Nombre: Hernández Torres Jehú Daniel
Materia: Teoría de la Constitución
Docente: Fernando Alberto Lázaro Serrano
Migallon
Turno: Matutino
Grupo: 2125
Universidad: Universidad autónoma de
México. Facultad de derecho
Tema: Constitución de 1857.
INTRODUCCIÓN
La Constitución de 1857 fue un hito importante en la historia de México, ya que
representó un gran paso hacia la consolidación de la democracia y los
derechos civiles en el país. A pesar de que esta Constitución fue promulgada
hace más de 150 años, aún tiene una gran relevancia y es considerada como
una de las más importantes de la historia de México. En este ensayo,
analizaremos las principales características de la Constitución de 1857, su
contexto histórico, su impacto y su legado.
ANTECEDENTES
Su promulgación fue muy polémica ya que iba en contra de los intereses de la
Iglesia Católica y de los sectores conservadores de la sociedad, por lo que el
Partido Conservador se opuso fehacientemente a su aprobación,
desencadenando así la polarización social y los enfrentamientos políticos que
luego dieron pie a la Guerra de Reforma o Guerra de los Tres Años (1858-
1861) que culminó con la derrota de los conservadores y la instauración del
gobierno liberal de Benito Juárez.
La Constitución mexicana de 1857 obedece al espíritu liberal que se había
gestado paulatinamente desde los tiempos del Imperio Mexicano, cuando las
ideas de la Ilustración Francesa habían impedido la formación de una
monarquía propia en el antiguo Virreinato de España.
Este pensamiento liberal se hizo con el poder tras el fin de la dictadura de
Santa Anna, cuando Comonfort asumió la presidencia interina en 1855 y
convocó a un Congreso Constituyente para redactar una nueva constitución, de
acuerdo a lo establecido en el Plan de Ayutla.
Contexto histórico
Para entender la importancia de la Constitución de 1857, es necesario analizar
el contexto histórico en el que fue promulgada. En el siglo XIX, México era una
nación en crisis, marcada por la inestabilidad política, la guerra y la pobreza.
Después de la Independencia de México en 1821, el país luchó por encontrar
un modelo de gobierno que pudiera unificar y estabilizar a la nación. El país
había experimentado varios regímenes políticos, desde la monarquía hasta el
centralismo y la dictadura.
En la década de 1850, México estaba gobernado por el presidente Ignacio
Comonfort, quien se enfrentó a una fuerte oposición de los conservadores. Los
conservadores se oponían a las reformas liberales y exigían un retorno al
antiguo régimen de la Iglesia Católica y el centralismo. En este contexto de
tensión política y social, el Congreso Constituyente de México se reunió en
1856 para redactar una nueva Constitución que pudiera establecer las bases
para un gobierno democrático y estable.
Redacción de la Constitución Mexicana de 1857
El Congreso Constituyente convocado por los liberales en 1855 estaba
integrado por dos grupos: los liberales moderados que abogaban por el retorno
de la Constitución de 1824 y liberales puros que pretendían una nueva carta
magna con cambios mucho más radicales.
Estos últimos, finalmente, lograron imponer sus propuestas a pesar de la
influencia que el presidente Comonfort ejercía en la bancada moderada, pues
eran mayoría. Entre estos constituyentes liberales “puros” destacaron Ponciano
Arriaga, Guillermo Prieto, Francisco Zarco, José María Mata y Santos
Degollado.
Estructura de la Constitución Mexicana de 1857
La nueva constitución se estructuró en base a ocho (8) títulos y 128 artículos.
Los títulos contemplaban los siguientes temas:
Título I. De los derechos del hombre; De los mexicanos; De los
extranjeros; De los ciudadanos mexicanos.
Título II. De la soberanía nacional y de la forma de gobierno; De las
partes integrantes de la federación y del territorio nacional.
Título III. De la división de poderes.
Título IV. De la responsabilidad de los funcionarios públicos.
Título V. De los Estados de la Federación.
Título VI. Prevenciones generales.
Título VII. De la reforma a la Constitución.
Título VIII. De la inviolabilidad de la Constitución.
La Constitución no se aplicó hasta 1861, cuando culminó la Guerra de
Reforma. Y a pesar de que los liberales la ganaron, el resentimiento
conservador permaneció y condujo a su colaboración con los franceses durante
la Segunda Intervención Francesa en México.
