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Tipologías Victimales en Criminología

Este documento presenta una introducción a la victimología, incluyendo un análisis de diferentes tipologías de víctimas. Describe las tipologías de Hans Von Hentig, que clasifican a las víctimas en cinco categorías generales (jóvenes, mujeres, ancianos, débiles mentales e inmigrantes) y seis tipos psicológicos. También analiza cuatro criterios de clasificación de víctimas según la situación, impulsos, capacidad de resistencia y propensión a ser víctima. El documento

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Tipologías Victimales en Criminología

Este documento presenta una introducción a la victimología, incluyendo un análisis de diferentes tipologías de víctimas. Describe las tipologías de Hans Von Hentig, que clasifican a las víctimas en cinco categorías generales (jóvenes, mujeres, ancianos, débiles mentales e inmigrantes) y seis tipos psicológicos. También analiza cuatro criterios de clasificación de víctimas según la situación, impulsos, capacidad de resistencia y propensión a ser víctima. El documento

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GRADO EN CRIMINOLOGIA

UNIVERSIDAD DE ALICANTE curso 2012-2013

TEMA 2: MARCO TEÓRICO DE LA VICTIMOLOGÍA. Tipologías victimales. Modelos


teóricos de victimización. La revictimización.

1. INTRODUCCIÓN

Los estudios entorno a la victimología (causas, prevención, actuación, etc.) se


enfocan desde tres vertientes posibles que a lo largo de este tema iremos analizando:
a) La vertiente identificativa y comprensiva de específicas tipologías de
víctimas (en el tema uno habéis tomado un primer contacto con las mismas; en
este tema las estudiaremos en profundidad).

b) La vertiente identificativa y comprensiva de modelos de victimación.

c) La vertiente identificativa y comprensiva de modelos de revictimación o


victimación múltiple.

Por ese mismo orden, abordaremos cada una de estas implicaciones temáticas.

2. TIPOLOGÍAS VICTIMALES

Empezamos analizando la primera vertiente.

TIPOLOGÍA: Constituye un esquema clasificatorio que ayuda a entender qué tiene en


común un grupo y como se distingue de otros. Es un sistema de clasificación en base a
características comunes entre aquellos que configuran la categoría.

¿Conocéis la tipología de Sheldon? Seguramente la habéis estudiado en


alguna asignatura de la licenciatura o con anterioridad. Este autor clasificaba a las
personas en función de sus rasgos corporales y a cada tipo le atribuía unas
características concretas.
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¿Cuál es el interés (valor, importancia) de una tipología?


Se ha aducido a la importancia de la elaboración tipológica sobre la base de su
innegable valor heurístico, siendo eficaces y operativas tanto para la teorización y
planteamiento de modelos sobre victimación como para ilustrar las categorías penales
acuñadas en torno a las víctimas. A tales efectos son valores relevantes en una
tipología la coherencia interna, el respaldo empírico, la utilidad legal y la capacidad de
integración y correlación teórica (Serrano Maíllo, 2004). Tanto la víctimo-contribución
como vulnerabilidad son, efectivamente, nociones con presencia en las normativas
penales (que en el ámbito español han estudiado autores como Landrove Díaz, 1990,
Herrera Moreno, 1996 y Tamarit Sumalla, 1998).

Destacamos la importancia de la objetividad de las tipologías propuestas.


Pensad que no podemos establecer una tipología en base únicamente a nuestra
percepción, sensación personal (en general, subjetividad). Muchas de las tipologías
victimales existentes han sido criticadas en base a esta falta de objetividad. Además
con el surgimiento de una nueva victimología contraria a la culpabilización de las
víctimas, muchas de las tipologías han caído en desuso o desprestigio (justamente por
basarse en la culpabilización de la víctima). A pesar de ello, no podemos negar su valor
en base a la posible utilidad como herramienta de prevención.

Podemos hablar de dos grandes enfoques clasificatorios en torno a las víctimas,


éstos enfoques vienen marcados por las tipologías de Mendelsohn y Von Henting
respectivamente: contribución o coadyudancia activa de la víctima al delito (recordad
el concepto de culpabilidad correlativa), y la proclividad, propensión o vulnerabilidad
de la víctima.

Tipologías de Hans Von Hentig

En sus primeras obras intenta una clasificación en la que se aparta de criterios


legales para proponer cinco categorías de "clases generales" y seis de "tipos
psicológicos". No pretende hacer una clasificación de todas las víctimas, sino de
categorizar a las más frecuentemente o mayormente victimizables.

Las clases generales:

1. El joven, que por su debilidad, en el reino animal y en la especie humana, es el


más propenso a sufrir un ataque.
2. la mujer, cuya debilidad es reconocida, aún por la ley.
3. El anciano, que está incapacitado en diferentes formas.
4. Los débiles y enfermos mentales, entre los que sitúa al drogadicto, al alcohólico
y a otras víctimas potenciales por problemas mentales.

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5. Los inmigrantes, las minorías y los tontos (dull normals), pues tienen una
desventaja frente al resto de la población.

