0% encontró este documento útil (0 votos)
242 vistas18 páginas

Villafañe

Este documento analiza la vida y obra del titiritero y poeta argentino Javier Villafañe. Resume brevemente su biografía itinerante recorriendo América y España con sus títeres en "La Andariega", desarrollando una pasión por este arte que aprendió de forma autodidacta. Luego analiza algunas de sus obras más destacadas como el poema "El sueño del niño negro", los cuentos "Los sueños del sapo" y "Maese Trotamundos" y la obra para títeres "
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
242 vistas18 páginas

Villafañe

Este documento analiza la vida y obra del titiritero y poeta argentino Javier Villafañe. Resume brevemente su biografía itinerante recorriendo América y España con sus títeres en "La Andariega", desarrollando una pasión por este arte que aprendió de forma autodidacta. Luego analiza algunas de sus obras más destacadas como el poema "El sueño del niño negro", los cuentos "Los sueños del sapo" y "Maese Trotamundos" y la obra para títeres "
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ACADEMIA ARGENTINA DE LITERATURA INFANTIL

Cecilia María Labanca

Con Javier Villafañe,


por los caminos del alma,

Año 2013

1
ÍNDICE

Introducción…………………………………………………………………. 03

I. Los caminos del alma

1.1.Su vida errante ………………………………………………………. 05


1.2.La pasión por los títeres …………………………………………….. 06
1.3.Poeta esencial ……………………………………………………….. 06

II. El creador

2.1.La poesía lírica ……………………………………………………. 07


* El sueño del niño negro

2.2.Los cuentos :
2.2.1.* Los sueños del sapo .……………………………………….. 09
2.2.2.* Maese Trotamundos ……………………………………….. 10

2.3.¡Público! ¡Respetable público!


* La calle de los fantasmas ………………………………………… 13

Conclusiones …………………………………………………………. 16

Bibliografía ………………………………………………………….. 17

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

2
Introducción
En qué país estará Javier Villafañe, tanto que le gustaba viajar. En qué
esquina de la tierra se asomarán sus títeres y sus cuentos para seguir
peleando por un mundo mejor, para resistir con la poesía de sus manos de
mago y de sus palabras de fuego. 1 Gustavo Roldán

Nuestro sentir frente a la obra y el arte de Javier Villafañe encontró expresión certera en
las palabras de Gustavo Roldán y han sido ellas, precisamente, el disparador para esta
investigación que pretenderá iluminar algunos otros caminos por los que nunca dejará de
andar nuestro titiritero poeta: los caminos del alma de cuantos chicos y grandes se
aproximen a sus cuentos, poesías, teatro, ensayos.
“Manos de mago y palabras de fuego” es el acierto intuitivo que la sensibilidad exquisita
de otro poeta pudo encontrar para definir una personalidad tan multifacética como la suya,
espíritu absolutamente curioso y reflexivo que incursionó todos los géneros y se preguntó
sobre todos los temas.
A través de sus textos conoceremos parcialmente su concepción del hombre y la vida,
sus angustias, sus dudas y certezas, sus infinitas búsquedas de poeta, que tanto fue capaz de
entregarnos la mejor imagen surrealista del amor y la muerte como de reclamar justicia y
paz para el corazón del hombre.
Intentaremos también descubrir en sus creaciones las condiciones propuestas por Eco
para definir la función de la literatura.

“(…) la verdadera función educativa de la literatura (…) no se reduce a la


transmisión de ideas morales, ya sean buenas o malas, o a la formación del sentido
de la belleza. 2

(…) La función de los relatos “inmodificables” es precisamente ésta: contra cualquier


deseo nuestro de cambiar el destino, nos hacen tocar con nuestras propias manos la
imposibilidad de cambiarlo. Y al hacerlo, nos cuenten lo que nos cuenten, cuentan
también nuestra historia, y por eso los leemos y los amamos. (…) La narrativa
hipertextual puede educarnos a ser libres y creativos. Está bien, pero no lo es todo. Los
relatos “ya hechos” nos enseñan también a morir.
Creo que esta educación al Sino y a la muerte es una de las funciones primordiales de
la literatura.” (El subrayado es nuestro.) 3

Finalmente, investigaremos si la trasposición de su mundo emocional sobre el poema El


sueño del niño negro, los cuentos “Los sueños del sapo” y “Maese Trotamundos” y la obra
para títeres “La calle de los fantasmas” significó una contribución al despertar de la
inteligencia emocional en los lectores-espectadores y si, de esta manera tan ‘inmaterial’,
pudo iluminar otros caminos interiores.
Son otra vez las palabras de Eco las que nos aclaran el indestructible poder de las
palabras y las realidades que ellas nombran:

----------------------------------------------------------------

1. Roldán, Gustavo, Tramo del artículo publicado en Para la Libertad, núm. 8, Buenos Aires,
mayo-junio de 1996
2. Eco, Umberto, Eco, Sobre Literatura, 1ª. edición, Buenos Aires, Sudamericana, 2012, p. 21
3. Ibid, p. 22

3
“(…) no soy tan idealista como para pensar que a inmensas multitudes que carecen de
pan y medicinas les pueda ser de algún alivio la literatura. Pero hay una observación
que quisiera hacer: esos desgraciados que se unen en bandas sin finalidad alguna, que
matan tirando piedras a las autopistas desde los puentes o prenden fuego a una niña,
quienesquiera que sean, no se convierten en tales porque han sido corrompidos por la
newspeak del ordenador (no tienen acceso ni al ordenador), sino porque están
excluidos del universo del libro y de aquellos lugares donde, a través de la educación
y la discusión, llegarían a ellos reflejos de un mundo de valores que llega de y remite
a libros.” 4 (El subrayado es nuestro.)