Así se produjo el derrocamiento temporal de los liberales en 1862 y la
declaración del Segundo Imperio Mexicano, que cayó en 1867 y devolvió el
poder a los liberales. La constitución de 1857 permaneció en vigencia desde
entonces hasta 1917, cuando se promulgó una nueva Carta Magna durante la
Revolución Mexicana.
Luego de que el Papa Pío IX se pronunciara en contra del nuevo ordenamiento
jurídico y el Arzobispo Lázaro de la Garza Ballesteros anunciara que ningún
católico debía suscribirlo, muchos sectores conservadores iniciaron un
movimiento contrarrevolucionario.
Hubo un primer alzamiento en Zacapoaxtla y Puebla, que fue rápidamente
sofocado por el ejército, pero sería apenas un anuncio de la guerra que
vendría.
Detractores de la Carta Magna como Félix María Zuloaga incitaron a un golpe
de Estado, llamando por escrito al desconocimiento de la nueva constitución.
En 1857 se proclamó el Plan de Tacubaya que aspiraba a derogar la
Constitución y convocar a un nuevo Congreso Constituyente.
Muchos funcionarios públicos fueron apresados por las tropas conservadoras y
otros renunciaron a sus cargos, sumiendo el país en un caos del que saldría la
Guerra de Reforma.
CARACTERÍSTICAS DE LA CONSTITUCIÓN DE 1857
La Constitución de 1857 se basó en los principios de la filosofía liberal, que
promovía la libertad, la igualdad y la justicia social. Esta Constitución estableció
una serie de derechos y libertades para los ciudadanos mexicanos, incluyendo
la libertad de expresión, la libertad de religión, el derecho a la educación, el
derecho a la propiedad y la igualdad ante la ley.
La Constitución de 1857 también estableció un sistema republicano de
gobierno, con una división de poderes entre el Ejecutivo, el Legislativo y el
Judicial. El presidente de México fue elegido por sufragio directo, y el Congreso
Nacional estaba compuesto por dos cámaras: el Senado y la Cámara de
Diputados. Además, esta Constitución estableció la independencia del poder
judicial y garantizó el derecho de los ciudadanos a un juicio justo y a una
defensa adecuada.
Uno de los aspectos más importantes de la Constitución de 1857 fue su
disposición sobre la separación de la Iglesia y el Estado. Esta disposición
causó una gran controversia en la época, ya que la Iglesia Católica era una
fuerza política y social muy poderosa en México. La Constitución de 1857
estableció la libertad de culto y prohibió al clero participar en la política.
La constitución de 1857 fue similar a la de 1824, estaba conformada por 8
títulos y 128 artículos, implantó de nueva cuenta el federalismo y la república
representativa, la cual constaba de 25 estados, un territorio y el distrito federal;
apoyó la autonomía de los municipios en los que se divide políticamente cada
estado.
Esta Constitución fue aprobada por Ignacio Comonfort
Los artículos mas relevantes consistían en:
2. Abolición de la esclavitud.
3. Enseñanza libre (ninguna limitación en favor del dogma).
5. Libertad de vocación, prohibición de contratos con pérdida de libertad por
causa de trabajo, educación o voto religioso.
7. Libertad de expresión.
10. Libertad de portar armas.
13. Prohibición de fueros a personas o instituciones, supresión de tribunales
especiales (Ley Juarez).
12. No se reconocen títulos nobiliarios.
22. Prohibición de penas por mutilación, azotes, y tormento de cualquier
especie.
23. Abolición de pena de muerte, reservada solo al traidor a la patria,
salteadores de caminos, incendiarios, parricidas, y homicidas con el agravante
de alevosía, premeditación o ventaja. Así como delitos del órden militar o
piratería.
27. Ninguna corporación civil o eclesiastica tiene capacidad para adquirir o
administrar bienes raíces, a excepción de los edificios al servicio u objeto de la
institución (antecedente de la Ley Lerdo).
