1.
Introducción
Como es de conocimiento en la ciencia del proceso, mediante el ejercicio
del derecho de acción, la parte accionante —y quien toma la calidad de
demandante—, introduce al litigio una o varias pretensiones contra una
pluralidad de sujetos, o solamente contra su contraparte, con el único
objeto de dar solución a sus conflictos intersubjetivos; pretensión que es
dirigida, a la postre, a quien será el demandado, quien a su vez, a la hora
de ser emplazado con la demanda, da pie al ejercicio de su derecho al
contradictorio y su correlato en la defensa.
Para tal efecto, el demandado, al ser emplazado con la demanda, cuenta
con un sinnúmero de mecanismos procesales para repeler y contradecir
la acción dirigida en su contra. Así, puede contestar la demanda,
interponer cuestiones aprobatorias, deducir excepciones o cuestiones
previas, entre otros.
Si bien es cierto que nuestra norma procesal despliega un abanico de
mecanismos para ejercer su derecho al contradictorio y defensa, también
contempla en su artículo 445 la institución jurídica de la reconvención, la
cual se entiende como aquel instrumento, a través del cual, el
demandado al momento de contestar la demanda ejerce su legítimo
derecho de acción, introduciendo al proceso en causa una nueva
pretensión dirigida contra el demandante, la cual tiene que ser resuelta de
manera conjunta con la pretensión primigeniamente postulada en la
demanda. En este sentido, Hurtado Reyes manifiesta:
La idea de esta institución procesal es más bien que el demandado
aprovechando la litispendencia de un proceso, pueda tener la
oportunidad de postular una nueva pretensión, buscando que se discuta
conjuntamente con la postulada en la demanda.[1]
De esta suerte, para efectos de simplificar términos, la reconvención o la
demanda del demandado es, en puridad, una acumulación sucesiva de
pretensiones que, para lograr sus fines, debe observar determinados
requisitos.
2. Requisitos de admisión
Nuestro Código Procesal Civil en su artículo 445 prescribe ciertos
requisitos para que el demandado pueda ejercer y proponer su
reconvención, las cuales deberán ser analizados por el juez antes de ser
admitida.
2.1. La competencia del juez
Un primer requisito que contempla este artículo es que la pretensión que
contiene la reconvención tiene que ser de competencia del juez que
tramita la pretensión de la demanda.
Ahora bien, los criterios de competencia que nuestro ordenamiento
procesal civil contempla lo son por materia, cuantía, territorio, grado; y
con relación a la materia por turno, a la fecha no suele apreciarse dentro
del proceso civil.
Siendo esto así, la reconvención hace mención a la competencia por
materia, puesto que una pretensión de competencia de un juez civil no
puede ser competente para resolver pretensiones laborales vía
reconvención.
En cuanto a la competencia por cuantía, hoy en día no existe unanimidad
de criterios, pues en relación a esta debería realizarse ciertos actos de
flexibilización por parte del juez, debido a que el juez que tramita la
pretensión contenida en la demanda no se encuentra impedido de
tramitar pretensiones de menor cuantía vía reconvención. De cierta forma
esta excepción no podría enmarcarse en relación a que la pretensión
contenida en la reconvención sea de superior cuantía a la pretensión de
la demanda.
Por último, con relación a la competencia por territorio, al ser esta
prorrogable en determinados casos, no generaría mayor dificultad al juez
de la demanda, más aun teniendo en cuenta que tanto en la pretensión de
la demanda como en el de la reconvención intervienen las mismas partes,
salvo el caso de la intervención de un tercero con la calidad de
litisconsorte necesario, lo cual no generaría mayores inconvenientes en
su emplazamiento.
2.2. La vía procedimental
Este artículo 445 precisa que la pretensión contenida en la reconvención
no tiene que afectar la vía procedimental originaria; en pocas palabras,
tanto la pretensión de la demanda como el de la reconvención deben ser
tramitadas bajo la misma vía procedimental.
No obstante, esta aparente claridad no es tan simple como parece,
puesto que primero tenemos que precisar que solo es admitida la
reconvención en los procesos cognitivos de conocimiento y abreviado, no
siendo posible reconvenir en los procesos sumarísimos, menos aún en
los procesos ejecutivos.
