Enseñanza e Investigación en Psicología | Número Especial | 2019 | 46-54
RELACIÓN ENTRE LOS TRASTORNOS DE CONDUCTA
ALIMENTARIA Y LA OBESIDAD EN ADOLESCENTES
América Negrete C.*1, Eva Penelo W.**, Paola Espinoza G.**
y Rosa M. Raich E.**
* Universidad Autónoma de Nayarit
** Universidad Autónoma de Barcelona
RESUMEN
En este estudio epidemiológico de doble fase se indagó la prevalencia de los trastornos de la
conducta alimentaria en una muestra de 2,449 adolescentes de ambos sexos, con edades
comprendidas entre 11 y 20 años, residentes en la ciudad de Tepic (México), siendo el objetivo
central analizar la relación entre obesidad y sobrepeso y los diagnósticos de bulimia nervio-
sa y de dos tipos de trastornos de la conducta alimentaria no especificados. Los resultados
indican un mayor porcentaje de adolescentes con sobrepeso u obesidad en aquellos con tras-
tornos de la conducta alimentaria, en comparación con quienes no sufrían tales trastornos.
Indicadores: Trastorno de conducta alimentaria, Sobrepeso, Obesidad.
INTRODUCCIÓN
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA en lo sucesivo) son heterogéneos y
complejos, y en su etiopatogenia pueden intervenir factores genéticos, biológicos, psi-
cológicos, familiares y socioculturales (Sánchez y Prats, 2006). De acuerdo con el
DSM-IV (American Psychiatric Association [APA], 2000), los TCA incluyen dos trastornos
específicos: la anorexia nerviosa (AN) y la bulimia nerviosa (BN), y seis trastornos de
la conducta alimentaria no especificados (TCANE). Tales trastornos afectan preferen-
temente a las mujeres adolescentes y a los jóvenes en general (Raich, 2011). En las
sociedades occidentales –especialmente la estadounidense– también han aparecido
otras alteraciones alimentarias subclínicas relativamente frecuentes, las cuales con-
sisten en prácticas extremas de control de peso, como tomar píldoras adelgazantes,
ayunar durante 24 horas o más, realizar ejercicios extenuantes o provocarse el vómi-
to (Grunbaum et al., 2004). Una de las características de los TCA son las conductas
anómalas de alimentación como respuesta a la insatisfacción con la propia imagen
corporal (Sánchez y Prats, 2006).
Es frecuente encontrar en las personas que padecen TCA pensamientos distorsio-
nados respecto a su peso, sentimientos de inferioridad y devaluación y otras alteracio-
nes en su salud debido a su imagen física; por ejemplo, dichas personas suponen que
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estar delgadas es sinónimo de salud, o una mayor insatisfacción corporal se rela-
que pueden perder peso rápidamente sin ciona con un mayor IMC en preadolescen-
mayores consecuencias. Quienes padecen tes y adolescentes (Stice, 2002; Paxton et
un trastorno alimentario han desarrolla- al., 2006). El bajo peso y el sobrepeso en
do comportamientos frecuentes que re- los varones parece asociarse con la in-
flejan su preocupación por la comida y satisfacción corporal, y en las jóvenes el
el peso, como contar calorías o medir el aumento de la masa corporal (Bearman,
contenido de grasas, así como por su si- Presnell, Martinez y Stice, 2006). El in-
lueta, como pesarse a menudo, someter- cremento de la adiposidad que se pro-
se a dietas estrictas, atracarse de comida duce en la pubertad aleja a las mujeres
o usar y abusar de laxantes; en síntesis, del ideal de delgadez y puede contribuir
se sienten desgraciados a causa de su a disminuir la satisfacción corporal. Por
apariencia y de su peso (Raich, 2011). otra parte, en los hombres los cambios
La etapa más vulnerable relacionada que provoca la pubertad los acerca a un
con la imagen corporal es la adolescen- ideal corporal musculoso (Bearman et al.,
cia. Los cambios fisiológicos, cognitivos, 2006).
