativa registral (AP Madrid 13-10-
03, EDJ 211181); ni por un simple plano del inmueble (AP Orense 29-12-01, EDJ
67929); ni por ningún otro documento que no formalice una transmisión dominical
(recibo del impuesto sobre bienes inmuebles -IBI-, recibo de la comunidad de
propietarios, etc.)
El Estado no precisa acreditar el dominio público de la zona marítimo- terrestre para ejercitar
la acción reivindicativa de bienes incluidos dentro de ella, pues tales bienes son demaniales per se,
ope Legis, sin necesidad de ninguna especial declaración al respecto (TS 4-07-85, EDJ 7482).
En todo caso, el título ha de ser válido, no sirviendo, a efectos del ejercicio de la acción
reivindicativa, por ejemplo, la escritura de compraventa que infringe normas urbanísticas (AP
Girona 22-01-09, EDJ 23819).
Así pues, no está legitimado para el ejercicio de la acción reivindicatoria quien posee la cosa,
pero no en concepto de dueño: por ejemplo, el patio que constituye elemento común de
comunidad de propietarios, en la que se integra el piso del que aquél forma parte (AP Baleares
24-10-06, EDJ 312387); o la vivienda ocupada exclusivamente por consecuencia de una relación
laboral (AP Las Palmas 25-01-06, EDJ 41910).
Su posesión ha de ser indebida , por carecer de título válido, Aunque no se solicite expresamente,
si la acción reivindicativa triunfa, la sentencia declarará la nulidad del título del poseedor (TS
12-3-51, 4-7-75, EDJ 224, 27-11-87, EDJ 8745) y, en su caso, la cancelación del asiento
registral extendido a su favor (TS 23-1-89, EDJ 394, 16-3-96, EDJ 1338).
Se considera implícita en la dicción del CC art.438.2. Con ella sólo se pretende la obtención de
una resolución judicial que declare, a favor del actor y frente a quien se lo niega, su derecho
de propiedad sobre una cosa determinada, con independencia de su posesión (que, incluso,
puede mantenerla el propietario).
Los requisitos para su ejercicio son los mismos que en la acción reivindicativa, salvo que aquí,
no es necesario probar la posesión indebida del demandado (AP Baleares 18-1-05, EDJ 7450;
Badajoz 30-10-07, EDJ 293049).
Ahora bien, el hecho de que la acción pueda dirigirse contra cualquiera, poseedor o no de la
cosa o derecho, en modo alguno autoriza a convertirla en una especie de acción popular, estando
obligados a soportar las molestias del pleito, quien caprichosamente designe el propietario (TS 14-
3-01, EDJ 2300).
En la práctica, ambas acciones, la declarativa de dominio y la reivindicativa, pueden y suelen ir
acumuladas.
3ºACCIÓN NEGATORIA
Con ella el propietario de una cosa pretende una resolución judicial que declare que sobre
tal cosa, no existe constituido un derecho real limitado que perturbe jurídicamente al
dominus (TS 2-10-90, EDJ 8895). EJ un usufructo o un alquiler,
Al actor le basta con demostrar su dominio sobre la cosa y la inquietación sufrida por un tercero,
sin que sea necesario que demuestre la inexistencia de un derecho real limitado a favor de éste,
ya que, en principio, el dominio se presume libre; corresponderá, en su caso, a quien pretenda
ostentar esa titularidad real, demostrar su existencia.
La acción triunfante, además de la negación del derecho que el tercero se irroga, conlleva por
parte de éste la correspondiente, e indemnización por daños y perjuicios.
o LA COMUNIDAD DE BIENES
- Régimen general
- Comunidades especiales
- Comunidades de propiedad de casas por pisos
I. CONCEPTO COPROPIEDAD
- Ahora bien, esta situación de cotitularidad puede tener su origen en dos supuestos distintos:
- En primer lugar, puede tener un origen legal, cuando es impuesta por la ley, como la
consecuencia jurídica de un determinado supuesto de hecho.
Éste es el caso de la comunidad hereditaria, que se produce cuando existen varios herederos, y
el caso de la comunidad que se crea cuando se mezclan dos o más cosas pertenecientes a
distintas personas.
El Código Civil establece que cada partícipe puede servirse de las cosas comunes, siempre que
disponga de ellas conforme a su destino y de manera que no perjudique el interés de la comunidad,
ni impida a los copartícipes utilizarlas según su derecho. art.394 CC SAP Granada de 4 octubre de
2004
Por tanto, cada comunero tiene una facultad individual de uso de la cosa común, con tres límites:
• - El destino de la cosa común, que será el establecido por los copartícipes o el derivado
de la naturaleza de la cosa.
• - El interés de la comunidad.
A estos actos de disposición les será aplicable el criterio de la unanimidad previsto para los casos
de alteración de la cosa común. art.397 CC SAP Alicante de 7 mayo de 2004
Cualquiera de los comuneros puede ejercitar acciones en beneficio de la comunidad, siempre que
no se demuestre una actuación en beneficio exclusivo del actor (Sentencias, entre otras, de 6 de
junio de 1997 EDJ 5406, 3 de marzo de 1998 EDJ 1394 y 7 de diciembre de 1999 EDJ 40432).
- Dado el carácter común de la repetida vivienda, es claro que la indemnización por los
daños y perjuicios causados por la ocupación indebida por tercera persona,
correspondería a la comunidad de bienes, por lo que su exigencia en juicio habría ser
hecha por ambos comuneros o por uno de ellos en beneficio de la comunidad» (TS 1ª
13-12-06, EDJ 325603).
- Se reparten tanto el producto de la venta de los bienes, así como de sus respectivos
créditos, lo cual no es contrario ni a los preceptos que rigen las sociedad civil (TS 1ª 18-
12-96, EDJ 9613), y han de incluirse los gastos de mantenimiento y explotación, siendo
nulo todo el pacto que excluye a los socios de participar tanto en las pérdidas como en
las ganancias (artículo 1691 ).» (TS 1ª 25-9-96, EDJ 5559).
- El Código Civil reconoce al condueño el derecho individual sobre su cuota y, con él,
una serie de facultades que puede ejercitar con independencia del resto de comuneros.
- Así, todo condueño tendrá la plena propiedad de su parte, y la de los frutos y utilidades
que le correspondan, pudiendo en su consecuencia enajenarla, cederla o hipotecarla, y
aun sustituir otro en su aprovechamiento, salvo cuando se trate de derechos
personales. art.399 CC
- A cada titular le pertenecen todas las utilidades de la cosa, aunque el ejercicio del
derecho venga constreñido cuantitativamente por la coexistencia de otros tantos
derechos iguales, situación de donde arranca el concepto de "cuota", como razón o
medida en cuya virtud se limitan y armonizan recíprocamente las posiciones de los
cotitulares. STS Sala 1ª de 28 mayo de 1986
Ahora bien, la cuota sobre la que recae el derecho exclusivo del comunero no es una parte
determinada de la cosa común, sino, como apuntan Díez- Picazo y Gullón, "una expresión
aritmética de la medida de la concurrencia en el todo, de lo que idealmente le corresponde en ese
todo, del que cada comunero es titular único. Es, sencillamente, su cuota".
Por último, es conveniente señalar que en caso de que un condueño enajene su cuota a un extraño,
el resto de los partícipes tendrá derecho de retracto sobre ésta. Si son varios los propietarios que
quieren ejercer el retracto sólo podrán hacerlo a prorrata de la porción, que tengan en la
cosa común. art.1522 CC
o Copropiedad.
o Coarrendamiento.
o Comunidad hereditaria.
o Comunidad de propietarios.
o Sociedad de gananciales.
o Comunidades vecinales de pastos, leñas y montes.
La comunidad de propietarios es la comunidad que nace entre los propietarios de los distintos
pisos o locales en que se divide un edificio en régimen de propiedad horizontal, como
consecuencia de la copropiedad sobre los elementos y servicios comunes de dicho edificio.
No así los elementos comunes del edificio (a saber, el vuelo y el suelo, las cimentaciones y las
vigas, la fachada, incluyendo su imagen y configuración, los elementos de cierre, como el portal
y las escaleras, los ascensores y el portero electrónico, la ventilación o las antenas), que son
todos necesarios para su uso y disfrute y son susceptibles de una propiedad común: la comunidad
de propietarios.
Ciertamente, este tipo especial de comunidad de bienes tiene su regulación específica en la Ley
reguladora de la propiedad horizontal.
El principio de la unanimidad fue modificado por excesivamente riguroso en la toma de todas las
decisiones relativas a los elementos comunes del inmueble, en cuanto obstaculiza la realización
de determinadas actuaciones que son convenientes para la comunidad de propietarios e incluso,
por razones medioambientales o de otra índole, para el resto de la colectividad. Se consideró así
conveniente flexibilizar el régimen de mayoría para el establecimiento de determinados servicios
(porterías, ascensores, supresión de barreras arquitectónicas que dificulten la movilidad de
personas con minusvalías, servicios de telecomunicación, aprovechamiento de la energía solar,
etc.).
Muchas otras son las características especiales recogidas en esta Ley, que hace que se configure
como una de las formas de comunidad de bienes más específicas.
Sociedad de gananciales
• - La comunidad tiene su origen en el fuerte vínculo personal entre los cónyuges, de modo
que ninguno puede ceder su parte a un tercero.
• La sociedad civil implica una relación jurídica de carácter obligatorio derivado de una
relación contractual, y la comunidad de bienes, no es sino una relación de hecho, una
situación fáctica conforme a la que dos o más personas comparten la titularidad de un
mismo bien o derecho.
• Se puede constituir una comunidad de bienes (una copropiedad) sobre un negocio o una
empresa, y que los comuneros (copropietarios) puedan a través de dicha situación de
hecho ejercitar la actividad empresarial.
• Si el negocio estuviera explotado indirectamente, es decir, si fueran terceras personas
las que asumieran la responsabilidad de llevarlo a cabo, no habría ningún problema.
El problema, y en lo que la jurisprudencia y doctrina no acaban de adoptar una posición
común y uniforme, radica en el supuesto de que los copropietarios quieran adquirir la
condición de empresarios.
• En tal caso, nos resulta difícil admitir la posibilidad de que la sociedad se explote
conforme a las normas de la comunidad de bienes, que están pensadas para el uso o
disfrute de un bien en mano común, que no puede alterarse sin el consentimiento de
todos ellos, cuando buena parte de los elementos que conforman el devenir, de una
sociedad son elementos variables.
II. PROPIEDAD HORIZONTAL
La LPH, puede ser aplicable a las Comunidades de Propietarios, aunque no hayan otorgado el
título constitutivo, siempre que reúnan, los requisitos establecidos en el art.396 CC, para que les
sea aplicable el régimen de propiedad horizontal.
Deben pues constar de pisos o locales susceptibles de aprovechamiento independiente, por tener
acceso directo a la vía pública o a elementos comunes, esto es, elementos privativos, junto con
otros elementos comunes en copropiedad, que sean anejos inseparables de aquellos elementos
privativos.
Como afirma la SAP Sevilla de 5 julio de 2007, en el caso de un edificio con un único propietario,
tanto de los elementos privativos como de los elementos comunes, no estamos ante una
Comunidad de Propietarios, ni es aplicable el régimen de propiedad por pisos o locales que
establece la Ley de Propiedad Horizontal, en el que cada copropietario tiene un derecho singular
y exclusivo sobre un espacio susceptible de aprovechamiento independiente, y una copropiedad
de los elementos o servicios comunes.
Sin embargo, es caso habitual el del promotor de un edificio, que otorga por sí solo el título
constitutivo de propiedad horizontal, y es el propietario único de todos los elementos
independientes, en tanto no comience la venta de los diferentes elementos privativos y se
perfeccione la transmisión de la propiedad de dichos elementos. Se trata de situaciones temporales
en las que la propiedad horizontal está "en trámite de constitución", o por decirlo con más
propiedad, está constituida la propiedad horizontal desde el punto de vista formal (otorgamiento
del título constitutivo), pero no desde el punto de vista material, pues es definitorio que existan al
menos dos propietarios de elementos independientes, para que podamos entender constituida la
propiedad horizontal de manera plena y perfecta.
Para que un edificio se pueda constituir en Propiedad Horizontal, debe ser susceptible de ser
dividido en distintos pisos y locales, que sean susceptibles de aprovechamiento independiente,
junto con las partes que permanezcan en la indivisión, esto es, lo que la LPH, denomina elementos
comunes. art.401 CC
La facultad de instar la división de la cosa común no es absoluta, sino que tiene ciertos límites,
como son:
• - Indivisibilidad esencial del bien común, es decir por su propia naturaleza, en lo que
hace a la división material de la cosa. art.404 CC
- Se trata de que el piso o local sea utilizado por su propietario independientemente del
resto de los vecinos. Es un requisito indispensable para la existencia del régimen de
Propiedad Horizontal, con un derecho de copropiedad, inherente a aquella propiedad
individualizada, sobre los elementos comunes del edificio.
Pisos o locales, o partes de ellos, de carácter privativo, carácter que se manifiesta por:
Tienen inherente un derecho de copropiedad sobre los elementos comunes del edificio.
- Por tanto, si no existe esa salida directa a la vía pública o a través de elementos comunes, no
cabe hablar de propiedad horizontal.
El, art.3 LPH habla de la copropiedad, con los demás dueños de pisos o locales, de los restantes
elementos, pertenencias y servicios comunes. Para que exista la propiedad horizontal, como forma
de comunidad de bienes que es, es necesario que, al menos, dos elementos de propiedad
independiente compartan alguna zona o elemento común., así como las servidumbres y
cualesquiera otros elementos materiales o jurídicos que por su naturaleza o destino resulten
indivisibles.
• - No pueden ser objeto de transmisión, embargo, sino solamente junto con el elemento
privativo al que sirven.
Esta obligación persiste aun cuando las instalaciones comunes, se encuentren situadas dentro del
piso o local y tanto si su uso es común como si es privativo.
Como hemos indicado, el respeto a las instalaciones comunes es consecuencia de la titularidad, y
por tanto todos y cada uno de los copropietarios han de hacer un uso correcto de las mismas. Por
tanto y en el supuesto de arrendamiento de piso o local, si ha existido un mal uso de los elementos
comunes o se han realizado en ellos obras incontenidas, será responsable el propietario, a pesar de
que hayan sido llevadas a cabo por otra persona, siempre claro está que se trate de alguna de las
personas por las que deba responder.
Como afirma la SAP Cantabria de 29 junio de 2005, nos hallamos en el ámbito de la Propiedad
Horizontal, que exige a los copropietarios un respeto a las instalaciones generales (art.9.1 LPH ),
prohibiendo las obras y alteraciones de elementos comunes (art.7 LPH ), por lo que en cuanto al
problema de la legitimación pasiva cuando las obras se llevan a cabo por un arrendatario y en
cuanto a la determinación de la responsabilidad del propietario arrendador, debe considerarse,
con carácter general, que este último debe ser reputado como causante jurídico del acto
perturbador producido por su inquilino, pues frente a la comunidad el responsable es el
propietario, a quien legalmente se le imponen las obligaciones antedichas de respeto de los
elementos comunes, que tienen la naturaleza de las obligaciones propter rem, asumiendo las
consecuencias de los actos realizados por las personas que él introduzca en su vivienda o local.
Esta obligación de mantener las instalaciones privativas en buen estado de conservación pone de
manifiesto el particular contenido que el derecho de propiedad tiene cuando recae sobre un piso
o local sometido al régimen de la Propiedad Horizontal, ya que en una propiedad aislada no se
impone al propietario esta obligación.
El motivo de esta imposición se encuentra en el respeto a los demás comuneros a los que puede
causárseles algún perjuicio cuando dichas instalaciones no se encuentran en buen estado, así como
en razones de vecindad. El incumplimiento de esta obligación acarrea la responsabilidad del
propietario por los daños causados. SAP Ciudad Real de 26 diciembre de 2002
Para exigir la responsabilidad del propietario no será necesario probar la culpa o negligencia,
pues se trata de una responsabilidad objetiva. No obstante, como normativa general de la
responsabilidad civil extracontractual, serán de aplicación los art.1902 CC y siguientes
del CC . SAP Madrid de 28 febrero de 2000
Puede también tratarse de un elemento común de uso privativo, como sucede con las
terrazas que, siendo cubiertas del inmueble, se encuentran desafectadas o simplemente
adjudicados en uso a uno de los copropietarios. SAP Madrid de 22 noviembre de 1994
Aunque la mayoría de los casos hacen referencia a la mala conservación de algunas de las
instalaciones, también puede aplicarse a la colocación inadecuada de objetos que obstaculicen a
otros copropietarios el uso de sus elementos privativos, como es el ejemplo de colocación de unas
estanterías en una plaza de garaje. SAP Madrid de 7 septiembre de 1993
- El propietario es responsable aun cuando estas actuaciones sean llevadas a cabo por otra persona,
siempre y cuando sea una de aquéllas por las que debe responder. Por tanto y en el supuesto de
arrendamiento de piso o local, el propietario no puede eludir la responsabilidad frente a la
Comunidad, alegando que es el arrendatario el que habita en la vivienda y por tanto a quien
corresponde su mantenimiento, SAP Pontevedra de 3 octubre de 2002
Sin embargo, como se dice en la SAP Álava de 31 julio de 2012, tal indemnización no procede,
cuando inicialmente se impide que los trabajos de reforma se realicen y luego los daños que se
reclaman nacen de su negativa, que retrasa las obras, por lo que no es posible que reclame los
padecidos como consecuencia de su oposición.
- En el caso servidumbre temporal de paso por obras, que regula el art.569 CC , por
el que se permite pasar materiales por la finca vecina, o colocar en ella andamios u otros
objetos, cuando ello resulte indispensable para construir o reparar algún edificio.
También en el art.569 CC el propietario de la finca por la que se realice el paso tendrá
derecho a recibir la indemnización correspondiente al perjuicio que se le cause.
.STS Sala 1ª de 4 octubre de 2011, afirma que el problema tiene respuesta a partir de la
ponderación que se haga de los bienes jurídicos protegidos: el del propietario a no ver
alterado o perturbado su derecho de propiedad y el de la Comunidad a instalar un ascensor,
careciendo de sentido si pudiera el propietario impedir la entrada, a estos efectos, en su piso
o local.
Por su parte el art.727 LEC , regla 11, habilita al Juez para adoptar: "Aquellas otras medidas
que, para la protección de ciertos derechos, prevean expresamente las leyes, o que se estimen
necesarias para asegurar la efectividad de la tutela judicial que pudiere otorgarse en la sentencia
estimatoria que recayere en el juicio".
Las obligaciones del arrendatario, o de cualquier otro ocupante de la vivienda (por ejemplo un
precarista, un usufructuario o un comodatario), si bien el arrendatario es el más habitual, para con
la comunidad de propietarios, son las que el art.9 LPH, establece para el propietario;
concretamente:
- Observar la diligencia debida en el uso del inmueble y en sus relaciones con los demás
titulares;
- Además, al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en él o
en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la
finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres,
nocivas, peligrosas o ilícitas (art.7.2 LPH ).
Esta misma mayoría se requiere para el acuerdo por el que se establezcan cuotas especiales de
gastos o un incremento en la participación de los gastos comunes de la vivienda donde se realice
dicha actividad, siempre que estas modificaciones no supongan un incremento superior al 20%.
El art.17.12 LPH se refiere concretamente a la cesión temporal de uso de la totalidad de una
vivienda que cumpla las siguientes condiciones (art.5.e LAU ):
- Que la actividad se realice con finalidad lucrativa, y esté sometida a un régimen específico,
derivado de su normativa sectorial turística.
Estos acuerdos no tienen efectos retroactivos (art. 17.12 LPH ). La comunidad no puede
adoptar acuerdos que limiten o condicionen el alquiler vacacional a los comuneros que ya vienen
ejerciendo el alquiler vacacional. Pero siempre y cuando estén en regla con la Administración.
Esto es, que se hayan inscrito y tengan la correspondiente licencia y estén dados de alta. Sin
embargo, esta medida de prohibición sí que puede afectar a aquellos comuneros que se dedican al
alquiler vacacional, pero no tienen habilitación administrativa para dedicarse al alquiler
vacacional y no disponen de su documentación en regla.
En el caso de aprobarse, esta medida se debe incluir en la modificación estatutaria e inscribir en
el Registro, ya que de no hacerse así no perjudicará a los terceros adquirentes después del acuerdo,
los cuales no quedan afectados por la prohibición en el caso de adquirir una casa, en un edificio
donde se haya aprobado esta medida.
El art.17.12 LPH habla de limitar o condicionar la actividad turística, lo que hay que interpretar
en el sentido de que las juntas pueden fijar unas condiciones o limitaciones para que el comunero
que quiera dedicar su inmueble al alquiler vacacional tenga que cumplirlas, y que pueda prohibir
dedicar una vivienda a uso turístico.
La comunidad puede establecer una prohibición, pero para ello debe acudir a la
unanimidad. El acuerdo unánime al ser inscrito en el Registro de la Propiedad vinculará a
terceros que accedan a la propiedad de alguna finca de la comunidad. Por ejemplo, cabe que en
una comunidad en la que no se desarrolla ninguna actividad de alquiler turístico, los propietarios
adopten por unanimidad el acuerdo de prohibir a futuro que nadie pueda dedicar su vivienda a ese
fin. Una vez inscrito ese acuerdo, vincula a todo futuro adquirente.
Lo que el art.17.12 LPH permite a las comunidades es fijar límites o condiciones a la actividad
turística; límites y condiciones que no pueden ser arbitrarios ni caprichosos sino justificados y
motivados, en orden a evitar una postura por parte de la mayoría que pueda ser calificada como de
abuso de derecho.
En todo caso debe tratarse de limitaciones o condiciones que tenga un beneficio para la finca, y
el resto de los ocupantes, pero no condiciones que impliquen un claro abuso de derecho, o que lo
que supongan realmente sea una prohibición absoluta de ese destino vacacional de la vivienda,
que no se deduce de la norma examinada; las limitaciones no pueden ser de tal calibre que, de
facto, supongan la supresión de ese derecho.
No pueden en principio ser consideradas ilegales las limitaciones impuestas al uso de los locales
y viviendas de determinadas actividades, en cuanto constituyen uno de los posibles contenidos de
los estatutos. art.5 LPH
Fiestas particulares. Barbacoas
La celebración de reuniones concurridas o fiestas en el piso o local puede constituir una actividad
molesta para el resto de los copropietarios, siempre que se den una serie de condiciones (horas
intempestivas, acumulación excesiva de personas, música a excesivo volumen, golpes, voces,
etc.) que ocasionen al resto de los copropietarios del inmueble una serie de incomodidades o
molestias superiores a las que se derivan de la convivencia normal.
La actividad incómoda debe ser notoria, esto es, que tenga lugar en el interior de la vivienda y
repercuta o trascienda fuera de la misma, produciendo molestias a terceras personas que habiten
en el mismo inmueble; requiere que sus efectos trasciendan o tengan efectividad sobre las personas
que los sufren.
Los niveles de ruido permitidos son los que cada municipio establezca en su ordenanza y demás
disposiciones administrativas. Son molestas las reuniones y fiestas con ruidos en horas nocturnas
y de madrugada. No es necesario solicitar permiso previo a la Comunidad, salvo que se vayan a
utilizar elementos comunes del inmueble.
La Comunidad puede regular este tipo de actividad a través del Reglamento de Régimen Interior,
instrumento que articula una serie de reglas para la buena convivencia de los propietarios como
la limitación de ruidos a partir de determinadas horas, ruidos que serán molestos con
independencia de que superen o no los límites administrativamente fijados.
En este sentido, cabe considerar molestas las reuniones y fiestas con ruidos en horas nocturnas y
de madrugada. SAP León de 20 octubre de 1997
Sin entrar en disquisiciones éticas o en cuestiones sobre la bondad o malicia de estas actividades,
lo cierto es que han sido invariablemente conceptuadas como inmorales por la jurisprudencia
siendo además incómodas, no sólo por el flujo de personas extrañas al inmueble que generan y
que dificulta a los demás propietarios el normal y adecuado uso y disfrute de sus viviendas, sino
también porque la naturaleza de estas actividades puede trastocar las bases de una convivencia
normal y pacífica, y ocasionar molestias y enfrentamientos.
Según establece la LPH, cualquiera de los propietarios o la propia comunidad podría ejercitar la
denominada acción de cesación de esa actividad pudiendo conseguir la resolución del contrato de
arrendamiento, si el piso estuviera alquilado, o incluso la privación del uso del piso o local hasta
un periodo de dos años. La acción de cesación tiene por objeto impedir la realización de
actividades, dañosas, molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.
Pero, dada la desaparición del término” inmoral" en la regulación de la LPH, deberá probarse que
el ejercicio de la prostitución en el inmueble causa molestias al resto de los ocupantes.
El ejercicio de la prostitución no es un delito y no puede ser calificado como una actividad ilícita,
con independencia del calificativo moral que deba atribuírsele. Así, per se, el ejercicio de la
prostitución en un piso o local no puede calificarse como una actividad prohibida.
Ahora bien, ello no excluye que nos encontremos ante una actividad molesta, ya que es el
modo de ejercicio de la actividad y sus consecuencias (molestias) lo que puede determinar que la
actividad sea molesta. Y no hay duda de que determinadas actividades son más susceptibles de
generar molestias que otras y, entre ellas, podemos afirmar con rotundidad que se encuentra la
prostitución. De hecho, los pronunciamientos judiciales que la califican como prohibida no
se basan en su carácter ilícito, sino en las molestias que causa en la comunidad.
Para poder calificar como molesta y, por ende, prohibida la actividad debe acreditarse que la
actividad supone molestias a la comunidad que exceden de lo tolerable por los ruidos en horas de
descanso, llamadas erróneas a los telefonillos, altercados que se producen, trasiego de numerosas
personas a altas horas de la noche, no dejar la puerta cerrada, problemas de seguridad.
Lo expuesto tiene reflejo en numerosos pronunciamientos judiciales que tratan la cuestión.
A título de ejemplo, la SAP Valencia de 10 junio de 2011, recoge la fundamentación de primera
instancia que advierte "la actividad... es notoriamente molesta para los comuneros, que tienen que
soportar la entrada y salida de desconocidos durante todo el día, la suciedad inherente a ese acceso
incontrolado, los ruidos, voces y música a cualquier hora y las llamadas intempestivas, incluso
con expresiones soeces, para que se les abra la puerta del patio". Hay que tener presente que el
ejercicio de la prostitución no es un delito en nuestro ordenamiento, por ello tampoco sería
encuadrable en el supuesto de actividades ilícitas. Cuestión diferente se produce cuando del
ejercicio de la prostitución se lucran terceros, pues esta conducta si es constitutiva de delito.
Por otra parte, un local de sex-shop puede verse afectado por el D 2414/1961 de 30 noviembre de
1961 de 30 de Noviembre por el que se aprueba el Reglamento de actividades molestas,
insalubres, nocivas y peligrosas, por razones de salubridad y seguridad. STS Sala 3ª de 5 octubre
de 1999
Falta de higiene Se puede definir como falta de higiene en el ámbito de la Propiedad Horizontal,
cualquier actividad industrial que atente contra la salud de los usuarios de los diversos
departamentos del inmueble, así como el hecho de que el ocupante de un departamento, por su
extrema falta de limpieza y el descuido de los residuos orgánicos, atente contra la salubridad del
inmueble. art.7 LPH
Si se trata de actividades no permitidas en los estatutos, o dañosas para la finca, de las que
pudieran derivarse infecciones, aparición de roedores o cucarachas y riesgo de incendio, puede
condenarse al propietario a la privación del uso del inmueble.
Teniendo en cuenta las consecuencias que pudieran derivarse de la realización de actividades
insalubres, la Comunidad de Propietarios haciendo uso de la facultad que le otorga la LPH, bien
a través del requerimiento por parte del presidente de la Comunidad, podría solicitar la privación
del uso del local por tiempo máximo de tres años.
OTROS SUPUESTOS
Los propietarios están obligados a contribuir con los gastos de comunidad, mediante cuotas
ordinarias normalmente mensuales, que se refieren al gasto corriente de la comunidad y a las
derramas o gastos extraordinarios que se generen en la finca, que ambos casos deberán se
aprobadas mediante acuerdos de junta de propietarios.
El impago de dichas cuotas constituye el presupuesto fundamental para poder ejercer esta acción
judicial, es el incumplimiento efectivo de la obligación de pago por parte del propietario, la ley no
diferencia entre deudas derivadas de gastos ordinarios y gastos extraordinarios, sino que se refiere,
en general, a los gastos generales. que no sean susceptibles de individualización, como claramente
se lee en el art.9.1.f LPH .
No es aceptable, que un propietario se limite a dejar de abonar las cuotas comunitarias que le sean
reclamadas, como exponente de su discrepancia con la reclamación realizada, sino que debe, en su
caso, impugnar el acuerdo adoptado con base a las razones que estime oportunas.
"no puede un propietario oponerse a la reclamación de la derrama aprobada mediante la
Junta de Propietarios, sin haberla impugnado."
En ocasiones las comunidades que al amparo del principio de la autonomía de la voluntad pueden
eximir a determinados propietarios, pero considera inaplicable a los mismos la exención, cuanto
se trata de sustituir o modificar el elemento común, como puede ser un ascensor, ya que éstos
afectan al conjunto del edificio y producen un incremento de valor que beneficia a todos los
titulares inmobiliarios de la finca.
La SAP Madrid de 19 septiembre de 2007 , que afirma que todas las cláusulas estatutarias
exonerativas, debe ser objeto de interpretación restrictiva, en cuanto supone una excepción a la
regla general contenida en el art.9.1.e LPH , que establece, sin exclusiones, la obligación de
contribuir todos los copropietarios a los gastos comunes en proporción a su cuota de participación.
RECLAMACION DE CUOTAS
Tiene una gran importancia la adecuada preparación del procedimiento monitorio, cumpliendo
con las normas del art. 21 de la Ley de Propiedad Horizontal art.21 LPH , y así gozar de la mayor
seguridad posible en el éxito final. Las reglas fundamentales a tener en cuenta son las siguientes:
Con ello se consigue que, cuando el deudor sea requerido, tenga en su mano una completa relación
del débito y de las juntas donde nacieron las obligaciones de pago, pues de esta manera no podrá
aducir luego falta de información y no se admitirá alegar en su defensa cualquier defecto, que será
considerado como una oposición extemporánea.
No es, por tanto, imprescindible el notario, ni el acto de conciliación; basta un burofax con acuse
de recibo, incluso el mismo telegrama; son medios más aconsejables, rápidos y económicos,
desde luego siempre que, sea cual fuere el medio elegido, se faciliten los detalles de la
liquidación de la deuda.
En cuanto a la carta certificada, caben dudas al respecto y ofrece ciertos riesgos, ya que quizá el
deudor podría alegar que dentro no había ese requerimiento, quedando en la valoración judicial
aceptar o no esta alegación.
Cuando el deudor no reside en la finca y no ha designado otro domicilio, el asunto no ofrece
problemas, pues este mismo precepto se remite al art. 9, y, como ya sabemos, la regla
h)art.9.1.h LPH permite que sea suficiente, cuando los otros medios no han tenido resultado,
colocar la notificación en el tablón de anuncios de la finca o en lugar destinado al efecto. Lo que
realmente importa, de una u otra forma, en definitiva, es cumplir los requisitos y seguir los trámites
que al fin señala la Ley. Esto último vale igualmente cuando el propietario que reside en el
extranjero tiene el piso cerrado y no ha dejado designado domicilio en España, como exige el
citado art. 9,1,h). Pues bien, sin perjuicio de que también se le pueda remitir carta al país de
residencia, por cortesía o cumpliendo acuerdos de junta, eso no evita tener que cumplir con los
requisitos de la ley española en el sentido de que se coloque la notificación en el citado tablón de
la finca.
Ahora bien, una vez que se ha entrado en el juicio monitorio, las notificaciones judiciales deben
seguir las normas de la LEC , y si falta domicilio habrá que acudir a la vía de los edictos que
recoge el art. 164art.164 LEC , al que se remite el 815,2 art.815.2 LEC , no sirviendo ya el repetido
tablón o lugar adecuado del inmueble.
Contenido de la notificación. Es suficiente con una copia del Acta del acuerdo de la Junta o una
carta que indique los detalles de la liquidación de la deuda aprobada, a la vez que se requiere para
el pago un plazo prudencial, habitualmente quince días.
Reitero la conveniencia o necesidad de que el acuerdo de la Junta contenga suficiente detalle, con
la finalidad de ofrecer un conocimiento completo al propietario deudor, evitando con ello una
posterior oposición en el procedimiento alegando falta de información previa.
ÓRGANOS DE LA COMUNIDAD
Aunque la LPH, hable en ocasiones que los componentes de la Junta son los propietarios de los
diferentes pisos y locales, hay que entender que dicha mención es aplicable a los propietarios de
cualesquiera de los elementos privativos.
El derecho a asistir a las Juntas constituye un derecho inderogable e irrenunciable, por lo que
cualquier cláusula en este sentido debe tenerse por no puesta.
Tampoco sería eficaz cualquier cláusula que atribuya una posición favorable en la Junta a
determinados propietarios, otorgándoles un voto plural o un coeficiente de voto superior al que
ostente en la Comunidad, por ejemplo, si se otorgara un voto de calidad al presidente o
Administrador en caso de empate.
Como excepción al derecho a tener la condición de miembro de la Junta a todo propietario, cabe
citar el caso de la agrupación de Comunidades, en las que serán los Presidentes de las
Comunidades agrupadas quienes ejercerán los derechos de miembro en la Junta de nivel superior,
“en representación” del conjunto de los propietarios de cada Comunidad; representación que no
será personal y expresa sino colectiva, ya que requerirá la previa obtención de un acuerdo
mayoritario en el seno de la Junta de Propietarios de la Comunidad a la que representan. art.24.3
LPH
Otros posibles asistentes a la Junta
Aunque los componentes naturales de la Junta son los propietarios la LPH, no prohíbe la
presencia en el desarrollo de la sesión de otras personas, bien, como meros espectadores, bien
como asesores letrados de los Propietarios o en cualquier otro concepto, siempre que las
circunstancias concurrentes no pongan objeción y la Presidencia lo permita.
En cuanto a si los propietarios pueden ir asesorados por sus propios letrados, no se establece que
tengan derecho a asistir a la Junta acompañados de estos últimos. art.15 LPH
Parece lógico que puedan asistir los sujetos que desempeñan los cargos de la Comunidad, aunque
no sean propietarios, por ejemplo, el Administrador, así como los peritos y técnicos ajenos a la
Comunidad que el presidente, convoque para que la Junta pueda deliberar asuntos sobre los que
puedan dar la oportuna información.
Respecto de los posibles ocupantes de los pisos y locales en calidad de arrendatarios, cabe destacar
que las Juntas de Propietarios, están compuestas por los diferentes titulares dominicales del
edificio, de ahí que resulte inapropiado calificarlas como Juntas de Vecinos.
La LPH regula minuciosamente determinados aspectos de la Junta, pero omite hacer ninguna
referencia a su forma de celebración, que debe ser necesariamente democrática.
Aunque la Ley no diga nada al respecto, el hecho de que sea el presidente el que deba hacer la
Convocatoria y pueda determinar cuando deben convocarse Juntas extraordinarias, indica que
debe ser él quien presida estas reuniones, moderando el debate. Como afirma la SAP Barcelona de
17 junio de 2002, en las juntas debe haber un presidente que dirija la reunión.
Obviamente, en las juntas convocadas por la cuarta parte de los copropietarios, o por número de
éstos que represente el 25% de las cuotas de participación ante la oposición o inactividad del
presidente, será el promotor o promotores de la junta los que presidan y moderen la celebración
de ésta.
Ante la inasistencia de quien ejerce ese cargo, se deberá designar a alguien que actúe como tal,
siendo los promotores de la reunión los que actúan como presidente, con independencia de que no
se autodenominen así. SAP Barcelona de 17 junio de 2002
En ella debe darse opción de intervenir y expresar sus opiniones y pareceres a todos aquellos
copropietarios que lo deseen, sin que pueda privárseles injustificadamente de la palabra.
En el caso de los copropietarios morosos privados del derecho de voto, la regla del art.15.2 LPH
, no alcanza a la privación del derecho de intervenir en las deliberaciones de la junta y exponer
sus puntos de vista sobre los diferentes temas debatidos, aunque no pueda intervenir en la
votación.
Cabe considerar que esta doctrina del TS debe resultar también plenamente aplicable al supuesto
de celebración de juntas en idiomas propios de las Comunidades Autónomas
1.- El recurso a la convocatoria por esta vía es consecuencia de la aplicación de un precepto legal
que persigue una concreta finalidad, dar a conocer al propio comunero interesado la existencia de
una próxima reunión en que se debaten temas de interés para los integrantes de la Comunidad a
la que pertenece.
2.- La publicación en el tablón no tiene una finalidad punitiva o de escarnio para el comunero,
sino que tiene como misión advertir al mismo de la celebración de una Junta, y de que en la misma
no podrá computarse su voto a menos que antes de su celebración esté al día de su contribución.
5.- Para que no se entienda que queda afectado el comunero, la posibilidad que ofrece el art.
9.1,h,2 LPH, de notificar la convocatoria de Junta al comunero – en su caso con la inclusión del
listado de morosos privados del derecho al voto – mediante la colocación de dicha comunicación
en el tablón de anuncios de la comunidad, o en lugar visible de uso general habilitado al efecto,
se encuentra condicionada, inexorablemente para su validez, a que, previamente, la citación se
hubiera intentado en el domicilio que el referido comunero hubiera comunicado a la comunidad
o, en su defecto, en el piso o local perteneciente a la propia comunidad (art. 9,1,h,1 LPH), sin que
puede recurrirse a dicho procedimiento en forma directa.
6.- Esos datos de carácter personal solo se utilizan con la finalidad que establece la ley de
propiedad horizontal para determinar cuál de los copropietarios, como consecuencia de ser
deudores de la comunidad, están privados del derecho de voto en la junta, estando por lo tanto el
uso y la publicidad limitada de esos datos personales, amparados por la ley.
7.- Con todo ello, la publicación limitada a la comunidad de propietarios de una lista interna de
comuneros que no han pagado sus cuotas no tiene porqué constituir un fichero comprendido en el
ámbito de la ley de protección de datos
PRESIDENTE
El presidente, y la Junta de Propietarios, aparecen en la LPH como los dos órganos básicos e
imprescindibles de la Comunidad de Propietarios, Ostentan las facultades más importantes
respecto del funcionamiento y dirección de la Comunidad.
A La junta corresponde conocer y decidir en los asuntos de interés general para la comunidad
acordando las medidas necesarias o convenientes para el mejor servicio (art.13.5 LPH ).
Esa competencia legal no puede desaparecer por una concepción dictatorial de la figura del
presidente. Una aplicación de la norma adecuada a la realidad social presente (art.3.1 CC ) rechaza
cualquier concepción doctrinal que elimine las competencias de la junta a favor del autoritarismo
de la figura del presidente .
Entre las competencias del presidente no se encuentra la de poder celebrar actos o negocios para
los que no está apoderado, como son aquellos cuya competencia se atribuye a la junta de
propietarios.
El presidente no suple la voluntad de la junta con la suya, sino que necesariamente ha de actuar
ejecutando los acuerdos tomados por la junta en su esfera de competencias.
Otra cosa distinta es que en casos de necesidad urgente pueda velar unilateralmente por intereses
de la comunidad, lo cual no debe prohibirse en razón de la misma urgencia y necesidad, si bien
dando cuenta inmediata a la junta para que adopte las decisiones pertinentes.
Las competencias del presidente de la comunidad en cuanto a su actuación deben atenerse a las
instrucciones de la junta, y al mismo tiempo a las del administrador de la comunidad, siempre que
este último obre dentro de los límites de su competencia, y no tomar iniciativas que correspondan
exclusivamente a la junta o al administrador (SAP Málaga de 11 diciembre de 2014).
Fue la STS de 19 de junio de 1965 la que abrió paso a la teoría de la llamada “representación
orgánica” de la Propiedad Horizontal.
Pese a las críticas que dicha teoría ha merecido por parte de algunas opiniones procedentes del
campo doctrinal, sigue siendo la teoría dominante y sirve para conferir al presidente de la
comunidad de propietarios la personalidad necesaria para comparecer en juicio, como legitimado
activo, y actuar en nombre de su Comunidad.
El presidente como representante de la Comunidad está legitimado procesalmente para ejercitar
en juicio las acciones que correspondan a la comunidad frente a otro comunero o frente a terceros.
También, está legitimado extraprocesalmente “legitimatio ad causam”, si bien necesita
autorización de la Junta para actuar, salvo excepciones legales o atendiendo a la urgencia de
determinadas situaciones. La legitimación del presidente se le otorga por la LPH, que debe
siempre desarrollar su actividad atendiendo al fin de la Comunidad.
El Presidente ha de ser un propietario y su cargo es obligatorio, salvo que los propietarios, por ser
menos de cuatro, se hubiesen acogido al régimen de administración del art.398 CC . Por su gestión
responde ante la Junta y puede ser removido del cargo. También, la LPH le ofrece la posibilidad
de renunciar al cargo por motivos justificados. que debe exponer ante la Junta y ante el Juez.
art.13 LPH
Respecto a la capacidad necesaria, para el desempeño del cargo de presidente, la LPH no hace
ninguna referencia, exigiendo únicamente, ser propietario ( art.13.2 LPH ).
A pesar del silencio de la Ley, el presidente ha de tener un cierto grado de capacidad puesto que
además de su función de representante desarrolla también una función de gestión de los asuntos de
la comunidad cuando reúne el cargo de administrador, o sin reunirlo, cuando tiene la obligación de
actuar urgentemente.
En este sentido, una parte de la doctrina entiende que el presidente ha de tener plena capacidad
de obrar, esto es, ha de ser mayor de edad y no sufrir incapacitación judicial, debido a que su
cargo tiene carácter personal. Otro sector doctrinal, entiende que puede ser un incapaz siempre
que esté representado por su representante legal.
El menor emancipado puede ser presidente, puesto que sólo deberá estar asistido por curador para
la realización de los actos que se enumeran en el art.323 CC . El CC admite que el mandatario
sea un menor emancipado ( art.1716 CC ).
Los menores e incapacitados, por sí mismos, no pueden ser presidentes de la comunidad.
Fundamentación que encuentra sentido en el art.1716 CC a sensu contrario, y en el art.1263
CC que limita a menores e incapaces la posibilidad de contratar, al señalar que los actos
consecuencia de ello serán anulables ( art.1300 CC ).
El cargo de presidente tiene carácter obligatorio y está impuesto por la Ley. Así el art.13.2 LPH,
dice expresamente que el nombramiento será obligatorio. La obligatoriedad se fundamenta en el
carácter imprescindible y esencial de este órgano que representa a la Comunidad en juicio y fuera
de él.
No es inamovible, pues puede haber casos en que la negativa a su asunción, por razones de
imposibilidad física u otras, más allá de la mera conveniencia, estén justificadas, y es por ello por
lo que la propia ley prevé que el propietario designado, podrá solicitar su relevo al juez dentro
del mes siguiente a su acceso al cargo, invocando las razones que le asistan para ello.
El juez, a través del procedimiento de equidad establecido en el art.17.7 LPH , resolverá de plano
lo procedente, designando en la misma resolución al propietario que hubiera de sustituir, en su
caso, al presidente en el cargo hasta que se proceda a nueva designación en el plazo, que se
determine en la resolución judicial.
ADMINISTRADOR
La LPH prevé la posibilidad de que una misma persona, propietaria de un elemento privativo,
asuma los cargos de secretario y Administrador junto al de presidente. art.13.5 LPH
En principio, la acumulación de cargos es la regla general, salvo que haya un acuerdo sobre el
desdoblamiento de cargos. art.13.6 LPH
Si los cargos de secretario y Administrador, los ostenta persona distinta a la del presidente, se
exige acuerdo mayoritario de la Junta, o bien, previsión en los Estatutos. art.13.5 LPH
Si el presidente acumula los cargos de secretario y Administrador asumirá las facultades de los
mismos. Por ello, como Administrador podría tener una retribución siempre que exista un acuerdo
de la mayoría, pues en otro caso es gratuito,
Cuando el cargo de Administrador recaiga sobre un propietario y no exista pacto expreso sobre
la retribución, resulta aplicable la presunción iuris tantum de gratuidad contenida en el art. 1711
CC, salvo que el propietario designado Administrador tenga como profesión la administración de
fincas, en cuyo caso se presume retribuido.
La decisión sobre si el administrador sea un propietario o una persona ajena a la comunidad debe
ser adoptada por la Junta de propietarios, órgano al que el art.14 LPH otorga competencia para el
nombramiento y remoción de las personas que deben ocupar los cargos de la comunidad evidente
que la administración de inmuebles
Los administradores deben tener cualificación suficiente y legalmente reconocida son los
requisitos exigidos por el art. 13.6 LPH; para ejercer legalmente la profesión de Administrador
de Fincas es requisito indispensable estar colegiado, entendiendo por tal ejercicio profesional aquel
en el que se dan las notas fundamentales de habitualidad y remuneración.
Entre las infinitas funciones que la Junta de Propietarios puede asignar al Administrador se citan,
a título de ejemplo, las siguientes:
- Puede atribuirse al administrador la función de seleccionar y contratar a las personas que deben
prestar sus servicios a la Comunidad (portero, jardinero, socorrista).
- La gestión de determinados elementos comunes (pisos o locales, derecho de servidumbre para
la instalación de carteles). Ahora bien, el Administrador solamente estará legitimado para
arrendar los elementos comunes a personas ajenas a la Comunidad, cuando exista un acuerdo de
la Junta de Propietarios adoptado por el voto favorable de las tres quintas partes del total de los
propietarios que, a su vez, representen las tres quintas partes de las cuotas de participación, tal y
como establece el art.17.3 LPH .
El Administrador está obligado, en todo caso, a rendir cuentas de estas actuaciones al final de
cada ejercicio económico
RESPONSABILIDAD DE LA COMUNIDAD
Según lo establecido en el vigente art.22 LPH, que la Comunidad responderá de sus deudas con
todos los fondos y créditos a su favor, dicha obligación alcanza a todos los copropietarios, en
tanto que conforme al art.9.1.e LPH vienen obligados a contribuir, con arreglo a la cuota de
participación fijada en el título o a lo especialmente establecido, a los gastos generales para el
adecuado sostenimiento del inmueble, sus servicios, cargas y responsabilidades que no sean
susceptibles de individualización. Por lo tanto, si la responsabilidad es de la Comunidad en su
conjunto y no de uno o unos copropietarios en particular, todos están obligados a participar en el
pago.
En el caso de que se hayan ocasionado daños a un copropietario, o a un elemento privativo del
inmueble, se plantea la cuestión de si a la indemnización a la que vendría obligada la Comunidad,
habría de contribuir el copropietario perjudicado por el siniestro
Pues bien, no hay unanimidad en la doctrina dada la falta de aclaración jurisprudencial y
normativa al respecto, si bien, la doctrina se inclina por que también debe participar el
copropietario perjudicado en el pago de la indemnización.
Este criterio, ha tenido acogida en el art.10.2 LPH , para las sanciones administrativas impuestas
por no ejecución de las órdenes dictadas por la autoridad competente, de las cuales se hará
responsable al propietario que se oponga o demore injustificadamente la ejecución de las mismas
1. Reipersecutoriedad: El titular puede perseguir la cosa cualquiera que sea la persona que la tenga.
Esta característica quiebra en ocasiones por los intereses de terceros que han adquirido de buena
fe ej. a non domino.
2. Exclusión: el titular puede adoptar medidas tendentes a evitar intromisiones o perturbaciones de
terceros. Así el Código Civil reconoce al propietario de un fundo las facultades de deslinde,
amojonamiento y cerramiento.
3. Preferencia: Por regla general los derechos reales colisionan al recaer sobre una misma cosa, lo
que lleva a establecer reglas de preferencia de unos sobre otros. En este sentido juega un papel
fundamental la prioridad registral, en sus dos vertientes: prelativa y excluyente.
Antes de pasar a enumerar tales diferencias, debemos apuntar que han existido algunas voces
doctrinales aisladas que rechazan esta distinción, defendiendo una noción monista de los derechos
subjetivos patrimoniales. Así para la tesis obligacionista de FERRARA todos los derechos
patrimoniales lo son de obligación (los pretendidos derechos reales serían derechos de obligación
en que el sujeto pasivo es la colectividad). Pero la generalidad de los autores considera esta
distinción como uno de los pilares del Derecho Civil y apunta las siguientes diferencias entre
ambas figuras que enumeramos brevemente aunque existan ciertos matices, discusiones y figuras
fronterizas en las que no podemos ahora detenernos.
- El SUJETO PASIVO del derecho real lo constituye la generalidad de las personas a las que se
impone el deber general de respeto y abstención; mientras que en el derecho de obligación lo es
la persona o personas determinadas o determinables que ocupan la posición deudora, a quien el
acreedor puede exigirle la prestación.
- En cuanto a su OBJETO, los derechos reales recaen sobre cosas (corporales o incorporales)
mientras que el objeto de los derechos de crédito es la prestación consistente en dar, hacer o no
hacer alguna cosa. (art.1088 C.c.)
- La EFICACIA de los derechos reales es erga omnes, por lo que son derechos de los llamados
absolutos; mientras que es inter partes en los derechos de obligación, por lo que son derechos
relativos.
- En orden a su COMPATIBILIDAD CON OTROS, los derechos reales son por lo general
“derechos de exclusión”: fuera de los casos de cotitularidad los derechos reales o bien no pueden
coexistir entre ellos (p.e, dos propiedades sobre el mismo bien) o deben establecerse reglas para
determinar su preferencia o rango (p.e. dos hipotecas sobre el mismo bien). Por contra se habla
de los derechos de obligación como “derechos de
unión”: no hay propiamente preferencias entre los derechos de crédito (aunque sí la haya en cuanto
al orden para satisfacer los mismos a cargo del patrimonio de un mismo deudor cuando éste se
torna insuficiente).
- El PRINCIPIO RECTOR básico en materia de derechos de obligación es el de autonomía
de la voluntad (1255 CC); en cambio este principio se restringe tremendamente en materia de
derechos reales, inspirados por el principio de orden público. Estas restricciones a la autonomía
de la voluntad se manifiestan a la hora de constituir los derechos reales tanto en el fondo (lo
veremos más adelante al estudiar las teorías del numerus clausus y numerus apertus) como en la
forma, pues el principio de libertad de forma del 1278 CC quiebra en materia de derechos reales,
ya que con frecuencia se exigirá para su constitución documento público ad probationem (art.
1280 CC) o incluso ad solemnitatem (hipoteca, superficie).
- El CONTRATO es por sí solo fuente de los derechos de obligación conforme al 1089 CC; en
cambio debe ir seguido de la tradición para constituir derechos reales, por exigencia del art. 609
CC que recoge la teoría del título y el modo.
- La PRESCRIPCIÓN de los derechos reales puede ser adquisitiva y extintiva, mientras que para
los derechos de crédito sólo cabe esta última, pues no son susceptibles de usucapión.
- En cuanto a su DURACIÓN se dice que los derechos reales tienen vocación de
permanencia (ello no significa que sean perpetuos, pero sí que satisfacen el interés de su titular
mientras los ostenta). En cambio los derechos reales tienen naturaleza
transitoria, pues por regla general es al extinguirse mediante el debido cumplimiento de la
prestación cuando su titular ve satisfecho su interés.
- La INSCRIPCIÓN REGISTRAL está en principio reservada a los derechos reales, siendo el
Registro de la Propiedad ajeno a los derechos de obligación. No obstante conviene adelantar, sin
perjuicio del estudio detallado que se hará en los temas de Derecho Hipotecario, que existen
excepciones en ambos sentidos:
- Por un lado, existen ciertos derechos reales que no son susceptibles de inscripción en el
Registro de la Propiedad, a saber:
1. Los derechos reales sobre bienes muebles pues conforme al art. 1 LH El Registro de la Propiedad
tiene por objeto la inscripción o anotación de los actos y contratos relativos al dominio y
demás derechos reales sobre bienes inmuebles. Aunque hoy debe tenerse en cuenta la
existencia del Registro de Bienes Muebles, al que acceden por ejemplo los vehículos a motor o
la maquinaria industrial, lo que lleva a algunos autores a abandonar la distinción tradicional entre
muebles e inmuebles por considerar más práctico diferenciar entre bienes registrables y no
registrables.
2. La posesión, al disponer el art 5 LH que los títulos referentes al mero y simple hecho de poseer
no serán inscribibles.
3. Aquellos que por tener su origen directamente en la Ley no necesitan de publicidad registral
para ser eficaces frente a terceros, como la servidumbre natural de aguas (552 CC) o los retractos
legales (37.3 LH).
4. Las servidumbres aparentes, entendidas por ROCA SASTRE como aquellas que nacen de hechos
que deben herir necesariamente los sentidos, y respecto de las que el TS admite su oponibilidad
a terceros pese a no figurar inscritas.
- Y por otra parte existen derechos personales que sí tienen acceso al Registro de la Propiedad:
La propia DGRN y el TS han utilizado en casos como estos la expresión ius ad-rem, pero lo cierto
es que lo hacen más como un recurso literario o un tributo a la tradición jurídica que como una
categoría jurídica con sustantividad propia.
Señalábamos como una característica básica de los derechos reales su inmediatividad, que implica
que el titular de un derecho real lo ejercita sin necesidad de intervención ajena. Por ello no hay
un sujeto pasivo determinado, sino que lo es la colectividad, que tiene un deber genérico de
respeto y abstención.
Pero esta regla general tiene excepciones: hay situaciones en que aparte del deber general de
respeto se impone a un sujeto pasivo determinado la obligación de llevar a cabo una concreta
prestación en beneficio o al servicio del titular del derecho real constituido. Dicha prestación es
complementaria y accesoria, pero prestación en sentido técnico y propio. En nuestro Código Civil
encontramos los siguientes ejemplos:
- El artículo 533 prevé servidumbres positivas que imponen al dueño del predio sirviente la
obligación de hacer alguna cosa (lo que en Roma se conoció como servidumbres oneris ferendi).
- Los artículos 1604 y siguientes recogen como esencia del derecho real de censo la obligación del
censatario de pagar un canon o pensión al titular del derecho de censo o censualista (su origen, en
este caso es germánico y se encuentra en las llamadas reallasten, cargas reales aparejadas al
disfrute de un fundo).
La doctrina se divide sobre la conveniencia de crear una categoría jurídica específica para integrar
estos derechos reales:
- Algunos autores así lo consideran, bautizando estos supuestos como DERECHOS REALES IN
FACIENDO.
- Otros entienden que en estos supuestos existe un derecho real como cualquier otro, pero al que se
yuxtapone una OBLIGACIÓN PROPTER REM.
