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Propiedades Terapéuticas del Ajo

Este documento describe las propiedades farmacológicas y terapéuticas del ajo. Resalta que el ajo contiene sustancias como la aliina y la alicina, las cuales tienen propiedades antimicrobianas, antihipertensivas, hipolipemiantes y hepatoprotectoras. También detalla los usos medicinales del ajo para combatir infecciones, reducir el colesterol y la presión arterial, y prevenir la arteriosclerosis. Sin embargo, advierte sobre posibles efectos adversos como irritación gástrica con dosis elevadas o
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Propiedades Terapéuticas del Ajo

Este documento describe las propiedades farmacológicas y terapéuticas del ajo. Resalta que el ajo contiene sustancias como la aliina y la alicina, las cuales tienen propiedades antimicrobianas, antihipertensivas, hipolipemiantes y hepatoprotectoras. También detalla los usos medicinales del ajo para combatir infecciones, reducir el colesterol y la presión arterial, y prevenir la arteriosclerosis. Sin embargo, advierte sobre posibles efectos adversos como irritación gástrica con dosis elevadas o
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Medicentro 2004;8(1)

FILIAL DE CIENCIAS MÉDICAS


SAGUA LA GRANDE, VILLA CLARA

COMUNICACIÓN

AJO: CONSIDERACIONES SOBRE SUS PROPIEDADES FARMACOLÓGICAS Y


TERAPÉUTICAS.

Por:

Dra. Haydée Abril Trujillo1, Dr. Ricardo Rodríguez Viera2 y Lic. Arelys Hernández López3
______________
1. Doctora en Estomatología. Asistente de Farmacología. Filial de Ciencias Médicas de Sagua La
Grande.Villa Clara.
2. Doctor en Medicina. Especialista de I Grado en Laboratorio Clínico. Asistente. Hospital
Docente “Mártires del 9 de Abril”. Sagua La Grande. Villa Clara.
3. Licenciada en Enfermería. Asistente. Filial de Ciencias Médicas de Sagua La Grande. Villa
Clara.

Descriptores DeCS: Subject headings:


AJO/uso terapéutico GARLIC/therapeutic use
PLANTAS MEDICINALES PLANTS MEDICINAL

Cada día se presta más atención al estudio de las plantas medicinales de forma
etnofarmacológica. La fitoterapia y la fotoquímica están tomando un desarrollo científico
insospechado, tanto para la práctica médica como para la docencia.
Uno de los objetivos de esta comunicación es diseñar una base teórico-metodológica para el
desarrollo de la medicina natural y bioenergética, como un elemento que contribuya a elevar la
calidad de la atención médica, porque solamente la riqueza de un país, en cuanto a plantas
medicinales, alcanza un verdadero valor cuando se da una correcta utilización a las mismas, y para
ello es necesario su conocimiento y divulgación.

¿Por qué el ajo?