emocionales y principalmente sociales Es posible que una elevada adiposi-
predisponen a los adolescente a mostrar dad en los adolescentes implique una cre-
una preocupación creciente por su apa- ciente presión de sus pares y familiares
riencia física. Las chicas se inclinan por para que estén más delgados, así como
ideales de belleza que se asocian a la del- limitarles las calorías que consumen con
gadez y recurren a tallas por debajo de ese fin. De igual modo, influidos por con-
lo que podría considerarse saludable, y sejos poco saludables, intentan acercar-
los chicos a su vez se preocupan por una se al ideal de delgadez (Stice, 2002), tales
imagen en la que predomine la muscula- como emprender dietas. Un aumento de
ción (De Gracia, Marcó y Trujano, 2007; la insatisfacción corporal conduce a un
McArthur, Holbert y Peña, 2005; Raich, afecto negativo y, a la postre, a una pato-
2004). En esa etapa, el riesgo de que apa- logía alimentaria (Cattarin y Thompson,
rezcan los TCA es considerablemente ma- 1994).
yor. La presión social por estar delgado, Croll, Neumark-Sztainer, Story e Ire-
la insatisfacción corporal, el sobrepeso, land (2002) y Neumark-Sztainer et al.
las burlas recibidas por la apariencia fí- (2002) evaluaron el papel que desempe-
sica, la interiorización del modelo estéti- ñan los factores de riesgo ambientales,
co de delgadez, el afecto negativo, el per- personales y conductuales de las dietas
feccionismo, la dieta restrictiva y la baja y los problemas relacionados con el peso
autoestima son los factores de riesgo que en la población adolescente. Dichos au-
tienen el mayor apoyo empírico (Levine y tores concluyen que hay una sólida rela-
Smolak, 1992; Stice, 2002). ción, observada en ambos sexos, entre el
Una condición de alto riesgo para el IMC y la insatisfacción corporal. Los ado-
desarrollo de los TCA es la obesidad (Cal- lescentes que disminuyeron su IMC en
derón, Forns y Varea, 2010; Doyle, Gran- general estuvieron más satisfechos con
ge, Goldschmid y Wilfley, 2007). Un índice su cuerpo, principalmente las mujeres,
de masa corporal (IMC) elevado se consi- aunque los varones con peso normal que
dera un factor de riesgo para la insatis- disminuyeron su IMC lo estuvieron me-
facción corporal en ambos sexos (Paxton, nos (Eisenberg, Neumark-Sztainer y Pax-
Neumark-Sztainer, Hannan y Eisenberg, ton, 2006; Paxton et al., 2006).
2006; Stice, 2002; Stice, Presnell y Span- En un estudio realizado en México
gler, 2002). Algunos estudios sugieren que con una muestra de 7,597 adolescentes
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de 13 a 18 años de edad se observaron La muestra constó de 2,449 partici-
tendencias a manifestar conductas ali- pantes de ambos sexos, con edades com-
mentarias de riesgo a medida que se in- prendidas entre 11 y 20 años. En la pri-
crementaba su IMC (Unikel, Saucedo, Vi- mera fase se aplicaron un cuestionario
llatoro y Fleiz, 2002) y en otro, efectuado sociodemográfico y los instrumentos de
en todo el país (Unikel et al., 2010), en el cribado a toda la muestra; en la segunda,
que los autores estimaron la prevalencia se hizo una entrevista diagnóstica para
de conductas alimentarias de riesgo en TCA a todos los participantes que supera-
una muestra de 4,358 mujeres adoles- ron el punto de corte en al menos uno de
centes de 15 a 19 años de edad de escue- los instrumentos de cribado empleados
las preparatorias públicas en diecisiete (cf. APA, 2000), y asimismo a un porcen-
localidades urbanas, en el estado de Na- taje similar de posibles controles entre
yarit se observó la mayor concentración los participantes que no superaron los
de porcentajes en la conducta de riesgo puntos de corte en ninguno de los referi-
de preocupación por engordar (17.7%). dos instrumentos.
Ante tales datos acerca de la preva-
lencia de TCA y el elevado porcentaje de Instrumentos
sobrepeso y obesidad (De Gracia et al.,
2007; Neumark-Sztainer et al., 2002; Sau-
cedo y Unikel, 2010; Stice, 2002; Unikel Cuestionario de datos demográficos
et al., 2010), se consideró importante co- Se elaboró un cuestionario ex profeso para
nocer la prevalencia de dichos trastornos obtener ciertos datos sociodemográficos,
y su relación con la obesidad y el sobre- como el sexo, la edad, el lugar de naci-
peso en adolescentes residentes en la cita- miento y el nivel socioeconómico de los
da entidad, por lo que el objetivo de este participantes, basado éste en el nivel edu-
estudio fue investigar esa relación, y más cativo y la ocupación de los padres (Ho-
específicamente la que existe entre la llingshead, 1975).
