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Belisario

Este resumen presenta en 3 oraciones o menos la información fundamental del documento: Un grupo de oficiales militares descontentos se quejan de su situación actual durante una cena. Un anciano ciego que los escucha les aconseja que en vez de pensar solo en sí mismos, deben preocuparse por los graves problemas que aquejan al Imperio. Les critica también que esperen recompensas por sus servicios en vez de servir desinteresadamente a su patria.
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Belisario

Este resumen presenta en 3 oraciones o menos la información fundamental del documento: Un grupo de oficiales militares descontentos se quejan de su situación actual durante una cena. Un anciano ciego que los escucha les aconseja que en vez de pensar solo en sí mismos, deben preocuparse por los graves problemas que aquejan al Imperio. Les critica también que esperen recompensas por sus servicios en vez de servir desinteresadamente a su patria.
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HD WIDENER

HW BFPA K
39598.28

HARVARD COLLEGE
LIBRARY
ACADE

ET
CHRISTO

VE RI
T'S

THE GIFT OF

EDWARD HICKLING BRADFORD


(A.B. 1869, M.D. 1873)

OF BOSTON

AUGUST 23, 1917


1.
BELISARIO .
Se han depositado los cinco juegos que manda
la ley en cuyo supuesto se perseguirá segun
ella á todo el que contrahaga esta obra.
0
BELISARIO ,

ESCRITO EN FRANCÉS

POR M. DE MARMONTEL ,

Y TRADUCIDO AL CASTELLANO

POR S. A. V.

SEGUNDA EDICION REVISTA Y CORREGIDA.

BURDEOS ,

EN LA IMPRENTA DE PEDRO BEAUME.


1820.
3959828
Harvard College Library
SAL
Aug. 23, 1917
Gift of
Dr.H. Bradford

J

CE
BELISARIO .

CAPITULO PRIMERO .

En los últimos años de Justiniano , el


Imperio , apurado por grandes y prolon
gados esfuerzos , se iba acercando á su
entera decadencia. La administracion pú
blica estaba descuidada en todos sus ra

mos , ademas las leyes olvidadas , las rentas


del Estado entregadas al pillage , y aban
donada la disciplina militar. El Empe
rador , cansado de la guerra , compraba á
peso de oro la paz en todas partes , y
dejaba en la inaccion las pocas tropas que
le quedaban , como inútiles y gravosas al
Estado. Los gefes de estas tropas apoltro
nadas se disipaban en todo género de pla
ceres ; y la caza , que les ofrecia la imágen
6 BELISARIO.
de la guerra , divertia el fastidio de su des

ocupacion.
Una noche , despues de aquel ejercicio ,
estaban algunos de ellos cenando juntos
en una quinta de la Tracia , cuando vino
un criado á decirles que un viejo ciego ,
conducido por un niño , pedia un alber
gue. Como la juventud es compasiva , le
hicieron entrar. Era otoño , y venia arre
cido del frio que empezaba ya á sentirse ,
por lo que le hicieron sentarse cerca de
la lumbre.
Continúa la cena , se animan los espí
ritus , y se empieza á hablar de la infeliz
situacion del Estado . Esto fué abrir un
campo vastísimo á la murmuracion , en el 6

que la vanidad descontenta sé permitió


correr con toda libertad . Cada uno pon
deraba lo que habia hecho y lo que podria
hacer todavía , si no se hubiesen echado
en olvido sus talentos y servicios. Todos
los males del Imperio , á haberlos de creer ,
provenian de no haber sabido emplear á
BELISARIO . 7
hombres como ellos . Asi gobernaban el
mundo con el vaso en la mano , y cada
nuevo trago de vino hacia mas infalible
el parecer de cada uno.
El anciano que los escuchaba , sentado
en el rincon del fuego , se sonreia con una
especie de lástima. Uno de ellos lo ad
virtió , y le dijo : Buen hombre , parece
que mirais como ridículo é impertinente
lo que estamos diciendo . Ridículo , no ,

dijo el anciano , pero sí algo ligero , como


es natural en vuestra edad. Esta respuesta
los paró á todos. Vosotros creeis , pro
siguió , tener motivo de quejaros , y yo
creo tambien , como vosotros , que es una
sinrazon haberos olvidado ; pero este es
el mal mas pequeño de todos los males
del mundo . Quejaos mas bien de. que el

Imperio ha perdido ya su fuerza y su


esplendor , de que un Príncipe consumido
de cuidados , de años , y de vigilias , se
vé precisado á emplear ojos y manos in
fieles para ver y para ejecutar. Mas en
8 BELISARIO.
esta calamidad general , ¿ vale tanto la pena
de pensar en vosotros ? Con que en vues
tro tiempo , replicó uno de los convida
dos , ¿ no se usaba el que cada uno pensase
en sí mismo ? Pues bien , ahora ha venido
esta moda , y ninguno hace otra cosa .
Tanto peor , dijo el anciano , y siendo asi ,
se os hace la justicia que mereceis , no
haciendoos caso. ¿ Y se pide un albergue
á las gentes , le dijo él mismo , para venir
las á insultar? Yo no os insulto de ningun
modo , dijo el anciano ; lo que hago , es
hablaros como amigo , y pagaros el asilo
que me habeis dado con deciros la ver
dad.
Uno de los de la partida era el jóven
Tiberio , que fué despues un Emperador
virtuoso ; y este fué á quien chocó desde
luego el aire venerable de este viejo ente
ramente cano. Hablais , le dijo , como un
hombre prudente , pero con un poco de
rigor ; y el sacrificio que exigis es una vir
tud , á la verdad , mas no una obligacion .
BELISARIO . 9
Es una obligacion de vuestro estado , re
plicó con firmeza el anciano , ó por mejor
decir , es la basa de todas las demas obli
gaciones vuestras , y de toda virtud militar.
El que se da todo entero á su patria debe
suponerla insolvente , porque lo que él
espone por ella no tiene precio. Aun debe
todavía mas , que es contar con que le ha
de ser ingratá ; pues si el sacrificio que le
consagra no fuese generoso , seria insen
sato . Solo el amor de la gloria y el entu
siasmo de la virtud son dignos de deter
minaros ; y si estos son los motivos que os
conducen , ¿ que os importa de que ma
nera serán recibidos vuestros servicios ?

La recompensa de estos as independiente


de los caprichos de un ministro , y del dis
cernimiento de un Soberano . Que el sol
dado se deje llevar por el vil atractivo del
botin ; que se esponga á la muerte para
tener con que vivir , lo entiendo ; pero
vosotros que habiendo nacido en la abun
dancia no necesitais mas que vivir para
*
10 BELISARIO .
gozar mucho , cuando renunciais á las de
licias de un ocio blando para ir á esperi
mentar tantas fatigas y á arrostrar tantos
peligros , ¿ estimais en tan poco este noble
sacrificio , que pretendeis ser pagados dél ?
¿ No creeis mas bien que esto es envile
cerlo ? Todo aquel que cuenta con un sa
lario es esclavo ; en esto nada hace el ta
maño de la recompensa , y el alma que se
estima en un millon es tan venal como la
que se da por un maravedí. Lo que digo
del interes , lo digo tambien de la ambi
cion , porque los honores , los títulos , el
erédito y el favor del Príncipe , todo esto

equivale á un sueldo , y el que lo exige se
hace pagar. Es necesario ó darse de balde ,
ó venderse por alguna cosa , no hay me
dio : lo primero es un acto de libertad , lo
segundo lo es de servidumbre ; y á vos
otros toca elegir entre las dos cosas la que
mas os convenga. De este modo , buen
hombre , le dijéron , ¿ dispensais de toda
obligacion á los Soberanos ? Si hablase á
BELISARIO. II

los Soberanos , replicó el ciego , les diria


que si vuestro deber es ser generosos , el
suyo es ser justos. —¿ Con que confesais
que es justo recompensar los servicios ?
― Ciertamente ; pero no es
al que los
presta , sino al que los recibe , á quien le
toca ocuparse de ellos : tanto peor para
él , si se olvida de esta obligacion . Ade
mas , ¿ quien de nosotros está seguro de
tener en fiel la balanza , cuando pesa los
suyos ? En vuestro estado , por ejemplo ,
para que todos se creyesen adelantados
segun sus méritos , y estuviesen satisfe
chos , seria necesario que todos manda
sen, y que ninguno tuviese que obedecer ;
lo que no es posible. Creedme , el gobierno
puede algunas veces carecer de luces y de
equidad ; pero , aun en este caso , es to
davía mucho mas justo , y obra con mas
luces , que si hubiese de creer á cada uno
de vosotros acerca de la opinion que
tiene de sí mismo. ¿Y quien sois para ha
blarnos de esta manera ? le dijo alzando
12 BELISARIO.
la voz el jóven dueño de la quinta. Soy
Belisario , respondió el anciano .
Imaginese cual seria la sorpresa y la
confusion de estos jóvenes , al oir el
nombre de Belisario , de este héroe tan
tas veces vencedor en las tres partes del
mundo. El silencio y la inmobilidad es
presáron desde luego el respeto que les
habia infundido ; y olvidandose de que
Belisario estaba ciego , ninguno de ellos
osaba levantar los ojos para mirarle. ¡ O
grande hombre ! le dijo al fin Tiberio
¡ que injusta y cruel es la fortuna ! Vos á
quien el Imperio ha debido por espacio de
treinta años seguidos su gloria y su pros
peridad , vos habeis sido acusado de re
beldía y de traicion , arrastrado á una pri
sion , y condenado á no ver mas la luz ; ¡ y
sois vos mismo el que viene á darnos lec
ciones de zelo y patriotismo ! ¿ Y quien
quereis que os las diese ? dijo Belisario :
los esclavos del favor ? ¡ Ah , que ver
güenza ! ¡ que esceso de ingratitud ! prosi
BELISARIO. 13
guió Tiberio. No , nunca podrá creerlo la
posteridad. Es cierto , dijo Belisario , que
la cosa me sorprendió un poco , porque
jamas creia verme tratado de esta manera ;
pero yo contaba siempre con morir en el
servicio del Estado : y morir ó quedarse
ciego , viene á ser al fin lo mismo . Cuando
me di todo entero á mi patria , no esceptué
mis ojos. Lo que es para mí mas precioso
que la luz y que la vida , es decir mi fama
y especialmente mi virtud , no estan en
la mano de mis enemigos . Asi que puede
borrarse de la memoria de la cortè lo que
he hecho , pero no se borrará de la me
moria de los hombres ; y cuando se olvi
dase , yo me acuerdo de ello , y esto me
basta .

Los convidados , penetrados de admi


racion , instáron al héroe para que se sen
tase á la mesa. No , les dijo él , para los
de mi edad no hay mejor asiento que el
rincon de la lumbre . Hiciéron todo lo
posible para que aceptase la mejor cama
14 BELISARIO.
de la quinta , pero no quiso mas que un
poco de paja. Me he acostado peor algu
nas veces , dijo : cuidad solamente de este
niño que me guia , y que es mas delicado
que yo.
Al otro dia , al amanecer , partió Beli
sario , dejando á sus huéspedes que dor
mian profundamente cansados de la caza.
Apénas dispertáron , sabiendo que se ha
bia ido , quisiéron seguirle para ofrecerle
un carruage cómodo , y los demas auxi
lios que podria necesitar. Es inútil , dijo
Tiberio no nos estima tanto que se digne
de aceptar nuestras ofertas.
La vista de la estrema virtud en la estre
mada desgracia , en ninguno habia hecho
tanta impresion como en el alma de este
jóven. No , dijo á uno de sus amigos que
se acercaba al Emperador , no , jamas esta
ocurrencia , jamas las palabras de este
anciano se borrarán de mi alma. Humi
llandome , me ha hecho sentir cuanto me
quedaria que hacer , si yo quisiese llegar
BELISARIO. 15
algun dia á ser un hombre . Llegó á oidos
de Justiniano la relación de lo que en la
quinta habia pasado , y quiso hablar á
Tiberio.
Este le contó fielmente todo , añadien

do : Imposible es , Señor , que un alma tan


grande haya tenido parte en la conspira
cion de que se le acusa , y yo responderia
de ello con mi vida , si mi vida pudiese
ser un garante digno de su virtud. Quiero
verle y oirle , dijo Justiniano , sin que me
conozca , lo que es muy fácil conseguir en
el estado á que se halla reducido . Desde
que salió de la quinta , no puede haber
andado mucho ; seguid sus huellas , y tratad
de atraerle á vuestra casa de campo , á la
que yo iré secretamente . Tiberio recibió
esta órden con inesplicable alegría ; y al
dia siguiente por la mañana se puso en
marcha , tomando el mismo camino que
Belisario había seguido .
1
16 BELISARIO.

CAPITULO II.

ENTRETANTO Belisario seguia su cami


no , pidiendo limosna , ácia una antigua
quinta , casi arruinada , en la que le
aguardaba su familia . Habia prevenido á
su lazarillo que no le llamase por su
nombre ; mas el aire de nobleza , que se
advertia en su semblante y en toda su
persona , era suficiente para interesar á
todos. Al anochecer llegáron á un pue
blecito , y su lazarillo se paró á la puerta
de una casa , que aunque pequeña se dis
tinguia de las demas.
A este tiempo el dueño de ella entraba
con un azadon en la mano. La traza y las
facciones del anciano llamáron su aten

cion , y le preguntó quien era. Soy un


soldado viejo , respondió Belisario . ¡ Un
soldado !.... replicó el aldeano ; .... ¡y ese
es vuestro premio ! La mayor desgracia
-de un Soberano , dijo Belisario , es no po
BELISARIO. 17
der pagar toda la sangre que se derrama
por él. Esta respuesta interesó al aldeano ,
.
y le ofreció hospedage .
Te presento , dijo á su muger , un es
celente hombre , que sostiene con valor
la mas dura prueba de la virtud . Cama
rada , añadió , no tengais vergüenza del
estado en que os hallais , delante de una
familia que conoce la desgracia. Descan
sad , que ahora vamos á cenar. Entretanto

os ruego me digais en que guerras habeis


servido. He hecho la guerra de Italia con
tra los Godos , dijo Belisario , la de Asia
contra los Persas , y la de Africa contra
los Vándalos y Moros.
Al oir estas últimas palabras , no pudo
el aldeano contener un profundo suspiro.
De este modo , dijo él , habeis hecho to
das las campañas de Belisario . - No nos
hemos separado nunca. ¡ Que escelente
ombre ! ¡ que igualdad de alma ! ¡ que
rectitud ! ¡ que elevacion ! ¿Vive todavía ?
porque en esta soledad hay mas de veinte
18 BELISARIO .
-
y cinco años que de nada oigo hablar.
Vive , ciertamente. —¡Ah ! que el cielo
bendiga y prolongue su vida . - Si os
oyese , se enterneceria mucho de oiros
hablar asi. ¿Y como se dice que está en

la corte ? ¿ pudiendolo todo ? ¿ adorado ,


sin duda ? ¿ no es verdad ? ¡ Ah ! vos
sabeis m
muuy
y bien
bien que la envidia se une á la
--
prosperidad . Pues que el Emperador
se guarde bien de escuchar á los enemigos
de este hombre grande . Él es el genio tu
telar y vengador de su Imperio. — Está
muy viejo. No importa , será en el con
sejo lo que era en el ejército ; y su sabi
duría , si le escuchan , será quizá mucho
mas útil que lo ha sido su valor. ¿ De
donde le conoceis ? preguntó Belisario en
ternecido . Sentemonos á cenar , dijo el
aldeano : lo que me preguntais es para
mas despacio .
No dudó Belisario que su huésped no
fuese algun oficial de los ejércitos que él
habia mandado , que tuviese algun motivo
BELISARIO. 19
de estarle agradecido . Mientras cenaban ,
le preguntó sobre varios particulares de
las guerras de Italia y de Oriente , sin ha
blarle una palabra de la de Africa . Beli
sario le satisfizo á todo plenamente con
las respuestas mas sencillas. Bebamos , le
dijo su huésped ácia el fin de la cena ,
bebamos á la salud de vuestro General , y
á que el cielo le haga en su vida tanto
bien como mal me ha hecho . ―― ¡ Él , re
plicó Belisario , él os ha hecho , mal !
Él ha hecho lo que debia , y no tengo de
que quejarme. Pero , amigo mio , vais á
ver si yo tengo motivo. para haber apren
dido á compadecer la suerte de los des
graciados. Puesto que habeis hecho las
campañas de Africa , habréis visto al infor
tunado Gelimer , llevado en triunfo por
Belisario á Constantinopla con su muger
y sus hijos : pues ese mismo Gelimer es
el que os hospeda , y con quien habeis
cenado . ¡Vos Gelimer ! esclamó Belisario ;
¡ y el Emperador no os ha puesto en un
20 BELISARIO .
estado mas digno de vuestra persona ,
como lo habia prometido ! - Ha cum
plido su palabra ; me ha ofrecido digni
dades , pero yo no las he querido . Al que
ha sido Rey y deja de serlo , no le queda
otro recurso que el descanso y la oscu

ridad . —¡Vos Gelimer ! —Sí , yo mismo


soy , el que fué sitiado , si os acordais ,
sobre el monte Papua : allí , sí , que pa
decí males inauditos. El invierno , el
hambre , el espectáculo horroroso de un
pueblo entero reducido á la desespera
cion , y próximo á devorar sus mugeres y
sus hijos ; la infatigable vigilancia del buen
Pharax , que estrechandome el cerco no
cesaba de conjurarme á tener lástima de
mí mismo y de los mios ; finalmente , mi
justa confianza en la virtud de vuestro
General me hiciéron rendir las armas.
i Con que aire tan sencillo y modesto me

recibió ! ¡ que de honores no mandó que


se me hiciesen ! ¡ que consideraciones , que
respeto no tuvo él mismo para mi desgra
BELISARIO. 21
cia ! Muy pronto harán seis lustros que
vivo en esta soledad , y no ha pasado un
solo dia sin que yo no haya pedido al
cielo por él.

En lo que decis reconozco bien aquella


filosofía que OS hacia cantar vuestros mis

mos infortunios sobre el monte en que


tanto tuvísteis que sufrir ; que despues os
dió un aire de indolencia y superioridad
cuando fuísteis presentado á Belisario ; y
que últimamente en el dia de su triunfo
os hizo mantener aquella arrogancia y
frente inalterable , de que el mismo Em
perador quedó tan admirado . Camarada
mio , replicó Gelimer , la fuerza y la de
bilidad de espíritu dependen en gran parte
del modo de ver las cosas. Yo no me sentí
con bastante valor y constancia hasta el
momento en que empezé á mirar todo lo
que me estaba pasando , como un juego
de la fortuna. He sido el mas voluptuoso
de los Reyes de la tierra ; y desde el fondo
de mi palacio , en donde vivia sumergido
22 BELISARIO .
en las delicias , desde los brazos del lujo
y de la molicie , pasé de repente á las ca
vernas del Mauro , en donde acostado so
bre un monton de paja , me veia precisado
á vivir con un poco de cebada mal macha
cada y medio cocida entre la ceniza , re
ducido á tal estremo de miseria , que un
pan que el enemigo me envió un dia por
compasion fué para mí el regalo mas ines
timable. Desde aquí caí prisionero , y fuí
paseado en triunfo. Despues de todo esto ,
me confesaréis que es menester morirse
de dolor , ó hacerse superior á los capri
chos de la suerte .
Aunque teneis bastantes motivos de
consuelo en vuestra filosofía , os prometo
daros otro nuevo antes de separarnos.
Acabada la conversacion , cada uno se
fué á acostar.
Apénas fué de dia cuando Gelimer se
levantó , y ántes de salir á trabajar en su
huerto , fué á saber si el anciano habia
descansado bien. Hallóle en pié , con su
BELISARIO . 23

10 baston en la mano , ya pronto para po

-- nerse en camino . ¡ Que es eso ! le dijo :


) que ¡ no quereis darnos el gusto de estar
0 con nosotros algunos dias ! Me es absolu
1 tamente imposible , respondió Belisario :
tengo una muger y una hija que padecen
n mucho con mi ausencia. A dios , amigo , y
r no hagais novedad por lo que me resta
que deciros : este pobre ciego , este sol
dado viejo , Belisario finalmente , no ol
vidará , mientras viva , la buena acogida
S
que le habeis tenido . -- ¿ Que decis?
e
¡ Quien ¿ Belisario ? Belisario es él

mismo que os abraza . —¡O justo cielo !


esclamó Gelimer todo enagenado y fuera
de sí Belisario en su vejez , Belisario
ciego y abandonado ! Aun han hecho mas
con él todavía ; para abandonarle á la
compasion de los hombres , han empezado
sacandole los ojos . ¡ Ah ! dijo Gelimer
haciendo una esclamacion de espanto y de
dolor , ¡ es posible ! ¿ y quienes han sido
esos monstruos ? .... Los envidiosos , dijo
24 BELISARIO.
Belisario ; ellos fuéron los que me acusá
ron de aspirar al trono , cuando cierta
mente no pensaba yo mas que en el se
pulcro . Pero fuéron creidos , y yo cargado
de prisiones. Finalmente el pueblo se su
blevó pidiendo mi libertad ; fué preciso
ceder al pueblo , y ántes de darmela , me
priváron para siempre de la luz . -¿Y
i lo
habia mandado Justiniano? -Eso es lo que
me ha sido mas sensible . Vos sabeis bien el
amor y el zelo con que le he servido . To
davía le amo , y le compadezco de que esté
rodeado de malvados que deshonran su
ancianidad. Pero confieso que me aban
donó toda mi constancia , cuando supe que
él mismo habia pronunciado la sentencia.
Los que debian ejecutarla no tenian valor
para ello ; los verdugos se caian á mis piés.
Ya esto no tiene remedio ; pero gracias al
cielo , que no me quedan sino solo mo
mentos de ser ciego y pobre. Dignaos ,
dijo Gelimer , de pasar conmigo esos mo
mentos últimos de una vida tan preciosa.
BELISARIO . 25
Eso seria para mí , contestó Belisario , un
dulce consuelo ; pero me debo á mi fa
milia , y voy á morir en sus brazos . A dios.
Gelimer le abrazaba , le regaba con sus
lágrimas , y no podia separarse dél . Al fin
fué preciso dejarle partir ; y siguiendole
con los ojos hasta que ya desapareció : ¡ ó
prosperidad ! decia Gelimer , ¡ ó prospe
ridad ! ¿ quien podrá fiarse de tí ? ¡ El
héroe , el justo , el sabio Belisario ! ¡ Ah !
á su vista es forzoso tenerse uno por feliz
cavando su huerto . Y diciendo esto , el Rey
de los Vándalos volvió á tomar su azadon.

CAPITULO III.

BELISARIO se iba acercando al asilo en que


le esperaba su familia , cuando un nuevo
incidente le hizo temer el verse separado
de ella para siempre. Los pueblos vecinos
á la Tracia no cesaban de hacer incur
siones , y á la sazon una partida de Búl
garos acababa de penetrar en ella , cuando
B
26 BELISARIO .
se esparció el rumor de que Belisario , pri
vado de la vista , habia salido de su pri
sion , y que iba , pidiendo limosna por
el camino , á reunirse con su familia que
se hallaba desterrada. El Príncipe de los
Búlgaros conoció toda la ventaja que le
resultaria de tener á su lado á este grande
hombre , no dudando que en medio de su
dolor se aprovecharia con ansia de todas
las ocasiones y medios de vengarse . Se
informó pues del camino que habia to
mado , y envió en su seguimiento algunos
de los suyos , que le encontráron y se apo
deráron dél á la caida de la tarde . Fué
preciso ceder á la violencia , y montar en
un soberbio caballo que traian dispuesto
al intento . Dos Búlgaros le conducian , de
los cuales uno llevaba á la gurupa al mu
chacho que servia á Belisario de lazarillo .
Puedes entregarte con confianza á nos
otros , le dijeron ; el valeroso Príncipe que
nos envía honra tus virtudes , y compadece
tu desgracia. ¿Y que quiere hacer de mí ?
BELISARIO. 27
preguntó Belisario. Quiere , le respon
diéron los bárbaros , saciarte de la sangre
de tus enemigos , ¡ Ah ! que me deje sin
venganza , dijo el anciano , porque su com
pasion es para mí muy cruel. No quiero
mas que morir en paz en el seno de mi
familia , y vosotros me alejais mas de
ella . ¿ Adonde me llevais ? Mirad que es
toy muerto de fatiga y necesito de des
canso . Por eso mismo vas , le dijéron , á
descansar á tu satisfaccion , á menos de que
el dueño de esta quinta vecina no esté
prevenido , y que no sea mas fuerte que
nosotros.

Esta quinta era la casa de recreo de un


antiguo cortesano llamado Besas , que des
pues de haber mandado en Roma en tiempo
que estuvo sitiada , y haber cometido en
ella los mas escandalosos robos y vejacio
nes , se habia retirado con diez mil talen
tos ( 1 ). Belisario habia pedido que se le

(1) 24 millones de reales.


28 BELISARIO.
castigase segun las leyes ; pero teniendo

aquel de su parte en la corte á todos aque
llos que no gustan de que las cosas sean
examinadas tan de cerca , no fué proce
sado , y habia quedado libre para poder
vivir en sus haciendas , entregado al ocio
y á los placeres de la opulencia.
Dos Búlgaros que habian sido enviados
al reconocimiento de la quinta , viniéron
á decir á su gefe , que en ella todo era fies
tas y regocijos ; que allí no se hablaba de
otra cosa que de la desgracia de Belisario ;
y que Besas habia dispuesto que esta se
celebrase con una fiesta particular , como
si fuera una venganza del cielo . ¡ Ah , co
barde , infame ! esclamáron los Búlgaros.
No se holgará mucho tiempo á costa de
tu desgracia.
Al tiempo que llegáron , estaba Besas en
la mesa rodeado de los que le hacian la
corte ; y uno de ellos cantando sus alaban
zas ,
decia en sus versos , que el cielo habia
tomado á su cargo el justificarle , conde
BELISARIO . 29
nando á su acusador á que jamas viese la
luz. ¡Que prodigio mas estupendo ! añadia
el adulador , ¡ y que triunfo para la ino
cencia ! El cielo es justo , decia Besas , y
tarde ó temprano castiga á los perversos .
Efectivamente decia la verdad ; porque en
el mismo instante los Búlgaros entran con
espada en mano en el patio de la quinta ,
dejando algunos soldados para guardar á
Belisario , y penetran dando alaridos ter
ribles hasta la sala del festin. Besas se

queda pálido , se turba , se espanta ; y asi


como él todos sus convidados se pasman
de un mortal terror. Lejos de ponerse en
defensa , se arrojan de rodillas á los piés
de los Búlgaros pidiendoles que les per
donasen la vida . Estos se apoderan de
ellos , y los arrastran hasta donde estaba
Belisario . Besas descubre á la luz de velas
encendidas á un anciano ciego á caballo ;
le reconoce , le tiende los brazos , y le
pide á gritos su gracia y su piedad. El an
ciano enternecido conjura á los Búlgaros
*
30 BELISARIO.
á que los perdonen á todos . No hay gracia
para los malvados , dijo el gefe ; y esta fué
una señal de carnicería : Besas y sus con
vidados todos fuéron degollados . Luego
al punto haciendo que trajesen á los cria
dos , que venian temblando , creyendo ir
al suplicio : Vivid , les dijo él mismo , y
venid á servirnos , porque ya somos vues
tros amos . Entónces la tropa se puso á la
mesa , é hizo que Belisario se sentase á la
cabecera en el lugar que habia ocupado
Besas .
No cesaba Belisario de admirar las vici
situdes de la fortuna ; pero le afligia lo
que acababa de suceder. Camaradas , dice
á los Búlgaros , me dais una pesadumbre
mortal, haciendo correr á mi lado la sangre
de mis compatriotas . Besas era un avaro
inhumano ; le he visto en Roma estancar
los granos , y vender el pan á peso de oro ,
sin piedad para los infelices que no tenian
con que vivir. El cielo le ha castigado , y
yo no le compadezco sino de haber mere
BELISARIO. 31
cido su suerte. Mas esta carnicería hecha
á mi nombre es una mancha para mi glo
ria. Asi , ó acabad con mi vida , ó prome
tedme que no volverá á suceder cosa se
mejante mientras que yo permanezca con
vosotros. Ellos le prometieron 盘limitarse
en adelante á su propia defensa ; pero sa
queáron la quinta de Besas , y despues de
haber pasado la noche en ella , marcháron
cargados de botin con Belisario .
El General , lleno de. gozo de saber que

llegaba á su campo , salió á recibirle , y


abrazandole , le dijo : Ven , padre mio ,
ven, y verás si nosotros somos los bárbaros.
En tu patria todos te abandonan , pero
entre nosotros encontrarás vengadores y
amigos. Despues le condujo á su tienda ,
llevandole de la mano ; le instó á que

descansase , y dió la órden de que nadie


hiciese ruido en aquellos alrededores.
Por la noche , despues de una cena es
pléndida , en la que fué celebrado el nom
bre de Belisario por todos los gefes de
32 BELISARIO .
aquel campamento , el Rey se quedó á
solas con él , y le habló asi : No necesito
de hacerte sentir toda la atrocidad de la
injuria que te han hecho el crímen ha
sido horrible , y horroroso debe ser el cas
tigo. Es preciso que ese viejo , ese tirano
quede sepultado con todos sus cómplices
bajo las ruinas de su trono y de su pala
cio , bajo los escombros de su capital abra
zada. Se tú mi conductor y guia , ense
ñame tú , ó magnánimo anciano , á ven
cerlos y á vengarte. Los indignos no han
podido privarte de la luz del alma , ni de
los ojos de la sabiduría ; tú sabes los me
dios de sorprenderlos y de forzarlos en
sus muros. Retiremos al otro lado de los
mares los límites de su imperio ; y si en
el que vamos á fundar , es poco para tí

ocupar el segundo lugar , consiento en que


partas conmigo los honores de la sobe
ranía; y que el tirano de Bizancio te vea ,
ántes de espirar , oprimido de nuestros
golpes , entrar otra vez en un carro de
BELISARIO. 33

triunfo. ¿ Con que vos quereis , respondió


Belisario , despues de haber guardado si
lencio un rato , que él haya tenido razon
de hacerme sacar los ojos ? Hace mucho
tiempo , Señor , que Belisario ha rehusado
admitir coronas . Italia y Cartago me las
han ofrecido . Entónces estaba en la edad
de la ambicion ; me veia ya perseguido ,
mas no por esto me mantuve menos fiel á
mi Príncipe y á mi patria. El mismo deber
que entonces me ligaba subsiste el dia de
hoy , y nada hay que pueda dispensarme
dél. Prometiendo mi fidelidad al Empe
rador , es cierto que esperaba que seria
justo ; pero no me reservé , para el caso
que no lo fuese , ni el derecho de defen
derme , ni menos el de vengarme . Asi no
debeis esperar de mí ni rebeldía ni trai
cion. ¿‫ نے‬Ni de que os serviria el hacerme
perjuro ? ¿ que auxilio podria daros un
viejo privado de la luz , y cuya alma ha
perdido tambien su fuerza y su actividad ?
La empresa que os proponeis es superior
34 BELISARIO.
á mí , y quizá superior á vos mismo. Los
resortes del Imperio se han aflojado , es
verdad , y por eso os parece débil ; pero
no está sino lánguido , y para restablecer
su accion y reanimar sus fuerzas , seria tal
vez de desear que se realizase la empresa
que meditais. Esta capital , que os parece
tan fácil de sorprender , está llena de un
pueblo aguerrido ; y ¡ cuantos hombres no
hay en ella que podrian ponerse á su ca
H
beza ! Si el viejo Belisario está en la clase
de los muertos , Narses está vivo ; Narses
tiene por rivales de gloria á Mundo , á
Hermes , á Salomon , y tantos otros que
no respiran mas que guerra y batallas . No ,
creedme , no espereis mas que del tiempo
la ruina del Imperio . Causaréis en él , es
verdad , algunos estragos ; pero no haréis
mas que la guerra de los facinerosos y del
pillage , y vuestra alma es digna de con
cebir una ambicion mas noble y justa.
Justiniano no pretende mas que aliados y
amigos ; no hay Monarca alguno que no
BELISARIO . 35
deba creerse honrado por estos títulos , y
está en vuestra mano .... No , replicó el
Búlgaro , jamas seré el amigo y aliado de
un hombre que te lo debe todo , y que te
ha hecho sacar los ojos. ¿ Quieres reinar
conmigo , ser el alma de mis consejos y
el genio de mis ejércitos ? Vé aquí de lo
que ahora tratamos. Mi vida está en vues
tras manos , dijo Belisario ; pero nada
puede separarme de mi Soberano legí
timo ; Ꭹ si en el estado á que me hallo re
ducido , pudiese serle útil , aunque fuese
contra vos mismo , deberia estar tan se
guro de mí ahora como en el tiempo de
mis prosperidades. Por cierto que teneis
una bien estraña virtud , dijo el Búlgaro.
¡ Desgraciado el pueblo á quien parezca
estraña ! dijo Belisario . ¿ Pues no veis que
ella es el cimiento de toda la disciplina ?
¿ que ningun hombre , en cualquiera es
tado que sea , es vengador y juez de sí
mismo ? ¿ y que si cada uno llegase á ser
el árbitro de su propia causa , habria otros
36 BELISARIO .
tantos rebeldes , cuantos son los descon
tentos ? Vos que me invitais á castigar á
mi Soberano de haber sido injusto , ¿ da
ríais á vuestros soldados el derecho que
quereis atribuirme ? ¡ Darselos ! dijo el
Búlgaro ellos lo tienen sin que yo se los
dé ; el temor solamente es el que los con
tiene . Y á nosotros , Señor , es la virtud,
dijo Belisario ; y esta es la ventaja que hay
entre las costumbres de un pueblo civi
lizado sobre las de otro que no lo es. Voy
á hablaros con la franqueza de un hombre
que ya no tiene nada que temer ni que
esperar. ¿ A que especie de súbditos man
dais ? Su único recurso es la guerra ; y esta
guerra en que se han criado les hace ol
vidar todos los bienes de la paz , aban
donar todas las riquezas del trabajo y de
la industria , atropellar todas las leyes de
la naturaleza y de la equidad , y procu
rarse en la destruccion una subsistencia
incierta. Pensad , Señor , con espanto , en

que para asolar nuestras campiñas , es ne


BELISARIO . 37
cesario que dejeis las vuestras sin jorna
leros y sin cosechas ; que para mantener
una porcion de la humanidad , es preciso
degollar á la otra ; y que vuestro mismo
pueblo riega con su sangre el suelo del
pais que viene á desolar . ¡ Pues que ! ¿ la
guerra , dijo el Búlgaro , no es lo mismo
para vosotros ? No , respondió Belisario ,
y el fin á que aspiran nuestros ejércitos y
nuestras fuerzas , es á hacer reinar la paz
en seguida de la victoria , y á establecer
la felicidad como prenda de la paz. Es
fácil ser generoso al que es mas fuerte ,
dijo el Búlgaro ; pero no hablemos mas
de esta materia. Yo honro en tí , ilustre y
desgraciado anciano , una fidelidad digna
de otro premio. Descansa esta noche en
mi tienda , y mañana dirás á donde quieres
que te vuelvan á llevar. Al punto en donde
me encontráron , dijo Belisario ; y durmió
tranquilamente.
Al dia siguiente por la mañana el Rey
de los Búlgaros se despidió del héroe , que
C
38 BELISARIO.
riendo hacerle aceptar varios regalos . Me
ofreceis , dijo Belisario , el despojo de mi
patria en mi lugar os avergonzaréis de
recibirlos. Aceptó únicamente lo nece
sario para vivir él Ꭹ su lazarillo en el ca
mino ; y la misma escolta le volvió á con
ducir hasta donde le habia encontrado .