Los tipos psicológicos:

1. El deprimido, en el que está abatido el instinto de conservación, por lo que se


pone constantemente en peligro.
2. El ambicioso (adquisitive) cuyo deseo de lucro y avaricia lo hacen fácilmente
victimizable.
3. El lascivo (wanton), aplicado principalmente a mujeres víctimas de delitos
sexuales que han provocado o seducido.
4. El solitario y el acongojado (heart broken), que bajan sus defensas en busca de
compañía y de consuelo.
5. El atormentador, que ha martirizado a otros hasta provocar sus victimización.
6. El bloqueado, el excluido y el agresivo (fighting), que por su imposibilidad de
defensa, su marginación, o su provocación son fáciles víctimas.

Posteriormente, en la parte final de su obra “el delito” da un tratamiento diferente, y


sin intentar propiamente una clasificación, divide a las víctimas según cuatro criterios:
la situación; los impulsos y la eliminación de inhibiciones; la capacidad de resistencia y
la propensión a ser víctima.

1) Situaciones de la víctima:

a. Víctima aislada: se aparta de las normales relaciones sociales y se torna


solitaria, se priva de la natural protección de la comunidad. Ejemplo: el
anciano, el extranjero, el misántropo, etc.
b. Víctima por proximidad: distingue entre proximidad familiar
(parricidios, incestos y violaciones) y profesional (producen víctimas de
robos y atentados al pudor).

2) Impulsos y eliminaciones de inhibiciones de la víctima:

a. Víctima con ánimo de lucro: es aquella que por codicia por deseo de
enriquecimiento fácil, cae en manos de estafadores.
b. Víctima con ansias de vivir: es aquella que ha privado de las cosas de
que la mayoría ha gozado, y trata de recuperar el tiempo perdido, de

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vivir lo que no ha vivido. Ejemplo: búsqueda de aventuras y peligro,


pasión por el juego, etc.
c. Víctimas agresivas: son aquellas que han torturado a su familia, a sus
amigos, su amante o subordinados, los que llegado el momento, y por
un mecanismo de saturación, se convierten de víctimas en victimarios.
d. Víctimas sin valor: parece ser un sentimiento arraigado en algunas
personas que determinados individuos inútiles son víctimas de menor
valor. Se ponen como ejemplos a los viejos, los "pesados", los malos, los
pecadores, los "infieles", etc.

3) Víctimas con resistencia reducida:

a. Víctima por estados emocionales: la esperanza, la compasión, la


devoción, el miedo, el odio, etc. son estados emocionales propicios a la
victimización.
b. Víctima por transiciones normales en el curso de la vida: en este caso
cuenta en primer lugar la corta edad, por ingenuidad, la confianza y la
inexperiencia. La pubertad y la vejez están en segundo lugar. En las
mujeres el embarazo y la menopausia ocupan un lugar privilegiado.
c. Víctima perversa: Hentig incluye aquí a los que él denomina
"psicopáticos". Se trata de desviados que son explotados por su
problema.
d. Víctima bebedora: la existencia del alcoholismo, es fácilmente
comprobable en una buena cantidad de víctimas, el alcohol está a la
cabeza de los factores que crean víctimas.
e. Víctima depresiva: la preocupación y la depresión llevan a buscar la
autodestrucción, pues el instinto de conservación "padece achaques" y,
por lo tanto el sujeto padece "accidentes" y se pone en situaciones
victimógenas.
f. Víctima voluntaria: es aquella que permite que se cometa el ilícito, o
que por lo menos no ofrece ninguna resistencia.

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4) Víctima propensa:

a. Víctima indefensa: es aquella que se ve privada de la ayuda del Estado,


porque tiene que evitar la persecución penal. La víctima tiene que
tolerar la lesión, pues la persecución judicial le causaría más daños que
los que se han producido hasta el momento.
b. Víctima falsa: es la que se autovictimiza para obtener un beneficio, sea
para cobrar un seguro, cubrir un desfalco, etc.
c. Víctima inmune: son determinadas personas a las que hasta el mundo
criminal evita victimizar ya que se considera una especie de "tabú".
Ejemplo: los sacerdotes, fiscales, jueces, policías, periodistas, etc.
d. Víctima hereditaria: es un tema que apenas ha sido objeto de atención.
Hentig presenta varios casos.
e. Víctima reincidente: a pesar de que la víctima ya ha sido victimizada, no
toma precauciones para no volver a serlo. Se trata de sujetos con
impulsos defensivos demasiado débiles.
f. Víctima que se convierte en autor: parte del postulado que existen
donde no existe un claro contraste entre autor y ofendido. Es algo así
como el vencido que se pasa al enemigo pues le convencen sus mejores
métodos de combate.

Crítica de esta tipología: La primera clasificación no es en realidad una tipología ya que


no contempla un criterio único para encasillar los casos. No es exhaustiva,
característica reconocida por el mismo Von Hentig. Un mismo caso puede caer en
diversos tipos, así cualquiera de ellos puede ser reincidente. La segunda clasificación,
tiene la virtud de tener en cuenta una serie de factores biológicos, psicológicos y
sociales, que le dan una gran riqueza. Sin embargo, al igual que la primera clasificación,
un mismo caso puede caer en diversos tipos.

