Álvaro Cuadra
Comunicación
Mediada por
Computador
1
Tabla de materias
Introducción
MODELOS PSICOGENÉTICOS
1 Conceptos preliminares
2 El signo: semiótica de la significación
3 La comunicación: funciones del lenguaje
MODELOS SOCIOGENÉTICOS
4 El habla: lenguaje y acción
5 La acción comunicativa
MODELOS TECNOGENÉTICOS
6 Epistemocrítica de los Modelos Comunicacionales
7 Etnografía Virtual: Nuevos Territorios
8 ARS : Análisis de Redes Sociales
9. Análisis de lo Virtual
10. Audiencias Digitales
BIBLIOGRAFIA
Autorizada su difusión solo con fines educativos
Comunicación Mediada por Computador
2022
2
Introducción
Los estudios comunicacionales están
enfrentando una serie de transformaciones
derivadas de una acelerada convergencia
tecno científica. En efecto, cuando apareció
Internet se hizo muy evidente que estábamos
ante una nueva dimensión espacial de
caractar virtual. En efecto, el “espacio virtual”
se convirtió en pocos años en un concepto de
uso cotidian que, a falta de mejor nombre se
llamó IRL (in real life) De algún modo, nuestra
vida quedaba escindida entre lo “real” y lo
virtual. A los pocos años, aquella Web estática
habría de evolucionar hacia una Web
dinámica y ricamente interactiva, capaz de
conformar “comunidades”, en fin, RSO (Redes
Sociales On line)
3
En una visión panorámica, podríamos
reconocer tres grandes etapas de los estudios
en comunicación. Los primeros avances en
este campo del conocimienrto nacieron desde
la lingüística. De hecho, las dicotomías de
Ferdinand de Saussure resultaron decisivas
en el desarrollo de todas ciencias sociales.
Este énfasis logocéntrico redundaría en
modelos comunicacionales que, desde una
perspectiva mnemotécnica, llamaremos
“Psicogenéticos”, en cuanto lo comunicacional
se arraiga al sistema lengua, una “memoría
psíquica”
En una segunda etapa de su desarrollo, los
estudios en comunicación reconocieron la
dimensión pragmática del fenómeno,
haciéndose cargo ya no solo de las
competencias lingüísticas sino, también, de
las competencias histórico culturales de la
comunicación. Ya no solo el “Diccionario” sino
de la “Enciclopedia”. Este desplazamiento
epistemológico dio origen a modelos
pragmático formales en que los sujetos no
eran concebidos tan solo como “emisores –
receptores”, sino que, ahora, se reconocía en
ellos a “actores sociales” inmersos en una
trama de “actos de habla” Llamamos
“Sociogenéticos” a todo el espectro de modelos
4
que apelan a la dimensión socio-cultural como
fundamento de lo comunicacional.
Por último, en la actualidad, resulta claro que
enfrentamos un déficit teórico ante las nuevas
modalidades que surgen junto a las
tecnologías digitales que invaden nuestra vida
cotidiana.
Para exponer de manera sencilla esta
mutación en curso, podríamos decir que las
nuevas tecnologías nos ofrecen una
experiencia inédita llamada CMC (Computer
Mediated Communication). En esta nueva
modalidad, lo comunicacional adquiere las
cualidades de la información. De este modo, lo
que era una concepción de la comunicación
basada en una
memoria psíquica inmanente al sistema
lengua (langue) o los modelos más recientes de
la comunicación de caracter socio-cultural,
deben ser contrastados con una comunicación
CMC basada en una memoria “Tecnogenética”
Al observar la CMC se puede sostener que, en
estricto rigor, esta inédita “mnemotecnología”
inaugura una nueva episteme. Ya no se trata
de un modelo bipolar sino de una “red
multipolar” donde emerge un “nuevo sujeto”
5
de la comunicación, el “usuario”. Todo usuario
es una componente funcional de la red.
Hagamos notar que no solo estamos ante una
forma comunicacional multripolar, reticular
donde se conectan los usuarios sino que,
además, esta tecnología de la memoria y la
comunicación reclama un nuevo estatus
ontológico, a saber: la virtualidad.
Si entendemos la cultura como una entidad
semiótica, esto es, como un sistema
interrealacionado de soportes de significación
y comunicación que configura un repertorio
sensible en una época histórica; habría que
aaceptar que la virtualidad entraña una
“mutación antropológica cultural” comparable
a lo que fue la escritura alfabética o la
expansión de las urbes.
Para precisar aquello que está mutando entre
nosotros aclaremos nuestra concepción de lo
cultural. Como ya hemos señalado, se trata de
sistemas de significación y comunicación que
van a estatuir una Economía Culural,
determinando los modos de producir,
distribuir y consumir bienes simbólicos. Pero,
además, la cultura va a delimitar nuestras
posibilidades perceptivas y nuestro horizonte
de comprensión. La cultura pone límites a
6
nuestra percepción, a nuestro entendimiento
y a nuestra imaginación. La culura delimita lo
posible, lo concebible. A esto llamamos Modos
de Significación. En suma, la cultura es una
configuración histórica de nuestro sensorium,
nuestros habitus y el imaginario histórico
social.
Hemos organizado este libro, precisamente, a
partir de estos tres etapas en el decurso de los
estudios comunicacionales, tres momentos
epistemológicos que revisaremos a través de
sus modelos más reconocidos para esbozar
algunos rasgos de la memoria “Tecnogenética”
en la que estamos inmersos.
Nos interesa, en primer lugar, revisar
sucintamente, los supuestos del modelo
lingüístico de Jakobson para avanzar, luego
hacia las propuestas del modelo socio-cultural
de la Teoría de la Acción Comunicativa. Solo
de este modo se puede advertir la radicalidad
de la mutación que implica el advenimiento de
una forma comunicacional como la CMC.
Nos parece que la CMC plantea tres
cuestiones problemáticas para los estudios
comunicacionales que merecen nuestra
atención. La primera de ella tiene relación con
los rasgos y el Análisis del Discurso Digital. En
segundo lugar, debemos ocuparnos de lo que
7
podríamos llamar “un nuevo contrato
temporario” implícito en la virtualidad.
Finalmente, la tercera cuestión que es preciso
revisar es la “mutación de la audiencias”
Nuestro libro Comunicación Mediada por
Computador es una compilación con fines
didácticos que quiere traer al debate
académico lo que, a nuestro entender, son los
temas centrales de los estudios
comunicacionales en el presente.
Álvaro Cuadra
Quito, 2022
8
Modelos
Psicogenéticos
9
1.- Conceptos Preliminares
1.1 Semiótica y Ciencias Sociales
El ltérmino semiología proviene
etimológicamente del griego semeión (signo) y
logos (discurso, saber, ciencia); de tal manera
que la semiología es – literalmente- la ciencia
de los signos. Así fue, por lo menos, como lo
pensó Ferdinand de Saussure en los albores
del siglo XX1. El problema que plantea una
ciencia tal es mucho más complejo de lo que
previó el eminente filólogo suizo. En efecto,
preguntarnos sobre esta nueva ciencia nos
lleva, ineluctablemente, a la cuestión sobre el
estatus epistemológico de las ciencias
humanas; único modo de ensayar una
respuesta a la interrogante de fondo: ¿es
posible la semiótica?
1 Saussure, Ferdinand. 1991. Curso de lingüística general. Madrid. Akal
Universitaria.
10
Una aclaración previa: los términos semiología
y semiótica son, en la actualidad, aceptados
como sinónimos; aunque ambos nombres nos
remiten a tradiciones intelectuales distintas.
El término sémiologie fue el que propuso
Saussure y fue seguido por los intelectuales
francófonos; en tanto, que semiótica
(semiotics), fue la denominación que se
impuso en el mundo anglosajón. De hecho, fue
el nombre que le dio Charles S. Pierce a esta
nueva ciencia; uno de los más notables
precursores en lengua inglesa. En todo caso,
a partir de 1969, el nombre oficial de esta
nueva ciencia es el de Semiótica, y así fue
consignado por la IASS (International
Association for Semiotics Studies).
Antes de intentar responder qué es la
semiótica, es menester aclarar qué lugar
ocupa esta nueva ciencia en el conjunto de
saberes, o si se quiere, es necesario esclarecer
sus condiciones de posibilidad.
Siguiendo a Michel Foucault2 y su Arqueología
del Saber, podemos imaginar la episteme
moderna contemporánea como un triedro que
presenta tres ejes y tres planos.
2 Foucault, Michel. 1996. Las palabras y las cosas. Siglo XXI, México. Véase
páginas 336 y ss.
11
INDUCCION EJE Y
REFLEXION FILOSOFICA
EJE Z
DEDUCCION EJE X
Cuadro No 1
En el eje horizontal (eje X) estarían las ciencias
físico-matemáticas que se desarrollaron desde
el Organon aristotélico, cuyo fundamento fue
históricamente la deducción. En el eje vertical
(Y) estarían las ciencias empíricas que se
desarrollan a partir del Novum Organon de
Bacon y que ponen en relación elementos
discontinuos pero análogos a través de la
inducción. Ambos ejes conforman un primer
plano en que se da la aplicación matemática a
las ciencias empíricas; es el plano de lo
matematizable. Un tercer eje (eje Z),
corresponde a la reflexión filosófica que
cuestiona las ontologías particulares de cada
ciencia y conforma con ellas dos planos;
respecto de las ciencias empíricas la filosofía
de la vida (biología), filosofía económica
12
(economía) y filosofía del lenguaje (lingüística).
Con las ciencias físico-matemáticas, la
reflexión filosófica constituye el plano de la
formalización del pensamiento (lógica).
En este triedro, las ciencias humanas
ocuparían el volumen definido por los tres
planos descritos. Al decir ciencias humanas,
estamos aludiendo a la posibilidad de definir
al hombre como objeto de estudio, esto es, al
concepto mismo de hombre.
Desde una perspectiva histórica, las ciencias
empíricas han definido tres cortes respecto de
la realidad llamada hombre. Hacia fines del
siglo XVIII, se introducen tres nociones que
darán origen a tres ciencias empíricas bien
delimitadas; en primer lugar, aparece con
Ricardo la noción de “trabajo”; el hombre es
un ser que trabaja, produce. En segundo
lugar, nace el concepto de “organismo”; así,
entonces, el hombre es una realidad orgánica,
biológica; este concepto es creado por Cuvier.
Finalmente, Bopp introduce el término
“sistema gramatical”, apuntando de este modo
al hombre como aquél que habla o significa: el
homo loquens.
13
Hemos afirmado que las ciencias humanas
ocupan el volumen de este triedro; así,
tendríamos que admitir que más allá de las
particularidades de cada ciencia empírica, la
realidad humana es profundamente
interdisciplinaria y compleja. Lo que queda
fuera de discusión es que estas ciencias
humanas pertenecen al campo epistemológico
contemporáneo; es evidente que las ciencias
humanas no son ciencias en el sentido que lo
son la física o la química; por ello algunos
autores prefieren el término logos, en el amplio
sentido de saber. Como sea, este saber de las
ciencias humanas se separa por igual de la
mera opinión (doxa), así como también se
separa de la ideología; aunque no siempre sea
posible alcanzar en estas ciencias una
formalización cabal.
1.2. Semiótica
Todos los autores reconocen la precariedad de
este nuevo saber semiótico; así, algunos
hablan de nivel semiótico3; otros de dominio
semiótico4, o simplemente de investigación
semiológica5. Examinaremos un par de
3 Kristeva, Julia. 1985. Semiótica (tomo I), Ed. Fundamentos, Madrid.
4 Eco, Umberto. 1981. Tratado de semiótica general. Ed. Lumen, Barcelona:
pp.32 y ss.
5 Barthes, Roland. 1971. Elementos de semiología. A. Corazón, Madrid.
14
definiciones:
/La semiótica/Es una formalización, una
producción de modelos. Así, cuando digamos
semiótica pensaremos en la elaboración (que,
por otra parte, está por hacer) de modelos6
La investigación semiológica se propone
reconstruir el funcionamiento de los sistemas
de significación diferentes de la lengua de
acuerdo con el proyecto propio de toda
actividad estructuralista: el proyecto de
construir un simulacro de los objetos
observados. Para llevar a cabo esta
investigación es necesario aceptar desde el
primer momento... un principio, sugerido, por
la lingüística, es el de la pertinencia...7
Tanto la noción de modelo que propone Julia
Kristeva como tarea a realizar por la semiótica,
como la de simulacro de la que habla Roland
Barthes, nos lleva a plantearnos esta ciencia
desde el punto de vista de su formalización.
Según estos semiólogos, esta nueva ciencia se
encargaría de elaborar constructos, sistemas
formales cuya estructura mantendría un
isomorfismo con el sistema que se está
estudiando. Este simulacro o modelo
6 Kristeva, J. Op. Cit., p. 37.
7 Barthes, R. Op. Cit., p. 97.
15
representaría un nivel de axiomatización de
los diversos sistemas significativos. Así, el
nivel de formalización sería un nivel semiótico.
Dos advertencias: en primer lugar, se trata de
una definición estructuralista, una de las
posibles, no la única. En segundo lugar, el
concepto mismo de modelo escinde la realidad
y su representación; podríamos
resumir este punto de vista con el aforismo: “el
mapa nunca es el territorio”. Todo modelo es
una representación de fenómenos.
1.3. Modelo, pertinencia
Los lingüistas utilizan representaciones
formales para dar cuenta de una serie de
fenómenos inherentes al lenguaje8. En
general, se entiende por modelo de un objeto,
cualquier construcción funcionalmente
semejante a ese objeto; es decir, al construir
la representación de un fenómeno sólo las
propiedades funcionales serán esenciales. Se
puede afirmar, por ende, que todo modelo es
siempre una cierta idealización del objeto; en
este sentido nos representamos los fenómenos
más como diagramas que como cuadros
acabados.
8En este punto seguimos los interesantes aportes del profesor D. Apresián,
expuestos en su libro La lingüística estructural 1975, Akal, Madrid). Véase
páginas 79-97.
16
Los modelos no operan como conceptos
concernientes a objetos reales sino con
conceptos de objetos ideales o constructos, en
otras palabras, los modelos no se pueden
deducir de los datos experimentales, sino que
se construyen libremente a partir de ciertas
hipótesis generales: los modelos son una
creación humana, una invención.
Un modelo debe ser una entidad formal, lo
corriente es que represente un sistema
matemático o lógico: una fórmula, ecuación o
algoritmo. Por eso los modelos buscan ser
exactos, precisos, unívocos. Esto no significa,
empero, que por se exactos sean verdaderos;
no existe ningún lazo lógico entre la precisión
y la verdad. De hecho, el modelo se enlaza con
los datos por medio de la interpretación. Así,
interpretamos los datos mediante un modelo;
es el poder explicativo del modelo. Además, no
sólo explicamos un fenómeno, sino que
podemos, eventualmente, predecir el
comportamiento del objeto; es el poder
predictivo del modelo.
La semiótica, en tanto ciencia de los signos, va
a elaborar modelos para explicar los
fenómenos de significación y de
comunicación. Básicamente, vamos a
17
distinguir tres tipos de modelos, a saber:
modelos matemáticos, modelos lógicos y
modelos gráficos. (Véase cuadro nº 2)
Cuadro nº 2
18
Pero, ¿cuál es la singularidad de los modelos
semióticos?
Preguntarse por la singularidad de la mirada
semiótica, es plantearse la cuestión de la
pertinencia de una mirada tal. El llamado
principio de pertinencia se refiere a la
distinción entre un determinado objeto real y
la pluralidad de objetos de estudio que se
pueden construir a partir de él. Desde luego,
el objeto real es distinto del objeto de estudio.
Pensemos en una manzana en tanto objeto
real. Podemos imaginarla como una entidad
económica de primera importancia para la
agroindustria y las exportaciones del país;
pero al mismo tiempo, podemos pensarla
como parte esencial de una dieta sana. El
objeto manzana es el mismo, sin embargo, en
cada perspectiva de análisis extraemos de él
un conjunto de rasgos diferenciales que
constituyen – en los hechos- nuestro objeto de
estudio. Así, el rasgo diferencial presencia de
vitamina A no es pertinente en un análisis
económico, pero sí lo es en una perspectiva
nutricional.
Ciertamente, existe una pertinencia semiótica;
ésta emana del rasgo diferencial significativo –
no significativo, respecto del objeto estudiado.
19
Volviendo sobre nuestro ejemplo, podemos
estudiar la manzana desde una perspectiva
semiótica, en tanto este objeto significa en el
contexto de nuestra cultura. Bástenos pensar
en la asociación entre dicho fruto y el concepto
bíblico de pecado; es indudable que el término
manzana significa y –potencialmente-
comunica.
Nótese que la semiótica se interesa por la
manzana en cuanto entidad que significa y
comunica: esto es, en cuanto la manzana
deviene signo.
La semiótica estudia todos los procesos de la
cultura (objetos y procesos reales), en tanto:
procesos de comunicación y sistemas de
significación. La semiótica estudiará todo
fenómeno, hecho u objeto que se comporte
como signo. El proceso por el cual algo
funciona como signo se llama semiosis,
podemos concluir entonces, que la semiótica
estudia la semiosis.
Como ciencia, se va a ocupar de los dominios
íntimamente ligados; por una parte, de los
sistemas de significación y por otra de los
procesos de comunicación. Ahora bien, todo
proceso comunicacional supone un sistema de
significación; algún tipo de signo o, mejor
20
dicho, un sistema de signos. Pero, este
sistema de signos es una entidad semiótica
autónoma, por lo tanto, puede existir
independientemente de cualquier acto
comunicativo. Estas dos realidades dan origen
a dos orientaciones básicas en semiótica; la
semiótica de la significación o teoría de los
códigos; y la semiótica de la comunicación o
teoría de la producción de signos.
Cuando señalamos que la semiótica se
propone estudiar todos los procesos
culturales, y aún el comportamiento
comunicativo animal (zoosemiótica) o - en el
límite - podemos imaginar, en los siglos
venideros, una rama inédita de esta ciencia
llamada Exosemiótica, cuyo objeto de estudio
no sería otro que formas no terrestres de
significación y comunicación; en todos los
casos, la semiótica se convierte en una
verdadera Teoría General de la Cultura9
1.4. Semiótica y cultura
La semiótica utiliza ciertos modelos propios de
la lingüística, pero extiende su aplicación a los
más diversos fenómenos de la cultura. Se
puede afirmar que la lingüística ha sido la
9 Esta es, precisamente, la tesis de U. Eco. Véase U. Eco, Op. Cit., p. 57.
21
ciencia pionera para las ciencias sociales10.
Así, el enfoque comunicacional –semiótico- es
el fundamento de gran parte del pensamiento
contemporáneo. Desde la filosofía, L.
Wittgenstein, J. Austin y J. Searle, se han
ocupado del lenguaje y su relación con la
realidad y la ciencia; desde la sociología,
Jürgen Habermas pretende explicar la
racionalidad de la acción desde la acción
comunicativa; lo mismo que autores como
Jean François Lyotard o Jean Baudrillard,
intentan explicar la cultura, utilizando un
paradigma eminentemente comunicacional.
¿En qué sentido podemos entender la
hipótesis semiótica de la cultura? Umberto
Eco lo enuncia del siguiente modo:” la cultura
por entero debería estudiarse como un
fenómeno de comunicación basado en
sistemas de significación. Lo que significa que
no sólo puede estudiarse la cultura de ese
modo, sino que, además, sólo estudiándola de
ese modo pueden esclarecerse sus
mecanismos fundamentales”11
La cultura, entonces, es un gran fenómeno de
comunicación; basado en sistemas de
10Para un análisis muy interesante de la relación entre ciencias sociales y la
importancia de la lingüística como ciencia pionera, véase a Claude Lévi-
Strauss. 1958. Langage et parenté en Anthropologie Structurale, Ed. Plon, Paris.
11 Eco. U. Op. Cit., p. 58.
22
significación, uno de los cuales es el lenguaje,
aunque no el único. Lotman define la cultura
como: “todo el conjunto de la información no
genética... memoria común de la humanidad o
de colectivos más restringidos, nacionales o
sociales”12.
La cultura, definida en tales términos, es
objeto semiótico, en tanto constituye un
conjunto de signos organizados que significan
y comunican. Cuando algo tiene significado,
podemos decir que posee un valor, aún más,
lo que significa existe. Los signos de la cultura,
la serie sígnica, se correlacionan con la serie
fáctica, los hechos. La cultura organiza el
mundo, le otorga existencia y valor a las cosas,
fenómenos e ideas; establece jerarquías.
La cultura emerge sobre un fondo de no-
cultura; y frente a este caos instituye un
cosmos, un orden y un nomos, una legalidad.
Una analogía útil nos la da la vida orgánica;
podemos decir que el conjunto de seres vivos
constituye un universo que llamamos
biósfera; del mismo modo, la cultura es el
medio propio del hombre, el universo sígnico
que podemos llamar sociósfera o semiósfera.
12 Lotman, Yuri. Semiótica de la cultura. Madrid. Cátedra. 1979
23
En el seno de la cultura existe un dispositivo
estereotipizador; el sistema sígnico por
excelencia que no es otro que el llamado
lenguaje natural. Este principio de
estructuralidad constituye un verdadero
sistema de modelización primario a partir del
cual se construyen otros sistemas más
complejos en una cultura (los discursos
estéticos, éticos, políticos, etc.) El lenguaje
natural permite construir sistemas de
modelización secundarios; de este modo, el
lenguaje actúa como una matriz desde la cual
se organiza la cultura.
Volviendo al punto anterior acerca de la
relación entre los signos y la realidad, es
necesario aclarar que dicha relación no
implica una negación de lo real; lo único que
podemos afirmar es que entre la “serie sígnica”
y la “serie fáctica” o fenoménica existe una
brecha.
Las entidades de la realidad, llamémosle los
realia, poseen existencia y valor para nosotros
observadores en la medida que integramos
dichos realia en un sistema de significación y
en los circuitos del uso del lenguaje. En otros
términos: existe aquello para lo que poseemos
un signo susceptible de ser usado. En suma;
24
cualquiera sea nuestra hipótesis sobre el
origen de la cultura, lo cierto es que tanto la
utilización de instrumentos, como el
intercambio de bienes o el reconocimiento de
estructuras parentales; todos suponen la
aparición del signo en comunidades humanas.
La cultura se hace, por tanto, análoga a la
semiosis; el hombre crea cultura en la justa
medida en que es capaz de significar el
mundo, de este modo las cosas devienen
signos.
25
2.- El Signo
Semiótica de la significación
2.1. Noción de signo
El problema que encierra la noción de signo es
conocido desde hace mucho; de hecho, existen
intuiciones presemióticas ya en el padre de la
medicina Galeno, hasta el filósofo Locke,
pasando ciertamente por San Agustín, entre
otros. No obstante, la semiótica
contemporánea encuentra dos claros
precursores en el filósofo norteamericano
Charles Sanders Peirce y el filólogo suizo
Ferdinand de Saussure.
En principio podemos aceptar
provisoriamente como concepto de signo aquel
que señala Eco: “Signo es cualquier cosa que
pueda considerarse como substituto
26
significante de cualquier otra cosa…”, y luego
añade: “esa cualquier otra cosa no debe
necesariamente existir ni debe subsistir de
hecho en el momento en que el signo la
represente”13.
Ya Aristóteles y luego los estoicos se ocuparon
del signo; para los antiguos se trataba de una
entidad triple: por una parte, estaba la
realidad física del signo, a esta dimensión del
signo la llamaron semainon; luego estaba lo
que es dicho por el signo, es decir, el
semaiomenon y, finalmente, el objeto al que se
refería o pragma. Bajo diversas
denominaciones, esta visión triádica del signo
resulta todavía muy útil. Una de las
reformulaciones más recurrentes es el
llamado triángulo de Ogden-Richards;
utilizaremos de aquí en adelante los términos
de uso más frecuente o la traducción más
corriente al castellano, para evitar en lo
posible la ambigüedad en las definiciones. Así,
el triángulo Ogden-Richards quedará
representado en el cuadro nº 3 de la siguiente
manera:
13 Eco. U. Op. Cit., p. 31
27
SIGNIFICADO
Relación de Relación de
Significación Designación
SIGNIFICANTE REFERENTE
Cuadro nº 3
Resulta claro que el “significante” es de orden
material, es lo que nos resulta perceptible del
signo; es el plano de la expresión. Es el signo
en su materialidad, la que se asocia a un
“significado” o concepto de las cosas. El nexo
que une un significante con un significado se
llama “relación de significación” y se
representa normalmente por una barra:
ste/sdo Y es lo que constituye verdaderamente
el signo.
28
La relación entre un “significante” y un
“referente” es bastante difícil de explicar; la
relación ste.-referente parece arbitraria y
difusa por el momento. Hemos escrito que un
significante puede aludir a un referente, pues
es claro que existen términos que no lo
poseen: pensemos en la palabra centauro o
unicornio; o más simplemente, en términos
tales como y, de, con, etc.
El significante, según señalamos, es la parte
perceptible del signo: ¿y qué ocurre con
estímulos que no nos dicen nada? El signo se
diferencia de una mera señal en que ésta se
transmite como un estímulo y provoca una
reacción; ahora, una reacción no es
significación. La señal es todo estímulo sin
capacidad significante; por eso se dice que
actúa sobre el destinatario sub specie stimuli.
Entre dos máquinas, por ejemplo, puede
haber paso de señales que impliquen una
cantidad de información, pero no hay
comunicación ni significación.
Hay signo cuando hay un significante que se
asocia a un significado. Dicha asociación es
convencional. Pensemos en el significado
perro; pues bien, no hay ninguna razón para
29
que dicha idea se exprese como dog o chien o
perro. El contenido o significado del signo
puede aludir a ciertos objetos de la realidad;
en tal caso hablamos de un “proceso de
designación”, esto es: el proceso mediante el
cual un contenido mental se asocia a un
objeto o hecho de la realidad. El objeto mismo
recibe el nombre de referente.
En el dominio estrictamente lingüístico es
indispensable distinguir entre referente y
referencia, pues mientras ésta remite a formas
culturales e ideológicas, aquel es la realidad
extralingüística evocada por el signo. Las
lenguas naturales poseen la capacidad de
construir el universo que refieren, de tal
suerte que, en principio pueden construir
universos imaginarios. En rigor, la referencia
no pone en relación un signo con los realia u
objetos de la “realidad”, sino más bien con
un“concepto” 14
El referente, en cambio, se define en el mundo
de los objetos. La distinción introducida por
Ferdinand de Saussure entre significado y
referente se emparenta con los lógicos de la
Edad Media, en especial con los llamados
14 La discusión teórica a este respecto es vastísima, que va desde Ogden y
Richards en su célebre The Meaning of the Meaning hasta el Curso de
lingüística general de Ferdinand de Saussure. Para un excelente resumen y
reflexión véase: Eco, Umberto. Signo. Barcelona. Labor. 1976
30
“terministas” En una línea muy próxima,
Charles Sanders Peirce escribe: “There is
nothing...to prevent our knowing outward
things as they really are, and it is most likely
that we do thus know them in numberless
cases, although we can never be absolutely
certain of doing so in any special case”15
Una salida teórica a este problema nos la
ofrece Eco al afirmar que: “Por tanto, si bien el
referente puede ser el objeto nombrado o
designado por una expresión, cuando se usa
el lenguaje para mencionar estados del
mundo, hay que suponer que, por otra parte,
en principio, una expresión no designa un
objeto, sino que transmite un CONTENIDO
CULTURAL”16
Pensar el referente como contenido cultural
nos lleva a relativizar el carácter de verdad
absoluta de los discursos. Esto es
particularmente cierto en lo relativo a ciertos
discursos históricos, pues, según hemos visto,
no hay garantía alguna de verdad en dichos
asertos. Todo relato histórico construye, más
bien, un constructo discursivo de carácter
hipotético en que se estatuyen ciertas
condiciones de posibilidad a la luz de los
15 Peirce citado por: Sheriff, J. Charles Peirce’s Guess at the Riddle.
Bloomington. IUP. 1994: 48
16 Eco. Op. Cit. 121
31
antecedentes disponibles y según los cánones
estatuidos por ciertos contenidos culturales.
