0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 213 vistas298 páginasPDF Los Hechos de La Arquitecturapdf - Compress
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido,
reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
>
za
©
Serie Arquitectue ~ Teoria y Obra
Exictones ARQ/ Escunla do Arquitoctyre
entfcia Universidad Cardlica de Chita
Fernando Pérez Oyarzun
Alejandro Aravena Mori
José Quintanilla Chala
Los hechos
de la arguitecturaARQ
Primera ecletn pubicads por Kalclenen ARO
acaen ce Argtectte
Poatitia Unserndus Cathien dm Che
Lt Naweqantet 1965, Providencia
Samia de Chie
Fone. 408.86.20
Fen eeeseae
Deretnge Reconndse
‘Sequnta eoiion 2.90 emolaron
Cond sien 2s Eaicenae ARQ y
Faced de Argatestum y Urbaniemo Ce
LUnrarsana Cons! de Weneraela
Ningura part aa ena putteasion. menoe
1 ssane ae is cable, purse ipxofueise
sin previa auteriseién de Ediciones AND
(Lon menos oe i Arguiectare
Feenenaa Parez Oparzun
Alejandro Ravina
sous Quntanta Crain
Inserpeiin an ot Registro de Propiadas
tevegerl 912285
18.8 Wwe Hood
Imgrene por Ograma S.A
Santinge Ohta, aiamoce oe Re
Propacto eavria
Mcetserat Paina Tas
[Euggp4i Berna Oe totam
Progecein ecora
[Ekaubath Benno Db Stotan:
Proyecto ities pwdvecién woaeioty dante partaan
ima quiere Siva
Invesigaciéo
Coord neien ayvenaen:
rancisca Cratens
sapocte:
‘Garatea Pariopets
(Lorna vatorea
Mania tbe
estes Te
Roarge Tas
Alnjance Sota
io
Fetowatia portass
Mesteatrat Paar TentEscuel
fundaga en Santiago de Chile a fines ¢
ado marcada por
un qushacer active on medio de los cambios y procasas culturales vivides durante estos ma:
de cien anos, tanto en el campo propio de la Arquitectura, como #1 de las Artes on su acep-
cién mAs general. Desde sus origenes ha ide configuranda una relacion dialéctica muy
fructifera y parmanente ontro disciplina y protasién, |o que ha marendo tanto Bu plan ce
studios Come Su ConsecuOnte cuerpe académico, cu te libro
Vione a debatir de manera sustantiva. ya que esta confrontacién entre el mundo de! pensa-
mianto ¥ dal oficio de alguna manera replica lo plantoado por los autores en su detinicion do
un theche en arquitectura” como aqualia ralacién precis:
¥ sus usos.
tion que en sus contenidos
tre forma y vida, entre Ias
tur
En oste tiompo, osta institucion ha dade origen a otras oscualas y programa:
de Ia Universidad como tuera de ella, siende la fundacién de ta Editorial ARQ primera, ¥ la
infermacién y Cecumentacién Sergia Larrain Garefa Merene
investigacién de la arquitectura latinoamericana, des do 10s
tanto al interior
posterior creacién ge! Centro
como centro especializado an
hites mAs sobresalientas en aste Gitimo cuarto de sigic de su historia, lo que viene a ser
retrondado per onto texte, dade que alli convergen do manera muy principal {
destacados profesores — investigadores de nuestra Facultad y el cuerpo protesion:
Editorial, produciendo un material ds especial interés para todos aquellos que se estan
Introduciende al mundo propie e intimidad de la arquitectura.
de ta
Todo ello, que de suye ya resulta destacable, se vo especialmente realzado por la eportuni=
12 edicién de manera conjunta con la Escuela de Arqui Carios Raat
do Venezuela, con quien nos unen 1az0s cada vez mas
ctu
Villanueva de ta Universidad Cen
profundds, producto de un muy vallose intercambic académico, y que este osfuerzo editorial
conjunto noe augura podremos seguir profundizande en el futuro.
Juan José Ugarte Gurrruchaga
Director Escusla da Arquitectura
Pontificia Universidad Catélica de ChiloPor diversas circunstanc!
do Carseas y Santiago de Chilo.
En la historia académica y profesional que he podide desarrollar en ambas, he tenide el privilagio
Ge 96° Director de dos Escuelas de Araquitectura.”
Ho de destacar que onire lac moltipiag astividades que dota labor directive tlono, conetituye una
enorme signiticacién y salisfaccién para mi persona la publicacién de éste texto, que ahora, en
une segunda edicién ae concretize por la colabaracion entre la Escuela de Arquitectura “Cartos
Flaul Villanueva" de la Facultad de Arquitsctura y Urbaniame de Ie Universidad Central de
Venezuela y ia Escuela de Arquitectura de ja Facul
nos de la Pontificia Universidad Catdlica de Chile,
En mi opinién, el texts aqui presentado: ‘Los Hechos de la Arquitectura”, de los arquitestos
Fornande Perez Oyarzun, Alajandro Aravena Mori y Jose Quintanilla Gnala, #8 una contripucion
determinante en el plano de la ensefanza de la arquitectur
En efecto, la primera edicién publicada on diciembre de 1889. no aéta ilymind un itinerario
gonoral a todo ol ciclo Basico de Ia carrora al convertirse on bibliogratia dacisiva del cures
Introduccién a la Arauitectura que éste mismo cuerpo de profesores desde hace afios dicta en ol
primer samestra de Ie Caidlica, sino qua aigniticé un aporta an ei contexte chileno y latinoameri
cano para que los estudiantes de arquitectura en ganeral desde aus Inicios Sescubrieran ia
realidad arquitecténica en toda su complejided
En éate contoxto, map allé el eofuerz0 que una segunda edicién signilica, y desde la perepecti-
va que me ofrece Ia distancia @ una labor direstiva en 8l mundo de la ensefanza, 68 oosible
atirmar que “Los Hechos de Ia Arquitectura” emerge como un texio tundacional en nuestra tara
Ge formar acquitectos, especialmente en lo que atafie al arranque del aprendizeje de Ia disciplina
¥ @n Ia Implamantacién de contenkios de diversos planes de estudio en nuestro continent.
De necha, dada nusatra consicién geogratica y en al marco de las actuales relaciones giobales @
interculturales, el necesario y constitutive nexe que lae verdaderas obras eustanciales de un
perfodo da ta historia tlanen en qultectura y en la Yormacién critica @ Inictal de tos
eotudlantes, dista de poder oer abordade con auficients nivel y complatitud.
Gome es de todos sabldo, en sociadades coms las nuastras, ef conocimiento de una disciplina
come arquitactura, instituida come tal desde |a antighsdad, exhibe gerise ditfeultades, dado que
une gran propercién de su objeto de estudio inavitablemente ha de ser transmitide a partir de
planes, totogratias y descripciones, y al margen de nuestra presencia en las obras. Dificultad
que ademas se acrocienta ai no tener formulaciones teéricas que permitan operar con et
chamente vinculada a las cludades
\d de Arquitectura, Disefo y Estudios Urba-
earrara de
"ot 0 etna tt igs een wren Catena dy ee 0a a ita xd Ac ee reir re,condicién de nuestra realidad y pesibiliten en ot sstudiante la comprensién dal fenémeno que
tianen delante de sf.
El objete arquitecténico. como sefiala Trias, “no es, como se ha wisto, algo qué 66 da & ver, 0
que ¢@ muestra ante loz ojos. Es, mds bien, como intuyé Le Corbusier con su escandalosa
detinicién, una maquina, cuya funsién y forma se agota y se desgasta on ver habitada, una
unidad de habitacion per tanto.
La tarea de la arquitectura, al decir de muchos pensadores, #6 Ia de adificar lugares par
habitar, De alli que nuestro oficio tenga que ver profundamente con los hombres, @ 108 que les
james instanclas y distancias que se habitan y recorren. Las medidas eetén por tante inavite-
blemente relacionadas con al cuerpo y Ios actos y usos de éate en ol espacio y las circunstan-
clas qué Io deinen.
Es por elle que, mas
do la estructura profunda de las ideas arquitecténicas esté fuertamente determinads por una
iversicas da raxpuestas al lug:
‘comunican y afectan a la totalidad de nuestros sentidos.
Nuestra misién académica, radica per tanto en preparar al estudiante para develar y aprehen-
dor 61 eepacio on que a! hombre vive, entender la génasis de eee espacio habitado, sus madas,
costumbres y rites, de mode que su comprensién critica les posibilite la creacién de ure nuevo.
Entender entonces, desde ol inicio de ta carrera, a través de casos especialmente signiticativos:
do ta arquitactura -contande para ello Con un marco teérico que posibilite reflexionar. como
genera la arquitectura y dé que modos sa produce Ia actividad sspecitica del arquitects-
permitira potenciar un conacimisnto dal edificio en tanto solucién concrete de forma, materia,
use y lugar, en eimultinge eon un conocimiente de ios problemas arquitecténicos que en esta
obra la discipiina se plantea.
El valor didéctico que el texto aqui resefade tiene on nuestra actividad academica radica pues
en su capacidad de sintesis, al tiempo que contribuye a intensificar en los estudiantes une
concisnola critica do ja arquitectura an la historia, Ello an definitiva les permitird evaluar de
forma correcta y pertinente Ia operacién de proyecto que han de entrentar, evitande la simpliti-
eacién do ia arquitectura que on las titimar décadas hemos incurrido.
Esia nueva condicién de! estudiante de arquitesture, 86 agradece.
14 de 1@ apariencia que un edificlo signiiicative presenta, el conocimiento
9 que éste ancaja y por In manera en que sus espacios 26
José Ficsas Vera
Director.
Excunia de Arquitectura
Universidad central de Venezuela
"x, apd ieee ni cee De SAB Feo EaGon la reedicién, mediante la figura de coedicién, dal libro "Hechos de la Arquitectura” de
Fernando Pérez, Alejandro Aravena y Jozd Quintanilla, so cumplon varioa propésites, ae
abren una serie de oportunidades y se envia un importante mensaje.
De entre les propésitos, resalte el haber podide encontrar una nueva ruta para estrechar ain
6 Facultades ce Arquitectura de la Pontificia Universidad Catélica de
Chile y de ta Universidad Central de Venezuela, los cuales durante los Liltimos sels afios 0
los vinculos entre
han visto: significativamente reforzades per la muy paculiar situacién de haber contade con
José Rosas Vera como dirsctor de las Escuelas de Arquitectura de ambas instituciones.
Pero, si hasta ahora habla sido Ia via del intercamblo
postgrado, 6 61 dictade de cursos de cuarto nivel, las dos més importantes maneras de
tudianill y protesoral, a nivel de prey
aprovechar bilateralmente las fortalozas académicas de ambas casas de estudio, con esta
ventans que se abre desde el mundo editorial se vistumbra une clara oportunidad para pocer
compartir buena parte de nuestros productos académicos, En este sentido, seria justo
reconocer que el contar con un socio came Ediciones ARQ, una Ge las casas editeriales
universitarias sobre arquitectura mas adlide e importante de Latinoamérica. no deja de sei
una ventaja y también una ocasién Inmejorable para aprovechar una experiencia. eomprobada
en la produccién y gerencia de publicaciones, actividad que en Venezuela ha Hegade a ser
heroica, dificultosa, intermitente ¢ ingrata, cuando no frustrante.
No es la cagualidad la que nog lleva a egcoger al libro a readitar. La eolsecion va dirigida
fundamentalmente a coleborar en Ia formacién intelectual y tadrica de nuestros estudiantes
do pregrado, y en particular hacia aqu
arquitectura. So trata, por tanto, 6& UN ampaho orientade a provesr de densidad argumental
08 que entran en contacto por primera vez con la
al profesional en formacién. como complementa necesario de su ejercitacién préctica. El que
Inielativa pueda conatituirse on el germen de un proyecto editorial, dirigido & proporcia-
narle a ese arquitecto en clernes textos de cabecera tundamentales para su crecimiento
universitario desde 6! Ambito disciplinar. es un anhelo al que insistiremos en darla forma
conereta. Es por ello que si aigan truto puede quedar de esta
jociacién estratégica Chil
Venezuela es el plante:
coma meta 8! pasar de la coadicién de libros ya editades a la docoaditar textos inéditos procedentes de ambas instituciones, o al pasar del evento aisiade a
la conformacién do Una coleccién con una vacacién diddctica muy precisa.
Enmareasa an la colobracion que durante este ano 2009 se dara de Is 50 anes de Ia croa-
oldn de la Facultad de Arquitectura y Urbanism de la Universidad Central de Venezuela,
asta randicién da “Hachos da ia Arquitectura” no daja da tener una eignificacién muy espe:
cial, por fo que aporta deniro de un plan que busca convertir las elemérides on excusa para
de)
lo que pretendemes ser come centre de produccién de onocimientos en la arquitectura y et
Urbanismo, Asi, el hecho de pensar y pensamos en funcion de Ia verdsdera ubicacion de
nuestra disciplina en el Ambito de las ideas, se constituye en otra hebra del telén de fondo
de productos que permitan dar cuenta de to que hemos sido, lo que somos y
que ha impulsado esta empresa.
No quiaiérameoa, antes de concluir esta breve introducolén, dejar de agradecer a todos
aquellos que han hecho posible que este sugerente y esperanzador prayacto editor!