obesidad, el sobrepeso y los diagnósticos
de bulimia nerviosa (BN) y los trastornos Talla y peso
de conducta alimentaria no especificada Se tomaron las medidas de peso y altura
3 (TCANE 3) y 6 (TCANE 6). Los trastornos in situ con una báscula mecánica de piso
de la conducta alimentaria no especifica- marca Seca 761; en las zonas urbanas
da 2 (TCANE 2) y 4 (TCANE 4) no se consi- se utilizaron básculas digitales y estadió-
deraron en virtud de que entre sus crite- metros manuales para calcular el IMC y el
rios diagnósticos están el infrapeso y el estado nutricional, de acuerdo a criterios
normopeso, respectivamente. internacionales de sexo y edad (Cole, Be-
llizzi, Flegal y Dietz, 2000; Cole, Flegal,
Nicholls y Jackson, 2007).
MÉTODO
Eating Disorder Examination (EDE)
Participantes y diseño (Fairburn y Cooper, 1993).
Con validación de Raich, Mora, Sánchez
El estudio, que se llevó a cabo en dos fa- y Torras (2000), la EDE es una entrevis-
ses, abarcó dos municipios de cada una ta estructurada considerada como uno de
de las seis regiones que integran la refe- los mejores instrumentos para evaluar los
rida entidad. trastornos alimentarios. En este estudio
se utilizó en la entrevista diagnóstica.
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Eating Disorder Examination Questionaire Procedimiento
(EDE-Q) (Fairburn y Beglin, 1994).
Con validación mexicana de Penelo, Ne- El estudio, en que colaboraron la Secre-
grete, Portell y Raich (2013), es este un taria de Gobierno, la Secretaria de Edu-
instrumento de autoinforme de 37 ítems cación, la Secretaria de Salud y la Uni-
que evalúa actitudes, sentimientos y com- versidad Autónoma de Nayarit, se llevó
portamientos relacionados con la alimen- a cabo de acuerdo a los lineamientos del
tación y la imagen del cuerpo en los úl- comité de Ética de la propia Secretaría de
timos 28 días. En la versión original, las Salud del Estado.
puntuaciones se distribuyen en cuatro A los padres de los adolescentes que
subescalas: restricción y preocupación conformaron la muestra se les solicitó por
por la comida, por el peso y por la figura. escrito su permiso previo a la aplicación
A partir de la validación mexicana, solo de los cuestionarios, y a los adolescentes
se derivan dos subescalas: R (Restricción) en forma oral, señalándoles que su parti-
y ESWC (Preocupación por la comida, por cipación sería voluntaria y que sus datos
el peso y por la figura corporal). serían tratados de forma confidencial.
La toma de las medidas de peso y
Eating Attitudes Test (EAT-26) (Garner y altura se llevó a cabo de forma privada e
Garfinkel, 1979) y Children Eating Attitu- individualmente.
des Test (CHEAT) (Maloney, McGuire y Da-
niels, 1988).
Validados en México por Álvarez, Vázquez, RESULTADOS
Mancilla y Gómez-Peresmitré (2002) y por
Sancho, Asorey, Arija y Canals (2005), Los resultados obtenidos indicaron 30-
respectivamente, sus versiones difieren se- 35 % de obesidad y sobrepeso en el grupo
gún la edad. En el presente estudio, el con TCA. Comparando el grupo con TCA y
EAT-26 se aplicó a los chicos que cursa- sin TCA, el primero obtuvo un mayor por-
ban el bachillerato, y el CHEAT a los de centaje de sobrepeso u obesidad que el se-
secundaria, toda vez que utiliza palabras gundo, especialmente en TCAN 6, en que
más fáciles de comprender en esa edad. es más del doble (2.25), seguido de BN, en
Es una de las medidas más utilizadas que es aproximadamente el doble (1.96), y
para evaluar las características anoréxi- finalmente TCANE 3 (1.56) (Tabla 1).
cas del temor a engordar, la motivación
para adelgazar y los patrones alimenta-
rios restrictivos.
Tabla 1. Relación entre obesidad-sobrepeso y TCA.