2.2. Tipos de signos
Una tipología elemental de los signos nos lleva
a las siguientes consideraciones. En primer
lugar, están las señales o estímulos no
significantes; dichas señales se relacionan con
nuestras posibilidades perceptuales; así
distinguimos señales acústicas, olfativas,
táctiles, visuales o bien sápidas. Sólo en la
medida en que dichas señales se asocien a un
cierto contenido podemos hablar de signos; la
semiosis permite que la mera señal se haga
signo. El primer tipo de signos a considerar es
aquel que nace de una “interpretación” que
hace el sujeto de una señal. Este tipo de signo
aparece frente a señales sin ninguna intención
comunicativa. Por ejemplo, nubarrones negros
en el cielo, lo podemos asociar con lluvia o
tormenta, pero, por cierto, la naturaleza no
nos quiere comunicar nada, nosotros
interpretamos los signos. A este tipo de signos
los llamaremos “indicios”.
El significante de un indicio es una señal que
se asocia a un significado posible. La fiebre,
32
por ejemplo, y en general los síntomas
médicos, son indicios en la medida que
evidencian ciertas posibles patologías que se
asocian a tales síntomas. En definitiva, la
fiebre tiene varias causas posibles. Indicios
claros son, las huellas de animales en la
jungla o una cabeza con canas, en ambos
casos es posible inferir ciertas causas, la
presencia del animal o la edad,
respectivamente. Si los indicios no poseen
intención comunicativa, comunican y
significan.
Lo más inmediato a nuestra experiencia, sin
embargo, son los signos con intención
comunicativa. Distinguiremos dos tipos de
signos intencionales, según sea la relación
entre el significante y el significado.
Llamaremos símbolo a los signos en que el
significante y el significado guardan entre sí
una relación de significación motivada y, por
lo mismo, inexacta. Tal es el caso, por ejemplo,
de la cruz cristiana. Entre la cruz y el
cristianismo existe una relación motivada, no
es en absoluto casual o gratuito el símbolo de
la cruz (Cristo murió en la cruz); pero, es
evidente que todo lo que implica el
cristianismo no se agota en el símbolo de la
cruz, esto es, el símbolo es inexacto.
33
Reservaremos el título signo, en un sentido
estricto, para los signos inmotivados y
exactos. El mejor ejemplo lo constituye el
signo lingüístico, la palabra. El significante y el
significado en el caso de una palabra no
guarda ninguna relación necesaria. En otros
términos, un signo, en el amplio sentido
semiótico, es la correlación de una forma
significante con un contenido o significado, en
forma más o menos autónoma respecto de los
objetos reales o no a los que pueda estar
referido. Cuando existe la correlación
significante-significado existe función
semiótica; por lo tanto, llevando al extremo
nuestra línea de pensamiento debemos decir
con el autor Hjelmslev que no existen signos
(como entidades físicas y fijas), sino que “hay
funciones semióticas que correlacionan dos
funtivos que forman un signo en ciertas
circunstancias, transitoriamente”17
2.3. Los aportes de la lingüística
Una referencia obligada en el ámbito de la
lingüística es Ferdinand de Saussure (1857-
1913). Su célebre Cours de linguístique
17 Ibid., p. 99 y ss.
34
générale fue publicado por sus alumnos
Charles Bally y Albert Sechehaye en 1916; y a
partir de allí se funda toda la lingüística
moderna.
El gran logro de Ferdinand de Saussure es el
haber abandonado la lingüística histórica y
analizar el lenguaje humano sincrónicamente.
Es decir, la lingüística moderna analizaría los
hechos concernientes a un sistema lingüístico
dado en una época precisa, en un momento de
su desarrollo. Con esto, se opone a la
diacronía propia de la lingüística histórica. La
sincronía, entonces, es una abstracción que
nos permite estudiar un sistema significante
independientemente del tiempo. No sólo se
trata de un enfoque independiente del tiempo,
pues Ferdinand de Saussure no hace su
estudio lingüístico ajeno a los estratos sociales
y a la distribución geográfica; esto es: la
lingüística moderna nace como un estudio
sincrónico, sinestrático y sintópico.
Este tipo de estudio lingüístico se conoce hoy
como lingüística descriptiva.18 Es a partir de
este supuesto sincrónico que el filólogo suizo
estableció sus dicotomías, que hoy en día son
18 En 1957, R. Godel publicó una tesis doctoral sobre Les sources manuscrites
du Cours de linguistique général de Ferdinand de Saussure. A partir de dichos
originales, Godel argumenta que la segunda parte del libro, dedicada a la
lingüística sincrónica, fue escasamente abordada por el maestro, cuyo interés
seguía más próximo de la lingüística histórica.
35
conceptos clásicos en cualquier estudio
lingüístico19
2.3.1. Lengua y Habla
El lenguaje humano presenta dos
dimensiones bien delimitadas; por una parte,
está la institución social, en cierto sentido
autónoma respecto del individuo; dotado de
sus propias reglas. La parte social del lenguaje
la llamó Saussure lengua (langue). El sujeto
incorpora la lengua, una lengua particular y la
utiliza; es decir, se sirve del sistema lengua.
Este proceso de utilización de una lengua se
llama, en términos del lingüista suizo habla
(parole). El lenguaje es la lengua más el habla.
Si quisiéramos comparar ambas facetas del
lenguaje obtendríamos el cuadro siguiente20:
19Seguimos el orden establecido por R. Barthes en su célebre
Elementos de Semiología. Op. Cit.
20Hemos tomado el cuadro resumen de Barinaga A. Y J.L. García. 1977.
Hacia la comunicación. Vol. 1. Alhambra, Madrid.
36
LENGUA HABLA
Naturaleza Naturaleza
psíquica psicofísica
Producto social Uso individual
Sistema de Proceso
signos
Potencial Actualizado
Fija Libre
Cambio lento Efímera
Cuadro nº 4
Conviene tener presente aquí una observación
que hace con mucha agudeza Roland Barthes:
“Lengua y habla: evidentemente estos dos
elementos no encuentran una definición
completa si no es en el proceso dialéctico que
les une: no hay lengua sin habla y no hay
habla que esté fuera de la lengua; en este
intercambio estriba la auténtica praxis
lingüística”21. La relación lengua: habla, se
puede comprender como la relación que posee
un sistema respecto del proceso que genera o
posibilita. Así podemos anotar la ecuación
siguiente:
21 R. Barthes. Op. Cit., p. 20
37
LENGUA SISTEMA
HABLA PROCESO
Cuadro nº 5
Para Saussure la lingüística debía ocuparse
tan sólo de la lengua; no podía existir una
lingüística del habla ya que cada término al
ser utilizado en el habla se incorporaba –
sostenía él- en la lengua. Esta afirmación es
más que discutible y volveremos al habla más
adelante.
Notemos que la lengua es de naturaleza
psíquica, una especie de memoria colectiva de
la que un sujeto se sirve y hace manifiesta.
Todos los modelos comunicacionales
fundamentados en la lengua los llamamos
“Psicogenéticos”, precisamente porque la
memoria del código o sistema lengua es
psíquica. Cuando el sujeto toma la lengua y la
realiza, utiliza la fonación (en el lenguaje oral),
por lo tanto, el habla es de naturaleza
psicofísica.22
22 Una nota al margen, Saussure estudia la lengua oral; el estudio de la
escritura se llama gramatología.
38
La distinción entre lengua y habla, tan neta en
esta primera etapa de desarrollo de la
lingüística, ha sido discutida por varios
autores; entre ellos, mencionemos a Hjelmslev
y Coseriu. Para ellos, existiría más bien un
esquema tripartito en que –entre lengua y el
habla- se da una realización colectiva del
sistema lengua, una suerte de habla social
que llaman norma. La norma no pertenece a la
lengua propiamente dicha, pero tampoco
constituye un habla individual.
2.3.2 Significado y significante
Para Saussure, la segunda dicotomía esencial
está dada por el carácter dual del signo: éste
es una realidad de dos caras. Hay un plano de
la expresión y un plano del contenido. El
significante de un signo lingüístico es de orden
material, son sonidos. Este principio es válido
para cualquier tipo de signos, gestos,
imágenes u objetos. En el lenguaje oral, se
trata de sonidos estructurados en una doble
articulación: cada palabra está constituida
por unidades distintivas o fonemas que
aisladamente no significan nada; estos
39
fonemas se articulan en monemas o unidades
significativas, las palabras. Esta doble
articulación explica que una treintena de
sonidos puedan constituir prácticamente
infinitas unidades significativas.
En suma: la lengua está constituida por un
conjunto finito de unidades que se combinan
según ciertas reglas; de manera que se pueden
producir un número ilimitado de
combinaciones posibles; así tenemos
monemas o palabras; las que a su vez se
combinan según ciertas reglas gramaticales.
Por lo tanto, podemos decir que la lengua
constituye un “código”. Las reglas de la lengua
nos permiten seleccionar y combinar
elementos para producir enunciado o
“mensajes”
Todo lenguaje que posea un código lo
llamaremos “lenguaje sistemático”; por el
contrario, aquellos lenguajes carentes de
código los llamaremos “lenguajes
asistemáticos”. Por ejemplo, el lenguaje de la
pintura moderna no está estrictamente
codificado, por lo que podemos considerarlo
un lenguaje asistemático o hipocodificado.
El significado se sitúa, hemos dicho, en el
plano del contenido; se trata de la
40
representación mental de la cosa, es la idea
que poseemos de ella. Así una secuencia de
fonemas, esto es: una imagen acústica, nos va
a remitir a cierta imagen mental de la cosa
aludida por la cadena de sonidos. El plano de
la expresión se vincula con el plano del
contenido por la relación de significación,
como una hoja de papel en que el anverso y el
reverso conforman un todo: el signo.
Dos signos pueden coincidir en su
significante; entonces, hablaremos de
homonimia. Si sus significados son análogos o
lo suficientemente próximos, hablaremos de
sinonimia. Por último, si dos signos distintos
designan un mismo referente, hablaremos de
correferencialidad.
2.3.3. Sintagma y paradigma
La lengua funcionaría según Saussure sobre
dos ejes. Un eje de selección y un eje de
combinación. El eje de selección pone a
disposición del hablante un repertorio de
unidades combinables; por esto también se le
llama reserva, memoria o “paradigma”. El
paradigma es una memoria asociativa en que
se articulan oposiciones de modo contrastivo.
41
Se trata, ciertamente, de relaciones in
absentia. Un hablante elige los términos que
utiliza contrastando unos con otros; así,
construye un “sintagma”. El sintagma es la
combinación concreta de signos; es la
actualización que establezca relaciones de
contigüidad in praesentia.
El paradigma animales de carga, opera por
oposiciones entre los substantivos:
caballo/mulo/buey; hay desde luego, una
similaridad esencial entre dichos nombres.
El sintagma, el-gato-está-sobre-el-sofá opera
por contigüidad y no sería admisible una frase
agramatical. El paradigma funciona sobre el
principio de la “clasificación”; en cambio, el
sintagma evidencia sus unidades por su
“segmentación” (Véase Cuadro Nº 6)
42
Cuadro nº 6
Se ha visto que el sintagma, en tanto un orden
de contigüidad se aproxima a lo metonímico,
en tanto que lo paradigmático se asocia a lo
metafórico. El sintagma es la cadena hablada,
lineal e irreversible; el paradigma es la
memoria que posibilita la construcción de
sintagmas, es una serie nemotécnica virtual23.
23 Ibid., p. 61.
43
2.3.4 Denotación y Connotación
El lenguaje se presenta como un sistema
capaz de designar un referente a través de un
significado o idea mental de la cosa aludida.
Repitamos una vez más: un signo es la
correlación de un plano de la expresión E y un
plano del contenido C, la relación de
significación R une estas dos caras del signo.
Así, podemos representarnos un signo como
ERC. Pues bien, imaginemos la palabra perro;
es claro que la cadena de fonemas /pe/-/rro/
constituye el plano de la expresión; este
significante remite a la noción de cánido
doméstico; luego hemos trazado la estructura
(ERC).
¿Qué ocurre cuando Kafka escribe en su
célebre novela El proceso...: “Uno de los
señores cogió por la garganta a K. Y el otro
hundió el cuchillo en el corazón, clavándoselo
dos veces más. Con los ojos ya velados pudo
ver todavía a los dos señores que se inclinaban
sobre él, con las caras muy juntas,
observando el fin. - ¡Como un perro! – se dijo,
cual si la vergüenza debiera sobrevivirle”24
24 Kafka, Franz. 1984. El Proceso. Seix Barral, México, p. 227
44
Es evidente que el célebre escritor Franz
Kafka, no se refería en lo absoluto, al
mamífero carnívoro al que alude el término
perro: el escritor utiliza el mismo significante.
Tendremos que concluir que existen dos
niveles distintos de significación para el
significante perro. Así, diremos que existe un
nivel de lenguaje “informativo-referencial”,
objetivo si se quiere; a este nivel lo llamaremos
“lenguaje denotativo”. Cuando utilizamos la
palabra perro en un contexto corriente como,
por ejemplo: En esa casa tengo un perro como
mascota, estamos haciendo un uso denotativo
del término. Por el contrario, cuando
utilizamos el término más allá de su
significado y le otorgamos un nuevo sentido,
hablaremos de “lenguaje connotativo”. Kafka,
obviamente, utiliza la palabra perro con un
sentido distinto de su valor puramente
referencial o denotativo. Cuando K piensa
para sí, que su muerte es la de un perro,
quiere significar con ello que muere de un
modo vil e indigno.
Hemos elegido el lenguaje literario porque es
un buen ejemplo de lenguaje connotativo; en
efecto, la literatura construye un lenguaje
segundo – una especie de lenguaje parásito-
45
sobre el lenguaje denotativo para otorgarle un
nuevo sentido a las palabras. Notemos que los
términos siguen exactamente igual; se toma el
siglo (ERC) y se construye a partir de él una
nueva relación, un nuevo contenido; podemos
representar el fenómeno de la connotación del
modo siguiente: (E R C) R C’
DENOTACIÓN
E
C’ CONNOTACIÓN
Cuadro nº 7
Un sistema connotado –como el lenguaje
literario- es un sistema cuyo plano de
expresión está constituido por un sistema de
significación. La connotación representa un
desplazamiento hacia el contenido.
Observemos que, en general, la connotación
implica una ampliación de los contenidos
puramente denotativos; se pasa de un
significado a un sentido más complejo, más
pleno. Por ello, el lenguaje poético entraña una
46
apertura del lenguaje hacia la pluralidad de
sentidos posibles. La connotación es siempre
derivada del lenguaje primero; en el caso de la
literatura, sería impensable la retórica, por
ejemplo, sin el lenguaje de base del que se
sirve.
2.3.5 Lenguaje objeto y metalenguaje
Otro desprendimiento o derivación del
lenguaje corriente es el desplazamiento de los
signos hacia el plano de la expresión. En
ciertas circunstancias los hablantes requieren
precisar absolutamente los términos
utilizados en su discurso. De modo que,
mientras la connotación representa una
apertura hacia la plurivocidad del lenguaje;
los metalenguajes tienden a la univocidad, a
la restricción y precisión de significados.
En general, el discurso poético es connotado;
en cambio, el discurso científico es
metalingüístico. Las posibilidades
interpretativas del discurso científico son
mínima o nulas; se trata de un discurso lógico
en que cada término posee un significado
claro, preciso y definido. Así, cuando en
47
química hablamos de condensación, todos
están de acuerdo que se alude al proceso por
el cual el vapor se hace líquido.
El metalenguaje representa un nivel de
abstracción que se distancia del lenguaje
corriente, haciéndolo objeto de un sistema de
signos más complejo.
Podríamos decir que un metalenguaje es un
lenguaje de lenguajes; o como dice Barthes:
“... es una semiótica que trata de una
semiótica”25. En otros términos, un
metalenguaje es un sistema cuyo plano del
contenido constituye un sistema de
significación.
Dado un signo (ERC), lo metalingüístico queda
definido como: E’ R (E R C)
25 R. Barthes. Op. Cit., p. 91.
48
Cuadro nº 8
Una última observación: todas las dicotomías
planteadas por De Saussure sirven de
modelos para el análisis de otras realidades
sociales y culturales. De esta manera, las
categorías lingüísticas se pueden utilizar para
analizar fenómenos tan diversos como la
vestimenta, la cocina, los mitos (como lo hizo
Claude Lévi-Strauss). De hecho, las tesis de
Ferdinand De Saussure sirvieron de base a
desarrollos teóricos como el llamado
estructuralismo.
49
Esta corriente de pensamiento se manifestó y
ejerció influencia en todas las áreas de las
ciencias humanas, durante su auge en la
década de los setenta del siglo pasado.
Conserva todavía cierta vigencia teórica, bajo
la forma del posestructuralismo,
especialmente en lingüística y semiótica.
2.4. Estudio del signo
En semiótica, se utiliza con frecuencia la
proposición de Morris26, en el sentido de
considerar tres modos de estudiar los signos.
Aunque en la actualidad ha sido muy
discutida, no deja de ser un aporte interesante
a la semiótica de la significación. Según este
semiólogo estadounidense, el signo puede
estudiarse desde tres perspectivas distintas:
a. El signo en relación con otro signo: (S – S). A
esta manera de abordar el estudio de los
signos se le llama sintáctica. Esto es, se
considera al signo en una secuencia con otros
signos, inserto allí según ciertas reglas
combinatorias.
26 Eco, Umberto. 1988. El Signo. Labor, Barcelona., p. 28.
50
b. El signo en relación con la realidad que quiere
significar: (S – R); este enfoque se llama
semántica. Se considera al signo respecto de
la cosa –real o no- que quiere representar.
c. El signo en relación al uso: (S – U); esta
relación se llama pragmática y se refiere a la
utilización que se hace del signo por parte de
los usuarios; sea como emisores o receptores
de signos.
El estudio de los signos, la semiótica, posee,
según Morris, tres ramas bien definidas: la
sintáctica, la semántica y la pragmática.
Por último, hablaremos de signo lato sensu;
cuando: “...por convención previa, cualquier
señal instituida por un código como
significante de un significado exista”27. La
naturaleza del significante puede variar Lo
fundamental del signo es la relación de dicho
significante con un significado. Hay signo
cuando existe la significación.
27 Ibid., p 168.
51
3.- La Comunicación:
Funciones del Lenguaje
La función universal del lenguaje es
comunicar. Desde la antigüedad, el lenguaje
fue visto como un instrumento para
comunicar a otro algo sobre el mundo28. Se ha
llegado a proponer como axioma de la
comunicación, precisamente, la imposibilidad
de no comunicar29
En este siglo destacan claramente dos
lingüísticas que se han ocupado del fenómeno
de la comunicación humana y de las funciones
del lenguaje, a saber: Karl Bühler y Roman
Jakobson. Examinaremos brevemente el
desarrollo de sus planteamientos que sirven
28 En este capítulo seguimos muy de cerca el excelente artículo de los
profesores: Samaniego, José L. y A.M. Téllez. 1978. Las Funciones del
Lenguaje en Taller de letras. Publicación especial: Presencia social del
lenguaje. Ediciones Nueve Universidad, Santiago, pp. 35-47
29Véase los axiomas propuestos por Watzlawick en:
Watzlawick et al. Teoría de la comunicación humana. Barcelona. Editorial
Herder. 1997:49 y ss.
52
de base, aún hoy, para cualquier
aproximación al problema comunicacional.
3.1. La tesis de Bühler
Para este lingüista, la comunicación está
ligada a un estructura triádrica del lenguaje.
Los tres polos o factores que debemos
considerar son: hablante, oyente y asunto o
tema. Estos tres polos están asociados a tres
funciones diferentes del lenguaje30.
a. Función expresiva:
Esta función del lenguaje le permite a un
hablante manifestar su mundo subjetivo,
emocional. El hablante expresa su sentir
lingüísticamente; sea frente a la belleza, al
dolor, etc. Notemos que cada vez que un
hablante verbaliza sus emociones, lo hace de
manera consciente, poniendo en evidencia su
mundo íntimo.
30Véase
Bühler, Karl. 1961. Teoría del Lenguaje. Revista de Occidente, Madrid.
53
b. Función apelativa:
El lenguaje posee, fundamentalmente, la
función de comunicar a otros determinados
contenidos. Este otro –oyente o interlocutor-
se ve involucrado en lo que se comunicación.
La función apelativa –o connotativa- se refiere
al énfasis que se puede poner en el
interlocutor. Pensemos en casos como hacer
una pregunta o dar una orden; es evidente que
se supone la
presencia de un oyente al cual se quiere influir
de alguna manera.
c. Función representativa:
Esta función alude a la posibilidad de
representar mediante signos la realidad
objetiva. El hablante comunica al oyente algún
asunto o tema de la realidad, valiéndose de
signos lingüísticos.
Notemos que la función expresiva y la función
apelativa son dos instancias que se
correlacionan, cuya manifestación más obvia
está dada por la oposición YO/TU. De hecho,
el tú sólo puede ser designado por un yo. Para
Bühler, estas tres funciones son propias del
54
lenguaje y, por lo tanto, son universales.
Podríamos resumir la doctrina de este
lingüista en el cuadro nº9
asunto
(función representativa)
hablante Oyente
(función expresiva) (función apelativa)
Cuadro nº 9
55
3.2. El modelo de Jakobson
Roman Jakobson (1896-1982), lingüista
nacido en Rusia y nacionalizado
estadounidense en 1941, es quizás quien más
ha aportado a esclarecer las relaciones entre
la estructura del lenguaje y el fenómeno de la
comunicación. Hacia mediados de la década
de los sesenta, Jakobson elabora su modelo de
la comunicación basado en la teoría
matemática de la información que Shanon y
Weaver habían desarrollado en 1949. Para
este lingüista, la comunicación es un proceso
mucho más complejo que como lo había
descrito Bühler31
El modelo lingüístico de Jakobson no solo es
sintagmático sino “bipolar”, cuya memoria
está anclada en el sistema lengua. En este
sentido, se trata de un “Modelo Psicogenético”,
ya que la langue es una memoria psíquica.
Hagamos notar que la lógica lineal y
representacional de este tipo de modelos debe
ser contrastada con la noción contemporánea
31 Para una lectura de las tesis de Jakobson, véase su libro, que es ya un
clásico en lingüística:
Jakobson, Roman. 1975. Ensayos de Lingüística General. Seix Barral,
Barcelona.
56
de “hipertexto”, propio de la llamada CMC o
Computer Mediated Communication
De acuerdo a esta modelo, el lenguaje posee
seis funciones que son las siguientes:
a. Emisor
En todo proceso comunicativo existe un polo
que es la fuente y el transmisor de un
determinado contenido informacional. El
emisor es quien selecciona signos de un
sistema y los combina para producir la
información. El emisor, por lo tanto, es el que
codifica la información; por ello, a veces se le
llama codificador.
b. Destinatario
El destinatario constituye el polo que se
correlaciona con el emisor; este segundo polo
es el que recibe la información. Dicho de otro
modo, es destinatario o receptor es el
decodificador de la información. Entre emisor
y destinatario debe existir un sistema de
signos que sea común a ambos, por lo menos
parcialmente; pues de otro modo la
comunicación es imposible.
57
c. Código
Es el sistema de signos que permite la relación
entre un emisor y un destinatario. Un código
es un conjunto finito y abstracto de unidades
que se combinan según ciertas reglas para
producir un número ilimitado de mensajes. En
términos estrictamente lingüísticos, el código
es el sistema lengua.
d. Mensaje:
El mensaje es la secuencia de signos
seleccionadas de un código; combinados
según ciertas reglas instituidas por el código;
y transmitidas por un emisor a un destinatario
a través de un canal. Obviamente, la
secuencia de signos implica un hecho de
significación, lo que permite que el
destinatario decodifique e interprete un
mensaje. Desde el punto de vista lingüístico,
el mensaje es la realización del código. Es
decir, el mensaje es el habla.
58
LENGUA CODIGO
HABLA MENSAJE
Cuadro nº 10
e. Contexto
El contexto es el referente del mensaje; el tema
o asunto del que trata el mensaje. Es la
realidad referida por una secuencia de signos.
Es un mundo percibido o imaginado al que
pueden referirse un emisor y un destinatario.
La semiótica estudia los signos que aluden a
la realidad, sin ocuparse de la realidad misma
del referente. La ontología de las cosas y del
mundo es tema de la filosofía, la teología y la
ciencia.
f. Contacto:
El contacto o canal es lo que permite
59
establecer y mantener la comunicación entre
el emisor y el receptor. El contacto es el medio
a través del cual se transmiten los mensajes.
Puede tratarse de soportes físicos (hilo
telefónico, sistemas electrónicos); o bien
puede tratarse de un contacto síquico y físico,
como en la situación conversacional face-to-
face.
Cuando algún elemento perturbe el paso de la
señal a través del canal, produciendo algún
tipo de interferencia, hablaremos de ruido. El
ruido implica una alteración en la transmisión
del mensaje y puede tener muy variadas
causas. Del modo reseñado hasta aquí, se
infiere una primera definición de
comunicación: “Hay proceso de comunicación
cuando un emisor transmite intencionalmente
señales puestas en código por medio de un
transmitente que las hace pasar a través de
un canal; las señales salidas del canal son
captadas por un aparato receptor que las
transforma en mensaje perceptible por un
destinatario, el cual, basándose en el código,
asocia al mensaje como forma significante un
significado o contenido del mensaje. Cuando
el emisor no emite intencionalmente y aparece
como fuente natural, también hay proceso de
significación, siempre que se observen los
60
restantes requisitos”32
Si pensamos en términos lingüísticos, el
proceso de comunicación se asocia a seis
funciones inherentes al lenguaje, que se
deducen de los factores del modelo de
Jakobson (Véase cuadro nº 11)
1. Función emotiva
Esta función está enfocada sobre el emisor, y
permite que quien habla o escribe manifiesta
sus sentimientos; de modo que los enunciados
del sujeto son autoreferentes y ponen de
relieve sus connotaciones sicológicas y
sentimentales. Citemos como ejemplos
clásicos las interjecciones y las oraciones
exclamativas: “¡Ya me aburrí!”, “¡Ay, qué
dolor!”, “¡Qué delicioso este plato!”, etc. En
todos estos casos se advierte la actitud del
sujeto con respecto a aquello de lo que habla.
2. Función Conativa
Esta función del lenguaje está orientada hacia
el destinatario y se hace evidente en el
imperativo, en el vocativo y las frases
interrogativas. Esta función enfatiza la
32 Esta es, precisamente, la definición que plantea U. Eco. 1988:
Op. Cit., pp. 168-169.
61
persona del oyente, sobre el que se quiere
llamar la atención. Así, por ejemplo, una
pregunta como: “¿Qué hora es?”, espera de
parte del receptor la realización de una acción.
En este caso concreto, una respuesta que
representa la entrega de una información
dada. Lo mismo ocurre cuando damos una
orden como: “¡Cierre la puerta, por favor!” Es
evidente que se espera del oyente una
conducta muy precisa.
3. Función referencial
Esta función del lenguaje es el uso denotativo
o cognitivo que hacemos de las palabras. Este
es el nivel corriente en que un mensaje
transmite una información sobre el mundo; es
decir, el lenguaje enfatiza el contexto.
Encontramos este tipo de función en las frases
en que se afirma algo del mundo (o se niega).
Por ejemplo: “El gato está sobre el sofá” En
todos estos casos, el lenguaje representa una
realidad, nos informa sobre algo; comunica
conceptos e ideas acerca del mundo.
