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Análisis y Clasificación de Suelos

Este documento define los suelos y describe su estructura y clasificación. Define el suelo como la parte superficial de la corteza terrestre que es biológicamente activa y proviene de la desintegración de rocas. Describe que los suelos varían en textura (cantidad de arena, limo y arcilla) y estructura. También clasifica los suelos en no evolucionados, poco evolucionados y muy evolucionados dependiendo de su grado de desarrollo.
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Análisis y Clasificación de Suelos

Este documento define los suelos y describe su estructura y clasificación. Define el suelo como la parte superficial de la corteza terrestre que es biológicamente activa y proviene de la desintegración de rocas. Describe que los suelos varían en textura (cantidad de arena, limo y arcilla) y estructura. También clasifica los suelos en no evolucionados, poco evolucionados y muy evolucionados dependiendo de su grado de desarrollo.
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CAPITULO 4

ANALISIS DE SUELOS

4.1. DEFINICIÓN DE SUELOS

Suelo, del latín solum, es un término que se refiere a la parte inferior de ciertas
construcciones o cosas. Puede decirse que el suelo es la superficie de la Tierra (la
parte exterior de la corteza terrestre) y donde se plantan las semillas para las
actividades agrícolas.

Se denomina suelo a la parte superficial de la corteza terrestre, biológicamente


activa, que proviene de la desintegración o alteración física y química de las rocas y
de los residuos de las actividades de seres vivos que se asientan sobre ella.

El suelo es un sistema muy complejo donde ocurren una vasta gama de procesos
físicos y biológicos que se ven reflejados en la gran variedad de suelos existentes en
la tierra, que sirve como soporte de las plantas, además de servir de despensa de
agua y de otros elementos necesarios para el desarrollo de los vegetales. El suelo es
conocido como un ente vivo en el que habitan gran cantidad de seres vivos como
pequeños animales, insectos, microorganismos (hongos y bacterias) que influyen en
la vida y desarrollo de las plantas de una forma u otra.

El suelo es un sistema abierto, dinámico, constituido por tres fases. La fase sólida
está formada por los componentes inorgánicos y los orgánicos, que dejan un espacio
de huecos (poros, cámaras, galerías, grietas, grietas y otros) en el que se hallan las
fases líquida y gaseosa (principalmente oxígeno y dióxido de carbono).

Son muchos los procesos que pueden contribuir a crear un suelo particular, algunos
de estos son: la deposición eólica, sedimentación en cursos de agua, meteorización,
y deposición de material orgánico.
LA ESTRUCTURA DEL SUELO

Las propiedades físicas de un suelo dependen fundamentalmente de su textura y de


su estructura. La importante de estas propiedades es muy grande, ya que de ellas
depende el comportamiento del aire y del agua en el suelo, y por lo tanto condicionan
los fenómenos de aireación, de permeabilidad y de asfixia radicular. Por otra parte,
las propiedades físicas son más difíciles de corregir que las propiedades químicas,
de ahí su interés desde el punto de vista de la fertilidad de un suelo.

Entre las pequeñas partículas minerales de los suelos se incluyen la arena, el limo y
la arcilla. Algunos suelos presentan además otras partículas de mayor tamaño
denominadas piedras, guijarros o gravillas. La textura define la cantidad de arena,
limo y arcilla que existe en el suelo. A continuación se muestra el tamaño de
diferentes partículas de diversos componentes del suelo.

Tamaño de las partículas del suelo.


Nombre del componente Diámetro (mm)
Arena muy gruesa 2.00-1.00
Arena gruesa 1.00-0.50
Arena media 0.50-0.10
Arena fina 0.25-0.10
Arena muy fina 0.10-0.05
Limo 0.05-0.002
Arcilla Menos de 0.002

Las partículas de arena son las de mayor tamaño y se caracterizan por presentar un
tacto grumoso. El limo es la partícula de tamaño intermedio, situada entre la arena y
la arcilla. La arcilla es la partícula más pequeña. Las combinaciones de arena, limo y
arcilla normalmente se describen de la siguiente manera:
- Textura fina: suelos formados por partículas de arcilla.
- Textura media: suelos de naturaleza limosa.
- Textura gruesa: suelos con un alto contenido en arena.