CAPITULO IV.

ESTABA ya á doce millas de la quinta en


donde se hallaba retirada su familia ; pero
fatigado de la carrera que habian dado ,
preguntó al lazarillo si descubria delante
del camino algun lugar en que pudiese
descansar. Uno veo , le dijo este , pero
está distante ; haced que os lleven hasta
él. No , respondió el héroe , porque seria
esponerlo á que estas gentes lo saqueasen ;
con esto despidió la escolta.
A su llegada al lugar , quedó sorpren
dido de oir : Velo ahí , él es , es él mismo.
¿Que es esto ? preguntó. Es una familia
BELISARIO. 39
que viene á recibiros , le respondió su
conductor. Al mismo tiempo se adelanta
un viejo : Señor , le dice á Belisario , ¿ po

drémos saber quien sois ? Bien veis , res
pondió este , que soy un pobre y no un
Señor. Un pobre , ¡ ah ! eso mismo es lo
que nos tiene confusos , replicó el pai
sano , si es cierto , como nos lo han dicho ,
que sois Belisario. Amigo mio , le dijo el
héroe , hablad mas bajo ; y si compadeceis
mi miseria , dadme un albergue. Apénas
acababa de decirlo , cuando sintió que le
abrazaban las rodillas ; pero él se aceleró
á levantar al buen hombre , y se hizo con
ducir á su humilde casa.
Hijos mios , dijo á sus dos hijas y á su
hijo , echaos á los piés de este héroe. Él
es quien nos salvó del azote de los Hunos .
Sin él estaria reducida á cenizas la casa
que habitamos ; sin él habríais visto á
vuestro padre degollado , y á vuestros hijos
esclavos ; sin él , hijas mias , quizá no os
hubiérais jamas atrevido á levantar los
40 BELISARIO .

ojos ; le debeis mas que la vida. Respe


tadle todavía mas en el estado en que le
veis ; llorad la suerte de vuestra patria.
Belisario conmovido hasta lo íntimo de
su alma al oir á esta familia agradecida
que le colmaba de bendiciones , no cor
respondia de otro modo á estos estremos ,
que abrazando alternativamente al padre
y á los hijos. Señor , le dijéron las hijas , Q
recibid tambien en vuestro pecho á estos
dos inocentes de que sois un segundo pa
dre. Nosotras les recordarémos sin cesar
la dicha que ahora tienen de besar á su
libertador , y de merecer sus caricias.
Diciendo esto una y otra madre presen
tandole á sus hijos , se los pusiéron sobre
las rodillas ; y estos dos niños , echando
una sonrisa al héroe y tendiendole sus
manos tiernas , parecia que querian tam
bien darle las gracias. ¡ Ah ! dijo Beli
"
sario á estas buenas gentes , ¡ y me juzgais
todavía digno de lástima ! pues ¿ creeis
que hay en este momento un mortal en el
BELISARIO. 41
mundo mas feliz que yo ? Mas decidme :
¿ quien me os ha dado á conocer ? Ayer ,
dijo el padre , un Señor jóven nos pre
guntó si habíamos visto pasar á un viejo ,
de quien nos dió las señas . Respondímosle
que no. Pues bien , nos dijo , estad al
cuidado de cuando pase , y decidle que

un amigo le aguarda en el lugar á donde


debe ir á parar. Él no trae consigo nada ,
asi os suplico que le suministreis todo lo
que necesite , que á mi vuelta yo os re
compensaré de todo lo que hayais hecho
por él. Le respondímos que todos está
bamos ocupados , unos en el trabajo del
campo , y otros en los cuidados de la casa ,
y que no teníamos tiempo de observar á
los que pasaban. Abandonadlo todo , nos
dijo , ántes que dejar de pagar á este an
ciano lo que le debeis. Sabed que es vues
tro defensor , vuestro libertador , en una
palabra , que es Belisario el que os reco
miendo ; y entonces nos contó vuestras des
gracias. Considerad, al qir un nombre tan
42 BELISARIO.
precioso , cual seria nuestra impaciencia.
Mi hijoha estado en vela toda la noche espe
rando á su General , porque ha tenido el
honor de servir bajo de vuestras banderas
cuando libertásteis la Tracia ; mis hijas han
estado desde el amanecer en el umbral de
la puerta. Al fin tenemos el gusto de po

seeros. Disponed de nosotros y de nuestros


bienes , que son muy vuestros. Ese Señor
jóven que os aguarda os ofrecerá muchos
mas , pero seguramente no de mejor co
razon que nosotros lo poco que tenemos.
Mientras que el padre le hablaba asi , el
hijo estaba en pié delante del héroe , mi
randole con un aire pensativo , las manos
juntas , bajada la cabeza , y la consterna
cion , la lástima y el respeto pintados en
su semblante.
Amigo mio , le dijo al anciano Beli
sario , os agradezco vuestra buena volun
tad. Tengo lo necesario para llegar hasta
mi asilo. Mas decidme si sois tan feliz
como benéfico . Vuestro hijo ha servido
BELISARIO. 43
bajo de mi mando , y me interesa su suerte.
¿ Es hombre de bien ? ¿ es buen marido ,
y buen padre ? Él es , respondió el viejo
enternecido , toda mi alegría y mi con
suelo . A la muerte de su hermano mayor
se retiró del servicio , cubierto de hon
rosas heridas : me ayuda en mis faenas ;
es el apoyo de mi vejez ; está casado con
la hija de mi amigo ; el cielo ha echado
sus bendiciones sobre esta union . Él es
vivo , pero su muger es dulce . Mi hija ,
que veis aquí, no es menos feliz : le he
dado un marido jóven , prudente y hom
bre de bien , á quien ama y del que es cor
respondida. Todos trabajan á competen
cia , y todos me dan nietecitos en quienes
me veo renacer. Yo me acerco al sepulcro
con menos pesadumbre , contemplando
que me amarán y que me colmarán de
bendiciones cuando ya haya dejado de
existir. i Ah ! amigo mio , ¡ cuanto os
envidio ! le dijo Belisario . Yo tenia dos
hijos que eran mi mas dulce esperanza , I
y 4
44 BELISARIO.
los he visto morir á mi lado . En mi vejez
no me queda mas que una hija , ¡ ah !
demasiadamente sensible por su desgracia
y por la mia ; mas , gracias al cielo , mis
dos hijos han muerto combatiendo por la
patria. Estas últimas palabras del héroe
acabaron de despedazar el alma del jóven
que le escuchaba.
En seguida se sirvió una comida sen
cilla , la que Belisario sazonó de alegría ,
haciendo conocer á estas buenas gentes
el precio de su tranquila oscuridad. El
vuestro , les decia él , es el estado mas
dichoso , y sin embargo es el menos envi
diado : tan cierto es que los bienes verda
deros son poco conocidos de los hombres..
Durante esta conversacion el hijo de
la casa , callado y pensativo , tenia los
ojos fijos sobre Belisario ; y mientras mas
le observaba , mas su aire se hacia som
brío , y su mirada mas colérica. He aquí
á mi hijo , decia el buen hombre , que se
acuerda de vuestras campañas , y os mira
BELISARIO. 45
con ojos ardientes. Le cuesta trabajo , dijo
el héroe , de reconocer á su General . Han
hecho , dijo el mozo , todo lo posible para
hacerle desconocido ; pero sus soldados
le tienen demasiado presente para que
puedan jamas desconocerle.
Despues que Belisario se hubo despe
dido de sus huéspedes , mi General , le dijo
él mismo , permitidme que os acompañe
solamente hasta poco mas allá del pueblo.
Cuando ya estuviéron en el camino : man

dad á vuestro guia que se adelante un


poco , le dijo , porque tengo que hablaros
á solas. No sois acreedor , mi General , al
miserable estado á que se os ha reducido.
Es el ejemplar mas terrible , que se puede
ver , de ingratitud y de infamia. Me hace
mirar á mi patria con horror ; y tanto
cuanto estaba satisfecho , otro tanto estoy
avergonzado de haber derramado mi san
gre por ella. Detesto los lugares en que
he nacido , y miro con lástima á los hijos
á quienes he dado el ser. ¡ Ah ! amigo
46 BELISARIO .
mio , le dijo el héroe , ¿ y en que pais no
se ven siempre á los hombres de bien
víctima de los malvados ? No , dijo el al
deano , esto no tiene ejemplo. Hay en
vuestra desgracia algo de inconcebible .
Decidme quien es la causa. Tengo hijos
y una muger ; pero los dejaré encargados
á la providencia y á mi padre , y correré
á arrancarle el corazon al traidor que....
¡ Ay ! hijo mio , esclamó Belisario , es
trechandole entre sus brazos , la compa

sion te ciega y te hace desvariar. ¡ Seria


bueno que yo viniese á hacer de un es
celente mozo un parricida ! ¡ un asesino
de un buen soldado ! ¡ de un padre , de
un esposo , de un hijo virtuoso y sensible ,
un malvado , un furibundo ! Entonces sí
que seria digno de todos los males que
me han hecho . Has abandonado la de
fensa de tu patria para aliviar á tu padre
y mantener á tus hijos ; ¡ y quieres ahora
abandonar á tu padre y'á tus hijos por un
viejo que está para espirar , y á quien tu
BELISARIO. 47
zelo le es absolutamente inútil ! ¿ Crees
tú , díme , que el bañarme en la sangre de
mis enemigos me volveria mi vista y mi
mocedad ? ¿ Seria yo menos desgraciado
porque tú fueses criminal ? No , pero á lo
menos , dijo el mozo , la muerte terrible
de un malvado servirá de escarmiento á

los que se le parezcan ; porque yo , si es


necesario, lo sacaré de los piés del trono
ó del de los mismos altares , y al tiempo
de clavarle el puñal en el pecho , diré á
gritos :. Vengo á Belisario. ¿ Y con que
derecho me vengarias tú ? dijo el anciano
hablando en un tono mas grave . ¿ Seria
yo por ventura el que te habria dado este
derecho , cuando no lo tengo yo mismo ?
¿ Pretendes acaso usurparlo á las leyes ?
Pues , que ellas lo ejerzan , dijo eľjóven ,
y entónces descansarémos en ellas ; mas
puesto que abandonan al hombre inocente
y virtuoso , que tratan con miramientos
al culpable , y dejan el delito sin castigo,
es preciso abjurarlas , es preciso romper
48 BELISARIO.
con ellas , y restablecernos en nuestros
derechos primitivos . Amigo mio , replicó
Belisario , esa es la escusa de los malva
dos. Un hombre justo , un hombre hon
rado se aflige de ver que las leyes se do
blegan ; pero se afligiria mucho mas to
davía de ver que se atropellan con una
plena licencia. Lo primero es un mal , es
verdad , pero un mal pasagero ; y lo se
gundo es una calamidad durable. Quie
res escarmentar á los malos , y vas á dar
les el ejemplo. ¡ Ah ! pobre mozo , ¿ quie
res hacer odioso el noble sentimiento que
mi vista te ha podido inspirar ? En nombre
de la virtud que tanto estimas , te pido
que no la deshonres : que no se diga que
el zelo de ella ha armado ni conducido
la mano de un furioso.
Si fuera yo , dijo el soldado , á quien
hubiesen tratado con esa crueldad , quizá
tendria el valor de sufrirla ; mas¡ un tan
grande hombre ! ¡ un Belisario ! ... No ,
no puedo perdonarlo . Pues yo lo per
BELISARIO. 49
dono de muy buena voluntad , dijo el
héroe que otro interes que el mio
puede animarte á mi venganza ? ¿ y si yo
renuncio á él , podrás tú escederte á ló
que yo no quiero ? Sabete que si hubiese
querido vengar mi injuria , pueblos en
teros se hubieran armado para servir á
mi resentimiento. Obedezco á mi destino ;
imitame tú, no pretendas saber mejor qué
Belisario lo que es honesto y legítimo ; y
si te sientes con valor para arrostrar la
muerte , reserva esa virtud para servir , en D

caso
P necesario , á tú Príncipe y á tu pais.
Al oir este discurso , el ardor del mozo
quedó como ahogado por el estupor y
por la admiración. Perdonadme , le dijo ,
mi General , un arrebato de que yo mismo
me avergüenzo . El estremo de vuestras
desgracias ha sublevado mi alma. Con
denando mi zelo , debeis disculparlo.
Todavía hago mas , repuso Belisario , lo
estimo como hijo de una alma fuerte
y generosa ; pero permiteme que yo lo
50 BELISARIO.
dirija. Tu familia necesita de tí ; quiero
que vivas para ella. Mas es necesario que
encargues á tus hijos la venganza contra
los enemigos de Belisario . Nombradme
los , dijo el mozo con ardor ; yo os res
pondo que mis hijos los odiarán desde la
cuna. Mis enemigos , dijo el héroe , son
los Escitas , los Hunos , los Búlgaros , los
Esclavones , los Persas , en una palabra ,
todos los enemigos del Estado . ¡ Hombre
admirable ! esclamó el aldeano , echan
dose á sus piés. A dios , 1 amigo mio , le
dijo Belisario abrazandole . Hay males ines
vitablesy todo lo que puede hacer el
hombre justo , es no merecer los suyos.
Si alguna vez te sientes irritado á causa
del abuso del poder , del desprecio de las
leyés , ó de la prosperidad de los malva
dos , piensa entonces en Belisario. A dios.
BELISARIO. 51

CAPITULO V.

Su constancia iba á esponerse á una

prueba mucho mas penosa ; pero ántes


convendrá decir lo que habia pasado des
pues de su arresto.
La noche que fué sacado de su casa
para la prision , todo fué en ella desola
ción y espanto. El despertar de Antonina
su muger , y de Eudoxia su hija única al
dia siguiente , fué el cuadro mas patético
del dolor profundo y del mas horroroso
desconsuelo. Antonina al fin vuelta de
su desmayo , y recapacitando sobre las
bondades con que la Emperatriz la ha
bia honrado siempre , se reprendió á sí
misma , como de una flaqueza , del so
brèsalto que habia manifestado . Admi
tida á la mas íntima familiaridad de Teo
dora , compañera suya en todas las diver
siones , estaba segura de su favor , ó por
mejor decir , creia estarlo. No dudó pues
52 BELISARIO.
en correr á presentarsele apénas se le
vantó la Emperatriz ; y en presencia de
toda la corte : Señora , le dice , echan
dose á sus piés , si Belisario ha tenido mas
de una vez la fortuna de salvar el imperio ,
ahora no pide mas en recompensa sino
que se declare públicamente el crímen
que se le imputa , y que se obligue á sus
enemigos á que le acusen á su presencia
en el tribunal del Emperador. La libertad
de confundirlos es la única gracia que
pide y de que es digno . Teodora le hizo
señal de levantarse , y le respondió con
mucha sequedad : Si Belisario está ino
cente , nada tiene que temer ; si es cul
pable , conoce bastante la clemencia de su
amo , y sabe el modo de deseņojarle. Id
con Dios , Señora , que yo no olvidaré
que habeis merecido mis favores. Una
acogida tan fria , una despedida tan seca
abatiéron el ánimo de Antonina hasta el
estremo. Pálida y temblando , se retiró
Lie se atreviese á levantar los
sin que nadie
BELISARIO. 53
ojos para mirarla ; y Barsames , á quien
encontró , hubiera pasado sin reparar en
ella , si ella misma no le hubiese detenido .
Este era el intendente de hacienda , y
favorito de Teodora . Antonina le suplicó
tuviese á bien decirle cual era el crímen
de que se acusaba á Belisario. ¡ Yo ! Se
ñora , le dijo : yo no sé nada , yo no puedo
nada , yo no me meto en nada , sino en el
cumplimiento de mi obligacion , Si cada
uno hiciese lo mismo , todo el mundo
viviria tranquilo .
¡ Ah ! no hay duda , dijo ella , la ma
quinacion es cierta , y Belisario está per
dido. Mas allá encontró á uno que le debia
toda su fortuna , y que el dia ántes habia
sido para ella el mas rendido : trata de
hablarle ; pero sin dignarse oirla : Sé vues
tras desgracias , le dice , y las siento mu
5

cho ; pero perdonadme , que no puedo


perder un momento. A dios , Señora , no
hay en el mundo quien os sea mas afecto
que yò. Se fué pues á buscar á su hija ;
54 BELISARIO .

y una hora despues se le intimó que sa


liese de la ciudad , y fuese á la antigua
quinta designada para su destierro .
La vista de este edificio ruinoso y so
litario , en que Antonina se veia como se
pultada , acabó de apesadumbrarla . Apé
nas llegó á ella , cayó enferma ; y el alma
sensible de Eudoxia se vió partida entre
un padre acusado , preso , entregado en
manos de sus enemigos , y una madre
cuya vida minada por el pesar anunciaba

una muerte lenta , pero inevitable. Los


dias mas preciosos de la juventud de esta
amable niña se veian ocupados por las
mas tiernas solicitudes del amor filial : las
noches las pasaba llorando ; y aquellos
momentos que la naturaleza robaba al
dolor para concederlos al descanso , sé
veian perturbados por sueños horroro
sos. Perseguiala sin cesar la imágen de su
padre encorvado , en lo interior de un
calabozo , bajo el peso de sus cadenas ; y
los funestos presentimientos acerca de la
BELISARIO. $55
vida de su madre redoblaban su inquietud
y su temor.
El profundo y terrible conocimiento
que Antonina tenia de la corte , le hacia
ver que el odio y la rabia se habian sol
tado para conspirar contra su marido.
¡ Que triunfo, decia , para estos cobardes
envidiosos , á quienes hace tantos años
que humilla y, atormenta la fortuna de
un hombre virtuoso ! ¡ que triunfo para
ellos de verle tan abatido ! Yo me re
presento la sonrisa de la malignidad ,
el aire misterioso de la calumnia , que
afecta no decir todo lo que sabe , y parece
querer guardar contemplaciones con el
desgraciado que trata de asesinar. Veo
á todos estos viles aduladores , los oigo
á todos insultar nuestra desgracia. Hija
mia , tú en la tuya hallas á lo menos el
consuelo de no tener nada de que re
prenderte ; pero yo tengo que avergon
zarme de mi pasada felicidad mas que de
mis calamidades actuales. Me eran im
56 BELISARIO.
portunas las sabias lecciones de tu padre ;
por mas que él me recomendaba que
huyese de los lazos de la corte , que pu
siese mi gloria y mi dignidad en las cos
tumbres simples y modestas , que bus
case la paz y la felicidad en el interior
de mi casa , y que renunciase á una es
clavitud cuyo premio seria la vergüenza ;
yo llamaba mal genio su triste precision ,
y me quejaba dél á sus enemigos . ¡ Que
delirio ! ¡ que terrible escarmiento ! me
ha venido á alumbrar el rayo que me

mata , y no he llegado á ver el precipicio


hasta que he caido en él. ¿ Si supieses ,
hija mia , la frialdad con que me ha des
pachado la Emperatriz , aquella á quien
mi alma estaba tan asida , aquella cuyos
Caprichos eran mi única voluntad ? ¡ Y
la corte que ayer me miraba con un aire
tan agradable y obsequioso ! .... ¡ Almas
crueles y pérfidas ! ..... Ninguno , luego
que me han visto salir con los ojos bajos
y llorosos , ninguno se ha dignado de
BELISARIO. 57
acercarse á mí. La desgracia es para ellos
como una peste que les hace temblar y
recular de temor .
Estas eran las reflexiones de una muger
cuya caida , aunque la desengañaba , no
desprendia enteramente su corazon de la
corte , y que amaba todavía lo que pa
recia despreciar.
Habia pasado un año , y nada se tras
lucia del proceso de Belisario. Se habia
descubierto una conspiracion , se le acu
saba de haberla tramado ; y la voz de sus
enemigos , que se llamaba la voz pública,
le imputaba este atentado . Los que eran
cabezas de ella , obstinados en callar , ha
bian perecido en los suplicios , sin nom
brar al autor ; esta era solamente la pre
suncion que habia contra Belisario : asi
que por falta de pruebas se le dejaba
consumirse en su prision , esperando que
su muerte dispensase del deber de con
vencerle. Sin embargo aquellos antiguos
soldados suyos , que estaban esparcidos
58 BELISARIO."
por el pueblo , pedian á su General , y
salian por fiadores de su inocencia. Estos
subleváron la multitud , y amenazáron
quebrantar las prisiones si no se le ponia
en libertad. Esta sublevacion irritó al
Emperador ; y Teodora apoderandose de
los instantes en que la cólera le hacia
injusto Pues bien , dijo ella , que se les
entregue , pero fuera de estado de po
derlos mandar. Prevaleció este horro
roso consejo , y fué la sentencia de Be
lisario .
Luego que el pueblo le vió salir de su
prision , y que le habian sacado los ojos ,
no se oia mas que una gritería de rabia y
de dolor. Pero Belisario consiguió apaci
guarla. Hijos mios , les decia á todos , han
engañado al Emperador todo hombre
está sujeto á lo mismo ; debemos com
padecerle y servirle. No me queda otro
bien que mi inocencia , dejadmela . Vues
tra rebelion no me podria volver lo que
he perdido , ántes bien me quitaria lo
BELISARIO. 59
único que me consuela de ello . Estas pa
labras calmáron los espíritus . Cada uno
ofrecia á Belisario todo lo que poseia , y
este les agradecia su generosidad. Dadme
únicamente , dijo , á uno de vuestros hijos
para que me conduzca adonde me aguarda
mi familia.
Como lo ocurrido con los Búlgaros le
separó de su camino , Tiberio le habia
adelantado . El ruido de un carruage en

el patio de la quinta habia hecho estre


mecer de gozo á Antonina y Eudoxia :
esta última habia salido corriendo con el
corazon palpitando y sin aliento ; mas¡ ah!
no viendo mas que á un jóven descono
cido , en lugar de su padre , se volvió
adonde estaba su madre : No es él , le
dijo , dando un profundo suspiro.
Un criado antiguo de la casa , llamado
Anselmo , se acercó á Tiberio , y este le
pregunta si no es allí adonde se habia re
tirado Belisario . Aquí es donde su muger
y su hija le estan esperando , respondió
60 BELISARIO.
el fiel Anselmo ; pero su esperanza se vé
burlada todos los dias. ¡ Ah , pluguiese al
cielo que yo me pudiese poner en su lu
gar, con tal que él estuviese libre ! Lo

está efectivamente , le dijo Tiberio ; va
á llegar aquí luego , y aun deberia haber
llegado ya . -¡Ah ! venid , venid pues á
dar esta buena nueva á su familia. Corro
á decir que estais aquí. Señora , esclamó
llegando adonde estaba Antonina , ale
graos. Mi buen amo está vivo y en liber
tad , muy pronto vais á verle en vuestros
brazos. Ahí está un jóven que lo asegura
asi , y que creia haberle encontrado aquí.
Al oir esto se reanimáron las fuerzas de
Autonina. ¿ Adonde está ese estrangero ?
¿ adonde está ese mortal generoso , que
toma interes en nuestras desgracias ? Que
venga , sí , que venga , dijo. Se acabáron
nuestros males , esclamó Eudoxia , arro
jandose sobre la cama de su madre , y
abrazandola estrechamente. Mi padre vi
ve , está libre , y vamos á volverle á ver.
BELISARIO. 61
¡ Ah! madre mia , olvidemos nuestros
pesares. El cielo nos quiere , puesto que
nos le restituye.
¿ Venis á darme la vida ? preguntó An
tonina á Tiberio ; ¿ es cierto que mi ma
rido ha triunfado de sus enemigos ? El
jóven penetrado de dolor de no poder
darles mas que una falsa alegría , res
pondió que en efecto Belisario estaba
libre , que él le habia visto , que le habia
hablado , y que creyendole ya reunido á
su familia , venia á hacerle los ofrecimien
tos de un buen vecino.
No pudo dejar de chocar á Eudoxia ,
que tenia los ojos fijos sobre Tiberio , el
aire de tristeza que este trataba de disi
mular. Habeis venido á traernos el mas
dulce consuelo que podíamos recibir en
nuestro destierro ; y lejos de participar
del bien que nos haceis, parece que ocul
tais un pesar profundo. ¿ Por ventura os
aflige nuestra miseria ? ¡ Ah ! que llegue
mi padre , que restituya á la vida y á la
D
62 BELISARIO
salud á esta mitad dél mismo ; y entonces
veréis si hay necesidad de riquezas para
los que son felices.
La naturaleza en estos momentos es

por sí misma tan elocuente , que Eu


doxia no necesitó mas que de sus senti
mientos para enternecer y dejar encan
tado á Tiberio no reparó si ella era
bonita ; no vió mas entónces que á una

niña virtuosa y tierna , á quien su valor ,


su sensibilidad y su amor para su padre
hacian superior á la desgracia. No tomeis ,
Señorita , le dijo , el sentimiento que yo
no puedo ocultar , por una ofensiva com
pasion. Sea cual fuese el estado á que
Belisario y su familia se vean reducidos ,
su infortunio mismo será digno de en
vidia. ¿ Que decis infortunio ? replicó la
madre ; si mi marido ha sido puesto en
libertad , si ha sido reconocida su ino
cencia , es indispensable que se halle tam
bien restablecido en sus honores y en sus
bienes.
BELISARIO . 63
Señora , le dijo Tiberio , seria prepa
raros una sorpresa estremadamente cruel ,
si yo os engañase lisonjeramente sobre
su situacion. Es cierto que está libre ,
pero no lo ha debido sino al amor del
pueblo ; y sin el temor de una subleva
cion , jamas hubieran accedido á ello ;
pero al tiempo de ponerle en libertad , le
han hecho todo el mal que era posible .
No importa , madre mia , mi padré está
vivo , replicó Eudoxia ; y con tal que
aquí nos dejen un pedazo de tierra que
cultivar , no serémos mas miserables que
todas estas gentes que vemos en el campo.
¡ O justo cielo ! esclamó el jóven ; ¡ y la
hija de Belisario se ha de ver reducida á
un estado tan indigno ! ¡ Indigno ! ¿ y por
que ? le dijo ella. No era por cierto in
digno de los héroes de Roma virtuosa y
libre . Belisario no tendrá vergüenza de
ser igual á Régulo . Mi madre y yo , des

pues de nuestro destierro , hemos apren


dido á hacer todos los menesteres de una
64 BELISARIO .
familia : mi ilustre padre se pondrá un
vestido hilado por la mano de su hija.
Tiberio no podia contener las lágri
mas , al ver la pura y virtuosa alegría de
que rebozaba el corazon de esta amable
niña. ¡ Ay ! decia en su interior , ¡ que
terrible golpe va á sacarla de esta dulce
ilusion ! y con los ojos bajos se mantenia
delante de ella guardando el silencio del
dolor.

CAPITULO VI.

A este mismo tiempo entraba Belisario

por el patio de la quinta. Le vé el leak


Anselmo , se adelanta , le reconoce , y
enagenado de gozo , corre á recibirle.
Pero de repente , advirtiendo que está
ciego : ¡ O. cielo ! dice , ¡ ó mi buen amo !
¡ y que ! ¿ el pobre Anselmo ha vivido
para volveros á ver en este estado ? Al oir
estas palabras interrumpidas de sollozos ,
Belisario reconoce á Anselmo , que pros
BELISARIO. 65
ternado le abrazaba las rodillas. Le le
vanta , le exhorta á moderar su dolor , y
se hace llevar ácia donde estaban su es
posa y su hija.
Eudoxia al verle no hace mas que dar
un grito , y cae desmayada. Un violento
transporte embarga á Antonina , á quien
consumia una calentura lenta , como he
mos dicho. Se arroja de la cama con las
fuerzas que da el furor ; y arrancandose
de los brazos de Tiberio y de los de la
*
muger que le asistia , trata de precipi
tarse. Eudoxia vuelta en sí , al oir la voz
de su madre , se levanta , corre , la agarra

y se abraza de ella ¡ Madre mia ! dice ,


jah madre mia ! tened lástima de mí.
Dejadme morir , esclamaba en su desva
río. No viviria sino para vengarłe , para
irles á arrancar el corazon. ¡ Los mons
truos ! ¡ hé aquí su recompensa ! Sin él ,
veinte veces hubieran sido sepultados de
bajo de las cenizas de sus palacios . Su de
lito no es otro que haberlos dejado vivir
66 BELISARIO.
para que prolongasen su odiosa tiranía ....
Ya ha sido castigado dél.... Los pueblos
estan ya vengados ..... ¡ Que ferocidad !
¡ que horrible bajeza !.... ¡ A su apoyo !....
a su libertador !.... ¡ Corte atroz ! ¡ con
sejo de tigres !.... Y tú ¡ ó cielo ! ¿ es esta
tu justicia ? vé á quien permites que se le
oprima ; vé á quien dejas que viva en la
prosperidad.
Antonina en sus arrebatos unas veces
se arrancaba los cabellos , y se despeda
zaba la cara ; otras , abriendo sus trému
los brazos , corria ácia su esposo , le es
trechaba contra su pecho , le inundaba de
lágrimas ; y otras rechazando á su hija con
horror Muerete , le decia , muerete de
una vez ; no hay en esta vida felicidad sino
para los malvados , no hay dicha sino para
los infames.
De este acceso cayó en un abatimiento
mortal , de manera que habiendo acabado
de debilitarla estos esfuerzos violentos de

la naturaleza, espiró pocas horas despues.


BELISARIO. 67
Un viejo ciego , una muger muerta ,
una hija desesperada , llantos , gritos , ge
midos , y para colmo de males el aban
dono , la soledad y la indigencia , tal es
el estado en que la fortuna presenta á los
ojos de Tiberio una casa colmada , du
rante treinta años continuos , de gloria y
de prosperidad. ¡ Ah ! dijo él , acordandose
del dicho de un sabio : este es el espectá
culo en que Dios se complace , el hombre
justo luchando con la adversidad , y do
mellandola por su valor.
Belisario dejó una libre carrera al dolor
de su hija , y él se abandonó á toda su
afliccion ; mas despues de haber pagado
á la naturaleza el tributo de una alma
sensible , se volvió á levantar de su abati
miento con toda la fuerza de un héroe.
Eudoxia ahogaba sus sollozos , te
miendo doblar el dolor de su padre ; mas
el anciano , siempre que la abrazaba , se
sentia bañado de sus lágrimas . Tú te des
consuelas , hija mia , le dijo , por lo
68 BELISARIO .
mismo que deberia darnos firmeza y ełe
varnos sobre nuestras desventuras. Tų
madre , despues de haber espiado los er
rores de su vida , goza de una eterna paz ,
y ella es la que ahora nos tiene lástima
de vernos precisados á sobrevivirla. Lą
inmobilidad fria en que ha dejado su des
pojo anuncia la tranquilidad en que está
sumergida. He aquí cuan vanos son todos
los males de acá abajo ; un soplo , un ins
tante basta para disiparlos. La corte y el
imperio han desaparecido á la vista de
tu madre ; y desde el seno de su Dios á
quien se ha unido , no vé este mundo
sino como un punto que está nadando en
la inmensidad. Esto es lo que en la ad
versidad hace la fuerza y el consuelo del
sabio. -¡Ah! dadme esa fuerza que la
naturaleza me rehusa , para poder resistir
á tantos males. Yo habria soportado lą
miseria ; pero ¡ el ver morir de dolor
entre mis brazos á una madre adorada !
¡ el veros á vos , padre mio , en el horrible
BELISARIO. 69
estado en que os ha puesto la crueldad
de los hombres !.... Hija mia , le dijo el
héroe , privandome de la vista no han
hecho mas que lo que iba á hacer la vejez
ó la muerte ; y por lo que respecta á mi
fortuna , tú no hubieras sabido disfru
tarla , si no sabes ahora pasarte sin ella.
¡Ah ! el cielo es testigo , dijo ella , de que
no es esta pérdida la que me aflige . Pues
ya no te aflija nada , le dijo su padre ; y
él con su mano le enjugaba sus lágrimas.
Belisario enterado de que un jóven
desconocido le estaba esperando para ha
blarle , le hizo entrar , y le preguntó que
queria. No es la ocasion , le dijo este ,
de ofreceros consuelos . Ilustre y desgra
ciado anciano , respeto mucho vuestro
dolor , lo parto con vos , y ¡ ojalá el cielo
me permita el poderlo suavizar ! Hasta
que llegue este caso , nada me toca hacer
mas que mezclar mis lágrimas con las
que os veo derramar.

Poco despues llegó la hora de enterrar


༡༠ BELISARIO .
á Antonina ; y Belisario , apoyado de su
hija , acompañó el cadáver hasta la sepul
tura. El dolor del héroe era el de un
sabio , profundo pero sin aparato , y sos
tenido con magestad. El luto estaba pin
tado en su semblante , pero era un luto
grave y silencioso . Su frente levantada ,
sin desafiar á la suerte , parecia esponerse
con serenidad á los golpes de su rigor.
Tiberio asistió á esta triste ceremonia ;
fué testigo de los sentimientos de Eu
doxia para su madre , y volvió penetrado
en estremo de ellos.
Belisario entónces dirigiendose á él ,
le dijo : Generoso jóven , ahora veo que
1 sois el que tuvo el cuidado de recomen
darme en el camino : sepa yo quien sois ,
y el motivo que ha podido llevaros á usar
conmigo de tan generoso proceder. Yo
me llamo Tiberio , respondió él ; he ser
vido bajo las órdenes de Narses en Italia ,
y despues hice la guerra en Colcida . Soy
uno de aquellos cazadores que estaban en
BELISARIO. ηι
la quinta en donde pedísteis un albergue ,
ycuya imprudencia supísteis reprimir con
tanta cordura. No he podido sosegar

08 hasta que he venido á pediros perdon , y


una gracia que estimaria todavía mucho

ut mas. Soy rico : quizá esto es una des


gracia ; mas si quisiérais , en vuestra mano
está el que fuese para mí un gran bien.
Cerca de aquí tengo una casa de campo , y
toda mi ambicion se cifra en el dia en po
derla consagrar á ser el asilo de un héroe.