4. Función metalingüística
Encontramos esta función en aquellos
mensajes que hacen del código el contenido u
objeto de la comunicación. Se usa el lenguaje
62
para hablar, precisamente, del lenguaje;
aclarar o verificar términos que se están
usando. Este tipo de función es recurrente en
el lenguaje infantil: “Profesor, ¿qué significa
semiótica?” Cada vez que preguntamos por un
elemento del código –o por una palabra-
estamos poniendo en evidencia la función
metalingüística. Otro caso muy corriente del
uso de esta función es en el aprendizaje de
una lengua extranjera. Se utiliza la función
metalingüística en las definiciones. De hecho,
podemos pensar un diccionario como una
antología de definiciones. El proceso inverso
se llama denominación, y es otro ejemplo de
esta función. Es el caso de los puzzles.33
5. Función poética
Esta función del lenguaje enfatiza la
estructuración misma del mensaje, el modo
cómo se expresa. Lo que interesa aquí es la
disposición, la forma, los recursos expresivos
que condicionan el mensaje. El mejor ejemplo
lo constituyen todas las grandes figuras de la
retórica (metáforas, metonimias, etc). El
ejemplo clásico que se utiliza en comunicación
es el eslogan de una candidatura presidencial
33Véase :
Fages, Jean. 1970. Para comprender el Estructuralismo. Editorial Galerna,
Buenos Aires.
63
estadounidense usado en los años 1950 “I like
Ike”. Es obvio que hay un esfuerzo por hacer
del mensaje el objeto de sí mismo. Se busca la
rima, la eufonía u otro recurso que haga
atractivo el mensaje en sí mismo. En general,
se puede decir que los encabezados en la
redacción publicitaria, tanto como los
titulares de prensa, enfatizan la función
poética del lenguaje.
6. Función fática
La función fática pone el acento en el canal
que sirve a la transmisión del mensaje. Esta
función concierne directamente a la
comunicación entre emisor y destinatario. Por
ejemplo, la expresión clisé para responder al
teléfono: “¿Aló?”, que no posee otra
significación que la apertura del canal de
comunicación. Hay fórmulas para comenzar la
comunicación: “Buenos días”; para
terminarla: “Hasta luego”; para interrumpirla:
“Perdón”, y por último, para continuar una
conversación: “Como le decía...”
Debemos aclarar que un mensaje corriente
mezcla todas las funciones; lo que ocurre es
que se puede afirmar que un mensaje es
64
predominantemente referencial o emotivo, etc.
Es muy difícil encontrar situaciones ideales o
puras que cumplan una sola función. De
todas maneras, todo mensaje establece una
suerte de jerarquía de funciones en que
algunas son subsidiarias o accidentales, en
tanto que otra se hace central o predominante.
El lingüista estadounidense Dell Hymes, ha
introducido una modificación al modelo de
Jakobson. El punto de Hymes es que la noción
de contexto se refiere tanto al tema o asunto
tratado por un mensaje como a la situación o
circunstancia concreta en que se da el
mensaje. Así, Hymes propone una séptima
función del lenguaje que él llama función
situacional, y que se refiere al cuándo y dónde
se efectúa la comunicación. El mismo Hymes
sugiere una serie de preguntas para esclarecer
un proceso de comunicación. De esta manera,
el modelo de Jakobson se torna mucho más
operacional. En efecto, ante cualquier
situación comunicacional, podemos
plantearnos las preguntas que sugiere Hymes
para cada factor y función del lenguaje.
65
SITUACIÓN
(F. situacional) MODELO LINGÜÍSTICO
DE JAKOBSON
¿Cuándo y dónde lo
dice?
MEMORIA PSÍQUICA
CONTEXTO
(F. referencial)
MODELO PSICOGENÉTICO
¿De qué se está
hablando?
CONFIGURACIÓN BIPOLAR
EMISOR CANAL MENSAJE CANAL RECEPTOR
(F. emotiva) (F. poética) (F. conativa) SUJETO HABLANTE / OYENTE
¿Quién lo ¿Cómo lo dice? ¿A quién se lo
dice? dice?
DISCURSO LINEAL O SINTAGMÁTICO
Ruido CÓDIGO Ruido
FUNDAMENTO REPRESENTACIÓN
(F. metalingüística)
¿En qué lengua lo
dice?
CONTACTO
(F. fática)
¿Lo dice
personalmente, por
teléfono, etc.?
Cuadro nº 11
66
Modelos
Sociogenéticos
67
4.- El Habla: Lenguaje y Acción
Como ha quedado muy claro, Ferdinand de
Saussure estableció la distinción entre langue
y parole; privilegiando en sus estudios la
lengua. Es decir, el sistema de signos que
conforma una institución social e histórica de
naturaleza psíquica. El habla, en cambio,
quedó relegada en el interés de la lingüística
descriptiva. A tal punto que, hasta hace poco,
una lingüística del habla resultaba
impensable. Como ya señalamos, el habla es
la realización de este sistema de signos; es el
empleo o uso concreto que hacen los
individuos pertenecientes a una comunidad.
Ampliando nuestra ecuación anterior,
podemos resumir la relación lengua-habla de
la siguiente manera:
68
LENGUA SISTEMA PARADIGMA CÓDIGO
HABLA PROCESO SINTAGMA MENSAJE
Cuadro Nº 12
Para estudiar los fenómenos del habla, una
fuente muy valiosa es la llamada filosofía
analítica desarrollada por pensadores ingleses
de la primera mitad del siglo XX. Ellos hablan
desde la filosofía del lenguaje y, nos interesan
porque se ocupan del uso concreto del
lenguaje, el llamado lenguaje ordinario.
La tesis central de estos filósofos es que el
significado de un término está determinado
por el uso. Es decir, el contexto determina el
significado último de un término. Esto se
sintetiza en el lema: Meaning is use, el
significado es el uso.
Existen por lo menos dos grandes versiones de
la filosofía analítica inglesa; lo que se llama la
corriente de Cambridge, de inspiración
69
platónica, representada por Ludwig
Wittgenstein. La otra, es la llamada Escuela de
Oxford, de clara raigambre aristotélica, y cuyo
exponente más célebre es John Austin.
4.1 Los juegos de lenguaje
Ludwig Wittgenstein (1889-1951) destaca por
la profunda originalidad de su pensamiento.
En este filósofo del lenguaje se reconoce dos
momentos diferentes que corresponden a sus
dos obras fundamentales. Un primer
planteamiento expuesto en 1922 en su obra
Tractatus Logico-Philosophicus y, más tarde,
sus célebres Philosophische Untersuchungen,
traducida como Investigaciones Filosóficas,
aparecidas en 1953.34
Si el Tractatus es la visión ordenada y lógica
de los problemas del lenguaje en filosofía, las
Investigaciones se presentan como un
conjunto de notas no sistematizadas, cuyo
tema fundamental es la relación entre la
filosofía y el lenguaje. Lo singular de este
pensador estriba en su concepción del
lenguaje. Lo que llamamos lenguaje no
constituye una unidad para Wittgenstein, sino
que se trata de un conjunto de fenómenos
emparentados entre sí, pero sin nada en
34Wittgenstein, Ludwig. 1988. (1953-1967). Investigaciones Filosóficas. Trad.
De A. García Suárez y U. Moulines, Editorial Crítica (Grijalbo), Barcelona.
70
común: “Vemos una complicada red de
parecidos que se superponen. Parecidos a
gran escala y de detalle. No puedo caracterizar
mejor esos parecidos que con la expresión
parecidos de familia.35
El lenguaje, entonces, es el nombre que
utilizamos para denominar un conjunto de
usos, llamados por Wittgenstein juegos de
lenguaje (Sprachspiel). Un juego de lenguaje
está constituido por el proceso de uso de las
palabras. Dichos juegos no sólo incluyen al
lenguaje sino también las acciones
entretejidas con él.
Notemos que para Wittgenstein el significado
de un término sólo emana del juego en que
está inserto. Conocer un significado es
conocer el papel que juega dicha palabra en
nuestros juegos de lenguaje. Es decir, en el
uso que hacemos de ella. Así, incorporar una
palabra es darle, asignarle, un papel en
nuestros juegos de lenguaje como medio de
representación.
El conjunto de juegos de lenguaje compone
una familia, y en principio, son incontables los
juegos de lenguaje. El mismo autor propone
35 Ibid, p. 87
71
entre otros ejemplos:
Dar órdenes y actuar siguiendo órdenes
Relatar un suceso
Hacer conjeturas sobre un suceso
Inventar una historia y leerla
Adivinar acertijos
Hacer un chiste, contarlo
Traducir de un lenguaje a otro
Suplicar, agradecer, maldecir, saludar, rezar3638
Podemos ver que los ejemplos citados por el
autor son, en efecto, muy diversos y muy
difíciles de ordenar a primera vista. Para este
filósofo, los juegos de lenguaje están
íntimamente relacionados no sólo con la
acción son con determinadas formas de vida.
De este modo, el lenguaje en su uso queda
definido como una actividad comunal. Un
lenguaje privado, que fuese conocido
solamente por quien habla, resulta imposible
de ser concebido.
El concepto de juego de lenguaje, aunque es
descrito por el mismo autor como de bordes
borrosos, presenta una profunda originalidad
en la que todos coinciden y que nos obliga a
pensar el lenguaje desde otras perspectivas.37
36Ibid, p. 41
37Véase especialmente a Anthony Kenny. 1984 (1972). Wittgenstein. Alianza
Editorial, Madrid y a David Pears. 1973 (1971) Wittgenstein. Editorial
Grijalbo, Barcelona.
72
Wittgenstein orienta todo su esfuerzo a
demostrar que la mayor parte de los
problemas filosóficos –acaso todos-, son
pseudo problemas que aparecen cuando el
lenguaje sale de vacaciones. Con esto,
Wittgenstein quiere significar que el filósofo
utiliza muchos términos fuera de su contexto
habitual, fuera de su uso corriente en el
lenguaje ordinario. De tal manera que al
plantear sus problemas, el especialista filósofo
está abusando del lenguaje, forzando a los
términos a decir lo que no dicen en el uso
habitual que hacemos de ellos. Como señala
Rafael Echeverria: “La solución de los
problemas filosóficos depende, pues, del
análisis y penetración en los abusos y
malentendidos de la lógica del lenguaje,
analizando el modo como éste ha sido
violentado. Según Wittgenstein, la pregunta
básica a este respecto es: ¿es éste un uso de
tal término que corresponde al uso que se le
confiere en el juego lingüístico que es su hogar
natural?38
4.2. Los actos de habla
38Echeverrìa, Rafael. El buho de Minerva. Santiago. Dolmen Ediciones.
1997:256
73
John Langshaw Austin (1911-1960), es quizás
el mejor exponente de la llamada Escuela de
Oxford.39 Nuevamente encontramos en este
pensador un énfasis en el aspecto pragmático
del lenguaje; en la relación entre los signos y
el usuario o hablante. El universo del habla se
manifiesta como actos de habla (también,
llamados a veces, actos de lenguaje). De modo
que hablar en una situación concreta de
comunicación es realizar actos de habla.
Austin expone su teoría en un texto publicado
de manera póstuma en 1962, formado por una
compilación de una serie de conferencias del
autor que llevan por título original How to Do
Things with Words, traducido como Palabras y
Acciones. Cómo Hacer Cosas con Palabras40.
Intentaremos resumir, muy
esquemáticamente, las ideas de Austin.
¿Qué ocurre cuando alguien dice algo?
Austin afirma que es necesario distinguir por
lo menos tres aspectos de la cuestión.
Digamos que en realidad hay por lo menos tres
39 Para una información más amplia sobre la Escuela de Oxford consúltese:
O.Ducrot & T. Todorov. Filosofía del Lenguaje y Lenguaje y Acción en:
Diccionario Enciclopédico de las Ciencias del Lenguaje. 1974. Siglo XXI,
Madrid, pp. 113-117 y 380-385.
40 Las ideas de J. Austin aparecen expuestas en el libro póstumo, compilado
en 1962 por J.O. Urmson. How to Do Things with Words. O.U.P., Oxford. Hay
una excelente traducción al español de Carrió y Rabossi. 1971. Palabras y
Acciones. Cómo hacer cosas conpalabras. Paidos Editorial, Buenos Aires.
74
actos que se realizan al decir algo:
- El Acto de decirlo o Acto Locucionario
- El Acto al decirlo o Acto Ilocucionario
- El Acto que realizamos porque decimos algo o Acto
Perlocucionario
El Acto Locucionario es el acto de decir algo.
Esto significa que todo acto locucionario
supone la emisión de sonidos con una cierta
entonación y una acentuación propia. Esto es,
un acto fonético. Es indudable que, además,
junto con el acto fonético, emitimos sonidos
que están codificados, que pertenecen a un
léxico y se combinan según una gramática. En
suma, se trata de signos susceptibles de ser
comunicados y eventualmente, capaces de
establecer un nexo con otro.
A este acto lo llama Austin, un acto fático. Por
último, todo acto locucionario en la medida
que emite sonidos y pone términos que poseen
significado, puede –y generalmente lo hace-
referir ciertas realidades del mundo. Es decir,
pueden designar un referente; a este acto lo
llama nuestro autor acto rético.
Al hablar, al decir, llevamos a cabo
inmediatamente estos tres tipos de actos, que
75
en conjunto denominamos acto locucionario.
Pero, el asunto no es tan sencillo para Austin.
El acto locucionario permite transmitir ciertos
contenidos proposicionales, pero acontece que
el receptor es capaz no sólo de decodificar el
mensaje, además, es capaz de comprender el
propósito que dicho mensaje se propone. Así,
es capaz de discriminar si se trata de una
pregunta, de una orden, un consejo o un
insulto. Es decir, cuando decimos algo no sólo
transmitimos contenidos proposicionales
neutros, sino que los envolvemos de una cierta
fuerza ilocucionaria que contiene la pretensión
de validez del enunciado. El acto de decir algo
conlleva el acto que realizamos al decirlo. Todo
acto de habla es locucionario e ilocucionario al
mismo tiempo. Como señala Searle: “When a
proposition is expressed, it is always
expressed in the performance of an
illocutionary act”41.
Además, existe una dimensión perlocucionaria
del acto del lenguaje; pues es posible que a
partir de un acto de habla se genere un evento
en la realidad. La dimensión perlocucionaria
está dada por las consecuencias que puede
tener un acto de habla en el mundo. Notemos
que entre la dimensión locucionaria y la
perlocucionaria existe una conexión causal.
41 Searle, John. 1969. Speech Acts. C.U.P., New York, p. 29.
76
En tanto que, la relación entre el acto
locucionario y el acto ilocucionario es de tipo
convencional. Aclaremos que al hablar
realizamos un acto locucionario que al mismo
tiempo es ilocucionario–potencialmente-
perlocucionario.
Hablar, por tanto, es emitir ciertos contenidos
proposicionales (P). Los que van asociados a
una determinada fuerza ilocucionaria (F) que
establece la validez del enunciado, su
propósito, etc. Por último, lo que decimos
puede tener consecuencias sobre nuestro
entorno o realidad ( R ) Todo acto de habla,
entonces, posee una estructura básica del
tipo:
F(P) R
Cuadro nº 13
Ya dijimos que toda expresión posee una
dimensión ilocucionaria, aunque a veces no
77
sea explícita. Imaginemos, por ejemplo, a un
cirujano que en el quirófano dice: “Pinzas”,
resulta evidente que se trata de una solicitud
o una orden dirigida a su ayudante. En este
caso, la fuerza ilocucionaria emana del
contexto o situación comunicacional.
Si todo acto de habla supone un acto complejo
de tipo ilocucionario: ¿es posible establecer
una tipología entre los diversos actos de
habla? La pregunta nos hace recordar aquella
afirmación de los primeros lingüistas que
veían imposible una lingüística del habla,
pues esa es la pregunta de fondo: ¿es posible
caracterizar este universo, en apariencia tan
caótico, del habla?
Varios autores han intentado ordenar este
mundo del habla, proponiendo diversos
criterios para elaborar una taxonomía de los
actos de habla ilocucionarios. Entre ellos,
destacan principalmente dos: John Searle y
Jürgen Habermas. Cada cual, desde
supuestos diferentes, llega a establecer una
conceptualización básica respecto de los
fenómenos del habla. No está demás insistir
en la importancia de este tipo de estudios, ya
que ellos nos ponen en relación con el uso
concreto del lenguaje en diversas situaciones.
78
Esto tiene un impacto enorme en el desarrollo
de otras áreas o ciencias. Pensemos, por
ejemplo, la tremenda utilidad que representan
estos avances en psicología o psiquiatría. Lo
mismo se puede decir de la sociología, la
administración de empresas, la publicidad, la
propaganda política o las relaciones públicas.
Se advierte el vasto campo que se abre ante los
fenómenos comunicacionales.
4.3. Taxonomía de los actos ilocucioanrios
John R. Searle ha desarrollado en Berkeley,
California, toda una tipología de los actos
ilocucionarios. Podemos decir que este autor
parte de las premisas de Austin, pero de un
modo crítico y avanza hacia su nueva
proposición. El punto de partida de Searle es
que cuando hablamos, cuando realizamos
actos de habla, nos estamos comprometiendo
a un comportamiento gobernado por ciertas
reglas: “The hypothesis of this work is that
speaking a language is engaging in a rule-
governed form of behavior. To put it more
briskly, talking is performing acts according to
rules”.42
42 Ibid., p. 22.
79
Searle distingue dos tipos de reglas. Las
llamadas reglas constitutivas en que la
existencia de la actividad depende de las
reglas que lo instaura. Pensemos en las reglas
del ajedrez o del fútbol. En este caso, las reglas
toman la forma: X counts as Y in context C. Es
decir, X será equivalente a Y en un contexto C.
Así por ejemplo, tomar la pelota con la mano
en el campo de juego será una falta grave o
penalty si se realiza cerca del arco. Por otro
lado, están las reglas regulativas en que la
actividad que regulan preexiste a la regla
misma. Por ejemplo, las normas de la etiqueta.
Es evidente que podemos alimentarnos sin
utilizar en absoluto dichas normas sociales.
La forma de una regla regulativa es: If Y do X.
Si se da el caso Y, compórtese X. Si considera
terminados platos, ponga el servicio a las 6:30
para que el mozo lo retire de la mesa.
Los actos de habla están instituidos por reglas
constitutivas que instauran y regulan los
comportamientos del hablante. Estas reglas,
inherentes a cada idioma, comprometen al
hablante lingüísticamente con el enunciado
que profiere. El compromiso del hablante es de
naturaleza lingüística y no sicológica. Se trata
de dispositivos previstos e instituidos en el uso
mismo del lenguaje.
80
Hasta aquí hemos señalado que todo
contenido proposicional P va, inevitablemente,
acompañado de una cierta fuerza
ilocucionaria. Searle va a intentar
descomponer esta fuerza, utilizando para ello
tres criterios básicos.43
El primer criterio que utiliza Searle para su
taxonomía lo llama Illocutionary point, punto
ilocucionario: esto quiere decir que todo acto
de habla posee un propósito implícito. Así, por
ejemplo, las aserciones tienen el propósito
evidente de querer representar una realidad:
“Está lloviendo”. En cambio, una orden está
destinada –tiene el propósito claro- de incitar
al oyente a la ejecución de una acción: “Cierre
la puerta”. Lo mismo, una promesa tiene el
propósito de comprometer al hablante con una
acción en el futuro.
El segundo criterio considerado por nuestro
autor apunta a la relación entre las palabras y
el mundo. Se trata de una cierta dirección de
adecuación (direction of fit) entre lo que se dice
y la realidad a la que se alude. Por ejemplo, al
afirmar que está lloviendo, nuestro enunciado,
nuestro acto de habla quiere adecuarse o
43John Searle. 1976. A Taxonomy of Illocutionary Acts in Language, Mind
and Knowledge. Vol VII. K. Gunderson Ed, Minnesota Studies in the
Philosophy of Science, University of Minnesota Press, Minnesota.
81
ajustarse a la realidad del mundo. Así, la
adecuación de las aserciones es palabra-
mundo. Mientras que una orden, las palabras
no dan cuenta de una realidad del mundo.
Más bien, es el mundo el que debe adecuarse,
eventualmente, a las palabras.
El tercer criterio de Searle es lo que llama
sincerity condition o condición de sinceridad.
Este criterio se refiere a la relación del
hablante con lo que predica. Como dijimos, tal
relación es lingüística y no sicológica. Por
ejemplo, si damos una orden, subyace el
supuesto de que –en efecto- deseamos o
queremos que el oyente ejecute una acción A.
Por lo tanto, la condición de sinceridad
implícita en los actos de habla llamados
órdenes, es el desear o querer.
Con estos tres criterios básicos, Searle va a
delimitar cinco categorías de actos de habla.
Aclaremos que los tres criterios señalados son
sólo algunos de los que nuestro autor plantea.
De hecho, elige tres de una docena de criterios
dignos de considerarse. No discutiremos los
otros criterios, salvo cuando sea
absolutamente necesario mencionarlos, como
es el caso de ciertos actos de habla que
requieren instituciones extra-lingüísticas para
ser realizados, que revisaremos de inmediato
82
en los actos de habla declarativos.
Utilizaremos en términos didácticos las
fórmulas que propone Searle para cada tipo de
acto de habla, manteniendo la misma
notación en inglés que él utiliza.
4. 3.1 Actos de habla representativos
Este tipo de actos de habla está constituido,
para Searle, por aquellos actos en que
afirmamos que es el caso, es decir, nuestro
punto ilocucionario es la representación de la
realidad. Nuestro discurso, en este tipo de
actos de habla, pretende adecuar nuestras
palabras a la realidad descrita. La condición
de sinceridad implícita es que el hablante cree
en el contenido proposicional que enuncia.
Reconocemos este tipo de actos de habla
porque podemos decir de ellos que son
verdaderos o falsos. Ejemplos, las aserciones,
testimonios, descripciones y explicaciones,
conclusiones, deducciones, etc. La fórmula
que utiliza nuestro filósofo, queda
representada por el signo, que significa es el
caso, la flecha hacia abajo indica la
adecuación palabra mundo, y la condición de
sinceridad es creer (en inglés belief: B ); todo
lo anterior en relación con un determinado
contenido proposicional P. Así obtenemos:
83
E B(P)
Cuadro nº 14
Tenemos a modo de ejemplo el siguiente
contenido proposicional P: El lápiz está sobre
la mesa. Este contenido lleva implícito lo
siguiente: Es el caso que lo que digo se adecua
a la realidad del mundo y creo que: El lápiz
está sobre la mesa.
4.3.2 Actos de habla directivos
Los actos de habla directivos son aquellos en
que el hablante quiere conseguir del oyente la
realización de una acción futura. El punto
ilocucionario es el intento del hablante por
obtener una determinada conducta-respuesta
del oyente. Esto se simboliza con una señal de
exclamación (!). La dirección de adecuación se
establece desde una acción (el mundo) hacia
un contenido proferido por el hablante (la
84
palabra). De manera que la flecha se presenta
a la inversa que en los actos representativos.
La condición de sinceridad implícita en este
tipo de actos de habla, es que el hablante
desea efectivamente la acción que solicita del
oyente. Consideremos, finalmente que, sea
cual fuere la forma particular que adquiera el
acto de habla directivo (pregunta, solicitud,
orden, petición, consejo, sugerencia, etc). El
contenido proposicional presenta la
estructura arquetípica según la cual un
oyente H debe realizar una acción A. La
fórmula de Searle es:
! W(H does A)
Cuadro nº 15
La condición de sinceridad, querer (to want o
to wish: W) invita u obliga a un oyente H
85
(hearer: H) a que haga la acción A. Nótese que
los actos de habla directivos, a diferencia de
los representativos, están orientados
claramente a la acción.
4.3.3 Actos de habla comisivos
El término comisivo alude a un compromiso
que realiza el hablante (speaker: S) con la
ejecución de una acción futura A. De hecho, la
palabra comisivo se deriva del inglés to
commit, comprometerse. Cuando un hablante
promete, jura o declara enfáticamente, lo que
hace es comprometerse a sí mismo respecto a
una acción que llevará a cabo. Por ejemplo,
Dejaré de fumar. Nuevamente notamos que se
trata de actos de habla orientados a la acción.
Así, la dirección de adecuación depende de
una acción en el mundo, luego, la flecha (al
igual que en los actos de habla directivos)
toma la dirección mundo-palabra. El punto
ilocucionario no es otro que la promesa
misma: Yo me comprometo a... La condición de
sinceridad subyacente es que el hablante tiene
la intención (intention: I) de cumplir con la
acción a la que se compromete. Según ya
dijimos, hablar es comprometerse a un
comportamiento. Ahora, en los actos de habla
86
comisivos, se trata de un
compromiso que asume el hablante
explícitamente respecto de una acción
concreta y determinada. La fórmula general de
este tipo de actos de habla es la siguiente:
C I (S does A)
Cuadro nº 16
En los actos de habla directivos, el que se
compromete es el oyente. En los actos de
habla comisivos, el que se compromete es el
hablante. No obstante, ambos actos de habla
coinciden en su orientación hacia la acción y
en la preeminencia del mundo en la
adecuación entre la palabra y la realidad.
4.3.4 Actos de habla expresivos
El punto ilocucionario de esta clase de actos
de habla es la expresión o de un determinado
estado sicológico, especificado en la condición
de sinceridad. El estado sicológico, se deriva –
obviamente- del asunto tratado en el
contenido proposicional y que toma la forma
87
de un atributo o propiedad que se asocia al
hablante o al oyente: estar triste, estar alegre,
etc. Si damos las gracias a alguien por algo,
estamos expresando un estado de
satisfacción.
Nótese que en este tipo de acto de habla la
dirección de adecuación palabra- mundo
carece de sentido. Esto es así porque los actos
de habla expresivos no encuentran su validez
en el mundo objetivo (como en el caso de los
actos de habla representativos, directivos y
comisivos).
Todo enunciado que constituya un acto de
habla expresivo encuentra su validez en el
mundo subjetivo inherente al sujeto.
Así, en los actos de habla expresivo
presuponemos la verdad de lo expresado. Al
estoy triste del hablante podemos atribuirle
un estado anímico al oyente. Por ejemplo, “Mi
más sentido pésame”, es decir, Estoy triste
porque tú estás triste. La fórmula general de
Searle para esta clase de actos de habla es:
88
E (Ps)(S/H+prop)
Cuadro nº 17
4.3.5 Actos de habla declarativos
Lo característico de este tipo de actos de habla
radica en que requiere instituciones
extralingüísticas para legitimarse. Esto
significa que la validez de cierto tipo de actos
de habla no se encuentra ni en el mundo
objetivo ni en el mundo subjetivo, sino que en
el mundo social. Pensemos en la expresión
“los declaro marido y mujer”; es indudable que
para que dicho enunciado posea efectividad y
validez debe ser proferido por alguien que esté
investido de la autoridad para hacerlo. Sólo un
pastor o un sacerdote puede administrar
legítimamente el sacramento del matrimonio.
Hagamos notar que, por un lado, el mundo
debe legitimar el acto de habla, pero por otro,
el sacerdote debe pronunciar –efectivamente-
las palabras que se requieren.
En suma, hay una doble dependencia de los
actos declarativos. En cuanto a la condición
de sinceridad, ésta no se requiere, ya que el
89
sujeto se convierte en portavoz de un orden
social (político, religioso, moral, etc.). Por esto,
los actos de habla declarativos no suponen
ninguna condición de sinceridad. El nexo
entre el sujeto y lo que enuncia está prescrito
en reglas –constitutivas y regulativas- del
orden social. Por lo tanto, poseen la fuerza
coercitiva para imponerse. Este es el caso de
las leyes, los reglamentos de todo tipo, los
códigos éticos y religiosos. En una palabra: los
actos de habla declarativos son aquellos que
se acatan. La fórmula que propone Searle es:
D (P)
Cuadro nº 18
Notemos que, para Austin, los actos
locucioanrio e ilocucionario son propiamente
lingüísticos, en tanto que el acto
perlocucionario es la consecuencia en la
realidad y por lo tanto, se tata de algo ajeno a
la lingüística. Como señala Malcolm
Coulthard: ”Basically an illocutionary act is a
linguistic act performed in uttering certain
90
words in a given context, while a
perlocutionary act is a non- linguistic act
performed as a consequence of performing the
locutionary and the illocutionary acts”.44
En síntesis, hemos visto que, tanto para
Wittgenstein como para Austin y Searle, el
problema del lenguaje se sitúa en el plano del
habla, es decir, del uso. Desde esta
perspectiva pragmática, los enunciados
pueden ser vistos como jugadas hechas en un
juego, o bien como actos que se desarrollan
según ciertas reglas y que se asocian a
determinados comportamientos. Para
Wittgenstein, el lenguaje es el espacio de una
lucha (agon), así la antigua idea de una
agonística vuelve al pensamiento
contemporáneo.