Estas obligaciones propter rem, ob rem, reales o ambulatorias son auténticas obligaciones en
sentido técnico jurídico. Su particularidad estriba en que su sujeto pasivo no está individualizado
o designado nominativamente, sino que lo será quien en cada momento sea titular de una cosa
(pudiendo liberarse en consecuencia de la obligación transmitiendo o abandonando la cosa).
Encontramos muchos ejemplos de este tipo de obligaciones en nuestro ordenamiento, junto a los
ya vistos destacan las de contribuir a los gastos de conservación:
- de la cosa común (395 CC)
- del predio dominante por el dueño del sirviente que se obligó a ello en las servidumbres
voluntarias (599 CC)
Las expresiones latinas numerus clausus y numerus apertus designan a las dos posiciones
enfrentadas en la controversia clásica sobre la admisibilidad de que los particulares puedan,
haciendo uso de la autonomía de la voluntad, crear derechos reales atípicos, distintos a los
recogidos y regulados legalmente.
Los defensores del NUMERUS APERTUS entienden que el catálogo de derechos reales
recogidos en la Ley es una lista abierta, a la que pueden añadirse nuevas figuras dibujadas por la
voluntad privada. Este el sistema que rige en el Derecho Francés, que favorece la adaptación del
Derecho a los constantes cambios de la realidad y a las nuevas necesidades socioeconómicas.
Quienes sostienen su vigencia en nuestro ordenamiento se apoyan fundamentalmente en tres
preceptos:
a. El art. 1255 CC: “Los contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que
tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral, ni al orden
público.”
b. El art. 2.2 LH, que determina la inscribibilidad de “Los títulos en que se constituyan, reconozcan,
transmitan, modifiquen o extingan derechos de usufructo, uso, habitación, enfiteusis, hipoteca,
censos, servidumbres y otros cualesquiera reales.”
c. Y el art. 7 RH, que en desarrollo del anterior dispone: “Conforme a lo dispuesto en el artículo 2
de la Ley , no sólo deberán inscribirse los títulos en que se declare, constituya, reconozca,
transmita, modifique o extinga el dominio o los derechos reales que en dichos párrafos se
mencionan, sino cualesquiera otros relativos a derechos de la misma naturaleza, así como
cualquier acto o contrato de trascendencia real que, sin tener nombre propio en derecho,
modifique, desde luego, o en el futuro, algunas de las facultades del dominio sobre bienes
inmuebles o inherentes a derechos reales. ”
Los defensores del NUMERUS CLAUSUS creen por el contrario que el derecho positivo
contiene una lista cerrada de derechos reales. Es el sistema que sigue el derecho alemán, que
facilita la llevanza del Registro y refuerza la seguridad jurídica, pues basta conocer el nomen iuris
de un derecho real para saber con precisión el alcance y contenido de las facultades que confiere
a su titular. Quienes defienden que este es el sistema vigente en nuestro derecho rebaten los
argumentos anteriores:
a) Entienden que el principio de autonomía de la voluntad del artículo 1255 no juega en el ámbito
de los derechos reales, pues éstos están presididos por un principio de orden público. Y así lo
demuestra que no haya una norma similar al 1255 en el Libro II del Código.
b) Consideran que la expresión “otros cualesquiera reales” del art. 2.2 LH no se refiere a derechos
reales atípicos, sino a otros regulados -o que se regulen en un futuro- en la Ley, pero no
enumerados en la breve lista del 2.2, como por ejemplo la anticresis.
c) Y rechazan que el artículo 7 RH pueda ser decisorio en una cuestión de tamaña importancia como
ésta, dado su rango reglamentario.
- Que deben evitarse vinculaciones perpetuas de los bienes, lo que conlleva necesaria fijación de
plazos de duración y ejercicio.
- Que se cumplan con las exigencias del principio registral de determinación, perfilando con
claridad todos los aspectos sobre contenido y ejercicio del derecho.
- Que no se trate de garantías reales, pues las normas sobre concurrencia y prelación de créditos y
ejecución de garantías reales son imperativas (no obstante, lo cual la propia DGRN invocó en
resolución de 8 de junio de 2011 la teoría del numerus apertus para justificar la admisibilidad de
la controvertida hipoteca en mano común)
Una vez expuestas las teorías del numerus clausus y del numerus apertus vamos a estudiar a
continuación los derechos reales típicos en el ordenamiento jurídico español.
Para ello vamos a tratar de sistematizarlos encajándolos en la clasificación que de los mismos
hace CASTÁN, y que responde al siguiente esquema:
1. DERECHOS REALES SOBRE COSAS CORPORALES: CASTÁN los clasifica a su vez en
derechos de protección provisoria y de protección definitiva:
EL USUFRUCTO, que conforme al 467CC da derecho a disfrutar los bienes ajenos con
obligación de conservar su forma y sustancia salvo que la Ley o el título de su constitución
autoricen otra cosa.
EL USO, que da derecho a percibir de los bienes ajenos los que basten para satisfacer las
necesidades del usuario y su familia, aunque esta aumente. (524CC)
LA HABITACION, que da la facultad a su titular de ocupar en casa ajena las piezas necesarias
para sí y para las personas de su familia. (524 CC)
LA SERVIDUMBRE, gravamen impuesto sobre un inmueble a favor de otro perteneciente a
distinto dueño (servidumbre predial, a que se refiere el 530 CC) o a favor de una o varias personas
o de una colectividad (servidumbre personal, admitida por el 531 CC)
LOS CENSOS, ya que pese a regularse en el Libro IV del CC producen acción real sobre la finca
gravada (1623 CC). La generalidad de la doctrina considera que mientras los censos reservativo
y consignativo son derechos reales limitados, el enfitéutico es un supuesto de dominio dividido
(las facultades del derecho pleno de propiedad se distribuyen entre dos personas, sin que ninguna
sea considerada dueño en exclusiva. De ahí la terminología “dueño directo” y “dueño útil”).
EL DERECHO DE SUPERFICIE, que permite edificar o plantar en suelo ajeno, adquiriendo
un derecho de propiedad temporalmente limitada sobre lo edificado o plantado. Aparece
simplemente mencionado en el CC, pero se recoge en los artículos 16 y 30 del Reglamento
Hipotecario y cuenta con una más amplia regulación en su vertiente urbanística.
LOS DERECHOS DE SOBREELEVACIÓN Y SUBEDIFICACIÓN: Permiten a su titular
elevar plantas sobre un edificio o realizar construcciones bajo su subsuelo, adquiriendo la
propiedad de lo sobreelevado o subedificado. No los menciona el Código Civil, pero los recoge
el 16 RH.
EL DERECHO DE APROVECHAMIENTO POR TURNOS DE BIENES INMUEBLES, que
atribuye a su titular la facultad de disfrutar, con carácter exclusivo, durante un período específico
de cada año, consecutivo o alterno, un alojamiento susceptible de utilización independiente por
tener salida propia a la vía pública o a un elemento común del edificio en el que estuviera
integrado y que esté dotado, de modo permanente, con el mobiliario adecuado al efecto, así como
del derecho a la prestación de los servicios complementarios (regulado hoy en el Real Decreto-
ley 8/2012, de 16 de marzo, que sustituye a la Ley de 15 de diciembre de 1998).
LA PRENDA, (1863ss CC) que es un derecho real de garantía, que recae sobre bienes muebles y
que implica desplazamiento posesorio.
LA HIPOTECA, regulada tanto en el CC como en la LH y definida por ROCA SASTRE como
derecho real de garantía, de realización de valor, en garantía de una obligación generalmente
pecuniaria, de carácter accesorio e indivisible y de constitución registral, que recae directa e
inmediatamente sobre bienes inmuebles, ajenos y enajenables que permanecen en poder del
propietario.
LA ANTICRESIS. (1881 CC) En su origen fue un pacto accesorio añadido a la hipoteca, que no
alcanzó autonomía como derecho real autónomo hasta la Codificación, caracterizado por recaer
sobre inmuebles fructíferos, dando derecho a percibir los frutos para cobrarse con ellos los
intereses y el capital de la deuda garantizada.
LA HIPOTECA MOBILIARIA Y PRENDA SIN DESPLAZAMIENTO. Hoy aparecen
reguladas en Ley de 16 de diciembre de 1954. Son derechos reales de garantía sobre bienes
muebles, pero que a diferencia de la prenda ordinaria no implican desplazamiento posesorio, lo
que suplen a través de su publicidad registral
A la hora de determinar cuál es la ley aplicable a las relaciones jurídico-reales en que aparece un
elemento de extranjería, se han defendido históricamente dos teorías:
- La llamada teoría estatutaria defendía la aplicación al dominio y derechos reales sobre bienes
inmuebles de la lex rei sitae (ley del lugar de situación), mientras que a los muebles se aplicaría
la ley personal de su titular, ya que éstos no tenían una ubicación fija.
- SAVIGNY en cambio propugnaba aplicar la lex rei sitae tanto a los muebles como a los
inmuebles, lo que consideraba ventajoso tanto para el Estado, que ejercería su soberanía sobre su
territorio, como para los particulares, que podrían conocer con mayor seguridad la ley aplicable
a su tráfico jurídico. Esta es la postura que sigue nuestro Código tras la reforma del Título
Preliminar por la Ley de Bases de 17 de marzo de 1973 y el Decreto de 31 de mayo de 1974.
Dispone el apartado 1º del Artículo 10 CC:
1. La posesión, la propiedad y los demás derechos sobre bienes inmuebles, así como su publicidad,
se regirán por la Ley del lugar donde se hallen.
En cambio, la lex rei sitae no se aplica en cambio a los aspectos de capacidad y forma, para los
que habrá que estar a los artículos 9 y 11 CC
Por otra parte, se da entrada a la autonomía de la voluntad en el régimen de los “bienes en tránsito”
lo que se justifica con la vinculación estrecha que estos supuestos presentan con figuras
contractuales (sobretodo con contratos de vente y de transporte).
Los tres apartados siguientes del artículo 10 establecen que:
2. Los buques, las aeronaves y los medios de transporte por ferrocarril, así como todos los derechos
que se constituyan sobre ellos, quedarán sometidos a la Ley del lugar de su abanderamiento,
matrícula o registro. Los automóviles y otros medios de transporte por carretera quedarán
sometidos a la Ley del lugar donde se hallen.
Los derechos de propiedad intelectual e industrial se protegerán dentro del territorio español de
acuerdo con la Ley española, sin perjuicio de lo establecido por los convenios y tratados
internacionales en los que España esa parte.
Dejando un lado lo relativo a títulos valores y propiedades incorporales, que constituyen en la
actualidad dos de las ramas más complejas a las que se enfrenta el Derecho Internacional Privado,
concluimos comentando que el hecho de que el apartado 2 dispense a los medios de transporte
por carretera un trato distinto a los demás, obedece tanto a razones de hecho o económicas
(distinto volumen de transporte) como de derecho o jurídicas (distintos efectos que tiene la
matriculación de unos y otros).
Artículo 467. El usufructo da derecho a disfrutar los bienes ajenos con la obligación
de conservar su forma y sustancia, a no ser que el título de su constitución o la ley autoricen otra
cosa.
Artículo 470. Los derechos y las obligaciones del usufructuario serán los que determine el título
constitutivo del usufructo; en su defecto, o por insuficiencia de éste, se observarán las
disposiciones contenidas en las dos secciones siguientes.
DERECHOS DEL USUFRUCTUARIO EN GENERAL
Estos derechos podemos clasificarlos en cuatro categorías:
1/ En primer lugar, el usufructuario tiene derecho a disfrutar.
Artículo 471. El usufructuario tendrá derecho a percibir todos los frutos naturales, industriales
y civiles, de los bienes usufructuados.
Respecto de los tesoros que se hallaren en la finca será considerado como extraño.
Artículo 4 7 2 . Los frutos naturales o industriales, pendientes al tiempo de comenzar el
usufructo, pertenecen al usufructuario.
Los pendientes al tiempo de extinguirse el usufructo pertenecen al propietario.
En los precedentes casos, el usufructuario, al comenzar el usufructo, no tiene obligación de
abonar al propietario ninguno de los gastos hechos; pero el propietario está obligado a abonar
al fin del usufructo, con el producto de los frutos pendientes, los gastos ordinarios de cultivo,
simientes y otros semejantes, hechos por el usufructuario.
Lo dispuesto en este artículo no perjudica los derechos de tercero, adquiridos al comenzar o
terminar el usufructo.
Artículo 473. Si el usufructuario hubiere arrendado las tierras o heredades dadas en usufructo,
y acabare éste antes de terminar el arriendo, sólo percibirán él o sus herederos y sucesores la
parte proporcional de la renta que debiere pagar el arrendatario.
Artículo 474. Los frutos civiles se entienden percibidos días por día, y pertenecen al
usufructuario en proporción al tiempo que dure el usufructo.
Y en cuanto a las accesiones, dice el Artículo 479. El usufructuario tendrá el derecho de disfrutar
del aumento que reciba por accesión la cosa usufructuada, de las servidumbres que tenga a su
favor, y en general de todos los beneficios inherentes a la misma.
2/ En segundo lugar, el usufructuario tiene derecho a mejorar la cosa usufructuada. Dicen así,
los artículos 487 y 488
Artículo 487. El usufructuario podrá hacer en los bienes objeto del usufructo las mejoras útiles
o de recreo que tuviere por conveniente, con tal que no altere su forma o su sustancia; pero no
tendrá por ello derecho a indemnización.
Podrá, no obstante, retirar dichas mejoras, si fuere posible hacerlo sin detrimento de los bienes.
Artículo 488. El usufructuario podrá compensar los desperfectos de los bienes con las mejoras
que en ellos hubiese hecho.
Es criticable esta regulación pues, como observan Díez Picazo & Gullón, tiende a mantener el
“status quo” en lugar de fomentar la mejora.
3/En tercer lugar, el usufructuario tiene derecho a ser respetado en su derecho de usufructo.
Artículo 489. El propietario de bienes en que otro tenga el usufructo podrá enajenarlos, pero no
alterar su forma ni sustancia, ni hacer en ellos nada que perjudique al usufructuario.
Artículo 503. El propietario podrá hacer las obras y mejoras de que sea susceptible
la finca usufructuada, o nuevas plantaciones en ella si fuere rústica, siempre que por tales actos
no resulte disminuido el valor del usufructo, ni se perjudique el derecho del usufructuario.
Sin olvidar que, en materia de servidumbres, dice el Artículo 595. El que tenga la propiedad de
una finca, cuyo usufructo pertenezca a otro, podrá imponer sobre ella, sin el consentimiento del
usufructuario, las servidumbres que no perjudiquen al derecho del usufructo.
4/ Y finalmente, el usufructuario tiene facultad de disposición sobre el usufructo.
Artículo 480. Podrá el usufructuario aprovechar por sí mismo la cosa usufructuada, arrendarla
a otro y enajenar su derecho de usufructo, aunque sea a título gratuito, pero todos los contratos
que celebre como tal usufructuario se resolverán al fin del usufructo, salvo el arrendamiento de
las fincas rústicas, el cual se considerará subsistente durante el año agrícola.
Artículo 491. El usufructuario, antes de entrar en el goce de los bienes, está obligado:
1. A formar, con citación del propietario o de su legítimo representante, inventario de todos ellos,
haciendo tasar los muebles y describiendo el estado de los inmuebles.
2. A prestar fianza, comprometiéndose a cumplir las obligaciones que le correspondan con arreglo
a esta sección.
Artículo 500. El usufructuario está obligado a hacer las reparaciones ordinarias que necesiten
las cosas dadas en usufructo.
Se considerarán ordinarias las que exijan los deterioros o desperfectos que procedan del uso
natural de las cosas y sean indispensables para su conservación. Si no las hiciere después de
requerido por el propietario, podrá éste hacerlas por sí mismo a costa del usufructuario.
Artículo 501. Las reparaciones extraordinarias serán de cuenta del propietario. El
usufructuario está obligado a darle aviso cuando fuere urgente la necesidad de hacerlas.
Artículo 502. Si el propietario hiciere las reparaciones extraordinarias, tendrá derecho a exigir
al usufructuario el interés legal de la cantidad invertida en ellas mientras dure el usufructo.
Si no las hiciere cuando fuesen indispensables para la subsistencia de la cosa, podrá hacerlas el
usufructuario; pero tendrá derecho a exigir del propietario, al concluir el usufructo, el aumento
de valor que tuviese la finca por efecto de las mismas obras. Si el propietario se negare a
satisfacer dicho importe, tendrá el usufructuario derecho a retener la cosa hasta reintegrarse
con sus productos.
2.3 Contribuciones y cargas: Como señala Díez Picazo, los términos contribuciones y cargas no son
sinónimos. La contribución alude a una obligación específica de naturaleza tributaria ([Link]:
impuesto). La carga es toda prestación que debe realizarse por razón de la cosa y supone la
existencia de una obligación “propter rem” ([Link]: pensiones de los censos a que está sometida la
finca dada en usufructo). En este sentido, dicen los artículos 504 y 505
Artículo 504. El pago de las cargas y contribuciones anuales y el de las que se consideran
gravámenes de los frutos, será de cuenta del usufructuario todo el tiempo que el usufructo dure.
Artículo 505. Las contribuciones que durante el usufructo se impongan
directamente sobre el capital, serán de cargo del propietario.
Si éste las hubiese satisfecho, deberá el usufructuario abonarles los intereses correspondientes a
las sumas que en dicho concepto hubiese pagado y, si las anticipare el usufructuario, deberá
recibir su importe al fin del usufructo.
2.4 Finalmente, el artículo 512 se refiere a los pleitos, al decir que: Serán de cuenta del
usufructuario los gastos, costas y condenas de los pleitos sostenidos sobre el usufructo.
Artículo 475. Si el usufructo se constituye sobre el derecho a percibir una renta o una pensión
periódica, bien consista en metálico, bien en frutos, o los intereses de obligaciones o títulos al
portador, se considerará cada vencimiento como productos o frutos de aquel derecho.
Si consistiere en el goce de los beneficios que diese una participación en una explotación
industrial o mercantil cuyo reparto no tuviese vencimiento fijo, tendrán aquéllos la misma
consideración.
En uno y otro caso se repartirán como frutos civiles.
Artículo 507. El usufructuario podrá reclamar por sí los créditos vencidos que formen parte del
usufructo si tuviese dada o diere la fianza correspondiente. Si estuviese dispensado de prestar
fianza o no hubiese podido constituirla, o la constituida no fuese suficiente, necesitará
autorización del propietario, o del Juez en su defecto, para cobrar dichos créditos.
El usufructuario con fianza podrá dar al capital que realice el destino que estime conveniente.
El usufructuario sin fianza deberá poner a interés dicho capital de acuerdo con el propietario; a
falta de acuerdo entre ambos, con autorización judicial; y, en todo caso, con las garantías
suficientes para mantener la integridad del capital usufructuado.
B. Usufructo de minas
El criterio del CC es bastante impreciso, pues no regula el usufructo de minas, sino el usufructo
de predios en que existan minas. Dicen así los artículos 476 a 478
Artículo 476. No corresponden al usufructuario de un predio en que existen minas los
productos de las denunciadas, concedidas o que se hallen en laboreo al principiar el usufructo,
a no ser que expresamente se le concedan en el título constitutivo de éste, o que sea universal.
Podrá, sin embargo, el usufructuario extraer piedras, cal y yeso de las canteras para
reparaciones u obras que estuviere obligado a hacer o que fueren necesarias.
Artículo 477. Sin embargo, de lo dispuesto en el artículo anterior, en el usufructo legal podrá el
usufructuario explotar las minas denunciadas, concedidas o en laboreo, existentes en el predio,
haciendo suya la mitad de las utilidades que resulten después de rebajar los gastos, que satisfará
por mitad con el propietario.
Artículo 478. La calidad de usufructuario no priva al que la tiene del derecho que a todos
concede la Ley de Minas para denunciar y obtener la concesión de las que existan en los predios
usufructuados, en la forma y condiciones que la misma ley establece.
No obstante, no conviene olvidar que la vigente ley de minas de 21 de julio de 1973 deja la
regulación del CC inadecuada y, prácticamente inaplicable.
Artículo 481. Si el usufructo comprendiera cosas que sin consumirse se deteriorasen poco a poco
por el uso, el usufructuario tendrá derecho a servirse de ellas, empleándolas según su destino, y
no estará obligado a restituirlas al concluir el usufructo sino en el estado en que se encuentren;
pero con la obligación de indemnizar al propietario del deterioro que hubieran sufrido
por su dolo o negligencia.
Artículo 482. Si el usufructo comprendiera cosas que no se puedan usar sin consumirlas, el
usufructuario tendrá derecho a servirse de ellas con la obligación de pagar el importe de su
avalúo al terminar el usufructo, si se hubiesen dado estimadas. Cuando no se hubiesen estimado,
tendrá el derecho de restituirlas en igual cantidad y calidad, o pagar su precio corriente al tiempo
de cesar el usufructo.
E. Usufructo sobre plantaciones y montes
Artículo 483. El usufructuario de viñas, olivares u otros árboles o arbustos podrá aprovecharse
de los pies muertos, y aun de los tronchados o arrancados por accidente, con la obligación de
reemplazarlos por otros.
Artículo 484. Si, a consecuencia de un siniestro o caso extraordinario, las viñas, olivares u otros
árboles o arbustos hubieran desaparecido en número tan considerable que no fuese posible o
resultase demasiado gravosa la reposición, el usufructuario podrá dejar los pies muertos, caídos
o tronchados a disposición del propietario, y exigir de éste que los retire o deje el suelo expedito.
Artículo 485. El usufructuario de un monte disfrutará todos los aprovechamientos que pueda
éste producir según su naturaleza.
Siendo el monte tallar o de maderas de construcción, podrá el usufructuario hacer en él las talas
o las cortas ordinarias que solía hacer el dueño, y en su defecto las hará acomodándose en el
modo, porción y épocas, a la costumbre del lugar.
En todo caso hará las talas o las cortas de modo que no perjudiquen a la conservación de la
finca.
En los viveros de árboles podrá el usufructuario hacer la entresaca necesaria para que los que
queden puedan desarrollarse convenientemente.
Fuera de lo establecido en los párrafos anteriores, el usufructuario no podrá cortar árboles por
el pie como no sea para reponer o mejorar alguna de las cosas usufructuadas, y en este caso
hará saber previamente al propietario la necesidad de la obra.
F. Usufructo sobre acciones judiciales
Artículo 486. El usufructuario de una acción para reclamar un predio o derecho real, u un bien
mueble, tiene derecho a ejercitarla y obligar al propietario de la acción a que le ceda para este
fin su representación y le facilite los elementos de prueba de que disponga. Si por consecuencia
del ejercicio de la acción adquiriese la cosa reclamada, el usufructo se limitará a sólo los frutos,
quedando el dominio para el propietario.
G. Usufructo de cosa común
Artículo 490. El usufructuario de parte de una cosa poseída en común ejercerá todos los
derechos que correspondan al propietario de ella referentes a la administración y a la
percepción de frutos o intereses. Si cesare la comunidad por dividirse la cosa poseída en común,
corresponderá al usufructuario el usufructo de la parte que se adjudicare al propietario o
condueño.
H. Usufructo sobre rebaño o piara de ganados
Artículo 508. El usufructuario universal deberá pagar por entero el legado de renta vitalicia o
pensión de alimentos.
El usufructuario de una parte alícuota de la herencia lo pagará en proporción a su cuota.
En ninguno de los dos casos quedará obligado el propietario al reembolso.
Añadiendo el pf. 4º que
El usufructuario de una o más cosas particulares sólo pagará el legado cuando la renta o
pensión estuviese constituida determinadamente sobre ellas.
Artículo 509. El usufructuario de una finca hipotecada no estará obligado a pagar las deudas
para cuya seguridad se estableció la hipoteca.
Si la finca se embargare o vendiere judicialmente para el pago de la deuda, el propietario
responderá al usufructuario de lo que pierda por este motivo
Castán considera que el usufructuario deberá pagar los intereses de la deuda, si se devengan, y
que también podrá pagar por el deudor para detener la acción hipotecaria del acreedor,
correspondiéndole en tal caso el derecho al reembolso del dueño y nudo propietario
Sin embargo, doctrina como la de Espín Cánovas o Castán Tobeñas entiende que estos derechos
se rigen en primer lugar por lo determinado en el título constitutivo y, por tanto, admiten la
posibilidad de que dicho título autorice la transmisión de tales derechos.
- Derechos del usuario: como hemos visto le corresponde percibir de los frutos de la cosa lo
suficiente para la satisfacción de sus necesidades y las de su familia.
Pero, además, dice el Artículo 526. El que tuviere el uso de un rebaño o piara de ganado, podrá
aprovecharse de las crías, leche y lana en cuanto baste para su consumo y el de su familia, así
como también del estiércol necesario para el abono de las tierras que cultive.
- Derechos del habitacionista: como vimos, ocupar en la casa las piezas necesarias para sí y para
las personas de su familia
Tras la reforma llevada a cabo por la ley de 18 Noviembre 2003 de Protección Patrimonial de las
personas con discapacidad, el artículo 822 del CC regula la “donación o legado de un derecho de
habitación”, derecho que incluso se atribuye ex lege al legitimario discapacitado que lo necesite,
en las condiciones que marca el precepto.
Con carácter general, pueden definirse las servidumbres como un gravamen real sobre una finca
o parte de ella por razón de una persona determinada (servidumbres personales) o de la situación
geográfica de otra finca para cuyo beneficio se constituyen (servidumbres prediales).
A la hora de abordar el estudio de los derechos reales en general y de las servidumbres en
particular, la doctrina habla de “derechos constituidos en favor de una de la finca y sobre otra”.
Es éste un evidente error conceptual en tanto que los derechos sólo se dan entre personas —en su
favor, concediendo acción, y en su contra, obligando—. Pero resulta mucho más plástico explicar
los derechos reales como si lo fueran de las fincas. En adelante, cualquier referencia de derechos
a favor del predio dominante o en perjuicio del sirviente debe entenderse siempre hecha respecto
del titular del predio dominante y obligaciones en perjuicio del sirviente. Y cuando se hable de
relación de predios, debe entenderse como relación de los titulares del dominio de cada uno de
los predios afectados.
Son dos, fundamentalmente, las clases de servidumbres existentes: personales y prediales —sin
perjuicio de que desarrollaremos este punto más abajo—. Las prediales son las definidas en el
artículo 530 CC que señala que “La servidumbre es un gravamen impuesto sobre un inmueble en
beneficio de otro perteneciente a distinto dueño. El inmueble a cuyo favor está constituida la
servidumbre, se llama predio dominante; el que la sufre, predio sirviente”. Las segundas se
definen en el artículo 531 CC, por el que “También pueden establecerse servidumbres en
provecho de una o más personas, o de una comunidad, a quienes no pertenezca la finca gravada”.
Naturaleza jurídica.
Puede describirse la naturaleza jurídica de las servidumbres de la siguiente manera:
1. Derecho real de goce en cosa ajena;
a. Real: recae directa e inmediatamente sobre la cosa misma y otorga a su titular una acción real,
conocida con la antigua denominación de “acción confesoria”. Esto diferencia a las servidumbres
(derechos reales) de los meros pactos de paso (derechos personales) por los que una persona deja
pasar a la otra por su finca (artículo 1.088 CC);
b. De goce: pues recae sobre alguno o algunos de los aprovechamientos o utilidades de la finca sobre
que se constituye;
c. En cosa ajena: las servidumbres se extinguen por consolidación. Esto, no obstante, en Cataluña
se prevé la constitución de servidumbres sobre finca propia (artículo 566-3 CCCat.) de manera
que el propietario de más de una finca puede constituir entre éstas las servidumbres que considere
convenientes. La reunión de dos fincas en el mismo propietario no extingue las servidumbres
constituidas entre ellas. El único titular de ambas fincas puede extinguirla y obtener su
cancelación en el registro de la propiedad, sin perjuicio de terceras personas;
2. Se distinguen del usufructo por: su duración el usufructo es temporal), objeto (el usufructo se
dirige a los frutos y la servidumbre al uso/ el usufructo recae sobre cualquier bien y la servidumbre
sólo sobre predios) y extensión el usufructo abarca, generalmente, todo el bien y la servidumbre
sólo parte de la finca)
3. Por la que el dueño del predio sirviente adquiere el derecho a hacer algo por sí mismo y
subsidiariamente el del sirviente queda obligado a no hacer, o permitir hacer algo, e incluso de
hacer algo por sí mismo.
Caracteres de las servidumbres.
Con carácter general:
1. Se diferencian de las limitaciones legales del dominio. Dentro de las servidumbres legales
distinguimos entre servidumbres autorizadas por la ley (servidumbres legales) y las ya
constituidas por ley (que son verdaderas limitaciones del dominio, como el caso de la servidumbre
de paso de la Ley de Costas);
2. Nunca se presumen por lo que deben ser probadas;
3. No son un límite automático al dominio, sino que deben constituirse (nos remitimos a lo dicho en
el punto 1);
4. No son gratuitas. El dueño del predio sirviente tiene derecho a una indemnización. Por tanto, la
disposición legal autorizando su constitución supone que el dueño de este predio sirviente no
podrá oponerse a su constitución, pero recibirá un precio (indemnización) una vez que se
constituyan;
5. En cuanto a su ejercicio se caracterizan porque:
a. No pueden existir sin una utilidad concreta;
b. Se ejercerán de conformidad con la finalidad prevista ex lege y de la manera menos gravosa
para el predio sirviente;
6. Se transmiten conjuntamente con la finca a la que sirven (artículo 534: “Las servidumbres son
inseparables de la finca a la que activa o pasivamente pertenecen”);
7. Son indivisibles. Artículo 535: “Las servidumbres son indivisibles. Si el predio sirviente se divide
entre dos o más, la servidumbre no se modifica y cada uno de ellos tiene que tolerarla en la parte
que le corresponda. Si es el predio dominante el que se divide entre dos o más, cada porcionero
puede usar por entero de la servidumbre, no alterando el lugar de su uso, ni agravándola de otra
manera”;
8. No son hipotecables, salvo la servidumbre de aguas. En línea con lo señalado anteriormente, el
artículo 108 LH establece que, a excepción de las de aguas, no se pueden hipotecar las
servidumbres a menos que lo sean conjuntamente con el predio dominante
Crítica.
La doctrina ha criticado el concepto dado por el CC en el artículo 530 por las siguientes
razones:
1. Define a la servidumbre en el aspecto meramente pasivo, como un gravamen, cuando lo
fundamental es su aspecto activo o de derecho real;
2. Se habla de “gravamen impuesto sobre un bien inmueble”, cuando no todas las categorías de
inmuebles pueden ser objeto de servidumbre, sino sólo los predios;
3. Presenta la servidumbre como una relación entre dos predios cuando realmente implica una
relación entre dos personas. A esto nos hemos referido más arriba;
4. Ciertamente no se halla en perfecta armonía con el 531, pues inicialmente se refiere únicamente
a los inmuebles para luego incluir las servidumbres personales; y, por último,
5. Omite la naturaleza del gravamen que constituye la servidumbre. Esto no constituye ninguna
especialidad respecto de las servidumbres puesto que tampoco se indica en ningún sitio que
hipoteca, prenda o anticresis sean derechos de naturaleza real. Sobre este particular nos hemos
detenido más arriba.
Son servidumbres prediales las constituidas sobre una finca —predio sirviente— por razón de las
necesidades de otra —predio dominante—, generalmente su situación física —falta de acceso del
predio dominante a una vía pública, por ejemplo—. Son servidumbres personales las constituidas
a favor de una persona, por razón de ésta — beneficiaria de la servidumbre— y no de la situación
geográfica de una finca, sobre otra finca —predio sirviente—.
Servidumbres prediales/reales y personales:
a. Servidumbres prediales/reales son aquellas que se constituyen en provecho de una persona, en
cuanto que propietaria de una finca determinada;
b. Servidumbres personales son aquellas que se establecen a favor de una o varias personas, o de
una comunidad, por su propia individualidad y no por el hecho de poseer un predio. En todo caso
es un derecho real, como toda servidumbre. El nombre de “personal” no debe llevarnos a
confusión en cuanto a la naturaleza del derecho;
1. Clases. La clasificación que hagamos más adelante para las servidumbres prediales resulta
perfectamente aplicable a las personales, por lo que lo que digamos allá deberá darse por
reproducido aquí. El CC regula esquemáticamente las servidumbres de pastos, leñas y demás
productos de los montes de propiedad particular, pero al lado de estas servidumbres personales
típicas, existen otras atípicas constituidas al amparo del principio de la autonomía de la voluntad.
Entre ellas:
a. Derecho a ocupar por una persona y sus descendientes la ventana o balcón de una casa en los
festejos. (Derecho balcón);
b. Derecho de palco o butaca. Derecho a ocupar el palco de determinadas localidades o un
determinado banco de cierta iglesia; y, por último,
c. Derecho a cazar en finca ajena
d. Derecho de extracción de piedra de una finca (RDGRN 03-06-2011; en este caso, se trataba de
una cesión de aprovechamiento de piedra por 500 años. La DGRN concluye que se trata de una
servidumbre personal diferente del usufructo);
3. Contenido. Será el determinado por el título de constitución y, en su defecto, por las disposiciones
del CC relativas a las servidumbres prediales. Además, al contrario que las prediales, son
transmisibles, pues según el artículo 107 LH las servidumbres de pastos, leñas y otras análogas
son hipotecables. No se aplica por tanto el artículo 534 CC;
4. Extinción. A las causas de extinción que veremos para las prediales, hay que añadir la muerte del
titular (DÍEZ-PICAZO). ALBALADEJO entiende que podrá pactarse en el título constitutivo la
perpetuidad, doctrina respaldada por el TS. Además, según DÍEZ-PICAZO son redimibles
unilateralmente (artículos 603 y 604 CC por analogía).
2. Positivas y negativas. Artículo 533. “Las servidumbres son además positivas o negativas. Se
llama positiva la servidumbre que impone al dueño del predio sirviente la obligación de dejar
hacer alguna cosa o de hacerla por sí mismo, y negativa la que prohíbe al dueño del predio
sirviente hacer algo que le sería lícito sin la servidumbre”;
3. Legales y voluntarias. Artículo 536 CC: “Las servidumbres se establecen por la ley o por la
voluntad de los propietarios. Aquéllas se llaman legales, y estas voluntarias”.
6. Defender el dueño del eventual predio sirviente la inexistencia de la servidumbre por medio de
la acción negatoria;
2. Artículo 543. “El dueño del predio dominante podrá hacer, a su costa, en el predio sirviente las
obras necesarias para el uso y conservación de la servidumbre, pero sin alterarla ni hacerla más
gravosa. Deberá elegir para ello el tiempo y la forma convenientes a fin de ocasionar la menor
incomodidad posible al dueño del predio sirviente”;
3. Artículo 544. “Si fuesen varios los predios dominantes, los dueños de todos ellos estarán
obligados a contribuir a los gastos de que se trata el artículo anterior, en proporción al beneficio
que a cada cual reporte la obra.
El que no quiera contribuir podrá eximirse renunciando a la servidumbre en provecho de los
demás.
Si el dueño del predio sirviente se utilizare en algún modo de la servidumbre, estará obligado a
contribuir a los gastos en la proporción antes expresada, salvo pacto en contrario”;
4. Artículo 545. “El dueño del predio sirviente no podrá menoscabar de modo alguno
el uso de la servidumbre constituida.
Sin embargo, si por razón del lugar asignado primitivamente, o de la forma establecida para el
uso de la servidumbre, llegara ésta a ser muy incómoda al dueño del predio sirviente, o le privase
de hacer en él obras, reparos o mejoras importantes, podrá variarse a su costa, siempre que
ofrezca otro lugar o forma igualmente cómodos, y de suerte que no resulte perjuicio alguno al
dueño del predio dominante o a los que tengan derecho al uso de la servidumbre”.
iii. Cómputo del tiempo. Artículo 538 CC. “Para adquirir por prescripción las servidumbres a que
se refiere el artículo anterior, el tiempo de la posesión se contará: en las positivas, desde el día
en que el dueño del predio dominante, o el que haya aprovechado la servidumbre, hubiera
empezado a ejercerla sobre el predio sirviente; y en las negativas, desde el día en que el dueño
del predio dominante hubiera prohibido, por un acto formal, al del sirviente la ejecución del
hecho que sería lícito sin la servidumbre”;
iv. Posible contradicción. Parece que, respecto a las servidumbres negativas, que no son aparentes,
este precepto está en contradicción en el artículo 539 CC que rechaza la usucapión de dichas
servidumbres. MANRESA salva la antinomia afirmando que dichas servidumbres negativas son
una simple consecuencia de otras positivas como ocurre con la de no levantar o no edificar que
lleva implícita la de luces;
v. En Cataluña se excluye expresamente la posibilidad de adquirir una servidumbre por usucapión;
3. Constitución por signo aparente o destino del padre de familia.
a. Artículo 541 CC "La existencia de un signo aparente de servidumbre entre dos fincas, establecido
por el propietario de ambas, se considerará, si se enajenare una, como título para que la
servidumbre continúe activa y pasivamente, a no ser que, al tiempo de separarse la propiedad de
las dos fincas, se exprese lo contrario en el título de enajenación de cualquiera de ellas, o se
haga desaparecer aquel signo antes del otorgamiento de la escritura";
b. nque el CC aluda impropiamente a la continuación activa o pasiva de la servidumbre, artículo se
refiere a una creación ex novo de la misma ya que antes de la enajenación no existía una
servidumbre, sino una utilidad fáctica entre dos fincas del mismo propietario;
c. La doctrina y la jurisprudencia interpretan la palabra "enajenación" en un sentido amplio
comprendiendo tanto a título oneroso como lucrativo;
d. El TS ha ido extendiendo progresivamente el ámbito de aplicación de este artículo. Así, se
considera aplicable:
i. Al caso de finca única que tenga establecido el signo aparente entre sus diversas partes o
porciones; y, por último,
ii. Al caso en que el signo no ha sido establecido por el propietario, sino por sus causantes o
antecesores.
Modificación.
La modificación de las servidumbres puede tener lugar:
1. Por convenio de los interesados. No es más que un desarrollo del artículo 594 CC al que ya nos
referimos. No obstante, téngase en cuenta los límites fijados por el artículo 551 CC, que señala
que “Las servidumbres que impone la ley en interés de los particulares, o por causa de utilidad
privada, se regirán por las disposiciones del presente título, sin perjuicio de lo que dispongan las
leyes, reglamentos y ordenanzas generales u locales sobre policía urbana o rural. Estas
servidumbres podrán ser modificadas por convenio de los interesados cuando no lo prohíba la ley
ni resulte perjuicio a tercero”;
2. Por modificación voluntaria del dueño del predio sirviente del lugar y forma de uso de la
servidumbre para evitar un sacrificio excesivo o innecesario al dueño del predio sirviente, en
armonía con la exigencia del ejercicio civiliter del derecho de servidumbre (artículo 545 CC);
3. Por modificación externa del predio dominante o sirviente, por analogía con el artículo 546.3 CC,
cuando los predios vengan a tal estado que, si bien no imposibilita el uso de la servidumbre, si ha
de ser modificado el mismo;
4. Por prescripción. Artículo 547 CC: "La forma de prestar la servidumbre podría prescribirse
como la servidumbre misma y de la misma manera";
5. La doctrina entiende que:
a. En perjuicio del predio dominante pueden modificarse por prescripción toda clase de
servidumbres, ya que todas son susceptibles de prescripción extintiva;
b. En perjuicio del predio sirviente, sólo podría modificarse las continuas y aparentes, únicas
susceptibles de prescripción adquisitiva.
1. Por reunirse en una misma persona la propiedad del predio dominante y la del sirviente.
2. Por el no uso durante veinte años. Este término principiará a contarse desde el día en que hubiera
dejado de usarse la servidumbre respecto a las discontinuas; y desde el día en que haya tenido
lugar un acto contrario a la servidumbre respecto a las continuas.
3. Cuando los predios vengan a tal estado que no pueda usarse de la servidumbre; pero ésta revivirá
si después el estado de los predios permitiera usar de ella, a no ser que cuando sea posible el
uso, haya transcurrido el tiempo suficiente para la prescripción, conforme a lo dispuesto en el
número anterior.
4. Por llegar el día o realizarse la condición, si la servidumbre fuera temporal o condicional.
5. Por la renuncia del dueño del predio dominante.
6. Por la redención convenida entre el dueño del predio dominante y el del sirviente”.
La enumeración del artículo 546 no es exhaustiva. Existen otras causas de extinción como:
1. la expropiación forzosa;
2. la resolución del derecho del constituyente o, por último,
3. las consignadas en el título constitutivo.
Como excepción a la extinción, el artículo 548 CC señala que "Si el predio dominante
perteneciera a varios en común, el uso de la servidumbre hecho por uno impide la prescripción
respecto de los demás.
Son servidumbres voluntarias las constituidas únicamente por voluntad de las partes sin que exista
previsión legal que autorice a exigirla por parte del dueño del predio dominante.
Elementos personales.
Pese a lo dicho en el artículo 594 CC ("Todo propietario de una finca […]”), podrá constituir la
servidumbre cualquier persona que detente un derecho sobre la finca — resultando discutida si
esta relación ha de ser real o sólo personal— siempre que el ejercicio de este derecho autorice o
precise de la constitución de la servidumbre para su ejercicio. Puede entonces distinguirse entre:
1. servidumbre constituida por el dueño de los futuros predios dominante y/o sirviente. Se
regirán por las reglas generales de capacidad de las partes teniendo en cuenta que, como
gravamen, es un negocio de disposición y no de mera administración. Su duración será la fijada
en el negocio constitutivo de la servidumbre y, por tanto, podrá ser indefinida (que no perpetua);
2. servidumbre constituida por personas distintas de los dueños de los futuros predios
dominante y/o sirviente. La servidumbre se extinguirá al tiempo de extinguirse el título que
detentaba el concesionario de la servidumbre (esto es, el usufructo). Por tanto, la servidumbre
queda limitada en el tiempo no sólo por su título constitutivo sino por la duración del título del
que la constituyera;
3. Recuérdese aquí lo dicho más arriba sobre la distinción entre los derechos reales de servidumbre
y los simples acuerdos personales de paso.
En cuanto a la regulación:
a. Artículo 595 CC. “El que tenga la propiedad de una finca, cuyo usufructo pertenezca a otro,
podrá imponer sobre ella, sin el consentimiento del usufructuario, las servidumbres que no
perjudiquen al derecho del usufructo”.
b. Artículo 596 CC. “Cuando pertenezca a una persona el dominio directo de una finca y a otra el
dominio útil, no podrá establecerse sobre ella servidumbre voluntaria perpetua sin el
consentimiento de ambos dueños”.
c. Artículo 597 CC. “Para imponer una servidumbre sobre un fundo indiviso se necesita el
consentimiento de todos los copropietarios. La concesión hecha solamente por algunos quedará
en suspenso hasta tanto que la otorgue el último de todos los partícipes o comuneros. Pero la
concesión hecha por uno de los copropietarios separadamente de los otros obliga al concedente
y a sus sucesores, aunque lo sean a título particular, a no impedir el ejercicio del derecho
concedido”.
Elementos reales.
En cuanto al contenido de estas servidumbres, será el libremente pactado por las partes sin otro
límite que el fijado por ley. Deberá tratarse de verdaderos derechos reales y no meros pactos
personales de paso. En este sentido, RDGRN 02-11-2009. por el que la constitución de
servidumbre atribuyendo al predio dominante el uso exclusivo sobre rasante de parte del sirviente,
con la posibilidad de darle cualquier destino o uso permitido por el Ayuntamiento, debe
considerarse válida. Ha de admitirse en base el principio de numerus apertus de derechos reales.
No se contraviene ninguna prohibición legal y no se puede imponer a los otorgantes la figura de
la propiedad horizontal o conjunto inmobiliario.
En cuanto a su regulación:
1. Artículo 598 CC "El título y, en su caso, la posesión de la servidumbre adquirida por
prescripción, determinan los derechos del predio dominante y las obligaciones del sirviente. En
su defecto se regirá la servidumbre por las disposiciones del presente título que le sean
aplicables";
2. Artículo 599 CC. “Si el dueño del predio sirviente se hubiere obligado, al constituirse la
servidumbre, a costear las obras necesarias para el uso y conservación de la misma, podrá
librarse de esta carga abandonando su predio al dueño de la dominante”. A este respecto:
- GARCÍA GOYENA, a la vista de los términos del artículo consideran que el abandono
ha de ser total;
- ROCA considera que no cabe la interpretación literal del precepto, pues:
i. Por un lado, impera una interpretación restrictiva por ser las servidumbres una limitación ad extra
del dominio;
ii. Por otro, exigir abandono total podría dar lugar a enriquecimiento injusto;
iii. Por tanto, será suficiente abandonar la parte del predio afectada por la servidumbre.
Aparte de lo ya dicho en general, para las servidumbres personales, señalar que el Código Civil
regula específicamente como personales voluntarios la servidumbre de pastos, leñas y otros
aprovechamientos forestales en los artículos 600 a 604 CC.
1. Artículo 600 CC. La comunidad de pastos sólo podrá establecerse en lo sucesivo por concesión
expresa de los propietarios, que resulte de contrato o de última voluntad, y no a favor de una
universalidad de individuos y sobre una universalidad de bienes, sino a favor de determinados
individuos y sobre predios también ciertos y determinados. La servidumbre establecida conforme
a este artículo se regirá por el título de su institución.
2. Artículo 601 CC. La comunidad de pastos en terrenos públicos, ya pertenezcan a los Municipios,
ya al Estado, se regirá por las leyes administrativas.
3. Artículo 602 CC. Si entre los vecinos de uno o más pueblos existiere comunidad de pastos, el
propietario que cercare con tapia o seto una finca, la hará libre de la comunidad. Quedarán, sin
embargo, subsistentes las demás servidumbres que sobre la misma estuviesen establecidas. El
propietario que cercare su finca conservará su derecho a la comunidad de pastos en las otras
fincas no cercadas.
4. Artículo 603 CC. El dueño de terrenos gravados con la servidumbre de pastos podrá redimir
esta carga mediante el pago de su valor a los que tengan derecho a la servidumbre. A falta de
convenio, se fijará el capital para la redención sobre la base del 4 por 100 del valor anual de los
pastos, regulado por tasación pericial.
5. Artículo 604 CC. Lo dispuesto en el artículo anterior es aplicable a las servidumbres
establecidas para el aprovechamiento de leñas y demás productos de los montes de propiedad
particular.
4. SERVIDUMBRES LEGALES
Introducción.
Con carácter general, pueden definirse las servidumbres como un gravamen real sobre una finca
o parte de ella por razón de una persona determinada (servidumbres personales) o de la situación
geográfica de otra finca para cuyo beneficio se constituyen (servidumbres prediales). En concepto
legal para las prediales viene dado en el artículo 530 CC que señala que “La servidumbre es un
gravamen impuesto sobre un inmueble en beneficio de otro perteneciente a distinto dueño. El
inmueble a cuyo favor está constituida la servidumbre, se llama predio dominante; el que la sufre,
predio sirviente”. Y a las legales se refiere específicamente el artículo 536 CC por el que “Las
servidumbres se establecen por la Ley o por la voluntad de los propietarios. Aquellas se llaman
legales y estas voluntarias”.
En esta unidad estudiaremos las servidumbres legales. Debe distinguirse entre servidumbres
legales y limitaciones del dominio. Por las primeras, la ley autoriza a una persona —dueño del
futuro predio dominante— a exigir la constitución de la servidumbre por lo que la ley ni las
constituye automáticamente ni lo hace gratuitamente. Es preciso, pues, un acuerdo de los dueños
de los futuros predios dominante y sirviente y que aquél pague a este el precio —o indemnización
según algunos autores— de la misma. En todo caso, una vez solicitada su constitución por el
dueño del predio dominante, el del sirviente no podrá negarse a ella. El caso de las limitaciones
legales (como la servidumbre de paso a que se refiere la Ley de Costas) es muy distinto. En estos
casos, la Ley no sólo reconoce la servidumbre —mejor dicho, la limitación del dominio— sino
que, además, la deja ya constituida. No es preciso, pues, ni acuerdo de las partes ni indemnización:
son, pues, automáticas y gratuitas.
Clases de servidumbres legales
Art. 549 CC “Las servidumbres impuestas por la ley tienen por objeto la utilidad pública o
el interés de los particulares.
Art. 550 CC “Todo lo concerniente a las servidumbres establecidas para utilidad pública o comunal
se regirá por las leyes y reglamentos especiales, y, en su defecto, por las disposiciones del presente
título”.
Art. 551 CC: “Las servidumbres que impone la ley en interés de los particulares o por causa de
utilidad privada, se regirán por las disposiciones del presente título, sin perjuicio de lo que dispongan
las leyes, reglamentos y ordenanzas generales o locales sobre policía urbana o rural. Estas
servidumbres podrán ser modificadas por convenio de los interesados, cuando no la prohiba la ley
no resulte perjuicio a terceros”.
1. A justificar que puede disponer del agua y que ésta es suficiente para el uso a que la destina.
2. A demostrar que el paso que solicita es el más conveniente y menos oneroso para tercero. 3.
A indemnizar al dueño del predio sirviente en la forma que se determine por las leyes y reglamentos.
Artículo 559 CC. No puede imponerse la servidumbre de acueducto para objeto de interés privado,
sobre edificios, ni sus patios o dependencias, ni sobre jardines o huertas ya existentes.
Artículo 560 CC. La servidumbre de acueducto no obsta para que el dueño del predio sirviente
pueda cerrarlo y cercarlo, así como edificar sobre el mismo acueducto de manera que éste no
experimente perjuicio, ni se imposibiliten las reparaciones y limpias necesarias.
Artículo 561 CC. Para los efectos legales la servidumbre de acueducto será considerada como
continua y aparente, aun cuando no sea constante el paso del agua, o su uso dependa de las
necesidades del predio dominante, o de un turno establecido por días o por horas.
Artículo 562 CC. El que para dar riego a su heredad o mejorarla, necesite construir parada o
partidor en el cauce por donde haya de recibir el agua, podrá exigir que los dueños de las márgenes
permitan su construcción, previo abono de daños y perjuicios, incluso los que se originen de la nueva
servidumbre a dichos dueños y a los demás regantes.
Artículo 563 CC. El establecimiento, extensión, forma y condiciones de las servidumbres de aguas
de que se trata en esta sección, se regirán por la ley especial de la materia en cuanto no se halle
previsto en este Código.
Regulación específica de servidumbres en el TR de la Ley de Aguas.
Artículo 47 TRLA. Obligaciones de los predios inferiores.
1. Los predios inferiores están sujetos a recibir las aguas que naturalmente y sin obra del
hombre desciendan de los predios superiores, así como la tierra o piedra que arrastren en su curso.
Ni el dueño del predio inferior puede hacer obras que impidan esta servidumbre ni el del superior
obras que la agraven.
2. Si las aguas fueran producto de alumbramiento, sobrantes de otros aprovechamientos o se
hubiese alterado de modo artificial su calidad espontánea, el dueño del predio inferior podrá
oponerse a su recepción, con derecho a exigir resarcimiento de daños y perjuicios, de no existir la
correspondiente servidumbre.
1. Los organismos de cuenca podrán imponer, con arreglo a lo dispuesto en el Código Civil y
en el Reglamento de esta Ley, la servidumbre forzosa de acueducto, si el aprovechamiento del
recurso o su evacuación lo exigiera.
2. Con arreglo a las mismas normas, los organismos de cuenca podrán imponer las
servidumbres de saca de agua y abrevadero, de estribo de presa y de parada o partidor, así como
las de paso, cuando se trate de garantizar el acceso o facilitar el mismo a zona de dominio público
de los cauces, para usos determinados, incluyendo los deportivos y recreativos, y, en general, cuantas
servidumbres estén previstas en el Código Civil.
3. El expediente de constitución de servidumbre deberá reducir, en lo posible, el gravamen que
la misma implique sobre el predio sirviente.
4. La variación de las circunstancias que dieron origen a la constitución de una servidumbre
dará lugar, a instancia de parte, al correspondiente expediente de revisión, que seguirá los mismos
trámites reglamentarios que los previstos en el de constitución.
5. El beneficiario de una servidumbre forzosa deberá indemnizar los daños y perjuicios
ocasionados al predio sirviente de conformidad con la legislación vigente.
Artículo 564 CC. El propietario de una finca o heredad, enclavada entre otras ajenas y sin salida
a camino público, tiene derecho a exigir paso por las heredades vecinas, previa la correspondiente
indemnización.
Si esta servidumbre se constituye de manera que pueda ser continuo su uso para todas las
necesidades del predio dominante estableciendo una vía permanente, la indemnización consistirá en
el valor del terreno que se ocupe y en el importe de los perjuicios que se causen en el predio sirviente.
Cuando se limite al paso necesario para el cultivo de la finca enclavada entre otras y para la
extracción de sus cosechas a través del predio sirviente sin vía permanente, la indemnización
consistirá en el abono del perjuicio que ocasione este gravamen.
Artículo 565 CC. La servidumbre de paso debe darse por el punto menos perjudicial al predio
sirviente, y, en cuanto fuere conciliable con esta regla, por donde sea menor la distancia del
predio dominante al camino público.
Artículo 566 CC. La anchura de la servidumbre de paso será la que baste a las necesidades del
predio dominante.
Artículo 567 CC. Si, adquirida una finca por venta, permuta o partición, quedare enclavada entre
otras del vendedor, permutante o copartícipe, éstos están obligados a dar paso sin indemnización,
salvo pacto en contrario.
Artículo 568 CC. Si el paso concedido a una finca enclavada deja de ser necesario por haberla
reunido su dueño a otra que esté contigua al camino público, el dueño del predio sirviente podrá
pedir que se extinga la servidumbre, devolviendo lo que hubiera recibido por indemnización.
Lo mismo se entenderá en el caso de abrirse un nuevo camino que dé acceso a la finca enclavada.
Artículo 569 CC. Si fuere indispensable para construir o reparar algún edificio pasar materiales
por predio ajeno, o colocar en él andamios u otros objetos para la obra, el dueño de este predio
está obligado a consentirlo, recibiendo la indemnización correspondiente al perjuicio que se le
irrogue.
Artículo 570 CC. Las servidumbres existentes de paso para ganados, conocidas con los nombres de
cañada, cordel, vereda o cualquiera otro, y las de abrevadero, descansadero y majada, se regirán
por las ordenanzas y reglamentos del ramo, y, en su defecto, por el uso y costumbre del lugar.
Sin perjuicio de los derechos legítimamente adquiridos, la cañada no podrá exceder en todo caso
de la anchura de 75 metros, el cordel, de 37 metros 50 centímetros, y la vereda de 20 metros.
Cuando sea necesario establecer la servidumbre forzosa de paso o la de abrevadero para ganados,
se observará lo dispuesto en esta sección y en los artículos 555 y 556. En este caso la anchura no
podrá exceder de 10 metros.
