Dokumen - Pub La Espaa Del Siglo Xiii Leida en Imagenes
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la E S P A Ñ A
DEL SIGLO XIII LEÍDA EN IM ÁGENES
REAL A C A D E M IA D E LA H I S T O R I A
ALSTO'M
✓
Indice
PRÓ LO G O ................................................................................................................. 13
Filología - Fitografía • Historia gráfica de la técnica • Atisbos y eficiencia técnica • Revolución
industrial en b Baja Edad Media • Variaciones de onda larga • Ámbitos mayores de la técnica
• Menosprecio actual por la imagen •. Miniatura y relieves góticos* La miniatura alfomf • Valor
sobresaliente de la miniatura alfonsí • Comprobación documental de la miniatura alfousf.
Lectura en imágenes del siglo X I I I • Lo que es este libro
Tela» • Traje cristiano « Trajes masculinos • Trajes femeninos • Tocados masculinos • Tocados
femeninos • Traje musulmán • Calzado • Aderezos y afeites
LA ESPAÑA n a SIGLO XUI LEIDA EN IMÁGENES
LA IG L E S IA .............................................................................................................................. 151
Roixisde 1os eclesiásticos • Vestiduras litúrgicas • Vestimentas para mayun» sacerdotes • l lábito
monástico • bautismo • Penitencia • Matrimonio • Vida monástica • Coro . Veneración de
reliquias • Comunión de enfermos . Duelo • Supersticiones
C A M IN O S Y C A M IN A N TE S . LA N A V E G A C IÓ N ................................................................. 217
Los caminas ♦ Caminantes • Mur • Navios • Pescadores
Juegos • Caía • Ajedrc:, dados y tablas • Danzas • Instrumentos músicos • Textos musicales
♦ La música en las Cantigas . Tahúres . La taberna • I_a justicia y las penas
Caballo de guerra • Lorigón • Perpunte • El yelmo • El escudo ♦ Adarga • Cómo se vestían las
armas • La espada • La lanza • Mazas« La ballesta • Hondas . Máquinas de sitio • Minas . La
tienda • Tambores • El ejército moro • El ejercito cristiano • Bntalla, cabalgado, algara •
Arquitectura militar • Presas de guerra y cautivos • La guerra en el m ar« Sertas
Un mundo más amable incluso en su dramatismo . Del inundo exótico • Del mundo fuera de
lo natural
B IB L IO G R A F ÍA ......................................................................................................................... 311
EN L A E S P A Ñ A D E L S IG L O X/// L E Í D A E N IM Á G E N E S p ^ c o n -
zaJn M cnéndcZ'Pídíd un conjunto que resulta d e la selección de las miniaturas qu e mas y m ejor reflejan las técnicas, la
econom ía, las costumbres y la vida en la Castilla medieval. Interesa este libro, q u e la Real Academia d e la Historia edita
gracias a la colaboración de ALSTOM, p or su riquísimo contenido en im ágenes y en descripciones, para conocer cóm o
se vivía y c ó m o era la sociedad d e entonces y. sob re todo, lo que sign ificó Costilla corno transmisora do técnicas y de
saberes desde el Islam a la Europa de O ccidente:
I x k cambios en las técnicas y los Inventos y d e nuevos aperos d e labranza o de herramientas y artefactos' y su apli
cación en las distintas zonas y épocas de Europa tuvieron singular importancia durante lu Edad Media. En el tiem po qu e
transcurre desde m ediados del siglo Vltl hasta finales d el siglo XV, hubo adopción d e técnicas, ya conocidas en la anti
güedad romana, d e otras transmitidas p o r los árabes e inventos qu e pcn n ltieron a lio n a r tiem p o de trabajo humano,
con las consiguientes mejoras de la productividad.
La expansión del Islam en Asia, en África y en las penínsulas e islas d e la cuenca occidental del M editerráneo d ifi
cultó la continuidad de las relaciones comerciales entre la Cristiandad y el Oriente. En las ciudades que florecieron duran
te la época romana disminuyó el número de habitantes y seam tinaron muchos de sus edificios. I as viejas calzadas rom a
nas dejaron de ser utilÍTUibles en varios d e sus tramos p or falta de reparación. Igual ocurrió con los puentes, al quebrar
algunos d e sus arcos por la fuerza d e las riadas
14 Entupa mediterránea n o ocupada p o r loa islamitas tendió a rural izarse. En toda la Cristiandad, el cultivo d o la
tierra y el cuidado d e los anim ales vino a organizarse en el marco del señorío territorial. Asentamiento de colonos, rotu
ración y cultivo de tierras, organización de los terrazgos, fueron actividades dirigidas p or los señores o por sus lugarte
nientes, lo mismo qtie hacer y reparar caminos, edificar la villa o ctiriis, y casas, m olinos y horno y hasta la iglesia propia.
lil carácter rural de la Europa cristiana tim an te los siglos IX y x h izo pensar a lo s hom bres de letras d el R enaci
m iento que los tiempos medios, transcurridos entre los esplendores de la civilización grecorromana y la segunda mitad
del siglo XV. habían sido de barbarie y d e ign oran cia Son los tiem pos qu e com enzaron a denom inar Edad M edia y qu e
calificaron de oscuros, tenebrosos y. en sentido peyorativo, góticos.
LA ESPAÑA DEL SIGLO XIII LEIDA EN IMÁGENES
- I0 -
PRESENTACIÓN
d on e s recogidas en el libro h\ fitpafía del s ig lo X III leída a i ¡mdgenes, disponem os efe una selección inteligente de las
m ejores miniaturas d e las Cantigas, d d Libro de los Juegos, d e la C rónica General, de la General Fsloría, de los códices de
los músicos, d el c ód ic e de las historias. I a s reproducciones de las miniaturas van acompañadas, en este libro, de una
inteligente y esclatecedora descripción qu e muestra la utilidad de las imágenes para entender técnicas, usos y costum
bres {juegos, caza, música), indumentarias, edificaciones y procedim ientos, herramientas y enseres utilizados p or los
alarifes, m obiliario, religiosidad, cóm o se enseñaba y c óm o eran y vivían las gentes según fuesen campesinos, m enes
trales, mercaderes o príncipes. 1o s caminos, caminantes, navegaciones, arte de la guerra, están representados y descrl •
tos en este libro. Tam bién lo qu e G on zalo M enéndcz-Pidal denom ina la naturaleza ¡árboles. animales, aves) y basta un
m u ndo exótico del «pie es muestra el elefante africano. Tam bién figura el m undo fuera de lo natural, con sus hechizos,
representado en las Cantigas y a! que se refieren también ni Poem a deA iexandre y las Partidas, al prohibir en éstas que
se hagan "Imágenes d e cera ni de metal ni de otros hechizos malos’ .
El panoram a qu e nos presenta G on zalo M enéndez-Pidnl d e c óm o se vivía en la España del siglo Xlll e s de una
riqueza ilustrativa q u e sólo se puede valorar si pcnsuinos cóm o hubiera sido posible describir todo lo qu e en este libro
se recoge sin disponer de las imágenes. M iles d e tom os de tantas páginas c om o las qu e tiene este libro no hubieran p er
m itido otra cosa que provocar el aburrimiento de los lectores y quizá una mayor ignorancia y contusión que la que hubie
ran podido tener antes d e com enzar la lectura d e los cientos d e miles d e páginas.
Disponer de toda esta riquísima inform ación gráfica. t3n seleccionada, para describirla con tas imágenes y con
una prosa clara y concisa, significa ten er en nuestras m anos el resultado final. para el siglo Xlll, d e una evolución técni
ca y social q u e hizo de los castellanos, ya en e l siglo XV, una com unidad civilizada con valores que se extendieron desde
entonces p or el resto del inunda
Prólogo
SOLO EN RARAS OCASIONES d h isto riad o r actual cob ra con c ien c ia de* q u e h ay sus
tan ciales relato»; h istóricos q u e han lle ga d o a nosotros en form a n o escrita, lis verd ad q u e junto a la cró n ica o al
d o c u m en to escrito, actu alm en te se va prestan do cada v e z m ás aten ción ul relato oral, y sob re to d o se va reco n o
d on o s con cretam en te a los siglos m edios se a d m ite q u e junto a la H istoria escrita existió un a H istoria hablada qu e
du rante cien to s d e añ os ju go u n pap el d e prim e r o rd en on la trasm isión d o relatos q u e h o y tien en v a lo r fu n da
m en tal para nuestro c o n o c im ien to d el pasado. Am bas H istorias s e herm an an , sin em bargo, e n ser historias ver
q u e en form a exclusiva por la I lisioria escrita. Casi nos p arece a x io m á tic a q u e cuando n o hay crónicas, anales, ins
cripcion es. jeroglíficos, n o h ay Historia; c o m o si los h o m bres só lo dejasen en palabras relato e xp lícito a la poste*
riodad. Ú n ic a m e n te la A rq u e o lo gía o la H istoria d el Arte atien d en con in terés a algunas fuentes in form ativas nn
escritas» y, sin em ba rgo, son multitud las otras reliqu ias n o escritas q u e n os h ablan d e Historia p olítica y cultural
y q u e n o s cuentan incluso ep iso d io s y aspectos d e l v ivir pasado que la historiografía escrita ignora totalm ente.
En realidad, to d o e l m u n d o que n o s ro d ea n os habla d e H istoria. Poro ese lenguaje es esa ich n d o en sus res
p ectivas parcelas p o r e l g e ó log o, p o r e l p aleon tólo go , in clu so p o r e l preh istoriador, y es n ecesario q u e el historia
d o r d e la cultura le p reste o ído s y ap ren da a descifrar su lenguaje. Asi. p o r e jem p lo , d el o ro españ ol en tiem p os d el
Im p erio R om an o bien |Xico es lo q u e lo s escritores con tem p orán eos nos han dich o, y m u ch o, sin em bargo, lo qu e
nos cuentan las ruedas hidráulicas, lo s to m illo s d e arqu ím ed es, los m artillos y p ico s q u e han ap arecid o sepulta
rlos en las galerías m ineras, los em ba lses d e decan ta ción . las arrugias, y la o ro gra fía trastocada d e las M édulas: y
e se oro, d e l q u e lo s escritor es n o qu ieren hablar, fue en mucluis o casion es la palanca qu e m o v ió la política Im p e
rial romann.
LA ESPAÑA DEL SIGLO XIII LEÍDA EN IMÁGENES
esp ecialm en te a las im ágen es que el h o m bre p intó o lab ró c on exp lícito d es eo d e c on tar algo. La pintura y la escul
tura son m e d io s d e exp resió n parejos a la palabra, ya c o m o v eh íc u lo d e exp resió n estética, ya c o m o instrum ento
d e e xp re sió n ló gic a; al igual la im a gen grá fic a unas v eces s ó lo busca c o n m o v e m o s con su b elle za y otras m e ra
m en te contarnos algo, aun cuan d o en la m ayoría d e Lis ocasionas se im aginó con un d ob le propósito en qu e todos
lo s d es eo s exp resivos se con fun den .
d e las pinturas preh istó ricas o d e otras hechas p o r p u eb lo s q u e n o co n o c en la escritura; m as según avan zam os
en la c ro n o lo g ía d e nuestro in u n d o o cc id en ta l y n m edid a q u e d isp o n e m o s d e m ás relatos escritos, te n d em o s a
nes e sc u lp iero n a q u ello s frisos, o p intaron aq u ello s m u ros, o m in iaron aquellas páginas, en ten d ía n claram en -
le el lengu aje d e esas Im ágenes q u e h o y nosotros n o s a llem o s leer. Es q u e s o m o s an alfabetos para a q u ello s re la
Pu ede qu e d esp reciem os h o y al h o m b re qu e n o es c a p a z d e leer la cró n ica periodística, y n o pen sam os que
nosotros s om os tan analfabetos c o m o él fren te a los capiteles d e un claustro rom ánico, an te cuyas figuras n os con-
tentam os m u ch a » veces con exclam ar ¡qu é fantasía!, cuan d o el e sc u ltor q u e lab ró aq u e llo (p ieria d ecir una serle
d e cosas q u e nosotros n o e n ten d em os o q u e qu erem o s enten d er crípticam ente. Pues en verd ad hem os perd id o la
capacidad d e le er e n aquellas im ágenes con sim plicid ad p orqu e esa capacidad se a d qu iere c o n la exp erien cia y se
p ie id e c o n e l desuso.
tu vo q u e crearse un lenguaje exp resivo qu e en o casion es supliese la falta d e la palabra. Púb licos d e culturas m uy
diversas y d e inteligencias bien dispares apren dieron aquel lenguaje; pero a la llegada riel sonoro, m uchos d e a q u e
llos m o d o s exp resivo s d eja ro n de ser necesarios y cayeron en el o lvid o . El resultado es qu e a un p ú b lico d e jó v e
nes cultos d e hoy, según he p o d id o co m p ro b a r person alm en te, se le escapan m il valores expresivos en una p e lí
cuín m uda, y llegan a n o p od er seguir el m ero relato d n e in a to g iá lic o q u e en ella s e cuenta s ó lo c on im ágenes, rela
d e expresión, así h em os d e ap ren der tam b ién a leer en las Im ágenes m edievales lo q u e esas im ágen es d ecían a sus
Fl L O L O G Í A -F IL O G R A H A
tura, un capitel, n o n os basta c o n goza rlos e m o tivam en te c o m o si fuesen obras d e la plástica actual, qu erem o s v e r
lo s acercá n do n o s tam b ién al tiem p o en q u e s e crearon. En am b o s casos, ap arte d é l a actual critica estética, para
tura. la con tem plación , la au dición. Pues bien, los historiadores han c on c ed id o valor prim ordial a la lectura. Y, sin
duda, la palabra escrita tiene en osle asp ecto un valo r insustituible, p e io en este libro lo q u e m e p ro p o n go es exp lo
rar el tam bién inm enso valor q u e la im agen gráfica tiene para c on o c er la Historia. P o r eso. asi c o m o h o y nadie p u e
d e d esen ten derse d e la c iíllc a textual c o m o (tien te histórica, qu iero señalar a q u í q u e es necesario tam b ién d a b o -
H*
PRÓLOGO
rar lin a critica d o las im ágen es q u e sirva para daries a SU v e z v a lo r d e fu e n te histórica, usando en ton ces e l térm i
n o critica en d sen tid a s c h le g d ia n o d e e sfu e rzo p o r com p re n d e r, liste lib ro es. por tanto, un esfu erzo h ech o por
c o m p re n d e r una parcela grá fic a de nu estra H istoria m e d ie v a l q u e es, a su v ez, una parcela m u y exp resiva d e la
H istoria d e l Occidente.
Lo qu e pintaron y esculpieron los h o m bres de la España d el siglo Xlll son relatos históricos d e p rim er orden,
pues con trah acien d o palabras d e luán Bautista V ico p od ñ am a s d ec ir q u e «cu a n d o el q u e h ace las cosas e s e l m is
q u iso con tarn os, p ero d ic e adem ás lo que. sin exp reso d eseo, h izo d ecir a sus figuras, p orqu e era más difícil h acer
c ió n s on capaces d e o fr e c e m o s la esquem ática exp resión d e «ca u tivo , prisión, salir», al narrador e n Im ágenes no
le será p osib le pintarn os un c au tivo qu e n o ten ga tales o cuales ropas, ten ga o n o ten ga barba, q u e n o vaya pein a
d o d e este o d e e se m o d o , y el cuutivo ten drá lo s grillos tod avía puestos o ya estará lib re d e ellos, y serán grillos,
c a d en u s o c e p o los qu e le habían asegurado e n la prisión, y la m a zm orra ten drá q u e ser una constru cción d e p ie
dra o d e ladrillo, o estará excavada en la tierra o tendrá puerta d e una u otra form a, etc. □ resultado es q u e esa Im a
gen nos con tará p o r fu e rza m u chas m ás cosas q u e las palabras c o n q u e el a u to r d e l relato p iu lo expresarse. Una
novela d el siglo X1U p od rá satisfacerse c on d ecirn o s q u e en palacio h u b o un gran festín; p ero si un m iniaturista nos
pinta ese festín, n os ten drá q u e d ec ir c ó m o era la sala, c ó m o las m esas, lo s m anteles, la vajilla, c ó m o vestían los
hom bres, c ó m o las m ujeres, c ó m o servían los criados, c ó m o actuaban lo s juglares, y tantas casas m ás q u e in elu
dib le m e n te v en d ía n a lo s pinceles d e l artista sin qu e éste pueda evitarlo, l ’uera d e esto, n o o lvid e m o s qu e el p in
tor m e d ieval sen tía una gran atracción |>or lo narrativo, q u e c on ceb ía sus im ágen es c o m o m e d io aleccion ador, y
P o r to d o esto resulta com pren sib le el qu e la im agen gráfica m edieval 110 e u tie ga su c on ten id o a una prim era
c on tem p lac ió n d e nuestros o jo s actuales. D ecen as d e v eces m ira re m o s una m iniatura y d ecen as d e veces le ere
m o s en ella a lg o nuevo.
Adem ás, en cada im agen hallarem os, a m ás d e su valoi expresivo individualizado, su valor docu m en ta l c om o
p iez a d e con ju n to . Y to d a esta varieda d d e asp ecto s e s precisa p ara re co n s u u ii e l re la to d e esa H isto ria gráfica,
relato insustituible para revivir cap ítu los enteros del pasado d e los q u e en ocasion es la literatura n ad a n os dice.
H IS T O R IA G R Á F IC A D E L A T É C N IC A
ció n escrita. Escritos esp ecíficos sob re técnica n o existen prácticam en te, la m e n ció n d e una m áquin a sólo fortui
ta m ente ap arecerá en un texto, y m ás raro aún será hallar un a d escrip ció n d e ella. Pero supuesto q u e to d o eso lo
hallásem os, n o habrá descripción com p a rab le a un s im ple dibu jo. P en s em o s e n un caso con creto:
S a b em o s qu e e n e l siglo XtlI a lc a n z ó gra n d ifu sió n e l to rn o d e m a d e ra : las sillas, las cam as, etc., ten ían
postes y ad o rn o s torn ead os. P ero es u n a v erd ad era rareza e n c o n tra r alu sión literaria a lo s to rn o s c o n q u e e so s
m u eb les se lab raron; tal ver. ap a rezca su n o m b r e en algún texto, p e r o n o h alla rem os una d es crip c ió n q u e nos
m áquinas.
LA ESPAÑA n o . SIGLO XIU LElD A EN IMÁGENES
d escriben sus p articu larid ad es técnicas. T a m b ién en este caso stílo en la pintura espartóla d e fines d e l s ig lo Xlll
p od e m o s c o n o c e r h ornos d e pan, d e herrero, d e orfeb re, d e cal, d e vidrio, e in clu so d e varios d e ellos se n o s d o c u
m entarán m o d alid ad es técnicas distintas. P orqu e así c o m o el narrador o el escritor p od rá con form arse c o n n o m
brar un « h o m o d e cal», d m iniaturista, al pintarlo, te ndrá q u e d escribir su form a y forzo sa m en te habrá d e p intar
tivos m ien tras lo s té cn ico s eran esen cia lm en te visuales. Las apetencias d el Juglar se satisfacían en In abstracción
y m u sicalid ad d e la palabra; el artesano, e l arquitecto, ten ían necesid ad d e ver, y sus a n o ta cio n es eran prlm or-
d ialm en to dibu jos, c o m o testifican e l álb u m d e Vllard d e H on necou rt y otro s ejem p lo s sem ejantes.
sus trabajos d elic a d a s n>, p ro c e d im ie n to d el q u e Incluso h o y p o d e m o s hallar algún e je m p lo : pues b ien , e l hechu
d e q u e en tre lo s artesanos cristian os d e la España d el siglo xm se d iesen lo s m ism o s usos, s ó lo la m in iatu ra nos
lo v ie n e a decir.
A T IS B O S Y E F IC IE N C IA T É C N IC A
Al h acer la h istoria d e la técnica e s frecu en te dem ostra r un p rep o n deran te interés en rastrear prelim inares atis-
b osw ). Ello tien e un v a lo r indu dable, siem p re q u e n o o lvid e m o s q u e lo verd ad eram en te trascen den te p ara la his
toria d e la hum an idad e s e l qu e una técnica d eterm in a da se divu lgue y en con secu en cia afe cte a un sec to r social
con c re to o a u n am p lio c on ju n to h um ano. Los p receden tes pueden in teresar para h acernos ver cuán tos factores
lian d e c o n a irrir para lograr un avan ce técnico q u e trascienda a una socieda d y cu án to d erroc h e d e in geiü o hum a
no se p ierd e c u a n d o n o con cu rren tod as las c licu n sta n cia s necesarias para su a d ap ta ció n y d ifu sió n generales,
q u e no cu aja ro n hasta m u ch o tie m p o después, p u e d e lleva rn os a p erd e r d e vista la verd ad era historia trascen
d en te d e esa técnica.
P or to d o lo d ich o resulta q u e el m u n d o técnico reflejad o en la com ún plástica m e d ieval nos testifica m ejo r
q u e lo s d ato s p ro ced en tes d e presun tos in ven to res lo q u e e ra la técnica im p eran te en aq u ella s oc ie d a d y cuáles
R E V O L U C IÓ N IN D U S T R IA L E N L A B A J A E D A D M E D IA
A l cesar las gu erras d e con q u ista y d ism in u ir por e llo lo s esclavos d e l Im p e rio Rom an o, h abían l>echo su
(II Wtet. G.. titeenV. v Wolt Ph., Les tectmnms /nusavrwics au Mor«v> Age, pp. 33,34.
(2) G«e. a . lj tezfinxyjr dcüOOá 1400.
PRÓLOGO
am p lia d ifu sió n d e aquellas m áquinas: esta solu ció n fu ero n lo s caballus y b u eyes q u e io s pastizales d e la Euro
pa d e l N o rte p ro d u cía n en a b u n d an cia al ab la n d a rs e e l clim a d e l h e m isferio s ep te n trio n al; aq u e llo s cab allo s
tria antigua.
Tu vieron q u e ser las necesidades d e una creciente p ob lación m erid ion a l d e E uropa las que, m ás tarde, g e n e
Es e l caso, sin em b a rgo , q u e esta revolu ción p ro gresó m u y lentam en te, tanto, q u e sus coetá n eos casi n o se
d iero n cuenta d e l pro ceso y en con secu en cia lo s cronistas, los historiadores, nad a nos dicen d e ello. U n a batalla,
la m u erte d e un rey, una sequía, son sucesos q u e sacuden la aten ción d o cualquiera. P ero ¿quién iba a reseñar e n
un lib ro q u e aquel añ o se habían con stru ido d ie z m o lin o s m ás en tal rio y cuatro m ás e n tal otro? Y, sin em bargo,
añ o u as añ o, las consecuencias de la con stru cción d e esos m o lin o s fueron grandes: la produ cción alim entaba, los
esclavos s e h acían m en os necesarios, las presas y represas acababan h acien d o in n avegables ríos q u e habían s id o
prim ord iales vías d e tráfico durante m ile s d e años. La e co n o m ía, las com u n ica cion es, d e resultas, la v id a to d a iba
crónica.
V A R IA C IO N E S D E O N D A L A R G A
La H istoria d e tip o tradicion al h a s id o hasta tie m p o s m o d ern o s d e cará cter p o c o m e n os q u e b iog rá fico ; aten d ía
prim ord ialm en te al in divid u o o a aqu ellos c a m b io s rápidos q u e e l in divid u o veía pasar ante sus o jo s y e ra reseña-
ble a través d e la v id a d e un hom bre. Era. p ues, un a cró n ica dram á ticam en te personal.
P ero las flu c tu a cio n e s d e este tip o n o son en verd a d sin o lo s h a rm ó n ic o s d e otras v aria cio n es d e m a yo r
am plitud y m u ch a m a yor lon gitu d d e o n da. Los unos s on aco n tecim ien to s d e días, m eses, o años, lo s o tro s ab ar
can decen io s, siglos, y au n m ilenios.