Austin y Searle ven en los actos de habla las
unidades mínimas de base de la comunicación
lingüística. Por último, es necesario advertir
que tanto los actos de habla como los juegos
de lenguaje se inscriben en un contexto más
amplio, cual es el problema de la acción.
44 Coulthard, Malcom. 1977. Speech Acts and Conversational Maxims in An
Introduction to Discourse Analisis. Longman, London, p. 19. Para una
discusión más amplia de las relaciones entre las tesis de Austin y Searle
véase las pp. 13-32 del texto citado.
91
5.- La Acción Comunicativa
5.1 El problema de la acción
Jürgen Habermas, en su extensa obra titulada
Teoría de la Acción Comunicativa45, revisa el
problema de la racionalidad de la acción social
desde Max Weber a Talcott Parsons,
proponiendo una nueva visión cuyo
fundamento no es otro que la comunicación.
Habermas pertenece a la tradición de la
llamada teoría crítica46,corriente intelectual
fructífera iniciada por Max Horkheimer en
Frankfurt, durante los años veinte. Otros
miembros destacados fueron Theodor Adorno,
Walter Benjamin, Henry Marcuse y Eric
Fromm, por mencionar algunos. La tesis
habermasiana toma como punto de partida la
tipología de la acción de Weber, haciendo de
45 Habermas, Jürgen. 1989. Teoría de la Acción Comunicativa. Ed. Taurus,
Buenos Aires. Para los efectos de nuestra exposición utilizamos
fundamentalmente los interludios I y II. Interludio Primero: acción social
actividad teleológica y comunicación, Tomo I, pp. 351-419. Interludio Segundo:
sistema y mundo de la vida, Tomo II, pp. 161-261.
46Para una exposición histórica véase Honneth, Axel. 1991. La Teoría Social
Hoy, por Anthony Giddens & J. Turner, Alianza Editorial, México, pp. 445-
488
92
ella una versión no oficial. Esta versión divide
las acciones en dos grandes grupos: por una
parte, aquellas que se coordinan mediante
tramas de intereses, y por otra parte, las que
se coordinan mediante acuerdo normativo.
TIPOLOGIA DE LA ACCION (M.WEBER)
TIPOS DE ACCION SEGÚN GRADOS ELEMENTOS DEL SENTIDO SUBJETIVO
DECRECIENTES DE RACIONALIDAD
MEDIOS FINES VALORES CONSECUENCIAS
RACIONAL CON ARREGLO A FINES + + + +
RACIONAL CON ARREGLO A VALORES + + + -
AFECTIVA + + - -
TRADICIONAL + - - -
Cuadro nº 19
93
La dicotomía de Max Weber se va a
transformar en Habermas en acciones
estratégicas y acciones comunicativas, o si se
prefiere, acciones orientadas al éxito y
acciones orientadas al entendimiento. La
noción de éxito queda definida en los
siguientes términos: “El éxito viene definido
como la efectuación en el mundo del estado de
cosas deseado que en una situación dada
puede ser generado causalmente mediante
acción y omisión calculadas”47
ORIENTACION DE LA
ACCIÓN ACCIÓN ORIENTADA ACCIÓN ORIENTADA
AL ÉXITO AL ENTENDIMIENTO
SITUACIÓN DE
LA ACCION
NO SOCIAL ACCIÓN -------
INSTRUMENTAL
SOCIAL ACCIÓN ACCIÓN
ESTRATÉGICA COMUNICATIVA
TIPOLOGÍA DE LA ACCIÓN (HABERMAS)
Cuadro nº 20
47 J. Habermas. Op. Cit., T.I., p. 366.
94
Las acciones humanas orientadas hacia el
éxito tienen como medios, lo económico (la
riqueza) y lo político (el poder). En cambio, las
acciones orientadas hacia el entendimiento se
realizan a través de actos de habla. De este
modo, la concepción habermasiana de lo
social se fundamenta, precisamente, en la
intersubjetividad lingüística. Habermas va a
distinguir, entonces, los siguientes tipos de
acciones:
Acciones instrumentales: este tipo de actividad
está orientada al éxito, pero, desde la
perspectiva de la observancia de reglas de
acción técnicas. Las acciones instrumentales
se evalúan por la eficacia en la intervención en
un estado de cosas o sucesos. En este sentido,
se trata de una acción no social.
Acciones estratégicas: son aquellas acciones
orientadas al éxito, pero consideradas como la
observancia de reglas de elección racional que
influyen sobre un interactuante racional. A
diferencia de las acciones instrumentales,
éstas son sociales.
95
Acciones comunicativas: este tipo de acción no
busca influir en las decisiones de un
oponente, sino que busca el entendimiento
para interpretar juntos una situación y
coordinar planes de acción.
ACCIONES
SOCIALES
ACCIÓN ACCIÓN
COMUNICATIVA ESTRATÉGICA
ACCIÓN REGULADA
POR NORMAS
ACCION ACCION
ESTRATÉGICA ESTRATÉGICA
ENCUBIERTA ABIERTA
ACCIÓN
DRAMATÚRGICA
CONVERSACIÓN DISTORSIÓN MANIPULACIÓN
(INCONSCIENTE) (CONSCIENTE)
Cuadro nº 21
Conviene aclarar que los llamados efectos
perlocucionarios, como los llama Austin,
deben entenderse como casos especiales de
interacciones estratégicas. Por el contrario, las
96
acciones comunicativas persiguen solamente
fines ilocucionarios:” Cuento pues, como
acción comunicativa aquellas interacciones
mediadas lingüísticamente en que todos los
participantes persiguen con sus actos de
habla fines ilocucionarios y sólo fines
ilocucionarios. Las interacciones, en cambio,
en que a lo menos uno de los participantes
pretende con sus actos de habla provocar
efectos perlocucionarios en su interlocutor,
las considero como acción estratégica
mediada lingüísticamente”.48
5.2. Adecuación al mundo
Habermas va a caracterizar las relaciones
entre la acción y el mundo, utilizando los
conceptos de Karl Popper y Jarvie, para
quienes la realidad del mundo se escinde en
tres universos distintos, a saber:
- Mundo Objetivo: universo de objetos y estados
físicos.
- Mundo Social: universo regulado por normas
que rigen los Comportamientos.
48 Ibid., p. 378.
97
- Mundo Subjetivo: universo de los sentimientos,
deseos y actitudes íntimas de un sujeto.
Para Habermas, la existencia de estos tres
mundos no debe confundirse con el mundo de
la vida (Lebenswelt), que es una estructura
cosmovisiva que será analizada más adelante.
UTILIZANDO ESTA TEORÍA DE LOS TRES
MUNDOS, HABERMAS PROPONE LA SIGUIENTE
TAXONOMÍA DE LAS ACCIONES:
Acción Teleológica: es la acción en la cual un
actor realiza un fin, decidiendo entre varias
alternativas de acción para producir un estado
de cosas deseado. Se trata de acciones no
sociales en sí mismas, aunque pueden estar
asociadas a acciones sociales. La acción
teleológica se orienta hacia el éxito y se
relaciona con el mundo objetivo en el que se
busca la eficacia. Estas acciones no suponen
mediación lingüística.
98
Acción Estratégica: son aquellas acciones que
buscan influir sobre un oponente. Están
mediadas lingüísticamente a través de actos
de habla como los directivos, pues suponen
imperativos y perlocuciones. Su pretensión de
validez es el éxito en un mundo objetivo. Aquí
debemos distinguir dos casos: las acciones
abiertamente estratégicas y acciones
estratégicas encubiertas. Entre éstas últimas
es preciso señalar la manipulación, cuando el
engaño es consciente, y comunicación
distorsionada, cuando el engaño es
inconsciente.
Acción Regulada por Normas: en este caso, la
acción se orienta al entendimiento (acción
comunicativa). El actor tiende al cumplimiento
de normas, valores comunes de un grupo
social que rige el comportamiento. Este tipo de
acción se inscribe en el mundo social y su acto
de habla característico es declarativo. Su
pretensión de validez es la legitimidad o
rectitud respecto del marco normativo que
determina las relaciones interpersonales.
Acción Dramatúrgica: el actor se
autoescenifica, generando una imagen de sí
99
mismo, a través de actos de habla expresivos.
Como acción está orientada al entendimiento
(acción comunicativa) y su pretensión de
validez es la veracidad o sinceridad en el
mundo subjetivo.
Conversación: es la representación de un
estado de cosas mediante los actos de habla
representativos. Es una acción orientada al
entendimiento (acción comunicativa) cuya
pretensión de validez es la verdad. En este
caso, se apunta hacia el mundo objetivo, pero
como representación.
Dado un acto de habla de la forma F (P), la
componente ilocucionaria F indica la
pretensión de validez del enunciado. En este
sentido, lo ilocucionario funciona como un
“here by” que se puede traducir como “por la
presente” Así, cada vez que expresamos algo,
lo envolvemos de la pretensión de validez que
reclama el contenido proposicional.
100
5.3. El mundo de la vida
Para actuar comunicativamente, tanto el
hablante como el oyente deben estar
familiarizados con un cierto saber cosmovisivo
que opera en la cotidianeidad. Se trata de un
conjunto de convicciones o suposiciones que
damos por descontado. A este saber lo llama
Habermas, Lebenswelt o mundo de la vida,
utilizando la denominación de la
fenomenología de Edmund Husserl (1859-
1938).
También se le ha llamado “trasfondo de
obviedad” a esta estructura subyacente que
permite la comunicación. Entre sus
características señalemos:
Se trata de un saber aproblemático
Se trata de un saber implícito
Se trata de un saber holísticamente estructurado
Este trasfondo prerreflexivo se nos presenta
como una autoevidencia. Este fundamento
último no es verdadero ni falso. Más bien, es
un saber que sostiene lo que tenemos por
verdadero. Este trasfondo emerge solamente
cuando se lo problematiza. De hecho, el
mundo de la vida permite que no existan
situaciones absolutamente desconocidas. El
101
Lebenswelt es el espacio que posibilita el
entendimiento entre un hablante y un oyente.
Podemos resumir con Habermas:” El mundo
de la vida constituye una red intuitivamente
presente y por tanto familiar y transparente y,
sin embargo, a la vez inabarcable, de
presuposiciones que han de cumplirse para
que la emisión que se hace pueda tener
sentido, es decir, para que pueda ser válida” 49
En términos de una experiencia concreta, el
trasfondo de lo obvio nos lleva a pensar, de
modo natural, que el mundo que conocemos
seguirá siendo más o menos el mismo. A esto
podemos llamarlo “y así sigue”. No sólo eso, si
es verdad que el mundo es constante,
entonces, una acción llevada a cabo con éxito
puede realizarse una vez más: puede hacerse
siempre otra vez.
Tal es el suelo seguro que pisamos. En la
práctica, un hablante y un oyente incorporan
el espacio y el tiempo como obviedades; así
son capaces de datar y localizar sus emisiones
en el espacio social y el tiempo histórico. De
este modo, es posible describir hechos o
sucesos mediante relatos o cuentos tenidos
por verdaderos.
49 J. Habermas. Op. Cit., T.II., p. 186
102
El entendimiento ordinario o de sentido
común posee un marcado carácter contextual,
según ha sido planteado por la llamada
etnometodología.50 La categoría de mundo de
la vida es distinta al de los tres mundos
descritos anteriormente: ” La categoría de
mundo de la vida tiene un status distinto que
los conceptos formales de mundo de que
habíamos hablado hasta aquí. Estos
constituyen, junto con las pretensiones de
validez susceptibles de crítica, el armazón
categorial que sirve para clasificar en el
mundo de la vida, ya interpretado en cuanto a
sus contenidos, situaciones problemáticas, es
decir, situaciones necesitadas de acuerdo”51
Los diversos mundos mencionados califican
los posibles referentes (normativo, subjetivo u
objetivo). En cambio, el mundo de la vida fija
las normas de intersubjetividad del
entendimiento posible. Esto nos lleva a definir
una situación como un fragmento del mundo
de la vida delimitado respecto de un tema. El
tema está en relación con intereses y fines de
acción. Es un ámbito de relevancia.
50 Para una exposición sintética de la etnometodología véase
Heritage, John. 1991. Etnometodología. La Teoría Social Hoy. Alianza
Editorial, México, pp. 290-350
51 J. Habermas. Op. Cit., T.II., p. 178.
103
5.4. Acción y saber
Desde la perspectiva de una pragmática
formal, Habermas intenta establecer una
relación entre el tipo de acción y la forma de
saber materializado a través de dicha acción
(véase cuadro resumen nº 22). De este modo,
propone lo siguiente:
Acción Teleológica (instrumental y estratégica):
este tipo de acción se materializa en un saber
utilizable que se acumula como tecnologías y
estrategias, en un discurso teórico.
Acción Comunicativa (conversación): en este
tipo de acciones se da un saber teórico-
empírico que se transmite mediante teorías y
que adquiere la forma de discurso teórico.
Acción Regulada por Normas: este tipo de
acción se encarna en un saber práctico-moral.
En este sentido es un discurso práctico que se
transmite como representaciones morales y
jurídicas.
104
Acción Dramatúrgica: en este caso, estamos
ante un saber práctico- estético, que se
transmite a través de las obras de arte y cuya
forma de argumentación es la crítica.
105
ACCION TIPO DE ACCION ACTO DE HABLA MUNDO VALIDEZ SABER
ACCION NO SOCIAL ------ MUNDO EFICACIA TÉCNICAS
TELEOLÓGICA NO LINGÜÍSTICA OBJETIVO
INSTRUMENTAL
ACCION ACCION DIRECTIVOS MUNDO EFICACIA TÉCNICAS
TELEOLÓGICA ESTRATEGICA COMISIVOS OBJETIVO ESTRATEGIAS
SABER
CONVERSACION ACCION REPRESENTATIVO MUNDO VERDAD TEÓRICO
COMUNICATIVA OBJETIVO CIENCIA
ACCION ACCION EXPRESIVO MUNDO SINCERIDAD ARTE
DRAMATURGICA COMUNICATIVA SUBJETIVO
ACCION
REGULADA ACCION DECLARATIVOS MUNDO RECTITUD SABER
POR NORMAS COMUNICATIVA SOCIAL ÉTICO Y
JURÍDICO
Cuadro nº 22
106
En este punto, afirma Habermas, quedaría
superada la teoría de Weber, ya que no sólo
considera la racionalidad con respecto a fines,
sino otros casos:” Pero la principal ventaja que
la pragmática formal ofrece en nuestro
contexto es que con los tipos puros de
interacción lingüísticamente mediada pone de
relieve precisamente aquellos aspectos bajo
los que las acciones sociales materializan o
encarnan diversas clases de saber. La teoría
de la acción comunicativa puede resarcir las
debilidades que hemos descubierto en la
teoría weberiana de la acción, pues no se
empecina en la racionalidad con arreglo a
fines como único aspecto bajo el que las
acciones pueden criticarse y corregirse”52
La Acción Comunicativa extiende el análisis de
la acción a toda la gama de acciones, abriendo
la posibilidad de aprehender los procesos de
racionalización social en toda su amplitud.
(Véase cuadro nº 23)
La Figura es una representación gráfica que
propone Habermas en la que se observa al
mundo de la vida como constitutivo del
entendimiento como tal, en tanto que los otros
mundos son un sistema de referencia sobre el
52 J. Habermas. Op. Cit., T.I., p. 426.
107
que el entendimiento es posible. Este cuadro
supone dos actores (A1 y A2) que emiten actos
comunicativos (AC 1 y AC 2) respecto de
diversos mundos.
Notemos que, en tanto modelo
comunicacional, resulta evidente que se nos
muestra una configuración bipolar en que el
sujeto es un” actor social” dado su carácter
sociológico. La memoria ya no reside tan solo
en el psiquismo individual inmanente al
sistema lengua, es decir, en la langue, sino que
se reconoce la cultura como fuente de una
memoria colectiva. Ya no solo se reconocen las
competencias lingüísticas, también las
competencias histórico culturales.
108
TEORIA DE LA
ACCIÓN
COMUNICATIVA
MEMORIA SOCIAL Y CULTURAL
MODELO SOCIOGENÉTICO
CONFIGURACIÓN BIPOLAR
SUJETO ACTOR SOCIAL
DISCURSO COMUNITARIO
FUNDAMENTO PERFORMATIVO
Cuadro nº 23
109
Modelos
Tecnogenéticos
110
6.- Epistemocrítica de los
Modelos Comunicacionales
6.1 . Los modelos comunicacionales
En los estudios comunicacionales se
advierten, a nuestro entender, tres grandes
etapas epistemológicas, a saber: Un momento
inaugural en que el énfasis estuvo radicado en
la oralidad del lenguaje, pensamos desde
luego en Ferdinand de Saussure y en el
desarrollo del llamado estructuralismo
francés53 Este tipo de mirada logocéntrica
culmina en la década de los sesenta en el
llamado modelo Jakobson. Es interesante
hacer notar que desde un punto de vista
mnemotécnico, esta mirada ancla el concepto
53Saussure, Ferdinand. 1991. Curso de lingüística general. Madrid. Akal
Universitaria.
111
de memoria en la langue, esto es en el
psiquismo humano. En este sentido, el primer
momento epistemológico podría ser
caracterizado como el momento
“psicogenético”
Una segunda episteme se hace reconocible
mediante un giro “pragmático formal” cuyo
mejor exponente es, ciertamente, Jürgen
Habermas y su Teoría de la Acción
Comunicativa. En efecto, a partir de una
taxonomía de los actos de habla – en su triple
dimensión de acto locucionario, ilocucionario
y perlocucionario - se asimila la mediación
lingüística con la acción social, ofreciendo de
este modo una lectura heterodoxa de la
llamada Tipología de la Acción de Weber.
Desde la perspectiva de la memoria, este
momento epistemológico subraya los aspectos
socioculturales. De hecho, más que un emisor
y un receptor, se nos proponen dos actores
sociales mediados por acciones comunicativas
cuyo fundamento no podría ser sino los actos
de habla ilocucionarios. A este segundo
momento epistemológico lo podemos llamar
momento “sociogenético”
En la hora actual, enfrentamos un déficit
teórico en cuanto los modelos
112
comunicacionales al uso se muestran
impotentes ante el advenimiento de la
Computer Mediated Communication (CMC)
Una de las paradojas teóricas de nuestro
tiempo, radica, precisamente, en el hecho de
que junto a las grandes mutaciones
tecnocientíficas que redefinen el fenómeno de
la comunicación, los modelos que pretenden
explicarlo son de inspiración logocéntrica y
literaria. Este déficit teórico ha sido advertido
por autores como Jameson54, por ejemplo. Es
claro que este desajuste es un peso a la hora
de pensar lo comunicacional, pues como muy
bien nos lo recuerda Vilches: “El nuevo orden
social y cultural que ha comenzado a
instalarse en el siglo XXI obligará a revisar las
teorías de la recepción y de la mediación que
ponen el acento en conceptos como identidad
cultural, resistencia de los espectadores,
hibridación cultural, etc. La nueva realidad de
migraciones de las empresas de
telecomunicaciones hacen cada vez más difícil
sostener los discursos de integración de las
54 En el momento histórico en que se produce la irrupción de lo mediático, es
justamente el momento en que lo literario, el logocentrismo, se convierte en el
paradigma teórico e ideológico dominante en los estudios socio – comunicacionales.
Enfrentamos, pues, un déficit teórico – conceptual para dar cuenta de esta nueva
cultura que emerge. En este contexto, adquieren inusitada relevancia las categorías,
todavía precarias y generales, como por ejemplo: videósfera, flujos, virtualización
entre muchas otras, que desde su opacidad remiten a un proceso de construcción
metalingüística que recién comienza.
Cuadra, A. De la ciudad letrada a la ciudad virtual. Santiago. LOM. 2004: 76
Véase, F. Jameson. “El surrealismo sin inconsciente”. Teoría de la postmodernidad.
Madrid. Ed. Trotta. 1996: p.97 y ss.
113
audiencias con su realidad nacional y
cultural”55
La cuestión puede ser planteada en toda su
radicalidad si atendemos a la irrupción de
nuevos soportes tecnológicos que han abierto
un extenso campo de reflexión. En efecto, la
llamada CMC es el objeto de estudio de la
llamada “Etnografía Virtual” que ha venido
desarrollándose desde hace algunos años en
diversas partes del mundo.
El fenómeno comunicacional ya no resulta
aprehensible desde los modelos al uso, pues
éstos, como todo constructo teórico es un
producto histórico.
De hecho, la noción misma de “modelo”56 es
histórica en cuanto ha sido definida en
diversos momentos del desarrollo
epistemológico de las ciencias sociales. Hoy se
55 Vilches, L. La migración digital. Barcelona. Gedisa. 2001: 29
56 Tanto la noción de modelo que propone Julia Kristeva como tarea a realizar por
la semiótica, como la de simulacro de la que habla Roland Barthes, nos lleva a
plantearnos esta ciencia desde el punto de vista de su formalización. Según estos
semiólogos, esta nueva ciencia se encargaría de elaborar constructos, sistemas
formales cuya estructura mantendría un isomorfismo con el sistema que se está
estudiando. Este simulacro o modelo representaría un nivel de axiomatización de
los diversos sistemas significativos. Así, el nivel de formalización sería un nivel
semiótico. Dos advertencias: en primer lugar, se trata de una definición
estructuralista, una de las posibles, no la única. En segundo lugar, el concepto
mismo de modelos escinde la realidad y su representación; podríamos resumir este
punto de vista con el aforismo: el mapa nunca es el territorio. Todo modelo es una
representación de fenómenos. Para una discusión más amplia del concepto de
“modelo” en semiología, véase especialmente:
D. Apresián. 1975La lingüística estructural soviética. Akal, Madrid
Kristeva, Julia. 1985. Semiótica (tomo I), Ed. Fundamentos, Madrid.
Eco, Umberto. 1981. Tratado de semiótica general. Ed. Lumen, Barcelona.
Barthes, Roland. 1971. Elementos de semiología. A. Corazón, Madrid.
114
entiende por modelo, toda estructura
funcionalmente semejante e “isomorfa”
respecto del fenómeno estudiado: habría que
decir entonces que los modelos actuales ya no
son funcionalmente semejantes ni isomorfos
respecto del fenómeno comunicacional tal
como se verifica hoy.
De un modo u otro, hoy se anuncia el
advenimiento de una nueva civilización cuyas
vigas maestras no son sino la comunicación y
el consumo.57
Lo comunicacional emerge así como uno de los
ejes en cualquier consideración en torno a la
sociedad y la cultura, lo que se ha traducido,
durante el siglo XX, en las ciencias humanas,
en el llamado “giro lingüístico. Así, la
lingüística se convirtió en ciencia pionera de la
antropología primero y de todas las ciencias
sociales, más tarde58. Sin embargo, tal
preeminencia de lo comunicacional, el
llamado “giro lingüístico” ha sido, en rigor, una
preeminencia de lo logocéntrico y es previsible
en los próximos años una suerte de “giro
informacional”
57 Vattimo, G. Postmoderno: ¿una sociedad transparente?. La sociedad
transparente Barcelona. Paidós. 1990
58 Para un análisis muy interesante de la relación entre ciencias sociales y la
importancia de la lingüística como ciencia pionera, véase a Claude Lévi-Strauss.
1958. Langage et parenté en Anthropologie Structurale, Ed. Plon, Paris.
115
Este diagnóstico se hace evidente en la
tradición francesa, donde se verifica una
estrecha relación de los aportes
estructuralistas y la lingüística de Ferdinand
de Saussure. Lo mismo, empero, puede
detectarse en los desarrollos de Austin59 en la
llamada filosofía del lenguaje, y los aportes
ulteriores, que ponen de manifiesto su
raigambre pragmática lingüística en la
taxonomía de los speech acts60 La langue y la
parole han sido las categorías fundamentales
de cualquier reflexión en torno a la
comunicación humana.
Tomaremos como modelos de referencia dos
aportes teórico comunicacionales
relativamente recientes, a saber: el llamado
modelo lingüístico de Roman Jakobson61 y la
Teoría de la Acción Comunicativa de Jürgen
Habermas.62 Ambos modelos señalan lo que a
nuestro entender han sido los vectores para
pensar la comunicación: Los modelos
“psicogenéticos” y las teorías comunicativas
“sociogenéticas”
59 Las ideas de J. Austin aparecen expuestas en el libro póstumo, compilado en
1962 por J.O. Urmson. How to Do Things with Words. O.U.P., Oxford. Hay una
excelente traducción al español de Carrió y Rabossi. 1971. Palabras y Acciones.
Cómo hacer cosas con palabras. Paidos Editorial, Buenos Aires.
60 Searle, John. 1969. Speech Acts. An Essay in the Philosophy of Language.
C.U.P., New York
61 Jakobson, Roman. 1975. Ensayos de Lingüística General. Seix Barral, Barcelon
62 Habermas, Jürgen. 1989. Teoría de la Acción Comunicativa. Ed. Taurus, Buenos
Aires. Para los efectos de nuestra exposición utilizamos fundamentalmente los
interludios I y II. Interludio Primero: acción social actividad teleológica y
comunicación, Tomo I, pp. 351-419. Interludio Segundo: sistema y mundo de la
vida, Tomo II, pp. 161-261.
116
Nuestra hipótesis de trabajo se instala en un
nuevo vector para pensar el fenómeno
comunicacional, esto es: una teoría
comunicacional en red de índole
tecnogenética. Con ello queremos subrayar el
papel constitutivo de la tekhné en la
fenomenología comunicacional.
Sostenemos que la actual convergencia
tecnocientífica, tanto logística como de
transmisión, ha transformado no sólo los
códigos y lenguajes sino el fenómeno mismo
de la comunicación, en su dimensión psíquica
y social. En el presente se ha instalado un
modo comunicacional reticular, multipolar e
interactivo llamado Computer Mediated
Communication ( CMC ) y un nuevo sujeto: el
Usuario.
Se impone una advertencia: no nos anima
ninguna tentación “mediológica”63, ni mucho
menos un paradigma sistémico performativo.
Desde un punto de vista teórico, nuestro
horizonte es menos ambicioso, queremos tan
solo describir el papel cada vez más
preponderante de las tecnologías en el ámbito
comunicacional, al punto de transformar las
dimensiones propiamente psicogenéticas del
63Hacemos referencia, desde luego, “mediología”, expuesta en la conocida obra:
Debray, Régis. Introducción a la mediología. Barcelona. Paidós. 2001
117
fenómeno así como las prácticas e
interacciones sociales asociadas a él.
6.2. Comunicación y memoria: el usuario
En el modelo comunicacional de Jakobson, la
noción de memoria aparece de modo tácito
asociado al código lingüístico64 Se trata, por
cierto de una memoria inmanente al hablante,
es decir, al psiquismo humano. Tanto es así
que la langue se define en la lingüística
descriptiva como de naturaleza psíquica,
mientras que el habla se entiende como de
naturaleza psicofísica. La memoria a la que
remite Jakobson es, en última instancia, una
memoria psíquica.
Hagamos notar que la oposición entre
paradigma y sintagma remite a una
concepción mecánica en cuanto un archivo o
kardex clasificatorio que permitiría la
selección y elaboración de secuencias lineales
o cadenas que se despliegan temporalmente.