Sin TCA Con TCA
Grupo TCA χ2 p RR*
n % n %
Sobrepeso
en BN 175 30.33% 41 59.42% 23.43 <.001 1.96
u obesidad
en TCANE 3 164 30.54% 52 47.71% 12.00 .001 1.56
en TCANE 6 194 31.54% 22 70.97% 20.61 <.001 2.25
* Categoría de referencia: sin diagnóstico.
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DISCUSIÓN go para las conductas para perder peso
(Muris, Meesters, van de Blom y Mayer,
En este estudio se investigó la relación 2005). A medida que se incrementa el IMC
entre la presencia de TCA y de sobrepeso aparece una tendencia a presentar indica-
u obesidad en adolescentes mexicanos del dores clínicos de TCA (Unikel et al., 2002).
estado de Nayarit, México. Los resultados La práctica de dietas, la provocación del
indican que la presencia de sobrepeso u vómito y los ejercicios para bajar de peso,
obesidad fue significativamente mayor aunados a la preocupación por engordar,
en los participantes con TCA, en compa- aparecen en porcentajes importantes en
ración con quienes no presentaban ese diferentes entidades del país (Moreno y Or-
trastorno. Estos resultados coinciden con tiz, 2009; Saucedo y Unikel, 2010; Uni-
los obtenidos por Irving y Neumark-Sztai- kel, 2010).
ner (2002) y Spear (2006), quienes han En la actualidad se vive en un am-
encontrado prevalencia de TCA y de sobre- biente que promueve el desarrollo de la
peso y obesidad. Otros estudios (p. ej. Vi- obesidad a través del acceso a alimen-
llarejo et al., 2012) reportan resultados tos de bajo costo, agradables al paladar,
similares en la relación entre la mala nu- elevados en calorías y poco saludables,
trición por exceso de alimentos y los TCA. cuyo consumo desemboca en el sobrepe-
En la adolescencia, la obesidad con- so u obesidad. Por el contrario, se pro-
diciona de manera importante un riesgo de mueve permanentemente la imposición
desarrollo de TCA (Calderón et al., 2010; de una imagen corporal ideal de delgadez
Doyle et al., 2007). La insatisfacción con en los medios de comunicación (Corsica
la imagen corporal (Xu et al., 2010) y las y Hood, 2011). Los datos de sobrepeso y
burlas o críticas de los compañeros o de obesidad para este segmento de la pobla-
la familia (Carlson y Crawford, 2006) in- ción hallados aquí son similares a los re-
centivan la aparición de comportamien- portados en la Encuesta Nacional de Sa-
tos inadecuados cuyo propósito es perder lud y Nutrición (ENSANUT 2016) (Instituto
peso (Espinoza, Penelo y Raich, 2010; Nacional de Salud Pública y Secretaría
Ogden, Carroll, Curtin, Lamb y Flegal, de Salud, 2016; cf. también Romero et
2010), ansiedad y depresión (Babio, Ca- al., 2013).
nals, Pietrobelli, Pérez y Arija, 2009), y Los resultados indican que el sobre-
al mismo tiempo problemas con el peso peso u obesidad es mayor en los adolescen-
(Goldschmidt, Aspen, Sinton, Tanofsky- tes con TCA, lo que confirma la ocurren-
Kraff y Wilfley, 2008). cia de ambos problemas en los mismos
Las mujeres con sobrepeso u obesi- sujetos. Ante tales resultados, los profe-
dad tienen un mayor riesgo de empren- sionales de la salud se hallan ante nue-
der conductas extremas, como “saltarse” vos desafíos para diseñar estrategias que
las comidas, utilizar sustitutos, restringir puedan favorecer el mejor abordaje y una
las comidas al extremo como una medida prevención más eficaz de estos trastor-
de control de peso, así como experimen- nos. Por lo tanto, es necesario integrar
tar atracones (Neumark-Sztainer, Wall, dos campos de atención en salud tradi-
Haines, Story y Eisenberg, 2007). La pre- cionalmente separados para proporcio-
sión sociocultural para la delgadez, un nar intervenciones multidisciplinarias que
IMC alto y la comparación que se hace del incluyan los TCA, la obesidad y el sobre-
propio cuerpo con los cuerpos perfectos peso a la vez, a fin de generar mejores
de la publicidad o con otros modelos de opciones terapéuticas de atención y de
extrema delgadez son factores de ries- prevención.
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