Propuesta:

Tras repasar ciertos momentos de su biografía, el análisis de algunas obras nos reveló las
siguientes realidades: el mundo de los sueños, la fuerza del amor, la amistad, la búsqueda
de identidad, la presencia de la muerte, el desenmascaramiento de falsos fantasmas, entre
otras.
Nos interesó verificar en qué medida sus textos presentan una trasposición del mundo
de valores de que nos habla Eco y un enfrentamiento al sino y la muerte.
Por último, uniendo en nuestro estudio pensamientos de Eco y Goleman, intentamos
verificar en qué medida Villafañe presenta un material valioso para contribuir a ampliar la
vivencia, por parte de sus lectores, de profundas realidades emocionales, a través de la
empatía y la catarsis.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Palabras clave: títeres, búsqueda de sí mismo, sueños, amor, amistad, muerte, alegría,
tristeza, desenmascaramiento, verdad

--------------------------------------------------------

4. Eco, Umbert, op.cit., p.12

4
I. Los caminos del alma
Uno nunca sabe si Javier es un invento de la gente, es un invento de los títeres o es un
invento de Javier.
¿Quién es este titiritero poeta, este juglar que ha hecho de su canto y de sus muñecos algo
humano, una filosofía de la vida? ¿Dónde empieza la leyenda y dónde termina? ¿Qué es
La Andariega, esa carpa que es teatro, casa, carro y paraguas? ¿Quién es este barbudo
creador de personajes que se le escapan de las manos? Quede este misterio para los
sabios, los alquimistas, los vagabundos, los niños y los poetas. 5

Ariel Bufano

¿Quién es este titiritero-poeta que junto a sus queridos muñecos y acompañado por
amigos entrañables recorrió buena parte del planeta sembrando vocaciones y
desparramando arte?
Para dar respuesta a esta pregunta, más allá de los datos objetivos de toda biografía, he
preferido escuchar su propia voz y la de quienes lo conocieron, en un intento por apresar la
imagen más certera de su personalidad, la que trasciende las cronologías y los escenarios
puramente geográficos.

1.1. SU VIDA ERRANTE

Su títere preferido y que lo acompañó toda su vida – Trotamundos, creado allá por 1933 _
nos presenta a Maese Javier, el titiritero, y nos habla de sus títeres más famosos, sus
amigos, la carreta “La Andariega” y los numerosos viajes por América y España.

“¡Público! ¡Respetable público! Damas, caballeros y niños: Les presento a Maese


Javier, el titiritero. Pesa alrededor de ochenta kilos, mide un metro y setenta de altura
(sin zapatos) y tiene una larga barba blanca. Es argentino. Nació en el barrio de
Almagro, Capital Federal, en el año 1909, unos meses antes que desembarcara en el
puerto de Buenos Aires la Infanta Isabel y el cometa de Halley pasear por el cielo una
encendida y ondulante cola.
Con él y los inolvidables maeses Juan Pedro Ramos y Liber Fridman y el Caballero de
la mano de Fuego y María y Juancito y Trenzas de Oro y los fantasmas y el diablo,
viajamos en “La Andariega”, una carreta tirada por caballos y después en una canoa
por los ríos Paraná y Uruguay y después en trenes, en barcos, en aviones. Así
recorrimos varios continentes con el Teatro del Paraguas y el Teatro que camina
haciendo funciones en pueblos y ciudades y pasando el sombrero de mano en mano para
comprar el pan y el vino nuestro de cada día.” Firmado: Maese Trotamundos6

---------------------------------------------------------

5. Texto de solapa de Títeres, 3ª ed., Buenos Aires: Hachette, libro terminado de imprimir
en los talleres de Colombo el 24 de junio de 1967, cuando Javier cumplía sus 58 años. (En
http://www.imaginaria.com.ar/08/9/villafane2.htm#4)

6. Villafañe, Javier, Cuentos y títeres, Buenos Aires, Colihue, 1ª edición, 1ª reimpresión, p. 7-8,
“Carta a los chicos”.

5
1.2. LA PASIÓN POR LOS TÍTERES

1.2.1. Laura Devetach, en el prólogo a Don Juan el Zorro, nos cuenta:

Realizó sus primeros estudios en la escuela de la vida, de los amigos, de los cuentos
contados y las poesías compartidas. Un buen día ingresó a la Universidad de los
Títeres. Una Universidad ambulante, creada por él mismo y que era una carreta. Se
llamaba "La Andariega". En esa carreta hacía funciones de títeres con su amigo Juan
Pedro. Viajaron mucho. Mientras viajaban escribió poesías, cuentos, obras de títeres y
también escuchó cuentos populares que le contaban los chicos y grandes para después
volver a contarlos.