Probablemente no existe planta medicinal más conocida y estudiada que el ajo, al cual, desde
tiempos inmemoriales, se le han atribuido propiedades de todo tipo. Por ejemplo, Hipócrates lo
elogiaba por sus propiedades terapéuticas para calmar la irritación del estómago; Aristóteles creía
que mediante el mismo podía curar las mordeduras de los animales; los antiguos egipcios eran
seguidores fieles del ajo: alimentaban a sus esclavos con el bulbo aromático de éste para
mantenerlos sanos, y hasta el Rey Tutankamen se llevó con él seis cabezas de ajo en el
legendario viaje hacia el otro mundo.
Las primeras investigaciones sobre la sustancia que contenía el ajo se realizaron en 1844 por
Wertheim; las informaciones adicionales sobre las sustancias sulfurosas que se obtienen por
destilación fraccionaria del aceite de ajo lo suministró Semmler en 1892; ya en 1948 se descubrió
por los pioneros de la investigación del ajo, Stoll y Seebeck, el principio de la reacción Aliina-
aliinasa. Poco antes, Cavallito y colaboradores habían caracterizado la sustancia olorosa primaria
del ajo y le habían dado el nombre de alicina1.
El ajo se considera originario del Asia Central. Al igual que la cebolla, es una de las más antiguas
plantas hortícolas, y fue ampliamente utilizada por los romanos, griegos, egipcios, no sólo como
alimento, sino también como medicamento.
No se conoce exactamente cuándo fue introducida en Europa; a América fue traída por los
españoles después del descubrimiento. En Cuba fue cultivado desde principios del siglo XIX. China
es el mayor productor mundial, y en América, Estados Unidos; le siguen Brasil y México.
Su nombre científico es Allium sativum, de la familia de las liliáceas.
El problema del ajo es el olor que delata –incluso a varios metros de distancia– a quien lo
consume, y este olor se debe a dos sustancias que entran en su composición química, que son
altamente volátiles: la aliina y la alicina; la primera (aliina) es la que se encuentra en mayor
proporción; es un aminoácido que por oxidación enzimática (aliinasa) da origen a la alicina y luego
al disulfuro de alilo, considerado como su principio activo. Éstas se disuelven con gran facilidad en
los líquidos y en los gases, y al ser transportadas por la sangre impregnan todos los tejidos de
nuestro cuerpo2. También se encuentran presentes en la planta diversos fermentos, vitamina A y
vitaminas del grupo B. En 1984, Vlanet describe la presencia de dos principios activos con
propiedades antimicrobianas: alistatina I y II. Se ha identificado en el aceite esencial un compuesto
denominado metil alil trisulfuro, con acción antiagregante plaquetario. Se ha informado un
compuesto relativamente nuevo, probablemente una lactona, denominado como garlicina, a la cual
se le atribuyen importantes propiedades antimicrobianas. Nakagawa et al, mediante diversos
ensayos, encontraron en el ajo los agentes activos s-alil cisteína y s- alil mercaptocisteína, los
cuales fueron ensayados en ratones con hepatitis aguda inducida por hepatotoxinas. Estudios
recientes han encontrado otras sustancias, como heterósidos azufrados llamados escordininas3.

El ajo ejerce efectos sobre numerosos órganos de nuestro cuerpo y sobre numerosos aspectos de
nuestra fisiología. Los siguientes son los principales efectos benéficos del ajo que han sido
validados en estudios científicos:

• Ayuda a combatir un buen número de hongos, bacterias y virus4; la presencia de alicina ha


demostrado que es efectivo, sobre todo contra hongos (dermatofitos y levaduras patógenas), y
se han obtenido resultados comparablemente superiores al ketoconazol; además, es efectivo
contra bacterias grampositivas y gramnegativas, así como contra virus herpes simple e
influenza B3.
• Tiene un efecto antihelmíntico contra Ankylostoma duodenale y contra Ascaris lumbricoides4.
• Reduce la presión arterial y el colesterol; el efecto hipolipidémico del Allium sativum involucra a
su principio activo: el disulfuro de alilo5. El efecto hipotensor se manifiesta de una forma
constante y uniforme, y no produce descensos bruscos de la misma.
• Ayuda a prevenir y aliviar la claudicación intermitente (dolor en las piernas causado por
arteriosclerosis); esta acción está reforzada por sus propiedades diuréticas, así comol
vasodilatadora periférica y cerebral4.
• Ayuda a incrementar el nivel de insulina en el cuerpo, y reduce así los niveles de azúcar en la
sangre4.
• Algunos estudios en ratones tratados con hepalotoxinas han demostrado su actividad
hepatoprotectora3.

Tiene efecto fibrinolítico y antiagregante plaquetario, el cual ha sido atribuido a su capacidad
de inhibir selectivamente la síntesis de tromboxano A2 en las plaquetas3.