4 de Arquitectura, Disefie y Estudios Urbanos de
ee. En particular 2 la Decana de ta Facu!
la Pontifieta Universigag Catelica de Gr
Elizabeth Benett, Directore Ejecutiva de Ediviones ARG tanto por el apoyo brindads, como
por Ia elaridad y fluidez con que s@ han dado los tramites que han parmitide conducir este
va nuestro reconocimiento al profesor José
protegora Monteorrat Palmer y a la arquitecta
barce buen puerto, Pere fundamentalment
Rosas Vera quien con su actitud generosa, activa y despierta y su vision Ge largo aleance ha
hecho realidad lo que hasta hace poce era sdlo una buena Idea. A los autores del litro, &
todos los que tengan |a oportunidad ge distrutario y a las comunidages acagémicas ae
ambas Facultades de Arquitectura nuestras felicitaciones por lo que esta ocasidn digna de
ser celebrada supone.
Azior Calvo AIbiZu
Decano de ta Facultad de Arquitectura y Urbanismo
Universidad Central de Vane:Prosentacion 8
Juan Jose Ugaria
Directo: Eecunia de Arquesctura PUC. de Chile
oud Rocas Vera
Director Escuela de Arquiteetura
‘Univorstad Cantal ge Vere zueta
‘Azier Caio Absau
Decano Facutac de Arqutectura y Urbanisme
Universidad Cental de Venezuela
Introuecion ©
Ensayo |
LOS HECHOS DE LA ARQUITECTURA
Ensayo. =
LA PALABRA LA FIGURA
‘Lo que ia arquitectura ha sico
Ensayo tt s
FORMA, MATERIA, USO, LUGAR
Le cuatama ce la arquitectura
oBRAS
PARTENON CI
La medida de todo arte
‘Atonas, Grecia
PANTEON =ipees -%4
‘La construceién del espacio undnime
Roma, italia
‘SANTA SOFIA (AGIA SOFIA) a
El debate oriental entre planta central'y basilical
Extambul, Turquia
CONJUNTO DE PISA . &
El campo de juego
Plaza de fos Milagros, Pisa, Waka
CATEDRALDE CHARTRES —— 104
Ls pled y ta uz
‘Charwes, FranciaALHAMBRA
Ei jarcin de las habiiacioner
‘Granada, Espana
ESCALEMA BIBLIOTECA LAURENZIANA
[La arquitectura come cuerpe
Florencia, italia
IGLESIA DEL REDENTOR
‘Graméticn y contraluz
YYoneci, tala
BASILICA DE SAN PEDRO
‘Operacion te proyeeto
‘Ciudad de Vatican. Roma, tata
MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL
Postice de la figura edible
Espana
LOS ZOGALOS DEL ZOCALO
Espacio pablico: permanencia y-cambio
Cludad de Méjico, Méico
PALACIO DE VERSALLES
El dominto del horizente
Varsales, Francia
(CENOTAFIO A LA MEMORIA DE NEWTON
[La geometrie de la inmensided
Proyecto,
PADELLON ALEWAN
Simetria y horizonte
Exposicién Universal [Link], Espatia:
VILLA SAVOYE
El paseo y of cuba
Poissy, Franca,
"
138
ve
2
CASA EN LA CASCADA
Del paisaje como especticulo a la
‘aturaleza como orden
Pennsytranis, Estodes Unidos
MINISTERIO DE EDUCAC:ON Y SALUD
Una plaza y un palacio de cristal
io da Janeiro, Brasil
COOPERATIVA DE SERVICIOS ELECTRICS:
La fisica y la carne
Chillin, Chile
IGLESIA DEL MONASTERIO BENEDICTING
Dos cubes de tuz
Santiago de Chile
YALE CENTER FOR BRITISH ART
El expresive silencio dea trama
[Link] vale
Estados Unidos
LA PALABRA DE LOS ARQUITECTOS
Vitruvie Palin, Marco Lucio
Albert, Leon Battista
Laupiey, Mare Aniaine
Boullde, Etienns-Lovis
‘Durand, Jear-Néoine Louie
Ruskin, Jona
‘Viotot-Le Dae, Eupére Emmanuel
Le Corbusier
(Mies van dar Roa, Ludwig
‘Grapes, Walter
‘Kahn, Louis
Bibliagratia
Indice AnalitieoINTAOOUCCION
Es dificil recomendar un libro @ un estudiante que pregunta qué leer para tener una idea de lo
ta arquitectura. Hay buenos libros de historia de la arquitectura, asi come otras que
Para alguion que no tiene Una formacion previa, su
len ser demasiado especificos, presupaniendo un conocimiento anteriar, o demasiade tenden-
que
exponen aproximaciones tesricas de ol
ciosos, asumiendo un criterio particular para entender ou realidad. Es més dificil encontrar
buenos ejemplos de libros qué introduzean a los problemas do Ia arquitectuta desce Ia arqui-
clura misma. Menos adn, que lo hagan desde la perspectiva del proyecto, esto es. desde
atendiendo a esa cadena de decisionas y operaciones:
quien estd en la posicién de producinl
arquitecténicas que le dan origen.
Nos hemes propuesto, por ello, escribir un texto de Introduccion a
resadas
estudiantes y profesoras de arquiteciura, pero también a profesionales y personas int
en ella, Intentando que sea la arquitectura misma la que $6 presente. Para ello, se recurre &
casos especialmente significativos que muestran, desde angulos diversos, algunas de los pro-
blemas que la arquitectura se ha planteado a lo largo de la historia. Este material. inevitable:
mente histérico, aparece no en su dimensién de recuerdos sino de realidades y conocimientos
vigentes, sin caer en ol anacronisma y, por tania, explicitando Ia trama mental y cultural que
reded su construccion.
Et libro pracura atenerse # los heches de a:quiteciura, entendiende por tales, una relacién pre-
cisa ent y los uses. Esta precisién
forma y wida, 0, todavia mas radical, entre las estructurs
26 basa en Ia capacidad de mirar tanto las formar como La vida. Todo ello, toniends en cuenta
que si los hechos de la realidad se observan los de |
quitectura mas bien se construyen.
108 hechos arquitecténicos permite establecer una relacién
Introducirse ata arquitectura dosd
sugerente entre aquelia que habia que hacer y cémo se hizo. Se logra asi traducir ideas y
probleméticas abstractas a un lenguaje
yecto que entraron en juego.
quitecténico, reconstruyendo las operaciones de pro-
La estructura do! libro se organiza en tres partes. La primera agrupa tres ensayos referidos a
cuestiones generales, Elles pretenden hacer explicitos los puntos de vista asumidos y propor=
cionar una base de informacién que facilite una comprensién mds cabal de los casos.
La segunda parte concent
Proyectos de arquitectura. De ellos se entrega informacién grafica, incluyendo una serie do
plantas que furan dibujadas especialmente para al libro, y 28 hace una lectura, por ast I
lo mas signifieativo det contenido: la presontacién de 20 obras o
la, reconstructiva, En éste, a partir de los problemas constructives y técnicos; de la capacidad
rtarse en un contexte o dialogar con
de interpratar un encargo 0 construir un programa; de in:
jor a ia forma; en definitiva, de aquello con que la obra
G8 proponer un orden an
@2 las tuve que ver, aparecen
las operaciones de proyecto, las lecciones de arquitec-
‘obra le que conatituye materia y oportunidad de pensamiento.
la teorfa del atajo de Ezra Pound: las obras
distancia mas corta y la visién mas larga del campo que atraviesan, en.
ture. Es la propia realidad de
Eeta Mntroduccién sigue asi, on clerta media
constituyan al atajo,
sto caso. del campo arquitecténico, Cada uno de los casos se entiende de manera relative:
monte auténoma. Elloe ¢e prosentan cronolégicamente como una manera de facilitar eu ubiea-
cién dentre del libro y sin pretender con ello construir una historia de la arquiteeturi
La tereera parte oeté constituida por una brevisima antologia de textos tedricos produsidos por
arquitectos. Ellos aparecen como claves fundamentales de cualquier andlisis y discusion arqui~
tecténica, y ponen de relieve la dimensién permanente que las palabras y 6! discurso han teni-
do 6n 61 estuerze constructive que realizan los arquitectes. En todos los casos, insistiendo on
@1 cardcter introducterio dol libro, se incluyen anexos bibliogrétices que permiten profundiza
tematicas tratadas,
en cada una de
Escrib| comin, En palabras de
Wittgenstein, @/ lenguaje camdn es e/ de la experiencia comdn y no tiene ningin sentide deciste
2 alguien alge que ne entiende, aun ovande ge Je aclare que ne puede entendorlo'. Encontrar
969 lenguaje compartido, sin que su senciliez traicione al sentido de jos hechos que formuta,
ha sido un esfuerze fundamental en la construccidn de este texto.
una Introduccidn entrenta al estuerzo de un lengua!
EI libro surge, en cuanto tarea colectiva, de la experiencia compartica por los autcres que, en
diversos momentos y formas. han colaborado en la tarea de presentar Ia arquitectura 8 alum-
nos recién ingresados 4 la carrora. Los textos dojan sentir, entoncea, ol timbre de la voz do
cada uno de les autores
en la conflanza de que existe una mirada compartida construlde por
los afios de colaboracién. Nacido, 6n primer lugar, dé esa experiencia comin, el libro ha recibi-
do une
rie de apoyes indispensables para llegar a concre| de la Escuela de Arquitectu-
ra, empefiada en dar forma a uns coleccién destinads a
docencia, para lo cual ha contado
con el apoyo econémice de Prorrectoria; de Vicerrectoria Académica que, a través de su Fondo
Docencia, nos apoyé en la fase de recopilacién de ta Informacion; de Edi-
clones ARQ, que na necho euye at proyecto del libre, dandole, eon su experiencia, uns caliaas
editorial que no es frecuente en textos de estudio: de los ayudantes que colaboraron en los
dibujes, las recopilaciones graticas y bibliograticae.
de Desarrollo do
El estuerzo. que no ha sida pequefo, estaré compensado si quienes recorran sus paginas en-
ouentran a la vez ol estimulo y ol mapa para, encentrande les atajos, recorrer de manara fruc-
tite) la arquitectura,
60 Iaberinto apasionante que
Los autores
"WeTIOENSTIN,t. Ober 190LOS HECHOS DE LA ARQUITECTURA
Por ejemplo:
La gravedad
Que el agua no pueda avitar la gravedad es otro hecho,
un hacno.
Be a misma manera que Ia fuerza de (la) gravedad hace que el agua
siempre encuentre la manera de llegar al suelo, acusande en su paso
las fisuras de le construccién, ol descalce de los
realidad siempre termina per acusar 6!
Imagind que habria de scurrir) y
lementos constructl-
vee, aal también
oscalee entre ol proyecto (lo que
la vida (lo que de hecho ecurre)
fuerza de
Podemes tenar asperanca séo en aquelio
Que M0 tae remedion Giorgio Agarnbor,
Forma de vida y torma debiaa
En el antigue aeropuerte de Santiago habia un lugar donde hasta prin-
CIplos do la década de los noventa se juntaba mucha gente. So trataba
segundo pisa, donde gran cantidad de personas
Jeros que embarcaban y 4
de ta gran terraza di
despedia y recibfa a unos pai
ban de los aviones por medio de escaleras manual
mbarea-
y que caminaban
directamente por la losa hacia y desde las salas de embarque. Esta
terraza permitia que despedidas y bienveniai
ta Gitimo momento. Este hasta que, seguramente por razon
iueran extendidas has-
do nor-
18mative internacional, ia terraza fus clausurada,
En @l nueve aeropuerte de Santiago, dos lugares congregan gran cantidad de gente. Uno es.
la escalera que une el segundo y tercer nivel atravesande un vacto circular y que balconea
sobre la salide de Policia Internacionat y sobre las mangas de entrega de equipaje; ef one
98 @1 giro casi en angulo recto de la calle que sube al nivel de las salidas internacionales y
deads donde se puede ver 6! pase de loa aviones hacia la pista de aterrizaje
En el vacte que atraviesa la escatera,
gente de alguna manera descubrié un lugar donde,
un poco antes de lo que ef edificio y los arquitectos tenian calculade, se pusde saludar,
uiitar, colgar letreros Improvisades y dar la blenvenida a |a gente que tlega. En la esquina
de In calle que aube. la gente descubrié un lugar donde un poco después de lo que ol edifi:
clo y los arquitectos tenian calculado, se puede al menos tener la esperanza, que desde la
ventanilia dal avién, quien se va, los vea despadirso.
La escalera y la calle son al aeropuerto nuevo, lo que la gran terraza era al seropuerto
Antiguo,
Ahora bien, Ia escal
fa que atraviesa este vacio circular, on tante que lugar de bienvenida
98 un lugar incémade: incémodo para las que llagan porque estan an un lugar de paso, en
la zona de entrega de equipaje, casi sin espacio para pasar y sin perspectiva pera mirar
hacia arriba; Ineémede para los que estén arriba, que cuelgan de tas barandas de la esca-
lera, asomandoee de cualquier manora sobre los que llegan. Aun asi es un lugar que reune
mucha gente.
Igual cosa se verifica en |a calle exterior, Bifa es una obra necha por tos Ingenieros y que n!
de estar fuera del editicio
siqulora forma parte del proyecto de arquitectura y que a p»
80 podria decir que e5 un lugar central. Estos lugares ocurten a pesar de la pracarledad y
ae
realidad y proyecte.
incomedidad, En elle se revela tanto la fuerza de la realidad como el desealce entre
Y qué acusan estos lugares no calculados?