SERVIDUMBRE DE MEDIANERIA
Es el derecho que los propietarios contiguos tienen sobre los muros o setos divisorios de sus
respectivas fincas. CASTÁN TOBEÑAS entiende que es una comunidad especial, calificándola
como comunidad de utilización o de derechos. Es interesante observar cómo en el derecho suizo
estos derechos de medianería se pueden configurar también como comunidades romanas siempre que
la medianera se apoye en parte sobre propiedades de dos titulares distintos.
Artículo 571 CC. La servidumbre de medianería se regirá por las disposiciones de este título y por
las ordenanzas y usos locales en cuanto no se opongan a él, o no esté prevenido en el mismo.
Artículo 572 CC. Se presume la servidumbre de medianería mientras no haya un título, o signo
exterior, o prueba en contrario:
1. En las paredes divisorias de los edificios contiguos hasta el punto común de elevación.
2. En las paredes divisorias de los jardines o corrales sitos en poblado o en el campo.
3. En las cercas, vallados y setos vivos que dividen los predios rústicos.
Artículo 573 CC. Se entiende que hay signo exterior, contrario a la servidumbre de medianería:
1. Cuando en las paredes divisorias de los edificios haya ventanas o huecos abiertos.
2. Cuando la pared divisoria esté por un lado recta y a plomo en todo su paramento, y por el otro
presente lo mismo en su parte superior, teniendo en la inferior relex o retallos.
3. Cuando resulte construida toda la pared sobre el terreno de una de las fincas, y no por mitad entre
una y otra de las dos contiguas.
4. Cuando sufra las cargas de carreras, pisos y armaduras de una de las fincas, y no de la contigua.
5. Cuando la pared divisoria entre patios, jardines y heredades esté construida de modo que la
albardilla vierta hacia una de las propiedades.
6. Cuando la pared divisoria, construida de mampostería, presente piedras llamadas pasaderas, que
de distancia en distancia salgan fuera de la superficie sólo por un lado y no por el otro.
7. Cuando las heredades contiguas a otras defendidas por vallados o setos vivos no se hallen cerradas.
En todos estos casos la propiedad de las paredes, vallados o setos se entenderá que pertenece
exclusivamente al dueño de la finca o heredad que tenga a su favor la presunción fundada en
cualquiera de los signos indicados.
Artículo 574 CC. Las zanjas o acequias abiertas entre las heredades se presumen también
medianeras, si no hay título o signo que demuestre lo contrario.
Hay signo contrario a la medianería cuando la tierra o broza sacada para abrir la zanja o para su
limpieza se halla de un solo lado, en un solo lado, en cuyo caso la propiedad de la zanja pertenecerá
exclusivamente al dueño de la heredad que tenga a su favor este signo exterior.
Artículo 575 CC. La reparación y construcción de las paredes medianeras y el mantenimiento
de los vallados, setos vivos, zanjas y acequias, también medianeros, se costeará por todos los
dueños de las fincas que tengan a su favor la medianería, en proporción al derecho de cada uno.
Sin embargo, todo propietario puede dispensarse de contribuir a esta carga renunciando a la
medianería, salvo el caso en que la pared medianera sostenga un edificio suyo.
Artículo 576 CC. Si el propietario de un edificio que se apoya en una pared medianera quisiera
derribarlo, podrá igualmente renunciar a la medianería, pero serán de su cuenta todas las
reparaciones y obras necesarias para evitar, por aquella vez solamente, los daños que el derribo
pueda ocasionar a la pared medianera.
Artículo 577 CC. Todo propietario puede alzar la pared medianera, haciéndolo a sus expensas
e indemnizando los perjuicios que se ocasionen con la obra, aunque sean temporales.
Serán igualmente de su cuenta los gastos de conservación de la pared, en lo que ésta se haya
levantado o profundizado sus cimientos respecto de cómo estaba antes; y además la indemnización
de los mayores gastos que haya que hacer para la conservación de la pared medianera por razón
de la mayor altura o profundidad que se le haya dado.
Si la pared medianera no pudiese resistir la mayor elevación, el propietario que quiera levantarla
tendrá obligación de reconstruirla a su costa; y, si para ello fuere necesario darle mayor espesor,
deberá darlo de su propio suelo.
Artículo 578 CC. Los demás propietarios que no hayan contribuido a dar más elevación,
profundidad o espesor a la pared, podrán, sin embargo, adquirir en ella los derechos de
medianería, pagando proporcionalmente el importe de la obra y la mitad del valor del terreno
sobre el que se le hubiese dado mayor espesor.
Artículo 579 CC. Cada propietario de una pared medianera podrá usar de ella en proporción
al derecho que tenga en la mancomunidad; podrá, por lo tanto, edificar apoyando su obra en la
pared medianera, o introduciendo vigas hasta la mitad de su espesor, pero sin impedir el uso
común y respectivo de los demás medianeros.
Para usar el medianero de este derecho ha de obtener previamente el consentimiento de los demás
interesados en la medianería; y, si no lo obtuviere, se fijarán por peritos las condiciones necesarias
para que la nueva obra no perjudique a los derechos de aquéllos.
La servidumbre de luces es el derecho de abrir huecos de ciertas condiciones para tomar luz del
predio ajeno. La servidumbre de vistas es el derecho de abrir huecos o ventanas para gozar vistas a
través de un fundo ajeno, y de poder impedir toda obra que las merme o dificulte. Podría entenderse
que más que servidumbres legales, son limitaciones legales del dominio, salvo el caso del artículo
585, que es una servidumbre voluntaria.
Artículo 580 CC. Ningún medianero puede sin consentimiento del otro abrir en pared medianera
ventana ni hueco alguno.
Artículo 581 CC. El dueño de una pared no medianera, contigua a finca ajena, puede abrir en ella
ventanas o huecos para recibir luces a la altura de las carreras, o inmediatos a los techos, y de las
dimensiones de 30 centímetros en cuadro, y, en todo caso, con reja de hierro remetida en la pared y
con red de alambre.
Sin embargo, el dueño de la finca o propiedad contigua a la pared en que estuvieren abiertos los
huecos podrá cerrarlos si adquiere la medianería, y no se hubiera pactado lo contrario.
También podrá cubrirlos edificando en su terreno o levantando pared contigua a la que tenga
dicho hueco o ventana.
Artículo 582 CC. No se puede abrir ventanas con vistas rectas, ni balcones u otros voladizos
semejantes, sobre la finca del vecino, si no hay dos metros de distancia entre la pared en que se
construyan y dicha propiedad. Tampoco pueden tenerse vistas de costado u oblicuas sobre la misma
propiedad, si no hay 60 centímetros de distancia.
Artículo 583 CC. Las distancias de que se habla en el artículo anterior se contarán en las vistas
rectas desde la línea exterior de la pared en los huecos en que no haya voladizos, desde la línea de
éstos donde los haya, y para las oblicuas desde la línea de separación de las dos propiedades.
Artículo 584 CC. Lo dispuesto en el artículo 582 no es aplicable a los edificios separados por
una vía pública.
Artículo 585 CC. Cuando por cualquier título se hubiere adquirido derecho a tener vistas directas,
balcones o miradores sobre la propiedad colindante, el dueño del predio sirviente no podrá edificar
a menos de tres metros de distancia, tomándose la medida de la misma manera indicada en el
artículo 583.
Artículo 586 CC. El propietario de un edificio está obligado a construir sus tejados o cubierta de
manera que las aguas pluviales caigan sobre su propio suelo o sobre la calle o sitio público, y no
sobre el suelo del vecino. Aun cayendo sobre el propio suelo, el propietario está obligado a recoger
las aguas de modo que no causen perjuicio al predio contiguo.
Artículo 587 CC. El dueño del predio que sufra la servidumbre de vertiente de los tejados, podrá
edificar recibiendo las aguas sobre su propio tejado o dándoles otra salida conforme a las
ordenanzas o costumbres locales, y de modo que no resulte gravamen ni perjuicio alguno para el
predio dominante.
Artículo 588 CC. Cuando el corral o patio de una casa se halle enclavado entre otras, y no sea
posible dar salida por la misma casa a las aguas pluviales que en él se recojan, podrá exigirse el
establecimiento de la servidumbre de desagüe, dando paso a las aguas por el punto de los predios
contiguos en que sea más fácil la salida, y estableciéndose el conducto de desagüe en la forma que
menos perjuicios ocasione al predio sirviente, previa la indemnización que corresponda.
DISTANCIAS Y OBRAS INTERMEDIAS.
Más que servidumbres legales, estas normas establecen la reglamentación ordinaria del dominio,
imponiendo determinadas prohibiciones por razón de las distancias que hay que guardar en las
distintas zonas.
Artículo 589 CC. No se podrá edificar ni hacer plantaciones cerca de las plazas fuertes o fortalezas
sin sujetarse a las condiciones exigidas por las leyes, ordenanzas y reglamentos particulares de la
materia.
Artículo 590 CC. Nadie podrá construir cerca de una pared ajena o medianera pozos, cloacas,
acueductos, hornos, fraguas, chimeneas, establos, depósitos de materias corrosivas, artefactos que
se muevan por el vapor, o fábricas que por sí mismas o por sus productos sean peligrosas o nocivas,
sin guardar las distancias prescritas por los reglamentos y usos del lugar, y sin ejecutar las obras
de resguardo necesarias, con sujeción, en el modo, a las condiciones que los mismos reglamentos
prescriban.
A falta de reglamento se tomarán las precauciones que se juzguen necesarias, previo dictamen
pericial, a fin de evitar todo daño a las heredades o edificios vecinos.
Este artículo se completa con Ley de zonas de interés para la defensa nacional 12 de marzo de
1975 y su reglamento de 1978.
Artículo 591 CC. No se podrá plantar árboles cerca de una heredad ajena sino a la distancia
autorizada por las ordenanzas o la costumbre del lugar, y en su defecto, a la de dos metros de la
línea divisoria de las heredades si la plantación se hace de árboles altos, y a la de 50 centímetros si
la plantación es de arbustos o árboles bajos.
Todo propietario tiene derecho a pedir que se arranquen los árboles que en adelante se plantaren a
menor distancia de su heredad.
Artículo 592 CC. Si las ramas de algunos árboles se extendieren sobre una heredad, jardines o
patios vecinos, tendrá el dueño de éstos derecho a reclamar que se corten en cuanto se extiendan
sobre su propiedad, y, si fueren las raíces de los árboles vecinos las que se extendiesen en suelo
de otro, el dueño del suelo en que se introduzcan podrá cortarlas por sí mismo dentro de su
heredad.
Artículo 593. Los árboles existentes en un seto vivo medianero se presumen también medianeros, y
cualquiera de los dueños tiene derecho a exigir su derribo. Exceptúanse los árboles que sirvan de
mojones, los cuales no podrán arrancarse sino de común acuerdo entre los colindantes
5. EL DERECHO DE SUPERFICIE
EL DERECHO DE SUPERFICIE
ROCA SASTRE define el derecho de superficie como “el derecho real de tener o mantener en
suelo ajeno una edificación o plantación en propiedad separada obtenida, bien mediante ejercicio
del derecho anejo de edificar o plantar, bien mediante la adquisición de un edificio o plantación
preexistente”.
1.-Naturaleza jurídica
El derecho de superficie nace como temporal en su esencia, lo que lo configura como “ius in re
aliena” respecto al suelo en que se asienta la edificación o plantación, pero también presenta el
problema de constituir una propiedad, al menos temporal, de lo edificado o plantado, con
independencia del terreno donde se asienta.
Aunque Espín Cánovas admite la existencia de una relación jurídica dualista, en base a la cual
hay una relación básica que confiere un derecho real sobre suelo ajeno y que faculta para construir
y mantener lo construido, Roca determina que no es que la superficie tenga una doble naturaleza,
propiedad de la edificación y derecho real sobre suelo ajeno, sino que lo primero es la propiedad
superficiaria, y lo segundo es el derecho de superficie. De esta manera, el último se convierte en
soporte jurídico de la propiedad superficiaria, la cual sólo puede subsistir como tal mientras
subsista aquél.
2.-Evolución histórica
La creciente importancia que tiene en los ordenamientos jurídicos el derecho de superficie tiene
más que ver con el actual funcionamiento de las sociedades modernas, que ordinariamente no
concede espacio en su seno a las obras perdurables, que con su origen histórico.
Este último lo hallamos en Roma. En sus inicios se basaba en la protección dada por el Pretor a
una situación determinada. Más tarde, en la época clásica y posclásica, sus perfiles fueron
claramente establecidos como separados del dominio y sin confundirse con éste. El germen del
derecho brota con las concesiones “ad aedificandum” en suelo público durante la República, con
las que el concesionario en ningún caso adquiría la propiedad de lo edificado, sino que sólo
obtenía un derecho de goce. La evolución romana de la superficie lo fue acercando a la
configuración propia del “ius in re aliena” que resulta del Digesto, pero ni siquiera en la época de
Ulpiano se pensó nunca en un derecho separado de la propiedad del suelo.
Messineo encontró el fundamento para poder considerar la superficie como derecho autónomo y
diverso de la propiedad en la posibilidad, surgida en el Derecho Medieval, de dividir la propiedad
inmobiliaria, además de por planos verticales, también por planos horizontales. En el Derecho
Intermedio, por influencia germánica, el derecho de superficie toma la estructura de un dominio
dividido entre la propiedad del suelo y lo construido sobre la misma, que es tenido más o menos
por una titularidad independiente del suelo sobre el que se asienta.
C)-El siglo XX
Lasarte Álvarez señala que, durante el siglo veinte y sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial,
se produce una “resurrección legal” del derecho de superficie. Así, la “Town and Country
Planning Act”, de 1.948, norma inglesa que puede traducirse como “Ley de Planificación
Territorial”, se sirve de la superficie como medio de regeneración del parque de viviendas y del
tejido agrícola, ambos destruidos durante la contienda.
En lo referente a España, las diferentes Leyes del Suelo se han ocupado también de este derecho
en sus respectivas regulaciones. Así ha ocurrido con la 1.956 y con la reforma del Reglamento
Hipotecario de 17 de marzo de 1.959, que configuraron la superficie como un derecho real típico,
autónomo y de corte moderno, lejos de la figura del censo. La primera lo contemplaba como
instrumento de ordenación urbana, en relación con la función social que debe cumplir la
propiedad urbana y acercándolo a la figura de un derecho público; el segundo, lo regula en el
ámbito del derecho privado y, yendo más allá de sus aspectos registrales, le dota de una regulación
de alcance general. En la actualidad, dentro del Reglamento Hipotecario sólo se ocupa de la
superficie el Art.16, sin perjuicio de lo dispuesto en el Art.30.3º y de la situación resultante de las
Sentencias del Tribunal Supremo de 24 de febrero de 2.000 y 31 de enero de 2.001.
La legislación urbanística ha seguido contemplando el derecho de superficie en el Texto
Refundido de 1.976, y posteriormente en el de 1.992, ya que el Real Decreto Legislativo 1/1.992,
de 26 de junio, por el que se aprueba la Ley de Régimen del Suelo y Ordenación Urbana, lo
regulaba en sus Arts.287 a 290. La Sentencia del Tribunal Constitucional de 20 de marzo de 1.997
derogó los preceptos de dicha regulación atinentes al derecho de superficie otorgados por
Entidades Públicas. La Ley 6/1.998, de 13 de abril, sobre Régimen del Suelo y Valoraciones, dejó
en vigor las normas no derogadas expresamente por el órgano de relevancia constitucional, las
cuales han sido sustituidas por el Texto Refundido de la Ley del Suelo, aprobado por Real Decreto
Legislativo 2/2.008, de 20 de junio, que establece su actual regulación.
El Apdo.1 del Art.287 del Texto Refundido de 1.992 establecía que “las Entidades Locales y las
demás personas públicas podrán constituir el derecho de superficie en terrenos de su propiedad o
integrantes del patrimonio municipal del suelo con destino a la construcción de viviendas sujetas
a algún régimen de protección pública o a otros usos de interés social, cuyo derecho corresponderá
al superficiario”. Dicho apartado fue declarado inconstitucional porque la competencia para dictar
una norma semejante correspondía a las Comunidades Autónomas.
Sin embargo, éstas dictaron normas que recogieron sustancialmente el contenido del precepto,
por lo que se pensó en que la doctrina sentada por el mismo había recuperado su vigencia, aunque
como norma autonómica. La importancia del precepto radicaba en los límites, a la hora de actuar
como concedentes del derecho de superficie, que imponía a las personas jurídicas públicas, las
cuales debían ceder los terrenos sólo con la finalidad impuesta por la norma. Limitación que,
como es lógico, no regía para los particulares.
Por otro lado, la legislación de las Comunidades Autónomas en materia de urbanismo
normalmente ha hecho referencia al derecho de superficie, como ha ocurrido en Cataluña,
Navarra, Galicia, Castilla-La Mancha, Castilla-León, La Rioja, Aragón…
Con respecto a regulaciones concretas, la Compilación de Navarra lo contempla permitiendo y
presumiendo la perpetuidad de este derecho, el cual confiere la facultad de construir en suelo
ajeno, incluso en el caso de edificaciones subterráneas, manteniendo separadas ambas
propiedades.
En Cataluña se ocupa de él actualmente el Libro V del Código Civil de Cataluña, donde se dispone
que la superficie ha de entenderse como un derecho real limitado sobre finca ajena que atribuye
temporalmente la propiedad separada de las construcciones o de las plantaciones que están
incluidas en la misma.
En virtud del derecho de superficie, se mantiene una separación entre la propiedad de lo que se
construye o se planta y el terreno o suelo en que se hace. La constitución del derecho debe constar
necesariamente en escritura pública, donde se expresen: la duración del derecho a construir o
plantar, que no puede superar en ningún caso los noventa y nueve años; las características
especiales de la construcción o plantación existente o futura y ,en este último caso, el plazo para
hacerla; y si el objeto del derecho de superficie no comprende toda la finca gravada, la
delimitación concreta y las medidas y situación del suelo afectado por el derecho, descritas con
arreglo a la legislación hipotecaria.
Actualmente existen dudas sobre si el Art.1.655 del Código Civil es aplicable al derecho de
superficie y, caso de serlo, cómo conciliarlo con la normativa de igual rango legal que regula el
suelo. ¿Es norma a emplear hoy en día? Y, de otra parte, ¿cómo influye la normativa del
Reglamento Hipotecario, en parte derogada por el Tribunal Supremo, teniendo en cuenta que su
origen la supedita al Código Civil y a la Ley del Suelo?
1.-Posiciones doctrinales
C)- Conclusión
Si ha de llegarse a una conclusión definitiva, aunque sea a efectos meramente expositivos, habrá
que aceptar que actualmente construir es una actividad ligada al planeamiento urbanístico y a la
obtención de un acto de conformidad, aprobación o autorización administrativa, que legitime el
acto de edificación llevado a cabo.
Por tanto, parece difícil poder crear un derecho de superficie al margen del Reglamento
Hipotecario y la legislación de suelo, entendiendo que estos textos lo que hacen es fijar un mínimo
inderogable e indisponible, que garantice los principios de libertad y seguridad del tráfico. Luego,
una vez sea respetado ese mínimo, el particular podrá configurar la superficie al margen de los
planes urbanísticos, que deberá regirse por los criterios que a continuación se exponen.
2.-Derecho de superficie urbana A)-Elementos personales
a)-Superficiario
Es el titular del derecho de superficie, o sujeto activo del derecho. Le basta la capacidad general
para contratar y obligarse
b)-Concedente o superficiante
Es el propietario del inmueble gravado con el derecho de superficie, o sujeto pasivo del derecho.
Necesita capacidad para disponer y poder de disposición sobre el inmueble.
En principio, es el único legitimado para constituir la superficie sobre el suelo de su propiedad,
según ciertos autores, en aplicación de los Arts.1605, 1.633 y 1.635 del Código Civil. En todo
caso, es un supuesto discutido, como el del usufructo, ya que muchos niegan la posibilidad de
configurar este derecho al usufructuario y al nudo propietario, debido a que no podrían hacerlo
sin perjudicarse mutuamente. En caso de copropiedad, para su concesión será necesario el
consentimiento de todos los copropietarios, con arreglo al Art.397 del Código Civil.
En cuanto a la posible existencia de un derecho de subsuperficie, otorgado por el superficiario,
no se niega la posibilidad por la doctrina, pero habrá que estar a las bases de la concesión.
B) Elementos reales
a) Suelo
El derecho de superficie debe constituirse sobre la totalidad de la finca y, si ha de afectar a una
sola parte, ésta ha de ser previamente segregada. Puede extenderse sobre toda clase de terrenos,
públicos y privados, sobre o bajo suelo ajeno, o recaer sobre una parte de un inmueble, como un
piso o un apartamento, siempre que se llegue a una armonización con el sistema de propiedad
horizontal.
b) Construcción preexistente
El derecho de superficie puede recaer no sólo sobre la superficie del suelo, sino también sobre
todo espacio superior, aunque se encuentre artificialmente elevado, entendiéndose por tal el caso
de las construcciones preexistentes, o incluso todo el área existente sobre la construcción.
c) Contraprestación
Es una cuestión bastante discutida si la contraprestación a la concesión del derecho tiene carácter
esencial o no en el derecho de superficie urbana. También se han destacado autores que entienden
que habrá contraprestación o no en función de si la propiedad de lo construido revertirá o no al
concedente.
C) Elementos formales
a) Escritura pública
El Decreto de 17 de marzo de 1.959, por el que se aprueba una importante modificación del
Reglamento Hipotecario, se ocupa del derecho de superficie en los Arts.16 y 30, referidos
respectivamente a la superficie urbana y a la rústica. El primero de estos artículos disponía que
“para su eficaz constitución, deberá inscribirse a favor del superficiario el derecho de construir
edificios en suelo ajeno”, y establecía que el plazo de duración de este derecho no podría exceder
de cincuenta años. Entonces, la doctrina casi de forma unánime entendió que la norma carecía de
eficacia, pues una norma reglamentaria no podía dejar sin efecto el Código Civil, que admitía la
constitución de este derecho por tiempo indefinido. Lacruz señaló que el requisito de no exceder
de cincuenta años sería exigible para la admisión de tal derecho en el Registro de la Propiedad,
pero no para su existencia.
Tales consideraciones eran igualmente aplicables tras la reforma del Reglamento por el Real
Decreto de 4 de septiembre de 1.998, que estableció límites de 75 años al derecho de superficie
concedido por los Ayuntamientos y demás personas públicas y de 99 al concedido entre
particulares, con posibilidad de prórroga por período no superior al máximo legal. El nuevo
Art.16.1 parecía configurar la inscripción con carácter constitutivo, estableciendo las menciones
que habrían de contenerse en la escritura de constitución y reflejarse en la inscripción registral.
La Sentencia del Tribunal Supremo de 31 de enero de 2.001 declaró nulo el Art.16.1 del
Reglamento Hipotecario, por establecer el carácter constitutivo de la inscripción del derecho de
superficie, siendo éste sólo constitutivo de su eficacia frente a terceros. Así, el Alto Tribunal sólo
admitirá el carácter constitutivo de la escritura en virtud del Art.288 del Texto Refundido de
1.992, pero no de la inscripción. Además, se declararon nulas las letras ”a)” a “e)” del Apdo.1 del
Art.16, por ser cuestiones que afectaban a la definición del derecho de propiedad y ésta,
indefectiblemente, es materia reservada a Ley.
Autores como García García y Mezquita del Cacho criticaron esta doctrina, defendiendo el
carácter constitutivo de la inscripción, al entender que antes de la construcción no se ha
materializado el derecho y que, una vez concluida ésta, se presume que la misma pertenecerá al
dueño del suelo por la aplicación del principio “superficies solo cedit”. Por lo tanto, el Art.16.1
no sólo no se excedía en su contenido, según estos autores, sino que se limitaba a exigir un
requisito derivado de la propia naturaleza del derecho de superficie e impuesto por los principios
hipotecarios de publicidad y seguridad de los terceros.
Esta situación normativa sólo sirvió realmente para avivar la polémica doctrinal sobre si la
redacción de 1.959 del Art.16.1 del Reglamento recobraba vigencia o no, y en qué medida, al
tener que cohonestarse con el resto de la normativa existente sobre la materia, sin aportar
definitivamente una solución al problema. Esta polémica resulta hoy estéril, pues fue zanjada por
la actual regulación sobre el derecho de superficie que establece el Texto Refundido de la Ley del
Suelo de 2.008.
D) Duración del derecho de superficie urbana
De los Mozos entiende que, con arreglo al Art.1.655 del Código Civil, puede constituirse el
derecho de superficie urbana tanto por tiempo indefinido como limitado, pero que, a partir de la
entrada en vigor de la Ley del Suelo de 1.956, sólo cabe el derecho de superficie urbana dentro
de los límites temporales marcados por la legislación urbanística. Esta tesis, fijándose en la
Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 5 de febrero de 1.986,
considera que este derecho es esencialmente temporal, sin que pueda sobrepasar los plazos de la
Ley del Suelo y el Reglamento Hipotecario.
E) Contenido del derecho de superficie urbana
Este último tendrá derecho a edificar el suelo ajeno dentro del plazo convenido, hacer suya la
propiedad de lo edificado mientras dure el derecho de superficie, a hipotecar su derecho de
superficie en aplicación del Art.107.5 de la Ley Hipotecaria, y a transmitir el citado derecho “inter
vivos” o “mortis causa”.
El derecho de superficie urbanística se rige por las disposiciones del [Link], Tít.V del Texto
Refundido de la Ley del Suelo, aprobado por Real Decreto Legislativo 2/2.008, de 20 de junio
(Arts.40 y 41), por la legislación civil en lo no previsto por él y por el título constitutivo del
derecho (Art.40.4).
A) Elementos del derecho de superficie urbanística
a) Elementos personales
Son el concedente o superficiante y el superficiario, al igual que en el derecho de superficie
urbana. El derecho de superficie sólo puede constituirse por el propietario del suelo, sea público
o privado (Art.40.2.2º). Además, el concedente habrá de tener poder de disposición sobre el
mismo, y el superficiario tendrá capacidad para obligarse.
b) Elementos reales
No presenta especialidad alguna respecto a la superficie urbana.
c) Elementos formales
Para que el derecho de superficie quede válidamente constituido se requiere su formalización en
escritura pública y la inscripción de ésta en el Registro de la Propiedad. En la escritura deberá
fijarse necesariamente el plazo de duración del derecho de superficie, que no podrá exceder de
noventa y nueve años (Art.40.2.1º).
B) Contenido del derecho de superficie urbanística
El apartado tercero del Art.30 del Reglamento Hipotecario dispone que el derecho real de vuelo
sobre fincas rústicas ajenas se inscribirá en el folio de aquella sobre la que se constituya; en la
inscripción se harán constar: su duración, la plantación o siembra en que consista, así como el
destino de éstas y el de las mejoras en el momento de la extinción del derecho, los convenios y
prestaciones estipulados y, si las hubiere, las garantías pactadas con carácter real. Iguales
circunstancias deberán constar en las inscripciones de consorcios a favor de la Administración o
de los particulares.
1.-Régimen jurídico
A la superficie rústica le son aplicables las consideraciones antes expuestas sobre los elementos
personales, reales y formales de la superficie urbana, así como el resto de su régimen jurídico.
Aunque algunos autores han defendido que se trata de un derecho esencialmente temporal, porque
el Reglamento Hipotecario obliga a que se haga constar su duración en la inscripción registral,
Albaladejo, en virtud del Art.1.655 del Código Civil, entiende que su duración puede ser limitada
o ilimitada; por lo que el precepto reglamentario ha de ser interpretado en el sentido de que se
tome razón en la inscripción de la duración del derecho, limitada o no.
El censo a primeras cepas que regula el Art.1.656 del Código Civil se configura mediante un
esquema similar a la “rabassa morta” catalana.
Según Castán, es aquel que surge por pactos con trascendencia real, a través de los cuales se
atribuye a su titular el derecho a elevar o profundizar un edificio ajeno, haciendo encima o debajo
nuevas plantas que adquiere, no como derecho de superficie, sino en propiedad plena y definitiva.
A) Naturaleza jurídica
En un derecho real complejo en el que, según Roca, se puede observar un “ius in re aliena” con
vocación de dominio, que se manifiesta en un derecho a construir sobre o bajo un edificio ajeno,
y que luego desemboca en la propiedad plena y definitiva de los departamentos construidos. El
primer derecho real ha de reunir los requisitos exigidos, al menos, para ser considerado como tal,
en virtud de la doctrina del “numerus apertus”, pero teniendo en cuenta que la Resolución de la
Dirección General de los Registros y del Notariado de 29 de abril de 1.999 señaló que no puede
admitirse como real la reserva del propietario del derecho de vuelo sobre el edificio hasta la
vertical máxima que permita en cada momento la normativa urbanística, sin fijación de plazo,
pues el sistema del “numerus apertus” no admite la constitución de derechos reales limitativos de
carácter perpetuo e irredimibles, si no responden a una causa que lo justifique.
Es además un derecho real autónomo que presenta diferencias con el derecho de superficie, pues
este último es temporal y no participa de la propiedad del suelo, mientras que el primero tiene una
duración indefinida, ya que al ejercitarse el titular adquiere la propiedad de lo construido y además
una cuota de participación en la propiedad del suelo.
B) Regulación legal
En el Apdo.2 del Art.16 del Reglamento Hipotecario se dispone que: “El derecho de elevar una o
más plantas sobre un edificio o el de realizar construcciones bajo su suelo, haciendo suyas las
edificaciones resultantes que, sin constituir derecho de superficie, se reserve el propietario en caso
de enajenación de todo o parte de la finca o transmita a un tercero, será inscribible conforme a
las normas del apartado tercero del artículo 8 de la Ley y sus concordantes. En la inscripción se
hará constar:
a) Las cuotas que hayan de corresponder a las nuevas plantas en los elementos y gastos comunes o
las normas para su establecimiento.
b) Determinación concreta del número máximo de plantas a construir.
(La letra b) de este artículo fue declarada nula por la Sentencia del Tribunal Supremo de 31 de
enero de 2.001, por exigir un requisito para la inscripción, el número de plantas, que sólo el
ordenamiento urbanístico en vigor puede establecer)
c) El plazo máximo para el ejercicio del derecho de vuelo, que no podrá exceder de diez años.
(La letra c) fue declarada nula por Sentencia del Tribunal Supremo de 24 de febrero de 2.000, por
entender que el mismo requería una norma con rango de Ley, aunque mantiene que el derecho de
vuelo, como derecho real limitado, no puede tener una vigencia indefinida)
d) Las normas de régimen de comunidad, si se señalaren, para el caso de hacer la
construcción”.
La Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 18 de noviembre de
2.002 determinó que el derecho de sobreelevación debe contener especificación de las plantas a
construir y del tiempo en que ha de ejercitarse, como exige el principio de especialidad, para
evitar la sustracción a los propietarios de una facultad dominical que puede surgir en el futuro,
como adquirir nuevos usos o intensidades edificatorias de acuerdo con la legislación urbanística,
lo que en sí misma no constituye derecho real susceptible de inscripción con carácter previo a su
efectividad.
La Dirección General, en Resolución de 5 de febrero de 1.982, admitió que pueda constatarse
registralmente el derecho de vuelo o de subconstrucción sin necesidad de la existencia previa del
edificio que constituye su soporte físico, siempre que los mencionados derechos queden
condicionados en su origen a la previa construcción de ese edificio.
El Cc regula en el Título que dedica a la compraventa (Título IV del Libro III) el retracto legal
como causa de resolución de la misma.
La Doctrina, por lo general, considera al tanteo y al retracto legal como derechos reales de
adquisición preferente.
El tanteo es “el derecho que tiene su titular para adquirir con preferencia una cosa que proyecta
enajenar su propietario.” El retracto es “el derecho que tiene su titular para subrogarse en las
condiciones establecidas en el contrato en el lugar del que ya ha adquirido una cosa a título
oneroso, por compra o dación en pago.”
Por lo tanto el tanteo ha de ejercitarse antes de que se haya originado el contrato traslativo que lo
origina y el retracto se ejercita después, es decir, una vez perfeccionado dicho contrato. Tanteo y
retracto se complementan pues el primero es antecedente lógico del segundo.
El Cc no contiene una regulación general del tanteo, sino que da normas en relación con algunas
instituciones concretas como la enfiteusis, el censo a primeras cepas...
I. Retractos legales en el Derecho común.
En cuanto al concepto de retracto legal, dice el art. 1521: “El retracto legal es el dº de subrogarse,
con las mismas condiciones estipuladas en el contrato, en el lugar del que adquiere una cosa por
compra o dación en pago.”
Naturaleza jurídica. Plantea dos problemas distintos:
1º.- Si se trata o no de una causa de resolución de la compraventa.
Así lo entienden algunos en base al art. 1506 Cc; pero el retracto no tiende a nunca a rescindir ni
a destruir el contrato, sino a subrogar al retrayente en la posición del comprador.
2º.- Si el derecho de retracto tiene naturaleza personal o real.
Aunque el Cc no sea muy expresivo, hay que reconocer que el art. 37. 3 LH concede plena
efectividad a este derecho y permite proclamar el carácter real de la acción de retracto.
Especies de retracto legal.
Regula el Cc, en la sección dedicada a los retractos legales, el de comuneros y el de colindantes,
pero de existen otros supuestos que es preciso conocer, como son:
1) El enfitéutico o del dominio útil y directo (arts. 1636 y ss)
2) El de censo a primeras cepas (art. 1656. 6º).
3) El de coherederos, subespecie del de comuneros (art. 1067).
4) El de consocios, al remitirse para la partición entre socios a las reglas de las herencias (art. 1708).
5) El de colitigantes o de créditos litigiosos (art. 1535 y 1536).
Retracto de comuneros
Dice el art. 1522: “El copropietario de una cosa común podrá usar del retracto en el caso de
enajenarse a un extraño la parte de todos los demás condueños o de alguno de ellos.
Cuando dos o más copropietarios quieran usar del retracto, sólo podrán hacerlo a prorrata de
la porción que tengan en la cosa común.”
Su fundamento es evitar las situaciones de comunidad, consideradas antieconómicas o
antijurídicas.
Retracto de colindantes.
Dice el art. 1523: “También tendrán el dº de retracto los propietarios de las tierras colindantes
cuando se trate de la venta de una finca rústica cuya cabida no exceda de una hectárea.
El dº a que se refiere el párrafo anterior no es aplicable a las tierras colindantes que estuvieren
separadas por arroyos, acequias, barrancos, caminos y otras servidumbres aparentes en
provecho de otras fincas.
Si dos o más colindantes usan del retracto al mismo tiempo será preferido el que de ellos sea
dueño de la tierra colindante de menor cabida; y si los dos la tuvieran igual, el que primero lo
solicite.”
Su fundamento es evitar minifundio agrícola.
Disposiciones comunes al retracto de comuneros y colindantes
Plazo para el ejercicio del retracto.
Según el art. 1524: “No podrá ejercitarse el dº de retracto legal sino dentro de nueve días
contados desde la inscripción en el Registro, y en su defecto, desde que el retrayente hubiera
tenido conocimiento de la venta.”
La redacción del art. 1524 es algo defectuosa. Para aclarar la misma y teniendo en cuenta la
doctrina del Tribunal Supremo podemos distinguir varios supuestos:
1º Que se haya producido la inscripción registral, en cuyo caso:
- La regla general es que el plazo se cuenta desde la citada inscripción, cuyo conocimiento por
todos constituye una presunción iuris et de iure.
- Por excepción, el plazo se computará desde que el retrayente tuvo conocimiento de la venta, si tal
conocimiento es anterior a la inscripción.
- No es suficiente cualquier tipo de conocimiento, sino que debe ser completo respecto a todas las
condiciones y circunstancias en que la venta se efectuó para que, con suficientes elementos de
juicio, pueda el interesado decidir si conviene o no a su derecho el ejercicio de la acción que le
asiste. En caso de conocimiento defectuoso el plazo se contará siempre desde la inscripción
registral.
2º Que no se haya practicado la inscripción registral, en cuyo caso el plazo se computará desde
que el retrayente tuvo conocimiento de la venta y sus condiciones.
Efectos del retracto legal.
Dispone el Código que: “En el retracto legal tendrá lugar lo dispuesto en los arts. 1511 a 1518.”
(art. 1525).
A tenor de lo dispuesto en el art. 1511: “El comprador sustituye al vendedor en todos sus derechos
y acciones.” Y conforme al 1518: “El vendedor no podrá hacer uso del dº de retracto sin
reembolsar al comprador el precio de venta y además:
1º. Los gastos del contrato y cualquier otro pago legítimo hecho para la venta.
2º. Los gastos necesarios y útiles hechos en la cosa vendida.”
Es decir, los mismos efectos que en el retracto convencional.
El precio a satisfacer en caso de ejercicio del retracto legal será el real, prevaleciendo en su caso
sobre el escriturado.
Retracto de coherederos.
El retracto de coherederos viene regulado en el artículo 1067 del Código Civil al disponer "si
alguno de los herederos vendiere a un extraño su derecho hereditario antes de la partición,
podrán todos o cualquiera de los coherederos subrogarse en lugar del comprador,
reembolsándole el precio de la compra, con tal que lo verifiquen en el término de un mes, a contar
desde que esto se les haga saber".
La finalidad del retracto de coherederos radica en evitar el excesivo fraccionamiento de la
propiedad. Así se recoge por la jurisprudencia, y podemos sintetizarla en la Sentencia del Tribunal
Supremo Sala 1ª 22 de octubre de 2007 Recurso: 3977/2000"como ha señalado, entre otras, la
Sentencia de esta Sala de 24 de enero de 1986, con remisión a la de 28 de diciembre de 1963: "el
derecho de retracto regulado en el artículo 1522 del Código civil, de antigua raigambre en
nuestra legislación - Partida 5.ª, título 5.º, Ley 55 y Ley 75 de Toro-, tiene por finalidad esencial
evitar en lo posible el fraccionamiento de la propiedad en porciones o cuotas ideales y lograr su
consolidación en un solo titular para evitar los efectos antieconómicos de la desmembración
dominical y los conflictos que en cuanto a su administración y disfrute suelen surgir entre los
condueños; o en otros términos, la función económico-social que en el supuesto de comunidad
cumple el retracto es la de disminuir el número de partícipes y aún eliminar, en último extremo,
tal estado de pluralidad subjetiva".
Ahora bien, tal y como señala la Sentencia del Tribunal Supremo de 3 de marzo 1998"una cosa
es que el retracto de coherederos se inspire en el retracto de comuneros y responde a una misma
idea fundamental, y otra distinta es que se trate de instituciones fungibles e intercambiables".
¿Qué requisitos han de darse?
De conformidad a lo establecido en el artículo 1067 Código Civil se requieren los siguientes
requisitos:
Que exista una herencia en proindiviso
Para que proceda el retracto de coherederos es preciso, tal y como dispone el artículo 1067, que
no se haya efectuado la partición.
Y con base a este requisito se ha sostenido que el heredero al que se le haya individualizado su
derecho, ya sea por institución en cosa cierta, o por asignación de bienes, o por donación (supuesto
de legitimarios), que le excluyan de participación alguna en el resto de la herencia, no podrá
ejercitar el retracto.
Que uno de los herederos venda a un extraño su derecho hereditario.
Sólo procederá el retracto en los supuestos de venta, si bien, aunque la dicción del precepto
"vendiere" podría dar lugar a entender que sólo es posible en tal supuesto, la doctrina y la
jurisprudencia lo extienden a supuestos análogos a la venta, así el supuesto de dación en pago,
que da lugar al retracto de comuneros.
Con base a las Sentencias del Tribunal Supremo de 4 de mayo de 1912 y 30 de diciembre de 1927
se ha entendido que se extiende a los supuestos de permuta. Aunque como señala De la Cámara
Álvarez, la realidad es que se dio lugar al retracto al estimar que las permutas eran simuladas y
encubrían verdaderas ventas, lo que se hizo precisamente para soslayar el retracto. Aunque, como
señala el citado autor, debe reconocerse que ambas sentencias dicen que, según la jurisprudencia
del propio Tribunal Supremo, el derecho de retracto se ha hecho extensivo a títulos de carácter
análogo a la venta siempre que haya términos hábiles para que se produzca la subordinación del
actor en el lugar del adquirente.
A su vez, el artículo 1067 requiere que el cesionario sea un extraño. En principio, tal condición
la tendrá cualquier persona que ninguna relación tenga ni con la herencia ni con los herederos.
Se plantearán problemas cuando se trata de cesiones efectuadas a los que de algún modo tiene
relación con el caudal hereditario o con los llamados a él. Así la Sentencia del Tribunal Supremo
de 13 de junio de 1956 da lugar al retracto respecto de una venta efectuada por un heredero (hijo
del causante) a favor de su hijo (nieto del causante) que no acreditaba derecho alguno sobre la
herencia.
Más problemático es si cabe el retracto frente al cesionario de cuota que tenga la condición de
heredero ex re certa, Lacruz entiende que la respuesta es afirmativa por cuanto tal heredero no es
realmente cotitular activo.
También se plantea si tiene la condición o no de extraño el cónyuge viudo por razón de su cuota
usufructuaria, lo que, a su vez, puede extenderse a cualquier legatario en usufructo de una cuota
de la herencia. La doctrina entiende (así De La Cámara, que sigue a Manresa) que si bien es
opinable, el cónyuge viudo y, en general, el usufructuario de una cuota de la herencia están
interesados en la comunidad y en la partición, y en consecuencia, no se les puede considerar como
extraños.
Que el heredero retrayente tenga esta cualidad tanto en el momento de realizarse la venta como
en el de ejercitar el retracto
Se plantea si pueden ejercitar el retracto sólo los herederos o también los legatarios de parte
alícuota. La doctrina y la jurisprudencia al entender que el legatario de parte alícuota tiene la
consideración de verdadero titular del activo, por lo que podrá ejercitar el retracto.
Aunque, si el retracto se ejercita por el legatario de parte alícuota en concurrencia con herederos,
se ha de entender que éstos tienen preferencia, con base a la dicción del artículo 1067que sólo
se refiere a los coherederos y, a su vez, por cuanto la posición jurídica es distinta, aunque ambos
tengan la condición de cotitulares del activo.
No podrá ejercitar el retracto el heredero sujeto a condición suspensiva, por cuanto no tiene la
condición de heredero ni el derecho a pedir la partición.
Es discutible si el cesionario de cuota, que ha adquirido una cuota porque ningún coheredero ha
ejercitado el retracto, si después otro coheredero cede su cuota a un extraño, se plantea si el
primero puede ejercitar el retracto. La Sentencia del Tribunal
Supremo de 6 de mayo de 1931 le negó el derecho, y las Sentencias del Tribunal Supremo
de 7 de febrero 1944 y 14 de noviembre 1955 conceden el derecho de retracto pero no el de
coherederos sino el de comuneros a los efectos del artículo 1522 Código Civil.
Que la acción se ejercite dentro del término de un mes, a partir desde que el retrayente tenga
conocimiento de la venta
Como cuestión necesariamente ligada al establecimiento del plazo surge la de precisar su
naturaleza, mostrándose unánime la doctrina y la jurisprudencia en que tiene carácter civil, por lo
que de conformidad al artículo 5.1 Código Civil"se computarán de fecha a fecha", y en cuyo
cómputo, por tanto, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 5.2 no se excluyen los días
inhábiles. Plazo que al ser de caducidad no admite interrupción ni prórroga.
Para el inicio del cómputo del plazo se tiene en cuenta el momento en que el retrayente tiene un
conocimiento cumplido, cabal y completo del negocio jurídico que genera el derecho de retracto,
de todos los pactos y condiciones de la transmisión. En la dicción del artículo 1067 se entiende
que el plazo comienza desde que la venta "se les haga saber" (a los demás coherederos y en
concreto al que pretenda ejercitar el retracto), lo que implica la notificación; sin embargo, ello no
excluye que también comience el plazo de caducidad cuando aún no efectuada la notificación,
el(los) heredero (s) hubieren tenido conocimiento de la misma sin la previa notificación.
Al respecto, la Sentencia del Tribunal Supremo de 3 de marzo de 1998"Para que comience a
correr el plazo de caducidad legal de un mes, señalado para el ejercicio de la acción de retracto
que nos ocupa, es requisito indispensable que el retrayente tenga un conocimiento cierto,
completo y total de todas las condiciones de la venta".
Reembolso del precio
A su vez, no sólo se requiere que se ejercite en el plazo de caducidad de un mes, sino también,
como dispone el artículo 1067 que se proceda en dicho plazo al reembolso del precio de la compra.
En cuanto al medio para ejercitar el retracto, la jurisprudencia ha admitido que puede hacerse a
través de la conciliación, siempre que se cumpla el plazo de caducidad y el requisito de la
consignación, así Sentencia del Tribunal Supremo de 25 de marzo 1994"La jurisprudencia tuvo
a bien entender que medio apto para el ejercicio del derecho lo constituye también la
conciliación, siempre que se acuda a ella dentro del plazo y cumpliendo con el requisito de la
consignación, pues en otro caso no se tiene por ejercitado en sentido propio ya que no se asegura
al demandado la entrega del dinero dentro del plazo de 30 días ni se cumple con los requisitos
del retracto (artículos 1618 y 1067 del Código Civil). Así lo ha repetido la jurisprudencia que,
aplicada al caso de autos, obliga a la desestimación del motivo pues está fuera de toda duda que
el dinero no se consignó hasta pasados 57 días de la venta".
También podrá ejercitarse la acción de retracto mediante demanda de juicio ordinario (artículo
249.1.7º de la Ley de Enjuiciamiento Civil), además de aquellos documentos que justifiquen el
título en que se funde, se acompañará del documento que acredite haber consignado el precio
(artículo 266.2 Ley de Enjuiciamiento Civil)
De haberse tenido conocimiento de la venta, sin que al retrayente le constare el precio, se ha de
entender de conformidad al artículo 266.2 Ley de Enjuiciamiento Civil sería suficiente con que
el retrayente hubiera constituido caución suficiente para garantizar la consignación tan pronto
como el precio fuera conocido. En éstos últimos supuestos, la caución puede constituirse en dinero
efectivo, o mediante aval solidario de duración indefinida y pagadero al primer requerimiento,
emitido por entidad de crédito o sociedad de garantía recíproca o por cualquier otro medio que, a
juicio del Tribunal, garantice la inmediata disponibilidad, en su caso, de la cantidad que se trate
(artículo 64.2 Ley de Enjuiciamiento Civil).
Supuesto de varios retrayentes
Tal y como establece el artículo 1067 el retracto podrá ejercitarse por todos o cualquiera de los
coherederos. Es decir, no se establece preferencia alguna entre los coherederos, lo que conlleva
que de ejercitarse por todos los coherederos (colectivamente) lo ha de ser en proporción a sus
respectivas cuotas.
Retracto enfiteútico.
Se concede tanto al dueño directo como al del dominio útil cuando vendan o den en pago su
derecho (art. 1636. 1º Cc). El plazo de ejercicio es distinto al de comuneros y colindantes según
resulta del art. 1638 Cc.
Otros retractos legales en la legislación especial.
- El tanteo y retracto arrendaticio: Nos centraremos, en esta ocasión, en los
contratos que se rigen por la actual LAU 29/1994. Dejamos al margen los arrendamientos a los
que les resulta de aplicación el Texto Refundido de 1964, con una normativa distinta, aunque
veremos algún supuesto práctico en la sesión del Master.
Como primera premisa, es importante indicar que cabe la renuncia de este derecho para los
contratos de arrendamiento posteriores al 6 de junio de 2013, tal como establece el art. 25,
apdo. 8, LAU, según introdujo la Ley 4/2013. Con anterioridad a dicha fecha, tan solo era
procedente la misma cuando la duración era superior a cinco años. Hoy en día, es muy habitual
encontrar contratos en los que el arrendatario firma la renuncia a esta acción de adquisición
preferente.
Dicho esto, este derecho del arrendatario se regula para los contratos de arrendamiento posteriores
al 1 de enero de 1995 en la Ley de Arrendamientos Urbanos 29/1994, dentro del Título II: “De
los arrendamientos de viviendas”, en su art.
25. Y a este mismo precepto remite el art. 31, respecto a los contratos de uso distinto al de
vivienda.
Derecho de tanteo. Puede ejercitarlo el arrendatario en primer lugar, en un plazo de treinta días
naturales, a contar desde el siguiente en que se le notifique de forma fehaciente la decisión de
vender la finca arrendada, el precio y las demás condiciones esenciales de la transmisión. Los
efectos de esta notificación caducan a los ciento ochenta días naturales siguientes a la misma.
Derecho de retracto. Cuando no se le hubiese hecho la notificación prevenida o se hubiese
omitido en ella cualquiera de los requisitos exigidos, así como cuando resultase inferior el precio
efectivo de la compraventa o menos onerosas sus restantes condiciones esenciales, el arrendatario
podrá ejercitarlo, con sujeción a lo dispuesto en el art. 1.518 del Código Civil, que caducará a los
treinta días naturales, contados desde el siguiente a la notificación que en forma fehaciente deberá
hacer el adquirente al arrendatario de las condiciones esenciales en que se efectuó la compraventa,
mediante entrega de copia de la escritura o documento en que fuere formalizada. La Sentencia
del Tribunal Supremo de 31 de enero de 2005 (SP/SENT/66982) establece que el
plazo empieza a contar desde la obtención de la certificación registral. Aunque hay que tener en
cuenta que la resolución de 17 de diciembre de 2010 (SP/SENT/536946) señala que la
notificación a efectos del retracto no resulta necesaria cuando el arrendatario ha tenido pleno y
exacto conocimiento de la venta.
Ahora bien, para ejercitar el mismo es necesario tener en cuenta determinadas circunstancias:
Condición de arrendatario y ocupación de la vivienda. En principio, el art. 25 LAU ya no
exige que sea el arrendatario quien ocupe la vivienda para poder ejercitar el derecho de retracto,
condición fundamental que sí exigía el art. 47 TR 1964. No es necesaria la ocupación del piso o
local material y efectiva por el mismo arrendatario, pues este criterio es rechazado en la Sentencia
del Tribunal Supremo de 2 de noviembre de 2006 (SP/SENT/100528) al dar validez a la
ocupación jurídica o mediata, o, lo que es lo mismo, a la vigencia del contrato de arrendamiento
con independencia de quien está dentro de la finca. En este mismo sentido, las Sentencias del
Tribunal Supremo de 13 de junio de 2003 (SP/SENT/47177) y de 12 de junio de
2002 (SP/SENT/37678).
Inmuebles accesorios a la vivienda: garaje, trastero y otras dependencias. Si, además de la
vivienda arrendada, también se venden conjuntamente otros objetos alquilados como accesorios,
por el mismo arrendador, no podrá el arrendatario ejercitar los derechos de adquisición preferente
únicamente sobre la vivienda, sino que será sobre el conjunto, apdo. 6 del art. 25 LAU. Es decir,
no cabe diferenciar la vivienda de los demás complementos, el arrendatario está obligado a
hacerse cargo de todo lo que figura en el arrendamiento.
Resulta de máximo interés conocer aquellos supuestos donde el arrendatario no podrá ejercitar el
mismo, las excepciones al derecho preferente del arrendatario:
Venta al condueño o copropietario (apdo. 4 del art. 25 LAU). En este caso, siempre tendrán estos
preferencia sobre la transmisión al arrendatario. Así la Sentencia de la Audiencia Provincial de
Ávila de 27 de junio de 2007 (SP/SENT/163468).
Venta conjunta de vivienda arrendada con otras que forman parte del mismo inmueble (apdo. 7
del art. 25 LAU). No ha lugar a los derechos de tanteo o retracto cuando la vivienda arrendada se
venda conjuntamente con otras viviendas o locales propiedad del arrendador que formen parte
de un mismo edificio. En este sentido, Sentencia del Tribunal Supremo de 15 de marzo de
2010 (SP/SENT/499757). Insistimos que nos referimos a los contratos posteriores al 1 de enero
de 1995, sin entrar en aquellos que se rigen por el Texto Refundido de 1964.
Venta conjunta por distintos propietarios a un único comprador de la totalidad de los pisos y
locales del inmueble. Así, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Cádiz, Sec. 2.ª, de 25 de
febrero de 2008 (SP/SENT/170594). Si en el inmueble solo existiera una vivienda, el arrendatario
sí tendría los derechos de tanteo y retracto.
En definitiva, el arrendatario siempre podrá ejercitar este derecho de adquisición preferente
cuando se trate de la venta de su vivienda o de su local arrendado, que forma una sola unidad
registral, independiente del resto del inmueble.
El hecho de que el arrendatario no quiera ejercitar este derecho preferente ante la venta no implica
que deba abandonar el inmueble arrendado, sino que este permanecerá en el contrato con los
mismos derechos y obligaciones. Lo único que habrá sucedido es que habrá variado la figura del
arrendador, quien quedará sujeto a las condiciones pactadas.
- El de colindantes de explotaciones prioritarias del art. 27 LMEA 4- julio- 1995.
Los requisitos legales establecidos para poder retraer la finca objeto de compraventa:
a) que exista colindancia entre ambas fincas, en el sentido de que no estén separadas por
caminos, ni arroyos ni otros desniveles que impidan labrar ambas como una sola, de forma
continua, suprimiendo los linderos que tienen.
b) que se haya procedido a la venta de la finca a retraer a un extraño no colindante.
c) la superficie de la finca objeto de retroventa sea inferior al doble de la unidad mínima de
cultivo que se fijan en el Decreto 76/1984 de 16 de agosto (BOCYL nº 36 de 27 de agosto de
1984)
d) que se consigne en el Juzgado el precio de la venta con el compromiso de abonar cualquier
otro pago legal que se acredite en juicio (gastos de notario, impuestos, registro de la propiedad).
e) que se interponga la demanda dentro del plazo de un año desde la inscripción de la venta
en el Registro de la Propiedad. El plazo para ejercitar el retracto será de un año contado desde la
inscripción en el Registro de la Propiedad, salvo que antes se notifique fehacientemente a los
propietarios de las fincas colindantes la venta de la finca, en cuyo caso el plazo será de sesenta
días contados desde la notificación
f) que el retrayente sea titular de explotación prioritaria: esto se suele acreditar con el
certificado que emite el servicio territorial de agricultura de que se cumplen todos los requisitos
exigidos por el art. 4 de la Ley de Explotación agraria:
I. Concepto.
II. Elementos.
Constituyen sus elementos principales, como también se infiere del citado artículo 14 del RH: la
concesión al optante del derecho de decidir unilateralmente y por su sola voluntad la realización
de la compraventa; la determinación del objeto contractual, de manera que la compraventa futura
queda plenamente configurada, y en particular el precio estipulado para la adquisición; y la
concreción de un plazo para el ejercicio de la opción, de todo lo cual se deduce que el optatario
queda vinculado unilateralmente hasta tanto decida el optante y aquél no puede retirar la opción
hasta que transcurra el plazo convenido (SSTS de 8-03-91; 13-11 y 22-12-92; 4-02-94 y 14-02-
95).