Ijos cronistas m edievales, c o m o lo s p eriod istas actuales, fascin ad os p o r la n o ticia d e l día, n o s u elen regis
larga d u ra ció n » w .
tie m p o y esp acio ; p o r e s to hay ta n to s c a m b io s e n la H isto ria q u e n o h an d e ja d o rastro e n las cró n icas viejas n i
h o y n o s p erm itiría n te s tim o n ia r lo s a m p lio s y len tos ca m b ia n te s d e q u e hab lam o s, la im a gen , pn r el c o n tra
En el á m bito d e las d ón elas humanas fue tal ve/, la Historia lingüística la q u e p rim ero s e in teresó p o r el estu
dían tal visión. Éste es un o d e lo s m o tiv o s p o r las cuales, en lo qu e toca a la p erfe cc ió n d e l m é to d o, n o s será d ese
Á M B IT O S M A Y O R £S DE L A T É C N IC A
H ay fen ó m e n o s h istóricos q u e p u eden d arse c on cará cter m u y local, p ero e vid en tem e n te hay otro s q u e abarcan
in d e fec tib lem en te territorios m ás extensos. En un e d ificio p o r e jem p lo p od em o s hallar rasgos estilísticos p ecu lia
res a un a región geo gráfica m u y p equeña, tales c o m o la decoración, etc., p ero la fun dam ental técnica con stru cti
v a será com ú n a u n área m u ch o mayor. U n b arco p od rá adorn ar su p op a con fo rm e a gustos m u y localizados, pero
la arquitectu ra d e su c as co será com ú n para lo s barcos de un área m u ch o m á s exten sa y su e m p le o durará ta m
bién m u ch os m ás años.
c u lo d e d ifu sió n cultu ral; en e l d e los e d ifid o s , es ta m b ién c o s a c o n o c id a c ó m o m u ch o s d e sus c o n stru cto res
fu e ro n itin e ra n tes . Y co s a se m e ja n te p o d ría m o s d e c ir d e o tra s téc n ic a s , c o m o la d e l ta ller d e l o r fe b r e o del
M E N O S P R E C IO A C T U A L P O R L A IM A G E N
ducidas sus ilustradon es, y este n otable escritor y filós o fo ine con testó q u e n o llevaría ilustración n inguna p o rq u e
era u n a revista seria, y. efectivam ente, allí se habló d e arte, d e guerra, d e ciencia, y d e tantas cosas más sin un a fo to
rició n , u n c rítico , c o n s c ie n te d e lo q u e valia c o m o te s tim o n io h istó rico , esc rib ió: »11 v o lu m e dive n ta p re z io s o
an ch e p er o g n i storico: b en c h é gli storiel, in v eritíi p och issln x) si in teressin o d cll’asp ctto visu ale d e l m o n d o pas-
sato c h e essi rico stru isco n o n el p en s iero ». Y es cierto q u e para m u d io s h isto riad o res esas im á gen e s n o tie n en
o tro va lo r q u e e l d e e n tre te n im ien to d e gen tes ign oran tes; ello s se satisfacen c o n im á gen e s literarias, nad a les
in teresa v e r c on lo s o jo s a sus person ajes, s ie n d o asi q u e, e n s ó lo verlos, estaría la clave d e p o r q u é las cosas fu e
ron c o m o fueron. P or eso un docu m en ta l cin e m a to grá fic o c o m o Pa rts 1900 d e N lc o le V edrés y .Main R esnals nú
M IN IA T U R A S Y R E L IE V E S G Ó T IC O S
Los p in to res y escu ltores g ó tic o s - lo s p rim e ro s en form a m uy sob re sa lien te- s e e n fren taron c on exigen cias m u y
o b ra eran ese n cia lm en te d istintos d e aq u e llo s q u e p atrocin aro n a lo s q u e les a n tec ed ie ro n y los n u evo s se in te
resaban ta m b ién p o r cosas d iferen tes. Ya n o eran m a teria casi exclusiva d e su ilu m in a ció n la H isto ria b íb lica
y la re p res en ta c ión d e ab stra ctos reyes, ob is p os , etc . S e les p e d ía q u e p in tas en el m u n d o real y particularisa-
d o q u e rod ea ba a qu ien e s encargab an la obra. Y io s p in to res y escu ltores g ó tic o s s e hub ieron d e lanzar a rep re
sen tar la v id a cotidia n a d e l Rey, o d e l m o n je, o d e l m ercader, o d el lab riego, c o n sus herram ientas, en sus casas,
P ero en e l caso d e la miniatura alfonsí, lo q u e e l Rey p id ió a sus p in to res fue alg o aún m ás interesante para
L A M IN IA T U R A ALF O N SI
C o n servam o s m ás d e tres m il qu in ien tas m iniaturas d e la escuela alfonsí. P o r su s ó lo n ú m e ro serían ya e x c e p c io
nal sop orte a nuestra in form ación gráfica para esc reta zo d e la H istoria d e lispaña; pero es q u e adem ás esas m in ia
tu ras tien en un con ten id o sign ificativo m u y sup erior al q u e pudieran ten er otras tres m il cualesquiera.
M iniatu ras h isto riad as d e las C an tfqa s. FJ m iniaturista lle n e qu e Ilustrar lo q u e el verso canta, p ero para e llo ha
d e llena r m etód ica m en te seis cuadritos y, d e d ie z e n d ie z cantigas, d o c e cuadritos. Y m uchas veces, aunque el rela
to sea esq u em ático , el m in iaturista h ab rá d e im a gin ar escen a s in term ed ia s c o n q u e lle n a r lo s cu ad ros hasta el
n ú m e ro p reestablecido.
tu llido y p ro m etió qu e si sanaba iría a Salas y llevaría cad a añ o un a lib ra d e cera; e in m edia tam en te sanó, y sin p é r
d id a d e tie m p o fue a Salas lleva n d o su o fren d a agrad ecid o. H e aq u í ahora c ó m o nos lo cuenta e l miniaturista:
una m ujer le da d e com er, tien e un a escudilla en la m ano, u la izq u ierd a una puerta c on dos aldabas;
b ) sólo n o se p u e d e valer;
c ) la V irgen se ap arece ju n to c o n un án gel y le p on e la m a n o en la cabeza, e l tullido se incorpora y da gra
con seiva e l «b la g o »;
iglesias, cam as, alm oh a d a s, cob e rto re s, puertas, lám paras, tejad o s, trajes, telas, y tantas y tantas
cosas más.
LA E iPA Ñ A DELSICLÜ Xlll LEÍDA fcN IMAGENES
M iniaturas de lo s m ú sicos. A p arte d e la miniatura inicial d el K ey y sus colaboradores, este c ód ic e d e las Cantigas
se ilustró c on cuarenta miniaturas en q u e s e representan seten ta y cuatro instrum entistas: h om bres y mujeres, clé
rigos y seglares, juglares y pastores, m o ro s y judíos, ote. N o hallarem os c atá lo go sim ilar o rga n o gráfico e n ningún
o tto libro. Los m iniaturistas procu ran dar la m ayor variedad posible d e in strum entos y a la v e z nos in form an sobre
si esos in strum en tos son d e uso rústico, o cortesano, o eclesiástico, si se to c an a s o lo o ju n tam en te c o n o tro ins
trum ento. e n fin. si son com u n es a l ám b ito cristian o o sólo lo s im aginan en m a n o s d e e xó tico s m úsicos.
U b r o d e lo s J u e g o s . lin su m a yor p an e, bis 152 miniaturas están con ceb id as c o m o ilustración a jugadas diversas
d e ajed rez, d a d os o tablas: lo esencial es el tablero c on las figuras colo cad as segú n e l p ro b le m a planteado. P ero en
torn o a esos tableros el m iniaturista h a c o lo c a d o casi setecientas figuras e n las q u e s e e sfo rzó p o r darn os un catá
lo g o d e to d o s lo » tip os q u e constituían la s oc ie d a d cristian o-islám ica d e España, vestid o s según diversas m odas,
ca lza n d o to d a clase d e calza do y to c án d os e c o n los más diversos tocados; y aun a ñ a d ió e x cep cio n a les e jem p lo s
d e tip os exóticos -persas, m o n go les, e i c . - y a estos tip os n os los p intó m uchas veces e n sus boticas, en sus tiendas,
e n la intim idad d e la casa, sentados a i escaños o sillas, rodeados d e otros muebles, sirvién dose d e vajilla m uy diver
P a rtid a s. S ó lo se nos con serva parte d e u n o d e lo s m anu scritos alfon síes d e esta obra, p ero en ese fragm en to hay
27 m iniaturas q u e muestran claram ente d p lan d e ilustración; aparte d e las m iniaturas iniciales del Rey y sus cola
b oradores, etc., las restantes aluden sistem áticam ente a cada uno d e lo s títulos d e la Partida, presentándonos d e v o
tos, peregrin os, alarifes le va n tan d o u n tem p lo, lab riegos o frec ien d o d iezm o s y prim icias a la Iglesia, etc.
C ró n ic a G en era !. En e l c ó d ic e a lfo n sí só lo s e con serva n seis m in ia tu ra s la d el R ey y sus c ola lio rad o res, y e n los
seis folio s siguientes, cin co m iniaturas alusivas al texto. Ello p arece revelar un a m b ic io so p lan d e m in iar to d o s los
folios, p lan q u e se ab an d onó casi nada más em p eza r la cop la d el c ód ic e y qu e huhiera s id o m aravilloso sí se h u b ie
s e lleva d o a cabo.
Lib ro s a s tro n ó m ic o s. El p rec io so m anu scrito salid o d el escritorio re g io está c o m p le ta m en te ilustrado, p ero sus
miniaturas son casi exclusivam en te técnicas, y e n con secuen cia resultan p reciosas para la historia d e la ciencia,
p e ro p o c o nos dicen d e otro s asp ectos d e la cultura.
L a pid ario. D e la e d ic ió n regia se n o s con servan d os cód ices q u e n o c om p le ta n la obra. En sus m iniaturas h a y una
qu e represen ta a u n m aestro y discípu los |tal v e z A ristóteles), otras e n q u e figura A lfon so, |>eio las m ás se refieren
al lugar d on d e las piedras son halladas, o a las con stelaciones «c o n q u e h an ata m ie n to ». En total <5ti0 escenas, c on
V A L O R S O B R E S A L IE N T E D E L A M I N I A T U R A A L F O N S Í
La calidad técnica y artística d e la m iniatura alfonsí, si la c om p a ram o s c on el resto d e la miniatura esp añ ola c o n
Si aten d em os al nú m ero d e escenas q u e esta miniatura representa, tam b ién h ab lem os d e colocarla e n lugar
su escrito rio a lo s m e jo res artistas d e su rein o, h acién doles trabajar in ten sam en te, y p ro p o n ién d o les gran va rie
dad d e tem as pata sus miniaturas. EUo explica suficientem ente q u e la docu m en ta ció n gráfica aducida e n este libro
-2 0 -
pró log o
C O M P R O B A C IÓ N D O C U M E N T A L D E L A M I N I A T U R A A L F O N S Í
El valor docu m en ta l d e estas miniaturas m uchas veces qu ed a e jem p lifica do en form a sorprendente hasta en d eta
lles n im ios: v e o así. entre otros, el caso d e las ro p as c o n q u e s e p resenta al K ey e n e l l i b r o d e loa Juegos, q u e son
exa ctam en te aquellos con q u e está sepultado e n Sevilla. Y c osa sem e ja n te su ced e siem p re q u e pod o m o s c o m p a
rar e l o b je to m is m o c o n su im a gen pintad a p o r lo s c ola bo ra do res de A lfon so, ya sean arcas d e reliquias, sillerías
d e coro, etc.
P e ro h a y ta m b ién o tro tip o d e c o m p ro b a c ió n q u e testifica el va lo r d ocu m en ta l d e la miniatura, y es cuan
d o un tex to literario es suficien tem en te e xp líc ito y n os detalla p o r e je m p lo c ó m o transportan a u n h erido y ven ios
entonces en la m iniatura p in tad o lo m ism o, só lo q u e d e un a form a m ás p articu larizada y com pren sible.
o b r a s lite ra ria s ro m á n tica s para ilustrar la v id a d e l s ig lo XtX, p o r q u e e n e so s g ra b a d o s y lito gra fía s el artista
sico, lo o rie n tal, e le .- , y asf p o r e je m p lo vistió sus figuras c o n trajes q u e él im a gin a b a e ra n lo s q u e habían v es
tid o s iglo s atrás, o en tierras d istantes. FJ m in iatu rista alfo n sí, p o r el con trario , n o p reren d e n i p o r un m o m e n
to ves tir a lo s gu errero s d e C o n s ta n tin o d e m a n era d istin ta q u e lo s d e A lfo n s o , n i a San Ild e fo n s o d istin to d e
L E C T U R A D E IM Á G E N E S D E L S IG L O X III
Prim eram en te en co n tra m o s u n a serie d e represen tacion es gráficas q u e n o n ecesitan d e especiales co n o c im ie n
tos para p oderias interpretar, s on cosas q u e e n nuestro m u n d o acnial siguen s ien d o iguales a las d el xm . Vistas las
im ágenes, n adie n os te ndrá q u e exp licar qu e lo q u e un h errero tien e en la m a n o es un m artillo, porqu e un m a rti
p lo q u e aq u e llo es un trab uco o una m a ngan illa. Y e n fin, cosas qu ed arán q u e s e resistan a lo d a Interpretación.
N o s h abrem os d e con ten tar en ton ces c on reseñar su existen cia y, a lo más, presum ir una exp licación d e su uso, o
C u estión aparte e s e l p ro b lem a d e dar n o m b re a todas esas cosas. P or fortuna, m u chas d e las representadas
p erm an eciero n en uso du rante largos p erío d o s d e tie m p o , y cu an d o n o acu d en e n nuestro au xilio te xtos c o e tá
neos, q u e s iem p re serán los p referidos, hien p o d e m o s recu rrir a o tro s in m edia tam en te an terio res o posteriores.
S iem p re q u e he p o d id o hallai n o m b re p rec is o y d o c u m en ta d o c o n tem p o rá n e a m e n te para un traje, un in stm
• 21
LA ESPAÑA DEL SK3LO Xin LEÍDA EN IMÁGENES
q u e particular d e este lib ro, la d ocu m en tación gráfica n o sólo es p rim ord ial sin o q u e llega a ser la ún ica p o r la qu e
ven im o s a saber d e m u ch o s asp ectos del pasado; d e a h í q u e lo s capítulos se o cu p en aq u í m uchas v eces d e tem as
p rec is ión q u e s e alcan zab a en e l tiro con trabucos y m angan illas, perú n ad a n o s d ic e n d e c ó m o se regu la b a el
tiro. ¿F.ra p osib le la puntería? Para Ilustrar ese caso con c re to , con stru í m o d elo s c on q u e exp erim entar, y así logré
re co n s tm ir una técnica d e tiro q u e h ace vero sím iles las sorpren den tes afirm a cion es d e los textos; claro q u e para
e x p erim en tar a s í h ay qu e te n er en cuenta la d es p rop o rc ion a lid a d e n tre re du ccio n es escalares, lin eales, d e v o lu
m en y d e masa.
L O Q U E ES ESTE L IB R O
bastaba la foto gra fía e n b lan co y n e g ro s in o q u e e ra necesaria la foto gra fía e n colo r. Y en to d o s lo s casos resu l
tó totalm en te con fu so e l m anejar gran des c on ju n to s gráficos: hube d e d isp o n e r d e m aterial p orm en o riza d o para
p o d e rlo barajar y reu n ir lo s e je m p lo s sim ilares, c o n lo cual unas im á gen es se d ejaban in te rp reta r p o r otras afi
nes. Para e llo tu ve q u e reunir bastantes m iles d e fotografías que, sistem atizad as p o r tem as, h an s id o la base p ri
El lib ro va d ivid id o en grandes parcelas a las q u e an teced en una serie d e b reves prelim inares e n q u e o fr e z
c o una visión d e con ju nto. En estos textos m uchas veces he ten ido q u e recurrir al artificio d e escribir in clu yend o
p equeños dibujos en sustitución de palabras qu e resultaban imprecisas, a m á s d e prolijas; es un artificio bien expli
c ab le tratán dose d e m ateria figurativa. En esos textos tam b ién s e h ace referen cia d ocu m en ta l a m illares d e e je m
plos q u e h e te n id o q u e dejar al m a rgen en la p u b lica ció n pero q u e son esen cial s o p o rte para to d o lo tratado.
p o r eso. siguien do a M . Glangeaud, rehúyo el ech ar m a n o d e palabras fetich e sq u e n o aportan nada d e por s í sino
au n te n ien d o h o rizo n te s m u y lim itados, n os servirá para recapacitar sob re algun os aspectos d e la H istoria té c n i
ca al uso. En p rim er lugar nos sorprenderá c ó m o esas historias suelen despreocuparse d e lo qu e en los siglos m edios
sucedió; fijan su aten ción p referen tem en te e n la An tigü eda d y e l R en acim ien to, lo s autores p arecen con ven cidos
d e q u e en lo s siglos m edios n o su ced ió nada. Esa actitud ha h ech o posib le incluso q u e m u chas piezas q u e figuran
e n lo s m u seo s c o m o rom anas sean en verd ad rejas d e arado, pioch as, cuñas, etc., d e o rigen m edieval. Son raros
lo s historiad ores d e la técnica qu e tien en persistente c on scien cia de lo p o c o q u e n o s es c o n o c id a la v id a com ún
jaba e n una fragua, c ó m o s e levantaban las naves d e una iglesia, c ó m o se extraía la saeta a u n h erido, etc. l a d o c u
m en tació n literaria d e e n to n ces e s particu larm en te refractaria a c u alq u ie r tip o d e in fo rm a c ión técnica. S ó lo las
im ágen es d e esos siglos pod rá n servirn os d e in fo rm ación sob re tales materias, pero h ab rem o s d e ver represen ta
das m ile s d e coron a ? de reyes para p o d e r d ar c o n la im agen d e una sierra o un taladro, cien tos d e trajes reales y
-2 2 -
PRÓLOGO
T al masa gráfica m e ha perm itid o tam bién e l docum en tar d e n a s con exion es hispanas oon los ám bito* orien
tal y n ó rd ic o ; cuan d o la d oc u m en ta ció n e s escasa tales n exos n o ap arecen o resultan dudosos, p ero e l v e r un a y
otra vez repetirse e n cam p os distintos ciertas sim ilitu des n o s testifica en q u é Coima la cultura hispana n o sólo bebía
e n fuentes francesas e islám icas sin o q u e tam b ién s e nutría en la Europa ren an a y n órdica. T o d o lo cual era p rev i
sók> para la historia m edieval d e España sino p ara to d o e l O ccid en te. Y en la h istoria m edieval d e Is p a ñ a no halla
den tes y con secuen tes. Porqu e lo h o m o g é n e o d e esas Im ágenes nos ofrec e un a p recio sa base a q u e re ferir datos
disp ersos d e an tes y despu és. Y, repito, este v a lo r lo lle n e n las Im á genes esp añ olas d e l 200 n o só lo para nuestra
- 2 )-
kVtno « i* ¿pató&fouty
A f<tttr ¿IttíW fo
m
Manuscritos alfonsíes
P A R T ID A I
En 1877 Pascual Gayangos, en su C atalogue o f th e M anuscri/m in th eSp a nish la n giutge s in ¡ h c B ri- Página anterior:
Cantiga 8 c
tish M u íe u m <i>, d es crib e e l M s. Add. 207B7, p e ro c re e q u e se trata d el F u e ro R ea l d e C astilla y lo
fech a e n e l siglo xiv.
P oc o antes d e 1930 D ie go A n gu lo exa m in ó el c ód ic e, estudió sus m iniaturas, y c o m u n icó a
A G . S o lalin de que, según su parecer, se trataba d e un m anu scrito a lfo n sí 12).
l£n 1938 J. H o m e r H erriot publica un estudio sob re el m anu scrito y afirm a qu e n o s ó lo e s del
p e río d o a lfo n sí s in o q u e salid d e la C ám ara Real m .
Se trata d e un c ó d ic e q u e m id e 238 x 358 m ilím etros, c o n un a caja d e esen tura d e 147 x 222
m ilím etros. C o rre s p o n d e al form a to p e q u e ñ o d e lo s c ód ic es re gio s d el prim e r p e río d o «> . Cada
págin a v a escrita a dos colu m n as y cada titulo y c a d a p arte del p ró log o v a ilustrado con un a m in ia
tura q u e represen ta una escen a alusiva al texto.
En el p ró log o se dice: «c o m e n ^ o lo e l qu arto arto q u e tegn ó , en e l m es d e Junio e n la vigilia
d e Sant Johan Babtista, qu e fue en era d e m ili o d o z ien to s e n ova en ta e qu atro artos. E acab óla en
ti) Temo II, p. 36.
el trezeno arto qu e regno, en el m es d e Agosto, en la víspera desse m ism o Sant Johan Bahtista quan- (2) Central ftforij, Prmera
Parte, p. XXY nota.
d o fue m artirizado, en la era d e m ili c trezicn tos tres añ os», lis decir, q u e s e da c o m o e m p e za d o en
(3 ) A Ttiiricfn(t>-cenU,fy
1256y term inado en 1265. Es p o r tanto, hasta ahora, el ún ico manuscrito d e la prim era é p o c a allon- manuscrlpt o f the Pnmera
PacM.1.
s í q u e ha llegad o a n osotros c on miniaturas historiadas, d e a llí su interés. (4) Recuérde»© ei £toro de
D e las 27 m iniaturas qu e ilustran el c ód ic e. 19 s on cuadros q u e m id en entre 65 y 70 m m d e tes Cruces. 120 * 175 mm: el
¿iftro ccmtfido.... 115 * 170.
alto; ocu pan , p o r tanto, to d o el an ch o d e una colu m n a. Las o ch o miniaturus restantes s on m ucho frente al formato o el *>Qun-
oo período coa o id a en tor
m á s peq u eña s: o cu pa n el c en tro d e cap itales corres p on d ien tes a títulos d e la Partida, y oscilan
no a veintitantos por cuaren
entre 31 a 48 m m , d e an ch o y 39 a 50 d e alto; d oc u m en ta lm e n te resultan m en os interesantes. ta y tanto» centlmctroi.
-2 5 -
LA ESPAÑA D a SIGLO XIII LEÍDA EN IMÁGENES
T IS
Qritish Muveurn Add.
20787. De tai otras
U Ü tt m r t m w t c ü fr a d u lta r
•a W .utuIm tcUi .-.nUM O^ru.-tA
;vr.' ■» (á ¿v& intel *iflÍ0»-iTda»«w *p nrn m w ni
• UotM4 w# vudDiMT-a) q m in ai a i w iu f c r d
. 1,1CIÓ 'o c a Cecr « m u a » i (puaU a» nte Uy
• •ni. rifo » me W jO m * * n n m b » U »
íteWn r ‘ « a # « t e a n b u n s imiLcpun OU f e
fk-IU/ 'm í * 1 * «w -t n r r h * p r m r fie n A '« ,|lx-U-,\.