ふ Mi tierna veneracion para vos es un título


tan simple , que no me atreveria á pre

L valerme dél : basta amar la patria para


participar de la desgracia de Belisario , y
para tratar de aliviarla en lo posible. Mi

5, interes es el mas digno de afectaros y


a persuadiros , pues es el de un jóven que
desea con pasion ser admitido á la inti
".0 midad de un héroe , y beber en su alma
como en una fuente de la sabiduría , de
la gloria y de la virtud . /
Honrais demasiado mi vejez , le respon
1
72 BELISARIO .
dió Belisario ; mas siempre reconozco
una alma hermosa y privilegiada en la
sensibilidad que manifestais para mi in
fortunio . En este momento quiero estar
solo conmigo mismo , pues mi alma fuer
temente conmovida necesita de reafir
marse en el silencio. Mas para en ade
lante acepto una parte de lo que me propo
neis , que es el gusto de vivir como buenos

vecinos , y el de comunicarnos recíproca


mente. Amo la juventud ; el alma todavía
pura en esta feliz edad es susceptible de
las impresiones del bien : se inflama y sẹ
eleva hasta la grandeza , y nada la retiene
en su curso . Venid á verme , tendré gran
contento en tratar con vos.
Si me creeis digno de este comercio ,
replicó Tiberio , ¿ por que no lo seria tam
bien de poseeros enteramente ? Mis abue
los se darian por muy honrados al ver su
heredad hecha una propiedad vuestra , y
su morada vuestro asilo . Aquí seréis re
verenciado , servido con un santo respeto
BELISARIO. 73
de todos los que me rodean ; pues con
mi ejemplo no habrá uno que no se em
peñe en cumplir tan piadoso deber.
Jóven , le dijo Belisario , sois muy
bueno , pero no come tamos ninguna im
prudencia. Decidme , porque hace diez
años que vivo lejos del mundo , ¿ cual es
el estado de vuestro padre , y que miras
son las suyas respecto de su hijo ? Nos
otros descendemos , le dijo Tiberio , de
una de aquellas familias que Constantino
llamó de Roma , y que colmó de bene
ficios. Mi padre sirvió en el reinado de
Justino con bastante distincion . Estaba
querido y estimado de su Soberano ; pero
en el nuevo reinado algunos obtuviéron
sobre él preferencias que ereyó injustas :
de resultas de esto se retiró ; y ahora ar
repentido de ello , tiene para mí la am
bicion que no tuvo para sí mismo . Basta ,
le dijo Belisario ; no quiero poner el me
nor obstáculo á los adelantamientos de su

hijo . Siguiendo el impulso de vuestro co


E
BELISARIO.
74
razon , no sentiréis mas placer que el de
ser generoso , lo que en efecto es cosa
muy dulce ; pero en este caso os espon
dríais á ser envuelto en la desgracia de un
proscrito . Amigo mio , la corte , tenga ó
no razon , jamas vuelve atrás de lo que
hace. Olvida á un culpable que ha lle
gado á castigar ; pero siempre aborrece al
inocente que ha sacrificado , porque´ su
nombre solo es una acusacion , y su exis
tencia pesa , como un remordimiento , á
sus perseguidores .
Yo me encargo , dijo el jóven , de jus
tificar mi conducta ; el Emperador ha
podido muy bien dejarse engañar , pero
bastará presentarle la verdad .
No conviene de modo alguno ni aun
pensar en esto , dijo el héroe ; el mal está

ya hecho : ¡ ojalá pudiera él llegar á olvi


darlo para descanso de su vejez !
Pues bien , insistió Tiberio , sed mas
generoso todavía , libertadle del cargo
eterno de haberos dejado consumir en
BELISARIO . 75
la miseria. El estado indigno en que os

veo , es un espectáculo deshonroso para


la humanidad , vergonzoso para el trono ,
que exaspera á todos los buenos , y des
anima á vuestros iguales.
No serán mis iguales , replicó Belisa
rio , aquellos á quienes desanime. Creo
cuando mas , que mi estado puede inspirar
una indignacion acompañada de lástima.
Un pobre ciego no hace sombra á nadie ,
y sí puede causar compasion . Asi mi in
tencion es ocultarme ; y si me dí á cono
cer á vuestros compañeros , fué un mo
vimiento de impaciencia contra jóvenes
atolondrados , el que me hizo cometer una
imprudencia semejante. Pero os aseguro
que será la última de mi vida , y que mi
asilo será el sepulcro . A dios ; el Empe
rador tal vez ignora que los Búlgaros han
penetrado en la Tracia ; no dejeis de ha
cerselo advertir.
El jóven, se retiró muy afligido de no
haber conseguido nada , y manifestó al
76 BELISARIO .
Emperador lo que le habia dicho Beli
sario. Justiniano hizo marchar algunas
tropas ; y pocos dias despues supo que
los Búlgaros habian sido arrojados. Ahora
podemos , dijo á Tiberio , ir sin riesgo
alguno á ver á este desgraciado anciano.
Yo pasaré por tu padre , y tú tendrás
mucho cuidado de no decir nada que
pueda sacarle del engaño . El parage en
que el Emperador , sustrayendose á la
vista de su corte , fué á ver á Belisario al
dia siguiente , era una casa de recreo si
tuada en la mitad del camino de la quinta
en que aquel se hallaba retirado .

CAPITULO VII.

Aquí es donde habita aquel que tantas


veces me ha hecho vencedor , dijo Jus
tiniano al entrar bajo un antiguo pórtico
arruinado. Cuando llegó en donde estaba
Belisario , se levantó este para recibirle.
El Emperador , al ver á este anciano ve
BELISARIO . 77
nerable en el estado en que él mismo le
habia puesto , se sintió penetrado de ver
güenza y de remordimientos. El dolor
le arrancó un grito involuntario ; y apo
yandose sobre Tiberio se cubrió los ojos
con sus manos , como si fuese indigno de
ver el dia que no veia Belisario. ¿ Que
grito es ese ? preguntó. Es mi padre que
viene conmigo , y á quien vuestro estado
le ha causado una vivísima sensacion. ¿Y
donde está ? replicó Belisario alargando
las manos ; que se acerque á mí , y que yo
le abraze , porque tiene un hijo virtuoso.
Justiniano se vió precisado á recibir los
abrazos de Belisario : y sintiendose apre
tar contra su pecho , se conmovió con tal
violencia , que no pudo contener sus so
llozos ni sus lágrimas. Moderad , le dijo
el héroe, este esceso de compasion : quizá
no soy tan desgraciado como os lo parece.
Hablemos de vos , y de este jóven que os
servirá de consuelo en vuestra vejez. Sí ,
dijo el Emperador interrumpiendose á
IO .
78 BELISAR
cada palabra , sí.... si os dignais permi
tirme.... que él venga á recoger el fruto
de vuestras lecciones. ¿ Que podria yo
enseñarle , dijo el anciano , que un padre
cuerdo y hombre dé bien no haya podido
enseñarle ántes que yo ? Lo que tal vez
yo conozco menos , dijo el Emperador ,
es la corte , que es el pais en que él debe
vivir ; y hace tanto tiempo que yo casi no
he comunicado con los hombres , que el
mundo es para mí poco mas o menos tan
nuevo como para él. Pero vos que habeis
visto las cosas bajo tantos y tan diferentes
aspectos , ¡ de cuanto auxilio no le seréis ,
si teneis la bondad de ilustrarlo ! Si él
quisiese aprender á fijar la fortuna , dijo
Belisario , se dirigiria muy mal , como lo
veis ; pero si no se propone mas que ser
un hombre de bien á su costa y riesgo ,
podré serle de alguna utilidad. Es bien
nacido , y esto es lo esencial . Es verdad ,
dijo Justiniano , que su nobleza es anti
gua. No es eso lo que quiero decir ;
BELISARIO . 79
aunque eso sea tambien una ventaja ,
siempre que no se abuse de ello. ¿ Sabeis ,
jóven , prosiguió Belisario , lo que es la
nobleza ? Es una anticipacion que os da
la patria sobre la palabra de vuestros an
tepasados , en la esperanza de que os pon
dréis en estado de desempeñar á vuestros
fiadores . Y estas anticipaciones , dijo el
Emperador , son algunas veces muy aven
turadas . No importa , repuso el anciano ,
no por eso es menos una escelente insti
tucion. Cuando viene al mundo un in
fante de origen noble , débil , desnudo ,
indigente , imbécil , como el hijo de un
aldeano , me parece ver á la patria que
sale á recibirlo , y que le dice : Yo te sa
ludo , infante , porque tú serás todo mio ,
porque serás valiente , generoso y magná
nimo como tus padres : ellos te dejáron
el ejemplo , yo añado á este sus títulos y
su clase , como un doble motivo para que
procures adquirir sus virtudes . Confesad ,
dijo el viejo , que en los actos mas so❤
80 BELISARIO.
lemnes no hay nada tan magnífico . Lo es
mucho , dijo Justiniano ; cuando se trata
de dar elevacion al alma , es necesario
obrar con grandeza. ¿Y creeis que no hay
mucha economía en esta magnificencia ?
¡ Ah ! cuando ella no produjese mas que
dos ó tres hombres grandes por genera
cion , el estado no tendria de que que
jarse , porque siempre habria ganado mu
cho. Amigo mio , le dijo al jóven , es
preciso que seais uno de aquellos con los
que él debe ganar. Entónces , dirigien
dose al Emperador : ¿ Vos no me habeis
permitido , le dijo , hablarle como padre?
¡ Ah ! no solamente os lo he permitido ,
sino que os lo pido eficazmente , le re
plicó Justiniano. Ahora bien , hijo mio ,
és menester que antes de todo esteis per
suadido de que la nobleza es como la
llama que se comunica , pero que se

apaga luego al punto que carece de pá


bulo. Acordaos de vuestro nacimiento ,
puesto que él os impone obligaciones :
BELISARIO, 81
acordaos de vuestros abuelos , porque

son los ejemplares que debeis imitar ;


pero guardaos bien de creer que la na
turaleza os haya transmitido la gloria de
ellos como una herencia de que no teneis

mas que gozar ; guardaós del orgullo im


paciente y envidioso , que pretende , bajo
la fé de un nombre , que todo le ceda , y
aun se indigna de las preferencias que el
mérito obtiene sobre él. Como la ambi
cion tiene una falsa apariencia de nobleza ,
fácilmente se insinua en el corazon de un
hombre bien nacido ; mas esta pasion
tiene en sus escesos tanta bajeza como
todas las demas. Se cree alta , porque
coloca debajo de sí todas las obliga
ciones del hombre honrado ; y si quereis
saber como obra en este caso , reparad
en un ave de rapiña que se remonta apé
nas amanece , y que mirando el campo
con ojos ansiosos , elige , entre mil ani
males que estan temblando , aquel de
que le place hacer su presa ; pues asi es
82 BELISARIO.
como la ambicion delibera , al despertar
para saber de que virtud hará su víctima.
¡ Ay ! amigo , la personalidad , este senti
miento tan natural , se hace atroz en un
hombre público , luego que llega á apa
sionarse . He conocido hombres que por
su adelantamiento habrian aventurado la
salvacion de un ejército y la suerte de un
imperio. Envidiosos de los triunfos y su
cesos que no se les deben á ellos , temen
siempre verse arrebatar el honor de una
accion brillante ; si tuviesen atrevimiento ,
harian se frustrasen aquellas de que no
podrian tener la gloria : el bien público es
un mal para ellos , si no se les atribuye.
He aquí la especie de hombres la más
peligrosa tanto en los consejos como en
los ejércitos. El hombre de bien cumple
con su deber , sin mirar á uno ni á otro
lado. Dios y su alma son los testigos cuya
aprobacion trata de merecer. Una buena
voluntad franca , un valor deliberado , un
zelo dispuesto á concurrir al bien , son
BELISARIO. 83
los signos que anuncian el alma grande.
La envidia , la vanidad y el orgullo , todo
esto es tan despreciable como pequeño .
Aun es poco el no aspirar á lo que no
mereceis ; es necesario saber renunciar de
antemano á lo mismo que mereceis ; es
necesario suponer á vuestro Soberano es
puesto á engañarse , porque es hombre ;
mirar como muy posible que vuestra patria
y vuestro siglo os juzguen tan sin razon
como él ; y que el por venir no sea tam

poco mas justo . Entónces es preciso en


trar en consulta con vos mismo , y pre
guntaros Si yo me viese reducido á la
suerte de Belisario , ¿ me consolaria con
mi inocencia , y con la reminiscencia de
haber cumplido con mi deber ? Si no sois
capaz de esta resolucion bien decidida y
bien firme , vivid en la oscuridad , porque
no teneis los medios de sostener vuestra
reputacion y vuestro nombre.
¡ Ah ! eso es exigir demasiado de los
hombres , replicó Justiniano , dando un
84 BELISARIO.
"
profundo suspiro ; y vuestro ejemplo es
terrible. Es terrible á la primera vista ,
dijo el anciano , pero no lo es tanto
cuando se examina bien. Porque al fin ,
supongamos que la guerra , la enfermedad
ó la vejez me hubiesen privado de la vista ,
este seria un accidente muy natural , que
no os causaria una grande estrañeza. ¡ Y
que ! ¿ los vicios de la humanidad no es
tan en el órden de las cosas , asi como la
peste que ha desolado el Imperio ? ¿ Que
importa el instrumento que emplea la
natúraleza para destruirnos ? La cólera de
un Emperador , la flecha de un enemigo ,
un grano de arena , todo viene á ser lo
mismo. Al esponerse en la escena del
mundo , es preciso comprometerse á sus
revoluciones. ¿ Vos mismo , al destinar á
vuestro hijo á la carrera de las armas ,
no habeis previsto mil accidentes peli
grosos que le amenazan en ella ? Ahora
bien , agregad á ellos los asaltos de la en
vidia , las emboscadas de la traicion , los
BELISARIO. 85
tiros de la impostura y la calumnia ; y si
vuestro hijo llega á mi edad sin haber su
cumbido á alguno de estos , veréis como
ha sido muy dichoso. Todo está com
pensado en la vida. Vos ahora no me veis
sino ciego y pobre , y albergado en los
restos ruinosos de una casa ; pero repre
sentaos en vuestra imaginacion treinta años
de victorias y de prosperidad , y desearéis
á vuestro hijo el destino de Belisario.
Vamos , vecino , un poco de firmeza : vos
sentis todas las inquietudes de un padre ;
pero me lisonjeo de que vuestro hijo me
hace todavía el honor de envidiarme .
¡Seguramente ! esclamó Tiberio. Pero es
mucho menos vuestra prosperidad pasada ,
dijo el Emperador , la que debe envidiar ,
que no el valor con que sosteneis la ad
versidad. Valor , no hay duda que se nece
sita , dijo Belisario , y no basta tener el de
arrostrar la muerte ; esta es la valentía de
un soldado cualquiera. El valor de un
gefe consiste en hacerse superior á todos
86 BELISARIO.
los acontecimientos. ¿ Sabeis cual es para
mí el mas valeroso de los hombres ? el que
persiste en cumplir con su deber , aun á
riesgo y espensas de su gloria ; el cuerdo
y firme Fabio , que deja hablar con des
precio de su lentitud , y no varía de con
ducta ; y no el vano y débil Pompeyo ,
que prefiere aventurar la suerte de Roma
y la del universo , á esperimentar una
burla. En mis primeras campañas contra
los Persas , las hablillas de los oficiales
atolondrados de mi ejército me hicieron
dar una batalla que no debia ni queria
› aventurar. La perdí : no me la perdonaré
jamas . El que hace depender su conducta
de la opinion , nunca está seguro de sí
mismo : ¿ que seria de nosotros , si para
ser hombres de bien necesitásemos es
perar un siglo imparcial y un Príncipe in
falible? Seguid pues adelante con firmeza.
La calumnia y Ꭹ la ingratitud os aguardan
tal vez al fin de vuestra carrera ; mas la
gloria está tambien con ellas ; y caso que
BELISARIO. 87
nó esté , la virtud vale bien la gloria ; no
hay que temer que esta os falte : en el
centro mismo de la miseria y de la humi
llacion , allí os seguirá ; ¡ ah ! amigo mio ,
¡ si supiéseis que diversa impresion hace , y
cuanto mas interesante es un solo sonreir
de la virtud , que todas las caricias de la
fortuna !
Me penetrais , dijo Justiniano , lleno de
ternura y de confusion . ¡ Que feliz es mi
hijo de poder recoger temprano tan altas
lecciones ! ¿ Y por que no es esta la es
cuela de los Soberanos? Dejemos á los
Soberanos , dijo Belisario : ellos son mas
dignos de lástima que nosotros. No lo
son , dijo Justiniano , sino porque no
tienen amigos ; ó , si los tienen , porque
estos no tienen bastantes luces ni bastante

firmeza para servirles de guias. Mi hijo


ha nacido para vivir en la corte ; algun
dia quizá admitido en los consejos ó en
la intimidad del Príncipe , tendrá ocasion
de hacer uso de vuestras lecciones para
88 BELISARIO.
la felicidad del mundo. No os desdeñeis
de engrandecer su alma , elevandola al
conocimiento del arte sublime de reinar.
Instruidlo , como quisiérais que se ins
truyese el amigo del Monarca. Justiniano
está para morir ; pero su sucesor , mas
dichoso que él , tal vez tendrá por amigo
al discípulo de Belisario . ¡ Ah ! dijo el an
ciano : ¡ que no pueda yo una vez toda
vía , ántes de morir , ser útil á mi patria!
Pero lo que me han hecho ver la re
flexion y la esperiencia se creerian deli
rios de la vejez. Y en efecto , en la espe
culativa todo se ajusta del modo mejor
que es posible : se allanan las dificultades ;
las circunstancias nacen todas con opor
tunidad , y se combinan á pedir de boca ;
se hace cuanto se quiere de los hom
bres y de las cosas ; uno mismo se su
pone esento de pasiones y de flaquezas ,
siempre ilustrado , prudente siempre , y .
tan moderado como firme . Ilusion dulce
y engañosa , que una esperiencia la mas
BELISARIO. 89
Tigera haria desaparecer , si uno tuviese
en su mano las riendas de un Estado .
Esta misma ilusion tiene tambien su uti
lidad , dijo el jóven ; porque la quimera
de lo mejor posible llega á hacerse el mo
delo del bien. ¡ Ojalá fuese asi ! dijo Be
lisario , pero no se debe esperar. En todas
partes el peor estado de las cosas encuen
tra partidarios interesados en mantenerlo.
Y yo os respondo , dijo el Emperador ,
de que los frutos de vuestra sabiduría no
serán perdidos , si los confiais al zelo de
mi hijo. Mereceis , dijo el héroe , que os
abra mi corazon ; mas os exijo la palabra
de que no habeis de divulgar nada de mis
conversaciones , en este reinado . ¿ Y por
que? preguntó Justiniano. Por no afligir
con mis tristes reflexiones , dijo Belisario ,
á un anciano que por desgracia siente de
masiado los males que no puede reparar.
Aquí acabó su primera conferencia.
¡ Que vergüenza para mí , decia el Em
perador á su vuelta , de no haber cono
go BELISARIO.
cido bien á un hombre como este ! He
aquí, mi amado Tiberio , como se nos en
gaña , y como se nos hace injustos sin po
derlo remediar.
En aquella noche y al dia siguiente no
vió en su corte mas que la imágen de Be
lisario ; y por la tarde , á la misma hora ,
volvió á dar pábulo á su dolor.

CAPITULO VIII.

BELISARIO
ELISARIO se paseaba , conducido de su
guia , por el camino. El Emperador ,
luego que le descubrió , se apeó , y acer
candose á él : Nos encontrais ocupados ,
le dice , de serias reflexiones. Afectado
fuertemente de la injusticia que le han
hecho cometer al anciano que os ha con
denado , meditaba con mi hijo acerca de
los riesgos de que está amenazada la clase
suprema ; y yo decia que era muy estraño
que una multitud de hombres libres hu
biese podido jamas convenirse en poner
BELISARIO. 91
su suerte en las manos de un hombre
solo , de un hombre débil y frágil como
los demas , espuesto á ser sorprendido ,
sujeto á engañarse , y en quien el error
de un momento podia llegar á ser tan fu
nesto. ¡Yque ! ¿creeis , dijo Belisario , que
un senado , que un pueblo reunido sea
mas justo y mas infalible ? ¿ Por ventura
los Camilos , los Temistocles y los Arís
tides fuéron proscritos en el reinado de
un solo ? Multiplicar los resortes del go
bierno , es multiplicar sus vicios , porque
cada uno trae al gobierno los suyos parti
culares. No sin razon se ha preferido el
mas simple; y ora sea que los estados hayan
sido conquistados ó instituidos , ora hayan
colocado su esperanza en la bondad de
las leyes ó en la fuerza de las armas , es
natural que el hombre mas sabio , el mas

valiente , ó el mas hábil , haya ganado su


confianza , y reunido los sufragios del
mayor número. No es pues lo que me
admira el que una multitud reunida haya
92 BELISARIO .
querido confiar á uno solo el cuidado de
mandarlos á todos , sino que haya habido
uno solo que haya querido encargarse de
tan penoso cuidado . Esto es , le dijo Ti
berio , lo que yo no entiendo. Para en
tenderlo , dijo el anciano , poneos en lugar
del pueblo y en el del Príncipe al tiempo
de la primera eleccion.
¿Que arriesgamos , ha debido decir un
pueblo , endarnos un Rey? De nuestro bien
hacemos el suyo ; de las fuerzas del Estado

formamos la suya ; asociamos su gloria á


nuestra prosperidad ; como Soberano , no
existirá sino con nosotros y por nosotros ;
no necesita pues mas que amarse á sí
mismo para amar á sus pueblos ; y co
nocer sus intereses , para ser benéfico y
justo . Tal ha debido ser su buena fé.
Ellos no han calculado , dijo Justiniano ,
las pasiones y los errores que asediaban
el alma de un Príncipe . No han visto , re
puso Belisario , sino la unidad indivisible
de interes entre el Monarca y la nacion ;
1

BELISARIO. 93
han considerado como imposible que el
uno llegase á ser, de grado y á sangre
fria , el enemigo del otro . La tiranía , la
han mirado como una especie de suicidio ,
que no podia ser mas que el efecto del
delirio y de la locura ; y para el caso que
un Príncipe fuese atacado de este vértigo
peligroso , se han armado de la voluntad
refleja é ilustrada del legislador , á fin de
oponerla á la voluntad ciega y apasionada
del hombre enemigo de sí mismo . Bien
han previsto que tendrian que temer á
una multitud de gentes interesadas en el
mal ; pero no han dudado que esta liga ,
menor
que nunca compone mas que el
número , seria reprimida fácilmente por la
poderosa multitud de gentes interesadas
en el bien , á cuya cabeza se hallaria
siempre el Príncipe . Y en efecto , ántes
de haberse hecho la esperiencia , ¿ quien
habria podido preveer jamas que habria
Soberanos tan insensatos que llegasen á
divorciarse de su pueblo , y á hacer causa
94 BELISARIO.
comun con sus enemigos ? Este es un traş
torno tan inconcebible de la naturaleza
y de la razon , que es necesario haberlo
visto para creerlo. Por lo que á mí hace ,
me parece lo mas natural que no haya
podido temerse.
Pero á quien ha debido causar temor
la eleccion de uno solo para dominarlos

á todos , es á aquel en quien recayó la


elección. Un padre de familia que tiene
cinco ó seis hijos que educar , que esta
blecer, y que hacer felices en su estado ,
¡ esperimenta tanta dificultad en dormir
tranquilo ! ¡ Y que le sucederá al gefe de
una familia que se cuenta por millones !
Me comprometo , ha debido decirse á
sí mismo , á no vivir sino para mi pueblo :
sacrifico mi descanso á su tranquilidad ;
hago voto de no darle sino leyes útiles y
justas , de no tener mas voluntad que la

que sea conforme á estas leyes. A pro


porcion que me hace mas poderoso , me
deja menos libre. Cuanto mas se entrega
BELISARIO. 95
á mí , tanto mas me une á él. Le soy res
ponsable de mis flaquezas , de mis pa
siones , de mis errores ; le doy derechos
sobre todo lo que soy ; finalmente re
nuncio á mí mismo desde el punto en que
consiento en reinar ; y el hombre privado
se anonada para ceder al Rey su alma
toda entera. ¿ Conoceis un sacrificio mas
generoso , mas absoluto? Asi es , con todo ,
como pensabar un Antonino y un Marco
Aurelio : No tengo nada mio , decia el
uno ; mi mismo palacio no me pertenece,
decia el otro ; y todos los Soberanos que
les han parecido han pensado como ellos.
La frivolidad del vulgo no vé en la
clase suprema sino los goces y placeres
que le lisonjearian á él y que escitan su
envidia , los palacios , una corte , los ren
dimientos , los homenages y la pompa de
que se ha creido conveniente rodear la
autoridad para hacerla mas respetable y
magestuosa. Pero en medio de todo este
aparato , lo que de ordinario hay de rea
IO
96 BELISAR .
lidad , es el hombre oprimido de afanes ,
consumido de inquietud , víctima de sus
deberes si cumple fielmente con ellos ,
espuesto al desprecio si los descuida , y al
odio si falta á ellos ; atado , contrariado
sin cesar tanto para lo bueno como para
lo malo ; asaltado por una parte de cui
dados penosos y de vigilias crueles ; por
otra , del fastidio de sí mismo y del dis
gusto de todos los bienes tal es su con
dicion. Se ha hecho cuanto se ha podido
para equilibrar sus gustos con sus penas ;
pero estas son infinitas , y aquellos estan
limitados al círculo estrecho de sus ne
cesidades. Toda la industria del hijo no
es capaz de darle nuevos sentidos ; y al
mismo tiempo que por todos lados lo so
licitan los goces , la naturaleza se los pro
hibe , y su debilidad se niega á ellos. Asi
que todo lo superfluo que lo rodea es para
él perdido ; un vasto palacio no es mas
que un vacío inmenso del que jamas ocupa
sino un punto ; debajo de cortinas de púr
BELISARIO . 97
pura y de techos dorados , busca en vano
el sueño dulce del labrador bajo su techo
pajito ; y el Monarca en su mesa se llena
de fastidio , luego que el hombre se ha
satisfecho.

Conozco , dijo Tiberio , que el hombre


es demasiado débil para gozar de todo ,
cuando lo tiene todo en abundancia ;

¿ pero no vale nada el tener en que es


coger ?
¡ Ah ! jóven , jóven , esclamó Belisario ,
no conoceis la enfermedad de la saciedad.
Es la debilidad mas funesta en que jamas

puede caer un alma. ¿ Y sabeis lo que la


causa? Pues es la facilidad de gozar de
todo , lo que hace que nada nos mueva.
O el deseo no tiene tiempo de nacer, ó
si nace se vé sofocado por la afluencia de
bienes que lo fatigan. Se apura el arte en
refinamientos para reanimar gustos estin
guidos ; pero la* sensibilidad del alma se
embota , y careciendo del estímulo de la
necesidad , no conoce ni el atractivo ni el
F
ARIO
98 BELIS .
precio del gozar. ¡Desdichado el hombre
que lo tiene todo á medida de su deseo !
El mismo hábito , que tan cruel hace el
sentimiento de la privacion , reduce á la
insipidez la dulzura de los bienes que se
poseen.
Sin embargo me confesaréis , replicó
Tiberio , que para un Príncipe hay goces
delicados y sensibles , que el disgusto no
persigue jamas. ¿ Por ejemplo ? preguntó
Belisario. La gloria , dijo el jóven . -¿Y
de que especie? -Toda especie de gloria,
y en primer lugar la de las armas . -Está
bien. ¿ Con que creeis que la victoria es
un placer muy dulce ? ¡ Ah ! y cuando se
dejan millares de hombres tendidos sobre
el campo , ¿ será posible entregarse á la
alegría? Yo perdono á aquellos que han
corrido los riesgos de una batalla , la sa
tisfaccion de verse libres de ellos ; pero
para un Príncipe que ha nacido sensible ,
un dia en que habrá hecho correr rios de
sangre y derramar arroyos de lágrimas,
BELISARIO. 99
no será jamas un hermoso dia . Algunas
veces he atravesado un campo de batalla :
hubiera querido ver á Neron en mi lugar ;
sin duda que habria llorado . Sé muy bien
que hay Príncipes que se entregan á la
diversion de la guerra , como podrian á
la de la caza , y que esponen á sus pue
blos como azuzarian á sus perros ; pero
la manía de conquistar es una especie de
avaricia que los atormenta , y que nunca
se satisface . Se acaba de invadir una pro

vincia , pero esta es vecina de otra que


no se ha invadido todavía , y esta irrita de
nuevo la ambicion ; tarde o temprano so
breviene un reves que aflige mas que lo

que han lisonjeado todos los sucesos ; y


aun suponiendo que todo salga bien , se
llega , como Alejandro , hasta el cabo del
mundo , y se vuelve fastidiado como él
del universo y de sí mismo , no sabiendo
que hacer de estos paises inmensos , de los
que algunas varas bastarian para mantener
al vencedor , y una toesa para enterrarlo .
100 BELISARIO .
Siendo jóven , ví el sepulcro de Ciro ,
sobre cuya loza estaba escrito : «Yo soy
» Ciro , el que conquistó el imperio de
» los Persas. Hombre , cualquiera que
» seas y de cualquiera parte que vengas ,
» te pido no envidies la роса tierra que
» cubre mi pobre ceniza. » ¡ Ah ! esclamé
volviendo á otro lado la cara : ¡ vale esto
la pena de ser conquistador !
¡ Es Belisario á quien oigo ! dijo el
jóven con estrañeza. Belisario sabe mejor
que otro alguno , dijo el héroe , que el
gusto de la guerra es el monstruo mas
feroz que ha engendrado nuestro orgullo.
Hay , replicó Tiberio , una gloria mas
dulce de que puede gozar un Monarca ,
que es la que nace de sus beneficios , y la
que le resulta de la felicidad pública.
¡ Oh ! dijo Belisario , si subiendo al trono
se estuviese seguro de hacer felices , seria
ciertamente un hermoso privilegio tener
en sus manos el destino de un imperio , y
no me admiraria de que un alma generosa
BELISARIO. 101
inmolase su reposo á esta noble ambicion.
Pero preguntad al augusto anciano que
os gobierna , ¿ si es fácil conseguirlo ? Es
posible , dijo el Emperador , persuadir á
los pueblos que se ha hecho cuanto se "
ha podido para mejorar su suerte , para
aliviar sus penas , y para merecer su
amor.
Algunos buenos Príncipes , dijo Beli
sario , han obtenido durante su vida este
testimonio , y ha hecho su recompensa y
su mas dulce consuelo . Pero á no haber
algun acontecimiento estraordinario , que
dé ocasion á que se manifieste el amor de
los pueblos , y que haga solemne el ho
menage de los corazones , ¿ que Príncipe
podrá lisonjearse de que es unánime y
sincero ? Sus cortesanos le responderán
de ello ; pero ¿ quien le responde á él de
sus cortesanos ? Al tiempo que en su pa
lacio resuenan cantos de alegría , ¿ quien
le asegura que en lo interior de sus pro
vincias el vestíbulo de un procónsul y la
102 BELISARIO.
cabaña de un labrador no resuenan so
llozos y gemidos ? Sus fiestas públicas no
son mas que escenas de teatro , sus elo
gios son mandados ; él mira delante de
sí, honrados con el apoteósis á los mas
viles de los hombres ; y mientras que un
tirano , sumido en la molicie , se embriaga
con el incienso de sus aduladores , el
hombre virtuoso que ha pasado su vida
sobre el trono , haciendo al mundo el poco
bien que dependia de su mano , muere en
la pesadumbre , sin haber jamas sabido si
ténia un solo amigo sincero . El corazon
se me parte cuando considero que Justi
niano va á bajar al sepulcro , persuadido
de que le he sido traidor , y de que no lo
he amado.
No , esclamó el Emperador fuera de sí
(y suspendiendose repentinamente ) , no ,
dijo con menos calor , no es tan desgra
ciado un Soberano , que no llegue á saber
alguna vez si es amado.
Sea asi , dijo Belisario , que llegue á sa
BELISARIO. 103
berlo ; pero esta felicidad que podria ser
tan pura , está tambien mezclada de amar
gura. Porque mientras mas querido es un
Príncipe de sus pueblos , mas interes toma
él en el bien de ellos ; y entonces el que
él les hace , y los males de que los alivia ,
le parecen tan poca cosa en la masa comun
de los bienes y males , que al llegar al
término de una vida dilatada , se pregunta
á sí mismo todavía : ¿ que he hecho yo ?
Obligado á luchar de continuo contra el
torrente de las adversidades , considerad
cual debe ser su pesadumbre de no poder
jamas superarlo , y de sentirse arrastrado
por el curso de los acontecimientos .
¿ Quien mejor que Marco Aurelio me
recia ver al mundo feliz bajo sus leyes ?
Pues todas las calamidades , todos los
azotes imaginables se reuniéron contra él
en el tiempo de su reinado . Podia de
cirse que toda la naturaleza ` se habia su

blevado para inutilizar los esfuerzos de


su bondad y de su sabiduría ; y el primer

I
104 BELISARIO.
Monarca que hizo levantar un templo á
la beneficencia es quizá entre todos ellos
el que ha visto mas infelices. Pero sin
ir á buscar ejemplos lejos de nosotros ,
¿ que reinado ha habido en la apariencia
mas laborioso y mas próspero que el de
Justiniano ? Treinta años de guerras y
victorias en las tres partes del mundo ;
reparadas por triunfos todas las pérdidas
que el Imperio habia esperimentado du
rante un siglo ; los pueblos del norte y
del occidente • rechazados mas allá del
Danubio y de los Alpes ; la tranquilidad
restablecida en las provincias de Asia ;
Reyes vencidos y llevados en triunfo ; los
estragos de la peste , de las incursiones ,
de los temblores de tierra , como bor
rados del universo por una mano bien
hechora ; fortalezas y templos innume
rables , unos levantados de nuevo , otros

mejorados y establecidos con mas esplen


dor , que hay de mas4 grande y mas
magnífico y despues de todo esto , ver
BELISARIO. 105

en su vejez un imperio abatido precipi


tarse á su ruina , sin que sus manos vic

toriosas puedan asegurarlo : tal es el tér


mino de sus fatigas , y todo el fruto de
sus largas vigilias. Aprended pues , mi
querido Tiberio , á compadecer la suerte
de los Soberanos , á juzgarlos con indul- .
gencia , y sobre todo á no aborrecer al
augusto anciano que os gobierna , por el
mal que ha hecho sin poderlo evitar , y
por el bien que ha dejado de hacer.
Me afligis , dijo Tiberio , y el primer
consejo que yo daria á mi amigo , encar
gado de una corona , seria renunciarla.
¡ Renunciarla ! replicó el héroe . No , amigo
mio , teneis mucho valor para aconsejar
una cobardía. ¿ Las fatigas y los peligros
os han hecho acaso dejar las armas ? Pues
la espada , ó el cetro , vienen á ser una
cosa misma. Es preciso cumplir con cons
tancia sus deberes , y llenar su destino .
No oculteis á vuestro amigo que será víc
tima de los suyos ; pero decidle al mismo
106 BELISARIO.
tiempo que este sacrificio tiene sus atrac
tivos ; y si quiere ser bien pagado de
ellos , que se penetre , que se embriague
del entusiasmo del bien público , que se
abandone sin reserva á este valeroso sen
timiento , y que espere de su virtud la
recompensa y premio de sus penas . ¿Y
en donde está ese premio ? preguntó Ti
berio. Está , dijo el anciano , en el senti
miento puro é íntimo de la bondad , en
el placer de esperimentarse á sí mismo
humano , sensible , generoso , digno final
mente del amor de los hombres y de las
miradas del eterno . ¿ Creeis que un buen
Rey calcula por la mañana el salario de su
dia ? Despierta , se dice á sí mismo , y que
tu despertar sea el de la justicia y el de la
beneficencia . Deja los pequeños intereses
de tu descanso y de tu vida ; tú no vives
para tí. Tu alma es la de un gran pueblo ;
tu voluntad no es mas que la voluntad
pública ; la ley es la que la espresa y la
consagra. Reina con ella , y ten presente
BELISARIO. 107
que el negocio tuyo es la felicidad del
mundo. Os enterneceis , mi querido Ti
berio ; y yo siento que vuestra mano
tiembla dentro de la mia. ¡ Ah ! tened
por cierto que la virtud , aun en medio
de las aflicciones , tiene goces celestiales.
Ella no nos asegura una felicidad pura y
sin mezcla ; ¿ pero acaso la hay de esta
especie en el mundo ? ¿ estará reservada
al hombre inútil , al perverso , al cobarde?
Un buen Príncipe llora los males que no
puede remediar ; pero ¿ creeis que sus lá
grimas son amargas como las de la envi
dia , las de la vergüenza , ó las del remor
dimiento ? Son las lágrimas de Tito , que
llora un dia que ha perdido. Estas son
puras como el manantial de donde salen.
Anunciad pues á vuestro amigo , con la
misma autoridad que si un dios hablase
por vuestra boca ; anunciadle que si es
virtuoso, en cualquiera estado á que la
suerte lo reduzca , por penoso que sea ,
que jamas le sucederá el mirar con, en
108 BELISARIO.
vidia al mas afortunado de los perversos.
Pero esta confianza , que es el apoyo de
la virtud , no se establece por sí misma :
es necesario disponer para ella el alma
de un Príncipe jóven ; y mañana exami
narémos juntos cuales son los medios de
prepararlo .
El hace todo lo que quiere de mi alma,
dijo Tiberio á Justiniano : la eleva , la
abate , la vuelve á levantar á su arbi
trio. A mí me destroza la mia , dijo el
Emperador ; y estas palabras que se le
escapáron con un suspiro fuéron seguidas
de un largo silencio . Su corte se esforzó
en vano á sacarle de su tristeza ; se inco
modaba de los esfuerzos que hacian para
tratar de disiparsela ; y al dia siguiente ,
habiendo manifestado que queria pasearse
solo , se internó en el bosque inmediato.
Allí lo esperaba Tiberio ; partiéron jun
tos , y fuéron á buscar al héroe. El jóven
no dejó de recordarle lo que habia prome
tido el dia anterior , y Belisario habló asi.
BELISARIO. 109

CAPITULO IX.

