Grupo Andino o Pacto Andino
Grupo Andino o Pacto Andino
INTEGRANTES
Contenido
INTRODUCCIÓN............................................................................................................................. 2
OBJETIVOS ...................................................................................................................................... 3
OBJETIVO GENERAL .................................................................................................................. 3
OBJETIVOS ESPECÍFICOS .......................................................................................................... 3
GRUPO ANDINO O PACTO ANDINO ......................................................................................... 4
MIEMBROS DE LA COMUNIDAD ANDINA ............................................................................. 6
ESTADOS MIEMBROS................................................................................................................... 7
SUS PRINCIPALES ORGANISMOS SON: .................................................................................. 8
ORGANIZACIONES COMUNITARIAS .................................................................................... 10
LA INTEGRACION ANDINA ...................................................................................................... 13
LA COMUNIDAD ANDINA: UN PROCESO SIN IDENTIDAD .............................................. 19
EL FUTURO DE LA INTEGRACION EN LA REGION .......................................................... 24
CONCLUSIONES ........................................................................................................................... 27
RECOMENDACIONES ................................................................................................................. 28
ANEXOS .......................................................................................................................................... 29
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INTRODUCCIÓN
En este informe se refieren a las características institucionales del Grupo Andino y a los
objetivos y mecanismos aplicados en dicho ámbito, para organizar y concretar sus actividades
en materia de transporte. De igual se debe sintetizar los acontecimientos institucionales
ocurridos desde el inicio de este esquema de integración en los años 1966 y 1969, para
plantear los principales aspectos de la reorganización del Grupo Andino a fines de la última
década y para presentar las decisiones más relevantes en el campo del transporte.
En este informe están descriptas las iniciativas encaradas y concretadas más importantes en
la citada materia. Dichas iniciativas se encuentran ordenadas según correspondan al
transporte por agua, al transporte terrestre -carretero o ferroviario-, al transporte multimodal
y al transporte aéreo.
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OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL
• Comprender el tratado comercial que realizó el grupo Andino con el fin de promover
la integración económica entre los países miembros.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
• Recabar toda la información, así como la historia del grupo Andino a fin de entender
la importancia de su integración con los demás países.
• Comprender como se desarrolló esta relación económica, así como sus beneficios
mutuos.
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La Comunidad Andina (CAN), antes de 1969 conocida como Pacto Andino o Grupo Andino,
es una comunidad política de derecho constituida como organización internacional nacida
para alcanzar un desarrollo integral, equilibrado y autónomo en común de los Estados y los
pueblos andinos. Está compuesta por cuatro Estados andinos y fue establecida con la entrada
en vigor del Acuerdo de Cartagena el 26 de mayo de 1969. El Proceso Andino de Integración
se inició con la suscripción del Acuerdo de Cartagena el 26 de mayo de 1969. Cuenta con
órganos e instituciones que forman parte del Sistema Andino de Integración (SAI). La sede
de la Secretaría General se encuentra en Lima, Perú, y la sede del parlamento Andino en
Bogotá, Colombia. La Comunidad Andina agrupan a casi 109 millones de habitantes,7 en
una superficie de 3.798,000 kilómetros cuadrados, cuyo Producto Interno Bruto nominal se
estima ascendería en el 2018 a 706 903 millones de dólares.
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de iluminar, como el sol. Este emblema "es algo más que una simple figura geométrica de
limpias y elegantes líneas".
Anexo A
La Bandera de la Comunidad Andina se hizo por primera vez en el patio de honor de la sede
de la Secretaría General de la Comunidad Andina. Desde entonces, su uso ha acompañado
los principales actos del proceso andino de integración y las reuniones del Consejo
Presidencial Andino. El color de la bandera es el blanco que representa la paz, la armonía y
la unidad en la diversidad. El emblema de la CAN figura inserto en el lugar central y aporta,
con su color dorado, la fortaleza de los ideales en que se inspira el proceso de integración.
Su historia comienza cuando la Comunidad Andina es creada en el año 1969 con el Acuerdo
de Cartagena con Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile.
