TEMA 9
LA APLICACIÓN DE LOS TRIBUTOS
La expresión “Aplicación de los tributos” hace referencia a todas las funciones que lleva a
cabo la Administración tributaria, las cuales son:
- La información y asistencia a los obligados tributarios.
- La gestión.
- La inspección.
- La recaudación.
También se considera aplicación de los tributos a las actuaciones de los obligados
tributarios en el ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de sus obligaciones.
La aplicación de los tributos se desarrolla a través de procedimientos tributarios:
- Procedimiento de gestión
- Procedimiento de inspección.
- Procedimiento de recaudación.
- Procedimiento sancionador.
- Los demás previstos en el Título III de la LGT.
En el curso de estos procedimientos se producen las actuaciones de los obligados
tributarios.
I. DERECHOS DE LOS OBLIGADOS TRIBUTARIOS
El artículo 34 recoge los derechos y garantías de todos los obligados tributarios. Entre
otros, se contemplan los siguientes:
a) Derecho a ser informado y asistido por la Administración tributaria sobre el
ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
b) Derecho a obtener, en los términos previstos en esta Ley, las devoluciones
derivadas de la normativa de cada tributo y las devoluciones de ingresos indebidos
que procedan, con abono del interés de demora previsto en el artículo 26 de esta
Ley, sin necesidad de efectuar requerimiento al efecto.
c) Derecho a ser reembolsado, en la forma fijada en esta Ley, del coste de los avales y
otras garantías aportados para suspender la ejecución de un acto o para aplazar o
fraccionar el pago de una deuda, si dicho acto o deuda es declarado total o
parcialmente improcedente por sentencia o resolución administrativa firme, con
abono del interés legal sin necesidad de efectuar requerimiento al efecto, así como a
la reducción proporcional de la garantía aportada en los supuestos de estimación
parcial del recurso o de la reclamación interpuesta.
d) Derecho a utilizar las lenguas oficiales en el territorio de su comunidad autónoma,
de acuerdo con lo previsto en el ordenamiento jurídico.
e) Derecho a conocer el estado de tramitación de los procedimientos en los que sea
parte.
f) Derecho a conocer la identidad de las autoridades y personal al servicio de la
Administración tributaria bajo cuya responsabilidad se tramitan las actuaciones y
procedimientos tributarios en los que tenga la condición de interesado.
g) Derecho a solicitar certificación y copia de las declaraciones por él presentadas, así
como derecho a obtener copia sellada de los documentos presentados ante la
Administración, siempre que la aporten junto a los originales para su cotejo, y
derecho a la devolución de los originales de dichos documentos, en el caso de que
no deban obrar en el expediente.
h) Derecho a no aportar aquellos documentos ya presentados por ellos mismos y que
se encuentren en poder de la Administración actuante, siempre que el obligado
tributario indique el día y procedimiento en el que los presentó.
i) Derecho, en los términos legalmente previstos, al carácter reservado de los datos,
informes o antecedentes obtenidos por la Administración tributaria, que sólo
podrán ser utilizados para la aplicación de los tributos o recursos cuya gestión tenga
encomendada y para la imposición de sanciones, sin que puedan ser cedidos o
comunicados a terceros, salvo en los supuestos previstos en las Leyes.
j) Derecho a ser tratado con el debido respeto y consideración por el personal al
servicio de la Administración tributaria.
k) Derecho a que las actuaciones de la Administración tributaria que requieran su
intervención se lleven a cabo en la forma que le resulte menos gravosa, siempre que
ello no perjudique el cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
l) Derecho a formular alegaciones y a aportar documentos que serán tenidos en cuenta
por los órganos competentes al redactar la correspondiente propuesta de resolución.
m) Derecho a ser oído en el trámite de audiencia, en los términos previstos en esta Ley.
n) Derecho a ser informado de los valores de los bienes inmuebles que vayan a ser
objeto de adquisición o transmisión.
o) Derecho a ser informado, al inicio de las actuaciones de comprobación o inspección
sobre la naturaleza y alcance de estas, así como de sus derechos y obligaciones en
el curso de tales actuaciones ya que las mismas se desarrollen en los plazos
previstos en esta Ley.
p) Derecho al reconocimiento de los beneficios o regímenes fiscales que resulten
aplicables.
q) Derecho a formular quejas y sugerencias en relación con el funcionamiento de la
Administración tributaria.
r) Derecho a que las manifestaciones con relevancia tributaria de los obligados se
recojan en las diligencias extendidas en los procedimientos tributarios.
s) Derecho de los obligados a presentar ante la Administración tributaria la
documentación que estimen conveniente y que pueda ser relevante para la
resolución del procedimiento tributario que se esté desarrollando.
t) Derecho a obtener copia a su costa de los documentos que integren el expediente
administrativo en el trámite de puesta de manifiesto de este en los términos
previstos en esta Ley.
