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Necesario y Contingente

Necesario: En general, y según la definición tradicional de Aristóteles, lo que no puede no ser y cuyo opuesto es imposible, es decir, lo que es por necesidad. Contingente: También llamada facticidad, se refiere a la característica de las cosas existentes, y que no existen necesariamente, y a las que pueden llegar a existir, puesto que no son imposibles.

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Necesario y Contingente

Necesario: En general, y según la definición tradicional de Aristóteles, lo que no puede no ser y cuyo opuesto es imposible, es decir, lo que es por necesidad. Contingente: También llamada facticidad, se refiere a la característica de las cosas existentes, y que no existen necesariamente, y a las que pueden llegar a existir, puesto que no son imposibles.

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Necesario EPIST.

(del latín necessarius, que procede de necesse, con esse o habere, necesario,
inevitable; la palabra latina corresponde al griego anagkaios, de anagké, necesidad) En
general, y según la definición tradicional de Aristóteles, lo que no puede no ser y cuyo
opuesto es imposible, es decir, lo que es por necesidad. Más propiamente, un enunciado
necesario es aquel que no puede ser falso, o que es verdadero en cualquier caso
(necesariamente verdadero) su opuesto es el enunciado contingente. Como modalidad
alética es una verdad necesaria que se opone, aunque de diferente modo, tanto a la
verdad imposible (enunciado necesariamente falso) como a la verdad posible
(enunciado contingente). Suele definirse una verdad necesaria como aquel enunciado
que resulta verdadero en cualquiera de los mundos posibles, entendiendo por tal
expresión, propia de Leibniz, cualquier mundo distinto al actual, además del actual, que
pueda pensarse sin contradicción. Los enunciados necesarios a veces se denominan
también «apodícticos». También una verdad imposible es un enunciado necesario: un
enunciado necesariamente falso.

Contingencia

También llamada facticidad, se refiere a la característica de las cosas existentes, y


que no existen necesariamente, y a las que pueden llegar a existir, puesto que no son
imposibles. En el sentido clásico de la palabra, la contingencia es la característica propia
de lo que no existe en virtud de su propia esencia, o de aquello cuya existencia le viene
dada de fuera de su naturaleza. Aristóteles usa por vez primera el concepto cuando
plantea la posibilidad de dos sucesos contradictorios, aduciendo el ejemplo de «mañana
habrá una batalla naval o no la habrá»; la disyunción es necesaria, porque no es más
que una aplicación del principio del tercero excluso, pero el acontecimiento a que se
refiere no está determinado, porque son posibles ambas alternativas. Este último
concepto de posibilidad futura fue denominado en la tradición escolástica futuro
contingente, y fue tema de discusión porque se relacionaba con la omnipotencia y la
presciencia divinas y la libertad humana. Por otro lado, que algo por propia naturaleza
pueda ser y pueda no ser se convirtió en la característica esencial de la naturaleza
creada, que existe contingentemente, pudiendo no ser, frente a la característica esencial
de la naturaleza increada, Dios, que existe por necesidad de su naturaleza; y ésta es la
idea central de una de las pruebas de la existencia de Dios, instituidas por la Escolástica,
llamada la prueba de la contingencia. La idea de contingencia radical no tiene sentido
más que en una ontología de trasfondo religioso o en el ámbito de un supuesto
indeterminismo físico, de inspiración espiritualista. Pero en cuanto se refiere a los
acontecimientos que dependen de la voluntad libre humana (futuros contingentes), en
vez de contingencia la filosofía moderna prefiere hablar de indeterminación de la
voluntad, libertad o imprevisibilidad. Autores hay, no obstante, que se remiten a la
contingencia, como Sartre, que la aplica a la existencia humana, carente de toda causa y
razón.

Epist. Cualidad de aquellos enunciados que no están determinados a ser verdaderos


o falsos, o no son necesariamente verdaderos o falsos; esto es, que no son ni
tautologías ni contradicciones. Una de las modalidades de los enunciados (contingencia
lógica) o de las modalidades aléticas (necesario, imposible y contingente).

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