En 1973 Venezuela se une al Pacto Andino. Y en el año 1976, Augusto Pinochet anuncia el
retiro de Chile del Pacto Andino aduciendo incompatibilidades económicas. Posteriormente
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en el año 1979, son creados, tras la firma de un tratado, el Tribunal Andino de Justicia, el
Parlamento Andino y el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores. Ya para el
año 1983, entra en funcionamiento el Tribunal Andino de Justicia. siendo en el año 1991, los
presidentes de la Comunidad aprueban la política de cielos abiertos e intensifican la
integración subregional. En 1992, Perú suspende temporalmente su membresía debido a su
agresivo programa de liberalización económica. Ya para el año 1993, entra en
funcionamiento la Zona Andina de Libre Comercio entre Bolivia, Colombia, Ecuador y
Venezuela y en el año 1994, se aprueba el Arancel Externo Común.
En 1996 los presidentes de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, el representante personal del
presidente de Venezuela, y el presidente de Panamá, en calidad de observador, reunidos en
la ciudad de Trujillo, adoptaron el Protocolo Modificatorio del Acuerdo de Integración
Subregional Andino (Acuerdo de Cartagena), con el que se crea la Comunidad Andina y el
Sistema Andino de Integración. Para el año 1996 se logra un acuerdo con Perú para la
incorporación gradual de ese país a la Zona Andina de Libre Comercio. En 2005, se
incorporaron los países del Mercosur como miembros asociados, y recíprocamente los países
de la Comunidad Andina se incorporaron al Mercosur en igual calidad. El 19 de abril de
2006, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anuncia el retiro de Venezuela de la
Comunidad Andina. El argumento de su retiro fueron los TLC suscritos por Perú y Colombia
con los Estados Unidos, considerando a la misma Comunidad como una entidad "muerta".
El 20 de septiembre de 2006, el Consejo Andino de Cancilleres, reunido en Nueva York,
aprueba la reincorporación de Chile a la CAN como miembro asociado. España se une a la
CAN como observador, en octubre del 2011. Y Bolivia el 7 de diciembre de 2012 fue
aceptada por los países del Mercosur para iniciar los protocolos de incorporación para lograr
la plena adhesión a Mercosur en cuestión de 4 años. En 2022, se inicia la eliminación de los
cargos de 'roaming' internacional en la telefonía móvil desde el 1 de enero dentro de la
Comunidad Andina.
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ESTADOS MIEMBROS
Bandera de Bolivia Estado Plurinacional de Bolivia (1969)
Estados asociados
Estados observadores.
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El clima en la CAN varía según la altitud y la latitud de la zona, pero podríamos decir que es
predominantemente tropical, también posee un clima subtropical en las costas central y sur
del Pacífico, debido en parte a la influencia de la corriente de Humboldt que proviene de los
mares de la Antártida, el clima frío o de montaña generalmente se da a lo largo de la
Cordillera de los Andes y en los altiplanos como en la Meseta del Collao. Su demografía, la
población de la CAN es de 120 258 102 habitantes, estimación aproximada al 2017 según la
ONU. La distribución de la población en la Comunidad Andina es muy desigual. La
concentración de la población se da en las zonas andinas en el caso de Colombia y Bolivia,
y en las zonas costeras en Ecuador y Perú. Las zonas menos pobladas se encuentran en la
región de las selvas. La etnografía población de la Comunidad Andina está conformada por
la mezcla de diversos grupos humanos: amerindios, europeos, africanos, y una mínima parte
de asiáticos.
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menos tres de ellos deben estar de acuerdo para sacar una decisión de la Comisión adelante.
La Comisión se reúne tres veces al año y su asistencia está considerada como obligatoria (art.
24 Acuerdo de Cartagena).
ORGANIZACIONES COMUNITARIAS
Sede de la Secretaría General de la CAN (Lima). Sede del Parlamento Andino (Bogotá).