Este derecho podrá ejercitarse en cualquier momento en el procedimiento de apremio.
Igualmente, la Ley General Tributaria de 2003 recoge la figura del Consejo para la
Defensa del Contribuyente, creado por Real Decreto 2458/1996, de 2 de diciembre. El
Consejo está integrado en el Ministerio de Hacienda, vela por la efectividad de los
derechos de los obligados tributarios, atiende las quejas que se producen por la aplicación
del sistema tributario que realizan los órganos del Estado y efectúa las sugerencias y
propuestas pertinentes.
II. INFORMACIÓN Y ASISTENCIA A LOS OBLIGADOS TRIBUTARIOS
Los obligados tributarios tienen derecho a ser informados y asistidos por la Administración
tributaria para el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones (art. 34
LGT).
La Administración tiene el deber de informar y asistir a los obligados tributarios en el
ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de sus obligaciones (art. 85 LGT).
El deber de asistencia de la Administración es especialmente importante dado el papel
activo de los obligados tributarios, sobre los que recaen múltiples obligaciones que
cumplir.
La asistencia a los obligados tributarios puede realizarse a través de diversas actuaciones
(art. 85.2 LGT):
- Publicación de textos normativos actualizados y de la doctrina administrativa más
relevante -contestaciones a las consultas- (art. 86.1 LGT).
- Comunicaciones y actuaciones de información (publicaciones, anuncios, campañas,
calendario del contribuyente…
- Facilitar el acceso a las bases informatizadas en donde se recogen los criterios
administrativos (INFORMA).
- Contestaciones a consultas escritas.
- Actuaciones previas de valoración.
- Ayudas a los obligados para la realización de declaraciones, autoliquidaciones y
comunicaciones tributarias (programas de ayuda).
- Información con carácter previo a la adquisición o transmisión de bienes inmuebles
(art. 90 LGT)
- Acuerdos previos de valoración (art. 91 LGT).
La Administración tributaria tiene el deber de informar y asistir al obligado tributario, en
relación con sus deberes y obligaciones, facilitándole el ejercicio de aquéllos y el
cumplimiento de éstas.
Para dicho fin, además de las publicaciones de los textos actualizados de las normas
tributarias (leyes, reales decretos y disposiciones aprobadas), debe informar de los criterios
administrativos existentes para la aplicación de la normativa tributaria, facilitando las
consultas tributarias de los ciudadanos, a través del acceso a bases informatizadas que
contienen tales criterios y suministrar, si el interesado así lo solicita, el texto íntegro de
contestaciones a consultas o resoluciones concretas.
Como todo derecho el deber de información tiene unos límites que son:
- PROPORCIONALIDAD → dar la información justa y necesaria
- PROTECCIÓN DE LA INTIMIDAD
- NO SECRETO BANCARIO, aunque se han establecido restricciones
- SECRETO PROFESIONAL
III. FORMULACIÓN DE CONSULTAS
A. INICIO DEL PROCEDIMIENTO
Los obligados tributarios pueden realizar a la Administración tributaria consultas por
escrito en relación con:
- El régimen que deben aplicar.
- La calificación tributaria de las operaciones que realiza.
Cuando se trate de organismos que representen intereses comunes de sus asociados (tales
como colegios profesionales, asociaciones de consumidores, sindicatos...) podrán realizar
las consultas en nombre y representación de estos, permitiendo así su mayor y más rápida
difusión entre sus asociados.
Las consultas deberán contener como mínimo:
- Nombre, apellidos o razón social o denominación completa, número de
identificación fiscal del obligado tributario y, en su caso, del representante.
- Manifestación expresa de si en el momento de presentar el escrito se está
tramitando o no una reclamación económico-administrativa
- Objeto de la consulta.
