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Bobby Fischer

Bobby Fischer se negó a defender su título de campeón mundial de ajedrez en 1975 contra Anatoly Karpov debido a un desacuerdo sobre las reglas del partido. Como resultado, Karpov fue nombrado campeón mundial sin jugar. Este evento marcó el comienzo del declive mental de Fischer y su retiro del ajedrez competitivo.
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Bobby Fischer se negó a defender su título de campeón mundial de ajedrez en 1975 contra Anatoly Karpov debido a un desacuerdo sobre las reglas del partido. Como resultado, Karpov fue nombrado campeón mundial sin jugar. Este evento marcó el comienzo del declive mental de Fischer y su retiro del ajedrez competitivo.
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 03/04/15

Cuando el genio loco no quiso jugar y


perdió todo
Aniversario
Hace 40 años, Bobby Fischer se negaba a defender su campeonato mundial de
ajedrez y Anatoly Karpov era proclamado nuevo rey sin mover una pieza. Fischer
no sólo perdió el título: también empezó a deslizarse en tobogán hacia la
demencia.

Bobby Fischer. (AP)

La Guerra Fría fue un juego de ajedrez con el mundo como tablero. Y el ajedrez
tuvo, en la década del 70, su propia Guerra Fría. Hace 40 años, el niño terrible
Bobby Fischer, estadounidense y campeón mundial, debía defender su título contra un
amenazante Anatoly Karpov, soviético y más joven. Pero el duelo nunca tuvo lugar:
Fischer se negó a jugar. No sólo perdió el campeonato; también comenzó a deslizarse
por un tobogán de demencia que lo alejó para siempre de las competencias. El 3 de
abril de ese año, Karpov fue declarado campeón.
Uno de los más brillantes ajedrecistas de la historia, Bobby Fischer había conseguido el
título mundial en 1972, tras derrotar al soviético Boris Spassky. Fue el primer campeón
del mundo de EE.UU., tras años de dominio soviético. Ya era una celebridad y la
victoria lo catapultó al estrellato absoluto. En plena Guerra Fría, muchos
quisieron vender su triunfo como una prueba de superioridad intelectual
estadounidense.

Tras la última partida con Spassky, una victoria brillante con piezas negras y una
variación de la defensa siciliana que nunca había usado, Fischer no volvió a jugar una
competencia oficial. Se convirtió de a poco en una mezcla de producto de
propaganda antisoviética y fenómeno circense que llegó a desfilar en TV junto
al actor Bob Hope.

Mientras el campeón soportaba la Fishermanía en su país, se resentía su preparación y


su salud mental comenzaba a mostrar grietas, una amenaza para su reinado apareció
en el horizonte. En 1974, unAnatoly Karpov de apenas 23 años se ganó el derecho
a desafiarlo tras superar al veterano Victor Korchnoi en la eliminatoria.

Karpov era joven, arrollador y tenía hambre de gloria. Contra Fischer, debía ser
un match inolvidable.

Entonces se planteó una discusión que aún hoy divide posturas. Unos meses
antes del duelo, el vicepresidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE),
Fred Cramer, había propuesto que se jugara a diez victorias, con un número de
partidas ilimitadas, sin tener en cuenta los empates (tablas). Y agregó que, en caso de
empate en 9, el campeón retendría el título.

Inmediatamente se escucharon voces en contra, con el siguiente argumento: si se


mantenía esa regla, Karpov necesitaba diez victorias, pero a Fischer le
bastaba con nueve.

Hubo cruce de cartas, exposición de argumentos y una áspera discusión. La FIDE


debió convocar a un congreso extraordinarioen marzo del 75 en Holanda, donde
el mundo bipolar, con su entramado de alianzas, se replicó: la Federación no aceptó la
victoria del campeón en un hipotético empate en 9 puntos. Fue en una reñida votación
que arrojó un resultado de 35 votos contra 32.

Luego de ese congreso, ya con las reglas fijadas, llegó lo impensable.Fischer se negó
a disputar el match. El 3 de abril, sin mover una pieza, el soviético Karpov fue
declarado nuevo campeón mundial. En la nota de Clarín sobre el tema, el flamante
rey del ajedrez mostraba pesar por la decisión de Fischer:

El nuevo monarca manifestó: “No creo que Fischer estuviese en condiciones de


defender su título. Han pasado tres años desde la anterior serie de partidas por el
título, y en ese lapso, bastante largo, el ajedrez cambia y progresa”.
Todavía es un interrogante qué llevó realmente a Fischer a desistir de jugar el
match. ¿Apego a sus convicciones sobre las reglas? ¿Temor ante la amenaza del joven
Karpov? ¿La falta de una preparación adecuada? ¿Su salud mental ya resquebrajada?
Fischer no sólo perdió el título en ese 1975. Al parecer, también cortó muchos de los
lazos que unían su genial mente con la realidad. De hecho,desapareció
abruptamente de la escena pública. Reapareció seis años después, cuando con
aspecto de vagabundo fue detenido por la Policía en Pasadena, California, al
ser confundido con un ladrón.

Y después...
Karpov revalidó su título dos veces en sendos duelos con Korchnoi y se quitó el estigma
de haber sido campeón sin jugar. En los 80, protagonizó con Garry Kaspárov un duelo
emblemático de la historia del deporte.
Fischer peleó contra su propia locura y cada reaparición suya estuvo teñida por la
polémica. En 1992 volvió a jugar una serie de partidas contra Spassky en la Yugoslavia
desmembrada y en guerra, lo que le valió una orden de captura de Estados
Unidos, que le retiró el pasaporte. Paria del mundo, se asentó en Filipinas, donde
cada tanto era noticia por expresiones antisemitas y antinorteamericanas. Después de
una detención en Japón, en 2004, Islandia se apiadó del genio loco y le ofreció la
ciudadanía. En enero de 2008 murió, a los 64 años. Sus restos descansan en una
tumba austera en el sur de ese país.

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