Sobre los requisitos de la opción, la Sentencia de 17 de Octubre de 1961 desestimó el ejercicio
de una supuesta opción declarando, en su segundo considerando, que: " (...) para que pueda tener
realidad este contrato (el de opción) se hace necesario que las dos condiciones esenciales de la
compraventa, el objeto y el precio estén bien precisados y determinados al redactar el contrato".
De forma aún más rotunda, en la Sentencia de 18 de Abril de 1978 se afirmó que, para la validez
y exigibilidad del contrato de opción, se exigía la concurrencia de los siguientes requisitos:
"primero: existencia de un convenio expreso entre las partes (art. 14, párrafo 1º, del Reglamento
Hipotecario, de 14 de Febrero de 1947), en el que con toda claridad, y de acuerdo con lo
preceptuado por el art. 1262, aparezca el concurso de voluntades entre quienes lo suscriben, por
tratarse de un pacto consensual, y la expresión clara y específica de la finca y objeto sobre el
que recaiga, así como del precio que se fije para su posible adquisición por el optante (sentencia
de 17 de Octubre de 1961)".
Hay que tener en cuenta que el concedente de la opción se encuentra ya vinculado al contrato
posterior. Por lo tanto, los elementos de éste han de preverse y, de algún modo, fijarse en el
contrato de opción. De lo contrario, mal puede hablarse de un compromiso a un contrato falto de
un elemento esencial, como, por ejemplo, su objeto. Tampoco puede pensarse en conceder al
optante la facultad de fijar unilateralmente los requisitos objetivos del contrato final.
La problemática que suscita el objeto del contrato definitivo no se refiere tanto a él mismo como
entidad esencial del contrato, como a su relación con el de opción.
Deben concurrir en él, pues, tanto los requisitos exigidos con carácter general por los arts. 1271
y siguientes del CC, como los específicamente requeridos por el contrato que con el de opción se
prepare. Su determinación, punto esencial por lo que a la opción se refiere, sigue la regla del art.
1273 del CC. Es importante resaltar que el objeto debe, en todo momento, quedar a la expectativa
del ejercicio de la opción y durante todo el plazo de ésta.
Uno de los caracteres de la opción es el de ser un contrato a plazo. Esta afirmación equivale a
decir que el plazo es un requisito del contrato de opción.
Y no es concebible un contrato de opción que no tenga plazo de vigencia prefijado, por muy breve
que sea éste. El plazo no transforma a la opción en un contrato de tracto sucesivo, porque su
ejecución no se fracciona -al menos-, en prestaciones reiterables. Debe subrayarse que, tanto la
determinación del plazo como su eventual modificación, son cuestiones que afectan por un igual
a los intereses de ambas partes.
La finalidad que cumple el plazo en el contrato de opción responde, en buena medida, a la peculiar
naturaleza de éste. Efectivamente, por medio del plazo se pretende que la vinculación del
concedente no sea temporalmente ilimitada. El plazo de éste es, pues, el tiempo hábil durante el
cual puede ejercitarse el derecho de opción.
III. Características principales.
Según reiterada doctrina jurisprudencial (SSTS de 18-06 y 29-10-93 y 14-2-97), el contrato de
opción de compra tiene un carácter unilateral en la generalidad de los supuestos, configurándose
como bilateral cuando se asigna un precio a la opción, esto es, cuando existe la posibilidad de que
se establezca un precio individualizado, lo que se denomina prima.
Siempre se trataría de un elemento accesorio la existencia del pago de esa prima, siendo tal opción
onerosa, puesto que se había pactado un precio de la compraventa; cabe, por tanto, la posibilidad,
cuando se articula alguna prima independiente, y al margen de que sea un elemento accesorio,
que se entienda que el contrato en cuestión es oneroso, por lo cual parece ser en términos generales
que no cabe calificar el contrato de opción como de tal carácter, cuando, efectivamente, al no ser
tal elemento esencial del contrato, no se pacta el mismo, en cuyo caso la regla general sería la
gratuidad del precio de la opción, sobre todo teniendo en cuenta que la contraprestación que se
pacte, en el caso de que se consume la venta no equivale al concepto de onerosidad en la
contraprestación pactada, sino que responde al exclusivo pago del precio de la compraventa.
El contrato de opción de compra puede ser autónomo e independiente o ir unido a otro,
generalmente de arrendamiento, más cualquiera que sea la naturaleza jurídica de esta modalidad
de arrendamiento al que se incorpora una opción de compra, la jurisprudencia los configura como
una relación atípica compleja en la que los distintos elementos que la forman aparecen
entrelazados e inseparablemente unidos por la voluntad de las partes y a la que es de aplicación
la normativa general contenida en el Código Civil y en ningún caso por la Ley especial de
Arrendamientos. En tal caso, dicho derecho de opción supone una especie de plus en el derecho
subjetivo que el arrendador concede al arrendatario, y que consiste en la facultad de adquirir la
propiedad del bien arrendado por lo que la onerosidad del contrato de arrendamiento también
embebe la onerosidad del contrato de opción en él recogido (SSTS 25-05-92; 29-03, 18-05 y 18-
06-93, 26-01-94 y 15-12-97).
El contrato de opción es un contrato consensual. Se perfecciona por mero consentimiento,
siguiendo así la regla general que contiene, como plasmación del principio espiritualista, el art.
1258 del CC. Doctrina y jurisprudencia son prácticamente unánimes a la hora de destacar esta
nota y de colocarla en el lugar que por su importancia merece. No es, pues, precisa la entrega de
la cosa que, en su día, podrá ser objeto del contrato definitivo para que el título de opción nazca
a la vida jurídica.
La opción de compra -salvo que se hubiese estipulado el pago por el optante de una prima-, sólo
crea obligaciones para el optatario o concedente, el cual queda obligado a no disponer de los
bienes ofrecidos y a mantener la oferta durante el plazo establecido, dentro del cual el optante, si
le conviniera, puede hacer uso de su derecho, quedando plenamente extinguida o consumada la
opción y, desde ese momento y por ese único hecho, nace y se perfecciona automáticamente el
correspondiente contrato de compraventa, afectando el eventual impago del precio a la fase de
consumación de la compraventa, que no de la opción que ya se extinguió por su ejercicio.
Característica esencial de la opción de compra es que no necesita ninguna actividad posterior de
las partes para desarrollar las bases contractuales contenidas en el convenio, bastando la expresión
de voluntad del optante para que el contrato de compraventa quede firme, perfecto y en estado de
ejecución, obligatorio para el concedente, lo que la diferencia del "pactum de contrahendo" (STS
11 de abril de 2000).
La perfección del contrato de compraventa depende, pues, exclusivamente de la decisión del
optante, sin que el concedente deba realizar una nueva y ulterior declaración de voluntad.
Este hecho, consecuencia lógica de la mecánica del contrato de opción, repercute de manera
poderosa en el requisito de la capacidad del concedente. Efectivamente, uno actu, al
perfeccionarse el contrato de opción, el concedente proyecta su declaración de voluntad al
contrato definitivo. En buena medida, el contrato de opción queda impreso del carácter o
naturaleza del definitivo; una muestra más de la recíproca influencia entre ambos. Así, el contrato
de opción tendrá, para el concedente, naturaleza dispositiva, si dispositivo es el contrato final (y
carácter enajenatorio, si el contrato final lo es de enajenación).
La posición jurídica del optante es de una clara prevalencia sobre la del concedente. Prevalencia
que no supone una alteración de la primitiva igualdad formal de las partes en el ámbito
precontractual, sino que es consecuencia, precisamente del contrato celebrado. En su mano está
la perfección y ulterior cumplimiento del contrato definitivo.
Efectivamente, el optante no realiza, de presente, ningún acto que pueda ser considerado como
de disposición, aún cuando el contrato definitivo ostente tal carácter. Su única obligación, y aún
ésta es eventual, consiste en entregar el precio de la opción o prima cuando se hubiese constituido
con carácter oneroso. La perfección del contrato de opción no supone unas inmediatas
consecuencias patrimoniales; al menos, no de las que requieren una rígida plenitud de la
capacidad de obrar.
Incluso la propia existencia del plazo viene a jugar a favor del optante, permitiéndole adquirir la
capacidad necesaria para el otorgamiento del contrato posterior (vg., llegada a la mayor edad,
precisa para adquirir bienes inmuebles), o suplementar su incapacidad (vg., consecución de la
licencia paterna).
Como característica de la opción de compra se puede destacar también que el optante puede
limitarse a ceder a un tercero su posición en el contrato de opción y no ser parte del definitivo.
Cabe designarlo de modo genérico, por la posición que ostentará en el contrato definitivo o en
aquel otro en el que la opción se inserta. Lo usual, sin embargo, es su designación nominal. Una
de las finalidades prácticas que con la opción pueden pretenderse consiste en transformar al
optante en una especie de intermediario entre el concedente y un tercero. Es la opción mediatoria.
Al arbitrio del optante se deja la decisión respecto a la posterior celebración del contrato ofrecido,
lo que constituye no una obligación, sino un derecho. El tercero, al ocupar el lugar del optante,
entra en una posición compleja. El problema no puede, pues, resolverse por la simple aplicación
de las normas correspondientes a la cesión de créditos. Este cambio en la posición jurídica del
optante queda sustancialmente alterado por la aparición de un tercero, cuya solvencia personal y
patrimonial puede ser muy distinta de la del optante primitivo.
La sustitución implica la asunción por el nuevo sujeto de la cualidad de parte originaria, mientras
que el optante desaparece de la escena. Así, el optante no garantiza al concedente la validez del
negocio final con el nuevo sujeto, ni el cumplimiento por éste del contrato definitivo. Debe
admitirse que las partes pueden constituir el contrato intuitu personae, con carácter personalísimo
e intransmisible, como también puede enervar la transmisión mortis causa, pactando que el
fallecimiento del concedente determina el vencimiento automático del plazo fijado. Por la misma
razón, las previsiones expresas de transmisibilidad son válidas y eficaces en los términos en que
estén redactadas, al menos como solución general. Tales cláusulas pueden establecerse con
carácter general, concediendo al optante plena libertad para elegir al sustituto, o bien ciñéndolas
una o varias personas, designadas nominalmente o por su relación con el optante.
Un abundante sector doctrinal considera que estas previsiones son requisito esencial para la
validez y eficacia de la sustitución; en otro caso, habría de concurrir el consentimiento expreso
del concedente. La Sentencia de 12 de Junio de 1956 trató de establecer una teoría general de la
transmisibilidad de la opción. La pieza clave de la validez y eficacia de la cesión es para el
Tribunal Supremo la cláusula en que se preveía expresamente ésta.
IV. Extinción.
Se aprecian como causas de extinción de la opción, su ejercicio y su falta de ejercicio, es decir, el
mero transcurso del plazo o la renuncia. En el momento de su extinción, las respectivas causas
del contrato y del derecho se interfieren y se afectan mutuamente.
El ejercicio del derecho supone el último acto de ejecución del contrato, es decir, su consumación
y, como consecuencia, la extinción de la relación contractual de la opción; el mero transcurso del
plazo, sin ejercitar la opción, extingue tanto el derecho - que nació con una vida prefijada- como
el contrato, al que sucede otro tanto; la ineficacia del contrato, como es lógico, provoca también
la del derecho.
En el quinto considerando de la Sentencia de 17 de diciembre de 1966 ya se afirmó que: "...el
despliegue de los efectos propios de la cláusula de opción se produce con independencia de esa
ulterior celebración (del contrato definitivo), puesto que, desde que llega a conocimiento de dicho
optante, puede éste decidirse a dar realidad al contrato prometido, o renunciar expresamente a él,
o dejar transcurrir el plazo sin ejercitar el derecho otorgado, y por cualquiera de estas tres maneras
de actuar ha quedado extinguido naturalmente el derecho de opción".
De lo dicho es fácil deducir que el contrato de opción tiene sus propias y específicas causas de
extinción, que son aquellas que afectan a la existencia del derecho concedido. El ejercicio de éste
o su falta son consecuencias normales, previstas en el contrato y queridas por las partes, fines a
los que contribuye la fijación del plazo de duración, para evitar la sujeción indefinida del
concedente. Pero, además, el contrato de opción se extingue por las causas generales de extinción
de los contratos. La inactividad o pasividad del optante durante el plazo pactado hasta su total
transcurso es causa eficiente para la desaparición de la relación contractual y del derecho mismo.
Pasividad o inactividad que, por supuesto, debe ser libre y voluntaria para que pueda producirse
la plenitud de los efectos extintivos.
Pasado el plazo, el contrato se extingue y el derecho decae.
Y, efecto común al transcurso del plazo y a la renuncia es la desvinculación del concedente. Este
recupera su plena libertad contractual y ve levantada la prohibición de celebrar contrato o realizar
actuaciones incompatibles sobre él. El transcurso del plazo opera este efecto automáticamente; si
la opción no se ejercitó dentro del plazo el concedente debe y puede considerarse liberado de la
relación contractual que le unía al optante.
Contrariamente, el ejercicio de la opción, conforme a su carácter de declaración de voluntad,
determina el momento perfectivo del contrato posterior y lo pone en estado de ejecución.
Una vez ejercitada la opción oportunamente la misma se extingue y queda consumada y, por ende,
se perfecciona automáticamente el contrato de compraventa, sin que el optatario o concedente
pueda hacer nada para frustrar su efectividad, pues basta para la perfección de la compraventa
que el optante haya comunicado la voluntad de ejercitar su derecho de opción, de manera que
consumada ésta y, por tanto, perfeccionada la compraventa, ésta queda sometida a su propia
regulación (art. 1445 y ss. del Código Civil), con arreglo a la cual (art. 1450 C.C.) el contrato
queda perfeccionado aunque ni la cosa ni el precio se hayan entregado, a no ser que la voluntad
contractual de las partes, exteriorizada en una cláusula clara y terminante fuese la de sujetar el
ejercicio del derecho de opción al pago simultáneo del precio.
Así lo ha proclamado reiteradas veces la jurisprudencia, resumiendo la Sentencia de 16 de abril
de 1979 la doctrina con la siguiente frase: "...al hacer uso el aceptante del referido derecho a la
vez que produce la extinción del derecho de opción por haber surtido ya sus naturales efectos,
nace o se perfecciona el de compraventa, al producirse con relación a éste el concurso de
consentimiento exigido por la ley, constriñendo en su consecuencia al concedente del invocado
derecho al cumplimiento y fijación de las recíprocas obligaciones que sobre esa base han de
exigirse después..."
El acto por el que el optante manifiesta su voluntad de actuar la opción no sustrae a las reglas
generales atinentes a esta materia. De esta forma, queda sujeto a los principios que, tras la reforma
del Título Preliminar, se contienen en el art. 7 del Código Civil. La opción habrá de ejercitarse
según las exigencias de la buena fe y conforme a la naturaleza del negocio opcional y del contrato
definitivo.
Así lo ha entendido también la jurisprudencia en la Sentencia de 6 de febrero de 1981 (Pte. J.
Santos Briz) que declaró, en quinto considerando, que: "...la forma de ejercicio del derecho de
opción que llevó a cabo el demandante ahora recurrido, sin preocuparse de otras obligaciones
fundamentales ligadas a aquel ejercicio, en especial, al pago del precio, o de la mitad del mismo,
y de las diligencias previas a su pago, supuso una infracción del principio de buena fe en la
contratación, que hizo ineficaz aquel ejercicio".
Pero el acto de opción también es perfectivo de un negocio, concretamente del contrato posterior.
Por ello, debe adecuarse no sólo al marco general de las declaraciones de voluntad, sino también
a los requisitos que con carácter propio y peculiar exija el contrato definitivo. El ejercicio de la
opción es, pues, el momento al que han de referirse las especiales circunstancias del contrato final.
Derechos de garantía real y sus distintas formas y creación. Por garantía se entiende toda
medida de refuerzo que se añade a un derecho de crédito para asegurar su satisfacción y que
atribuye al acreedor un nuevo derecho subjetivo o nuevas facultades.
Las garantías reales son las que recaen sobre cosas determinadas y son oponibles erga omnes.
Tras una evolución histórica compleja se llega, en la época de la codificación, a distinguir las
garantías reales según la naturaleza de los bienes afectados:
- La prenda es, así, la garantía real que recae sobre bienes muebles y lleva consigo la pérdida de
la posesión de la cosa gravada.
- La hipoteca, al contrario, recae sobre bienes inmuebles y no hay traspaso posesorio, de modo
que es esencial a ella la publicidad registral.
- La anticresis recae sobre inmuebles y otorga al acreedor el derecho a percibir los frutos y
aplicarlos al pago del crédito y sus intereses.
Sin embargo ese sistema se ha visto superado desde final del siglo XIX debido a varios factores:
en primer lugar, por la aparición de bienes muebles de elevado valor económico; en segundo
lugar, porque la necesidad de fomentar el desarrollo del crédito hizo patente los inconvenientes
que presentaba, en la prenda, la privación de la posesión por cuanto privaba al deudor de
instrumentos de producción útil para obtener dinero con que satisfacer la deuda garantizada; por
último, porque la aparición de bienes muebles susceptibles de ser identificados hizo patente la
conveniencia de aplicar a los muebles la publicidad registral.
Todo lo cual condujo a la aparición de otras figuras como:
- la hipoteca naval, reglada en la Ley de Hipoteca Naval de 21 de agosto de 1893.
- la prenda agrícola, regulada en la Ley 22 de septiembre de 1917.
- la prenda aceitera, regulada en ley de 1935.
- la prenda industrial, regulada en Ley de 1940.
- y por último, con carácter general, la hipoteca mobiliaria y la prenda sin desplazamiento de la
posesión, reguladas en la Ley de 16 de diciembre de 1954.
Hay también otras figuras que se utilizan en función de garantía, como son:
- El pacto de reserva de dominio,
- La venta en garantía,
- El leasing en garantía o leasing back o
- El derecho de retención.
No podemos detenernos ahora a hacer un estudio de todas estas figuras, aunque sí hay que decir
que tiene declarado el TS (SS de 16-V-2000 y 26-IV-2001) que la utilización de estas figuras no
puede servir para eludir la aplicación de normas imperativas como las de prelación de créditos o
la prohibición del pacto comisorio.
Estos tres derechos de garantía están regulados como contratos en el Título XV del Libro IV del
C.c., artículos 1857 a [Link] artículos 1857ª 1862 son disposiciones comunes a la prenda y la
hipoteca.
1. Tanto la hipoteca como la prenda son derechos reales.- Esto, sin embargo, a veces se ha negado
pues, en efecto, solo en la anticresis ejerce el acreedor un poder directo sobre la cosa gravada
percibiendo sus frutos, mientras que en la prenda y la hipoteca, y como consecuencia de la
prohibición del pacto comisorio, el acreedor garantizado sólo puede satisfacer su interés a través
del correspondiente procedimiento judicial. Faltaría, pues en la prenda y la hipoteca el poder
directo e inmediato sobre la cosa propio de los derechos reales. Sin embargo, si nos fijamos en
las facultades de preferencia y en la oponibilidad erga omnes el carácter real de hipoteca, prenda
y anticresis no ofrece duda.
2. Son derechos reales sobre cosa ajena y limitados, porque no absorben, sino que solo restringen
las facultades del dominio.
3. Para constituirlos hace falta la facultad de disponer. Dice, en efecto el artículo 1857 que “Son
requisitos esenciales de los contratos de prenda e hipoteca:
- Que la cosa pignorada o hipotecada pertenezca en propiedad al que la empeña o hipoteca.
- Que las personas que constituyan la prenda o hipoteca tengan la libre disposición de sus bienes o,
en caso de no tenerla, se hallen legalmente autorizadas al efecto.
Las terceras personas extrañas a la obligación principal pueden asegurar ésta pignorando o
hipotecando sus propios bienes.”
Además distingue el artículo 1862 entre los derechos reales y la promesa de constituirlos,
señalando que:
“La promesa de constituir prenda o hipoteca sólo produce acción personal entre los contratantes,
sin perjuicio de la responsabilidad criminal en que incurriere el que defraudase a otro ofreciendo
en prenda o hipoteca como libres las cosas que sabía estaban gravadas, o fingiéndose dueño de
las que no le pertenecen.”
4. Son derechos de garantía, lo cual significa:
- se constituyen para garantizar el cumplimiento de una obligación
válida
- que tienen carácter accesorios de la obligación garantizada.
Señala el artículo 1857.1 que: “Son requisitos esenciales de los contratos de prenda e hipoteca:
Que se constituya para asegurar el cumplimiento de una obligación principal.”
Y el determina el artículo 1861 que: “Los contratos de prenda e hipoteca pueden asegurar toda
clase de obligaciones, ya sean puras, ya estén sujetas a condición suspensiva o resolutoria.
5. Atribuyen a su titular el ius distrahendi, con exclusión del pacto comisorio.
Señala, en efecto el artículo 1858 del CC que: “Es también de esencia de estos contratos que,
vencida la obligación principal, puedan ser enajenadas las cosas en que consiste la prenda o
hipoteca para pagar al acreedor.”
Y el artículo 1859 establece que “El acreedor no puede apropiarse las cosas dadas en prenda o
hipoteca, ni disponer de ellas.”
“La prenda y la hipoteca son indivisibles, aunque la deuda se divida entre los causahabientes del
deudor o del acreedor.
No podrá, por tanto, el heredero del deudor que haya pagado parte de la deuda pedir que se extinga
proporcionalmente la prenda o la hipoteca mientras la deuda no haya sido satisfecha por completo.
Tampoco podrá el heredero del acreedor que recibió su parte de la deuda devolver la prenda ni
cancelar la hipoteca en perjuicio de los demás herederos que no hayan sido satisfechos.
Se exceptúa de estas disposiciones el caso en que, siendo varias las cosas dadas en hipoteca o en
prenda, cada una de ellas garantice solamente una porción determinada del crédito.
El deudor, en este caso, tendrá derecho a que se extingan la prenda o la hipoteca a medida que
satisfaga la parte de deuda de que cada cosa responda especialmente.”
7. Atribuyen determinadas preferencias.- Así resulta, en efecto, de los artículos 1922.2 y 1923.3.
“Son aplicables a este contrato el último párrafo del artículo 1.857, el párrafo segundo del artículo
1.866 y los artículos 1.860 y 1.861.”, o sea, las normas sobre posibilidad de constituir la anticresis
un tercero extraño a la obligación garantizada, sobre el derecho de retención del acreedor
pignoraticio por razón de impago de una deuda distinta de la garantizada, sobre la indivisibilidad
y sobre las obligaciones susceptibles de ser garantizadas.
Por lo demás la anticresis se aproxima a la prenda si la finca pasa a poder del acreedor o de un
tercero y a la hipoteca si queda en poder del deudor.
Difiere de la prenda porque la anticresis recae sobre bienes inmuebles y difiere de la hipoteca
porque da derecho a percibir los frutos de la finca gravada.
La prenda es un derecho real de garantía en cosa ajena que implica la entrega de la posesión de
la cosa pignorada al acreedor o a un tercero, que se constituye, por el deudor o un tercero, en
garantía de una obligación, y que da derecho al acreedor a promover la venta de la cosa empeñada
para obtener el cumplimiento de la obligación garantizada.”
El C.c. regula la prenda en los artículos 1863 a 1874. Y le son aplicables las disposiciones que
antes hemos visto comunes para ella y la hipoteca, artículos 1857 a 1862.
1.- Constitución.-
Son, de una parte, el acreedor pignoraticio y, de otra, el constituyente de la prenda, que puede
ser el deudor o un tercero.
En cuanto a requisitos de capacidad del constituyente de la prenda ya hemos visto antes lo que
establece el artículo 1857 del C.c.
B. Elementos reales.-
C. Elementos formales.-
a) Entrega de la cosa:
La prenda ordinaria puede constituirse en cualquier forma, incluso meramente verbal, mediante
la entrega de la cosa pignorada, pero establece el artículo 1865 del C.c. que: “No surtirá efecto
la prenda contra tercero si no consta por instrumento público la certeza de la fecha.”
Precepto cuya ratio iuris es evitar que se simulen por el deudor prendas fraudulentas en perjuicio
de acreedores que verían así disminuido el patrimonio sobre el que dirigir sus acciones.
En la escritura de prenda deben constar lógicamente debidamente identificadas la obligación
garantizada y su cuantía y la cosa pignorada.
Respecto de la prenda sin desplazamiento dice el artículo 3 de la LHMPSDP que “La hipoteca
mobiliaria y la prenda sin desplazamiento se constituirán en escritura pública.
No obstante, la prenda sin desplazamiento podrá también constituirse mediante póliza.., cuando
se trate de operaciones bancarias o se refiera a cualquiera de los supuestos comprendidos en el
artículo 93 del Código de Comercio.
La escritura o la póliza, en su caso, deberán ser inscritas en el Registro que por esta Ley se
establece.
La falta de inscripción de la hipoteca o de la prenda en el Registro privará al acreedor hipotecario
o pignoraticio de los derechos que, respectivamente, les concede esta Ley.”
a) Derecho de retención.-
Establece el artículo 1866 del C.c. que: “El contrato de prenda da derecho al acreedor para retener
la cosa en su poder o en el de la tercera persona a quien hubiese sido entregada, hasta que se le
pague el crédito.
Si mientras el acreedor retiene la prenda, el deudor contrajese con él otra deuda exigible antes de
haberse pagado la primera, podrá aquél prorrogar la retención hasta que se le satisfagan ambos
créditos, aunque no se hubiese estipulado la sujeción de la prenda a la seguridad de la segunda
deuda.”
Este segundo párrafo recoge el que el Derecho Romano llamaba pignus gordianum y extiende a
una deuda distinta de la garantizada no la totalidad de la prenda, sino únicamente el derecho de
retención del acreedor pignoraticio.
Por otra parte esa extensión del derecho de retención no se refiere a cualesquiera otras
obligaciones entre acreedor y deudor, sino solo a las que se hubieren contraído después de la
constitución de la prenda, que sean exigibles antes de haberse pagado la primera y que además
no estuviesen especialmente garantizadas.
b) Ius distrahendi:-
Ya hemos visto antes que, para hipoteca y prenda dispone el artículo 1858 del C.c. que: “Es
también de esencia de estos contratos que, vencida la obligación principal, puedan ser enajenadas
las cosas en que consiste la prenda o hipoteca para pagar al acreedor.”
Y ya para la prenda específicamente dispone el artículo 1872 del C.c. que:
“El acreedor a quien oportunamente no hubiese sido satisfecho su crédito, podrá proceder por
ante Notario a la enajenación de la prenda. Esta enajenación habrá de hacerse precisamente en
subasta pública y con citación del deudor y del dueño de la prenda en su caso. Si en la primera
subasta no hubiese sido enajenada la prenda, podrá celebrarse una segunda con iguales
formalidades; y, si tampoco diere resultado, podrá el acreedor hacerse dueño de la prenda. En este
caso estará obligado a dar carta de pago de la totalidad de su crédito.”
Si la prenda consistiere en valores cotizables, se venderán en la forma prevenida por el Código
de Comercio.”
Dispone el artículo 322 del C. de C., que: “Vencido el plazo del préstamo, el acreedor, salvo
pacto en contrario y sin necesidad de requerir al deudor, estará autorizado para pedir la
enajenación de los valores dados en garantía, a cuyo fin entregará a los organismos rectores del
correspondiente mercado secundario oficial la póliza o escritura de préstamos, acompañada de
los títulos pignorados o del certificado acreditativo de la inscripción de la garantía, expedido por
la entidad encargada del correspondiente registro contable.
El organismo rector, una vez hechas las oportunas comprobaciones, adoptará las medidas
necesarias para enajenar los valores pignorados, en el mismo día en que reciba la comunicación
del acreedor, o, de no ser posible, en el día siguiente, a través de un miembro del correspondiente
mercado secundario oficial.
El acreedor pignoraticio sólo podrá hacer uso del procedimiento ejecutivo especial regulado en
este artículo durante los tres días hábiles siguientes al vencimiento del préstamo.”
El procedimiento notarial de ejecución del artículo 1872 puede utilizarse sin necesidad de pacto
alguno. Y caben, además, los procedimientos prevenidos en la LEC, bien sea el declarativo
ordinario, bien el ejecutivo ordinario, bien el de ejecución de bienes especialmente hipotecados o
pignorados de los artículos 681 y ss. LEC.
Enajenada la cosa pignorada en ejercicio del ius distrahendi el acreedor pignoraticio tiene derecho
a que le sea satisfecha la obligación garantizada. La suma obtenida en la enajenación puede ser
superior o inferior al importe de la obligación. Si es superior el sobrante forma parte, lógicamente
del patrimonio del deudor. Si la cantidad obtenida es inferior el acreedor recibe la totalidad del
precio y por el restante mantiene su crédito.
c) Derecho de preferencia.-
Establece el artículo 1922 del C.c. que gozan de preferencia con relación a determinados bienes
muebles del deudor los créditos garantizados con prenda que se halle en poder del acreedor sobre
la cosa empeñada y hasta donde alcance su valor”
En situaciones concursales del deudor el acreedor pignoraticio, como el hipotecario, tiene:
- privilegio especial sobre el bien pignorado, según resulta del artículo 90 de la Ley Concursal
que establece que: “Son créditos con privilegio especial:…. 6.- Los créditos garantizados con
prenda constituida en documento público, sobre los bienes o derechos pignorados que estén en
posesión del acreedor o de un tercero.”
- y tiene también el acreedor pignoraticio en situaciones concursales del deudor derecho de
ejecución separada, si bien puede quedar en suspenso hasta que se apruebe un convenio cuyo
contenido no afecte al ejercicio de este derecho o trascurra un año desde la declaración de
concurso sin que se hubiera producido la apertura de la liquidación, cuando la prenda recaiga
sobre bienes del concursado afectos a su actividad profesional o empresarial o a una unidad
productiva de su titularidad no podrán iniciar la ejecución o realización forzosa de la garantía,
conforme al artículo 56 de la Ley Concursal.
Establece el artículo 1868 del C.c. que: “Si la prenda produce intereses, compensará el acreedor
los que perciba con los que se le deben; y, si no se le deben, o en cuanto excedan de los
legítimamente debidos, los imputará al capital.”
Se ha discutido si tiene el acreedor derecho a percibir los frutos naturales, y no solo los civiles,
de la cosa para compensarlos con los intereses que se le deben. La doctrina mayoritaria entiende
que no, pues el acreedor pignoraticio no tiene el uso y disfrute de la cosa dada en prenda, de modo
que debe custodiar los frutos naturales y restituirlos al final de la prenda. Con todo a favor de que
le corresponde al acreedor derecho a percibir los frutos naturales militan opiniones tan autorizadas
como la de Diez Picazo.
Naturalmente cabe el pacto de percepción de los frutos naturales que es conocido como pacto de
compensación anticrética.
Establece el artículo 1869 del C.c. que: “Mientras no llegue el caso de ser expropiado de la cosa
dada en prenda, el deudor sigue siendo dueño de ella.
Esto no obstante, el acreedor podrá ejercitar las acciones que competan al dueño de la cosa
pignorada para reclamarla o defenderla contra tercero.”
Le corresponde, pues el ejercicio de acciones como la reivindicatoria o los interdictos.
B) Obligaciones del acreedor pignoraticio.-
3.- Extinción.-
Se extingue la prenda:
- Por extinción de la obligación asegurada, pues la prenda es accesoria de ésta, sin que al contrato,
la extinción de la prenda lleve consigo la pérdida de la obligación.
- Por la pérdida de la cosa pignorada, en cuyo caso si ésta estaba asegurada la prenda pasará a
recaer sobre la indemnización. A estos efectos establece el artículo 40 de la Ley de Contrato de
Seguro de 1980 que el derecho de los acreedores pignoraticios se extenderá a las indemnizaciones
que correspondan al propietario por razón de los bienes pignorados.
- Por renuncia del acreedor y en general por los modos generales de extinguirse las
obligaciones. Establece el artículo 1191 del C.c. que: “Se presumirá remitida la obligación
accesoria de prenda, cuando la cosa pignorada, después de entregada al acreedor, se hallare en
poder del deudor.”
La prenda irregular.-
El derecho de anticresis.-
Concepto.- Conforme al artículo 1881 del C.c. “Por la anticresis el acreedor adquiere el derecho
de percibir los frutos de un inmueble de su deudor, con la obligación de aplicarlos al pago de los
intereses, si se debieren, y después al del capital de su crédito.”
Régimen jurídico.- Está regulado en los artículos 1881 a 1886 del C.c.
Dice el artículo 1886 del C.c. que “Son aplicables a este contrato el último párrafo del artículo
1.857, el párrafo segundo del artículo 1.866 y los artículos 1.860 y 1.861.”
Constitución.-
Aunque el C.c. lo incluye entre los contratos parece que el derecho real de anticresis puede tener
origen también en una disposición de última voluntad y que puede adquirirse por usucapión.
En cuanto a los elementos personales está de un lado el acreedor garantizado, titular de la
anticresis, y de otro el constituyente de esta. El artículo 1881 C.c. parece dar por supuesto que el
inmueble gravado es siempre del deudor pero es perfectamente admisible que pueda constituir la
anticresis un tercero que no sea el deudor.
En cuanto a la capacidad, el constituyente tendrá que tener la libre disposición de los bienes,
conforme a lo que dispone el artículo 1857 del C.c. para la prenda la hipoteca.
Respecto de la forma no prescribe el C.c. ninguna en particular, pero tratándose de un derecho
real sobre bien inmueble será exigible, por aplicación del artículo 1280 del C.c., el otorgamiento
de escritura pública.
La escritura pública será también necesaria para lograr la inscripción de la anticresis en el
Registro, inscripción que no es constitutiva pero que será imprescindible para la oponibilidad de
la anticresis a terceros que tengan su derecho inscrito, conforme a las reglas generales.
En cuanto a los elementos reales, la anticresis recae sobre inmuebles fructíferos. Si bien no es
necesario que los frutos que produzca la cosa gravada sean naturales, pues puede el acreedor
percibir los frutos civiles, por ejemplo, las rentas derivadas del arrendamiento de la finca gravada.
1) El primero es el derecho a percibir los frutos para aplicarlos al pago de los intereses y el
capital, conforme hemos visto dispone el artículo 1881 del C.c.
2) Pacto compensatorio.- Dice el artículo 1885 del C.c. que “Los contratantes pueden estipular
que se compensen los intereses de la deuda con los frutos de la finca dada en anticresis.” Lo cual
significa que se excluye la liquidación de intereses y frutos porque se compensan
automáticamente y que, por consiguiente, el acreedor no podrá reclamar del deudor nada por
intereses cualesquiera que haya sido la cuantía de estos o de los frutos.
3) Posesión del inmueble.- El desplazamiento posesorio no es esencial a la anticresis, de modo que
el acreedor solo tendrá la posesión del inmueble cuando así se haya pactado expresamente.
También podría pactarse que la posesión la tenga un tercero, por analogía de lo previsto en el
artículo 1863 para la prenda. La posesión del inmueble implica para el acreedor determinadas
obligaciones que luego veremos. Y dispone el párrafo 2 del artículo 1883 del C.c. que para
librarse de las obligaciones que le impone el artículo anterior, el acreedor “puede siempre obligar
al deudor a que entre de nuevo en el goce de la finca salvo pacto en contrario.”
4) Derecho de retención.- Para el caso de que se haya pactado que el acreedor tenga la posesión le
corresponde también el derecho de retención. Así resulta de lo que dispone el artículo 1883.1 del
C.c.: “El deudor no puede readquirir el goce del inmueble sin haber pagado antes enteramente lo
que debe a su acreedor.”
El artículo 1886 declara aplicable a la anticresis el párrafo 2º del artículo 1866 del C.c. referente
a la extensión del derecho de retención a otra obligación contraída después de la garantizada y
exigible antes de haber sido pagada ésta.
Le compete también al acreedor el ius distrahendi, para con el producto de la venta obtener la
satisfacción del crédito garantizado, aunque lo cierto es que el artículo 1884 alude a este tema
de una forma confusa cuando dice que: “El acreedor no adquiere la propiedad del inmueble por
falta de pago de la deuda dentro del plazo convenido. Todo pacto en contrario será nulo. Pero el
acreedor en este caso podrá pedir, en la forma que previene la Ley de Enjuiciamiento Civil, el
pago de la deuda o la venta del inmueble.”
El pago de contribuciones y gastos es un anticipo que hace el acreedor del que se reembolsa con
los frutos.
Naturalmente también en este caso incumbe al acreedor la obligación de pago de contribuciones
y gastos solo si tiene la posesión de la finca. Por eso ya hemos visto antes que el párrafo 2 del
artículo 1883 del C.c. permite al acreedor, “para librarse de las obligaciones que le impone el
artículo anterior, … obligar al deudor a que entre de nuevo en el goce de la finca salvo pacto en
contrario.”
Derechos del deudor o dueño de la finca.-
Son los que corresponden al propietario de la finca y que sean compatibles con los derechos del
acreedor anticrético.
Para el caso de que haya habido transferencia posesoria dice el artículo 1883.1 del C.c. que “El
deudor no puede readquirir el goce del inmueble sin haber pagado antes enteramente lo que debe
a su acreedor.”
TEMA 10: EL DERECHO DE LA PROPIEDAD: DERECHO REAL DE HIPOTECA
INMOBILIARIO REGISTRAL (Isabel de la Iglesia Monje)
Esquema de la clase
1º Principio de rogación
Problemas:
1º La legitimación y la representación.
2º ¿Qué pasaría entonces con los documentos en los que se contienen varios conceptos
inscribibles?, ¿habría de hacerse la solicitud expresa respecto de cada uno de ellos?
3º Cuestiones relacionadas: ¿Qué sucedería si en un mismo documento se contuviesen varios
actos inscribibles?, ¿Estamos obligados a inscribirlos todos?, ¿O podemos pedir la inscripción
parcial?
2º Principio de legalidad.
Principales problemas:
A) Relativos a la calificación de entrada:
1º La calificación a la que habremos de someternos;
2º Formalidades de la calificación;
3º Medios de impugnación;
4º Subsanación sin impugnación (protección en dicho intervalo del derecho del cliente).
B) Relativos a la calificación de salida: la cancelación de cargas caducadas.
1º El interés legítimo:
2º La cancelación de cargas caducadas.
3º Principio de prioridad
4º Principio de especialidad.
a) La descripción del derecho
b) Sistema de folio real
c) Problemas que surgen de la definición del derecho
d) Problemas relativos al objeto del derecho inscrito, debemos señalar:
1º Las diferencias de cabida.
2º La alteración de características:
3º Las declaraciones de obra nueva, plantaciones e instalaciones.
4º Las modificaciones hipotecarias (operaciones de agregación, segregación,
división y agrupación de las fincas)
5º Las fincas especiales.
6º Las modificaciones de pisos y locales en propiedad horizontal (desvinculación
de anejos en base a autorizaciones estatutarias)
5º Principio de Publicidad
26/03/2020
El derecho hipotecario es una rama del derecho civil y estudia el contenido de todos los
fundamentos y todos los principios en los que se inspira.
El procedimiento registral es un procedimiento ecléctico entre hipotecario y administrativo.
II.- LOS REGISTROS JURÍDICOS, INSTRUMENTO DE LA SEGURIDAD
JURÍDICA
La protección del titular registral y la protección del contenido exacto del derecho publicado.
Registros jurídicos: son más contundentes (registro mercantil, de bienes muebles, de condiciones
generales, civil) son registros en los que el registrador realiza lo que se denomina como
calificación, estudia y señala si se puede inscribir porque no hay ningún defecto en el documento
y va a examinarlo conforme a derecho y conforme a lo que a él le consta en su registro ;y registros
administrativos (registro de propiedad intelectual, de parejas de hecho), son registros donde
consta un listado para los efectos jurídicos que corresponda.
El registro jurídico está conectado al principio de seguridad jurídica, art. 9 CE, porque consigue
que a cada presupuesto, a cada supuesto de hecho, se le otorguen unos efectos jurídicos, lo va a
saber él y lo van a saber los terceros que acuden al registro. Es un mecanismo que a cada
presupuesto o cada supuesto de hecho se le va a otorgar una serie de consecuencias jurídicas.
Nuestro registro ha sido exportado al exterior porque es un registro fuerte, con connotaciones del
derecho alemán, apartándose del sistema francés.
Todos los bancos tienen plena seguridad económica en la seguridad jurídica que aporta el registro,
por lo que conceden una gran cantidad de crédito hipotecario, una de las consecuencias de la crisis
del 2008.
Como es fuerte el carácter jurídico de nuestro registro, los intereses hipotecarios disminuyen y
aumenta la garantía real que aporta para todos los bancos.
I.- CARACTERES.
Sigue el sistema de folio real, cada finca tiene un folio independiente. Se traza una línea que
establece el margen del folio y conecta cada finca con al demás fincas. Se inscriben los derechos,
no se transcribe el documento, sino que se lo estudia el registrador, ve que es correcto y realiza
una inscripción por la que establece lo más importante, otra cosa es que se quede con una copia
en el registro.
Hay varios libros en el registro. Y cada folio tiene varias hojas para ver todas las transacciones
que se realizan de esa finca.
Vamos a estudiar dos libros, el de inscripciones y el libro diario del registro, el cual se lleva
también por folios y se abre un folio cada día.
f. Asientos De Inscripción
El más importante en la práctica, su duración es indefinida, escribo mi propiedad y que tengo una
hipoteca sobre la misma. Hasta que venda mi propiedad ese asiento de inscripción va a continuar
existiendo, sólo va a poder cancelarse cuando yo se lo venda a otro o cuando haya una resolución
judicial de carácter declarativo en la que el juez diga que yo no soy propietaria.
g. Anotación
También aparece inscrito en el cuerpo del folio registral, en el centro y se refiere a procesos, por
ejemplo la anotación preventiva de embargo, o a derechos de duración limitada.
Caducidad: las anotaciones tienen una caducidad de 4 años. Un mes antes se debe solicitar su
prórroga, es posible la existencia de 2 prórrogas, sino caduca tu derecho.
h. Notas Marginales
Las notas marginales tienen lugar en el margen de notas marginales. No es un asiento importante,
es de carácter accesorio pero necesario.
i. Asiento De Presentación
Tiene lugar en el libro diario de oficina. Indica el tomo y folio donde se practica el asiento o si
había alguna anomalía y se ha retirado el título presentado o porque haya un defecto subsanado.
j. Cancelaciones
Asiento extintivo que tiene lugar al margen del asiento cancelado.
La finca tiene que estar inmatriculada, es decir, el acceso primero al registro de la propiedad de
una finca, tiene que constar llevarse al registro. Tiene que ser de dominio, no de cualquier derecho
real, aunque antes cabía la posibilidad de que se iniciase por un derecho real, por ejemplo, el
usufructuario o el censatario.
Principio de tracto sucesivo: art. 20 LH. Cada inscripción trae causa de una inscripción anterior y
gracias a ello podemos conocer todo el historial jurídico de una finca. Es el ppio. más importante.
1era inscripción: matriz.
En los actos traslativos: venta, por ejemplo. El art. 20 dice que para inscribir los títulos por los
que se declaren, transmitan, modifiquen, graven… todos los derechos sobre bienes inmuebles,
deberá constar previamente inscrito o anotado el derecho de la persona que lo otorgue.
Ruptura del tracto sucesivo: discordancia entre la situación registral y la realidad extra registral.
Dos soluciones: volver a inmatricular la finca o la reanudación del tracto.
En los actos de gravamen: el párrafo final del art. 20 dice que no podrá tomarse anotación de
embargo etc. si el titular es persona distinta de aquella contra la que se dirige el procedimiento.
Ej. Tengo mi piso hipotecado y fallezco, pasa a mis hijos y se quiere embargar a uno de mis hijos
y se quiere llevar el inmueble a subasta pero la partición de herencia no consta en el registro por
lo que sigo yo apareciendo en el registro como dueño. No se puede proceder al embargo u
anotación sin solucionar la ruptura del tracto sucesivo, habrá que proceder a la anotación de la
partición de herencia primero.
1º Principio de rogación
Es aquel principio en virtud del cual el Registrador no puede actuar de oficio en la práctica de los
asientos de modo que sólo cabrá llevar a cabo un asiento a solicitud del interesado o por
mandamiento judicial o administrativo. El Registrador no puede inscribir ningún negocio respecto
del cual no se le haya solicitado la inscripción.
1º La legitimación y la representación.
El Art. 6 LH limita las personas que pueden pedir la inscripción a sólo los interesados,
entendiéndose por interesado a quien presenta en el Registro un determinado documento cuya
inscripción se pretenda, aunque no sea propio del presentante (Art. 39 RH).
La representación: se presume la misma en los Gestores y Abogados que actúan por cuenta y en
nombre de otro.
2º ¿Qué pasaría entonces con los documentos en los que se contienen varios conceptos
inscribibles?, ¿habría de hacerse la solicitud expresa respecto de cada uno de ellos? Estas
preguntas nos introducen en el que podríamos llamar el problema del consentimiento implícito.
Determinadas normas establecen que por el hecho de realizar determinadas peticiones u
operaciones ante el Registro, se entienden realizadas solicitudes concretas por los interesados sin
que éstos hayan prestado de modo expreso su consentimiento. El desconocimiento de dichas
normas puede dar (da) lugar a pequeños problemas y dudas en la relación de los particulares con
el Registro.
La respuesta nos la da el Art. 425 RH, que determina que documentando un mismo instrumento
varios actos o negocios inscribibles, si no se dice otra cosa, se entiende solicitada por la
presentación la constatación registral de todos ellos (Art. 425 RH), de modo que la inscripción o
anotación parcial sólo será posible a solicitud expresa del interesado (Art. 19 bis LH).
Ésta regla sobre la inscripción parcial indica: que sólo se puede practicar la inscripción parcial a
solicitud del interesado, por lo que no nos inscribirán parte sin que lo queramos; y no diciendo
nada, nos van a inscribir todo aunque sólo queramos parte.
Una segunda duda habitual en la práctica es si, considerado el Art. 353. 3 RH (que determina la
obligación de cancelar las menciones y cargas caducadas), por pedir certificación de una
determinada finca ¿estamos obligados a pasar por la cancelación de
todas las cargas caducadas? La respuesta es que si, y no cabe petición en contra, en el caso de que
el peticionario sea el titular de la finca (por si o por medio de representante). Siendo un tercero,
se entiende igualmente implícito el consentimiento, pero se puede negar y a tal efecto deberá ser
advertido.
2º Principio de legalidad.
Es el principio en virtud del cual lo inscrito en el Registro debe ser conforme a la Ley.
Consecuencia de éste principio no cabe inscribir en el Registro ningún título ni obtener
información actualizada de la finca sin que previamente se produzca la calificación del mismo
título o la actualización del derecho del cual se informa por el Registrador (Art. 18 LH).
Los Registros de derechos se caracterizan por establecer fuertes barreras de entrada (esa
depuración exhaustiva de la que hemos hablado: la calificación). Una vez lograda la inscripción,
es posible que otro miembro de la sociedad quiera realizar alguna operación sobre el derecho
inscrito. Pero en el tiempo trascurrido es probable que la situación del titular o el contenido del
derecho hayan variado. Esto hace necesaria una interpretación del contenido del Registro, que
puede ser llevada a cabo por el propio interesado obteniendo una mera manifestación del
contenido del Registro mediante nota simple (Art. 222. 2 LH) o bien requiriendo la intervención
del Registrador para que lo interprete. Ésta intervención sólo se consigue mediante la solicitud de
certificación. Solicitada la misma la calificación
Así como en la calificación de entrada dichos asientos son el medio y el documento a inscribir el
objeto de la calificación, en la calificación de salida, dichos asientos pasan a ser el objeto de la
calificación como se desprende del precepto.
Para que dicho procedimiento comience es preciso que el título en cuya virtud se solicite la
inscripción conste en forma auténtica.
Otro problema de los documentos judiciales es el relativo a las formalidades: debe tratarse de un
testimonio, no bastando la mera fotocopia sellada, sino siendo preciso que conste el nombre y
firma del Secretario Judicial que lo expide. Lo que no es preciso es que se expida mandamiento
cuando se trate de una Sentencia directamente inscribible
Ahora bien, ¿cuándo es directamente inscribible una Sentencia? Podemos entender que esto
ocurre cuándo la Sentencia contiene pronunciamiento que constituye un título material de
dominio o derecho real. Por ejemplo, son directamente inscribibles las Sentencias declarativas.
Igualmente lo son las Sentencias de divorcio en cuánto al convenio aprobado. Sin embargo, si una
Sentencia ha condenado a elevar a público un documento, aún con Auto que tenga por emitida la
declaración de voluntad del rebelde, es preciso otorgar la Escritura en los términos recogidos en
el Art. 708 LEC.
Lo dicho respecto de las Sentencias declarativas, no obstante, no vale para todas las inscripciones,
sino sólo para las posteriores de las fincas ya inscritas. El proceso adecuado para las no inscritas
sería el expediente de dominio.
Respecto de la forma notarial, debemos señalar para clarificar la necesidad de la intervención del
Notario, que la misma es la que permite tener una serie de elementos negociales bajo fe pública
notarial, tales como el hecho del otorgamiento, la fecha, la identidad de las partes, la libertad del
consentimiento, que lo escrito coincide con lo manifestado etc. La seguridad en dichos datos es
un ingrediente esencial de la agilidad del mercado, pues en caso contrario deberían ser objeto de
verificación extrajudicial. La calificación registral no tiene por finalidad dicha verificación (de
elementos afectantes a las partes), sino la verificación de la concurrencia de los elementos
necesarios para el nacimiento del derecho real, que es erga omnes.
También se admite mera solicitud del interesado (en documento privado) cuándo éste,
unilateralmente, puede solicitar la cancelación de la hipoteca o de otra garantía cuándo ha
expirado el plazo de prescripción de la acción para hacerla efectiva (Art. 82. 5 LH).
En otros casos, aun cuando no se admiten como documento inscribible, si que existen documentos
privados en el conjunto de documentos en cuya virtud se solicita la inscripción: así ocurre en el
caso de que un heredero, por ser único, no necesite llevar a cabo partición, en cuyo puede decir
que los documentos privados sean directamente inscribible, sino que es el público que los
acompaña el inscribible junto con ellos. Pero evidentemente son casos de admisión de un
documento privado en el procedimiento registral.
3º Medios de impugnación. Considerados los Art. 19 bis, 66 y 323 LH, en caso de calificación
negativa, cabrá instar la calificación sustitutoria de otro Registrador que deberá ser designado por
el Colegio de Registradores con arreglo al cuadro de sustituciones aprobado. Igualmente cabrá
interponer recurso ante la Dirección General de los Registros (que se puede presentar en el
Registro) o ante los Juzgados de Primera Instancia de la capital de la provincia (Art. 324 LH).
Cada uno de estos medios de impugnación no excluye al otro. Cabrá solicitar la calificación
sustitutoria (Art. 19 bis LH), recurriendo luego contra la calificación del sustituido si no se está
conforme (Art. 19bis. 5º LH), y en todo caso la Resolución de la DGRN que recaiga será recurrible
ante los órganos jurisdiccionales (Art. 328 LH).
4º Subsanación sin impugnación. Ahora bien, en caso de que el interesado opte por subsanar el
defecto indicado (siendo éste subsanable), dado que el asiento de presentación surte entretanto
efectos, cabrá hacerlo en lugar de interponer el recurso y se podrá conseguir la inscripción con la
misma posición de prioridad (Art. 19 LH) que corresponda al asiento de presentación que se causó
en un primer momento.
B) Relativos a la calificación de salida:
Interés que :
1º se ha de justificar ante el Registrador,
2º ha de ser un interés conocido, en el sentido de acreditado o justificado,
3º ha de ser directo (o acreditar debidamente el encargo, en el supuesto contemplado en el precepto
reglamentario),
4º ha de ser legítimo en el sentido de no contrario a Derecho, y
5º ha de ser un interés patrimonial, es decir, que el que solicita la información tiene o espera tener
una relación patrimonial para la cual el conocimiento que solicita resulta relevante.
Por lo que se refiere a los profesionales el segundo inciso de dicho art. 332.3 añade que “se
presumen acreditadas las personas o entidades que desempeñen una actividad profesional o
empresarial relacionada con el tráfico jurídico de bienes inmuebles tales como entidades
financieras, abogados, procuradores, graduados sociales, auditores de cuentas, gestores
administrativos, agentes de la propiedad inmobiliaria y demás profesionales que desempeñen
actividades similares, así como las Entidades y Organismos públicos y los detectives, siempre que
expresen la causa de la consulta y ésta sea acorde con la finalidad del Registro”.
2º La cancelación de cargas caducadas. Dispone el Art. 353. 3 RH que “Las menciones, derechos
personales, legados, anotaciones preventivas, inscripciones de hipotecas o cualesquiera otros
derechos que deban cancelarse o hayan caducado con arreglo a lo dispuesto en la Ley
Hipotecaria, no se comprenderán en la certificación.
A este efecto, se entenderá también solicitada la cancelación que proceda por el solo hecho de
pedirse la certificación, y se practicará mediante extensión de la correspondiente nota marginal
cancelatoria, antes de expedirse aquélla. Del mismo modo podrá procederse cuando se practique
cualquier asiento relativo a la finca o derecho afectado. Si la solicitud de certificación se realiza
por quien no es titular de la finca o derecho, o cuando el asiento a practicar no sea de inscripción,
el Registrador advertirá al solicitante o presentante antes del despacho de la certificación o de
practicar el asiento que éstos darán lugar a la cancelación de las cargas caducadas conforme a
lo dispuesto en este artículo.”
El precepto tiene una gran trascendencia práctica por cuánto, siendo la finca registral un ente vivo,
sobre el que aparecen y desaparecen con el tiempo circunstancias, la petición de certificación
permite obtener información completa y actualizada sobre la finca.
La aplicación del precepto podría suscitar la siguiente duda, ya planteada en relación al principio
de rogación: ¿Es posible pedir certificación sin actualizar la situación de la finca? Sí, pero sólo
cuándo la petición es de persona diferente del titular registral, pues si es del titular registral,
necesariamente se entenderá solicitada la cancelación de las cargas.
3º Principio de prioridad
Concurriendo varios derechos subjetivos excluyentes entre sí sobre un mismo objeto, es preciso
determinar el orden de preferencia de los mismos. Cuando el derecho es de crédito, la
concurrencia de diversos derechos sobre un mismo patrimonio se resuelve por un orden de
prelación (Art. 1911 y 1921 y ss. CC).
Sin embargo, cuándo los derechos son reales, en tanto inmediatos, absolutos y erga omnes, se
determina un orden de los mismos con arreglo a un sistema de prioridad: el derecho subjetivo que
primero consta constituido sobre un determinado objeto (en nuestro caso, la finca), puede excluir
a los demás. Prior tempore, potior iure.