Ahora cuenta sus experiencias a los titiriteros del Teatro San Martín y a todos los
amigos que se le acercan. Dice que hay que vivir sin odios (si se puede), amar mucho,
entenderse con los perros, tirar cosas al mar (relojes, por ejemplo) para enloquecer a
las sirenas, caminar bajo la lluvia, tener plantas y otras cosas por el estilo. Con un aro
de madera y algunas telas, él mismo se convierte en teatro. "El teatro que camina", lo
llama. Y allí trabajan Maese Trotamundos, Juancito, María, el Diablo y otros muñecos
7

1.2.2. Pablo Medina, por su parte, si bien nombra en primer término la calidad de poeta de
Villafañe, se concentra luego en su calidad de ‘titiritero de alma’:

“Este poeta, entre otras cosas, cuentista y por sobre todo titiritero de alma es, casi
diríamos, el fundador o, en términos borgeanos, el “hacedor” de los títeres en el país,
y por qué no, de los titiriteros y su ‘troupe’ andante _ vaya a saber cuántos maestros
incidieron en la vida de don Javier _, así al pasar evoco nuestro Lorca, a los viejos
titiriteros de la Boca, a Podrecca; la lista sería interminable.
(…) Javier Villafañe es uno de esos tipos de la historia que se acuña en la vida, en la
calle (…) su autenticidad expresiva se nutre de todo y en todo, su creatividad es
producto de la vida misma.” 8

1.3. POETA ESENCIAL

Es otro poeta _ Enrique Molina _y de la misma generación intermedia a la que pertenece


Villafañe, quien logra captar su original calidad de poeta.
: “… es el total desconocido, la estrella de mar, la pituitaria libre de las bestias hechizadas
por el olor del mundo, es un poeta.” 9

----------------------------------------------------------------
7. Villafañe, Javier, Don Juan el Zorro, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1989, prólogo de
Laura Devetach.
8. Medina, Pablo, en: Javier Villafañe, introducción a “El Caballero de la Mano de Fuego”, en
Teatro de Títeres, breve antología, Buenos Aires, Ediciones Pedagógicas,1986, p.38
9. Ibidem, p.38.

6
Capítulo II

EL CREADOR

2.1. La poesía lírica

El sueño del niño negro

Sueños de muchos colores .


saben soñar los morenos.
¡Galopa el caballo zaino
A la sombra gris oscura, por el campo amarillento!
bajo un blanco limonero, ¡Qué celeste está la tarde
almohada de verdes hojas, y qué celeste está el viento !
se ha dormido el niño negro.
Las frescas aguas azules
Se ve en un caballo zaino mojan los labios bermejos…
por campos amarillentos.
Violeta el jacarandá, Sonríe la niña negra
azul el río, a lo lejos… y sonríe el niño negro,
sonrisas de blancos dientes
El saco marrón y lila, y de bronceados hoyuelos.
verde y granate el sombrero
y una rosa color rosa Cantó un rojo cardenal
lleva en el blanco pañuelo. en el blanco limonero,
y apartando verdes hojas
Negra niña se le acerca se despierta el niño negro.
y le pide al niño negro
que moje en el río azul .-.-.-.-.-.-.-.-.-.
sus rojos labios sedientos

Tomado de Coplas, poemas y canciones, Buenos Aires: “El Bibliófilo”, 1938, pp. 61-63.
Este poema fue retomado, con variantes, en las sucesivas ediciones de El gallo pinto. Por otra
parte, María Teresa Corral y “El Tata” Cedrón hicieron canciones con su texto.

En El sueño del niño negro asistimos a la proyección del deseo amoroso, su realización a
través de la metáfora y el despertar como retorno a la realidad.

Desde los dísticos iniciales, la aliteración sobre el sonido “su-sa-so” predispone al silencio
para preservar el sueño del niño.

La primera estrofa es un verdadero juego de colores: el gris oscuro de la sombra que


proyecta el limonero, la negritud del niño bajo la blancura del árbol y junto a las verdes
hojas de la almohada.

A continuación, el color irrumpe bajo el hálito de la libertad: plena luz de los ‘campos
amarillentos’ para vagar sobre el caballo zaino. Al blanco del limonero lo ha reemplazado
el violeta del jacarandá, completado por el azul del río, a lo lejos…

7
Saco y sombrero merecen dos adjetivos de color cada uno y el tratamiento especial de la
flor, con la doble aparición de la palabra rosa es un anticipo elocuente de la presencia
femenina, inminente.

La estrofa central - la llegada de la niña - es un juego de colores en una alternancia de


posiciones adjetivo-sustantivo; sustantivo-adjetivo: ‘negra niña (…)/ (…) niño negro’; río
azul (…)/ (…) rojos labios.
La niña toma movimiento y voz: le pide – con la fuerza semántica que contiene el verbo
pedir_ que moje _ el poeta intensifica el climax del sueño con la mención de los labios a
los que plenifica con el adjetivo ‘sedientos’, anticipo y garantía de un amor correspondido.

No podía eludir el poeta la exclamación que envuelve por completo la estrofa siguiente.
En una clara identificación caballo-jinete-sangre, el niño inundado de pasión ‘galopa’ en
busca de su amada.
El paralelismo siguiente ‘¡Qué celeste…/ qué celeste…’ difunde el color de los sueños
sobre tarde y viento. Es la fusión romántica del yo del poeta con la naturaleza que lo
contiene y responde a su alegría interior.

Villafañe concentra luego el esplendor del sueño: la frescura del agua llega a calmar la
pasión de la niña: los labios – y no sedientos sino bermejos – han encontrado el sosiego que
frescas – imagen táctil – aguas azules prodigaron.
Las metáforas ‘aguas azules’ y ‘labios bermejos’ marcan, en la oposición de colores el
encuentro amoroso, que acaba de suceder, destacado por el dístico:
‘Las frescas aguas azules/ mojan los labios bermejos.’

De la felicidad del encuentro sólo surgen sonrisas y el verso se puebla de abundantes


aliteraciones, hasta llegar al paralelismo final, que indica la correspondencia de
sentimientos: ‘sonríe la niña negra/ y sonríe el niño negro. Ambos han alcanzado la alta
Alegría que el amor ha despertado.

El retorno a la realidad es tarea del rojo cardenal y el poeta vuelve a jugar con los colores
( rojo cardenal, blanco limonero, verdes hojas y niño negro).