Secretaría General de la CAN: su sede se encuentra en Lima (Perú) y está a cargo de un
secretario general. Fue creada en agosto de 1997 como órgano ejecutivo y técnico. Tiene
mayores atribuciones que la Junta del Acuerdo de Cartagena, que funcionó entre 1969 y
1997. Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, se ubica en Quito (Ecuador) y es un
órgano jurisdiccional. Fue creado en 1996 y entró en funciones en 1999. Se reformó en el
2001. Parlamento Andino: su sede se sitúa en Bogotá (Colombia) y es el poder legislativo de
la comunidad. Fue creado el 25 de octubre de 1979. Desde abril de 1997, es un organismo
deliberante. El Parlamento Andino está formado por parlamentarios nacionales de cada uno
de los países miembros, de modo que son elegidos de forma indirecta. El Parlamento tiene
funciones de tipo consultivo más que ejecutivas, por lo que tiene un poder limitado dentro de
la Comunidad Andina. CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, Fondo
Latinoamericano de Reservas, Universidad Andina Simón Bolívar, Organismo Andino de
Salud, Instancias de participación de la sociedad civil, Otros organismos dentro del SAI
incluyen: Consejo Consultivo Laboral Andino, Consejo Consultivo Empresarial Andino,
Consejo Consultivo de Pueblos Indígenas, Consejo Consultivo Andino de Autoridades
Municipales.
Su economía se basa en Libre circulación de mercancías, que es uno de los principales logros
de la CAN en el ámbito comercial es la libre circulación de las mercancías de origen andino
en el mercado ampliado. Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú forman en la actualidad una
zona de libre comercio, es decir, un espacio en el que sus productos circulan libremente sin
pagar tributos arancelarios de ningún tipo. Y su Política migratoria es libre tránsito de
personas desde el 2003, los ciudadanos de los cuatro países de la Comunidad Andina pueden
ingresar sin pasaporte a cualquiera de ellos, con la sola presentación de su respectivo
documento de identidad. Pasaporte Andino fue creado por medio de la Decisión 504 en julio
de 2001. La Decisión 504 dispone que su expedición se base en un modelo uniforme que
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Sus objetivos básicos eran impulsar el armónico desarrollo de los países miembros, promover
su industrialización mediante directrices subregionales para la sustitución de importaciones
y lograr la complementación entre ellos mediante la especialización de sus producciones,
mejorando el nivel de vida y desarrollo equilibrado de los habitantes de los Países Miembros
mediante la integración y la cooperación económica y social. Beneficiando promover la
integración económica de los países miembros. Unificar las políticas económicas y
monetarias en el conjunto de países. Promover la libre circulación de bienes y servicios, a
través de la unión aduanera. Es decir, promover la libre circulación de personas entre los
países miembros, Debemos considerar que la acción más importante de la Comunidad
Andina se enfoca en propender el mejoramiento de la calidad de vida de todos los ciudadanos
andinos mediante el desarrollo económico, comercial, social, dentro de los parámetros de
equidad y autonomía de las naciones, no obstante las desventajas es que la CAN no solo
enfrenta la problemática derivada de su institucionalidad, también presenta dificultades de
diferente orden que impiden la realización de sus objetivos, como los enfrentamientos
políticos entre los dirigentes de los países miembros que ocasionan conflicto y tensión en la
zona. La Comunidad Andina (CAN) se encuentra en una situación de crisis, que no es nueva.