Por tanto, la textura define la cantidad y el tamaño de los espacios que existen entre
las partículas del suelo. Estos espacios determinan la facilidad que tiene el agua para
circular a través del suelo y la cantidad de agua que el suelo puede retener. El
tamaño de las partículas también influye sobre el arado y laboreo de los suelos, de
igual manera que sobre el cultivo.

La estructura de un suelo es el modo que tienen los elementos constituyentes del


suelo de unirse entre sí, de tal forma que le confieren una arquitectura característica.
Se entiende por estabilidad estructural la resistencia de los agregados a modificar su
forma o su tamaño por la acción de factores externos. Son numerosos los factores
degradadores de la estructura, pero el más importante es el agua, ya que ocasiona
los efectos de dispersión, estallido, golpeteo, etc.

Generalmente el agricultor a penas puede modificar la textura del suelo, pero si


puede influir beneficiosamente sobre su estructura realizando las siguientes labores:
•Suministrando materia orgánica al suelo, para aumentar su contenido de complejo
arcillo-húmico.

- Facilitando, en los suelos ácidos, la formación de complejo mediante la


aplicación de enmiendas calizas.
- Evitando el laboreo del suelo en periodos desfavorables (falta de buen tempero),
evitando así la pérdida de materiales fértiles por procesos de erosión.
- Evitando en lo posible el empleo de abonos que contengan sodio, que favorece
la dispersión de los coloides.
- No empleando en los regadíos más cantidad de agua que la necesaria, ya que el
agua puede actuar como agente destructor de la estructura, por dislocación de
los agregados, dispersando los coloides y formando costra en la superficie del
suelo.

4.2. CLASIFICACIÓN Y COMPOSICIÓN DE LOS SUELOS

El suelo se puede clasificar según su textura: fina o gruesa, y por su estructura:


floculada, agregada o dispersa, lo que define su porosidad que permite una mayor o
menor circulación del agua, y por lo tanto la existencia de especies vegetales que
necesitan concentraciones más o menos elevadas de agua o de gases.

El suelo también se puede clasificar por sus características químicas, por su poder
de absorción de coloides y por su grado de acidez (pH), que permite la existencia de
una vegetación más o menos necesitada de ciertos compuestos.

Los suelos no evolucionados son suelos brutos, muy próximos a la roca madre y
apenas tienen aporte de materia orgánica. Son resultado de fenómenos erosivos o
de la acumulación reciente de aportes aluviales. De este tipo son los suelos polares y
los desiertos, tanto de roca como de arena, así como las playas.
Los suelos poco evolucionados dependen en gran medida de la naturaleza de la roca
madre. Existen tres tipos básicos: ránker, rendzina y los suelos de estepa.

- Los suelos ránker son más o menos ácidos, como los suelos de tundra y los
alpinos.
- Los suelos rendzina se forman sobre una roca madre carbonatada, como la
caliza, suelen ser fruto de la erosión y son suelos básicos.
- Los suelos de estepa se desarrollan en climas continentales y mediterráneo
subárido. El aporte de materia orgánica es muy alto. Según sea la aridez del
clima pueden ser de colores desde castaños hasta rojos.

En los suelos evolucionados encontramos todo tipo de humus, y cierta


independencia de la roca madre. Hay una gran variedad y entre ellos se incluyen los
suelos de los bosques templados, los de regiones con gran abundancia de
precipitaciones, los de climas templados y el suelo rojo mediterráneo. En general, si
el clima es propicio y el lugar accesible, la mayoría de estos suelos están hoy
ocupados por explotaciones agrícolas.