SE pregunta si se puede amar á la virtud


por sí misma. Quizá este es el sublime
instinto de algunas almas privilegiadas ;
pero siempre que se ama la virtud por
reflexion , su amor es interesado. No

creais que esta declaracion es humillante


para la naturaleza : vais á ver que el in
teres de la virtud se depura y ennoblece
como el de la amistad ; el uno servirá
de ejemplo para el otro .
La amistad en su principio se engendra
por miras de conveniencia , de placer y
de utilidad . Insensiblemente el efecto se
separa de la causa ; se desvanecen los mo
tivos ; queda el sentimiento ; se encuentra
en ella un atractivo desconocido ; se une
á ella por hábito la dulzura de la exis
tencia ; en este estado , por mas que las
penas se pongan en lugar de los placeres
que nos prometia , se sacrifican á la amis
G
110 BELISARIO .
tad todos los bienes que se esperaban de
ella ; y este sentimiento concebido en la
alegría se alimenta y crece en medio de
los dolores. Pues lo mismo sucede con la
virtud. Para atraer los corazones , es ne
cesario que presente el cebo del gusto δ
de la utilidad ; porque antes de amarla ,
se ama á sí mismo ; y porque antes de
haber gozado de ella , se busca en ella
otro bien. Cuando Régulo , siendo jóven ,
la vió por la primera vez , la vió triunfante
y coronada de gloria , se apasionó de ella ;
y vos sabeis bien si él la abandonó des
pues cuando le presentó cadenas , tortu
ras , y hogueras encendidas.
Dad principio por estudiar lo que mas
lisonjea las inclinaciones y deseos de un
Príncipe jóven . Verosímilmente será el
ser libre , poderoso , rico , querido de su
pueblo , estimado de su siglo , y hourado
de la posteridad ; pues aseguradle que
todas estas ventajas dependen de la vir
tud , y no lo engañaréis.
BELISARIO . III

Un secreto que se oculta á los Mo


narcas soberbios , y que solo un buen
Príncipe es digno de saber , es que no
hay otro poder absoluto que el poder de
las leyes , y que todo aquel que quiere
reinar arbitrariamente es esclavo . La ley
es la conformidad de todas las voluntades
reunidas en una sola ; por consiguiente
su poder es el concurso de todas las fuer
zas del Estado ; en lugar de que la vo
luntad de uno solo , desde el momento
que es injusta , convierte contra sí estas
mismas fuerzas que necesita dividir , en
cadenar , destruir , ó combatir. Entónces
los tiranos recurren ya á impostores que
engañen á los pueblos , que los alucinen ,
los llenen de terror , y les impongan el
precepto de obedecer ciegamente ; ya á
satélites viles que venden la sangre de la
patria , y que con la espada en la mano
van cortando las cabezas que salen fuera
del yugo , y que se levantan para recla
mar los derechos de la naturaleza. De aquí
112 BELISARIO.
estas guerras domésticas en que el her
mano dice á su hermano : Muere , ú obe
dece al tirano que me paga para dego
llarte. Engreido , ufano de reinar por la
fuerza de las armas ó por los terribles
prestigios de la supersticion , se aplaude
el tirano ; pero tiemble , si cesa un solo
momento de lisonjear el orgullo , ó de
autorizar la licencia de estos partidarios
peligrosos. Al mismo tiempo que le sirven ,
le amenazan , y por premio de su obe
diencia exigen la impunidad . Asi , para
ser el opresor de una parte de su nacion ,
se hace el esclavo de la otra , y tan bajo
y cobarde con sus cómplices , como es
soberbio y duro para con el resto de sus
súbditos. Pero guardese bien de poner
el menor embarazo , ó de burlar en sus
esperanzas las pasiones que lo sostienen : I
él sabe lo atroces que son , puesto que
ellas han roto en su favor todos los vín
culos de la naturaleza y de la humanidad.
Los tigres que se crian para la caza des
BELISARIO. 113
pedazan á su dueño , si se olvida de darles
parte en la presa . Este es el pacto de los
tiranos.
A medida que la autoridad se inclina
ácia la tiranía , se debilita y se hace de
pendiente de sus sostenedores. Bien debe
conocerlo por las deferencias , conside
raciones , y servil tolerancia de que se vé
precisada á usar respecto de ellos , por
la parcialidad de sus leyes , por la debi

lidad de su policía , por los insensatos


privilegios que concede á sus partidarios ,
finalmente por todo cuanto se vé obli
gada á ceder , á disimular , á sufrir , de
miedo de que no la abandonen .
Por el contrario , cuando la autoridad
se conforma con las leyes , no se sujeta á
otro que á estas. Entonces es cuando está
cimentada sobre la voluntad y fuerza de

todo un pueblo ; y no conoce mas ene


migos que los malvados y los enemigos
comunes. Todo aquel que es interesado
en la conservacion del órden y de la tran
114 BELISARIO.
quilidad pública , es defensor nato 3 del
poder que protege á uno y otra ; y cada
ciudadano vé en el enemigo del Príncipe
á su enemigo personal. Desde entónces
cesan de existir en el interior dos inte
reses que se combaten ; y el Soberano li
gado con su pueblo se hace rico y fuerte
de todas las riquezas y fuerzas del Estado .
Entónces , y solo entónces , es libre y
puede ser justo , sin tener rivales que te
mer , ni partidos que contemplar. Cuanto
su poder es mas firme en el interior ,
tanto mas respetable y magestuoso es
fuera ; y como ni la ambicion , ni el or
gullo , ni el capricho no le ponen jamas
las armas en la mano , sus fuerzas , que
economiza , tienen todo su vigor cuando
se trata de proteger á su pueblo contra
el opresor doméstico , ó el usurpador es
traño. ¡ O amigo mio ! si la justicia es la
base del poder supremo , su alma y su
mas activo resorte es el reconocimiento .
El esclavo pelea con disgusto por su pri
BELISARIO . 115
sion y por su cadena ; el ciudadano libre
y contento , què ama á su Príncipe y que
es amado dél , defiende el cetro como su
apoyo , y el trono como su asilo ; y mar
chando por la patria , tiene siempre y en
todas partes á la vista su hogar.
¡ Ah ! vuestras lecciones , le dijo Ti
berio , se graban en mi alma con carac
teres de fuego. ¡ Y que no sea yo digno
de penetrar por mí mismo en el alma de
los Reyes !
Ayer vísteis , continuó Belisario , que
su grandeza y su poder se fundan en la
justicia , á la que la bondad añade tambien
por su parte alguna cosa ; y que no hay
Monarca mas absoluto que aquel que es
mas amado. Veo , dijo el jóven , que la
sana política no es otra cosa que la sana
razon , y que el arte de reinar consiste
en seguir los movimientos de un espíritu
justo , y de un buen corazon . Es lo mas
sencillo , lo mas fácil , y lo mas seguro
que hay en él , dijo Belisario . Un buen
116 BELISARIO .
hombre del campo de Iliria , Justino
hizo amar su reinado. ¿ Era por ventura
un político hábil ? no , ciertamente ; pero
el cielo le habia dotado de una razon
recta y de una hermosa alma. Si yo fuese
Rey , no me propondria imitar á otro mas
que á él. Una prudencia oblicua y tortuosa
consigue algunos sucesos , pero marcha
siempre al traves de escollos y de preci
picios ; y un Soberano que se olvidase de
sí mismo para no ocuparse de otra cosa
que de la felicidad del mundo , se espon
dria mil veces menos que el mas inquieto ,

el mas suspicaz y el mas astuto de los ti


ranos . Mas por lo regular lo intimidan ,

lo espantan , le hacen mirar á su pueblo


como á un enemigo á quien debe temer ;
y este temor realiza el riesgo que se le
trata de hacer evitar , porque produce la
desconfianza que viene seguida inmedia
tamente de la enemistad y el odio .
Habeis visto que en un Soberano las
necesidades del hombre aislado se redu
BELISARIO . 117
cen á muy poco ; que puede gozar á poca
costa de los verdaderos bienes de la vida ; 1
que le está señalado el círculo de estos ;
y que mas allá dél no hay sino vanidad ,
fantasía é ilusion . Empero , mientras que
la naturaleza le hace una ley de guardar
moderacion , todo lo que le rodea le pre
cisa á ser desconfiado . Si estuviese de
acuerdo con su pueblo , no tendria mas
interes ni mas partido que el del Estado ;
pero se siembra la desconfianza entre uno
y otro ; se le persuade al Príncipe á que
esté siempre con cuidado contra una mu
chedumbre indócil , inquieta y sediciosa ;
se le hace creer que necesita de fuerzas
que oponerle ; al fin se arma contra su
pueblo ; la ambicion y la codicia marchan
á la cabeza de su partido , y cree que
debe reservarse medios que no sean sino

propios suyos para contentar á aquella


hidra insaciable. Esta es la causa de la
particion que hemos visto en el imperio
entre las provincias del pueblo y las pro
118 BELISARIO..
vincias del Cesar , entre los bienes del pú
blico y los del Monarca . Pues luego que
un Soberano se deja impresionar de la
idea de propiedad , y que asocia á ella
la seguridad de su corona Ꭹ la de su vida ,
es natural que se haga avaro de lo que
llama sus bienes , que crea que se en
riquece á costa de sus pueblos , y que
gana todo lo que les arrebata ; que en
cuentre ademas en debilitarlos la ventaja
de reducirlos : y de aquí las tretas y sor
presas que emplea para despojarlos ; de
aquí las quejas y murmuraciones de ellos ;
de aquí la guerra sorda é intestina , que
á la manera de un fuego oculto arde en
el centro del Estado , y se manifiesta aquí
ó allá por erupciones repentinas. Entónces
el Príncipe conoce la necesidad de los
socorros que su economía le ha procu
rado ; se tiene por prudente ; no vé que
con ser justo no habria necesitado de
estas precauciones tímidas , y que las pa
siones serviles y crueles que paga y tiene
BELISARIO. 119
á su sueldo le serian inútiles , si tuviese
virtudes. He aquí , Tiberio , lo que un
Príncipe jóven debe oir de vuestra boca.
Una vez persuadido de que el Estado y
él no son mas que una cosa misma , de
que esta unidad es lo que constituye su
fuerza , de que ella es la basa de su gran
deza , de su descanso y de su gloria , mi
rará la propiedad como un título indigno
de la corona ; y no contando por sus bie
nes verdaderos sino los que le asegura á
su pueblo , será justo por interes , mode
rado por ambicion , y benéfico por amor
propio. Ved aquí , amigos mios , en que
sentido la verdad es la madre de la vir
tud . Es necesario , sin duda , valor para
decirla á los Soberanos ; y cuando com
placientes y aduladores cobardes les han
persuadido que reinan para sí mismos ,
que su independencia consiste en querer
todo lo que les place , que sus caprichos
son leyes á que todo debe doblegarse , un
amigo sincero y valeroso es desde luego
120 BELISARIO .
muy mal recibido para poder destruir este
sistema falso . Mas si es escuchado una vez ,
solo él será escuchado : recibida la pri
mera verdad , todas las demas , aunque
vayan juntas , tendrán un acceso libre ; y
el Príncipe , lejos de huir de ellas , vendrá
él mismo á buscarlas.
La verdad le hará amar la virtud ; esta
á su vez le hará amable la verdad , por

que la inclinacion al bien que no se co


noce , no es mas que un instinto confuso
y vago ; y el que desea ser útil al mundo ,
no quiere otra cosa que ser ilustrado . La
verdad que debe buscar un Príncipe ,
es el conocimiento de las relaciones que
interesan á la humanidad. Para él lo que
es verdadero , es lo justo y útil , que en
la sociedad es el círculo de las necesi
dades , la cadena de los deberes , la con
formidad de los intereses , el cambio re
cíproco de los auxilios , y la reparticion
mas equitativa del bien público entre los
que lo operan. De esto es de lo que debe
BELISARIO. 121
ocuparse y ocuparse toda su vida. Estu
diarse á sí mismo , estudiar á los hom
bres , tratar de descubrir en ellos el fondo
de su natural , el doblez que les haya
podido dar el hábito , el temple del ca
rácter , la influencia de la opinion , la
fuerza ó la debilidad del espíritu y del
alma ; instruirse , no con una frívola y
pasagera curiosidad , sino con una volun
tad fija y terrible para los aduladores , de
las costumbres , de las facultades , de los
medios de sus pueblos , y de la conducta
de los que ha encargado de gobernarlos :
á fin de estar mas bien instruido , dar por
todas partes un acceso libre á la luz ; de
testando una sorda delacion , animar , pro
teger á los que le denuncian altamente
los abusos cometidos en su nombre : he

aquí lo que llamo amar la verdad , y asi


es como la amará , dijo dirigiendose á Ti
berio , un Príncipe que esté bien persua
dido de que no puede ser grande sino en
tanto que sea justo . Entonces le habréis
122 BELISARIO.
enseñado á ser independiente y libre en
medio de la corte ; por ahora debe saber
desconfiarse hasta de su misma libertad ;
con esta es con la que yo os pongo en el
empeño de combatir , y para este combate
es para el que vuestro zelo necesita de

firmeza y de valor. Tendrá toda la que


necesita, dijo Tiberio ; no teneis mas que
ilustrarme. Diciendo estas palabras se se
paráron.
Es cosa muy estraña , dijo el Empe
rador , que en todas partes y en todos
tiempos los amigos del pueblo hayan sido
aborrecidos de aquellos que por su estado
deberian ser los padres dél. El único de
lito de este héroe es haber sido popular :
esto ha dado ocasion á mi corte para ca
lumniarle , y tal vez á mí para mirarle
con zelos y desconfianza. ¡Ay! ¡ me ha
cian que lo temiese ! ¡ cuanto mejor lo
hubiera yo hecho si le hubiese imitado !
BELISARIO. 123

CAPITULO X.

AL otro dia por la mañana , á la misma


hora , Belisario los aguardaba en el ca
á
mino al pié de una antigua encina ,
cuya sombra habian estado sentad os el
dia anterior , y se decia á sí mismo : Muy
dichoso soy en medio de mi desgracia
de haber encontrado hombres virtuosos

que se dignen venir á distraerme , y á


ocuparme de los grandes objetos de la

humanidad . ¡ Que poderosos son estos


intereses para el alma ! Ellos me hacen
que me olvide de mis males. La idea sola
de poder influir sobre el destino de las
naciones me eleva y me hace existir fuera
de mí ; y ahora concibo como la bene
ficencia , que se ejerce respecto de un
pueblo entero , asemeja al hombre á la
divinidad .
Justiniano y Tiberio , que ya se acerca
ban á él , oyéron estas últimas palabras.
124 BELISARIO.
Hacíais el elogio de la beneficencia , dijo
el Emperador ; y efectivamente de todas
las virtudes es la que tiene mas atractivos.

¡ Dichoso el que puede entregarse libre


mente á esta dulce inclinacion ! Tambien ,
por desgracia , es necesario moderarla ,
dijo el héroe ; y si no es ilustrada , y nò
tiene por regla la justicia , degenera insen
siblemente en un vicio del todo opuesto.
Escuchadme , añadió , dirigiendo á Tibe
rio la palabra .
Para un Soberano , el ejercicio mas
1
agradable del poder supremo es el de dis
pensar á su arbitrio las distinciones y las
gracias. La propension que lo inclina á
esto tiene tantos mas atractivos cuanto
mas se asemeja á la beneficencia ; y el
mejor de los Príncipes padeceria mil en
gaños en esta parte , si no estuviese siem
pre alerta contra la seduccion . Él no vé
sino á los que se le acercan ; y todos los
que se le acercan le repiten , sin cesar ,
que su grandeza reside en su corte , que
BELISARIO. 125
su -magestad saca todo su esplendor del
fausto que le rodea , y que él no goza
de sus derechos ni del mas noble de sus
privilegios , sino por las gracias que re
parte , y que llama beneficios suyos.....
¡ Beneficios suyos ! ¡ justo cielo ! ¡ la sus
tancia del pueblo ! ¡ el despojo del indi
gente !.... Esto es lo que todos le disi
mulan . La adulacion , la complacencia ,
la ilusion , le rodean ; la asiduidad , el há
bito , lo ganan sin que se aperciba de ello ;
no vé las lágrimas , no oye los clamores
del pobre que gime de su magnificencia ;
vé solamente la alegría , escucha la voz
del cortesano que la alaba , se acostumbra
á creer que es una virtud ; y sin atender
al origen de las riquezas que prodiga, las
derrama como su propio bien . ¡ Ah ! ¡ y si
supiese lo que le cuestan sus beneficios ,
y á cuantos hace infelices por un corto
número de ingratos ! Lo sabrá , mi querido
Tiberio , si alguna vez llega á tener un
amigo verdadero : sabrá que su benefi
126 BELISARIO .
cencia consiste menos en derramar que
en economizar ; que todo lo que da al
favor lo usurpa al mérito , y que ella es
la causa de los mayores males que afligen
al Estado .
Mirais el favor , dijo el jóven , con ojos
algo severos . Lo miro como él es , dijo el
anciano, como una predileccion personal ,
que en la eleccion y empleo que hace de
los hombres trastorna el órden de la jus
ticia , de la naturaleza y del buen sentido .
Y en efecto la justicia atribuye los ho
nores á la virtud y las recompensas á los
servicios ; la naturaleza destina los gran
des empleos para los grandes talentos , y
el buen sentido pide que se haga el mejor
uso posible de los hombres. El favor dis
pensa al vicio amable lo que pertenece á
la virtud ; prefiere la complacencia al
zelo , la adulacion á la verdad , la bajeza á
la elevacion de alma ; y como si el don de
agradar fuese el equivalente ó la prenda
de todos los dones, el que lo posee puede
BELISARIO. 127
aspirar á todo. Asi siempre el favor es el
presagio de un mal reinado ; y el Prín
cipe que abandona á sus favoritos el cui
dado de su gloria y la suerte de sus pue
blos , hace creer una de dos cosas , ό que

hace poco caso de lo que les confía , ó


que atribuye á su eleccion la virtud de
transformar las almas , y la de hacer un
sabio ó un héroe de un viejo esclavo , ó
de un jóven atolondrado.
Esa seria á la verdad una loca preten
sion , dijo Tiberio ; pero hay en el Estado
mil empleos que cualquiera puede des
empeñar.
No hay uno , dijo Belisario , que no
pida , sino un hombre hábil , á lo menos
un hombre de bien ; y el favor busca tan
poco al uno como al otro. Pero que digo ,
no los busca , los rechaza , y de este
modo destruye hasta las semillas del ta
lento y de la virtud. La emulacion les da
la vida , y el favor las mata . El Estado
en que él domina , se asemeja á estos
128 BELISARIO .
campos desolados en que las pocas plan
tas útiles que nacen espontáneamente , se
sofocan por la maleza y aun no es del
todo exacta la comparacion , porque en
donde reina el favor , es la maleza la que
se cultiva , y las plantas saludables las que
se pisan y se arrancan .
Suponeis , insistió Tiberio , que el favor
nunca es ilustrado , ni hace nunca buenas
elecciones.
Muy rara vez , dijo Belisario ; y si se
echasen á la suerte los hombres que se
elevan ó se emplean , habria muchas menos
equivocaciones. El favor no se decide sino
por el que lo solicita , y el mérito se des
deña de solicitarlo . Asi que está seguro de
olvidar al hombre útil que no lo busca ,
y de preferir constantemente al ambicioso
que lo persigue . ¿ Ni que acceso pueden
tener con él el héroe ó el sabio ? ¿ Son estos
capaces de las bajezas que exige de sus
esclavos ? ¿ Su alma firme se doblará á las
lisonjas y modales de la corte ? Si su na
BELISARIO. 129
cimiento lo coloca cerca del Príncipe y
en el círculo de sus favoritos , ¿ que papel
harán aquí su franqueza , su rectitud y su
probidad? ¿Será acaso el quien mienta mas ,
quien mas adule ? ¿ quien con mas cuidado
estudie las debilidades y caprichos del
señor ? ¿ quien sepa fingir y disimular con
mas destreza ? ¿
¡ callar ó disfrazar lo que
ofende , y no decir sino lo que agrada ?
Se puede apostar mil contra uno , que no
hay un favorito que sea digno de serlo .
El que es favorito de un Príncipe ilus
trado , justo y prudente , dijo el Empe
rador , es siempre un hombre de bien.
Un Príncipe ilustrado , justo y pru
dente , dijo Belisario , no tiene favorito .
Es digno de tener amigos , y los tiene ;
pero su favor no hace nada por ellos.
Ellos mismos se avergonzarian de obtener
alguna cosa dél. Trajano tenia en Lon
gino un digno amigo , si hubo alguno ja
mas. Este amigo fué cogido por los Da
cios ; y el Rey de estos mandó á decir al
130 BELISARIO .
Emperador , que si rehusaba suscribir á
la paz que le proponia , haria morir á su
cautivo. ¿ Sabeis cual fué la respuesta de
Trajano ? Le hizo á Longino el honor de
perorar en su favor , como Régulo lo ha
bia hecho. Vé aquí cuales son mis hom
bres ; de un Príncipe semejante sí que es
glorioso ser amigo . Asi el valiente Lon
gino se envenenó muy pronto , para no
dar lugar á que la amistad y la compasion
le hiciesen volver al Emperador de su
propósito.
Me afligis , le dijo Tiberio. Sí , yo co
nozco que luego que el bien público está
comprometido , no permite nada á los
afectos particulares de un Príncipe ; pero
este puede alguna vez tener predileccio
nes personales , que no le interesen á otro
que á él.
Ninguna puede tener , dijo Belisario ,
que no interese al Estado . Nada hace un
Príncipe que no traiga consecuencias , y
debe saber distribuir hasta las gracias de
BELISARIO. 131
recibir con mas o menos afabilidad á los
que se le presentan. Los hombres se per
suaden ordinariamente de que el favor en
las cosas pequeñas es un pequeño mal ;
pero la libertad de dispensar gracias tiene
tantos atractivos , y forman un hábito tan
dulce , que no nos podemos contener des
pues , cuando nos hemos acostumbrado á
ella. Entónces se estiende el círculo del
favor ; la esperanza de introducirse en él
da lugar á la intriga ; y roto una vez el
dique , ¿ que medio hay para que el alma
de un Príncipe resista al choque de las
pasiones y de los intereses de su corte ?
Este dique , que no conviene que la in
triga pueda vencer jamas , es la voluntad
del bien. Un Príncipe , que en la eleccion
de los hombres no tiene mas regla que la
equidad , no da esperanza sino al mérito.
Los únicos títulos que admite son las vir
tudes , los talentos , los servicios ; y todo
aquel que aspira á los honores , se vé obli
gado á hacerse digno de ellos . Entónces
132 BELISARIO.
la intriga desanimada deja el paso libre á
la emulacion ; y la terrible perspectiva de
una desgracia sin remedio prohibe á los
ambiciosos los rodeos y las sorpresas, Por
el contrario , en el reinado de un Príncipe
que se decide por afectos personales , no
hay quien no tenga derecho de aspirar á
todo . No se trata mas que de saber quien
tendrá mas arte para insinuarse en su gra
cia , ganar los esclavos de sus esclavos , y
arrastrando desde el uno hasta el otro , 10
llegar á elevarse. Progresa y se adelanta
el hombre astuto y bajo ; el hombre sa
tisfecho de su virtud se retira , y perma
nece olvidado . Si lo hace notar entre la
multitud algun servicio importante , si la
necesidad que hay dél lo hace emplearse
dignamente , todos los partidos , de los que
no hay uno á que pertenezca , se reunen
para destruirle ; y se vé reducido á la alter
nativa , ó de envilecerse oponiendo la in
triga á la intriga , 6 de entregarse sin de
fensa á la rabia de los envidiosos . Una corte
BELISARIO . 133
Intrigante es el caos de las pasiones , y yo
desafio á la sabiduría misma para que des
cubra en ella la verdad. Para ella la uti
lidad pública no es nada ; la personalidad
decide asi del vituperio como de la ala
banza ; y el Príncipe rodeado por todas 1
partes de la mentira , fatigado de la duda y
de la desconfianza , por lo regular no sale de
la irresolucion sino para caer en el error.
¿ Pues que no creerá en los hechos ?
replicó Tiberio : estos hablan bien claro .
Los hechos , dijo el anciano , los hechos
mismos se alteran , y cambian de aspecto ,
cambiando de testigos . Se juzga de una em
presa por el éxito de ella ; pero ¿ cuantas
veces el éxito ha coronado la imprudencia
y confundido la habilidad ? Algunas veces
el hombre es mas dichoso que prudente ;
otras es mas prudente que dichoso ; y en
una y otra fortuna es muy difícil apreciar
á los hombres , especialmente á un Prín
cipe abandonado á las opiniones de sus
cortesanos,
H
134 BELISARIO.
Justiniano en su vejez es una prueba de
ello , dijo Belisario ; ; cuanto han abusado
de su favor sus falsos amigos , y cuanto ha
trabajado la intriga para sorprenderle !
Ella fué la que envió á Narses á Italia para
interrumpir el curso de mis prosperida
des. El Emperador no queria oponerme
un rival en el Intendente general de Ha
cienda; pero Narses tenia un partido en la
corte ; se hizo otro en el ejército de mi
mando ; se sembró en él la division , y se
perdió á Milan , que era el baluarte de la
Italia . Narses fué llamado , pero ya no era
tiempo : Milan estaba en poder del ene
migo , todo su pueblo habia sido pasado á
cuchillo , y la Liguria arrebatada á nues
tras armas . Me alegro mucho de que Narses
haya vuelto á la gracia del Emperador :
debemos á la relajacion de la disciplina el
haber salvado la vida á este grande hom
bre. Pero , en tiempo de la república ,
Narses hubiera pagado con su cabeza el
crímen de haber separado de mí una parte
BELISARIO. 135
de mi ejército , y de haberme desobede
cido. Yo tambien fuí llamado á mi vez ;

y una nueva intriga hizo nombrar , para


reemplazarme , once gefes envidiosos to
dos los unos de los otros , que se enten
diéron mal entre sí , y que al fin fuéron
batidos. Esto nos costó toda la Italia en
tera. Me volviéron á enviar á ella , peró
sin ejército. Corrí la Tracia y la Iliria para
hacer una leva de soldados ; apénas pude
juntar un corto número , y estos ni aun
vestidos. Llego á Italia con estos infelices ,
sin caballos , sin armas , sin víveres. ¿ Que
podia hacer en este estado ? Mucho me
costópodersalvar á Roma . Sin embargo mis
enemigos estaban triunfantes en la corte , y
se decian los unos á los otros : todo va per
fectamente , ya está en el último apuro , y
vamos á tener el gusto de verle caer. No
veian á otro que á mí en la causa pública ;
у con tal que su ruina arrastrase la mia ,
se daban por contentos . Yo pedia fuerzas ,
y recibo nueva órden de presentarme ; y
136 BELISARIO.
para sucederme , hacen salir á Narses á la
cabeza de un ejército poderoso . Narses
ciertamente justificó la eleccion que se
habia hecho dél , y fué tal vez una feli
cidad el haberle nombrado en lugar mio ;
mas para perjudicarme era necesario per
judicar al suceso de mis armas , era preciso
comprar mi ruina á espensas del Estado.
Esto es lo que la intriga tiene verdadera
mente de funesto : por elevar ó destruir
á un hombre , sacrifica un ejército , un
imperio , si es necesario.
¡ Ah ! esclamó Justiniano , vos me ilus
trais sobre todo lo que se ha hecho para
oscurecer vuestra gloria. ¡ Que debi
lidad en el Emperador haber creido á
vuestros enemigos !
Vecino mio , le dijo Belisario , no sa
beis cuan refinado está en la corte el arte
de dañar , y cuan tenaz , activa , diestra
y eficaz es allí la intriga. Ella se guarda
bien de ir en contra de la opinion del
Príncipe , ó de su voluntad ; ella quebranta
BELISARIO . 137
poco poco á la maner a que el agua que
filtra al traves de su dique lo arruina in
sensiblemente , y acaba por echarlo abajo .
Su ventaja es tanto mayor cuanto que el

hombre de bien á quien ataca vive sin


desconfianza y sin precaucion ; que él no
tiene en su favor mas que los hechos que

se alteran , y la fama cuya voz se pierde


en los muros del palacio . Aquí es donde
la envidia toma la palabra : ¡ desdichado
el ausente á quien haya resuelto denigrar !
Como no es posible que en el curso de sus
sucesos no esperimente un reves alguna
vez , se le hace dél un crímen ; y aun
cuando se . haya conducido del mejor
modo que es posible , se le acusa de no
haberse conducido todavía mejor ; otro
cualquiera , se dice , hubiera hecho mas ;
no ha sabido aprovecharse de sus ven
tajas. Por una parte se aumenta lo malo ,
por otra se deprime lo bueno ; de manera
que , compensado todo , el hombre mas
útil viene á ser un hombre peligroso . Pero
*
138 BELISARIO .
aun es mayor mal que la caida de este la
elevacion de aquel que la intriga pone en
su lugar , y que por lo comun no lo me
rece ; y es la impresion que hace sobre
los espíritus el ejemplo de una desgracia
injusta y el de una indigna prosperidad.
De aquí nace el que el zelo se relaje y
resfrie , que se olvide el deber , que el
pudor desmaye , que el crímen se haga
mas audaz ; y finalmente de aquí se siguen
todos los escesos de la licencia que auto
riza la impunidad . Tal es el reinado del
favor : juzgad ahora lo que él debe ace
lerar la decadencia de un imperio .
Sin duda el favor es en un Príncipe una
desgraciada debilidad , dijo el Empera
dor ; pero quizá es escusable en un an
ciano disgustado de ver que despues de
treinta años lucha en vano contra el des
tino, y que á pesar de todos sus esfuerzos
la nave del Estado , destrozada por las
tempestades , está á punto de sumergirse.
Porque no nos engañemos , la misma gran
BELISARIO . 139
deza y du
racion de este imperio son las
causas de su ruina . Al fin se vé sujeto á la
ley á que antes dél se sujetáro los vastos
n
imperios de Belo y de Ciro . Ha florecid
o
como ellos , y como ellos debe perecer .
Yo no creo , dijo Belisario , en la fata
lidad de estas revoluciones . Eso es re
ducir en sistema el desmayo en que por
desgracia hemos caido . Todo perece , los
Esta dos mismos , lo sé muy bien ; pero no
creo que la naturaleza les haya demar
cado el círculo de su existencia. Hay una
edad en que el hombre se vé precisado á
renunciar á la vida , y en que es forzoso
que se resuelva á acabar ; pero no hay un
tiempo determinado en que sea permitido
renunciar á la salud de un imperio . Un
cuerpo político está sin duda sujeto á con
vulsiones que le hagan vacilar , á desfa
llecimientos que le consuman , á accesos
que de un rapto el mas exaltado lo hagan
precipitarse en la debilidad mas nula : el
trabajo gasta sus resortes , el descanso los
140 BELISARIO.
afloja , la contencion los rompe ; pero
ninguno de estos accidentes es mortal . Se
han visto naciones volverse á levantar des

pues de las caidas mas terribles , repararse


del estado que daba menos esperanzas ; y
despues de las mas violentas crísis , res
tablecerse con mas fuerza y mas vigor que
jamas. Luego su decadencia no está mar
cada como lo está para nosotros la decli
nacion de los años ; luego su vejez es una
quimera , y la esperanza que sostiene al
valor puede estenderse tan lejos como se
quiera. Este Imperio está débil , ó por
mejor decir , lánguido ; pero el remedio ,
asi como el mal , está en la naturaleza de
las cosas , y no necesitamos mas que bus
carlo aquí. Pues bien , dijo el Emperador ,
dignaos de hacer con nosotros esta impor
tante investigacion ; y ántes de acudir al
remedio , remontemos á las fuentes del
mal. Con mucho gusto , dijo Belisario ; y
esto hará mas de una vez la materia de
nuestras conversaciones:
BELISARIO. 141

· CAPITULO XI.

