Poemas Laterales de Claudio Rodríguez
Poemas Laterales de Claudio Rodríguez
Poemas laterales
Claudio Rodríguez
Poemas laterales
I.S.B.N.:
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NOTA A LA EDICIÓN
[9]
«Revelación de la sombra» fue incluido después —con algunas
modificaciones— en el mencionado libro, pero, en este caso, el
autor decidió conservarlo entre los Poemas laterales, pues
había aparecido, por primera vez, en un catálogo de su amigo
el pintor Antonio Pedrero, dedicatario e inspirador del mismo.
En la sección titulada «Poemas excluidos», se encuentran
aquellos textos que, en un determinado momento, fueron
retirados por el autor de los libros en los que, en un principio,
iban a ser incluidos, concretamente de Don de la ebriedad,
Conjuros y Alianza y condena. Se da la circunstancia de que
entre los dos primeros existen elementos en común, lo que
demuestra alguna vinculación entre ellos y su condición de
textos de transición, mientras que el tercero comparte algunos
versos con otros poemas de Alianza y condena («Ciudad de
meseta», «Un momento» y «Oda a la niñez»).
A ese corpus inicial de Poemas laterales, se añadieron
más tarde los poemas que constituyen lo que podríamos
llamar la prehistoria literaria de Claudio Rodríguez, es
decir, los anteriores a la publicación de su primer libro, Don
de la ebriedad (1953). Todos ellos, salvo el último —fechado
ya en 1953—, fueron escritos a lo largo de 1950; de hecho,
forman una serie (en el primero, aparece la nota: «De un
[ 10 ]
libro en preparación») e iban a ser publicados en una
antología de jóvenes poetas zamoranos, preparada por el
escritor José Enríquez de la Rúa, que al final no se llegó a
editar por diversas circunstancias. Por suerte, los originales
fueron rescatados por un amigo de adolescencia del poeta, el
crítico de arte Miguel Gamazo, que me los dio a conocer en
1992, con el fin de que se los hiciera llegar al autor. De ellos
di cuenta en un artículo publicado en la Revista Hispánica
Moderna, de Nueva York, en diciembre de 1993. (Se han
excluido dos poemas iniciales, claramente de circunstancias,
publicados en un periódico local, El Correo de Zamora, en
diciembre de 1949 y enero del año siguiente, que, por otra
parte, ya recogí en la revista antes mencionada.)
A través de estos textos, puede verse la rapidez con que el
joven Claudio Rodríguez evoluciona, y cómo, en el corto
espacio de poco más de un año, su voz se desprende de los ecos
e impericias iniciales para alcanzar la perfección y originalidad
de su primer libro. Pero lo que más llama la atención es la
presencia de abundantes elementos y rasgos propios de su
poesía posterior, elementos y rasgos que indican hasta qué
punto algunos de los aspectos principales de su cosmovisión
estaban ya prefigurados en estos primeros poemas.
[ 11 ]
En cuanto a la referencia bibliográfica de los textos, sólo
se indica, salvo excepciones, el lugar en el que fueron
publicados por primera vez, y, si se conoce, la fecha de
composición, entre corchetes. En algún caso, he incorporado
al poema los cambios y correcciones realizados posteriormente
por el autor. Y, en aquellos en que se conservan, he tenido en
cuenta también los originales. Quisiera expresar desde aquí mi
agradecimiento a Clara Miranda, por el entusiasmo con que
acogió este proyecto y por la ayuda prestada para llevarlo a
cabo, y, claro está, a la Fundación César Manrique y a su
director, Fernando Gómez Aguilera, por haber hecho posible
la edición de estos Poemas laterales en esta hermosa
colección. No puedo imaginar otra más adecuada.
[ 12 ]
HOMENAJES
FUERTE OLOR A EXISTENCIA
Vicente Aleixandre
[ 15 ]
halla. Como nosotros. Pero él busca,
fruto ya, nuestro apunte
de sazón, busca, busca,
voraz en su ternura, que a él se junte
nuestra esperanza. Y sigue. Pero vamos,
basta de parloteo, que él espera,
siempre espera en su plaza.
¡No será tarde, vamos!
Tan denodado pulso, tan certera
continuidad bravía, tan leal traza
de amor, allí estarán. ¡Vamos, aprisa,
que él llegará el primero porque tiene
joven el paso más que nadie y pisa
con rico corazón! ¡Que él está, y viene
con nosotros, y canta, y nos conduce
su sabia mano moza, y sigue, y siempre
está porque su plaza es plaza abierta,
y hay olor a existencia, y allí luce
el sol humano y canta el sol y, cierta
alegría, allí espera, jovencísimo
y vivido, allí espera, y en su plaza
vemos bien de verdad que no ha cambiado
nada!
