MARTE
ARES
NETÓN
NECIS
Necis es el nombre que tomó el dios Marte en la mitología
celtíbera. Los antiguos íberos adoraron con este nombre al
dios romano, considerándolo como un poder de destrucción.
El filólogo Bernardo de Alderete usó el término Neci para este
dios, causante de muertes espantosas y rigurosas.
Ha sido relacionado con el dios de la guerra irlandés Neit, ya
que a un Tuatha de Dannam se le llamó Neith. Neit (Néit, Nét,
Neith) es un dios de la guerra. Su nombre probablemente
deriva del protoceltic * nei - to -, que significa "pasión" , o de *
neit-s, que significa "héroe" .
Podría entonces también coincidir con la deidad solar
celtíbera Neto, que el poeta Macrobio identifica con Marte
(Saturnalia 1, 19, 5) y que aparece en
dos inscripciones en lengua celtíbera como Neito y
romanizadas como Marte Neto. Con otra diosa que podría
guardar relación es con la diosa Neith, también era una deidad
de la guerra.
En un ara procedente de Conimbriga (Coímbra) y actualmente
desaparecida, José Barbosa Canais de Figueiredo, encontró en 1815
la palabra Neto. En otra de Trujillo se documenta la expresión Netoni
Deo. En el bronce de Botorrita se puede leer la palabra Neito, que
algunos interpretan como un teónimo o nombre de dios.
Martín Almagro Gorbea encontró escrito Niethos en un grafito con
caracteres del alfabeto griego
arcaico grabado sobre un vaso griego datado entre los años 590 y
570/560 antes de Cristo,
procedente de Huelva.
En el monumento de Binéfar, Antonio Beltrán Martínez pudo leer
"neitin", y esta palabra también se ha documentado en el yacimiento
de Ullastret (provincia de Gerona). Neitin se puede interpretar
como teónimo, pero no es seguro, aunque ciertamente suele
aparecer con cierta frecuencia al
principio de los textos y asociado como “iunstir” cuya función parece
ser la de 'mandato, orden,
encargo, servicio, pacto', etc.
Netón, Neto, Neito, Neithi, es un dios hispánico de la guerra, así
que podría entenderse como una
divinidad bélica y de las artes marciales como en muchas
teogonías de las sociedades indoeuropeas
de la antigüedad: Marte en Roma, Ares en Grecia, Indra o Varuna
en la India, Cuchulain en Irlanda,
Horus en Egipto, etc.
Fue adorado en la zona de Turdetania y Oretania e incluso parte de
la Bastetania en lugares
poblados por iberos y quizá también por algunas poblaciones
indoeuropeas. Aparece en textos de
Macrobio Teodosio, quién menciona su similitud con Marte, con la
particularidad de adornarse su
imagen con rayos.
Aparece asimilado con el Moloch fenicio y en textos de Estrabón,
quién menciona su similitud con
Marte, con la particularidad de que utiliza rayos para aniquilar a sus
enemigos.
En lengua celta, neto es la palabra utilizada para designar a un
guerrero. Neto o Neitín, también era
un nombre propio íbero y un elemento lingüístico que formaba parte
de otros nombres propios
íberos, por ejemplo: Neitinbeles. Este nombre lo encontrábamos en
contextos mágico-religiosos.
En la granadina Guadix (la antigua colonia romana Iulia Gemella Acci)
se encontró una inscripción
latina que aludía a esta divinidad bastetana. Macrobio escribió sobre
los antiguos accitani o
habitantes de Guadix:
“Accitani etiam, Hispana gens, simulacrum Martis radiis ornatum
maxima religione celebrant, Neton uocantes”
Esto es, "los accitanos, tribu hispana, celebran como máxima religión a
un dios parecido a Marte
adornado con rayos, al que llaman Netón". En sierra Mágina (provincia
de Jaén), la montaña de Aznaitín podría tener su nombre en honor a la
supuesta divinidad celtibérica Neitin.
La principal relación que involucró al dios Ares/Marte fue la
que tuvo con la diosa Afrodita/Venus. Pese a que ella estaba
casada con el dios Hefesto, asqueada de la fealdad de su
esposo, la diosa del amor, la belleza y el sexo y Ares iniciaron
una relación adúltera .
Sin embargo, Helios, dios del sol, descubrió la infidelidad de
Afrodita y corrió a la fragua de Hefesto para revelarle al dios
el engaño. Éste, enfadado, tejió una red de plata irrompible.