30. Definición de nacionalidad mexicana.
31. Obligaciones delos mexicanos.
36. Obligaciones de los ciudadanos.
39. La soberanía de la nación como fuerza del pueblo.
50. División de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
124. Prohibición de alcabalas y aduanas internas.
128. Inviolabilidad de la Constitución.
Entre otras cosas, incluía un capítulo dedicado a las garantías individuales, y
un procedimiento judicial para proteger esos derechos conocido como amparo.
todo esto enteoría, pues sabemos que en la realidad es otra cosa.
las consecuencias, pueden ser que los tramites desarrollados tanto por un
poder como por otro se hagan mas tardados, que las funciones no sean
especificas en ocasiones un poder hace funciones de otro y viceversa.
Esta era una constitución mas liberal, en comparación con su antecesora
(1924) que causó ampula con los ultraconservadores y con la iglesia católica,
ya que hubo varias reformas como la Ley Juarez, la ley Fragua, la ley Lerdo,
Ley Iglesias y la Ley de Registro Civil. Esto ocasionó una guerra civil y una
invasión extranjera propiciada por la misma iglesia católica y militares por
defender sus privilegios que la constitución les quitaba.
La vida y la obra de Benito Juarez marchan entrelazadas con una época
decisiva en la formación de la nación moderna, un proyecto que él, como
ningún otro personaje del siglo XIX, contribuyó a forjar. Había adoptado la
forma de República federal y se regía por una constitución liberal que
reconocía la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Es decir, en el
transcurso de su vida el país dejó atras la subordinación colonial, la estructura
estamental y el predominio de la Iglesia y construyó un Estado laico asentado
en leyes. Fue éste un transito marcado por la prueba de fuego de los años
1846 a 1867, cuando la nación experimentó la irrefrenable lucha fraccional de
los partidos, la invasión de potencias extranjeras, una feroz guerra civil y la
pérdida de mas de la mitad del territorio.
LEGADO JURÍDICO – CONSTITUCIONAL
1. Separación Iglesia y Estado
Al referirse a la elevación a rango constitucional de las leyes de reforma, Jesús
Reyes Heroles sostiene: “Revestir a las Leyes de reforma
de carácter constitucional no fue, como comúnmente se piensa, tarea fácil”. Si
bien, desde noviembre de 1870, se plantea la conveniencia de incluir en la
carta magna dichas leyes, no fue sino hasta que aprobado el dictamen de la
comisión, el 16 de marzo de 1871, se somete a consideración del sexto
congreso constitucional —el 3 de abril del mismo año—la posibilidad de
elevarlas a categoría constitucional. Sin embargo, ante la oposición de algunos,
Guillermo Prieto propone que el dictamen no sea aprobado para que la
Comisión lo presente en forma adecuada.
Por esta razón, no es sino hasta el 22 de abril de 1873, ya en el periodo
constitucional de Lerdo de Tejada, como presidente, que se presenta un nuevo
dictamen. El dictamen de la Comisión de puntos constitucionales y la minuta
que incorpora los principios esenciales de las Leyes de Reforma a la
Constitución de 1857 fueron finalmente aprobados el 29 de mayo de 1873, por
125 votos contra uno. Empero, en observancia de lo dispuesto por el artículo
127 de la carta de 1857, no fue sino hasta el Séptimo Congreso Constitucional
que cayó el telón. En el interín, el propio Lerdo —en su discurso con motivo de
la apertura de sesiones de dicho Congreso— sostiene: “En conformidad con
sus promesas y sus deberes, ha cuidado el ejecutivo de contener algunos
avances contrarios a las leyes de reforma, que con tanta justicia serán en breve
revestidas de un carácter constitucional”.
Así, el 24 de septiembre de 1873, las Comisiones Unidas —de Puntos
Constitucionales y de Corrección de Estilo— informaron que las adiciones
constitucionales contaban con la aprobación de 17 legislaturas que
para entonces formaban una clara mayoría de la Federación mexicana.
Así, el 25 de septiembre se aprueba un nuevo dictamen por 134 votos a favor
por uno en contra, y al día siguiente se cita para firmar el acta de Reformas que
se pasó al ejecutivo para su promulgación.