[ 16 ]
INSCRIPCIÓN SOBRE UNA FRENTE
Vicente Aleixandre
[ 17 ]
Pronta para una dura cabalgada,
lista para un gran vuelo,
con la circulación al rojo vivo,
esta frente leal, esta ola quieta.
[ 18 ]
DESPERTAR DE ANTONIO MACHADO EN SORIA
[ 19 ]
posada abierta siempre en su camino.
Casi no se da cuenta. Es su costumbre
feraz. Y se despierta, aunque parezca
que no. (Bien sabe él que está despierto,
más despierto que nadie.) Ahora se pasa
la toalla. No dice nada. Cierra
el grifo, pero suenan aún las fuentes,
suenan los ríos, le desbordan, corren
por sus venas, le yerguen, le fecundan.
Y entonces sabe por qué nace el Duero
a dos pasos. Y siente el rumor fresco
de su perenne servidumbre.
[ 20 ]
BLAS DE OTERO EN EL TALLER DE
RAMÓN ABRANTES, EN ZAMORA
[ 21 ]
con el molde sudado y respirado,
junto con los amigos.
Y el taller, y el latido
del ritmo de la obra y de la mano,
están ahí, contigo,
junto a los muslos de las lavanderas
sin que el río se muera e nuestros brazos
porque el agua del Duero es ya cal viva.
[ 22 ]
TOREANDO
Antoñete
Es esta sinfonía
del capote que suena,
¿a qué? He aquí el misterio.
Todo, la tela, el aire
de la distancia, toda la embestida,
agresiva y solemne,
y cuando el temple llega ya es un canto.
He aquí un torero que, aunque tenga nombre,
se lo va dando más, y quiere, y salva.
Esa manera de estar en la plaza,
el movimiento interno, el del tanteo,
se maciza,
y se hace tacto y arte al mismo tiempo
cuando llega el embroque.
Aparición sin tiempo.
¿Frontal o circular? ¿Es movimiento
o es reposo?
La lejanía, la proximidad,
[ 23 ]
helas aquí. Él bien sabe
la religiosidad del humo y de la sangre:
lo más vivo. Y le llega
una revelación oscura, por la izquierda
o bien por la derecha, y está el cuerpo
ofrecido, total, aquí en su pecho, en poderío y mármol,
entre la magia y la sabiduría.
[ 24 ]
SEMIEPÍSTOLA ¿MORAL? A ÁNGEL
[ 25 ]
Pero, dicha realidad entraña un sutil y poderoso tono de
meditación, que me aleja de los estudios superficiales sobre
temas como el de la ciudad, el sexo, el campo (o «campus»), o
de tanta variedad, tanta imaginación, tanto contenido.
[ 26 ]
y el pelo aún sucio, cuando la mañana
abre a la luz sus modas y sus modos.
[ 27 ]
SOBRE PINTURA Y ESCULTURA
AVENTURA PRECISA
[ 31 ]
la aventura del alma:
línea, camino, puerta, silla viva.
[ 32 ]
MATERIA Y ALMA
[ 33 ]
hacia lo genital. Estamos viendo
materia ardida, bronce que nos camina
hacia el alma. ¿Hacia el mar?
¿Hacia el recogimiento de nuestro aire
o la esbeltez de cúpula
de nuestra catedral, de nuestra historia?
¿O acaso hacia la curva,
íntima de compañía, abierta hacia la luz,
del cabeceo audaz de los sembrados
de nuestra tierra?
[ 34 ]
Y cuando la leyenda se hace historia,
o fábula, en los ángulos de los ojos
y en los del alma, llegan
el ocre de la tierra, tan ardido,
tan entrañado, junto
al blanco puro o al azul sin nombre,
el verde aceite de orilla marina,
o el gris maduro, tan austeramente.
[ 35 ]
O el rito de la lágrima
y el de la piedra y el de
la sombra.
[ 36 ]
COSECHA DE LA MATERIA
Ahí, dentro
de la honda intimidad de la materia,
con su misterio y con su armonía,
entre la piedra, el mármol,
está el oficio que es el alma, vida,
en cada veta, en cada
temblor de la mano cuando crea.
Nos ilumina la verdad cercana
en la curva de la cintura, en
las espaldas resplandecientes, casi vegetales,
en los muslos tan suaves, sosegados,
o los cuellos tan solos:
todo el cuerpo vibrando, durando, madurando.