María Hortensia Lacau en su obra “La poesía infantil y sus proyecciones”10, citando a
Horacio Armani nos revela:

“…la razón de la poesía ha sido siempre el conocer, aunque no por los métodos ortodoxos
de la filosofía, creadora de sistemas, sino por medio de intuiciones. Éste es el aporte que
siempre ha ofrecido la poesía a la religión y a la filosofía, porque no es una cosa mental; la
casi totalidad de su esencia se encuentra en la emotividad y la intuición.”11

En el caso que nos ocupa, el sueño es el lugar revelador de conocimiento a través de la


emoción y el sentimiento, en palabras de Armani, donde anidan y llegan a buen fin los
deseos; en este caso, el encuentro con el ser amado.

En cuanto a la métrica, resulta difícil no establecer una correspondencia con el ritmo ágil de
los octosílabos asonantados del Romancero Gitano, de Lorca.

10
Lacau, María Hortensia y Abate, Mireya: La poesía infantil y sus proyecciones, Buenos Aires,
Editorial Plus Ultra, 1986, pág. 15
11
Armani, Horacio: Antología esencial de la poesía argentina, Buenos Aires, Aguilar Argentina,
1981, pág. 27

8
2. 2. Los cuentos

2.2.1. Los sueños del sapo

El tema del cuento: la búsqueda de la felicidad, el descubrimiento de su esencia a través del


sueño visionario y la aceptación gozosa de sí mismo nos remite a la mención que Freud
hace referida al origen y esencia de los sueños.

“Otros pensadores (…) mantienen el juicio de que los sueños nacen de estímulos
esencialmente anímicos y representan manifestaciones de fuerzas psíquicas (de la
fantasía onírica, Scherner, Volket) que durante el día se hallan impedidas de
desplegarse libremente.”12

En coincidencia con la poesía analizada y con los capítulos que conforman El caballo
celoso, Villafañe incursiona de manera categórica en el tema de los sueños. El título del
cuento – a diferencia de la poesía analizada _ anuncia desde el primer momento la
pluralidad de sueños que vivirá el personaje.

La primera oración nos ubica de lleno en la firme decisión interior del protagonista y
escuchamos su voz: ‘Una tarde el sapo dijo: _ Esta noche voy a soñar que soy árbol’. A
renglón seguido intuimos el móvil poderoso para decisión tan terminante: el personaje
busca su felicidad. ‘Era feliz; iba a ser árbol esa noche.’

Su búsqueda de felicidad es luego socializada ante su comunidad, en aumento tras cada


sueño: cien, doscientos, trescientos sapos esperan atentos y curiosos los resultados de su
búsqueda interior. Ante la negación de la felicidad tan buscada, el autor compensa la
frustración del personaje embelleciendo la narración de cada sueño con imágenes de
verdadera prosa poética. Es el poeta que habita en Villafañe y aflora en los sueños más
importantes de su personaje:

“Anoche fui árbol (…) Tenía raíces hondas y muchos brazos como alas; pero no
podía volar. (…) Creí que caminaba, pero era el otoño llevándome las hojas. Creí
que lloraba, pero era la lluvia. Siempre estaba en el mismo sitio, subiendo, con las
raíces sedientas y profundas. (…)13

“Fui río anoche (…) No podía escucharme. Iba llevando barcos. Los llevaba y los
traía. Eran siempre los mismos pañuelos en el puerto. La misma prisa por partir, la
misma prisa por llegar. Descubrí que los barcos llevan los que se quedan. Descubrí
también que el río es agua que está quieta; es la espuma que anda; y que el río está
siempre callado, es un largo silencio que busca las orillas, la tierra para descansar.
Su música cabe en las manos de un niño; sube y baja por las espirales de un caracol.
(…)”14

----------------------------------------------------------

12. Freud, Sigmund, Obras Completas, Buenos Aires, Ed. Losada S.A., 1997, tomo V, Cap. 18: Los
sueños- 1900 (1901), pág. 721
13 Villafañe, Javier, Los sueños del sapo, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2009, p.53
14 Ibid., p.54

9
Después del tercer sueño, y para cerrar el círculo de la búsqueda de sí mismo, el
personaje se reviste de un silencio hierático ya que sólo concede el mínimo de palabras
necesarias para transmitir su verdad, no ante una audiencia multitudinaria sino a quienes
lo vieron muy feliz a la orilla del agua y le preguntaron el por qué de su contento.”_
Anoche tuve un sueño maravilloso. Soñé que era sapo.”

Final abrupto, inesperado, de honda raíz filosófica y que deja al lector con el peso de su
verdad recién estrenada. El resto, silencio.

Asistimos así, desde una vertiente poética, a la comprobación filosófica que Borges expresa
en estos términos:

“Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento:
el momento en que el hombre sabe para siempre quién es.”15 Y luego, …
“Comprendió que un destino no es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar
el que lleva adentro.”16

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

2.2.2. Maese Trotamundos

Muchos son los temas planteados en este cuento que Villafañe escribiera en 1944 y
resultara premiado en el Concurso de Cuentos Editorial Guillermo Kraft*: el amor, la
culpa, la muerte como forma de unión con los amigos y el ser amado, entre otros.

Trotamundos como personaje- títere ya acompañaba a ¨Villafañe desde los inicios de las
recorridos en la Andariega, allá por 1933. Es también mencionado en su novela corta El
caballo celoso, en el título: Trotamundos por los caminos del Quijote, y también es el
encargado de firmar de puño y letra la minibiografía de Maese Javier, en la introducción a
Cuentos y títeres. De los títeres que siempre acompañaron a este creador de las ‘manos de
mago’ pareciera ser su preferido, al punto de dedicarle un cuento completo.