. CA* j4 í » .Iirtiurna» n a c K u in
C Á N O N E S Y C U A D R A N T E SEÑERO
N icolás A n ton io oo> c on o c ió un gran códioe astron óm ico en
p o d e r d e Juan Lucas Cortés; d e ese cód ic e In d ica e l co n te
n ido . c o p ia fragm en tos, d ice q u e v a ilustrad o con figuras
técnicas a varios colo re s y transcribe el q u e llam a en inci-
plt «A q u í s e c o m ie n za e l lib ro d e los C á n o n es d e Albaten i
q u e m a n d o e s c r lv ir e l m u y n o b le re y d on A lo n s o a qu ien
LUOPOR
D ios d e v id a e salud p o r m u ch o tie m p o ». MUCHO
Bastante? anos m ás tarde. Eugenio d e Ochoa<zoi rese TEMPO
-27-
LA ESPAÑA DEL SIGLO XIIILEÍLW EN IMÁGENES
‘ L IB R O DE LO S JUEGOS*
Tras una segu n da cédula c o n m in a to ria d e Felipe II fechada en 30 d e ag osto d e 1591, lo s cap ella
nes d e la Capilla R eal d e G ranada h ub ieron d e e n v iar a FJ E scorial m e d io centenar d e m anu scri
tos en tre lo s cuales figuran varios olfon síes: lo s d o s t o m o » d e la C ró n ica G en eral cía), la ta bla d el
L a p id a rio 126) y el L ib r o d e los f u e g r » «r>.
Esos m anu scritos p arece q u e habían perm an ecid o en la cám ara real hasta la m u erte de Isa
bel la Católica
-28-
MANUSCRITOS ALTONSÍES
• C R Ó N IC A G E N E R A L *
FJ m a nu scrito d e la C ró n ica G en eral q u e h o y se tie n e p o r
v e rs ió n re g ia <32> s e c o n s e r v a e n d o s c ó d ic e s l a » . A m b o s
m anu scritos se gu ard aron e n la cám ara real hasta tie m p o
d e Isabel la C a tó lica S on dos m ás d e los q u e Felipe II m a n
d ó lle va r d e la C a pilla Real granadina a la b ib lio te c a escu-
'[i-***** ■' *
ria lem e; s on lo s n úm eros 16 y 46 d e ta relación escrita con «ti» <v#frtl».« diík. | i
jwfltfet» iffliM W * w*<i«rr«l I I l
in ou vo d el traslado 04». M ás d e 530 folios d e 30 x 40 cm , c a p V.tifo huí Ik?» J <í|«nn.i <4t|W •
» i i «icantrc .lili diíiiKlk' {
c o n s ó lo o c h o miniaturas, y estas miniaturas s on d e p e río
---- - . ' ¡ntnuHlM* lo* iiwiíu’ u onr.i. 7
d o s diversos y resp o n den a planes diversos tam bién. »..oi«uní i <
iM.ri a iM tfo i « * » Ctfjuniu 4 «w tifa' /
El to m o p rim ero os», con una caja total d e 290 x 416 iv cjiiu !'•«uu><ttm«i"i<"ra«n.-. v «mire*»
fK (e i.itfr M 'r «iM jKiir ovt>
nuil, com ien za c on una gran miniatura en que se representa M r in.ipqa« nA i jvW.u't d.« fallí r mu o i
al R ey c o n sus cola bora dores, en total casi 20 figuras. Está nía in « ¡ j * iiwnc «ftw t tmP.w$W na»i:p¿<
i ipuiiU'l ii rniiiotftjtfe ««I. Wfrt
m u y deteriorada, p e ro lo q u e qu ed a basta para reco n o cer ( i*mnul.M tro*«r.tit<nwr.i* « ín«r.f|
bajo la miniatura q u e h o y está e n el folio 23. Parece d esprenderse d e lo d ich o q u e los 22 folios an te
ceden tes q u e se encabezan con la miniatura d ei s iglo XIV son folio s q u e a fines del s iglo XVi no esta
ban en cuadern ad os c o m o hoy, p o r cu an to ios capellanes gra n ad ina s ten ían p o r e n c a b e za m ien
to d el c ó d ic c la miniatura q u e lle va e l texto d e Ram iro I y n o la otra, ju n to a la qu e se d ice q u e «...
e sco m len ca en d rey d on P e í ayo».
D e to d o lo expuesto pnrece probarse qu e en vid a d e A lfo n so X se c o m en zó la ilustración de
la Crónica pen san do en m in iar casi tod os los folios, c o m o se h izo en otros varios cód ices alfonsics.
Pero el plan se ab an d o n ó cuan d o n o ib an c sciito s más d e d ie z folios. A ñ os más tarde, S a n d io IV se
h izo representar c o m o continuador d e la crónica tod eado d e letrados y caballeros; y tal v e z la m in ia
tura q u e h o y figura al frente d d segu n do volu n ten d é l a C rón ica sea ya con tem p o rán ea d e Alfon so
XI, qu ien tam b ién am b ic io n ó proseguir la obra historial d e A lfo n so X. Si así fue. A lfon so XI ya n o se
h izo representar en tro colaboradores d e la I listona, sino gu ard ad o p o r h om bres d e armas.
• G E N E R A L E S T O R IA ’
S ó lo un c ó d ic e c o n m iniaturas se n o s ha con serva do d e la m ás a m b ic io sa obra d e A lfo n so . De él
nos « lio noticia el p a d re. AnSvalo i » , y tran scrib e la su scrip ción d e q u e lu e g o h n bla iem o s. Pero
c uan d o d pad re A rév alo escribía se creía p erd id o el cód ice. N o Se v u d v e a ten er n oticia d e 01 has-
la qu e en 1914 lo s é Pijoíin lo d escu bre en la B iblioteca Vaticana <-u». H o y tien e la signatura U tb i-
nas lat. 539. S on 277 folio s d e 40 x 45 m m con só lo d os escenas m iniadas, am bas en e l fo lio 2 v. En
la un a figura el Rey c on sus colaboradores y la otra ilustra e l capitulo « D e la nacencia e d e la crianza
d e N a bu co d on o sor», y representa al niñ o abandonado, re co gid o p o r d leproso, m ientras ía m adre
c on tem p la la escen a entre unas m atas d on d e ta m b ién se e sc o n d e u n caballo. I’ ijoan, en su estu
dio, d ic e v e r el b ú h o qu e según la leyen d a p ro tegió al n iñ o e n los p rim ero s m om en tos.
Am bas miniaturas estilísticam ente están em parentadas c on cód ices d e las Cantigas, d d ib u
jo d e l b o s q u e recu erda lo s árboles y lo s fon d o s sin c o lo r d e las C antigas, historiadas; igual cosa
p od e m o s d ec ir d e las orlas. 1.a miniatura qu e va sob re ésta, y q u e lepresunta al R ey y sus co la b o
radores. es p are cid ís im a a la m iniatura in icia l q u e en el c ó d ic e d e lo s m ú sicos represen ta igual
escena: los m ism o s fon d o s cuadriculados, la m ism a orn am en ta ción punteada d e los trajes; en el
escriba c on m e d ia m elen a, flequillo, barba rala y bigote, creería m o s re co n o ce r al m ism o escriba
q u e tam b ién a la Izquierd a nuestra ap arece en el fo lio 65 r d d L ib ro tle los Juegos c o p ia n d o el tra
ta do d e los dados.
A l final d el c ó d ic e , en una cartela orlada: «E s te lih ro fu e acab ad o en la era d e m il e trezien-
tos e d izo ch o años. En este año...», y tras d i o qu ed a u n esp acio e n b lanco, al p arecer d estin ad o a
com pleta r el c olo fó n . M ás abajo, y en un recu adro m en or, leem o s: «Y o M a n in P é re z d e M aqu ed a
escrtvano d e los libros d d m u y n o b le R ey d on A lffon sso escrivi este lib ro con otros m is escrivanos
qu e tenía p o r su m a n d ad o », o tro te s tim o n io m ás d e l trab ajo e n e qu ip o , y otra ad verten cia para
q u e n o caiga m o s en e l sim p lis m o d e c ree r q u e to d o e l c ó d ic e sea o b ra de un s o lo h o m b re. M ás
ad elante m ostraré c ó m o en la Ilum inación d e un a edición d e las C an tigra trabajaron m u ch os aití-
flees. En las d o s miniaturas d e este c ód ic e vatican o d eb iero n p o n e r sus m a n o s algun os de lo s qu e
colaboraron en las Cantigas historiadas y las d e los m úsicos pero h ay ta m b ién alg o d e dispar.
•L A P ID A R IO *
(39) San Isidoro Oíras. Míq-
ne, vol 8J, coi. 909. L o qu e resta d e la ed ic ió n regia se con serva rep a rtid o en d os c ód ic es d e la Bib lioteca de; F.1 E sco
(4 0) escuela Eipafiola i>?
rial, h.l. 15, y h.1.16. A juzgar p o r e l índice, sólo ha llegad o a nosotros una d écim a parte d el con ju nto
Arlo y Arqupolo^a, CUider-
nos óe Trabajo, II. 0& 45-50. plan eado. A u n asi s on 119 folio s d e texto y 14 folio s d e la tabla.
MANUSCRITOS ALFONSÍKS
L O S M A N U S C R IT O S D E L A S ‘C A N T I G A S ’
C Ó D IC E DE LO S M Ú S IC O S
B ib lio te c a d e E l E s c o ria l, h .1 .1
C ó d ice e n p ergam ino, d e 361 hojas d e 27,5 x 40,3 m m con 40 líneas d e texto p o r página. T ie n e 417
1471 C¿niit>is de Sanutena
Madrid, 1869. lomo I. p. VIII. cantigas, algunas repelid as. Es, p o r tanto, e l m ás c o m p le to d e lo s manuscritos.
MANUSCRITOS ALFONSÍES
Las miniaturas
Fu era d e la m in iatura q u e represen ta al R ey c o n sus cola b o ra d o re s eso» las otras cuaren ta re p re
sen ta n in v a ria b le m e n te m ú sic o »; d e a h í e l in te ré s q u e han d e s p e rta d o s ie m p re e n lo s m u si
cólo go s . P. Ped rell, e n su O rg a n o g ra fía m u s ica l a n tig u a a p a ñ ó la <s», e stu d ió lo s d iversos tip os
d e in stru m en to s e n e llas figu ra dos. Julián Ribera, en su e stu d io so b re L a m ú sica d e la s C a u ri-
gn:r<«a», re p ro d u c e y c o m e n ta esas m in iaturas. H ig in io A n g lé s e stu d ia ta m b ié n esas c u aren ta
re p res en ta c io n e s d e m ú sico s i53t y lle g a a la c o n c lu s ió n d e q u e e l d ib u jan te, c u a n d o p in tab a
e s te o aq u el in stru m en ta , n o s e gu iab a p o r e l c ará cter m u sical d e la c a n tiga a q u e a c o m p a ñ a
ba. P ero esas m in iaturas, au n qu e n o sirve n para im a gin ar el tip o d e c on ju n to s in stru m en ta les
c o n q u e esa s can tiga s fu ero n e jecu tad as en p articu lar, s irve n d e a m p lio y g e n é ric o re p e rto r io
oí g¿i n «g r á fic o (54).
Sin aten der a su tem a musical ni a la indum entaria d e sus figuras, estilísticamente esas m in ia
turas son, entre las alfonsíes, las m ás afines a la escuela francesa con tem p orán ea. A sí p o r ejem plo,
la Biblia d e Jean d e P ap eleo <ssi, todavía e n 1317, e n sus 176 m iniaturas ofrec e fon d o s y orlas de
técnica id én tica a la » d e n uestro» m úsicos; h a cam b ia d o algo la m o d a d d traje, sin em ba rgo, atln
s e re co n o ce una m ism a escuela.
An glés v e em parentadas estas miniaturas con las d el cód ice regio d el L ib i o d e los Juegos i5*>.
p ero fu era d e la s em ejan za p ro p ia d e la ép o c a, tierra y escritorio, técnica y estilística m en te cro o (48) l.i m ixicj cto ¿ic Canli-
QJ5_ II. p. 53.
q u e las m iniaturas d e lo s m ú sicos y las d e lo s ju egos son obra d e autores diversos. El m iniaturista (49) roto 361.
d e lo s ju egos es té cn icam en te m ás flo jo q u e e l d e lo s m úsicos, au n qu e tien e m ás a tre vim ie n to y (30) véase pp. 43-43.
(51) &u-ctíaru, 1901.
d es en fad o tem ático, estilístico y colorista y sea acaso d e é p o c a posterior. (52) Madrti. 1922 pp. '47 >■«
(53) l.i m hka de tes Carip-
T a l v e z en tre las cuaren ta m iniaturas d e lo s m ú sicos p uedan señ alarse variantes, y pu ede
03s.v II, Segunda Pa'te, Bar
s er que u n o d e los m aestros d e Cara» y m a n o s d e este c ó d ic e sea tamlrién un o d e los q u e trabaja celona ¡958, pp. 454 y ss,
(54) víase más «Jetante pn
ro n en los otro s c ód ices historiados d e las Cantigas y d e alguna miniatura d e la General Entorta <57).
Perú en estas cuestiones n o d eb em os dejarnos lleva r d e un c ó m o d o sim plism o. El escritorio a lfo n (5 5) Eiülwteca del Arjiwi.il
5059.
sí estuvo form ad o p o r m ucha gente, la ilustración de c ód ices tan abundantes d e miniatura no pudo (56) La inúsica de t o Canfr
s er ejecutada p o r un s o lo artista; m ás ad elan te v ere m o s c óm o, in clu so e n cad a p eq u eñ a m iniatu <}.k , II Sarcctcna. 1943, p. 33.
(5 7) El Escorial T-l-1. y Flo
ra, trabajan varias m anos. rencio. a N. Ns.B.R.20.
-3 3-
LA ESPAÑA D a SIGLO XIU LEÍ11A EN IMÁGENES
C Ó D IC E DE L A S H IS T O R IA S
lis. sin duda, e l m ás ricu cód ic e d e to d o s lo s alfonsíes. Él s o lo p u e d e valor¡za r un escritorio y una
é poca. T a n am biciosa fue su con cep ción q u e el Key m u rió sin v erlo ucabado y después fa ltó c a p a
cidad para llevarlo a fin. H o y eslíí repartido e n ire las Bibliotecas d e El Escorial y Florencia.
(58) P. Burrác<Slcmoiu p&a En la parte baja d e la prim era página d e cada Cantiga se d estinó un esp acio para escribir un
A» itá) dei Rey Don Fermndo sucinto relato e n prosa castcllanu d e lo q u e el texto m usical ga llego canta p o r extenso. C o m o tan
>K saríe Lp. ?; y Amador de
los Ríos, Msforíi? ente» de a tos otros am biciosos proyectos, sólo se realizó en m u y pequwfka parte. Chocantem ente, estos peque -
UerjvV.? eípa-íata. III, p. 503.
(59) ¿ j riiáíka de las Cmth ños relatos e n prosa castellana h an sido casi ig n o ra d o s
caí. II. p. 29. Casi todas las páginas d e miniatura van d ivid ida s en seis cuadros, c o n un tam añ o d e esce
(6 0) Guerrero Lovilk), L*$
CsntiQSS, estrtio ároveoMci- na q u e tie n e a p ro x im a d a m e n te u n os d ie z c en tím etro s d e lad o. Ú n ic a m e n te la ilu stración a la
co, p. 20. can tiga p rim era d iv id e la págin a e n o d i o recuadros. T o d o s es io s recu adros van en m arcad os p or
(61) u música flp / « Caníi-
0 « II. D. 20. una orla.
MANUSCRITOS AUONSifcS
la s Cantigas d ecenales, dad o su carácter lírico d e loor, n o se prestan a una ilum inación his
torial; g e n era lm en te en ellas se h ace figurar al Rey. D e estas cantigas d ecen ales falta la ilustración
corresp on d ien te a las n ú m ero 40 y 150.
L is cantigas c u yo n ú m e ro d e o rd en term in a e n cin co llevan d o b le págin a d e m iniatura, es
decir, d o c e cuadros: ex cepcio n a lm cn te la 1'15 só lo tien e seis cuadros.
Las figuras h um anas represen tadas en estos cuadritos tien en una altura ap ro x im ad a d e 55
m m . altura q u e con servan c on ligeras variacion es aú n c u a n d o c a m b ie e l n u e stro q u e las trazó.
tod os lo s detalles la letra, ad orn os y miniaturas se v e q u e este c ó d ic e es d e los perten ecien tes a la
cám ara real« d e A lfo n so «7 ».
P ero n o sólo p od em o s afirm ar q u e el c ód ic e Ploren t ¡n o salió d el escritorio real, s in o qu e este
c ód ic e es e l segu n d o volu m e n e n q u e se c on tinu ab a la ed ic ió n regia historiad a d e que es prim er
v olu m e n el escurialense T .I . l .
Las m edid as d e las cajas d e la escritura s on idénticas en a m b o s c ód ices (335 x 217 m nt), los
dos llevan idén tico nú m ero d o lincas p o r página (44). e l picado gu ía para el pautado está h ech o en
las m ism as tablas d e clavos. L a ún ica diferen cia está en q u e d manuscrito floren tin o ha sitio recor
tado m o d era da m en te d e m árgenes altos y bajos, q u ed an d o redu cid o a 450 m m , m ien tras e l v o lu
m en d e El Escorial tien e aún 490 m m . A cansa d e este corte faltan e n el c ód ic e floren tin o los nu m e
(67) <EI códice rforentno...» rales ro m a n o s q u e habían d e ir escritos en lo alto d e cada cantiga. Las historias m iniadas o cu pa n
p.M4. la m ism a caja (335 x 230 m m ), van encuadradas en e l m is m o sistem a d e orlas q u e d ivid en la p á gi
(68) 8fa*ot«« rtspflna Vecus.
fAidlid, 1788, tomo B, p 80. na e n seis cuadros. Las miniaturas d ecen a les in clu yen en am bos la figura d el Rey. la s miniaturas
(69) Arulcs edesiásticos y
secutares efe SeviOa, MxJnd. corresp on d ien tes a cantigas d e ord inal ucabado e n d n c o ocu pan d ob le págin a e n los d o s códices.
1677. p. 36. El c ó d ic e Floren tin o se c on c ib ió c o m o un volu m e n d iferenciad o; su p rim era págin a, e n c a
(70) drwíes «Mestísfww..
DP. 36,43.109.116, lll-EL b ezad a c on un a m iniatura a d ob le ancho, p o n e d e m a n ifie sto q u e con esa cantiga 246 se Iniciaba
(71) MeowA3s históricas <Jtf e l cód ice, ad o ptan d o una c om p o s ició n d e págin a sim ilar a aq u ella c o n q u e comen7X> el volu m en
fíiy dm AVor&Qw a i : 1777.
R*s>VU.p.458. p rim e ro escurialense.
(72) «Noticias díidjs a A.G. El c ód ic e Escurialense con tien e hoy21 2 cunligus, el c ód ice floren tin o tuvo m ás de 200 según
Solallnde por P\o Rajtv», on
Revhlo üí<Flotogfy Cspafítía te s tim o n io d e N ic o lá s A m o n io ; h o y só lo con serva m e m o ria d e 113, p e io en n in gun a d e ellas se
1918, p. W9.
(73) Cantigas etc Sania Maria, repite otra d d v olu m e n escurialense, c in clu so en el c ód ic e floren tin o figuran dos cantigas d e s c o
tomo l.pp. 52-53. n ocidas d e to d o s los d em á s códices.
(74) <0 «Wfce fortníino efes
Canteas do Rey Alfonsc o En fin, el c ó d ic e d e Florencia e s con tinu ación d d escurialen se T . I . l. A m b o s fueron p la n ea
Sabio», «o Revista ¡ir Lengua d o s c on ju n tam en te y form an la m ás am bicio sa e d ic ió n d e las C an tiga s c o n c e b id a e n tie m p o d e
Portuguesa. Rio cíe Janeiro,
1922. p. 22 v ss. A lfon so, p o r e s o m is m o v in o a qu ed ar inconclusa a la m u erte d e l Rey.
MANUSCRITOS ALFONSÍES
Elaboración de las
miniaturas rn el códice
florentina En las dos
primeras imágenes se
pueden apreciar las
lineas divisorias d e leu
cuadros e duminaáón
de las orlos sin dibujar
aúnen los cuadrllos
erntíemáticos.
T raza de arquitectura
(Cantiga 319). En la
tercera imagen, los
fustes de las columnas
no se pisan a tinta
pero es la etapa en que
se doran los dlbu|as de
las telas.
Dibujo preliminar
(Cantiga 319). En la
cuarta imagen se
observa cómo el
maestro deja (razada a
ü o u la escena que irán
coloreando sus
H is to ria d e la s v ic is itu d e s d el c ó d ic e F lo r e n tin a Nicolás A n ton io n os cuenta c ó m o p oc o s años ayudante^ para él sóto
quedará el acabado de
n rites d e cuan d o él escribe, había estad o en |>oder d el b ib lió filo A lfon so d e S iliceo un c ó d ic e d e las
caras y manos.
Cantigas c on páginas escritas y páginas historiadas. Kn 167-1 el m anuscrito se encon traba en p od er
Sólo faltón corac y
de Juan laicas Cortés, a m igo sevillan o d e N ico lás A n to n io qu e p o r e n to n ces ya residía e n M adrid
manos (Cantiga 206),
(M i. N ic o lá s A n to n io n o s d ic e q u e e l c ó d ic e c o n ten ía m ás d e 200 cantigas, la m a y o r p arte d e las taita también la
cu ales ten ían p o r te m a su cesos c o n tem p o rá n e o s al rey A lfo n so , scgiin su ced e e n e l c ó d ic e F lo vegetación del jarán al
píe de la escena (cuarta
ren tin o y n o en e l Hscurialense.
imagen).
En 1677 D ie go O rtiz d e Zú ñiga <6«> m a n ejó el e jem p la r d e L u c a s Cortés, q u e e stim a c o m o
g e m e lo al ejem p lar d e El Escorial; d el c ó d ic e C ortesian o cop ia O rtiz d e Xüftiga las Cantigas n ú m e
ros 221,236,257,292,323,324 (7o>, Cantigas todas q u e n o figu ia n en el volu m en d e lil Escorial T J . 1,
m ientras q u e todas están en el cód ice Florentino.
El M arq u és d e M o n d é ja r (m . 1701) nos vu e lve a d ar n o ticia d e l c ó d ic e d e las (A n tig á s que
en M adrid seguía en p od er d e Lucas Cortés, e l cual m u rió p or aquel entonces <7u. Lo d escribe c om o
un m a nu scrito e n e l q u e fren te a la págin a d e l tex to va un a págin a c o n m in iaturas q u e ilustran
cada m ila g r o D e esas Cantigas c op ia c o m o e|em plo p a ite d e la 324, q u e está en e l cód ic e d e Flo
ren cia y n o en el Fscurialense T.I. I
M u e rto C ortés, n o v o lv e m o s a te n er n o tic ia s ex p líc ita s d e e se c ó d ic e hasta q u e e n 1887
M e né nd e z P ela yo lo id en tific ó e n la Bib lioteca M aglla b e cd iian a . Ese c ó d ic e floren tin o sabem os
h o y qu e en 1771 estaba ya en la B iblioteca Palatina d e Floren cia y q u e p o r esos años, c o m o d o n a
c ió n ducal, pasó a la B ib lio te ca d e A n to n io M a glia b c cc h i, c o le c c ió n q u e u n id a p o s te rio rm e n te
(18436) al fon d o general de la Palatina Céntrale, vin o a form ar a partir d e 1085 la B iblioteca N a zio -
n ale C én trale d e F lo re n c ia a a .
C u a n d o E m ilio T e z a h izo e l p rim e r e stu d io d e l c ó d ic e F lo re n tin o , n o lo id e n tific ó con el
c ó d ic e Cortesiano qu e creía perd id o <n>. A ñ o s m ás tarde. N e lla Alta cr*» sosp ech ó q u e e l c ód ic e Flo
ren tin o d e las Cantigas fuese e l m isin o q u e estuvo en p o d e r d e Juan Lucas Cortés.