Consulta el siguiente enlace para conocer las Tipologías de Mendelsohn

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2.1 LOS EJES TIPOLÓGICOS DE LA CONTRIBUCIÓN Y LA VULNERABILIDAD

Veamos a qué se refieren estos dos enfoques clasificatorios y que entienden por
contribución y vulnerabilidad:

La contribución de la víctima: o coadyuvancia activa de la víctima al delito. Estas


clasificaciones están vinculadas a la Victimología positivista, previamente si hacéis
memoria, la víctima era sólo un sujeto pasivo (pensad en la vinculación con el derecho
Penal), desde la victimología del acto (positivista) se pretende cambiar dicha
concepción, atribuyendo un grado de participación en el delito a la víctima
(contribución victimal).
Esta línea clasificatoria fue muy productiva hasta la llegada de la Victimología de la
crítica a la contribución (victimal).
Veremos algunos ejemplos de estas tipologías en el apartado 2.2.

La vulnerabilidad de la víctima: sin duda alguna el inicio de estas clasificaciones lo


marcó von Henting. Hoy en día su clasificación queda descartada por su determinismo
(muy cercano al determinismo Lombrosiano sobre el reo nato) al hablar de victima
nata. A pesar de ello, la contribución de su clasificación como enfoque sigue vigente.
No cabe duda que las tipologías basadas en rasgos de riesgo, propensión o
vulnerabilidad aportan la ventaja de su carácter multiaxial (es decir incluir distintos
ejes clasificatorios: de carácter psicológico, cultural. Socio-económico, etc.).

En términos victimológicos, la condición de víctima tradicionalmente ha sido


sometida a tipologías de vulnerabilidad personal, relacional y contextual (Herrera
Moreno, 1996); en la actualidad también se atiende a la vulnerabilidad social dadas las
condiciones precarias, de exclusión, etc. de ciertos grupos específicos.
Veremos algunos ejemplos de estas tipologías en el apartado 2.3.

2.2. TIPOLOGÍAS BASADAS EN LA CONTRIBUCIÓN VICTIMAL

En este apartado os presentamos algunas de las tipologías basadas en el


concepto de contribución victimal formuladas por distintos autores:

A. TIPOLOGÍA DE JIMÉNEZ DE ASÚA

Este autor distingue entre víctimas indiferentes o fungibles y determinadas o


infungibles:

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1) Indiferentes (Fungibles). Pueden ser cualquiera y es elegida al azar por el


criminal. (no contribuyente)

2) Determinadas (Infungibles). El criminal escoge a la víctima específicamente;


por lo tanto son las víctimas contribuyentes. Despliega esta categoría en:

 Víctimas resistentes. Categoría que ha su vez subdivide en:

1. Víctima resistente o de explícita resistencia.

2. Víctima presuntamente resistente (que refiere aquellas víctimas cuya


resistencia se conjetura, o incluso se presupone legalmente, aunque no haya
ocurrido margen alguno de oposición, como sería el caso del envenenado o
inconsciente.

 Víctimas coadyuvantes: participan activamente en el delito; por ejemplo en el


caso de la eutanasia, la estafa, etc. Esta categoría supone para el autor un
posible motivo de atenuación de la pena o privación de compensación a la
víctima en el plano civil dada su “culpa concurrente” (contribución).

B. TIPOLOGÍA DE FATTAH

Este autor elaboró su clasificación atendiendo a una posible distribución


gradual de responsabilidad (de la víctima) según el comportamiento de la misma.
Estableció 5 posibles tipos:

1) La víctima no participante: no contribuye en la agresión.

2) La víctima latente o predispuesta: tiene cierta inclinación a ser víctima por diversos
factores (predisposiciones).

 Predisposiciones biopsicológicas. La edad, estado físico, sexo, incluso el


alcoholismo.

 Predisposiciones sociales. Profesión, condición económica, forma de


vida.

 Predisposiciones puramente psicológicas. Desviaciones sexuales,


negligencia, avaricia, confianza e incluso la vanidad.

3) La víctima provocativa o precipitadora: incita al criminal a cometer el delito.

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4) La víctima participante, con actitud facilitadora: es aquella que interviene mediante


una actitud pasiva o facilitando la acción.

5) La víctima falsa: de carácter simulatorio.

C. TIPOLOGÍA DE JOUTSEN

El autor establece su clasificación en dos ejes:

a) Eje vinculado a la autoría:

 Víctima concienzuda o diligente: paradigma de víctima ideal;


irreprochable.
 Víctima facilitadora: aquella que facilita el delito por omisión
preventiva.
 Víctima invitadora: aquella que asume de forma temeraria el riesgo y
no es precavida.

b) Eje vinculado a la intencionalidad:

 Víctima provocadora: realiza una acción esencial de inicio de


hostilidades.
 Víctima consentidora: asume el daño victimizador.
 Víctima instigadora o promotora: aquella que facilita de forma directa
el delito hasta el punto de ayudar en su comisión.
 Víctima simuladora: aquella que falsea sobre la comisión de un delito.