Dado que e! aeropuerto si contempla lugares tanto para la Gespedi¢a como para la blenve-
ida, 19 que eepeciticamente acuse este descalce. 03 Ia falta de lugar para lo que podrla-
mos Hamar of ditimo momento. Lo que en la escalera y en Ia calle ocurre no
s tanto ta
deepedida y ta bionvanida, cuante la oxiencién do alias hasta al primer y #1 ditima maments.
La escalera y la calle son al aerapuerte nuevo, lo que Ia gran terraza era al aeropuerto
ude.
antigue, en tanta que lugares que acogen Ia prolongacién del
§Mas alla de tas razonges de normativa Internacional quo hayan Nevado a cerrar la terraza del
"sropuerto antigue o 8 no considerar esta siuacién en ei aeropuerte nuevo, e¢ un nacho
que dado que Chile todavia es un lugar donde viajar es un evento, hay una voluntad de:
antioipar In blenvenida y de extender la despedida lo méximo posible.
Podrfa decirse entonces, que el programa, ee decir, {a situacisn estructurante de un aero-
puerto en Chile, © al menos de! aeropuerte de Santiago, #8 Ia. prolongacién del saludo. ¥
desde el momento que esta situacién os veriticable, desde el momento que es un hecho,
1a oxteneion de! saludo as un hecho arquitecténico,
Provablaments en otros asropuertos, In situacién estructurante sex otra. SI extuviéramoe
en la mitad de un continents extenso donde los viajes son frecuentes, no serfa ne
que los lugares do sepéra y de deopedida fusran importantes: lo que seria al ndsieo de
eficlencia o Ia seguridad. Aqui en Chile lo que
habria Importae ouldar, cautolar y constitulr come 1a situacion proyecto,
habria sido la prolongacién dal saludo.
io.
proyectacién en esos casos, seria quizds
&/ mundo no sa ha hecho para que pensamos en él
(pensar es estar ealeima de fos 0j03), sina para que
‘o miremos y esternos de acuerdo,
Albarte Geeiro, El quardador de rebafios.
La contradiccién de ta realidad
alera calza naturalmente con al ritmo de nuestros
De la misma manera que una buena
paso:
in contradecir ni su regularidad, ni su alcance, ni su avance, un proyecto debi
al ealce con la realidad o al menos ano contradecirla. Primero porque la realidad es
fuerte, pore sob
ntido es articularla,
La contradiecién de \a realidad (aqualla Involuntaria se entiende) tlene su origen las mde de
ita de inteligencia, on el sentido (etimoldgica) de no haber sabido feer
igie signi
{no dando nada per supueste) y esencial (distinguiende lo importante de le accesorio) de la
situacién que debier:
deb!
tend:
tome porque Ia realidad 6a al horizonte de un proyecto de arquitectura; ou
las veces en una
entre los datos. Int
arquitecto, hacer una lectura 4 la vez exhaustiva
a para
etructurar al proyecte, Para no eentradecir la realidad, ol arquitecto
ra atenerse a los hechos arquitectonicos que a partir de
la Se pueden formula)
Algunas vec
la contradiccién deja huellas, leves, meros. vestigios si se qui
Pasto raid segdn una abstinada I{nea recta que contradice porfiadamente la serpenteante
vereda tropical de Burle-Marx en un parque ds Rio de Janeiro. Pero lao mas de a6 veces Ia
dificultad de leer acertadamente ta r1
ta ausencia occulta la
como el
idad, el aeropuerto incluldo, radica en que una ci
lacién entre forma y vida. Como la carrera de obstaculos deseritasilencio oculta las raagos constituyentes de a situacién cuando Ia relacién entre forma y
vida se da naturalmente, fluidamente, sin fisuras.
Y¥ sin ombargo, os a
mismo silencio, a esta misma fluidez que oculta tanto Ins formas.
eomo Ig vida, @ lo que una obra debiera aspirar. Una obra debiera ser silenciosa en este
sentido de
ender al caice entre lo que ella permite y lo que ha de satistacer, sin fleur
Formular el problema del proyecto come un hecho de arquitectura, nes acerca al silencio de
los acuerdos thctlos, on oste cage entre forma y vida,
Se podria decir, hablando por paradojas, que una buena obra se reconoce por su capacidad
de desaparecer. De esto sabia ya algo Le Gorbusier, cuande desde Pisa, al término de su
‘viaje de orlente, le escribia a su amigo-mecstre: L'Eplattenier, reciuta mafiana mismo un
buen albadil. jHaremos ariel... Qué estupidez. No es ne
le ya hacer arte, sino solo
en #1 af punto de
parecer. ¥ cuando desaparezcamos, o! bioque se habré convertide an algo grande. De
entrar tangenciaimente en ei cuerpo de nuestra época y aleolve!
nosotros enionces quedardn collseos, termas , acrdpolls x mexquit
La intensiticacién de la realidad
Anora bien, aun cuando Le Corbusier habla de desaparecer, habl
tambidn de dejar algo
grande. ¥ para atcanzar tal grandeza no solamente no habria que contradecir 1a realidad; el
proyecto del nuevo aeropuerio no se podria haber contentado con haber viste e808 lugares
ne ealeulados. A lo que
deberla haber aspirado, alo que habria que
quitectura, amplificando
pirar, es a que la
realidad entre on reconangia en una obra de
inteneiticande:
El sontico do las cosas astd wera do oll.
Ludwig Wittgenstein
Atender a los nechos de erquitectura es identificar la especificidad de esa intonsiticacion
propia de la
rquitectura; esta inten
lcacion a pesar de
centrada sobre el objeto ar-
quitecténico en toda su condicién fisica, opera de hecho sobre esa porcién de realidad que
Ia vez eoparta y eontione (Ia vida). De este mode Ia atoncién sobro la naturaleza conatrue-
lWva de! objeto arquitecténico ne se consume en sila misma y no constituye primordialmante
un objeto de contemplacion, Esta oscilacion de Ia atencién entre continents y contenido,
(continent
@1 objete erquitecténico; lo contenida: la vida), entre el rol que juega y el rol
que muestra, cenetituys uno de los flancas de discusién mas constantes de la arquitectura,
"Digoutionde Ia necisn zeviana de sepacic, Berehers considera fundamant
1 ¥ @specitica materia de ta
arguitectura estaba en los actos humans formalizados por ella. Que fos actos puedan constitulr
materia de arte
Sipuiendo las ideas de Nietzsche, Borchers concebla Ia
fo apolineo (lo escultérico, Io visible, Io figurativo, lo plastico) y Io dlonisiaco (lo musical, to
no figurative, Ie impulsive); un arte dirigide no tanto a los sentides sino més bien a la volun
la realidad tiei-
ca del cuerpo arquitectonic:
sin embargo postule que
lo nuevo que yo postulo,* dird Borchers.
rquitectura como una lucha entre
J, pensada a Ia manera de Senepennauel
La obra de arquitectura es un artefacto no una obra de arte, y en obras de arquitectura una
nade separa el artefacto de ta obra de arte, y 83a nade 68 inconmensurable’.
Si alga 2s descrito por um plano de aiquitecture, es fe
‘aturaleze de las relaciones humaeas, Fobin Evans,
En este mismo sentido de obra de arquitectura como artefacto capaz de intensiticar Ios
actos, se podria entender el proyecto de Alberto Cruz para la Capilla de Pajacit
Partiendo de la pregunta por la forma apropiada a ia oracién, se inspira on una serie do
‘experiencias concebidas como actos que son posticamente transteridas al proyecto. Es pre-
el cuat
cisamante 68a transferencia Ia qué origina los hechos de arquitectura; In blancura de une
mesa que destaca la forma y los colores de platos y elementos; la penumbra de una sala
tleular ritme da los gastos litGrpicos #9 constitvyen
‘en 108 motives recogidos per el proyecto.
durante una mise recordatoris; 0 el p:
‘SI Ia vida 98 una cent
ai |a arquitectura Intensifica los actos y articula situaciones; si una situacién
Fuctura un programa arquitecténice: y ei un program:
I programa, mas que un i
idad do eituaciones olomentale:
| una situacién 6s una continul-
el sentido de un pro-
yecto, entonces podria cecirse que
ado de recintos, es un lista
do de actos © 1a construccién de una situacién elemental
La superacién de to reatidad
nto la contradiccién como la intensificacién de la realidad son térmi=
Pere aunque epuestos,
nee de una miema polaridad, ©:
In Bore UNG misma linea, © al menos, én un Misme plano
La arquitectra no debiera permanecer en ef mismo plano de la realidad: de acuerdo
sen of mundo no significa disgiverse en la natural
lad de la vida ni de los usos. La arquitec:
{cera gees on Le Ceroove. agp in eee. Cogs aun enouln force pe Gans Gren. Eear! Mamas Yee, 1088
‘2 ean toon cen arutcione, ppc 120. Eton: Aare Bato Sumo, 198.
2. patura no es mero receptaculo de una situacién; ni siquiera mera expresién de ella. por magni-
Hea que ella sea.
Es verdad que 6! ritme do husllas y contrahuellas de una escalora nace del ritmo de nues-
{res pasos y no de una ley interna, autorreterente, meramente formal; el sentido de su for-
ma eoté fuera do alla. Sin ombargo una escalcra oo tambien la propasicién de un ritmo. El
ritmo que propone la escalera de 1a biblioteca de la Escuela de Arquitectura de la Universi-
dad Catolica de Chile, nos obliga a caminar muy lento para ealzar con el ritmo de |oe pelda-
fos propuesios. Si no nos adecuamos a esa lentitud propuesta, Ia escatera es incémoda
Esta adecuacién de la vida al objeto no es ira cosa que la adacuacién que la situacin de!
astudie requiere: la construccion de un ambite de silencio. En ese sentio, Ia arquitectura
si bien debe tender al caice con ta vida, no la imita; la modifica
Tampoce es la arquitectura traduccién automAtica de unos usos a una forma. Si bien ta
arquitectura recoge una realidad existente (no inventa la vida que ha de acoger}, una obra
siempre produce algo que no estaba anf antes que ella apareciera. La situacién que la ar-
quitectura articula no os lotalmonte preoxistente. La arquitectura debiera interpretar la rea-
Ndad, en ol sentido que fo plantea Gadamer, de atenerse a ella por una parte y simulténea-
mente ver en lia, oxtrasr de olla, cada vez, algo nuevo. Si procediéramos por analogia y
pensaramas en la realidad como en una psrtitura musical, tendriamos por una parte que ta
partitura es 10 quo os y en ese sentido habria que atonerse a lta, Sin embargo intorpretart
@8 también revelar una y otra vez, una dimensién a la vez subyacente @ inexistente. Inter
pr
de Interpretar la vida misma, estando de acuerde con ella, intensiticandala y buscando even-
ar es atenerse a lo latente. La arquiteciura para satistacer ol encargo que la origina, ne
tuaimente hacer aparecer dimensiones ain mo formuladas de ella.
Tina: lugar pare ei suicitio
Lavamanos: excusa para miterse al espefo
ido: eaballa paquate
‘Numero deaicago al bate ce revista
Por ejemplo, la tumba para ta tamilia Brion proyectada por el arquitecto Carlo Scarpa esta
mAs alta que el reste del cement:
oscalera
lo. Para eaivar eee deeniv
21 arquitecto propuse dos
necesidad de proyectarias existfa y el ritmo de nuestros pases que define
huellas y contrahuellas también preexistia
una de |
8 escaloras, la que permite acceder al conjunto de ta tumba, tiene cuatro enormes
Gradas, levemente distintas, los cuales a pesar de su irreguiaridad nos hacen der natural
Mente dos pases en cada una de elas‘; cuatro aliuras, ocho pasos. Lo que hay #3 la propo-sicién de un ritme acentuade, que ex a la vez
una cadencia de ajuste que permits entrar cal
zado a cada nuevo peldafo y un paso alterada
para iransitar desde | mundo, por as! decirlo,
camenterio,
corriente, al mundo ds
La otra escaler
que une el plano de la capilia
con al plano superior de ia tumba Brion, también
tiene cuatro gradas, también de hormigén:
eotén contenidas dentie de un de cubs de aire
también de hormigén, ef cual acta como una
eepacie de caja de resenancia para estes pol
anes que por estar en volado. cuando uno los
pisa, suenan. Se podria hablar de una escal
slinede: # medide que uno sube, igual que algu-
ngs instrumentos de percusién (un xil6fono por
ejemplo), cambia ol tono de nuestros pasos (que
por lo demas se hace mds agudo a medida que
‘moe mata en. Cave Seay Arete fos acereamos a la tumba). Con ello el sonido
ravela, por un lada nuestra propie peso, pues se debe a él la capacidad de haber ejecutado
hay que
heche de estarla pasando. Pase y peso son lac dos
la escalera; por otra parte, tal sonido nos hace presonte ol acto mismo de caminas
pasar por ella para que se revele
dimensiones que marcan of transite de! munge de Ia cludad al de! cementerio, ambas cont
arquitectura.