Ha sido esta concepción la que de un modo u
64 De hecho. Para Ferdinand de Saussure, la lengua funcionaría sobre dos ejes: Un
eje de selección y un eje de combinación. El eje de selección pone a disposición del
hablante un repertorio de unidades combinables; por esto también se le llama
reserva, memoria o paradigma. El paradigma es una memoria asociativa en que se
articulan oposiciones de modo contrastivo. Se trata, ciertamente, de relacione in
absentia. Un hablante elige los términos que utiliza contrastando unos con otros;
así, construye un sintagma. El sintagma es la combinación concreta de signos; es
la actualización que establezca relaciones de contigüidad in praesentia.
118
otro ha inspirado los desarrollos posteriores
en las nuevas teorías o gramáticas textuales
hasta el presente. Si bien constituyó un
invaluable punto de partida, en la actualidad
resulta más que problemático pensar los
hipermedios desde esta matriz. (véase cuadro
nº 24)
SITUACIÓN
(F. situacional) MODELO LINGÜÍSTICO
DE JAKOBSON
¿Cuándo y dónde lo
dice?
MEMORIA PSÍQUICA
CONTEXTO
(F. referencial)
MODELO PSICOGENÉTICO
¿De qué se está
hablando?
CONFIGURACIÓN BIPOLAR
EMISOR CANAL MENSAJE CANAL RECEPTOR
(F. emotiva) (F. poética) (F. conativa) SUJETO HABLANTE / OYENTE
¿Quién lo ¿Cómo lo dice? ¿A quién se lo
dice? dice?
DISCURSO LINEAL O SINTAGMÁTICO
Ruido CÓDIGO Ruido
FUNDAMENTO REPRESENTACIÓN
(F. metalingüística)
¿En qué lengua lo
dice?
CONTACTO
(F. fática)
¿Lo dice
personalmente, por
teléfono, etc.?
Cuadro nº 24
119
En el modelo comunicacional de Habermas,
hay por lo menos tres condiciones de
posibilidad para la comunicación, estas son:
el lebenswelt o mundo de la vida, la cultura
toda y el lenguaje. De algún modo, se extiende
la noción básica de código, ya no basta el
saber de “diccionario”, es decir el conjunto de
competencias lingüísticas sino que es
imprescindible considerar el saber
“enciclopédico”, esto es, las competencias
histórico-culturales que hacen posible la
interacción. El portador de este saber es,
desde luego, un actor social capaz de ejecutar
actos comunicativos.
Este actor social es pues el portador de una
memoria lingüística y cultural, una memoria
psíquica que se expresa socialmente mediante
un tramado de acciones comunicativas cuyo
fundamento se encuentra en el habla. La
memoria psíquica se actualiza como habla, es
decir como realidad psicofísica que redunda
en actos de habla.
Estos actos bien pueden ser de carácter
dramatúrgico, normativo o conversacional,
según sea el nivel de referencialidad al que
remitan. Así, las acciones dramatúrgicas
remiten al mundo subjetivo, las acciones
120
normativas al mundo social y las
conversaciones al mundo objetivo.
La memoria en el modelo comunicacional de
Habermas posee dos dimensiones: por una
parte, es memoria psíquica inmanente al
lenguaje y por otra, es cultura, es decir
registro: psíquica y social al mismo tiempo. La
comunicación en este modelo se concibe como
un juego constante de actos de habla. Así
entonces, lo social queda definido como todo
acto mediado por el lenguaje. El lenguaje, a su
vez, es memoria psíquica y condición de
cualquier forma de memoria social.
121
TEORIA DE LA
ACCIÓN
COMUNICATIVA
MEMORIA SOCIAL Y CULTURAL
MODELO SOCIOGENÉTICO
CONFIGURACIÓN BIPOLAR
SUJETO ACTOR SOCIAL
DISCURSO COMUNITARIO
FUNDAMENTO PERFORMATIVO
Cuadro nº25
122
Sea que concibamos al emisor como origen y
fuente de carácter humano o como actor social
en un tramado de juegos de lenguaje, la
memoria aparece como una facultad humana
inmanente al psiquismo. Tal concepción
aparece problemática a la hora de pensar la
comunicación en red.
Lo primero que llama la atención al examinar
la CMC, es la mutación que sufre el supuesto
sujeto de la comunicación que ha devenido,
hoy por hoy, “usuario”. Esta noción sólo es
concebible como una componente funcional
de sistema red, es decir, parte constitutiva de
una red de flujos interactivos y
multidireccionales.65 Usuario quiere decir ser
parte constitutiva y activa de la red, sea como
emisor, sea como receptor, sea como actor o
como mero espectador.
Cualquier modelo comunicacional en red debe
hacerse cargo del “usuario-nodo”, portador no
sólo de una memoria psíquica y social sino que
de una tecno – memoria inmanente al
dispositivo. Esta nueva “mnemotecnología”
existe hace más de medio siglo y se llama, en
concreto, HDD – Hard disk drive - y ha
65 Pensarnos una “función del sistema” como la extensión de la noción de
hiperindustrialización de la cultura a todos y cada uno de los individuos-nodos que
la alimentamos cotidianamente en cuanto modo de vida, consumo y deseo, en suma,
como modo de ser.
123
modificado radicalmente la logística de las
comunicaciones, es decir la capacidad de
almacenamiento, mediante los así llamados
sistemas retencionales terciarios. Cada disco
de una computadora es el reservorio
tecnológico de una memoria potencial
extendida al conjunto de usuarios a nivel
planetario. Es evidente que no todas las
memorias son de libre acceso; no obstante, el
conjunto de datos almacenados en cada disco
es, en rigor, una memoria red que puede
actualizarse en algún momento. Existe,
empero, una red especializada en la función
logística, son aquellos nodos que ofrecen
diversas D-Base, sea bajo la forma de
bibliotecas virtuales u otras.
El usuario, en cuanto componente funcional
del sistema red no sólo lo es en cuanto nodo
interactivo en una red de telecomunicaciones
sino también en cuanto reserva de datos.
Esta realidad se ha tornado más evidente con
la irrupción de las llamadas sociotecnologías,
Tecnologías R, SNS (Social Network Sites) o
más simplemente, Redes Sociales On line
(RSO) Así, la noción de usuario es el eje de
cualquier examen informático o
telecomunicacional.
124
En suma, la CMC es la posibilidad de una
mediación sociotecnológica que exterioriza
una memoria de carácter tecnogenértico. Esta
nueva forma de comunicacioón está
configuara de manera reticular y multipolar
cuyo sujeto es el “usuario” convertido en
componente funcional del sistema red. (Véase
cuadro nº 26)
MODELO
CMC
MEMORIA LOCAL
U MEMORIA TECNOLÓGICA
Flujo de paquetes de
MODELO TECNOGENÉTICO
información
hipertextual
htpp
CONFIGURACIÓN MULTIPOLAR / RETICULAR
SUJETO USUARIO
DISCURSO MULTIMEDIAL
FUNDAMENTO VIRTUAL
CMC
Cuadro nº 26
125
6.3. Contextos y transcontextos
En el modelo lingüístico de Jakobson, se
entiende el contexto comunicacional como el
asunto, tema del que trata un mensaje dado66.
Se asocia a la función referencial en cuanto
uso denotativo y cognitivo del lenguaje. Todo
mensaje porta, por tanto su referencia. El
referente es el objeto extralingüístico que se
quiere designar. Es claro que la asociación
entre significado y referencia es bastante
opaca, al punto de que algunos autores
redefinen la referencia como un contenido
cultural.67
El modelo de la Acción Comunicativa,
discrimina con mayor sutileza los diversos
niveles de referencia posibles. En este punto el
modelo apela a las tesis de Karl Popper y
Jarvie, proponiendo tres mundos de
66 El lingüista estadounidense Dell Hymes, ha introducido una modificación al
modelo de Jakobson. El punto de Hymes es que la noción de contexto se refiere
tanto al tema o asunto tratado por un mensaje como a la situación o circunstancia
concreta en que se da el mensaje. Así, Hymes propone una séptima función del
lenguaje que él llama función situacional, y que se refiere al cuándo y dónde se
efectúa la comunicación. El mismo Hymes sugiere una serie de preguntas para
esclarecer un proceso de comunicación. De esta manera, el modelo de Jakobson se
torna mucho más operacional.
67 Estamos pensando, ciertamente, en Eco cuando señala: “Por tanto, si bien el
referente puede ser el objeto nombrado o designado por una expresión, cuando se
usa el lenguaje para mencionar estados del mundo, hay que suponer, por otra parte,
que en principio, una expresión no designa un objeto, sino que transmite un
CONTENIDO CULTURAL”
Eco, Umberto. Tratado de semiótica general. Barcelona.1977: 121
126
referencia: el mundo subjetivo, el mundo
social y el mundo objetivo. De manera tal que
los distintos actos de habla van a actualizar
uno de tales mundos, reclamando su validez.
Por ejemplo, los actos de habla
representativos, aquellos susceptibles de ser
verdaderos o falsos, adquieren legitimidad en
el mundo objetivo, estatuyendo su pretensión
de validez en la verdad, es decir en la
conformidad o disconformidad de un
enunciado respecto a la referencia.
Las nuevas condiciones creadas por un nuevo
sistema “mnemotecnológico” en red ponen en
cuestión la noción misma de referencialidad.
Basta pensar en entidades virtuales
metafísicamente substantivadas, sea que los
llamemos simulacros o realidades virtuales68
En el contexto histórico y cultural de la
hiperreproducibilidad digital y, por ende, de
una hiperindustrialización de la cultura, la
videomorfización ha hecho posible la irrupción
de imágenes anópticas y arreferenciales que,
no obstante, constituyen contenidos
culturales hipermasivos.
La noción de referencialidad o contexto es
desplazada por la noción de “transcontextos”
virtuales, esto es: constructos digitales que
68 Jean Baudrillard. Cultura y simulacro. Barcelona. Editorial Kairós, 2001
(6ºEdición).
127
operan como dispositivos en el espacio
comunicacional. Al igual que el arte de las
vanguardias, la virtualidad emancipa al signo
del lastre referencial, sin embargo, tal
emancipación no constituye la abolición de los
contenidos culturales.
La cultura en red que adviene con el presente
siglo ya no establece una relación entre una
serie sígnica y una serie fáctica admitida como
real. Estaríamos más bien ante una serie
sígnica relativamente autónoma respecto de
cualquier realidad.
Los transcontextos virtuales se instalan más
allá del devenir, entendido como
calendariedad y cardinalidad: estamos ante
un espacio ahistórico y desterritorializado. El
actual estadio de nuestro desarrollo cultural
escinde la serie sígnica, es decir el universo de
los discursos, de la serie fáctica, entendida
como devenir.
La desestabilización de los sistemas
retencionales tiene como consecuencia una
mutación en nuestra relación con los signos,
una alteración de nuestra concepción básica
del espacio y del tiempo y una crisis profunda
de nuestra noción de representación. En
128
suma, asistimos a la más radical revolución de
nuestro Régimen de significación, tanto en su
dimensión económico-cultural como en los
modos de significación.69
Pareciera de sentido común pensar que la
”Serie Virtual” sigue a la “Serie Fáctica”, sin
embargo, a veces acontece lo contrario. Cada
día constatamos que es la información la que
está determinando aquello que llamamos
“realidad” La experiencia del presente - la
“serie fáctica” - está siendo “fabricada” por las
redes digitales segundo a segundo, minuto a
minuto. Los hechos pueden ser tergiversados,
censurados, reinterpretados o más
simplemente inventados.
Así como aconteció con la avant garde estética
de principios del siglo XX, estamos asistiendo,
por estos días, a una emancipación de las RSO
de toda referencialidad70. Al igual que
69Para una discusión más detallada de este punto, véase
Cuadra, A. Hiperindusria Cultural. Santiago. Arcis. 2008 Versión resumida e-book:
www.labrechadigital.org
70 Jameson ha trazado un interesante relato del itinerario del signo en la cultura
occidental de estos últimos dos siglos . Para este autor, hubo un auge inicial del
signo ligado a los albores del capitalismo, cuyo sello distintivo estuvo constituida
por las pretensiones aproblemáticas entre signo y referente; este momento estelar
del signo representó la disolución del lenguaje mágico y fundó el discurso científico
y toda suerte de realismos en el dominio estético. El lenguaje era el espejo de la
realidad. Este estado idílico no duraría mucho, pues el capitalismo trajo consigo la
racionalización, la especialización, una fuerza cuya lógica es la disyunción, la
separación; Jameson llama a este impulso “fuerza de reificación” Fue este impulso,
precisamente el que va a inaugurar la modernidad como nuevo modo de
significación, problematizando la relación del signo y su referente, como apunta
Jameson: “...mediante una inversión dialéctica /el signo/ se convierte a su
Recordemos que desde Baudelaire al surrealismo todo el arte occidental bajo el sello
129
aconteció hace más de un siglo con el arte
abstracto, hoy, las redes sociales digitalizadas
han renunciado a la mimesis y son capaces de
crear nuevas realidades. Las RSO ya no
“reproducen” la realidad sino que “significan”
nuevas realidades. Esto que pareciera mera
ficción es exactamente lo que ocurre con las
fake news y todas las modalidades de lo que
se ha dado en llamar la “posverdad”
de distintos ismos, se dan a la tarea de fundar realidades poéticas cuyo status
competía, por así decir, con la realidad objetiva. El poeta se convierte así en un
pequeño dios que imitaría la fuerza creadora de la naturaleza; la palabra se
emancipa de lo real. . . El momento arquetípico de esta modernidad lo representa,
qué duda cabe, el movimiento surrealista o como suele decirse, la révolution
surréaliste. En efecto, el surrealismo fue una revolución en el mejor sentido del
término, pues no sólo fue la culminación de un nuevo modo de significación que
implicó un fin abrupto del arte mimético sino que dotó de nuevos significados a las
distintas expresiones estéticas. Véase:
Cuadra, A. (2003) De la ciudad letrada a la ciudad virtual. Santiago LOM: 59
130
SERIE FÁCTICA SERIE VIRTUAL
CONTEXTO TRANSCONTEXTO
IN SITU IN SILICO
SERIE DE EVENTOS SERIE DE MENSAJES
CONTINUOS VIRTUALES Y DISCONTINUOS
CONSTRUCCION Y EXPERIENCIA CONSTRUCCION Y EXPERIENCIA
HISTÓRICA Y SOCIAL PSICOMÓRFICA Y DIGITAL
EXPERIENCIA “NATURAL” EXPERIENCIA ARTIFICIAL
CALENDARIEDAD/ CARDINALIDAD INMERSIÓN POLISENSORIAL
TIEMPO HISTÓRICO TIEMPO INFORMACIONAL
CONMPRESION ESPACIO TEMPORAL
ACONTECIMIENTOS IRL
EN TIEMPO REAL. ( IRL) INSTANTANEIDAD- SIMULTANEIDAD-
DESTERRITORIALIZACIÓN
Cuadro nº 27
Este fenómeno tiene impensadas
consecuencias en el mundo contemporáneo.
Pensemos, por ejemplo, en los verosímiles
hipermediáticos que construyen héroes y
villanos alrededor del mundo, justificando o
condenando guerras por doquier. Pareciera
que habitamos, ineluctablemente, realidades
transcontextuales, sin poder inteligir jamás
contextos. Esta desrealización de lo real opera
a diferentes niveles y escalas, desde la
intimidad de la vida cotidiana, programada
131
por la publicidad, hasta nuestros
comportamientos y concepciones frente a
fenómenos planetarios, programado por una
híperindustria cultural. De este modo, en la
cultura actual se instalan nociones como
Posverdad o Fake news. (Véase cuadro nº 4)
6.4. Comunicación y Complejidad
Al considerar el protagonismo de las
comunicaciones, tanto en el campo teórico del
arte y las ciencias sociales como en el decurso
histórico de la llamada “Sociedad de la
Información”, tanto mayor parece el desafío
por revisar algunos modelos y conceptos
cristalizados por la tradición académica hasta
hoy.
Los modelos vigentes hoy en los estudios
comunicacionales muestran sus deficiencias
al ser contrastados con una serie de
fenómenos inéditos que irrumpen gracias a un
acelerado sistema mnemotecnológico de base
tecnocientífica inherente al tardocapitalismo
mundializado. En la era de una
hiperindustrialización de la cultura, en que la
reproducibilidad digital se ha tornado en una
práctica social generalizada, los fenómenos
132
comunicacionales adquieren un nivel de
complejidad y alcance inimaginable hace
algunas décadas. Las nociones básicas como
usuario o hipermedia, son apenas los
primeros términos de un léxico que se
incorpora día a día al uso cotidiano. La
cuestión central es, pues, hacer de dicha
terminología un reticulado categorial que nos
permita pensar los fenómenos políticos,
estéticos y comunicacionales en el presente
siglo.
Durante el siglo XX, algunos pensadores
heterodoxos ya abrieron caminos. En efecto,
se ha producido una aproximación entre
ciertos estudios teóricos del signo y los
creadores de la tecnología digital. Como muy
certeramente nos advierte Landow: “Cuando
los diseñadores de programas informáticos
examinan las páginas de Glass of
Grammatology (De la gramatología), se
encuentran con un Derrida digitalizado e
hipertextual; y, cuando los teóricos literarios
hojean Literary Machines, se encuentran con
un Nelson posestructuralista o
desconstruccionista. Estos encuentros
chocantes pueden darse porque durante las
últimas décadas han ido convergiendo dos
campos del saber, aparentemente sin
conexión alguna: la teoría de la literatura y el
133
hipertexto informático. Las declaraciones de
los teóricos en literatura y del hipertexto han
ido convergiendo en un grado notable.
Trabajando a menudo, aunque no siempre, en
completo desconocimiento unos de otros, los
pensadores de ambos campos nos dan
indicaciones que nos guían, en medio de los
importantes cambios que están ocurriendo,
hasta el episteme contemporáneo. Me
atrevería a decir que se está produciendo un
cambio de paradigma en los escritos de
Jacques Derrida y de Theodor Nelson, y los de
Roland Barthes y de Andries van Dam.
Supongo que al menos un nombre de cada
pareja le resultará desconocido al lector. Los
que trabajan en el campo de los ordenadores
conocerán bien las ideas de Nelson y de van
Dam; y los que se dedican a la teoría cultural
estarán familiarizados con las ideas de
Derrida y de Barthes Los cuatro, como otros
muchos especialistas en hipertexto y teoría
cultural, postulan que deben abandonarse los
actuales sistemas conceptuales basados en
nociones como centro, margen, jerarquía y
linealidad y sustituirlos por otras de
multilinealidad, nodos, nexos y redes”71
La convergencia entre los enfoques
psicogenéticos, sociogenéticos y
71 Landow, G. Hipertexto. Buenos Aires. Paidós. 1995: 13-49.
134
tecnogenéticos da cuenta del papel
constitutivo de la tekhné, ya no como una
mera reificación sino como sustrato de la
conciencia contemporánea. De este modo, el
espacio fenoménico de la comunicación se
abre a la complejidad antropológica virtual de
la cultura contemporánea.
Los nuevos horizontes de comprensión de lo
político, lo estético y lo comunicacional no sólo
se abren a la multiplicidad de culturas sino a
la inteligencia artificial, en rigor, una
inteligencia no humana. Estos horizontes
plantean nuevas exigencias a la imaginación
teórica, acaso una nueva episteme.
Las teorías y modelos comunicacionales en la
era digital no podrían ser sino teorías y
modelos convergentes e interdisciplinarios,
otra manera de nombrar la complejidad.
El desafío epistemológico actual es construir
modelos teóricos capaces de dar cuenta de un
nuevo tipo de mnemotecnología72, una tecno
memoria. Estamos ante un artefacto cultural
que administra flujos, cuyos nodos son los
llamados usuarios. Notemos que la categoría
72 El término mnemotecnología y no mnemotécnica, enfatiza el carácter industrial y
maquínico inaugurado durante el siglo XIX y que ha derivado hoy a lo digital como
soporte de un sistema retencional terciario que ha sido llamado “capitalismo
cognitivo”
Stiegler, Bernard. De la misère symbolique. Paris. Éditions Galilée. 2013. p. 23
135
misma de usuario excede con mucho la de
emisor-receptor, así como la de actor social,
diríase que estamos ante una nueva categoría
comunicacional, pues, en último trámite, un
usuario constituye una componente funcional
del sistema red que porta una memoria
psicogenética, una memoria sociogenética y,
además, una memoria tecnogenética, tanto en
su dimensión local como en la dimensiñón
reticular. No conocemos todavía los límites
epistemológicos ni la forma que podría
adquirir un modelo tecnogenético, pero
conocemos las dimensiones más gruesas que
deberá poseer en tanto estructura isomorfa de
la Comunicación Mediada por Computador.
136
7.- Etnografía Virtual
Nuevos Territorios
7.1. Etnografía Virtual
A primera vista, afirmar que la CMC y la
virtualidad inauguran un nuevo territorio,
bien pudiera parecer un truísmo. Sin
embargo, solo una rigurosa epistemocrítica es
capaz de mostrar el déficit teórico de los
modelos al uso. Efectivamente, los modelos
psicogenéticos anclados en la noción de
langue, tanto como los modelos de tipo
sociogenético que mediante una articulación
pragmática –formal extienden lo
comunicacional a lo performativo, no logran
dar cuenta de los fenómenos derivados de las
“mnemotecnologías”. En este capítulo
intentaremos, muy sucintamente, atender a
los aspectos metodológicos que entraña un
análisis de lo virtual.
137
Uno de los aportes más significativos en torno
a la exploración de estos nuevos dominios de
lo comunicacional nos lo ha ofrecido la
doctora Christine Hine en su obra Etnografía
Virtual73, publicado en el año 2000 y
traducido al español en 2004, quien inaugura
una rica reflexión teórico metodológica en
torno al espacio virtual que irrumpe de la
mano de las nuevas tecnologías. Por ello,
hemos organizado esta aproximación como un
comentario a dicha obra.
El texto de Hine parte de una definición básica
y amplia de lo que se pudiera entender por
etnografía, citando a Hammersley y Atkinson
nos recuerda que: “En su forma más
característica. implica la participación del
etnógrafo, sea abierta o encubiertamente, en
la vida cotidiana de las personas, durante un
período prolongado de tiempo. observando lo
que sucede, haciendo preguntas, de hecho,
recopilando cualquier dato que esté disponible
para arrojar luz sobre los temas de su
investigación”74
Si consideramos el entramado de la cultura,
en el sentido de Clifford Geertz, como una
“entidad semiótica”, cuyo análisis no es una
73 Hine, Christine. Etnografía Virtual. Barcelona. Editorial UOC. 2004
Original: Virtual Etnography. Thousand Oaks. Cal. USA. Sage Publications. 2000
/
[email protected] 74 Op. Cit. P.- 56
138
ciencia experimental en busca de leyes
universales sino más bien una ciencia
interpretativa en busca de significaciones,
resulta coherente una metodología que
busque una “descripción densa”, esto es, una
etnografía: la búsqueda de estructuras de
significación, una suerte de lógica informal
que preside la vida real y cotidiana75.
Podríamos resumir esta empresa en tres
operaciones fundamentales, a saber:
observar, participar, recopilar (registrar). No
es necesario forzar mucho el sentido de este
itinerario para encontrar una fuerte analogía
con lo que podríamos llamar “proceso de auto
aprendizaje”
La etnografía nace ligada a los conceptos de
“cultura y comunidad”, por eso, el anclaje
natural del etnógrafo ha sido el repertorio
teórico semiótico y su “lugar” o emplazamiento
físico. En ello estriba el primer gran obstáculo
para concebir una Etnografía Virtual. Es claro
que la CMC instala una suerte de imagen
especular del mundo real, con una salvedad,
el mundo virtual es un “territorio
desterritorializado”
75 Geertz.C “Descripción densa: hacia una teoría interpretativa de la cultura” in
La interpretación de las culturas. México.Gedisa. 1987
139
La denominación de “Sitios” (Sites) en Internet
adquiere más una connotación metafórica que
real, pues, si bien se reconocen estructuras de
significación, no ocurre lo mismo con los
lugares físicos.
Para Christine Hine, se hace indispensable,
entonces, replantear el concepto de campo de
estudio de la etnografía virtual, así afirma
rotundamente que: “ Si la cultura y la
comunidad no son productos directos de un
lugar físico, entonces la etnografía tampoco
tiene por qué serlo” Y luego agrega: “El objeto
de investigación etnográfica puede
reformularse, convenientemente, para
centrarse en los flujos y las conexiones en vez
de en las localidades y los limites como
principios organizadores”76
Este salto posee claras implicancias no solo
metodológicas sino también epistemológicas.
La etnografía tradicional se distancia de una
Etnografía Virtual, tanto en el plano de la
observación, como en la modalidad de
participación y registro. (Véase cuadro nº 28)
76 Hine. Op. Cit. P.- 81
140
ETNOGRAFÍA ETNOGRAFÍA
TRADICIONAL VIRTUAL
ESPACIO FÍSICO ( IN SITU) ESPACIO VIRTUAL (IN SILICA)
CULTURA Y COMUNIDAD LOCALIZADA CULTURA Y COMUNIDAD VIRTUAL
OBSERVACIÓN CUALITATIVA-INTERPRETATIVA CUALITATIVA-INTERPRETATIVA
COMUNICACIÓN FACE-TO.FACE COMUNICACIÓN MEDIADA: CMC
INTERACCIÓN DIRECTA INTERACCIÓN MEDIADA
PARTICIPACIÓN PERMANENTE INTERMITENTE
INVESTIGADOR SUJETO INVESTIGADOR USUARIO
VIAJE GEOGRÁFICO NAVEGACIÓN EN RED
EL ETNOGRAFO IN SITU REGISTRA EL ETNÓGRAFO IN SILICA
REGISTRA
REGISTRO
MEMORIA PSICOGENÉTICA MEMORIA PSICOGENÉTICA
MEMORIA SOCIOGENÉTICA MEMORIA SOCIOGENÉTICA
MEMORIA TECNOGENÉTICA (MÉTRICAS)
Cuadro nº 28
141
Hagamos notar que, Hine eleva a categoría de
“principio” el desplazamiento del objeto
etnográfico desde un espacio de locaciones y
límites hacia una espacialidad de flujos y
conexiones. Esta nueva concepción del
espacio requiere, no obstante, algunas
precisiones. Lo que nos interesa destacar es
que durante siglos el dispositivo retencional
por excelencia ha sido la escritura, la que de
manera implícita nos proporciona una
intuición básica del tiempo y el espacio. De
hecho, la escritura impone una topología
sintagmática allí donde la oralidad despliega
sintagmas en el tiempo. Pues bien, esta
aprehensión de la calendariedad y de la
cardinalidad, en sus diversas etapas de
desarrollo, desde el manuscrito a la expansión
de la imprenta, se mantuvo inalterada hasta
la irrupción de las llamadas tecnologías
digitales.
Las llamadas tecnologías digitales están
disolviendo los viejos criterios de selección y
orientación, es decir de la mnemotecnia,
instituyendo nuevas percepciones espacio-
temporales. Este fenómeno ha sido llamado
por Harvey ‘compresión espacio-temporal’ y ha
sido discutido por varios autores
contemporáneos. Esta nueva configuración
142
espacio temporal, generada por los soportes
terciarios de la híperindustria cultural,
ciertamente, crea una sincronía inédita entre
el ritmo productivo y el flujo de las
conciencias.”77
La pregunta que se nos plantea, por tanto, es
la siguiente: ¿Qué consecuencias trae esta
inestabilidad de los soportes terciarios y de
transmisión de la memoria (cultura,
comunidad) en la investigación etnográfica?
La cuestión no es menor, pues, nos obliga a
revisar nuestra concepción newtoniana del
espacio y del tiempo para adentrarnos en el
llamado espacio de flujos.