D. TIPOLOGÍA DE KARMEN

Este autor basa su clasificación en torno a las medidas de precaución observadas


en las víctimas, estableciendo su tipología en una escalada gradual en función de las
mismas. El resultado:

 Víctima precavida y sin culpa: aquella que es diligente en


autoprotección.
 Víctima convencionalmente cautelosa: que no acierta a adoptar
medidas especiales de precaución.

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 Víctima facilitadora y negligente.


 Víctima precipitativa-incitadora.
 Víctimas provocadoras-conspiradoras.
 Víctimas insidiosas-simuladoras.

2.3. TIPOLOGÍAS DE CONTRIBUCIÓN/VULNERABILIDAD

Estas categorías mantienen la perspectiva de contribución victimal pero


añadiendo aspectos de vulnerabilidad bio-psico-sociales (influencia de Von Henting). A
continuación os mostramos algunas de las más destacadas formuladas por distintos
autores:

A. TIPOLOGÍA DE SCHAFFER

El autor establece una clasificación en base a siete categorías de víctimas. Dicha


clasificación tiene sus pilares en el concepto de coadyuvancia victimológica, pero
además el autor incluye aspectos de vulnerabilidad:

 Víctimas no implicadas
 Víctimas provocativas
 Víctimas precipitadotas
 Víctimas biológicamente débiles
 Víctimas socialmente débiles
 Víctimas-victimarias o autovictimizadoras
 Víctimas políticas

B. TIPOLOGÍA DE GULOTTA

Basándose en un enfoque de tipo psicológico-psiquiátrico. El aspecto novedoso


y destacado de dicha clasificación es la diferenciación que establece entre la
concepción de contribución victimal y la concepción de víctima mendaz o ilusoria
vinculada a categorizaciones psiquiátricas.

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C. TIPOLOGÍA DE NEUMAN

Este autor atiende tanto al concepto de contribución victimal como a los factores
de riesgo. De igual modo vincula a las víctimas con el contexto social del hecho
delictivo. En su categoría podemos distinguir entre:

 Víctimas individuales
 Víctimas familiares
 Víctimas colectivas
 Víctimas de la sociedad o del sistema social

D. TIPOLOGÍA DE LANDROVE DÍAZ

Los pilares de su clasificación son el binomio: participación/infungibilidad vs. no


participación/fungibilidad. Donde las víctimas de terrorismo o por azar se sitúan en el
primer grupo y entre las segundas establece una clasificación gradual en función de la
cooperación y el grado de consentimiento.
A parte de este tándem tipológico habla de víctimas familiares, colectivas,
vulnerables, simbólicas y falsas.

2.4. TIPOLOGÍAS DE VULNERABILIDAD SOCIAL

A raíz de las corrientes críticas, surgen una serie de tipologías que denuncian
los procesos de amparo estatal (los cuáles estos autores consideran selectivos) que
permiten marginar ciertas categorías de víctimas.

A. TIPOLOGÍA DE BERISTAIN

El autor insiste en la necesidad de abordar las victimizaciones derivadas de


estructuras políticas injustas. Habla de:

 Macro-victimización: en referencia a la victimización causada por desamparo


estatal.
 Micro-victimización: el círculo clásico de víctimas convencionales, amparadas
por el estado.

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B. TIPOLOGÍA DE POLAINO NAVARRETE

Aunque el autor no formalizó su tipología, Polaino identifica cuatro fuentes de


indefensión de víctimas, desde perspectivas de denegación de status normativo que
derivan en:

 Víctimas institucionales
 Víctimas jurisdiccionales
 Víctimas parlamentarias
 Víctima internacional

C. TIPOLOGÍA DE ZAFFARONI

Para el autor existen dos rangos de vulnerabilidad social correlativos: la


vulnerabilidad a la criminalización y la vulnerabilidad a la victimación.

El concepto de vulnerabilidad a la victimación atiende al enfoque socio-


económico marcador de desigualdad y discriminación. Según el autor hay víctimas y
víctimas, que en palabras propias de Zaffaroni serían:

 Víctimas primarias.
 Víctimas primarias secundariamente victimizadas por la selección
institucional.

D. TIPOLOGÍA DE SCHNEIDER

Este autor establece tres tipos de víctimas:

 Víctimas socio-estructurales
 Víctimas culturales
 Víctimas institucionales

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Os recomiendo la lectura del capítulo VII. Tipologías victimológicas del libro


Victimología. Estudio de la víctima de Luis Rodríguez Manzanera. El autor nos
muestra algunas de las tipologías citadas y las críticas más relevantes a las mismas,
de igual modo, nos ofrece esquemas facilitadotes para la comprensión de las
clasificaciones más complejas.
De igual modo, el capítulo II. Clasificación de las víctimas y victimización secundaria
del libro Victimología de Gerardo Landrove Díaz, nos aporta una clasificación muy
genérica que os facilitará la comprensión de las distintas clasificaciones.

3. MODELOS TEÓRICOS DE VICTIMACIÓN

En palabras de Dussich (pág.95, 1998), “la teorización y modelado victimológico


de hipótesis, constituye una auténtica necesidad científica, en cuanto ofrece el estudio
de un marco de referencia orientador, tanto como la integración de los conocimientos,
aportando bases que favorezca posteriores avances científicos”.