.37-
L A ESPAÑA DEL SIGLO XIII LEÍDA EN IMÁGENES
lo sé G uerrero L o villo <75), p artien d o d d d ato cierto d e q u e m u chos d e los libros de la Bib lio
teca Palatina d e Florencia p ro ce d ía n d e l-orena. lle gó a pen sar q u e tal v e z e l códice Florentino saltó
d e España p o r d on a ció n d el p ro p io A lfo n so X. P ero c o m o h em os visto, es e vid en te qu e e n los ú lti
m o s años d el siglo x v ii el cód ic e aú n estaba e n M adrid.
En resumen: los códices historiados d e R Escorial y de Florencia son el primero y segundo tomos
d e una m agna edición regia d e la* Cantigas que n o llegó a acabarse. El c ód ic e Florentino fue concebí,
d o en su com posición c o m o segu n do volum en d e la obra. Q ueda p robado qu e am bos códices siguie
ron un m ism o plan en cuanto a dim ensiones y distribución d e páginas dobles de miniatura.
P or otra parte, qu ed a d e m anifiesto q u e el c ód ic e h o y en Florencia e s e l q u e estuvo antes en
p o d e r d e Juan Lucas C o i tés, q u e lo ad qu irió e n S evilla d e m a n o s d e A lfo n so d e Siliceo; p res u m i
b le m e n te p ro c e d e d e la Catedral sevillana, d o n d e iria a parar segú n volu n tad testam en tarla d el
re y A lfon so. D e a llí p ro ce d e tam b ién e l c ó d ic e E scu ria len seT .I.L
L a s m in ia tu ra s h isto riad as
Los d os cód ices d e las Cantigas a qu e v en g o alu dien do conservan en con ju nto m ás d e 2.800 e sc e
nas m in iad as. P o r e s o sólo, serían p iez a e x cep cio n a lísim a d e Europa. P ero esos m iles d e m in ia
tu ras nos sirve n ad e m ás pa ra fo rm a rn o s clara id e a d e c ó m o fu n cio n a b a un a gra n esc u e la d e
m in iatu ristas y en q u é form a se rea liz a b a el trab ajo, p o rq u e , c o m o ya h e d ich o , e l c ó d ic e f l o
ren tin o q u e d ó in acab ad o, y c o m o qu iera q u e d trabajo se su spen dió en plen a elab oración , g ra
d a s a e llo nos e s p o s ib le d o c u m en ta r la m a nera en q u e d c ó d ic e s e estab a m in ian d o. Segú n d
estad o m ás o m e n os a v a n z a d o en q u e qu ed a ron ab a n d o n a d a s las págin as, p o d e m o s s u p on e r
q u e e n e l e sc rito rio real se trab ajó la m in iatu ra d e este m o d o:
P rim e ro : 1.a h oja d e p erg am in o era picada en la tabla d e clavos qu e, con sus marcas, daba la p au
ta para trazar el en reja d o « le líneas q u e d ivid ía en seis cuadras la página. I a s líneas se h acían con
tinta q u e d eja b a delim itad as las bandas qu e h ab ían de ser deco rad as c o n rosetas y escudos, así
c o m o las cab eceras corres p on d ien tes a cad a escen a, d en tro d e las á ta le s iría la en u n cia ció n en
p rosa d e lo qu e en la m iniatura s e representa (76).
Sequndo: A yu d an tes m u y secu n d arios trazaban e l d ib u jo d ec o ra tivo , lle n a n d o las ban das qu e
rod ea n la p ágin a y aq u ella q u e la d iv id e en dos colu m n as. Q u e d an en b la n co d o c e cuad ritos en
las in te rs ec cio n e s d e las b an da s d ivis o rias i77> q u e m ás ta rd e s e llenan c o n d ec o ra c ió n e m b le
m ática, las más v e c es castillos y leones.
Tere oro: 1-1 m aestro replan teaba la escen a c on láp iz d e p lom o. D e esta etapa capital qu ed an algu
n os testim o n io s, casi siem p re d ifíc iles d e v e r y aú n m ás d ifíc ile s d e reprod u cir, p u es e l tie m p o
ha h e d i ó d esap arecer casi p o r c o m p le to lo s trazos: sin e m b a rgo , e n la C antiga 319 «78» h allam os
una re liq u ia p rec io sa ; e l p lo m o casi se ha id o, p e r o e l p e r g a m in o c o n s erva traza d e la h u ella
reh u n did a qu e, con ayuda d e una lu z rasante, h e p o d id o reprod u cir. A llí v e m o s c ó m o s e e n c a
jab a la escen a, c ó m o sob re un e s b o z o s e v a p e rfila n d o la figura, c ó m o se van co m p le ta n d o lo s
p ein ados, lo s trajes, etc . La figura q u e yace en el lech o fue e sb o za d a c o m o un d esn u d o; después,
<75) Miniatura gótica caste-
el láp iz la fue vistien d o, lil h o m b re q u e d e p ie se en fren ta con la figura yacen te, p rim e ro tu vo p o r
AUr«,Macttd.í956.p.l7
(76) Véase como ejemplo -s cora un óva lo ; lu ego se le añ adieron p recision es al c o n to r n o y s e le dib u jó d top ete.
ctotto piqina paulada on qu»
se id a dibular la Ilustración C u a r t o : En la m is m a m in ia tu ra a n te rio r s e v e c ó m o , re s p e ta n d o e l c a m p o e n q u e se d e s e n
a la Cántica 335. v u e lv e n las Figuras, se e m p ie za n a d ib u jar a tin ta to d o s lo s e le m e n to s a r q u ite c tó n ic o s p e rifé
(77) Véanse como ejemplo
ia» Cantigas 224.232.240. ricos; sin e m b a rg o , lo s fustes d e las colu m n as q u ed a n s in e n tin tar en esp era d e q u e las figuras
265,292. etc. se p in ten . En esta e ta p a p a re ce q u e es c u a n d o s e d a b a e l oro . L a C a n tiga 319 a n tes alu d id a n o
(78) Folio 76 v del códice de
Florencia. tie n e acab ad a d e e n tin tar la arqu itectu ra d e to d o s los recu ad ros (ta l v e z lo s recu ad ros c y f lie -
MANUSCRITOS ALFONSÍES
-3 9 -
LA ESPAÑA n a . SK3I.O XIII LEÍDA EN IMAüFNES
U n malísimo continuador
En miniaturas qu e el m aestro cal tr á fic o am es aludklo siguió
d ejando inacabadas, en t e can ligas historiadas puso sus des
dichadas m anos un h o m bre q u e n o tenía con d icion es para
tal em presa tro. En ocasion es, «a te mal m iniaturista dibujó
todas las cabezas q u e habían q u ed a d o e n b lan co e n la can
tiga (82) y en algun os casos p ro y e c tó y e jec u tó una cantiga
entera «o j; a veces n o pudo sino dibujar en tim a (84>. Se carac
teriza p o i una falla d e d om inio del trazo, q u e además es giue-
so e irregulannente catgado d e tima; en la com posición gene
ral es chocante la falta de verticalidad qu e se acusa en las lín e
as arquitectónicas qu e d eb ían ser aplom adas: los muros, las
colu m n as c aen h acia la izquierd a. En cu an to al c olo r, este
dibujante tenia una paleta azulada m u y distinta a la d e todos
sus antecesores. Es curioso notar qu e las láminas cuya m inia
tura pretendió haccr desde el principio son precisamente dos
relacionadas con F e m a n d o III y la Reina.
C o n este in alfsim o m in iaturista p u e d e estar e m p a
Un malísimo ren tado e l q u e trazó las tíos miniaturas historiadas del c ó d ic e d e lW ora iss» cuya letra y m ayúscu
continuador (CantiQa los p aroccn sor nacidas en el escritorio a lfo n sí (ooi.
256). OefidicíKXto hasta
en el desplome de ¡a En el c ód ic e del Lapidario, q u e se fecha en 1279, sucedió lo m ism o. Algunas miniaturas q u e
íirqiiileciura; curioso «rt d aro n Inacabadas y un bárbaro dibu|ante in ten tó tie m p o despu és e l com pletarlas.
tocado de los moros.
-•W-
MANUSCRITOS ALFUNSÍES
LOS M A E S T R O S D E L E S C R IT O R IO A L F O N S Í
S eparados los d o s tardíos con tinu ad ores d el c ó d ic e h isto riad o d e las Cantigas, n os q u ed a p o r ver
si es posib le distinguir estilos d i v e r a » entre la m asa g en era l d e las miniaturas q u e qu ed aron total
m e n te acabadas en vida d e A lfon so y q u e con stituyen e l núcleo principal.
Si c om p a ram o s la miniatura de la C antiga 1 y la d e un a d e las q u e rebasan la cen ten a, nos
encon trarem os c o n q u e saltan a la vista diferencias notables. I a C antiga prim era va h istoriada en
un a págin a q u e se d iv id e en o ch o escenas, las otras van cuadriculadas en seis. En la p rim era, las
figuras son más esbeltas y los trazos más sutiles, e l c o lo r m ás suave y m ás m a tiza do . In d u d ab le
m ente. unas y otras miniaturas son d e m a n o distinta.
1.a diferencia en la p ro po rció n d e la figu ra hum ana p u e d e servirnos p ara testim on iar cam
bios en e l estilo d e l m aestro m iniaturista. A te n d ie n d o a esc s o lo aspecto, p o d e m o s ver q u e, aun
cu an d o la altura real d e to d as la figuras s e m a n tien e sen s ib le m e n te igual a lo la rgo d e las 2 .8 0 0
e scen as (u n o s 55 m m ). p arece c o m o si en ellas el ta m añ o d e la ca b ez a fuese au m e n tan d o desde
las prim eras miniaturas a las últimas. A sí p o r ejem p lo, las cabezas en las prim eras páginas del c ód i
c e cscurialense s on m u ch o m en ores q u e en las últim as del m is m o cód ice; esta particularidad da
una m anifiesta e sb eltez a esas prim eras figuras, m ien tras en las cantigas floren tin as el tip o hum a
n o resulta In d u d ab lem en te m ás achaparrado.
Para p o n e r esta particu laridad b ie n d e m a n ifie sto, he recu rrid o a l a rtificio d e re p rod u c ir
varias figuras igu alan d o en tam añ o la altura d e m is cabecaS. C o n e llo p od e m o s fo rm a r un a serie
en qu e e l can o n d e la p ro p o rc ió n hum an a d e lo sd lv ere o s m aestros resalta c on eviden cia.
Las p rim e ra s m in iatu ra s, d e figu ra s m ás esb elta s , d e caras m á s estrec h a s , c o n m a y o r
ab u n d an cia d e b arb as y c o n un afán d e v arie d a d e n la fiso n o m ía d e las diversas figuras, tien en
un s e n tid o m ás p ic tó r ic o d el c o lo r, q u e se a p lic a c o n m e n o s e m p a ste. Este tip o n o sob repa sa
las p rim eras v e in te cantigas. M ien tra s d u ró la e je c u c ió n d e esas m in iatu ra s in iciales, se c a m
b ió d e c rite rio e n varias cosas. Así. p o r e je m p lo , e l sistem a d e lo s o c h o cu ad ro s en q u e se d iv i
d e la p rim era págin a se a b a n d o n ó p a ra d eja r p a s o al tip o d e págin a d ivid id a ya s iem p re en seis
escen as; ta m b ién s e a b an d o n a ro n e n e se p rim e r p e río d o form as d e d e c o ra r las o rlas c o n más
ab u n d a n te em b le m á tic a : en las o rla s d e las C a n tiga s 4 y 13 a p a r e c e n ág u ilas q u e n u n c a más
ap arecerán , d es p u és ya s ó lo se pintarán c a stillo s y leon es; las orlas d e las C a ntigas 1 ,3 .4 .8 , 9
y 15 lleva n escud os n o s ó lo e n la in te rs ec ció n d e unas bandas c o n otras s in o en m e d io d e cada
cu ad ro, es d ecir, q u e van 21 e sc u d o s (87) e n v e z d e lo s 12 q u e será lo ge n era l. Las C a ntigas 2,6 .
10, I I y 12, a m ás d e e so s 21 escu d o s e n las orlas, lleva n un o e n m e d io d é c a d a leyen d a, to ta li
z a n d o así 27.
V em os, p o r tanto, q u e e n la d istrib u ció n d e seis u o c h o cuadros, en la d ec o ra c ió n e m b le
m ática c o n 12.21 y 2 7 escudos, hubo c a m b io d e plan, pero vem o s tam b ién q u e este p rim er m aes
tro d ejó ya estab lecido el tipo d e págin a m in iad a q u e se m anten d rá hasta el final.
Los siguientes m aestros q u e dirigieron el trabajo d e miniatura con tinu aron bastante d e cer
(87) En id prfm«r& por tenei
ca la pauta d el prim ero. Sin em ba rgo, en tre las Cantigas 18 y 22 se v e ap arecer un n u e vo m aestro, <xhc cuadros. 27.
'41 •
LA ESPAÑA DELSICLO XIII LEÍDA EN IMÁGENES
tam b ién d e gran calidad. Sus figuras. 3 un q u e esbeltas, n o alcan zan ya las o ch o cabezas; adem ás
sus caras son más redondas, e m p le a colo res m ás en teros y un m a yo r em paste.
A l lle ga r a la C a n tiga 148 n o ta m o s o tra v e z q u e a lg o h a c a m b ia d o . I>as figuras s o n in ás
rech on ch as, el c o lo rid o m e n os pictórico , más p la n o ; h ay m e n os in ten ció n d e dife re n c ia r unas
c a b ez a s d e otras. En las can tigas d e l tercer y cuarto cen te n ar tas figuras ap en a s llegan a las seis
c ab ezas d e alto.
-42
MANUSCRITOS ALFONSÍES
alfonsíes. El estilo
entonces a todo d
occidente europeo,
acompaña a «Aídlt.
figuras q u e llenan e l cuadro, el cobijar las figuras bajo cortinas qu e se abren enroscán dose a c olu m
nas, e l figurar lám paras de cristal pen d ien tes e n los in tercolu m n ios, etc.
Varias d e las peculiaridades Ins en cu en tro en los m anuscritos d el R ein o fran co d e Jerusalén
( * » . Así, p o r ejem p lo , en la H istoria U n iversa l q u e s e m in ió e n e l escrito rio de A e re hacia 12fití<97),
o m ás e v id e n te m e n te en la B ib lia d e l A rsen a l «e> , Ilu m in ad a ta m b ién en A c re hacia 1250-1254,
p o d e m o s v e r a llí c ó m o la orga nización d e !a págin a se desarrolla en seis cuadros, llenos to d o s p o r
(86) «'startooiífca de tí life-
In co m p o s ició n historiada: gru po s d e cab alleros m on ta dos, c iu d ad es m urados, in teriores arqu i r j í m Eipofloti, III. p. 503
(89) Gmttjai de Sania
tectón icos, cam pam en tos... « i
U43.
Ante esas y otras sim ilitu des s e m e ocu rre pen sar qu e las m iniaturas historiadas alfonsíes y (9 0) Manusmfí fl'Espagne
rcmarca&n par l&jr pinta
las d el R ein o Franco d e leru s a lé n p u e d e n c o in c id ir en algunas cosas p o r h ab er re cib id o am bas res..^ Pan's. 1093
in flu jo d e la miniatura islám ica (91) Histoire de l'art de A.
MKhei. temo m.(X 744.
P or lo dem á s, la d istrib u ció n e n págin a d e las m in ia tu ra » h isto riad as alfon síes es, al fin y (92) fiy'Ástú de fiMcofatsw
M a . V. p. 146.
al cab o, b astan te natural: así la e n c o n tra m o s, p o r e je m p lo , e n e l L e g e n d a rio d e las d o m in ic a s
(93) « o códke fforentiro d*s
d e R atisb on a oooi, y au n e n el c a m p o extralib rcaco p o d ría m o s reco rd ar lo s d íp tic o s h isto riad o s Caitigas». (k 24.
(94) Las Cartíjas, pp. 43-4'!.
d e m a rfil o o ». (95) ¿as carti&rs, pp. 22-23.
(96) Hugo Buchthal, AAVli-Jfu-
repoinliog rh lh*L*ltn Ktnj-
Ic o n o g r a fía m u su lm an a dom of Jerosalem, Oxford,
*957.
Para p o d e r segu ir ad e la n te en esta e xp o sició n , h em os d e desech ar antes un p reju icio m u y h o n
(97) loncres. BriitsnMuseum,
d a m e n te e n ra iza d o acerca d el an tiicon ism o islám ico. Add. 15268.
(98) París. B bt«eca de r Ar
M o d e rn a m e n te Bislu Fárés <rozi a firm a q u e al m e n o s e n España, E g ip to y S iria h u b o un
senal, 5271.
am p lio g ru p o d e te ó lo g o s m u su lm an es q u e d e fe n d ie r o n la licitu d d e la re p resen tación d e seres (99) Ver foto 252.
(tOO) Hoy en <•! K«.n> toue-
an im ados, basándose en qu e la recelosa repu lsión de M ah om a ib a encam inada a c om b a tir la id o ^edeOntord.
latría en la « é p o c a d e la ign o ran c ia-, p ero q u e ya n o ten ia ra zó n d e ser e n un á m b ito e n q u e el (10t) Guerrero Lovllto. Ji. Lis
Cantigas, p. 22.
m o n o te ísm o p rev a le d *es tricta m e n te . Esta postura, ju n to c on la IconofU la d e m u ch os prín cip es (102) PbiiOSOphto et inris-
p i’xtenceNiUitrée por te ára
y la estim ación d e los m ás cultos por las estatuas, pinturas y m osaicas cristianos, n o p od ía m en os
bes tiqwfeXc (tos Imágenes,
d e triunfar en buena parte fren te a la intransigencia rigorista. Darcwo. 1957.». ‘07109.
•4J
LA ESPAÑA DEL SIGLO Xlll LEÍDA EN IMÁGENES
•44-
MANUSCRITOS AU ONSÍES
Macamit de Harlrl
(Dibtbteca Nacional
París, árabe. S848, lolio
19)
Cantiga (185-1)
Ccmposxiones en todo
similares de una
miniatura de Baodad y
una alfonsi. lineas
divergentes de
estandartes y afiafiles.
enseñas ten deas
centrando a
composición, bardas de
caberas de guerreros y
cabanas.
Pon » cata con v icc ió n a q u e llegam o s n o p arece fácil d e probar. T an gra n de e s e l nú m ero de
m anuscritos perdidas, qu e de algunas obras m anejadas en las escuelas aHónsies n o qu ed a rastro.
En lo re fe re n te a obras m im adas se s u m a a la natural p érd id a, q u e e l tie m p o trae, la d e s
trucción sistem ática sufrida por las b iblio tecas islám icas en las rrp e lk lo s perio d o s d e fan atism o
ic onoclasta.
Pues b ien , a pesar d e tod as esas adversid ad es, aú n p o d e m o s e n c o n tra r te s tim o n io s u fi
cien te m e n te p ro b a to rio d e q u e los m iniaturistas alfon síes tu vieron an te sus o jo s c ód ic es islám i
cos ilustrados cuyas com p o s icio n es trascen dieron a la m iniatura d e las (xtntigas.
-45
LA ESPAÑA UELSIGLO XIII LEÍDA EN IMÁGENES
•46-
MANUSCRITOS ALFONSÍES
• *17 •
LA ESPAÑA DEL SIGLO XIII LEÍDA EN IMÁGENES
N a d a d e esta p u e d e sorpren dern os. Entre las c ód ic es d e la b ib lio te c a alfon sí n a pud ieron
faltar lo s stauficos, y si e l in flu jo alfon sí alcan zó a lo s c ód ic es d e los M in n e sá n g er d e las escuelas
d e C on stanza y otras, n o p u d o d eja r d e existir la con tracorriente d ebida.
lo s m úsicos, p arece fácil suponer q u e e se M artín P ére z fuese uno de lo s m aestros q u e trabajaron
e n otras obras d e la e sc u d a alfonsí.
A lo s n o m b res an terio res aú n p o d ría m o s añ a dir el d e Johan Pérez, p in to r d el Rey, q u e en
s ep tiem b re dn 1261 vivía delante d e la Catedral sevillana om» . y P ed ro d e P am p lo n a qu e «escrib ió
y p intó para u so d el rey d on A lfo n so el Sabio la Biblia en d os to m o s y en vitela fina q u e existe c o n
o u o s p recio so s cód ices e n la b ib lio te c a d e la Catedral d e Sevilla... e n la ültlnia h oja d e l segu n do
to m o h ay esta inscripción : l lic liber expletus est: sit p e r saecula laetus Scrlptor. G rata dies sit sibi.
Sitq u e q u ies S criptor lau dator scripto. P etm sq u e v oc a tu r P am p ilonen sis. FJ lau ssit. H o n o r q u e
D e io » ).
Según D o m ín g u e z B ord ona (O © es la Biblia legad a p o r A lfo n so X a su h ijo S an cho IV y p or
éste a la Catedral d e Sevilla, pero q u e h o y se halla en la B iblioteca C olom b ina .
A s i que en toral c o n o c em o s siete nom bres d e lo s qu e e n el escrito rio a lfo n sí trabajaron en
la c on fec c ión d e los c ód ices regios:
C in c o d e esos nom h res son castiza m en te hispanos. C u atro d e éstos son lo s q u e testifican
m ás exp lícitam en te h a b er irabajudo en cód ic es alfonsíes. I). Andrés p u e d e ser ta m b ién español,
m ien tras B o n am ic e s n o m b re p ro ven zal, o a l m e n o s catalán, m u y usado en tre juglares. Junto a
ello s p o d ría m o s ta m b ién in clu ir algu n o s d e lo s m u ch os escrib an o s q u e figuran e n la c o le c ció n
diplom á tica d e A lfo n so X, v arios d e lo s cuales in du da blem en te trabajarían e n los c ó d ic e *
P o r m o tiv o s q u e a q u í se aluden d e b e m o s p en s ar q u e en tre lo s m iniaturistas alfo n síe s n o
d eb ió h ab er clérigos.