¿Cómo el temple del Duero?
[ 37 ]
La materia no es muda: en ella alienta,
al nivel de la talla,
la música interior
que está sonando ahora a través de la obra,
de la escultura limpia y traspasada
de verdad. Y yo oigo
como un destino de cosecha dentro
de cada escorzo;
y se respira un viento claro en cada
movimiento: en esa
curva, donde está la vida, donde
hay aventura, piedad, llana y abierta.
Ahí mismo,
en la clara inocencia, que es sabiduría,
en cada poro de la piedra: ahí mismo
toco, me salvo, quiero
la vida entera de Ramón Abrantes.
[ 38 ]
REVELACIÓN DE LA SOMBRA
[ 39 ]
¿Y dónde la caricia de tu arrepentimiento,
fresco en la higuera y en la acacia blanca,
muy tenue en el espino a mediodía,
hondo en la encina, el acero, tallada casi en curva
en el níquel y el cuarzo,
tan musical en la renuncia,
con piedad y sin fuga en la mirada,
con ansiedad de entrega?
[ 40 ]
volando a ciegas, cierta;
sin vejez y sin muerte. Aire en el aire.
[ 41 ]
MONÓLOGO DE UN ESCULTOR
[ 43 ]
como si fuera capitel, grabada
la melodía de su intimidad.
Quiero tocarme en ella, estar en ella.
Quiero tocar, no ver tan solo, la mirada.
Conocer con el tacto amanecido.
[ 44 ]
de tu pasar, de tu anidar,
de tu olor, hoy en julio, a media tarde,
y, sobre todo, de tu historia viva?
Quédate quieto. ¿Y cómo
voy a dar forma a lo que está fluyendo,
a lo que se va y se queda para siempre?
¿Cómo voy a modelar, salvar
este aire y este agua, esta cultura
que se me van, como se me está yendo
la vida?
La materia está ahí, siempre esperando…
[ 45 ]
ENTRE LO FASCINANTE Y LO TREMENDO
(Con el pintor José Hernández)
Música en la materia
sonando en equilibrio
de pesadilla.
¿Por qué quien ama busca no tan sólo
resurrección, sino honda
transfiguración?
[ 47 ]
con la inocencia de lo que se graba
en el centro del alma.
Es la revelación. Es la sabiduría
del espectro del miedo, Orfeo en cobre
o el vestigio de un agua
que supura sin alas, con escamas,
con la moneda cruel de la pupila,
la melodía en flor de la carcoma,
funeral, ritual, craneal, historia,
la liturgia abisal del rostro, en la hora
[ 48 ]
de ser más, de no ser. Qué más da. Yo veo y quiero.
[ 49 ]
Y voy andando por la calle. Y ya
todo es destino. ¿Pero qué ha pasado?
No ha sido nada. ¿Todo
resurrección? Abre ahí, en la pintura.
[ 50 ]
UNA PINCELADA IMAGINARIA
[ 51 ]
POEMAS EXCLUIDOS
Nuestro reino tampoco es de este mundo
y, sin embargo, la belleza imprime
formas de su dolor. ¿Y a quién invoco,
y a quién he de invocar? Oh, tú, la tarde
junto al agua color de yelmo y de asta.
Árbol: escudo en la llanura inmensa.
Soledad del camino. ¡Tú, vencejo
crucificado en la pared del hombre!
Claro ha de ser el día y presurosas
irán las nubes. Como en un cayado
de pastor mal grabado con las piedras,
el símbolo del campo y de la vida
se quemará en mi piel. No es de este mundo
y, sin embargo, la misión me culpa.
¿Yo soy la causa de que las estrellas
teman caer? ¿Yo miro y todo calla?
¿Yo hago al racimo agraz y negro al trigo?
Sé lo que es ser gusano en la manzana
y, sin embargo, entérate, no es de este
[ 55 ]
mundo tampoco mi ebriedad. ¡Bodega,
qué combustible corazón, qué alta
uva pisada por los pies desnudos
de los ángeles como los de un pobre
tan hermoso que muere al menor signo!
Claro ha de ser el día porque siempre,
siempre a campana herida te anunciabas.
[ 56 ]
PASTOREOS DEL DÍA
[ 57 ]
apacentarse a su albedrío: siempre,
siempre tendrás nuestra madera al lado!
Llega la fresca y hay que ir de regreso.
¡Que se hace tarde! ¡Reúne el redil! Vámonos.