La forma en que se prepara y se ingiere es importante para lograr estos beneficios, algunos de los
cuales se deben a un compuesto llamado alicina; ésta sólo dura unos minutos, por lo que es
importante ingerirlo rápidamente después de ser cortado o machacado, pues la alicina se forma en
la combinación de aliina y la alinasa2. Al cocinar el ajo se destruye la alicina; sin embargo, se
liberan otros compuestos que poseen propiedades anticoagulantes e hipolipidémicas.
Existen diferentes formulaciones en nuestro país: tintura al 20 %, jarabe, licor y decocción6.
Al ingerir uno o dos dientes de ajo diariamente podemos recibir importantes beneficios para la
salud. Pero en términos de nuestras relaciones sociales, puede que no sea lo mejor; masticar dos
o tres hojas de perejil luego de ingerir ajo puede ayudar a controlar el olor, pero no lo elimina
totalmente.
Aunque la utilización del Allium sativum por vía oral no produce efectos tóxicos generales, sí se
han informado casos de irritación severa de la mucosa esofágica y del estómago, sobre todo
cuando se usan en dosis elevadas y en individuos con antecedentes de acidez gástrica. Además,
puede producir irritación en las vías urinarias.
Por vía externa, las cataplasmas muy concentradas pueden producir necrosis de los tejidos7. Se
han informado efectos alergénicos en animales de experimentación y humanos sensibles. Por
sobredosis de aliina, también se han presentado casos de hipotensión, sudoración y taquicardia.
Debido a su propiedad anticoagulante, su uso debe ser suspendido, al menos dos semanas
previas a cualquier intervención quirúrgica.
En las decocciones de las hojas hay que tener precaución, pues éstas tienen cristales de sílice y,
por tanto, las mismas se deben filtrar; con este tipo de preparación se recomienda realizar
tratamientos discontinuos. La dosis elevada puede provocar efectos neurotóxicos y
convulsivantes4.
Deben evitarse las dosis terapéuticas durante el embarazo y la lactancia, pues el sabor que
adquiere la leche materna puede resultar desagradable a los niños.
El tratamiento a partir de plantas medicinales no funciona necesariamente de forma rápida con
problemas de salud crónica. Para algunas condiciones se deben hacer tratamientos durante tres
meses por lo menos, antes de que se produzca algún resultado; algunas personas que no obtienen
una mejoría con la fitoterapia cometen el error de dejar el tratamiento demasiado pronto, y no
toman las cantidades requeridas para lograr resultados satisfactorios.
No se debe olvidar que para este tipo de tratamiento se necesita la prescripción facultativa, ya que
es el médico la persona científicamente mejor preparada para orientar el uso y dosificación de las
plantas, según la enfermedad del paciente.
Es por ello que un uso adecuado y sistemático de estos tratamientos de medicina verde,
contribuirá al mejoramiento o erradicación de algunas enfermedades, sin necesidad de utilizar la
medicina sintética, que es mucho más agresiva al ser humano.

Referencias bibliográficas
1. Wickes FH, Uri Ll J. Garlic. King’s American Dispensary [en línea 2003] [fecha de acceso 7 de
septiembre del 2003]. URL disponible en: http://www.ibiblio.org/herbmed/eclectic/kings/allium-
sati.html.
2. Ajo. Plantas medicinales antiguas y nueva alternativa de salud [en línea] 2003 [fecha de
acceso 7 de junio de 2003]. URL disponible en: http://www.saludparati.com/ajo.html.
3. Guadarrama SI, Hernández PM, Sosa VLM. Bases científicas para la utilización de algunas
plantas cultivadas en Cuba. Villa Clara: Instituto Superior de Ciencias Médicas; 1997.
4. Rodríguez M. Fitoterapia en afecciones diversas en medicina interna. En: Introducción a la
fitoterapia. México: Herbal; 2001. p. 107-14.
5. Ody P. Las plantas medicinales de la A a la Z. En: Las plantas medicinales. España: Ediciones
B.S.A; 2001. p. 33.
6. Cuba Ministerio de Salud Pública. Guía dispensarial de fitofármacos y apifármacos. La
Habana; 1992. p. 14-6.
7. Dollemore D, Giuliucci M, Haig I, Kirchheimer S. Colesterol alto. En: Nuevas alternativas para
curarse naturalmente. Pensilvania: Rodale Press; 1998. p. 250-2.

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