TIPOS DE SUELO

Existen básicamente tres tipos de suelos: los no evolucionados, los poco


evolucionados y los muy evolucionados; atendiendo al grado de desarrollo del perfil,
la naturaleza de la evolución y el tipo de humus.

a) Los suelos no evolucionados

Estos son suelos brutos muy próximos a la roca madre. Apenas tienen aporte de
materia orgánica y carecen de horizonte B.
Si son resultado de fenómenos erosivos, pueden ser: regosoles, si se forman sobre
roca madre blanda, o litosoles, si se forman sobre roca madre dura. También pueden
ser resultado de la acumulación reciente de aportes aluviales. Aunque pueden ser
suelos climáticos, como los suelos poligonales de las regiones polares, los reg (o
desiertos pedregosos), y los ergs, de los desiertos de arena.

b) Los suelos poco evolucionados

Los suelos poco evolucionados dependen en gran medida de la naturaleza de la roca


madre. Existen tres tipos básicos: los suelos ránker, los suelos rendzina y los suelos
de estepa.

Los suelos ránker son más o menos ácidos y tienen un humus de tipo moder o mor.
Pueden ser fruto de la erosión, si están en pendiente, del aporte de materiales
coluviales, o climáticos, como los suelos de tundra y los alpinos.
Los suelos rendzina se forman sobre una roca madre carbonatada, como la caliza, y
suelen ser fruto de la erosión. El humus típico es el mull y son suelos básicos.

Los suelos de estepa se desarrollan en climas continentales y mediterráneo


subárido. El aporte de materia orgánica es muy alto, por lo que el horizonte A está
muy desarrollado. La lixiviación es muy escasa. Un tipo particular de suelo de estepa
es el suelo chernozem, o brunizem o las tierras negras; y según sea la aridez del
clima pueden ser desde castaños hasta rojos.

c) Los suelos evolucionados

Estos son los suelos que tienen perfectamente formados los tres horizontes.
Encontramos todo tipo de humus, y cierta independencia de la roca madre. Los
suelos típicos son: los suelos pardos, lixiviados, podsólicos, podsoles, ferruginosos,
ferralíticos, pseudogley, gley y halomorfos (solonchaks, alcalinos, solonetz y solods).
Los suelos pardos son típicos del bosque templado y el tipo de humus es mull.
Los suelos lixiviados son típicos de regiones de gran abundancia de precipitaciones
en el clima templado, dominados por los procesos de lixiviación. El tipo de humus
también es mull.

Los podsoles son suelos de podsolización acentuada; es decir, tienen gran


acumulación de elementos ferruginosos, silicatos y a lumínicos en el horizonte B. La
lixiviación arrastra estos elementos del horizonte A al B. El humus típico es el mor.
Los suelos podsólicos tienen una podsolización limitada. Son de color ocre claro o
rojizo. El tipo de humus es mor. Tanto este como el anterior son típicos de los climas
templados.

Los suelos ferruginosos se desarrollan en los climas cálidos con una estación seca
muy marcada. A este tipo de suelo pertenece el suelo rojo mediterráneo. Se
caracterizan por la rubefacción de los horizontes superficiales. En ocasiones se
desarrolla la terra rossasobre roca madre caliza.
Los suelos ferralíticos se encuentran en climas cálidos y muy húmedos. La roca
madre está alterada y libera óxidos de hierro, aluminio y sílice. Son suelos muy
lixiviados. Estos suelos pueden tener caparazón si se ven sometidos a la erosión o a
migraciones masivas de coloides.

Los suelos gley son suelos hidromorfos, en los que los procesos de descomposición
de la materia biológica se hacen de manera anaeróbica, y la carga orgánica es
abundante y ácida. Se encuentran en condiciones de agua estancada. Es un suelo
asfixiante, poco propicio para la vida. La presencia de agua es permanente, como
ocurre en la orilla de los ríos y lagos. Es de color gris verdoso debido a la presencia
de hierro ferroso.

Los suelos pseudogley son semejantes a los gley; pero la capa freática es temporal,
por lo que se alternan los períodos húmedos con los secos. Este suelo y el anterior
suelen tener humus de turba.

Los fenómenos de hidromorfia son los responsables de la lixiviación de los suelos y


de la capacidad de estos para contener vida en las épocas secas. Si la hidromorfia
no es muy acusada tendremos otro tipo de suelo.