Respecto del cierre registral, el Art. 17 LH dispone que “Inscrito o anotado preventivamente en
el Registro cualquier título traslativo o declarativo del dominio de los inmuebles o de los derechos
reales impuestos sobre los mismos, no podrá inscribirse o anotarse ningún otro de igual o anterior
fecha que se le oponga o sea incompatible, por el cual se transmita o grave la propiedad del mismo
inmueble o derecho real.
Por lo que se refiere a la superioridad de rango, es toda situación en la cual un derecho o situación
se hace constar en el Registro sin “cerrarlo” a actos posteriores que sean momentáneamente
compatibles. Sin embargo, si en algún momento llegasen a serlo, el derecho inscrito antes se haría
efectivo con prioridad sobre el otro y en su perjuicio.
Por ejemplo, cuándo anotamos un embargo (Art. 71 LH), inscribimos una hipoteca, hacemos
constar un derecho de opción (Art. 14 RH) o de preferente adquisición, su constancia no llega a
impedir la inscripción de actos posteriores en tanto éstos no son incompatibles con el inscrito
antes (por ejemplo, la venta de un bien hipotecado o embargado, la anotación de embargos
posteriores, o la constitución de una segunda hipoteca). Sin embargo, se deja constancia de dicha
reserva de prioridad para, en caso de llegar a serlo (por llegar la adjudicación del bien embargado
o hipotecado, ejercitarse la opción o el retracto…), operar el llamado “trasvase de prioridad”: se
hará constar la situación definitiva con la cancelación de todas las cargas posteriores que sean
incompatibles.
4º Principio de especialidad.
a) La descripción del derecho: En virtud del principio de especialidad, el derecho que se inscriba
debe estar perfectamente determinado en cuanto a titularidad, objeto y contenido. Consecuencia
del mismo, el Art. 9 LH (modificado por la Ley 13/2015 para una coordinación más exacta con
el catastro, de modo que la descripción del objeto del derecho –la finca- sea más exacta en cuanto
a su extensión y linderos de acuerdo a la cartografía catastral) determina una serie de elementos
que en todo caso debe contener la inscripción, añadiendo el 51 RH más precisiones al respecto.
En cuanto al título, consecuencia de éste principio, el Art. 21 especifica que “Los documentos
relativos a contratos o actos que deban inscribirse expresarán, por lo menos, todas las
circunstancias que necesariamente debe contener la inscripción y sean relativas a las personas
de los otorgantes, a las fincas y a los derechos inscritos”.
¿Cómo saber si nos falta algún dato que va a impedir la inscripción? Si en el título formal nos
falta algún dato necesario para la inscripción, el Registrador señalará defecto. Por eso, además de
preguntarse si concurren todos los requisitos de validez, de formalidad, consentimientos
relevantes etc., se puede obtener certidumbre sobre la inscribibilidad de un documento cotejando
el mismo con el Art. 9LH y el 51 RH.
b) Sistema de folio real: En éste punto, hemos de tener presente también que el Registro se lleva
por fincas, abriendo un folio registral a cada una de ellas (Art. 8 y 243 LH). A partir de la Ley
13/2015 el folio real de cada finca incorporará un código registral único de cada finca (art. 9 LH).
La primera inscripción de cada finca, será de dominio (art. 7). Las titularidades y cargas que
tengan dicha finca como objeto, deben inscribirse en el folio abierto a la misma (Art. 13 LH).
¿Puede el titular de un derecho limitado sobre finca no inscrita inscribir su derecho? Hasta la Ley
13/2015, la unifica forma de lograr su inscripción que tenía el titular de un derecho limitado era
lograr la presentación de un título que permitiese la inscripción del dominio y el derecho limitado
(art. 7.2 LH, 376 RH). El nuevo art. 203.2 LH articula el expediente de dominio instado por el
titular de un derecho sobre finca no inscrita.
La aplicación del principio de especialidad, plantea una serie de problemas que podríamos ordenar
en problemas que surgen de la definición del derecho, y problemas que tienen que ver con las
modificaciones del objeto de los derechos registrados.
c) Problemas que surgen de la definición del derecho: En cuánto a la definición del derecho, como
hemos dicho, la misma tiene que ser lo más clara posible. Esto no plantea problema en derechos
plenos o de definición legal como la propiedad y el usufructo. Sin embargo, sí que puede
plantearlos en derechos de garantía, requiriéndose una perfecta determinación de cuál es la
obligación garantizada (Art. 12 LH, respecto de las hipotecas).
Precisamente la hipoteca fue la que en buena medida determinó las reglas a partir de las cuales se
ha elaborado la idea de principio de especialidad. La idea inicial era que quedase perfectamente
determinado todo a fin de que no hubiese hipotecas generales. Sin embargo, en la actualidad, y
tras la Ley 41/2007, se está produciendo una tendencia a la admisión de nuevas figuras, rompiendo
parcialmente con el principio de accesoriedad de la hipoteca respecto del crédito garantizado.
Exponente de ésta tendencia es el Art. 153 bis LH que admite la constitución de la hipoteca en
garantía de una pluralidad de obligaciones.
1º Las diferencias de cabida. En ocasiones, las fincas resultan tener en la realidad mayor o menor
superficie que la reflejada en el Registro.
El art. 198. 3ºLH incluye entre los medios para concordar la realidad física con la registral la
rectificación de la descripción de una finca. Dicha rectificación se producirá a través del
expediente de dominio previsto en el art. 201 LH, el cual se tramita ante Notario, con ciertas
actuaciones por parte del Registrador (cfr. Art.. 201 y 203 LH, redactados por la Ley 13/2015).
Ambos preceptos han sido modificados por la Ley 13/2015, la cual ha sometido a expediente de
dominio todos los excesos de cabida, excepto las rectificaciones de cabida por diferencias
inferiores al 10% de la superficie (que se pueden hacer por medio de certificación catastral, art.
201.3LH) y las simples rectificaciones de superficie inferiores al 5%. Ahora bien, en ambos casos
se profundiza en la exigencia de que el Registrador no albergue dudas sobre la finca (art. 201LH,
último párrafo), de modo que se concede discrecionalidad al Registrador para la calificación de
estas operaciones. Con el nuevo contenido del art. 201 LH hay que entender que ya no se podrá
constatar los excesos de cabida por los medios del art. 298.3 RH.
Respecto de la menor cabida, por analogía con los medios de constatación de los excesos, se podrá
hacer constar por los mismos medios. Ahora bien, en la medida en que ello supone una
disminución, los titulares de cargas constituidas sobre la finca que resulten afectados, deberán
prestar su consentimiento pues su derecho decrece.
2º La alteración de características: la redacción del art. 201. 2 LH tras la Ley 13/2015 dispone que
“podrá, no obstante, realizarse la rectificación de la descripción de cualquier finca, sin necesidad
de tramitación de expediente, cuando se trate de alteración de su calificación o clasificación,
destino, características físicas distintas de la superficie o los linderos, o los datos que permitan su
adecuada localización o identificación, tales como el nombre por el que fuere conocida la finca o
el número o denominación de la calle, lugar o sitio en que se encuentre, siempre que, en todos los
casos, la modificación se acredite de modo suficiente, en la forma que se determine
reglamentariamente”.
3º Las declaraciones de obra nueva, plantaciones e instalaciones. Existiendo sobre las fincas
inscritas plantaciones, construcciones o instalaciones cabrá reflejar dicha circunstancia en (Art.
202 LH, cuya redacción actual procede de la Ley 13/2015).
Dicha constancia podrá conseguirse ya por un título de finalidad traslativa, ya como operación
específica con posterioridad. En todo caso, en ésta materia tiene una especial trascendencia la
legislación sectorial, pues las obras deben cumplir las exigencias determinadas en la misma.
Dicha legislación es especialmente importante respecto de las obras nuevas. La misma señala la
necesidad de acreditación de los requisitos previstos por las leyes tales como la obtención de
licencia, la finalización de la obra conforme a la misma y el cumplimiento de los requisitos de la
legislación de la edificación para la entrega a los usuarios (cfr. Art. 20 Texto Refundido Ley del
Suelo –TRLS-).
Además, el art. 20.4 TRLS establece la posibilidad de inscribir las obras antiguas de las que no
hay licencia, respecto de las cuales ya prescribió la infracción urbanística o que estén fuera de
ordenación.
4º Las modificaciones hipotecarias. Con éste nombre, se conoce a las operaciones de agregación,
segregación, división y agrupación de las fincas, que se regulan en los Art. 45 a 50 RH.
Dichos preceptos admiten la constancia posterior de dichas alteraciones. Además de los mismos,
deben tenerse presentes los requisitos de la Legislación Agraria y Urbanística y de la Ley de
Propiedad Horizontal. En efecto, determinados preceptos como el Art. 10 LPH y el 17 LS exigen
autorización de la comunidad de vecinos y de la administración para llevar a cabo modificaciones,
como se verá enseguida (apartado 5º).
5º Las fincas especiales. Con carácter general, se considera que es finca registral todo ente al que
se le pueda abrir folio en el Registro. Dicho ente no siempre coincide con una porción de terreno.
Para comprender lo que decimos hay que partir de la finalidad económica del Registro que
explicamos al inicio. Hoy el mercado habla de property rights. Dicho concepto es más amplio que
derechos de propiedad: hace referencia también a derechos de aprovechamiento de los bienes
como por ejemplo las concesiones administrativas. Por otra parte, el objeto de dichos derechos
subjetivos no siempre es una porción de terreno: puede ser una cuota de dicho terreno con
asignación de uso de una parte; puede ser una fracción de tiempo en el uso de parte de dicho
terreno (así el aprovechamiento por turno de bienes de uso turístico); puede ser un piso o
departamento de un edificio en el que haya varios. Las técnicas constructivas y las demandas del
mercado contemporáneo, han originado que el objeto de los derechos reales sea algo distinto que
una porción de terreno. Cada departamento o piso puede tener un propietario diferente, con su
acreedor hipotecario y su inquilino detrás. Ello justifica que si lo que pretendemos es dar
publicidad a los derechos, sea preciso determinar con claridad el objeto de los mismos. Siendo
dicho objeto un ente que no necesariamente es una porción de terreno, habrá que abrir folio a
dicho objeto tal cual sea.
Sentado esto, la legislación vigente, admite en diversos supuestos que se abra folio a entes que no
son porción de terreno tales como los pisos o locales en régimen de propiedad horizontal y los
conjuntos inmobiliarios (Art. 8 LH)4; las agrupaciones de fincas que constituyen una unidad
como explotaciones industriales o granjas (cfr. Art. 44 RH); las concesiones administrativas (Art.
31, 60 y 61 RH)5; las cuotas de locales destinados a garaje (Art. 68 RH); o los derechos de
aprovechamiento por turno de bienes inmuebles.
En muchos de estos casos, una finca registral está unida a otra: se abre folio al total conjunto o
edificio, a cada piso, a cada local garaje, a cada cuota, a cada apartamento y a cada porción
temporal en el time- sharing. Ahora bien, todo empieza por una porción de terreno en la que se
construye, se divide horizontalmente etc. Por éste motivo, podemos señalar que todos éstos
cambios posteriores son, como dice PEÑA, “hechos que, respetando la unidad registral de la
finca” –pues no dividen ni segregan- “determinan la apertura de nuevos folios relativos a objetos
registralmente autónomos”, pero vinculados con otra finca matriz, de modo que se habla de folios
en cascada, pues unos parten de otros.
Lo esencial, a los efectos del principio de especialidad, es que deben haber consentido todos los
afectados (ver principio de tracto) y que el título debe contener todos los elementos descriptivos
necesarios. En ocasiones, aunque se tiene un consentimiento ex ante (los Estatutos de la
comunidad de vecinos autorizan a dividir, segregar, agregar, agrupar o desvincular anejos), no se
tienen en cambio los elementos descriptivos, lo cual impide la inscripción:
Por lo que se refiere a los afectados que deben consentir, las últimas reformas7 han establecido la
necesidad de autorización administrativa para dividir, segregar y agregar pisos y locales (cfr. Art.
10.3.b LPH), y han suavizado las exigencias en cuanto a las mayorías necesarias (se admite 3/5)
en la Junta de Propietarios.
Este precepto ha dado lugar a problemas y ha suscitado en muchos casos la duda de ¿Cuándo es
necesaria la autorización administrativa para modificar pisos según los art. 10.3 LPH y 17.6 LS?
La remisión del 10.3 LPH al 17. 6 LS y sus condiciones, permite entender que NO será necesaria
autorización cuando el número de departamentos resultantes de la modificación coincida con los
previstos en la licencia, o bien cuando el número de departamentos resultantes sea menor de los
que había antes de la modificación.
Ejemplo.- Bosco y Domingo han heredado un piso que registralmente son 2 fincas (una vivienda
y un despacho). Quieren agregar el despacho a la vivienda, de modo que en el Registro conste un
solo departamento conforme a la realidad. Dado que el resultado es un departamento donde había
dos, hay que entender innecesaria la autorización administrativa.
6º Principio de Publicidad
a) El principio de legitimación es aquel en virtud del cual se presume iuris tantum que el Registro
es exacto y se corresponde con la realidad, de modo que el titular registral es el legitimado para
disponer del derecho inscrito, razón por la cual se protege al tercero que con él se relaciona frente
a quienes no tengan inscrito su derecho (Art. 32 y 34 LH).
El Art. 38 LH señala que “A todos los efectos legales se presumirá que los derechos reales
inscritos en el Registro existen y pertenecen a su titular en la forma determinada por el asiento
respectivo. De igual modo se presumirá que quien tenga inscrito el dominio de los inmuebles o
derechos reales tiene la posesión de los mismos.
En caso de embargo preventivo, juicio ejecutivo o vía de apremio contra bienes inmuebles o
derechos reales determinados, se sobreseerá todo procedimiento de apremio respecto de los
mismos o de sus frutos, productos o rentas en el instante en que conste en autos, por certificación
del Registro de la Propiedad, que dichos bienes o derechos constan inscritos a favor de persona
distinta de aquella contra la cual se decretó el embargo o se sigue el procedimiento, a no ser que
se hubiere dirigido contra ella la acción en concepto de heredera del que aparece como dueño
en el Registro. Al acreedor ejecutante le quedará reservada su acción para perseguir en el mismo
juicio ejecutivo otros bienes del deudor y para ventilar en el juicio correspondiente el derecho
que creyere asistirle en cuanto a los bienes respecto de los cuales se suspende el procedimiento.
Cuando se persigan bienes hipotecados que hayan pasado a ser propiedad de un tercer poseedor,
se procederá con arreglo a lo dispuesto en los artículos ciento treinta y cuatro y concordantes de
esta Ley.
Las mismas reglas se observarán cuando, después de efectuada en el Registro alguna anotación
preventiva de las establecidas en los números segundo y tercero del artículo cuarenta y dos,
pasasen los bienes anotados a poder de un tercer poseedor”.
b) La fe pública. Nuestro sistema transforma la autenticidad de los asientos en una verdad casi
incontrovertible cuando se trata de asegurar a los terceros que contratan confiados en sus
declaraciones. Para ello, regula de un lado, la publicidad formal, el acceso a los libros del Registro
de cuantos tengan interés en conocer su contenido, y de otro, siente la presunción iuris et de
iure…..de la concordancia entre la inscripción y la realidad.
a´) La publicidad formal: no cabría establecer la protección del que se fía de la apariencia
creada por el Registro si éste no pudiese ser conocido. Por ello, la Ley determina que el Registro
es público para quienes tengan interés conocido en averiguar el estado de los derechos inscritos
(Art. 606 CC y 221 LH).
Los Registradores deben manifestar el contenido del Registro por medio de nota simple o de
certificación (Art. 222 LH). Las primeras son meras manifestaciones. Las segundas, en cambio,
son documentos públicos que permiten acreditar frente a tercero la
titularidad o gravamen de un determinado derecho (Art. 225 LH) y se expiden previa la
calificación de salida de la que hemos tratado en el principio de legalidad. Por tanto, si se pretende
acreditar frente a tercero el contenido del Registro, sólo la certificación hace prueba.
Todos esos preceptos protegen al que recibe un derecho por recibirlo en ciertas condiciones de
seguridad que se estiman imprescindibles para que el mercado funcione. Siguiendo la misma
regla, el Art. 34 LH establece respecto de los bienes inmuebles inscritos en el Registro una
presunción iuris et de iure de titularidad del tercero que adquiere con buena fe de titular registral
al decir “El tercero que de buena fe adquiera a título oneroso algún derecho de persona que en
el Registro aparezca con facultades para transmitirlo, será mantenido en su adquisición, una vez
que haya inscrito su derecho, aunque después se anule o resuelva el del otorgante por virtud de
causas que no consten en el mismo Registro. La buena fe del tercero se presume siempre mientras
no se pruebe que conocía la inexactitud del Registro. Los adquirentes a título gratuito no gozarán
de más protección registral que la que tuviere su causante o transferente”.
La adquisición de bienes se lleva a cabo en nuestro sistema según el Código Civil por
medio del título y el modo (Art. 609 CC), lo cual exige la entrega ex justa causa por quien tiene
el dominio (nemo dat quod non habet); en el caso de bienes inscritos, la inscripción del bien por
quien adquiere de titular inscrito opera una adquisición. La doctrina jurídica privatista entiende
que la transmisión opera extra-registralmente.
2º Principio de legalidad.
Principales problemas:
B) Relativos a la calificación de entrada:
1º La calificación a la que habremos de someternos;
2º Formalidades de la calificación;
3º Medios de impugnación;
4º Subsanación sin impugnación (protección en dicho intervalo del derecho del cliente).
B) Relativos a la calificación de salida: la cancelación de cargas caducadas.
1º El interés legítimo:
2º La cancelación de cargas caducadas.
Está integrado también por el principio de legalidad o de calificación: es un tipo de registro que
pone una barrera de entrada de depuración que choca con la calificación, con el examen que
realiza el registrador del documento presentado. Siempre estamos pensando en documentos
notariales (80% de los documentos que llegan al registro) pero está integrado también por
documentos judiciales (15%) -testimonios de la sentencia-, solamente hay dos excepciones donde
cabe la inscripción de las sentencias: convenio regulador de una sentencia de divorcio y la
sentencia declarativa.
Nos interesa que se de publicidad a nuestro derecho. Tanto yo como titular interesado u otra
persona a la que voy a vender el piso voy al registro para mirar la publicidad. Hay que ver que la
persona que acuda al registro tenga un interés legítimo -protección de datos-.
Publicidad de la certificación: implica un estudio por parte del registrador. Con esta certificación
sí podemos acudir a un procedimiento judicial declarativo.
3º Principio de prioridad
Es el principio prior tempore, potior iure. Significa que ante dos derechos iguales incompatibles
entre sí, el primero en el registro es el que tiene mejor derecho.
Ej.: doble venta. Yo vendo mi piso a A y a B. A se duerme en los laureles y B inscribe primero.
B va a tener el mismo derecho que A, pero mayor protección por haber acudido al registro. Art.
34, 32 y 38 LH. Salvaguarda de los tribunales. Lo que consta en el registro es la verdad oficial.
Toda gira entorno a la verdad oficial que es la que consta en el registro de la propiedad.
Otorga una prelación, orden de importancia, de los registros incompatibles.
4º Principio de especialidad.
a) La descripción del derecho
Describe el contenido del derecho, también llamado principio de determinación. Desde la ley
13/2015, se indica como las fincas tienen que estar correctamente determinadas. Minuciosamente
detallado.
b) Sistema de folio real
c) Problemas que surgen de la definición del derecho
d) Problemas relativos al objeto del derecho inscrito, debemos señalar:
1º Las diferencias de cabida. En el registro consta una cabida diferente de lo que hay en la realidad
práctica. Me compro una finca de 500 metros cuadrados y sin embargo en el registro de la
propiedad consta que son 420 pero a mi me interesa que sean los 500 porque sino no me van a
dejar construir. Esos pocos metros, simplemente con una medición de un acta de notoriedad se
lleva al registro y se inscribe sin más, siempre que la cuantía de la cabida sea menor de un 20%
de la finca. Sino sería un supuesto de inmatriculación nueva.
2º La alteración de características:
3º Las declaraciones de obra nueva, plantaciones e instalaciones.
4º Las modificaciones hipotecarias (operaciones de agregación, segregación, división y
agrupación de las fincas)
5º Las fincas especiales. Son las concesiones administrativas. Por ejemplo, el aprovechamiento
por turno de vienes de uso turístico o las torretas de la luz.
6º Las modificaciones de pisos y locales en propiedad horizontal (desvinculación de anejos en
base a autorizaciones estatutarias, por ejemplo, plazas de garaje)
5º Principio de Publicidad
Llevo consigo el principio de legitimación, se presume iruis tantum que el principio es exacto,
que se corresponde con la verdad, tanto la titularidad del sujeto como el contenido.
Es la prueba para acudir al procedimiento judicial. Art. 38 LH.
Nos va a otorgar la fe pública, iuris et iure. Toda la publicidad formal que obtenemos a través de
certificación o de nota simple es la mayor protección. Art. 34 LH.
Al acreedor que tiene su crédito garantizado con hipoteca, la ley le ofrece toda una serie de
opciones procesales entre las que puede elegir, basándose su decisión en lo que estime más
conveniente para la defensa de su derecho y siempre que concurran los presupuestos procesales.
Las opciones que nos importan son las ejecutivas.
Siempre es posible acudir al proceso declarativo ordinario que corresponda conforme a la cuantía,
aunque ello no será lo normal, dado que supondría renunciar al camino mucho más rápido que
implica ir directamente a la tutela judicial ejecutiva, sin pasar por el proceso de declaración del
derecho, al contar con un título ejecutivo no judicial. La posibilidad, con todo, está ahí y no puede
desconocerse que en algún supuesto puede ser conveniente optar por ella, advirtiéndose que se
tratará entonces de una pretensión declarativa de condena.
1) Puede acudir al proceso de ejecución común u ordinario de la LEC, pues dispone de un título
ejecutivo de los del núm. 4.º del art. 517.2.
Si el acreedor acude a este proceso común de ejecución lo hará formulando, en todo caso, una
pretensión ejecutiva, pero ésta puede tener un doble fundamento:
1.º) Título ejecutivo que es la escritura de hipoteca, y entonces podemos hablar de pretensión
ejecutiva hipotecaria o, resumiendo, de pretensión hipotecaria, aun siendo conscientes de la
imprecisión técnica de esta expresión.
2.º) Título ejecutivo que es la escritura pública en la que se ha constituido el derecho de crédito
del acreedor, y de la que podría hablarse de pretensión ejecutiva crediticia, aunque la doctrina
hipotecarista viene hablando tradicionalmente de acción personal. A pesar de que las palabras
tienen su importancia, pues con ellas nos entendemos como único instrumento de comunicación,
creemos que si existe una terminología, consolidada después de muchos años, no conviene
intentar cambiarla, a pesar de su incorrección técnica. En lo que sigue, pues, vamos a mantener
las expresiones de y personal, aunque hablaremos de pretensión, siendo plenamente conscientes
de que se trata de dos pretensiones ejecutivas. Es preferible mantener lo existente, a introducir
otro elemento de confusión.
2) Cabe que inste el proceso de ejecución especial del Capítulo V del Título IV del Libro III de
la LEC, siempre que concurran los presupuestos exigidos por el art. 682, ejercitando
únicamente la pretensión hipotecaria.
Aunque es usual en las escrituras públicas de préstamo hipotecario que las partes convengan
expresamente que el acreedor puede utilizar cualquiera de estos caminos, lo cierto es que tales
estipulaciones son innecesarias, porque el poder acudir a un procedimiento o a otro no depende
de la voluntad concorde de las partes, sino de que, en el caso concreto, concurran los presupuestos
específicos de cada uno previstos en la ley. El derecho de opción del acreedor hipotecario no
proviene de un acuerdo previo con el deudor, sino directamente de la ley. Otra cosa es que para
constituir los presupuestos sí sea necesario ese acuerdo, pero también se precisa de él para la
escritura misma.
3) El art. 129 de la LH, en la redacción dada por la Ley 1/2013, de 14 de mayo, regula la
venta extrajudicial del bien hipotecado (el llamado procedimiento ejecutivo extrajudicial),
estableciendo los requisitos y formalidades a que deberá ajustarse, Las ejecuciones dinerarias 51/2
remitiéndose a cuanto determine el Reglamento Hipotecario en cuanto a la forma y personas a las
que deban realizarse las notificaciones, el procedimiento de subasta, las cantidades a consignar
para tomar parte en la misma, causas de suspensión, la adjudicación y sus efectos sobre los
titulares de derechos o cargas posteriores así como las personas que hayan de otorgar la escritura
de venta y sus formas de representación, a lo dispuesto en el Reglamento Hipotecario.
El acreedor que dispone de una escritura de constitución de hipoteca, con los presupuestos
procesales específicos del art. 682 LEC, lo normal es que acuda al proceso especial de que
haremos después mención, pero, si no se han constituido esos presupuestos o aun habiéndose
constituido, cabe que inste el proceso de ejecución común.
Habiendo quedado constituidos los presupuestos del art. 682, es posible que existan razones que
aconsejen al acreedor iniciar al proceso de ejecución común, razones que se suelen centrar en el
valor del bien hipotecado; en efecto, si se estima que el valor del mismo, esto es, que lo que va
obtenerse con él en la realización forzosa (en la subasta, normalmente) no va a ser suficiente para
cubrir el importe del crédito en la parte garantizada con la hipoteca, es conveniente acudir a la
ejecución común.
Esta posibilidad de acudir al proceso de ejecución común estaba prevista de modo expreso tanto
en la LH (para la hipoteca inmobiliaria) como en la LHMYPS (hipoteca mobiliaria). En el primer
caso el art. 126 LH se refiere al juicio ejecutivo, que hoy debe entenderse como ejecución común,
y en el segundo el art. 81 LHMYPD alude a los procesos establecidos en la LEC, con lo no debe
efectuarse adecuación a la nueva LEC, dada la generalidad de la remisión.
1. Partes y acumulaciones
Las posibilidades de dirigir la pretensión ejecutiva contra legitimados pasivamente son muy
variadas y, en su caso, supondrán modalidades de acumulación:
Cuando el deudor hipotecante sigue siendo, según el Registro de la Propiedad, el titular del bien
hipotecado, acudir al proceso de ejecución común se basará en la consideración de que ese deudor
tiene otros bienes sobre los que hacer efectiva la realización forzosa, y entonces es conveniente
distinguir en la demanda que se formulan dos tipos de pretensiones acumuladas.
El proceso ejecutivo puede dirigirse contra el deudor y contra otra persona en dos supuestos muy
distintos, en los que también habrá de tenerse en cuenta el ejercicio acumulado de pretensiones:
Siempre partiendo de que el valor del bien hipotecado no sea suficiente para hacer efectivo el
crédito hipotecario (principal e intereses), puede suceder que el bien no sea ya de la propiedad del
deudor (o que no lo haya sido nunca, pues el hipotecante no fue el deudor), y para este caso puede
acudirse al proceso de ejecución común formulando también dos pretensiones ejecutivas.
Se tratará en este supuesto de:
2) Pretensión personal: Tiene como base la escritura de crédito y se dirigirá contra todos
los bienes del deudor, acumulándose a la anterior. También aquí tiene que quedar claro
en la demanda ejecutiva que se está procediendo a una acumulación de pretensiones, si
bien la misma, siendo inicial, es objetivo-subjetiva, pues la hipotecaria se dirige contra el
tercer poseedor (hasta que y si desampara el bien) y la personal contra el deudor. Habrá
de realizarse primero el bien hipotecado, sobre el que no debe recaer embargo ni
anotación, aunque deba hacerse constar por nota marginal que se ha librado la
certificación de cargas. Los bienes del deudor sí deben ser embargados y anotada la traba.
b) El deudor y el fiador
Aun permaneciendo el bien hipotecado en la propiedad del deudor, si el crédito fue afianzado por
fiador solidario, la demanda ejecutiva puede contener una acumulación aún más compleja de
pretensiones.
1.ª) Hipotecaria: Contra el deudor y propietario del bien, siempre con base en la escritura de
hipoteca, y sin embargar el bien por lo dicho de que este embargo no añade nada a la garantía
hipotecaria.
2.ª) Personal contra el deudor: Pudiendo así perseguirse los demás bienes del mismo que deberán
ser embargados y hecha la anotación de la traba, siendo aquí el título ejecutivo la escritura en que
se documenta el crédito.
3.ª) Personal contra el fiador solidario: Persiguiendo todos los bienes de éste, con embargo y
anotación, y siendo el título ejecutivo la escritura en la que aparece la fianza solidaria. La
acumulación es en este caso muy compleja porque existe:
1) Una acumulación objetiva de pretensiones, dado que se dirigen dos pretensiones, la hipotecaria
y la personal, contra una misma persona, el deudor, y
2) Otra acumulación objetivo-subjetiva, puesto que a las dos pretensiones anteriores se une otra
personal contra el fiador. Todas estas pretensiones darán lugar a otros tantos procesos de ejecución
que se unirán en un procedimiento único.
2. Especialidades procesales
Aunque el art. 579 diga que cuando la ejecución se dirija exclusivamente contra bienes
hipotecados o pignorados se estará a lo dispuesto en el Capítulo V del Título IV del Libro III,
debe tenerse en cuenta que la aplicación del proceso especial de ejecución sólo es posible si
concurren los presupuestos del art. 682. No concurriendo éstos, la ejecución de la hipoteca se
realizara por el proceso ejecutivo común.
A) El propio de la LEC
En la LEC se encuentran alusiones a la ejecución de la hipoteca, pero las mismas parecen centrarse
en el caso de que la demanda y la ejecución se dirijan sólo y exclusivamente contra bienes
especialmente hipotecados (arts. 545.3, III, 555.4 y 568). Con ello se está admitiendo la
utilización del proceso de ejecución común cuando se trata de hipoteca y no se está excluyendo
la posibilidad de que existan procesos de ejecución acumulados inicialmente contra un mismo
deudor y en un mismo procedimiento, de modo que uno de los procesos base la pretensión
ejecutiva en el título que es la escritura de hipoteca y otro la pretensión personal en la escritura
de crédito. Tampoco se puede excluir la acumulación inicial de procesos de ejecución dirigidos
contra varias personas, una el deudor y otra el tercero poseedor o el fiador. El legislador ha
olvidado la posibilidad de estos supuestos, pero ello no puede suponer su exclusión en la práctica.
B) El de la LH
La LEC no ha derogado los arts. 126 y 127 de la LH (ni los arts. 222 a 224 del RH), por lo que
los mismos están vigentes con relación al caso de que, persiguiéndose los bienes hipotecados,
éstos hayan pasado a manos de un tercer poseedor. Para este caso, que es exclusivo de la hipoteca
inmobiliaria, debe tenerse en cuenta que, requerido de pago el deudor, notarial o judicialmente,
ante el impago debe requerirse al tercer poseedor, el cual puede:
1.º) Pagar el crédito con los intereses correspondientes, en cuyo caso o no empieza el proceso de
ejecución, si el requerimiento fue notarial, o ha de finalizar, si se hizo judicialmente.
2.º) Desamparar los bienes hipotecados, y entonces se considerarán éstos en poder del deudor a
fin de que pueda dirigirse contra los mismos el proceso de ejecución.
3.º) No pagar ni desamparar, esto es, adoptar cualquier actitud distinta de las anteriores, con lo
que el tercer poseedor habrá de considerarse parte ejecutada, con el efecto de que responderá con
sus bienes (además de los hipotecados) de los intereses devengados desde el requerimiento y de
las costas.
Las relaciones entre proceso de ejecución común y proceso especial pueden ser muy complejas.
Entendido que al proceso especial no puede acumularse una ejecución propia del proceso común,
lo único que dispone el art. 579 LEC es que, finalizado el proceso especial sin que, subastados
los bienes hipotecados, su producto sea suficiente para cubrir el crédito, el ejecutante puede pedir
el embargo por la cantidad que falte y la ejecución proseguirá, si bien conforme a las normas del
proceso de ejecución común. Ahora bien, esto no puede referirse al proceso de ejecución común.
En la Ley Hipotecaria de 1861 se partía de que los créditos hipotecarios, en cuanto constituidos
en escritura pública, podían ejecutarse por el juicio ejecutivo regulado en la LEC, primero en la
de 1855 y luego en la de 1881. Poco después los grandes acreedores, insatisfechos de esa vía de
ejecución, y con los argumentos de la difusión del crédito territorial y la reducción del interés del
dinero, aspiraron a una tutela judicial todavía más privilegiada, lo que consiguieron, primero en
la Ley Hipotecaria de Ultramar de 1893 y, después, en la reforma de la Ley Hipotecaria de 1909.
Se procedió así a la regulación de lo que se llamó procedimiento judicial sumario del art. 131 de
la LH.
Antes la Ley de hipoteca naval de 21 de agosto de 1893 había regulado un proceso especial de
ejecución (arts. 39 a 51) y, bastante después, la Ley de 16 de diciembre de 1954, de hipoteca
mobiliaria y prenda sin desplazamiento de posesión, reguló también un llamado procedimiento
judicial sumario para la hipoteca mobiliaria (arts. 82 a 85), siguiendo las líneas esenciales de la
hipoteca inmobiliaria.
Mientras que las hipotecas inmobiliarias se han contado por centenares de miles (más de medio
millón al año), las demás se cuentan por centenares (sin miles) y las prendas sin desplazamiento
son aún menores en número, por lo que la atención debe centrarse en las primeras.
La doctrina sigue cuestionando que un título ejecutivo no judicial, como es la escritura pública de
constitución de hipotecada inscrita en el Registro (de la Propiedad o de Hipoteca mobiliaria y
prenda sin desplazamiento), pueda tener una vía de ejecución con «más fuerza» que la sentencia
firme de condena, pues ello es lo que sigue ocurriendo. Es cierto que la STC 41/1981, de 18 de
diciembre, estimó constitucional esa vía procesal privilegiada, pero las dudas subsisten.
En cualquier caso debe partirse del art. 681 LEC: La acción para exigir el pago de deudas
garantizadas con hipoteca podrá ejercitarse directamente contra los bienes hipotecados, sujetando
su ejercicio a lo dispuesto en especial en el Capítulo V, con aplicación supletoria de las normas
de la ejecución dineraria. Estamos, pues y sin duda, ante un proceso especial de ejecución.
Este proceso especial también es aplicable cuando la pretensión se refiera a parte del capital o de
los intereses, cuando el pago del crédito deba hacerse en plazos y alguno vencido se haya
incumplido, siempre que exista tal estipulación y conste inscrita en el Registro. Lo mismo en el
caso de que se haya estipulado el vencimiento total en caso de impago de alguno de los plazos
(art. 693 LEC). La aplicación a la hipoteca naval se limita a los dos primeros casos del art. 39 de
la LHN, es decir, al vencimiento del plazo para la devolución del principal o de los intereses (art.
681.2 LEC).
1. Presupuestos procesales
El proceso especial se justifica con la existencia de un título ejecutivo, que es la escritura pública
de constitución de hipoteca, en el cual tienen que concurrir requisitos especiales, lo que determina
que la ejecución sólo puede dirigirse contra los bienes especialmente hipotecados, y ello afecta a
la competencia.
Determinado así el precio, se evita la necesidad de acudir al avalúo, pero lo que importa es que
esa determinación tiene que hacerse de modo líquido o que, por lo menos resulte así por medio
de una simple operación matemática. Los «interesados» son el acreedor y el titular del bien que
se hipoteca, al ser éstos los que otorgan la escritura, por lo que puede ocurrir que no lo sea el
deudor, en cuanto él no sea el hipotecante. En la inscripción de la hipoteca en el Registro ha de
constar ese precio.
También en la escritura el deudor debe fijar un domicilio para la práctica de los requerimientos y
de las notificaciones. En la hipoteca sobre establecimientos mercantiles se tendrá necesariamente
por domicilio el local en que estuviere instalado el establecimiento que se hipoteca (art. 682.2.º
LEC), que el Registrador hará constar en la inscripción de la hipoteca (art. 682.3 LEC).
Se trata, en principio, de un domicilio electivo, designado libremente por el deudor (en la realidad
por el hipotecante):
1.º) Pueden ser dos o más domicilios, en el caso de que los hipotecantes sean varios o de que
exista deudor e hipotecante no deudor, como ha sostenido la jurisprudencia.
2.º) Ese domicilio no puede ser el del acreedor (en contra de cierta práctica impuesta por los
bancos acreedores).
3.º) Cuando la hipoteca recaiga sobre establecimiento mercantil, el domicilio deja de ser electivo,
teniendo que serlo necesariamente el local en que esté instalado el establecimiento que se
hipoteca.
4.º) Cuando aparezca un tercer poseedor, el domicilio de éste será el que conste en la inscripción
de su adquisición del bien (art. 683.3 LEC).
El domicilio indicado en la escritura, e inscrito en el Registro, puede ser modificado por el deudor,
por el hipotecante no deudor y por el tercer poseedor durante la subsistencia de la hipoteca. El
cambio requiere siempre que se haga constar en el Registro por medio de acta notarial, que se
inscribirá como nota al margen de la hipoteca (art. 683.2 LEC).
1.ª) Simplemente por voluntad del deudor, del hipotecante no deudor o del tercer poseedor puesta
en conocimiento del acreedor: 1”) Bienes inmuebles: Si el nuevo domicilio está dentro de la
misma población del que se hubiere designado en la escritura o de cualquier otra que esté
enclavada en el término en que radican las fincas y que sirve para determinar la competencia del
Juzgado, y 2”) Hipoteca naval: En todos los casos.
2.ª) Con consentimiento del acreedor: Se requiere la conformidad del acreedor para efectuar el
cambio del domicilio: 1”) Bienes inmuebles: Cuando el cambio se refiere a nuevo domicilio
diferente de los dichos antes, y 2”) Hipoteca mobiliaria: En todo caso.
C) Competencia
Este control de oficio significa que, antes de despachar la ejecución, el juez examinará de oficio
su competencia, y si entendiera que no es competente territorialmente dictará auto absteniéndose
de despachar ejecución e indicando al demandante el tribunal ante el que ha de presentar la
demanda (art. 546 LEC). La existencia de control de oficio no excluye el control a instancia del
ejecutado, lo que debe hacerse por medio de declinatoria, dentro de los diez días siguientes a aquél
en que reciba la primera notificación del proceso de ejecución (art. 547 LEC).
Existentes sólo los fueros legales cuando se trata de la hipoteca de bienes inmuebles, el art. 684
LEC detalla: El Juzgado del lugar en que radique la finca hipotecada y si ésta radicara en más de
un partido judicial, lo mismo que si fueren varias y radicaren en diferentes partidos, el Juzgado
de cualquiera de ellos a elección del demandante.
Mucha menos importancia práctica tienen las otras normas de competencia territorial: 1.º)
Buques: El Juzgado a que se hubieren sometido las partes en el título constitutivo de la hipoteca
y, en su defecto, el Juzgado del lugar en que se hubiere constituido la hipoteca, el del puerto en
que se encuentre el buque, el del domicilio del demandado o el del lugar en que radique el Registro
en que fue inscrita la hipoteca, a elección del actor. 2.º) Muebles: El Juzgado al que las partes se
hubieren sometido en la escritura de constitución de la hipoteca y, en su defecto, el del partido
judicial donde ésta hubiere sido inscrita. Si fueren varios los bienes hipotecados e inscritos en
diversos Registros, será competente el Juzgado de cualquiera de los partidos judiciales
correspondientes, a elección del demandante.
D) Legitimación
La causa de no inscripción de una hipoteca a favor de una persona determinada puede provenir
de cesión no inscrita. Puede haber ocurrido que el crédito, con la hipoteca, haya sido cedido por
el primitivo acreedor y que no se haya procedido a inscribir la cesión a favor del nuevo acreedor,
caso en el que éste no gozará de legitimación para incoar este proceso especial. Aunque el
Tribunal Supremo ha estimado lo contrario en alguna ocasión, debe insistirse en el carácter
constitutivo de la inscripción en el Registro en caso de cesión del crédito hipotecario.
El deudor es el obligado por la relación jurídica material de crédito existente entre él y el acreedor,
y en la mayoría de los casos coincide en él también la condición de hipotecante, es decir, de titular
registral de la finca hipotecada. Pueden darse el caso de que los deudores sean varios y todos
habrán de ser demandados.
El hipotecante no deudor (que puede llamarse también hipotecante por deuda ajena) no queda
obligado por la relación jurídica material de crédito, no es deudor, pero asume una responsabilidad
que queda limitada al bien hipotecado. Contra él sólo podrá ejercitarse la llamada pretensión
hipotecaria, nunca la pretensión personal.
Tercer poseedor lo es no solo el que ha adquirido el dominio de la finca o bien hipotecado, sino
también el que ha adquirido el usufructo o dominio útil de la cosa hipotecada, o bien la nuda
propiedad o dominio directo (art. 662.2).
En realidad respecto del tercer poseedor hay que distinguir dos posibilidades:
1.ª) Si el tercero ha acreditado al acreedor la adquisición del bien (y la ley no dice cómo debe
efectuarse ese acreditamiento, por lo que de cualquier forma es válido), la demanda debe dirigirse
contra el mismo. No entra aquí en juego si el tercero ha inscrito o no su título en el Registro y
tampoco se cuestiona la forma de la adquisición.
2.ª) Si el tercero no ha acreditado la adquisición al acreedor pero ha inscrito su título, y así se
comprueba con la certificación del Registrador relativa a la inscripción de dominio, debe ser
notificado de la existencia del procedimiento y puede personarse en él como parte (arts. 689.1 y
662 LEC).
2. Desarrollo de la ejecución
A) Demanda
Es la normal del proceso de ejecución, refiriéndose las especialidades al título y a los documentos
que deben acompañarse a la misma. En la ejecución hipotecaria adquiere especial trascendencia
lo relativo a la ejecución por saldo de cuenta corriente (sobre todo en la hipoteca en garantía de
cuenta corriente de crédito, arts. 572.2 y 573 LEC) y el cálculo del interés variable (en él se
concierta hoy las hipotecas, art. 574 LEC). En la LEC el art. 517.2, 4.º, sigue diciendo que el título
ejecutivo es la escritura pública, no la certificación del Registro.
Hay algunos supuestos en los que no es preciso presentar el título inscrito, es decir, la primera
copia de la escritura pública inscrita, pudiendo presentarse segunda copia acompañada de
certificación del Registro que acredite la inscripción y subsistencia de la hipoteca. Se trata, en
general, de que no pudiese presentarse el título inscrito (art. 685.2, II), pero en especial cuando la
hipoteca es unilateral (art. 141 LH), cuando lo es garantía de títulos valores (art. 155 LH), cuando
ha existido subrogación en la hipoteca (Ley 21/1994, de 30 de marzo) y, sobre todo, en la
hipotecas constituidas a favor de una entidad de las que legalmente pueden emitir cédulas
hipotecarias o que al iniciarse el procedimiento garanticen créditos y préstamos afectos a una
emisión de bonos hipotecarios (art. 685.4 LEC y Ley 2/1981, de 25 de marzo, de regulación del
mercado hipotecario). Cuando se trata de hipoteca naval el título suficiente para despachar la
ejecución puede ser el documento privado de constitución de la hipoteca, inscrito en el Registro
conforme a lo dispuesto en el art. 3 de la Ley de Hipoteca Naval de 21 de agosto de 1893 (art.
685.3).
B) Requerimiento de pago
El realidad el acreedor hipotecario puede optar entre la realización de dos tipos de requerimientos:
1) Notarial: Antes de presentar la demanda el acreedor puede requerir de pago a las personas
indicadas, como mínimo diez días antes de dicha presentación (art. 581.2 LEC). Este
requerimiento debe practicarse en el domicilio que resulte vigente según el Registro, bien
personalmente si se encontrase la persona requerida, bien al pariente más próximo, familiar o
dependiente mayor de catorce años que se hallare en la habitación de quien deba ser requerido y,
si no se encontrase a nadie en ella, al portero o al vecino más próximo que fuere habido (art.
686.2, II, LEC). 2) Judicial: Cuando el anterior no se ha practicado o se ha practicado
defectuosamente debe efectuarse el requerimiento judicial, que podrá acabar realizándose por
edictos (art. 686.3).
Naturalmente si el ejecutado paga, la ejecución finaliza aquí, y con o sin imposición de costas al
mismo, según el caso (art. 585); si no lo hace continua la ejecución.
C) Certificación registral y nota marginal
Unas veces sin realización del requerimiento judicial (porque lo hubo notarial) y otras veces
después de efectuado, se reclamará del Registro certificación en la que se exprese: 1) Que la
hipoteca a favor del ejecutante se halla subsistente y sin cancelar o, en su caso, la cancelación o
modificaciones que aparecieren en el Registro, 2) Titularidad del dominio y demás derechos
reales que existan sobre el bien, y 3) Relación completa de las cargas inscritas, sean hipotecas o
anotaciones de embargo o, en su caso, que se halla libre de cargas (art. 688.1).
En la misma fecha en que se expida la anterior certificación, el registrador hará constar por nota
marginal en la inscripción de la hipoteca que ha emitido la certificación con expresión de su fecha
y del proceso al que se refiere (art. 688.2 LEC). Esta nota cumple la función de servir de
notificación de la existencia del proceso a todos los que accedan después al Registro, es decir, a
los titulares registrales posteriores de inscripciones y anotaciones.
La existencia de la nota marginal no cierra el Registro, de modo que pueden efectuarse después
de ella inscripciones y anotaciones relativas al bien hipotecado. Lo único que no puede inscribirse
es la cancelación de la hipoteca por causas distintas de la propia ejecución. La cancelación de la
nota marginal por mandamiento el secretario es lo único que posibilita la inscripción de la
cancelación de la hipoteca (art. 688.2, II, LEC).
D) Tres notificaciones
La iniciación del proceso de ejecución especial puede exigir la realización de tres tipos de
notificaciones, de comunicación de la existencia del proceso a tres titulares de situaciones
jurídicas o derechos.
1.ª) A los acreedores posteriores: Por el propio registrador se hará la notificación de la existencia
del proceso a los titulares de cargas o derechos reales no preferentes a la hipoteca por la que se
ejecuta el bien, que accedieron al Registro con anterioridad a la nota marginal y que, por tanto,
figuran en la certificación registral (arts. 689.2, 659 y 660).
La notificación no debe hacerse ni a los titulares de carga o derecho real preferente sobre el bien
hipotecado que se ejecuta, ni a los que tengan acceso al Registro después de la certificación y nota
marginal. Se notifica a los titulares de derechos inscritos o anotados que deben ser cancelados
cuando termine la ejecución, y la notificación persigue que tengan la posibilidad de satisfacer el
importe del crédito, intereses y costas asegurados con la hipoteca, quedando subrogados en los
derechos del ejecutante.
2.ª) Tercer poseedor: Por el Juzgado y según el art. 689.1 si de la certificación registral apareciere
que la persona a cuyo favor resulte practicada la última inscripción de dominio no ha sido
requerida de pago ni notarial ni judicialmente, se le notificará la existencia del procedimiento para
que pueda intervenir en la ejecución o satisfacer el importe del crédito, intereses y costas en la
parte que esté asegurada con la hipoteca.
El inicio y desarrollo del proceso de ejecución no afecta, en principio, a la posesión del bien por
el titular del mismo, pero existen en la ley dos posibilidades de que se atribuya al acreedor o el
depósito del bien (cuando se trata de vehículos de motor hipotecados, art. 687 LEC), o la
administración o posesión interina de la finca o bien hipotecado (art. 690 LEC).
La primera medida (depósito de vehículo de motor) puede acordarse por el secretario si hubo
requerimiento notarial, o después del requerimiento judicial, si éste no fue atendido. La segunda
(administración o posesión interina) puede pedirse transcurridos diez días o desde el despacho de
la ejecución, si hubo requerimiento notarial, o desde el requerimiento judicial de pago, si no se
atendió.
F) Subasta
Pasados treinta días desde que tuvo lugar el requerimiento judicial de pago o desde la realización
de las notificaciones, a instancia del actor, del deudor o del tercer poseedor se procederá a la
subasta del bien o finca hipotecada. Esta se hace, en todo caso, según lo previsto para la subasta
de inmuebles, y su fecha debe ser notificada al deudor (art. 691 LEC).
El art. 693 prevé, primero, la posibilidad de declarar vencida de modo total la obligación
garantizada con hipoteca y, después, que el ejecutado pueda hasta el día señalado para la subasta
liberar el bien mediante la consignación de lo adeudado. Mención especial tiene el caso de que la
finca hipotecada sea la vivienda familiar.
1) Se pagará al ejecutante el principal del crédito, los intereses devengados y las costas causadas,
aunque siempre con el límite de que lo entregado no puede exceder de lo garantizado con la
hipoteca.
Debe recordarse que el decreto de adjudicación es el título con el que proceder a la inscripción en
el Registro, mientras que la cancelación de la hipoteca ejecutada y la de las inscripciones y
anotaciones posteriores a ella precisa de mandamiento, en el que se expresará si el valor de lo
vendido fue igual o inferior al importe total del crédito del actor y, en su caso, que se ha retenido
el sobrante a disposición de los interesados, y que se realizaron las notificaciones antes dichas al
tercer poseedor y a los acreedores posteriores (art. 692 LEC).
A) Causas de suspensión
La LEC admite de modo expreso únicamente dos causas de suspensión de la ejecución, pero debe
tenerse en cuenta que lo dispuesto en general para la ejecución dineraria es aquí aplicable. La
regla general es, pues, la de que sólo se suspenderá la ejecución cuando la ley lo ordene de modo
expreso (art. 565.1 LEC), y se ordena así en la ejecución hipotecaria en dos supuestos: 1) Tercería
de dominio (art. 696 LEC), y 2) Prejudicialidad penal (art. 697 LEC).
La tercería de dominio no persigue aquí levantar el embargo, pues éste no se ha practicado, sino
que puede pretender que el bien quede excluido del proceso de ejecución o que de la hipoteca
deban entenderse excluidos determinados bienes muebles en aplicación del art. 111, 1.º de la LH.
El documento a presentar con la tercería, tratándose de bienes susceptibles de inscripción en un
Registro, es la certificación registral expresiva de la inscripción del título del tercerista y la de no
aparecer extinguido ni cancelado el asiento de dominio correspondiente; si el bien no es
susceptible de inscripción (muebles) bastará el título de propiedad de fecha anterior a la escritura
de hipoteca.
La prejudicialidad penal, como causa de suspensión, exige acreditar la existencia de proceso penal
sobre cualquier hecho de apariencia delictiva que determine la falsedad del título ejecutivo, la
invalidez o ilicitud del despacho de ejecución o, en su caso, la falsedad de la certificación de la
entidad acreedora de la que resulte la cantidad que sea objeto de reclamación.
a) Procesal o formal: En este proceso de ejecución tiene que ser admisible la aplicación de las
normas generales relativas a la oposición por defectos procesales (art. 559 LEC) y a la
impugnación por infracciones legales en el curso de la ejecución (art. 562 LEC). Estas normas se
contienen en el Título III, el relativo a las disposiciones generales, y no pueden dejar de aplicarse
en ejecución alguna.
b) Motivos de fondo: El art. 695 LEC se refiere únicamente a la oposición por motivos de fondo
y contiene una limitación extraordinaria de los mismos, limitación que es mayor que cuando se
trata de la ejecución de títulos judiciales, incluida la sentencia firme de condena. Las causas de
oposición son:
3.º) Error en la determinación de la cantidad exigible, cuando la deuda garantizada sea el saldo
que arroje el cierre de una cuenta entre ejecutante y ejecutado.
La oposición con relación a la cantidad exigible puede basarse en la libreta. Dado que este medio
de acreditar el saldo no existe hoy en la realidad práctica, baste con remitirse a los arts. 153, III y
IV, LH, 246 RH y 695.1, 2.ª LEC. Lo normal será que se trate de contratos mercantiles otorgados
por entidades de crédito, ahorro o financiación en los que se ha convenido que la cantidad exigible,
en caso de ejecución, será la especificada en certificación expedida por la entidad acreedora, y
entonces la oposición a la ejecución por error en la determinación de la cantidad exigible adquiere
verdadero sentido.
4.º) Tratándose de hipoteca sobre bienes muebles, la sujeción de dichos bienes a prenda, hipoteca
mobiliaria o inmobiliaria o embargo inscrito con anterioridad al gravamen que motive el proceso
de ejecución, lo que deberá acreditarse por medio de certificación registral.
Lo que más destaca en estas causas de oposición son las ausencias. Si en la ejecución de títulos
judiciales el ejecutado puede oponer el pago, acreditándolo documentalmente, en la ejecución
hipotecaria el ejecutado no puede oponer el pago con justificación documental (salvo escritura de
carta de pago, que hemos dicho que es absurda por inútil). La «fuerza ejecutiva» de un título no
judicial es superior al de un título judicial, y ello ofrece dudas de constitucionalidad.
5.º) El carácter abusivo de una cláusula contractual que constituya el fundamento de la ejecución
o que hubiese determinado la cantidad exigible.
1.º) En el proceso declarativo plenario no podrá debatirse respecto de la regularidad formal del
proceso de ejecución. Todo lo relativo a esa regularidad tiene que haber quedado resuelto en la
ejecución misma, pues en ella cabe la oposición por defectos procesales y la impugnación de los
concretos actos ejecutivos. La nulidad procesal de un proceso no se resuelve en otro proceso
2.º) El proceso declarativo puede versar sólo sobre la relación jurídica material, partiendo de que
en el incidente declarativo intercalado en el proceso de ejecución no se produce cosa juzgada
alguna, por lo que todo lo relativo a ella puede llevarse a ese proceso. Este puede incoarse
pendiente aún el proceso de ejecución, aunque sin producir el efecto de suspender o entorpecer la
ejecución.
En ese proceso declarativo debe tenerse en cuenta: 1) La competencia se determina por las reglas
ordinarias. 2) El ejecutado, convertido en demandante, puede solicitar que se asegure la
efectividad de la sentencia que llegue a dictarse en el mismo, con retención de todo o de parte de
la cantidad que deba entregarse al ejecutante, para lo que puede tener que prestar garantía para
responder de los intereses de demora y del resarcimiento de otros daños y perjuicios. La retención
no se efectuará si el ejecutante, aquí demandado, afianza la cantidad que debe percibir. 3) Es
dudoso que el ejecutado, ahora demandante, pueda pedir también la anotación preventiva de la
demanda, con los efectos propios de esta medida cautelar, y lo es porque, primero, el art. 698 LEC
no dice nada sobre ella y, segundo, el art. 131 LH dice que, después de la nota marginal de la
certificación de cargas, «no se podrá tomar anotación de demanda de nulidad de la propia
hipoteca, salvo que se base en alguno de los supuestos que pueden determinar la suspensión de la
ejecución.