JUSTINIANO , mas impaciente que nunca


de volver á ver á Belisario , vino al dia
siguiente á instarle á que rompiese el velo
que despues de tanto tiempo le ocultaba
los males del imperio . Belisario , cediendo
á sus instancias , empezó fijando la época
de ellos desde Constantino. ¡ Que lás
tima , dijo , que con tanta resolucion , con
tanto valor y con tanta actividad , este
vasto genio se haya equivocado en sus
miras , y que haya empleado en arruinar
+ el imperio mas esfuerzos que los que hu
biera necesitado para restablecerlo en su
antiguo esplendor ! Su nueva constitucion
es una obra maestra de inteligencia : la
milicia pretoria abolida , los hijos de los
pobres adoptados por el Estado , la auto
ridad del prefecto dividida y reducida ,
los veteranos hechos propietarios y guar
dias de las fronteras , todo esto era tan
grande como sabio . ¿ Por que no se fijó y
142 BELISARIO.
contuvo en unos medios tan sencillos ? Él
no vió , ó no quiso ver que trasladar la
silla del imperio , era mover sus mas só
lidos cimientos tanto en lo físico como en
lo moral. Por mas que quiso hacer para
que su capital fuese una segunda Roma ;
por mas que despojó á la antigua de sus
mas ricos ornamentos para decorar la
nueva , todo esto no fué mas que una de
coracion de teatro , y un espectáculo tan
frágil como vano .
Me admirais , interrumpió Tiberio ,
porque yo creia que la capital del mundo
estaba mas digna y ventajosamente colo
cada sobre el Bósforo que no en lo inte
rior de Italia , á la orilla de un arroyo que
apénas puede sostener una barca.
Constantino lo pensó tambien asi , y se
engañó. Un Estado que se vé en la preci
sion de esparcir sus fuerzas por defuera ,
debe ser fácil de gobernar , de contener y
de defender en el interior . Esta es la ven
taja de la Italia. La naturaleza misma pa
BELISARIO.
143
recia haber hecho de ella la residencia
y
asiento de los dueños del mundo. Los
montes y mares que la circuyen la defien
den á poca costa de los insultos de sus ve
cinos ; y Roma no necesita para su segu
ridad otra cosa que guardar los Alpes. Si
un enemigo poderoso y atrevido llegase á
salvar estas barreras , el Apenino serviria
de refugio á los Romanos y de antemural
á la mitad de la Italia ; allí fué en donde
Camilo desafió á los Gaulas ; y allí mismo
fué en donde Narses obtuvo sobre Totila
la victoria mas brillante.

Aquí no tenemos ya un centro fijo y


permanente. El resorte del gobierno está
espuesto al choque de todos los reveses.
Preguntad á los Escitas , á los Escla
vones , á los Sarmatas , į si el Ebro , si el
Danubio , si el Tanais , son barreras que
les asusten ? Bizancio es nuestro único
refugio contra ellos ; y la debilidad de sus
muros no es lo que mas me aflige .
En Roma las leyes que reinaban en el
144 BELISARIO,
interior podian estender por comunica
cion su vigilancia y su accion desde el
centro del Estado hasta sus estremidades ;
la Italia estaba á su vista y bajo sus manos
que gobernaban con acierto : ellas forma
ban aquí las costumbres públicas , y estas
á su vez les proveian de fieles dispensa
dores. Aquí tenemos las mismas leyes ;
pero todo es transplantado , nada está de
acuerdo , nada forma un todo , una uni
dad. El espíritu nacional no tiene carác
ter ; la patria no tiene ni aun nombre. La
Italia producia hombres que respiraban
al nacer el amor de la patria , y que cre
cian en el campo de Marte. Aquí ¿ cual es
la cuna y la escuela de los guerreros ? Los
Dalmatas, los Ilirios , los Tracios son para
nosotros tan estrangeros como los Númi
das y los Moros. No hay interes comun
que los una , no hay espíritu de estado ni
de cuerpo que los anime , ni que los haga
obrar. Acordaos de que sois Romanos ,
decia á sus soldados un capitan de la an
BELISARIO. 145
tigua Roma ; y esta arenga los hacia infa
tigables en los trabajos , é intrépidos en
los combates. En el dia , ¿que dirémos á
ટ Acor
nuestras tropas para animarlas ? ¿
daos de que sois Armenios , Númidas , ó
Dalmatas ? El Estado no es ya un cuerpo ;
este es el principio de su debilidad ; y no
se ha tenido presente , que eran necesa
rios siglos para establecer aquí esta uni
dad que se llama patria , que es la obra
insensible y lenta del hábito y de la opi
nion. Constantino decoró su nueva capital
con las estatuas de los héroes de Roma :
i miserable estratagema ! ¡ Ah ! estas imá
genes estaban vivas en el Capitolio ; mas
el genio que las animaba no se embarcó
con ellas en nuestras naves , y estas no han
trasladado otra cosa que mármoles. Los
Paulo Emilios , los Escipiones , los Cato
nes , estan mudos para nosotros : Bizancio

es para ellos una tierra estraña, Empero


en Roma hablaban al pueblo , y este los
escuchaba.
I
146 BELISARIO .

No veo , dijo Justiniano , que despues


de mucho tiempo estuviese el imperio
mas tranquilo , ni fuese mas feliz en
Roma. El pueblo estaba allí envilecido ,
y el Senado lo estaba mas todavía.
Un imperio es débil y desgraciado en
todas partes , cuando está en malas ma
nos. Mas en Roma no se necesitaba mas
que un buen gefe para cambiar el aspecto
de las cosas. Ved de que abatimiento sa
lió en tiempo de Adriano , y á que punto
de gloria y de magestad llegó en el de
Marco Aurelio. La virtud romana se eclip
saba , pero sin apagarse : el Príncipe , que
era digno de reanimarla , encontraba el
gérmen de ella en todos los corazones.
Este gérmen ha perecido en Bizancio ; es
necesario sembrarlo de nuevo , y esta
debe ser la grande obra de un reinado
moderado y justo . Sin este prodigio , todo
está perdido . Los sucesos mismos de nues
tras armas son ruinosos para el Estado . El
imperio tiene sobre sí cien enemigos , los
BELISARIO. 147
cuales no tienen mas que uno . Cuando se
cree que estan destruidos , renacen , se
suceden el uno al otro , y por medio de
rápidas diversiones se dan mutuamente el
tiempo de volverse á levantar. Entretanto
el enemigo comun de ellos se debilita á
fuerza de dividirse : lo arruinan sus cor
rerías , sus trabajos lo consumen , sus mis
mas victorias son para él heridas que no
llegan á cicatrizarse ; y despues de es
fuerzos inauditos para afirmar su poder ,
un solo dia frustra y trastorna la obra de
veinte años de los trabajos mas felices.
¿ Cuantas veces en este reinado no han
volado nuestras banderas desde el Tiber
al Eufrates , desde el Eufrates hasta el
Danubio? Y todos los esfuerzos de nues
tras armas bajo el mando de Mundo , de
Germano , de Salomon , de Narses , y mio ,
si me es lícito nombrarme , todo ha venido
á reducirse á sujetarse á la ley de la paz.
Y con mucha razon , dijo el Empera
dor , puesto que la guerra nos acaba.
148 BELISARIO .
No es el medio de evitar la guerra , dijo
el anciano , el comprar la paz. Los bár
baros del Norte no quieren otra cosa que
una presa ; y cuanto ella se muestra mas
débil , mas seguros estan de arrebatarla.
Nada hay de mayor interes para los Persas
que el venir todos los años á pillar con las
armas en la mano nuestras provincias de
Asia. ¡ Se les rechaza con el oro ! ¡ Buen +
modo de alejarlos , el de presentarles el
cebo que los atrae ! El mismo rescate de
la paz llega á ser el alimento de la guerra;
y nuestros Emperadores , empobreciendo
á sus pueblos , no han hecho otra cosa que
aumentar la codicia de nuestros enemi
gos , y hacerlos mas poderosos .
Me afligis , dijo Justiniano : ¿ y que bar
rera quereis oponerles ? Buenos ejércitos ,
dijo Belisario , y sobretodo pueblos feli
ces. Cuando los bárbaros se derraman por
nuestras provincias , no buscan en ellas
otra cosa que el botin. Poco les importa
dejar tras de sí la desolacion y el odio ,
BELISARIO. 149
con tal que dejen el terror . No le sucede
lo mismo á un imperio que quiere guardar
lo que posee : si no hace amar su domi- -
nacion , es menester que renuncie á ella :
la autoridad que se funda sobre el temor
se debilita y pierde en la distancia ; y es
imposible reinar por la fuerza desde el
Tauro hasta los Alpes , desde el Caucaso
hasta el pié del Atlas . ¿ Que les importa ,
en efecto , á los miserables , á quienes se
les esprime su sudor , tener por opresores
á los Romanos ó á los Persas? Se defiende
mal el poder que oprime ; y el que no

tiene bastante valor para sacudirlo , á lo


menos deja que otro lo liberte dél. La
humanidad , la beneficencia , la rectitud ,
la buena fé , una atenta vigilancia al bien
estar de los pueblos , á los que se ha lle
gado á someter , es lo único que los sujeta
y los conserva. Entónces es cuando el co
razon del Estado está en todas partes , y
cuando cada provincia es un centro de
actividad , de fuerza y de vigor.
:150 BELISARIO.
Yo os hablaré ordinariamente de mí ,
querido Tiberio , añadió él , pues me au
torizais para ello consultando á mi espe
riencia. Cuando fuí á hacer la guerra á
Africa , comencé tratando á aquellas co
marcas como á mi propia patria. La dis
ciplina que establecí en mi ejército le
atrajo la abundancia , y muy pronto tuve
el gusto de ver á los pueblos de las inme
diaciones tomar por asilo mi campo , y
alistarse en mis banderas . El dia que entré
en Cartago á la cabeza de un ejército vic
torioso , no se oyó ni una sola queja ; al
ver la industria y el comercio moverse con
la actividad que tenia de costumbre , se
creia estar en plena paz : asi que no de
pendia de otro que de mí el reinar sobre
un pueblo que me llamaba su padre. He
visto por mis ojos en Italia venir en mu
chedumbre los naturales del pais á entre
garse á nosotros , y á los Godos en Ravena
suplicar á su vencedor que se dignase de ser
su Rey. Tal es el imperio de la clemencia.
BELISARIO . 151
Y no creais que yo me gloríe de esto : no ,
yo no he hecho otra cosa que seguir las lec
ciones que los mismos bárbaros me daban .
Sí , los bárbaros tienen , asi como nos
otros , sus Titos y sus Marco Aurelios. Teo
dorico y Totila han merecido el amor del
mundo. ¡ O ciudades de Italia ! esclamó el
• anciano , ¡ que comparacion habeis hecho
entre estos bárbaros y nosotros ! He visto
en Nápoles degollar á mi vista las muge
res , los viejos , y los niños en la cuna. Yo
corria , arrancaba estas inocentes víctimas
de las manos de los soldados ; pero me ha
llaba solo , mis gritos no eran escuchados ,
y los que habrian debido auxiliarme esta
ban ocupados en el pillage. El generoso
Totila tomó despues esta ciudad. ¡ Di
choso Príncipe , que tuvo la gloria de sal
varla del furor de los suyos ! Se portó en
ella como un padre tierno en medio de su
familia. No ofrece la humanidad nada mas
patético é interesante que sus solicitudes
por el bien de este pueblo que acababa de
152 BELISARIO.
rendirsele. Lo mismo hizo en Roma , en
esta misma Roma en donde nuestros co
mandantes acababan de ejercer , en medio
de los horrores del hambre , el monopolio
mas terrible. Asi es como nuestros enemi
gos han sabido ganar el corazon de los
pueblos. Su moderacion y su justicia nos
han hecho mas mal que su valor.
Pero , en desquite , lo que les ha ser
vido bien es la avaricia , la dureza y tiranía
de nuestros gefes. Cuando dejé la Italia ,
los mismos Godos cuya corona acababa
de rehusar , indignados de las vejaciones
de los que me reemplazáron , resolviéron
sacudir el yugo : y este fué el origen del
reino de Totila , y de nuestras desgracias
en Italia. Despues de haber deshecho á
los Vándalos en Africa , logré persuadir á
los Moros que viviesen en paz con nos
otros. Pero cuando salí de ella , nuestros
ilustres bandoleros , nuestras gentes de
lujo y de rapiña , lejos de tratarlos como
amigos , ejerciéron libremente en sus cam
BELISARIO. 153
pos y en sus poblaciones las violencias
mas horribles . Los Moros tomáron el par
tido de la venganza y de la desesperacion :
la sangre inundó nuestras provincias . Asi
es como la opresion escita á la rebelion ,
que rompe todos los vínculos de la paz .
En el interior sucede lo mismo. Pre
fectos indolentes , procónsules codiciosos ,
tiranos absolutos é implacables de las pro
vincias y de las ciudades , es lo que he
visto en todas partes. Ellos han hecho tan
onerosas las cargas concejiles , que para
que no deserten de ellas los principales
ciudadanos , ha sido necesario prohibirles
la milicia , el sacerdocio , la venta de sus
bienes , y lo que no se creerá jamas , el
recurso de la esclavitud. ¿ Como es posi
ble que unos pueblos tan cruelmente ator
mentados amen un yugo que no los deja
respirar ? ¿ Podrán creerse obligados por
interes ó por deber á tan duros opresores?
A la primera murmuracion que la miseria

y la desesperacion les arrancan , el grito


*
154 BELISARIO.
de la rebelion de la infidelidad se hace
y
general , y tienen que marchar á las pro
vincias ejércitos que las arruinan. ¡ Cruel
y triste medio de reducir las provincias ,
el destruirlas ! ¿ Y que se ha de hacer con
un pueblo abatido por su debilidad ? Lo
que importa es que sea dócil y fuerte ; y
será lo uno y lo otro , si no es fatigado por
esta caterva de tiranos subalternos , que
del reinado de un Príncipe equitativo ha
cen de ordinario un reinado intolerable.
De ningun otro depende hacer amar ó
aborrecer la autoridad , que de los mis
mos en quienes está depositada. Luego
sobre ellos es sobre quienes el ojo severo
y vigilante del Príncipe debe fijarse. No
hay otros enemigos mas crueles y peli
grosos , porque ellos lo esponen al odio
público , que es para aquel el mayor de los
males. Ellos llaman la voluntad del Prín
cipe todo lo que les dicta su orgullo , su
codicia ó su capricho : si se les hubiese de
creer , cuando ejercen sus violencias , no
BELISARIO, 155

hacen mas que obedecerle ; y , sin saber


nada de esto , el Príncipe viene á ser el
azote de los pueblos que ama. Tiberio ,
añadió el héroe , si un Soberano logra al
guna vez la fortuna de teneros por amigo,
aconsejadle que no afloje jamas las riendas
de la autoridad , y que todos los que la
ejercen bajo su mando sientan el freno de
su justicia : porque los escesos que se co
meten en su nombre calumnian su rei

nado , y hacen recaer sobre él las lágrimas


del débil oprimido ; en lugar de que si los
pueblos saben que él los protege y los
venga , se quejarán á él sin quejarse dél ;
y el odio público empleado en los autores
de los males públicos dejará al Príncipe
equitativo en pacífica posesion del cora
zon de sus súbditos .

Nada hay en la especulativa , dijo Jus


tiniano , mas noble y mas hermoso que un
Príncipe atento y cuidadoso de todo lo que
pasa en su imperio. Pero tendria que en
trar para esto en un por menor infinito ;
156 BELISARIO .
y si hubiese de escuchar , examinar y juz
gar por sí mismo las quejas de sus pue
blos , jamas acabaria.
Esas son las fantasmas de dificultades ,
dijo Belisario , con que lo arredran , pero
que se desvanecen luego que se observan
de cerca ; y mañana os haré ver que el
arte de gobernar es menos complicado que
lo que se piensa. A dios , amigos mios , vos
otros estais viendo que por mí mismo me
voy empeñando en mucho mas de lo que
querria. Reinar es la locura de la mayor
parte de los hombres ; muy pocos hay que
en sus desvaríos no se diviertan , como yo
lo hago , en arreglar la suerte de los Es
tados. Ese es el delirio del vulgo , pero la
mas digna meditacion del sabio.
Retiróse el Emperador , fuertemente
afectado de todo lo que acababa de oir ;
y en aquella misma noche estando ce
nando , oyó decir á sus cortesanos que ja
mas el imperio habia estado tan feliz y
floreciente como en el dia. Sin duda , les
BELISARIO. 157
dijo , el imperio está floreciente , porque
vosotros nadais en la abundancia ; y feliz ,
porque vosotros vivis en el lujo y en el
ocio. Pero contais á los pueblos por nada ,
y la corte es para vosotros todo el impe
rio. Estas palabras les hicieron bajar los
ojos , y no les quedó duda de que la me -

lancolía de la que veian poseido al Em


perador despues de algunos dias , no fuese
efecto de las conferencias que habia te
nido con Tiberio . Tiberio , decian , es un
jóven entusiasta que tiene la manía de la
humanidad. No hay nada mas peligroso
para nosotros que un hombre de este ca
rácter es necesario que tratemos de ale
jarlo.

CAPITULO XII.

AL dia siguiente por la mañana , entre


tanto que la corte estaba ocupada de esta
intriga , el buen ciego y sus dos tertulia
nos habian ya vuelto á tomar el hilo de
sus conferencias.
158 BELISARIO.
Un Príncipe que quiere reinar por sí
mismo , les decia él , debe saber simplifi
carlo todo . Su primer cuidado es conocer
bien lo que es útil á sus pueblos , y lo que
estos deben esperar dél. Esto solo , dijo
Tiberio , forma un estudio inmenso. Es
muy sencillo , dijo el héroe , porque las
necesidades de uno solo son las necesi
dades de todos , y cada uno de nosotros
sabe por sí mismo lo que es útil al género
humano . Por ejemplo , le preguntó al jó
ven , si vos fuéseis labrador , ¿ que espe
raríais de la bondad del Príncipe ? Nada
mas sino que me asegurase el fruto de mi
trabajo , dijo este ; que pagado el tributo ,
me dejase gozar de lo demas con mi mu
ger y con mis hijos ; que protegiese mi he
redad contra la rapacidad y el fraude , y
á mí y á mi familia contra la violencia ,

la injuria y la opresion . Pues bien , dijo


Belisario , á eso está reducido todo ; y cada
ciudadano en su clase no pide otra cosa.
Y el Príncipe á su vez , ¿ que exige de sus
BELISARIO. 159
súbditos ? xx La obediencia , el tributo y
fuerzas para el sostenimiento de su poder
- Esto es tambien sen
y de sus leyes.
cillo y justo , dijo Belisario . Y los súbdi
tos , ¿ que deberes recíprocos tienen entre
sí ? - Vivir en paz , no dañarse , dejarlė
á cada uno lo que es suyo , y observar en
su trato y corresponden concordia y
cia
buena fé . Vé ahí , amigo mio , dijo el
anciano , el sumario de la felicidad del
mundo ; y para esto , ya veis bien que no
se necesitan muchos volúmenes de leyes .
Un tiempo hubo en que todas las de Roma
estaban escritas sobre doce tablas aquel
tiempo valia bien el del dia de hoy. Lo
justo no es mas que la balanza de lo útil ;

y la medida de lo que le toca á cada uno


de la suma del bien público . Que la equi
dad solamente haga esta reparticion , y su
código no será muy largo . Lo que lo em
brolla y aumenta es el capricho minucioso
de una voluntad arbitraria : que erige en
ley es sus caprichos , mudandolos á cada
160 BELISARIO.
caso particular ; es el temor pusilánime de
no dar á la libertad bastantes lazos que la
encadenen ; es el orgullo zeloso de domi
nar , que no cree nunca hacer sentir bas
tantemente sus derechos ; es la manía de
querer sujetar á reglas una infinidad de
por menores , que se arreglan bastante y
mucho mejor por sí mismos. Bajo el actual
reinado se está haciendo una amplia colec
cion de edictos y decretos innumerables ,
pero es para la escuela de los juriscon
sultos , y no para la del pueblo , cuando
debe ser el pueblo el que se ha de tratar
de instruir en sus obligaciones y derechos.
Cada uno debe ser su primer juez ; luego
cada uno es menester que sepa lo que le
está prescrito , prohibido y permitido por
la ley. Para esto se necesitan leyes claras ,
sencillas , sensibles , en corto número , y
fáciles de aplicar. Esto es lo que princi
palmente aligerara las formalidades de la
administracion . Porque desde el punto
que un pueblo sabe lo que debe y lo que
BELISARIO. 161
le es debido , está ufano con su seguri
dad , y contento con su dependencia : vé
lo que le resulta de los sacrificios que ha
hecho ; y conociendo su bien particular
en el bien público , venera la autoridad
que ha hecho concurrir el uno con el otro.
¿ Cual es la causa de que lleve de ordi
nario con impaciencia el yugo de las le
yes ? Pues no es otra sino que el rigor está
todo de parte de las leyes que lo sujetan ,
y la blandura y la negligencia de la parte
de las leyes que le favorecen y deben pro

tegerle. Asi , la sencillez de un código po


pular remediaria tambien este abuso ; por
que viendo los jueces que el pueblo está
bastante instruido para juzgarlos por sí
mismo , y en estado de reclamar contra
ellos una ley constante y precisa , no osa
rian doblegar la regla , ni mudar de peso
á su arbitrio .
Las mas abusivas de las leyes son aque
llas que atacan á los bienes . Por lo re
gular no se tira á la libertad y á la vida de
162 BELISARIO.
los pueblos ; y si se le atan las manos , no
es sino para despojarlos . Asi es que de los
mil escesos cometidos por la autoridad ,
apénas hay uno solo que no sea el crímen
de la avaricia . El Príncipe pues debe po

ner la mayor claridad en aquellaş , y em


pezar simplificando la percepcion del im
puesto.
En tanto que el impuesto se multipli
que , y sea tan vago y complicado como
lo es en el dia , su administracion , aunque
se maneje por la real hacienda , será frau
dulenta y oscura . Es necesario no sola
mente hacerla sencilla , sino tambien que
la ley que la arregle sea inalterable y pre
cisa ; que el tributo mismo , esta necesi
dad indispensable del Estado , sea igual ,
fácil , natural ; que sea uno , que tenga
por base bienes reales y sólidos , que se
arregle por el valor de estos , y que sea
uniforme en todas partes ; que sea , por
ejemplo , como el que pagaba la dichosa
Sicilia á los Romanos , el que por su dul
BELISARIO. 163
zura hizo adorar á Cesar en las provincias
de Asia. Entonces el fraude no podrá re
fugiarse en un dédalo tenebroso de edictoś
absurdos y estravagantes : la evidencia
misma del derecho marcará sus límites ;
y dejando de ser arbitrario , dejará tam
bien de ser odioso.
¿ Sabeis , dijo el Emperador , lo que se
opone á vuestros principios ? Simplificar
el impuesto , seria lo mismo que redu
cirlo. Asi es , dijo el héroe . Y despues ,
añadió el Emperador , si el pueblo tiene
mucha comodidad , se hará , como dicen ,
perezoso , arrogante , rebelde , é incapaz
de gobernarse. ¡ O justo cielo ! esclamó
Belisario : ¡ con que el medio de disgustar
al pueblo del trabajo , será el de asegu
rarle el fruto dél ! ¡ el de hacerlo rebelde
é incapaz de gobierno , el de hacerlo mas
feliz ! ¿Y se teme que se haga arrogante ?
¡ Ah ! sé muy bien que lo que se quiere
'es que tiemble como el esclavo á la vista

del azote. ¿ Mas delante de quien debe el


164 BELISARIO.
pueblo temblar , cuando vive sin delito y
sin remordimiento ? ¿ Bajo que otra auto
ridad debe doblegarse , que la de las leyes
y la del Soberano legítimo ? ¿ Habrá jamas
un imperio mas seguro de ser obedecido ,
que aquel que por los beneficios , por el
reconocimiento , y por el amor se ha ad
quirido todos los derechos del poder pa
ternal ? Creedme , yo conozco al pueblo ;
no es como lo pintan. Lo que lo enerva y
lo disgusta , es la miseria y el sufrimiento ;
lo que lo exaspera y lo subleva , es la des

esperacion de adquirir sin cesar , sin jamas


poseer. Esta es la verdad , y muy sabida ,
pero se disimula ; se ha formada un sis
tema que se trata de autorizar. Este sis
tema de los grandes , es que el género hu
mano no vive sino para un corto número
de hombres , y que el mundo se ha criado
para ellos . Es un orgullo inconcebible ,
dijo el Emperador ; pero es cierto que
existe en muchas almas. No existe , dijo
Belisario : es fingido , y jamas ha sido sin
BELISARIO . 165
cero. No hay hombre de razon sana , por
elevado que se halle , que comparandose
en secreto con el pueblo que lo mantiene ,
que lo defiende y que lo protege , no sea
humilde en su interior , porque conoce
por sentimiento que es débil , dependiente
y necesitado . Su altivez no es mas que una
máscara que ha tomado para alucinar ;
pero el mal es que alucina y llega á per
suadir. ¡ Quiera el cielo , mi querido Ti
berio , que vuestro amigo no dé en esta
absurda ilusion ! Procurad que eche una
ojeada sobre la sociedad primitiva , y la
verá reducida á tres clases , todas tres
ocupadas en ayudarse recíprocamente : la
una , en sacar del centro de la tierra las
cosas necesarias para la vida ; la otra , en
dar á sus producciones la forma y las cua
lidades relativas á su uso ; y la tercera , en
la administracion y defensa del bien co
mun. En esta institucion no hay ninguno
ocioso , ni inútil : está completo el círculo
de los mutuos auxilios ; cada uno contri
166 BELISARIO.
buye á ella constantemente á proporcion
de sus facultades : fuerzas , industria , in
teligencia , luces , talentos y virtudes , todo
sirve , todo paga su tributo ; y á este órden
tan sencillo , tan natural y tan regular , es
á lo que está reducida la economía de un
gobierno equitativo .
Bien veis que seria una insensatez el
que una de estas clases tuviese en menos
á las otras , puesto que todas son igual
mente útiles , é igualmente dependientes ;
y que , aun suponiendo que alguna de
ellas tuviese algunas ventajas , estas esta
rian siempre en favor del labrador ; por
que si la primera necesidad es la de vivir ,
el arte que mantiene á los hombres es el
primero y principal de todos los artes.
Mas como este es fácil y seguro , que no
espone al hombre , y que no exige mas
facultades que las comunes , es conve
niente que las artes útiles y que requieren
talentos y virtudes , que son cualidades
mas raras , sean tambien mas promovidas,
BELISARIO. 167
Asi que las artes de primera necesidad no
serán las mas consideradas , ni pretenden
serlo . Pero asi como seria superfluo el
atribuirles vanas preferencias , así tambien
seria inhumano é injusto mirarlas con un
desprecio duro. Que vuestro amigo , que
rido Tiberio , se guarde mucho de este
desprecio estúpido ; que considere como
á su nodriza y á la del Estado á esta parte
de la humanidad tan útil como olvidada.
Justo es que el pueblo trabaje para las
clases que le ayudan , y que contribuya
con ellas al sostenimiento del poder que
mantiene su seguridad ; á la tierra es á
quien le toca alimentar á los hombres.
Empero los primeros á quienes ella debe
alimentar , son á los que la hacen fértil ; y
no hay derecho para exigir de ellos mas
que el sobrante de sus necesidades. Si el
trabajo mas duro y mas constante no hu
biese de ofrecerles mas que una existen
cia desgraciada , dejarian de ser asociados
y vendrian á ser esclavos del Estado : su
168 BELISARIO .
condicion llegaria á hacerseles odiosa é
intolerable ; renunciarian á ella , muda
rian de clase , ó dejarian de reproducirse
y de perpetuar la suya.
Es cierto , dijo Justiniano , que se les
ha estrechado demasiado ; pero por for
tuna ¡ necesitan tan poco esta especie de
hombres endurecidos por la fatiga ! Su
ambicion no pasa mas allá de las primeras
necesidades de la vida ; con tener pan ,
estan contentos.
Verdaderamente , vecino , dijo Belisa
rio, que al oiros hablar asi , se creeria que
habeis pasado vuestra vida en la corte. Lo
que decis es lo mismo que se le repite de
continuo al Príncipe para empeñarle á
que despoje á sus pueblos , y á que los
estruje sin remordimiento. Mas á propor
cion de que su vida es mas frugal y mo
desta , y que mas se les reconoce por so
brios y pacientes , mas seguridad hay de
que cuando se quejan , lo hacen con ra
zon. En el lenguage de la corte , carecer
BELISARIO. 169
de lo necesario es no tener con que man
tener veinte caballos inútiles , veinte cria
dos holgazanes : en el lenguage del labra
dor , es no tener con que alimentar á un
padre cansado de vejez , á unos hijos
cuyas manos débiles y tiernas no pueden

ayudarle todavía , á una muger embara


zada , ó que está criando un nuevo vasallo
del Estado ; es no tener con que dar á la
tierra las anticipaciones que pide , con
que pasar un año de tormenta ó de este
rilidad , con que procurarse para sí mismo
ό para los suyos , en el estado de enfer

medad ó de vejez , los auxilios y remedios


de que necesita la naturaleza . Ahora bien,

amigos mios , yo os pregunto si este pri


mer destino de los productos de la agri
cultura no es mas santo é inviolable que
deberia serlo el tesoro de Jano.

¡ Ah ! dijo el Emperador , hay tiempos


de calamidad en que no es posible dispen
sarse de echar mano dél.
Para esto , dijo Belisario , es necesario
K
170 BELISARIO.
que se hayan apurado ántes todos los re
cursos del superfluo , y que no haya otro
medio de salvar á un pueblo , que arrui
narlo jamas he conocido yo un tiempo e
semejante. Mas digamos la verdad : ¿ sa
beis lo que incomoda y oprime á la clase
laboriosa y paciente del Estado ? Pues es
el peso que deja caer sobre ella la clase
ociosa y que mas goza. Aquellos que por
su riqueza participan mas de las ventajas C
de la sociedad , son los que contribuyen
menos á los gastos de su administracion y
de su defensa . Parece que la inutilidad
se ha hecho un privilegio para ellos. Si
llegais á conseguir que cese un abuso se
mejante , y que el peso de los gastos pú
blicos se distribuya en proporcion de las
*fuerzas y facultades de cada uno , veréis
como este peso se hace ligero para todos.
¿ Y que no se ha hecho , dijo el Empe
rador , á fin de establecer esta igualdad
deseada ? ¿ No han sido condenados á las
llamas los decuriones infieles , que al re
BELISARIO. 171
partir el impuesto de su distrito sobrecar
gaban á unos para eximir á los demas ?
¡ Ah ! yo sé , dijo Belisario , que no es
á esos infelices á los que se les hace gra
cia. Por no haber vejado al pueblo. con
bastante dureza , se les pone en la cadena ,
se les maltrata á golpes , se les reduce á
envidiar la condicion de los esclavos.
¿Pero hay acaso azotes , calabozos , supli
cios para vuestros rectores , para vuestros
procónsules , para vuestros prefectos ? Y
aun cuando los hubiese , ¿ que cosa mas
inútil , si se cierra la boca á los pueblos ,
si se sofocan sus clamores ? Dadles leyes
menos severas , con la plena libertad de
perseguir á los infractores.
En todos tiempos , dijo Justiniano , les
ha sido permitido á los pueblos el que
jarse.
Sí, respondió Belisario , con tal que sus
tiranos tengan á bien autorizarlos para ello,
¿ Por ventura no se ha exigido el permiso
de los presidentes y prefectos , para que
172 BELISARIO.
las ciudades y provincias pudiesen de
nunciar á la corte los escesos de que ellos
mismos son los autores ó los cómplices ?
¿ Podria encontrarse un medio mas cierto
de asegurar la impunidad ? Las leyes re
comiendan á sus depositarios , que se
opongan á las vejaciones ; y son ellos
los que las ejercen. Las leyes les prescri
ben , como un religioso deber , el prote

ger al débil contra las injurias del fuerte ;


y ellos tienen en sus manos la fuerza con
el derecho de abusar de ella. Las leyes
determinan la totalidad del impuesto ;

pero son los prefectos , los procónsules ,


los presidentes los que lo distribuyen ; y
nunca les faltan pretestos para agravarlo.
Las leyes permiten citar á las creaturas
del prefecto al tribunal del prefecto
mismo ; pero prohiben apelar de este tri
bunal al del Príncipe , á causa , dicen , de
que el Príncipe no eleva á esta dignidad
sino á hombres de una rectitud y sabi
duría probadas. ¿ Y no puede equivocarse
BELISARIO . 173
jamas en su eleccion ? ¡ Que imprudencia !
¡ aventurar la suerte de todo un pueblo
al crédito de un hombre ! Justiniano co
nociendo este abuso , ha restablecido los
pretores , con el derecho de oponerse á
las depredaciones de los prefectos , y ha
creado nuevos opresores para el pueblo.
Su residencia en las provincias les ha
hecho contraer inmediatamente el conta

gio ; y , vueltos cómplices de vigilantes


que eran , no han hecho sino aumentar el
número de los tiranos . He aquí de donde
dimanan tantos abusos impunes , y tantas
buenas leyes inútiles.
Y que haríais vos ? le dijo el Empe
rador. Daria oidos al clamor del débil ,
dijo Belisario ; y el hombre injusto y po
deroso temblaria.
Entre las instituciones de nuestros Em
peradores hay una que venero y que deseo
ardientemente ver restablecida en su vi
gor. Cuando entre la multitud de em
pleados en la conservacion de la auto
$74 BELISARIO .
ridad soberana , he encontrado • agentes
encargados en particular del cuidado de
recorrer las provincias para recibir las
quejas y reclamaciones de los pueblos , á
fin de informar de ellas al Emperador ,
he sentido dilatarse mi alma , y respirar
en mí la humanidad. Mucho deseo que
un buen Príncipe dé á este importante
cargo todo el esplendor que merece ; que
nombre , para desempeñarlo , á los mas
virtuosos , los mas fieles , los mas íntimos
de sus amigos ; que con la pompa mas so

lemne y el aparato mas magestuoso reciba


al pié de los altares el juramento que ellos
deben prestar al Cielo , á los pueblos , y al
mismo Emperador , de no faltar jamas á
los intereses del débil en favor del pode
roso ; que todos los años los envíe á sus
pueblos , con el sagrado nombre de tu
tores ; y que los haga volver luego que
hayan concluido su tarea , á fin de no dar
tiempo á la corrupcion. ¡ Que efecto no
debe producir su presencia , ó el estarlos
BELISARIO. 175
aguardando ! Veréis , al arribo del hombre
justo á las provincias , como la libertad
levanta una frente serena , entretanto que
la licencia y la tiranía bajan , temblando ,
los ojos veréis á vuestros prefectos , á
vuestros presidentes , á vuestros procón
sules , y sus representantes subalternos ,
ponerse amarillos , temblar delante de su
juez ; y á los pueblos rodearlo como á su
padre y vengador. ¡ Se quejan los Mo
narcas de que la verdad huye de ellos !
¡Ah ! por el contrario , amigos , ella los
busca aun al traves de las lanzas y de las
espadas. i Con cuanta mas facilidad no
se les acercaria , si le diesen este libre
acceso ! Entonces no seria el grito sedi
cioso de un populacho tumultuado , sino
la voz moderada del hombre prudente y
virtuoso la que llevaria hasta los piés del
trono las quejas de la humanidad. ¡ Oh ,
que raros no serian los abusos y escesos
cometidos en nombre del Príncipe , si
debiesen pasar asi todos los años á la vista
176 BELISARIO .
atenta y severa de la justicia , y si viesen
levantada la espada en lo alto del trono
para castigarlos !
Entre todas las condiciones , la milicia
es ciertamente aquella en que parece que
deben reunir mas impunemente el des
órden y la licencia. Pero restituyase á la
disciplina su austeridad y su vigor ; que
el favor no se mezcle para mitigar las leyes
severas ; y algunos ejemplares , como el
que Justiniano ha dado al mundo , escar
mentarán á los mas atrevidos.
¿ Y que ejemplar es ese ? preguntó el
Emperador. Vedlo aquí , replicó Belisa
rio ; y en mi dictámen , es el monumento
mas digno del reinado de Justiniano . Es
tando en Colcida , sus Generales man
cháron sus manos con la sangre de su
aliado el Rey de los Lazianos. Justiniano
envió allí á un comisario imperial , hom
bre íntegro , con plena autoridad para
sentenciar y castigar , oyendo las quejas
del pueblo Laziano , y la defensa de los
BELISARIO. 177
acusados. Este supremo y terrible juez
dió á esta grande causa toda la impor
tancia y aparato que merecia . Escogió
para tribunal una de las colinas del Cau
caso ; y allí , en presencia del ejército de
los Lazianos , hizo cortar la cabeza á los
homicidas de su Rey. Mas esto requiere
á lo menos hombres incorruptibles ; y
por desgracia son muy raros , especial
mente despues que el Senado se ha envi
lecido.
¡ Y que ! dijo Tiberio : ¿ sentis la falta
de estos tiranos de la libertad , de estos
esclavos de la tiranía?
Yo siento , dijo el héroe , no la
de lo que ha sido el Senado , sino la de lo
que deberia ser. Toda dominacion real
conspira á la tiranía , porque le es natural
al hombre pretender que la ley sea su vo
luntad. La dureza del Senado para con el
pueblo , y su inflexible altivez ha hecho
que se prefiera á su reinado el de uno
solo , que se creyó seria mas dulce y
178 BELISARIO .

justo. Este , deseoso de ejercer una au


toridad que no partiese con nadie , le
hizo doblegarse bajo el yugo al orgullo
del Senado ; y el Senado , abatido por el
temor, ha llegado á hacerse mas bajo y vil
que lo que pretendia el que lo habia do
minado. El mismo Tiberio se quejaba de
esto . Pero fácil es conocer que dejando
de ser peligroso , el Senado se hacia útil ;
que prestaba á la autoridad un carácter
mas magestuoso ; y que establecido , como
mediador , entre el pueblo y el Soberano ,
hubiera sido el punto de apoyo de todas
las fuerzas del imperio. Sin embargo yo
no miro al Senado bajo de este punto de
vista. Siento en su falta la de una almá
ciga de hombres ejercitados en manejar
la espada y la balanza de la justicia , cria
dos en los consejos y en las batallas , ins
truidos en el arte de gobernar tanto con
las leyes como con las armas . De un órden
de ciudadanos como este , contenido en
sus justos límites , y honrado como de
BELISARIO . 179
beria serlo , habria sacado el Emperador B
sus generales y ministros , sus prefectos y
2
sus comandantes. En el dia de hoy , en
que tanto se necesita de un hombre há
bil , virtuoso y discreto , ¿ en donde y
como ha podido darse este á conocer ?
¿ Para hacer la prueba de uno , se entre
gará en sus manos la suerte de todo un
pueblo ? ¿ En los oscuros destinos de la
milicia palatina se forman por ventura los
Régulos , los Fabios , los Escipiones ? No
habiendo una lid en que las almas se ejer
citen , en que los talentos midan sus fuer
zas , en donde el carácter se anuncie , el
genio se desplegue , y las luces y virtudes
penetren al traves de la muchedumbre y
se distingan , casi todo está confiado á la
casualidad del nacimiento , ó al capricho
del favor. Asi se acumulan los males que
acaban un Estado.
¿Y que quereis ? dijo el Emperador.
Cuando se han degradado los hombres ,
cuando su especie se ha corrompido ,
180 BELISARIO.

y que , por mas cuidado que se ponga ,


siempre se hacen malas elecciones , es
preciso llegarse á cansar y abandonarse
al acaso .