- Se expresarán con claridad los antecedentes y circunstancias del caso.
- Lugar, fecha y firma o acreditación de la autenticidad de su voluntad expresada por
cualquier medio válido en Derecho.
Las consultas podrán presentarse utilizando medios electrónicos, informáticos o
telemáticos, siempre que la identificación del que realiza la consulta quede garantizada
mediante una firma electrónica reconocida por la Administración. Igualmente, las
consultas podrán remitirse por fax.
En este caso, en el plazo de diez días desde su remisión deberá presentarse la
documentación original por los medios señalados anteriormente, considerándose la fecha
de presentación la del fax.
Si la solicitud no reúne los requisitos establecidos, se requerirá al obligado tributario para
que, en el plazo de diez días, contados a partir del día siguiente de la notificación del
requerimiento, subsanen el defecto con indicación de que, de no atender el requerimiento
en el plazo señalado, se la tendrá por desistido de la consulta y se archivará sin más
trámite.
B. TRAMITACIÓN DEL PROCEDIMIENTO
Durante la tramitación del procedimiento se podrá requerir al obligado tributario la
documentación e información que se estime necesaria para efectuar la contestación.
También se podrá solicitar de otros centros directivos y organismos los informes que se
estimen pertinentes para la formación del criterio aplicable al caso planteado.
C. ÓRGANO COMPETENTE
En el ámbito de las competencias del Estado, la competencia para contestar las consultas
tributarias corresponderá a la Dirección General de Tributos del Ministerio de Hacienda y
Administraciones Públicas. Por su parte, a las Comunidades Autónomas les corresponde la
interpretación de las normas dictadas en el ejercicio de sus competencias.
IV. OBLIGACIÓN Y PLAZOS DE RESOLUCIÓN
La normativa fiscal establece expresamente el deber de resolver por parte del órgano
competente ante el que se haya iniciado el procedimiento, excepto en los casos de
terminación anormal, resolviendo sobre el fondo del asunto para poner fin al
procedimiento.
V. CONTESTACIÓN A LAS CONSULTAS
Las consultas adecuadamente realizadas, que cumplan todos los requisitos anteriormente
mencionados, deben ser contestadas por la Administración tributaria competente en el
plazo de seis meses desde su presentación. La falta de contestación en ese plazo no implica
la aceptación de los criterios expuestos en la consulta.
Tendrán carácter vinculante para los órganos y entidades de la Administración tributaria
encargados de la aplicación de los tributos relacionados con la consulta. Ahora bien,
perderán su efecto vinculante cuando se alteren las circunstancias, antecedentes o datos
consignados en la consulta o cuando se modifique la normativa o jurisprudencia aplicable.
Asimismo, carecerán de carácter vinculante para la Administración las contestaciones a
consultas formuladas en plazo que planteen cuestiones relacionadas con la tramitación de
un procedimiento, recurso o reclamación iniciado con anterioridad.
La contestación a las consultas tiene carácter meramente informativo, sin que, por tanto,
sea susceptible de recurso.
La presentación y contestación de consultas tributarias no interrumpe los plazos de
cumplimiento de las obligaciones tributarias. Las consultas que no reúnan los requisitos
exigidos son archivadas, con notificación al interesado, si no son subsanadas a
requerimiento de la Administración.
Se producirá la caducidad de la consulta como señala el art.104.5 LGT: Producida la
caducidad, ésta será declarada, de oficio o a instancia del interesado, ordenándose el
archivo de las actuaciones.
Dicha caducidad no producirá, por sí sola, la prescripción de los derechos de la
Administración tributaria, pero las actuaciones realizadas en los procedimientos caducados
no interrumpirán el plazo de prescripción ni se considerarán requerimientos
administrativos a los efectos previstos en el apartado 1 del artículo 27 de esta ley.
Las actuaciones realizadas en el curso de un procedimiento caducado, así como los
documentos y otros elementos de prueba obtenidos en dicho procedimiento, conservarán su
validez y eficacia a efectos probatorios en otros procedimientos iniciados o que puedan
iniciarse con posterioridad en relación con el mismo u otro obligado tributario.
VI. LA PRUEBA
Artículo 105. Carga de la prueba.
1. En los procedimientos de aplicación de los tributos quien haga valer su derecho deberá
probar los hechos constitutivos del mismo.