Desde los comienzos del proceso de integración se advirtieron fisuras estructurales que no
han permitido crear un arancel externo común, que lleve a constituir una unión aduanera que
conduzca a un Mercado Común Andino, la cosmovisión andina representa una visión de la
realidad construida a través de un lento transcurso socio-histórico entre los pueblos y el
entorno natural, como sustento para su constancia y futuras generaciones, la ventaja
económica que trae para le región andina la variedad de biomas y pisos térmicos, es que les
permite tener una mayor variedad de cultivo. La gran variedad de pisos térmicos, permite a
una región aumentar su producción agrícola, debido a que le permite expandir el comercio
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LA INTEGRACION ANDINA
La evolución de la integración andina ha sido un proceso de altos y bajos. En algunos
momentos se ha vivenciado un alto interés por parte de los países miembros, mientras que en
otros la indiferencia ha sido la característica principal del proceso. Germánico Salgado,
divide al proceso en cuatro etapas: la primera está enmarcada en el período comprendido
entre 1971 hasta 1975-1976, caracterizada por ser la etapa de formación del Pacto Andino,
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con un claro crecimiento del comercio y las exportaciones intrarregionales. Este período
también incluye a la incorporación de Venezuela como miembro. La segunda etapa abarca el
período de 1976 hasta 1982 y se destaca por una pérdida de dinamismo y por el
cuestionamiento del proceso de integración, destacándose el abandono de Chile –que pujó
por un modelo neoliberal impulsado por la dictadura de Pinochet–. En esta etapa los logros
de la integración son modestos, a pesar de la incorporación del Parlamento Andino y del
Tribunal Andino de Justicia, que fortalecerían la institucionalidad del Pacto Andino. Entre
1983 y1986 se hace mención a la época de la crisis externa, donde hubo una regresión de la
integración y del comercio, pues las exportaciones intrarregionales bajaron de un pico de US
$1.263 millones en 1981 a apenas US $ 621 millones en 1986. En este período también se
evidenció una serie de incumplimientos a los acuerdos, que se volvieron crónicos a través de
los mecanismos de aplazamiento y exención que se convirtieron en una costumbre por parte
de los Estados partes. Adicionalmente, el neoliberalismo influenció en la concepción de la
integración, dando paso al llamado “regionalismo abierto, caracterizado por bajos niveles de
protección externa, que contribuirían a maximizar las ganancias de eficiencia y atenuar los
posibles efectos discriminatorios de la integración para los no socios”. Sin embargo, esto
llegó a dificultar el establecimiento de una unión aduanera.
Finalmente, Salgado incluye un período que enmarca desde 1989 hasta 1998, conocido como
período de reactivación, durante el que hubo un proceso de restructuración, amparado en el
Acta de Trujillo, que impulsó con esperanza, un proceso de ampliación de la capacidad de la
ahora Comunidad Andina, con miras a superar las limitaciones de ser un acuerdo netamente
comercial y reforzar la capacidad supranacional del proceso de integración. Es importante
agregar una quinta etapa –probablemente también una sexta– a las establecidas por Salgado,
con el fin de tratar los sucesos ocurridos desde comienzos del siglo XXI, cuando la
integración fue impulsada desde una perspectiva más suramericana que andina. Las
propuestas de los gobiernos de Brasil y Venezuela condujeron al establecimiento de un nuevo
proceso en el que se buscaba incluir a toda la región sudamericana, y que se consolidó en el
establecimiento de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Sin embargo, este
impulso no se reflejó en la CAN a pesar del esfuerzo que la Secretaría General del organismo
invirtió, pues fue mermado por la firma del TLC de Colombia y Perú, la salida de Venezuela
y la incorporación de Bolivia al Mercosur. La probable sexta etapa podría ser a partir de
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2013, con el intento de reingeniería, que sirve como proceso de reducción de la CAN. Sin
embargo, esta inestabilidad no se trata de una cuestión netamente de la coyuntura actual, sino
de un problema estructural que se asocia a la formación misma de la integración andina.
Cuando se fundó el Pacto Andino la coyuntura política y económica de la época favorecía el
establecimiento de proyectos de integración económica. El ejemplo de las Comunidades
Europeas representaba una fuerte influencia en la estructuración de procesos de integración
a nivel mundial. El spillover effect (efecto derrame), entendido como un proceso en el que la
integración inicia en un sector específico y posteriormente se extiende a otros, se veía como
un camino viable hacia una integración ampliada. Es por ello que la aplicación de la
propuesta de integración por etapas de Viner y de Balassa, se entendieron como recursos
válidos que favorecerían a la búsqueda de comercio entre los Estados parte, con el objetivo
de fomentar el desarrollo de los países de la región andina, que se veían como semejantes en
términos de modelos y niveles de desarrollo, para posteriormente trabajar en otros sectores
como lo político o lo social. Es importante destacar que la visión de desarrollo para aquella
época estaba vinculada netamente al crecimiento económico, lo cual dotó al Grupo Andino
de una agenda que favorecía al comercio y a la industrialización, a través de estrategias como
la sustitución de importaciones y la programación industrial.