Los suelos halomorfos presentan abundancia de cloruro sódico, ya sea de origen


marino o geológico. Según el grado de saturación y de lixiviación se distinguen:

Suelos solonchaks, que aparecen en regiones con una estación muy seca, debido
a los fenómenos de migración ascendente de los coloides salinos, y no tiene
horizonte B.

Suelos alcalinos, que aparecen en climas ligeramente más húmedos, se trata de


suelos solonchaks que reciben aportes de agua dulce.
Los suelos solonetz son alcalinos y reciben aportes minerales y orgánicos producto
de la lixiviación. Estos coloides forman un horizonte B salino, pero el horizonte A está
menos saturado.

Los suelos solods que tienen una lixiviación más intensa que los solonetz, lo que
permite que se produzcan fenómenos de podsolización.

4.3. MUESTREO DEL SUELO

Los resultados del análisis de un suelo dependen de la calidad de la muestra


recogida por el agricultor al centro de análisis. Por ello a continuación se recogen las
recomendaciones a seguir en la toma de muestras de suelo para análisis fisico-
químico:

4.3.1. FRECUENCIA DEL ANÁLISIS

La frecuencia del análisis del suelo depende de la cosecha y de cómo se ha


cultivado. Para la mayoría de los cultivos, la recolección de muestras cada dos o tres
años debe ser suficiente. Los cultivos intensivos como las frutas u hortalizas
necesitan de un muestreo anual, y los cultivos de invernadero realizan sus análisis
más a menudo. Se debe realizar el análisis antes de sembrar o plantar.

Cualquier cambio en las prácticas de cosecha debe ir precedido de un análisis de


comprobación del suelo. Por ejemplo, si un agricultor pretende cambiar de un laboreo
normal a uno de conservación, se debe realizar un análisis de suelo antes del primer
año. Un agricultor que cambia de cultivo debe también realizar un análisis del suelo
antes del nuevo cultivo.

4.3.2. ZONAS DE MUESTREO Y NÚMERO DE SUBMUESTRAS

La finca debe dividirse en parcelas homogéneas de muestreo en cuanto a color,


textura, tratamientos y cultivos. El número de muestras depende de la variabilidad o
heterogeneidad de la parcela. La estimación será tanto más exacta cuanto mayor
sea el número de submuestras. De modo orientativo, se considera adecuado tomar
de 15 a 40 muestras en cada parcela, haciéndolo en zig-zag y metiendo todas las
muestras en una bolsa común. No deberá tomarse ninguna muestra que represente
una superficie mayor de 4 hectáreas. Se aconseja tomar de 10 a 20 submuestras
para parcelas comprendidas entre 5000 y 10000 m2.

4.3.3. PROFUNDIDAD DEL MUESTREO

Depende del tipo de cultivo, pero por lo general siempre se recomienda desechar los
primeros 5 cm de suelo superficial. Para la mayoría de los cultivos basta con tomar
muestras de los primeros 20-40 cm del suelo. En el caso de cultivos de césped y
praderas la profundidad de muestreo recomendada es de 5 a 10 cm. Por otro lado,
en aquellos cultivos de raíces profundas y frutales se recomienda realizar muestreos
a una profundidad de 30 a 60 cm.

4.3.4. PROCEDIMIENTO DEL MUESTREO

Para la toma de muestras se empleará barrenas o tubos de muestreo de suelo.


También se puede utilizar una pala. Para ello se ha de realizar un hoyo en forma de
V, cortar una porción de 1,5 cm de la pared del hoyo y retirar la mayor parte de la
muestra con la hoja. Cada muestra de suelo debe incluir suelo de toda la profundidad
de muestreo.
Una vez terminada la toma de muestras, se recomienda mezclar todas las muestras
juntas para obtener una mezcla de suelo homogénea. Tomar aproximadamente 1 kg
de esta mezcla, dejarla secar al aire y enviarlo al laboratorio de análisis,
especificando al máximo todos los datos de la parcela.