2. Restauración del Senado: fortalecimiento del bicameralismo y del
federalismo
Si el camino para la consolidación de las leyes de reforma fue sinuoso, no
menos tortuoso fue el sendero para el restablecimiento del senado. De hecho,
la convocatoria del 14 de agosto de 1867 llamaba a elecciones primarias de
diputados al congreso de la unión, de presidente de la república, así como de
presidente y magistrados a la Suprema Corte de Justicia, para el domingo 22
de septiembre de ese mismo año, se contemplaba además que los ciudadanos
expresaran su voluntad acerca de la posibilidad de que el congreso reformara
cinco puntos de la constitución. Entre ellos, el primero era precisamente la
reintroducción del sistema bicameral: “Que el Poder Legislativo de la
Federación se deposite en dos cámaras, fijándose y distribuyéndose entre ellas
las atribuciones del Poder Legislativo”.
Como las críticas no se hicieron esperar, la “Convocatoria para la elección de
los supremos poderes generales” fue acompañada de la “Circular de la Ley de
Convocatoria”, fechada igualmente el 14 de agosto, pero publicada en los
periódicos el 22 del citado mes. En ella Lerdo de Tejada, en aquel entonces
ministro de relaciones y gobernación del presidente Juárez, apunta las
consideraciones que movieron al gobierno a proponer las reformas y
concretamente acerca del Senado argumenta:
En el primer punto se propone que el Poder Legislativo se deposite en dos
Cámaras.
Es la opinión común que, en una República Federal, sirven las dos cámaras
para combinar en el Poder Legislativo, el elemento popular y el elemento
federativo. Una Cámara de Diputados, elegidos en número proporcional a la
población, representa el elemento popular; y un senado, compuesto de igual
número de senadores por cada estado, representa el elemento federativo.
Ha sido una objeción vulgar, que el senado representa un elemento
aristocrático. Lo que pueden y deben representar los senadores, es un poco
más de edad, que dé un poco más de experiencia y práctica en los negocios.
También se ha hecho la objeción, de que en dos cámaras, una puede enervar
la acción de la otra. Esta objeción era de bastante peso, cuando se necesitaba
avanzar mucho para realizar la reforma social.
Ahora que se ha consumado, puede considerarse un bien, como se considera
en otros países, que la experiencia y práctica de negocios de los miembros de
una cámara modere convenientemente, en casos graves, algún impulso
excesivo de acción en la otra... Por lo demás, el gobierno ha cuidado de no
proponer, en ese primer punto, la idea precisa del senado, o cualquier otra
forma de una segunda cámara. En el pensamiento del gobierno, lo sustancial
es la existencia de dos cámaras; dejando a la sabiduría del congreso, resolver
sobre la forma y combinación de ellas.
Ante el rechazo de la opinión pública, Juárez da marcha atrás en el camino que
había propuesto, pero el 8 de diciembre de 1867 en el discurso que pronuncia
en la apertura de sesiones del congreso insiste en la necesidad de las reformas
y el 13 del mismo mes y año presentó al cuarto congreso constitucional la
iniciativa de reformas constitucionales. Sin embargo, no fue sino hasta dos
años después, ya en el quinto congreso constitucional que la comisión de
puntos constitucionales presenta el 24 de diciembre de 1869 el dictamen
respectivo sobre el proyecto de reformas a la constitución, incluida la
reincorporación del senado. El 16 de abril de 1870, el dictamen fue puesto a
discusión en lo general y diez días después fue aprobado por 115 votos contra
49. Parecía que el restablecimiento era sólo cuestión de tiempo. De hecho,
Juárez había dirigido a los gobernadores de los estados una circular en la que
solicitaba su apoyo para la aprobación de la reforma constitucional: En vista de
esos hechos y habiendo, como hay, tan buen sentido en los pueblos de la
república, cumple a nuestro deber de mexicanos y de gobernantes, adoptar con
empeño cuantas medidas sean oportunas y convenientes para asegurar sobre
bases sólidas la tranquilidad y el engrandecimiento de nuestra Patria,
introduciendo, desde luego, las reformas en nuestras instituciones que la
experiencia recomienda ya como indispensables para el mejor orden en el
mecanismo de la administración constitucional.
Una de esas reformas, la más importante sin duda y que ya se precisó plantear
en nuestro sistema administrativo, es la que el gobierno recomendó en su
iniciativa al congreso referente al establecimiento del senado y que ha
merecido la aprobación de la comisión de la cámara...
Con el establecimiento del senado, los estados tendrán una representación
directa e igual en la formación de las leyes, cosa que no sucede ahora
habiendo una sola Cámara...