En un momento en el que Ares y Afrodita estaban copulando
en el lecho, Hefesto les sorprendió y arrojó sobre ellos la red
mágica. Los amantes quedaron atrapados por el artefacto.
Hefesto, para humillarles y dejar patente la traición de su
esposa, llamó a todos los dioses para que contemplaran sus
cuerpos desnudos
entrelazados. Afrodita, avergonzada, suplicó a su esposo que
la liberara, prometiendo romper su
relación con Ares. Finalmente, Hefesto los liberó.
De estas relaciones adúlteras de Ares con la diosa Afrodita
nacieron dos hijos: Fobos (miedo) y Deimos (terror), dos
sentimientos íntimamente relacionados con los
conflictos bélicos.
Rea Silvia fue la legendaria madre de Rómulo y
Remo, fundadores de Roma. Hija de Numitor, rey de
Alba Longa. Ella se encontraba obligada a respetar la
castidad, con lo que Amulio, su tío, buscaba asegurar
que no tuviera hijos que quisieran recuperar el poder.
Sin embargo, seducida por Marte, quien se le había
aparecido una noche, entre sueños; la raptó y la violó
en un bosque; así Rea Silvia dio a luz a los gemelos,
Rómulo y Remo, que poco después de nacer, fueron
arrojados al río Tíber por orden de Amulio. Quedando
finalmente al cuidado de la loba Luperca, en un
bosque cercano.
Durante la guerra de Troya, ayudado por Atenea, su protectora,
Diomedes el rey de Argos logró
herir a Ares con la punta de su lanza, obligando al dios a
retirarse al Olimpo para curarse de sus
heridas.
Durante la Teomaquia, la lucha de los dioses narrada por
Homero en la Ilíada, Ares, aliado de los
troyanos, se enfrentó con la diosa Atenea, protectora de los
griegos. Este combate tuvo especial
relevancia, ya que estas divinidades representaban dos
maneras de entender la guerra: de forma
brutal y desordenada, Ares; de manera estudiada y metódica,
Atenea. Pese a la superioridad física
de Ares, Atenea terminó por doblegarle, alcanzándole con una
piedra y derribándole al suelo
LOCALIZACIÓN
DE CULTO.
LOCALIZACIÓN DE CULTO.
En la mitología romana, Marte, en latín Mārs, tenía muchos atributos, era el dios de la guerra, la
virilidad masculina, la violencia, la pasión, la sexualidad, la valentía, patrón de los guerreros
romanos, del horror y victoria en las guerras, la perfección y la belleza.
En la mitología griega Ares (en griego antiguo Ἄρης, ) representa la brutalidad, la violencia y los
horrores de las batallas en la guerra y la virilidad masculina.
Ares suele representarse como un hombre joven, con cabellera anástole y con rostro y cuerpo
sin vello. El carruaje y la antorcha encendida son algunos de sus símbolos. Ares era representado
con una armadura de bronce, lanza, escudo, casco y espada. A él estaban consagrados los perros y
los buitres y en Italia, entre los picenos, también los pájaros carpinteros eran aves sagradas de Ares.
También se identifica con los dos cuernos por el mito del vellocino de oro.
El carácter y dignidad de Marte diferían con las de Ares, a quien se le trata a menudo con desprecio
y repulsión en la literatura griega. A diferencia de Ares, que era visto principalmente como una
fuerza destructiva y desestabilizante, Marte representaba el poderío militar como una manera
de asegurar la paz, y era un padre (pater) del pueblo romano.
En Grecia, al menos durante las épocas arcaica y clásica, no era de los dioses a los que más culto se
rendía, dado que se le consideraba de procedencia bárbara. Sólo las ciudades que hicieron de la
guerra su modo de vida desarrollaron rituales más cuidados en honor a esta figura divina. En
Esparta, por ejemplo, se rendía culto a una estatua de este dios.
En honor a Ares se hacían sacrificios antes de la batalla. Las víctimas solían ser perros de color negro, pero
hay indicios de que en algún momento podían tratarse también de sacrificios humanos.
Los romanos, sin embargo, asimilaron al dios Ares con su propia divinidad de la guerra, Marte, un
dios muy popular que estaba en la esencia del carácter romano y que incluso participó en la leyenda
de la fundación de Roma como padre de Rómulo y Remo. La mayoría de festivales en honor a Marte se
llevaban a cabo en marzo, el mes que fue nombrado y en octubre, que daba inicio a la temporada de
campañas militares y terminaba la temporada de cosechas. Marte dio nombre al cuarto planeta del
sistema solar: Marte, al segundo día de la semana, el martes, y al tercer mes del año: marzo.