En la carreta de los títeres, los muñecos dormían en una caja sobre el techo y en otra, más
pequeña, Maese Trotamundos. Durante las representaciones, anunciaba las obras y
presentaba a los personajes. Al terminar la función, aparecía nuevamente en escena y
anunciaba que el mono pasaría a buscar las monedas que cada uno quisiera dar. ‘Maese
Trotamundos fue un títere maravilloso. Ninguno como él para decir prólogos y epílogos.
No había otro que saludara con tanta gracia.’17

Si bien su tarea diurna es importante, su presencia entre los muñecos durante las noches es
casi imprescindible: ‘Por la noche, mientras descansaban los titiriteros, Trotamundos salía
de su caja y despertaba sus compañeros.’ 18
-----------------------------------------------------------------------------------------------
15
Borges, Jorge Luis: Biografía de Tadeo Isidoro Cruz, en El Aleph, Buenos Aires, Emecé
Editores, S.A., 1957, pág.55
16
Borges, J.L., op.cit., pág. 57
17. Villafañe, Javier, Los sueños del sapo, Buenos Äires, Ediciones Colihue, 2009, p.47.
18. Ibidem, p.48
* Veinte cuentos infantiles ilustrados por niños, Buenos Aires, Editorial Guillermo Kraft Limitada,
1954 (Textos e ilustraciones premiados en el concurso instituido por la Editorial Guillermo Kraft
Limitada.)

10
Se establecía entre todos una verdadera comunicación gozosa y ‘todos sentían un profundo
cariño por Maese Trotamundos’.19

Así, sabemos que Trenzas de oro – la protagonista de El caballero de la Mano de fuego _ le


había tejido una flor ‘luminosa como una luciérnaga’ para que él la luciera en su solapa.
El general, por su parte, le regala una medalla ganada en combate y el Mago le da a beber
el filtro de la eterna juventud ‘porque los muñecos envejecen igual que los hombres.’20

Pero Trotamundos también ama la soledad. Así, una noche de luna llena, después de llamar
a sus compañeros para que gozaran el espectáculo que brindaba el cielo estrellado, quiso
estar solo; volvió a su caja y frente a la tormenta inminente ‘bajó la tapa de su caja y dejó
caer la lona.’ Quería escuchar, en soledad, el canto de la lluvia.

A la mañana siguiente ningún títere responde al llamado de Trotamundos. El autor enfoca


su cámara fotográfica sobre el escenario de la tragedia: todos los muñecos están muertos.
Ahogados.
Los dos titiriteros se atribuyen el descuido fatal: ‘_Anoche nos olvidamos de cerrar una de
las cajas.’ Pero enseguida encuentran consuelo: ‘_No importa. Haremos otros muñecos.’
En cambio, ‘maese Trotamundos sufre. Cierra los ojos; llora. Ve dos trenzas de oro
flotando en el agua.’21
El derrumbamiento del mundo con la muerte de sus amigos deja casi sin palabras al autor.
Unas contundentes y por demás concisas oraciones traducen con el mínimo de palabras la
enorme desazón del protagonista.

Quien lee el cuento no puede permanecer impasible frente a la tragedia. A partir de este
punto Villafañe diversifica las dos posturas francamente inconciliables: descalificación de
lo acaecido y un rápido mecanismo de recomposición de la realidad de parte de los
titiriteros, por un lado, y, por el otro, asunción de la culpa por la muerte de los amigos, en la
persona de Trotamundos.

Los hombres fácilmente reemplazarán a los muñecos por otros aun mejores, a juicio de
ellos, pero el corazón de Trotamundos no encontrará consuelo por haber olvidado a sus
amigos durante la tormenta: fue su egoísmo por gozar del canto de la lluvia en soledad el
que lo ha vuelto responsable ante la misma muerte.
En el discurso que piensa pronunciar en la próxima función dirá, culpándose sin piedad: Yo
los dejé morir a todos ellos. Los olvidé una noche bajo la lluvia para encerrarme en mi
caja y escuchar la música del viento. ¿Han oído alguna vez una historia más triste?
Amigos míos, que mi desgracia les sirva de ejemplo (…)”22

Pero, cuando en la función del domingo siguiente, el titiritero anula la libertad de


Trotamundos y le impone su propio discurso, el títere queda sumido en la tristeza.
De aquí en más, el último eslabón de la tragedia: los hombres también reniegan de él y
deciden reemplazarlo: “Ya no sirve éste. Haremos un Trotamundos mejor.”23
Sin embargo y paradójicamente, la ‘solución’ deshumanizada de los titiriteros _ incapaces
de sentir amor hacia los muñecos y menos aún hacia el mismo Trotamundos que tantos

19. Ibidem, p.48 20. Ibidem, p.48


21. Ibidem, p.49 22. Ibidem, p.50;
23. Ibidem, p.50;

11
servicios les brindara _ colma de felicidad al presentador sin par:

“Esa misma noche lo arrojaron desde lo alto de la carreta. El golpe fue mortal. Maese
Trotamundos sonrió al morir. Sabía que iba a reunirse con sus viejos compañeros en
un país que está del otro lado de las montañas, y que allí lo esperaba una muñeca
con una mano en el pecho y en la otra una flor luminosa como una luciérnaga.”24

Es infinita la gama de emociones y vivencias interiores frente al tema de la muerte que


Villafañe nos presenta en este cuento: el remordimiento punzante por el propio descuido;
responsabilidad por la muerte de los amigos; valoración del amor y la amistad; alegría
frente a la propia muerte, liberadora del sufrimiento moral.