•49
SI
La vida de Alfonso
-5 1 -
L A ESPAÑA UfcL SKJIA) Xlll LEÍDA EN IMÁGENES
•52-
LA VIDA DE ALFONSO
-53-
LA ESPAÑA DEL SIGLO Xlll LEÍDA EN IMÁGENES
La corona de los
cam afeos (Catedral do
To Ik I o ). Es la corona
con que fue enterrado
Sancho IV. Ocho placa» En el m a n to c o n que A lfo n so está sepultado en Sevilla, un águila b orda da en lo alto ro in p c
con charnetas; sobte
la o rga n izació n g en era l d e lo s círculos; en la C antiga 90 A lfo n so lleva una capa cuajada d e círcu
cuatro d e eflas, zafiros,
en Kts otras cuatro los c on águilas: en las orlas d e las Cantigas 4 y 15, águilas alternan c o n castillos y Icones; en d capie-
camafeos; según parece llo c o n qu e se cubre el R ey e n la Cantiga 169 b p a re ce q u e escudos acu a rtd ad o s d e caslíllos y le o
fue uso en CastHa.
nes alternan c o n águilas; aguilas alternan tam b ién con castillos y leon es en e l c o jín tc rc cro qu e
h ay en la sepultura d e A lfo n so <ra. In d u d ab lem en te tod as estas águilas n o p u e d e n ser sin o un tra
sunto d e In aspiración im perial. El águila d e un a sola cab eza c o m o e m b le m a im p erial p a re ce q u e
5-1 •
LA VIDA DE ALFONSO
I y 2, Camalóos on la
corona toledana de
talla clásica. Representa
el de la izquierda a
Diusus y el de la
derecha que Juega con
dos coloraciones de la
piedra, figura a Onfafia
que se cubie con lo pld
fu e adoptada p o r Enrique IV (1191-1197), y fue Luis e l Bdvaro (1313-1347) qu ien in tro d u jo la figu del León de Nemea.
ra bicéfala corn o e m b lem a en q u e s e sum aban dos águilas (R ey d e R om an os y E m perador) az>. Ninguno razón especial
para que los friuras
A m ás d el m a n to con qu e en Sevilla está sep u ltad o A lfo n so , e l R ey usó en otras o ca sio n es
representadas sean de
vanas el b lasón d el águila suaba q u e era e l d e Beatriz, su m a dre o » . tales o cuales
Hay o tro asp ecto d e las ropas d e A lfo n so qu e tien e tam b ién in du da ble relación con la idea personajes, el camafeo
tenía valor de por sí. Se
im p erial. M e le fie r o a la o rd en ació n e m b le m á tic a e n círculos. C o n ropas decorad as c o n circu io s reproducen aquí
en q u e c a m p ea n águilas, le o n e s o castillos, figura A lfo n s o en d iversas oca sio n e s «4), c o n ropas ampliados tres
diámetros.
cubiertas d e em blem a s circulares se representa al em pera do r Constantino e l Iconoclasta <is>: recor
d em o s q u e Enrique V II ( l 309-1313) está figurado en su sepulm ra pitañ a c on un m a n to reca m ad o 3 V 4 Camafeos
d e circu ios en qu e cam|>ean águilas d e una s ola cab eza; igual v em o s en la llam ad a D alm ática d e stauf icos en la corana
de Sancho IV. tal vez
las Aguilas qu e s e con serva en N u re m b c rg y qu e p arece ya fue usada p o r Luis IV e l Bávarn (1313-
tallas suriláilcas. Según
1347); la llam ada D alm ática d e los leon es, h o y e n e l T es o ro d é la catedral d e I lalbcrstadt. encierra creció el gusto por
tam b ién lo s e m b le m a s e n círculos. adornar con camafeos,
ccronas, em ees y otras
D e to d o lo anterior resulta evid en te q u e para Alfon so la em blem ática circular tenía una indu
piezas de orfebrería
dab le relación c on e l Im p e rio y q u e tal v e z e l b a b e i s id o en terrad o con las ropas qu e h em os visto progresó la Industria de
fue un ú ltim o tributo a sus aspiraciones, ren did o p o r sus allegados. C u an do m en os, las vestiduras la talla glíptica tunta
llegar un dio, en el
c o n q u e fu e sepultado sirven p ara testim on iar el verism o d e las m iniaturas alfonsíes. quinientos, en que las
gorras a la moda tenían
que llevar camafeos.
L A C O R O N A DE LO S C A M A F E O S
A lfo n s o X e n su testam en to d e 2 1 d e e n e ro d e 1284 r»> dice: « e las c o ro n a s (e n plural en las tres
c op ias) c o n las pied ras e los cam afeos... q u e lo haya to d o aquel q u e c o n d ere c h o p o r n o s h ered a
se nuestro señ orío m a yo r d e C astilla y L e ó n ».
En 1948. bu sca n d o e n las in m e d ia cio n es d el altar m a y o r d e la cated ral d e T o le d o los res
tos d e Sancho II d e Portugal, m u erto e n e l destierro, se h alló un e n terram ien to real q u e p o r a fo r
tu n ada d estin o s e había lib rad o d e l pillaje c o m u n ero y n ap o leó n ico , y q u e resu ltó ser e l d e San -
c h o IV d e Castilla. A llí a p arec ió u n a coron a form a d a p o r o c h o placas d e p lata unidas p o r c h a r
nelas, en la parte alta o c h o castillas h eráldicos; cuatro d e estas placas lleva n en su cen tro sendos
gra n d e s za fir o s sin tallar, y las c u a tro otras placas q u e altern a n c o n las an terio re s se ad o rn an
c o n cu a tro cam a fe o s d e un as 28 m m d e alto. D esp u és d e d iversas con sultas, d e c id í recu rrir al
-55-
LA ESTAÑA D a SIGLO XII! LEÍDA EN IMAGENES
O T R A S P R E N D A S C O N S E R V A D A S DE A L F O N S O
En su ataúd, e l R ey con serva otras piezas a m ás d e las d es
critas. Especialm ente son interesantes los guantes, la lim o s
nera y el capiello.
El cap iello c on q u e está sepultado A lfon so n o es d e tip o cilindrico, sin o m ás bien tron cocó-
nico, m o d elo ta m b ién frecuente en tre caballeros d e su corte. T éc n ica m en te está h ec h o d e form a
sim ilar al q u e ya h e m o s d escrito c o m o d e Fern an do de la Cerda; e l de A lfon so lleva a sim ism o una
arm adura d e lie n z o y va cu b ierto p o r chapitas d e plata dorada so b re la q u e una multitud d e gra
n os d e aljófar só lo d eja al descu bierto d ob le s cruces distribuidas d e form a q u e e l fo n d o d e perlas
traza esvásticas, to d o e llo rebo rd ead o p o r granos d e coral y abalorios azule* tw>.
L A S B A R R A S DEL REY
En esa alternan te m o d a a q u e lo s h o m b res están som etid o s , d e deja rse o ra pa rse la barba, nos
en co n tra m o s c o n q u e tras d e una época barbuda represen tada por A lfo n so VIH, v in o la m o d a de
(17) Cantiga M2, afeitarse la barba. A lfo n s o V III figura con barba en el T u m b o M e n o r d e Castilla tw> y e n la escultu
(10) Pdid totfo esto véase ra q u e va sob re un o d e los hastiales d e su s ep ulcro d e las Huelgas. F em an d o III, p o r el con trario,
ManuelCónwMorem«Pre
stas sevillanas» (Sevilla, figura sin barba en su d ob la d e oro y en la escultura d e la catedral d e Burgos.
19481
A lfo n so a p a rec e casi siem p re sin barba. F.n su tie m p o In clu so las cortes, c o m o v ere m o s ,
(19) Arcrtvo hiuóixo Nacto-
rutf. Modrta prohib ieron llevar barba cum p lida a los cristianos. Pero la miniatura qu e ilustra la T ab la d d lu ifjl-
56
LA VIDA CC ALFONSO
Akir» <4
ftequena 39
v«i«nct* ja
AW«r-jfo MJ
BurUn» 33
Caüriiifa 13
Ar** 33
PaRItccU 33
La Qran Reconquista
El mapa, « i su gran
simplicidad pone ante
los o p a el cambio que
se gcík>encima: amplias
fierras del sureste ron
el trasvase de población
que evidencia e í mapa
de ahaja
Repoblación do
Sevilla. Orqen de los
nuevos pobfewores
según repartimiento
publicado por J.
González.
LA ESPAÑA DEL SIGLO Xlll LEÍDA EN IMÁGENES
El. R EY E N S U S D IV E R S A S A C T IV ID A D E S
(20) ti tK o riV ni.16.
(21) Aretao Mitifico Naoo- l a representación e n form a genérica d e Alfon so c o m o rey abunda en las miniaturas, pero h ay o c a
nal Madrid. s ion es particu larizad as q u e tien en m ás in terés. Así, p o r e je m p lo , cu an d o n o s lo presentan re c i
(22) El Escoria Y.L4, tofto23.
(23) CanDjo 97, e. b ien d o un co rreo i23>, o d an do audiencia a una em ba jad a d e n otables m oros m urcianos (24), o reci
(24) Cantiga 169. b
(25) Cantiga 235. b. b ien d o e l h o m en a je d e sus súbditos despu és d e h ab er id o a entrevistarse c on el Papa G re go rio X
(2 6) Libro de los Juegos. (1275) (25).
(crios 47 r.47v, etc. folio Iv.
(27)C¿ntk)al42,a.c,e. O tros gru pos d e miniaturas nos ilustran la v id a privada d el Rey. A llí le vem os jugan do al a je
(28) Cantoa 120.a.
d rez o a las tablas en com p a ñ ía d e cortesanos, dam as o m u jeres m oras ato. En otras m iniaturas
(29)C.int<g/i23S,a.
(30) Cantiga 209, d. ap arece c a za n d o c on un halcón (27). N o p od ía faltar la serie q u e n os lo presenta c o m o d e v o to d e
(31) British Museunx Londres
la Virgen. May tam b ién un a curiosa m in iatura q u e nos m uestra a A lfo n so prep arán dose a salir d e
AdA 20787, folio 1v.
(32) £1Escorial Y.L2, f dio1v. Sevilla, gu ard an d o en un cofre to d o s los relicarios d e q u e era p oseed o r. I.as m iniaturas q u e Ilus
(33) Vaticano. Urb. laL 539.
(olio 2 v. tran las c a n tiga s d e l lo o r, can tiga s faltas d e c o n te n id o narrativo, suelen presentar a l R ey c orn o
(34) E Esconal T U tollo 5 r. d ev o to , en o ca sio n es h acien d o in terpretar an te la V irgen las cantigas q u e él m is m o d ic e grá fica
(35) EICv:wtolh.l.16yh.L1&
(36) El Escorial txla, fo lio » r m e n te h ab er com p u es to «8>.
- W-
LA VIDA DE ALFONSO
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D e en tre lo s am an uen ses los h ay tonsurados, c o m o algun os d e lo s q u e figu ra n en am b o s Libro de los Juegos
(Folia I rX Alfonso,
c ód ic es d e las Cantigas y en e l d e la G eneral Estoria; lo s h ay ta m b ién intonsos, c o m o s on otro s d e
sentado en un escafo,
eso s mLsmos m anu scritos y e s p e c ia lm e n te lo s re p resen tad os en lo s L ib ro s d e Ajedrez. Dadus y dicta a un escribo,
Tablas, cosa bien exp licab le p o r cierto. mientras dos caballeros
senlaiias en
F.n las miniaturas dp Dados y Tablas se representa, al la d o d d respectivo am anuense, la figu
ra d e o tr o c ola b o ra d o r sem ejan te, q u e p a re ce in te rv en ir con ju n ta m e n te c o n el R ey en lo q u e el
escriba hace.
Ya qu ed a reseñado c ó m o en el fo lio 1 v d el U b r o d e tos Juegos hay una miniatura cu q u e flgu •
ran tres copistas trabajando. P o r d iferencia c on los am anuenses ya descritos, estos copistas están
sen tados en altos escaftos, y to d o s tres tien en sus p ies repo san d o sob re escabeles.
Las hojas d e lo s c ó d ic e s descan san en a ltes atriles; d o s cop istas esc rib en ayu d án do se de
cuchillos cort cuya punta sostien en prensada la re b e ld e Itoja d e pergam in o; o tra s v eces e l cu ch i
llo lo usarían, naturalm ente, d e raspador; e l cop ista d e l centro, mientras, p arece ten er un com pás
en la m ano. U n o d e ello s cu b re su c ab eza c o n capirote, otro lleva to nsura y al tercero se le rep re
senta intonso.
Entre los oíros colaboradores q u e rodean al R ey pueden distinguirse clérigos, letrados, caba
lleros, m úsicos y tahúres; d e ellos serían traductores, d e elios c om p ila d o res o m eros inform adores.
LA ESPAÑA DEL SIGLO XIII LEÍDA EN IMÁGENES
Cantigas (Escorial b. 1 1). Códice de los músicos. Allonso entre escribas, clérigos, caballeros y músicos.
Miniatura con fondo escaqueado, como el de oirás miniaturas de este códice y las del de la Crónico
General. Los músicos visten ricos pellotes orfresados, ios Instrumentos que tocan se adornan con
riqueza.
Cantigas /Escorial T. i. I, lol. 5 r). Allonso. en cámara encortinada, preside a sus colaboradores; el roy
tione un libro sobro <Hatril, a la derecha cuatro clérigos tonsurados consultan otro libro, mientras dos
amanuenses tienen rollos en los que hay escrito un texto: los músicos de la izquierda parecen estar
afinando sus instrumentos.
-62-
LA VIDA l ) t ALFONSO
Clérigos figuran e n la G en eral ti*to n a y e n las Cantigas s o n e sp ecialm en te num erosos. U n o Jueqos d« dados (folio
65 r i Entre los
d e l m anu scrito Escorial b. L 2, está s en ta do c on su ltan do un libro: en o tro m anu scrito d e las C an
informante? ya no hay
tigas p od em os ver un gru po de clérigos q u e en p ie discuten en to m o a un c ód ice sob re el q u e todos caballeros sino tahúres
p on en la m ano. N in gú n ton surado figura en tre los cola bora dores d e Ajedrez, Dados n i Tablas. desarrapados con
quienes habla un
La m in iatura c orresp on d ien te al L ib ro d e los D a d os n os p resenta a la izq u ie rd a d e l R ey un
posible maese Rnklán.
person aje c on c a p iello y traje talar q u e se d irig e a unos tahúres m e d io desnudos; bien p od e m o s
im a gin ar q u e éste sea el M aestre Holdán. d q u e s iete añ o s atrás, p o r e n c a rgo d e A lfo n so , bah ía
internado con su fu ero p o n e r o rd en en las tufurerias estab lecien d o san cion es c on tra las trápalas
d e sem ejan te gentuza, labor q u e todavía recuerda, más de m e d io siglo después, nuestro Arcipreste
d e H ita <40).
C aballeros son e n su m ayoria los q u e rod ea n al R ey en la C rón ica G eneral, cosa bien justifi
cada si pen sam os en el valo r form ativo q u e A lfo n so asign a n la I listoriu en la v id a d e un caballero.
D e e llo s h ay ta m b ién un gru p o c o m p a c to b ajo un o d e lo s arcos d d m a nu scrito Escorial b.1.2, y
aparecen asim ism o caballeros en la G en eral lis to n a y e n los Libras d e l A jedrez y Tablas. T o d o s e llo s
llevan capas en cuyas «cu erd a s» fijan m u chos sus m anos, según actitud m u y d e la época; algunos
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LA ESPAÑA DEL SIGLO XII! LEÍDA EN IMÁGENES
(41» Papeles Históricos tne q u e v in ieren d e n u e vo a su casa o se quitaren d é l para ir a otra parte, et qu an d o les p ro m etiere de
ditos, pp. 34-35. fazer bien et m e rc e d » (44). A c o rd e c o n estas norm as, la m iniatura n os m uestra a una buena m u jer
(42) La cmIuKkc <Je
e» caballero iu» armas 0?b¿i b esan d o la m a n o d e un re y q u e lle g a para alojarse e n casa d e e lla (4s>: ta m b ién p o d e m o s v e r a los
terer lar<ja historia y ser virio
vasallos castellan os d e A lfo n so X b es á n d o le la m a n o c o n o ca sió n d e su via je e n p reten s ió n d el
cifumSdo. U C/órita de t344.
en su capitulo 4J8. cuenta Im p e rio i46>.
céo», a irse a entregar San
cho II y Cerda frente a San N o faltan ta m p o c o las o casion es e n q u e lo s ju d ío s besan e l p ie d d E m p e ra d o r en solicim d
tarem. ArvJf HAíto de V<na- d e un gran fa v or <47i, o a q u e lla otra en qu e un buen súb dito d e l rey besa d p ie d e su señ or a l ser
ya se presenta a Sancho con
fesando hjOer perdido en el p erd o n ad o tras un a grave y falsa acusación m b >.
juego su caballo y armas y A más d el besar la m ano, había otra im p orta nte m uestra d e h o m en a je o pro m esa s o le m n e
pide le den otra» pal aeotrsr
en la lid. «lu ra r d eb en lo s oficiales... fincan d o lo s h in ojo s an ie l rey e l p o n ie n d o las m anos entre las suyas...
-6 4 -
LA VIDA I1E ALfO NSO
SALU D O
lil C k i besa al rey en la m a n o en señal d e am istad. Saludar
e ra esen cia lm en te besat, ya q u e e l siglo XI las Glosas Siten -
xes m i o sctilu m lo exp lican «a «a h ita re » «mi.
Los in orus e sp añ o le* ten ían por costu m b re besarse
en e l h o m b ro. A si en la C rón ica G en eral se d ice a un m e n
s ajero d e l rey d e Fersia «q u e l besare en e l o m b ro , segunt la
c os tu m b re d e lo s m o ro s » o-u. Y asi s e saludan u n a lc a id e
m o ro y oü u cristiano: son am igos y se encuentran en la fron
tera. sin des m o n ta rse abrazan y hacen ad em án d e besarse T ras la renuncia : Cantiga 235 b >. Tras la pretensión mperlal en el
Concito de Lyon y convaleciente de una torga enfermedad. Alfonso
e n e l h o m b ro tssn
entra de nuevo en su reino; sus vasallos te salen al encuentro para
besar su ruano, todos montan mulus con cascabeles y «s ie n
M E ZC LA D O R E S laboreos y «¿amachas, según uso propio de cambantes. Ai fonda,
gente de armas. La abundancia de pendones da idea de lo
U n a con stante am en aza e n las cortes m edievales la con sti
importancia do ambos grupos.
tuían los delatores, q u e sem braban con tinu am en te el rece
lo y la suspicacia e n los p rín cip es p ro p ic io s a o ír tales insi
dias. le r n a n d o II d e L e ó n fue m u y d a d o a escuchar a e so s en cizañ adores, y e llo trajo un a in te r
ven ción arm ada d e los castellanos. T an d añina era la o b ra d e los m ezcladores, qu e A lfon so IX h ubo
d e jurar en las C ortes d e L eón di* 1188 q u e h aría p ro b a r la acusación, y si resultase falsa el m e z
cla d o ! p ad ecería p en a iso>. N o m e n os d e c in c o «enligas tien en p o r tem a d d a ñ o q u e lo s m e zc la
d ores hacían, acusando falsam en te a un b uen vasallo (57), a un priva do d e l c on d e d e T o lo s a <w>, a
un c lérig o an te d prior iS9>. o a un trovad or ante su s eñ o r <60). En todas estas o ca sio n es q u ed a p ro (43) Partida», H. XIII, Wy XX.
(44» Panoa v, til XXV, leyV.
bada la falsedad d d delator, pero en todas ellas d prin cip e creyó in icialm ente la acusación, si bien (45) Cantiga 23, b.
(46) Cantloa 235. b.
s u d e servir d e escarm ien to al sefior, q u e e n una «le las ocasiones p u d o ser d p ro p io A lfo n so X. qu e
(47) Cantío* 27, b.
tras in vestigar d caso d es p rec ió en ad elan te a lo s delatores. P or eso cu an d o d A rcipreste de Hita (48) Cantiga 9?, f.
(49) Panda ¡i, (A. tx. ley xxvl
h ace relación d e las malas cualidades d e su m a n d ad ero, dirá: (50) Archhw de (a Corona <Je
Arag&n
(51) Soflrijo. 714; ffeíjguías,
Era u n m in iro s o , beodo, la d rón e m e a n te r o m . IX278 a.
(52) Fernán Gonzatez, 631
(53) ftarrxSoMcncrric? Picol,
Poema /Sel Od. II. (x 837.
(54) Crómcj General 629 a.
(55) Carttga 185. b.
(5 6 ) T. MiAoz y Romero.
Colearán de f ueros. lon>o I,
p 101
(57) Cantiga 97.
(58) Cantiqj 78.
(59) Cantiga 146.
(60) Cantea 363.
(61) Libro del Buen Amor,
1620.
-6 5 '
Traje, aderezo, afeites
Esle capfluto ha w » reoezadJ en crtaboración ccn Cwmtn Bernh
• r a iA S
Gil buena parte, todavía durante el siglo XIII hilar y u;jcr eran opera cion es dom ésticas. En ese tie m Pá qn j anterior. Saya
p o el hilar seguía sien d o trabajo casi e xclusivam ente fem en in o, q u e se h acía a solas o>o en c o m u encordada (Las
Huelgas. Burgos). Saya
nidad. p o r e s o e n lo s /¡¡andares, c o m o n o estaban p resentes h om bres, las leyes tenían q u e a c e p
encordada de Temando
tar el testim on io d e las mujeres. de la Cerda, según
vestía en su sepulcro.
Iil tejido, au n c u a n d o s e h acía a v e c es e n la casa, e ra m u y frecu en te ya e n c argarlo a h o m
En el costado izquierdo
bres d e o lid o , si bien a lo s tejedores con taller era c o m e n te e l q u e sus clien tes les proporcionasen riela saya se v e la
el h ilo. Los tejedores habían d e tejer según cán ones técnicos establecidos para la urdim bre y la tra abertura y las cuerdas
con qu e se ceñía al
m a. E ntregaban e l p a ñ o acab ad o, te ñ id o , abatan ad o, c ard ad o y tu n d id o a>. Este acab ad o d e las
cuerpo
telas se h acía a v e c es en m o lin o s íra ¡x ro s , d o n d e las m ed a s hidráulicas h a d a n e l trabajo q u e d es
d e la an tigü eda d habían ven id o h a c ien d o esclavos y s ierv o s a>. P e ro lo s batan eros, así c o m o los
tundidores, eran subordin ados al tejedor, q u e resp on día enteram en te ante e l d u e ñ o d e la tela.
l-a tela había d e entregarse n o só lo tenida, abatanada y tundida, sino, tam b ién , seca {tosta
(I)CanU>*ó8Jkl53a 247í,
da o en xtita. d irán lo s textos) p o r q u e su p eso , ju n to c o n el d e la lio n a d e la tejedu ra y tu n dido, C2) Fuero * Clw xa ed. Rafa
hab ía d e ser igu al al del h ilo entregad o <4>. Se e stab lece exp lícitam en te q u e n o se e m p le e n fardas el de Urefta Madrkd. R3S, p.
603. Fuero He Teruel ed, Ma«
d e fie rro (5). CoroscK Eiforolrm, «SO. §
C o m o quiera qu e la legislación habla tam bién d e (d a s tejidas a d om icilio <6>. h em os d e sup o 7S9. Fuerode 2orfa e l Raía
ef Urefla. Midrkl. »1I,§822.
n er q u e las q u e así se hacían eran los (d a s s im p le s c o m o lienzos, etc., para las cuales ven ía el te je (3) Fuero ae Teruel. § 353.
(4) Fuwo de Cuenca, P- 903.
d o r a casa, y siem p re serían telas q u e n o p red sasen d e ulteriores tratam ientos. Fuero de He?ratera!, ed. R
Pero las fábricas d e tejid o eran ya tan n u m erosas q u e la legisla ción in cluso había d e p r e o de Urefta, publicado con et
Fuero de Cuenca.
cuparse d e d efen d er a los vec in os d d «ro y d o d e texedores* a». (3) Fumo de r<vwJ,$3S3.
P arece ser, segú n lo v isto hasta aquí, q u e en la casa s e segu ía h ila n d o y e n p arte te jie n d o <6) Fuero líe Teruel. § 353.
Fuero de HernMoraf, p. 781
lie n z o y sim ilares, m ientras d p añ o y sus diversas m odalidades se tejían, teñían, abatanaban, c ar (7) Fuero de Teruel § 209.
-67-
LA ESPAÑA DEL SIGLO XIII 1JiÍL>A. EN IMÁGENES
daban y tu ndían e n talleres especiales. D e estos pañ os d e lan a e l m ás c om ú n era el picote. Otras
d ases d e p a n o s tom aban m u y c orrien tem en te n o m b r e d el lu gar d e fab ricación , p ero en oca sio
nes esc n o m bre acababa p o r indicar m eram en te una m odalidad técnica, y así s e hablaba d e partos
«sego vian o s cárd en os v ia d os qu e facen en Q am ora» p o r d iferen cia d el p a ñ o «se go v ia n o d e S ego-
v ia » (a>. Los h o m bres y m u jeres q u e qu erían vestir c o n lujo aspiraban a otras telas: d e M aría E gip
ciaca se n os d ic e q u e en sus años d e d isipación nunca vestía p a ñ o d e lan a <9).