TEMA 11: SUCESIONES
A) Herencia. Sucesión testada e intestada. Delación de la herencia y del legado SUCESIÓN
POR CAUSA DE MUERTE Y SUS CLASES
Uno sucede a otro cuando se convierte en titular de un derecho u obligación después de otro.
Se transmite el derecho u obligación y el nuevo titular sucede al antiguo. Puede ser:
- Inter vivos
- Mortis causa. Se sucede en obligaciones, derechos o acciones porque falleció el antiguo
titular.
El que da lugar a la sucesión con su muerte es el causante. El que adquiere los derechos,
obligaciones…es el sucesor. Según el CC es un modo de suceder (art.609 CC). El Derecho de
sucesiones regula la sucesión mortis causa y fundamentalmente el destino de las titularidades y
relaciones patrimoniales activas y pasivas de una persona después de su muerte.
La herencia en general va a manos de los sucesores (herederos o legatarios) designados por el
causante, y en su defecto los señalados por la ley. En general se distinguen las siguientes clases
de sucesión:
- TESTADA- La sucesión se regula por lo dispuesto por el causante en su testamento. El
llamamiento de los sucesores se llama DELACIÓN TESTAMENTARIA.
- INTESTADA- cuando se fallece sin testamento válido la ley ordena quienes son los
llamados a suceder.
Pueden coexistir.
- LEGITIMARIA O FORZOSA- La ley establece que determinados parientes reciban parte
de los bienes del causante. La porción de la herencia de que no puede disponer libremente el
testador es la legítima.
No es otra clase de sucesión, es un límite a la facultad de disponer. Un freno a la libertad de
disponer. Pueden recibir su parte:
- Por testamento- si el testador deja lo debido (o donación en vida)
- Por sucesión forzosa, cuando el testador viole las legítimas, se invalida al respecto el
testamento y lo reciben forzosamente.
- Si no hay testamento son llamados por la ley como herederos del todo (menos cónyuge)
CONTRACTUAL- por pacto se establece quien será el futuro heredero. Art.1271.2 CC- en
principio se rechaza por el CC. Admitida en algunos derechos forales. Tiene en común con la
testada que es voluntaria.
I. LA HERENCIA
- ACEPCIONES
Se puede hablar de herencia en múltiples sentidos, todos compatibles:
1) Patrimonio- la herencia es el patrimonio del causante, compuesto de activo (derechos) y
pasivo (deudas).
Sólo los derechos patrimoniales no personalísimos. Concepción romana u objetiva- art. 659 CC
2) Masa o núcleo que pasa a los herederos. El caudal hereditario ya descontados los legales
3) Activo, patrimonio o saldo. El remanente una vez pagado pasivo y cargas. Sentido de le
herencia en el Derecho germánico y Partidas, recogido en ocasiones por el TS.
4) Herencia es el derecho de suceder. Adquirir por sucesión mortis causa.
5) Sentido subjetivo- Herencia equivale a sucesión hereditaria universal. Subrogación del
heredero en todos los derechos y obligaciones del causante. Situación asumida por el
heredero. Acogida por el art.660 CC.
II. RELACIONES EN LAS QUE SE SUCEDE
En principio se sucede:
- en los derechos y facultades patrimoniales activas del causante, salvo los personalísimos
- en las obligaciones patrimoniales
- en algunos poderes extrapatrimoniales (derechos de autor, acciones de filiación)
No se sucede en los derechos y deberes personalísimos, ni en los familiares, ni en los de carácter
público.
Es necesario realizar las siguientes puntualizaciones:
- Deudas, El causante solo dispone del activo, no de las deudas. Son derechos de sus
acreedores que podrán cobrarlas de él o sus herederos, a cargo del activo hereditario o a veces del
patrimonio del heredero.
- Disponibilidad o no de ciertos poderes no patrimoniales. Existen ciertos poderes de
carácter no patrimonial (acciones de calumnia, injuria, filiación, derecho moral de autor, plagio,
integridad) sobre los que se discute si van a parar a quien la ley establezca o si puede disponer de
ellos el causante a favor de persona distinta o que queden extinguidos por su muerte.
Lo que se llama herencia moral, acciones filiación, derecho de rectificación, aspectos del derecho
al nombre. Modernamente existe una cierta disponibilidad sobre esa herencia moral pues puede
atribuirse a personas distintas del heredero. Así, L. Protección Honor al designado en testamento,
o LPI colocándose el acento más en la relación de parentesco o afectividad con el difunto que en
la condición de heredero. Derecho moral del autor- derecho a defenderlo, puede concederlo el
causante a quien quiera.
Acciones de calumnia, injuria o filiación. Para la mayoría necesariamente a los herederos de
forma indisponible para testador.
ALBALADEJO- No. Puede disponer de ellas para un no heredero, excluir de ellas a sus
herederos, dejarla solo a uno o incluso establecer que no se pueda interponer la acción.
- Derechos que no se reciben como herencia, aunque sí por ser sucesor del causante- La ley
dispone que se reciben por muerte del titular, pero no por herencia:
- Subrogaciones arrendaticias
- Títulos nobiliarios. Se rigen por sus normas propias, no por las de sucesión hereditaria.
- Derechos que nacen con ocasión de la muerte de una persona- Pensiones,
indemnizaciones, capital seguro etc. Son derechos para la persona que sufre a causa de la
muerte de otra. No pertenecían ni siquiera al fallecido como los anteriores aunque se
transmitiesen por vía distinta de la herencia. Nacen con motivo de la muerte de otro.
III. SUCESIÓN TESTADA
Formas de vocación hereditaria-
El llamamiento de los herederos puede originarse por diversos títulos:
o El propio causante- delación testamentaria, designa sus sucesores a través de testamento
o La ley- llama a ciertas personas – legítima
o La facultad de disposición no es absoluta- la ley reserva a ciertos familiares (herederos
forzosos o legitimarios) una porción de bienes del causante- sucesión forzosa.
Podría decirse que la ley actúa de dos formas en la sucesión:
o supliendo la voluntad del causante cuando no hay testamento (S. legítima o intestada)
o Contra la voluntad del causante cuando éste no respeta las cuotas de sus herederos
forzosos, o como un freno a la misma.
2. Caracteres
El CC no los establece en ningún precepto, pero se desprenden de su articulado. En general la
doctrina establece los ss.:
1.- Unilateral- la declaración de voluntad del testador es eficaz por sí sola. No sólo es suficiente,
sino que es necesaria para desplegar efectos.
Es no recepticia. El funcionario y testigos intervinientes solo lo hacen a efectos de documentación
y testimonio.
La aceptación de herederos y legatarios es independiente, no afecta a la perfección del testamento,
es para la efectiva adquisición de los bienes.
2.- Solemne- Debe ajustarse a los requisitos de forma establecidos por la ley, si no será nulo art.
687
Por su trascendencia exige el CC elevadas formalidades. TS- no todas las solemnidades tienen el
mismo valor.
3.- Personalísimo- En un doble sentido.
o La facultad de otorgarlo es indelegable
o No se puede otorgar por dos o más personas en un mismo acto. Carácter individual o
unipersonal
Arts. 670- 671. Se prohíbe el antiguo testamento por comisario Art. [Link] en algunos
autonómicos
4.- Revocable- esencialmente revocable, en cualquier momento puede modificarse o dejarse sin
efecto. 737- 738- solo mediante otro testamento.
Es ineficaz la renuncia a la facultad de revocar.
Las cláusulas derogatorias o ad cautelam se tienen por no puestas:
o Derogatorias- el testador, temiendo un posible atentado a su libertad de testar, declaraba
de antemano la invalidez de cualquier testamento posterior.
o Ad cautelam- el testador declaraba que cualquier testamento posterior revocatorio solo
habría de considerarse válido si en él se empleaba una determinada contraseña.
Llegaban al resultado contrario. Otros caracteres:
o Libre 673 Cc- nulo por violencia, dolo o fraude.
o Gratuidad- suele ser un acto de liberalidad, aunque puede no serlo (por ejemplo, disponer
de bienes ajenos).
o No es necesario en el CC que contenga institución de heredero.
- TESTIGOS
Asisten al otorgamiento viendo y entendiendo al testador.
Antes de la reforma 1991 mayor presencia. En la actualidad solo:
1. En los casos del 697:
- El testador no sabe o no puede firmar
- No sabe o no puede leer
- Lo soliciten el testador o el notario
2. Como testigos de conocimiento- art. 685- para identificar al testador
3. En los que no hay notario- recogen la voluntad del testador- art. 700- 5 testigos en
inminente peligro de muerte
No pueden ser testigos- art. 681- 682 abierto
4. Tipos y formas de testamento
Diversas formas. Todas solemnes. Es esencial la observancia de las formas. Art. 687- común o
especial.
- Común: abierto, cerrado, ológrafo
- Especial: militar, marítimo, en país extranjero
Algunos de ellos a su vez tienen formas especiales, abierto, inminente peligro de muerte,
epidemia, guerra…
Concepto de comunes:
- Ológrafo- testamento secreto, solo interviene el testador. No se conoce ni su contenido,
ni su otorgamiento.
- Abierto y cerrado- públicos. Intervienen personas distintas del testador. Su contenido no
es conocido en el cerrado. Arts. 678- 679- 680
Sólo el abierto notarial está revestido de los requisitos de autenticidad suficientes para tener
eficacia por sí mismo, sin formalidades posteriores. Los otros necesitan un proceso de
autentificación a la muerte del testador.
V. SUCESIÓN INTESTADA
Art.658. Es la que se defiere por ministerio de la ley cuando faltan en todo o en parte los herederos
testamentarios. Arts. 912 y ss
En la clase media predomina sobre la testamentaria.
Caracteres:
- Sucesión hereditaria universal- se llama a todo el patrimonio del causante, titularidades
activas y pasivas
- Legal- a falta de llamamiento voluntario en testamento es la ley la que llama a los
herederos
- Supletoria- solo cuando falte total o parcialmente la sucesión testamentaria (arts.658, 3,
764,2 ó 912,2)
Casos en que tiene lugar- art.912 CC
1. A falta de testamento, cuando es nulo o pierde después su validez
2. Cuando no contiene institución de heredero en todo o en parte o no dispone de todos los
bienes del testador
3. por incumplimiento de condición, premoriencia del heredero o repudiación sin sustitución
o derecho de acrecer
4. incapacidad del heredero instituido.
Aunque existen más casos:
o Cumplimiento de condición resolutoria
o Institución a término inicial o final
o Preterición no intencional de todos o alguno prescripción de acción de petición de
herencia
Destinos previos de la herencia antes de acudir a la intestada teniendo en cuenta su carácter
supletorio:
1. A los herederos testamentarios, en disposición válida, eficaz y aceptada
2. A los transmisarios del ius delationis (1006) cuando el instituido muere sin aceptar o
repudiar
3. Derecho de representación en la testamentaria- cuando lo conceda la ley o lo haya
establecido el testador
4. el sustituto vulgar del instituido que no suceda
5. Los coherederos con derecho de acrecer
Total o parcial. (arts.658, 3, 764,2 ó 912,2)
o PRINCIPIO QUE ORGANIZAN LA SUCESIÓN INTESTADA
Se utilizan una serie de criterios:
1.- Modos
Para la intestada el CC se fija en el vínculo personal o de parentesco, excepto en supuestos
excepcionales (art.811).
Los vínculos familiares se utilizan de distinta forma para la distribución de la herencia:
- Sucesión por cabezas: la herencia se distribuye en tantas partes como personas llamadas,
por ejemplo, art.932
- Por estirpes- la herencia se distribuye en grupos o series de parientes porque entra en
juego el derecho de representación (art.933). Cada grupo tendrá derecho a la parte que hubiese
correspondido a su causante de haber podido heredar.
- Por líneas. Se divide la herencia en dos partes, la paterna y la materna. Se aplica en la
sucesión de los ascendientes de segundo o ulterior grado (arts. 940 y 941)
2.- Clases
Categorías de personas llamadas en virtud de un fundamento especial.
- Parentesco de sangre
- Parentesco adoptivo
- Matrimonio- cónyuge
- Nacionalidad o vecindad civil- hereda el Estad
3.- Ordenes
Categorías o grupos de personas que se excluyen entre sí y que son llamadas sucesivamente a la
herencia. Si hay un miembro del orden preferente no se llama a los de orden posterior.
Son:
- descendientes
- ascendientes
- cónyuge
- colaterales
4.- Grado
El pariente más próximo excluye el más remoto. Criterio de la proximidad de grado art.921. Arts.
924 y ss- excepto cuando hay derecho de representación. Si no hay representaci9ón se da el
derecho de acrecer entre los del mismo grado. Se aplican también a la intestada los supuestos
excepcionales del art.811, 812 y 968 y ss.
Es posible por testamento excluir alguno de los intestados, si son legitimarios debe ser por causa
de desheredación y sus descendientes recibirán su parte por representación (art.857). Hace
testamento y excluye de la intestada a un forzoso, Navarra lo contempla expresamente.
o ORDEN DE SUCESIÓN
1. DESCENDIENTES
Sin distinción de filiación (matrimoniales o no), sexo y edad (art.931).
Los hijos heredan siempre por derecho propio, y se divide en partes iguales (por cabezas) art.932
os nietos y descendientes ulteriores heredan siempre por derecho de representación con respecto
al intermedio premuerto (933 y 934) incluso aunque hayan muerto todos los descendientes
intermedios (los hijos) los nietos heredan por representación, cada estirpe de nietos, lo que le
habría correspondido a su padre en la sucesión de su abuelo.
Como la legítima también actúa en la intestada, aunque la cuota esté absorbida por la herencia
intestada, para su cálculo se aplican las reglas de las donaciones en el momento de la partición en
cuanto a computación (818), imputación (819), reducción (820) y colación (1035), en el caso de
descendientes y ascendientes.
2. ASCENDIENTES
El alargamiento de la vida plantea delicados problemas pues la sucesión del ascendiente excluye
la del cónyuge, y hoy se tiende a proteger a la familia nuclear.
Por otro lado los mayores necesitan cuidados especiales que en muchos casos son atendidos por
sus hijos, in natura o económicamente, gastos que carecen en muchos casos de compensación.
Sería aconsejable, sin perjuicio de derecho de alimentos, que el hijo que anticipa tuviera un crédito
en la herencia ascendiente, lo que estimularía a los hijos a ayudar a sus padres.
Art. 935. Con independencia de que sean de línea paterna o materna. No existe derecho de
representación. La herencia se divide en dos mitades, una para cada línea.
Arts.936 a 941. Cuando el parentesco sólo consta respecto de una línea, sea la paterna o materna,
toda la sucesión intestada corresponde por entero a los ascendientes de esa línea.
Art. 111- queda excluido de la intestada también salvo que se levante la sanción por el
representante legal del hijo o por el mismo si llega a la mayoría de edad. (Solo el padre, no los
demás ascendientes).
3. CÓNYUGE VIUDO
La ley llama al cónyuge sobreviviente a la sucesión intestada, pero en distinto concepto según
con quienes concurra.
Es necesario que no esté separado legalmente o de hecho (art.945). Conserva su cuota
usufructuaria si concurre con ascendientes o descendientes (conforme 834 y ss). En defecto de
descendientes y ascendientes se le llama a toda la herencia en propiedad (943 y 944).
4. COLATERALES Arts.946 y ss.
Heredan por preferencia de grado. Los hermanos heredan por partes iguales (947). Si existen de
vínculo sencillo heredan la mitad de los de vínculo doble (art.949), a no ser que sean todos de
vínculo sencillo y heredarían por igual (art.950).
Se aplica el derecho de representación para los sobrinos del causante con respecto al hermano
premuerto, si concurren con sus tíos (925.2, 948).
En cambio, si solo concurren sobrinos, heredan por cabezas y no por estirpes (es decir, heredan
por derecho propio y no por representación, art.927).
La delación solo alcanza a los colaterales de cuarto grado. Más allá no existe llamamiento a la
herencia (954). Para los parientes colaterales de cuarto grado no se tiene en cuenta que el vínculo
sea doble o sencillo (955).
5. EL ESTADO
A falta de los anteriores.
Teorías:
a) Apropiación de bienes vacantes
b) Sucesión hereditaria como último heredero
c) Concreción de la función social de la propiedad.
Las dos últimas.
Es heredero, solo que a beneficio de inventario (957). Según la mayoría puede repudiar.
Se precisa previa declaración de heredero, que adjudique los bienes al Estado por falta de
herederos legítimos (958).
Art.956- destino de los bienes.
o DELACIÓN DE LA HERENCIA Y DEL LEGADO
En el sistema del CC no se llega a ser heredero sino mediante la aceptación o actos similares a la
misma, a los que el CC atribuye ese carácter.
El legado es de adquisición automática, no necesita aceptación, aunque puede repudiarse.
o ACEPTACIÓN Y REPUDIACIÓN EN GENERAL. CONCEPTO Y CARACTERES
El llamado a una herencia puede optar:
- Aceptar pura y simplemente
- Aceptar a beneficio de inventario
- Repudiar
La aceptación es una declaración de voluntad del sucesor o la realización de actos a los que la ley
atribuye la consecuencia de ser heredero.
La repudiación una declaración expresa y formal rechazando la herencia.
Son negocios jurídicos para manifestar la libre voluntad de ser o no heredero. Art.988.
o CARACTERES
1) Unilaterales no recepticias. La declaración produce efectos por sí sola. La institución de
heredero y la aceptación no son oferta y aceptación.
No son simultáneas, para que se de aceptación debe morir el causante.
Vale la repudiación, aunque ni siquiera se comunique a los interesados.
2) Inter vivos- no mortis causa. Suerte efectos en vida del declarante y no a su muerte.
3) Irrevocable- art.997- Si hay aceptación, aunque sea tácita, se rechaza la repudiación (TS)
4) Indivisibles- art.990- Deben hacerse en bloque, no por partes. Cosa diferente es que se
produzcan varias delaciones distintas (art.1009), se pueden aceptar unas y repudiar otras.
5) Puros- No condición ni término. Si se someten a ello serán nulos y se podrá aceptar o
repudiar.
6) No personalísimos- Personalmente o por representante legal o voluntario.
7) Retroactiva- Hasta la muerte del causante art.989
Art.992- En general los que tengan la libre disposición de sus bienes, necesitará capacidad de
obrar.
DERECHO DE DELIBERAR
Art. 1010, 2- Antes de aceptar o repudiar el llamado podrá pedir que se forme inventario para
deliberar.
Puede solicitarse un plazo para deliberar. (Normalmente se hará cuando alguien le ha urgido un
plazo más distinto del que tenía). 30 días desde que se concluya el inventario art.1019. Durante
ese plazo el legatario no podrá exigirle el pago de sus legados art.1025.
La formación de inventario será igual que cuando se acepta a beneficio de inventario, art.1013 y
ss.
Transcurrido el plazo sin manifestar nada se entiende aceptada pura y simplemente. Durante el
plazo puede repudiar, aceptar pura y simplemente o a beneficio de inventario. (No es muy útil. Es
más seguro y con las mismas formalidades aceptar a beneficio de inventario)
o ACEPTACIÓN EN PARTICULAR Y SUS EQUIVALENTES
FORMAS DE ACEPTACIÓN
Art.998 y 999. Puede ser:
- pura y simple
- expresa
- tácita
- A beneficio de inventario
En principio puede hacerse de cualquier forma, ya que se admite la tácita. Siempre será mejor que
quede constancia. El CC llama expresa a la que se realiza por escrito art.999. Ambas aceptaciones,
expresa y tácita, colocan al heredero en la misma posición jurídica.
ACTOS EQUIVALENTES A LA ACEPTACIÓN
1) Los que no habría derecho a ejercitar de no ser heredero art.999-3
El que realiza esos actos acepta con independencia de cuál sea su voluntad (aceptar o no).
Por ejemplo, acudir a la partición, vender bienes de la herencia, acudir a los tribunales ostentando
la cualidad de heredero.
2) Cesión de derecho a la herencia. Art. 1000
El ordenamiento no admite la enajenación del “ius delationis”. El heredero no puede despojarse
de su cualidad, no puede enajenar la facultad de aceptar o repudiar. Si realiza esos actos acepta,
y el adquirente adquiere los bienes a título singular, nunca los adquiere del difunto. ( art.1000-3).
3) Sustracción u ocultación de los bienes hereditarios. Art.1002
Después de abierta la sucesión y antes de ser repudiada.
Sería una aceptación ex lege, como sanción. Se aplicaría también a otros supuestos semejantes
como falsificación, ficción de un crédito…
No se aplica la sanción cuando el llamado no tiene intención de defraudar a coherederos o
acreedores, así, por ejemplo se creía estar en su derecho.
4) Dejar transcurrir sin ninguna manifestación el plazo para aceptar o repudiar o el de
deliberar. Art.1005, art.1019, 2.
o ACTOS QUE NO SUPONEN ACEPTACIÓN TÁCITA Art. 999, 4
ACTOS DUDOSOS
- Solicitar la declaración de herederos intestada no supone aceptar, aunque así lo haya
establecido el TS en alguna ocasión, siempre junto a otros motivos.
- Tampoco solicitar la liquidación del impuesto sobre sucesiones, ni incluso el propio pago.
Puede hacerse simplemente para evitar recargos o multas.
- El que paga deudas hereditarias con bienes de la herencia se entiende que acepta, pero es
dudoso cuando lo pague con bienes propios. Podría ser un pago por cuenta de otro. Art.1158
ACEPTACIÓN A BENEFICIO DE INVENTARIO
Según la doctrina mayoritaria, por regla general, cuando tiene lugar la sucesión se confunden los
patrimonios del causante y del heredero, se origina una responsabilidad ilimitada de éste por las
deudas hereditarias e incluso por los legados (si no hay bienes de la herencia deberá pagarlos de
su propio patrimonio).
Salvo que acepte a beneficio de inventario (1010 y ss) en cuyo caso se produce una cierta
autonomía, el heredero puede mantener sus bienes separados e indemnes frente a reclamaciones
de acreedores del causante.
Por el contrario, PEÑA BERNALDO DE QUIRÓS y ALBALADEJO mantienen que no se
produce confusión entre patrimonios, el beneficio solo sirve para limitar la responsabilidad del
heredero a los bienes de la herencia y no a los suyos propios.
ALB- no es una clase distinta de aceptación, con independencia de ésta se solicita el beneficio
con el fin de limitar la responsabilidad.
ADMINISTRACIÓN Y LIQUIDACIÓN DE LA HERENCIA
La herencia aceptada a b. de i. se pondrá en administración y liquidación en la forma fijada en el
CC (art.1025 y ss).
Primero se pagarán deudas, después legados (vendiendo si fuese preciso los bienes hereditarios)
y el remate quedará para el heredero.
PÉRDIDA DEL BENEFICIO
Como sanción en algunos casos se priva al heredero del b. de i., por infringir gravemente los
trámites y garantías fundamentales de los interesados en el caudal:
1) Art.1002- sustraer u ocultar bienes
2) Art.1018- no realizarse legalmente el inventario por culpa del heredero.
3) Art.1024, 1.ª- dejar de incluir dolosamente algún bien, acción o derecho. Pérdida
automática.
4) Art.1024, 2.º- cualquier acto doloso o culposo de enajenación, transmisión, gravamen,
transacción, remisión… Se pierde automáticamente el beneficio aunque no se haya perjudicado a
coherederos, acreedores o legatarios.
REPUDIACIÓN Y SUS EQUIVALENTES NATURALEZA Y FORMA
Declaración unilateral de voluntad por la que el llamado manifiesta su voluntad de no ser
heredero.
Art.1008 y 1280,4. Consecuencias:
- puede hacerse por escrito, ante notario
- Mediante instrumento auténtico. Para algunos autores quiere decir instrumento
indubitado, conste la renuncia sin ninguna clase de dudas sobre su autor. Valdría la realizada en
documento privado y después ratificado.
No vale la renuncia tácita, o la que no se realice en las formas anteriores.
LA LLAMADA ACEPTACIÓN POR LOS ACREEDORES DEL HEREDERO Art. 1001
HEREDERO O LEGATARIO
En principio en el Derecho común la condición de heredero y legatario se diferencian en las
siguientes notas:
- el heredero es sucesor a título universal, el legatario a título particular art.660 CC.
- el heredero sucede al causante en la universalidad de sus relaciones, en todo el patrimonio
o en una cuota del mismo (en una porción ideal de derechos y obligaciones). Es continuador de
la personalidad del causante, expresión propia del siglo XIX pero que describe la situación.
El legatario sucede en bienes, derechos o valores determinados, no es continuador.
- El heredero sucede en derechos y obligaciones, art.661, respondiendo ilimitadamente con
sus propios bienes art.1003.
El legatario por lo general no responde de deudas y cargas.
Excepciones:
- herencia a beneficio de inventario
- legatario cuando toda la herencia se divide en legados art.891. El caudal que se reparte en
legados se limita al líquido (después de pagar el pasivo). El legatario nunca responde con sus
bienes.
(Cuando se impone al legatario el pago de deudas funcionaría como condición, art.797 y 858).
El criterio de distinción entre heredero y legatario (fundamental para solucionar los supuestos
concretos) no es único, ni en la doctrina, ni en la Jurisprudencia, ni en el CC. Existen tres criterios
fundamentales:
1.- OBJETIVO O GERMÁNICO
Heredero es el llamado por el difunto para sucederle en la universalidad de sus relaciones o en
una parte de ellas. Con independencia de cómo lo llame el testador. El heredero no puede suceder
en una cosa cierta ni el legatario en una universalidad. Postura tradicional de la doctrina y de la
mayoría de las legislaciones modernas.
2.- SUBJETIVO O ROMANO
Es heredero a quien el causante designa como tal, con independencia de lo que le deje.
Es legatario el llamado así por el testador.
Se admite el legado de parte alícuota y la institución de heredero en cosa cierta. Prescindiendo
del carácter interpretativo de la disposición. No lo que se deja, sino cómo lo instituye el testador.
3.- MIXTO A ACUMULATIVO
Los dos criterios deben darse conjuntamente, sólo es heredero el designado como tal que reciba
la universalidad o parte del caudal relicto. Complicado y poco práctico.
ALBALADEJO- defiende la objetiva- No sirve la Jurisprudencia, TS en cada ocasión acoge uno
u otro criterio para resolver en equidad.
La voluntad del testador es ley, pero no hasta el punto de poder trastocar todo el sistema. Habrá
que interpretar la voluntad del testador y se entenderá que es heredero cuando le suceda en todo
y legatario cuando le suceda en una cosa determinada con independencia de las palabras
utilizadas.
Lo fundamental es el contenido de la disposición. Además de los arts. 660, 668. 675 y 768 se
deduce:
1) Hay que ver si hay o no voluntad de instituir a título universal. Lo fundamental es la
voluntad.
2) El que sucede a título universal es heredero.
3) Prevalece la voluntad sobre las palabras.
o LEGADO DE PARTE ALÍCUOTA
Alude al mismo el art.655 CC y algunos textos procesales.
La referencia del art.655 se considera por la doctrina como un error del legislador.
La Jurisprudencia lo recoge en algunas sentencias, pero siempre como legado de todo o parte del
haber hereditario. Solo del activo, nunca del pasivo porque no ocupa el lugar del causante en la
universalidad de su patrimonio, no es a título universal. Por ejemplo, se admite el legado de 1/3
libre a favor del cónyuge con institución de heredero a favor de los hijos.
o INSTITUCIÓN DE HEREDERO EN COSA CIERTA
Figura admitida por el TS no como institución a título particular, sino cuando conste que el
testador dejaba la cosa como concreción de su partición en la generalidad de la herencia.
Así se admite por la mayoría de la doctrina.
Al heredero puede dejársele una cuota que se concretará en determinados bienes una vez pagadas
las deudas, cargas, legados y efectuada la partición.
O bien dejarle desde el principio determinado bien en pago de lo que por herencia le corresponda,
sin excluirle de la responsabilidad por deudas hereditarias.
Para ello debe probarse que es esa la voluntad del testador. El CC presume que se le deja como
legatario o sucesor a título particular y no como universal (art.768)
o ESTATUTO DIFERENTE DEL HEREDERO Y LEGATARIO
Es fundamental saber de qué clase de sucesor se trata al ser la regulación del CC totalmente
diferente.
1.- El heredero responde de las deudas y cargas, incluso con su propio patrimonio, y el legatario
no salvo excepciones, y siempre limitada (858- asunción de deuda, 891 y 1029)
2.- El heredero para serlo tiene que aceptar expresa o tácitamente- el legatario adquiere
automáticamente si bien puede repudiar
3.- El heredero recibe la posesión civilísima y el legatario no 440-885
4.- Los efectos de la preterición de un heredero son distintos 814
5.- los herederos gozan de la acción de petición de herencia, los legatarios no 6.- El ius delationis
solo se transmite al H.
7.- El llamamiento al heredero es voluntario o legal, el L. es siempre voluntario (YO no tan claro,
usufructo del cónyuge viudo, legado habitación discapacitado)
o CAPACIDAD PARA SUCEDER REQUISITOS PARA SUCEDER
En principio puede suceder como heredero o legatario todo el que tenga capacidad jurídica.
Será necesario:
- ser persona física o jurídica
- sobrevivir al causante
- ser digno de recibir la herencia o legado
i. SER PERSONA FÍSICA O JURÍDICA Arts 744, 745 y 746
Art.744- capacidad en general para suceder.
Art.746- personas jurídicas.
Art.745- incapaces de suceder. No son verdaderas incapacidades, no son personas, ni físicas ni
jurídicas.
ii. SOBREVIVIR AL CAUSANTE
En general es preciso que el heredero o legatario sobreviva al causante, de lo contrario no habría
persona para recibir la herencia, arts. 758, 766…
Problema de si el heredero o legatario deben existir cuando el causante muera; supuestos
iii. CASO DEL CONCEBIDO NO NACIDO-
Concepturus, se admite en la Compilación Navarra.
El CC no dice nada. Del art. 758 podría parecer que el que no existe no es capaz. Así el TS en su
jurisprudencia más antigua. Admitido por la doctrina y jurisprudencia más moderna. El aún no
concebido puede heredar.
Situación de pendencia a la que se aplicarán los arts. 801 a 804. La herencia se pondrá en
administración (LEC). Es necesario respetar la voluntad del causante, además el CC contiene un
supuesto de institución a favor de un no concebido: las sustituciones fideicomisarias. Será una
institución sometida a condición suspensiva.
Posible aplicación en los supuestos de técnicas de reproducción asistida cuando se haya
autorizado la utilización post mortem.
NASCITURUS-
Puede ser heredero o legatario. Mientras nazca con los requisitos del art.30 se pone la herencia en
administración.
Llamamiento sometido a la “conditio iuris” del nacimiento.
Si llega a nacer vivo se le considerará heredero con efecto retroactivo. Si no llega a ser persona
como si nunca hubiera sido concebido.
PRECAUCIONES A ADOPTAR- Arts.959 a 964.
Cuando al morir el causante exista certeza o duda de que hay un concebido con derecho a
sucederle.
Se aplica no sólo a la filiación matrimonial (viuda) sino también a la no matrimonial, así como
también a cualquier supuesto y no solo cuando sea hijo póstumo del causante.
Existen unas precauciones para proteger sus derechos y los de los que lo serían de no nacer el
nasciturus.
Precauciones:
- suspender la partición- la herencia se pone en administración. Arts. 965 y ss. - medidas
de información y fiscalizadoras para evitar fraudes en el nacimiento perjudicando a los otros
posibles herederos art.959 y ss.
- alimentos a la embarazada, con independencia de que los necesite o no, en beneficio del
nasciturus. No es un verdadero derecho a alimentos. Cuantía proporcionada a lo que podría
corresponder al nasciturus.
ENTES QUE NO HAN ALCANZADO PERSONALIDAD-
Es corriente que en testamento se establezca una fundación y se realice el acto de la dotación.
La jurisprudencia y la doctrina admiten que sea heredera esa institución creada en el propio
testamento. Fundación que adquirirá personalidad al inscribirse, pero puede constituirse en
testamento.
Hasta que alcancen personalidad se pondrán en administración.
SER PERSONA DIGNA Y CAPAZ
CONCEPTOS DE INDIGNIDAD E INCAPACIDAD RELATIVA-
Indignidad- sanción civil para los que han cometido actos que la ley considera reprensibles. Están
inhabilitados para suceder al causante que padeció dichos actos, salvo que éste los rehabilite.
El indigno no es inepto para suceder a cualquier causante, sino solo a aquel respecto del que se
dé la causa de indignidad. Causas del art.756 y 713.
Por otra parte la ley regula tres supuestos (arts.752-754) de impedimentos para suceder a
determinado causante, no por ofensas, sino por poder captar o coaccionar la voluntad del causante.
Son supuestos de incapacidad relativa. El causante no puede dispensarlos ni evitarlos.
EFECTOS
La indignidad inhabilita para ser sucesor testamentario o abintestato- arts.756, 713, 914 y 789. La
incapacidad relativa no afecta al intestado, solo es impedimento para la sucesión voluntaria.
El indigno pierde su derecho a legítima arts. 756-2, 713-1 y 761 No obstante se aplica el art.761.
Los representantes lo serán solo en la legítima estricta con lo que pierde la mejora y libre
disposición.
CAUSAS
Art. 756- reformado Ley 41/2003. Vuelto a reformar en 2015 por la LJV para adaptarlo a la
realidad social y a los delitos regulados en el C. Penal.
Art.713- aunque el CC no lo diga también al ológrafo.
Art. 111 CC- Por ministerio de la ley- en la intestada y en la parte de legítima
INCAPACIDAD RELATIVA Art.752 -753- 754- 755
REHABILITACIÓN DEL INDIGNO-
El causante puede levantar la pena al indigno.
Art.757- recoge dos tipos de perdón:
- tácito- el testador conociendo la causa lo nombra heredero o legatario. La prueba
corresponde al indigno.
- Expreso- puede ser en testamento o en cualquier otro documento.
El perdón debe referirse a la causa de indignidad. No basta con un perdón o una declaración de
sentimientos, debe ser una manifestación de readmisión a la herencia. Es una declaración de
voluntad unilateral y formal. Podrá impugnarse si existen vicios.
Si se rehabilita podrá suceder incluso abintestato (por ejemplo, por nulidad del testamento).
MOMENTO PARA CALIFICAR LA INDIGNIDAD-
Art.758 apreciación de la indignidad.
En algunos casos la causa se produce por la conducta, en otras cuando recae sentencia.
Puede ser en vida del causante o después de muerto. No hay que aplicar en sentido literal el
art.758.
Apreciación de la incapacidad relativa, al tiempo de testar, ya que es cuando puede influir en el
causante.
EFECTOS DE LA DECLARACIÓN DE INCAPACIDAD E INDIGNIDAD
Puede haber entrado en posesión de los bienes hereditarios como si fuese heredero. El que deba
recibirla en su lugar tienen un plazo de 5 años para reclamarla, y que se le restituya con todos sus
rendimientos. Arts. 760 y 762.
o DERECHO DE ACRECER Y REPRESENTACIÓN DERECHO DE
REPRESENTACIÓN CONCEPTO
Una de las reglas generales en la sucesión abintestato es que el pariente más próximo excluye al
más remoto (art.921). Habiendo varios sucesores del mismo grado mientras quede alguno no
suceden los de grado siguiente.
El derecho de representación es una excepción al principio de proximidad de grado y al principio
de que los del mismo grado heredan por partes iguales. Para evitar injusticias se establece como
excepción “cuando una persona no llegó a heredar por morir antes que el causante, perdiendo una
herencia intestada que habría recaído sobre él si viviera, el derecho a esa herencia se confiere a
sus descendientes”.
Art.924 Varios errores:
1) No son los parientes, sino los descendientes
2) Los representantes no suceden al representado, sino al causante
3) No es una verdadera representación.
Puede heredarse:
- por derecho propio- cuando hereda el llamado
- por derecho de representación- ocupan el lugar de otro que no ha podido heredar
Art.933
El que sucede por representación no recibe la herencia de aquel a quien representa, sino directa e
inmediatamente del causante, debiendo reunir todos los requisitos en cuanto a la capacidad,
colación, etc… respecto del causante. Con independencia de que puedan recibir también la
herencia del representado. Nada tiene que ver con la transmisión del ius delationis (art.928)
(Es una delación inmediata, no sucesiva ni deferida, si bien es indirecta).
DERECHO DE REPRESENTACIÓN EN LA SUCESIÓN INTESTADA
Arts.924 a 929..Para que el causante pueda heredar por representación es preciso que la persona
intermedia no herede por:
- premoriencia
- indignidad
- desheredación
No hay representación si el llamado por derecho propio repudia la herencia art.923. La
representación supone la existencia de tres o más personas unidas por parentesco:
- parentesco entre intermedio y sucesores- sólo a favor de descendientes, sólo los
descendientes pueden ser representantes (arts.925 y 927)
- parentesco entre el heredero (representado) y el causante art.925:
- con relación a descendientes la representación es indefinida (nietos a hijos; bisnietos a
nietos).
- el ascendiente del causante no puede ser representado nunca (no el abuelo por el padre)
- colaterales- sólo pueden ser representados los hermanos y únicamente por sus propios
hijos (art.937).
Efectos de la representación- se divide la herencia en estirpes, no en cabezas (art.926). Todos los
representantes se reparten la porción que le hubiese correspondido al representado; dentro ya de
la estirpe sí se divide por cabezas (art.1038 colación). Aunque en la línea recta continúa por
estirpes aunque falten los anteriores. Art.933 (por ejemplo, solo nietos existiendo abuelos-
estirpes).
REPRESENTACIÓN ESTABLECIDA POR LA LEY EN LA SUCESIÓN TESTAMENTARIA
La representación por ministerio de la ley no se daba en la representación testada. Se introdujo
por la reforma de mayo de 1981, en el último párrafo del art.814, para evitar la preterición.
Lo que el testador deje a un descendiente pasará a los descendientes del mismo por representación
si no puede llegar a tomarlo.
REPRESENTACIÓN ESTABLECIDA POR EL TESTADOR EN LA SUCESIÓN TESTADA
No hay problema en [Link] quiera el testador y no como establezca la ley. Incluso para
el supuesto de que se repudie la herencia. En cada caso habrá que interpretar la voluntad del
testador.
Legítima- indignidad- art. 761 Desheredación- art.857 Premoriencia- art.814-3
EL DERECHO DE ACRECER
I. NOMBRAMIENTO DE VARIOS SUCESORES
La delación hereditaria puede ser a favor de una persona o de varias. Si es a favor de varias puede
ser de las siguientes formas:
1) Que sucedan unos en defecto de otros (sustitución vulgar) o unos después de otros
(sustitución fideicomisaria).
2) Todos a la vez en partes distintas, si uno no hereda su parte pasará a los herederos
intestados.
3) Que sucedan todos a la vez de forma conjunta o solidaria, si todos concurren una parte a
cada uno; pero si no sucede su parte aumenta o acrece a los demás.
II. CONCEPTO, NATURALEZA Y FUNDAMENTO
En el Derecho romano, debido a la incompatibilidad entre testada e intestada siempre que se
hubiese nombrado un heredero, aunque fuese solo en parte se excluía la sucesión abintestato y lo
heredaba todo si los demás llamados no lo hacían. Toda la herencia acrecía de forma automática
aunque fuese otra la voluntad del testador.
Actualmente derecho de acrecer es el del llamado a una parte alícuota de una herencia de recibir
con preferencia a los herederos abintestato la cuota que quede vacante.
Es posible por una “vocación solidaria”, los sucesores son llamados de forma solidaria (como en
obligaciones) todos a la totalidad de la herencia, y al ser varios cada uno recibirá solo una parte.
Se basa en la presumible voluntad del testador que quiere instituir a todos en la totalidad. Cada
uno de los llamados lo hubiera sido a la totalidad de no ser por la concurrencia de los otros.
No opera por tanto si se ha excluido, o se ha nombrado sustituto, o existe representante o
transmisario del ius delationis.
III. REQUISITOS
Art.982- Es necesario:
1) Una institución solidaria para varios llamados
2) Que uno de ellos no suceda, dejando una porción vacante que acrecerá a los demás.
3) Que exista porción vacante
La ley establece que habrá porción vacante cuando el llamado premuera, repudie o sea incapaz
de heredar art.982-2.
Pero habrá que añadir otros:
- no nacimiento de nasciturus instituido
- nulidad del llamamiento de alguno
- ausencia de algún heredero art.191
- incumplimiento de condición suspensiva
1) Llamamiento conjunto o solidario
En muchos casos será un problema de interpretación de la voluntad del testador. No hay problema
cuando expresamente lo establezca o lo prohíba.
Pero sí cuando no establezca nada al respecto, habrá que deducirlo de la forma en que instituyó a
sus sucesores.
El CC establece unas reglas para determinar la presumible voluntad del testador, al ser presunción
iuris tantum admite prueba en contrario. No es excepcional, ni de interpretación restrictiva.
Art.982, 1º CC exige:
- llamamiento a varios sucesores
- sin especial designación de partes
Art.983- redacción poco clara. Según la mayoría de la doctrina parecería que cuando se asignan
partes alícuotas diferentes no hay acrecimiento (1/3 y 2/3).
Sí lo habrá cuando se les llame a partes alícuotas iguales, aunque se haya expresado una cuota
numérica. Para algunos incluso cuando sean cuotas desiguales.
Habrá especial designación de partes cuando se atribuya a cada llamado un grupo de bienes
concretos (los muebles, los inmuebles, los de Almería) o una determinada cifra de monedas o de
valor (bienes por valor de tantos millones).
IV. PRODUCCIÓN DE EFECTOS DEL ACRECIMIENTO Art.984 CC
- El llamamiento de cada heredero es único. No se les llama por un lado a su cuota y por
otro a la acrecida. Sólo hay un llamamiento con mayor o menor extensión según se dé o no el
derecho de acrecer.
- Sólo hay una delación, no se puede por tanto aceptar parte sí y parte no. Se aceptará o no
la totalidad de la cuota sea cual sea su contenido.
- El acrecimiento se produce en proporción a la parte inicial de cada uno en la herencia.
Art.984- no obstante no habrá acrecimiento en las obligaciones que sean puramente personales
de aquel cuyo llamamiento sea ineficaz, o cuando el testador lo haya excluido.
V. ACRECIMIENTO EN EL LEGADO
Art. 987. Cuando se nombra a varios legatarios a una misma cosa o derecho, o de un grupo de
cosas o derechos. Pero no entre legatarios y herederos.
VI. ACRECIMIENTO EN LAS SUSTITUCIONES FIDEICOMISARIAS
Tiene lugar entre los fiduciarios y entre los fideicomisarios. Si se han llamado de forma solidaria
y existe cuota vacante. Pero no entre unos y otros.
VII. ACRECIMIENTO EN LA SUCESIÓN INTESTADA
Salvo cuando proceda el derecho de representación, si algún heredero muere antes que el
causante, renuncia o es incapaz, todo se dividirá entre los parientes del mismo grado.
Que se produzca por el propio mecanismo de la sucesión intestada p por derecho de acrecer es
algo discutido por la doctrina, sin demasiada utilidad práctica.
Si concurren en una sucesión herederos testamentarios y abintestato entre unos y otros no hay
derecho de acrecer.
VIII. ACRECIMIENTO EN LEGÍTIMA Y MEJORA
Art.985- El quantum de los herederos forzosos es idéntico sea cual sea el número de los
legitimarios, no es una expansión del llamamiento. Sólo se puede hablar de ello en la parte de
libre disposición. Si podría darse en el de mejora cuando solidariamente se ofrece a más de uno,
si falla uno de los herederos su parte acrecerá al otro instituido en el tercio antes que a los demás
legitimarios.
TEMA 12: LA RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL
LA RESPONSABILIDAD CIVIL
EXTRACONTRACTUAL
ASPECTOS GENERALES
1. RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL O
AQUILIANA
COLIN y CAPITANT definían la responsabilidad extracontractual en torno al hecho dañino causado por
una persona cuando, ya por sí misma, ya por medio de otra, de la que responde, ya por obra de una cosa de
su propiedad, afecta a otra respecto de la cual no estaba ligada por vínculo obligatorio alguno. A los hechos
descritos por los autores franceses se viene añadiendo desde antiguo la existencia de un hecho subjetivo
que, sin embargo, con el transcurso del tiempo se está transformando en objetivo debido al sujeto que
genera los daños.
En esencia, se trata de obligaciones que nacen sin convenio previo entre las partes, sino
fruto de una conducta negligente o culposa que ha dado lugar a un daño. La obligación
que nace es la de reparar el daño causado, ya sea a) restituyendo el bien jurídico
dañado a su estado originario (previo al daño), ya sea b) indemnizando los daños y
perjuicios causados, o bien de ambas formas, es decir, c) restituyendo el bien jurídico e
indemnizando los daños y perjuicios colaterales.
En efecto, el art. 1089 Cc establece que: “Las obligaciones nacen de la ley, de los
contratos y cuasi contratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga
cualquier género de culpa o negligencia”. Por tanto, la responsabilidad extracontractual
es una de las fuentes de las obligaciones más destacadas. Y para aproximarnos al régimen
de tales obligaciones el art. 1093 nos remite a los arts. 1902 a 1910 Cc.
Por tanto, el precepto marco en nuestro ordenamiento jurídico que nos sirve de amparo
para proteger este tipo de daños de los que surge una responsabilidad (obligación de
reparar), vía arts. 1089 y 1093 Cc., es el art. 1902 que precisa lo siguiente:
“El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o
negligencia, está obligado a reparar el daño causado”.
que causa perjuicio a otro a través de una actitud que el ordenamiento jurídico no ampara.
Dicho mecanismo recogido por el art. 1902 Cc. no tiene sino la finalidad de proteger las
inmisiones patrimoniales realizadas a través de una conducta culposa del causante.
Además, en la actualidad el desarrollo de actividades de riesgo está llevando a que la
importancia de este precepto esté sirviendo de base legal para que la jurisprudencia
aplique el principio de justicia en su máxima expresión y todo el que cause daño pague
al perjudicado por el mismo. Todo ello y sin perjuicio de la ingente normativa de daños
que puebla ya nuestro Derecho a través de normas especiales.
Respecto del primero de esos requisitos es necesario la existencia de una acción u omisión
a la que se le une un elemento volitivo por parte del causante: la culpa o negligencia
señalada en el 1902 Cc. Este artículo como vemos parte de un hecho positivo y de uno
negativo, la acción y la omisión, siendo ellas atribuibles a un ser humano.
Pero es que, además, dicha acción u omisión han de venir acompañadas de un hecho
antijurídico: la culpa o negligencia mencionadas en el precepto. Ya que, en caso contrario,
el acto dañoso no puede ser objeto de sanción por el ordenamiento jurídico como señala
tanto la doctrina como la jurisprudencia. Estas causas de justificación no difieren mucho
de las que señala el Derecho penal. Elimina la antijuridicidad la legítima defensa, el
estado de necesidad, la autorización de la ley en relación con una orden de autoridad
legítima o el miedo insuperable.
La jurisprudencia lleva definiendo últimamente el daño como “la diferencia que existe entre la actual
situación del patrimonio que recibió el agravio y la que tendría de no haberse realizado el hecho dañoso,
bien por disminución efectiva del activo, bien por la ganancia perdida o frustrada, pero siempre
comprendiendo en su plenitud las consecuencias del acto lesivo” (STS 2 de abril de 1997).
Esa plenitud de consecuencias del acto lesivo que señalaba el TS ha llevado a clasificar
el daño por la doctrina en material y moral: el primero causado al patrimonio, el
segundo, sin un previo contenido económico, pero de cuantificación económica posterior,
afecta a bienes de la personalidad. Otra clasificación utilizada por la doctrina es la que
diferencia entre los daños patrimoniales y personales, diferenciando estos segundos a
su vez entre daños físicos y morales. Siendo estos últimos, los morales, a los que mayor
atención se da por parte de la doctrina por la difícil cuantificación de los mismos, si bien,
cada día es más patente la aceptación de los mismos por parte de los jueces y tribunales
españoles.
Los daños a reparar son los realmente causados y probados, recayendo la carga de
la prueba en el perjudicado.
Las teorías de la causalidad que se han empleado han sido muy variadas y provienen de
las estudiadas por el Derecho penal. Dependiendo de la teoría de la causalidad que se
acoja ésta va a funcionar como presupuesto de la responsabilidad y como elemento
delimitador de la extensión de los daños resarcibles. En este sentido, la jurisprudencia ha
optado por la teoría de la de la causalidad adecuada, que considera que un
comportamiento es causa jurídicamente relevante de un daño cuando según las reglas del
criterio humano de este comportamiento se sigue normalmente la producción de aquel
daño (STS 14 de febrero de 2000, entre otras) si bien, dicha opción adoptada por varias
sentencias ni es unánime ni es la que está siguiendo la doctrina más moderna que parece
orientar el futuro de la interpretación de la relación de causalidad por parte de nuestros
jueces y tribunales.
Junto a dicha clasificación y como ya hemos anticipado, la realidad del tráfico ha venido
determinando la regulación de determinados sectores mediante la objetivación de la
culpa, lo cual ha dado lugar a la denominada responsabilidad objetiva.
El Cc. parte de que uno no sólo es responsable de sus actos negligentes o culposos sino
también de todos aquellos causados por terceros a nuestro cargo. Así, el primer párrafo
del art. 1903 Cc. nos precisa que: “La obligación que impone el artículo anterior es
exigible, no sólo por los actos u omisiones propios, sino por los de aquellas personas de
quienes se debe responder.”
Esta responsabilidad que nos impone el Cc. no cesará hasta que la persona responsable
pruebe que ha sido por caso fortuito o fuerza mayor.
Los padres son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo
su guarda (art. 1903.2º).
Los tutores lo son de los perjuicios causados por los menores o incapacitados que están
bajo su autoridad y habitan en su compañía (art. 1903.3º).
durante los períodos de tiempo en que los mismos se hallen bajo el control o vigilancia
del profesorado del centro, desarrollando actividades escolares o extraescolares y
complementarias (1903.5º). Cuando se trate de centros docentes de enseñanza no
superior, sus titulares podrán exigir de los profesores las cantidades satisfechas, si
hubiesen incurrido en dolo o culpa grave en el ejercicio de sus funciones que fuesen causa
del daño (art. 1904.2º Cc).
El párrafo 2º fue redactado por la Ley 11/1981, del 13 de mayo (B.O.E. del 19 de mayo), de modificación
del Código Civil en materia de filiación, patria potestad y régimen económico del matrimonio. La Ley
1/1991, del 7 de enero (B.O.E. del 8 de enero), de modificación de los Códigos Civil y Penal en materia de
responsabilidad civil del profesorado, suprimió el párrafo 5º y dio nueva redacción al párrafo 6º (actual 5º).
Son los arts. 1905 y ss. del Cc. los que determinan las reglas de responsabilidad que se
pueden aplicar en estos casos. Son las siguientes:
- El propietario de una heredad de caza responderá del daño causado por ésta en las
fincas vecinas, cuando no haya hecho lo necesario para impedir su multiplicación o
cuando haya dificultado la acción de los dueños de dichas fincas para perseguirla
(1906 Cc.). (en este sentido, resuelve la STS 1337/2006 de 22 de diciembre)
- Igualmente responderán los propietarios de los daños causados (1908 Cc.) (en este
sentido, resuelve la STS 589/2007 de 31 de mayo):
1º. Por la explosión de máquinas que no hubiesen sido cuidadas con la debida
diligencia, y la inflamación de sustancias explosivas que no estuviesen colocadas en
lugar seguro y adecuado.
2º. Por los humos excesivos, que sean nocivos a las personas o a las propiedades.
3º. Por la caída de árboles colocados en sitios de tránsito, cuando no sea ocasionada
por fuerza mayor.
4º. Por las emanaciones de cloacas o depósitos de materias infectantes, construidos
sin las precauciones adecuadas al lugar en que estuviesen.
- Si el daño de que tratan los arts. 1907 y 1908 Cc. resultare por defecto de construcción,
el tercero que lo sufra sólo podrá repetir contra el arquitecto, o, en su caso, contra el
constructor, dentro del tiempo legal (1909 Cc.). A su vez, el art. 1591 Cc determina que
“el contratista de un edificio que se arruinase por vicios de la construcción, responde de
los daños y perjuicios si la ruina tuviere lugar dentro de diez años, contados desde que
concluyó la construcción; igual responsabilidad, y por el mismo tiempo, tendrá el
arquitecto que la dirigiere, si se debe la ruina a vicio del suelo o de la dirección. Si la
causa fuere la falta del contratista a las condiciones del contrato, la acción de
indemnización durará quince años”.
- El cabeza de familia que habita una casa o parte de ella, es responsable de los daños
causados por las cosas que se arrojaren o cayeren de la misma (1910 Cc.) (en este
sentido, resuelve la STS 769/2003 de 17 de julio)
Vista hasta aquí la regla general de responsabilidad por actos dañosos culpables propios,
procede examinar ahora tanto la responsabilidad aún cuando el acto dañoso no sea
culpable (convirtiéndose en responsabilidad objetiva), como la responsabilidad cuando el
acto no es propio (responsabilidad por actos ajenos).
El Real Decreto Legislativo para permitir que circule por el territorio nacional un vehículo
a motor, obliga a su propietario a suscribir una póliza de seguro que cubra, hasta la cuantía
que legalmente esté fijada en cada momento, la responsabilidad pecuniaria en que pueda
incurrir si se producen daños a personas o cosas con motivo de la circulación de aquel.
Pues bien, por lo que toca a los daños a las personas, la responsabilidad del causante de
los mismos es objetiva, de modo que procede de la propia producción del daño, omisión
hecha de que se deba o no a culpa de su autor. Y NO hay que indemnizarlo cuando se
pruebe que fue debido únicamente a culpa o negligencia del perjudicado o a fuerza
mayor extraña a la conducción o al funcionamiento del vehículo.
de fuerza mayor los defectos del vehículo ni la rotura o fallo de alguna de sus piezas o
mecanismos.
2. Sin perjuicio de que pueda existir culpa exclusiva de acuerdo con el apartado 1, cuando
la víctima capaz de culpa civil sólo contribuya a la producción del daño se reducirán todas
las indemnizaciones, incluidas las relativas a los gastos en que se haya incurrido en los
supuestos de muerte, secuelas y lesiones temporales, en atención a la culpa concurrente
hasta un máximo del setenta y cinco por ciento. Se entiende que existe dicha contribución si
la víctima, por falta de uso o por uso inadecuado de cinturones, casco u otros elementos
protectores, incumple la normativa de seguridad y provoca la agravación del daño.
Las reglas de los dos párrafos anteriores se aplicarán también si la víctima incumple su
deber de mitigar el daño. La víctima incumple este deber si deja de llevar a cabo una
conducta generalmente exigible que, sin comportar riesgo alguno para su salud o integridad
física, habría evitado la agravación del daño producido y, en especial, si abandona de modo
injustificado el proceso curativo.