Las propuestas que se establecían para este grupo han sido amplias y bastante ambiciosas.
Los países andinos ya se habían enfrentado a la experiencia integracionista de la Asociación
Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), y en consecuencia habían descubierto las
diferentes condiciones que se vivían en América Latina, y las diferentes velocidades y
modelos de desarrollo que existían con los países más desarrollados de la región como Brasil,
México y Argentina (los grandes beneficiados de la ALALC). En este contexto, el Pacto
Andino tuvo la oportunidad de no solo ampliar el comercio intrarregional entre los países
miembros, sino también de fortalecer las capacidades de industrialización y posterior
inserción en el mercado internacional, lo que se lograría a través de los llamados Programas
Sectoriales de Desarrollo Industrial (PSDI). A esto se sumaban condiciones preferenciales
para los países de menor desarrollo relativo, como Bolivia y Ecuador, lo que favorecía a una
distribución equitativa de los beneficios de la integración, que se complementaba en plazos
de liberalización que favorecía a reducir el impacto que podría llegar a tener una
liberalización desmesurada y sin programación. Además, todos estos procesos estaban
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GRUPO ANDINO EQUIPO-4
destinados únicamente a los países andinos y dirigidos por la Junta del Acuerdo de Cartagena,
que respondían a los intereses de los países miembros, en favor del cumplimiento de los
objetivos programados.
A pesar de la bien pensada programación de la estructura del Pacto Andino, el proceso se vio
carente de validación ciudadana, volviéndose un proceso de escritorio. Claramente hay que
rescatar que, para la época, se trataba de un ambicioso proyecto que supo demostrar su
validez a través del incremento de comercio intrarregional y de algunos PSDI que
funcionaron de manera efectiva, sin embargo la sociedad civil no fue un actor activo en el
proceso de integración, que fue dirigido principalmente por los Jefes de Estado y Ministerios
de Comercio, con una eventual participación de sector empresarial y ciertos grupos de poder,
que veían en la liberalización arancelaria un espacio para la satisfacción de sus intereses. Es
así que la agenda social de la integración andina solo se estableció a partir de comienzos del
siglo XXI. Es así que una de las falencias principales del proceso estuvo vinculada a la tardía
entrada en acción del Parlamento Andino, cuyo Tratado Constitutivo se suscribió en 1979,
10 años después de la firma del Acuerdo de Cartagena, entrando en vigencia apenas en 1984,
15 años después de comenzado el proceso de integración andino. Es decir que el órgano
deliberativo del Pacto Andino no formó parte activa de su integración en los años más críticos
de su formación. No obstante, en 1996 adquirió nuevas capacidades de acción al volverse el
órgano de Control Político del SAI y el trató de romper su aislacionismo de la población con
la firma del Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo sobre Elecciones Directas y
Universales de sus Representantes. Con el Protocolo se buscó que los Parlamentarios
Andinos sean escogidos de manera directa por el pueblo, proceso que también demoró en
aplicarse y del cual Colombia se ha eximido. Se habla entonces de un órgano que durante un
largo período de tiempo permaneció separado de la sociedad civil y del electorado. En
consecuencia, la reacción de la comunidad a la posible eliminación del Parlamento Andino
desde 2013, ha sido escasa o prácticamente nula.