4.3.5. Muestreo en invernaderos.

El programa de fertilización para cultivos en invernaderos es muy diferente al


empleado para los cultivos extensivos. Generalmente, los agricultores extensivos
dependen principalmente de las reservas de nutrientes del suelo, como el nitrógeno
orgánico o el potasio intercambiable. Sin embargo, en los cultivos intensivos en
invernadero se suelen emplear sustratos a los que se les suministran los nutrientes a
través de complejos planes de fertilización, de esta forma se tiene un control total
sobre el estado nutricional de la planta.

Para la realización de muestreos en estos cultivos, se tomará como ejemplo la


metodología empleada en cultivos de hortalizas en arena y con riego por goteo. Para
ello se elige un punto a 10-15 cm del tronco de la planta y en dirección a la línea
portagoteros. Se aparta la capa de arena y estiércol y pinchamos hasta llegar a la
profundidad media de las raíces (10 cm). Para ello se empleará un bastón toma
muestras de media caña o una pequeña azada. Lo importante es que se extraiga el
suelo a lo largo de toda la perforación y en igual cuantía. La cantidad de suelo
extraído (150-200 gr) debe ser similar en todos los puntos de muestreo
(submuestras). Se evitará tomar muestras en las bandas y pasillos así como en los
4-5 metros próximos a ellos.

4.4. PREPARACIÓN DE LAS MUESTRAS

Un método muy conveniente de analizar el suelo es en base volumétrica de pasta


saturada. Este método tiene la ventaja de que no es necesario secar el suelo. Se
gana tiempo y espacio. Las condiciones de pasta saturada son bastante
reproducibles. Durante el proceso de Saturación y amasado se elimina el aire de los
poros. Los resultados suelen ser bastante fieles y reflejan muy bien la realidad del
campo.

Los resultados del análisis de un suelo dependen de la calidad de la muestra


recogida por el agricultor al centro de análisis. Por ello a continuación se recogen las
recomendaciones a seguir en la toma de muestras de suelo para análisis fisico-
químico:

4.1.1. FRECUENCIA DEL ANÁLISIS

La frecuencia del análisis del suelo depende de la cosecha y de cómo se ha


cultivado. Para la mayoría de los cultivos, la recolección de muestras cada dos o tres
años debe ser suficiente. Los cultivos intensivos como las frutas u hortalizas
necesitan de un muestreo anual, y los cultivos de invernadero realizan sus análisis
más a menudo. Se debe realizar el análisis antes de sembrar o plantar.

Cualquier cambio en las prácticas de cosecha debe ir precedido de un análisis de


comprobación del suelo. Por ejemplo, si un agricultor pretende cambiar de un laboreo
normal a uno de conservación, se debe realizar un análisis de suelo antes del primer
año. Un agricultor que cambia de cultivo debe también realizar un análisis del suelo
antes del nuevo cultivo.

4.1.2. ZONAS DE MUESTREO Y NÚMERO DE SUBMUESTRAS

La finca debe dividirse en parcelas homogéneas de muestreo en cuanto a color,


textura, tratamientos y cultivos. El número de muestras depende de la variabilidad o
heterogeneidad de la parcela. La estimación será tanto más exacta cuanto mayor
sea el número de submuestras. De modo orientativo, se considera adecuado tomar
de 15 a 40 muestras en cada parcela, haciéndolo en zig-zag y metiendo todas las
muestras en una bolsa común. No deberá tomarse ninguna muestra que represente
una superficie mayor de 4 hectáreas. Se aconseja tomar de 10 a 20 submuestras
para parcelas comprendidas entre 5000 y 10000 m2.

4.1.3. PROFUNDIDAD DEL MUESTREO.

Depende del tipo de cultivo, pero por lo general siempre se recomienda desechar los
primeros 5 cm de suelo superficial. Para la mayoría de los cultivos basta con tomar
muestras de los primeros 20-40 cm del suelo. En el caso de cultivos de césped y
praderas la profundidad de muestreo recomendada es de 5 a 10 cm. Por otro lado,
en aquellos cultivos de raíces profundas y frutales se recomienda realizar muestreos
a una profundidad de 30 a 60 cm.