Tanto |a alteracién del paso por acentuacién del ritmo con que naturaimente caminamos,
nidas en el racorride, ambas inexistentes antes de
como la ampliticacién de nuesiro peso, son estas dimensiones no tormuladas de la re:
dad, Ellac marcan 0! paso a este otro mundo que es de alguna manera lo mismo que
mundo de Ia biblioteca, asi come al &
pretendia con la escalera de Ia biblioteca: que
‘a en un clerte silencia per medio de la lentitud del pase aue calza,
Podria decirse que la situacién genérica de recorrer, tiene una situacién elemental en el
menteria, 20 ente:
ritmo cuye programa es el pase a otra situacién,
La arquitectura y e! estade del arte
SI e! acuerdo, Ia Intensiticacién y la superacién de la realidad, han hecho énfasis en Ia vide
misma. ello no significa renunciar a la Intensificacién det objeto arquitecténice en cuante tal.
una historia de la arquitectura que ha insistide demasiado en la componente tor-
Frente
4 Las ee grads ane dain ace aime atu oar ela de 170 cm i OAH Gus I OS YAH. 1 mer ms GUANA OF
emt brs: sauna eS, can cm a in 70.mal dot objeto arquitecténico, proponemos un cambio de énfasis pere en ningdn caso Ia
suspenaisn de esta dimensién artistica de la disciplina.
Lo que propenemes ce degplazar nuestra atencién desde una arquitectura vita come he
che formal (juzgando la coherencia da la sintazis Interna del opjete), a una funcada en los
heches arquitecténicos (verificando las situaciones que el objeto es capaz de articular). De
to que se trala 2s de dejar de ver las propledades formales de la forma y empezar a ver lo
que s¢ podria llamar aus prepiedades vitales.
‘Mucha de io que astames haciendo, ne as mas que
estar cemblando nuestro este de pensamiento,
Ledwig Wittgansteia,
La arquitestura es un arte; eus abjetos tienen autonomfa artistica. Sus problemas nacon
5 clreunstancias come de las leyes inlernas de la disciplina. Cada obra de arqui:
estado del arte, que busca mantener 6! paso
estado de cosas. Hay que ser absolute-
tanto de
tactura @s de hecho un comentario al arte,
aanade® y eventualmente modificar y supers
mento mecemes, sontoncia Rimbaud.
Siempre fo mismo pero mace gual.
Godolcede lama
Ese cada vez con que 58 ha ds atrontar 6! problema de ia forma de un objeto arquitectoni-
co, debate radicalmante tanto eu propia configuracién come la de
arte no progresa, las artes se desarrolian y cambian. Trabajo det
arquitecto es saber ubicarse en su épaca, sentir el espiritu de los tiempos, disclver la nos-
higton
do ta arquitac-
ture, Porque si bien
talgia, evitar 6! ridieulo del anacreniomo, esquivar tanto Ins convenciones come las modas.
¥ Novedades de decorador. La pregunta por
forma requis
Ia capacidad de conetruccion
de un presente absolute.
ea forma no
algo distinto del fondo del probleme arquitecténico. Escribe Nietzsche.
Uno os artista a covie de eonsiderar 920 que todos log no artistas aman ‘forma’ como
‘contenide’, como ta materia misma. Por decir o mancs, fende y Jorma son problematicos.
La terma y la construccion
ta exquisite: de ta insistencia
La intensificacién de la torma podria entenderse como una intensificacién del objeto arqui-
{Usa enreton dt owt Gadd tera
tectonieo en su dimension material. En estricto rigor, 9! Partenon no es mas (ni menos) que
jatema constructive original-
.
une refinada y perfeceionada transposicién a pledra de un
monte pensado on madera. Toda ou densidad arquitecténica podria en ultima instancia
capacidad de haber encontrado en Ia lentitud propia de las mutacion
reducida a
forma adecuada a la ldgica de Ia piedr:
La arquitectura puede ser vista come una forma de intensificacién de la censtruccién; una
Intensificacién que tiene Ia virtud de hacer llegar la construccién a la esfere del arte. Si
Ezra Pound afirma que poesia o¢ Ia lengua cargada de sentido en of mas alte grade posi-
blo, fe fengua imtensificada, y Auguste Perret plantea que la arquitectura es la poesia de ia
construceién, podriamos proponer que la arquitectura es la construccién cargada de senti=
do on al mae alto grado posible, /a consiruccién intensiticada
La vitalidad de la forma
la fisies heena carne
Una
gunda forma de intensificacién de la forma del objeto arquitecténice tiene que ver
aditicio de Ia Coeperativa Eléetrica do Chillén, un
espacio de doble altura @s a la vaz sostenide y ocupade per un conjunte de columnas con-
con Ia forma misma. En of interior oi
figuradas a partir del encuentro de dos conos. Una rampa y una eacalera permiten recorreria
verticalmente; el descanse de la rampe da origen @ un volumen independiente suspendida
delanto de la tachada eur; la escalera, un priema eleganiomante tlectado, ascionde hacia la
raza superior habiteda por chimeneas y lucernarios. Tades elles constituyen volumenes
Independientes, elementales como los denominard Borchers siguiende la idea de hecho atémico
"
expuesia por Wittgenstein en su Tractatus. Les hechos arquitecténicos se Identitican aqut
con astoe proyeotoe olomentalos, que intensifiean la volumotria
quitectur
la ebra on busca de one
estado oe fsa necha carne que Borchers atribula ala
Los nachos ae ia arquitectur
la medida y ef cuerpo
Esta flsica hecha carne podria ser entendida como vitalidad de un objete meramenta m:
lal. Pero. la fisica hecha carne, en el sen~
tide de ser un objeto fisico, afectade por
que es capaz de produeir (de hacer). Es
He
podria pensar también que la arquitectura o:
2 leyes do Ia fisica, pero cuyo fin e6t4 en la vida
fisica trasmutaca en actos.
nide que examinar una clerte cantidad de proyectos que se
Dice el propio Borcher
proponian lo siguiente: lugar para orar. lugar para pensar, lugar para estudiar, lugar pare
descansar, etc. Creo que esto habré que interpretarle como propésite, como alge asl come
ya que alge aei no ee arte cine una eotividad, y ne depende de ta=
arquitectura, sine blen, de otra cosa*.
Si bien une situacion ne co inventa, condiciones favorables dependen de cuestiones
as y precisas. Son hechos y son hechos conclusos.
la lentitud del paso que se queria construir para
en silencio a la situacién del estudio, depende finalmente do las medidas de hus.
‘a que bajaba & le bibliotecs
llas ¥ contranuellas, Ellas dependen a su vez de unas medidas si bien variables, bastante
procisas y Sobre todo universales originacas por e! propio cuerpo humano.
El cuerpo propone a la arquitectura un émbito de verificacion de sus operacion
Lo mismo se pedria llegar a establecer para la conatruccién dol silencio al interior de la
biblioteca. La observacién pertenece a! arquiteste Wren Strabucchi, quien hace algun tiem-
po planted que Ia falta de eilencio de ia biblioteca de Ia Escuela de Arqui
wersidad Catdile
ture de [a Uni
se debla al tamafo de las me:
El hecho que tengan 1.40 mde lado.
ni Suficientemente pequeito para que unc secretes (o murmu-
10), ni lo suficientemente grande para que la distancia nos obligue 6 pararnos evitande con
es justo el tamafio que no
alle (a ineonveniancia de gritar. EI metro cusrenta gs justo Ia medida que mantiene al tono
do voz caracteristics de la conversaeién; ni el secrete ni el grito: la conversacién. Esta
medida no es ya medida fisica del cuerpo, sino medida de nuestra percepcién. En cualquier
e020, por ser una cuestién madible, 68
ible (una operacién de proyecto).
un tiempo algo vorificabio (un hecho) y alge rope:
Loe necnos ao la arquitectura
tos
enomenos clertes
Cuando un objeto esta a contraiuz dos cosas ccurten:
Al quedar el objeto en penumbra, los rasgos que lo constituyen tienden & desaparecer di-
Solviéndoss 6n un nice plano; él objéte pierde protundidad, Simultanoamente Is deaapari-
e16n de les rasgos queda compensada por Una fuerte emergencis del peril! del objeto. Un
objeto a contraluz 6s on realidad una situa!
Le segundo que ecurre cen el contraluz es la magnificacién del reficie.
De esto saben mucho Pifén y Viaplana, ouande en el proyecto de la Casa de Ia Caridad
en Barcelona, deciden usar a su favor
espejidad propia de un vidrie a contraluz: cual
qUleF Vidrio que esté colocado a la sombra, 0 8 contr:
e un hecho.
transforma en un espeio; 680
Los fendmencs propenan a ia arquiteotura un ambito de verificacion de aus operaciones. Lo
que Viapiana y Pinén nacen es cerrar el cuarto lado de un claustro y 6! edificio que ponen,
_Pas0 uN pige arriba de la altura de las oiras tres al
Gel patio: la fachada de #58 piso que
1.06 pn
Pypasa arriba esté inclinada. Al inclinar ese tramo
superior hacia adelante, ese pafio de vidrie deja
de recibir luz, queda a contraluz, con Io todo ese
{remo de fachads s¢ transforma en un espeio sin
Ia obviedad y por Io tanto sin Ia vulgaridad cel
Vidrio espeie. Esto es un hecho de arquitectu
Si el objeto que se situa frente a un vidrio en
penumbra asté Muminage, mayor sera ta
Contra a Catura Coniamacrdaen ange especularidad de ese vidrio. Gomo el tramo pasa
‘aah anset sobre los techos y los teches son horizontates
(estén siempre iluminados), lo que estos aspejos de Vidrio roflejan con mayor fuerza, eon
los techos del claustre. Ese tramo de lachada inclinado mu: ol claustro desde arriba,
por dacirlo de alguna manera, nos muesira una visién angélica,
Y¥ come la entrada al edificio
rampa que boja hasta ot cubterranos, of momente de! aceaso oo almulinoamente el mas
bajo y el mas
mAs se hunde uno, esta vision refleiada mas nos saca del claustro, y tanto nos saca cel
hace por el |ado opueste del claustro, a través de una
jajado de! retlejo. .Qué ocurre entonces? Que paracdjicalmente mientras
claustro que le Gltimo que une ve antes de desaparecer bajo la losa del patio de acceso, os
el mar y el horizonte. A medida que une baja, por encima de les techos del clausire, apare-
ce refigjade an ol pane inclinado, todo ot perfil de Barcelona y por un solo instante, 8! hor-
zonte y el mar. Esto ademas de un heshe de arquil
ctura, #8 algo preciosa.
Los heenos de ta arquitectura;
ta medida, 10s tenomenos, «1 cuerpo
1 homer
lados. Séio [08 ojos 1s puede mover a voluntad, cirigirios, a diferencia de un caballo per
elemplo, que ademas de 108 9103 puede mover las orsies. Por eso cuando estamos a la
intomparia, 6n lugares abiertes y escuchamos algo y queremos ver desde dénde viene el
2 diferencia de algunes animales, tleng les ojos hacia al tronte y 1ag orojae a toa
sonido, ver y escuchar simulianeamente en la misma direccién, lo que hacemos os ahuecer
la mano construir una espacie de pantalla que 4
je ef sonido: alguien con diticuitad
para escuchar hace le mismo, No se puede (dado la forma en que estdn dispuestes los
sontidea on Ia cabeza) vor y escuchar cimultanoamonte alge, porque lee ojos y lee aides
son perpenciculares entre st.
Guando estamos entre paredes paralctas y el sonido viene desde adelante, estas paredes
reomplazan las manos ahuecadas
Una sala de conciertos, en el fondo es 1a construccién de Ia simultaneidad de ver y ofr, Es
esto Io que hacemos cuando vamos a un concierto; no vamos solo a escuchar musica, va-
amos @ escuchar y ver simultdneamente, Eso
lo que una sala de conei
transtormar la perpendicularidad de ojo y ofdo, en un paralelisme que permita escuchar ¥
ver al mismo tlempo.
‘Tal simutaneidad no ee construye exciusivamente a partir de la reorlentacién de nuestros
ntidos
Le velocidad de la luz 08 mayor que la del sonido. Ha: Ave de segunda el destase
aque hay entre el estimule visual y el estimulo auditivo se percibe como simultane
un vein
de ta
misma manera que hasta un trointayes
detes da ote se percibira come un movimisnta continue (fundamento del cine). Es decir,
une puede recibir una imagen, y hasta un veinteavo de segundo después recibir el sonido
y todo esto ent
ave da segundo, un cuadra fljo que se proyecte
lo como simultaneo; co!
que produc que no courre entre los relém-
pages y loc truenos por ejemplo.
Una sala de concierto no puede permitir que el desfase entre lo que vemos y escuchames
superior a un veinteavo de segundo’. Serfa Inaceptable que uno viera a alguien que frota
el arco sobre |
cuerdas del violin y un poce después escuchal
Ast, ol tamafio maximo de una sala de conciertos no dependera jamas de un problema acustico.
‘Sera este tondmano y Ia manera del cuerpe de experimentario Io que va a definir la medida
21 sonido que produce
de una sala. Este es un hecho arauitecténico.
Todo ceamto puede ser dicho, puede ser dicho
claramenie; de Jo que no se puede hablar, es mejor
guardar sliencia. Ludwig Wittgenstein
Los heehos de ia arqu
Ante la fotogratia de un banco de m: rosticos situade junte ala escalera que sube al
techo-jardin de la casa. que ilustra el libro Un petit maison®, Le Corbusier sentencia: un
autéatice hecho de arquitectura, exciseme Vignola.