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Tampoco hay que descartar otros avances en términos sociales, que pudieron haber
contribuido en la consolidación de una identidad andina. Sin lugar a dudas destacan las
decisiones que innovaron el concepto de la ciudadanía andina, facilitando la libre movilidad
entre los países miembros a partir del reconocimiento de los documentos de identidad
nacionales como documentos válidos en cualquier país de la CAN, el establecimiento de un
pasaporte andino, y la creación de un mecanismo de cooperación en materia de asistencia y
protección consular y asuntos migratorios. Sin embargo, aunque estas decisiones
contribuyeron a mejorar la movilidad y a facilitar la ayuda a nacionales andinos en el exterior,
muchos de los beneficios que reciben los ciudadanos nacionales en sus Estados siguen
estando limitados para ciudadanos de otros países, reduciendo así el concepto de ciudadanía
andina a un cerrado círculo de dádivas en el campo de la libre circulación pero que gana poco
espacio en el imaginario nacional individual.
Otro de los esfuerzos institucionales para establecer una CAN mucho más inclinada a la
esfera social, fue el establecimiento del Plan Integrado de Desarrollo Social (PIDS), que tiene
como objetivo “encauzar acciones de alcance subregional (actividades, proyectos y
programas) que enriquezcan y complementen las políticas nacionales de superación de la
pobreza y la inequidad social” y que es coordinado por el Consejo Andino de Ministerios de
Desarrollo Social (CADS). No obstante, Francisco Pareja reconoce que el PIDS ha avanzado
con lentitud, además que se ha enfrentado a uno de los problemas más crónicos de todos los
proyectos de la integración andina: la falta de compromiso de los países al momento de
concretar recursos humanos y financieros para ejecutar los proyectos, manteniéndose así una
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“visión exclusivamente nacional de la política social”. Por otro lado algunos de los avances
más importantes en términos de generación de desarrollo social gira en torno a los Convenios
Sociales, entre los que figuran el Convenio de educación Andrés Bello, el de salud Hipólito
Unanue y el socio laboral Simón Rodríguez, siendo el tema de salud el que más ha
prevalecido, a través del establecimiento de un Organismo Andino de Salud (ORAS-
CONHU) que ha trascendido el espacio andino incluyendo a países que están fuera de la
CAN; no obstante, los otros convenios no han tenido la misma solidez.
La problemática en estos temas se vuelve una constante, pues existe una baja vinculación
social con los proyectos y por lo tanto no hay un empuje colectivo ni un avance tangible de
las realidades y de los éxitos que se consolidan en ellos. Por último, vale la pena mencionar
que se han tratado de generar espacios de diálogo y de participación, pero lamentablemente
no han trascendido de la manera esperada. Estos espacios están dirigidos a sectores
específicos de la población como pueblos indígenas, afrodescendientes, jóvenes, mujeres,
emprendedores, entre otros, formándose varios Consejos [Link] problema al que se
enfrentan estaría vinculado a la falta de promoción a nivel estatal de estas iniciativas, al igual
que un financiamiento intangible que impide afrontar los costos de la consolidación de
proyectos sólidos y de largo plazo.
Como se ha visto a lo largo de la presente sección, los esfuerzos en los últimos años de la
integración andina para fortalecer la agenda social, han sido amplios, especialmente desde
las instituciones que conforman la CAN y el SAI. Sin embargo, la limitada vinculación con
la población de los Estados parte a estos proyectos dificulta en gran medida el avance de
cualquier iniciativa, mermando la capacidad de acción y la eficiencia de esta temática. Esto
se puede explicar en el marco de que las agendas sociales se entienden netamente desde la
política local, tratando de responder únicamente al electorado nacional por encima de un
proyecto transnacional, que se alinea a una sociedad civil poco interesada en la consecución
de objetivos andinos, debido a la carencia de una identidad que los ate a las comunidades
más allá de sus fronteras (probablemente las poblaciones fronterizas sean una excepción a
esta regla debido a un notorio esfuerzo en reforzar las relaciones intrafronterizas entre los
países de la CAN). El problema de la falta de consolidación de una identidad andina será
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de símbolos y de valores que permite afrontar diferentes situaciones cotidianas. Opera como
un filtro que ayuda a decodificarlas”. La identidad es un elemento fundamental en las
relaciones interpersonales que define al individuo, a sus intereses y al tipo de relación que
mantendrá con los otros individuos. La identidad colectiva por otra parte es “un proceso
mediante el cual los actores producen las estructuras cognitivas comunes que les permiten
valorar el ambiente y calcular los costos y beneficios de la acción. Las definiciones que
formulan son, por un lado, el resultado de las interacciones negociadas y de las relaciones de
influencia y, por otro, el fruto del reconocimiento emocional”. En la constitución de los
Estados-nación es fundamental la consolidación de una identidad colectiva nacional que
permita el establecimiento de símbolos y valores, que favorezcan a la formación de normas
comunes que regulen las relaciones entre sus miembros. No obstante, en los procesos de
integración regional, el intento de establecimiento de estos lazos y estructuras ha sido
bastante escaso.