4.1.4. PROCEDIMIENTO DEL MUESTREO

Para la toma de muestras se empleará barrenas o tubos de muestreo de suelo.


También se puede utilizar una pala. Para ello se ha de realizar un hoyo en forma de
V, cortar una porción de 1,5 cm de la pared del hoyo y retirar la mayor parte de la
muestra con la hoja. Cada muestra de suelo debe incluir suelo de toda la profundidad
de muestreo.

Una vez terminada la toma de muestras, se recomienda mezclar todas las muestras
juntas para obtener una mezcla de suelo homogénea. Tomar aproximadamente 1 kg
de esta mezcla, dejarla secar al aire y enviarlo al laboratorio de análisis,
especificando al máximo todos los datos de la parcela.

4.1.5. MUESTREO EN INVERNADEROS

El programa de fertilización para cultivos en invernaderos es muy diferente al


empleado para los cultivos extensivos. Generalmente, los agricultores extensivos
dependen principalmente de las reservas de nutrientes del suelo, como el nitrógeno
orgánico o el potasio intercambiable. Sin embargo, en los cultivos intensivos en
invernadero se suelen emplear sustratos a los que se les suministran los nutrientes a
través de complejos planes de fertilización, de esta forma se tiene un control total
sobre el estado nutricional de la planta.

Para la realización de muestreos en estos cultivos, se tomará como ejemplo la


metodología empleada en cultivos de hortalizas en arena y con riego por goteo. Para
ello se elige un punto a 10-15 cm del tronco de la planta y en dirección a la línea
portagoteros. Se aparta la capa de arena y estiércol y pinchamos hasta llegar a la
profundidad media de las raíces (10 cm). Para ello se empleará un bastón
tomamuestras de media caña o una pequeña azada. Lo importante es que se
extraiga el suelo a lo largo de toda la perforación y en igual cuantía. La cantidad de
suelo extraído (150-200 gr) debe ser similar en todos los puntos de muestreo
(submuestras). Se evitará tomar muestras en las bandas y pasillos así como en los
4-5 metros próximos a ellos.

No dejar los suelos desnudos, sin vegetación, porque los vegetales forman una capa
protectora contra los agentes que causan la erosión de los suelos como el agua y el
viento.

Se debe practicar la rotación de cultivos y sembrar plantas leguminosas, como la


alfalfa, que restituyen el nitrógeno a los suelos empobrecidos.
Dejar descansar el suelo después de cada cosecha, así se evitará el desgaste
acelerado de los nutrientes.

Se debe evitar el uso de fertilizantes químicos, ya que éstos matan los organismos
del suelo y contaminan las aguas subterráneas, que luego se utilizan para el
consumo humano y animal.

4.5. ANALISIS FISICOQUÍMICOS DE SUELOS


Para detectar posibles deficiencias nutricionales en un cultivo, se pueden emplear
tres métodos de análisis:

- Inspección visual del cultivo para localizar signos de deficiencias: Este


método sólo advierte deficiencias críticas, una vez producido el daño y a veces
los síntomas observados pueden ser poco fiables. La clorosis, por ejemplo,
puede ser el resultado de una cantidad de nitrógeno baja, de una alimentación de
un nematodo, de un suelo salino o seco, de alguna enfermedad (virosis) o de
otros problemas no relacionados con los niveles de nutrición del suelo.
- Análisis de suelo: Miden los niveles de nutriente del suelo así como otras
características del mismo. Los agricultores dependen de estos análisis para
determinar las necesidades de cal y fertilizante de las cosechas.
- Análisis de tejido vegetal: Miden los niveles de nutriente solo en los tejidos de
la planta. Este tipo de análisis permite detectar posibles carencias no
encontradas en los análisis del suelo.

