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Geopolítica de las Tierras Raras

Este documento resume la importancia geopolítica de las tierras raras, un grupo de elementos químicos utilizados para fabricar productos tecnológicos y armamento. China controla actualmente la mayor parte de la producción y exportación mundial de tierras raras debido a sus grandes reservas y bajos costos de extracción. Estados Unidos y la Unión Europea dependen en gran medida de las importaciones chinas de tierras raras y están buscando formas de diversificar su suministro para reducir esta dependencia estratégica.
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Geopolítica de las Tierras Raras

Este documento resume la importancia geopolítica de las tierras raras, un grupo de elementos químicos utilizados para fabricar productos tecnológicos y armamento. China controla actualmente la mayor parte de la producción y exportación mundial de tierras raras debido a sus grandes reservas y bajos costos de extracción. Estados Unidos y la Unión Europea dependen en gran medida de las importaciones chinas de tierras raras y están buscando formas de diversificar su suministro para reducir esta dependencia estratégica.
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UNIVERSIDAD TECNICA DE MACHALA

FACULTAD DE CIENCIAS QUÍMICAS Y DE LA SALUD

CARRERA DE BIOQUÍMICA Y FARMACIA


QUIMICA ANALITICA
Nombre: Selena Moran
Trabajo de investigación

TIERRAS RARAS
Las tierras raras son un grupo de elementos químicos utilizados para fabricar productos

tecnológicos y armamento. Lo forman sobre todo los lantánidos, que incluyen el cerio, el

samario, el holmio o el europio, entre otros. La importancia geopolítica de estas “tierras”

se explica por su alto valor comercial y porque más del 80% de su producción procede de

China. Aunque Australia, India, Canadá, Brasil o Rusia también tienen grandes

yacimientos, el gigante asiático cuenta con una clara ventaja geoestratégica y económica

al exportar la mayoría de estos materiales contando solo con el 40% de las reservas.

Desde teléfonos móviles y ordenadores, pasando por coches híbridos, hasta armas y

equipos médicos, requieren de tierras raras para su fabricación. La clave en parte está en

sus grandes capacidades magnéticas. Por ejemplo, debido al cada vez más reducido
tamaño de los dispositivos electrónicos, elementos como el iterbio y el terbio, con una

alta conductividad eléctrica, permiten un mayor almacenaje. Asimismo, energías

renovables como la eólica también dependen de ellas, pues la infraestructura de los

aerogeneradores sería inviable con grandes motores fabricados con otros materiales.

Sin embargo, el coste de extraer las tierras raras es muy alto. Además, estos minerales

pueden estar contaminados por elementos radioactivos como el uranio, con sus riesgos

para el medioambiente. Por ello se les considera tierras “raras”, pues son complicadas de

encontrar en estado puro y de extraer. Con todo, son más abundantes que otros elementos

como el oro y la plata, aunque se encuentran en yacimientos más dispersos.

Además de la riqueza de sus depósitos, la hegemonía de China en el mercado de las tierras

raras se explica por su laxa regulación medioambiental y laboral, lo que le permite extraer

más y a menor coste. China no tiene intención de perder su dominio y está poniendo en

marcha inversiones en minas fuera de su territorio, como el proyecto Kvanefjeld

en Groenlandia para construir una instalación en colaboración con una empresa

australiana. La isla cuenta con uno de los depósitos de tierras raras más ricos del mundo,

que también despertó el interés de Estados Unidos, cuyo presidente entonces, Donald

Trump, intentó comprar el territorio sin éxito en 2019.

Consciente de su dependencia frente a China, Estados Unidos está buscando otras

alternativas. Su única mina en activo, Mountain Pass, en California, fue la mayor

productora del mundo hasta 1980. Pero ahora se enfrenta a crecientes dificultades en la

extracción, por lo que la mayor parte de sus tierras raras son exportadas a China para su

procesamiento y así abaratar costes. No obstante, EE. UU. llegó a un acuerdo en 2019

con Australia, con un sexto de las reservas mundiales, para ubicar allí una instalación de

procesamiento. La Unión Europea también está intentando dejar de depender de las

tierras raras chinas, un 98% de las que compra importa del extranjero. La UE presentó en
2020 un plan para estimular su propia industria y lograr ser autosuficiente. Como

alternativa para obtener tierras raras también se ha valorado reciclar productos fabricados

con estos elementos, pero el alto coste del proceso lo hace inviable.

Las tierras raras, cuyo consumo actual es el doble que hace veinte años, también

contribuyen a la relación tensa entre China y Estados Unidos, más al tener en cuenta

que fabricar armas y otros aparatos tecnológicos depende de estos materiales. La sombra

de la guerra comercial se cierne sobre las grandes potencias cada vez que China amenaza

con restringir las exportaciones de tierras raras, cuya demanda crecerá mientras su

producción sea indispensable para fabricar bienes tan diversos.

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