Pues bien, partiendo de esa premisa, se advierte que resultaría imposible
reconvenir en los procesos sumarísimos. ¿Pero qué sucede si la
pretensión de la demanda se tramita en la vía de conocimiento y el de la
reconvención en la del abreviando o sumarísimo? En estos supuestos no
encontramos mayor razón para declarar improcedente la reconvención,
dado que el que puede lo más puede lo menos, pero claro está que debe
existir conexidad entre las pretensiones, cuyo requisito analizaremos en
líneas posteriores.
2.3. La conexidad
Debemos precisar que estamos ante uno de los requisitos de mayor
importancia, por no decir el más relevante, y que exige que entre la
pretensión de la demanda y el de la reconvención debe existir conexidad,
esto es, deben existir elementos afines o que se relacionen entre sí, lo
cual permite que sean tramitados y resueltos en el mismo proceso.
La conexidad, entonces, podría verse reflejado, por ejemplo, en una
demanda de cumplimiento de contrato con prestaciones reciprocas
prescrito por el artículo 1428 del Código Civil, y en la cual la demandada
podría reconvenir solicitando la recisión del contrato por lesión, según lo
prescrito por el artículo 1147 del mismo cuerpo normativo.
La regulación jurídica de la conexidad se expresa en los siguientes
términos del artículo 84 del código adjetivo, donde se prescribe:
Hay conexidad cuando se presentan elementos comunes entre distintas
pretensiones o, por lo menos, elementos afines en ellas.
Por último, debemos precisar que la conexidad dentro del proceso civil
puede ser objetiva (relacionada a los sujetos intervinientes) o subjetiva
(relación entre el petitum y la causa petendi) y que esta última puede ser
propia e impropia; para tales efectos con relación a la conexidad en la
reconvención no solo se requiere de conexidad subjetiva, sino que por su
parte es necesario que entre las pretensiones acumuladas existan una
relación entre el petitum y la causa petendi; de esta suerte, la profesora
Ariano Dejo manifiesta que:
Además de la conexión subjetiva, se requiera, a los efectos de su
acumulación, que las diversas pretensiones presenten una conexión
objetiva, tal como lo ha hecho el CPC respecto de la reconvención
(artículo 445, que exige que la pretensión contenida en la reconvención
sea “conexa con la relación jurídica invocada en la demanda”).[3]
2.4. Formalidades de la demanda
Un requisito no menos importante es aquel que exige que al momento de
proponer la reconvención, la misma tiene que cumplir los requisitos de
forma prescritos en los artículos 424 y 425 del Código Procesal Civil.
Esto nos lleva a inferir que la reconvención tiene que ser expresa, y la
cual tiene que estar contenido en el mismo escrito de contestación de
demanda, en el plazo de ley regulado para cada vía procedimental
(conocimiento y abreviado).
2.5. El acta de conciliación
Finalmente, el artículo en cuestión menciona que en caso la pretensión
de la reconvención sea materia conciliable, será necesario que el
demandando haya acudido a la audiencia de conciliación; no obstante, se
exige que en el acta de conciliación extrajudicial quede la descripción de
las controversias que serán materia de debate en el futuro proceso, y que
le permitirá plantear su reconvención correspondiente.
3. Conclusiones
– La reconvención, es aquel instrumento jurídico– procesal por el cual el
demandado, al momento de contestar su demanda, introduce una nueva
pretensión al proceso en trámite, pretensión que es dirigida contra el
demandante y la cual tiene que ser resuelta de forma conjunta con la
pretensión de la demanda.
ara efectos que la reconvención sea admitida tiene que cumplir ciertos
requisitos: tiene que ser de competencia del mismo juez que tramita la
pretensión de la demanda, no debe afectar la vía procedimental
originaria, debe existir conexidad entre la pretensión de la demanda y la
pretensión que contiene la reconvención, tiene que cumplir los requisitos
formales de la demanda, por ende, debe constar expresamente en la
contestación de demanda, y, por último —y no menos importante—,
cuando la pretensión contenida en la reconvención sea materia
conciliable, el demandado debe acudir a la audiencia de conciliación y
que en el acta quede la descripción de la controversia.
– En cuanto a la competencia del juez por cuantía, y en relación a la vía
procedimental, el juez de la cusa deberá flexibilizar lo prescrito por el
artículo 445 del Código Procesal Civil, y admitir a trámite la reconvención,
siempre y cuando exista conexidad entre la pretensión contenida en la
reconvención y en la misma demanda.