En la Introducción a este estudio mencionamos nuestro interés por ver en qué medida la
literatura de Villafañe podía contribuir al desarrollo de la inteligencia emocional, con los
beneficios sociales que esto significa. Por ello, recurrimos a los conceptos de Daniel
Goleman:

“ (…)una estrategia alternativa para impartir educación emocional, no es crear una


nueva clase, sino integrar las clases sobre sentimientos y relaciones personales a otros
temas ya enseñados. Las lecciones sobre las emociones pueden surgir naturalmente en
la clase de lectura y escritura (…) Y más adelante: Así, por ejemplo, los alumnos de
primer grado tienen un cuento ‘Rana y Sapo son amigos’, en el cual Rana, ansiosa por
jugar con su amigo Sapo que está hibernando, le tiende una trampa para obligarlo a
despertar antes de tiempo. El cuento es utilizado como plataforma para una discusión
en clase acerca de l amistad, y desemboca en cómo se siente alguien a quien se le
tiende una trampa.”25

Creemos que el debate y discusión frente a los valores que rigen la conducta humana
surgirá de modo espontáneo tras la lectura del texto de Villafañe, y cumplirá esa función
educativa de la literatura que Eco da como hecho valioso e insoslayable.

Para concluir los comentarios alrededor de Maese Trotamundos creo oportuno consignar
también los conceptos de Michèle Petit, referidos al valor salvador de la literatura, cuando
de emociones se trata.

“La idea de que la lectura puede ayudar al bienestar de la gente es muy antigua (…)
Sus poderes reparadores, en particular, no han dejado de ser observados a lo largo de
los siglos” (p. 9)
(p.11) (…) Marc Soriano narró un día de qué manera, siendo niño, Pinocho le ayudó a
sobreponerse a la muerte de su padre y a la grave anorexia resultante que puso en
peligro su vida. En palabras de él “devoró, masticó, engulló, y regurgitó Pinocho, en el
cual encontró (…) la fuerza para luchar contra el abrumador sentimiento de culpa que
la muerte absolutamente real de su padre amenazaba con hacer irreversible y fatal.”
(citado por Rémy Puyuelo en “Héros de l’enfance, figures de la survie”, Paris, ESF,
1998, p.66)
Allí se puede ver hasta qué punto una obra, en ocasiones, nutre literalmente la vida.” 26
-------------------------------------------------------- -
24.Ibidem, p.51.
25. Goleman, Daniel, La inteligencia emocional, Buenos Aires, Ediciones B Argentina
S.A., 2000, p.313
26. Petit, Michèle: El arte de la lectura en tiempos de crisis, Buenos Aires, Océano
Travesía, 2012

12
3 ¡Público!¡Respetable público!

Abordar la actividad de Villafañe titiritero implica la necesidad de adentrarnos en el


misterioso mundo de los títeres y tratar de determinar dónde radica el secreto de su
reconocida fascinación.

Recordaremos en primer lugar los conceptos de Mane Bernardo referidos al muñeco en sí


mismo.

“(...) La marioneta, ya sea rústica, tallada en el duro leño, abocetada en arcilla,


esculpida en marfil o en ébano, nació al mismo tiempo que la muñeca y el ídolo, en los
primeros estadios de las civilizaciones antiguas. (...) De manera que si aunamos el
origen de lamarioneta a la alborada del hombre, como ídolo o como muñeca,
comprobaremos que tan antigua expresión espiritual del ser humano merece toda
atención y dedicación, ya que es una de las primeras manifestaciones de su mundo
interior. No olvidemos que posiblemente posee un primitivismo innegable. Toda cosa
primitiva es imperecedera; arranca desde lo más profundo del instinto y retrotrae
todas sus vivencias al mundo exterior. Datos psicológicos éstos, íntegramente
aprovechables si están bien desarrollados y aplicados en los momentos y formas
oportunas. De ello se desprende que en los diferentes tipos de la educación moderna el
títere es un arma que ayuda eficazmente al buen conocimiento del niño en todas las
edades, aspectos y condiciones.” 26

Y, sobre todo, las siguientes palabras, reveladoras de la conjunción de imaginaciones que se


dan cita en cada función de títeres:
“La imaginación es el factor indispensable para poder operar con el teatro de títeres.
Se trabaja de imaginación a imaginación. El titiritero pone toda su inventiva
imaginada al servicio del espectáculo. El espectador pone toda su imaginación al
recibirlo. Vale decir que de dos imaginaciones surge una tercera realidad imaginada
a semejanza del mundo individual de cada espectador. Resultado enriquecido por las
diversas maneras de absorción de las formas expresivas emitidas por el artista. (...) El
mundo individual del niño sufre con el títere una transformación de sus poderes
imaginativos y corporiza su ensueño poético en realidad tangible” 27

Esta magia que el títere irradia desde su interior, especialmente cuando es manejado por
manos de niño, ha sido motivo de curiosidad para Villafañe, y la expresa en estos términos:

Yo no sé qué secreta comunicación, qué instantáneo entendimiento hay entre el títere


y el niño, que al tomarlo éste en sus manos por primera vez y asomarlo por la boca del
escenario, lo maneja con la soltura de un viejo conocedor del oficio.
El títere _ imaginación, belleza, sueño de sueños _ debe moverse en un mundo de
magia y maravilla.28

Hemos elegido La calle de los fantasmas para analizar algunas de las características del
texto teatral pero, tratándose de obra para títeres, la magia sugerida por el guión se
completa con el arte y la improvisación de los titiriteros, en hechos teatrales irrepetibles y
únicos.