Pudo haberee referide a cualquiera de los otros hochoe do Ia cae: Ia hermosa vontana ho-
rizonta| que da sabre el lage: © 1a m
gdosaaa al muro de clerre del jarain, pero pretirio ta
modesta elementalidad de! bance para designa
El bance
Nice
profunda de la arquitectura.
madera, a la distancia justa de! muro pai
veces do respal-
que 4ste haga
do; muro que @ su vez ha sido sequramente ontibiado por el sol. Acoleamiente que sumado
@ la vista (que no vemos pero que podames suponer) hacen de aete un buen lugar para
700,
thas aires, ares msive onus nea sept nets mis ms a 38 wa
7 8 8 see de eran
(Le Coveunar absent maior an, ote ye musi sotra cae conten para opr
lego be bla en 82.
Eydejar pasar el tiempo. Tiempo que no ee solita-
Fle, porque las separaciones entre 1as 3 venta-
fas del ubtorranes quo oe acoman justo cobre
21 banco, permiten que s6io dos personas se apo-
yen.
2Queé mas se puede querer, qué mds que esto
puede aspirar a construlr ta arquitectura?
Las cosas ordinarias contienen los misierios
‘ms profunde (..) Todavia no tenemos al coraje
de confrontar fo ordinario como fal.
Robin Evans
@ los hechos de arquitectura significa
de éeta,
a la vez que explorar sus posibilidades inédit
un esfuerze de depuracién por 6! cual se la despoja de tode aquelic que ha venice cargan-
do; procedimientos establecides y accesorios repatitives. La referencia de Vignola propone
do manera mae oxplicita |a intancion de separar ta arquitectura de! puro dominio de tas
jormas y de su imitacion.
‘in evubeanige «fais arbitecturen Remith
para Le Corbusier recordar los origent
Un hecho arquitecténico es fa relacién precisa entre forma y vida. 0, todavia mas radical
‘entre uria construcci6n y 108 uses.
Un hecho arquitecténico es la relacién mitica entre forma y vida:
mito 68 decir una cose de una vez por tod
No hay hechos, s6lo interpretacicnes.
Friedsich Nieltasch
Otherwisene
Karsten Harries plant
que sl algo carastorizé al articta moderne (0! arguitecio incluido),
ue 1a hiperconciencia (hyperawareness) que su trabajo pudiese ser de otra manera (ormerwise)*.
Su gran adverearie entences seria la arbitrariedad.
co, invertida Ia Gireccién histérlea en que
irabajd el arte, desde ta voluntad de dominar lo Ignote hacla un arrojo a lo deseonocide, ¥
rota la relacion cen e! el
Esto porqu ngual
teniende e disposicién una tecnologia y materiales escasamente restrictives, la libertad
ui
ientemente determinantes como para conducir eon precision desae ia
8. Gs Thouphtnen son arity areola spreldc es Paptes
Inaugurada Interrumpla la relacién directa entre obra y circunstancia sircunetancia
dejaron de ser lo aut
26vida ata forma.
Este nueva manera de @:
nder el arte segun la define Mello Pinen: sustituye Ja mimesis
por la construccién come erlterie de produccién artistica, y la Instauracién de une idea au-
tonoma de forma, controlada por una legatidad especitica (ta visual), distinta © ineduetibie
a [os criterios de cualquier sistema exterior
Si por un lado se trata de una accién subjetiva (una construccién de algo que hasta enton-
ces no existe), no es menos cierto que t
accién tiene desde el principio una asniracién de
universalidad.
En 096 sentide los hechos da Ia arquiteotura pormiten darts curse a esta volunted de unani-
midad, €s a través de ellos que se in
lee que pormiten oncarnar of ospiritu do loo tiempos, avitando caor en ol ridiou!
eronismo. Sen ellos quienes contieran a
nta evitar la irracionalidad y ta casualidad. Son ellos
del ana-
jorma fundada en una pura visualidad, una lega-
lidad quo aspira a través dol juicio estetice a poder sor ie/da, una ciorta transparoncia do
operaciones que detinen dicha forma. Sen ellos los que dan cons!
lencia al intento de
formular unos prineipios colectives, come un mecanismo de abandonar la individualidad, y
superar asi la arbitrariedad.
‘Son los heenes de arquiteciura los que establacen lo que pedriamos denominar
realidad propio de la arquitectura: La arquitectura esté determinada por los hechos arqui=
plano ce.
tecténicos como andfogamente ta historia por fos hechos histérices. Tal un pisne por tres
puntos distintos no situades sn linea recta y del hecho que pueda existir un punto fuera dei
plano queda de!
rminade el espacio.
Ee ou verifisacién la que nos permite doscansar on una cierta corteza acerca de la realidad
do la discipling, tantas veces amenazada de disolv
sia o en los dominios de otras
Ee suv
se en la pura naturalidad de la vida
ifigacién Ia que nes permite movernos come arquitoetes con ese grade simultanco
de cuidado y eeguridad que denominamos rigor,
Da vusita 2 os hechos; [Link] inteypreio, yo construyo
de nuevo, Susan Sontag
Sila realidad se observa, os hachos arquitecténieos se tormulan
Esta formulacién ha de cumplir dos condiciones:
Por una parte el enunciado debe tener una secuencia, una estructura argumental, un ton
incluso, que le haga resistente: cuande algo se vueive resistente, dificil de disolver, como:
las estructuras quimicas complsjas, uno lo puede trasiadar
El hecho de arquitectura es la formulacién de la situacién de forma tal que le dé una estruc~a
tura estable que se permita su transporte; este transite desde lo que ccurre alo que podria
ber, convierte a Ia realidad on leccién de arquitectura
Por otra parte, Io planteado debe estar en clave de proyecto, dejarnos a punto de proyacto
sin tener que llegar a proyectar. El arquitecto Hernan Riesco decia que pensar exhaustivamente
en la diplomacia para tratar de formular desde un punto de vista estrictamente arquitecténi-
00 el problema de una embajada, nunca nos conducirla a preyecto; en cambio apenas nom-
brar la cusstion de Is seguridad, a todos nos deja al menos encaminacos.
Un hecho de arquitectura es una formulacién tal, que legra tradusir ideas y problematicas
abstractas @ un lenguaje arquitecténico y a operaciones de proyecto concretas, sin llegar =
Preyeetar. Ellos son una aproximacién al problema de ta arquitestura tal, que establecen
una relacién sugerente y radical entre lo que hay que hacer ¥ como hacerlo (roferide al acte
de proyectar).
No todo, no siempre
ai ol horizonte de toda aato no sea sing veriticar una clorta partinencia en la arquitec-
forma propuesta. Descompon
acertadamenta la situacién en sus rasgos constituyentes, esenciales y conocer las propleda-
de Ia forma, de tal forma que ella encame la situacién pertinente. Es en este sentido que
un arquitecte @ un profesional de la forma; conoce sxactamente sua consecuencias.
det prebiema, pertinencia de
Este comerato entre forma y vida no e€ ni pura determinacién ni pura libertad.
Si un proyecto de arquitectura esta determinado por los hechos arquitsctonicos, aque! am-
bito de libertad que revela cada vez un rasgo nuevo, 65 un misterio. En ese sentido la arqui=
teotura #6 un arte. En oots sentide 6 podria entender Ia afirmacién de Le Corbusier: la
‘arquitectura es el cotre de la vida. En tanto que cotre es 6! misme algo preciosa que guarda
alge precios. Centeste Juan Bereners: no Je veo hoy asi. Si ne de expresar mi extade de
eontempiacién actual, correspandiande @ la visién presente, no titubear, en atirmar: la obra
de arquitectura es sin més ia vida misma’. .
eouenan aqui las palabras de! profescr Rlesce, quien con paciencia ¥ contlanza, corregia
@ los estudiantes durante todo eI ano, solo aquelio que a ollos, a todos, noe parece Io
‘especiticamente arquitecténico, ta forma.’ ¥ entone
Ya, Ia forma esid bien, ahora te falta ta vida.
el ditime dia, inclusa despude de los
AA
10, uum Berbers on vere, gin YS, Cel Maeve, ange, 1975,ERS Aad
L@ PALABRA SH LA FIGUAA
Le que le arquitectura ha side
Es un neche que la arquitectura, esa actividad a
terial y tan conoreta, ha generado una actividad parmanente de reflexién
El esfuerze de acumular
antamente tan ma-
sobre sf mismi
sobre pledra, ha dade lugar @ un eefuerze paralelc por poner palabra
eobre palabra para seclarecer 0] eentiso de ees actividad constructiva
¥ abrirle nuevos rumbos.
\drillo sebre ladritlo o piedra
Podrla pensarse que ésta ha sido una actividad prescindible, Un co-
mantario peritérico acerca da aquellc que 6s realmente importante: ta
conetruccién de plazas © de casac; de teatros © monumentos tunora-
roe. Sin embargo
jombra la antigdedad y In persistencia de este 2:
fuerze a lo largo de la histerla. Aunque hoy dia algunos se declaran
escéptices acerca del valor de fos libros de arquitectura. otros publican
grueses libros sobre ous ideas y ou obra’.
un seeréto @ indisoluble vinculo entre piedras y palabras. Que seguirén
apareciendo edificios y libros sobre los edificios. Que la arquitectura
habita ese deminic quo entre ambos ao o
bloce,a
Hiviaani Conpcrris MENT VRA FT ADEO ONNES SiraetRuAs RVETTIaGATAS 8. JB
PROPORTIONATSS GEOMETRICO SCHEMATE INVENIRE Wines a UNniced INE UE” EU OY Sa Tse@ aparecer en numerosas oportunidades, especialmente en momentos en que
8 estime que un excesive énfasis en las formas y sus complejidades ha alejado a la arqui-
tectura de su origen
La construccién come origen
La arquitectura no escapa a la reflexion critica y ala duda sistematica que atecta a todos.
los deminice dal pensamiento a fines del siglo XVII. Una de sus manifestacionas mas evi-
denies o6 14 puesta en duda de la autoridad de ta tradicion de ja antiguedas recibica a
trevoe dol Vitruvie. Estas querelias, como se denominaran, entre antiguas y madernas, en-
frentan necesidad y libertad; tradicién a renovacién; estética natural a convencional. En ol
terreno de la arquitectura, estas discusiones se dan en la academia francesa en el ultimo
cuarto del siglo XVII. Claude Perrault, traductor de Vitruvio y auter de la columnata del Mu-
seo del Louvre, representa la pasicién de loz moderne, mientras Frangole Blondel, auter
de un Cours d’architecture, la tradicional. Lo que evidancia esta polémica no. es un cambio
radical en Ia concepcidn y las formas de ta arquitectura, sino la emergencia de una concien-
cia oritica que comienza a proguntarse por el valor teérieo y por el fundamento empirice de
Joa principios y reglas recibidos de la antigdedad. Esta apertura a consideracién critica dat
fendmeno ae la arquitectura, reducida a sus componentes empiri
108, y liDerada de su sustrato
mitice, marca un quiebre en el pensamiente arquitecténico y sta en la base de una serie de
uiente en el sentido de refundar sus bases tedricas.
intentos que se hacen durante el siglo
Es este el lendmeno que ccurre con las teorias de dos clérigos franceses do! siglo XVIII.
L.G. Gordemoy escribe su Nouveau tvaité de toute /'architecture en 1700; M.A. Laugier (1713-
69) su Eseai eur I'arenitecture an 1753. En ambos se percibe un estuerze que es cot
Wrata, por una parte, de volver a Ia simplicidad de Ia arquitectura griaga abandonando |a
eomplejidad ce formas puesta en juego por el manierismo y por e! barroce. Por la otra,
dicha vuelta a las fuentes griegas es interpretada en clave predominantemente funcional +
constructiva. En una reduccién radical
que apareceré mds de una vez en la historia de la
arquitectura, Laugier Hlega @ proponer que las bases de teda la arquitectura, asi come de
los 6rdenes cldsicos, se encuentran en la cabafla primitiva, entendida come 6l primer geste
‘constructive realizado por el hombre para protegerse de las inclemencias del tiampo'
Esta vaioracion critica de la conetruccién e¢ diferente a/ rel, clertamente fundamental, que
‘Vitruvie y Albert! le coneeden, Para estos Ia construccion representa una base material que
interactda con principio form:
0 estéticos an la configuracién del proyecto. En la oritica
francesa del siglo XVIII comienza a plantearse fa idea de que la construcei:
los principios desde los cuales deriva Ia calidad formal o Ia belleza, idea que persistira en
n properciona‘Slertos arquitectos hasta hoy mismo.
(1 ACbenT L& One season pg 57
{Bayona cm arontetsn ena eee ab oA BADEN bt me Flas y map cme yoo MANAG AN er
ERE cata Aon engi E.R Baeone 275.
ar
Este punto de vista aparece nuevamente en el siglo XIX. En términos generales, éste es al
origon de la postura sostenida por [Link]-Io-Duc (1814-1279). Viollst-le-Due, autedidacta
y admirador de la arquitectura medieval, enemigo de los métodos de ensenanza dela Ecole
doe Beaux Arte y vinculado profesionalmente a Napaleén Ill, es sin duds una de los teéricos
mas importantes y mas prelificos dat siglo XIX, Publicd un Olet/onnaire ralsenné de Marchitecture
frangaise du Xie au XVIe sidcle (1854-68) y Entretiens sur U'arehitecture (1863-72),
de numerosas obras sebre edificios especitices. Para Viollot, la base do la estructura formal
demas
de 1a arquitectura ee encuentra on Ia légica constructiva, y es desc
que se construye
edificio térico y formal de ta arquitectura. Para Violiet un modelo privilegiado de esta Wigica
constructiva se encuentra en la arquitectura gotica, en Ia que ve el posible punto de partida
de una queva arquitectura. Para Viollet es la racionalidad de este orden nervads, aplicads a
nuevos materiales come el hierro, la que sera capaz de renovar Ia arquitectura. Es avidente
que las resonanc
= de esta postura se haran sentir en toda una linea de investigacién de la
arguitectura det siglo Xx.