La identidad colectiva genera que el bienestar del “otro” referencial se entienda como un
bienestar general, esto “elimina muchas de las barreras que diferencian a uno del otro
generando un proceso de internalización en el que se empieza a ver al Otro como parte del
mismo grupo, generando la noción de un Nosotros”. A nivel estatal se puede entender que
los beneficios que otro Estado reciba no se verán como un daño para el Estado propio, sino
que, al contrario, debido a un sentimiento de comunidad, dichos beneficios se entenderán
como propios. Este es un proceso que no se ha vivenciado en la integración andina, puesto
que no se ha gestado esa percepción de un nosotros común, por lo que la relación entre los
Estados de la CAN sigue siendo en gran medida competitiva. Sin embargo, es importante
recalcar que se trata de una competencia pacífica con pocas probabilidades de conflicto
violento, denotando un logro efectivo de la integración andina al consolidar a la región como
una zona de paz, a pesar de las diferencias que existieron en el pasado, especialmente entre
Ecuador y Perú. A pesar de los escasos esfuerzos en establecer identidades colectivas
regionales, la identidad asume varios roles significativos al momento de establecer procesos
de integración regional entre los que figuran:
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Si se analiza el caso de la integración Andina es perceptible que estos roles están inconclusos,
en gran medida por falta de compromiso, ejemplificado en la serie de excepciones tomadas
por países como Perú y Colombia, suspendiendo sus obligaciones comerciales a través de
salvaguardias u otras medidas proteccionistas. También se han visto intereses difusos en
favor de la prevalencia de los intereses nacionales, donde la firma de acuerdos extra
regionales, que motivaron la salida de Venezuela de la CAN, dan una clara imagen de cómo
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Comunidad con valores e intereses comunes”. Sin embargo, a nivel nacional existen varios
sectores que tienen un impacto negativo en la consolidación de esta identidad regional. Estos
actores han sido participes activos en la formación de la identidad nacional y juegan un rol
significativo en el establecimiento de las agendas políticas, direccionando el debate hacia
ciertos temas por encima de otros. En este escenario se encuentran los grupos económicos de
poder y los medios de comunicación. Cuando se hace referencia a los grupos económicos de
poder se está hablando de los grupos empresariales nacionales con características
oligopólicas que tienen toda o gran parte del mercado de uno o varios productos y servicios,
y que tienen influencia ya sea política o económica en las redes de toma de decisión del
Estado. Estos grupos han asumido un rol ambivalente en la integración, pues han sido
promotores de la misma al exigir una mayor facilidad para la exportación o el ingreso de
productos útiles para sus cadenas de producción. No obstante, a la vez han sido detractores
del avance de la liberalización de los mercados, al exigir una mayor protección de sectores
que consideran vulnerables. Esto se debe en gran medida a la poca diversificación de la
producción andina que, con una geografía, clima, y recursos similares han desarrollado
sistemas de producción rentistas con poca inversión en industrialización y dependiente en
gran medida de los sectores primarios –a pesar de los esfuerzos de la CAN en reducirlos–.