Conveniente fue y hasta indispensable la creación de una sola cámara cuando
era preciso legislar de una manera casi revolucionaria para llevar a cabo las
leyes salvadoras de la reforma; pero ya son otros los tiempos y no hay el
menor peligro de que, en un senado de elección popular, vuelvan a verse
representados los intereses del clero y los fueros del ejército, que fueron en
otros días los enemigos más poderosos del progreso y de la libertad.
Aunque el polémico dictamen había sido aprobado en lo general el 26 de abril
de 1870, no se vuelve a tocar el tema en el congreso sino hasta el 2 de abril de
1872, cuando en el seno del sexto congreso constitucional, la comisión de
puntos constitucionales propone al congreso la aprobación de un nuevo
Proyecto de Reformas Constitucionales en el que se contempla un Senado
integrado por dos senadores de cada estado y del Distrito Federal. La discusión
del proyecto de reformas en lo particular se llevó a cabo en los periodos de
sesiones restantes del sexto congreso hasta que, por fin, en el segundo
periodo de sesiones del séptimo congreso se aprobaron las reformas a la
constitución el 9 de abril de 1874, siete años después de planteada la cuestión.
Una vez aprobadas las reformas por el xongreso, le correspondía a las
legislaturas locales conocer y, en su caso, aprobar dichas reformas. En
consecuencia, el 30 de octubre de 1874, el Congreso declara que, una vez
realizado el cómputo, la reforma había sido aprobada por la mayoría de las
legislaturas locales. Aprobado el dictamen, el 1o. de noviembre, por 118 votos
contra 13, el Acta de reformas fue promulgada por el presidente Sebastián
Lerdo de Tejada el 13 de noviembre y poco tiempo después, el 15 de
diciembre, la Ley Electoral, con la idea de que el 16 de septiembre de 1875
reiniciara sus funciones el senado. En esa fecha, en la Cámara de Diputados,
Lerdo de Tejada —antes de la solemne apertura de sesiones— pronuncia un
discurso donde se congratula porque:
Por la primera vez bajo el régimen político establecido en 1857, viene á
funcionar, compuesto de dos cámaras, el poder legislativo de la unión. La
institución del senado completa nuestro sistema constitucional, ofreciendo
nuevas esperanzas de bienestar, ya por que se combina la representación igual
de los Estados, con la proporcional á la población, ya por que el mayor acopio
de luces y la doble discusión de las leyes, harán del congreso federal, un
centro fecundo en bienes para la República.
3. Prohibición absoluta de la reelección del presidente
de la República no hay que olvidar que Díaz se levantó en sendas ocasiones
contra la reelección de Juárez al proclamar el 8 de noviembre de 1871 el Plan
de la Noria y también de Lerdo al promulgar el 10 de enero de 1876 el Plan de
Tuxtepec, bajo el lema: “Sufragio Efectivo, No Reelección”. De esta forma,
durante su primera presidencia y por congruencia, se incorporó la prohibición
de la reelección del presidente para el periodo inmediato,
con el decreto del 5 de mayo de 1878. Sin embargo, en su segunda
presidencia, se dio marcha atrás para incluir la permisión de la reelección del
presidente para el periodo constitucional inmediato, pero con la inhabilitación
para ocupar el cargo por nueva elección para un tercer periodo sino hasta
pasados cuatro años, según el decreto del 21 de octubre de 1887, y se
completó el giro al regresar a la omisión sobre la permisión y prohibición de la
reelección, con el decreto del 20 de diciembre de 1890.
Por su parte, en 1909, Madero fundó el Partido Nacional Anti reeleccionista e
hizo suyo el emblema “Sufragio efectivo, no reelección”. Así mismo, ante la
reelección de Díaz, el 5 de octubre de 1910, suscribió el Plan de San Luis y
llamó a la rebelión para derrocar al dictador, quien renunció en 1911. Como
consecuencia, ya en la presidencia, el 27 de noviembre de ese año,
promulgaría el decreto de reforma que reintroduce la prohibición absoluta de la
reelección del presidente. Desde entonces considerada como uno de los
grandes hitos de nuestra historia jurídico-constitucional.