No , dijo Belisario ; jamas se debe des


mayar. Nunca es total la corrupcion ; en
todas partes hay hombres de bien ; y si
faltan , se forman. Para esto basta que
un Príncipe los estime , y que sepa dis
cernirlos. A dios , amigos mios. Nuestra
conversacion será mas agradable mañana,
porque es claro que para remediar el
Estado , por mas malo que esté , basta con
que solo un hombre quiera hacerlo .
Belisario lo hace depender todo de
nuestra débil voluntad , dijo Justiniano
á Tiberio ; pero ¿ acaso es uno libre para
atribuirse el discernimiento y la eleccion
de los hombres ? ¿ sabe él hasta que punto
se nos disfrazan ? Lo que mas me con
funde , dijo Tiberio , es que pretende
que los hombres nacen tales como vos
querríais , como si os estuviese tambien
BELISARIO, 181
sometida la naturaleza . Sin embargo Be
lisario es sabio ; los años y las desgracias
lo han instruido mucho , y merece bien
que se le escuche.

CAPITULO XIII.

CUANDO llegaron al dia siguiente , lo


encontráron en su jardin , ocupado de la
agricultura con Paulino , su jardinero .
Si hubiérais llegado un momento ántes ,
les dijo , habríais tomado conmigo una
buena leccion del arte de gobernar ; por

que no hay nada que tanto se parezca al


gobierno de los hombres , como el de las
plantas ; y mi jardinero , que veis aquí ,
raciocina como un Solon.
Entonces el Emperador y Tiberio se
pusiéron á pasear con el héroe , y el jóven
le propuso las reflexiones que habian he
cho , y las razones que tenian para temer
que padeciese ilusion en lo que el dia
ántes habia dicho ántes de despedirse .
Sí , no hay duda , les dijo , que conoce
L
182 BELISARIO.
muy poco á los hombres el que está
siempre en el interior de su palacio , ro
deado de una nube espesa de cortesanos
aduladores ; pero quien le impide es
caparse de su estrecha prision , comuni
carse , y hacerse accesible ? La afabilidad
es en un Príncipe el íman de la verdad.
Se la ocultan ó se la disfrazan sus escla
vos ; pero el hombre del pueblo , el la
brador , el soldado viejo , bronco y sin
cero , no se la disfrazarán . Oirá la VOZ
pública ; esta es el oráculo de los Sobe
ranos , y el juez mas íntegro del mérito
y de la virtud ; y cuando se decide por
ella , no se hacen malas elecciones . Ade
mas de que las elecciones de un Mo

narca estan reducidas á solo dos objetos,


á sus consejos ó á sus agentes ; y si él ha
clegido bien los unos , yo le respondo de
la eleccion de los otros. Todo depende
de tener á su lado algunos amigos que
sean dignos de serlo . Teodorico no tenia
sino uno , que era el virtuoso Casiodoro ;
BELISARIO . 183

y todo el mundo sabe la sabiduría y gloria


con que reinó. Ahora bien , hay signos
ciertos por medio de los cuales se puede ,
en la corte misma , hacer la eleccion de
sus guias y consejos. La severidad en las
costumbres , el desinteres , la rectitud ,
el valor de la verdad , el zelo en pro
teger al débil y al inocente , la constan
cia en la amistad probada en las adversi
dades , una tendencia ácia el bien que
ningun obstáculo hace desmayar , una afi
cion permanente á las leyes de la equi
dad ; tales son los rasgos y señales por las
cuales puede un Príncipe venir en cono
cimiento de las gentes buenas , y elegirse
verdaderos amigos. Todavía me parecen
mas sensibles los motivos para la esclusion ;
porque la virtud puede aparentarse , pero
nunca se afecta el vicio . Desde luego que
se indica , se le puede , con seguridad ,
creer. Por ejemplo , si yo fuese Rey ,
aquel que me hubiese una vez hablado
de mis pueblos con desprecio , de mis
184 BELISARIO.
obligaciones con ligereza , ó del abuso de
mi poder con una complacencia servil
y baja , lo escluiria para siempre del nú
mero de mis amigos . Pues nada es mas
fácil , cuando se observa á los hombres ,
que sorprender , sin que ellos se aper
ciban , aquellos destellos del carácter ,
que hacen traicion y descubren aun á los
mas disimulados. He oido hablar mucho
del disimulo profundo que se atribuye á
los cortesanos : no hay uno que no sea
tan conocido como pudiera serlo la fran
queza misma ; y si el Príncipe ha podido
equivocarse , la voz pública lo desenga
ñará. Asi , está en su mano el emplear
dignamente su estimacion y confianza ; y
una vez admitidas á sus consejos la vir
tud y la verdad , ya puede descargar so
bre ellas el cuidado de ilustrarlo sobre
todas las demas elecciones.
¿ Pero os haceis cargo , dijo el Empe
rador , de esta gran porcion de hombres
virtuosos y prudentes de que tiene nece
BELISARIO. 185
sidad para dispensar sus leyes y ejercer
su autoridad? ‫ ن¿ے‬En donde se han de en
contrar?
En la naturaleza , dijo Belisario : ella
los produce cuando se sabe dirigirla bien.
-Y hay otros medios para dirigirla , que
leyes justas y severas ? -Es mucho , pero
no es bastante , replicó Belisario ; y no son
las costumbres del resorte de las leyes.
ar estas costum
¿ Y que hará para mud
as
po ace epravad
bres tanto tiem h d ? pre
n t ó s t i n iano
gu Ju .
Mi jardinero os lo va á enseñar , dijo
Belisario ; y lo llamó . Escucha , Paulino ,
le dijo cuando nace alguna mala yerba
entre estas plantas , ¿ que es lo que haces?
La arranco , dijo el buen hombre. - Y
en lugar de arrancarla , ¿ por que no la
cortas ? -Entonces retoñaria sin cesar , y
nunca acabaria . Es la raiz la que chupa
el jugo de la tierra , y esta es la que se
debe estirpar. ¿ Lo ois ? dijo Belisario ;
pues esta es la crítica de vuestras leyes.
186 BELISARIO .
Cortan cuanto pueden los delitos de la
sociedad ; pero dejan subsistir los vicios
que seria necesario destruir. Pues esto no
es imposible , porque casi todos los vicios ,
á lo menos los de la corte , tienen una raiz
comun. ¿Y cual es ? preguntó Tiberio.
La codicia , respondió el anciano. Sí ; ora
se entienda bajo este nombre el deseo de
acumular , ora el de gozar , no hay nada
indigno y bajo que no engendre la codicia .
La dureza , la ingratitud , la mala fé , la
iniquidad , la envidia , y hasta la atrocidad
misma , son como las ramas de esta pa
sion avara , baja y cruel. Con su presa
mantiene tambien á la molicie , la sensua
lidad , la disolucion , la crápula , y esta
cobarde ociosidad , que las abriga en su
seno. De aquí es que toda la masa de las
costumbres está corrompida por el amor
de las riquezas. Si anima á la ambicion ,
la hará pérfida y negra ; si se mezcla al
valor , lo deshonrará por los escesos mas
escandalosos. Imprime la mancha de la
BELISARIO . 187
venalidad á los talentos mas estimables ;
y el alma que llega á ser su esclava , está
siempre de venta para darse al que mas
ofrezca.
De aquí todos los crímenes públicos
que se cometen para acumular. ¿ Y quien
es el padre de esta tiranía de que se re
siente todo el universo ? el lujo ; porque
este hace nacer las necesidades ; estas á
su vez producen la avaricia , y la avaricia ,
para satisfacerse , recurre á la opresion .
Al lujo pues se debe echar la culpa , y
por él es por quien debe empezar la re
volucion en las costumbres.
Atacar al lujo , dijo el Emperador , es
atacar una hidra : se le corta una cabeza ,
y en su lugar le nacen mil. O mas bien
es como un proteo que , bajo mil formas
diversas , se escapa de las manos del que
pretende encadenarlo . Os diré mas to
davía , añadió : las causas del lujo y sus
influencias , sus enlaces y sus relaciones
forman una miscelánea de bienes y males
188 BELISARIO .
tan complicados en mi pensamiento , que
aun suponiendo que fuese posible suje
tarlo ó destruirlo , dudaria si lo uno seria
lícito , y si lo otro seria útil .
Sí , convengo , dijo Belisario , en que
el lujo es en un Estado como aquellas
gentes groseras y desvergonzadas que han
hecho brillantes enlaces : todo el mundo
las contempla y tolera en consideracion
á estos , pero al fin se acaba por encer
rarlas. Con todo , no iré tan adelante.
Empezemos por los hechos de que yo
mismo he sido testigo . Se dice que el
lujo es bueno en las ciudades. Dificulto
creerlo , pero estoy seguro de que es fu
nesto en los ejércitos. Pompeyo viendo á
los soldados de Cesar , que comian raices
espontáneas , decia Estos son bestias
salvages. Debia haber dicho : Estos son
hombres . El primer valor de un guerrero
es esponer su vida ; el segundo , es redu
cirla á solo las necesidades de la natu

raleza ; y este el mas penoso y difícil


BELISARIO. 189
para el que ha vivido en la molicie. Un
pueblo , que en medio de la guerra quiere
gozar de las delicias de la paz , no está
en estado de sostener ni los sucesos ni los
reveses. La victoria es para él poco , ne
cesita tambien de la abundancia ; y cuando
esta le falta , ó que está amenazado de per
derla , aquella lo llamaria en vano . Un
ejército sobrio tiene alas ; el lujo enerva
y hace pesado al ejército en que se ha
introducido . La frugalidad economiza los
recursos interiores y esteriores ; la prodi
galidad los consume , y no le deja ninguno
á la necesidad : arrastra consigo el hambre ,
el terror , y la fuga vergonzosa. Todo es
penoso para aquellos hombres á quienes
ha criado la molicie ; el valor les queda ,
pero les faltan las fuerzas : el enemigo que
sabe fatigarlos no necesita vencerlos , y
las lentitudes de la guerra hacen para él
las veces de batallas.
Pero el lujo hace todavía mas que
enervar los cuerpos , pues debilita y cor
*
190 BELISARIO .
rompe las almas. El hombre rico , que
lleva á los campos el lujo en pos de sí ,
da emulacion al pobre , quien para evitar
la humillacion de verse oscurecido por
su igual , busca recursos en su deshonor
mismo. La estimacion se reserva para los
ricos , la consideracion para la magnifi
cencia ; quedan solos el desprecio para la
pobreza , y el ridículo para la virtud mo
desta y desinteresada ; entónces todo está
perdido. Esto es lo que yo mismo he es
perimentado con el lujo.
Sé que lo habíais desterrado de vues

tros ejércitos , le dijo Tiberio : ¿ como lo


llegásteis á conseguir ? Del modo mas
fácil del mundo , dijo el anciano : lo ha
bia desterrado de mi tienda , y lo habia
entregado al desprecio . ¡ El desprecio es
un remedio tan eficaz contra el veneno
del orgullo ! Supe una vez que un jóven
Asiático disfrutaba en mi campo de todas
las delicias de su patria ; que dormia de
bajo de un pabellon de púrpura ; que
BELISARIO. 191
bebia en copa de oro ; que hacia servir
en su mesa los vinos mas esquisitos , y los
manjares mas raros. Le convidé á comer ,
y en presencia de sus compañeros : Jó
ven , le dije , ya veis que hemos comido
mal ; algunas veces es peor , y es preciso
esperar que asi sea , porque lo's que cor
ren en pos de la gloria estan espuestos á
que les falte el pan. Creedme , vuestra de
licadeza tendria mucho que sufrir de la
vida que vamos á llevar ; asi os aconsejo
que no sigais. Sintió mucho esta repren
sion ; pidió perdon , y lo obtuvo ; pero
despachó sus bagages . ¿ Y fué bastante
esta leccion ? preguntó Tiberio . Sí , sin
duda , dijo el héroe , porque la apoyaba
mi ejemplo , y se conocia mi firme propó
sito en esta materia. -- Eso debió causar
muchas quejas . -Cuando la ley es igual
y necesaria , nadie se queja de ella . —No ;
verse
pero es muy duro para el rico el
puesto al nivel del pobre . - En desquite
de eso , es muy dulce para el pobre ver al
192
$ BELISARIO .

rico al nivel suyo ; y en todas partes los


pobres son el mayor número . - Pero en
la corte los ricos son los mas poderosos
― Asi es que
Ꭹ los mas bien escuchados .
X
no han adelantado poco en hacerme daño .
Mas lo que he hecho lo volveria á hacer ‫ملہ‬
todavía , porque la fuerza del alma es ,
asi como la del cuerpo , el fruto de la
templanza. Sin ella no hay desinteres , y
sin desinteres no hay virtud. Preguntaba
yo á un pastor ¿ por que sus perros eran
tan fieles ? Es , me dijo , porque no les
doy mas que pan . Si los hubiese mante
nido con carne , serian lobos . Me hizo im
presion su respuesta. Generalmente , ami
gos mios , el medio mas seguro de repri
mir los vicios , es el de restringir las nece
sidades.

Todo eso puede hacerse en un ejér


cito , dijo el Emperador , pero es imprac
ticable en un Estado. Las leyes civiles no
son como, las leyes militares : estas con
tienen á la libertad en un círculo mas es
BELISARIO. 193
trecho. No hay ley alguna que le prohiba
al ciudadano enriquecerse por medios
honrados ; ninguna que le impida disponer
de sus riquezas y gozarlas tranquilamente.
Se reputan como adquiridas por su tra
bajo , por su industria , por sus talentos ó
por sus méritos . Tiene el derecho asi de 1
disiparlas como de enterrarlas . Estamos
de acuerdo en eso , dijo Belisario. Aun
voy mas adelante , dijo el Emperador : si
las riquezas de un Estado se encuentran
acumuladas en las manos de una clase de
hombres , es bueno que se repartan , y
que el trabajo y la industria las saquen de
las manos de la ociosidad . Tambien con
vengo en esto , dijo el héroe . Añado , con
tinuó Justiniano , que la delicadeza , la
sensualidad , la ostentacion , la magnifi
cencia , las fantasías del gusto , los capri
chos de la moda , los refinamientos de la
molicie y de la vanidad , son pormenores
que se sustraen á la policía mas severa ,
y en que las leyes no podrian mezclarse
194 BELISARIO.

sin una especie de tiranía . ¡ No permita


Dios , dijo el anciano , que yo quiera que
se mezclen en ella las leyes ! He ahí pues
el lujo protegido , dijo Justiniano , por todo
lo que hay de mas inviolable entre los
hombres , es decir , por la libertad , por
la propiedad , y quizá tambien por la uti
lidad pública. Convengo en todo , dijo
Belisario , menos en este último punto .
Mas al fin , dijo el Príncipe , confesaréis
que el lujo fomenta y hace florecer las
artes , que hace á los hombres industrio
sos , activos , capaces de emulacion , que
opone á su indolencia y á su propension
á la ociosidad el aguijon de las nuevas ne
cesidades y el deseo de gozar. 莲
Concedo , dijo Belisario , que el lujo es
dulce para los que lo disfrutan , y para
los que les hacen disfrutar dél , y que las
leyes deben dejar libre y quieto este co
mercio. ¿ No es eso lo que pretendeis ?
Quiero todavía mas , replicó el Empe
rador ; quiero que de uno en otro su in
BELISARIO. 195
fluencia se reparta y estienda á todas las
clases del Estado , aun á la de los labrado
res , á quienes les procura una salida mas
fácil y ventajosa del fruto de sus trabajos.
En esto es , dijo Belisario , en lo que os
engaña la apariencia ; porque lo que le
resulta á la clase de los labradores de las
prodigalidades del lujo , se le ha sacado
ántes á ella misma , y todos los hombres
que aquel emplea son otros tantos estra
ños que se le precisa á mantener. Traed
á la memoria la idea que ántes nos for
mámos de la sociedad primitiva. ¿ Cual es
el fin de ella ? ¿ no es hacer al hombre útil
al hombre? Y en esta institucion el dere
cho del uno sobre el trabajo del otro ¿ no
es el derecho del trueque ? Luego si un
hombre ocupa á mil en sus necesidades
multiplicadas , sin contribuir por sí mismo
á las necesidades de uno solo , ¿ no es
como una planta estéril y voraz en medio
de las plantas útiles ? Tal es el rico hara
gan sumergido en el lujo y la molicie :
196 BELISARIO .
como si fuera un objeto principal de las
solicitudes y del trabajo de la sociedad >
´recibe desidiosamente su tributo como un

simple homenage. La naturaleza parece


estar ocupada en lisonjear sus gustos y en
colmar sus deseos ; las estaciones produ
cen para él sus frutos los mas deliciosos ;
los elementos los manjares los mas esqui
sitos ; las artes sus obras maestras las mas
raras. ÉI goza de todo , no contribuye á
nada , sustrae á la sociedad una multitud
de hombres útiles , no ayuda por sí á la
tarea de ninguno , y muere sin dejar otro
vacío que el de bienes que ha con
sumido.
No lo sé bien , dijo Tiberio ; pero á mí
me parece que es menos oneroso , menos
inútil que lo que creeis. Porque si él no
deposita el fruto de sus talentos , de su
industria y de su actividad en la masa de
los bienes comunes , deposita en ella su
dinero , que viene á ser lo mismo .
¡ Que ! amigo mio , el dinero , dijo el
BELISARIO. 197
anciano , no es mas que el signo de los
bienes que se ceden , y una prenda para
volverlos á recoger. En el comercio de
estos bienes , el dinero espresa su valor ;
mas aquel que en este comercio no pre
senta mas que el signo y nunca la reali
dad , abusa evidentemente del medio del
cambio , para hacerse ceder de continuo

aquello que no reemplaza jamas. El ga


rante móvil que da , le dispensa de todo ,
lejos de obligarle á nada. Que el magis
trado vele , que el soldado pelee , que el
artesano y el Jabrador trabajen sin cesar
para él , los derechos que él ha adquirido
sobre sus servicios se renuevan todos los
años ; y el privilegio que tiene de vivir
inútil , está grabado en láminas de oro.
¿ De este modo , la opulencia tendrá á
salario á todo el mundo ? dijo el jóven. Asi
es , dijo el anciano , sin que al hombre
opulento le cueste mas trabajo que el vol
verle por menor á la sociedad los títulos
de la servidumbre que ella ha contraido
198 BELISARIO.
con él. ¿Y por que esta servidumbre ? pre
guntó Tiberio. ¿ Por que ha de haber ricos
en un Estado ? Porque las leyes le conser
van á cada uno lo que ha llegado á ad
quirir ; porque nada es mas bien adqui
rido que el fruto del trabajo , de la indus
tria y de la inteligencia ; porque á la li
bertad de adquirir se junta la de acumu
lar ; y porque la propiedad debe ser , asi
como lo es la libertad , un derecho invio
lable. Ciertamente es un mal que haya
hombres que puedan cargar á la sociedad
con todos los gastos de su existencia , y
con los de la de una multitud de hombres
que ellos emplean para sí solos ; pero se
ria un mayor mal todavía quitar á la emu
lacion , al trabajo y á la industria la espe
ranza de poseer , y la seguridad de gozar.
No os apesadumbreis pues de un mal que
es inevitable. En tanto que haya hombres
mas activos , mas industriosos , mas eco
nómicos , mas afortunados que otros , ha
brá desigualdad en la particion de bienes ;
BELISARIO .. 199
y esta desigualdad será escesiva en los Es
tados florecientes , sin que haya derecho
para destruirla.
Confesad pues , dijo el Emperador ,
que el lujo es bueno para algo , pues que
con sus gastos disminuye y destruye esta
desigualdad . Si decis que el lujo es bueno
para apurar las fuentes de donde nace ,
convengo en ello , como en que se dejen
libres á las riquezas todos los medios de
que corran para que no se acumulen ;
porque no es mi doctrina el que se obli
gue á enterrarlas al que las posee , ni me
nos que se le prescriba el uso que deba
hacer de ellas. Las leyes , he dicho , no
deben mezclarse sino en imponer la carga
de las necesidades públicas sobre la pro
piedad comun ; dejando intacta y como
cosa sagrada la porcion de la subsistencia
de cada uno , á fin de no tocar sino al
sobrante de la comodidad y bienestar de
cada clase. Lo demas debe hacerlo la opi
nion. ¡ La opinion ! dijo el Emperador.
200 BELISARIO.
Sí , la opinion es , dijo Belisario , la que
sin tortura ni violencia lo vuelve todo á
su lugar ; y no se debe esperar de otro que
de ella la revolucion en las costumbres,
Esta revolucion os parece difícil , pero
solo depende de la voluntad y ejemplo
del Soberano . Luego que con igualdad
de mérito , el mas modesto y sencillo en
sus costumbres sea mas bien recibido del
Príncipe ; que este manifieste su desprecio
para los gastos fastuosos y para el lujo
afeminado ; que mire con disgusto á los
esclavos de la molicie , y fije una mirada
de complacencia y de respeto sobre las
víctimas del bien público ; el gusto de una
simplicidad noble y de una prudente eco
nomía se hará el gusto de su corte. El
fasto y la ostentacion , lejos de ser hon
roso en ella , no será ni aun decente . Las
costumbres puras y austeras ocuparán en
ella el lugar que ocuparian las costumbres
frívolas y licenciosas ; el respeto de todos
se convertirá ácia el mérito personal , y
BELISARIO . 201
dejarán que el lujo y la vanidad se admi
ran y complazcan entre sí solos. ¡ O ami
gos mios ! ¡ con que rapidez se veria caer
su imperio ! Vosotros conoceis cuan atenta ,
dócil y pronta es toda ciudad para seguir
el ejemplo de la corte. Lo que está en
honor pasa luego á hacerse moda . Res
tablecida asi la antigua frugalidad , ella
misma produciria el desinteres , y este las
costumbres heroicas. El hombre que se
hallase en estado de ser útil , no teniendo
entonces un motivo de codicia en la de
cencia , y libre de la esclavitud de las ne
cesidades envilecedoras del lujo , sentiria
desarrollarse dentro de sí mismo la semilla
de los sentimientos honrados ; se apodera
rian el amor de la patria y el deseo de la
gloria de un alma libre y engreida de su
libertad , desplegandose tambien al mismo
tiempo todos los resortes de una noble
emulacion. ¡ Ah ! ¡ y si un Soberano su
piese el ascendiente que tiene sobre los
espíritus la facilidad con que puede mo
202 BELISARIO .
verlos á su arbitrio sin violencia ! Es la
mas irresistible de todas sus fuerzas , y la
única que no conoce .
za ay ue ueda ontrar
¿ Y que fuer h q p c
o
r nian
resta , dijo Justi o
, el gust de los
plac
eres ctivo e os oces
, el atra d l tge , y el
e o e oseer l quivalen s
d e s d p e e d todo
e
s e n e s e p o r ta m b r e
lo bi ? ¿ Qu le im al ho
dos
s idos odos stan mbriaga
cuyo sent d t
a d e e
ual i e
por la sens , que la cort lo alabe
e r e ra n o e
ó lo vi itup ? ¿ Un Sobe pued acas
o
d r ue ste ombre
impe q e h , q u e v i v e p a r a
o onga cho
sí mism , disp so á su capri d un
e
lo ndustrio e nte irlo ?
pueb i ya r d i n
e s e r v
en os lacer e s
¿ que lo rode l p ? ¿ que se le
e t a n s ario
som las art ? No , diejo Belis
e ;
n t
re ficazme e a
pero si lo quie e , p u e d h
mia sté iempre nida
cer que la infa e s u á
o d
cie reci sida
la moli , el desp á la ocio ;
e r zas cho e
pued quita á lasiarique el dere d
ar lenc pa
elev la indo o
, el vici y la inca
r o s
d
cida á los prim
e os el stado
carg d E ;
e r res
pued hace que los place m a s v i v o s
,
BELISARIO. 203

los gustos mas dulces de la vida vayan


siempre acompañados de la estimacion
pública , y esten siempre prontos para re
cibir al mérito ; puede finalmente humi
llar al lujo á lo menos , y despojarlo de su
orgullo. Esto último solo es bastante ;
porque el lujo humillado no humillará á
la indigencia , ni eclipsará en adelante á
la virtud. Entónces habrá bienes de que
las riquezas no serán un equivalente ; la
confianza y la estimacion públicas , los ho
nores y las dignidades se reservarán para
el mérito ; el oro no lavará las manchas
del viturio y de la infamia , y la bajeza
de alma no se ocultará bajo el aparato
brillante de un arrogante fausto . Creed ,
amigos mios , que el lujo tiene pocos atrac
tivos y placeres independientes del or
gullo . Sus gustos los mas refinados son
facticios ; y la opinion á favor de sus pla
ceres vanos y fantásticos , es lo que tiene
de mas lisonjero . Si destruis esta opinion ,
reduciréis las riquezas á su propio y real
204 BELISARIO.
valor ; y entonces aquel que las posea , si
quiere honrarse y ennoblecerlas , hará de
ellas un uso mas digno . El lujo pone al
hombre opulento en la imposibilidad de
ser generoso ; las necesidades lo hacen
avaro , y su avaricia es una miscelánea de
todas aquellas pasiones que se satisfacen
con el oro . Pero si las mas ardientes de
todas las pasiones , como el orgullo , la
ambicion , el amor mismo , no estan acom
pañadas con los objetos del lujo , consi
derad cuanto pierde este de su atractivo ,
y la avaricia de su fuerza.
Las ventajas reales de la riqueza , como
son las comodidades , las delicias de la
abundancia , la independencia y el des
canso; finalmente , este imperio que ejerce
el rico sobre una multitud de hombres
ocupados dél , todo esto , digo , es mas que
suficiente para aficionar á las almas peque
ñas ; y estoy muy distante de esperar ó te
mer la entera ruina de las artes que ali

menta y sostiene la riqueza. Pero , si no


BELISARIO . 205
acompañan á todo esto las distinciones
honrosas , las almas que la naturaleza ha
dotado de elevacion y de energía , las al
mas susceptibles de las nobles pasiones y
de las grandes virtudes , mirarán con des
den los objetos de la vanidad , y buscarán
en otra parte la gloria y la alabanza .
No será nunca , respondió Tiberio , en
un imperio opulento , en donde el esplen
dor estéril de los honores borre el de las
riquezas. Su brillo es el único que embe
lesa al pueblo , y las dignidades y aun la
magestad misma necesitan echar mano dél
para hacerse mirar con el debido respeto.
¿ Cual de los dos , á vuestro parecer ,
le preguntó el anciano , daba mas digni
dad y magestad al Senado romano , el
rico Luculo ó el pobre Caton ? Esta pre
gunta suspendió á Tiberio . Yo os hablo
de un tiempo de lujo , insistió el héroe ;
y en este mismo tiempo , ¡ con que vene
racion la parte mas sana del Estado , es
decir , el pueblo , no traia á la memoria
M
20.6 BELISARIO .
aquellos hermosos dias de Roma libre ,
virtuosa y pobre , aquella edad en que su
moderado territorio era cultivado por
manos triunfadoras , y en la que la reja
del arado iba coronada de laureles ! Haced

mas justicia al pueblo , y creed que un


Monarca sabio , rodeado de guerreros y
de ministros desnudos de fausto , pero
cargados de años y de honores , ofrecerá
un espectáculo cien veces mas respetable
y magestuoso , que no un Príncipe volup
tuoso , acompañado de una corte brillante .
Los empleados en los primeros cargos ,
que quieren ser honrados sin que les
cueste nada , no cesan de decir que su
clase , para imprimir el respeto debido ,
necesita estar revestida de pompa y ma
gnificencia ; y efectivamente estas hacen
las veces de un vestido que por su de
masiada holgura oculta los defectos del
cuerpo ; pero es tambien una razon mas
para desterrar un aparato que disfraza y
confunde á los hombres. Cuando la virtud
BELISARIO. 207
se presente en las plazas eminentes , como
el atleta en la arena , entonces se perci
birá mejor su fuerza y su hermosura ; y
si el vicio , la bajeza y la incapacidad se
presentan en ella , tendrán mucho mas
de que avergonzarse .

Otra ventaja de las costumbres simples


entre los grandes , es la de ahorrar al Es
tado los gastos ruinosos de la decoracion ,
y de aliviarlo del peso de las recompen
sas. Los honores bien distribuidos ocupan

el lugar de los mas ricos dones ; y el


Príncipe que sepa hacer una justa eco
nomía de ellos , la hará tambien de los
bienes de sus pueblos . Esto es lo esencial.
No se trata de impedir á los ricos que
tengan lujo ; 'pues este es un fuego que
consume él mismo su alimento . Se trata
solamente de preservar del gusto del lujo
y de la sed de las riquezas á aquellos que
no teniendo mas que talentos , luces y
virtudes , pudieran caer en la tentacion
de darles á aquellas un valor. Es nece
208 BELISARIO .

sario reservar para estos distinciones que


no haya nada que pueda oscurecer , y que
no se profanen jamas. Yo he servido á
mi Príncipe con zelo y con bastante for
tuna ; y sé por mí mismo lo vil que es el
oro comparado con la encina y el laurel ,
cuando estos son la prenda del recono -
cimiento y de la estimacion del Soberano.
Ahora bien , esta estimacion tan intere
sante , cuando la voz pública la aplaude ,
tiene el Príncipe el derecho de reservarla
para lo que es útil y laudable , rehusan
dola constantemente para lo que es fútil ,

frívolo ó peligroso. En esto consiste su


grande economía. Mas todo esto exige
una resolucion valiente é inflexible , una
equidad siempre vigilante contra la se
duccion y la sorpresa , una voluntad firme
que no varíe jamas , y que no deje la mas
mínima esperanza de doblegarse ni de
mudar. Asi lo será , si es ilustrada y si
está sostenida del amor del bien ; y en
tónces la opinion del Príncipe será la
BELISARIO . 209
Opinion pública , y decidirá su ejemplo
del carácter nacional .

