La Fama en la Eneida de Virgilio
La Fama en la Eneida de Virgilio
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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN 1
I . VIRGILIO 3
Su educación 3
Sus obras 3
Las influencias 4
Su muerte 4
II. LA ENEIDA 6
La arquitectura de la Eneida 6
El tiempo en la Eneida 6
La voz pública y la voz privada 7
III. EL LIBRO IV 9
El arribo a Cartago 9
Épica y tragedia 9
La cierva herida 9
La gran tentación 10
IV. LA FAMA 12
Lo humano y lo divino 12
La naturaleza de la Fama 12
La Fama y su función social 13
Efectos de la acción de la Fama 14
Otras menciones de Fama en la Eneida 14
La originalidad de Virgilio 15
CONCLUSIONES 16
BIBLIOGRAFÍA 17
INTRODUCCIÓN
2
Para el resto del trabajo he hecho uso de dos traducciones: la del ecuatoriano Aurelio
Espinosa Pólit, que optó por el endecasílabo libre castellano para verter el más espacioso
hexámetro latino. La otra traducción, en prosa, es la de Lorenzo Ríber, publicada por Aguilar.
Por supuesto tengo entendido que ¨toda traducción es una interpretación¨ y que no existe
ninguna perfecta.
I.- VIRGILIO
Publius Vergilius Maro nació en Andes, cerca de Mantua, el 15 de octubre del año 70 a.
C., siendo cónsules Pompeyo y Craso. Murió en Brindisi el 21 de septiembre del año 19 a. C.,
a los cincuenta años de edad. Hijo de campesinos acomodados del norte de Italia, su nombre
completo parece revelar un lejano origen etrusco. 1
I. 2.- Sus obras: A partir del año 42 a. C., los datos de que disponemos acerca de
Virgilio no sólo proceden de fuentes externas como biógrafos, comentaristas etc., sino que
pueden obtenerse también de la lectura de sus obras .
Las Églogas o Bucólicas fueron compuestas entre los años 42 y 39. Virgilio intenta
aclimatar en el jardín de la poesía latina, aún no demasiado poblado, un nueva planta, la
bucólica del griego Teócrito. Puso manos a la obra pero las difíciles circunstancias por las que
atravesaba Roma, más su propia situación personal - pérdida de sus propiedades- influyeron
profundamente en sus poesías. Lo que comenzó siendo un género escapista y poco
problemático, un mundo poético auto-suficiente e incontaminado, terminó admitiendo en su
interior nuevas producciones que lo alejaron cada vez más del modelo griego y de su diseño
primitivo de bucólica.
En algún momento, entre los años 54 y 43, Virgilio abandonó Roma para dirigirse a
Nápoles donde, bajo la guía de Sirón - un maestro epicúreo-, se dedicó a la filosofía. Bauzá 4
considera que Virgilio presumiblemente se habría acercado a esa doctrina filosófica a través de
la obra de Lucrecio. Aunque después aparezca como abandonando un epicureísmo a outrance
no significa que el poeta renuncie a todos los principios de ese sistema muchos de los cuales
perdurarán a lo largo de toda su existencia. Con todo, la visión dominante sostiene que, en
temas como la relación entre filosofía y poesía, filosofía y política o filosofía y religión, Virgilio
fue progresivamente abandonando la influencia epicúrea para acercarse a posiciones estoicas,
neopitagóricas o platónicas.5
2
GUILLEMIN, A. M. Virgilio, Poeta, Artista y Pensador, Bs. As., Paidós, 1968, p. 179 ss.
3
VIRGILIO, La Eneida, Barcelona, Altaya, 1994, Trad. Aurelio Espinosa Polit. Edic. Carlos
Fernández Corte. (Las citas se harán de esta edición, salvo que se indique lo contrario).
4
BAUZA, Hugo F., Las Geórgicas de Virgilio, Bs. As., Eudeba, 1989, Págs. 25 ss.
5
GRIMAL, P., Virgilio o el segundo nacimiento de Roma, Bs.As., Eudeba, 1985. Pág. 30
4
II .- LA ENEIDA
Para R. D. Williams, 6 la Eneida constituye ¨un poema patriótico que es también un mito
del individuo en la sociedad, de la conducta del hombre en un mundo divinamente ordenado de
humana experiencia y sobrenatural visión¨. Desde la antigüedad, los estudiosos de la obra
fueron conscientes de que Virgilio se había propuesto un objetivo triple: a) utilizar el material de
los dos poemas homéricos en una imitación compleja; b) glorificar la historia de Roma a través
de los orígenes de la ciudad; c) exaltar la figura de Augusto.