El tránsito de la cultura actual hacia una
nueva experiencia espacio temporal es referida
por Stiegler cuando escribe: “Estas
conmociones de los sistemas retencionales de
acceso al espacio y al tiempo comunes
(calendariedad y cardinalidad) que se declaró
verdaderamente de forma masiva tras la
Segunda Guerra Mundial y que conoce una
intensificación extrema con los fulminantes
progresos de las tecnologías digitales
engendra por el momento una inmensa
77Nos interesa destacar la noción de “compresión espacio temporal” propuesta por
Harvey en su célebre libro:
Harvey, D. La condición de la postmodernidad. Buenos Aires. Amorrortu. 1998:
280 y ss.
143
desorientación que, si no se tiene en cuenta y
si se desdeña la profundidad de las cuestiones
que plantea, podría suscitar enormes
resistencias cuyas manifestaciones son los
integrismos, los nacionalismos, los
neofascismos y tantos otros fenómenos
regresivos. Lo que está en juego es el corazón
de las culturas y de las sociedades, sus
relaciones más íntimas con el cosmos, con su
memoria y con ellas mismas. Ignorarlo o
desdeñarlo podría tener las más trágicas
consecuencias. Debido a que la calendariedad
y la cardinalidad son las tramas elementales
de los ritmos vitales, de las creencias, de la
relación con el pasado y con el futuro, el
control de los dispositivos de orientación
futuros será también el del imaginario
mundial.”78
Al considerar el nuevo espacio desde una
perspectiva etnográfica, Hine nos previene:
“una nueva forma de espacio adquiere cada
vez mayor importancia en la estructuración de
estas relaciones. Se trata del espacio como
una instancia de flujos que, a diferencia del
espacio en tanto lugar, se organiza alrededor
de la conexión y no sobre la localización; flujos
de personas, de información o de dinero, que
78 Stiegler, B. La técnica y el tiempo. Editorial Hiru Hondarribia. 2004. T3: 224
144
circulan entre nodos que, a su vez, conforman
una red de asociaciones cada vez más
independientes de la ubicación local.”79
La etnografía, en tanto, saber interpretativo en
busca de significaciones, se inscribe entre las
metodologías cualitativas. Por ello, han sido
este tipo de estudios los que han adquirido
mayor relevancia en contextos CMC.80 Es
evidente que entre la etnografía tradicional y
la Etnografía Virtual, surgen diferencias que
atienden a las modalidades de observación, de
participación y, ciertamente de recopilación y
registro de información.
Por de pronto, el espacio físico se verifica in
situ, mientras que el espacio de flujos es una
realidad in silica, de suerte que la noción de
cultura y comunidad, devienen cultura y
comunidad virtual. Así, una Etnografía Virtual
se convierte en lo que Hine llama una
etnografía interactiva o conectiva, cuyo objeto
de estudio no podría ser sino el “uso” de las
tecnologías, he ahí el reto de este saber, en
palabras de nuestra autora:” El reto de la
79 Hine. Op. Cit. P.- 77
80 Si bien los estudios cuantitativos han jugado un rol importante en la provisión de
análisis sistemáticos y herramientas para comparar diferentes entornos, los
estudios cualitativos e interpretativos han alcanzado un lugar privilegiado a la hora
de estudiar en sus propios términos un contexto cultural como Internet. El análisis
cualitativo ha sido. definitivamente, la principal influencia en el establecimiento de
los rasgos de las CMC
Op.Cit. P.- 30
145
etnografía virtual consiste en examinar cómo
se configuran los límites y las conexiones,
especialmente, entre lo ‘virtual’ y lo ‘real’”81
La noción de “uso” nos remite a la noción de
“prácticas sociales”, ya que, en definitiva, el
“uso” entraña no solo la utilización de un
artefacto sino la adopción de una
interpretación de la tecnología, como nos
aclara Hine: “Internet (y también el mundo
físico) es a la vez un espacio para actuar y un
espacio que se sustenta en acciones. Es un
espacio para actuar en el sentido de que las
personas tratan de conducirse de formas
adecuadas a determinados parámetros. Y es
un espacio que se sustenta en acciones
porque está hecho de prácticas sociales que
las personas adoptan para interpretar y
utilizar la tecnología”82
Se hace indispensable insistir en este aspecto
de los estudios sobre la virtualidad. Desde un
punto de vista teórico se puede disociar la
tekhné de otros aspectos de la sociedad y la
cultura, pero se trata de una cuestión
puramente conceptual, tal como nos advierte
Lévy: “...la técnica es un ángulo de análisis de
los sistemas sociotécnicos globales, un punto
81 Hine.Op. Cit. P.- 81
82 Op. Cit. P.- 144
146
de vista que pone el énfasis en la parte
material y artificial de los fenómenos humanos
y no una entidad real, que existiría
independientemente del resto, tendría efectos
distintos y actuaría por sí misma...La
distinción marcada entre cultura (la dinámica
de las representaciones), sociedad (los
individuos, sus lazos, sus intercambios, sus
relaciones de fuerza) y técnica (artefactos
eficaces) no puede ser sino conceptual”83
Para decirlo sin ambages, la Etnografía Virtual
no puede desatender los aspectos políticos y
sociales implícitos, esto es así porque las
tecnologías actúan más como catalizadores de
cambios que como agentes en sí mismos. Esto
quiere decir que el uso de las tecnologías es
una práctica social, cuyas consecuencias son
siempre inciertas, pues están asociadas a
contextos y condiciones preexistentes. La
relación entre las tecnologías y las prácticas
sociales no son mecánicas sino más bien
probabilísticas.
83 Lévy, P. Cibercultura. Santiago. Dolmen. 2001:26-7
147
7.2. Principios de la Etnografía Virtual
7.2.1.USO
La noción de “uso” constituye, precisamente,
el nodo que articula el mundo histórico y
social - Off Line – con el llamado mundo
virtual On Line. Será, pues, el uso, nuestro
punto de partida o principio fundamental para
la construcción de una Etnografía Virtual. Tal
como lo enuncia Hine: “ Así, la etnografía
virtual funciona como un módulo que
problematiza el uso de Internet: en vez de ser
inherentemente sensible, el universo WWW
adquiere sensibilidad en su uso. EI estatus de
la Red como forma de comunicación, como
objeto dentro de la vida de las personas y como
lugar de establecimiento de comunidades,
pervive a través de los usos, interpretados y
reinterpretados, que se hacen de ella”84
Este punto de partida encuentra su razón de
ser, pues problematizar el uso es otro modo de
problematizar una práctica social. Como muy
bien nos aclara Hine: “Son las distintas
prácticas las que dan forma y sostienen el
World Wide Web…”85 Para decirlo de algún
84 Hine. Op.Cit. P.-80
85 Ibidém
148
modo, el uso constituye el espejo o pasaje a
través del cual Alicia puede ingresar al
“mundo virtual”, he ahí la acción que conecta
dos mundos. Por tanto, un punto crucial de la
Etnografía Virtual será – como veremos – la
observación, participación y el registro de tales
prácticas sociales.
7.2.2. ARTEFACTO Y CULTURA
Para responder a las preguntas que plantea
este nuevo territorio metodológico, resulta
indispensable una comprensión de los
dispositivos tecnológicos que vaya más allá de
lo meramente instrumental. Debemos
reconocer que no se trata tan solo de aparatos
tecnológicos, sino que ellos entrañan inéditas
estructuras de significación. Tal y como afirma
Hine: “Los medios interactivos como Internet
pueden entenderse de ambos modos: como
cultura y como artefactos culturales.
Concentrarse en cualquiera de estos aspectos
a expensas del otro conllevará siempre una
visión pobre del problema”86 Este principio
resulta capital en la medida que una
Etnografía Virtual encuentra su más plena
pertinencia metodológica, pues no olvidemos
que lo etnográfico define su campo en las
nociones de cultura y comunidad. Las redes
86 Op.Cit. 81
149
digitales se fundamentan en la materialidad
tecnológica como condición de posibilidad
para el despliegue de un espacio semiósico, un
universo simbólico que instituye un nuevo
régimen de significación: una Cibercultura.
7.2.3. INTERACCIÓN MEDIADA
Como se sabe, la etnografía tradicional se
asocia a la observación, la participación y el
registro de datos en una locación
determinada. De hecho, el etnógrafo es un
investigador que realiza un viaje hacia algún
lugar, se instala allí, participa con una
comunidad y consigna sus hallazgos. Es
evidente que intentar una Etnografía Virtual
nos obliga a replantear lo que entendemos por
etnógrafo y por etnografía, como muy bien
apunta Hine:”EI crecimiento de las
interacciones mediadas nos invita a
reconsiderar la idea de una etnografía ligada a
algún lugar en concreto o, inclusive, a
múltiples espacios a la vez… Estudiar la
conformación y reconfiguración del espacio a
través de interacciones mediadas, representa
en sí una gran oportunidad para la
perspectiva etnográfica. Más que
multisituada, podríamos pensar
150
convenientemente en la etnografía de la
interacción mediada como fluida, dinámica y
móvil”87
Una etnografía de la interacción mediada se
define en los límites ss la CMC y se opone, por
definición, al testimonio directo, esto es, a la
interacción face-to-face. Esto, lógicamente,
nos obliga a replantear el campo de estudio
mismo.
7.2.4. ESPACIO DE FLUJOS Y CONEXIONES
Si la Etnografía Virtual se verifica en el espacio
informacional, y la información se define por
su desterritorialidad, es evidente que la nueva
etnografía debe hacerse cargo de este nuevo
espacio de flujos y conexiones. En palabras de
Christine Hine: “Si la cultura y la comunidad
no son productos directos de un lugar físico,
entonces la etnografía tampoco tiene por qué
serlo… El objeto de investigación etnográfica
puede reformularse, convenientemente, para
centrarse en los flujos y las conexiones en vez
de en las localidades y los límites como
principios organizadores”88 Esta cuestión es
radical y representa, desde nuestro punto de
vista, un quiebre epistemológico y
87 Ibídem
88 Hine. Op. Cit. P.- 81
151
metodológico que debe ser examinado con
detenimiento.
Cuando una cultura o una comunidad ya no
se organiza desde el espacio físico, habría que
atender con más detenimiento a la noción
misma de Información en todo su alcance,
pues como nos aclara Scott Lash, esta
categoría socio cultural se distingue de las
anteriores, tales como narrativa, discurso,
monumento o institución. Es más, Lash nos
advierte: “creo que debemos entender la
sociedad de la información concentrándonos
en las cualidades primarias de la propia
información”89
Tales cualidades no solo atañen al campo de
estudio etnográfico virtual sino a la sociedad
entera, Lash escribe: “Las cualidades
primarias de la información son el flujo, el
desarraigo, la compresión espacial y temporal
y las relaciones en tiempo real. En este
sentido, no excluyente pero sí fundamental,
vivimos en una era de la información”90
89 Lash Scott. Crítica de la información. Buenos Aires. Amorrortu. 2005: 22
90 Ibidém.
152
7.2.5.- FRONTERA: LO REAL Y LO VIRTUAL
Otro aspecto de la etnografía que se ve
sacudido por la irrupción de la virtualidad se
refiere a la noción de límite. Los criterios
topológicos pierden su pertinencia cuando
entramos al espacio virtual. De hecho,
recordemos que el especio virtual no es un “a
priori” de la conciencia sino una imagen; una
imagen que excede la “mediación” para
devenir “simulación funcional multisensorial”.
De suerte que lo virtual es capaz de conjugar
lo sensible con lo inteligible, la imagen con el
modelo. Como nos advierte Hine: “Los límites
no son asunciones a priori, sino que se
exploran en el curso de la etnografía. EI reto
de la etnografía virtual consiste en examinar
cómo se configuran los límites y las
conexiones, especialmente, entre lo "virtual" y
lo "real"…” 91
Hagamos notar que el único límite o frontera
que resulta pertinente es aquel que delimita el
“espacio real” del “espacio virtual” y que este
límite es indisociable de la noción de “uso”
91 Hine. Op.Cit. P.-81
153
7.2.6. PERMANENTE-INTERMITENTE
Es claro que un etnógrafo virtual, un
investigador – usuario, no puede instalarse
manera permanente en el seno de una
comunidad o de una cultura dada. En este
preciso sentido, Hine afirma que: “La
etnografía virtual es un intersticio en el
sentido de que convive entre varias
actividades, tanto del investigador como de los
participantes del estudio. Y la inmersión en el
contexto se logra apenas intermitentemente”92
No es concebible una inmersión permanente
en el tiempo sino apenas una actividad
intermitente en las diversas posibilidades de
interacción que ofrezca un sitio determinado.
Ello, no obstante, no debiera impedir avanzar
en una suerte de “descripción densa” de una
comunidad virtual o de una cultura específica,
utilizando todas las herramientas a nuestra
disposición.
92 Ibidém
154
7.2.7. HOLÍSTICO – PARCIAL
A lo anterior se suma el carácter parcial de
una Etnografía Virtual, esto es así porque lo
normal es que una comunidad virtual o una
comunidad del ciberespacio no es algo que
posee límites definidos y ni siquiera
permanece idéntica a sí misma en el tiempo.
No es posible aislar un lugar, delimitar
informantes privilegiados ni nada parecido. La
advertencia de Christine Hine es clara a este
respecto: “La etnografía virtual es
irremediablemente parcial. Una descripción
holística de cualquier informante, locación o
cultura es algo imposible de lograr, por lo que
la noción del informante, lugar o cultura
preexistente, enteramente aislable y
descriptible, tiene que quedar atrás”93
7.2.8. ETNÓGRAFO USUARIO
Una de las fortalezas de una Etnografía Virtual
radica en que el único modo de aproximarnos
a nuestro objeto de estudio es la implicación
del investigador que deviene un investigador –
usuario. Esto significa que la experiencia
misma del investigador en el curso de su
93 Ibidém
155
investigación se transforma en un valioso
antecedente. El primer informante es el
investigador – usuario que puede evaluar
cuestiones sensibles como la accesibilidad, la
usabilidad, etcétera. Hine señala que: “La
etnografía virtual implica una intensa
inmersión personal en la interacción mediada.
Este tipo de implicación adhiere una nueva
dimensión a la exploración del uso de un
medio en su contexto. EI compromiso del
etnógrafo con el medio constituye una valiosa
fuente de reflexión. La etnografía virtual puede
extraer información útil del investigador en
tanto informante, desde una dimensión
reflexiva”94
7.2.9. TODA FORMA DE INTERACCIÓN ES VÁLIDA
Dado que una investigación basada en la
Etnografía Virtual se desarrolla en un espacio
de flujos y conexiones de interacciones
mediadas, debemos ampliar nuestra noción de
interacción a todas las posibilidades que nos
proporcione una determinada tecnología. Este
punto de vista queda muy bien resumido por
Hine cuando escribe:”Todas las formas de
interacción son etnográficamente válidas, no
sólo las que implican una relación cara a cara.
La conformación de un objeto etnográfico, en
94 Op.Cit. 82
156
tanto esté posibilitada por tecnologías
accesibles, es la etnografía en lo virtual, de lo
virtual, y a través de lo virtual” 95
7. 2.10. MÉTODO ADAPTABLE
Por último, debemos reconocer que la
Etnografía Virtual es una práctica de
investigación relativamente reciente y, por lo
mismo, todavía en construcción. Estamos
ante problemas inéditos que requieren
estrategias capaces de adaptarse a lo nuevo,
sea a nivel exploratorio, descriptivo o
explicativo.
Una cuestión muy práctica que se deriva de
este principio es que una aproximación
cualitativa- interpretativa etnográfica virtual
puede complementarse con una metodología
de índole cuantitativa en una investigación o
tesis que lo requiera. Por ello Hine insiste en
que: “La etnografía virtual se adapta al
propósito, práctico y real, de explorar las
relaciones en las interacciones mediadas,
aunque no sean "cosas reales" en términos
puristas. Es una etnografía adaptable según
las condiciones en que se encuentre”
95 Ibidém.
157
8.-Análisis de Redes Sociales
8.1 Redes Sociales On Line (RSO)
Antes de proseguir nuestra reflexión en torno
a las sociotecnologías se hace indispensable
aclarar que el concepto de “redes sociales”
nace en el seno de las ciencias sociales,
particularmente, como una aproximación
sociológica y antropológica. De hecho, ya se
reconoce esta idea en los trabajos de Georg
Simmel, aunque se cita como fundador de este
línea de pensamiento a Radcliffe- Brown: “…
el análisis de redes sociales tiene como
pensador fundacional al antropólogo Alfred R
Radcliffe- Brown (1881 – 1955), a partir de su
interés por la identificación de las estructuras
sociales dentro del funcional-estructuralismo
como evolución de la teoría funcionalista de
Emile Durkheim… Durante cuatro
décadas(1930-1970) las metáforas de la red o
de la fábrica creadas por Radcliffe-Brown
dominaron la comprensión sociológica de la
158
vida social como una estructura de redes
sociales de las que se perseguía comprender
su densidad y textura… A partir de los años
70 se produce ‘ una avalancha de trabajos
técnicos y aplicaciones especializadas’ de
donde surgen los conceptos teóricos del
Análisis de Redes Sociales (ARS) o Social
Network Analysis (SNA)”96
Notemos que la noción de red instala un
carácter relacional en los comportamientos
sociales, más allá de los atributos de los
actores. Como en el ajedrez, las piezas poseen
un valor que depende de su posición en el
tablero. En la actualidad, hay un
redescubrimiento de esta idea para explorar el
caso concreto de las RSO (Redes Sociales on
line) , tales como Facebook, Twitter, entre
otras De tal manera que al igual que la
Etnografía Virtual, el Análisis de Redes
Sociales (ARS) se desplaza desde el espacio
físico hacia el espacio de flujos y conexiones.
El concepto de red fue definido por Barnes en
los siguientes términos: “Una red es un
conjunto de puntos, algunos de los cuales
están unidos por líneas. Los puntos son
96Del Fresno, M. Análisis de redes sociales y medios sociales de Internet (Cap.VI) in
Conectados por Redes Sociales. (Del Fresno et al. Eds). Barcelona. Editorial
UOC.2014: 169
159
personas o grupos y las líneas indican que los
individuos interactúan mutuamente”97
Las redes y sus componentes se expresan en
forma de “grafos” como en el siguiente cuadro:
Cuadro nº 29
Para comprender, con más precisión, qué se
puede entender por una Red Social en el
espacio virtual, es indispensable detenerse en
tres conceptos fundamentales, a saber: Dato,
Información y Conocimiento.
El “dato” nace de una diferencia que somos
capaces de percibir al observar un rasgo o
atributo de un suceso o entidad. El dato nace
de nuestros “filtros perceptuales” capaces de
captar los estímulos que provienen del
mundo. En este sentido: “ Podemos considerar
los datos como diferencias discernibles en los
97Barnes, J.A. “Class and comittees in a Norwegian island parish” Human
Relations (vol.1, Nº 7: 39-58) Citado por Márquez y Muñoz in Del Fresno Op. Cit.
22
160
estados del mundo”98 El dato adquiere la
forma de signo, en cuanto se quiere
representar de manera numérica
(cuantitativa), algorítmica (lógica), espacial
(gráfica) o lingüística (cualitativa), una
diferencia en los estados del mundo. En un
código binario, tal diferencia adquiere la forma
de ceros y unos.
La “información”, propiamente, nace al
observar ciertos patrones en los datos, tales
patrones evidencian regularidades que
resultan significativas respecto a las
propiedades de un fenómeno o cosa. Así,
entonces: “Constituyen información las
regularidades significativas que observamos
en los datos. Los seres humanos, al ser
capaces de percibir los datos, las diferencias
en los estados del mundo, podemos ver
regularidades en ellos”99 Un conjunto de datos
serán signos, solo en cuanto reconozcamos en
ellos una “significación”, esto es, solo en
cuanto tales datos sean procesados por un
“filtro conceptual”
Por último, el “conocimiento” nace de los
“modelos mentales almacenados” y por los
“valores” inmanentes a un observador. Tales
modelos y valores, así como los propios límites
98 Canals, A. ARS. Información y conocimiento (Cap. IX) in Del Fresno. Op. Cit. 249
99 Ibidém.
161
de lo perceptible, están acotados por un
contexto histórico y cultural. De suerte que:
“El conocimiento consiste en un conjunto de
expectativas que tenemos sobre cómo es y
cómo funciona el mundo que nos rodea y que
nos permiten actuar en consecuencia. Incluye,
pues, tanto, el conocimiento que poseemos de
manera consciente como el que tenemos de
manera inconsciente y que toma a menudo la
forma de instintos o intuiciones que no
podemos explicar”100 (Véase cuadro nº 30)
100 Ibidém.
162
Cuadro nº 30
Las experiencias históricas concretas, parecen
confirmar que, en efecto, las redes poseen el
potencial de generar “lazos débiles” que
adquieren la forma de “comunidades
virtuales” sostenidas en estructuras de
significación compartidas y capaces de
coordinar acciones; no se trata, como han
sostenido algunos, de meros simulacros de
163
relación social101 Admitiendo que las
mediaciones sociotecnológicas son formas de
nexos sociales débiles, entonces, habría que
consentir con Rheingold que: “Las
comunidades virtuales son agregaciones
sociales que emergen de Internet cuando
suficientes personas se mantienen en una
discusión pública, durante suficiente tiempo,
con suficiente sentimiento humano como para
establecer redes de relaciones personales en el
ciberespacio”102
La distinción entre las nociones de dato,
información y conocimiento nos lleva a
replantear las llamadas Redes Sociales On line
(RSO) como Redes Informacionales.
Asumiendo la hipótesis de que, en efecto, las
redes en el ciberespacio constituyen redes
sociales de lazos débiles, o redes sociales de
segundo orden; lo cierto es que,
objetivamente, se trata de nodos
informacionales que establecen un vínculo.
Como muy bien apunta Canals: “En este
punto, es necesario remarcar que los SNS
/Social Network Sites/, lo que se conoce
popularmente como redes sociales (Facebook,
101 Volveremos extensamente sobre esta cuestión al analizar la relación entre las
Redes Sociales y las protestas estudiantiles en Chile (2011), en la segunda parte de
este libro. (Véase Capitulo IV)
102 Rheingold, H. The Virtual Community: Homestedading on the Electronic Frontier.
Reading. MA. Addison-Wesley. 1993: 5. Citado por Hine. Op. Cit. P.- 28
164
Linkedin, Twitter, etc.) en realidad no serían
propiamente redes sociales sino redes de
información, dado que sus nodos no son
personas (o grupos de personas), sino páginas
personales que contienen datos”103
No se puede negar que, finalmente, todo el
espacio virtual se puede reducir a datos
almacenados. No obstante, los datos
almacenados en un dispositivo tecnológico se
traducen como estructuras perceptible de
significación en una pantalla y con ello
orientan los patrones de comportamiento y de
acción humanas. Es bueno recordar que
Internet es, al mismo tiempo, “artefacto” y
“cultura”
En pocas palabras, podemos describir las
redes en términos estrictamente tecnológicos
y concebir una red informacional; pero, ello no
impide describir una red en función de los
comportamientos, sociales y psicológicos,
observables, esto es, como una red social.
Como reconoce Canals: “Ahora bien, como
estos nodos suelen representar a personas y
como estas redes a menudo reproducen los
patrones de relación entre personas, se
asimila la red de información con la red social
que forman las personas representadas en las
103 Canals. Op. Cit. 252
165
páginas correspondientes. Por este motivo,
popularmente Facebook o Twitter a menudo
se denominan redes sociales”104
Para un análisis mínimo de una RSO
debemos considerar tres criterios
fundamentales: alcance, relevancia y
percepción de una cuenta determinada.
Ejes Criterios de Estandarización
Seguidores
ALCANCE Seguidores de seguidores
RELEVANCIA Retweets/ Nº tweets
Menciones
PERCEPCIÓN Positivo - Neutral – Negativo
Cuadro nº 31
Los criterios de estandarización, son propios
de cada RSO, esto es así porque dependen
estrictamente de las características y
posibilidades específicas que proporcione un
soporte tecnológico. Así, por ejemplo, podemos
observar el caso de twitter, en que el “alcance”
está determinado por el “número de
seguidores” y el “número de seguidores de los
104 Ibidém.
166
seguidores” Nótese que no basta describir
condiciones de uso de una red sino que es
menester ocuparse d los contenidos de los
mensajes, cuestión que discutiremos más
adelante.
8.2.- RSO: Condiciones de uso
En las RSO, la noción de Interactividad
adquiere una importancia capital, pues, una
red social se define, precisamente, por su
capacidad de comunicación multidireccional.
Una red es más interactiva cuanto más rica
sea su capacidad relacional, esto quiere decir,
cuanto mayor sea la participación de los
usuarios y los sistemas informáticos en un
flujo comunicacional.
La descripción de una red puede cuantificar
su riqueza relacional en una comunidad
virtual mediante el cálculo de la “densidad de
la red”
La densidad de una red será total cuando, un
número de nodos coincida con todos los
vínculos posibles entre ellos, en este caso la
167
densidad posee un valor igual a 1. Esto se
obtiene aplicando la siguiente fórmula:105
2r
____________
n (n – 1)
r = número de líneas presentes
n = número de nodos en la red
Así, en los siguientes casos, el cálculo de
densidad es:
105Hemos tomado las fórmulas y ejemplos de:
Marqués, M y M. Muñoz. Análisis de redes sociales: definición y conceptos básicos
in Del Fresno Op. Cit: 35
168
El número de todas las relaciones posibles en
una red “R”, se obtiene con la siguiente
fórmula:
R = n (n-1)
2
En una comunidad virtual de 20 estudiantes,
por ejemplo, el número de relaciones posibles
será de 190. Solo un cálculo de densidad daría
169
cuenta de aquellos vínculos efectivamente
existentes.
Para analizar una red, se ha propuesto partir
de unidades simples. Así, se utiliza el concepto
de Díada y Tríada para dar cuenta de estas
estructuras básicas de una red: “La díada
viene definida por un par de actores y la
posible conexión entre ellos”106 Las Díadas
pueden calificadas de nulas, asimétricas o
mutuas según el tipo de vínculo que
establezcan. (Véase cuadro nº9)
Cuadro nº 32
106 Texto y cuadro nº 3. Op.Cit. 36
170
La Tríada ha sido definida en los siguientes
términos: “Una tríada es un subconjunto de la
red social compuesto por tres actores y los
posibles lazos entre ellos. Lógicamente, las
tríadas dan lugar a muchas más tipologías
que las díadas”. Un fenómeno muy interesante
de las tríadas es la llamada “transitividad”: “
Una tríada transitiva es aquella que se
establece entre los nodos con la siguiente
secuencia: Si A conecta con B y B conecta con
C, entonces A conecta con C… para algunos
teóricos la tríada transitiva es la situación más
idónea para que la red se mantenga en
equilibrio”107
En la actualidad, el ARS se ha desarrollado,
en lo fundamental, enfatizando el aspecto
cuantitativo y descriptivo de las redes, pero
sin desarrollar, todavía, herramientas
cualitativas capaces de esclarecer los
significados de las interacciones que se
observan.
Como nos advierte Canals: “Mientras que el
ARS proporciona una manera de medir con
precisión la cantidad de relaciones, no aporta
una explicación cualitativa alrededor de los
intercambios que se producen en red. Nuevas
107 Op. Cit. 37
171
investigaciones y metodologías deben
incorporar ambas investigaciones…”108
Si bien una red social prototípica – pensemos
en WhatsApp - nos enfrenta a una semiótica
compleja que incluye una Serie Visual
Lingüística (SVL), una Serie Visual No
Lingüística (SVNL) y una Serie Visual
Paralingüística (SVPL); no es menos cierto que
al usar dicha red se da una preeminencia de
la escritura. Se trata, ciertamente, de una
escritura taquigráfica que quiere seguir la
velocidad del pensamiento, imitando, de algún
modo, la expresividad oral.