Muchas de las Teorías Victimológicas provienen de Teorías Criminológicas


donde encuentran el referente base para analizar los fenómenos delictivos desde le
punto de vista de la víctima.

Para Fattah (Fattah, 2000, pág. 30 y sigs., la mayoría de modelos teóricos


utilizan diez conceptos básicos en la elaboración de sus descripciones de la
victimización criminal:

1. La oportunidad (relacionada con los rasgos de víctima potencial)


2. Los factores de riesgo sociodemográfico(edad, género, lugar de residencia)
3. La orientación del infractor, en cuanto selector de víctimas.
4. La exposición al riesgo, por el contacto con figuras o situaciones potencialmente
peligrosas.
5. Las asociaciones, como transacciones determinadas por la homogeneidad o
propincuidad entre los colectivos de víctimas e infractores.
6. Los contextos espacio-temporales portadores de riesgo (en cuanto hay una
distribución explicable y estratificada de los lugares y momentos peligrosos).
7. Los comportamientos arriesgados (factores de invitación, provocación o
negligencia autopreventiva de la propia víctima).

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8. Las actividades de alto riesgo, especialmente relacionadas con el ocio o el modo


de ganarse la vida. (prostitución, jóvenes y noctambulismo, policías, etc.).
9. Los comportamientos defensivos y evitativos.
10. La propensión de carácter estructural o cultural, que asocia inequívocamente
aspectos de deprivación y miseria con niveles de riesgo.

4. PERSPECTIVAS VÍCTIMA-OFENSOR
A continuación describimos algunas teorías que analizan de distintas formas un mismo
suceso: la interacción entre víctima y ofensor.

4.1. TEORÍA DE LOS CICLOS VICTIMOLÓGICOS


Zieguen-Haguen en 1977 propone un modelo psicológico (de los ciclos de
victimación) fundamentado en los modos de armonización de los respectivos factores
psicológicos, criminales y victimales, que predisponen, respectivamente, al riesgo
criminal o victimal. Destacando como factor principal las combinaciones entre
tipologías de víctimas y de ofensor para la producción del hecho delictivo.
Según este autor es esencial establecer la clase de combinación necesaria entre
el tipo psicológico del autor y de la víctima para que la victimización se lleve a cabo.
Se trata de ciclos victimológicos que interaccionan con ciclos criminológicos. Y,
el punto de encuentro entre ambos sería el elemento psicológico: estado de
frustración vitalizado.
Resultando de tal frustración tres posibles combinaciones que permiten
entender el fenómeno de la victimazión (extraído de Herrera, 2006):
 AGRESIVIDAD MÚTUA: la victimización es el ápice de convergencia entre
mutuos ciclos de agresividad mutua. Así, en los casos de “tiranicidio”, donde el
infractor se revela frente a una figura de víctima que ha sido represora y
atormentadora: la agresividad de quien se rebela se ha venido, a la postre,
alimentando de la agresividad generada por la víctima abusiva.
 REGRESIÓN-AGRESIÓN: una víctima, en el ocaso de sus facultades morales y
psicológicas (por senilidad, estado depresivo, etc.) contribuye con la
simplificación de su comportamiento sumiso y acatador, a ser objeto de la
agresividad de otro individuo que lo escoge para descargar su frustración.
 RESIGNACIÓN-AGRESIÓN: la resignación como patrón comportamental de
adaptación, en la víctima, puede interpretarse, por el victimario, como una
latente promesa de aceptación del resultado victimizador. En esta clave se ha
llegado a entender, por ejemplo, la escalada de odio genocida que presidió el
holocausto judío.

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4.2. LA PRECIPITACIÓN VICTIMAL EN EL ÁMBITO DEL HOMICIDIO


Wolfang, en 1974 plantea un modelo teórico (aunque destaca su vocación
empírica y aplicada de la Victimología) de influencia positivista (ya formuladas de
forma abstracta por von Henting en términos de contribución interactiva de la víctima)
de posibles modelos o paradigmas de homicidio criminal.
Según este autor se puede establecer una vinculación motivacional (impulso
intencional) de la víctima, que genera el delito. El autor establece dicha vinculación
tras observarla patente en un 26% de los 588 homicidios que analizó.
A tal fenómeno lo definió como: homicidio precipitado, que en palabras del
autor es:
Aquel en el que el papel de la víctima se caracteriza por haber sido, en el drama
criminal, quien primero ha acudido al recurso de la fuerza física dirigida en contra de
su subsiguiente homicida. Los casos de victimo-precipitación se refieren a aquellos en
los que la víctima fue la primera en exhibir y usar un arma letal o golpear en un
altercado: en suma, la primera en iniciar la interacción o recurrir a la violencia física.
Si analizamos la definición podemos darnos cuenta de que, en cierto modo, se
da una leve correspondencia con el concepto de legítima defensa. Otra de las
novedades de este diseño es que ofrece una visión de la víctima alejada a la
tradicional, donde tenía un papel de elemento inerte y pasivo.