¿ Quereis que os confiese , dijo Tiberio ,


una duda que me queda ? Pues esta corte
de donde quereis desterrar el favor , la
intriga y el lujo , quizá se hará demasia
damente seria , y un Príncipe todavía
jóven ..... Entiendo , temeis que se dis
guste ; pero , amigo mio , no os he dicho
yo que el reinar fuese un pasatiempo . Sin
embargo , tal vez en medio de sus dis
gustos tendrá momentos muy agradables.
Por ejemplo , un ministro le dará cuenta
de los adelantamientos de la agricultura
en una provincia condenada ántes á la
esterilidad ; y entonces dirá dentro de sí
mismo : Un solo acto de mi voluntad acaba
de hacer el bienestar de cien mil indivi
duos. Sus magistrados le informarán de
que una de sus leyes ha libertado la he
rencia del huérfano de las garras del usur
pador avaro ; y entonces dirá él : ¡ Ben
dito sea el cielo ! el débil encuentra en
*
210 BELISARIO .
con
mi un apoyo . No serán tan puros los
suelos que recibirá de parte de sus solda

dos ; pero cuando le refieran el zelo y


ardor con que sus fieles súbditos han der
ramado la sangre por su Príncipe y por
su patria , la lástima y la pesadumbre de
haberlos perdido estarán mezcladas de un
sentimiento de amor y de gratitud , que
bañará sus ojos de tiernas lágrimas. Fi
nalmente los votos y los elogios del siglo
dichoso que lo posee , y el anticipado
goce de las bendiciones de los venideros ,
son los verdaderos placeres de un Monarca.
Si estos no son bastantes para libertarlo
del fastidio y del disgusto , saldrá , como
hacian los antiguos Reyes de Pérsia , á re
correr con sus ojos las provincias para
distribuir recompensas entre los que hagan
florecer mas la agricultura , la industria ,
la abundancia y la poblacion , y para de
poner á aquellos que por su orgullo , por
su indolencia ó por su dureza hayan pro
ducido los males opuestos. En Bizancio ,
BELISARIO . 211
asi como en Roma , los Emperadores han
tomado á su cargo la visita de los graneros
públicos ; i seria acaso menos digno de
ellos el ir á ver si en los campos , bajo el
humilde techo del labrador , tiene este el
pan suficiente para sus hijos ? ¡i Cuan poco
conoce un Príncipe sus intereses y sus
obligaciones , si da lugar á que lo gane el
fastidio ! Ademas , no creais que en los
pocos ratos de descanso que su cargo
puede dejarle libres , deba rehusarse la
magestad á las gustosas familiaridades de
la confianza y de la amistad. Al contrario ,
tendrá amigos que le harán gustar del
encanto de las almas sensibles . Las gentes
buenas , que estan contentas con poco ,
presentan en su virtuoso comercio una
alegre serenidad que nace de la paz del
alma , la que el fausto sitiado de necesi
dades y el vicio rodeado de remordi
mientos no conocen. Las obligaciones de
un hombre de bien empleado en algun
cargo , le dejan ciertamente muy poco
212 BELISARIO .
tiempo libre ; pero los instantes de este
corto tiempo son deliciosos. No los turban
ni el remordimiento , ni el temor , ni la
ambicion ; y la corte de un Príncipe con
el que la inocencia , la rectitud , la verdad
y el valeroso zelo del bien no tienen lazo
ninguno que huir , desgracia alguna que
preveer , ni revolucion de ninguna especie
que temer , no será la corte mas brillante ,
pero sí será la mas feliz del universo.
Será poco numerosa , dijo el Emperador.
¿ Por que ? dijo Belisario. Algunos ambi
ciosos desocupados , algunos voluptuosos
cobardes se retirarán de ella ; pero , en
lugar de estos , los hombres útiles y de
bien la frecuentarán en gran número.
Digo en gran número , mi querido Tibe
rio , y lo digo en honor de la humanidad.
Cuando está honrada la virtud , hace en
todos los corazones. La estimacion pública
es como un sol vivificante , que la hace
brotar y crecer con un vigor estremo . No
hagais juicio de esto por el estado actual
BELISARIO . 213
de inercia y de languidez en que estan todas
las almas. ¿ Como quereis que un jóven á
quien su padre no le ha hablado con en
tusiasmo mas que del dinero ; que no ha
oido alabar y envidiar mas que la opu
lencia ; que tanto en el campo como en el
pueblo no ha visto desde su niñez nada
mas menospreciado que la industria y el
trabajo ; que sabe que los mas grandes son
humillados ; que el rigor de las leyes se
quebranta ; que el camino de los honores
se allana ; que las puertas del favor se
abren delante de la fortuna ; que por ella,
y por ella solo , el hombre se sustrae á la
fuerza y ejerce la suya impunemente ; que
ella decora hasta el vicio mismo , que
ennoblece hasta la bajeza , que ocupa el

lugar de los talentos , de las luces y de las


virtudes como quereis , digo , que todo
el que ha sido imbuido de estas ideas deje
de confundir lo honesto con lo útil ? Pero ,
que mude la opinion ; que el árbitro de
las costumbres , es decir el Soberano , dé
214 BELISARIO .
el ejemplo ; que la educacion y el hábito
le hagan al hombre una necesidad primera
de su propia estimacion y de la de sus se B
mejantes ; que se acostumbre su alma á
salir fuera de sí misma para recoger los
sufragios de su siglo y de la posteridad ;
que su memoria y su reputacion sean para
él , despues de la virtud , el mas precioso
de todos los bienes ; que el amor á esta
existencia moral le haga ver el honor
como mas precioso que la vida , y la ver
güenza como mas espantosa y horrible que
la nada ; y entonces se verá que poco
imperio tienen sobre él las inclinaciones
bajás. ¿ Pues que eran los Decios , los Ré
gulos , los Catones , sino hombres cuya
alma exaltada vivia de gloria y de virtud?
*
Pero este género de educacion necesita
ser promovido por medio de estímulos
reales. Por mas que se prescribiese á los
padres de familia el educar á sus hijos en
la virtud , nada se adelantaria , mientras
que la virtud estuviese olvidada , y que
BELISARIO . 215
solo el vicio honrado tuviese el derecho de
insultarla. Es necesario pues , para resta
blecer el órden , unir el bien al bien , el mal
al mal , lo útil á lo justo y honesto . Resta
blecido asi el órden , ya se deja ver como
las costumbres auxiliarian á las leyes , y
como la opinion aliviaria á la fuerza. Las
esperanzas y los temores , las recompensas
Y las penas , los placeres y las privacio
nes , tales son las pesas que la política
debe saber poner , segun convenga , en la
balanza de la libertad ; y con solo esto
está segura de gobernar el mundo á su ar
bitrio.
Pero me atengo á lo que nos ocupa.
Las costumbres fastuosas de los grandes
los hacen codiciosos é injustos ; otras mas
sencillas los harian moderados , humanos ,
generosos; y habiendo pasado á la virtud el
mayor interes que tiene el vicio , la misma
inclinacion que los determinaba ántes al
uno , los traeria á todos á la otra.
¡ Hermoso sueño ! dijo Justiniano. No es
216 BELISARIO .
sueño , dijo Belisario , pretender conducir
á los hombres por medio de su interes y
de su amor propio . Reflexionad como se 墅
formó , en los principios de la república , l
aquel Senado en que resplandecia tanta er
virtud y tanto heroismo . La razon es que 21
entonces no habia en Roma nada que va
liese mas que un alma grande ; que la es 35
timacion pública no se dispensaba sino á
las costumbres honestas , la veneracion á
las virtuosas , y la gloria á las heroicas .
Estos han sido en todos tiempos los gran
des resortes del corazon humano .
Sé muy bien que un hábito envejecido ,
y especialmente el de la tiranía , no cede
sin resistencia aun á los mas fuertes mo
tivos. Mas por un hombre injusto y vio
lento , que se obstinase contra el temor
del vituperio , de la desgracia y del des
precio , hay mil á quienes este freno , unido
al estímulo de la gloria , haria entrar en
el sendero del honor y de la virtud. Pro
sigo pues , suponiendo hombres de bien
BELISARIO . 217
á la cabeza de los pueblos. Siendo esta
suposicion cierta , respondo con mi vida
de la obediencia , de la fidelidad , y del
zelo de esta multitud de hombres que no

será oprimida en adelante , que no será


vejada , y cuya vida , libertad y bienes
serán protegidos por las leyes . Solo con
esto se restablece el imperio en su anti
guo vigor , se reunen sus miembros espar
cidos ; el plan de Constantino , fundado
sobre arena , adquiere fundamentos sóli
dos ; y del centro de la felicidad pública
renacerán el valor , la emulacion , la fuerza,
el espíritu patriótico , y con él aquel ascen
diente que tenia Roma sobre el universo .

Mientras que Belisario hablaba asi ,


Justiniano admiraba dentro de sí el entu
siasmo de este anciano , que olvidandose
de su edad , de su miseria , y del cruel
estado á que se hallaba reducido , se creia
triunfante con sola la idea de hacer á su
patria feliz y floreciente. ¡ Que hermoso
es , le dijo , tomar 1 un interes tan vivo por
N
218 BELISARIO .
ingratos ! Amigos mios , les dijo el héroe ,
seria para mí el dia mas feliz de mi vida.
aquel en que me dijesen : Belisario , te
van á abrir las venas , y van á cumplirse
tus deseos á costa de tu sangre .

Diciendo estas palabras , vino su amable


hija Eudoxia á advertirle de que la cena
estaba pronta . Entró , y se puso á la mesa.
Eudoxia, con una gracia mezclada de mo
destia y de nobleza , le sirvió de un plato
de legumbres , y tomó asiento á su lado.
¡ Que ! ¿ es esa vuestra cena ? dijo el Em
perador con confusion . Ciertamente , dijo
Belisario esta era la cena de Fabricio ; y
Fabricio valia bien tanto como yo puedo
valer.
Vamonos , dijo Justiniano á Tiberio ,
porque este hombre me confunde.
Su corte entretanto , creyendo divertir
lo , le habia preparado una fiesta ; pero no
se dignó de asistir á ella . Cuando se puso
á la mesa , no se ocupó mas que de la cena
de Belisario ; y al retirarse , decia dentro
BELISARIO .
219
de sí mismo : El es menos desgraciado

que yo , porque á esta hora se habrá ya


acostado sin remordimientos.

CAPITULO XIV.

No vivo sino cuando estoy con él , dijo

el Emperador á Tiberio , al tiempo de ir


á ver al héroe : la calma y serenidad de
su alma se comunican á la mia ; mas luego
que me separo de él , se vuelven á juntar
las nubes que él ha disipado , y todo se
me oscurece de nuevo. Ayer creia ver en
su plan el verdadero cuadro de la felici
dad pública , y ahora este mismo cuadro
no ofrece á mis ojos otra cosa que un con
junto de dificultades. ¿ Que medio hay ,
por ejemplo , de poder aliviar á los pue
blos con los gastos inmensos que cargan
sobre el imperio ? ¿ Cual para renovar los
ejércitos que veinte años de guerra han
aniquilado , y para reducir los impuestos
á un tributo ligero y sencillo ? El que
220 BELISARIO.
todo lo ha previsto , dijo Tiberio , lo ha
1 brá allanado todo . Proponedle vuestras
reflexiones ; y el Emperador lo hizo asi.
Yo sabia bien , dijó el anciano , despues
de haberlas escuchado , que os dejaria
ayer en muchas dudas ; pero espero disi
parlas.
Hemos reducido los gastos de la corte ,
desterrando de ella el lujo y el favor, Pa
semos á la ciudad , y decidme ¿ por que un
pueblo ocioso é innumerable ha de estar
á cargo del Estado ? El trigo que se le dis
tribuye , podria mantener á veinte legio
nes. Constantino se echó sobre sí este dis
pendio ruinoso , con la mira de poblar su
capital, y de imitar á Roma. Pero un pue
blo , que ya no es ni soldado ni soberano ,
¿ por que título ha de estar á cargo del
público ? El pueblo romano , que era todo
militar , tenia el derecho de ser mante
nido , aun en medio de la paz , del fruto
de sus conquistas : aun en los dias mas
hermosos de su gloria no pedia otra cosa
BELISARIO. 221
que tierras que cultivar ; y cuando se las
concedia el Estado , sabeis la alegría con
que se repartia por toda la campiña . Mas
aquí , ¿ que hacemos de esta muchedumbre
hambrienta que está sitiando las puertas
del palacio? ¿Acaso he arrojado yo con ella
á los Hunos que asolaban la Tracia ? No
se conserve pues de ella mas que aquella
porcion que la industria puede ocupar y
mantener , y de lo restante formense co
lonias que repueblen el Estado , y que
vivan del fruto de su trabajo. La agricul
tura es la madre de la milicia , pues no se
crian los soldados en el seno de una in
dolente ociosidad .

Simplificadas todas las leyes , particu


larmente la del tributo , su propia inuti
lidad hará caer por sí misma la milicia pa
latina ; y no ignorais el dispendio inmenso
de que se librará el Estado .
El gasto mas fuerte que nos resta , es el
de las tropas ; pero este se reduce al de
las legiones solamente. Las colonias de
222 BELISARIO .
veteranos , establecidas en las fronteras ,
viven de su trabajo , y sus inmunidades
suplen á su sueldo . Estas colonias , la obra
maestra del genio de Constantino , no se
han estinguido todavía ; y con solo que
rerlo , se verán restablecidas en su antiguo
vigor : pues tantos soldados valientes , que
dejais consumirse en la miseria y en el
ocio, no desean otra cosa que ir á cultivar
y guardar su campo de victoria. Lo mismo
sucede respecto de las tropas repartidas en
las orillas de los rios ; estas orillas que ellos
fertilizan , alimentan á sus cultivadores.
Enjambres de bárbaros se presentan en
muchedumbre para ser admitidos en nues
tras provincias. Algunas veces los hemos
recibido en ellas , mas con muy poca pre
caucion , porque el peligro no está sino en
el número. Disperseseles , denseles tierras
incultas de las que hay por desgracia de
masiadas ; y un gobierno dulce y firme al
mismo tiempo hará de ellos súbditos fieles
y soldados disciplinados,
BELISARIO . 223

No quedan pues al sueldo del Príncipe


mas que las legiones ; y el tributo sola
mente de Egipto , de Africa y de Sicilia ,
bastaria para mantener tres veces otras
tantas como el imperio ha tenido . No hay
pues que tratar de economía respecto de
estas , ni el Estado tiene que inquietarse
de su manutencion , sino del modo mejor
de establecerlas . Un tiempo hubo en que
estuvo reservado á los ciudadanos el ho
nor de ser admitidos en ellas , y en que lo
mas distinguido de nuestra juventud se
disputaba esta ventaja . Este tiempo no
existe , pero es menester volverlo á traer.
¡ Y que no se podrá hacer con honor y
con pan !
Los hombres ya no son los mismos ,
dijo el Emperador. Nada se ha mudado ,
dijo Belisario , sino la opinion soberana
de las costumbres ; y no se necesita de
otra cosa mas que del alma , del genio , y
del ejemplo de uno solo , para dar el im
pulso á todos los espíritus. De mil ejem
224 BELISARIO.
plos que me lo prueban , he aquí uno que
creo digno de los mejores dias de la re
pública , y que demuestra que en todos
tiempos los hombres valen lo que se lés
hace valer.
Totila se habia apoderado de Roma .
Paulo , uno de nuestros valientes capita
nes , á la cabeza de un corto número de
hombres , se habia escapado de la ciudad ,
y se habia fortificado sobre una eminencia
en que el enemigo lo tenia envuelto . No
se dudaba que el hambre le obligaria á
rendirse , porque efectivamente carecia
de todo. Viendose reducido á esta estre
midad , se dirigió á su tropa : « Amigos
» mios , les dijo , es preciso morir , ó ser
» esclavos . Ciertamente que sobre esto
>> no tendréis que vacilar ; empero no es
>> todo el morir , es necesario morir como
» valientes, No es propio sino de cobardes
>> el dejarse consumir por el hambre y por
» la sed , esperando una muerte lenta y
» dolorosa. Nosotros , que como hombres
BELISARIO. 225
» criados en las batallas , sabemos servir
>> nos de nuestras armas , debemos aspirar
» á un fin glorioso : muramos , sí , pero
>> no muramos sin venganza ; muramos
>> cubiertos de la sangre de nuestros ene
» migos ; y que en lugar de una insul
» tante sonrisa , les cueste lágrimas nues
» tra muerte. ¿ De que nos serviria des
» honrarnos para vivir todavía algunos
» años , puesto que al fin nos seria indis
» pensable morir ? La gloria puede esten
» der los límites de la vida : lo que cierta
» mente no puede hacerlo la naturaleza . »
‫ ܓ‬Dijo asi , y su tropa responde que está
resuelta á seguirlo . Marchan todos : el ene
migo conoce por su arrojo , que vienen á
atacarlo con el valor de la desesperacion ;
y sin aguardarlos , les envian á ofrecer la
salud y la libertad.
Creo , amigos mios , que conozco á lo
menos doscientos mil hombres en el im
perio , capaces de hacer otro tanto si tu
viesen á un Paulo á su cabeza ; y aun te
226 BELISARIO.
neis todavía de estos gefes dignos , que la
victoria os ha indicado . No creais pues
que todo esté perdido con semejantes re
cursos. ¿ Ignorais por ventura hasta que
punto pueden la prosperidad , la abun
dancia y la poblacion multiplicar las fuer
zas de un Estado ? Traed á la memoria
solamente lo que eran ántes , no digo las
Galias que hemos abandonado y perdido
cobardemente , sino la España , la Grecia,
la Italia , la república de Cartago , y todos
aquellos reinos de Asia , desde el Nilo
hasta el fondo del Euxino . Acordaos que
Rómulo , que no tenia al principio mas
que una legion , dejó , al tiempo de su
muerte , cuarenta y siete mil ciudadanos
bajo las armas ; y juzgad por esto lo que
puede el reino de un hombre hábil , ac
tivo y vigilante. El Estado está arruinado ,
dicen. ¡ Pues que ! ¡ la Hesperia y la Sici
lia , la España , la Libia y el Egipto , la
Beocia y la Macedonia , y aquellas hermo
sas llanuras de Asia , que hacian la riqueza
BELISARIO. 227
de Dario y de Alejandro , se han hecho
estériles ! ¿Carecen de hombres ? ¡ Ah ! que
hallen su bienestar entre nosotros , y ven
drán aquí á millares ; y entonces , amigos
mios , me atreveré á proponeros el plan
vasto que medito , y que solo él haria
á este imperio mucho mas feliz que lo
fué jamas. ¿ Y que plan es ese ? preguntó
el Emperador. Vedlo aquí , replicó Beli
sario.
La guerra , de la manera que la ha
cemos , fatiga los ejércitos con dilatadí
simas marchas , y con trabajos escesivos .
Da á nuestros enemigos el tiempo de sor
prendernos por medio de imprevistas in
cursiones , que las líneas de soldados
veteranos y labradores , de que estan
guarnecidas nuestras fronteras , no tienen
fuerza para resistir ; y ántes que las legio
nes hayan volado al punto de ataque , ya
el terror , la desolacion y el estrago han
hecho los progresos mas rápidos . Para
oponer á estos torrentes un dique perma
228 BELISARIO .
nente , yo querria que todo el imperio se
hiciese militar ; de suerte que todo hom
bre libre fuese soldado , pero solamente
para la defensa del pais . Asi cada prefec
tura compondria un ejército del que las
villas y ciudades formarian las cohortes ,
y las provincias las legiones , con puntos
de reunion en los que el soldado iria á
presentarse bajo de su bandera á la voz de
la trompeta.
Estas tropas tendrian la ventaja de vivir
en su pais natal , que cultivarian , que ha
rian florecer , y que ellas mismas pobla
rian. Bien se deja ver el ardor con que
defenderian sus hogares .

En un vasto imperio nada hay tan di


fícil como el establecer la opinion de la
causa comun. Los pueblos que estan sepa
rados por las mares , se
se interesan
interesan poco los
unos por los otros . El mediodia no toma
la menor parte en los peligros que ame
nazan al norte . El Dalmata , el Ilirio no
sabe por que lo hacen pasar al Asia : para
BELISARIO. 229
él es igual que corra el Tigris bajo de
nuestras leyes ó bajo las de Persia. La dis
ciplina es la que lo contiene , la esperanza
del botin la que lo anima ; pero la refle
xion , la fatiga , el fastidio , el primer mo
vimiento de impaciencia ó de terror le
hace abandonar una causa que no está
suya . En lugar de que , en * mi plan , la
patria deja de ser un nombre vago y una
quimera para el soldado , porque es un
objeto presente y querido , al que está
unido cada uno por las leyes de la natu
raleza . « Ciudadanos , se les podria decir
» al conducirlos contra los enemigos ,
» este es el campo que os ha alimentado ,
» este es el techo que os ha visto nacer :
» el sepulcro de vuestros padres , la cuna
» de vuestros hijos , el lecho de vuestras
» mugeres , esto es lo que vais á defen
» der. » He aquí intereses sensibles y po
derosos , que han hecho mas héroes que
el amor mismo de la gloria . Juzgad cual
debe ser su efecto sobre almas acostum
230 BELISARIO.
bradas desde la niñez á los rigores de la
disciplina y á la imágen de las batallas .
No hay nada , lo confieso , que me
agrade tanto como el cuadro de una ju
ventud laboriosa y guerrera , repartida en
rededor de sus banderas en los campos y
en las ciudades , preservada por el trabajo
de los vicios de la ociosidad , endurecida
por la costumbre en los ejercicios peno
sos , útil á la sombra de la paz , y dispuesta
para correr á las armas á la primera señal
de guerra. Entre semejantes tropas la de
sercion seria un crímen contra la natura
leza todo lo que hay de mas sagrado y
santo responderia de su valor y de su fide
lidad . El Estado no por esto dejaria de
tener sus legiones imperiales , que irian ,
como otras tantas fortalezas móviles , de
un punto al otro , á donde el peligro las
llamase . Establecido el espíritu militar ,
dada la emulacion , habria una compe
tencia para mejor merecer el pasar á estos
cuerpos ilustres ; y en lugar de estas levas
BELISARIO. 231
hechas con atropellamiento , que el favor,
la colusion , el fraude ó la negligencia ha
cen adoptar sin examen , tendrian la flor
del pueblo . Y, en este caso , ¿ que compa
racion habria entre las fuerzas actuales
del imperio , con las que ha podido tener
jamas , aun en los tiempos mas felices ?
¿ni que pueblos , tanto del mediodia como
del norte , osarian venir á perturbarnos á
nosotros que los hemos rechazado tantas
veces con tropas sin disciplina , y casi sin
armas y sin pan ?
¿Y quien os responde , dijo Justiniano ,
de la sumision de los pueblos en un im
perio absolutamente militar ? ¿ Quien me
responde ? sus intereses , dijo el anciano ,
la bondad de . vuestras leyes , la equidad
de un gobierno moderado , sabio y vigi
lante. ¿ Os olvidais de que áñtes he su
puesto todo lo posible para que los pue
blos fuesen felices ? No , dijo Justiniano ;
pero yo los supongo amigos de la nove
dad , inclinados á las mudanzas , inquietos
232 BELISARIO .
y crédulos para dejarse llevar por el pri
mer atrevido que les prometa una suerte
mas ventajosa. Vos considerais al pueblo ,
dijo Belisario , en el estado actual , en el
estado de padecer , y como estaba en
Roma cuando era infeliz . Pero creed que
los hombres saben lo que les falta , y lo
que se les debe ; que no serian insensibles
á las solicitudes y afanes que tomaria un
Príncipe benéfico para aliviar sus traba
jos , y que este seria muy bien pagado del
amor que les manifestase . Si él procura
ser justo , sensible y humano con ellos ; si
no emplea sino hombres dignos ; si cuida ,
como buen padre , de sus hijos , yo le
respondo de la docilidad y obediencia de
ellos. ¿ Y de que prestigio quereis que se
valgan algunos descontentos y sediciosos
para hacer de un pueblo feliz un pueblo
perjuro y rebelde ? El Príncipe que deja
gemir en la opresion á sus vasallos , es el
que debe temer verse abandonado de ellos;
pero el que se ocupa del descanso y del
BELISARIO. 233
bienestar de los suyos , no debe temer á
un usurpador. ¿ Habrá por ventura quien
sea osado turbar su reino , oyendo cele
brar las virtudes y publicar los beneficios
de su Príncipe ? ¿ Será acaso en los cam
pos , en donde reina la comodidad , la
quietud y la libertad ? ¿ en las ciudades y
pueblos , en donde la industria y la for
tuna de los ciudadanos , su estado , sus de
rechos y su vida estarán bajo la custodia
de las leyes ? ¿ en las familias , en donde
la inocencia , el honor , la paz , la santidad
de los nudos del himeneo y de la natu
raleza hallarán un sagrado asilo ? ¿ A que
parte de estas , pregunto , irán los rebel
des á buscar partidarios ? No ciertamente
si el imperio de la justicia no es intrans
tornable , nada hay sobre la tierra que lo
sea, Quiero suponer , no obstante , que
haya riesgo en hacer á los súbditos pode
rosos , con el objeto de hacerlos dichosos
y mantenerlos tranquilos ; riesgo que cor
reria yo gustoso , aunque supiese que me
234 BELISARIO .
habia de costar mi ruina ; y yo les diria

claramente : Os pongo á todos las armas


en la mano para servirme si soy justo , y
para resistirme si no lo soy. ¿ Me creeríais
por esto temerario ? Pues yo me creeria
muy prudente , porque asi me ponia á mí
y á los mios un freno contra nuestras pa
siones , y especialmente un dique contra
las de los demas. Con mi corona , y con
preferencia á ella , transmitiria á mis su
cesores la necesidad de ser justos ; y esto
seria para mi memoria el monumento mas
honroso que jamas ha podido dejar Mo
narca alguno. Sé muy bien que la virtud
no necesita del freno del temor ; pero
¿ que hombre está seguro de ser virtuoso
en todos los momentos de su vida ? Un
Príncipe es superior á las leyes : vuestras
leyes lo dicen , y asi debe ser ; pero esto
seria lo primero que yo trataria de olvi- |
dar al subir sobre el trono , y ¡ desdichado
el infame adulador que me lo recordase !
A dios , amigos mios. Es penosísima tarea 1
BELISARIO. 235
el mudar la faz de un imperio ; pero to

davía me queda que hablaros de una ca


lamidad que me aflige sensiblemente , y
en la que quiero interesar mañana á mi
querido Tiberio .
Él tiene sin duda grandes ideas , dijo
el Emperador al tiempo de irse . Mas si
es posible su ejecucion , no lo es sino
para un Príncipe jóven , que lleve sobre
el trono un espíritu varonil , una alma
recta , valor y virtud. Aun todavía no

bastará esto , pues necesitara de un largo


reinado para concluir una tan grande re
volucion . No sé , dijo Tiberio , pero me
parece haber visto en el plan de este hé
roe muchas cosas que no requieren mas
que el solo acto de una voluntad firme ;
y si lo restante pide tiempo , este tiempo
por lo menos no es tan dilatado , que en
cualquiera edad en que uno se halle , no
pueda tener la esperanza de alcanzarlo .
Mi querido Tiberio , le dijo el Empera
dor , veis las dificultades con los ojos de
236 BELISARIO.
la juventud. Vuestra actividad las supera ,
pero mi flaqueza se aterra á su vista. Si
se quiere hacer grandes cosas , añadió
suspirando , es necesario emprenderlas
temprano. No es tiempo de empezar á
vivir , cuando no se necesita de otra cosa
que de saber morir. Quiero , no obstante,
ver otra vez á este hombre justo . Me aflige ,
pero prefiero afligirme con él , á tomar
parte en la insultante alegría de estos hom
bres frios y duros de que estoy rodeado.

CAPITULO XV.

AL otro dia , cuando el Emperador y


Tiberio llegáron á la hora acostumbrada ,
halláron al héroe que estaba en su jardin
tomando el sol que iba á ponerse . Ya no
me alumbra , pero todavía me calienta ,
les dijo con un aire sereno ; y yo adoro
en él la magnificencia y bondad del que
lo ha hecho. ¡ Cuanto me gustan , dijo
Justiniano , estos sentimientos en un hé
BELISARIO . 237
roe ! Este es el triunfo de la religion. Su
triunfo , dijo Belisario , es consolar al
hombre en la adversidad , y mezclar una
dulzura celestial con las amarguras de la

vida. ¿Y quien lo esperimenta mejor que


yo? Consumido de vejez , privado de la
vista y sin amigos , solo conmigo mismo ,
y no teniendo delante de mí mas que la
caducidad , el dolor y el sepulcro , el que
me quitase la esperanza del cielo me re
duciria tal vez á la desesperacion. El
hombre de bien está siempre con Dios ;
vive seguro de que Dios lo ama : he aquí

lo que me llena de fuerza y de alegría


en medio de las aflicciones. Me acuerdo
de que en los momentos de apuro en los
que me veia abandonado de todos , y en
que todo parecia conjurado contra mí, me
decia á mí mismo : Animo , Belisario , tú
no tienes delito , y Dios te vé . Este pen
samiento dilataba mi corazon , que habia
comprimido la tristeza , y restituia á mi
alma la fuerza y la vida. Todavía me
238 T BELISARIO.
hablo del mismo modo ; y cuando mi hija
está conmigo , que se aflige , y que siento
bañarse mi cara por sus lágrimas : ¡ y que!
le digo , ¡ temes que el que nos ha criado
nos abandone y nos olvide ! Su corazon
es puro , sensible , honrado ; tu padre no
es mas malo que tú : ¿ como quieres que
la bondad misma no tenga cuidado de los
buenos ? Deja , hija mia , deja , que ya
llegará el momento en que aquel que
produjo nuestra alma con un soplo , la
recoja en su seno ; y entonces verémos si
los perversos irán á turbar allí nuestro
reposo . Mi hija , á quien ilustra y per
suade este lenguage , llora al oirme , pero
son lágrimas mas dulces ; y asi poco á
a poco
la voy acostumbrando á mirar la vida
como un viage corto en el que se va em
barcado con mucha incomodidad , pero 7
en que se espera llegar al puerto mas de
licioso.

Teneis , dijo el Emperador , una reli


gion efectivamente muy dulce . Pues esa
BELISARIO . 239
és la buena , replicó Belisario . ¿ Quereis
acaso que me represente al Dios que debo

adorar , como un tirano melancólico y


feroz , que no desea mas que castigar ?
Bien sé que cuando nos lo representan
hombres soberbios , melancólicos y envi
diosos , lo hacen colérico y violento como
ellos ; pero por mas que le atribuyen sus
vicios , yo trato de no ver en él mas que
aquello que debo imitar . Si me engaño ,
á lo menos estoy seguro de que mi error

es inocente. Dios me ha criado débil , y


será indulgente , pues sabe bien que yo
no tengo ni la locura ni la malicia de
querer ofenderlo este seria un frenesí
tan impotente y tan absurdo , que ni aun
puedo concebirlo. Le soy mas fiel y mas
adicto todavía , que jamas lo he sido al
Emperador ; y estoy cierto de que el
Emperador , que no es mas que un hom
bre , no me habria hecho nunca ningun
mal , si como él hubiese podido leer en
mi corazon.
240 BELISARIO.
¡ Ah ! replicó Justiniano ; pero ese Dios
no es menos un Dios terrible . Terrible
para los malos , lo creo , dijo Belisario ;
pero yo soy bueno : me complace el pen
sar que el alma del justo le es tan aná
loga , cuanto la del perverso es incompa
tible con su esencia divina. ¿ Y quien de
nosotros es justo ? dijo el Emperador. El
que hace lo que está de su parte para serlo,
dijo Belisario , porque la rectitud está en
la voluntad.
No me admiro , dijo Tiberio , si vues
tro pensamiento gusta de elevarse hasta
él : lo veis tan propicio ! ¡ Ah ! dijo el
anciano , conozco que haciendo esfuerzos
para concebirlo , fatigo en vano mi débil
inteligencia en reunir todo lo que conozco
por mejor y mas hermoso , y que de todo
ello no resulta jamas sino una idea muy
imperfecta. Mas que quereis que haga
un hombre que trata de conocer á un
Dios ? Si este ser incomprensible se com
place en algo , es en el amor de sus hijos ;
BELISARIO . 241
y yo reuno con cuidado todo aquello que
me lo pinta con los coloridos y rasgos mas
dulces , para componer su imágen .
No es bastante , dijo el Emperador , el
pintarselo benéfico , es necesario añadir
que es justo. Todo es una cosa misma ,
dijo el anciano : complacerse en el bien ,
aborrecer el mal , recompensar lo uno ,
castigar lo otro , todo esto es ser bueno ;
á esto me atengo . ¿ No habeis jamas asis
tido con vuestro pensamiento , como yo ,
á la hora de levantarse los Titos , los
Trajanos y los Antoninos ? pues este es
uno de mis mas deliciosos y frecuentes
desvaríos. Me imagino hallarme en medio
de su corte compuesta toda de verdaderos
amigos del Príncipe ; allí los veo mirar
con una alegría llena de bondad á esta
porcion de hombres de bien , derramar
sobre todos los rayos de su gloria , comu
nicarse á ellos con un aire de amistad y
de dulzura , y henchirles su alma de la
pura alegría que sienten ellos mismos ha
0
242 BELISARIO .
ciendo felices. Ahora bien : la corte del
Dios que me espera , será infinitamente
mas hermosa y augusta . Estará compuesta
de los Titos , de los Trajanos , de los An
toninos , que han hecho las delicias del
mundo. El pobre ciego Belisario se ha
llará con todos ellos , y con todos los bue
nos de todos los paises y de todas las eda
des , delante del trono del Dios justo y
bueno. ¿ Y que haceis de los malos ? le
-
dijo Tiberio. No estarán allí. A quien
sí espero ver , es al augusto é infeliz an
ciano que me ha privado de la luz , por
que ha hecho el bien y lo ha hecho por su
voluntad ; y si ha hecho mal , lo ha hecho
porque lo han engañado y sorprendido.
¡ Cuanto se alegrará , á mi parecer , de vol
verme á ver con mis dos ojos ! Al decir esto,
su cara resplandecia de gozo ; y el Empe
rador se deshacia en lágrimas , descansando
su cabeza sobre el pecho de Tiberio.
Pero dentro de muy poco dando lugar
la ternura á la reflexion : ¡ Vos esperais
BELISARIO. 243
encontrar , le dijo á Belisario , en el cielo
á los héroes del paganismo ! ¿ Es posible
que lo creais asi ? Escuchad , vecino , dijo
Belisario , vos no quereis afligir mi vejez ,
¿ no es verdad ? Pues bien , yo soy un
pobre hombre , sin mas consuelo que el
porvenir que me imagino . Si este es una
ilusion , dejadmela me trae un bien , y
no ofende á Dios , porque ella me lo hace
amar mas. No puedo resolverme á creer
que haya un abismo eterno que separe mi
alma de la de Arístides , de la de Março
Aurelio y la de Caton ; y si lo creyese asi ,
conozco que amaria mucho menos al es
celente Ser que nos ha formado.
Jóven , dijo el Emperador á Tiberio ,
honra en este héroe su generoso entu
siasmo , pero no lo tomes por tu guia.
Belisario no ha tratado jamas de ser pro
fundo en estas materias. Profundo , ¡ ah !
¿y quien hay que pueda serlo ? dijo el
anciano . ¿ Que hombre , por atrevido que
sea , puede decir que ha sondado los de
244 BELISARIO .
cretos eternos ? Mas Dios nos ha dado
dos guias que deben estar de acuerdo ,
la luz de la fé , y la del sentimiento . Lo
que nos asegura un sentimiento natural é

irresistible , no puede desaprobarlo la fé.