Nuestra hipótesis de trabajo es que las redes
sociales, en lo fundamental, son redes
conversacionales. Es cierto, la escritura es de
suyo un lenguaje sustitutivo, alejada de la
situación conversacional face-to-face, sin
embargo, los dispositivos tecnológicos hacen
posible una “Situación Conversacional
Mediada por Computador” En este contexto
inédito que llamamos Chat, la escritura no
sólo se torna un lenguaje sustitutivo basado
en signos visuales sino que, además, se trata
de un lenguaje mediado. La experiencia nos
muestra que, en principio, es un uso libre e
individual, aunque sujeto a los protocolos y
108 Canals. Op. Cit. 187
172
formatos estatuidos por el dispositivo
tecnológico y sus posibilidades.
El Chat es un uso particular de la escritura,
en tanto se va a nutrir de códigos icónicos que
quieren sustituir las Conductas No Verbales
(CNV), inherentes a la oralidad.
LENGUA ORAL LENGUA ESCRITA CHAT
SITUACIÓN CONVERSACIONAL INDEPENDIENTE DE LA SITUACIÓN CONVERSACIONAL
FACE-TO-FACE SITUACIÓN MEDIADA POR COMPUTADOR
LENGUAJE DIRECTO LENGUAJE SUSTITUTIVO LENGUAJE SUSTITUTIVO
MEDIADO
SIGNOS AUDITIVOS SIGNOS VISUALES SIGNOS MULTIMEDIALES
SE ADQUIERE SE APRENDE SE USA
(NATURALMENTE) (ARTIFICIALMENTE)
FORMA CONSERVADORA FORMA VIVA
FORMA VIVA (ESTANDARIZADA)
(FIJACIÓN)
(EVOLUCIÓN)
LIBRE E INDIVIDUAL NORMATIVA Y SOCIALIZADA
LIBRE E INDIVIDUAL
SE ACOMPAÑA NO SE NUTRE DE CONJUGA DIVERSOS
DE MÍMICA OTROS CÓDIGOS CÓDIGOS
Cuadro nº 33
173
El Chat se fundamenta en tres operaciones: la
mediación tecnológica, la escritura
taquigráfica que imita la riqueza del habla en
su espontaneidad y, finalmente, en los códigos
icónicos que funcionan como instancias
fáticas o de contacto. En pocas palabras,
mientras un Web Site se rige por una lógica
textual el Chat se aproxima más a una lógica
pragmática conversacional.
Si aceptamos esta hipótesis, podríamos
afirmar que un Chat está constituido por actos
de habla doblemente mediados; por una parte,
la escritura y, por otra parte, el dispositivo
tecnológico que impone protocolos y formatos.
Desde un punto de vista metodológico,
podríamos afirmar que una red informacional
da lugar a una red social afincada en lazos
débiles que se objetiva en una red
conversacional sui generis. Se trata, por
cierto, de un mismo fenómeno en la realidad,
pero, observado desde tres puntos de vista
distintos. Una red que permite la transferencia
de información que es inteligible
lingüísticamente como textos y que redunda
en lazos sociales débiles.
Si nuestra hipótesis es correcta, entonces, no
habría un impedimento de principio para un
174
Análisis Pragmático de Redes fundamentado
en una Lingüística Textual. Analizando las
conversaciones, en toda su complejidad como
macroactos de habla, se podría avanzar en un
análisis cualitativo de redes, cualificando la
naturaleza de una relación díadica y,
eventualmente, de un grupo o una comunidad
virtual.
Un Chat funciona como un dispositivo
pragmático, es decir, como un macroacto de
habla o un acto de habla global que le da
sentido a una conversación y nos permite
calificar la índole de una Díada particular:
amistad, pertenencia, solicitud, expresar
sentimientos etc. Es claro que la escritura se
va a nutrir de elementos icónicos, en
particular de los llamados emoticons (emoji o
smileys) que logran plasmar Manifestaciones
Afectivas a partir del rostro, sustituyendo
parcialmente las CNV que suelen acompañar
al habla. Hagamos notar que las llamadas
Manifestaciones Afectivas son panculturales y
están codificadas de manera icónica,
fundamentalmente, en los rasgos faciales. De
suerte que captan una gran atención en la
relación face-to-face, determinando el grado de
sinceridad y espontaneidad de una
conversación.
175
8.3. Redes, cultura y sociedad
El reconocido semiólogo italiano Umberto Eco
(1932 -2016), nos legó una polémica opinión
en torno a las redes sociales: “Las redes
sociales le dan el derecho de hablar a legiones
de idiotas que primero hablaban solo en el bar
después de un vaso de vino, sin dañar a la
comunidad. Ellos eran silenciados
rápidamente y ahora tienen el mismo derecho
a hablar que un premio Nobel. Es la invasión
de los idiotas"109
Más allá de esta controvertida crítica, no cabe
duda que las redes sociales influyen en el
clima de opinión de una comunidad o
sociedad entera; esto es lo que algunos
autores llaman “influencia social”. Canals
escribe: “Denominamos influencia social al
efecto por el cual los pensamientos, los
sentimientos o las acciones de un individuo se
ven afectados por otros individuos…
Evidentemente, la influencia social sobre un
individuo la pueden ejercer con más fuerza
entre todos sus altieri, aquellos que para él
son más importantes. Esto incluye a todos
109Eco, U.
http://www.lastampa.it/2015/06/10/cultura/eco-con-i-parola-a-legioni-di-
imbecilli XJrvezBN4XOoyo0h98EfiJ/pagina.html
176
aquellos que tienen un cierto prestigio social,
pero también, y especialmente, a aquellos con
los que interacciona más a menudo, es decir,
los que tiene más cerca dentro de la red social.
Es lógico, pues, que la estructura de la red
social tenga un papel en el modo como se
produce la influencia social”110
Nos parece de toda evidencia que las redes
sociales virtuales se han convertido en un
espacio que extiende el ágora, aquella plaza
donde se discuten los asuntos públicos. Por
ello, en la actualidad, se ha vuelto ya un lugar
común culpar a las redes sociales del
desprestigio, fruto de algún escándalo real o
ficticio, que salpica a determinadas figuras
políticas. Las diversas aplicaciones
disponibles en teléfonos móviles, sin costo
para los usuarios, han transformando los
límites y condiciones en que se desenvuelve el
quehacer político en la hora actual.
Pretender culpar a las redes sociales de algún
desastre electoral, el desprestigio de un
gobierno o el escarnio público de algún
gobernante, es desconocer un hecho
fundamental, a saber: las sociotecnologías
tales como WhatsApp, Twitter o Facebook,
constituyen la condición de posibilidad de un
110 Canals. Op. Cit. 275
177
sistema mnemotecnológico de alcance
planetario. La cuestión no radica en la
presencia de las nuevas tecnologías de
comunicación en las sociedades humanas,
sino más bien en las graves deficiencias de
determinados líderes o gobiernos, incapaces
de adaptarse a la nueva sociedad que emerge.
Más que una “invasión de los idiotas”, como
afirma Eco, habría que matizar el diagnóstico
y decir que las llamadas redes sociales no son
sino el espacio virtual donde se escenifica el
abigarrado paisaje del mundo contemporáneo
que va de la amarga frustración al humor
cínico, del fanatismo a la violencia, de la
idiotez lisa y llana al ciberactivismo.
Las redes sociales, indiscutiblemente, actúan
sobre la sociedad diseminando contenidos
capaces de generar estados de opinión. Sin
embargo, pareciera que existe un grado
mucho más sutil en que las redes sociales
están generando una mutación en la cultura
de este siglo. En efecto, pareciera que la
modalidad comunicacional instalada en estas
plataformas, un modo descentralizado,
horizontal e igualitario está instilando en las
nuevas generaciones de usuarios, aquello que
Pierre Bourdieu definió como “habitus” nuevos
178
patrones de percepción, pensamiento y
acción.
179
9.- Análisis de lo Virtual
9.1. Análisis de lo Virtual
Un análisis de lo virtual debe hacerse cargo de
las “estructuras de significación” subyacente
en las formas de expresión de comunidades y
culturas en el espacio de flujos y conexiones.
Tales formas expresivas van a adquirir la
forma de Sitios en la red, sea que se trate de
un blog, un Web Site o una RSO (Red Social
On line)
Al aproximarnos a una semiótica compleja
como la que representa lo virtual, se nos
aparecen dos espacios comunicacionales
relacionados, pero distintos. En primer lugar,
están aquellos espacios virtuales que se
180
comportan, en tanto unidades
comunicacionales como estructuras textuales,
en este sentido, no se trata de estructuras
sistemáticas inmanentes sino de una unidad
funcional de orden comunicacional.
Si entendemos la noción de texto desde una
mirada transemiótica, esto es, no solo como
entidades lingüísticas sino en tanto entidades
comunicacionales, advertiremos, por ejemplo
la complejidad de un Web Site, donde se
conjuga lo escritural y lo oral (audio) con lo
visual.111 En segundo lugar, están aquellos
espacios virtuales que se comportan como
“espacios conversacionales” En este caso, nos
interesa destacar la interacción, la
organización secuencial, los micro y macro
actos de habla. Si una aproximación textual
admite un análisis sintáctico y semántico, una
aproximación conversacional pareciera de
suyo pragmática.112
En tanto investigadores-usuarios hemos
definido como Objetivo General de nuestra
empresa Analizar un Sitio determinado en la
red, para descubrir en él aquellos rasgos que
definen una estructura de significación dada;
sea su alcance político, social, ecológico,
111 Véase la noción de texto en:
Ducrot, O et JM Schaeffer. Nouveau dictionnaire encyclopédique des sciences du
langage. Paris. Éditions du Seuil. 1995: 594-607
112 Op.Cit. 159 - 165
181
étnico, educacional o cualquier otro. Este
primer paso estratégico metodológico inscribe
nuestra investigación en el ámbito de la
Etnografía Virtual pues, es claro que nuestra
investigación solo es concebible y posible “in
silica”
Como sabemos, una Etnografía Virtual es, en
lo fundamental adaptable. De manera que nos
podemos proponer dos niveles de análisis, a
saber: en un primer momento, “Describir” las
características del sitio; en un segundo
momento, “Interpretar” los contenidos de las
diversas series sígnicas que encontremos.
Ambas operaciones implícitas en nuestra
observación implican de suyo nuestra
participación como usuarios y ambas deben
hacerse explícitas como Objetivos Específicos.
En términos generales, un análisis de lo
virtual utiliza los datos entregados por las
“métricas del sistema”, las cuales se
transforman en información que nos
permiten, finalmente, evaluar, un cierto
soporte a partir de criterios de estandarización
específicos en cada caso.
Describir un Web Site implica hacerse cargo
de sus dispositivos y características en
relación al Uso que podemos hacer de él. Una
182
primera aproximación descriptiva podría
resumirse en cinco categorías: Accesibilidad;
Encontrabilidad; Interactividad; Operabilidad;
y Usabilidad
Notemos que cada uno de los ejes propuestos
está en estricta dependencia de ciertas
características técnicas inherentes a la página
o sitio, los llamados “criterios de
estandarización” (Véase Cuadro Nº 35)
183
CONCEPTO CRITERIOS DE
ESTANDARIZACIÓN
ACCESIBILIDAD
A1. Tiempo o velocidad de descarga
A Es la capacidad de acceder a un Web A2. Resolución de pantalla en pixeles
Site, independientemente del tipo de
A3. Compatibilidad con exploradores
hardware, software, red, idioma,
cultura, lugar y capacidad de los A4. Adaptación a dispositivos móviles
usuarios
ENCONTRABILIDAD
E Es la facilidad para que los E1. Motor de búsqueda
contenidos de un Web Site puedan ser
E2.- Mapa de sitio
indexados y luego encontrados por
sistemas de búsqueda internos y E3. Posicionamiento en buscadores
externos.
INTERACTIVIDAD
I1. Información de Interacción UX UI
Es la peopiedad de un Web Site para I2. Interacción con enlaces
comunicarse de manera intuitiva con
I el usuario. La interactividad denota I3. Contacto en línea
una comunicación bidireccional. I4. Web 2.0
OPERABILIDAD
O1. Continuidad en el tiempo
O Es la capacidad de un Web Site para O2. Datos abiertos (Open Data)
operar con un fin específico.
O3. Controladores añadibles (Plug in)
Capacidad para funcionar o estar en
estado activo. O4. Seguridad (https)
USABILIDAD
U1. URL limpios
U Es la facilidad de un Web Site para ser U2. Texto legible
usado.
U3. Diseño coherente
U4. Animaciones
Cuadro nº 35
184
Ahora bien, más allá de los rasgos propios de
un Web Site nos encontramos con el problema
de la Interpretación de los contenidos que
ofrece el Sitio.
En este punto surgen dos cuestiones,
íntimamente relacionadas, en las que es
necesario detenerse. Es evidente que un Sitio
virtual se nos ofrece como un complejo
semiótico donde se dan cita varias Series
Sígnicas, cada una de las cuales posee su
sintáctica propia.
En breve, existe una Lingüística Textual que
ordena el mundo de la escritura, así como
existe una semiótica de lo visual que organiza
las imágenes. En un Web Site distinguimos, a
lo menos, una Serie Visual Lingüística (SVL),
una Serie Visual No lingüística (SVNL), una
Serie Visual Paralinguística (SVPL), para no
mencionar la Serie Multi-Medial (SMM). Cada
Serie Sígnica, en cuanto código específico, es
susceptible de ser analizado en un plano
Sintáctico y/o Semántico y/o Pragmático,
dependiendo de los objetivos planteados por
una investigación
De lo anterior podemos colegir que, si bien la
“estrategia metodológica global” de la
investigación se inscribe en una Etnografía
185
Virtual, ello no significa que a la hora de
ocuparnos de los Objetivos Específicos no
utilicemos herramientas y técnicas específicas
que se ajusten a la tarea. Así, por ejemplo, si
queremos Interpretar los contenidos de
noticias de un medio digital, es menester usar
todo el repertorio de técnicas que nos ofrece el
llamado Análisis del Discurso en su dimensión
sintáctico – semántica.
La Etnografía Virtual representa más un “salto
metodológico” que una “ruptura” con las
herramientas y técnicas cualitativo-
interpretativas ya conocidas. Pareciera que la
palabra clave es “adaptación”, se trata de
adaptar – creativamente - tales instrumentos
a un nuevo territorio, precisamente, un
espacio de flujos y conexiones en red. Una
etnografía de lo virtual no es sino uno de los
esfuerzos metodológicos más consistente para
explorar un territorio donde se escenifica la
rica y compleja fenomenología de lo cultural,
lo social y lo político. Una manera de reclamar
para las Ciencias Sociales este nuevo ámbito
del quehacer humano.
186
9.2- Pragmática del Discurso On line
La pragmática del discurso es entendida como
la relación de los signos con su “uso” La
pragmática estudia los contextos de la
comunicación lingüística. Charles Morris
definió ya en 1938 las tres dimensiones de la
semiótica: la sintáctica se va a ocupar de la
relación entre los signos, la semántica
examinará las relaciones entre los signos y
aquello que quiere significar, y por último
corresponderá a la pragmática ocuparse de la
relación entre los signos y sus intérpretes.113
Si la pragmática estudia la situación en que se
usan los signos, habría que plantear en toda
su radicalidad la siguiente interrogante: ¿De
qué modo se modifica el estudio de la
pragmática cuando el contexto de “uso” de los
signos esta mediado tecnológicamente como
en el caso de la CMC (Computer Mediated
Communication)?
Esta interrogante hace converger dos
dimensiones en. apariencia disociadas, logos y
tekhné, lo tecnológico y lo discursivo. En este
113 Morris, Ch. 1985. Fundamentos de la teoría de los signos. Ediciones Paidós.
187
punto habría que insistir con Landow: “Las
declaraciones de los teóricos en literatura y del
hipertexto han ido convergiendo en un grado
notable. Trabajando a menudo, aunque no
siempre, en completo desconocimiento unos
de otros, los pensadores de ambos campos nos
dan indicaciones que nos guían, en medio de
los importantes cambios que están
ocurriendo, hasta el episteme contemporáneo.
Me atrevería a decir que se está produciendo
un cambio de paradigma en los escritos de
Jacques Derrida y de Theodor Nelson, y los de
Roland Barthes y de Andries van Dam”114
Al analizar una página de periódico impreso,
nos enfrentamos a un complejo semiológico en
que se mezclan, a lo menos, tres “series
sígnicas” reconocibles, a saber: una Serie
Visual Lingüística (SVL), constituida por la
escritura; una Serie Visual No Lingüística
(SVNL) conformada por fotografías y recursos
gráficos; por último, podemos identificar una
Serie Visual Paralingüística (SVPL) relativa al
diseño y la composición de la página, así como
a la forma, textura, color y tipografía. Es
evidente que la CMC conjuga escritura e
114 Landow, G. Hipertexto. Buenos Aires. Paidós. 1995: 13-49.
188
imagen en una composición paralingüística,
pero agrega más.
Por de pronto, en la llamada Web 2.0 se
advierte con nitidez lo que podríamos llamar
una Serie Multimedial (SMM) que va a
reconfigurar la composición de los signos.
Recordemos que, en el espacio virtual, todos
los lenguajes poseen el mismo código digital,
de manera que se pueden conjugar en un
complejo semiótico inédito. (véase cuadro nº 36)
189
SVL SVNL SVPL SMM
SERIE VISUAL SERIE VISUAL SERIE VISUAL SERIE
LINGÜÍSTICA NO LINGÜÍSTICA PARALINGÜÍSTICA MULTIMEDIAL
ESCRITURA IMÁGENES DISEÑO LENGUAJE WEB
Dibujos,fotografías, Composición gráfica
logos, etc de página
ANÁLISIS Contextos de Análisis Análisis de la Evaluar el diseño Examinar las
PRAGMÁTICO uso. Relación de pragmático visualidad en como métricas que
( USO S/U) usuarios con del discurso cuanto a su herramienta para evidencian las
los signos relación con la usabilidad condiciones y
los usuarios parámetrtos de uso
WEB 1.0 AEIOU
WEB 2.0 ARS
ANÁLISIS Relación de la Análisis Análisis de Análisis s la Interpretar
SEMÁNTICO serie sígnica con Crítico del imágenes a nivel coherencia los contenidos
(REALIDAD S/ R) la serie fáctica Discurso denotativo implícita en los (mensajes) de una
(hechos) ACD referencial y rasgos de diseño página o cuenta
connotativo y composición on line
simbólico
ANÁLISIS DE Descripción Análisis Análisis Descripción de la Describir la
SUPERFICIE de los rasgos Sintáctico del estético formal forma, la textualidad,
(SIGNIFICANTE S/S) significantes Discurso de la imagen textura,el color imágenes y
observables. y la tipografía composición Web.
Cuadro nº 36
190
La pragmática de los discursos on line, como
es el caso de twitter, nos ofrece la posibilidad
de examinar el las dimensiones del “uso”
desde perspectivas insospechadas. De hecho,
las llamadas “métricas” de los sistemas más
utilizados hacen posible recuperar datos
desde los registros de la “tecnomemoria”.
Así, podemos hacer un catastro del “Alcance”
de los mensajes emitidos, conociendo el
número de “seguidores” y el de “seguidores de
nuestros seguidores” Lo mismo podemos
evaluar la “Relevancia” relativa de nuestros
contenidos, midiendo la cantidad de
menciones de nuestra cuenta o el número de
retweets según la cantidad de tweets emitidos.
Por último, podemos incluir en los estudios
pragmáticos de los discursos on line, la
percepción de las audiencias frente a los
contenidos que hemos emitido.
191
9.3. Eficacia y Eficiencia,
Uno de los puntos de mayor interés un una
campaña política on line es, fuera de
discusión, medir la eficacia y la eficiencia de
una RSO como twitter.
Dados tres ejes de análisis y sus respectivos
criterios de estandarización (véase cuadro
nº14), se hace indispensable relacionar tales
ejes con una mirada integral de una cuenta.
De manera que debemos preguntarnos qué se
puede entender por “eficacia” en una RSO
como twitter. Si en términos generales
“eficacia” quiere decir alcanzar los objetivos de
un sistema, habría que insistir en la pregunta:
¿Cuál es el objetivo de una cuenta twitter en
el contexto de una campaña política?
Un principio de respuesta estaría dada por lo
más obvio: toda entidad política, sea una
persona natural o una persona jurídica, tiene
como objetivo central sumar el mayor número
de followers y utiliza las RSO, como twitter,
para optimizar la difusión de sus mensajes.
Dicho en términos más estrictos, los mensajes
de twitter buscan el máximo “Alcance” posible.
192
De esto se sigue que la “eficacia” de una
cuenta está en una relación directamente
proporcional con su “Alcance” (Véase cuadro nº
37)
Al desplazar nuestra mirada hacia la
“eficiencia”, podemos advertir que este
concepto se relaciona ya no solo con alcanzar
el objetivo sino con los costes asociados a
dicha tarea. Dicho en términos muy simples,
será eficiente un sistema que alcance el
objetivo con el menor coste posible. La
“eficiencia” se rige por la ley del “Minimax”:
Minimizar el gasto de tiempo y recursos
(mensajes) y Maximizar – al mismo tiempo - el
“Alcance”.
En suma, podríamos sostener que así como la
“eficacia” de una cuenta twitter está en directa
relación con su “Alcance”, del mismo modo, la
“eficiencia de una cuenta depende
estrictamente de su “Relevancia”, esto es, de
minimizar el gasto de tiempo y el número de
mensajes para poseer un “Alcance”
significativo
193
Alcance Alto
Alcance Bajo
TWEETS O LEXIAS
TWEETS O LEXIAS
La Eficacia de una cuenta twitter está en directa relación con el cumplimiento de su objetivo que no
es otro que la difusión masiva de los mensajes. Por lo tanto, la Eficacia depende estrictamente del
Alcance de una cuenta.
La Eficiencia de una cuenta obedece a la ley del Minimax, esto es: Minimizar el gasto de tiempo y
recursos (mensajes) y Maximizar el Alcance
Cuadro nº 37
194
9.4. Giro informacional
Como hemos podido advertir, la pragmática
como estudio del uso de los signos y los
contextos discursivos ha ampliado sus
posibilidades al ocuparse de los discursos que
fluyen a través de las mediaciones
sociotecnológicas. Desde nuestro punto de
vista, este desplazamiento de la pragmática
estaría dando cuenta de un fenómeno más
amplio, el llamado “giro informacional”
En el Social Network Analysis (SNA) o Análisis
de Redes Sociales (ARS) se reconoce al “actor”
como nodo de una red social que ha de ser
evaluado desde una mirada antropológica
desde el punto de vista de sus “conductas
relacionales”, esto es, por la forma en que está
inmerso en una red. Cuando nos desplazamos
desde la investigación in situ hacia el espacio
virtual de conexiones y flujos, es decir, hacia
un espacio de investigación in silica, surge un
nuevo sujeto de la comunicación llamado
“usuario”
Un usuario no solo lo vamos a reconocer como
un “nodo” en un sistema red sino como una
“componente funcional” de la misma. El
concepto de “usuario” es indisociable de la
195
noción de “red”, se trata de dos categorías
inseparables en la práctica.
Hagamos notar que al desplazarnos del
“espacio real” al “espacio virtual”, estamos
dejando atrás un mundo construido sobre
“Estructuras” para adentrarnos a un mundo
de “Flujos” Este hecho nos parece capital,
pues todo aquello que nos parecía
relativamente estable y reconocible se torna
efímero e inestable. Cuando ingresamos al
“espacio virtual”, los discursos se tornan
efímeros, fugaces e inestables: vivimos la era
de una desestabilización discursiva global.
Esto nos obliga a hacernos cargo de un “giro
informacional” que atraviesa todas las
ciencias sociales: “Si durante el siglo veinte se
verificó un “giro lingüístico” en las ciencias
sociales, en la actualidad asistimos a una
suerte de “giro informacional” destinado a
introducir un “salto epistemológico” de
envergadura en todas las ciencias sociales, en
general, y en el pensamiento crítico, en
particular”115
Desde una mirada filosófica muy próxima a
nuestra hipótesis de trabajo, Byung Chul Han
(2020) ha llegado a concebir lo que él llama
115 Cuadra. A. (2029) El príncipe posmoderno. Quito. Ciespa: 62
196
“giro dataísta”: “Hoy se está produciendo de
forma silenciosa un nuevo cambio de
paradigma. El giro antropológico copernicano,
que había elevado al hombre a productor
autónomo del saber, es reemplazado por un
giro dataísta. El hombre debe regirse por
datos. Abdica como productor de saber y
entrega su soberanía a los datos. El dataísmo
pone fin al idealismo y al humanismo de la
Ilustración. hombre ha dejado de ser sujeto
cognoscente soberano, autor del saber. Ahora
el saber es producido maquinalmente.”116
El discurso de una RSO como twitter, será la
efímera mediación simbólica entre una “serie
fáctica”, entendida como el despliegue de
acontecimientos en el tiempo histórico y una
“serie virtual” como “presentación sincrónica”
capaz de abolir la “representación” (véase
cuadro nº 38)
116 B-C Han (2020) La desaparición de los rituales. Herder: 60
197
SERIE ALCANCE
VIRTUAL
TWEETS O LEXIAS
DISCURSO
SERIE FÁCTICA
Secuencia de eventos en el tiempo “natural”
Experiencia temporal histórica
Cuadro nº 38
198
10.- Audiencias Digitales 117
11.1. Usuario : Un nuevo sujeto
Al poner en relación la Comunicación Política
y el espacio virtual, es imprescindible
introducir algunas precisiones; no solo en
cuanto ingresamos a un espacio de flujos y
conexiones, un espacio sin territorio o, si se
quiere, desarraigado; sino y muy
especialmente, en cuanto irrumpe un nuevo
sujeto de la comunicación: el usuario. Si
observamos los modelos clásicos de la
comunicación – modelos logocéntricos o
psicogenéticos - , ellos siempre suponían un
sujeto emisor y un sujeto receptor, que en su
forma más obvia era un hablante y un oyente,
cuya memoria no era otra que la memoria
psíquica inmanente al sistema lengua.
En un segundo momento, los modelos
“pragmático – formales” o sociogenéticos,
117 Este artñculo está incluido en nuestro libro:
Cuadra, A. El príncipe posmoderno. Quito. Ciespal. 2019
199
estatuyeron el sujeto de la comunicación como
un actor social, capaz de actuar en una trama
de actos ilocucionarios. Esta vez, la memoria
no solo era de índole psicogenética, es decir,
no se apela tan solo a las competencias
lingüísticas sino que se reclaman
competencias histórico-culturales. La
exposición más completa de este punto de
vista teórico lo constituye la Teoría de la
Acción Comunicativa de Jürgen Habermas.118
En la hora actual, nos enfrentamos a la CMC
(Comunicación Mediada por Computador); una
modalidad comunicacional que suma una
nueva forma de memoria, una tecno-memoria.
Los nuevos dispositivos digitales integran una
memoria tecnológica y definen un nuevo
sujeto de la comunicación: el usuario. En los
modelos bipolares logocéntricos se estatuyó
un polo emisor y un polo receptor, hablante y
oyente. En las redes digitales aparece la
noción de usuario, un nuevo ente de razón en
los estudios comunicacionales, en tanto
componente funcional del sistema red, como
sostiene Stiegler: “…como el agua que hace
funcionar la fábrica maremotriz es
plurifuncional y está asociada al
funcionamiento de la turbina Guimbal”119
118 Habermas, J. Teoría de la Acción Comunicativa. Buenos Aires. Editorial
Taurus. 1989: Tomos I II III
119 Stiegler, B. La técnica y el tiempo. Guipúzcoa. Editorial Hiru Hondarribia.
200
Desde la Comunicación Política, el concepto
de usuario aparece como problemático, pues,
en tanto componente funcional de una red
informacional, se trata de una entidad
desarraigada; esto es, un usuario – por
definición – no está arraigado a un territorio
físico, ni a una clase social… Por ello, nociones
clásicas como ciudadanía o participación ya
no pueden ser pensadas como antaño. De
hecho, no se puede establecer, de buenas a
primeras, una equivalencia entre
“participación” e “interactividad”. Sin
embargo, es indudable que las redes sociales
digitales están jugando un importante papel
en los procesos políticos contemporáneos, sea
desde la ciudadanía, sea desde los gobiernos
(e-goverment). Como sabemos, muchas
campañas electorales ya incorporan los
dispositivos digitales en sus estrategias de
comunicación política.