[ 58 ]
LLEGADA A LA ESTACIÓN DE ÁVILA
[ 59 ]
Como en los nuestros. Bueno es cualquier sitio
para hacer amistades, pero éste
es el único que hoy nos queda abierto.
¡De prisa! Un gesto llano
y basta: una patria, un río, estrellas, todo el mundo,
esta región inmensa y sin conquista
que es el hombre, hela: tuya.
Y aunque pongas tu vida junto a la noche
siempre amanecerá. ¡Suelta el bocado
soso y frío del miedo! Cuando llegue
con más ternura que la luz de invierno,
tú saldrás por las calles, y tus ojos
repicarán, y aún a pesar tuyo
con mirar con limpieza estarás limpio.
Amigo del buen tiempo,
llegó el vareo del olivo,
el mejor mes para trucha. Dicen
que la que bien se ve ésa no se pesca
y así nosotros vemos
lo que jamás poseeremos,
pero en el río turbio de tu soledad, pon
el corazón por cebo
[ 60 ]
que algo picará un día; quizá un poco
de amor para tu mesa sobria, un cálido
visitante invernal para tu casa.
¿Ves cómo nuestro anillo
de alianza es de espuma
de plata, de humo
de tren? Esto es hermoso.
Aquí ya no hay banderas,
el traje mal cosido de una raza perdida.
Con amor y con luto,
lejos de donde hicimos bodas de sombra y noche,
hagamos hoy con nuestra orfandad blancos
lazos para las palmas de todos los balcones,
de esta saliva de vagón, la hermosa
lágrima fiel del niño.
Ya no habrá ningún rey
en el cielo sin nubes de nuestra gran pobreza,
rica, azul para siempre.
Ya no habrá quien nos cante
porque nosotros somos ahora el cántico,
la campana, la fábrica, el sustento.
Cuando dentro de poco llame a nuestras oscuras
[ 61 ]
puertas el sol, la faena
diaria, un bello viaje
sin distancia ni tiempo,
una gesta inmortal nacida aquí, en la tierra,
el corazón emprenderá animoso,
sin deudas ya, por tierras sin murallas,
sin ese medallón de barro seco
de la codicia, al alba,
con los primeros gallos encendidos.
[ 62 ]
PRIMEROS POEMAS
INICIACIÓN
[ 65 ]
todo lo que se ha fundido!
[ 66 ]
VOZ INDISPENSABLE
[ 67 ]
que nos pudra las ramas inauditas!
(Inauditas del silbo, de la escasa
fermentación nocturna, de las citas
calientes como el pan que el hombre amasa.)
[ 68 ]
¡Mira por cuanto tú eres la alegría
de esa oración que salva y no se sabe!...
[ 69 ]
MANANTIAL
[ 71 ]
como la sed, sin que la yerba misma
te encuentre en sus acechos.
[ 72 ]
Todo sigue cayendo
con la nieve, y el agua
para ser joven, y aún
saber lo que es la infancia.
[ 73 ]
la lluvia casi inválida.
¡Ser muerte y coincidir
en la misma esperanza!
[ 74 ]
Todo sigue cayendo
para hacer la mañana.
[ 75 ]
CANCIÓN INCRÉDULA
[ 77 ]
tropezar: en la risa,
cayendo, en el olvido…
¡Qué bien puedo tenerte
por no sé qué bautismo!
Habitar el silencio,
el fiel, el siempre amigo.
Tras el manar del agua
volver para estar vivos.
[ 78 ]
¡Siempre este peso, ahora
y siempre el único abrigo!
Se te ve como si algo
te ignorase en su silbo.
Como si no quisieran
cavar en tus pasillos.
[ 79 ]
PESO DE LO HUMANO
[ 81 ]
de la esperanza total.
Arraigando lentamente,
sembrando y después segar
desde el hoy hasta el mañana,
desde el mañana al jamás.
[ 82 ]
MAESTRÍA
[ 83 ]
SONETO CON TUS OJOS
[ 85 ]
Sabe que en cada flujo, en cada ola
hay un impulso mío hacia ti. Sabe
que tú me resucitas, como el ave
resucita a la rama en que se inmola.
[ 87 ]
PROCEDENCIA DE LOS TEXTOS
[ 89 ]
«Aventura precisa», en Felicidad Rodríguez, Madrid,
Galería Fauna´s, octubre 1976.
«Materia y alma», en Esculturas (Bronces) de [Tomás]
Crespo Rivera, Zamora, Caja de Ahorros Provincial de
Zamora, diciembre 1977.
«Y cuando la leyenda se hace historia…», Carlos Torroba,
Madrid, Galería Álvaro Paternina Cruz, noviembre-
diciembre 1977.