4.3. TESIS DEL HOMICIDIO COMO TRANSACCIÓN SITUACIONAL


El modelo interaccionista de Luckenbill, elaborado en 1977, analiza la escalada
gradual de la confrontación existente entre la víctima y el ofensor describiendo un
patrón de comportamiento recurrente (observado en 70 homicidios perpetrados en
California entre los años 1963-1972).
A partir de la observación de dichas interacciones, se halló que, en un número
significativo de casos, el homicida había interpretado la violencia como un único
mecanismo para mantener el emblema de su autoestima, ante otros y su propia
víctima, sintiéndose obligado a demostrar carácter firme en una situación donde sólo
asumía que su crédito se hallaba en entredicho. En este sentido, la violencia es
esgrimida como única salida a un disparadero moral, exclusivo recurso para “mantener
su cara”, esto es preservar su identidad en contextos donde la dureza es un valor
definitorial.

Es lógico que el autor plantee su modelo como ambiental y situacional ya que, el


análisis del contexto (dado por un lugar, tiempo y público) potencian el desenlace
victimal. Veamos los cinco pasos que, según Luckenbill fraguan el homicidio como
transacción situacional:

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1. La víctima (ulterior) hace un movimiento que el agresor (ulterior) interpreta


como movimiento, gesto o comentario portador de amenaza.
2. El agresor clarifica o interpreta el sentido de la amenaza inquiriendo a la
propia víctima o a los espectadores involucrados en el enfrentamiento.
3. Una vez se entiende hostilmente interpelado, el agresor replica,
incorporando un desafío verbal o físico.
4. El desafío objeto de respuesta por la víctima, incrementa su hostilidad en un
despliegue inequívoco.
5. Se produce, finalmente, un enfrentamiento del que resultará la muerte o
lesiones de uno de los dos antagonistas.

Para que el infractor interprete la situación como amenaza a su autoestima


influyen tanto las características propias del agresor (baja autoestima, socialización en
la resolución violenta de conflictos…), la influencia del entorno (en especial, los
espectadores, testigos…) a la vez que influye la actitud e implicación hostil de la
víctima.

Así pues, según Luckenbill, la violencia sería así, más que una respuesta natural
frente a un estímulo simple, una respuesta simbólica a las exigencias transaccionales
de una situación creada y moldeada por la interacción de los agentes implicados.

4.4. LA VÍCTIMA COMO RECURSO DE “AUTO-LEGITIMACIÓN”


Fattah en 1976 observa que la víctima en múltiples ocasiones se convierte en el
eje central de las técnicas legitimantes identificadas. Veamos algunas de las estrategias
comúnmente empleadas por los delincuentes con el rasgo común de la previa
manipulación psíquica de la figura victimal (según Fattah): la denegación y reificación
de la víctima; la devaluación del valor personal de la misma; la negación o
minimización del daño victimológico; la víctimo-incriminación o negación de
responsabilidad; la ofensa como acto justiciero.

Tenéis la explicación de cada una de ellas, en la pág. 94-95 (Capítulo 3) del


Manual de Victimología de Baca, E., Echeburúa, E. y Tamarit, J.M. (2006).
Estas estrategias conllevan una doble victimación de la víctima, una primera
victimación de carácter simbólica y una segunda de carácter criminal.
Las teorías de la neutralización y legitimación basadas en la víctima han sido
esgrimidas para explicar acciones victimarias de intensidad media, así como también
se han aplicado satisfactoriamente al ámbito de los delitos violentos (Agnew, 1994) o
delitos sexuales (Weigs y Borges, 1976).

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Os recomiendo la lectura de los Capítulos 2 y 3 del libro Delincuencia sexual y


sociedad. Coord. Redondo, S., donde con gran acierto y variados ejemplos se nos
muestran las “legitimaciones” que los delincuentes (en este caso, sexuales) hacen de
sus actos delictivos.

5. MODELO DE ENFRENTAMIENTO SOCIAL DE DUSSICH, 1988


Este modelo pretende dar explicación a la dinámica por la que los individuos se
enfrentan con los problemas en su medio ambiente, renombrado como “medio de
enfrentamiento”. Según Dussich existen cuatro fases del proceso de enfrentamiento
aplicado a la victimización:
1. FASE PREVENTIVA: Conciencia de la posibilidad de un problema. Será vulnerable
quien no sepa anticipar razonablemente un problema.
2. FASE PREPARACIÓN: Conciencia y definición de un problema real. Será vulnerable
quien no realice esfuerzos de preparación ante el problema inminente, valorando sus
recursos y ensayando el enfrentamiento.
3. FASE DE ACCIÓN: Ocurrencia del evento. Aquí se predica la vulnerabilidad de la
persona inhábil para el enfrentamiento. Se incorporan aspectos de “desamparo
aprendido” y una expectativa de vulnerabilidad reforzada por la sensación de carencia
de control.
4. FASE DE REVALORIZACIÓN: Término del enfrentamiento. En ella, la víctima con
potencial de mejora aborda un “enfrentamiento secundario” que no se produce en el
caso de la víctima sin recursos de enfrentamiento sinal. Ésta no revalorará la situación,
negándola, evadiéndose, frustrándose, etc.
Según este modelo la victimación depende de dos factores:
a) la vulnerabilidad por la naturaleza objetiva del problema;
b) la vulnerabilidad por incapacidad de enfrentar un evento amenazante debido a
una falta de recursos adecuados.
Este modelo ha recibido apoyo dado su utilidad y aplicabilidad en términos de
prevención secundaria y terciaria ya que se basa en la potenciación de habilidades de
enfrentamiento social (como fuente preventiva).