Así, uas estas variedades m á s o m en os com un es p od íam os llegar a las telas m ás ricos d e pre
cios altísim os, venidas de tierras lejanas y d e las q u e se ocu pan c o n m in uciosidad los aranceles.
l a s m iniaturas d el s ig lo XIII nos m u estran p or su parte a lab riegos, pastores, etc., vestidos
T elo sobre el altor d e p añ os no teñ idos oo>, m ercad eres, juglares, cab alleros c o n rapas d e ricos colo res; algun os de
(Cantiga 278 b). La e stos U ltim os y reyes visten c o n a d o rn o s d e o ro y plata. H ab ía pren d as q u e se e n riq u e c en m uy
miniatura (¡gura con
evidencia una rica tela c orrien tem e n te c on borda dos o m argoin aduras, tal p o r e je m p lo las cam isas; ta m b ién las a lm o
rh» tipo oriental con hadas d e lech o era frecuen tísim o el q u e estuviesen bordadas on. T ela s ricas se v en en cortinas 02>,
círculos y animales
algunas c on d eco racio n es e inscripciones d e m anifiesta ascen d en cia m usulm ana <ia>. Cosa s em e
enfrentados, que sirve
de adorno al altar jante p od ría m os d ecir d e los sobrelechos ricam en te «via d o s » e in d u so tam b ién c on In scripciones
de Santiago de árabes «4).
Compórtela.
R opas em blem á ticam en te decoradas s on las reales. P ero , sin duda, d on d e aparecen en fo r
ma sistemática las telas más ricas e s sob re las altares. A llí p od em o s catalogar abundantísimas mar-
gom a du ras, telas ajedrezadas, c o n em b le m á tic a real asi. y c on o rien tales d isc o s q u e llevan a n i
m ales en fren tad os <»>, o in clu so tam b ién c o n In scripcion es árabes <ir>. Era frecuen te e l q u e estos
rico s pañ os fuesen o fren d a d ev o ta i m
Las m ás ricas telas tenían que p ro ce d e r d el c o m erc io d e im p o rta ció n i»>, o incluso d e b o lín
d e guerra ao>. pues e l m ás gran de c en tro textil pen in su lar aún segu ía en m a n o s inoras: Alm ería,
(8) Cortes de de 1268.
on C orte d» tai antiguos rei d e d o n d e procedía n lo s más b ello s ciclaton cs, cortinas de franjas y lelas ajed rezad as<211.
nos ce Leá(\ y CastfM& tomo
I, Madrid 1861. p. 66.
(9) W datfeSte.M íráffllp- A l f a y a te s
cucacd.KKncll.Halfe.1891,
Los trajes y ropas se com praban hech os e n e l m e rc ad o o feria <221 o se encargaban directa m en te
V.23S.
OOKanlwaslc.147b.cl78 al alfaywtc o sa rto n zv ; a ellos o ellas se entregaban lo s paños, las pieles y los fo n o s (o lo m os, com o
c,289a.b.
(HlCanligaU7a.42e.2i3c. decían ) <2*>.
224 s, 312 b. Los alfayettes con feccion aban los vestidos y habían d e v o lv e r a sus du eños lo q u e sobrase d e
(12) Oirtig.i<; 67 1.80 a. 84
A 1351.312 b. telas o pieles, s ien d o responsables si algo estropeaban, o incluso si n o sentaba bien la p ren d a c o n
(13) Cortijo 2 5 ti.
feccion ada.
(14) Camigall9f,
(15>ContHJ«K>f.31C.52d. lil b ro ca d o o m argom ad u ra e in d u s o el c o s id o d e ciertas prem ias p a re ce fue la b o r p ro p ia
no r.
d e m ujeres. En la H um a d e H is toria T r o t i n a se nos pinta a H ércu les con tan d o sus h azañ as a m e
(16) Cantigas 163 e. 1.278 b.
(17) Cantiga 6 9 a. Yolan te «cu a n d o ella m a rgo m a c o n las sus d o n z ella s» i25>. Y e n las Cantigas son m u jeres las q u e
(18) Caiitigj 97 a.
(t9)Cdirtjga 172 d. cortan, cosen y tn argom an camisas <26i.
(20) Cantíos 46 o
(21)AIHim yari (IbnAbdol-
Munlm). KüSti or-Ra;iKl al TRAJ E CRI STI ANO
Mi'tar. eo. E. Léw-Prover.<al.
Las tres m il y p ic o miniaturas alfonsíes ofrecen un m aterial excepcional para c o n o c e r e l traje cas
Le-den. 1928. pp. 220-223.
(22) Futro do CuefiCA p. 779
tellan o d e l s iglo xiii. Dan testim on io d e su v ariedad y su originalidad, n o s ilustran sob re la m a n e
(2 3 ) Fuero de Zorita, § 821;
Fuwo (V Teruel, §7 58. ra d e vestir d e las diversas gen tes qu e c o m p o n ía n la sociedad. Y nos d an a c on o c er prácticam en
(24) fuero de Cornea, p. 60t te tod as las p ren d as en uso.
fuc/o de Zoiit*, § 821
(25) LeomcrTí*. Swtu di* « s- En aquel siglo, en q u e existía una m o d a c om ú n a to d o e l O c d d e n te y cuan d o faltaban casi
toríi Troysnd. ed. A. Rey. d oscien tos añ os para qu e aparecieran en Europa los trajes nacionales, encon tra m os e n la (bastilla
Wacrid 1932. p.VK
(26) Cantigas V b , u s e . d e A lfo n so X una variedad y u n a serie d e peculiaridades (esp ecialm en te en la indu m entaria fem o-
TRAJE, ADEREZO, AFEITES
¿wm** átt&s»v A
- ffA T ■= é ■ - ? > * * V A
Esquileo (izquierda)
(Cantiga M7), Una vieja
mujer, que tu
terebrado
mil,Torosamente su
oveja, se tía prisa a
esquilar. La oveja teñ e
atacas las patas, y la
mujer, con unas
grandes Hieras, va
sacando el vellón: ya
esquilada la oveja. En la
segunda miniatura
vemos a la mujer que.
con el vellón al hombro,
ha lomado ei camino
para vender 13 larva.
A ifayato (derecnal
(Cantea 148 c). Un
nina) q u e n o se daban en ningún o tro país de Europa. ¿Cóm o explicar estos rasgos originales? A lgu
caballero que lia
n os d e ellos, c o m o so verá, eran superviven cias d e m o d a s anteriores, q u e s e rem o n tan en algún encargado una camisa
c aso h asta«;! s iglo X. O tros p arecen ten er o rigen e n e l m u n d o musulmán; la con q u ista d e A n d alu - se la ost.1 haciendo
probar por u allayata
c ía y las p rolon gadas estancias d e la corte en Sevilla dejaron, sin duda, huella e n la s ocied a d cris
mientras otro IwmOre
tiana. Fin alm en te, algunos d e lo s rasgos m ás llam ativos se nos presentarán con la aparien cia de sosCeosla saya que se
ser crea cion es origin ales d e la m o d a castellana en el siglo Xlll. I » quitado el cabaBero.
Al fondo, unas jóvenes
La d iferen ciació n social d e los in divid u o s p o d ía m anifestarse d e d os muñeras: b ie n p o r el
cosen otras camisas.
tip o y la form a d e lo s vestidos, bien p o r las telas, los c olo re s y las gu arn icion es e m p lead as e n ellos.
-69-
LA ESPAÑA Í * L SJULO X ll! LEÍDA EN IMÁGENES
11 A d ) (34i. Los textos se refieren a ello s con los nom bres d e p añ os o vestiduras a n iela d o a m en ta
dos o s ). A lfo n so X lo s au to rizó e n 1252 0 6 », p ero a lo s c lérig os les fueron p ro h ib id os en 1228 y en
1267 (37).
La calid ad d e la lela e m p lead a era o tro m e d io d e d istinguirse en el vestido. En las m in iatu
ras y en el M u seo d e 1a s Huelgas d e Burgos ten em os repetid os e jem p lo s d el em p le o d e ricas telas
árabes (las más estim adas entonces) para el vestido d e |»ensonas d e sangre re a l Tam b ién se im por
taban ricas lelas, d e proceden cia s m u y diversas.
Era general e l e m p le o d e pieles para forrar lo s vestidos, piele s d e corderos, lirones, liebres,
esquiroles oe>. En las prendas d e hijo se em pleaban veros, martas cebellinas, nutrias y arm iñ os i m
l-as C ortes d e Sevilla d e 1252 au torizaron a las m u jeres a llevar arm iñ os y nutrias só lo en perfiles,
Los textos se refieren a estas guarniciones, según hieran d e oro o d e plata, c on los n om bres
de orfrés u tn v fris <«», u rp e lu z ), argenfrés (4j> y a ig e n tp e l <44). Fu eron pro h ib id as p o r las C ortes a
(34) Aiepi», folias 61 r, 8 5 v. to d o s e xc e p to al Key, p ero las miniaturas p m eb a n q u e e sla p ro h ib ición n o tu vo eficacia.
(35) En el s*Jo NI, el iwnbre
do (\Vo io daba .i tas teas de T a m b ién lo s b oto n es fueron un e lem e n to im p orta nte de la m od a española d el siglo X III. Se
diversas clases v a tas pren llevaban jw>r lo gen eral d ela n te ( Trajes m asculinos: II. Ab , III Aa. V Ea), a veces en lo s costados (III
das d« vestir ya contecctora-
oas. Ac, V Bb. V C b ), en algún caso d e lo s p u ñ o s k s ).
(36) Cortes de S«v»a de 125?. Las leyes suntuarias n o lograron deten er el e m p le o d e botones, orfreses, p ieles ricas ni panos
p.125
(37) Concito ValiioH ano de tintos. A pesar d e las pen as im puestas (en las C o n es d e Sevilla se dispuso q u e al alfayate resp on
1228. p. 220; Concito lei>»-
noostt Oe 1267, p, 229. sable s e le cortara el pulgar d e la m a n o d erech a ) <46», las disp o sicio n es contra el lujo fueron in efi
(38) Cortes <J? Sw te de 12S2. caces, c o m o lo h an s id o prácticam ente en todas las épocas.
DP. 125-126.
(39) Ordenamiento de Jaime
I. 1234, citaCo por Clonara. TRAJES MASCULINOS
«Discurso Htstdrlco», p. 96.
Cortes d* V.ilLiColid 1258. p. En el esquem a Trajes m asculinos s e reproducen, clasificados en seis categoría s o series, lo d o s lo s
57.
vestid o s d e h o m b re q u e se representan e n las miniaturas.
(4 0 ) 9erceo, V.tAa de tonto
Dominga de Sitos, ed. Fray En la serie I se incluyen las prendas Interiores; camisas y bragas.
Alton» Ancrfe, Madr Id 19E8.
(41) Cortes de S«vi*a de 1275. La serie II c om p re n d e los trajes q u e se vestían directa m en te sob re la camisa. A estos trajes
p. 125; Cortes de Jerez de se les d ab a e l n o m b re d e sa}<aen Castilla, y gemela en el re in o d e Aragón.
1268, p. 68; Alfonso X. Cróni
ca Generar de £sparta, ed. R. Los trajesagiup ad us e n (a s e rie III se vestían siem p re sob re los trajes d e la serie II, y cron un
n u , MMrid, 195% p oc o más largos qu e ellos. U n hom lirc vestido c on só lo dos trajes, pertenecientes, respectivamente,
687.
(42) Cortes de val&ddid de a estas dos series, se con sideraba q u e iba c u cu erp o. Un eje m p lo d e e llo e s la C antiga 185. El texto
1258. p. 57.
cu enta cóm o, cu an d o el a lc a id e d e C h in co ya sale al en c u e n tro d el a lc a id e m o ro d e V é lm ez, los
(43) Croolci General... 6 8 r.
(44) Cortes de Valbddid de suyos, q u e n o s e atreven a a c o m p a ñ a ile p o rq u e tem en un engañ o, le ad vierten q u e va sin arm as
1258, p 57.
(4 5 ) lapidario, h. 1.16 fo. t y en cosr, pues b ien , e l min iaturista ha represen tado al alcaide cristiano c on un n aje d el tip o III Aa.
C dnllja65A vestido sob re o tro d e l qu e só lo se v e n los puños. El ún ico n o m b re que, en los textos, p od e m o s rela
(46) ccrtss de SeWU o» 1252.
p.125. c ion a r c o n lo s trajes d e esta serie e s pellote.
70-
TRAJE, ADEREZO. AFEITES
(47) Cantiga 13 d.
O tr o p r o c e d im ie n to m á s s e n c illo d e s u je ta r las c a lz a s e ra e n ro lla rla s y atarla s b a jo la
<48) Cartigas 26 tx 22 a. 76
d.e. 102 c. 194 r. ro d illa (II Aa, V I I I . V II bl. fiste e ra e l r e c o m e n d a d o a lo s clérig o s , a q u ie n e s s e trató d e p ro h i-
(49) Ccrtes ¡te SevlU de 1252.
p. 125; C o rt« do Jerez de h ir tan tas m o d a s superfluas: -e l p rela d o d e v e c allar c allas d e lin o o d e sed a an te q u e vista n in
1268, p. 68. gu n a v e s tid u ra d e las otras... c t estas d e v e n lle g a r fa s ta la ro d illa e a ta rs e a llí e n d e r r e d o r d e
<SO)Can»loa313d.
(5t) Grande e Central Esto- e lla » is7>. D e esta fo r m a lle v a n sus c a lza s e n las m in ia tu ra s g e n te s h u m ild e s , c o m o pa s to re s
ri.vp.455 i58), a lb a ñ ile s <m. la b ra d o re s i60>y so ld a d o s <6i).
(52) Müro üt Buen Amor, ed.
J. Ducomn. ToUouwi 1939, p.
470.
-7 2
TRAJE. AflEREZO. AFEITES
rada al talle, c on una abertura cen a d a c on un c ordó n , e n la q u e |>odeinos reco n o cer la saya e n cor
dada m en cio n ad a en los textos (IIB . I IC ). La p rim era era la saya popular: e n las m iniaturas ap a
recen vestidos c on ella, sin m ás traje encim a, artesanos <«>. alba hiles « a i. segadores imx labradores
(65), m a rin ero s « x », un ju glar re m e d a d o r ier» y un clerizó n toa». l a saya e n c o rd a d a la lleva n reyes
(5 3) M. W rnw Morena E)
t69), caballeros <t>. In fan zon es <70, escuderos (72>, juglares ctji y p eo n es d e a m ia s <m>. Estos p eo n es Panteón Real de las Huetfas
lio Bjrxjoí, Madrid 1946. pp.
22.25. l* n XXX.
(54) Ortigas 76 tx25e. 245
(5 5) E. Martínez Fernando,
« l a Cámara Rmi en « reina-
Oí <k J ttw tt*. Anafes y &*?
f h ife los de M t de
Barcelona, en XI, T953-1954,
pp. 67.178,
<56) Cantigas 57 U 24|. 245.
(57) AJforsa Xc( Sabio. Séte-
naflc. ed. Keiweth H. Vanúe-
ferd. Boenos Aires. 1945i p.
254.
(58) CdOttQO147 A 0, C.
(59) Cantiga 266 c.
(60) Cantigas 178 c. 228 * fc
289 a, h
(61) Cantil» 205 b.
(62) Juegcs. Tollos 23 v. 65
v. Cantigas 19 1. 253 h
(63) Cartuja* 42 a 53 f. 242.
252 * b. 266 c. 316 e.
(64) Cantoa 289 a.
(63) Cantigas 22a IJ2 & 29# a
(66) Cantigas 5.172 c 313 e.
(67) Cantiga 293 a.
(68) Cantuja 52 e.
Girones ( Jugóos, folio 52 v; Lopidirio, 2 1 1). Estos dos personajes vestidos con trajes bich os a tiras o (69) Jueyes, folio 54 v.
« g iro n e s » se distlnquen tamWén de la moda ai uso en alqunas otras cosas com o pot ejemplo en la cinta (70) Cantiga» 207 c. 152.
(7n Cantea 44 f.
iiue ciñe ai pnm ero su (rente, y en el otro la banda frontal d e tela que se anuda en la parte de atrás de su
(72) Cantigas 227 a. I 3011
cabera; también es de notar en osle hombre el cateado con puntas vueltas a estilo musulmán. En cuanto (73) Cantigas Músicos. 150.
a las sayas, el Oidenamlento d e A lcali (051) (Ic e que tos menestrales las hadan con doce ghones v que 17tt A a w í -*cflo 31 v
el precio variaba según los girones fueron «ufante a v in o » o «donde arriba». ÍT4) Cantigas22 a 841.245 a
LA ESPAÑA HEL, SIGLO XII! LEÍDA EN IMAGENES
<75) Concito VattsotKano Ce la víaten sin o tro traje encim a; en las d em á s e je m p lo » citados s e lleva b ajo un segu n do vestido. Ln
1228. p. 220; Concilio L«)!o-
saya en cord ad a fue un a d e las prendas prohibidas a lo s clérigos eti los Sín od os de Vaü adolid y de
nense Ce 1267, p. 229.
(76) Gime/ Moreno. Pante León 175). En to d o s lo s ejem p lo s citados, la abertura c o n el cord ó n está ni costado; sin em bargo,
ón Res) Ce las Hveüyii. tóin.
XXOí. una ilustración d e l L ib r o d e los Juegos prueba qu o s e usaban tam b ién sayas encord ad as detrás. 1.a
(77) Estos palrontvs Han 5¡cb saya e n c o rd a d a d el In fa n te d o n F ern an d o d e la Cerda, qu o s e con s erva e n e l M on a sterio d e las
ptcf,cnxirv.>Jus por 0. Minué!
G&nez Moreno y hecfn» por H u elga s<76), s e c orresp on d e p erfectam en te con las rep resen tad a» p o r lo s m iniaturistas alfonsíes.
Id «A coto Pilar Cómet.
Los patrones sacados d e esta prendo (11 Bd) p on en d e m anifiesto la sim plicid ad d e su hechura <tt>.
(78) Juetyx. folio 92 r
(7 9 )P » t M a l« . 5. ley 39. En e l L ib ro d e ¡os Iuegos se representa otro m o d e lo d e saya encord ad a qu e tal v e z d en o te una m oda
(80) Cantaos 90 e. 97 e, 220
más avanzada; se ha acentuado lu ten den cia a bajar el talle, el cintu rón s e lle va sob re las caderas,
a. 257 b.
<00 Cantigas B5 a 24$ d, 312 y la sa ya s e p liega s o b re el c in tu ró ll (II Bb).
a. 363b.
(8 2) Cantigas 31i, 373 e. U n p eq u e ñ o re fin a m ien to e n la hechura, q u e tan sim ple era tod avía en el s iglo xiit, con sis
(03) C.v-llrj;, 1361,
tía e n h acer las m angas d e la saya cortadas aparte y cosidas d espu és al cu erp o , ya q u e lo norm al
(8 4) Oúrez Moreno, Pante
ón RoM cb An KmU)3¡. lám. ora cortar c u e rp o y m a ngas d o un a sola p ieza, c on lo cual to d o s lo s trajes s e am ig a b a n sen sible
XIV.
m e n te en las axilas. Estas m angas In d ep en d ien tes se unían al c u e rp o d estacand o la pegadu ra con
(85) Jueswlolb W v; Can
tea 169 b. una guarnición (II Be) <78). Sin duda serian éstas las m angas aludidas e n algunos textos c on el n o m
(B6) Cantigas 44 a. f. 207 e,
d, !54. b re d e m a n gos casedizas. o tro d e lo s lujos p roh ib id os a los clérigos c?«>.
(87) Cantinas 120 a. 19-1a. R ein an do A lfo n so X. se pasó d e la m o d a d e las sayas c o n escotes d esbocad os, qu e p erm ití
(88) A>e<ja¡.lol»59v,70i.
(89) Mnwz Moreno. Pante an sacar y m eter las pren d as p o r la cab eza c on to d a facilida d, a lo s escotes aco pla do s a la form a
ón fleaf d i /as Huecas, lim.
del cuello. Los prim eros, frecuen tes e n el traje rom ánico, aparecen u xlavía en las m iniaturas d e la
XXXIX
(90) Conolto Valtsotetano de P artida 1, fec lia d a en tre 125G y 1265, p ero n o se encuen tran y a e n lo s restantes c ód ic es alfonsíes
(228. p. 219.
p osteriores a 1275.
5t
Ac Ba Bb Be Cs Cb Ce Cd
-7 4 -
TRAJE, ADEREZO, AFEITES
•75
LA ESPAÑA DEL SIGLO XJU LEÍDA EN IMÁGENES
zas s e necesitaban tres varas y m edia d e tela, mientras q u e en un p d lo te s e em plearon cuatro varas
y m edia « r » ; finalm ente, p od ía ten er botones, yii q u e un o rd en am ien to d e 1258 prohib ió ¡t los ricos
(97) M. Gakrcts, Lbcoüe Afe lu m b re s llevar en ca/m. ni en /aellotcv plata, cristales, botones, n i cuerdas luc/igas w i .
rentes Cuentas ce Ki Casa In d u d a b lem e n te esta d isp o sic ió n se te fie re a las cuerdas largas d e las cap as (V I B ) y a los
Ptoi.* pji. LXXIII y CVUL
(98) Corte* de VatertoJSd do b oto n es d e Jos p ellotes, ya q u e n o existen ejem p lo s d e capas c o n botones. T od a s estas con d icio
125a p. 57 nes (m a yo r cantidad d e tela q u e la saya, botone-s y ser un traje q u e osaban des d e el te y hasta los
(99) S.' tos textos castellanos
del siglo xii ofrecen eprrcíoi pob res necesitados) se d an en e l lip o III A.
üettopi de tres prwitlr. txmv
P od e m o s dar p o r segura la id en tificación del p ello te n o só lo e n este tip o III A, sino tam bién
puostot do sjya. pellote y
manto. en :os textos arago en d tip o IIIB , pu esto qu e es igual p ero sin m angas. En e l caso d e los trajes fem en in os que, c o m o
neses de Id misma época se
encuentran numerosa* re se verá, se c orresp on d ían en su m a yo r p arte en n om bres y form as c o n lo s m asculinos, e s el traje
ferencias a vestidos com d e encim a sin mangas, equ ivalen te al 111 B m asculino, el q u e c o n m a yor seguridad s e p u e d e ¡den -
puestos por flone/a, rofrf v
n ir t d Testos de 1258 a 2 6 8 tificar c o n e l p ello te. En cu an to al tip o 1U C c a b e su p on er q u e n o era m as q u e un a v erle d ad del
publicados por J Puiggarl. p ello te (99). En los te xtos d el s iglo x w n o se encuentra ningún n o m b re posib le para este traje. A sí
estudios Oe indumentaria
espartóla concreto y compj- c o m o la ponela fue. en la Coron a d e Aragón, la m ism a prenda q u e en Castilla se llam ó saya, la pren
rada, CiMtiro ospKial de tos
listos m ■/ xiv. Barcelona, d a equ iv ale n te al p ello te era, en e se reino, la cota.
e so , IX 6 4
(100) v^OOJ, fü*<o 13 r. 65 r.
76 Ljpíüario, fofo 72 r; en Serie IV. Piel, aljuba, almejía
a Cantiga 2 0 9 1. d re-/, ocos- Los tip o s d e esta serie, c o m o los d8 la serie III, se vestían s o b re la saya y adm itían en cim a d m a n
lado, lleva también un traje
de anchas mangas. to, pera cab e agruparlos en una categoría d istinta p o r ser de uso restrin gido en tre los cristianos, y
(101) El Rey en Joe^os, folio
p o r ser trajes talares en una é p o c a en q u e la tnoda había im p u esto e l tra|e c o n o , hasta in ed ia p ier
76 v y algunos persc«ij« ov»
tocan instrumenten oneiCódr na. e xcep ció n h eclia d e algunos que se usaban para viajar. En las m iniaturas viste traje talar c on
ce de los Músicos (Cantea
músicos, lobos 3 a 30). m angas anchas el B ey en escenas d e corte oooi. En algunos casos, este traje ap arece ad o rn ad o con
(102) cantiga 209*. Jocgo¡. ricos b o id a d o s o rnui guiña du ras e n las m angos (IV A ) ron. El tip o IV B, d e c o iie a lg o d iferen te (las
folio 31 r. En ol Libro de lo¡
Juegos, lefio 9 2 r. h om b m mangas n o arrancan tan ab ajo c o m o en el 111 A), lo llevan algunos m éd ico s ooz).
que no parecen rroros aevan Ix>s d o s rasgos q u e d iferen cian esen cialm en te lo s trajes d e esta serle (m angas anchas y fa l
también trajes con mangas
onceas- da larga) se daban en el traje c oe tá n eo d e m oros 0031 y jud íos <t04i, p ero h abían s id o tam b ién ras
<103) Cantigas 4 6 c 83 b. W9
go s característicos d e la m o d a cristiana en d siglo XII.
tx 165 e.