2. Los obligados tributarios cumplirán su deber de probar si designan de modo concreto los
elementos de prueba en poder de la Administración tributaria.
Dicho de otro modo, la carga de la prueba corresponde a aquel que la presente en el
procedimiento.
Los actos administrativos tienen la presunción de validez salvo que se demuestre lo
contrario.
Artículo 106. Normas sobre medios y valoración de la prueba.
1. En los procedimientos tributarios serán de aplicación las normas que sobre
medios y valoración de prueba se contienen en el Código Civil y en la Ley
1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, salvo que la ley establezca
otra cosa.
Estos medios de prueba son:
- La confesión extrajudicial que solo puede afectar a supuestos de hechos.
- La prueba documental, es decir, documentos privados que hayan sido reconocidos
por los otorgantes.
- La prueba testifical sobre la base.
- El reconocimiento judicial.
- Presunciones iuris tantum, es decir, las establecidas por la ley
VII. LAS NOTIFICACIONES
Artículo 109. Notificaciones en materia tributaria.
El régimen de notificaciones será el previsto en las normas administrativas generales con
las especialidades establecidas en esta sección.
La notificación de los actos de la Administración constituye, por un lado, un requisito
necesario para la eficacia de dichos actos, sin el cual no pueden ser exigidos válidamente, y
por otro una garantía para los interesados pues asegura su conocimiento por parte de ellos.
La falta de notificación o la notificación defectuosa del acto administrativo, no afecta a la
validez de este, pero sí a su eficacia, que quedará demorada hasta que aquélla se produzca.
El momento en que se entiende practicada la notificación es el de su recepción, no la fecha
en que se dictó el acto, ni cuando se le dio salida del órgano administrativo. Ese instante
tiene gran importancia en el procedimiento tributario, pues determina normalmente el
inicio o el fin del cómputo de plazos con enorme trascendencia: la interrupción de la
prescripción, la interposición de recursos y reclamaciones, el pago o aplazamiento de la
deuda tributaria, etc.
Al igual que en el procedimiento administrativo común, en los procedimientos tributarios
las notificaciones se practicarán por cualquier medio que permita tener constancia de la
recepción por el interesado o su representante, así como de la fecha, la identidad y el
contenido del acto notificado. La acreditación de que la notificación se ha efectuado
correctamente deberá incorporarse al expediente, pues la carga de la prueba corresponde a
la Administración.
VIII. MEDIOS DE NOTIFICACIÓN
Los medios de notificación más habituales son la entrega personal en mano mediante
agente notificador, el envío por correo certificado con acuse de recibo, e incluso el
telegrama, que podría ser válido si permite constatar los requisitos mencionados.
Por el contrario, difícilmente pueden cumplir dichos requisitos la notificación por teléfono,
o por fax (en este último caso, aunque existiera confirmación de que el fax fue enviado al
teléfono receptor, ya que no queda constancia de que el interesado lo ha recibido
correctamente).
Respecto a la práctica de la notificación por correo certificado con acuse de recibo la
práctica de las notificaciones por esta vía tiene como efecto principal la constancia
fehaciente de su recepción, regulándose detalladamente la práctica de la notificación para
los supuestos en que serán precisos dos intentos de entrega, y aquellos casos en que basta
un solo intento.
La notificación electrónica es obligatoria desde el 1 de enero del 2011 para sociedades
anónimas y limitadas, los establecimientos permanentes y sucursales de entidades no
residentes en territorio español, las uniones temporales de empresas, entidades cuyo NIF
empiece por la letra V y se corresponda con Agrupación de interés económico, Agrupación
de interés económico europea, Fondo de Pensiones, Fondo de capital riesgo, Fondo de
inversiones, Fondo de titulización de activos, Fondo de regularización del mercado
hipotecario, Fondo de titulización hipotecaria o Fondo de garantía de inversiones.
IX. LUGAR DE LAS NOTIFICACIONES
En los procedimientos iniciados de oficio, la notificación podrá practicarse en el domicilio
fiscal del obligado tributario o su representante, o en cualquier otro adecuado a tal fin, pero
también se admite expresamente (y esta es la especialidad en el ámbito tributario) la
notificación en el centro de trabajo, o en el lugar donde se desarrolle la actividad
económica.