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6. MODELOS DE OPORTUNIDAD
Los modelos de oportunidad se basan en la idea de generar situaciones (en
base a distintos factores) que propician la victimización, por ejemplo, el estilo de vida
que lleve la víctima (actividad laboral, económica, zona de vivienda, de ocio, etc.) o sus
actividades rutinarias.

6.1. EL MODELO DE OPORTUNIDAD BASADO EN EL ESTILO DE VIDA (HINDELANG,


GOTTFREDSON Y GAROFALO, 1978)
Tras una exhaustiva investigación cuantitativa los autores, en base a los datos
obtenidos, extraen la siguiente conclusión: la victimación no se distribuye al azar sobre
el tiempo y el espacio, hay espacios de alto riesgo y períodos de alto riesgo (Garofalo,
1987).
Este modelo vincula la probabilidad de ser victimizado al concepto estilo de
vida. Dicho concepto comprende una serie de factores exógenos (relacionados
directamente con un modus vivendi arriesgado).
Es decir, la probabilidad de que un sujeto sea victimizado dependerá
básicamente de cuánto esté expuesto a lugares y horarios de riesgo, así como a las
asociaciones con individuos potencialmente delictivos, siendo el modo de vida el factor
moldeador de dichas situaciones.

6.2. EL MODELO DE LAS ACTIVIDADES RUTINARIAS (COHEN Y NELSON, 1979)


Este modelo es el paso siguiente al modelo anterior y se basa en la idea de
oportunidad cotidiana que brindan las actividades sociales. Desde este modelo
explicaríamos las tasas de criminalidad en relación con los patrones de actividad
cotidiana rutinaria. Este planteamiento teórico ha demostrado su enorme eficacia
explicativa de la victimología.
Algunos conceptos vinculados son:
 Actividades rutinarias: los autores las definen como aquellas actividades
recurrentes y frecuentes, que satisfacen las necesidades básicas de la población
y de los individuos, cualesquiera que sean su origen cultural o biológico.
 Factores de victimación: Este modelo define la victimización como área
espacial y temporal de convergencia de tres factores identificables:
a) Criminales motivados
b) Blancos preferenciales de victimización
c) Ausencia de guardián eficaz para prevenir la victimización.

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Podéis ampliar toda esta información en los capítulos 4, 5 y 6 (algunos de sus


apartados) del libro: Principios de Criminología (2006) 3aed., de Garrido V.,
Stangeland, P. y Redondo, S.

7. REACCIONES SOCIALES FRENTE A LA VICTIMACIÓN


Sabemos que la sociedad participa activamente en la victimación secundaria de
las víctimas culpabilizándolas por su condición de víctimas.
Según Lerner (1980) podemos explicar este fenómeno a través de la llamada
Creencia en el Mundo Justo. La creencia justicialista parte de una doble premisa:
1. Las cosas malas sucederán a las personas malas y,
2. Las cosas malas suceden a “quienes se comportan mal”.
De este modo la sociedad, utilizando la distorsión cognitiva o las acciones
prosociales, se autoprotege de la victimización (ya que, al no considerarse personas
malas consideran que ellas no se convertirán en víctimas; idea irreal pero de efecto
“curativo”).

8. LA REVICTIMACIÓN
Dado que en este tema hemos abordado tanto las tipologías victimales como
los modelos teóricos de vicimización, es lógico que dediquemos un apartado a aquellas
personas que se convierten más de una vez en víctimas. Analizaremos el fenómeno
tanto desde el punto de vista victimológico como criminológico:

8.1. LA REVICTIMIZACIÓN Y SU TRASCENDENCIA VICTIMOLÓGICA: ASPECTOS DE


PREVENCIÓN TERCIARIA.
Desde la victimología asistencial se debate sobre dos enfoques coexistentes en
torno al efecto de la victimización.
1. De una parte tenemos la tesis de la vulnerabilidad postura que considera
que el sujeto víctima se torna indefenso y con una baja capacidad para
responder adecuadamente a un nuevo afrontamiento.
La experiencia de una previa victimización, con frecuencia fomenta una auto-
percepción de impotencia, especialmente en el caso de los niños victimizados
(Hamilton y Browne, 1998, Pág. 56)

2. Por otro lado, la tesis de la resilencia o inoculación defiende que tras una
experiencia previa de victimización el sujeto aprende el desarrollo de
estrategias de afrontamiento en caso de ataques posteriores.

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De este modo, una persona ya victimizada estaría en mejores condiciones de prevenir


y afrontar una posterior experiencia victimizante que aquella persona aún no puesta a
prueba.