La cuestión es si acaso la irrupción de un
nuevo sujeto de la comunicación, y de la
Comunicación Política, en particular, se
comporta como una masa o como un público.
La experiencia histórica reciente parece
indicar que, en efecto, estamos ante públicos
2004. T3 : 358
201
capaces de forjar una opinión que se
transforma en acciones políticas. En este
punto, nuestra hipótesis apunta a que las
nuevas modalidades comunicacionales de
flujos en red están instilando en los usuarios,
nativos digitales, nuevos patrones de
percepción, pensamiento y acción – habitus -
que se oponen a las típicas estructuras
verticalistas, burocráticas y normativas en
que se desenvuelven los actores políticos. Si
pensamos al sujeto “usuario” en su doble
dimensión, como componente funcional de
una red y, al mismo tiempo, como ciudadano
en un espacio político, podremos advertir la
importancia y la profundidad de la mutación
en curso.
Los acontecimientos históricos recientes
parecieran avalar este punto de vista, así, las
protestas estudiantiles en Chile, la llamada
“Primavera Árabe” o el reciente triunfo de
Donald Trump en los Estados Unidos120 Es
claro que las redes sociales digitales están
mostrando su capacidad para movilizar a
millones de personas en torno a determinadas
120 Los directos de Trump lograron una audiencia de 119 millones de visualizaciones
mientras que los de Clinton de 31 millones pese a que la demócrata ya hacía uso de
Facebook Live en septiembre y el republicano no empezó hasta octubre. Trump fue más
activo en los días decisivos: llegó a emitir 10 directos diarios en la antesala de los comicios,
mientras que Clinton solo uno. Y eso se tradujo en el número de comentarios que
propiciaron esas emisiones: 70.000 de media para Clinton por directo y 150.000 para
Trump.
Faus Joan. ¿Tiene Facebook la clave del éxito electoral de Trump?. Diario El País.
8/12/2006
202
causas y que su impacto es un factor que debe
considerarse muy seriamente.
11.2. Público y Masa
Desde la Comunicación Política, resulta de
particular interés el concepto de “Opinión
Pública” trending topics. al ser contrastado con
el de “Habermas aborda, precisamente, la
transformación de la opinión pública,
haciendo lo que llama “Un intento sociológico
de clarificación”121 Es interesante destacar
que utilizando la dicotomía “público” y “masa”,
establecida por C.W. Mills, ofrece algunos
criterios empíricos para aproximarse a un
concepto de Opinión Pública.
La Opinión Pública es capaz de emerger
cuando un público está suficientemente
organizado para responder, aún frente al
sistema de autoridad prevaleciente. En este
sentido, existiría cierta autonomía en sus
comportamientos: ” En un público... (1) el
número de personas que expresa opiniones es
virtualmente igual al número que las recibe (2)
Las comunicaciones públicas están
organizadas de manera que exista una
121Habermas, J. Historia y crítica de la opinión publica. México. Gustavo Gili. 1986: 268 -
274
203
posibilidad eficaz e inmediata de replicar
cualquier opinión expresada en público . La
opinión formada por una tal discusión (3) se
traduce en seguida en una actuación eficaz
aún contra – si fuera necesario –el sistema de
autoridad imperante. Y (4) las instituciones
autorizadas no penetran en el público, que
goza por ello, en mayor o menor grado, de
autonomía en sus actuaciones”122
Por el contrario, la masa sería solo el eco de
los medios, carente de autonomía, una mera
suma de opiniones individuales dispersas: “
En una masa: (1) El número de personas que
expresan opiniones en mucho menor que el
que las recibe; la comunidad de públicos se
convierte en un conjunto abstracto de
individuos que reciben impresiones de los
medios de comunicación de masas. (2)La
comunicación imperante está organizada de
tal modo que es difícil o imposible para el
individuo replicar inmediatamente o con
alguna eficacia. (3) La transformación de la
opinón en actuación está controlada por las
autoridades que organizan y controlan los
canales de esa actuación. (4) La masa no goza
de autonomía frente a las instituciones; antes
al contrario, agentes de las instituciones
autorizadas, penetran en esa masa,
122 Mills, Ch. The Power Elite citado por Habermas. Op. Cit.273
204
eliminando cualquier autonomía que pudiera
existir en la formación de opinión mediante la
discusión...”123
Si examinamos los cuatro criterios
establecidos por Mills para la emergencia de
una Opinión Pública, con respecto a las
opiniones vertidas en redes digitales;
pareciera, que a primera vista, se cumplen los
requisitos que reclama lo público.
En efecto, en los trending topics, se produce el
fenómeno de que la cantidad de personas que
emite opinión es igual al número de personas
que las recibe. El “tema del momento” resulta
de aquellos términos o palabras más repetidas
en un momento determinado en una red
social. Si entendemos una red social como una
red conversacional, entonces, un término
emitido y comentado cumple con el primer
criterio, pues se eleva la densidad de red
respecto a un tema.
El diseño y la arquitectura de una red social
garantiza, en princípio, que cualquier usuario
posee la posibilidad de replicar de manera
eficaz e inmediata ante cualquier opinión
expresada en la red. Este punto es importante,
pues implica una cierta forma de participación
123 Ibidém
205
y de creación de parte de los usuarios,
demintiendo con ello un estado puramente
pasivo. De suerte que las redes cumpirían con
el segundo criterio de Mills.
El tercer y cuarto criterio resultan cruciales a
la hora de ponderar la importancia de las
redes sociales en la conformación de
opiniones.
Observemos que el tercer criterio nos dice que
una cierta opinión formada se traduce en
acción, aún contra un sistema de autoridad
imperante y el cuarto, nos aclara que, en
definitiva, las instituciones no penetran el
pùblico, y en este sentido, sus actuaciones
gozarían de cierto grado de autonomía.
Bastaría pensar en WikiLeaks124, para
consentir que, efectivamente, las redes poseen
cierta autonomía respecto de los poderes
institucionales y que, en muchas ocasiones,
impelen a la acción. Observemos las protestas
estudiantiles en Chile o el uso político de redes
124 WikiLeaks nos deja varias lecciones. La primera es que, a veces, basta la figura de un
individuo para denunciar los atropellos a los ciudadanos. Las figuras emblemáticas de
Assange y Snowden no solo nos alertan frente a lo que está sucediendo sino que
testimonian que más allá de la High Tech está todavía la conciencia humana, capaz de
revertir, aunque sea muy parcialmente, el abuso de los poderosos. Lo que está aconteciendo
nos prepara para el futuro que se está fraguando, una “democracia” convertida en
espectáculo por una Hiper Industria Cultural cuyo único fundamento no es otro que la
performance estadística de índices y cifras.
206
sociales en los recientes procesos electorales,
especialmente, en los Estados Unidos.
En suma, si nos atenemos a los criterios
propuestos por Jürgen Habermas respecto a
la Opinión Pública, podemos colegir que las
redes sociales extienden lo público hacia el
espacio de lo virtual y, en un sentido muy
concreto, estas redes han demostrado ser
capaces de multiplicar exponencialmente
opiniones organizadas en red, viralizando
réplicas de usuarios de un modo eficaz e
inmediato, formando opiniones que se
traducen en actuaciones o comportamientos
políticos, aún contra la autoridad, de manera
relativamente autónoma. (Véase cuadro nº47)
207
PÚBLICO MASA REDES SOCIALES ENJAMBRES
El NÚMERO de El NÚMERO de Las RSO multiplican número
personas que expresa personas que expresa de opiniones que se expresan Los enjambres
opinión es igual al opinión es mucho y se reciben. digitales no
número de personas menor que el que las constituyen una masa.
que las recibe. recibe. Se comportan más
bien como individuos
E =R KE=KR aislados
E<R
La comunicación está La comunicación está La CMC permite a los Los enjambres son
ORGANIZADA de ORGANIZADA de usuarios una RÉPLICA O flujos ondulatorios y
manera que existe la manera que al individuo COMENTARIO instantáneo y no estructuras, por
posibilidad de le es difícil o imposible eficaz. tanto, NO SE
RÉPLICA inmediata y la RÉPLICA inmediata y ORGANIZAN sino que
eficaz. eficaz. de modo efímero se
AGLUTINAN en
trending topics
La opinión formada se La trasformación de la Las RSO catalizan y Los enjambres de
traduce en una opinión en ACCIÓN está coordinan la ACCIÓN desde usuarios se
ACCIÓN, aún contra la controlada por quienes los mensajes comportan de manera
autoridad imperante. organizan los canales in silica inestable y superficial,
de participación. basado en pulsiones o
LIKES
Las instituciones La masa no goza de Las RSO, en tanto redes Los enjambres
autorizadas no AUTONOMÍA frente a globales, gozan de un relativo expresan más bien
penetran en el público las instirtuciones. Los grado de AUTONOMIA TENDENCIAS en un
que goza en mayor o agentes institucionales respecto de las instituciones espacio de consumo
menor grado de cierta penetran la masa, global y no opiniones
AUTONOMÍA controlando la en un espacio público.
formación de opinión
Cuadro nº 47
208
11. 3. Hípercontrol y Proletarización
La noción de Hípercontrol ha sido propuesta
por Bernard Stiegler, siguiendo la línea de
pensamiento inaugurado por Félix Guatari,
Deleuze y Derrida, entre otros. La hipótesis de
Stiegler recoge el concepto de
“proletarización”, en el sentido de Gilbert
Simondon, en cuanto servidumbre y pérdida;
de suerte que las sociedades híperindustriales
estarían radicalizando un proceso de
proletarización global: “Las sociedades
hiperindustriales que crecen sobre las ruinas
de democracias industriales conducen a la
proletarización total: después de la pérdida del
saber-hacer en el siglo XIX de la mano del
maquinismo industrial, luego de la pérdida del
saber-vivir en el siglo XX a causa de los medios
de masas, el siglo XXI trae la pérdida de los
saberes teóricos, de la mano del cálculo
intensivo y correlacionista: con la
automatización integral que posibilita la
tecnología digital, los frutos más sublimados
de la idealización y de la identificación, que
209
son las teorías, se consideran obsoletos –y con
ellas, incluso el método científico”125
Si la proletarización del trabajo – la industria
- está anclada a la subsistencia y la
proletarización de la sensibilidad al
condicionamiento de la existencia, las redes
sociales digitales estarían proletarizando, ni
más ni menos, la racionalidad misma: “La
proletarización de los gestos del trabajo como
obra [ouvrage] es la proletarización de las
condiciones de subsistencia del trabajador. La
proletarización de las sensibilidades y de la
relación social –que es reemplazada por el
condicionamiento- es la proletarización de las
condiciones de existencia del ciudadano. La
proletarización de los espíritus como
facultades noéticas de teorización, y en ese
sentido de deliberación, es la proletarización
de las condiciones de consistencia de la vida
del espíritu racional en general y de la vida
científica en particular (incluidas las ciencias
del hombre y de la sociedad) –por la cual la
racionalidad deviene lo que Adorno describe
como racionalización”126
Stiegler, B. Ars e invenciones organológicas en las sociedades de hipercontrol.
125
NOMBRES. Revista de Filosofía. Córdoba. Argentina. Año XXII, Nº 28.
Noviembre 2014: 147
126 Ibidém.
210
La proletarización total que plantea Stiegler,
sería un proceso entrópico cuyo horizonte no
es sino la des-integración psíquica y social: “…
el problema es que el devenir que conduce a
ese estado de la proletarización es
intrínsecamente entrópico: agota los recursos
que explota –en este caso, los individuos
psíquicos y los individuos colectivos: en el
estricto sentido del término, los conduce al
estado de su des- integración”127
La des-integración contemporánea,
respondería al desarrollo de dos vectores, la
comunicación y el consumo; las redes digitales
y las sociedades de consumo han cumplido
una función deletérea respecto al psiquísmo
individual y colectivo, como apunta Stiegler:
“La des-integración de los individuos
psíquicos y de los individuos colectivos
comenzó con la explotación de las pulsiones
cuando, una vez que la deseconomía libidinal
consumista destruyó los procesos de
idealización e identificación sometiendo todas
las singularidades a la calculabilidad… el
marketing se vio obligado a apelar y a explotar
directamente las pulsiones – a falta de poder
captar deseos que no existían más porque
127 Stiegler. Op.Cit. 154
211
todos sus objetos, devenidos comodities, no
consistían más”128
Si aceptamos la tesis de Stiegler, las
sociedades hiperindustriales se estarían
alejando del control disciplinario,
aproximándose a formas de sociedades de
hípercontrol en que la automatización y la
modulación, cortocircuitan la capacidad de
crítica y deliberación, mediante los sistemas
de retención terciarios digitales, verdadero
“operador contemporáneo de la
proletarización” De esta manera, según
Bernard Stiegler: “En el presente, la sociedad
automática intenta canalizar y controlar esos
peligrosos automatismos que son las
pulsiones sometiéndolas a nuevos dispositivos
retencionales automáticos, que capturan esos
automatismos pulsionales superándolos:
formalizados por las matemáticas aplicadas y
concretizados por los algoritmos de captación
y de explotación de las trazas generadas por
los comportamientos individuales y colectivos,
los automatismos interactivos reticulares son
dispositivos de captura de expresiones
comportamentales”129
Las redes sociales serían, entonces, el canal
para estandarizar los comportamientos y
128 Ibidém
129 Ibidém
212
expresiones, constituyendo ya no un público,
como diría Mills, sino una masa. En palabras
de Stiegler “En la sociedad automática, las
llamadas redes “sociales” digitales canalizan
esas expresiones sometiéndolas a protocolos
obligatorios a los cuales se pliegan los
individuos psíquicos porque son atraídos y
capturados por lo que llamamos el efecto de
red que, con el social networking, deviene un
efecto automáticamente gregario, es decir,
altamente mimético – y que constituye una
nueva forma de masa convencional en el
sentido que Freud le daba a esta expresión”130
Bernard Stiegler llega a concluir que los
nuevos dispositivos digitales resultan ser una
técnica de Hípercontrol, una modulación
automatizada, mediada por el “Big Data”, y en
consecuencia, un poderoso factor de
desintegración social.131
130 Op.Cit. 155
131 Por el efecto de red, por las masas convencionales que este permite crear, (mil millones
de individuos psíquicos en Facebook), y por el crowd- sourcing que este permite
implementar, en particular a través de los big data, es posible: suscitar la producción y la
autocaptación, por parte de los individuos, de retenciones terciarias llamadas personnal
data, que espacializan sus temporalidades psicosociales,
poniendo en relación esos “datos
personales” a la velocidad de la luz, intervenir en los procesos de transindividuación que
se traman entre ellos a través de circuitos diseñados automáticamente y
performativamente, por esos circuitos, y por las retenciones secundarias colectivas que en
ellos se crean automáticamente, y ya no transindividualmente, intervenir recíprocamente
y de manera casi inmediata en las retenciones secundarias psíquicas, es decir también en
las protensiones, las expectativas, y final- mente en los comportamientos personales:
teleguiar uno por uno a los miembros de la red –lo que llamamos personalización- se vuelve
posible. Op.Cit. 156
213
En este sentido, las redes sociales digitales
serían un “pharmakon”, un mero simulacro de
relaciones sociales que conduciría a una
suerte de “governamentalidad algorítmica”:
“El estado de hecho hiperindustrial conlleva lo
que Deleuze llamó sociedades de control,
fundadas sobre la modulación de los medios
de masas, en la etapa de hipercontrol
generado por los datos personales auto-
producidos, auto-captados y auto-publicados
por las personas mismas –deliberadamente o
no- y explotados por el cálculo intensivo sobre
esos datos masivos. Esta modulación
automatizada instala lo que Thomas Berns y
Antoinette Rouvroy han llamado una
governamentalidad algorítmica”132
Las ideas expuestas por Stiegler en toda su
radicalidad, nos obligan a volver sobre la
dicotomía de Mills con más precaución. Si
bien las redes sociales digitales parecen
satisfacer los cuatro criterios fundamentales
de Mills para estatuir lo público, es decir,
número, posibilidad de réplica, acción y
autonomía; esto no garantiza que la formación
de opinión escape a formas de proletarización
o modulación automatizada. En definitiva, la
autonomía respecto de las instituciones
autorizadas IRL (in Real Life) no significa
132 Op.Cit.158
214
autonomía respecto de los parámetros,
protocolos y formatos inherentes a una red
social digital.
Esto plantea un desafío mayúsculo para el
futuro inmediato de los estudios en
Comunicación Política. Si como todo está
indicando, el Ágora se ha extendido al espacio
de flujos y conexiones, surge la interrogante
sobre las nuevas modalidades que adquiere la
Comunicación Política en red y las
implicancias en los comportamientos políticos
en la vida Off Line.
215
INDUSTRIA INDUSTRIA CULTURAL HIPER INDUSTRIA CULTURAL
MECÁNICA ANALÓGICA DIGITAL
PROLETARIZACIÓN DEL PROLETARIZACIÓN DEL PROLETARIZACIÓN DEL
SABER-HACER SABER-VIVIR SABER -TEÓRICO
MASAS MASAS ARTIFICIALES ENJAMBRES DIGITALES
CONDICIONES DE CONDICIONES DE
SUBSISTENCIA EXISTENCIA CONDICIONES XS
(TRABAJO) (CONDICIONAMIENTO) CONSISTENCIA
(PENSAMIENTO CRÍTICO)
SOCIEDADES SOCIEDADES DE SOCIEDADES DE
DISCIPLINARIAS CONTROL HÍPER CONTROL
Cuadro nº 48
216
11.4.- Público, Masa y Redes
Una de las paradojas que las sociotecnologías
plantean a la Comunicación Política, radica en
que al observar las llamadas redes sociales, y
dependiendo de ciertas “circunstancias”, éstas
parecen comportarse – a veces – como una
masa y otras como un público. Esto nos obliga
a un ejercicio de imaginación teórica para
delimitar esta “anomalía” socio-
comunicacional
Lo primero que debemos considerar es la
distancia que se puede establecer entre las
estructuras sociales y las redes de flujos y
conexiones. Nos parece que la paradoja que
plantean las redes sociales nace de la
diferencia entre los conceptos de “estructura”
y “flujo” Conviene tener presente una clara
advertencia que hace Scott Lash: “En
contraste con otros análisis... Bell
(1973),Touraine (1974) y Castells (1996), creo
que debemos entender la Sociedad de la
Información concentrándonos en las
cualidades primarias de la propia
información”133 Así, pues, al oponer la noción
de “estructura” y “flujo”, queremos
caracterizar, precisamente, dos momentos
133Lash, S. Crítica de la Información. Buenos Aires. Amorrortu Editores.
2005: 22
217
históricos que atañen directamente a la
Comunicación Política. Tales cualidades
primarias de la información las resume
Lash:“Las cualidades primarias de la
información son el flujo, el desarraigo, la
compresión espacial y temporal y las
relaciones en tiempo real. En este sentido, no
excluyente pero sí fundamental, vivimos en
una era de la información”134 Como sabemos,
las redes sociales digitales son, al mismo
tiempo, redes informacionales. Por tanto,
muchos de los fenómenos y “anomalías” que
observamos en ellas, como muy bien sostiene
Lash, se derivan de las cualidades primarias
de la información misma.
Desde el punto de vista de la Comunicación
Política, el tránsito desde estructuras sociales
nítidas y, relativamente estables, hacia redes
sociales digitales, es decir, hacia una realidad
de flujos informacionales fluctuantes, nos
obliga a revisar muchos de nuestros
supuestos. Por de pronto, pareciera que la
distinción entre una masa y un público tiende
a desdibujarse. Los usuarios de una red social
se comportan, a veces, como una masa - red,
y otras veces, se conforman un público - red.
Diríase que el comportamiento de los usuarios
de una red es de caracter ondulatorio,
134 Ibidém
218
inestable y muy difícil de predecir. (Véase
cuadro nº 49)
COMPORTAMIENTO OSCILATORIO DE
LOS ENJAMBRES DIGITALES
trending topic
(followers)
Enjambre
(disperso)
Cuadro nº 49
Hagamos notar que en los últimos años, las
encuestas han perdido confiabilidad,
pensemos en el Brexit, por ejemplo. Llama la
atención que instrumentos perfectamente
calibrados con un margen de error mínimo, se
distancien de los resultados en rangos que van
del cinco al diez por ciento. A nuestro
219
entender, no se trata de un defecto
metodológico ni a falla de los instrumentos
utilizados. Más bien, pensamos que tales
herramientas son absolutamente pertinentes
para estructuras, relativamente estables, y no
para un sustrato de flujos en red en que se
desenvuelven las relaciones sociales débiles,
cuyo caracter ondulatorio torna muy
complejas las predicciones, más próximas a la
meteorología que a las ciencias exactas. Las
redes tienden a comportarse de acuerdo a
leyes probabilísticas y bajo ciertas
“circunstancias”, una masa se convierte en un
público. En una sociedad de la información,
se impone la lógica informacional al mismo
tiempo que se debilita la Ideologiekritik.
Esta crisis de los metarrelatos, se traduce en
las redes informacionales, en redes
conversacionales, en que cada nodo usuario
se expresa aleatoriamente en el ámbito de un
cierto “sentido común”.
Los grandes relatos se han pulverizado en
infinitas opiniones individuales que se
asemeja a una red-masa susceptible, en
princípio, de ser penetrada por agentes
institucionales. Pero, en tanto red de flujos
fluctuantes, la red-masa puede devenir una
red-público; esto se puede graficar como un
220
aumento en la densidad en zonas oscuras de
una red, donde se acrecienta el número de
links y de usuarios.
Las “circunstancias” que transforman a una
red-masa en una red-público, corresponden a
determinado tipo de información cuyo origen,
y es lo habitual, corresponde a una
regularidad de datos de la realidad, un
“Contexto”; es decir, una interpretación dada
de acontecimientos políticos – una isotopía -
en el seno de una sociedad histórica. Notemos
que no existe un lazo lógico que garantice un
criterio de “verdad” entre la interpretación y
los datos utilizados para construirla.
De hecho, la información que hizo posible el
éxito del Brexit o el triunfo de Donald Trump,
está plagada de “fake news”, falacias e
invenciones. Aclaremos, las redes, en tanto
lazos sociales débiles, extienden el ágora,
como espacio agonístico, al cíberespacio. En
este sentido, el espacio de flujos y conexiones
es, de suyo, un espacio donde se confrontan
actores sociales y políticos.
221
Las redes no son un espacio neutro ni, mucho
menos, apolítico. Por el contrario, individuos,
movimientos, partidos y gobiernos escenifican
en Internet sus particulares orientaciones e
intereses. Términos tales como Cíberataque,
Cíberguerra, no son, en absoluto, ajenos a la
red y constituyen una de las preocupaciones
de diversos gobiernos.135
El espacio virtual es, en estricto rigor, un
espacio político y, en tanto tal, objeto
privilegiado de la Comunicación Política
En nuestra experiencia cotidiana, los
“Contextos”, constituyen la primera
componente exógena de una cadena - capaz de
transformar una red-masa en una red-
público - en que los acontecimientos
funcionan como “Estímulos” para constituir
“Datos”, “Información”, “Conocimiento” y,
eventualmente, “Opinión” y “Acción” (Véase
Cuadro nº50)
135 El affaire WikiLeaks protagonizado por Julian Assange, y más recientemente, el caso de
Edward Snowden, están confirmando nuestras sospechas: Internet, que nació como una
estrategia de índole militar (ARPANET), nunca ha dejado de serlo. Las denuncias parecen
confirmar que las agencias de inteligencia de los Estados Unidos con la participación de
grandes empresas de servicios vigilan a millones de ciudadanos en todo el mundo,
invadiendo su privacidad. Esta nueva forma de espionaje se extiende a numerosos gobiernos
e instituciones oficiales alrededor del planeta tierra.
222
Cuadro 50
Existe, no obstante, un segundo caso posible,
en que la componente que desata la alquimia
de masa-red a público-red es puramente
endógena. En este caso, y por descabellado
que pudiera parecer, los “Estímulos” no se
verifican en lo “real” sino que se trata de pura
información; llamaremos a estos “constructos
informacionales” “Transcontextos”.
223
La información construida en la red puede
convertirse en el “Estímulo” que puede
desencadenar “Opinión” y “Acción”,
prescindiendo de toda relación con los “Datos”
y con lo “real”: irrumpe un “Régimen de
Posverdad”, ya no la contrastación empírica,
sino la primacía de creencias y emociones.
CONTEXTO TRANSCONTEXTO
Espacio “Real” Espacio “virtual”
Experiencia IRL in situ Experiencia virtual in silica
Constructo psico-social Constructo Informacional
Tiempo histórico Tiempo Informacional
Experiencia Inmediata Experiencia Mediada
Cuadro nº 46
224
En la hora actual, la mnemotecnologías de
alcance planetario constituyen la condición de
posibilidad para que los constructos
informacionales sean capaces de desplazar los
relatos ideológicos. Tales “constructos” se nos
presentan como “Transmedia storytelling”, un
tipo de relato que apela múltiples medios y
plataformas; en el que los usuarios toman un
papel activo en su difusión. Los usuarios de
una red comparten desde breves vídeos a
memes en torno a un tema determinado. A
diferencia del discurso ideológico,
inevitablemente normativo y contextual; la
narrativa transmedia despliega el testimonio,
el humor, la denuncia, construyendo un
Transcontexto. (Véase cuadro 46)
La Comunicación Política, en una sociedad de
redes y flujos, en que la Información ha
devenido relato transmedia y la cultura toda
ha adquirido una dimensión psicomórfica
donde prima la subjetividad modulada, debe
ser repensada en sus fundamentos teóricos –
epistemológicos y en sus aspectos
metodológicos. Se trata, que duda cabe, de
una tarea portentosa y, sin embargo,
imprescindible.
225
En tanto Comunicación Estratégica, la
Comunicación Política, se ha entendido en
función del “éxito”136 y su pretensión de
validez ha sido la “eficacia”. Para ello se
dispuso de todo un arsenal teórico y
metodológico para auscultar y orientar los
comportamientos políticos de una sociedad
histórica. Las redes sociales digitales
extienden el Ágora a un espacio de flujos y
conexiones, transformando radicalmente los
sujetos de la comunicación, la conformación
de opiniones (y acciones) y, las formas de
control social.
El mundo virtual no es, en absoluto, un
mundo otro. Si bien lo “real” y lo “virtual”
constituyen dos ámbitos diferenciados, existe
una clara relación entre ellos. Diríase que la
frontera entre lo “real” y lo “virtual” es una
delgada membrana permeable. Por ello, la
relación entre ambos espacios puede
caracterizarse como una doble implicancia,
esto es: los acontecimientos de lo “real”
generan disputas simbólicas en el ámbito de
lo “virtual”; y a la inversa, lo que acontece en
el espacio virtual “cataliza” eventos en la
realidad.
136 Estamos utilizando la noción propuesta por Habermas: “El éxito viene
definido como la efectuación en el mundo del estado de cosas deseado que en
una situación dada puede ser generado causalmente mediante acción y
omisión calculadas”
J. Habermas. Op. Cit., T.I., p. 366.
226
La catalisis de lo “real” quiere significar, en
definitiva, que los “constructos
informacionales” pueden devenir “Acciones”
muy concretas en el decurso histórico de una
sociedad. Si, como hemos señalado, una
masa-red puede transformarse en un público-
red; esto quiere decir que un “usuario” puede
convertirse en un “agente” de cambio político.
227
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