ISEA
D-234
INSTITUTO SUPERIOR EN EDUCACION ARTISTICA ISEA D-234
Titulo: Inversiones en Argentina durante el Sistema Agroexportador
Materia: Procesos S, P, E y C Argentinos II
Profesora: Rodríguez Cristela
Estudiante: Cabral Jesús
Ciclo Lectivo: 2022
Inversiones en Argentina
A partir del año 1870, la Argentina comenzó un proceso de modernización y de
acumulación de capitales, orientados hacia las prácticas agrícolas. Esto se denominó como
sistema capitalista. El inicio de este periodo se tornó violento debido a conflictos políticos
de diferentes grupos que pretendían el poder, todos con diferentes convicciones.
En el año 1880, Julio Argentino Roca en colaboración con algunos gobernadores del
interior que apoyaban su gobierno, crearon una alianza llamada Partido Autonomista
Nacional, en el cual establecieron las bases de la organización y la división del poder, así
como también las reglas para la reelección de los gobernantes, a través de diferentes
mecanismos de fraude. Las autoras Marcaida, Rodríguez y Scaltritti (2013) lo definen como
oligárquico porque el poder político fue monopolizado por un grupo minoritario,
depositario a la vez del poder económico y social (P62).
Consolidado el PAN, una de las primeras medidas a llevar a cabo es la de integrar a
Argentina al mercado mundial, para entrar en competencia con los demás países
desarrollados, y la manera considerada más factible fue la de insertar al país como un
sistema agroexportador (producir y exportar materias primas), decisión totalmente errónea
ya que el país nunca avanzaría con ese tipo de políticas. Para concretarlo, el estado tuvo que
encargarse de crear los factores de producción como la tierra, realizando conquistas de
territorios pertenecientes a indígenas, en la pampa, la Patagonia y el Chaco, que significo
una matanza de población nativa injustificable. Para el trabajo, se necesitó abundante mano
de obra debido a que la población de Argentina no era suficiente, para eso fomentaron la
inmigración de población europea, principalmente de Italia y España ofreciendo puestos de
trabajo, que luego no fue así porque las publicidades que hacían eran mentiras, no había
muchos puestos de trabajo, los sueldos no eran lo suficiente para sobrevivir y las viviendas
muy precarias. El capital procedía la mayoría de Gran Bretaña, y en menor cantidad de
países de Europa occidental y Estados Unidos. Esos capitales fueron clave para poner en
funcionamiento la producción, y como sostienen las autoras Marcaida, Rodríguez y
Scaltritti (2013): si en el periodo 1862-1880 habían resultado clave para la construcción del
Estado Argentino, desde 1880 fueron fundamentales para desarrollar la infraestructura del
país agroexportador (P66).
Iniciado el año 1860 en adelante, comenzaron a construir redes ferroviarias en el país.
Una de las primeras y más importantes fue en La Pampa, que fueron financiadas por los
británicos y quedaron bajo su mando por los beneficios que obtenían, de aproximadamente
28.000km de longitud. Tenía el fin de unir diferentes localidades pampeanas y las
respectivas capitales de cada provincia, con el centro portuario más importante del país y
único autorizado para cuestiones comerciales y administrativas, el puerto de Buenos Aires.
Las ventajas que obtuvieron del ferrocarril fueron múltiples, como entrelazar los lugares
donde trabajaban la ganadería y actividades agropecuarias con los mercados urbanos y los
extranjeros. Elena Marcaida, Alejandra Rodríguez y Mabel Scaltritti (2013) dicen:
permitió, además, la llegada de mercaderías importadas a los más remotos lugares del país,
eliminando la última barrera -el aislamiento- que había mantenido eficazmente protegidas,
durante mucho tiempo, a algunas artesanías locales de la competencia externa (P67).
Los inversionistas extranjeros también hicieron posible la ampliación de la red
telegráfica, la construcción de puertos, e instalaciones públicas como agua corriente,
cloacas, alumbrado, transportes. De la misma manera, invirtieron en tierras y frigoríficos.