Según estas aseveraciones, Virgilio tuvo como modelo a Homero para el planteamiento
de una acción dividida en dos mitades una odiseica y otra illíadica, concibió asimismo una
división de la totalidad en doce libros lo que convirtió cada libro individual en una unidad
artística, y no dejó de seguir esquemas alejandrinos y neotéricos, similares a los que había
incluido en las Bucólicas y Geórgicas, al promover la parte central del poema a un lugar
WILLIAMS, R. D. Virgil, Oxford, Clarendon Press, 1967.
6
OTIS, B., Virgil, A study in Civilized Poetry, Oxford, Clarendon Press, 1964, pág. 420
7
5
privilegiado y al buscar correspondencias entre los libros de una y otra parte, o contrastes entre
los libros pares e impares.
La acción de la segunda parte ha sido llamada ¨La Ilíada itálica¨ . Alcanza desde la
llegada de Eneas al Lacio hasta el asentamiento definitivo de los troyanos. Virgilio la distribuyó
en seis libros, a saber: Libro VII, desde el desembarco hasta el estallido de la guerra. Libro
VIII, partida de Eneas en busca de Aliados. Libro IX, el asalto al campamento troyano en
ausencia de Eneas. Posteriormente, en el X, se presenta el primer gran combate. El Libro XI
se ocupa de la tregua y de los combates de caballería. Y en el XII, aparece la batalla decisiva
y el duelo final. El diseño de la segunda parte del poema expone, con más elocuencia que
ningún otro tramo, lo que puede llamarse ¨la originalidad virgiliana¨: 1) frente a Homero,
introduce nuevo material itálico; 2) frente a la tradición itálica, su análisis previo de la estructura
del poema homérico determina importantes cambios; 3) su método artístico, claridad,
concentración, simplicidad -cualidades derivadas de su estética clasicista- termina por
reorganizar un material no homérico siguiendo líneas de acción que recuerdan a la Ilíada, pero
con criterios artísticos muy distantes ya de los homéricos.
II. 3.- La voz pública y la voz privada: Varios autores distinguen en Virgilio estas dos
¨voces¨: por un lado, en el entramado del poema, el estilo de vida romano fundado por Eneas y
continuado por sus descendientes hasta la época de Augusto, querido por los dioses y en
acuerdo con su propio destino. ¨Es el tema romano el que sostiene la Eneida¨, afirma Williams
de manera tajante.8 Esta es la voz pública, muchas veces alabada y otras denigrada, que
indudablemente es una parte del poema. Son evidentes los pasajes en los cuales los ideales
nacionales de Roma aparecen como una expresión sincera de pleno corazón. La antorcha de
los ideales patrióticos, acordes con el favor divino, corre a través de todo el poema; a veces se
oscurece, pero nunca desaparece. La voz pública se encuentra en la tradición de Ennio,
presentando la épica nacional de un pueblo viril en términos severos, con un duro tono moral,
un llamado imperial y una energía tal como resalta en los primeros libros de Tito Livio
Por otro lado, otros aspectos de la experiencia, más privados, se encuentran en tensión
con los anteriores. La voz privada de Virgilio, a menudo en oposición con la voz pública que
proclama el destino romano, es más fácilmente identificable. Es la tradición de los alejandrinos
y de Catulo, preocupada por los individuos y sus problemas, sensible, exhibiendo una cierta
¨molicie¨. Williams recalca que en los últimos años los lectores de la Eneida han concordado en
la apreciación del pathos virgiliano: esto es lo que Sainte-Beuve llamó ¨humanidad,
sensibilidad, profunda ternura¨ y Mathew Arnold, ¨la constante búsqueda de su insatisfecho
WILLIAMS, R.D., Op. Cit.
8
6
La Eneida es ¨la epopeya del destino¨ pues, antes que los personajes humanos, el
destino desempeña el papel principal en ella. También es un poema simbólico porque, bajo las
realidades visibles de su superficie, se disimula una realidad más preciosa aún. Además, es la
epopeya de Roma porque propone su gloria. Y la victoria, la que obtiene Venus sobre Juno, es,
en realidad, su verdadero desenlace. 10
Por la noche
vuela entre cielo y tierra en las tinieblas,
zumbando y sin ceder al dulce sueño;
de día, está en los techos, en las torres,
a la mira, aterrando las ciudades.