Una postura en algunos puntos similar, pero conceptualmente mas compleja, ac la que pue
de recenocerse en las ideas de su contemporaneo aleman Goitiried Semper (1803-1879)
Semper
find
correspenden a tas operaciones mas fundamentales de! construir, Estos serian el hogar,
como Laugier y tantos otros, remonta la aequiteetura a sus condiciones primitivas a
redu
laa Sus principios generadores, Para Semper éstos se resumen a cuatro, que
que per au canetitueién permite ol {uege y consiguientomente la reunion alrededer suys, |a
cubjerta, incluida la estructura que Ia soporta, el cerramiento, y ta plataforma o terraza an-
tendide como modificacién artificial del relieve. Semper asocia ademas materiales especiti«
os @ estos cuatro principies. Al hogar, la cerdmica: a la cubierta la madera; al cerramienio
Jos textiles y a ta pI
en consonancia con las ideas cientiticas y pol
ratorma,
piedra. May en Semper un interte per pensar a arquitestura
cas de su tiempo. Per allo a pesar de sus-
fentar uerlemente ata
quitectura en su base material y de ligarla a las artesanias y las
artes apticadas, no ta ve simplemente determinada por ellas sing como un juego de relacior
nes entre los principios miames y de @stos con las ideas de cada epoca,
Una aplicacién de les principios de Violiet-te-Ouc, a un contexte ¥ una Sensibilidad civer-
el (1874-1954). La expen
sos, aparece
nla figura de Auguste Pe
nzA que Viollel ponta en
el hierro, Perret
ed come uno de los
puso en el hormigén, que tempranamente identmaterials:
JENGA MSMISSe ele, ASUS CUS Se Sige ae Fe Perret, le RUA Sure oo:
concebia como pot
va, no se reduc exclusivamente a ol
ja de la construccién. Por tanto, partionde de esta actividad censtructi
tuidad
Entre ta necesidad y ts ar
§/ los comienzos dol sigio XVIII vieron nacer un estuerzo per tuncar ia arquitactura en prin=
cipios constructivos y tacionales que la puriticaran de lo que se vala como los excesos del
parroco, 6us finales vieron un estuerzo en sentido contrario, Esta valoracién pendular dela
ablecen, parece
ene! pensar pendular de ta arquitectura al menos
nagesario y lo gratuite, asi come de las mutuas relaciones que ambos
1 una de las tonsiones mas constant
desde el sigio XVIII.
En su Essai suc Wart, Etienne Louls Boullée (1728-1789) discute la herencia de ta tradicién
elagica ¥ examina las poldmicas tadrioas
mas préximas a su tiempe. Su discusién
comienza directamente con Vitruvio: Oud
0s fa arquitectura? gla definiria yo, con
Vitruvia coma @! arte da construir? No.
Hay en esta definicién un errer grosere.
Viteuvia toma ef efecto por ia causa".
Lleva asi todavia ma:
do Alberti entre arquitectura y construc
cién. A lo largo de su argumentacion
jos la distincién
Boullée va a cubrayar el cardcter pura-
mente artistics de la arquitectura, sepa-
randola de la posibilidad de rigor que es
propia de la clencia. Soullée quiere dar
asf a ta arquitectura la libertad que ve
en fa pintura y Is literatura, que para é|
carecen de las determinaciones externas
arquitectura. Subraya ai
ion y del talento natural
que afectan a
ef rol de fa intul
0n los arquitectos. Del mismo modo su-
tecto fundamental que dee
braya que
producir I arquitectura ae amacién en
e1 espectador. La imitacion de ta nature
lem; Gab Oe par Cutie in Glane dal wits,no se aicanzaria mediante la aplicacién
de principie y leyes racionales. como las
de la proporcién, sino a través de una
observacién euldadosa que reproduzca
el efecto que Ia naturaleza, entendida
como escena y como paisajs. despieria en nasctros. La nocién fundamental que surge en
esas circunstancias es la de cardcter, Es a través del cardctor que la poesia de ta arquitse-
tura alcanza |o sublime
Ee curioso que sea un diselpulo de Boulles, J. N. L. Durand (1760-1894) quien haya llegado
@ una conctusién casi completamente opueste # la de su maestro. Profesor dé la Eacuela
Politécnica, Durand se estorzé por transmitir, de manera simplificada, los principios de la
arquitectura a sus alumnos ingenieros. En au Precis de Legone d'Arehitectura, Durand, como
Boullée, comienze discutiende a Vitruvio y junto con 61 a toda la tradicién clasiea. Ademas,
pone en duda lao ideas de Laugisr y 0] paracigma de |a cabana primitive camo origen de ia
arquitectura cldsiea. Para Durand no es en Ie belleza, ni on las proporciones, nien la imita~
clén del cuerpo humano, que se originan las reglas de Ia arquitectura, sino en la necesidad
y Ia utilidad péblica y privada'’, Es mds bien el erlterlo de utilidad, la vieja utilitas de la
triade viteuviana la que adauiere 6! rol preponderante. En esta postura se perciben los ecos
de Carlo Ledoli, monje venasiano que @ comienzos de! siglo XII habia soetenido Ia prima-
efa de ia dimensién funcional en el ter
no de la arquitectura. Sin embargo. 8n Durand, esta
valoracién de! use y de le necesario alcanza uno de sus puntos dlgidos al ser desprovisia
de sus componentes miticos y culturales que aparecian en los tedrices del Renacimiento o
el Barroco.
Sin embargo, on una cuerte de movimiento pendular, la primacia de lo gratuito y de to bello,
vuelve @ aparecer en la discusin arquitecténica. Ast ocurre con Jahn Ruskin (1819-1900),
que junto @ Augustus Welby Pugin (1612-1852) y a William Morris (1894-1996) detionden ia
causa neomedieval en Inglaterra, con resonancias tanto estéticas, como
licas y social
John Ruskin publics sus Seven Lamps of Architecture en 1849, Hlusirada can cibujos pro-
plog, Cada una de las lamparas corresponde a un aspecta findamental de la arquitectura
que, 4 manora de principlos a 1a vez normatives e tly
la arquitectura, En La ldmpara de Ja verdad, por ejemple, Ruskin defiende ta expasicién de
la estructura y los materiales, asi como Ia utllizacién de ornamentos moldeados o hechos a
adores, Ruskin querfa desiacar en
maquina, en lo que coincidird con muchos de Ios retermadares y con la moral de la sensibi-
lidad neogotica, tan censtante durante a segunda mitad del siglo XIX. Pero es en La /dmpa-
cee ec cs reeLuego de definir de mode més o menos habitual ta arquitectura y establecer como tantos,
otros teéricos su propia versién de la diferencia entre arquitectura y construceién, Ruskin
doting Io arquitecianiee come aquelia eualidad que imprime a cus obrac cierto caracrer vex
nerable o hermoso aunque, por otra parte, innecesario™. Sin desconocer Iss determinacio-
nos funcionales de la arquitectura, ni
importancia de Ia construccién, Ruskin subraya el
40
hecho de que en cierto sentido, la arquitectura comienza cuande la construccién termina,
En La lémpare de Ja vide Va 65a SUorte de bajo continus del pensamiento de los
arquitectos que es la inspiracién de la naturaieza, & un terreno nueve, Buena parte de la
cualidac de belleza consistiria, para Auskin, en la expresién de energia vital de Ias co!
orgdnicas. Sin duda la asociacién de lo belle con Io vivo es antigua, pero Ruskin la lleva a
expresion de Ia vida y muy especialmente de la
mente humana, la mas alta expresién de la actividad vital. Las formas y Ia actividad cel
mundo organico se Incorperan asf de un mode nueve a Ie arquitectura.
® Ruskin t
un terreno inédite, La arquitectura seri
Las polarizaciones de vanguardia
Es evidente que un cambio fundamental comienza a incubarse en Ia eral
jectura desde
fines dol sigie XIX, eristalizande en los afos siguientes a la Primera Guerra Mundial. EF
Mevimiante Moderno ha side muchas veces definido como uno de los quiebres mas signiti-
cativos de toca ta historia dé Ia arquitectura, Sin ombargo, habria que proguntaree el oe
realmente una concepcisn nueva la que cristal
una radicalizacion de Ideas que viniando dasda mucho mds atrés encuentra log instrumen=
A a comienzes del siglo XX, © se trata de
tos liguratives, 1os medieg teenlevs y el ambiente soctal e intelectual para adecuaso para
dosarrolia:Contrariamente a lo que frecuentemente so piensa, el Mavimienta Moderne no tue un todo
homogéneo. A pesar de los contactos entre algunos de los maestros, especialmente en la
2. BEULLEE Sum tre mp.
ALEUMANOUIL Garpmen 4514
HL FURIN 1a ue Lampe 8 a. 38
PUSH, tae wean 172
“
década de tos veinte, ta
ersidad de sensibilidades se hizo sentir pronto, no sélo en ta
a9 de los C/AM (Con-
{igonom(a de las obras sino también en las Asperas discusiones te6
gresos Internacionales de Arquitectura Maderna).
La definicion de arquitectura dada por Le Gerbusier (1687-1965), en su texto Vers une
architecture de 1923, ha sido una de las mas difundidas entre las do los arquitecios moder-
nos: /a arquitectura es el juego sablo, correcto y magnifico de los volumenes reunides bajo
la luz"*.A pesar de le actitud funcionalista que 86 ha atribuide a eu autor alla parece aludir
sdlo a los compenentes formales de la arquitoctura. En ollo s6 hace presente ta conaicion
do pintor que Le Corbusior ojercis, paralolamente con la arquitectura durante tada su vida
Tante la nocién de volumen como la apelacién a lo sublime, nos recuerda una aetitud como
la de Boul
Corbusier, y la arquitectura moderna en general, mostrara, a primera vista, poces puntos de
contacto cen esa tradicién clasica. Se pone asi de relieve, nuevamente, que hace falta co-
hocer de made concrete las formas de la arquitectura para acceder al alcance exacto de
Por otra parie, una definicién como ésta, debe ser pucala en 6! contexte mas
amptic en que aparece en Vers une architecture, para determinar su alcance y su sentido.
0, 6 -9n susiquier cago, una tradicion clasica, Sin embargo, Ia arquitectura de Le
sus palabt
En cualquier caso, tras la conocida definicién de Le Corbusier hay un estuerzo evidente por
hacer compatible un aprecio pore! ordon propia de la arquitectura eldzica con la inspiracion
de los nuevos materiales y procesos industri zgos del cubismo y sobre todo
del purismo.
Tanto en Le Corbusier come en Mies van der Rohe (1986-1959) hay una conviccién muy
clara en el sentido de que
arquitestura Gebe expresar un tiempo nuevo en ef cual la
teenies y 1a industria ceupan un lugar privilegiads. Para Mies, esta consonancia con
tempo.
de orden evidentemente simbélice, es la razén principal para
jtuar la tecnologia en la base
do eu propussta arquitecténica. En 6i, al
apsrace desarrollada en consonancia con un
espiritu man
jestamente eldsico, alcanzado después de sufrir influencias come la de Sti
en su juventud. Como si an di se hubiese cumplide el suefie de Laugier de derivar los ele-mentos de los érdenes cldsicos de la construccién.
Tal vez una diferencia fundamental entre las respectivas nociones de Mies van der Rohe" ¥
Frank Lloyd Wright (1667-1959) se situe precisamente en sus diferentes formas de com-
jecténico on Sus respactivas obras. Mies se osforzé por
prender el rol del lenguaie ara)
perfeccionar un mode especitice do hacer arquitectura, casi aproximandose a un estilo.
Solia decir que la arquitectura no se inventaba cada semana y suponia que, ligeras pero
signifieativas variantos de ose mode cuye de hacer arquitectura, le permitian enfrantar las
2
cirounstancias particulares da los encargos. Wright, en cambio, va ensayando distintas al-
ternativas tormates, las que varian, tanto en la medida de la evolucién de sus intereses y su
sencibilidad, como al responder a las cireunstancias y al contexte que debe entrentar en su
copra.
Ambos parten de la condicién matorial de I arquitectura. Sin ambargo on Mios la condicion
asume la busqueda de Ia perteceién de una opelén que va restringiéndose cada
esto 08 @ productos industrigies. En Wright, mientras tanto, Ios
malorialos eon una paleta cambiante e iridiscente, recogidos mas bien desde el dominio de
mate
vez mas al acero y al cris!
lo sensible, donde colur y textura resultan fundamentates, y muchas veces, utllizades a
través de medios ariesancles.
La aproximacién a la necion de arquitcctura que aparece en una obra tardia de Walter Gropius
(1883-1969) come Alcances de una Arquitectura Integral, de 1956, correspondiente a su
periode norteamoricano despude de haber abandonado Alemania y la direccién de Ia Bauhaus.