Aún mostrando planteamientos distintos, ambas teorías consideran beneficiosa


la cooperación y asesoría de las víctimas como método efectivo de evitación
(prevención) de nuevos episodios victimizantes. Por ello, ambos enfoques se marcan
objetivos prioritarios de prevención terciaria (Van Dijk, 1994), intentando neutralizar
los riesgos de una posterior victimización a través del trabajo con (y sobre) individuos
previamente victimizados.

8.2. LA REVICTIMIZACIÓN Y SU TRASCENDENCIA CRIMINOLÓGICA


De igual modo que en el apartado anterior, la reincidencia se muestra como
concepto central en el diseño de posibles estrategias de prevención de la criminalidad.
La mayoría de los modelos que surgen tienen sus bases conceptuales en los conceptos
de actividad cotidiana y estilos de vida (tratados en este tema en el apartado 6).
¿Cómo se aborda el fenómeno revictimización (o victimización múltiple) de una
manera científica?
a) Desde Perspectivas temporales: Se identifica una revictimización
longitudinal, repartida a lo largo de la existencia de la víctima (evidenciando un
modelo de carrera victimal, (Farell, Tseloni y Wiersema, 2001)) o, por el
contrario, de carácter secuencial, esto es, comprendida y estudiada en un
concreto segmento temporal estadísticamente registrado.
b) Desde Perspectivas cualitativas: Se contempla una revictimización específica
en el caso de revictimizaciones de la misma naturaleza lesiva o inespecífica, en
caso de padecerse dos o más distintos tipos de victimización, así, ofensas
personales y contra la propiedad (Hope, Bryan, Trickett y Osborn, 2001).
c) Desde Perspectivas espaciales: Se estudia la influencia etiológica de aspectos
espaciales como la proximidad a la victimización, que explica un efecto de
comunicación del riesgo a blancos cercanos (Townsley, Hotel, Chaselling, 2003)
o la convergencia de múltiple victimación en áreas de especial incidencia
criminal (hot spots) (Farell y Sousa, 2001; Farrell, Clark, Ellinworth y Pease,
2005).
La carrera criminal: Se identifica por la frecuencia, duración y gravedad de las
experiencias de victimización a lo largo de una existencia.
La carrera victimal: es un modelo infra-estudiado, y ni siquiera queda consignado por
los habituales estudios estadísticos, cifrados en secciones periódicas.
Victimización reincidente: De modo indiscutible, sin embargo, el patrón de
victimización múltiple más claramente evidenciado, y por ello, el que mayor volumen
de literatura científica viene generando, es el que describe una concentración

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estadística de victimizaciones de similar naturaleza sobre la misma víctima, en un


período de tiempo limitado. Este modelo ha sido designado como reincidencia en la
victimización (repeat victimization).
El estudio de la reincidencia victimal se apoya en el modelo criminológico de la
elección racional. Éste describe la victimización como la resultante de cavilaciones de
economía criminal previas al delito. La alternativa criminal sería elegida por el infractor
cuando el beneficio delictivo compensara potencialmente los costes criminales en
juego (Cornisa y Clark, 1986).

La teoría del delito como elección racional del delincuente, fue formulada por
James Q. Wilson y Richard J. Herrnstein (1985) y por Donald V. Clarke y Dereck B.
Cornisa (1985, 1986). Podéis ampliar la información sobre la misma en: Principios de
criminología. 3ª ed. (2006). Coord.: Garrido, V., Stangeland, P., Redondo, S.

Según Pease (1998) para entender la victimización múltiple debemos tener en cuenta
dos explicaciones rivales:
1. la propia ocurrencia de la victimización, potenciadota de una nueva ofensa;
2. el carácter específico del riesgo, como factor singularizado de atracción.
A continuación desarrollamos, brevemente, ambas explicaciones.

9. LA VICTIMIZACIÓN COMO POTENCIADOR


Desde esta perspectiva se afirma que la victimización potencia una nueva
victimización. El éxito en una primera victimización convierte al objetivo (víctima) en
más vulnerable, accesible o deseable.
El delincuente se da cuenta de que la víctima es un buen objetivo (ya que en su
primer encuentro el delincuente ha conseguido su objetivo) y, por lo tanto, se siente
motivado a volver a reincidir sobre la misma víctima, de ahí que se den con frecuencia
una victimización reincidente perpetrada por el infractor original (el mismo). El factor
tiempo también influye, se observa que dicha revictimización suele darse en un
periodo de tiempo casi inmediato, la explicación se basa en el hecho que, el infractor
tiene el estímulo (del éxito probable) reciente y por ello decide atacar nuevamente.
10. RIESGO SINGULAR DE LA VÍCTIMA
Desde esta perspectiva se afirma que ciertos individuos presentan rasgos
estables e inherentes que atraen singularmente la victimización.
En este caso, como la cualidad victimizadora reside en el sujeto, es probable
que distintos agresores aborden al sujeto atraídos todos ellos (los posibles distintos
agresores) por la misma cualidad inherente en el blanco (víctima).

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A raíz del éxito en la victimización (atraída por los rasgos estables e inherentes
del sujeto) cabría la posibilidad de generarse, además de la victimización heterogéneo-
atrayente, una revictimización potenciadora ya que el agresor puede obtener el éxito
deseado y activarse el mecanismo descrito en el anterior punto.

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