(104) Cantigas 15 a, b. 25 g, En lo s te xtos d el siglo XliJ se encuen tran u e s n o m bres q u e p u eden relacionarse con trajes
46 e.
(105) Menitidez PSdat R, Can largos d e m angas anchas: p ie l, a lju b a y a lm ejía . Las d o s últim as son palabras de o rig e n árabe.
tarde Ufo Cid Te/la Gramá P ie l o p e lllz ó n había sido, en el s iglo XII, el n o m b re d e la túnica d e en cim a , larga, c on m an
tica y Vocabulario, Madrid.
1945, pp. 514,515.788. gas a n d ia s y forrada d e piel, q u e h om bres y m ujeres vestían sob re lo túnica d e d eb ajo o b r ia ln o «.
(106) ccites oe ValladoAd de En los testas d e los siglos XIII y x tv se siguen e n co n tra n d o alusiones a la piel, p ero m u y escasas en
I35t en Cortesdot e jntqucs
rtín3sdPLeónyC3stt!&D.9i*. c o m p a ra c ió n c o n las q u e se h acen a pren d as c o m o saya,
1107) a£l mío amigo / b«n te
garnacha, tabardo, etc . T o d o lo q u e n o s d ice n esos te xtos
B digo / viste lo que cu¡et / si
quler montón si qurér pie) / es que la piel p od ía «d o m a rs e con mnrgomadurns ik>o> y qu e
non ha tambre ni Irlo / ni
mengua vestido» (Elena y era una prenda d e ab n go w n . Es m u y p osible q u e pod am os
Mari.1), ed. R. Nenéndez PicW, recon ocer la piel en el traje largo de m angas anchas qu e vis
«Revista de filología Espé
telo». Madrid 5914. pp. 52-96 te el R ey en algunas escenas d e corte, yu q u e ese traje se ase
v. 176). «Quien buona piel m e ja a la p iel o pellizón rom á n ico s d e los siglos Xt y x n y ya
ten» / que cumple para d fría
! tabardo non pidrfa ! Jamás, qu e, a lo largo d e la H istoria, se ha re p e tid o e l caso d e qu e
sy non por orto» (Semtob.
lo s reyes usen en c e ra n o n ia s y solem n id ad es lo s trajes tra
Preverbios Morales, cd. Gon-
,'.ilo; Hitó ora. Cambridge dicion ales. y n o los d e la m o d a d el m o m e n to . 1.a s em ejan
1947. p. 97X En i n testamen
to de 1285 «• menciona uro za entre e l tip o IV A, c on m argom aduras, y trajes orientales
piel amplia (Archivo Munici
S erie IV Trajes de encima largos: n a{,a ticn c d c üXtrañ0- Po r h ab cr sufrido e l traje ro m á n ic o
pal de Huesca, 308. Tamás
Zabata. Huesca) pletes. aljubas, almejías. una fuerte in flu en cia bizantina.
TRAJE, ADEREZO, AFEITES
A lju lta y a lm e jía son lo s n o m b res q u e d an lo s te xtos a lo s trajes largos d e m angas anchas
q u e vestían m oros y judíos, p ero h ay indicios d e qu e tam b ién tos cristianos usaron trajes q u e re ci
b ían estos n om bres. B e tceo n os pinta la im a gen d e un cautivo q u e vu e lve d e tierra d e m oros:
S egú n las cuentas d e la Casa Real de Aragón , e n 1302 se en c a rgó u n a alm ejía para e l pri •
n to gé n iio A lfo n so <ic>9¡. T a m b ién consta en esas cuentas el encargo d e algunas aljubas y una a lm e
j í a d e te la verd e para e l R ey roo>. O tra pru eba d e q u e lo s cristian os c o n fec c io n a b a n aljubas es e l
h ech o d e q u e aparezcan c o m o p rec io d e rescate d e cautivas; los m o ro s recibían d e los cristianos,
c o m o pago, doblas, cuchillos d e P a m p lo n a y aljubas, q u e pod ían ser d e verdescur, d e p a ñ o tinto,
d e escarlata y de pres oro.
S ari* V Trajes de
encima deabrioo,
apropiados para calle y
viajes. Podían vestirse
solire la saya y el
pellote conjuntamente.
Su norrüre general era
«garnacha», la s
g a rru d a s D, E. F, 0,
modekis más
elaborados con larcas
marxjas tubulares,
recibían también el
nombre particular de
«ta ba rdo »
0 Ea Eb Fa Fb G
•77-
LA ESTA Ñ A DEL S IG LO XIII LElL>A EN IM ÁGEN ES
person ajes d el IJ b ro d e los Juegos ami. T am b ién lo llevan sob re d os trajes, p ero c eñ id o c o n c in tu
rón (V A b ), un caballero <115) y un juglar om>; au n que d e los trajes interiores sólo son visibles las m a n
gas, p od e m o s adivinar q u e se trata d e tina saya y d e un pellote. Existen otro s e jem p lo s en q u e este
<114) Juegos foflo 53 r am plio vestido d eja ver d eb ajo sók) las mangas d e la saya; d i o pu ede significar qu e va vestido direc
(115) Cantiga 121
<116) Cartiga músicos 22 0 . ta m ente sob re ella. P e ro tam h ién qu e el pellote d e d eb a jo n o tien e m angas nrr>.
(117) Cantiga músicos 150. El tip o V B es un o d e los trajes q u e se representan c o n m a yo r insistencia en las miniaturas.
<118) Cantigas 45 d. 144 h.
<119) Cantiga 8 b. Cantigas L o visten ge n te s m u y diversas: cab alleros (iia>. juglares 11191, m e rcad eres rizo), p in to res <ki>, b ailes
Músicos 60.90.00.260. n2a . escribas 023» y otro s m u ch os d e c o n d ició n nn identificabie.
<120) Cantigas 1721.305 b.
311: Jtegos, folio 23 r. D d tip o V C s e pu ede d e d r q u e (uc el traje d e encim a m ás gen eralizado durante los siglos xm
(121) Cantigas 9 e. 74 h.
y x iv en to d a Europa. En las m iniaturas se represen ta hasta la suciedad. l.n visten todos, d es d e el
(122) Cantiga 1/51.
(123) J W 90J. folio!» rey A lfo n so cuan d o v a d e c aza <1241 hasta un pol>re labrador 025). Era un traje c on ceb id o c o n un sen
(124) Cantiga Wi2c
tid o m u y práctico, qu e se usaba prin cip alm en te para viajar y an d ar p o r los cam in os, au n qu e hay
<125) Cantío»! 161a. b. C. ¿
(126) Cartuja 23 b. tam b ién e jem p los en las miniaturas d e gentes qu e lo visten para andar p o r la d u d a d y e n casa. Los
<127) Cantiga 235 b.
<128) Cantiga )94 b b razos p od ían sacarse p o r las escotaduras laterales o llevarse c om p le ta m en te ocu ltos y abrigados.
<129) CantfeK 26b.c.f: Par- Los tipos Y D. V E, V F eran esen cialm en te trajes d e viaje. Los q u e tenían largas mangas eran
(¿da i foto 60 v
<130) Jotryn, folios 9 r. 63 r. los m ás lujosos: son los q u e en las miniaturas usan para viajar e l Hey (V Eb) 112* 1, gen tes d e su séqui
(131) Cantiga 28 e.
(132) Cantiga 34. to (1271 y un juglar q u e d es p e rtó c o n su traje la c o d id a d e un cab allero (V Ha) 02 B). Los d e m angas
(133) Carta de venta o? una cortas (V Fa) lo s llevan e n las m iniaturas lo s peregrin os «29). FJ tip o V G. q u e se diferen cia d el V F.
casa y fle un huerto. 1222
th oce documentos de Soto- sola m e n te p o r ten er las m angas m ás estrechas, p arece trotarse d e una p ren d a m ás o rien tal q u e
gvn. p. 472>. occiden tal. A p arece en el li b r o d e los Juegos, d o n d e hay un rico rep ertorio d e trajes orientales roo»,
(134) Testamento de María
de Montoellier, esposa de y en d os cantigas sola m en te. En una d e ellas, los m iniaturistas han represen tad o con este traje a
Pedro I de Araron. 1213,en Du
unos peregrin os q u e acuden a un santuario d e C'nnstantin opla <oi). En la otra (1321 nada nos d ic e el
Cínge, Gtossartom medae et
in/kme Utinftatií, Parh. 1937 te x to d e l lugar d o n d e ocu rre la historia, p ero e s d e n o ta r q u e lo s person ajes fem e n in o s lleva n el
yss. S. V
(135) uveníano de .tas Oiemn traje oriental d e m a ngas anchas c on q u e aparecen la em p e ra triz d e R iza n d o y sus acom pañ an tes
de Arñau de Ciscones, arzo en otras m iniaturas d el códice.
bispo de Tarragona. 1346
(«Estado Univcrsitaris Cata- En los textos del siglo Xlll se encuentran sólo d os n om bres q u e s e puedan relacionar c on los
lans*. 1930. p 2381 trajes d e esta s erie V : garn a ch a , q u e en p rin cip io p u e d e re lacio n a rse c o n cu alq u iera do ellos, y
(0 6 ) Ordenamiento de Pedro
ill (citado por Clonard. Dit- tabardo, n o m b re d e un traje d e c am in o c on largas m angas c olg an d o d e los hom bros.
corso Histórica pp. I50tsi>.
G arnacha, o o n ligeras variantes, es v o z com tín a todas las lenguas rom ances. Kn los textos
(137) Oír-ganza, Antigüeda
des de España, escritura 179. españ oles ap arece tam hién en las form as g a m a c h la <oi>, g u a n ta d a ivmi. g ra n a txia m s ) y gran a txa
afto 1259 (citado pee Cbnant
Discurso Histórica, p 133). ii36). El h e d ió d e q u e sea e l n o m b re d e vestid o d el qu e se encuen tran m a yo r n ú m ero d e citas en
<138) Ley de las ftrltów Ouc los texto d d siglo Xlll es prneha d e q u e s e trataba d e una pren da m u y gen eralizada. En e so s textos,
autoriza a tomar en prensa
«las bestias en que cabala la garnacha ap a rec e c o m o un a pren da d e ab rigo, forrada d e p ie l (i37>, equ ip arab le al m a n to <i38).
sen et aun tos paftos que vis e n la q u e p od ía em plearse más del d ob le d e la cantidad de tela qu e en una saya, ya que, e n un m is
tiesen. así corro tos mantos
et garnachas et rapas ct otros m o d oc u m en to , se clin «u n a garnacha e n q u e había siete varas** y se d eja con stancia d e q u e c on
pjRot qui> de esta giisa
tres varas y m e d ia s e h izo una saya y un par d e calzas, y c on cu atro y m edia un p ello te 1139». Estos
sean» (Partida II. tftuto XXVI.
ley XXXII). d atos n o s llevan a buscar la garnacha entre lo s tip os d e la serie V, p o r ser trajes d e ab rigo q u e se
(0 9 ) Oabrcn. L«ko de Cutir
tas de Sancho IV, pp. LXIII, vestían sob re los dem ás, p ero n o entre los trajes para vestir a cu erpo agrupados en la serie III.
CVI». En cuanto a la Ibrm a d e las prendas q u e re d b ío n el n om bre de garnacha, los textos nos dejan
(140) Cornilñus, OeOftc. VI.
pp. 63-64. dtado pw Eberstít. saber q u e presentaban variaciones notables, pues h ab la garnachas c on largas m angas qu e c o lg a
l e í A rli íooiptuarles dr
b an d e lo s h o m b ros y garnachas sin m angas, c on escotaduras laterales.
Bliance. París, 1923. p 122.
(141) ./luiros, (oíos 20 r. 63 r. Para establecer la correspondencia entre textos e im ágen es p od em os partir del h ech o d e qu e
(142) C. Berro. Indumentaria
esfiOñoüi cvi tiempos de Car lo s b izantinos usaron un vestido d e n o m bre granatxa, cuyas mangas, m u y largas, en v ea d e cubrir
los V. Madrid 1962, p. 30. los brazos, qu edaban colgando, bste vestido se describe en un tratado griego d d siglo Xtv q u e da noti-
(143) Cortes do Jerez de
1268. p 69. d a sob re trajes b izantinos d e origen asiático; allí se cuenta c ó m o del im p erio asirio v in o d traje lia-
TRAJE. ADEREZO, AFEITES
unido granatxa, cu ya » largas mangas descendían hasta los pies. FJ baslleus lo llevaba sm a n tu ró n {lo
cual hace pensar en un traje am plio, d espegado <lel a ie fp o ), los arcontes tenían tam bién e l d eie ch o
a v es tid », pero debían llevar un cinturón al que sujerahan las mangas en la espalda <uo>. Pues bien,
s e d a la coin ciden cia de qu e los m iniaturistas alfonsíes han represen tado, en dos escenas q u e o c u
rren en Constantinopia, unos peisonujes vestid os c on un naje q u e tien e to d a la apariencia de ser el
qu e d escribe el texto g rie go d el siglo x iv (tip o V G ); en una de ellas, los p eregrin o s qu e acuden a un
santuario bizantino llevan mangas tubulares, largas y estrechas, sujetas al cinturón d e la misma for
m a q u e la establecida para los aicon tcs. Existen algun os otro s in dicio s sob re d origen asiático de
eMos mangas tan especiales. En el Libro d e los luegos las llevan algunos tipos exóticos c o m o los m o n
g o les iwo. En el siglo XVI seguían siendo un e lem e n to m u y típico d el traje tu rco 042>.
Si a d m itim o s la relació n en tre la granntxin orie n ta l y la ga rn ach a o gran atxia occid en ta l,
|K>dremos re co n o ce r c o m o variedades d el traje d e este n o m b re los tip os V D. V E y V F. El tipo V F
s ó lo se d iferen cia d e la granatxia bizan tina en q u e tien e las m angas algo m ás anchas.
O tro v a lio so testim o n io sob re la form a d e la garnacha son las d isp o sicio n es q u e s e d iero n
e n las Cortes de Jerez el añ o 1268. En ellas deja n establecido que «p o r coser e rajar» garnacha esco
tada, con piel, s e c ob re n d os sueldos d e p ep io n es, m ientras q u e p o r «c o s e r e tajar» p ello te o g a r
nacha con mangas, c on piel, se cobren tres sueldas d e p ep io n es iM3>. Es decir, costaba m en os hacer
una garnacha escotada qu e un pellote, y la hechura del p ello te v e n ía a ten er el m isin o trabajo qu e
la garnacha c o n m angas, pues costaban igual. FJ prin cip al Interés d e este texto está en la d ife re n
c ia qu e estab lece entre la garnacha c on m angus y In garnacha esco tad a c o m o d os cosas d ife re n
tes. Si h a s id o p o s ib le id en tific a r la p rim e ra c o n lo s tip o s V G , V D y V F, e s fácil im agin ar q u e la
segu n do era el traje d e e n cim a c o n escotaduras laterales ilusttado p o r lo s tip os V Au. V Ah. V Ac.
Q u ed a excluid a la sup osición d e q u e la garnacha escotad a fuera una pren d a esco tad a en e l c u e
llo, p o r la razón d e qu e e llo n o justificaría su m e n or precio y p orqu e entonces faltaban toduvfa bas
tantes artos para q u e apareciera la prim era m o d a m e d ieval d e trajes escotados.
LA ESPAÑA DEL SIGLO XIII LEÍDA EN IMÁGENES
Tabardo de camino (Trcnta! Escultura en la Catedral de e n los respectivos d o c u m en to s literarias españ oles e italia
de San Clemente, C o l León. Un franriveano v un rey n o s y q u e ta m b ién son e s p e c ia lm e n te n u m e ro s a s e n los
PlandUra). Las mangas camino del paraíso. El rey lleva
d ocum en tos gráficos d e los d os países las Im ágenes de algu
p m fc n t& ¡ de los hombros, capa con cuerda sobre pellote
que en algunos modelos Heqar escotado que deja ver debajo et n os d e lo s trajes in clu idos e n la serie V, m u y particulam en-
a ser finos tutxn, aquí están encordado de la saya. El hábito te las q u e ilustran el tip o V C.
abiertas formando lo que del franciscano no es sino la
adaptación de un traje de viaje El rasgo o o m ú n a tod os lo s trajes d e la serie V id e n ti
tiempo después llamarán
de uso general, d e los que se ficados hasta ahora c o m o garnachas tengan manyas o esco
¡am an garrucha.
taduras, es q u e lo s b ra zos qu ed a n lib res y se sacan p o r las
aberturas laterales. 1-a m ism a particularidad se da e n los dos
(144) Premaltra úefle v titL tip os restan tes d e la serie, el V B y ol V C T a m p o c o en e l V C. las m a ngas c u m p le n la fu n ció n d e
Ltfw Cc/xfcrrmífícoum. Ota
da oot E. RodacanacW. La e n v o lv e r los brazos, sino q u e tam b ién qu ed a n co lg a n d o d e lo s h om bros. Puesto q u e e n lo s textos
(m m t AaAtvu«<3 rtyoqut <tr n o se encu en tra nin gún o tro n o m b r e q u e pu eda ser relacio n a d o c o n estos vestidos, au n s ien d o
tí Rtnnüssance. París, 1907,
P34S los d os m od elos de trajes d e encim a d e q u e existe m ayor n úm ero <le representaciones e n las m in ia
(14S Otderamerío de Pedro
turas. es pasible iden tificarlos c o m o otras d os varieda des d e la garnacha. E jem plos d e l m o d e lo V
III (otado por Clonara. D>s-
curso ffát&Ko, pp. iWt5t>. C s e encuen tran p o r cen ten ares e n las miniaturas d el siglo Xlll. El n o m b re d e traje q u e se cita con
(146) Jixgcx, lelos 47 v, 9? v.
(147) Gabros. Libro d? üjwv más insistencia e n lo s d ocum en tos literarios d e este s iglo es garnacha; d i o vien e a teforzar la Id en
tw <k &jnrfto IV, pp. LXXIII. tificación propuesta.
LXXVIl LXXVIII, lxxix.cxii.
(148) Cortes de Buruos de I-i garnacha, e n sus m ú ltip les variedades, s e usaba c o m o pren da d e ab rigo q u e cub ría los
1338, p, 452. otro s vestidos; sin em b a rgo , cu an d o los reyes vestían d e c erem o n ia, se p on ía n e n c im a d e la g a r
(149) Cortes de VatedolW de
1258. p. 57. Otros textos del nacha escotad a un m anto. Vestir en ton ces m u ch as p ren d as c on ju n tam en te e ra señal d e etiqueta
s0 o xn que norrtKjn d labar-
do masculino son: Semtob. o distinción . S ab em os que, en ciertas cerem on ias, lo s reyes d e A ragó n vestían g on ela (e qu iv ale n
P m ^ tío s m ^ s .0 97: ¿le- te a la saya castellana), g ranatza y m a nto (usk F.n algunas miniaturas alfonsíes. el R ey ap arece s en
M y M v ü .v . 138.
(150) C. Berros. ArwwrenrarM ta do en la corte , ves tid o c o n u n a saya, en c im a un p e llo te c o n m angas, so b re éste un a garnacha
es^urloUt en íieirip&s de Cor
escotada, cu b ierta en los h om bros p o r un m anto (v w .
tos V. pp. HS-W6.
051) isckxo VelArquez Sal T o d o lo exp u esto a n terio rm en te v ie n e a d em o stra r q u e garn acha fue e l n o m b r e gen eral
mareino, citado en Otwntos d e lo s trajes q u e form ab an la fam ilia agru p ad a en la serie V; trajes q u e. c o m o la c a p a y el m a n
paraa Huerta do Hunetpa dr
UstoofZ. Lopes de Mcndy,a to, se vestía n en c im a d e la saya o d e l p e llo te ( o e n c im a d e saya y p e llo te con ju n ta m e n te ), p ero
«Achaipi pira un MCibuUrio
se d ife re n c ia b a n clara m en te d e aq u ellos. Sin e m b a rg o , se d a el caso d e q u e lo s tex to s o frec en
oe rdjTTeniarU arcaica, en «O
ArcticotoQo Pcrluqués», LtS- o ir o n o m b r e q u e in d u d a b le m e n te c o n e s p o n d ía a ves tid o s c o m o lo s ilustrados p o r lo s tip o s V
Coa, 1929. mi. XXVIU. pp. 60-
M2;w4tJtoardo»l. D. V V. y V H d e la serle. Ese n o m bre es tahar/ío. Sin dud a se trata d e un caso q u e se repite muchas
-80-
TRAJE. ADEREZO. AFEfTES
S «rlo VI Variedades
que presentaban los
mantos y capas: capas
semicirculares (A),
capas con cuerdas <B),
capas con ober tura
lateral poro socar uno
do los brazos (C),
redondeles con trascol
(D). capas con mangas
(C), capas aguaderas
(G), capa rural (H>.
b a la d re s (I).
- 81 -
I.A ESPAÑA DEL SIGLO XIII LEÍL>A EN IMÁGENES
Izquierdo: La capa
(Ju e go * folio 14 v>,
Cada uno d e estos tres
personajes ilustra una
macera distinta de
llevar la c a p s el de la
ú e re ct» la lleva retirada
cejando ver peítote y
saya encordada, el
siguiente echa una de
los puntas de la capa
por encima de su
hombro, el del fondo la
lleva cubriéndolo la
cabeza t os tres llevan
pequeñas barbas y
bigotes, moda que
aparece a fines del
reinado de Alfonso X.
Debajo: Mangas
cosedlzas y manto
{Juegos, folio 8 1). t i
caballero sentado lleva,
bajo una capa con
cuerdas que le rodean
el cuello, una saya
«en cordada* con
«nvanoas cosedizas».
manqas cortadas aparte
y que podían
intercambiarse con
otras. La capa del otro
cabalero tiene de
particular el llevar una
abertura por la que saca
su brazo izquierdo,
particularidad que se
dló en el traje español
desde el siglo x al x v l
-82-
TRAJE. ADEREZO. AFEITES
Escultura en Burgos. En lo
alto de las torras d é id
catedral podemos ver hoy
otras muclias (¡guras como
éstas; on la de la izquierda
un caballero lleva capa con
cuecdas el otro barbado
viste como peregrino o
caminante, con capa
aguadera cerrada, con una
sote abertura para pasar la
cabeza; se apoya con ambas
manos en un ciaíjo.