En ese texto Gropius, quo habia side un entusiasta de Ia Vinculacion de la arquitectura con
Jag artos y offcioe y con Ia industria, parece querer volver a! equilibria de una visién vitruviana.
Manifiesta asi un escepticismo en la posibilidad de que tactores materiales y tecnicos sean
suficientes para fundar un proyecto de arquitectura. La idea de compatibilizacién entre pro-
biemas técnicos. sociales y psiccléyicos sea tal vez la clave en la posicién del Gropius
maduro. Tal vez en ella 56 revele ese sustrato clasico patente en su obra juvenil, y acaso en
toda su obra. Esto, a pesar de su responsabilidad en integrar a la Bauhaus pintores y escul-
toree de vanguardia como Klee, Itten, Schiemmer, Rietveld 2 Moholy Nagy y de plantearse:
21 propésite explicito de crear un nuevo estilo que unificase a objetos y edificios.
Es evidente entonces que a pesar ce la aparenta novedad de sus formas, muchos do Ios
conceptos de los arquitectos del Movimiento Moderno siguen oscilando entre los ej@s de la
discusién que se habia estructurade a partir del siglo XVIII. La peculiaridad que exhibende 108 medios que ponen en juego para alcanzar esa radicalidad
Esta osciiaeion pendular alrededor de la Idea de arquitectura se seguird produciendo a lo
lergo del siglo XX. EI movimiento denominade Team 10, per ejomple, reciamara una arqui
lectura mas a la escala del ciudadano y de la comunidad, libre de tos heroismes de la van-
Suardia, ale hora de emprender Ia reconstruccién de tas ciudades devastadas después de
ta Segunda Guerre Mundial. Sin embargo Ia interpretacion que sus miembros dieron a esos
LE CORBUSIER Neca ru Artes gp 16
17 Lo cosanes rap: Men an er Rane 47 eto8 npr cutis Ee os. fb har ao venga NEUMAYE, Fes andre
a
propésites lueron Iss mas variadas, desde las aproximaciones casi mega estructurales do
Bakema hasta ol énfasie antropolégico de Van Eyck.
El grupo inglés Arehigram, influido per la nueva oxporiancia do los vuoles ocpacialas, recta-
maria una mas radical postica tecnolégiea y tuncional para la arquiteetura: sta debia nutrir-
80 do las nuovas posibilidades abiertas por la tecnologia y evitar toda alusién al pasade y a
la tradicién cldsica. Sus utopias acerca de nuevos modos de vida se expresaron en cépau-
las, habitaculos minimos, estructuras de servicios que permitieran un nueve nomadiamo, ste.
Por su parte, Louis Kahn (1901-1974), on las antipodas de esta actitud, buscaria compatibi-
jectura por el Movimiento Moderno, con tradi-
lizar las posibilidades ablertas para la ara
ciones mds antiguas y su propia formacién cldsica: una visién trascendente y casi mistica
del arden y la forma.
En los aflos mas recientes Rossi (1931-1987) y atras arquitectos del émbito |taliano critica
lan la informalidad y la dosis excesiva de originalidad desencadenada para ellos por clerta
arquitectura moderna, tantando una reinterpretacion de ase estusrzo do sistematizacion de
la forma surgido en el sigle XVIII, recuperando la idea de tipo como un instruments adecuado
dad y con la genética histérics de |a fébrica urbana
para tratar con los problemas de la
Robert Venturi (1925-) buscara, alejéndose de todo trascendentalismo enten-
Por eu pa
der la arquiteetura como Ia Interpretacién a la vez pragmatica y simbélica de una vida mo-
derna con todas sus contradicciones: banalidad, temperament ordinario y caracter colo-
quial. En un extreme opueste, Peter Eisenman (1932-) procurara, con la ayuda de 1a com-
puracién, roinsortar sus Investigaciones arquitacténieas on las exploracionas de la vanguardia
artistica ha:
indo énfasis gn su dimensién sintsticaLa oscilacién de la arquitectura no se detendra y, aun moviéndose dentro de los mismos.
limites, continuard abriendo nusves campos de exploracién. Tampoco cesaré esa fecunda
clén entre la palabra y la figur:
FP.
“4
Eno Ado
FORMA. MATERIA, USO, LUGAR
La custerna d
fa arquitectura
Sostiene Vitruvio, probablemente aludiondo ¢ una tradicién antigua, que
los editicios deben cumplir tres condiciones: firmeza, eomodidad y her-
mosure, 4 poco andar, menciena Ia Impertancia de clegir convenient
mente los parajes donde se localicen los edificios. Aparacen aef cuatro
t@rmines que son fundamentaios tanto sn | pensamianto de la arqui-
tectura como pa:
la contiguracién del proyecto. Estos términos pue-Gen ser pensados hey an relacion a la ferma, a la condicion matérica, a
los problemas derivados del use y @ las relaciones con el lugar. Ellos
centiguran planes permansntes de la operacién arquitecténica. Sus ro-
les pueden ser diverse: ble, pero resulta diffell no
entrentarios en algun momento del proceso de andlisis o de gestacién
de una obra
u Importancia vai
FORMA
El sustrato tormal de ia arquitectura s¢ exprosa bien en el hecho de
que Is concopeién del preyscte arquitocténice eo haya apeyade tan tuor-
temente en las trazas del dibujo, que lo ve como una configuracién visi-
ble. Asi también en
Intel
hecho do que Ia construccién do una obra co
literaimente, eon un trazade. Les problemas de ia forma en ar
quitectura, mae que on otras artes, estan sujetos a una diaidctica entn
libertac y regulacion. Entre invencién y sujecién a determinadas condi-
fate
omc ot ern etn or aera Obs 1798, Pewee
RUMUERSC 1 nga cs co artace
46
clones y necesidades. Ello se manifiesta en un
mayor ostuerze por dar cuenta y razon de tas
decisiones que se toman en el proceso de ges-
tacién ca un proyecto. Se manifiesta tambien, an
eI hecho de que trecuentemente se utilicen for-
mas preestablecidas,
30 busquen mecanismas de regulacién de Ia for-
n grados variables y que
ma, que tengan ls capacidad de someterla a una
daterminada ley.
El orden de los ordenes
Desde la antigdedad haste el siglo pasado, o aun
hasta Ios comionzos de éste, 6! trabajo dol ar-
quitecto supenia el empleo de un tenguaje pre-
Viamente dado: cI do loa érdenas oldsicos, So
actuaba dentro de un lenguaje establecido. Esto
no significa que Ia arguitectura resultante del
empieo de los Srdenes tuese siempre la misma.
Be hecho tes orgenes fueron semetidos a las in
terpretaciones mas variadas. Si aplicamos a este
caso, como ha hecho John Summerson’, la ana-logia del lenguaje, concluiremos que elles evelucionaren come eveluciona una lengua, 6 la
que, con las miemas palabras, pueden docirse cosas muy distintas.
studio de
Hasta haee muy pocos afos, los estudios de la arquitectura se iniciaban por ol
aprendizaje de ia
ipo de estudio. A pesar del cambio ocurride en la ensehanza, su conocimiente sigue
quitectur.
para acercarse a Ja realidad de un sistema formal extremadamente complejo y sofisticade.
los 6rdones, de manera similar a como ura 68 el eomienze de eu.
quier
asi como
siende fundamental para una comprension cabal de Ia historia do ta
Los érdenes clasicos son basicamente tres: dérico, jénice y corintio. A estos puede agregarse
el taseano, suerte de varlante m4s robusta del dérico y 6rdenes mds areaicos como el ediice,
considerado por algunos un antecedente del jénico.
2En qué consistian en lo esencial los érdenes?
Bésicemente, los érdenes pueden ser pensedos como la articulacién de un esquema figural
y une oreporcional. Es decir, un conjunte de formas, susceptibles de ser sometidas a doter-
minadas variaciones, que estén vinculadas entre af a través de determin
46
proparcionales. Todos los érdenes parten de la
eglumna que aparece como Ia forma arquiteets-
nica arquetipiea. Desde la columna se extiende
al dintel que esta soperta y a la cubierta. Os
manera similar, estos principio ¢@ aplican al muro
y @ $us vanos, considerando al arco come una
uorte de dintel curvo. Cada orden doting entences
come sera el fuste 0 porcion troncal de la co-
Recults
ovidente, entonces, que e| fundamento de los
umna, su cabeza 0 capitel y su bas
ordenes se encuentra, en definitiva, en Ia cone-
truccion la que ha sido sometida a un sofistica-
do proceso de tormalizacion.
Paro log Grdenes clasicos na son simplemente
un repertorio de formas, Cada uno de ellos ro:
presenta originalmente una tradicién especitica
en el moda de ver y comprender Ia construccion.
Séto tarciamente tos Graencs anaracen coms Un.Dito compan Be 08 once ane: mecane Se, jSiea Corey ompucels,
9 Pera: escae 9 SWIMERSON 4 Elegies det ania
repertorio formal, Cada uno de ellos tiene un sen-
tido derivado de su erigen histories y geogréticg;
maniflestan una determinads com-prencion de ta testéniea del editicio que se extiende a
todas sus partes, En la arquitectura clasica se asocia a ellos la nocin de earacter, entendi-
de como la fisonomfa que debe adauirir un aditicio con relacion al tipe da uso @ que caté
lo: un templc dadicade a Marte deberé aparecer mae fuerte y robuete, mientras une
dedicado a Venus, mas delieado.
El intlujo de tos ordenes ne esta reducido exciusivamente a I
quitectura griega y remana
Pretaciones que de ella ge han hecho a Ie largo de Ia historia, Su
esiructura pueda reconocerse también en las formas de la arquitectura gética o romdnica y
Ya las sucesives Int
aun, Gomo ha sefalado Summerson, es perceptitie on la propia arquitectura moderna.
Numero y proporcién
El intento por regular ta arquitectura a través de un sistema numérico es casi tan antiguo
come Ia arquilectura misma. Ha sido abandenado, de palabra 5 de hecho en més de una
portunidad par teéricos 0 por arquitectos practicos, Sin embargo, ha reeurgido otras tantas.
* SUMMEASON, 4.6 ferqune ete dtr areuteze
a
Los fundamentos para su uso han sido muy variables: desde Is filasct/a @ la mistica, hasta
problemas técnicos o perceptives. Pero al hecho es que 6! numare ha cenatituide uno de lea
Instrumentos privilegiades pare expresar 2 imponer un orden arquitecténico. Rudolf Wittkower,
aeumiende una pesicién empirica, ha sostonide que, mae alld de las justiticacionas para al
empiec dé estos sistemas proporeionalas ge Impene el hecho de que los arquitectos han
hecho use de ellos # lo largo de la historia y que estos sistemas numéricos han aciuado
como catalizadores de |a actividad de proyecto.
La conmensurabilidad es un fenémeno qué esta intimamente ligade a la arquitectura ya
toda actividad constructiva. La existencia de medidas comunes que, a distintos niveles re-
factonan las plezas componentes de un edificio, #8 inherente # toda construccién y consti=
tuye, ademas, un factor de intensificacién de una obra, ave es perceptible por los sentidos
y comprensible por la inteligencia.
Una primera forma que acumen loc cistemas proporcionales e¢ al de lac razones entre nu-
moros entoros, tales como 1:2, 3:5 9 5:8. Se trata de relaciones cuticientomente simples y
8 para ser percibidas y a la vez suficientemente diferentes entre si para coma para sereT CET ETE, ee: Se ee ee eR SL ee ee
8 @ partir del cual han side trecuentemente fundamentadas, En efee-
to, 08 un heshe bastante conoeide que, tanto por razones acueticas coms auditivac, Ine
consonancias musical
relaciones entre los sonidos que componen una escala 0 una gama musicel, camo son las
que tadicionalmonte co han utilizado an la mdsica occidental, se expresan a [raves ce
\
48
cimpli epender
a la division de una cuerda en partes igu:
Estas propiedades musicales nan necno que la
mésica ha sido considerada un terreno en el que
Ellae cor
razor au vez,
36 oxprega de modo privilegiads Ie relacien en-
{rola matematica y
mundo sensible, Extendiendo este principio, se
rte, oan, entre ésta y el
ha supuesto que las mismas leyes que dan ore
den y armonia a la masica
gulan la totalidad
del cosmos y. por tanto, son los mismos que de=
ben aplicarse al microcosmos de un edificio.
Un segundo flanco del que han surgido relacic-
nes numéricas que se han empleado en arqui-
tectura es el de las raices 0 radicales, Se trata
30 1:5. Se
de ralaciones tales como 1:12.TE ee tS ae ae ae ee
muy complejas, pero sin embargo muy sencillas,
de obtener por medic de un trazado geoméirica.