Tanto es su empeño en la mentira infanda
como en lo que es verdad. Gozaba
entonces regando por los pueblos mil
noticias,ciertas las unas, calumniosas otras:
III .- EL LIBRO IV
III. 1.- El arribo a Cartago: Eneas navega en un mar calmo, viene de Sicilia y se
dirige a Italia. La diosa Juno ve esta flota desde lo alto del Olimpo y su corazón se inflama de
cólera porque, enemiga de los troyanos desde que Paris rehusó otorgarle el premio de la
belleza para dárselo a Venus, los persigue con odio. Logra que el viejo Eolo libere los vientos y,
con su potencia, suscite una tempestad. Esta es la tormenta que lanzará a Eneas y sus
compañeros a las costas de África. En la ciudad de Cartago reina la fenicia Dido, quien los
recibe con buenas palabras. Las luchas que Troya sostuvo contra los griegos son conocidas
por todos y esto les asegura la simpatía de la soberana. Eneas aparece ante la reina cubierto
por una belleza que su madre Venus ha desparramado sobre él . ¨Primer encuentro entre dos
seres que van a conocer los tormentos del amor¨ apunta Grimal. 11 En las desdichas de Eneas
Dido percibe un lazo con ella, que también ha padecido mucho. Y al mismo tiempo que
experimenta piedad, manifiesta la admiración que ha sentido por el intrépido pueblo de Troya.
III. 2.- Épica y tragedia: El trágico desarrollo de los amores de Dido y Eneas proyecta
sobre la épica la atmósfera de una tragedia de Eurípides, lo que testimonia la facilidad de
Virgilio, al fin y al cabo helenístico en su estética, para conciliar en una obra géneros literarios
muy dispares. Porque al contar la historia de los amores desde el punto de vista de la reina,
incorporó a su épica una auténtica tragedia. Además, el episodio de Dido sirve como
cristalización poética de una serie de pensamientos morales que acompañaron siempre los
contactos de Roma y Oriente. Dido, la reina oriental, la fenicia, representa el lujo y la molicie y
se hace arquetipo del ¨peligro al que el genio romano ha estado expuesto continuamente a
9
GUILLEMIN, A. M., Op. Cit., pág. 244.
10
GUILLEMIN, A. M., Op. Cit., pags. 197 ss.
11
GRIMAL, P., Op. Cit., pág. 169 ss.
7
medida que los progresos de la conquista lo ponían en contacto con civilizaciones más
brillantes¨. 12
Venus sabe que Cartago es la ciudad de Juno y teme por Eneas. Entonces, para
proteger a su hijo, recurre a las armas que le son familiares: hace que Dido se enamore de
Eneas, para eso sustituye a Ascanio por Amor, que toma la forma del hijo de Eneas y que
vierte en el alma de la reina el veneno de la pasión. Ella ruega a Eneas que le cuente los
acontecimientos ocurridos durante los siete años en los que ha recorrido los mares desde que
salió de Troya. Como Ulises en la Odisea, Eneas cuenta a sus anfitriones en el curso de un
banquete lo que constituye la materia de los Libros II y III. El Libro segundo trata de la caída
de Troya, de los combates y prodigios que le acompañan, y concluye con la partida de Eneas
llevando a su padre Anquises y al pequeño Ascanio. El tercero es aquel de las navegaciones,
desde Troya hasta Sicilia, y concluye con la alusión, en un solo verso, a la tempestad que ha
arrojado a la flota troyana en las costas de África: ¨Un dios me empujó a vuestras playas¨, sin
aclarar que fue Juno, la misma protectora de Cartago.