De los tres métodos descritos, el del análisis del suelo es el más importante para
la mayoría de los cultivos, especialmente para los anuales. Puede realizarse un
análisis del suelo al principio de la estación para permitir al agricultor suministrar
el nutriente necesario antes de la siembra o plantación. Es importante realizar
análisis del suelo para determinar la cantidad de cada nutriente que está
disponible para el crecimiento de la planta. A partir de los resultados de estos
análisis del suelo, el agricultor puede decidir qué cantidad de fertilizante debe
aplicarse para alcanzar el suficiente nivel.

Existen tres etapas para la realización de un análisis de suelos:

- Muestreo del suelo: El agricultor retira muestras del suelo y las envía a un
centro de análisis.

A
n
á

- Análisis del suelo: El laboratorio de suelos realiza una prueba de la muestra y


concluye con una recomendación al agricultor.
- Elaboración de un plan de fertilización: El agricultor actúa de acuerdo a la
recomendación dada por el centro de análisis.

Qué parámetros que se analizan en los análisis de suelos.-La información que nos
aportan los análisis de suelos y que no debemos pasar por alto antes de cualquier
decisión a tomar es la siguiente:
Textura: Este parámetro nos dirá cuál será la mejor estrategia de riego para sacarle
el máximo provecho al agua aportada. En el plano de la nutrición nos indicará grosso
modo el contenido en sales y nos dará una previsión de la capacidad de retención de
nutrientes. Todo ello nos indicará qué elementos deben ser aportados, en qué dosis
y qué forma química de aplicación es la más recomendable.

PH: Nos indicará la reacción que tendrá el suelo, si ácida o alcalina. Este carácter
dará idea de la disponibilidad que tendrán en la solución de suelo elementos como el
fósforo y los micronutrientes, muy sensibles a variaciones en este factor.

Conductividad Eléctrica. Indica la salinidad del suelo. Dependiendo de este valor


sabremos si el cultivo a sembrar/plantar es tolerante a nuestro suelo o la mejor
estrategia de abonado y riego para conseguir el mejor resultado.

Nutrientes a disposición de la planta: Ya sean micronutrientes (nitrógeno, fósforo,


potasio, calcio y magnesio) o micronutrientes (hierro, boro, manganeso, cinc,
molibdeno y cobre) debemos saber en qué proporciones podemos encontrarlos en
nuestro suelo, siempre hablando de su forma disponible ya que de poco nos servirá
conocer la cantidad total que habrá de de uno de ellos si luego sólo un mínimo
porcentaje se encuentra soluble para entrar por las raíces.

MÉTODOS PARA EL ANÁLISIS DE SUELOS

La muestra de tierra se deseca al aire, extendiéndola sobre una bandeja en capa de


poco espesor y de vez en cuando se revuelve con una espátula, a fin de que
paulatinamente toda ella quede en la parte superior de la masa.

- Cuando se haya perdido el apelmazamiento, si las muestras se toman


estando muy húmedas las tierras se desmenuzan los agregados a mano y con
un rulo de madera o rodando una botella, para facilitar la separación de llos
"elementos finos".
- Bien gomogeneizada la muestra se pesan unos 500gr de la misma y se
tamizan con una criba de 2mm de luz, recogiendo la fracción fina que pasa por
el tamiz y pesándola.
- La tierra fina se guarda en un frasco de boca ancha bien tapado.
- DETERMINACION DEL pH EN SUELOS. Dispersión del suelo en agua o
solución salina acuosa y medida del pH con un pHmetro.
- Agua + muestra de suelo.
- 10gr de muestra de suelo + 25ml de agua destilada.
- Agitamos durante 10 minutos en el agitador magnético.
- En el pHmetro: Ponemos una solución 7,02 pH y luego otra 4 pH.
- Ponemos nuestra muestra de suelo.

Ejemplo

- La muestra C60 nos da un pH 8,25 a un tª de 24ºC.


- La muestra C30 nos da un pH 8,16 a una tª de 37ºC. (Nuestro aparato nos da ya
corregido el pH a diferentes tª, va de puta madre).