También en este caso ta dis
cid de cada uno
de las relaciones resultanies es distinguible y
clara‘, Estos sistemas numérices se han utiliza-
de obras existentes como — Cemandeniias du sarnts arses spin Abe ator do
ors pan Ba ancora
do tanto en e/ andlisi
en la gestacién de nuevas que se han sistemati-
zado también en Ia forma de series, esto es de
conjuntos de ndmeros que preentan entre ellos
eonocida serie de Fibonacci (61175-81240), conocida también como seccién Aurea’, Esta
case de EI Modular,
ciones constantes. Tal es el caco de la
exprosion de un sistema numér
© por medio do una serie oc también
Propuesto por Le Corbusier a fines da la década del cuarenta y que aplicé en las obras deo
2. WITTHOWER,R"Ghwras de Proorciooes en Aoeia dem argueclra WJEC at hucuaiama, Flos 82:59
War ambidn La agutcirs om nnd hamaieno,
‘3. Elamevale male devemioadsecavecoreinande wna line 2
tina, 23, de connate
Aso pane
cust
= down setanglecoysrolacions etre ate
449 1 Se eae a saponaty a cominsclén pe yz coms inde oo un
‘unrsracngein cos 44 exyou ages 42m als IA pi 26 dd ys bb ob agen. La lie Si mn lado 68 1B 8 apaGN 8b
(vez un nas cect 2 a agonal
0 0 tana ey alanine bade 6419 a8] weesaamete
{Soba is propeans y cratorieas ant sn numita Quo a ALG 4 sR Anus yeni 4s aps Al Nitra vee table do aa
‘Oph, may expect Evia de ie oropocones wl atten y 20 ap ates
4
ese perfedo. Aqui ya no se trata de relaciones entre numeres puros, susceptibles de ser
aplicados 9 eualguiar tamato, como en lee eas0e antes rotorides. &/ Meduler correeponda,
de!
por el contrario, a una serie do medidas, de tamafos concretos derivados de un andlis
cuerpo humane y sus posibilidades de aleance motriz.
Apoyandoge on eue propias investigaciones acerca de medidas recurremtes en determinas
dos actos humanos, e incorporando las ideas de H. Van der Laan, Juan Borchers (1910-
ie eubies y que expuso en su libre Meta #rquitec:
1978) prepuce una eerie gue deneming
tura, Su propuesta recegié un largo trabajo de investigacién histdriea, Incluyenda ralevamientos
de obres concretas, En ella se pretende reunir en una sola serie las razones derivadas de
los nomeros enteros y ce los radieales, Incorporanco adicionalmente determinados factores
que las transformen en significativas para la escala humana. Adicionalmente, la serie ¢Gbi
ca representa una critica al Moduior de Le Corbusler® por su pretensién de esimilar a una
‘sola serie los problemas proporcionales y los de escalaLos denominades trazades reguladores no constituyen, en rigor, otro sistema numérice, sine
més bien un método sintético de trazado, ya sea pera descubrir © imponer determinados
relaciones de conmensurabilidad on un trazade arquitecténieo. El procedimiente consicte
en acfalar, per medio dé rectngules, aquellas Zonas sometidas a andlisis y trazar is diago-
nal de dicho rectangulo. Cualquier otro recténguio, cuya diagonal resulta paralela o perpen-
dicular a la primera, exnibiré Una razén idéntica entre sus reepectives lados.
Tipe y elemento
Las nociones de tipo y elemento, empleadas con frecuencia @ partir del sigio XVIII, pueden
explicarse come una via mogerna de plantearse aqui
108 problemas que la antigdedad has
bla pensaco a partir del orden y de su aplicacién a diversos programas: casas, nalacias,
templos, ote. Iguaimente, representan un esfuerzo por ordenar y clasificar la craciente in-
formaci6n histérica acerea de la arquitectura de la antighedad, proporsionada por los ha-
"
z908 arqueolégices de los siglos XWIIl y XIX La pregunta fundamental propuesta por
estas nociones sigue slendo aquélla de establecer un sistema flexible que permita Ir desde
las unidades menares a tas mayores en la composicién arquitecténica. El problema sigue
siendo entonces de naturaleza construstiva, slo que equi se trata de la construccién de la
forma y de su asociacion con diversos programas.
La necién de tipe, una suerte de esquema general de un adificio que incluya eue eendicio-
nes tecténicas y distributivas, fue codificada por Quatromere de Quiney (1755-1849), Se-
Gretario Perpetuo de la Academia y Ia Escuela de Bellas Artes entre 1916 y 1899, Para
Quatvema endo estable, era simulténeamente
nocién de tipe aludia a una forma que,
5eapaz de evolucionar @ Jo large del tlempo y adaptarse 2 condiciones variables. Ella no
suponia un mogelo @ copiar sine un esqueme regutador del cual podian surgir obras dite:
rentes. Tal vez, la nocién de Quatremére pretendia conciliar su visién conservadora de la
antigbedad clisica con las nuevas demandas de su tiempo. Sin embargo, sila apunta a una
realidad profunda de la arquitectura: la existencia de unas cuantas formas arquetipicas que
nan la base dé la inmensa variedad de configuraciones arquitecténicas.
1 CORBUSIER. Boda H.
7. QMATREMERE DE QUINCY. Deana nitequt a8 Parntecnrs
La nocién de
jamento tue habitual en la ensenanza beauxartiana, Una de las sistomatizacionos
mas claras de estos conceptos se encuentra en la obra de Julien Guadet (1834-1908) tal
vez el mds importante de lok taérieos del Beaux Arts tardio. Elements af theorie de ‘architecture,
constituye una de las sistematizaciones mas comprenensivas de las ideas imperantes en ta
Eccle, Guadet distingue entre elementos de arquitectura y elamentas de composicién. Ele~
mentos de arquitectura son, para Guadet, las piezas mas simples del vocabulario arquitec-
ténico, aquéllas que pueden ser consideradas equivalentes a las palabras dentro de! len
gui
9 @1 cago de una eolumna, una ventana o una puerta.
articulado, Por su propia naturaleza son entidades a la vez simples y genéricas. Tal
Los ofementoe de composicién, on cambio, representan un grade mayor de complejidad y
articulacion de components. Guadet les compara @ una oracién, compueste de varias psnM ones eee eee
ese
tal condicién correspenden elementos del tipo vestibulos, halles, patios, claustros, etc.
Rafaol Mongo" ha eefalade que ta realidad de la arquitectura so mueve entre esa condicién
uniea que caractoriza a la obra de arte y al carscter mas bien genérico propio de los objetos
que sirven de apoyo a Ia vida cotidiana, Es apuntande a ese componente genériac que
Presentan daterminados problemas arquitecténicos que han cristalizado nociones come las
de tipo y elemento.
MATERIA
La oposicin tradicion.
estan siempre secretamente relacionada:
porte material coma
les en ic abscluto. La fisica y la quimica moderna nos han ensefado hasta qué punto difo-
Fencias materiales pueden explicaree a través de condicionos formaics on Ia constitusisn
de la materia.
entre forma ¥ materia no puede ser extremada. Forma y materia
Es dificil pensar una forma carente de todo so-
también dificil imaginar una materia que no presante raagos forma-
Las relaciones entre terma y mal
la han tenido, en el terreno de la arquitectura, un carée-
ter dialéctico. Esto significa que es imposible imponer unilateralments una sobre la otra.
Cuando
ha procurade pensar la forma con exciusién de sus componentes materiales et
resultado ha solide ser la pérdida de fuerza o Intensidad de ¢sas mismas formas. resbalan=
do hacia un formaliemo. Cuando se ha procurede derivar las formas exelusivamente de d
terminaciones materi
jae, también so ha empobrecide y caquematizada.
Destacar los componentes matéricos de Is arquitectura significa, en primor lugar, atonger al
62
modo global y no puramonte visual en que nos afecta. La dimensién tecténica de Ia arqui-
tectura pone de ralieve su condicién téctil, auditiva u olfativa. La muestra afectada por
paso del tlempo y testigo de las operaciones constructivas qué Ia llevaron a cebo. Significa
también pansaria come estructura, sete ae come problema do oquilibrio y resistencia; como
08 y de esfuerzos.
accion de pt
La teeténica y su verdad
Los asf llamades materiales no son, para los efectos do la arquitectura, eimplamente un
rapertorio de posibilidades Indiferenciadas destinados @ permitir que una determinada tor-
ma adquiera oxistencia material, una auerte de relleno, c la manera cn que un liquide ropia-
ta la forma previamente existente de un envase. Por el contrario, los materiales actéan porsi mismos y contribuyon, a través de su propia condicién material a contigurar ese que
llamamos forma en un adificio, Dicho on brove, en arquitectura, una forma no es indiferente
al cambio de material.
Forma y materia interactdan, entonces, en una relacién dialéctica en el terreno de la arqui-
teotura. No a6 posible imponor una a la otra, ni derivar meednicamente una do ta otra, Su
importancia y sus respectives roles varian case a case.
Uno de los momentos que mae cl
tre forma y materia es ol de la arquitectura clasiea griega. Parece existir evidencia arquec-
ISgica de que los templos arcaicoe fueron construldes en madera. Posteriorment
mente muestran esa relacion dialéctica y comp!
y tal vez
incluso paulatinaments, ellos fusran trangtormandese on construcciones pétreas. Las hue-
las de ese origen ligneo han side percibidas en muchos de los miembros de los érdenes
clasicos. Este tenémeno nos pondria entonces frente a un caso paradojico. Los templos
griegos, considerados paradigmaticos en toda Ia historia de la arquitectura de occidente,
responderian a formas ajenas al material sn que estan construldos. Este hace evidente ia
complgjidad de tas rolasioncs entre forma y materia, Ante #) habria que sefialar, por una
pa
Por el contrario haya producido cambios importantes en
Por ta otra, podemos pensar que parte significative de la intensidad de la arquitectura gris-
que es muy probable que el paso de la madera a la plecra no haya sido literal y que,
configuracién de esas formas.
98 surge, preablemente, d@ ese eetuerze por expresar en un nuevo material unas formas.
qua habian adquirido vida propia en otro, y de resolver, con genio pose frecuant
junto de proviemas que de alll
ha dado en Ia historia de la arquitectura.
el con-
dorivaban. No es ia Unica vez que un caso camo este se
[Link],A."De 8 Twoga" en C438 AgeHO UES, Page. 1827
s
Un testimenio moderne ai
cin de lo que 86 ha denominado Ia verdad ae! material, ete #6, €! permitirle que aparezca
impertancia del material asume en Ia arquitectura es ia valora-
tal cual os, Ee éeta una exigencia que aparece con la fuerza de un imperative a la vez dtico
¥ estétice desce meciacos dsl siglo pasado hasta nuestros dias. Parte de las turbulenclas
que a comianzos del siglo XIX produjo entre los arquitectoe ol docoubrimionte de una pes
ble p
de) material
icromia en los templos grlegos se debe a ase sentimiento de valoracién de la verdad
La radicalizacién de esta postura de presentacién veraz de los materiales ha levade, enecasiones, a una identificacion total y probablemente excesiva entre ¢| cuerpo construlde y
Ja estructura resistente de un edificio. Se ha legado a desconocer, asf, el rol tanto estética
como técnice que los revestimientos han jugado en arquitectura. La ides de que el adificio
posee una piel es muy antigua en los textos teéricos. Ya Alberti, comparande el edificia al
cuerpo humano distingufa en él huesos. carne y piel. Se pone asi de relieve, nuevament
la complejidad de este problema y la dificultad de traterle con abstraccién de cada caso en
particular. A pesar de ello, debe reconocerse que Ia defensa de le verdad estructur
y cons-
Wuctiva 63 una pieza importante de ta cultura arquitecténica moderne. Ella subraya. hasta
qué punto la arquitectura no pertenece al mundo de la apariencia y de la ilusién sinc que
opera preferentemsnte con Ia realidad en cuanto tal.
Los pesos y tae tuorzas
La accién de erigir, propia de toda edificacién, alude al esfuerzo por ganer altura, por hacer
aparecer la dimensin vertical que es propia de Ia arquitectura y poner de manificate at
estuerze, muchas veces enorme, para llevario & abe. Levantar un edificie signitiea, en bue.
na medida, derrotar |a gravedad y hacerlo on e¢a condicién do oquiliorio astabio, quo resi-
te ai tiempo, unica conaicion admisibie dado
truccién. Es éste uno de los terrenos en los qua la légies visual se revela insuticiente para
sfuerze requerido para levantar una cons-
explicar cabaimente Ia realldad de 1a arquitectura, y donde, por e! contrario, eparece claro
cuanto eso que llamamos forms £@ perfils'desde la realidad de poses y tverzas; de la distin
cién entre Io soportante y Io sepertado: dal proceso da construccion. Hay quienss como
Schopenhauer (1788-1860)" han querido ver an este juego de pesos y tuerzas, en esta lu-
cha por vencer la gravedad, el plano de operacién fundamental de ta arquitectura. inseri-
bidnges
‘en eate corrienta de pensamiento, Juan Borchers ha sostenido que la srquitectura
tructura y
Proceso de construccién adquiers un cardcier que podrlamos denominar trascendante y poético.
88 /a fisica hecha carne’, subrayando cuanto en ella la realidad fisica de la
La existencia de ese plano légice specifica, que es ol de la estructura y la conatruccién,
permite entonces una nusva lectura de la forma: aquella que la destaca como forma resis-
ea
. EB asf como se nan generado categorias especiticas deade las cuales comprender
esa cendielén. La nocién de fipo eetructurs/en el eentide en que la ha util
tent
ado. por ejem-
plo, Tarroja", pone de manifiaste un eequema de ordenacisn y un orden de relaciones se-
gin los cuales un edificio se levanta y para mantenerse enhieste hace llegar sus esfuerzos
y sue pesos hasta ol suelo.
También podría gustarte
FDP04
Aún no hay calificaciones
FDP04
148 páginas
22 Aluminio
Aún no hay calificaciones
22 Aluminio
118 páginas
Vitruvio
Aún no hay calificaciones
Vitruvio
140 páginas
Comu I 1ro
Aún no hay calificaciones
Comu I 1ro
222 páginas