«Cosecha de la materia», en [Ramón]Abrantes: escultura,
Zamora, Caja de Ahorros y M. P. de Salamanca,
diciembre 1979.
«Revelación de la sombra», en [Antonio] Pedrero: pinturas
y dibujos, Zamora, Casa de Cultura de Zamora, abril
1981. Facsímil del autógrafo.
«Monólogo de un escultor», en VIII Bienal «Ciudad de
Zamora», Zamora, Junta de Castilla y León, Consejería de
Educación y Cultura, septiembre-octubre 1986, pág. 27.
«Entre lo fascinante y lo tremendo», en José Hernández.
Retrospectiva de su obra gráfica (1960-1986), Madrid,
Ministerio de Cultura, octubre 1986, págs. 23-24.
«Una pincelada imaginaria», en Francisco Rico (ed.), El
pintor, ilustrado (Para Antonio Saura), Santander,
[ 90 ]
Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1988.
«Nuestro reino tampoco es de este mundo…» [1951-1952],
en Luis García Jambrina, «La “prehistoria” literaria de
Claudio Rodríguez», Revista Hispánica Moderna,
Nueva York, vol. 46, n.º 2, diciembre 1993, págs. 255-
256. Poema excluido de Don de la ebriedad.
«Pastoreos del día», ABC, 21 julio 2001, supl. «ABC
Cultural», pág. 15. Poema excluido de Conjuros.
Presentado por Luis García Jambrina.
«Llegada a la estación de Ávila», en Antonio Molina (ed.),
Poesía española contemporánea. Antología (1939-1964).
Poesía cotidiana, Madrid-Barcelona, Alfaguara, 1966,
págs. 515-518. Poema excluido de Alianza y condena.
«Iniciación» [1950], «Voz indispensable» [1950], «Manantial»
[noviembre 1950], «Todo sigue cayendo…» [1950],
«Canción incrédula» [1950], «Peso de lo humano» [1950],
«Maestría» [1950], en Luis García Jambrina, «La
“prehistoria” literaria de Claudio Rodríguez», Revista
Hispánica Moderna, Nueva York, vol. 46, n.º 2, diciembre
1993, págs. 249-255.
«Soneto con tus ojos» [1950], ABC, 22 julio 2000, supl. «ABC
Cultural», pág. 13. Presentado por Luis García Jambrina.
[ 91 ]
«Sabe que en cada flujo, en cada ola…» [1953], en Dionisio
Cañas, Claudio Rodríguez, Madrid, Júcar, 1988, pág. 105.
[ 92 ]
Índice
NOTA A LA EDICIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
HOMENAJES
Fuerte olor a existencia. Vicente Aleixandre . . . . . . . . . . . . . . 15
Inscripción sobre una frente. Vicente Aleixandre . . . . . . . . . . . 17
Despertar de Antonio Machado en Soria . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
Blas de Otero en el taller de Ramón Abrantes, en Zamora . . . . 21
Toreando. Antoñete . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Semiepístola ¿moral? a Ángel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
SOBRE PINTURA Y ESCULTURA
Aventura precisa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Materia y alma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
Y cuando la leyenda se hace historia… . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
Cosecha de la materia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
Revelación de la sombra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
Monólogo de un escultor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
Entre lo fascinante y lo tremendo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
Una pincelada imaginaria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
POEMAS EXCLUIDOS
Nuestro reino tampoco es de este mundo… . . . . . . . . . . . . . . . 55
Pastoreos del día . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Llegada a la estación de Ávila . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
PRIMEROS POEMAS
Iniciación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
Voz indispensable . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
Manantial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Todo sigue cayendo… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
Canción incrédula . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77
Peso de lo humano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
Maestría . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
Soneto con tus ojos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
Sabe que en cada flujo, en cada ola… . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
PROCEDENCIA DE LOS TEXTOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
De Poemas laterales, de Claudio Rodríguez, que hace el número 12
de la colección de poesía “Péñola blanca”, se han impreso 400
ejemplares, que están numerados del I al C y del 101 al 400. Se
empleó papel artesano Velin D´Arches blanco, sin ácido, 100%
trapo, de 160 gr. en tripas y para las cubiertas papel verjurado
Artisan-Butten de 100 gr. El diseño gráfico de la edición ha sido
esmero de Alberto Corazón. La encuadernación la hizo
artesanalmente Sánchez Álamo. Y fue el día de de MMVI,
festividad de , cuando vio la luz en los talleres de , en Madrid.
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