III. 3.- La cierva herida: Y he aquí que la larga narración se termina. ¨Mas la reina,
hace tiempo el alma herida / del mal de amor, con sangre de sus venas / nutre su llaga, y en
oculto fuego /consumiéndose va¨ (IV,1). Fiel a la memoria de su marido Siqueo no había ni
siquiera soñado en casarse de nuevo. Pero el troyano no le desagrada. ¨Sueña con pueblos
que rodean a su ciudad; será menester sostener guerras que se anuncian inevitables. Es un
dios el que ha enviado a los troyanos y a Eneas para brindarle seguridad y, más tarde, la gloria
de Cartago. Es preciso retenerlo¨. 13 Dido ha sido herida vitalmente: ¨Mas la noche prolonga
Dido con preguntas múltiples, bebiendo largo amor la sin ventura¨(I,1078 ss). A partir de
entonces la reina está perdida en los vericuetos de la pasión amorosa que la consume sin
descanso: de noche no puede dormir ( ...¨no consigue con tan honda inquietud la paz del
sueño¨, IV, 8), y de día vaga por la ciudad sin rumbo:
Para Guillemin,14el episodio de Dido y Eneas abarca cinco motivos: el peligro corrido
por el héroe, el amor milagroso contra el cual ninguna fuerza humana tiene poder, la ayuda
acordada por la amante al héroe, la falta cometida por la heroína, la ingratitud del héroe. El
tema tiene rasgos precisos y adecuados: el héroe debe cumplir una tarea difícil y peligrosa.
Encuentra en el lugar de su prueba a una mujer a la cual algún dios protector inspira una
irresistible pasión hacia él. Esta mujer pone a su servicio todos los dones, todas las fuerzas de
las que ella dispone; lo protege; le asegura el éxito y en recompensa reclama su amor; le
suplica que la lleve consigo y haga de ella su esposa. Ella abandona para seguirlo su patria, su
familia, y sus padres y, si es necesario, no retrocede ante el crimen. Pero el corazón del héroe
no abriga amor ni reconocimiento; lleva consigo, sin embargo, a su benefactora, pero
aprovecha la primera ocasión para abandonarla.
III. 4.- La gran tentación: El Libro IV, que recuerda los amores de Medea y de Jasón
en las Argonáuticas de Apolonio, sitúa a Eneas frente a la terrible tentación, urdida por las
mismas divinidades, puesto que Juno ha concebido el proyecto de retenerlo en Cartago y de
capturar en favor de su propia ciudad eso que el Destino prometía a la nueva Troya. De este
modo, en el curso de una caza, Eneas y Dido, sorprendidos por una tormenta de granizo, se
refugian juntos, y sin escolta, en una gruta. Allí Juno, divinidad de los matrimonios, hace que
ellos se unan, bodas presididas por las grandes fuerzas de la naturaleza: Tellus, la Tierra,
reserva de vida, a quien se hacen sacrificios después de matrimonio en Roma; Juno, que juega
12
PERRET, J., Virgile: l¨Homme et l¨oeuvre, París 1952, pág. 107
13
GRIMAL, P., Op. Cit., pág. 174.
14
GUILLEMIN, A. M., Op. Cit., pág. 231
8
el rol de la pronuba, la mujer que conduce hacia el esposo a la que va a casarse; las ninfas del
bosque y de la montaña acompañan con sus aullidos esta unión, imitando tal vez los gritos de
alegría del cortejo, pero, aquí, el término del que se sirve Virgilio (ululare) evoca, también, los
llantos bulliciosos de las ceremonias fúnebres: Ille dies primus leti primusque malorum /
causa fuit, (IV, 169-170).
IV .- LA FAMA
IV. 1.- Lo humano y lo divino: Según Otis,17en el pasaje de la Fama ¨lo local se
vuelve ecuménico, lo humano toca lo divino y lo divino toca lo humano¨. Se magnifica y exalta
un evento pequeño hasta convertirlo en sinónimo del destino mismo. La figura de la Fama es
perfectamente adecuada para marcar la transición de lo privado a lo público y de la esfera de
acción humana a la divina. La Fama es el rumor, una ¨hipóstasis transparente¨ que carece de
personalidad en cualquier sentido y al mismo tiempo es una fuerza demoníaca que eleva lo
humano a nivel sobrehumano. Su descripción -múltiples plumas, ojos, lenguas, bocas, oídos-
como también su nocturnidad, rápido vuelo, actividad insomne y vigilancia diurna sobre techos
y torres, muestra su capacidad receptiva y su potencia kinésica. La personificación de la Fama
en un monstruo horrendo representa el demoníaco poder de la publicidad y el rumor. ¨La
terrible publicidad del pecado privado cuando éste desafía a la sociedad y a sus costumbres¨,
añade Otis.