En relación con los dos decretos en los cuales, durante la presidencia de Díaz,
se había dado marcha a la prohibición de la reelección, primero, para permitirla
para el periodo constitucional inmediato y, después, al callar sobre su permisión
o prohibición, para permitirla indefinidamente, me gustaría abrir un breve
paréntesis. La idea es formular una reflexión que de pasada explique no sólo
por qué Díaz, quien era un presidente constitucional y como tal legítimo, con el
tiempo se convirtió en uno ilegítimo y, por ende, en un dictador, sino también
por qué era necesario derrocarlo.
Al respecto, habría que comenzar por recordar que toda reforma constitucional,
como una forma propia de legislación, para serlo en realidad
—o al menos para poder ser considerada como tal— debe ser general,
abstracta, impersonal y permanente, de lo contrario rebasaría sus límites
implícitos o intrínsecos y tendría un serio “vicio de competencia”, el cual
pondría en duda su constitucionalidad. En el caso concreto, ambas reformas
pueden ser tildadas no sólo de “personales” al beneficiar a una persona en
particular, sino también de no respetar la división (temporal) delpoder, al
permitir la perpetuidad de esa misma persona en el poder, quien curiosamente
es el presidente en funciones y quien tenía que observar, primero, la
prohibición de no reelegirse para el periodo inmediato de acuerdo con lo
dispuesto por el Decreto del 5 de mayo de 1878 y, después, la prohibición de
no reeligirse para una nueva ocasión —un tercer periodo— sino después de
transcurridos cuatro años desde que dejó el encargo, de conformidad con lo
previsto en el Decreto del 21 de octubre de 1887.
No obstante, para que cualquiera de las reformas no cayera en dicho vicio de
competencia bastaría con señalar en un artículo transitorio que cada una
entraría en vigor en una fecha posterior a la conclusión del primer y segundo
periodos del presidente en turno, respectivamente. Con lo anterior se
respetarían ambas prohibiciones. Sin embargo, como éste no fue el caso en
ninguna de las dos ocasiones, quien originalmente era una autoridad legítima,
es decir, un presidente constitucional, al no respetar los límites implícitos o
intrínsecos de la legislación, en general, y de las
reformas constitucionales, en particular, se convierte por definición en una
ilegítima, esto es, un dictador que abusa del poder y gobierna sin el menor
respeto a las leyes.21
IMPACTO Y LEGADO
La Constitución de 1857 tuvo un impacto significativo en la historia de México y
en la consolidación de la democracia y los derechos civiles en el país. A pesar
de lo turbulenta de su historia, la Constitución de 1857 es fundamental en la
historia liberal de México ya que supuso un salto adelante en materia de
reconocimiento de libertades individuales y derechos humanos, quizá incluso
demasiado adelantada para su época (y de allí muchos de sus inconvenientes.
La Constitución no se aplicó hasta 1861, cuando culminó la Guerra de
Reforma. Y a pesar de que los liberales la ganaron, el resentimiento
conservador permaneció y condujo a su colaboración con los franceses durante
la Segunda Intervención Francesa en México.
Así se produjo el derrocamiento temporal de los liberales en 1862 y la
declaración del Segundo Imperio Mexicano, que cayó en 1867 y devolvió el
poder a los liberales. La constitución de 1857 permaneció en vigencia desde
entonces hasta 1917, cuando se promulgó una nueva Carta Magna durante la
Revolución Mexicana.
WEBGRAFIA
"Constitución mexicana de 1857". Autor: Equipo editorial, Etecé. De: Argentina.
Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en:
[Link] Última edición: 23
enero, 2023. Consultado: 14 marzo, 2023.
Fuente: [Link]
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BIBLIOGRAFÍAS
Reyes Heroles, Jesús, “La integración de las ideas”, El liberalismo mexicano,
3a. ed., México, Fondo de Cultura Económica, 1982, t. III, p. 227.
Lerdo de Tejada, Sebastián, “Circular de Sebastián Lerdo de Tejada, ministro
de
Gobernación, explicando tanto el objeto de la convocatoria a elecciones
generales como
de la necesidad del plebiscito acerca de varias reformas a la Constitución de
1857” en
Suñer Llorens, Antonia Pi, Sebastián Lerdo de Tejada. Canciller/estadista,
México,
Archivo Histórico Diplomático Mexicano, 1989, p. 233.
“Hacia el reestablecimiento del Senado”
El senado mexicano. Por la razón de las leyes, México, Senado de la
República, 1987,
Libro II, pp. 86 y 87.