(…)
Se trata de los daños ocasionados con motivo del transporte aéreo de personas, mercancías
y equipajes, o a terceros en tierra, agua o vuelo a causa de aeronave o de lo que de ella se
desprenda o arroje. La materia está regulada por la Ley de Navegación Aérea, de 21 de
julio de 1960, el Reglamento comunitario relativo a la responsabilidad de las compañías
aéreas respecto al transporte aéreo de los pasajeros y su equipaje, de 9 de octubre de
1997, el Convenio de Varsovia de 12 de octubre de 1929 y el Convenio de Montreal de
28 de mayo de 1999.
Artículo 117: Las indemnizaciones en favor del viajero serán las siguientes 1:
1
Cuantías actualizadas por el art. 1 del Real Decreto 37/2001, de 19 de enero, conforme al cual:
1.ª Por muerte o incapacidad total permanente: Tres millones quinientas mil (3.500.000) pesetas.
2.ª Por incapacidad parcial permanente, hasta el límite de dos millones (2.000.000) de pesetas.
3.ª Por incapacidad parcial temporal, hasta el límite de un millón (1.000.000) de pesetas.
Artículo 118: Las indemnizaciones respecto a la carga o equipaje facturado, o de mano, serán
las siguientes2:
1.ª Por pérdida o avería en la carga, hasta el límite de dos mil setecientas (2.700) pesetas por
kilogramo de peso bruto.
2.ª Por pérdida o avería de equipajes, facturados o de mano, hasta el límite de cincuenta y cuatro
mil (54.000) pesetas por unidad.
3.ª Por retraso en la entrega de la carga o equipaje facturado, hasta el límite de una cantidad
equivalente al precio del transporte.
Si la carga o equipaje facturado o de mano se transporta bajo manifestación de valor declarado,
aceptado por el transportista, el límite de la responsabilidad corresponde a ese valor.
Artículo 124: La acción para exigir el pago de las indemnizaciones a que se refiere este capítulo
prescribirá a los seis meses a contar desde la fecha en que se produjo el daño.
Las reclamaciones por avería o retraso de la carga o equipaje facturado deberán formalizarse por
escrito ante el transportista u obligado, dentro de los diez días siguientes al de la entrega, o a la
fecha en que debió entregarse, conforme a lo dispuesto en esta Ley sobre el contrato de transporte.
La falta de esta reclamación previa impedirá el ejercicio de las acciones correspondientes.
Artículo 128: No se autorizará la circulación por el espacio aéreo nacional de ninguna aeronave
extranjera que no justifique tener asegurados los daños que pueda producir a las personas o cosas
transportadas o a terceros en la superficie.
Estos seguros podrán sustituirse por una garantía constituida mediante depósito de cantidades o
valores, o por una de las fianzas admitidas por el Estado.
A los efectos previstos en el artículo 117 de la Ley 48/1960, de 21 de julio, de Navegación Aérea, las
indemnizaciones a favor del viajero que deberán abonar las compañías aéreas no sujetas a la aplicación del
Reglamento (CE) 2027/1997, del Consejo, de 9 de octubre, sobre responsabilidad de las compañías aéreas en caso
de accidente, que aplica un sistema uniforme dentro de su ámbito serán, en su equivalencia en pesetas o euros, las
siguientes:
1.ª Por muerte o incapacidad total permanente: 100.000 derechos especiales de giro.
2.ª Por incapacidad parcial permanente, hasta el límite de 58.000 derechos especiales de giro.
3.ª Por incapacidad parcial temporal, hasta el límite de 29.000 derechos especiales de giro.
2
Cuantías actualizadas por el art. 3 del Real Decreto 37/2001, de 19 de enero, conforme al cual:
A los efectos previstos en el artículo 118 de la Ley 48/1960, las indemnizaciones respecto a la carga o equipaje
facturado o de mano serán, en su equivalencia en pesetas o euros, las siguientes:
1.ª Por pérdida o avería de la carga, hasta el límite de 17 derechos especiales de giro por kilogramo de peso bruto.
2.ª Por pérdida o avería de equipajes, facturados o de mano, hasta el límite de 500 derechos especiales de giro
por unidad.
3.ª Por retraso en la entrega de la carga o equipaje facturado, hasta el límite de una cantidad equivalente al precio
del transporte.
Si la carga o equipaje facturado o de mano se transporta bajo manifestación de valor declarado, aceptado por el
transportista, el límite de responsabilidad corresponde a ese valor.
El progreso de la aviación civil constituye sin duda un factor esencial en el desarrollo de las
sociedades contemporáneas. Además de la importancia que la industria aeronáutica ha adquirido en
las economías nacionales, el transporte aéreo ocupa un lugar central en la internacionalización de
las relaciones económicas y sociales y en los intercambios económicos, científicos y culturales. En
nuestro ordenamiento jurídico la regulación legal de las actividades aeronáuticas arranca de la Ley
de Bases de 27 de diciembre de 1947, posteriormente desarrollada por la Ley 48/1960, de 21 de
julio, sobre Navegación Aérea que desde entonces constituye la norma fundamental por la que se
ha regido la aviación civil. Esta norma, completada con los desarrollos reglamentarios propios de
cada momento, ha demostrado hasta ahora una notable vitalidad y una gran capacidad de adaptación
para dar respuesta a los objetivos y necesidades de la aviación civil desde la fecha de su
promulgación y ha permitido, entre otros extremos, el crecimiento del tráfico, la liberalización del
transporte y la internacionalización del ámbito de actuación de los operadores aéreos.
- Real Decreto 629/2010, de 14 de mayo, por el que se modifica el Real Decreto 389/1998, de 13
de marzo, por el que se regula la investigación de accidentes e incidentes de aviación civil, con el
fin de modificar la composición de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de
Aviación Civil.
- Real Decreto 995/2013, de 13 de diciembre, por el que se desarrolla la regulación del Programa
Estatal de Seguridad Operacional para la Aviación Civil.
1. Constituye el objeto de la presente ley el establecimiento del régimen de responsabilidad civil por
daños nucleares, sin perjuicio de lo establecido en el Convenio sobre responsabilidad civil en materia
de energía nuclear de 29 de julio de 1960, modificado por los Protocolos de 28 de enero de 1964, de 16
de noviembre de 1982 y de 12 de enero de 2004 (en adelante, Convenio de París) y en el Convenio de
31 de enero de 1963 complementario al anterior, modificado por los Protocolos de 28 de enero de 1964,
de 16 de noviembre de 1982 y de 12 de enero de 2004 (en adelante, Convenio de Bruselas). Las
cláusulas contenidas en los citados convenios serán directamente aplicables a las instalaciones
nucleares y a los transportes de sustancias nucleares.
2. Asimismo, en el título II de esta ley se establece un régimen específico de responsabilidad civil por
daños causados por accidentes que provoquen la emisión de radiaciones ionizantes que pudieran
producirse en el manejo, almacenamiento y transporte de materiales radiactivos que no sean sustancias
nucleares.
1. El título I de la presente ley se aplica a los daños nucleares producidos durante el almacenamiento,
manejo, transformación, utilización en cualquier forma o transporte de sustancias nucleares sufridos
bien en el territorio de, bien en toda zona marítima establecida según el derecho internacional
perteneciente a, o bien (excepto en el caso de aquellos Estados que no sean Parte en el Convenio de
París y que no cumplan los requisitos establecidos en los apartados b), c) y d) de este artículo) a bordo
de un buque o aeronave matriculados por:
a) Un Estado que sea Parte Contratante en el Convenio de París.
b) Un Estado que no sea Contratante del Convenio de París pero que en el momento del accidente
nuclear sea Parte Contratante en el Convenio de Viena sobre responsabilidad civil por daños nucleares,
de 21 de mayo de 1963, y en toda modificación a este Convenio que esté en vigor para dicha Parte, así
como en el Protocolo Común sobre la Aplicación del Convenio de Viena y el Convenio de París, de 21
de septiembre de 1988, siempre que la instalación nuclear del explotador responsable del accidente esté
ubicada en un Estado que sea Parte Contratante tanto en el Convenio de París como en el Protocolo
Común.
c) Un Estado que no sea Contratante del Convenio de París y que en el momento del accidente nuclear
no tenga ninguna instalación nuclear en su territorio o en las zonas marítimas que haya establecido de
conformidad con el derecho internacional.
d) Cualquier otro Estado que no sea Contratante del Convenio de París donde esté en vigor, en el
momento de ocurrir el accidente nuclear, una legislación sobre responsabilidad nuclear que conceda
beneficios recíprocos equivalentes y que se fundamente en idénticos principios a los del Convenio de
París incluyendo, entre otros, la responsabilidad objetiva del explotador responsable, la responsabilidad
absoluta del explotador o disposición de efecto equivalente, la jurisdicción exclusiva del tribunal
competente, igual tratamiento para todas las víctimas de un accidente nuclear, reconocimiento y
ejecución de sentencias, libre transferencia de indemnizaciones, intereses y gastos.
2. El título II de la presente ley se aplica a los daños producidos durante el almacenamiento, manejo,
transformación, utilización en cualquier forma o transporte de materiales radiactivos que no sean
sustancias nucleares en todo el territorio nacional.
1. A efectos exclusivos de la responsabilidad civil por daños nucleares se tendrán en cuenta las
siguientes definiciones:
a) «Accidente nuclear»: es todo hecho o sucesión de hechos del mismo origen que hayan causado
daños nucleares.
b) «Instalaciones Nucleares» son:
1.º Los reactores nucleares, excepto los que forman parte de un medio de transporte.
2.º Las fábricas de preparación o de procesamiento de sustancias nucleares.
3.º Las fábricas de separación de isótopos de combustibles nucleares.
4.º Las fábricas de reprocesamiento de combustibles nucleares irradiados.
5.º Las instalaciones de almacenamiento de sustancias nucleares con exclusión del
almacenamiento incidental de estas sustancias con ocasión de su transporte.
6.º Las instalaciones destinadas al almacenamiento definitivo de sustancias nucleares.
7.º Los reactores, fábricas e instalaciones enumerados anteriormente que están en proceso de
desmantelamiento.
c) «Material radiactivo»: significa todo aquel que contenga sustancias que emitan radiaciones
ionizantes.
d) «Combustibles nucleares»: son los materiales fisionables, comprendiendo el uranio bajo la forma
de metal, de aleación o de compuesto químico (comprendido el uranio natural) y el plutonio bajo la
forma de metal, de aleación o de compuesto químico.
e) «Productos o desechos radiactivos»: son los materiales radiactivos producidos o convertidos en
radiactivos por exposición a las radiaciones resultantes de operaciones de producción o de utilización
de combustibles nucleares con exclusión de los combustibles nucleares y de los radioisótopos que,
habiendo llegado al último estadio de fabricación, se encuentran fuera de una instalación nuclear y
puedan ser utilizados con fines industriales, comerciales, agrícolas, médicos, científicos o de enseñanza.
f) «Sustancias nucleares»: son los combustibles nucleares, con exclusión del uranio natural y del
uranio empobrecido, y los productos o desechos radiactivos.
g) «Explotador de una instalación»: es la persona física o jurídica titular de la autorización que le
habilita para desarrollar la actividad objeto de la autorización.
h) «Daño nuclear» es:
1.º Muerte o daño físico a las personas.
2.º Pérdida o daño de los bienes.
3.º Toda pérdida económica que se derive de un daño incluido en los apartados 1.º y 2.º
anteriores, siempre que no esté comprendida en dichos apartados, si la pérdida ha sido sufrida
por una persona que legalmente esté facultada para demandar la reparación de los daños citados.
4.º El coste de las medidas de restauración del medio ambiente degradado, excepto si dicha
degradación es insignificante, si tales medidas han sido efectivamente adoptadas o deban serlo
y en tanto dicho coste no esté incluido en el apartado 2.º anterior.
5.º El lucro cesante directamente relacionado con un uso o disfrute del medio ambiente que
resulte de una degradación significativa del mismo, siempre que no esté incluido en el apartado
2.º anterior.
6.º El coste de las medidas preventivas y cualquier pérdida o daño causado por tales medidas.
Por lo que se refiere a los apartados 1.º a 5.º anteriores, se considerará que existe daño nuclear
cuando la pérdida o el daño se deriven o resulte de radiaciones ionizantes emitidas por alguna de
las siguientes sustancias:
i) Una fuente de radiaciones que se encuentre en el interior de una instalación nuclear.
ii) Combustibles nucleares o desechos radiactivos que se encuentren en una instalación nuclear.
iii) Sustancias nucleares que procedan, se originen o se envíen a una instalación nuclear.
En todos estos supuestos se considerará que existe daño nuclear tanto si la pérdida o el daño ha
sido causado por las propiedades radiactivas de estas sustancias, como si lo ha sido por una
combinación de dichas propiedades con las propiedades tóxicas, explosivas o peligrosas de estas
sustancias.
i) «Medidas de restauración»: son todas las medidas razonables que hayan sido aprobadas por las
autoridades competentes y que tiendan a restaurar o restablecer los elementos dañados o destruidos del
medio ambiente o a introducir, cuando esto sea razonable, el equivalente de estos elementos en el medio
ambiente según lo establecido en la regulación de estas medidas por la normativa vigente de
responsabilidad medioambiental. Las autoridades competentes podrán ordenar medidas encaminadas a
restaurar el equilibrio ecológico perturbado.
j) «Medidas preventivas»: son todas las medidas razonables adoptadas por cualquier persona, después
de que haya ocurrido un accidente nuclear o un suceso que cree una amenaza grave e inminente de daño
nuclear, para prevenir o reducir al mínimo los daños nucleares mencionados en los apartados h) 1.º a
5.º, sujetas a la aprobación de las autoridades competentes según lo establecido en la regulación de estas
medidas por la normativa vigente de responsabilidad medioambiental.
k) «Medidas razonables»: son todas las medidas que sean consideradas apropiadas y proporcionadas
por las autoridades competentes, teniendo en cuenta todas las circunstancias, por ejemplo:
1.º La naturaleza y magnitud del daño nuclear sufrido o, en el caso de las medidas preventivas,
la naturaleza y magnitud del riesgo de tal daño.
2.º La probabilidad, en el momento en que sean adoptadas, de que estas medidas sean eficaces.
3.º Los conocimientos científicos y técnicos pertinentes.
2. A los efectos de la responsabilidad civil por daños producidos por accidentes que involucren
materiales radiactivos que no sean sustancias nucleares:
a) «Accidente»: es todo hecho o sucesión de hechos del mismo origen que hayan causado daño.
b) «Instalaciones radiactivas» significa:
1.º Las instalaciones de cualquier clase que contengan una fuente de radiación ionizante.
2.º Los aparatos productores de radiaciones ionizantes que funcionen a una diferencia de
potencial superior a 5 kV.
3.º Los locales, laboratorios, fábricas e instalaciones donde se produzcan, utilicen, posean,
traten, manipulen o almacenen materiales radiactivos, que no sean sustancias nucleares, excepto
el almacenamiento incidental durante su transporte.
c) «Daño» es:
1.º Muerte o daño físico a las personas.
2.º Pérdida o daño de los bienes.
3.º Toda pérdida económica que se derive de un daño incluido en los apartados 1.º y 2.º
anteriores, siempre que no esté comprendida en dichos apartados, si dicha pérdida ha sido
sufrida por una persona que legalmente esté facultada para demandar la reparación de los daños
citados.
4.º Los daños al medio ambiente de conformidad con lo establecido en la normativa sobre
responsabilidad medioambiental.
d) «Material radiactivo»: significa todo aquel que contenga sustancias que emitan radiaciones
ionizantes.
e) «Explotador de una instalación»: es la persona física o jurídica titular de la autorización que le
habilita para desarrollar la actividad objeto de la autorización.
Ley 12/2011, de 27 de mayo, sobre responsabilidad civil por daños nucleares o producidos por
materiales radiactivos.
1. El explotador de una instalación nuclear será responsable de los daños nucleares definidos en esta
ley durante el almacenamiento, transformación, manejo, utilización en cualquier forma o transporte
de sustancias nucleares. Esta responsabilidad será independiente de la existencia de dolo o culpa,
y estará limitada en su cuantía hasta el límite que se señala en la presente ley.
2. Cuando los daños nucleares sean causados conjuntamente por un accidente nuclear y por un
accidente de otra naturaleza, el daño causado por este segundo accidente, en la medida en que no
sea posible separarlo con certeza del daño causado por el primero, se considerará también como
daño bajo la responsabilidad del explotador a los efectos de la aplicación del apartado anterior de
este artículo.
3. Si la responsabilidad del daño nuclear recae sobre varios explotadores, éstos responderán
solidariamente por el daño acaecido hasta el límite de cobertura que se señala.
(…)
2. Para los transportes de sustancias nucleares efectuados entre territorio español y el territorio de
un país que no sea Parte del Convenio de París, el explotador de la instalación nuclear de origen o
destino situada en territorio español será responsable, conforme a las disposiciones de la presente
ley, de los daños causados por los accidentes nucleares que ocurran en territorio español.
1. La acción de reclamación de responsabilidad por daños nucleares, así como el procedimiento para
su ejercicio, se regirán por lo establecido en la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil.
2. Sin perjuicio de lo señalado en el apartado anterior, el perjudicado o sus herederos tendrán acción
directa contra el asegurador para exigirle el cumplimiento de la obligación de indemnizar, sin
perjuicio del derecho del asegurador a repetir contra el asegurado, en el caso de que sea debido a
conducta dolosa de éste, el daño o perjuicio causado a tercero. La acción directa es inmune a las
excepciones que puedan corresponder al asegurador contra el asegurado. El asegurador puede, no
obstante, oponer la acción u omisión dolosa o con negligencia grave del perjudicado y las
excepciones personales que tenga contra éste. A los efectos del ejercicio de la acción directa, el
asegurado estará obligado a manifestar al tercero perjudicado o a sus herederos la existencia del
contrato de seguro y su contenido.
a) En el caso de daños a las personas, durante un plazo de treinta años, a contar desde el accidente
nuclear.
b) En el caso de cualquier otro daño nuclear, durante un plazo de diez años, a contar desde el
accidente nuclear.
2. La acción para exigir una indemnización por daños causados por un accidente nuclear prescribirá
a los tres años a contar desde el momento en que el perjudicado tuvo conocimiento del daño nuclear
y del explotador responsable, o bien desde el momento en que debió razonablemente tener
conocimiento de ello, sin que puedan superarse los plazos establecidos en el apartado anterior.
3. Quienes hayan formulado una acción de indemnización dentro de los plazos legales establecidos
podrán hacer una reclamación complementaria en el caso de que el daño se agrave pasados dichos
plazos, y siempre que no se haya dictado sentencia definitiva por el órgano jurisdiccional competente.
“1. Los titulares de aprovechamientos cinegéticos, definidos en el artículo 6 de esta Ley, serán
responsables de los daños originados por las piezas de caza procedentes de los terrenos acotados.
Subsidiariamente, serán responsables los propietarios de los terrenos.
2. La exacción de estas responsabilidades se ajustará a las prescripciones de la legislación civil
ordinaria, así como la repetición de responsabilidad en los casos de solidaridad derivados de
acotados constituidos por asociación
3. De los daños producidos por la caza procedente de Refugios, Reservas Nacionales y Parques
Nacionales y de los que ocasione la procedente de terrenos de caza controlada responderán los
titulares de los aprovechamientos de caza y subsidiariamente el Servicio de Pesca Continental, Caza
y Parques Nacionales.
4. En aquellos casos en que la producción agrícola, forestal o ganadera de determinados predios sea
perjudicada por la caza, el Ministerio de Agricultura, a instancia de parte, podrá autorizar a los
dueños de las fincas dañadas, y precisamente dentro de éstas, a tomar medidas extraordinarias de
carácter cinegético para proteger sus cultivos.
5. Todo cazador estará obligado a indemnizar los daños que causare con motivo del ejercicio de la
caza, excepto cuando el hecho fuera debido únicamente a culpa o negligencia del perjudicado o a
fuerza mayor. En la caza con armas, si no consta el autor del daño causado a las personas,
responderán solidariamente todos los miembros de la partida de caza”.
servicio, considerándose la actuación del mismo actos propios de la Administración bajo cuyo servicio se
encuentre. La responsabilidad se exigirá de conformidad con lo previsto en los artículos 139 y siguientes
de esta Ley”.
La tutela judicial comprenderá la adopción de todas las medidas necesarias para poner fin
a la intromisión ilegítima de que se trate y restablecer al perjudicado en el pleno disfrute
de sus derechos, así como para prevenir o impedir intromisiones ulteriores.
Entre dichas medidas podrán incluirse las cautelas encaminadas al cese inmediato de la
intromisión ilegítima, así como el reconocimiento del derecho a replicar, la difusión de la
sentencia y la condena a indemnizar los perjuicios causados. La existencia de perjuicio
se presumirá siempre que se acredite la intromisión ilegítima. La indemnización se
extenderá al daño moral que se valorará atendiendo a las circunstancias del caso y a la
gravedad de la lesión efectivamente producida, para la que se tendrá en cuenta, en su caso,
la difusión o audiencia del medio a través del que se haya producido. También se valorará
el beneficio que haya obtenido el causante de la lesión como consecuencia de la misma.
Las acciones de protección frente a las intromisiones ilegítimas caducarán transcurridos
cuatro años desde que el legitimado pudo ejercitarlas.
Aparece regulada en los arts. 128 a 149 del Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de
noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa
de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, objetivando la
Se considera producto cualquier bien mueble, aún cuando esté unido o incorporado a
otro bien mueble o inmueble, así como el gas y la electricidad. Siendo defectuoso, aquél
que no ofrezca la seguridad que cabría legítimamente esperar, teniendo en cuenta todas
las circunstancias y, especialmente, su presentación, el uso razonablemente previsible del
mismo y el momento de su puesta en circulación.
Destacar, por último, que es el propio Real Decreto Legislativo el que limita esta
responsabilidad objetiva, al determinar que la responsabilidad civil del productor por los
daños causados por productos defectuosos, se ajustará a las siguientes reglas:
6. EFECTOS DE LA RESPONSABILIDAD
EXTRACONTRACTUAL.
Efectivamente, cuando un hecho dañoso encuentra amparo en una norma especial (por
ejemplo en el Texto Refundido de la Ley de General de Defensa de los Consumidores y
Usuarios) y, al mismo tiempo, supone una violación del deber general de no dañar a otro
(art. 1.902 Cc.), surge una yuxtaposición de responsabilidades, que da lugar a acciones
que pueden ejercitarse alternativamente o conjuntamente.
1. Como vicisitud de una relación previa entre el causante del daño y el dañado
(víctima): Art. 1.101 Cc: "quien contraviene el tenor de la obligación queda sujeto
a la indemnización de daños y perjuicios causados". Sólo se puede "contravenir el
tenor" de la obligación mientras que la obligación este vigente entre el dañado y el
dañante. Ver también arts. 1104 y 1107 Cc.
2. Como obligación que nace de una acción u omisión no contractual: Art. 1.902
Cc: “el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o
negligencia, está obligado a reparar el daño causado".
La lesión del derecho de crédito puede haberse provocado por la actuación de un sujeto extraño a la
relación (un tercero). Si el deudor prueba esta “intrusión” de un tercero en el curso causal del
incumplimiento, la obligación se extingue por imposibilidad sobrevenida y fortuita. El Art. 1.186 Cc
establece que "extinguida la obligación por la pérdida de la cosa, corresponderán al acreedor todas las
acciones que el deudor tuviere contra terceros por razón de ésta". Si el acreedor insatisfecho decide no
resolver la obligación, se le subrogan los derechos del deudor contra terceros. La tutela del acreedor
insatisfecho debe apoyarse en el sistema de responsabilidad extra contractual: el acreedor hará suya la
pretensión resarcitoria frente al tercero causante de la lesión. Si el tercero es cómplice porque ha adquirido
los bienes del deudor (consciente de que perjudica al acreedor), el acreedor insatisfecho podrá actuar contra
su propio deudor (en los plazos y por el cauce de responsabilidad contractual), y contra el cómplice (tendrá
que reclamarle por daño extracontractual), y deberá probar que era consciente del fraude.
Más arriba destacábamos que el daño es la desventaja que experimenta una persona, física o jurídica, en
sus bienes jurídicos de toda naturaleza (patrimonio, cuerpo, vida, etc.) y que ocasiona una diferencia entre
el estado del patrimonio de esa persona después de sufrir el daño al que tenía antes de sufrirlo. Y ello, con
independencia de si el hecho dañoso procuró algún beneficio o enriquecimiento injusto para su causante o
para algún tercero. También decíamos en esa ocasión que, ante esa situación dañosa, la prestación
indemnizatoria pretende restaurar el patrimonio dañado mediante la reparación del daño a través de una
compensación económica (indemnización), satisfaciendo así el interés del perjudicado. Y eso es lo que se
denomina prestación indemnizatoria, prestación del “interés” o del “id quod interest”.
Por tanto, los daños resarcibles han de ser los efectivamente causados, probados y
evaluados. De manera que, aun habiéndose producido daños, si no se prueban, no pueden
ser indemnizables.
Por otro lado, la ganancia que haya dejado de obtener el acreedor se denomina LUCRO
CESANTE y consiste en el incremento patrimonial neto que el acreedor deja de ingresar a
causa del incumplimiento. La doctrina acepta como lucro cesante la ganancia que podía
esperarse, la expectativa, dentro del criterio de la razonabilidad estudiando siempre el
curso normal que las cosas hubieren tomado de haberse cumplido con la prestación
obligacional. Lo que si se rechaza es la indemnización de los “sueños” de ganancias, las
ganancias inseguras y desprovistas de certidumbre, las eventuales, dudosas, las sólo
posibles, las hipotéticas y las solas esperanzas de obtenerlas.
El valor de la pérdida sufrida debe incluir también aquellos otros daños o pérdidas que el
acreedor haya soportado por causa del incumplimiento. No sólo cuentan los daños
patrimoniales y físicos, sino también los morales.
El daño moral podría definirse (en contraposición con el daño material o económico)
como la lesión que una persona sufre en sus bienes inmateriales de la personalidad
–distintos de los patrimoniales- tales como la libertad, los afectos, las creencias, la salud
–tanto física como psíquica, la vida privada misma –tanto la propia como la delos seres
cercanos- o la apariencia física; o bien en la consideración pública que de ella hagan los
demás: honor, reputación, imagen, intimidad, etc. Son bienes protegidos por los que la
doctrina mayoritaria ha denominado derechos de la personalidad, personalísimos o
extra-patrimoniales.
Así y a título de ejemplo, el dolor que experimenta la viuda por la muerte violenta de su esposo, la
humillación de quien ha sido públicamente injuriado o calumniado, el padecimiento de quien debe
soportar un daño estético visible, la tensión o violencia que experimenta quien ha sido víctima de
un ataque a su vida privada
Los daños morales fueron apreciados por primera vez en España a través de la STS de 6
de diciembre de 1912, basada en la publicación por el periódico “El Liberal” de la falsa
noticia de la fuga de una señorita de la “buena sociedad” murciana con un sacerdote, lo
cual perjudicó también indirectamente el patrimonio de la misma. A partir de entonces el
TS vino apreciando la existencia de daño moral en una serie de supuestos diversos en los
que intervenía el derecho al honor, reputación, créditos, etc. Así el TS fue delimitando un
concepto cada vez más amplio de daño moral: “los perjuicios que, sin afectar a cosas
materiales, se refieren al patrimonio espiritual; a los bienes inmateriales de la salud, el
honor, la libertad y análogos, que son los más estimados y por ello más sensibles, más
frágiles y más cuidadosamente guardados”.
Por tanto, y durante el último siglo, los daños morales han sido conceptuados
jurisprudencialmente como impacto o sufrimiento psíquico o espiritual que en la
persona pueden producir ciertas conductas, actividades o, incluso, resultados, tanto si
implican una agresión directa o inmediata a bienes materiales, cual si el ataque afecta al
acervo extra-patrimonial o de la personalidad (STS 25-junio-1984).
Resulta, así, que los daños originados en el ámbito del patrimonio económico de una
persona pueden ser no sólo patrimoniales, sino también morales; los que afectan a su
patrimonio biológico pueden ser de carácter moral o de carácter patrimonial (como admite
expresamente e! sistema de tasación legal de los daños corporales derivados del uso y
circulación de vehículos de motor: artículo 1.2 de la Ley de Responsabilidad civil y
seguro en la circulación de vehículos de motor); y los daños producidos en el ámbito del
patrimonio moral, que son los que aquí interesan, pueden ser de naturaleza patrimonial
(llamados a veces daños patrimoniales indirectos o daños morales impropios) y no sólo
moral (según admite implícitamente el artículo 9.3 de la Ley Orgánica de Protección civil
del derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen).
Si la admisión del daño moral no admite ya discusión, su valoración sigue acaparando las
mayores dificultades de esta figura, en cuyo cometido los jueces y tribunales gozan, por
pura lógica, de un amplio margen valorativo y así poder ajustar con mayor equidad la
indemnización de los daños morales al problema o asunto concreto. Tal circunstancia
destacada conlleva, a su vez, a una ausencia de unidad de criterio por parte del Tribunal
Supremo, y esta última a cierta inseguridad jurídica e incremento de la litigiosidad con el
fin de obtener una sentencia más favorable a sus intereses.
Al igual que los restantes daños, los de índole moral han de ser convenientemente
probados y el Tribunal Supremo ha sido muy claro sobre este particular, exigiendo la
acreditación incluso en supuestos en los que, ocasionalmente, se ha puesto en duda: los
derivados de un proceso penal injusto. En efecto, también en estos casos, si se alega que,
como consecuencia de un proceso judicial se ha generado daño al patrimonio, al honor o
al bienestar físico o psíquico de quien se ha visto sometido a aquél, es necesario siempre
que la realidad del daño esté acreditada, sin que, en modo alguno, pueda entenderse que
ese daño, y su antijuridicidad, existe, sin más, por el hecho de haber existido un proceso
contra quien en el mismo ha ocupado la posición de demandado o, en su caso, de
imputado (STS de 24 de mayo de 2002).
Ante la ausencia de un sistema de tasación legal la valoración del daño moral resulta
compleja. Su valoración exige criterios amplios de discrecionalidad judicial, según ha
puesto de manifiesto la jurisprudencia. El daño patrimonial, sin embargo, aun cuando sea
incierto por no ser posible concretar su importe con referencia a hechos objetivos, por
depender de acontecimientos futuros, sí admite referencias pecuniarias (STS de 27 de
julio de 2006).
3 Esta ley ha sido modificada Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los
daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación. Como se ha indicado, La principal novedad es
la introducción de un nuevo Título IV en el Texto Refundido, que consta de 112 artículos, agrupados en dos capítulos.
El primero se refiere a disposiciones generales y definiciones y el segundo incluye las reglas para la valoración del
daño corporal y, en sus tres secciones, se ocupa, respectivamente, de las indemnizaciones por causa de muerte, por
secuelas y por lesiones temporales, que se plasman, respectivamente, en las tablas 1, 2 y 3.
Entre sus novedades destacan;
(i) En los supuestos de muerte se distingue entre un «perjuicio patrimonial básico», referido a
gastos generales, que serán aquellos «gastos razonables que cause el fallecimiento, como el
desplazamiento, la manutención, el alojamiento y otros análogos», con una cantidad mínima
de 400 euros, y unos gastos específicos, que incluyen los de traslado del fallecido, repatriación,
entierro y funeral.
(ii) En los supuestos de secuelas se establece que son resarcibles los gastos previsibles de
asistencia sanitaria futura, que se abonan directamente a los servicios públicos de salud. Se
resarcen directamente al perjudicado los de prótesis y órtesis, que ahora también incluyen los
gastos correspondientes a las reposiciones necesarias; los de rehabilitación domiciliaria y
ambulatoria; los relacionados con la pérdida de autonomía personal, tales como los necesarios
para ayudas técnicas o productos de apoyo, para la adecuación de vivienda o para resarcir el
llamado «perjuicio patrimonial por incremento de costes de movilidad», que incluye el actual
gasto de adecuación del vehículo, pero que va más allá.
Se resarcen al perjudicado los gastos de ayuda de tercera persona, que se miden en función
del número de horas de asistencia necesaria y que son objeto de una detallada regulación.
(iii) En relación con las lesiones temporales, se distingue entre «gastos de asistencia sanitaria» y
otros «gastos diversos resarcibles», que se refieren a todos aquellos gastos necesarios y
razonables que genere la lesión en el desarrollo de las actividades esenciales de la vida
ordinaria del lesionado y entre los que se destacan, a título de ejemplo, «el incremento de los
costes de movilidad del lesionado, los desplazamientos de familiares para atenderle cuando su
condición médica o situación personal lo requiera y, en general, los gastos necesarios para que
queden atendidos el lesionado o los familiares menores o especialmente vulnerables de los
que se ocupaba».
(iv) Respecto al lucro cesante, se supera el sistema actual del factor de corrección por perjuicios
económicos, que compensa sistemáticamente unos pretendidos perjuicios económicos, se
hayan producido o no y, en caso de que se hayan producido, utiliza el criterio de aplicar un
cierto porcentaje sobre el perjuicio personal básico. La reforma establece un modelo actuarial
que parte de dos factores, el multiplicando y el multiplicador, cuyo producto determinará la
indemnización correspondiente.
(v) En el ámbito de los perjuicios extrapatrimoniales, tal vez la mayor novedad se encuentra en la
reestructuración del perjuicio personal básico en las indemnizaciones por causa de muerte y
de su relación con los perjuicios particulares, que ahora se amplían.
Así, a diferencia del sistema actual, que configura los perjudicados en grupos excluyentes, la
reforma configura los perjudicados en cinco categorías autónomas y considera que sufren
siempre un perjuicio resarcible y de la misma cuantía con independencia de que concurran o
no con otras categorías de perjudicados. Además, la condición de perjudicado tabular se
completa con la noción de perjudicado funcional o por analogía, que incluye a aquellas
personas que de hecho y de forma continuada, ejercen las funciones que por incumplimiento
o inexistencia no ejerce la persona perteneciente a una categoría concreta o que asumen su
Sin perjuicio de que hoy lo amparan algunas leyes especiales, desde la STS de 20 de
diciembre de 1930 se reconoce el derecho a la indemnización en caso de muerte de una
persona no a sus herederos, sino a quienes resulten perjudicados por la muerte. El TS
atribuye el derecho a la indemnización a la mujer e hijos afirmando que estamos
ante un derecho que no proviene de su difunto padre, sino que le pertenece por su
carácter de mujer e hijos, ya que al fallecer de forma instantánea “no llegó a poseer ni
por un instante el derecho a ser indemnizado que se supone transmitió a sus
descendientes, sino que con ese acto nació para éstos la acción de indemnización, razón
por la cual no tenían necesidad de justificar su carácter de herederos, que no ostentaron
en la demanda, sino solamente el de hijos y cónyuge del difunto”.
suceso y no ex iure hereditatis, pues tal derecho, en todos los casos y con mayor
incidencia en los supuestos de muerte instantánea, no llegó a formar parte del caudal
relicto y, por tanto, no ha podido transmitirse a los herederos.
Supongamos el ejemplo de un atropellamiento en vía urbana de un peatón que atravesaba por un lugar no
autorizado. El conductor del vehículo, sobre el que pesa la obligación de controlar el vehículo ante
cualquier eventualidad, será responsable ( y su compañía de seguros), pero el Juez a la hora de evaluar la
responsabilidad del causante del daño la podría aminorar en función de que la víctima también contribuyó
al resultado dañosos con su conducta negligente. De esta suerte , la indemnización sería de cuantía inferior.
a) Aquel en el que ambas culpas son de tal magnitud que sin la suma de ambas
no hubiera podido producirse el daño. En este caso se dividirá el quantum
indemnizatorio entre los dos sujetos que con sus culpas produjeron el daño en la
víctima.
Por tanto, puede ocurrir que el resultado dañino no sólo haya sido provocado por la
actividad o inactividad del autor de la conducta dañosa sino que la actuación de la víctima
haya podido contribuir, en mayor o menor medida, al daño causado.
1º.- Culpa de la víctima en un grado no tan elevado como para exonerar totalmente
de responsabilidad (concurso de culpas y reducción de la responsabilidad en un 75%):
Ej. Sentencia de 5 de enero de 2009: Caída de actriz por escaleras de suite de hotel de lujo sin luz y cuyo
alumbrado de emergencia no funcionó. La víctima, no era huésped del hotel, que acompañaba a quien sí lo
era: adentramiento totalmente a oscuras en la habitación mientras el huésped iba a avisar a recepción de la
avería: negligencia de la lesionada: concurso de culpas.
2º.- Culpa de la víctima en un grado elevado para exonerar (el deber jurídico de
soportar el daño existe cuando el lesionado se ha colocado en una situación de riesgo.
Conducta que rompe el nexo causal):
Ej. Sentencia de 13 de junio de: Accidente ocurrido en instalaciones deportivas al caerle encima de la cara
a un menor la portería en cuyo larguero se había colgado con los brazos cuando jugaba al futbol-7.
Responsabilidad solidaria del Ayuntamiento propietario de las instalaciones y del servicio de
mantenimiento y vigilancia al no ser posible individualizar las conductas o comportamientos de los agentes
cuyos actos concurran al resultado lesivo: .. la causa básica determinante de la culpa extracontractual, y
consiguiente responsabilidad civil por el resultado. dañoso producido, es la falla de anclaje o sujeción de la
portería, y en tal omisión concurren el Ayuntamiento y el encargado de mantenimiento y vigilancia. No
hay ratón para un tratamiento diferente, ni para establecer una individualización que se traduzca en un
coeficiente distinto, y ello es así se tome en cuenta el dato de la contribución causal –hay unidad de causa-,
o el de la culpabilidad –grado de negligencia-. Por ello está plenamente justificada la responsabilidad
solidaria frente al acreedor.
7. LA A C C I Ó N DE RESPONSABILIDAD
EXTRACONTRACTUAL.
7.1.- ASPECTOS GENERALES: LEGITIMACIÓN
a).- Responsabilidad civil por defectos de construcción (arts. 1909 y 1591 Cc):
Art. 1591 Cc: El contratista de un edificio que se arruinase por vicios de la construcción, responde de los
daños y perjuicios si la ruina tuviere lugar dentro de diez años, contados desde que concluyó la
construcción; igual responsabilidad, y por el mismo tiempo, tendrá el arquitecto que la dirigiere, si se debe
la ruina a vicio del suelo o de la dirección. Si la causa fuere la falta del contratista a las condiciones del
contrato, la acción de indemnización durará quince años.
Artículo 143. Prescripción de la acción: 1. La acción de reparación de los daños y perjuicios previstos en
este capítulo prescribirá a los tres años, a contar desde la fecha en que el perjudicado sufrió el perjuicio,
ya sea por defecto del producto o por el daño que dicho defecto le ocasionó, siempre que se conozca al
responsable de dicho perjuicio. La acción del que hubiese satisfecho la indemnización contra todos los
demás responsables del daño prescribirá al año, a contar desde el día del pago de la indemnización. 2. La
interrupción de la prescripción se rige por lo establecido en el Código Civil.
Art. 1964 Cc: Las acciones personales que no tengan plazo especial prescriben a los cinco años desde que
pueda exigirse el cumplimiento de la obligación. En las obligaciones continuadas de hacer o no hacer, el
plazo comenzará cada vez que se incumplan4
4 Artículo modificado por la 1 de la Ley 42/2015, de 5 de octubre, publicada el 06 de octubre de 2015, y en vigor a
partir del 07/10/2015. Ref. BOE-A-2015-10727.
d).- Responsabilidad civil del transportista por accidente aéreo (art. 124 Ley de
Navegación Aérea):
Art. 124 LNA: La acción para exigir el pago de las indemnizaciones (…) prescribirá a los seis meses a
contar desde la fecha en que se produjo el daño.
Conforme al Art. 15 de la Ley 12/2011, de 27 de mayo, sobre responsabilidad civil por daños nucleares o
producidos por materiales radiactivos, el explotador de una instalación nuclear responderá frente a los
perjudicados durante un plazo de treinta años, en el caso de daños a las personas, o de diez años, en el
cao de cualquier otro daño – en uno y otro caso ese plazo es a contar desde el accidente nuclear.
Y conforme al mismo artículo, la acción para exigir la indemnización correspondiente prescribirá a los
tres años a contar desde el momento en que el perjudicado tuvo conocimiento del daño nuclear y del
explotador responsable.
La previa calificación jurídica y delimitación del ámbito para poder aplicar uno u otro plazo. Si el daño se
ha producido en el ámbito de lo pactado y como desarrollo del contenido negocial, esto es, con ocasión del
cumplimiento de un contrato teniendo lugar el hecho dañoso como infracción de una de las obligaciones
pactadas, entonces se aplicara el plazo de 15 años. Si por el contrario no media una relación contractual
entre el causante del daño y el que lo sufre habiéndose producido la transgresión de deber genérico de no
dañar a nadie; o si bien existiendo entre ellos un contrato la responsabilidad es claramente extracontractual
el plazo se ve reducido al año. Dada la diferencia de plazo estamos ante una cuestión que ha generado
numerosa jurisprudencia al intentar la parte actora llevar la reclamación al campo de la responsabilidad
contractual cuando se ha sobrepasado el plazo del año. Si nos encontramos en la zona común donde el
límite entre una y otra responsabilidad no queda tan definida la jurisprudencia respecto del plazo de
prescripción a aplicar. Se invoca la denominada unidad de la culpa civil sin aclarar cuál es el plazo a aplicar.
Guarda silencio el precepto respecto a qué tuvo que saber el perjudicado para que
comience a correr el plazo de prescripción. Se plantea la doctrina si es suficiente conocer
el hecho causal, o resulta necesario determinar la persona que ha causado el daño; el título
de imputación o el alcance del daño. De una parte tenemos la brevedad del plazo que
lleva a inclinar por una interpretación flexible que dilate en el tiempo el comienzo del
plazo y de otra la inseguridad jurídica por una solución que deje sin definir el cómputo.
Como criterio para conocer el alcance de las secuelas hay que tener en cuenta que existen
enfermedades en las que no es posible una curación propiamente dicha, pues la salud
queda quebrantada de forma irreversible, supuestos en que entra en juego la previsión
legal de que el ejercicio de la acción de responsabilidad ha de efectuarse, siguiendo el
principio de la actio nata, desde la determinación del alcance de las secuelas, aún cuando
en el momento de su ejercicio no se haya recuperado íntegramente la salud, por cuanto
que el daño producido resulta previsible en su evolución y en su determinación, y por
tanto, cuantificable.
También es evidente que surgen casos en la realidad sanitaria en que ni existe auténtica
curación ni la posibilidad de determinación del alcance de las secuelas; y ello bien porque
la propia naturaleza de la enfermedad no permita prever la posible evolución de las
mismas, bien porque en el devenir de su desarrollo se produzcan secuelas imprevistas y
no determinadas, en cuyos supuestos el Tribunal Supremo ha venido aceptando la
posibilidad de la existencia de una temporánea reclamación a pesar de haberse producido
la misma fuera del periodo del año desde que inicialmente se produjo el diagnóstico en
atención a esa imposibilidad ,de determinación concreta en toda su extensión del daño
a) Ejercitada la acción penal se entiende ejercitada la acción civil salvo que se haya hecho expresa
reserva de las acciones para reclamarlas en la vía que corresponda.
b) En caso de sentencia condenatoria el tribunal penal ha de declarar la responsabilidad civil
siguiendo las normas del CP y subsidiariamente las del CC. La responsabilidad civil declarada por
un juez penal no puede ser objeto de nuevo debate ante el orden civil.
c) En caso de sentencia absolutoria ésta no contendrá pronunciamiento sobre responsabilidad civil
lo que deja abierta la acción ante el orden civil que se verá vinculado por los hechos declarados
probados en la sentencia penal.
d) Como excepción al punto anterior en caso de sentencia absolutoria por estimar el Juez o Tribunal
que dicte sentencia la concurrencia de alguna de las causas de exención que establece el artículo
20 (números 1º trastorno mental transitorio, 2º intoxicación, 3º alteraciones en la percepción, 5º
estado de necesidad y 6º miedo insuperable), procederá a fijar las responsabilidades civiles salvo
que se haya hecho expresa reserva de las acciones para reclamarlas en la vía que corresponda.
(artículo 119 CP).
e) Si el interesado se ha reservado las acciones para reclamarlas en la vía que corresponda quedara
abierta la vía civil.
f) Si los hechos no son constitutivos de delito estamos ante una responsabilidad civil del artículo
1902 CC.
De otro lado, una conducta negligente o culposa puede dar lugar, en varios casos, a
responsabilidad contractual (si mediaba contrato previo) y extracontractual. En estos
casos de yuxtaposición de responsabilidades contractual y extracontractual se pueden
ejercitar ambas acciones de manera alternativa o subsidiaria, pero no simultáneamente
como dos acciones principales.
5 El Libro III del Código Penal quedó derogado por la disposición derogatoria única de la L.O. 1/2015, de 30 de
marzo, por la que se modifica la L.O. 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal («B.O.E.» 31 marzo). Por tanto,
para que pueda solicitarse responsabilidad civil en el ámbito penal, el origen de las lesiones de las cuales deriva tal
responsabilidad debe encajar en alguno de los tipos penales previstos en los TITULOS I a III del Libro II del vigente
código penal.
1
MAB-Responsabilidad Civil Extracontractual-ACCIDENTES CIRCULACIÓN-AMV
Exclusión de cobertura: Lesiones o fallecimiento del conductor del vehículo causante
del accidente- daños en los bienes sufridos por vehículo asegurado, cosas en el
transportadas y bienes de los que resulten titulares el tomador, asegurado, propietario o
conductor y cónyuge o parientes hasta 3er grado por afinidad o consanguinidad de los
anteriores. Se excluye de la cobertura también los daños personales y materiales causados
por el vehículo robado. Ante el perjudicado el asegurador no podrá oponer ninguna otra
exclusión de la cobertura, pactada o no, distinta de las anteriores.
Los nuevos informes obligan al asegurador a realizar una nueva oferta en el plazo de un
mes.
3º.- Contra tomador o asegurado por causas de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro, y
conforme lo previsto en el contrato, en el caso de conducción del vehículo por quien
carezca de permiso.
2
MAB-Responsabilidad Civil Extracontractual-ACCIDENTES CIRCULACIÓN-AMV
4º.- Demás supuestos de repetición conforme las leyes.
Acción judicial ejecutiva; Cuando en proceso penal incoado por hecho cubierto por el
seguro de responsabilidad civil de suscripción obligatoria en la circulación de vehículos
de motor recayera sentencia absolutoria el Juzgado, a instancia de parte dictará auto en
el que determinará la cantidad liquida máxima que puede reclamarse como indemnización
de los daños y perjuicios sufridos por cada perjudicado. Al igual se hará en casos de
fallecimiento en accidente de circulación, determinado la cantidad máxima a reclamar
pro cada perjudicado cuando recaiga resolución que ponga fin –provisional o
definitivamente- al proceso penal sin declaración de responsabilidad.
1º.- reparación integra: se pretende asegurar la total indemnidad de los daños sufridos
teniendo en cuenta cualesquiera circunstancias personales, familiares, sociales y
económicas de la víctima, incluidas las que afectan a las pérdidas de ingresos o
disminución de la capacidad para obtener ganancias.
2º.- reparación vertebrada: Se valoran por separado los daños patrimoniales y los no
patrimoniales y, dentro de unos y otros, los diversos conceptos perjudiciales.
4º.- Daños objetivos de valoración: Dan lugar a indemnización la muerte, las secuelas
y las lesiones temporales, conforme lo previsto en los artículos 37 y ss del texto refundido
y con lo reflejado en las Tablas 1,2 y 3 del Anexo, donde de forma separada se contemplan
los perjuicios personales básicos; los perjuicios personales particulares y los perjuicios
patrimoniales.
5º.- Los sujetos perjudicados son: las víctimas del accidente, y en caso de fallecimiento
de la víctima el cónyuge viudo, ascendentes, descendentes, hermanos y allegados, y
excepcionalmente los familiares de víctimas fallecida y grandes lesionados.
3
MAB-Responsabilidad Civil Extracontractual-ACCIDENTES CIRCULACIÓN-AMV
6º.- Imprescindible la existencia de informes médicos para la determinación y
medición de las secuelas y lesiones temporales. El lesionado deberá prestar su
colaboración para que los servicios médicos designados por el eventual responsable le
reconozca y sigan el curso evolutivo de las lesiones. Los servicios médicos entregaran a
la aseguradora y al lesionado los informe médicos definitivos que permitan la valoración
del daño.
8º.- Una vez establecida, la indemnización solo puede revisarse por la alteración
sustancial de las circunstancias que determinaron su fijación o por la aparición de daños
sobrevenidos.
Sin embargo, tal y como decíamos la reforma del Código Penal suprimido el Libro III,
las Faltas, por lo que de entrada se comete el error de pensar que se impide el acceso a
obtener un informe médico forense que objetive las lesiones sufridas en el accidente de
tráfico, al ser que, para obtener dicho informe, era necesario que se estuviera tramitando
un procedimiento penal, y prácticamente ningún siniestro de tráfico se perseguía, y de
hecho se persigue, por delito de lesiones por imprudencia, art. 152 CP. De este modo, la
reforma del Código Penal implicó que con la supresión del art. 621.3 CP, Falta por
4
MAB-Responsabilidad Civil Extracontractual-ACCIDENTES CIRCULACIÓN-AMV
imprudencia leve, la práctica totalidad de las indemnizaciones derivadas de accidentes de
tráfico deberán resolverse tras la tramitación de un procedimiento civil o tras
negociaciones extrajudiciales, siendo ello muy controvertido y criticado al entender los
profesionales y entidades que ya no podrán disponer de un informe médico gratuito y
objetivo -informe médico forense- que objetive lesiones y secuelas, y creyendo de este
modo que deberán disponer de informes médicos de parte, que lo más probable es que
defiendan posturas antagónicas de las lesiones sufridas por los lesionados y se eternicen
los acuerdos y el pago de las indemnizaciones, lo cual no tiene porqué ser así a la vista
de la última promulgación de nuevas normativas.
Por otro lado, las reformas legislativas en materia de accidentes de circulación pretenden
conseguir que antes de iniciar una vía contenciosa, como lo es la judicial y recurrir al uso
de recursos públicos como son los informes médicos forenses, se obligue a las partes a
tratar de llegar a un acuerdo extrajudicial. El primer objetivo se consigue claramente con
la supresión de los juicios de Faltas, siendo que la manifestación del segundo objetivo la
podemos encontrar en la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para
la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de
circulación por la que se modifica el art. 7 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro
en la Circulación de vehículos a Motor (LRCSCVM) cuya nueva redacción entró en vigor
el 1 de enero de 2016.
De este modo, antes de la reforma, en un siniestro de tráfico el lesionado podía acudir sin
mayores preámbulos a la vía contenciosa e interesar la emisión de informes médico
forenses, siendo que en la actualidad, y con la nueva redacción del anteriormente citado
art. 7 LRCSCVM el Legislador condiciona el acceso judicial a que haya habido una
fallida negociación extrajudicial entre las partes implicadas. Así la nueva redacción del
art. 7.1 LRCSVM recoge que “…No obstante, con carácter previo a la interposición de la
demanda judicial, deberán comunicar el siniestro al asegurador, pidiendo la
indemnización que corresponda. Esta reclamación extrajudicial contendrá la
identificación y los datos relevantes de quien o quienes reclamen, una declaración sobre
las circunstancias del hecho, la identificación del vehículo y del conductor que hubiesen
intervenido en la producción del mismo de ser conocidas, así como cuanta información
médica asistencial o pericial o de cualquier otro tipo tengan en su poder que permita la
cuantificación del daño…” (el subrayado es nuestro).
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abandono del lugar del accidente como delito, con penas que alcanzan un máximo de
hasta nueve años de cárcel en aquellos casos en que el conductor cause un accidente con
varios fallecidos.
Ante dicha reclamación dineraria el asegurador podrá recabar todos los informes médicos
e información que estime oportuna, debiendo dar, en todo caso, al lesionado una
respuesta motiva en el plazo de tres meses, art. 7.2 LRCSVHM.
Asimismo, con la reforma vemos que, si la oferta cursada por la aseguradora no satisface
las expectativas del lesionado, será cuando se podrá interesar la emisión de un informe
médico forense, y ello sin la necesidad de acudir a la vía jurisdiccional, lo cual favorecerá
a la no saturación de la justicia, y a no castigar penalmente conductas que, per se, no
tienen tal trascendencia. Esta novedad se recoge en el art. 7.5 de la LRCSVHM, “…En
caso de disconformidad del perjudicado con la oferta motivada, las partes, de común
acuerdo y a costa del asegurador, podrán pedir informes periciales complementarios,
incluso al Instituto de Medicina Legal siempre que no hubiese intervenido
previamente…”
De este modo, vemos como el legislador lo que ha previsto es que las partes estén
obligadas a entablar una negociación extrajudicial, no vetándose en ningún caso ni la vía
judicial, ni el acceso a los Médicos Forenses, tal y como desacertadamente han creído
muchas entidades y profesionales del sector.
La citada normativa prevé que cualquier perjudicado, es decir, la víctima del accidente o
en caso de fallecimiento, las personas recogidas en el art. 62 del Real Decreto Legislativo
8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre
responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, podrá interesar la
emisión de un informe médico forense. Asimismo, el informe médico forense también
podrá ser interesado por la aseguradora, siempre que sea de común acuerdo con el
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perjudicado. Siendo que en ambos supuestos siempre será la aseguradora la que deberá
acarrear con el coste económico (precio público) que suponga la emisión de dicho
informe.
Y, con lo anterior, se llevará a cabo el informe pericial de acuerdo a los art. 9 y siguientes
de la norma de referencia, teniendo las partes siete días para aclaraciones al perito una
vez se les hubiera entregado el informe pericial.
La Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios
causados a las personas en accidentes de circulación ha introducido importantes cambios en la Ley sobre
responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, aprobado por el Real Decreto
Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, que no solo afectan al sobradamente conocido como “Baremo de
daños”, anexo que ha quedado derogado desde el 1 de Enero de 2016, debiendo realizarse desde dicha fecha
la valoración de los daños personales según la nueva metodología.
En la acción directa:
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Contendrá la identificación y los datos relevantes de quien o quienes reclamen, una
declaración sobre las circunstancias del hecho, la identificación del vehículo y del
conductor que hubiesen intervenido en la producción del mismo de ser conocidas, así
como cuanta información médica asistencial o pericial o de cualquier otro tipo tengan en
su poder que permita la cuantificación del daño.
Se trata de aportar la documentación de la que se disponga, sin que sea obligatorio realizar
informes periciales de parte. Respecto a los informes asistenciales, no sería necesario
presentarlos si la aseguradora ya los tiene por el sistema CAS de los convenios de
asistencia sanitaria cabe petición a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad encargadas de la
vigilancia del tráfico de los informes y atestados para incorporarlos a esa comunicación.