MATERIA ORGANICA EN SUELOS

Se basa en la oxidación de la materia orgánica mediante un agente oxidante añadido


en exceso (dicromato potasico), y posteriormente el dicromato que no ha
reaccionado se valora con la sal de Mohr.

- Pesamos 2gr de tierra tamizada de las dos muestras que hicimos.


- Realizamos otra muestra en un matraz a la que llamaremos BLANCO.
- Se introduce la muestra pesada en el matraz, y se agregan 10ml de la sol. de
dicromato.
- Agitar suavemente hasta que todo el suelo se haya empapado en esta
solución.
- Agregar 20ml de H2SO4, agitando suavemente durante 30", dejar reposar
durante 30min.
- Agregar 200ml de agua destilada, dejar enfriar hasta tª ambiente.
- Agregar 10ml de PO4H3, seguidos por 1ml de la sol. de difenilamina,
nuevamente se deja enfriar.
- Valorar mediante la sol. de sal de Mohr 0,5N.

CALCIMETRIA (Método de BERNARD)

Se comparan los volúmenes de CO2 desprendidos por pesos conocidos de la tierra


que se analiza y de carbonato cálcico, en las mismas condiciones de Tª y P.

- Pesamos 1gr de tierra fina en un matraz erlenmeyer de 100ml


- Introducimos en el erlenmeyer el tubito de vidrio lleno de HCl 1:1.
- Tapar el matraz con el tapón de goma conectado al calcímetro.
- Agitar el matrzaz para que el HCl se ponga en contacto con la tierra.
- Descolgar la ampolla del calcímetro siguiendo con su nivel el que se produce
por la P de CO2 en la columna.
- Agitar el matraz hasta que se logre el cese de la reacción por agotamiento de
los carbonatos (el nivel de agua del tubo permanece estacionario).
- Igualar a la misma altura los meniscos y leer en la columna el volumen de
CO2 desprendido (V).
- Repetir la prueba con 0,2gr de CO3Ca, y leer el volumen (V"). Para que el
resultado sea correcto, V y V" deben ser del mismo orden de magnitud.

CALCULOS:

% de CO3Ca en la tierra =

P = peso de la muestra
P" = peso de CO3Ca puro.
V = volumen de CO2 desprendido por la muestra.
V" = volumen de CO2 desprendido por CO3Ca patrón.
P = 1,0002gr
P" = 0,2010gr 0,2010gr.......34,7ml
V = 21,2ml x ........21,2ml X= 0,1228gr de
V" = 34,7ml CO3Ca en la tierra

% de CO3Ca de la tierra =

DETERMINACION DE NITROGENO TOTAL EN SUELOS

DIGESTION

- Poner 5gr de suelo en un matraz Kjeldahl, arrastrar la muestra con 20ml de agua
destilada.
- Añadir 20ml de H2SO4 2 pastillas de catalizador Kjeldahl y unas bolitas de
veedrio (para evitar que la ebullición sea violenta), para proceder al ataque de la
muestra.
- Calcular hasta que la disolución quede blanca, el nitrógeno se transforman en
sulfato amónico.
- DESTILACION:
- Enfriar la disolución y añadir 25ml de agua destilada , y unas gotas de
fenolftaleina.
- Agregar solución concentrada de Na OH hasta que el contenido del matraz tome
color rosa persistente, es decir, hasta que se neutralice, con cuidado de que no
haya perdidas de amonio por evaporación.
- Destilar, recogiendo los gases desprendidos, sobre un erlenmeyer de 500ml que
contenga 15cc de HCl 0,1n y 5 gotas de indicador shiro-tashiro, hasta obtener
unos 300ml de disolución.
- Valorar por retroceso la disolución obtenida, con NaOH 0,1n exactamente
valorada, hasta viraje del indicador de violetta a verde, anotando los ml. gastados
(V).

CALCULOS:

% N2 total = (V"-V) x 0,028


V = ml de NaOH gastados por la muestra.
V" = " " " " " el blanco
% N2 total = (14,5 - 13) x 0,028 = 0,042%

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