La Fama,18 término que puede entenderse como voz pública, aparece como un
monstruo en los versos 173-97 de la Eneida. Estos 25 versos se inician con el enunciado que
postula a la Fama como un mal, muy veloz cual ningún otro: Fama, malum quo non aliud
velocius ullum (vs.173-4). A estos versos le suceden otros 23 que constituyen la
demostración de lo dicho. Y el discurso se cierra con dos versos que constatan la afirmación
inicial al mostrar la reacción de Yarbas y advertir la repercusión de su accionar en el resto de
la obra: Protinus ad regem cursus detorquet Iarban, / Incenditque animum dictis atque
aggerat iras. (vs.196- 7).
Definida la tesis inicial, el resto del discurso puede analizarse escindido en dos partes:
La primera está comprendida por los vs.175-89, anticipada en 174. En este verso, al
15
GRIMAL, P., Diccionario de Mitología Griega y Romana, Bs. As., Paidós, 1997.
16
¨Procúleo vivirá siempre en todas las edades venideras (...) y su nombre será llevado en las alas
infatigables de la inmortal Fama¨, en HORACIO, Odas y Epodos. Sátiras. Epístolas. Arte
Poética., México, Porrúa, 1977 (Grimal también menciona a Ov. Met., XII, 39-63 ; Val. Flac.,
Arg., II, 117 s.; Estac.,Teb., 425 a 431)
17
OTIS, B., Op.Cit., pág. 81
18
P. VERGILI MARONIS, Aeneidos, L. IV, Bs. As., 1948
9
lexema mal, connotado negativamente, se le agrega, como atributo, la velocidad. Este rasgo
imprime un sello significativo a su naturaleza maléfica. Precisamente esta capacidad de
movimiento la muestra sumamente apta para atravesar raudamente cielo y tierra de Libia,(vs.
175-89).
c) Su origen divino: Como ente divino, es hija sólo de madre, la Tierra 20, diosa
que se caracteriza por mantener una tensa relación con los demás dioses -según se explicita
en ira inritata deorum (v.178). La Tierra es Gea, concebida como el elemento primordial del
que surgieron las razas divinas. Según Hesíodo, Gea nació en segundo lugar, después de
Caos e inmediatamente antes de Eros. Sin intervención de lo masculino engendró al Cielo
(Urano) que la recubre, a las Montañas y al Ponto, personificación masculina del elemento
marino. Después del nacimiento del Cielo, Gea se unió a él, por eso sus hijos no fueron ya
simples potencias elementales sino dioses propiamente dichos. Primero hubo seis Titanes:
Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto y Crono, y seis Titánides: Tía, Rea, Temis, Mnemósine,
Febe y Tetis, divinidades femeninas.
En cuanto a los hermanos de Fama, Encélado y Ceo, son tan feroces como
ella: Encélado es el titán hijo de Tártaro y Gea, el más célebre de los que se rebelaron contra
Júpiter. En su fuga fue herido por el rayo y enterrado por Júpiter debajo del Etna, cuyas
erupciones representaban las sacudidas y el aliento del gigante. Según otra tradición, fue
Atenea la que le dio muerte, persiguiéndolo hasta Sicilia, donde lo inmovilizó, arrojándole
encima toda la Isla. Y Ceo es el gigante hijo de Urano (Cielo) y Gea (Tierra) que, al unirse a su
propia hermana Febe, engendró a Leto, madre de Apolo y Artemis 21.
IV. 3.- La Fama y su función social: En la segunda parte, vs. 189-97, el uso del
pretérito imperfecto de los dos primeros versos muestra el proceso de divulgación de la
información, referida a la pareja formada por Eneas, el troyano, y la hermosa Dido. Es un
mensaje axiológicamente connotado, pues descubre la opinión que se transmite sobre la unión
de aquéllos: Regnorum immemores turpique cupidine captos, (v.194). Se denuncia un
himeneo inter se luxu (v.193). La información de lo ya consumado, que se sintetiza en el v.
195, da lugar al inicio de otra consideración. Este discurso describe la naturaleza de la
Fama y muestra su repercusión en la sociedad. Como agente individual, ella se asemeja a los
monstruos ctónicos, preolímpicos y de naturaleza titánica, que promueven el caos. Como
agente social, se asemeja al mensajero divino, que promueve la restauración el orden.
condición de univira- sino, y sobre todo, la del héroe que, si permaneciera con aquélla,
interrumpiría una misión de carácter social. Por esto se sostiene que la naturaleza monstruosa
de la Fama simboliza la sanción social de aquella relación amorosa y augura un trágico
desenlace a partir de la intervención de Yarbas.