En los procedimientos iniciados a solicitud del interesado se establece claramente un orden
de prelación para determinar el lugar donde deben practicarse las notificaciones, debiendo
utilizarse primero el lugar designado por el obligado tributario.
Sin embargo, en los procedimientos iniciados de oficio, como es el caso de una
comprobación inspectora, para no impedir el posible efecto sorpresa que pudiera tener ésta,
no se establece ningún orden de prelación pudiendo realizarse en cualquiera de los lugares
aptos para tal fin, de entre los que se mencionan dos ejemplos concretos. Ahora bien, hay
que tener en cuenta que fuera de estos lugares la notificación sólo podrá practicarse
válidamente con el obligado tributario o su representante, no por medio de terceras
personas.
X. PERSONAS LEGITIMADAS PARA RECIBIR NOTIFICACIONES
Cuando la notificación se practique en el domicilio fiscal del obligado tributario o su
representante, o bien en el lugar designado al efecto por uno u otro, de no hallarse
presentes ellos en el momento de la entrega, podrá hacerse cargo de esta cualquier persona
que se encuentre en dicho lugar o domicilio y haga constar su identidad.
También están legitimados para recibir las notificaciones los empleados de la comunidad
de vecinos o de propietarios donde radique el lugar señalado a efectos de notificaciones o
el domicilio fiscal del obligado o su representante si estos no se hallaban presentes (portero
o vigilante).
Esta mención expresa de la posibilidad de recibir válidamente una notificación por los
empleados de la comunidad de vecinos, es una novedad introducida en la Ley General
Tributaria por la Ley 58/2003, si bien ya había sido admitida por reiterada jurisprudencia
del Tribunal Supremo (Sentencia del Tribunal Supremo de 8 de octubre de 2002).
Una cuestión de sumo interés es el efecto que se otorga al rechazo de la notificación
realizado por el obligado tributario o su representante. Según el artículo 111.2 de la Ley
58/2003, General Tributaria el rechazo de la notificación realizado directamente por alguno
de estos implicará que se tenga por efectuada la misma.
No tiene el mismo efecto el rechazo de la notificación realizado por otras personas distintas
(empleados, familiares, etc.), pues en este caso el acto no podrá darse por notificado, sin
perjuicio de que permita acreditar los intentos de notificación, lo que será necesario para
poder utilizar la notificación por comparecencia.
Una forma especial de notificación que puede utilizar la Administración tributaria como
último recurso cuando han resultado infructuosos los demás medios de practicarla, es la
llamada notificación por comparecencia.
La notificación por comparecencia sólo puede utilizarse cuando no sea posible efectuar la
notificación al interesado o a su representante por causas no imputables a la
Administración.
Para usar este procedimiento la notificación ha debido ser previamente intentada al menos
dos veces en el domicilio fiscal, o en el designado por el interesado (si se tratara de un
procedimiento iniciado a solicitud de este), haciéndose constar en el expediente las
circunstancias de los intentos de notificación.
Bastará con un solo intento cuando el destinatario conste como desconocido en dicho
domicilio o lugar, pues no tiene mucho sentido volver allí donde ya se sabe que no está
ausente, sino que es desconocido.
No exige que el segundo intento se realice en hora distinta, lo que sería conveniente pues si
no hay nadie en el domicilio a una hora determinada del día, es muy probable que suceda
lo mismo el resto de los días de la semana.
Tampoco se exige que el segundo intento se realice dentro de los tres días siguientes.
Basta con un solo intento de notificación cuando el destinatario resulte desconocido, lo que
sin duda servirá para agilizar el trámite administrativo, aunque puede perjudicar las
garantías del contribuyente.
En estos casos se citará al interesado o a su representante mediante la publicación de
anuncios, para que comparezcan en las oficinas públicas y puedan ser notificados en dicha
comparecencia. Los anuncios se publicarán por una sola vez para cada interesado, en el
Boletín Oficial del Estado, o en el boletín de la comunidad autónoma o de la provincia
correspondiente (según la Administración de la que proceda el acto que se pretende
notificar y el ámbito territorial del órgano que lo dicte). Esta publicación en el boletín
oficial se efectuará exclusivamente los días 5 y 20 de cada mes o, en su caso, el día
inmediato hábil posterior, lo que pretende sin duda que al establecerse días fijos pueda ser
conocido más fácilmente por los interesados.