La revelacion no es mas que el suple
mento de la conciencia : es la misma voz
la que se hace oir desde lo alto del cielo

y en el fondo de mi alma. No es posible


que esta se desmienta ; y si desde una
parte la oigo que me dice que el hombre
justo y benéfico es agradable á la Divi
nidad , no la oigo decir desde la otra ,
que es objeto de sus venganzas . Y ¿ quien
os responde , dijo el Emperador , de que
esta voz que habla á vuestro corazon sea
una revelacion secreta ? Si no lo es , Dios
me engaña ; y en este caso todo se ha
perdido. Ella es la que me anuncia á un
Dios , ella la que me prescribe un culto ,
y ella es la que me dicta su ley. ¿Acaso
habria dado el ascendiente irresistible de
la evidencia á lo que no seria mas que
BELISARIO . 245
un error? ¡ O vos ! seais quien seais , de
jadme mi conciencia ; ella es mi apoyo y
mi guia. Sin ella no conozco ni lo que es
verdad , ni lo que es justo ni honesto ;
sin ella se confunden el bien y el mal ,.
la verdad y la mentira ; sin ella yo no sé
si he cumplido mi obligacion ; y lo que
es mas , ni sé si hay obligaciones ; sin ella
finalmente me quedo en tinieblas ; y los
que me han privado de la claridad del
dia , han sido mucho menos bárbaros que
lo seria aquel que oscureciese en mí esta
luz interior.
¿ Pues que os hace ver con tanta cla
ridad , replicó Justiniano , esta vislumbre
débil y falaz ? Que una religion que me
anuncia á un Dios propicio y benéfico ,
es la verdadera , dijo Belisario ; y que
todo aquello que repugna á la idea y al
sentimiento que he concebido de ella , no
es de esta religion. ¿ Os lo confesaré ? pues
lo que mas me apega á ella , es que me
hace mejor y mas humano. Si hubiese
246 BELISARIO .
de hacerme feroz , duro , implacable , la
abandonaria, y le diria á Dios : En la fatal
alternativa de ser incrédulo ó perverso ,
elijo lo que menos te ofende. Por fortuna
esto es lo que mas se conforma con mi
corazon . Amar á Dios y amar á sus seme
jantes , ¡ que cosa hay mas sencilla y na
tural ! Querer bien á quien nos hace mal ,
¡ que cosa hay mas grande y mas sublime !
No ver en las aflicciones otra cosa que la
probacion de la virtud , ¡ que puede haber
que mas consuele al hombre ! Despues de
esto , proponganseme misterios inconce
bibles ; me someteré con gusto ellos ,
compadeciendo á aquellos cuya razon es
menos ilustrada ó menos dócil que la mia.
Empero espero que ellos merecerán la
bondad de un padre de quien son hijos
todos los hombres , y que obtendrán la
clemencia de un juez que puede perdonar
y dispensar su gracia al error.
De este modo , replicó Justiniano ,
¿ vais á salvar á mucha gente? ¡ Y que ,
BELISARIO . 247
es necesario que haya tantos réprobos !
Conozco como vos , dijo el Emperador ,
que es mas dulce amar á Dios que te
merlo ; pero toda la naturaleza da testi
monio de su venganza y del rigor de sus
decretos. Yo , dijo Belisario , estoy cierto
de que no castiga sino en cuanto no puede
perdonar ; que el mal no viene dél , y que
ha hecho al mundo todo el bien que ha

podido. Tal es mi religion . Propongasele


la misma á todos los pueblos , y pregun
teseles¿ si no es digna de amor y de ve
neracion ? La voz de la naturaleza levan
tará en todos el grito á su favor. Mas si la
violencia y la crueldad le ponen el hacha
y la espada en la mano ; si los Príncipes
que la profesan , haciendo de este mundo
un infierno , atormentan en nombre de un
Dios de paz á los que deben amar y com

padecer , se creerá una de dos cosas , á


que su religion es bárbara como ellos , ó
que no son dignos de ella .
Suscitais aquí , dijo Justiniano , una
248 BELISARIO.
cuestion muy seria ; pues no se trata
menos que de saber si un Príncipe tiene
el derecho de exigir la unidad de dogma
y de culto en sus estados ; y si tiene el
derecho de hacerlo , no puede ejercitarlo
sobre rebeldes obstinados , sino por medio
de la fuerza y del castigo.
Como yo soy de buena fé , dijo Beli
sario , convengo desde luego en que todo
aquello que puede influir sobre las cos
tumbres é interesar al órden público , es
del resorte del Soberano , no como juez
para decidir entre la verdad y el error ,
sino como juez del bien y del mal que
puede resultar de la una ó del otro ; por
que el primer principio de toda creencia
es que Dios ama el órden , y que no
autoriza nada de lo que puede alterarlo .
Ahora bien , dijo el Emperador , ¿ dudais
que las costumbres públicas tienen ínti
mas y necesarias relaciones con la creen
cia ? Reconozco , dijo Belisario , que hay
verdades que interesan á las costumbres ;
BELISARIO . 249
pero observad que Dios ha hecho de todas
ellas otras tantas verdades de sentimiento
de que ningun hombre sensato ha dudado
jamas ; en lugar de que las verdades mis
teriosas , y que necesitan ser reveladas ,
no tienen relacion con la moral. Exami

nadlas bien , y veréis que Dios las ha des


atado de la cadena de nuestros deberes ,
á fin de que hubiese en todas partes hom
bres de bien , sin necesidad de la revela
cion. Pues , si la Providencia ha hecho
independientes de estas verdades sublimes
el órden de la sociedad , el estado de los
hombres , el destino de los imperios ,
los buenos y malos sucesos de las cosas
de este mundo , ¿ por que los Soberanos
no han de hacer lo mismo que ella ? Que
examinen de buena fé , ¿ si , creyendo ó
dejando de creer tal ó tal doctrina , las
cosas irán mejor ó peor ? ¿ si los hombres
serán mejores ó menos buenos ciudada
nos , súbditos mas o menos fieles ? Este
examen debe ser su regla ; y de este modo
250 BELISARIO.
ya veis cuantas disputas y cuidados quiero
ahorrarles.
Ya veo , dijo el Emperador , que no
les dejais sino el cuidado de aquello que
interesa á los hombres aquí abajo ; pero

¿ hay , por ventura , una obligacion mas


sagrada para ellos , que el ser los minis
tros de las voluntades del cielo ? ¡ Ah !
que sean los ministros de su bondad , es
clamó Belisario , y que dejen á los demo
nios el empleo infernal de ministros de
sus venganzas. Está en el órden de la
bondad , dijo el Emperador , el querer
que el hombre se ilustre , y que triunfe
la verdad. Ella triunfará , dijo Belisario ;
pero vuestras armas no son las suyas.
¿ No veis que si dais á la verdad el dere
cho de la fuerza coercitiva , se lo dais
igualmente al error ? ¿ que para ejercerlo ,
bastará tener la autoridad en la mano', y
que la persecucion variará de estandar
tes y de víctimas , á merced de la opi
nion del que sea mas fuerte ? De aquí es
BELISARIO. 251
que Anastasio persiguió á los mismos que
ahora protege Justiniano ; y los hijos de
aquellos que se degollaban entónces , de
güellan ahora á su vez la posteridad de
sus perseguidores. Ahí teneis dos Prín
cipes que han creido agradar á Dios ha
ciendo matar á los hombres ; ahora bien ,
¿ cual de los dos está seguro de que es
agradable al Eterno la sangre que ha he
cho derramar ? En los espacios inmensos
del error , la verdad no es mas que un
punto. ¿ Quien ha alcanzado á ver este
punto único ? Cada uno pretende haberlo
conseguido ; pero ¿ como lo prueban ? ¿ Y
aun la misma evidencia les daria el dere
cho de exigir , con la espada en la mano ,
que otro quedase persuadido de ella ?
La persuasion viene del cielo ó de los
hombres. Si viene del cielo , tiene por
sí misma un ascendiente victorioso : si
viene de los hombres , no tiene mas de
rechos que los de la razon sobre la ra
zon. Cada hombre es responsable de su
252 BELISARIO .
alma ; y asi á ningun otro que á él mismo
le toca decidir sobre una eleccion de
que depende su perdicion ó su salvacion
para siempre. Vos quereis obligarme á
pensar como vos ; y si os engañais , ya
veis lo que me cuesta. Vos mismo , cuyo
error podrá muy bien ser inocente , ¿ se
ríais inocente de haberme estraviado ?

¡ Ay ! ¡ como un mortal puede pensar en


dar por ley su creencia ! Miles de otros
de tan buena fé han sido seducidos y en
gañados. Y aun cuando fuese infalible ,
¿ es acaso un deber para mí el suponerlo
tal ? Si él cree , porque Dios lo ha ilumi
nado , pidale que me ilumine á mí tam
bien . Mas si cree sobre la fé de los hom
bres , ¿ que garante hay para él y para mí?
El único punto en que todas las partes
estan convenidas , es en que ninguna de
ellas comprende nada de lo que se atrc
ven á decidir ; ¡ y quereis hacerme un
crímen de dudar de lo que decidan !
Dejad que la fé descienda del cielo , y
BELISARIO. 253
que haga prosélitos ; mas , con edictos ,
jamas se harán sino rebeldes ó bribones.
Los valientes serán mártires , los cobardes
serán hipócritas , los fanáticos de todos
los partidos serán tigres soltados de la
cadena. Ved á aquel sabio Rey de los
Godos , á aquel Teodorico , cuyo reinado
no le cedió en nada , sino ácia su fin , al
reinado de nuestros mejores Príncipes.
Era Arriano ; pero , muy lejos de exigir
que se adoptasen sus sentimientos , casti
gaba con pena de muerte en sus favoritos
una complacencia tan infame y sacrílega
como esta. « ¿ Como no me seríais trai
» dores , decia , á mí que no soy sino un
>> hombre , cuando por mí haceis traicion
» á aquel que han adorado vuestros pa
» dres? » Del mismo modo pensaba el Em
perador Constancio . Jamas hizo un crímen
á sus súbditos de ser fieles á su creencia ;
y sí lo hacia á sus cortesanos de abjurar
la suya por adularle , y de hacer traicion

á su alma por ganar su favor. ¡ Oh ! ¡ plu


P
254 BELISARIO.
guiese al cielo , que Justiniano hubiese ,
como ellos , renunciado al derecho de
esclavizar el pensamiento ! Él se ha de
jado meter en querellas y disputas inter
minables , que le han costado mas desvelos
que los mas útiles de sus trabajos. ¿ Y que
han producido ? sediciones , revueltas y
ado su reposo y la
matanzas , que han turb
tranquilidad de sus estados.
La tranquilidad de los estados , replicó
el Emperador , depende de la union de
los espíritus. Esa es una máxima muy
equívoca , dijo Belisario , y de que se
abusa por lo regular. Nunca estan mas
unidos los espíritus , que cuando cada uno
es libre de pensar como mejor le parezca.
¿ Sabeis lo que hace que la opinion sea
zelosa , tiránica é intolerable ? la impor
tancia que por desgracia le dan los So
beranos , y el favor que dispensan á una
secta en perjuicio y con esclusion de to
das las sectas rivales . Nadie quiere verse
envilecido , contrariado , privado de los
BELISARIO . 255
derechos de ciudadano y de súbdito fiel ;
y todas las veces que se hagan en un es
tado dos clases de hombres , de las que
una prive á la otra de las ventajas de la
sociedad , cualquiera que sea el motivo
de esta exheredacion , la clase proscrita
mirará á la patria como á su madrastra.
El objeto mas frívolo se hace grave luego
que influe seriamente sobre el estado de
los ciudadanos ; y esta influencia es la
que anima los partidos. Si se pone el
mismo interes en una disputa que se
suscite acerca del número de granos de
arena que hay en el mar, se verán nacer
los mismos odios y animosidades. El fa
natismo ordinariamente no es mas que la
envidia , la codicia , el orgullo , la ambi
cion , el odio , la venganza , que se ejer
cen en el nombre del cielo ; y estos y no
otros son los dioses de que se hace mi
nistro implacable un Soberano crédulo é
intolerante. Que no haya nada que ganar
sobre la tierra en disputar y pelearse
256 BELISARIO .
sobre las cosas del cielo ; que el zelo
de la verdad deje de ser un medio de
perder á su rival ó á su enemigo , de le
vantarse sobre su ruina , de enriquecerse
de sus despojos , de obtener una prefe
rencia á la que ellos pueden aspirar ; y
veréis como se calman todos los espíritus ,
y como todas las sectas quedan tranquilas.
¿Y la causa de Dios quedará abando
nada ? dijo Justiniano.
Dios no os necesita para sostener su
causa , dijo Belisario . ¿ Por ventura sale
el sol , ó brillan las estrellas en el cielo ,
en virtud de vuestros edictos ? La verdad
luce por su propia luz , y no se iluminan
los espíritus con la llama de las hogueras.
Dios pone á cargo de los Príncipes el cui
dado de juzgar las acciones de los hom
bres ; pero se reserva para sí solo el de
recho de juzgar los pensamientos ; y la
prueba de que la verdad no los ha elegido
árbitros , es que no hay ninguno que esté
eşento de error.
BELISARIO. 257
Si la libertad de pensar no tiene freno,
dijo el Emperador , muy pronto no lo
tendrá tampoco la de obrar.
Nada de eso , replicó Belisario ; pues
luego que se trata de obrar , entra el hom
bre bajo el imperio de las leyes ; y á pro
porcion que este imperio se contenga
mas en sus límites naturales , necesitará
menos fuerza para mantener el órden y
la paz. La justicia es el punto de apoyo
de la autoridad , y esta no vacila jamas
sino cuando está fuera de su basa. ¿ Como
quereis acostumbrar á los hombres á ver
á otro hombre erigirse en Dios , y man
dar , con las armas en la mano , que los
otros crean lo que él cree , y que piensen
como él piensa ? Preguntad á los Gene
rales ¿si se persuade á cuchilladas ? Pre
guntadles que ha producido en Africa el
rigor y la violencia usada con los Vánda
los ? Me hallaba en Sicilia cuando llegó
Salomon , furioso , desesperado . « Todo se
» ha perdido en Africa , me dijo : los Ván
258 BELISARIO.
>> dalos se han rebelado , han tomado Car
» tago , la han saqueado : en sus muros y
» en sus campos corren rios de sangre ; y
» todo esto por algunos delirantes que no
>> se entienden á sí mismos , y que no se

» pondrán jamas de acuerdo. Si el Empe


» rador se mezcla en estas cosas , si da
» edictos por sutilezas que no comprende ,
» no tiene mas que poner sus doctores á
» la cabeza de sus ejércitos : por lo que á
» mí hace , yo renuncio á mandarlos , por
» que estoy desesperado. » Asi habló este
escelente hombre . Aquí , para nosotros ,
teuia mucha razon. Bastantes pasiones hu
manas hay para perturbar un imperio tau
vasto , sin necesidad de que venga tam
bien el fanatismo á agitar en él sus antor
chas.

¿Y quien sosegará los alborotos que se


susciten ? preguntó el Emperador. El fas
tidio , respondió Belisario , el fastidio de
disputar sobre lo que no se entiende , sin
ser escuchado de nadie. La atencion que
BELISARIO, 259
se ha dado á las novedades , es lo que
ha producido tantos novadores. Que no
se les dé la menor importancia , y muy
pronto se acabará la moda de ellos ; y
tendrán que buscar otros medios para
llamar la atencion . Yo comparo á todos
estos á campeones sobre la arena. Si estu
viesen solos , se abrazarian ; los miran , y
se degüellan.
En verdad , dijo Tiberio , que sus ra
zones me persuadirian . Lo único que me
aflige , dijo el Emperador , es que hace
inútil el zelo de un Príncipe para la reli
gion.
i El cielo me preserve de semejante
cosa ! dijo Belisario . Por el contrario ,
estoy muy seguro de dejarle en su mano
el medio mas infalible de hacerla amar
de sus pueblos ; tal es el de hacer juzgar
de la santidad de su creencia por la san
tidad de sus costumbres , y el de dar su
reinado por ejemplo y garante de la ver
dad que lo ilumina y lo conduce . Nada
260 BELISARIO.
hay mas fácil que hacer prosélitos , ha
ciendo felices ; y un Monarca justo tiene
él solo mas imperio sobre los espíritus ,
que todos los perseguidores juntos. Es
mas cómodo , ciertamente , degollar á los
hombres , que persuadirlos ; mas si los
Soberanos preguntasen á Dios ¿ que armas
emplearémos para haceros adorar como
debeis ser adorado ? y que Dios se dignase
hacerse entender, les responderia : <
« vues
tras virtudes. »
Despues que Justiniano se refrescó y
calmó de la agitacion que le habia pro
ducido esta disputa , empezó á recapaci
tar acerca de las máximas y consejos de
los sectarios que lo rodeaban , de su vio
lencia , de su orgullo y crueles animosi
dades. ¡ Que contraste ! decia en su inte
rior. He aquí un hombre encanecido en
las batallas , que respira humanidad , mo
Ꭵ Ꭹ los ministros
deracion , indulgencia ; ¡y
de un Dios de paz jamas me han reco
mendado sino una violencia tiránica y un
BELISARIO. 261
inflexible rigor ! Belisario es piadoso y
justo ama á su Dios , y desea que todos
le adoren como él ; pero quiere que este
culto sea libre y voluntario. Yo soy quien
se ha entregado con esceso á este zelo ,
que quizá no era en el interior de mi alma
otra cosa que el orgullo de dominar sobre
los espíritus .

CAPITULO
CULO XVI.

AL otro dia por la mañana el Emperador


y Tiberio , cuando iban á visitar al héroe ,
corriéron un riesgo que no habian pre
visto ;y la gloria de haberlos salvado dél ,
fué un triunfo mas que el cielo quiso dis
pensar á Belisario.
Los Búlgaros , que no habian sido per
seguidos mas que hasta el pié de los mon
tes de la Tracia alta , apénas viéron que
el campo habia quedado libre , cuando se
derramáron nuevamente en él ácia todas
partes ; y uno de sus cuerpos sueltos , que:
262 BELISARIO.
hacia sus correrías sobre el camino de la

quinta de Belisario,, avistó un carro que


aparentaba ofrecerles un rico botin. Lo
rodean , le cortan el paso , y se apoderan
de los que iban en él. Diéron lo que te
nian , y obtuviéron fácilmente la gracia de
que no los matasen ; pero les pusieron un
precio muy alto á su libertad , que no les
fué posible darlo en el momento , y los
llevaban cautivos.
El Emperador no viendo mas que un
medio de escapar de los Búlgaros sin ser
conocido : Levadnos , les dijo , á donde
íbamos á parar , y desde allí podrémos
proporcionar el rescate que nos pedis . Os
respondo con mi cabeza que en esto nada
teneis que rezelar ; y si falto á mi palabra
y os doy ocasion á que os arrepintais de
haberos fiado de mí , consiento en que me
quiteis la vida.
El aire de seguridad y magéstad con
que apoyó estas palabras hizo impresion
sobre los Búlgaros. ¿ Y adonde habeis de
BELISARIO. 263
ir? le preguntó el comandante de ellos.
A seis millas de aquí , respondió el Em
perador , á la quinta de Belisario. ¿ De
Belisario ? dijo el Búlgaro. ¡ Que ! ¿ cono
ceis á este héroe ? Ciertamente , dijo el
Emperador , y estoy persuadido de que
es amigo mio . Si eso es cierto , dijo el
comandante , no teneis nada que temer ;
vamos allá.
Belisario , al ruido del arribo de ellos ,
cree que le vienen á prender otra vez ;
su hija temblando lo estrecha entre sus
brazos , y con gritos de dolor esclamaba :
¡ Mi padre ! ¡ ah padre mio ! ¡ y nos han de
volver á separar !
Al mismo tiempo vienen á decirle que
el patio de la quinta está lleno de hom
bres armados que escoltaban un carro. Se
presenta Belisario , y el comandante de
los Búlgaros acercandose á él , le dice :
Estos son dos hombres que te buscan , y
dicen ser tus amigos. ¿ Como se llaman ?
dijo Belisario. Soy Tiberio , dijo uno de
264 BELISARIO.

ellos , y el otro es mi padre que ha sido


apresado conmigo . Sí , dijo al instante
Belisario , no hay duda , son vecinos y
amigos mios. Pero vosotros que los traeis,
¿ con que derecho os habeis apoderado
de sus personas ? ¿ Quienes sois ? Somos
Búlgaros , respondió el comandante , y
nuestros derechos son los de las armas.
Pero no hay nada que no ceda al respeto
que te tenemos . Seria servir mal á un
Príncipe que te honra , el no tener consi
deracion con las personas que estimas.
Gran hombre , estan ya libres tus amigos ,
y te son deudores de su libertad.
Al oir estas palabras , el Emperador y
Tiberio abrazáron á su libertador ; y Be- .
lisario sintiendose oprimido por las ca
denas con que llevaban atadas las manos :

¡ Que ! dijo , ¡ teneis las manos atadas ! y


él mismo se las desató .

i Cual fué la admiracion , la confusion


y la alegría del Emperador ! ¡ O virtud !
dijo en su interior : ¡ ó virtud ! ¡ que grande
BELISARIO. 265
es tu poder ! ¡ Un pobre ciego , desde el
centro de su miseria , imprime respeto á
los Reyes , desarma á los bárbaros , y
rompe las cadenas del mismo que ! ....
¡ Gran Dios ! ¡ si el mundo viese mi ver
güenza ! ¡ Ah ! pero este seria todavía un
castigo muy dulce.
Los Búlgaros quisiéron volverles todo
lo que aquellos les habian dado . No , les
dijo él , guardad esas dádivas , y estad se
guros de que añadiré á ellas el rescate
que se os ha prometido ,
El comandante , al tiempo de despe
dirse de Belisario , le preguntó ¿ si queria
algo para su Rey ? Decidle , respondió
el héroe , que no deseo otra cosa sino
que un Príncipe tan valiente sea el aliado
de mi patria , y el amigo del Emperador.
¡ O Belisario ! esclamó Justiniano
cuando volvió en sí del susto que le
ό Belisario !
habia causado este peligro : ¡ ó
¡ que ascendiente teneis sobre el alma de
los pueblos ! ¡ los mismos enemigos del
266 BELISARIO.
imperio son amigos vuestros ! No os ad
mireis , le dijo Belisario sonriendose , del
crédito que veis que tengo con los Búlga

ros. Estoy muy bien con su Rey. No hace


todavía muchos dias que cenámos juntos.
¿Y á donde ? le preguntó Tiberio. En su
misma tienda , dijo el anciano me he
olvidado de contaroslo. Cuando venia
aquí , me detuviéron , como lo han hecho
con vosotros , en el camino , y me llevá
ron á su campamento. Su Rey me recibió
muy bien , me dió de cenar , me hizo
pasar la noche bajo su pabellon , y al dia
siguiente por la mañana hizo que me
volviesen á poner en el mismo sitio en
que me encontráron . ¡ Que ! dijo Justi
niano , ¡ ese Rey sabe quien sois , y no os
ha retenido ! Lo deseaba , dijo Belisario ;
pero sus miras y mis principios no es
taban de acuerdo . Me hablaba de ven

garme¡ vengarme , yo ! ¡ ciertamente que


la causa era muy digna para incendiar á
mi patria ! Le he dado gracias , como de
BELISARIO. 267
beis suponerlo , y desde entónces me es
tima mucho mas.
¡ Ah ! ¡ que remordimientos ! ¡ que eter
nos remordimientos para el alma de Jus
tiniano , le dijo Justiniano mismo , si él
llega á saber cual ha sido el esceso de
su ingratitud ! ¿ En donde encontrará un
amigo como el que ha perdido ? ¿R Y no
es indigno , á la verdad , de encontrarlo
despues de su terrible injusticia ?
No , replicó Belisario , no lo ultrajeis .
Compadeced y respetad su vejez . Vais á
ver como lo han sorprendido . Mi ruina
ha tenido tres épocas. La primera fué á
mi entrada en Cartago . Dueño del palacio
de Gelimer , convertí su trono en tribunal
en que me senté para hacer justicia . Mi
intencion era dar á las leyes un apa
rato mas magestuoso , pero ninguno es
taba obligado á leer en mi pensamiento ;
y cuando uno se sienta sobre un trono ,
da idea de quererlo , estrenar . En esto co
metí pues una imprudencia , y no fué la
268 BELISARIO .
única. Tuve la curiosidad de hacerme
servir en la misma mesa de Gelimer , y
segun la usanza de los Vándalos , por los
oficiales de su Rey. Esto fué bastante para
que se creyese que queria ocupar su lu
gar. El rumor de esto llegó á la corte.
A fin de desvanecerlo , pedí una licencia
para ir á ella despues de mi victoria , y
Justiniano recompensó mi fidelidad dis
pensandome el mas hermoso y solemne
triunfo. Llevaba yo á Gelimer cautivo
con su esposa é hijos , y los tesoros acu
mulados que los Vándalos habian pillado
por espacio de un siglo á las naciones. El
Emperador me recibió en el circo ; y
viendolo desde su elevado trono , que

rodeaba un pueblo innumerable , tender


la mano á su súbdito con una gracia mez
clada de dulzura y magestad , no cabiendo
el gozo en mi corazon , me decia á mí
mismo : Este ejemplo va á darle una infi
nidad de héroes ; él conoce bien el grande
arte de escitar la emulacion y el amor de
BELISARIO, 269
la gloria todos se disputarán , á compe
tencia , el honor de entrar en su servicio.
Pero si mi triunfo le preparaba á él nue
vas glorias , á mí me anunciaba bastantes
reveses. Desde entónces se soltó la en
vidia contra mí.
Cinco años de continuas victorias le
impusiéron silencio ; mas al fin cansada
de mi prosperidad , perdió toda especie
de pudor .
Hacia yo el sitio de Ravena , en donde
los Godos , arrojados de toda la Italia ,
se habian retirado , como en el único
asilo que les quedaba. Hiciéron creer al
Emperador , que aquella plaza era ines
pugnable , y que la destruccion de mi ejér
cito seria el fruto de mi obstinacion ; y
asi cuando los Godos iban á rendirme las
armas , llegan embajadores de Justiniano
ofreciendoles la paz . Veo claramente que
lo han sorprendido , y que era una trai
cio el perder el momento de ser dueñ
de toda la Italia : me detengo en con
270 BELISARIO.
sentir en la paz que hace proponer ; se
entrega la ciudad , y soy acusado de re
beldía y de traicion. A la verdad no era
sin algun motivo aparente , como veis ;
habia yo desobedecido , habia hecho mast
todavía. Los sitiados descontentos de su

Rey me habian ofrecido su corona : como


el rehusarla podia exasperarlos , traté de
lisonjearlos con mi respuesta ; y esta acep
tacion , aunque realmente simulada , pasó
por sincera en la corte. Fuí llamado á
ella , y mi pronta obediencia desconcertó
á mis enemigos , Llevé cautivo á los piés
del Emperador al mismo Rey de los Go
dos , cuya corona sé me acusaba de haber
aceptado. Mas en esta ocasion no se me
dispensó el triunfo. Esto me causó un
mortal dolor ; no porque me humillase ,
pues la pompa de mi comitiva , y el con
curso y aclamaciones del pueblo que me
cercaban al paso , hubiera satisfecho á
cualquier otra vanidad mas ambiciosa que
la mia. Empero la fria acogida de Justi
BELISARIO. 271
niano me daba á entender que no estaba
disuadido ; y por desgracia el golpe cruel
que su alma habia recibido con aquella
acusacion , se exacerbó mas por el im
prudente entusiasmo de un pueblo em
briagado de gloria. •
Sed ahora imparcial , y poneos en el
lugar del Emperador prevenido ya contra
mí : ¿ no os hubieran ofendido los elogios
y aplausos que yo recibia , que eran otras
tantas bofetadas para él ? ¿ No habríais
tenido algun rezelo de la ambicion de un
súbdito que la voz pública levantaba hasta
los cielos ? ¿ No habríais visto con algun
resentimiento á todo un pueblo aparentar ,
en medio de su embriaguez , que trataba
de vengarme de vos , dispensandome un
triunfo mucho mas glorioso que el que se
me rehusaba? ¿Hubiérais cerrado los oidos
á las reflexiones de la corte sobre el insulto
hecho á la magestad por este tumulto
popular ? Vecino , el
1 Príncipe mas grande
es hombre : no hay ninguno que no sea zé
272 BELISARIO.
loso de su gloria y su poder ; y aun cuando
Justiniano no hubiese tenido la fuerza de
vencerse y perdonarme , esto deberia sor
prendernos muy poco . Sin embargo lo
hizo : triunfó de las debilidades de la va
nidad y de las inquietudes de los zelos ,
y se dignó confiarme todavía el honor de
sus armas y la defensa de sus estados. Al

fin , otro posterior acontecimiento lo puso


de la parte de mis enemigos.
Estaba yo ya al fin de mi carrera : Nar
ses por sus victorias me consolaba de mi

triste inutilidad , y creia no tener otra cosa


mas en que pensar , que en morir tran
quilo , cuando los Hunos viniéron á de
solar la Tracia. El Emperador se acordó
de mí , y se dignó poner á cargo de mis mu
chos años una espedicion cuyo éxito de
bia decidir de la suerte del Estado . Tuve
que cubrir mis arrugas y canas con un
casco enmohecido por diez años de des
canso. Me ayudó la fortuna ; arrojé á los
Hunos que
no distaban ya mas que algunas
BELISARIO . 273
millas de nuestros muros ; y el buen éxito
de una emboscada me hizo mirar como á
un Dios. A mi- vuelta , todo fué en la ca
pital locura y desvarío , de que yo sufria
mucho en mi interior ; ¿ pero que medio
habia para sosegarla ? El Emperador es
taba viejo esta edad tiene flaquezas ; y el
favor estremado del pueblo , los escesivos
honores que me prodigaba , hicieron creer
á este Príncipe que todos estaban cansados
de su reinado , y que querian darle á en
tender de esta manera , que debia ceder
el trono al que le defendia. Se apode
ráron de su alma la inquietud y la pesa
dumbre ; y , sin tratarme como culpado ,
me alejó como peligroso . A este tiempo
se formó contra él la conspiracion cuyos
cómplices muriéron en el tormento , sin
haber jamas querido descubrir al que
hacia de cabeza. Suplié la calumnia al
silencio de los reos , y este silencio mismo
fué mirado como una confesion que me
acusaba. Fuí arrestado : el pueblo lo mur
274 BELISARIO.
muró ; una dilatada prision le movió á
lástima ; la indignacion produjo la rebe
lion y el Emperador viendose obligado

á entregarme al pueblo , no creyó hacer


otra cosa , quitandome los medios de ha
cerle daño , sino desarmar á su enemigo.
El cielo es testigo de que nunca lo he sido ;
pero el cielo que lee en los corazones no

ha permitido á los Soberanos leer en ellos ;


y asi aquel á quién acusais es mas desgra
ciado que culpable , por haberse dejado
llevar de unas apariencias que quizá á vos
mismo os hubieran alucinado como á él.

Sí , no hay duda , es desgraciado , y el


mas desgraciado de los hombres , dijo Jus
tiniano , arrojandose á él y estrechandolo
entre sus brazos . ¿ Por que este rapto
de dolor ? le preguntó Belisario sorpren
dido. Este es el tormento de un alma
que se siente despedazar , le dijo Justi
niano . ¡ O mi amado Belisario ! ese injusto ,
ese tirano bárbaro que os ha hecho sacar
los ojos , y que os ha reducido á la indi~
BELISARIO. 275
gencia , ese soy yo ; yo , él mismo que
ahora os abraza. ¡ Vos ! Señor , esclamó el
héroe. ――― Sí , amigo mio , sí , mi defensor ,
sí, el mas virtuoso de los hombres , yo
soy el que ha dado al mundo este ejemplo
horrible de ingratitud y de crueldad. De
jadme sufrir á vuestros piés la humillacion
que merezco . No me acuerdo de un trono
que he manchado , ni de una corona de
que soy indigno. Debo regar con mis lá
grimas la tierra que pisais , y en ella debe
ocultar mi frente el oprobio de que se ha
cubierto .
i Y bien ! le dijo Belisario , que sujetan
dolo entre sus brazos lo sentia ahogado
de sollozos ¡ y bien ! Señor , ¡ vais á su
cumbir al arrepentimiento de una falta !
¡ Os habeis de abandonar al abatimiento ,
como si fuéseis el primer hombre á quien
ha seducido la calumnia , ó al que las apa
riencias han deslumbrado ! Vuestro error,
aun dado que fuese un crímen , ¿ que tiene

para degradaros ni envileceros á vuestros


376 BELISARIO.

propios ojos ? No , gran Príncipe , un mo


mento de sorpresa no debe privaros de la
estimacion de vos mismo , y del valor de
la virtud. Vuestra alma consternada debe
dilatarse con la memoria de todo el bien
que habeis hecho á los hombres antes de
este desgraciado momento. Ciego está
Belisario ; pero por vos se ven libres del
yugo de los bárbaros veinte pueblos ; por
vuestros beneficios se hallan reparados
los estragos de todas las calamidades ; y
treinta años de un reinado señalado por
trabajos útiles han probado á todo el uni
verso que no sois un tirano. Ciego está
Belisario , pero él os perdona de ello ; y
si creeis deber espiar todavía mas el mal
que le habeis hecho , es cosa muy fácil.
i Ah ! satisfaced uno solo de los votos que
formo por la felicidad del mundo , y estoy
mas que indemnizado .
Venid , le dijo el Emperador volviendo
á abrazarle , venid á ayudarme á espiar mi
culpa ; venid á esponerla con todo su hor
BELISARIO, 277
ror á los ojos de mi pérfida corte ; y que
vuestra presencia , recordando mi ver
güenza , testifique tambien mi arrepenti
miento.
Por mas que Belisario le suplicó que le
dejase en su soledad , le fué indispensable
consentir en seguirle para consolarle . Jus
tiniano entonces dirigiendose á Tiberio ;
i Cuanto os debo ! le dijo , amigo mio , ¿ y
que beneficios podrán igualar jamas al
servicio que me habeis hecho ? No , Se
ñor , le dijo el jóven , no sois bastante rico
para recompensarme ; pero encargad á
Belisario de su pago. Pobre como es ,
posee un tesoro que prefiero á todos los
vuestros. Mi tesoro es mi hija , dijo Beli
sario , y no puedo colocarla mejor. Dicho
› mandó llamar á Eudoxia. Hija mia ,
le dijo , abraza las rodillas del Empera
dor , y pidele su venia para dar tu mano
al virtuoso Tiberio . Al oir el nombre de
Justiniano , y al verle , el primer movi
miento de la naturaleza en el corazon de

Q
278 BELISARIO.
la hija de Belisario , fué el susto y el hora
ror. Dió un grito de dolor , y se retiró
ácia atras volviendo la cara. Justiniano
se acerca á ella , y le dice : Eudoxia , di
gnaos mirarme , y me veréis bañado de
lágrimas que espresan bastantemente el
arrepentimiento que me seguirá hasta el
sepulcro. Ni estas lágrimas ni mis bene
ficios pueden borrar mi culpa ; pero Be
lisario me la perdona , y este es el mo
mento de manifestar que sois su hija , per
donandome como él .
Para Justiniano fué un consuelo el unir
á Eudoxia con Tiberio ; y desde este ins
tante empezó á sentir que volvia áentrar
en su corazon la dulce paz de la inocencia.
- Jamas una revolucion tan inesperada y
repentina habia trastornado las ideas é
intereses de la corte. La llegada de Be
lisario la llenó de inquietud y confusion .
Vedlo aquí , dijo el Emperador á sus cor
tesanos , ved á este héroe , á este hombre
justo , que me habeis hecho condenar.
BELISARIO . 279
Temblad , cobardes : he conocido su ino
cencia y su virtud , y vuestra vida pende
de sus manos. La palidez , la vergüenza
y el miedo estaban pintados en los sem
blantes de todos : creian ver en Belisario
á un juez inexorable , á un Dios terrible
J colérico. Sin embargo él mantuvo la
misma modestia que lo habia distinguido
en la adversidad no quiso conocer á nin
guno de sus acusadores ; y honrado hasta
la muerte con la confianza de su Sobe
rano , jamas le inspiró otros sentimientos
que una generosa indulgencia para lo pa
sado , la vigilancia para lo presente , y
una severidad magestuosa para todos los
crímenes futuros . Pero vivió muy poco
tiempo despues para la felicidad del
mundo y gloria de Justiniano. Este an
ciano débil sin valor se contentó con
dar algunas lágrimas á su memoria , y ol
vidó asi á Belisario como sus consejos.

FIN.
2
e
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by retaining it beyond the specified
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M

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