1.- Es la Fama la que previene a Dido de la inminente partida de Eneas: ¨La misma
Fama impía a sus oídos /a exacerbarla llega, murmurando: /Las naves se arman a zarpar ya
próximas...¨ (IV, 423).
2.- ¨Gira la Fama en la ciudad convulsa, cual bacante;¨ ante la terrible noticia del
suicidio de la reina Dido. Los efectos en la población son terribles: ¨Cual si Cartago, presa del
invasor, viese las llamas / devorando sus casas y sus templos¨. (IV. 973)
3.- Cuando el rey Latino recibe el ¨paterno oráculo¨ de que no debe entregar a su hija
en matrimonio a Turno, sino esperar que ¨venga de fuera¨ el futuro yerno ¨... Ya la Fama lo
tenía esparcido voladora por toda Ausonia...¨ (VII, 147 ss).
4.- La reina Amata, ¨envenenada¨ por Alecto, se siente presa del delirio báquico y
contagia a las otras mujeres: ¨Vuela la Fama, / y una furia común a las matronas / invade y las
concita a torpe fuga...¨ (VII, 569 ss). La imagen de madres de familia que abandonan sus
hogares, para entregarse a fantásticas danzas nocturnas en lo profundo del bosque vestidas
con pieles de animales, sacude fuertemente la sensibilidad el lector.
5.- Cuando el rey Evandro decide apoyar a los troyanos envía doscientos hombres por
su cuenta, y a su hijo Palas quien aporta otros doscientos guerreros, entonces ¨En un instante,
en alas de la Fama / la pequeña ciudad capta la nueva / de que hacia Etruria los jinetes salen. /
22
Tómese este lexema en el sentido griego. Se trata del nombre con que Ulises se presenta
ante el Cíclope. ¨Nadie¨ es precisamente alguien que puede vencer lo monstruoso que está en
la cueva. Es en este sentido que Eneas podría compararse con Odiseo.
11
Redoblan ante el riesgo sus plegarias / las madres pavoridas, y a sus ojos / se agiganta el
fantasma de la guerra ¨. ( VIII, 785 ss) .
8.- Otra muerte, en este caso el suicidio de la reina Amata ante el incontenible avance
de los troyanos, es transmitida por la Fama: ¨... de dolor enloquecen las mujeres, / el palacio
resuena con sus llantos, / por toda la ciudad vuela la Fama. ¨ (XII, 896 ss).
En general la Fama continúa exhibiendo los atributos del pasaje del Libro IV: Es veloz,
difunde sus noticias a todas partes, transmite novedades terribles, (la partida del amado, la
muerte del hijo, el suicidio de una reina, el oráculo que será origen de una guerra, el comienzo
de las batallas, etc.) y sus efectos son inmediatos y devastadores.
CONCLUSIONES
La Eneida es un poema simbólico y también es la epopeya del destino. Utiliza los dos
poemas homéricos en una compleja imitación, exalta la figura de Augusto y glorifica la historia
de Roma a través del relato de los orígenes de la ciudad.
El Libro IV es uno de los más llamativos y dramáticos de la obra que proyecta sobre la
épica la atmósfera de una tragedia de Eurípides. Los amores de Dido y Eneas no son
únicamente la narración de una pasión desdichada sino también la cristalización poética de una
serie de pensamientos morales que acompañaron siempre los contactos de Roma y Oriente.
Se plantea el peligro que corre el genio romano a medida que los progresos de su conquista lo
relacionaban con civilizaciones orientales.
12
BIBLIOGRAFÍA
BAUZÁ, Hugo F., Las Geórgicas de Virgilio, Bs. As., Eudeba, 1989.
HORACIO, Odas y Epodos. Sátiras. Epístolas. Arte Poética., México, Porrúa, 1977
GRIMAL, P., Diccionario de Mitología Griega y Romana, Bs. As., Paidós, 1997.
OTIS, B., Virgil, A study in Civilized Poetry, Oxford, Clarendon Press, 1964.
VIRGILIO, Eneida, Madrid, Aguilar, 1988. Trad. de Lorenzo Riber, revisada y corregida
por Ángel Sierra.
VIRGILIO, La Eneida, Barcelona, Altaya, 1994, Trad. Aurelio Espinosa Polit. Edic.
Carlos Fernández Corte.