Para que el país contara con la infraestructura suficiente y poder producir, los capitales
extranjeros, primeramente, de Londres que era el más poderoso, invirtió millones de
dólares, luego le siguieron otros países. Esta transposición se la reconoce en tres fases: la
primera desde 1862 hasta la crisis de 1876, la segunda desde 1880 hasta 1890 y la tercera
comenzando el siglo XX hasta la Gran Guerra. Federico Martocci y leonardo Ledesma
(2018) afirman: en la primera de ellas se cree que ingresaron al país algo más de 100
millones de dólares corrientes provenientes de Gran Bretaña y colocados en títulos públicos
y en valores de compañías ferroviarias (en un 60 y un 30 por ciento, respectivamente). En
las dos fases siguientes la cantidad aumento: 800 millones de dólares corrientes en la
segunda, que procedían en su mayoría de Gran Bretaña (con Francia ocupando un segundo
lugar) y 2.000 millones de dólares corrientes en la tercera, cuyo origen continuaba siendo
británico en un 50 por ciento, seguido por las inversiones francesas, alemanas y belgas
(P39).
Los capitales estaban divididos en sectores: los ingleses se dedicaban de lleno al
ferrocarril, que junto con Francia ofrecía prestamos sabiendo que Argentina no estaba bien
económicamente para devolverlo luego, los belgas dominaban las compañías financieras y
territoriales, los alemanes en electricidad y servicios urbanos, y [Link] en frigoríficos. La
inversión que hicieron los británicos en el sistema ferroviario tuvo gran importancia, debido
a que, por un lado, se reducía gran cantidad los costos de traslado y, por otro lado, la
inexistencia de otros medios para transportar los productos agrícolas en épocas de
producción, como por ejemplo ríos.
Entre los años 1880 y 1914, el ferrocarril alcanzo su grado máximo de desarrollo,
llegando a ser una de las redes más extensas del mundo. Gracias al terreno y los pocos
obstáculos de la naturaleza se pudo concretar, aparte de la primacía que las compañías le
dedicaron. Lo único que no construyeron fue un lugar para almacenar la producción, que
provoco diversas disputas.
Federico Martocci y Leonardo Ledesma (2018) declaran: El ferrocarril se instaló en
sectores donde se producía, por ejemplo: el ferrocarril del Sud a la producción lanera del
sur bonaerense el Ferrocarril a Campana y el Este argentino a la emergencia de rutas
comerciales alrededor de los ríos Paraná y Uruguay, los ferrocarriles Norte y Ensenada
dedicado al mercado urbano porteño y el Central Argentino a la circulación entre el interior
y el litoral.
El incremento de las inversiones extranjeras fue sobresaliente en la segunda etapa y en
simultaneo se privatizaron muchas. Para 1892, de los 12.500 kilómetros existentes de líneas
férreas, el 10% se había privatizado. En la crisis de 1890, inicia la tercera etapa, destacado
por la absorción de empresas por parte de otras más grandes y por la inversión realizada en
la región pampeana, debido al esplendor agropecuario.
Los autores Federico Martocci y Leonardo Ledesma (2018) opinan: en 1914 las
empresas más importantes, el Ferrocarril del Sud, el Central Argentino y el Oeste,
conformaban sistemas que, en conjunto, casi llegaban a los 15.000 kilómetros, cifra que
representaba más del 40 por ciento de la totalidad de la red (P41).
Las inversiones que se realizaron en el país por parte de europeos fueron de adelantos
tecnológicos totalmente desconocidos como el ferrocarril, que permitió que haya
interacción entre diferentes sectores del país que eran inhóspitos. También hubo pérdida de
independencia del país, debido a que los extranjeros se estaban apoderando poco a poco de
todos los ámbitos económicos y comerciales del país donde obtenían más rentas, como por
ejemplo el ferrocarril de La Pampa. Poco a poco los extranjeros comenzaron a privatizar
muchos lugares donde obtenían grandes ganancias, y de esta manera gran parte del país
quedo en poder de los inversores. Todos esos hechos, ¿se pueden considerar como
consecuencias del sistema agroexportador?
Bibliografía
Los cambios en el Estado en y la sociedad. Argentina (1880-1930), Elena
Marcaida, Alejandra Rodriguez y Mabel Scaltritti. 2013.
Una historia económica Argentina: de la etapa agroexportadora a la caída del
peronismo (1880-1955). Federico Martocci y Leonardo Ledesma. Año 2018.