26. Bernardo, Mané, Títeres y niños, Buenos Aires, Eudeba, 1962, p. 13


27. Ibidem, p.13-15
28. Villafañe, Javier, Los niños y los títeres, op. cit, p.20

13
La trama es por demás sencilla, como corresponde a este tipo de espectáculos donde lo
esencial es la posibilidad de promover la risa por medio de golpes inesperados, corridas y
persecuciones de los personajes hacia uno y otro extremo de la boca del escenario,
ocultamientos premeditados de algún muñeco para provocar la participación del público,
combates entre malos y buenos, expresiones exagerados de cariño, temor, repeticiones de
nombres e interjecciones, etc.
Por su parte, los personajes títeres pertenecen a uno de los dos ‘campos de batalla’ en que
se desarrolla la acción: territorio de buenos y malos, entre los que hay que combatir.

En el caso que nos ocupa, el protagonista debe luchar contra los fantasmas que atemorizan
y perturban a su amada pero el gran acierto de Villafañe es poder mostrar que el poder del
amor es capaz de otorgar el coraje y la fuerza interior necesarios para vencer hasta al
mismísimo Diablo.

Hay paralelamente otro tema importante: el engaño y las máscaras. El autor termina
demostrando _ entre risas y gritos de temor_ que sólo el descubrimiento de la verdad logra
suprimir el miedo. Por lo demás, deja en suspenso una pregunta perturbadora: ¿Acaso
existen el Diablo y los fantasmas?

Con respecto a La calle de los fantasmas, niños de Venezuela¨* escribieron a Juancito y


María sus impresiones:

Señorita María,
Primeramente la saludo con mucho cariño y después le digo que yo estoy muy admirada
por su vestir y por su cabello y también su cara y a Juan le paso a decir que estoy muy
sorprendida por su agilidad y que es muy valiente y la salvó cuando estaba en peligro.
A mí también me gustó Chímpete Chámpata y el fantasma y el diablo que quería
atrapar a Juan y también me gustó el policía y yo me divertí mucho con todos los
títeres. Neri Álvarez, 8 años - 3º grado

Señor Juan,
El día de tu presentación se despejó una emocionante alegría en todos mis compañeros
especialmente en mí. Luis Ricardo Rendón - 4º grado

Es innegable el poder catártico que encierra una función de títeres y la captación del mismo
_ a nivel inconsciente _ produce inmenso disfrute, miedo o asombro según los casos,
todas expresiones que corresponden al plano el espíritu, especialmente en aquellos
chicos que más dificultades de aprendizaje presentan _ tanto actores como espectadores_.

Los mundos imaginarios que se despiertan en cada representación llegan a actuar como
verdaderos catalizadores de las situaciones conflictivas que muchos niños viven a diario,
además de recrearlos con expresiones artísticas y la magia del ensueño y la ficción, donde
todo es posible. Por otra parte, el niño titiritero, si se permite el arte de la improvisación,
descubrirá aspectos insospechados de su interioridad.
En coincidencia con esta línea de pensamiento, resultan muy significativos las certezas a
que arribaron Leticia Cossettini y Ricardo E.Pose, incluidas ambas por el mismo Villafañe,
en su ensayo sobre los títeres y los niños:

* Cartas de niños venezolanos a Juancito y María, selección a partir de las publicadas en


Titirimundi - El mundo de los títeres, núms. 2-3, Mérida, Septiembre-Diciembre de 1968.

14
“Incorporamos a nuestro plan educativo ese método de expresión tan altamente
subyugante. Surgen actores, escenógrafos, modeladores. Los niños tímidos,
aquellos que nunca pudieron hacer su presentación en un tablado, encuentran
aquí, con un muñeco en las manos, la voz de su propia alma.”29
y:
“Quien ha visto a los niños ante el espectáculo que brinda un teatro de títeres, habrá
comprendido honda y profundamente, cómo la más alegre alegría, la dicha más
grande e intensa llega a ellos por los ojos y por los oídos, para transformarse en
pura emoción y en goce intenso.”30

Para concluir, asombrará escuchar, de boca de los mismos chicos, cómo han sentido que el
propio mundo emocional se conmocionaba positivamente tras cada función que ese
titiritero de alma brindaba para regocijo de todos. (Extraído de Los niños y los títeres)

“Yo creía que había fantasmas y que había diablos, pero ahora ya no creo. Nunca vi
nada tan lindo. Vuelvan otra vez. Deseo que cuando vayan a otra escuela los reciban con la
alegría que los recibimos nosotros.
Firmado: Olga E.Aguirre, 11 años, Joaquín Suárez, R. del Uruguay. (P.51)

“La impresión que llevé al ver los títeres fue tan enorme que casi lloré de alegría, esos
títeres que eran manejados por la mano de un hombre eran tan lindos, que aplaudí tanto que
me quedaron las manos coloradas.”
Firmado: H. Rodríguez Cruz, 11 años, Esc. No. 7, Nueva Palmira, R. del Uruguay (P.51)

(P.50)
“Para mí los títeres son parte de mi corazón; los quiero como aquel primer juguete que tuvo
mi infancia; como aquel que calmó mi primer llanto.
Cuando manejé títeres sentí que el corazón me latía como un pájaro que quería salir de
entre las rejas que lo aprisionaban.”
Firmado: Manuel Romanos, 12 años, Escuela No. 5, Bahía Blanca, Pcia. de Buenos Aires.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

…………………………………………..
.
29
Villafañe, Javier, Los niños y los títeres, op.cit., p. 18
30
Ibidem, p.19

15
Conclusiones

En las primeras páginas de este trabajo hemos tratado de comprender la personalidad de


Villafañe: su particular modo de entender la vida como constante devenir de pueblo en
pueblo, sembrando arte y creando comunicación espontánea con cuanto niño se acercaba a
las funciones de títeres.