Bm Ü
TR A JE S F E M E N IN O S
En d s iglo XIII. el traje d e Ib m u jer presentaba m e n o s variedad q u e «1 d d hom bre. La m o d a fe m e
nina, c o m o ocurría con frecuen cia e n la E dad M ed ia , estaba en gran parte supeditada a las in icia
tivas d e la m o d a m asculina. La equ ivalen cia entre los tip o s d e pren d as m asculinas y fem en in as,
así c o m o en tre lo s n o m b res qu e recib ían , e ra n m u y grandes. Estas eq u ivalen cia s resultan m uy
n otorias al com p a rar los tipos clasificados en d esq u em a Trajes m a sculinos c o n los q u e, ord en a-
tíos según e l m is m o criterio, se reprod u cen en el esq u e m a Trajes fem en in os,
Marqotnaduras (Cantiga 117). A la izquierda. una Camisa (Cantiga 3121». La nn jer lleva camisa de
mujer allayaUt que había prometido a la Virgen no lujo, por sus margomadut as y cuerdas, bordados
i over ni cotlar en sábado, falla a su promesa prohibidos por las Cortes sevülanas de 1252, y
li«bielda pot el demonio y corla una camisa. cuerdas prohibidas por las Cortes jerezanas de
A la derecha, otra mujer hace camisas 12 6 8 . La ¿ m o ta d a también s e adorna con
tn.yqomadas, sequii e» texto coirespondíenle a la mar goniodui as o bordados. El lecho está tendido
miniatura, sobre una alfombra
LA ESPAÑA n a SIGLO Xlll LEÍDA EN IMAGENES
Almohada de San gen m usulm án i » » . l o s textos d el siglo Xlll s e re fie re n a las cam isas b orda da s c on el n o m b re de
Femando (Capilla Real, ca m isasm argom adas. la s Cortes d e Sevilla las h abían prohib id o en 1252 093). p ero las miniaturas
Madrid). Bordado con
d e las C antigas dem u estran q u e esta prohib ición n o tu vo e fecto . U n e je m p lo m u y cu rio so o frece
seda de atea muy
tra-nuda, kjuül que Iüí la can tiga 117. q u e tien e p o r asunto lo q u e le o c u irló a una alfayata q u e había p ro m etid o a la V ir
rnaiqomaduf as de la gen n o coser ni cortar en sábado, p e ro q u e ro m p ió su p rom esa, instigada p o r e l d em o n io , h acien
camisa que cose lo
alfayata de la Canliqa d o camisas m argomadas. En la miniatura correspon dien te aparece la alfayata b orda n d o una c a m i
117. sa s em ejan te a las q u e en otras m iniaturas llevan algunas m u jeres q u e están en el lech o. A pesar
d d p eq u e ñ o ta m añ o d e las miniaturas, p u e d e ap reciarse e l p a re cid o entre los borda dos d e estas
cam isas y lo s d e algun os cojin es e n c o n tra d o s e n lo s e n terram ien to s reales d e Las H uelgas. Son
b ord a d o s h ech o s a aguja c o n sedas o c o n lanas d e c olo re s <i94). O tra m u estra d e estos borda dos
n os ha q u ed a d o en la alm oh a da d e San F e m a n d o . Cam isas fem e n in as se d escrib en tam b ién en
cuentas d e 1302 y 1312, d e la Casa Real d e Aragón . U n a d e ellas, b orda da c o n h ilo d e o r o y seda;
otra «su tam ad pun ctum d e U ngaria», c o n h ilo d e o ro . plata y seda 09si. La m o d a espartóla d e los
trajes a m plia m en te escotados en las sisas (II Da. D b ) perm itía lucir en buena parte las ricas c a m i
sas bordadas <m>.
TRAJE, ADEREZO. AFUFES
• 8?.
ESPAÑA DEL SIG L O XIII LEÍDA EN IMAGENES
la s d on cellas llevaban sob re las sayas y b riales ajustados un a cinta o cinturón flojo , c ayen
d o en on da p o r delante (II B. II E). A s í lo lleva una d on cella en la C antiga 371 y la Virgen M aría en
(2031 Cinootwo tf¡>la SOto- alguna miniatura « 06i. En la Cantiga 306 se dice d e una jo ve n q u e «a cinta lie d esccn deu iusu c o m o
teca nacional, Lisboa. 1949-
1953. II. p. 370. a m oller virgen». l a s barraganas, e n cam b io, llevan el cinturón ocu lto p ar un p rofu nd ó d o b le z <zot)
(206) Cantea 3061. ai c. m a
(207) Ccnt¡C3$ 137c. d MO t.
(208) Jt-egcs, tobo; 8 r. 16 r. U n a d e las pren d as m ás origin ales d e la m o d a fem e n in a esp añ o la d el siglo XIII fu ero n los
32r.40f.60r.
briales y sayas ajustadas, s in m angas, am plia m en te escotados en las sisas, qu e d ejaban a la vista
(209) M. Gófliez Morerw.
Panteón Re¿l de las Huelgas, una buena parte de la camisa en brazos, h om bros y pech o (H D ). C o m o las sayas masculinas, a d m i
pp. 23-24. lám. XXXIV a.
tían m angas casedizas (III C ). Los e jem p lo s en las miniaturas correspon den a reinas y m ujeres rica
(210) Artetonado i)e la cate
dral de Torutil, ICantíontro m e n te ataviadas. T o d a s visten el b rial b ajo un segu n do vestid o m u y a b ierto en los costados (IIIB )
de Avjda. p. I!9>.
(211) Cantiga 79 a. qu e lu d eja al d escu bierto d es d e lo s h o m b ros hasta m ás ab ajo d e las caderas. Algunas llevan, a d e
(212) V350 ce plata tdsánUa. más, un m a nto rob>. Con las m ism as ropas q u e las reinas representadas en las miniaturas lú e en te
con cuatro tigures de batori-
ivas. Water? ArtGslIofv. Bal- rrada Ie o n o r d e Aragón, esp osa d e Jaime l e hija d e A lfo n so VIH d e Castilla, m u erta e n 1244. H o y
timóte).
sus vestid os se conservan en la extraordinaria c o lecció n d el M u s e o d e las Huelgas. Sobre la cam i
(213) Ccrona b?l empwaóor
Constantino Monomachas. sa de lic rm ) llevaba, al ser sacada d el sarcófago, tres prendas d e una m ism a tela riquísim a: e l brial
«421055. (MUSCONocional
do Bufones!). ( IID . b), el traje de encim a, con escotaduras, id en tificah le con el p ello te (III Bb), y el m a n to <209).
(214) Artjuetade la iqlcsla El b rial tien e 1.90 m etros d e largo, lo qu e represen ta una c ola d e m e d io m etro en red o n d o. Au n
Parroquial tío ntero. Placan
de mármol slrto-eqvcias del q u e su conservación es relativam ente buena, ap arece o o n a d o p or e l desgaste, a la altura del d ob le z
siglo XII. (Museo Nocional do
qu e arrastraba por e l suelo.
Florencia!
(215) Cantigas 89.115.258. El m is m o tip o d e saya o brial encordado, ajustado y escotado en las sisas, p ero c on d os m a n
(216) Cantigas 4 d 57 1>, 89
gas largas y estrech as c o lg a n d o d e lo s h om bros, e ra usado p o r las juglaresas (2 ¡o>. C o m o qu ed a
a, o, c. 117b.
(217) Cantigas 126b. 312 b. d ich o al tratar d e la garnacha masculina, esta» m angas, d e las q u e existen e jem p lo s en otras pren
(218) Cantigas 64 U 194 a
(219>CcfitlqaslC4a.t\C.«37 das d e e n cim a m asculinas (T ia jes m a sculin o*; V G ) y fem en in as (III C , V E), eran d e o rigen o rie n
d IX152 a. tal. Q u e las juglaresas las pusieran tam b ién en la saya se e xp lica p o rq u e estas m angas se presta
(220) Cantiga 104 a,
(221) Juegos, folio 16 r. b an para el Juego d e lo v b razos en ciertas danzas, c o m o p u e d e verse e n la m in iatu ra q u e re p re
(222) CantíQa 122 b.
senta a una niña bailan d o (V E b ) can.
(223) Cantigas *40 f. 137 e.
(224) Fot» 16 r. En obras persas d el s iglo 111 o l\' czia, bizantinas d el s iglo 1x 121» y m usulm anas <2w> se repre
(225)FoX>24v.
(226) FolO 24 v, sentan bailarinas q u e agitan y liacen voltear con sus brazos, b ien un a larga banda in dep en d ien te,
(227) Cantigas 4 y 5. o b ien sus propias m angas, estrechas y larguísim as c o m o las d e nuestras miniaturas, p ero q u e les
(228) Cantiga 21.
(229) Folio 5 r. 32 v. 33 r, 34 cuh ren totalm en te brazos y manos.
v. 3*5 r, v. El tipo I I F d ifiere con siderablem ente de tod os los restantes d e la Miñe, lis un traje c orto qu e
(230) Cantigas 4 c. 34 d, 167
í. C. 265 e. deja a so m ar d os palm os d e la c a m is a P arece e star p ro visto d e unas m angas tu bulares, anudadas
TRAJE, ADEREZO, AFEJTFS
sobre los h om bros para p od er manipular c on m ayor com od id ad . la s tres mujeres q u e en las m inia
lu ía s llevan este traja van descalzas tzisi. D o s d e ellas s on pan eras qu e asisten al nacim ien to de un
nifto; otra es un a m u je r am asando pan. M u y p os ib lem e n te este traje c orresp on d e a un Cipo social
m u y d eterm in a do qu e n o p od e m o s precisar c on exactitud.
Desde a q u í a la n ú ¡m orra
n o h a y sln on u n a posada
en p ello te dos iredes
co m a p o r vuestra m o ra d a <2321.
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TRAJE. ADEREZO. AFEITES
c o ) y n o según las n uevas m od as q u e trajo el s iglo Xlll. Ber Barragana» (Cartuja 137
r e o im a gin ó tam b ién vestidas con alm ejías a las M arías; le e ) Vestidas con iLfo (en
d centro*, la una va a
h ace d e d r a la Virgen: cuerpo con saya
encordada; la otra,
encima de la saya con
Pacten p la n to s o lv io las henn a nlelta s mías
«mangas coseduras*,
a m bas b a ile n sus p e d ios sobre las alm ejía s «37j. viste pellote escotado
con iiumiyi' tubulares
que (<• servirán en hquras
C o m o traje v es tid o p o r un a n o vio s e c ito la a lm ejía
de danza; d amplio
e n la O ó n i a i G en era l <230>. detotez que ocdta d
Puesto qu e alm ejía y p ld fueron, según to dos las indi cinturón parc-te que fue
dlstlUtvo üe bair dianas.
cios, n om bres d e trajes c on m angas anchas q u e en e l siglo
Ambas ron típicos
XIII represen taban la m o d a tradicional fren te o las novedn- locados castellanos,
d es q u e ap arecieron entonces, qu ed a por averiguar la d ife
rencia en tre am bas prendas. P osib lem en te la piel, c o m o su n o m b re indica, tuviera siem p re fo ir o
d e piel, m ientras q u e la alm ejía fuera pren da más ligera q u e careciera d e tal forro, l as tres a lm e
jías d e la rd n a y las infantas d e Aragón m en cion ad as e n unas cuentos d e 1312 eran d e lino, d os d e
ellas blancas. T a m b ié n era d e lin o b lan co la alm ejía q u e le dieron e n 1302 al in fa n te A lon so, h ijo
d d rey d e Aragón ca n . El parentesco entre la alm ejía blanca d e lin o c on trajes m usulm anes e s e v i
dente. Fn o tm capítulo se trata del o rigen árabe d e la v o z «alm e jía » y d e la prenda holgada d e m an
gas anchas q u e usaron m oros y judíos.
(243) Cantiga 28?. ad m itía d eb a jo d os vestidos, m ien tras q u e el p e llo te sin m angas a d m itía s o la m en te un o, lo cual
(244) Cantiga 68 a h acía qu e, p ese a te n er form as scm ejan ies. s e tratase d e p ren d as p erten e cie n te s a d o s c a te g o
(243) Cantiga 178o.
(246) Cantoas *3 e. 53 c tM rías diferentes.
«. f. 147a.
M ayor a ceptación qu e las garnachas escotadas lu v ie ro n c n u e las m ujeres, c o m o en tre lo s
(247) Cantigas 278 a. e.
(248) Canteas 98 a 0 5 l h om bres, las garnachas ilustradas p o r los tipos V B y V G FJ tip o V B, en los ejem p los q u e nos dejan
(249) Cantiga 28 1.
(250) Cantiga 282. saber la co n d ició n d e la p erson a q u e lo lleva, ap arece c o m o traje d e un a vecin a de Segovta iz4n.
(251) Cantiqas 17c. e. I. T3 d. d e la esp osa d e un m ercad er ««<*) y d e la m u jer d e un lab ra dor (2 4». I a garnacha V f !. m u ch o más
e,2l*.?3ab.<J,e.f. 34d.43
a etc. divulgada, la visten m u je ie s d e todas las clases, hasta las m ás pob res izao). C o m o traje ap rop iad o
(232) Juegos. fofo 32 r para cam inar, p od ía h acerse m ás c orto q u e otro s vestid o s fem en in os, para q u e n o arrastrase por
(253) Cantigas 6 /M91 a-
(254) Estatus del claustro de el suelo.
la catedral de Burgos
Si la garnacha V C es la q u e llevan en las m iniaturas las m u jeres q u e van d e peregrin a ción a
(255) Cantigas 58 f. Juegos
tollo 57 v. 59 v, p ie i24T>, la variedad d e la garnacha llam ada tabardo, c o n largas m angas tubulares (V D ). la llevan
(236) Folie 97.
(257) Cantioas 75 b. 298 !>. m ujeres qu e van d e v iaje m on tadas en una caballería U48x
(258) P 848 F n e l vestu ario fe m e n in o en c o n tra m o s ta m b ién la ga rn ach a c o n m a ngas tu bu lares m u y
(259) legjre, üfc&v» * vea*
de triverh, M -tíjí S G (su nxü estrec h as c u yo o rig e n b izan tin o qu ed o d em o stra d o (V E). La llevan m ujeres e n escenas q u e o cu
(260) C. 8e*nl$. «Mcriai
rren en Contantlnopla(249), p ero la visten, adem ás, la m u jer d e un cab allero d e S eg ovia d e n o m
moriscas en la sociedad cris
tiana espefiota del siqlo ív y b re D iego Sán chez <zso» y alguna otra m u jer qu e nada tien e d e oriental.
principios del xvra B dem de
tú Rtá< A ari& w de o Msfo-
cia. CXUV, p. 199. Serie V I. Mantos y capas
(261) Berceo. Vida de Santo
Domingo do SflQS, ed. Fray La fam ilia d e lo s m antos y capas qu e form a esta s erie presentaba mucha m en os variedad entre las
AlterosoArdrés, Mi&C. 1958, m ujeres q u e entre lo s hom bres. Las m ujeres usaron esp ecialm en te el m a nto o capa sem icircular
36; Rtt/ó/i de Amor. 119.
(262) Me-iénde: Pdal P.. «su , sin cuerdas (VI A. V I B) o c on cuerdas (VI D ). Srilo llevan cuerdas en SUS mantos, a veces extra
Cartar de Mió Cid. Texto, gra-
o rd in a ria m en te largas, m u jeres ricam en te v e s tid a s <252j, las esp osas d e c ab allero s e in fa n zon es
mátíca y vocatolario, Madrid
1945i p.58l <253i y las reinas asai. En algunos e jem p lo s, el m a nto form a u n p liegu e en la esp ald a <2S5>, tal v e z
(263) Cantiga 305 b,
(264) Cantigas móteos 90. p o r m e ro ad orn o, tal v e z con la finalidad d e pod erse cubrir la cab eza e n un m o m e n to d ad o (V IB ).
288; Jueoos. folios 23 r. 57r. Un a m iniatura d el L a p id a rio «s # » represen ta una jo ve n cubierta c on un m anto rectangular
(265) M Ow-neí Moreno,
Panteón Real de &s HuoY/as, ad o rn a d o c o n un a an ch a c en e fa en e l b o r d e (V I O ); la m in iatu ra tie n e la sigu ie n te in scrip ción :
lim. XXXVI pp. 25.26.34.
«Figu ra d e m u gicr m a nceba cubierta c on a lq u ice». H m a nto le cubre la cabeza.
P o r una parte, esta miniatura v ie n e a con firm a r qu e
esta form a d e llevar e l m a n to era p ropia d e doncellas, pues
e x is te n o tr o s e je m p lo s d e n iñ a s o d o n c e lla s q u e lle v a n
pu esto el m a n to d e la m is m a form a, ta pa n do la ca b e z a y
d eja n d o a l d escu b ierto parte d e la falda <257>. P o r otra, nos
p ro p o rc io n a una ilustración m u y con creta d e una pren da
determ in a da . Su form a rectan gu lar se p u e d e d e d u c ii p or
la disp osición d e la cen efa. Su n o m bre, d e evid en te o rigen
árabe, a p a rec e e n o tra s o ca sio n e s c o m o n o m b r e d e un a
tela; e n el F u e ro de C uen ca czt»), p o r ejem p lo , se tasa una
p ie z a d e a lq u icel en un donarlo.
A B
Algun os d iccionarios h an re co gid o la v o z árabe ¿/tu
s a c o n el sen tid o d e «e s p e c ie d e tela delga da , lie n z o fin o o
Serlo V I M aíllo* y cam isa» « w i . D e esta v o z s e d eriva tam bién quexohr, q u e en el siglo XV era una pren da m orisca de
capas: semicirculares lie n z o o d e h olan da , b lan ca p o r lo gen eral, p e ro n o s ie m p re (26® . T o d o e llo h ace pen sar q u e el
sin cuerdos (A. D),
alquicel fuera d e una determ inada clase d e lela. Las telas blancas y liberas han caracterizado al tra
alqukol de doncola (O ,
con cuentes l.iigas (0 ) je m usulm án frente al cristian o a lo largo d e v ario s siglos.
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TRAJE, ADEREZO, AFEITES
T O C A D O S M A S C U L IN O S
En e l esq u em a Tocados m a sculinos se reúnen, clasificad os según los tipos, lo s d iferen tes to c ad o s
d e h o m b r e represen tad os en las m iniaturas alfonsíes.
En lns textos d el siglo XIII. el n om bre válid o para to d a pren da qu e se llevase e n la cab eza era
c a p ie llo <26íi. L a co fia , e l ca p iro te y e l s o m b r a n eran to cad o s con un a form a particu lar. Fu era de
éstos, los ú n icos n om bres q u e en lo s textos pudieran referirse a tocad os son s o b rfía b a rd o y a lm u -
za. Su id en tificación presenta m ás problem as; olinu/a p u d o ser e l gran cu ello d el q u e n a c ió más
tatd e la m u ceta. y n o un tocado.
C D
Serie I . La cofia
Serio 1 La cofia.
En los to c a d a » de cstu serle es fácil re co n o ce r la co p a , n o m b re q u e se e m p le a b a ya e n e l s iglo XII
para designar e l g o rro d e tela bajo eí cual los h om bres se recogían e l p elo antes d e cubrirse la cab e
za c o n el alm ófar <262X
l a c o fia e ia usada e n el s ig lo Xlll p o r los h o m b res d e tod as las clases sociales. Es e l to c ad o
q u e lleva n la gran m a yo ría d e lo s cien to s de perso n ajes represen tad os e n las m iniaturas. P o r lo
general, son blancas y lisas (1 a), p ero h ay tam b ién e jem p lo s d e cofias bordadas ( 1 b ) (2*3) y d e tela
transparente (1 d ) « m i . Los h alla zgos h ech os en los enterram ien tos reales d e Las H uelgas p e rm i
ten c o n o c e r algu n o s d etalle s s o b re las cofias q u e n o s e p u e d e n ap re cia r en las m iniaturas; p o r
e jem p lo , la existen cia d e cofias forradas d e p erg am in o y d e cofias con un rellen o d e lan a en tre la
tela y e l forro « » » ) . La* encontradas en estos enterram ien tos p erten e cie ro n u In fan tes d e Castilla
v s on riquísim as; una d e ellas e s d e lela d e seda con forro de lien zo ; otra, la rellen ada con lana, es
d e un p añ o d e tapicería fin ís im a labrado d e o r o y sedas, con forro d e lienzo.
c
Serie 2. El capiello «le los caballeros Serio 2 l'.l capiello de
M u y típ ic o s d e la m o d a e sp a ñ o la fu e ro n lo s to c a d o s altos, casi c ilin d ric o s, ag ru p ad o s e n esta los caballeros
serle. S e c on s erva n en la actu alid ad tres e jem p lares d el siglo Xlll q u e p erten e cie ro n , re sp e ctiva
m en te, al In fan te Felipe, e n terrad o e n V illasirga (M u s e o A rq u e o ló gico N a cio n al), a T e m a n d o d e
la C erd a (M u s eo d e las H uelgos d e Burgos) y a A lfo n so X (C atedral d e Sevilla). El d e F ern an d o d e
la C e rd a tie n e ar m a z ó n d e lie n z o y m a d e ra . I’ o r su fo r m a re cu erd a n e sto s to c a d o s io s cascos
c ilind ricos d e l s iglo Xlll. Su origen en d aiu en d o gu eire ro p u e d e exp licar qu e fuera el to c a d o p re
ferid o d e la n o bleza . En las m iniaturas lo s llevan los reyes Otei. in fa n zo n es y cab alleros ot-yy Los
lleva n ta m b ién algu n o s d e los perso n ajes q u e to c an in stru m en to s en e l c ó d ic e d e lo s M úsicos,
n o sab em o s si cab alleros o juglares (ya h em os v isto o tro s ejem p lo s e n q u e lo s juglares tom a ro n
p ren d as d e l atavío c a b alleresco) y un b a lle stero alm og áv ar (266).
En algunas miniaturas pueden apreciarse los ricos adornos c on q u e se engalanaban los capito
lios cilindricos de los caballeros, la s tres ejem plares conservados son riquísimos, ad ornados con b o r
dados, cintas de o ro y pedrería, aljófar y corales. D entro d e estos tocados s e notan |>equeftas valían
les ilustradas p or los tipos 2 a, 2 b y 2 c, y tam bién la tendencia a estred iarse e n la p aite superior (2 c) c
tom an do form a tron cocón ka; de esta form a son los ejem p los representados en las obras d el siglo XIV. Serte 3 C a pillos
redondos.
Capieilo (Vllalcázar de
Slroa). 5 ep iicro del
Inliint? don F e íp a
quinto hijo de San
reinando. Lleva el
c a p o to propio d e k *
caballo* os. decorado
con emblemas de
águilas y castillos. Cn el
Museo Arqueológico de
Maárid se conservo d
capieilo ronqu e
apareció en esta su
lomba el cuerpo del
Infante. Otros dos
capieíos del siglo xiii
existen hoy en el Museo
de las Huelgas y cf» la
Catedral d e Swina.
F.11 las m iniaturas lo s llevan vario s person ajes qu e tocan in strum en tos e n e l c ó d ic e d e tos
M ú s ico s 1-2091, un m ercad er <27oi, un ro m e ro i27i>. un m aestro «7i> , un escriba real < m i y p erso n a
jes q u e aco m p añ an al re y e n la c o r te «74).
Serie 5. El capirote
L o s tocad os e n form a d e capuchón, m u y p rácticos c o m o prendas d e abrigo, con o c iero n un éxito
extraordinario en to d o e l O ccidente. En las miniaturas lo s llevan m ercaderes <zre>, peregrin os <Z79>.
m arin eros taeo), c lérig os lie », trovadores <2aa>. ju g lares<283), estudiantes <284*. artesanos<285). e l rey
cuan d o v a d e viaje (286) y otros innum erables person ajes d e c on d ició n n o identiñcablc.
Presentaban fun da m entalm en te d os v a rieda des según fueran ab iertos p o r d ela n te y a b o
C lérigo {Juegas. 6 v> ton ad os (5 a. b ) o com p le ta m en te cerrados (5 d. e). La punta qu ed ab a tiesa y dirigida hacia arriba
Juqadoc ck* ajedte/
vestido con aliuba o
almejía de mangas
anchas, locado con el
capono redondo y
aplastado, sin vueltas,
tal v w de punto (boina,
b cn tfe ) usado por
clérigos y médicos.
S e r í» 5 O capirote.
TRAJE. ADEREZO. AFEITES