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El procedimiento de solicitud, emisión, plazo y remisión de entrega del informe emitido
por el Instituto de Medicina Legal correspondiente se podrá regular reglamentariamente.
En la respuesta motivada:
Cuando no se haya podido cuantificar el daño se debe incluir la referencia a los pagos
a cuenta o pagos parciales anticipados, y el compromiso del asegurador de presentar
oferta motivada de indemnización tan pronto como se hayan cuantificado los daños y,
hasta ese momento, de informar motivadamente de la situación del siniestro cada dos
meses.
Procedimiento de mediación
El perjudicado podrá solicitar el inicio desde el momento que hubiera recibido la oferta
o la respuesta motivada o los informes periciales complementarios si se hubieran
pedido.
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Debe ser mediadores profesionales especializados en responsabilidad civil en el ámbito
de la circulación y en el sistema de valoración previsto en esta Ley, que cuenten con la
formación específica.
El cálculo de las indemnizaciones a las que una persona tiene derecho como consecuencia de sufrir un
accidente de tráfico se basa en unas tablas, que, a modo de baremo, que el legislador actualiza anualmente
y, a través de las cuales se establece el importe que el perjudicado por el accidente debe cobrar.
Hay que tener en cuenta que si el accidente se hubiera producido antes esta fecha, el
cálculo de la indemnización se realizará conforme a las reglas del anterior sistema,
vigente hasta el 31 de diciembre de 2015.
Así pues, la cuantía de las partidas resarcitorias, a diferencia del criterio jurisprudencial sentado desde la
STS de 17 de abril de 2007, será la correspondiente a los importes del sistema de valoración vigente a la
fecha del accidente, con la actualización correspondiente al año en que se determine el importe por acuerdo
extrajudicial o por resolución judicial.
¿Qué es el baremo?
de octubre, prevé una cantidad por cada uno de los daños o perjuicios, tanto físicos como
morales, y tanto personales como patrimoniales, que deriven de dicho accidente.
DAÑOS INDEMNIZABLES
Dan lugar a indemnización la muerte, las secuelas y las lesiones temporales (Tablas 1, 2
y 3).
Es necesario un informe médico, ajustado a las reglas del sistema, para determinar y medir
las secuelas y las lesiones temporales.
Se prevé que a partir del año siguiente a la entrada en vigor de la ley 35/2015, es decir el
17 de enero de 2017, las cuantías y límites indemnizatorios fijados en ella y en sus tablas
queden automáticamente actualizadas con efecto a uno de enero de cada año en el
porcentaje del índice de revalorización de las pensiones previsto en la Ley de
Presupuestos Generales del Estado.
Para calcular el importe indemnizatorio, hay que diferenciar entre estas modalidades:
• lesiones temporales
• lesiones permanentes
• fallecimiento.
PRINCIPIOS DE LA REFORMA:
Estos son los principios que han inspirado el nuevo modelo de indemnizaciones:
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• Interpretación uniforme de las reglas del sistema, que dote de certidumbre al
perjudicado y a las entidades aseguradoras respecto de la viabilidad de sus
respectivas pretensiones, garantizando una respuesta igualitaria ante situaciones
idéntica.
• Principio básico de la indemnización del daño corporal.
• Principio de vertebración, que se refiere a la necesidad de valorar por separado
los daños patrimoniales y los no patrimoniales y, dentro de unos y otros, separar
los diversos conceptos perjudiciales.
El objetivo del nuevo baremo es conseguir que las indemnizaciones sean más acordes a
la situación de la víctima, incorporando en el cálculo las circunstancias personales,
familiares, laborales o profesionales de las víctimas y perjudicados.
Se pretende compensar a la víctima para situarla en una posición lo más parecida posible
a la que tendría de no haberse producido el accidente.
En términos generales, la nueva ley supone una mejora en la cuantía indemnizatorias que
incorpora, buscando la garantía de una compensación suficiente.
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3. Indemnizaciones por causa de muerte
A diferencia del anterior sistema, que en caso de muerte configuraba los perjudicados en
grupos excluyentes, el nuevo sistema reconoce cinco categorías autónomas de
perjudicados (el cónyuge viudo, los ascendientes, los descendientes, los hermanos y los
allegados), cuya indemnización no depende de la existencia o inexistencia de
perjudicados de otras categorías.
Como daño emergente, cada perjudicado recibirá, sin necesidad de justificación, una
cantidad fija de 400 euros por los gastos razonables que cause el fallecimiento
4. Daños patrimoniales
La nueva norma pretende clarificar y regular con detalle las medidas de resarcimiento en
concepto de gastos y racionalizar el método de cálculo del lucro cesante, esto es, la
pérdida de ganancia legítima por parte de la víctima.
También distingue entre ‘perjuicio patrimonial básico’ o gastos razonables derivados del
fallecimiento, compensados con un mínimo de 400 €, y ‘gastos específicos’, que incluyen
el traslado del fallecido, repatriación, entierro y funeral. Además, al contemplar nuevas
estructuras familiares e individualizar la indemnización, se mejora la percepción de ésta.
5. Perjuicios extra-patrimoniales
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6. Indemnizaciones por secuelas o lesiones permanentes
El nuevo sistema revisa el baremo médico de secuelas para adaptarlo al estado actual de
la ciencia.
Se refuerza especialmente la reparación del gran lesionado que quede con discapacidades
que requieran de apoyos intensos para su autonomía personal, indemnizando los
perjuicios y los daños emergentes relacionados con las diferentes partidas de gastos
asistenciales futuros.
Son las que sufre el lesionado desde el momento del accidente hasta el final de su proceso
curativo o hasta la estabilización de la lesión y su conversión en secuela. Su
indemnización es compatible con la que proceda por secuelas o, en su caso, por muerte.
Como perjuicio patrimonial se distingue entre “gastos de asistencia sanitaria”, que son
los tanto los servicios médicos, hospitalarios, farmacéuticos, como los generados por los
desplazamientos y otros “gastos diversos resarcibles”, entre los que se encuentran los
gastos de desplazamientos de familiares para atenderle cuando su condición médica o
situación personal así lo requiera y, en general, los necesarios para que queden atendidos
él o los familiares menores de los que se ocupaba.
Se sustituye el sistema actual por otro modelo procedente del ámbito de los seguros que
determinará la indemnización correspondiente.
Contempla los ingresos netos de la víctima, pero también valora el trabajo no remunerado,
como las tareas del hogar o la pérdida de capacidad de trabajo futura de menores y
estudiantes.
9. Concurrencia de culpas
La nueva regulación aclara que se producirá una reducción de hasta el 75% en las
indemnizaciones cuando la víctima realice una falta de uso o por uso inadecuado de
cinturones, casco u otros elementos protectores, incumple la normativa de seguridad y
provoca la agravación del daño (art. 1.2 LRCSCVM).
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En todo caso, como anteriormente, si el daño producido se debe a la “culpa exclusiva del
perjudicado”, la víctima no recibirá indemnización alguna.
Por último, indicar que se prevé que, en caso de no conformidad del perjudicado con la
oferta motivada de indemnización que le haga la compañía de seguros, las partes puedan
solicitar una pericia de los daños corporales sufridos a los Institutos de Medicina Legal y
Forense.
Este camino ofrece una vía alternativa a la judicial civil para que los perjudicados y las
compañías de seguros puedan llegar a un acuerdo sobre la indemnización en el caso de
accidentes de circulación, agiliza el procedimiento y permite al perjudicado cobrar antes
y ahorrarse los costes que pudiera tener la interposición de la demanda.
ALGUNOS EJEMPLOS
A).- INDEMNIZACIONES POR ACCIDENTE:
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5º.- DOS CASOS PRÁCTICOS.
4.1.- CASO PRÁCTICO Nº. 1.
A).- Antecedentes: SUPUESTO DE HECHO.
HECHOS:
SUJETO PERJUDICADO:
Vanessa, 28 años, limpiadora Ingresos ultimo años 9.800,-€ Justificados IRPF. Según
ultima nómina del mes anterior al accidente tiene una base de cotización diaria a razón
de 28.43 euros. Por el tiempo que ha estado de baja, la seguridad social le ha pagado
900,00 euros
Trasladada al hospital desde el lugar del accidente por SAMUR. Ingresa tres días en “La
Milagrosa”. Alta y reposo en domicilio. Por indicación médica se compra una muñequera
y recibe 5 sesiones de fisioterapia a razón de 30€ por sesión. 2 en su domicilio y 3 en la
consulta, ha acudido en taxi, 17 euros por viaje (solo tiene 1 recibo), además, se ha
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gastado 50 euros en la muñequera y 100,00 euros más en un chándal del real Madrid que
ha comprado por internet. Tiene ticket de compra
LESIONES:
CURACIÓN:
90 días:
Hospitalarios 3 días.
Tiempo impedido ocupaciones habituales 40 días
Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre
responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor.
1. Los traumatismos cervicales menores que se diagnostican con base en la manifestación del lesionado
sobre la existencia de dolor, y que no son susceptibles de verificación mediante pruebas médicas
complementarias, se indemnizan como lesiones temporales, siempre que la naturaleza del hecho lesivo
pueda producir el daño de acuerdo con los criterios de causalidad genérica siguientes:
a) De exclusión, que consiste en que no medie otra causa que justifique totalmente la patología.
b) Cronológico, que consiste en que la sintomatología aparezca en tiempo médicamente explicable. En
particular, tiene especial relevancia a efectos de este criterio que se hayan manifestado los síntomas dentro
de las setenta y dos horas posteriores al accidente o que el lesionado haya sido objeto de atención médica
en este plazo.
c) Topográfico, que consiste en que haya una relación entre la zona corporal afectada por el accidente y la
lesión sufrida, salvo que una explicación patogénica justifique lo contrario.
d) De intensidad, que consiste en la adecuación entre la lesión sufrida y el mecanismo de su producción,
teniendo en cuenta la intensidad del accidente y las demás variables que afectan a la probabilidad de su
existencia.
2. La secuela que derive de un traumatismo cervical menor se indemniza sólo si un informe médico
concluyente acredita su existencia tras el período de lesión temporal.
3. Los criterios previstos en los apartados anteriores se aplicarán a los demás traumatismos menores de la
columna vertebral referidos en el baremo médico de secuelas.
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1. También se resarcen los gastos que la lesión produce en el desarrollo de la vida ordinaria del lesionado
hasta el final del proceso curativo o estabilización de la lesión y su conversión en secuela, siempre que se
justifiquen y sean razonables en atención a sus circunstancias personales y familiares.
2. En particular, siempre que se cumplan los requisitos del apartado anterior, se resarcen los incrementos
de los costes de movilidad del lesionado, los desplazamientos de familiares para atenderle cuando su
condición médica o situación personal lo requiera y, en general, los necesarios para que queden atendidos
él o los familiares menores o especialmente vulnerables de los que se ocupaba.
Tabla 3
Grave 75 €
Moderado 52 €
ASPECTOS A CONSIDERAR:
Otras cuestiones:
¿Responsable de accidente? - ¿Quién paga? – ¿existe un derecho a repetir? – ¿contra quién? .Si el coche
careciera de seguro obligatorio, ¿quién respondería? ¿Podría repetir?
A).- Antecedentes: SUPUESTO DE HECHO.
HECHOS:
Lesionado, Mariano 28 años, soltero, parado. Ocupante de vehículo. No lleva cinturón
de seguridad puesto, sale despedido al ser golpeado lateralmente el vehículo en el que
viaja. Lesión en rodilla.
SECUELA:
Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre
responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor.
11003 Medio 14 - 21
11004 Importante 22 - 30
11006 Importantísimo
c) Importante, que corresponde a un perjuicio estético de menor entidad que el anterior, como el que
produce la amputación de alguna extremidad o la paraplejia.
d) Medio, que corresponde a un perjuicio estético de menor entidad que el anterior, como el que produce
la amputación de más de un dedo de las manos o de los pies, la cojera relevante o las cicatrices
especialmente visibles en la zona facial o extensas en otras zonas del cuerpo.
e) Moderado, que corresponde a un perjuicio estético de menor entidad que el anterior, como el que
producen las cicatrices visibles en la zona facial, las cicatrices en otras zonas del cuerpo, la amputación de
un dedo de las manos o de los pies o la cojera leve.
f) Ligero, que corresponde a un perjuicio estético de menor entidad que el anterior, como el que
producen las pequeñas cicatrices situadas fuera de la zona facial.
3. Los perjuicios estéticos no mencionados en los distintos grados señalados en el apartado anterior se
incluyen en el grado que corresponda en atención a su entidad, según criterios de proporcionalidad y
analogía.
Rodilla
Limitación de la movilidad:
· Flexión (N:135º):
PUNTOS 25 26 27 28 29 30 31 32
21
MAB-Responsabilidad Civil Extracontractual-ACCIDENTES CIRCULACIÓN-AMV
10 10.018,68 € 9.974,11 € 9.929,55 € 9.884,98 € 9.840,42 € 9.795,85 € 9.751,29 € 9.706,72 €
ASPECTOS A CONSIDERAR:
Se reduce hasta un máximo del 75% 4.313,21 euros reducida en 75% = 1.078,30
22
MAB-Responsabilidad Civil Extracontractual-ACCIDENTES CIRCULACIÓN-AMV
RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL POR
PRODUCTOS Y SERVICIOS
DEFECTUOSOS
I
MARCO REGULATORIO Y
DOCTRINA GENERAL
1
AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
causados por productos defectuosos. Asimismo, el régimen general del Código civil
(1902 y ss) ha de asumir una función supletoria en esta materia, que se desarrolla en dos
facetas de extraordinaria importancia; de un lado, permitiendo la satisfacción del
principio de reparación íntegra, limitado ciertamente en los regímenes especiales, y
que el régimen del Cc sirve para conseguir la íntegra reparación de los daños sufridos,
superando el límite indemnizatorio del TRLGDCU; y por otro lado, dando cobijo a los
supuestos excluidos de los ámbitos de aplicación de las normas de consumidores y
productos defectuosos.
El Libro III del TRLGDCU se divide en tres títulos. El título I en el que se contienen las
disposiciones comunes en materia de responsabilidad por daños causados por bienes y
servicios defectuosos, el título II en el que se regula la responsabilidad civil causada por
productos defectuosos y el título III en el que se regula la responsabilidad causada por el
resto de los bienes y servicios.
2
AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
En efecto, la responsabilidad extracontractual que regula el TRLGDCU sobre producto
o servicio defectuoso se reviste de los caracteres propios de la responsabilidad objetiva.
Pero sucede, no obstante, que ni el régimen de la Ley 22/1994 ni el del TRLGDCU son
tan objetivos como en un principio pudiera parecer. Los datos normativos que suavizan
el régimen son, de manera especial, las causas de exoneración o inimputabilidad (art.
140 TRLGDCU), y, en menor medida, la carga probatoria impuesta al perjudicado
respecto al carácter defectuoso del producto (art. 139 TRLGDCU), teniendo éste que
probar el defecto, el daño y la relación de causalidad entre ambos. Por tanto, estamos en
presencia de una responsabilidad objetiva pero atenuada.
Todo perjudicado tiene derecho a ser indemnizado en los términos establecidos en este Libro por los
daños o perjuicios causados por los bienes o servicios.
Las acciones reconocidas en este libro no afectan a otros derechos que el perjudicado pueda tener a ser
indemnizado por daños y perjuicios, incluidos los morales, como consecuencia de la responsabilidad
contractual, fundada en la falta de conformidad de los bienes o servicios o en cualquier otra causa de
incumplimiento o cumplimiento defectuoso del contrato, o de la responsabilidad extracontractual a que
hubiere lugar.
1. El régimen de responsabilidad previsto en este libro comprende los daños personales, incluida la
muerte, y los daños materiales, siempre que éstos afecten a bienes o servicios objetivamente destinados al
uso o consumo privados y en tal concepto hayan sido utilizados principalmente por el perjudicado.
2. El presente libro no será de aplicación para la reparación de los daños causados por accidentes
nucleares, siempre que tales daños se encuentren cubiertos por convenios internacionales ratificados por
los Estados miembros de la Unión Europea.
3
AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
Son ineficaces frente al perjudicado las cláusulas de exoneración o de limitación de la responsabilidad
civil prevista en este libro.
El Gobierno, previa audiencia de los interesados y de las asociaciones de consumidores y usuarios, podrá
establecer un sistema de seguro obligatorio de responsabilidad civil derivada de los daños causados por
bienes o servicios defectuosos y un fondo de garantía que cubra, total o parcialmente, los daños
consistentes en muerte, intoxicación y lesiones personales.
Las personas responsables del mismo daño por aplicación de este libro lo serán solidariamente ante los
perjudicados. El que hubiera respondido ante el perjudicado tendrá derecho a repetir frente a los otros
responsables, según su participación en la causación del daño.
La responsabilidad prevista en este libro no se reducirá cuando el daño sea causado conjuntamente por un
defecto del bien o servicio y por la intervención de un tercero. No obstante, el sujeto responsable que
hubiera satisfecho la indemnización podrá reclamar al tercero la parte que corresponda a su intervención
en la producción del daño.
Los productores serán responsables de los daños causados por los defectos de los productos que,
respectivamente, fabriquen o importen.
El TRLGDCU se caracteriza por plantear la protección de los usuarios con una notoria
amplitud, porque se consideran como sujetos protegidos todas las personas que hayan
sufrido un daño, sin distinguir si son consumidores o no, profesionales o no, y en
sentido antagónico, por reducir drásticamente el elenco de los sujetos responsables
porque la figura del responsable se centra fundamentalmente en el fabricante, y a éste se
añaden otros responsables por equiparación o analogía, en los supuestos en los que
resulta extraordinariamente dificultosa la reclamación frente al fabricante real.
4
AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
Artículo 138. Concepto legal de productor.
1. A los efectos de este capítulo es productor, además del definido en el artículo 5, el fabricante o
importador en la Unión Europea de:
a) Un producto terminado.
2. Si el productor no puede ser identificado, será considerado como tal el proveedor del producto, a
menos que, dentro del plazo de tres meses, indique al dañado o perjudicado la identidad del productor o
de quien le hubiera suministrado o facilitado a él dicho producto. La misma regla será de aplicación en el
caso de un producto importado, si el producto no indica el nombre del importador, aun cuando se indique
el nombre del fabricante.
A efectos de lo dispuesto en esta norma, se considera empresario a toda persona física o jurídica, ya sea
privada o pública, que actúe directamente o a través de otra persona en su nombre o siguiendo sus
instrucciones, con un propósito relacionado con su actividad comercial, empresarial, oficio o profesión.
Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 138, a efectos de lo dispuesto en esta norma se considera
productor al fabricante del bien o al prestador del servicio o su intermediario, o al importador del bien o
servicio en el territorio de la Unión Europea, así como a cualquier persona que se presente como tal al
indicar en el bien, ya sea en el envase, el envoltorio o cualquier otro elemento de protección o
presentación, o servicio su nombre, marca u otro signo distintivo.
Se considera responsable ante todo al fabricante, por un lado, porque el fabricante del
producto es quien está en mejores condiciones para controlar y verificar el proceso
productivo y por tanto, es quien puede evitar la introducción en el mercado de productos
potencialmente dañinos, y por otro, porque de cara al aseguramiento del riesgo,
igualmente es el sujeto idóneo para contratar el seguro pertinente al mejor precio, y para
llevar a efecto la dispersión del riesgo a través del precio del producto final. Además del
fabricante real aparecen una serie de sujetos equiparados al productor, aunque en
realidad son meros distribuidores.
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
considera que en principio no se puede responsabilizar al distribuidor, ya que su tarea
simplemente distribuidora no propicia la manipulación o alteración del producto.
A efectos de esta norma es proveedor el empresario que suministra o distribuye productos en el mercado,
cualquiera que sea el título o contrato en virtud del cual realice dicha distribución.
El proveedor del producto defectuoso responderá, como si fuera el productor, cuando haya suministrado
el producto a sabiendas de la existencia del defecto. En este caso, el proveedor podrá ejercitar la acción de
repetición contra el productor.
Todo perjudicado tiene derecho a ser indemnizado en los términos establecidos en este Libro por los
daños o perjuicios causados por los bienes o servicios.
A efectos de esta norma y sin perjuicio de lo dispuesto expresamente en sus libros tercero y cuarto, son
consumidores o usuarios las personas físicas que actúen con un propósito ajeno a su actividad comercial,
empresarial, oficio o profesión.
Son también consumidores a efectos de esta norma las personas jurídicas y las entidades sin personalidad
jurídica que actúen sin ánimo de lucro en un ámbito ajeno a una actividad comercial o empresarial.
3.2.1.- PRODUCTO:
A los efectos de este capítulo se considera producto cualquier bien mueble, aún cuando esté unido o
incorporado a otro bien mueble o inmueble, así como el gas y la electricidad.
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
Sin perjuicio de lo establecido en el artículo 136, a los efectos de esta norma, es producto todo bien
mueble conforme a lo previsto en el artículo 335 del Código Civil.
Entran dentro del concepto “producto” las materias primas agrarias, ganaderas y de la
caza y de la pesca quedan excluidas del ámbito de aplicación siempre y cuando no sean
sometidas a un proceso de transformación inicial.
1. Se entenderá por producto defectuoso aquél que no ofrezca la seguridad que cabría legítimamente
esperar, teniendo en cuenta todas las circunstancias y, especialmente, su presentación, el uso
razonablemente previsible del mismo y el momento de su puesta en circulación.
2. En todo caso, un producto es defectuoso si no ofrece la seguridad normalmente ofrecida por los demás
ejemplares de la misma serie.
3. Un producto no podrá ser considerado defectuoso por el solo hecho de que tal producto se ponga
posteriormente en circulación de forma más perfeccionada.
7
AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
En principio, para calificar el producto como defectuoso, el criterio contenido en el
TRLGDCU se aproxima al referido a las expectativas del consumidor. Es producto
defectuoso aquel que no ofrezca la seguridad que cabría legítimamente esperar.
Por tanto, una cosa es un producto defectuosos y que, a consecuencia de dicho defecto
ocasiona una daño reparable, y otra bien diferente es un producto perfecto que
posteriormente sufre una avería.
1. El régimen de responsabilidad previsto en este libro comprende los daños personales, incluida la
muerte, y los daños materiales, siempre que éstos afecten a bienes o servicios objetivamente destinados al
uso o consumo privados y en tal concepto hayan sido utilizados principalmente por el perjudicado.
2. El presente libro no será de aplicación para la reparación de los daños causados por accidentes
nucleares, siempre que tales daños se encuentren cubiertos por convenios internacionales ratificados por
los Estados miembros de la Unión Europea.
Los daños personales, consistentes en la muerte y/o las lesiones corporales habrán de
ser tenidos en cuenta y resarcidos a favor de cualquier persona, sea consumidor o no.
La razón de este doble requisito es que la protección respecto a los daños materiales
queda reservada exclusivamente a los consumidores/destinatarios finales de los bienes.
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
Ni la Ley ni la Directiva resuelven el problema de la titularidad de las indemnizaciones
en caso de muerte, pero aplicando la doctrina y jurisprudencia, están legitimados, por
derecho propio, quienes hayan sufrido personalmente los perjuicios por el fallecimiento
(criterio de la dependencia económica o de los lazos afectivos).
La responsabilidad civil global del productor por muerte y lesiones personales causadas
por productos idénticos que presenten el mismo defecto tendrá como límite la cuantía de
63 millones de euros (art. 141.b).
Los daños morales están excluidos del ámbito de aplicación del TRLGDCU, tanto en
relación con los daños personales como con los materiales. Expresamente se realiza una
mención a los mismos en el art. 128.2º para remitirlos a la legislación civil general.
b) Que, dadas las circunstancias del caso, es posible presumir que el defecto no existía en el momento en
que se puso en circulación el producto.
c) Que el producto no había sido fabricado para la venta o cualquier otra forma de distribución con
finalidad económica, ni fabricado, importado, suministrado o distribuido en el marco de una actividad
profesional o empresarial.
d) Que el defecto se debió a que el producto fue elaborado conforme a normas imperativas existentes.
9
AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
2. El productor de una parte integrante de un producto terminado no será responsable si prueba que el
defecto es imputable a la concepción del producto al que ha sido incorporado o a las instrucciones dadas
por el fabricante de ese producto.
De otro lado, el art. 130 TRLGDCU declara la ineficacia de las cláusulas contractuales
de exoneración o limitación de la responsabilidad por productos. Dicho precepto está en
sintonía con el art. 10 del propio TRLGDCU, a saber:
La renuncia previa a los derechos que esta norma reconoce a los consumidores y usuarios es nula, siendo,
asimismo, nulos los actos realizados en fraude de ley de conformidad con lo previsto en el artículo 6 del
Código Civil.
Los derechos reconocidos al perjudicado en este capítulo se extinguirán transcurridos 10 años, a contar
desde la fecha en que se hubiera puesto en circulación el producto concreto causante del daño, a menos
que, durante ese período, se hubiese iniciado la correspondiente reclamación judicial.
10
AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
La responsabilidad prevista en este libro no se reducirá cuando el daño sea causado conjuntamente por un
defecto del bien o servicio y por la intervención de un tercero. No obstante, el sujeto responsable que
hubiera satisfecho la indemnización podrá reclamar al tercero la parte que corresponda a su intervención
en la producción del daño.
La responsabilidad prevista en este capítulo podrá reducirse o suprimirse en función de las circunstancias
del caso, si el daño causado fuera debido conjuntamente a un defecto del producto y a culpa del
perjudicado o de una persona de la que éste deba responder civilmente.
La responsabilidad civil del productor por los daños causados por productos defectuosos, se ajustará a las
siguientes reglas:
a) De la cuantía de la indemnización de los daños materiales se deducirá una franquicia de 390,66 euros.
b) La responsabilidad civil global del productor por muerte y lesiones personales causadas por productos
idénticos que presenten el mismo defecto tendrá como límite la cuantía de 63.106.270,96 euros.
Recordemos que, por aplicación del principio de reparación íntegra del daño, podremos
acudir al régimen general del Cc (arts. 1902 y concordantes) para fundamentar todo el
tramo de responsabilidad no cubierta por esta ley especial, hasta reparar completamente
todo el daño realmente causado y probado.
Los daños materiales en el propio producto no serán indemnizables conforme a lo dispuesto en este
capítulo, tales daños darán derecho al perjudicado a ser indemnizado conforme a la legislación civil y
mercantil.
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
6º.- LA ACCIÓN.
Artículo 143. Prescripción de la acción.
1. La acción de reparación de los daños y perjuicios previstos en este capítulo prescribirá a los tres años,
a contar desde la fecha en que el perjudicado sufrió el perjuicio, ya sea por defecto del producto o por el
daño que dicho defecto le ocasionó, siempre que se conozca al responsable de dicho perjuicio. La acción
del que hubiese satisfecho la indemnización contra todos los demás responsables del daño prescribirá al
año, a contar desde el día del pago de la indemnización.
Por tanto, son dos plazos prescriptivos los que establece el precepto:
Los prestadores de servicios serán responsables de los daños y perjuicios causados a los consumidores y
usuarios, salvo que prueben que han cumplido las exigencias y requisitos reglamentariamente
establecidos y los demás cuidados y diligencias que exige la naturaleza del servicio.
Se responderá de los daños originados en el correcto uso de los servicios, cuando por su propia
naturaleza, o por estar así reglamentariamente establecido, incluyan necesariamente la garantía de
niveles determinados de eficacia o seguridad, en condiciones objetivas de determinación, y supongan
controles técnicos, profesionales o sistemáticos de calidad, hasta llegar en debidas condiciones al
consumidor y usuario.
En todo caso, se consideran sometidos a este régimen de responsabilidad los servicios sanitarios, los de
reparación y mantenimiento de electrodomésticos, ascensores y vehículos de motor, servicios de
rehabilitación y reparación de viviendas, servicios de revisión, instalación o similares de gas y
electricidad y los relativos a medios de transporte.
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
Sin perjuicio de lo establecido en otras disposiciones legales, las responsabilidades derivadas de este
artículo tendrán como límite la cuantía de 3.005.060,52 euros.
II
JURISPRUDENCIA Y CASUÍSTICA
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
depositó en su cesta de la compra. Postura del Tribunal Supremo: la Sala considera
acreditada la explosión de la botella de cristal, “que se produjo sin haber mediado
manipulación alguna por parte del consumidor, ni tampoco uso abusivo o inadecuado
del mismo”, considerándose defectuoso el referido producto conforme al art. 3 de la
entonces vigente Ley 22/1994, de responsabilidad civil por los daños causados por
productos defectuosos (art. 137.1 del actual TRLGDCU – “se entenderá por producto
defectuoso aquél que no ofrezca la seguridad que cabría legítimamente esperar,
teniendo en cuenta todas las circunstancias y, especialmente, su presentación, el uso
razonablemente previsible del mismo y el momento de su puesta en circulación”) y, por
tanto, declara la responsabilidad de La Casera y, con ella, su obligación de reparar el
daño, sobre la base del entonces vigente art. 27.1.c) LGDCU (hoy art. 5 TRLGDCU),
conforme al cual el responsable es la persona cuyo nombre, marca o signo distintivo
aparezca indicada en el producto, “ya sea en el envase, el envoltorio o cualquier otro
elemento de protección o presentación”.
Esta misma sentencia pone de manifiesto que, como quiera que la carga de la prueba
(art. 139 TRLGDCU) del defecto, el daño y la relación de causalidad que pesa sobre el
perjudicado dificultaría sobremanera la efectividad de esta responsabilidad, sobre todo
porque en esta clase de siniestros la prueba del defecto se antoja casi imposible debido a
que el producto se suele destruir o dañar considerablemente como consecuencia de la
explosión, en la práctica, los tribunales no exigen al demandante ni la prueba del
defecto del producto ni la de culpa del demandado, sino que suelen atribuir a la
explosión una presunta deficiencia en la botella y gravan al fabricante con un sistema de
responsabilidad objetiva por defecto presunto (o, incluso, de responsabilidad
absoluta por producto que causa daños a quien lo usa o consume de forma no abusiva o
manifiestamente incorrecta) basado en el TRLGDCU. El fabricante sólo puede
exonerarse probando el mal uso del producto por la víctima del daño, esto es, por culpa
exclusiva de ésta.
El criterio de presunción del defecto del producto alivia la carga de la prueba y hace
más eficaz el sistema de protección. Pero la jurisprudencia patria ha ido un poco más
lejos al imponer al fabricante una responsabilidad absoluta por el simple hecho de la
explosión, con la única excepción del mal uso de la víctima, es decir, ha pasado de un
sistema de responsabilidad por culpa a otro de responsabilidad absoluta por daño de
producto, en lugar de adoptar uno intermedio de responsabilidad objetiva por los daños
que causan los productos defectuosos. Así lo ha hecho el TRLGDCU con un exhaustivo
régimen de exoneración (art. 140).
Baste resaltar en este apartado la STS (Sala de lo Civil, Sección1ª), Sentencia núm.
613/2007 de 6 junio, [RJ 2007\5557]: Supuesto de Hecho: niño de un año de edad que
sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en las palmas de ambas manos al
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
apoyarlas en la puerta de cristal del horno cuando estaba en funcionamiento. Postura
del Tribunal Supremo: Entiende nuestro TS, a diferencia de los órganos
jurisdiccionales de instancia, que se trata de un supuesto de responsabilidad
extracontractual en la que el fabricante no comprobó que el aparato llegaba a superar la
temperatura máxima prevista al homologarse el modelo. Siendo, junto al deber de
diligencia en la vigilancia de los padres del menor, los causantes de las quemaduras en
sus manos. Siendo un supuesto de responsabilidad compartida.
Conviene tener en cuenta, por tanto, que cuando un producto no funciona, carece de la
utilidad pactada y el problema se circunscribe, en principio, al ámbito de la
responsabilidad contractual. Sin embargo, cuando la falta de funcionamiento o
eficacia del producto puede causar un daño que podría haberse evitado si el adquirente
hubiera conocido esta circunstancia, el producto resulta, además de inútil, peligroso.
Entonces, la producción del daño se sitúa fuera del ámbito estricto del incumplimiento
contractual y dentro del de la responsabilidad extracontractual.1
Así lo reconocen los tribunales españoles en casos de cosechas dañadas por productos
fitosanitarios o por fungicidas ineficaces. Se trata de una responsabilidad por defectos
de información: los productos se han vendido con una información falsa o insuficiente
sobre unas cualidades que, en realidad, no existen. Las condenas suelen basarse en las
reglas generales sobre responsabilidad extracontractual del Código civil (arts. 1902 y ss)
o en las reglas especiales del TRLGDCU (así las SSTS 03-10-1991 y de 31-07-1997).
En el primer supuesto el TS llegó a decir que “el daño sufrido por el demandante
"emana no simplemente de la falta de eficacia de éste, sino del defecto de información
que con relación al producto produjo la entidad productora del mismo, al anunciarlo en
el etiquetado de sus envases como eficaz para atacar la mencionada plaga, (….) cuando
en realidad carecía de esa anunciada eficacia". En el último caso el TS convalidó la
resolución de instancia condenatoria de los demandados en los siguientes términos: "es
evidente el carácter peligroso del producto suministrado, la ausencia de aviso a los
consumidores y que la condición de tales corresponde a todos los labradores
perjudicados, por lo que deben reparárseles los perjuicios y ello tanto por aplicación,
como ha hecho la Sala de instancia del artículo 1902 del Código Civil, como por los
1
Así lo advierten Miquel Martín Casals y Josep Solé i Feliu en un importante trabajo sobre los “Defectos que dañan. Daños
causados por productos defectuosos”.
15
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artículos de la Ley de Consumidores que abarca también a los productos fitosanitarios
suministrados por la recurrente"2 .
2
Idem.
3
A este respecto, la Sala confirma la tesis de la sentencia recurrida, conforme a la cual “resulta muy difícil prever, aun para el más
profano en la materia, que el vertido de 47 botes de una sustancia que expresamente se declara en su etiquetado como inflamable y
susceptible de explosionar podía efectivamente producir un accidente de la magnitud del aquí acontecido, en el que sólo la
inexistencia de daños personales ha evitado que el enjuiciamiento de tal conducta se realizara en la órbita penal”.
4
Idem.
16
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Supremo: En estas sentencias el TS establece la doctrina relativa al derecho a la
información del consumidor de productos farmaceúticos, señalando que “Junto al
etiquetado, la ficha técnica y el prospecto constituyen vertientes fundamentales del
derecho a la información en ámbito del derecho sanitario”.
Por tanto y en definitiva, el defecto de diseño puede ser de un daño cuando si el mismo
no cumple con las finalidades de utilidad para las que fue concebido. Diseño y
funcionalidad no coinciden en determinadas ocasiones, convirtiéndose, en este caso, en
una fuente de riesgos para la salud y los bienes de las personas.
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
la parte frontal del ciclomotor. Postura de la AP: aprecia la relación de causalidad
entre el fallo del diseño y las quemaduras causadas al comprador-usuario del ciclomotor
condenando al fabricante y al concesionario vendedor del vehículo de dos ruedas.
4.1.- GAS:
El destino natural del gas que se utiliza para cocinar alimentos o para dar calor es arder
y las explosiones de gas que, en ocasiones ocurren, pueden deberse a causas muy
distintas y sólo algunas de ellas se deben a defectos de fabricación o de mantenimiento
de los equipos de suministro, instalaciones o de las bombonas y depósitos de gas.
Un caso de defecto de fabricación es, por ejemplo, el resuelto por la STS de 02-03-
1990: una fuga de una bombona de butano defectuosa propició la acumulación del gas
causante de un incendio. El Tribunal consideró que la Compañía suministradora de
butano había sido negligente, pues había suministrado "una bombona que tenía una
deficiencia en el envase, determinante de culpa o comportamiento culposo, y que tal
fuga o deflagración fue la causante de los daños".
18
AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
redujo la indemnización de 60.101 euros que había impuesto la Audiencia a 42.070
euros.
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bien cuando se ha producido la explosión por el mal funcionamiento de la bombona
(STS 29 marzo 2006, [RJ 2006, 1868]); b) en cambio, no se admite la
responsabilidad de la suministradora del gas por falta de odoración, ya que no se
había probado la relación de causalidad entre este hecho y la explosión que produjo el
siniestro (STS de 12 febrero 2009, [RJ 2009, 1486]), o bien por una reacción de los
sistemas de seguridad de la bombona ante la proximidad de una fuente de calor por un
manejo defectuoso (STS de 19 febrero 2009 [RJ 2009, 1504]). Por tanto se ha de
atender a la relación de casualidad entre la conducta desarrollada por la suministradora
del gas y el accidente, nunca el riesgo, Considera que el riesgo lo origina no la posesión
de bombonas autorizadas sino "el hecho de su utilización de una forma distinta para la
función prevista" . Solo se condena a quien ha tenido responsabilidad en el mal uso de
la bombona de gas, pero no a la suministradora.
4.2.- ELECTRICIDAD:
Así, por un lado, tenemos sentencias relativas a los daños causados por su inadecuado
almacenamiento y custodia de sus instalaciones: STS (Sala de lo Civil, Sección1ª),
Sentencia núm. 1133/2006 de 16 noviembre, [RJ 2006\8128]. Supuesto de hecho: un
bombero sufrió una descarga eléctrica que le causó la muerte por electrocución cuando
se encontraba, junto de con otros miembros de una brigada contra incendios,
desempeñando las labores para la extinción de un incendio en Cerdedelo, al tropezar
con un cable de conducción de electricidad que se había roto y arrastraba por el suelo.
Postura del Tribunal Supremo: condena a la empresa eléctrica por no haber reparado
la línea eléctrica como corresponde a la diligencia debida, constatando la línea
jurisprudencial que señala que la persona que provoca un riesgo que le reporta un
beneficio, debe asumir la responsabilidad si causa un daño. Es decir, hacia la
objetivación de la culpa.
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4.3.- PIROTECNIA: PETARDOS Y COHETES.
21
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imprudente o negligente, pues se ha limitado a fabricar y distribuir entre los
comerciantes minoristas un producto cuya fabricación y venta constituye el objeto lícito
de su actividad; y aparece totalmente desligada de la correcta o incorrecta utilización
posterior que se pueda hacer del artificio pirotécnico". También excluyó la culpa del
Ayuntamiento, cuya "función inspectora estuvo correctamente cumplida; (…) y no entra
dentro del círculo de su competencia vigilar la conducta, más o menos imprudente, que
unos menores empleen en sus juegos". Por último, para fundamentar la culpa del
vendedor, los demandantes habían alegado que éste había pasado por alto una
advertencia que figuraba en el folleto informativo del producto y que decía: "los
productos de la Clase 1 (a la que pertenecía el petardo que causó el daño) pueden ser
utilizados por los niños siempre bajo la vigilancia de personas mayores". Sin embargo,
el TS rechazó este argumento: la advertencia "no pasa de ser una prudente
recomendación dirigida por el fabricante, más bien a los que han de utilizar el producto,
que a los que han de venderlo, ya que en relación a estos últimos, no existe prohibición
o limitación de clase alguna que seleccione a los compradores, ni la edición del
mencionado folleto tiene nada que ver con la teoría de los actos propios".
En la STS de 21-04-1998 otro menor de 13 años recogió uno de los cohetes que había
caído sin explosionar. Al día siguiente, cuando se lo estaba enseñando a un amigo suyo,
el artefacto explosionó y sufrió daños que le dejaron inválido. Los padres demandaron
al el Ayuntamiento, al empresario pirotécnico que lanzó los cohetes y a su compañía
aseguradora y reclamaron 420.708 euros. En apelación, la Audiencia Provincial
condenó a los demandados al pago de 150.253 euros, pero el Tribunal Supremo
absolvió al Ayuntamiento y confirmó la sentencia de la Audiencia respecto del
pirotécnico, cuya negligencia resultaba de no haber comprobado "adecuadamente que
todos los artefactos lanzados habían explosionado en el aire y que ninguno de ellos
había caído a tierra sin hacerlo, como así ocurrió". Igualmente, confirmó los
pronunciamientos de la Audiencia sobre la culpa concurrente del menor "en la guarda y
manipulación del artefacto explosivo, cuya peligrosidad no podía desconocer" .
Es frecuente que en los supuestos de daños causados por productos defectuosos, los
tribunales aprecien culpa concurrente de la víctima, la cual suele manifestarse en forma
de mal uso o uso inadecuado del producto. Su existencia permite al tribunal reducir la
indemnización de forma proporcional a la gravedad del mal uso. La carga de la prueba
de la negligencia de la víctima se traslada al demandado (fabricante o proveedor). Como
hay lesiones suele haber parte médico y atestado policial.
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
En el caso de la STS de 25-06-1996, los padres de una niña de seis meses de edad que
había muerto asfixiada en su cuna de bebé reclamaron una indemnización de 70.000
euros al fabricante y al vendedor. Los demandantes sostenían que la cuna era
defectuosa, pues el espacio que mediaba entre la última lama y el “piecero” del somier
era excesivo. Por su parte, los demandados alegaban que la niña se había asfixiado con
las sábanas. En primera instancia, los demandados fueron condenados a pagar 36.060
euros, un 60 % de la suma solicitada. En apelación, la Audiencia redujo a la mitad esta
suma -18.030 euros-, pues estimó que los padres habían contribuido a causar el
accidente en una proporción del 70%. Demandantes y demandados recurrieron en
casación ante el TS, pero éste confirmó la resolución de la Audiencia. Para el TS, el
somier tenía un defecto de fabricación consistente en "no guardar sus barrotes la
distancia adecuada para que en manera alguna hubiera posibilidad de que el bebé
pudiera introducir en ellos su cabeza", circunstancia que "tuvo y debió haber sido
percibido por el fabricante y por el vendedor, así como prever la posibilidad ... de
una situación de riesgo ... perceptibilidad y previsibilidad a ambos imputable". Mas
concurrió "una cierta negligencia por parte de los familiares ... sin llegar al
supuesto de culpa exclusiva".
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AMV-Civil Patrimonial-RESP. PRODUCTO Y SERVICIO DEFECTUOSO-MAB
declarar la prescripción de la acción que recoge el actual art. 143 TRLGDCU, ya que
había transcurrido “con creces” el plazo de prescripción de 3 años para la
interposición de la acción en el caso en litigio (en este caso se interpuso a los 8). Pero
es que, además, la determinación del día inicial para el cómputo del plazo de la
prescripción es una cuestión de hecho, para cuya determinación es competente la sala
sentenciadora en ejercicio de su función de valoración de las pruebas practicadas, lo que
lleva consigo que su ataque en vía de casación ha de hacerse por el cauce procesal
pertinente, que no es el propio del recurso de casación, sino el extraordinario por
infracción procesal.
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RESPONSABILIDAD CIVIL
MÉDICA
I
MARCO REGULATORIO Y
DOCTRINA GENERAL
1
Sin embargo, la Jurisprudencia más reciente (STS de 03.02.2015) entiende que en el campo de la medicina satisfactiva la
obligación del facultativo resultado única y exclusivamente cuando este se haya comprometido a la obtención de un resultado
concreto. En cualquier otro caso su obligación es de medios.
Cumple advertir, eso sí, del distinto plazo de prescripción de la acción por
El art. 217 LEC regula la carga de la prueba con carácter general, y así atribuye al
demandante la carga de probar los hechos en los que funde su pretensión; de este modo,
cuando, al tiempo de dictar sentencia o resolución semejante, el tribunal considerase
dudosos unos hechos relevantes para la decisión, desestimará las pretensiones del actor,
o las del demandado, según corresponda a uno u otro la carga de probar los hechos que
permanezcan inciertos y fundamenten las pretensiones.
Por tanto, la regla general contenida en el artículo precitado implica que es el actor el
"encargado procesal" de llevar a cabo una actividad probatoria suficiente para que el
juzgador entienda acreditada su pretensión. No obstante, la aplicación absoluta de esta
regla general produciría en numerosos supuestos resultados inicuos ocasionados, por
2
Ahora bien, este régimen de responsabilidad objetiva que recoge para los servicios sanitarios el artículo 148 del vigente
TRLGDCU alude a la responsabilidad civil a cargo del establecimiento sanitario en el que tuvo lugar la intervención o
actuación médica causante del daño, de manera que la responsabilidad del concreto profesional médico actuante continuará
rigiéndose según criterios culpabilísticos de imputación; y es en este punto donde entra en juego la doctrina del daño
desproporcionado, que lo que pretende es facilitar la posición probatoria del demandante por medio de una suerte de presunción
de culpa de aquel profesional, que éste deberá desvirtuar si desea obtener un pronunciamiento absolutorio frente a la pretensión
actora.
Sin embargo, se prestará por escrito en los casos siguientes: intervención quirúrgica,
procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de
procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión
negativa sobre la salud del paciente.
3. El consentimiento escrito del paciente será necesario para cada una de las
actuaciones especificadas en el punto anterior de este artículo, dejando a salvo la
posibilidad de incorporar anejos y otros datos de carácter general, y tendrá información
suficiente sobre el procedimiento de aplicación y sobre sus riesgos.
4. Todo paciente o usuario tiene derecho a ser advertido sobre la posibilidad de utilizar
los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le apliquen en un
proyecto docente o de investigación, que en ningún caso podrá comportar riesgo
adicional para su salud.
- Sentencias que equiparan la falta de información con una infracción de la lex artis.
ANTECEDENTES DE HECHO
RESOLUCIÓN:
▪ Motivo primero.-
- A este respecto, recuerda la Sala que es doctrina retirada del TS que los actos de
medicina voluntaria o satisfactiva no comportan por sí la garantía del
resultado perseguido, por lo que solo se tomará en consideración la existencia
▪ Motivo segundo.-
- Conforme al TS, con cita a las SSTS de 04.03.2011 y 16.01.2012, los efectos que
origina la falta de información están especialmente vinculados a la clase de
intervención: necesaria o asistencial, voluntaria o satisfactiva, pues en este último
caso la información que se debe procurar al paciente es más rigurosa, dada la
necesidad de evitar que se silencien los riesgos excepcionales ante cuyo
conocimiento el paciente podría sustraerse a una intervención innecesaria o de una
necesidad relativa.
ANTECEDENTES DE HECHO
RESOLUCIÓN:
- Y ello, dice, la Sala, “en razón de que cualquiera que sea la perspectiva con que se
mire la presente cuestión, será preciso que ocurran determinados eventos para el
éxito de la pretensión de la parte actora, como son un daño concreto, una acción
impregnada de culpa de una persona unida o no a un vínculo contractual y un nexo
causal entre los anteriores”.
▪ Motivo tercero.-
- En todo caso, concluye la Sala, la fuerza mayor alegada por el INSALUD “no se da
en la presente situación, ya que si se hubiese practicado la operación de cesárea en
su debido tiempo (…) no se hubiera determinado la muerte del feto. Sin que dicho
retraso se debiera a causa distinta a un desorden ilógico en la transmisión de las
órdenes oportunas, concretada en el retraso de la intervención del anestesista”.
Desestimado también este motivo, el TS confirmó la sentencia de la AP.
ANTECEDENTES DE HECHO
RESOLUCIÓN:
Consentimiento informado.
ANTECEDENTES DE HECHO
RESOLUCIÓN:
- Si bien es cierto que el documento firmado por el paciente no menciona los efectos
secundarios y/o las complicaciones que pudieran derivarse del tratamiento
radiológico, también es cierto que sí se hace constar la dificultad del resultado
positivo – y, desde luego, la hemorragia cerebral sufrida por el paciente no fue
provocada por la intervención radiológica.
- En todo caso, la Sala recuerda que tiene declarado en otras sentencias que:
ANTECEDENTES DE HECHO
RESOLUCIÓN:
- Dice la Sala que la responsabilidad médica sólo puede apreciarse cuando existe
culpa o negligencia por parte del facultativo, que se concreta en la infracción de la
lex artis ad hoc, y recuerda que “no es aceptable la objetivación de la
responsabilidad en un sistema de responsabilidad subjetiva o por culpa, como el
que establece el art. 1902 Cc, ni tan siquiera mediante la doctrina del resultado
desproporcionado, que sólo es admisible como procedimiento racional por vía de
inferencias lógicas a la demostración de la culpabilidad del daño”.
- La lex artis supone, entonces, que la toma de decisiones clínicas está basada en el
diagnóstico que se establece a través de una serie de pruebas encaminadas a
demostrar o rechazar una sospecha o hipótesis de partida. Ello implica la obligación
del médico de realizar todas las pruebas diagnósticas necesarias, atendido el estado
de la ciencia médica en ese momento, de tal forma que, realizadas las
comprobaciones que el caso requiera, sólo el diagnóstico que presente un error de
notoria gravedad o unas conclusiones absolutamente erróneas, puede servir de base
para declarar su responsabilidad.
▪ Motivo tercero.-
▪ Motivo cuarto.-
«(…) los criterios de imputación válidos no se separan en gran medida [en uno y otro
caso] puesto que, como es bien sabido, los tribunales del orden contencioso-
administrativo vinculan la existencia de responsabilidad al incumplimiento de los
estándares del servicio».
ANTECEDENTES DE HECHO
- La actora recurrió en casación esta sentencia, alegando infracción del art. 1902 Cc.
RESOLUCIÓN:
El arrendador puede reclamar la vivienda arrendada para su uso propio después del primer año de contrato si es persona física, y si ha explícitamente indicado en el contrato su necesidad de la vivienda para uso propio o de familiares en primer grado o cónyuge. Debe notificar al arrendatario con al menos dos meses de antelación. Si el arrendador no ocupa la vivienda en tres meses tras el desalojo, el arrendatario puede optar entre ser reinstalado con compensación por gastos de desalojo o ser indemnizado por el tiempo restante hasta completar cinco años, excepto en caso de fuerza mayor .
El derecho de vuelo y subedificación permite construir plantas adicionales, creando propiedad plena en contraste con el derecho de superficie, que es temporal y sobre lo ya edificado. Estos derechos se inscriben conforme a la Ley y permiten propiedad compartida del suelo. El derecho de superficie, al ser temporal, reverte al propietario original sin indemnización .
El usufructo otorga el derecho a disfrutar bienes ajenos con obligación de conservarlos salvo instrucciones legales o contractuales en contrario. El propietario puede imponer servidumbres si no afectan al usufructo. La ley protege estos derechos imponiendo restricciones a la disposición del usufructuador y requerimientos para alterar el usufructo existente .
El régimen de responsabilidad por productos defectuosos en España está diseñado para proteger a los consumidores a través de varias medidas efectivas. En primer lugar, todo perjudicado tiene derecho a ser indemnizado por daños causados por productos defectuosos sin necesidad de probar la negligencia del fabricante, lo que establece un sistema de responsabilidad objetiva . Asimismo, el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (TRLGDCU) busca ofrecer una reparación íntegra, permitiendo la cobertura de daños no solo patrimoniales, sino también morales . Además, la Ley 22/1994 establece la responsabilidad civil por daños de productos defectuosos y refleja la armonización con la Directiva Europea, objetivando esta responsabilidad más allá del comportamiento diligente del fabricante . Por otro lado, los tribunales españoles han desarrollado una jurisprudencia donde se impone una responsabilidad casi absoluta al fabricante por daños causados, con pocas excepciones como el mal uso del producto por parte de la víctima . Esto alivia la carga de la prueba para los consumidores, fortaleciendo su protección frente a productos peligrosos . La normativa también fija límites a la responsabilidad, estableciendo topes indemnizatorios, lo que busca equilibrar las responsabilidades económicas del fabricante y los derechos del consumidor .
Las servidumbres personales en España son aquellas constituidas para beneficiar a una persona específica en lugar de una finca dominada. Según el Código Civil Español, las servidumbres pueden establecerse libremente bajo el principio de autonomía de la voluntad, como se indica en el artículo 594, permitiendo que un propietario establezca servidumbres sin excepciones específicas para las personales . Estas servidumbres personales son transmisibles y pueden ser hipotecadas, como las de pastos y leñas descritas en el artículo 107 LH . En cuanto al abandono del predio sirviente, el artículo 599 CC permite al dueño del predio sirviente librarse de la obligación de costear las obras necesarias para la servidumbre mediante el abandono del predio al dueño del predio dominante. Sin embargo, se debe tener en cuenta que esto explora una interpretación restrictiva para evitar un enriquecimiento injusto, sugiriendo que el abandono podría ser de la parte afectada por la servidumbre y no del predio entero .
El arrendador en España puede resolver el contrato de arrendamiento por varias causas, entre ellas: falta de pago de la renta, la falta de pago de la fianza, subarriendo o cesión no consentida, daños intencionados o falta de consentimiento en obras, actividades ilícitas o molestas, y si la vivienda deja de ser el domicilio habitual del arrendatario . Por su parte, el arrendatario puede resolver el contrato si el arrendador no realiza las reparaciones necesarias o si perturba el uso de la vivienda . Además, ambos pueden resolver el contrato de pleno derecho según lo estipulado si se produce falta de pago y se han cumplido los requisitos legales de notificación ."}
El presidente de la comunidad de propietarios, según la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) en España, tiene una serie de derechos y deberes fundamentales. Está encargado de representar legalmente a la comunidad tanto en juicio como fuera de él en todos los asuntos que la afecten . Además, es su deber convocar y presidir las juntas de propietarios, tanto ordinarias como extraordinarias, y notificar los acuerdos alcanzados en estas juntas . Ejercita las acciones judiciales que acuerde la junta y defiende los intereses de la comunidad . No obstante, su actuación está supeditada a las decisiones tomadas por la junta de propietarios, a la que no puede suplantar en sus competencias . En situaciones urgentes, puede defender los intereses de la comunidad de manera autónoma, pero debe informar rápidamente a la junta . Además, el presidente debe coordinar su actuación con el administrador de la comunidad cuando este actúa dentro de sus competencias . El presidente debe ser un propietario y su cargo es obligatorio salvo determinadas excepciones .
El derecho real pleno de propiedad, según el Código Civil español, es definido como el derecho a gozar y disponer de una cosa sin más limitaciones que las establecidas legalmente, caracterizándose por su absolutividad e inmediatividad, que le otorgan un poder directo e inmediato sobre la cosa, con eficacia erga omnes . Por otro lado, los derechos reales limitados se dividen en categorías como los derechos de disfrute (usufructo, uso, habitación), de garantía (prenda, hipoteca) y de adquisición (tanteo, retracto), y típicamente suponen un goce o beneficio parcial respecto a la propiedad, limitados en su contenido y extensión .
Los actos de disposición sobre bienes comunes que se realizan sin el consentimiento unánime de todos los comuneros son nulos de pleno derecho, ya que los comuneros carecen de poder de disposición para hacerlo sin dicha unanimidad . La necesidad de acuerdo unánime en estos actos se basa en el principio jurídico de que cualquier alteración significativa de la cosa común requiere la voluntad concordante de todos los comuneros, tal como indica el artículo 397 del Código Civil español .