En esta lucha se han sumado los pequeños y medianos productores que ven en la integración
un riesgo para sus negocios y en consecuencia han clamado por sistemas proteccionistas a
nivel regional.
ha podido observar a lo largo del presente artículo, la CAN ha sido incapaz de trabajar en el
campo de lo social de una manera eficiente, y aunque queda demostrado que esta falencia no
se ha debido a una carencia de esfuerzos de las instituciones del organismo, es posible anotar
que la incorporación de la agenda social y los campos de participación ciudadana llegaron de
una manera tardía en la historia de la integración andina. Esto puede basarse en el hecho de
que la integración es en sí misma un proceso revolucionario en el campo de las relaciones
internacionales y los procesos de aprendizaje, corrección de errores e incorporación de
temáticas, se han debido hacer sobre la marcha. Sin embargo, esto no justifica la falta de
aplicación eficiente de la retórica discursiva a la que han acudido los líderes políticos al
momento de hablar de integración en la región y la falta de compromiso al momento de
aplicar los pasos necesarios para concretar niveles de integración más sólidos.
Esta misma idea demuestra que existe la posibilidad de que en el futuro la región andina
vuelva a ser una pieza fundamental en la política regional, por lo que descartar su validez de
manera absoluta sería muy significativo. No obstante, la participación de Colombia y Perú
en procesos como la Alianza del Pacífico, la incorporación de Bolivia y Venezuela al
Mercosur, y la incorporación de nuevos mecanismos de cooperación regional como
UNASUR y CELAC, en los que todos los países andinos son miembros, demuestra que
actualmente lo andino ha quedado en un segundo plano. El caso de la Comunidad Andina es
un claro ejemplo de cómo un proceso que no genera su propia identidad, al no vincular a la
sociedad civil, pierde una importante fuente de impulso. Al no haberse integrado a la
comunidad al proyecto de integración andino las identidades nacionales han prevalecido por
encima de una concepción de beneficio colectivo transnacional, es por ello que los costos de
tomar decisiones por fuera de la CAN, como la firma de acuerdos con países fuera de la
región, o la toma de medidas proteccionistas, o incluso la salida del proceso, tienen tan poco
efecto entre la sociedad. Esto explicaría a la vez por qué ha habido tantos proyectos de
integración inconclusos en la región, a pesar de que cada uno haya tenido sus respectivos
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avances. Se entiende entonces que cada proceso contiene su propia identidad, sin cambiar la
identidad de los propios Estados-nación, que una vez superado el impulso inicial del proceso
de integración, vuelven a un ciclo de lucha por los intereses nacionales.
Las promesas discursivas y la firma de tratados no puede ser la única fuente de sustento para
la integración, especialmente en el marco de sociedades donde la participación de la sociedad
civil es cada vez más importante dentro del escenario nacional. Si la democracia es el sistema
de gobierno que los países latinoamericanos procuran defender, esta no debe ser limitada a
las fronteras nacionales, sino que debe transnacionalizarse. Para el cumplimiento efectivo de
este proceso será fundamental que la agenda social se vuelva una cuestión comunitaria, que
no sea un escenario exclusivo del Estado, y sobre todo que se trabaje en la consolidación de
una identidad colectiva regional que motive a las comunidades y a sus líderes a afianzar el
proceso de integración y a renunciar al egoísmo nacional en pos de un bien común.
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GRUPO ANDINO EQUIPO-4
CONCLUSIONES
También que los Estados que aún forman parte de este proceso deben ser capaces de
incorporar las lecciones de la integración andina a otros procesos regionales y sobremodo
ser capaces de aprender de los errores pasados especialmente en el campo social.
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RECOMENDACIONES
• El Pacto Andino se debe reestructurar ya que hace mucho tiempo hace que se
reestructuró en 1996, y 2013 que otorgó un nuevo marco jurídico e institucional al
organismo que se proyectó hacia un tipo de integración ampliado;
• Crear más estrategias de crecimientos económicos entre miembros y de desarrollo,
modalidades de inserción en la economía global.
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ANEXOS
ANEXO A
ANEXO B
ANEXO C
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ANEXO D
ANEXO E
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