Al detenernos en la obra para títeres La calle de los fantasmas, nos importó investigar el
fenómeno titiritero y comprobar que la comunicación creadora que se establece de
imaginación a imaginación es la que logra conmover los estratos más íntimos de los
oyentes-espectadores. Como prueba de lo dicho hemos incluido algunas cartas escritas por
chicos argentinos, uruguayos y venezolanos que testimonian el despertar de la imaginación,
la supresión de emociones negativas, el nacimiento de la alegría y el goce estético que el
arte produce.

Por otra parte, el análisis de los cuentos elegidos reveló la importancia de las realidades
humanas que subyacen en ambos textos: en un caso, la búsqueda del autoconocimiento y la
felicidad que produce la aceptación de sí mismo y, en Maese Trotamundos, la presencia de
la muerte, rodeada por un abanico de reacciones emocionales corporizadas magistralmente
en el títere amado por el autor.

Por lo dicho, creemos que los requerimientos de Eco referidos a la función de la literatura
han encontrado en la obra de Villafañe un exponente privilegiado: los valores que pueblan
sus creaciones tocan de manera directa los nudos emocionales de lectores y actores,
y permiten, de manera espontánea, el desarrollo de la inteligencia emocional, con los
beneficios enunciados por Goleman:

“Imagino un futuro en el que la educación incluirá como rutina el inculcar aptitudes


esencialmente humanas como la conciencia de la propia persona, el autodominio y la
empatía, y el arte de escuchar, resolver conflictos y cooperar.”31

En efecto, para el desenvolvimiento de la inteligencia emocional, reserva Goleman un papel


privilegiado a la literatura, a través de los símiles, metáforas e imágenes:

“La lógica de la mente emocional es asociativa; toma elementos que simbolizan una
realidad, o dispara un recuerdo de la misma, para ser igual a esa realidad. Es por eso
que los símiles, las metáforas y las imágenes hablan directamente a la mente
emocional, lo mismo que el arte: novelas, películas, poesía, canciones, teatro, ópera.
Los grandes maestros espirituales, como Buda y Jesús, llegaron al corazón de sus
discípulos hablando el lenguaje de las emociones, enseñando con parábolas, fábulas y
relatos. De hecho, el símbolo y el ritual religioso tienen poco sentido desde el punto de
vista racional; se expresan en la lengua vernácula del corazón.” 32

Creemos, finalmente, que esta ‘lengua vernácula del corazón’ es la que pobló los caminos
de nuestro poeta esencial y sigue hoy recorriendo, infatigable, los infinitos caminos del
corazón de sus lectores.

---------------------------------------------------------
31. Goleman, Daniel: La inteligencia emocional, Buenos Aires, Ediciones B Argentina, S.A., 2009,
p.18
32. Ibidem, p. 337.

16
Bibliografía

Armani, Horacio: Antología esencial de la poesía argentina, Buenos Aires, Aguilar Argentina,
1981.

Bernardo, Mané, Títeres y niños, Buenos Aires, Eudeba, 1962, p. 13

Borges, Jorge Luis: Biografía de Tadeo Isidoro Cruz, en El Aleph, Buenos Aires, Emecé Editores,
S.A., 1957

Eco, Umberto, Sobre Literatura, 1ª. edición, Buenos Aires, Sudamericana, 2012

-----------------, Lector in fabula, Buenos Aires, Random House Mondadori S.A., 2013.

Freud, Sigmund, Obras Completas, Buenos Aires, Ed. Losada S.A., 1997, tomo V, Cap.
18: Los sueños- 1900 (1901)

Lacau, María Hortensia y Abate, Mireya: La poesía infantil y sus proyecciones, Buenos
Aires, Editorial Plus Ultra, 1986, pág. 15

Goleman, Daniel, La inteligencia emocional, Buenos Aires, Ediciones B Argentina S.A., 2000.

Medina, Pablo. Javier Villafañe. Antología. Obra y recopilaciones. Buenos Aires, Editorial
Sudamericana, 1990.

Medina, Pablo, en Teatro de Títeres, breve antología, Buenos Aires, Ediciones


Pedagógicas,1986, introducción a “El Caballero de la Mano de Fuego.p.38

Petit, Michèle: El arte de la lectura en tiempos de crisis, Buenos Aires, Océano Travesía,
2012

Veinte cuentos infantiles ilustrados por niños, Buenos Aires, Editorial Guillermo Kraft
Limitada, 1954 (Textos e ilustraciones premiados en el concurso instituido por la Editorial
Guillermo Kraft Limitada.)

Villafañe, Javier, Cuentos y títeres, Buenos Aires, Colihue, 1ª edición, 1ª reimpresión,

------------------, Don Juan el Zorro, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1989, prólogo de
Laura Devetach.

--------------------, Los ancianos y las apuestas, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1990

--------------------, Los sueños del sapo, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2009, p.53

--------------------, El gallo pinto y otros poemas, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2005

--------------------, El pícaro burlado, Buenos Aires, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2012

--------------------, Farsa del vendedor de loros y cotorras, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2012

--------------------, El caballo celoso, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2008

--------------------, El juego del gallo ciego, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2006

17
-------------------, Los cuentos que me contaron por los caminos de Aragón, Zaragoza,
Cultural Caracola, 1990.

Villafañe, Javier, Los niños y los títeres, Buenos Aires, Librería y Editorial El Ateneo,
1944.
--------------------, Los Villafañe: poesía familiar, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2012.

http://www.imaginaria.com.ar/08/9/villafane2.htm

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

18

También podría gustarte