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Lo Que Estás Buscando, ¿Vale Todo Lo Que Estás Perdiendo

El documento habla sobre la reconstrucción del templo en Jerusalén luego del exilio en Babilonia. Aunque los israelitas comenzaron la obra, pronto se enfrentaron a la oposición y la abandonaron para dedicarse a sus propios intereses. Solo cuando volvieron a poner a Dios como su prioridad y retomaron la construcción del templo recibieron la presencia y bendición divina. El mensaje exhorta a no postergar lo espiritual ante la oposición y a dar a Dios el primer lugar.
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Lo Que Estás Buscando, ¿Vale Todo Lo Que Estás Perdiendo

El documento habla sobre la reconstrucción del templo en Jerusalén luego del exilio en Babilonia. Aunque los israelitas comenzaron la obra, pronto se enfrentaron a la oposición y la abandonaron para dedicarse a sus propios intereses. Solo cuando volvieron a poner a Dios como su prioridad y retomaron la construcción del templo recibieron la presencia y bendición divina. El mensaje exhorta a no postergar lo espiritual ante la oposición y a dar a Dios el primer lugar.
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Lo que estás buscando, ¿vale todo lo que estás perdiendo?

“Despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar… por escrito…, diciendo: “…
el Dios de los cielos… me ha mandado que le edifique casa… quien haya entre vosotros de su
pueblo… suba a Jerusalén… y edifique la casa a Jehová… Entonces se levantaron… todos aquellos
cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová…”, Esdras 1:1-5.

Debido a la desobediencia Israel fue deportada a Babilonia y vivieron como esclavos durante setenta
años: “Ustedes permanecerán en Babilonia durante setenta años; pero luego… los llevaré de regreso
a casa”, Jeremías 29:10 (NTV). Efectivamente, el Señor cumplió su promesa y el pueblo volvió a su
tierra cuando el rey Ciro ordenó su liberación y la reconstrucción del templo, Esdras 1:1-5. Este
acontecimiento había sido profetizado por Isaías con casi doscientos años de anticipación, Isaías
44:24-28.

Ahora bien, el pueblo volvería a su tierra con el único propósito de edificarle una casa a Dios. Dios
despertó el espíritu de Ciro primero y luego el de los líderes de Israel para que regresaran a
reconstruir el templo. Acaso, ¿no ha sido iniciativa de Dios el hecho de que estemos edificando una
casa para Dios en este tiempo? No me refiero a un lugar físico. El edificio del que estoy hablando es
uno espiritual, uno digno del Dios que tenemos, una casa de honra para morada del gran Dios que
adoramos. La Biblia dice que “todo el pueblo se reunió en Jerusalén con un mismo propósito…
reconstruir el altar del Dios de Israel”, Esdras 3:1-2 (NTV). Reconstruyeron el altar y echaron los
cimientos del nuevo templo. Sin embargo, pronto llegaría la oposición: “Cuando los enemigos… se
enteraron de que… estaban construyendo un templo para el Señor… empezaron a desanimar y a
atemorizar al pueblo de Judá, para que no siguiera edificando”, Esdras 4:1-4 (LPD). ¿Y cuál fue el
resultado? “Se detuvo la obra del templo… y quedó suspendida…”, Esdras 4:24 (NTV). Todo aquel
que se disponga a edificar una casa para Dios debe saber dos cosas:

Habrá oposición. En el mismo momento en que los israelitas iniciaron la obra comenzó también la
oposición. Durante todo el tiempo en que se edificaba casa para Dios los enemigos se opusieron sin
importar el rey que gobernara. Por ejemplo: “En el año en que Jerjes subió al trono de Persia, los
enemigos… le escribieron una carta… acusando a todos los judíos… Más tarde, cuando Artajerjes se
convirtió en el nuevo rey…escribieron otra carta quejándose de los judíos… “El rey debe saber que…
esa gente no pagará… impuesto, y al final, esta ciudad perjudicará los intereses del rey…”, Esdras
4:6-13 (PDT). ¿Lo ves? El único propósito del diablo es que no edifiquemos casa para Dios. Y él se
valdrá de cualquier recurso, incluso se aprovechará de amigos, familiares o hermanos de la iglesia
para hacernos desistir de la idea de seguir a Dios. ¿Colaborarás con los deseos del diablo?

La oposición es propia de aquellos que tratan de agradar a Dios. Jesús dijo: “… Si me persiguieron a
mí, es natural que los persigan a ustedes…”, Juan 15:20 (NT BAD). Pablo agregó: “Todo el que…
quiera vivir dedicado a Dios será perseguido”, 2ª Timoteo 3:12 (PDT). Sin embargo, el hecho de que
tengamos oposición no significa que tenemos que abandonar la obra: “No tengas miedo de sufrir por
el Señor. Ocúpate en decirles a otros la Buena Noticia y lleva a cabo todo el ministerio que Dios te
dio”, 2ª Timoteo 4:5 (NTV). ¿Te diste cuenta de la estrategia del enemigo? Acusaron a los israelitas
de que no pagarían los impuestos menoscabando así los intereses del rey. Escondían la verdadera
razón de la oposición que consistía en detener la edificación de la casa de Dios. Lo mismo sucede
hoy en día. Una persona se convierte y sus amigos y familiares comienzan a hacerle la guerra y le
dicen cosas como: “te están engañando”, “te lavan el cerebro y te sacan la plata”. La verdadera razón
es espiritual: ellos no quieren que progreses en tu vida espiritual. Al igual que con aquellos israelitas
harán contigo todo lo posible para que no edifiques una casa para Dios. ¿Y qué me dices de la
iglesia? El Señor nos encomendó una campaña de prevención del abuso. La causa es tan noble que
no deberíamos tener ningún problema en conseguir apoyo. Sin embargo, la oposición es acérrima.
Para no brindarnos su apoyo han dicho que el libro Cuentos que no son Cuentostenía colores
estridentes. Se esconde la verdadera razón que es detener la obra de Dios en favor de los niños.
Hubo denuncias de que promovíamos la discriminación porque a Ariana la dibujamos con pollera y a
Benjamín con pantalón. ¿Y qué hicimos? ¡Seguimos adelante! Pablo dijo que no deberíamos tener
temor de sufrir por el Señor y que llevemos a cabo el ministerio que Dios nos dio. Mi pregunta es:
¿qué harás tú? ¿Cumplirás con los deseos de Dios o colaborarás con los propósitos del diablo
abandonando la obra que Dios te encomendó hacer?

¿Hizo bien el pueblo de Israel en suspender la obra? ¡Claro que no! Ellos creyeron que la oposición
era una señal evidente de que no era tiempo todavía de construirle una casa a Dios. Habrán
pensado, como solemos hacer nosotros, que si el proyecto era de Dios entonces no tendrían
dificultades para concretarlo. Un camino cerrado no siempre es una señal de que no tenemos que ir
por él. Hay ocasiones en que la oposición es la clara evidencia de que estamos yendo por el camino
correcto. Los israelitas no lo vieron de esa manera y abandonaron la obra, pero no solo por eso sino
porque una profunda indiferencia hacia las cosas espirituales se apoderó de cada uno de los
cincuenta mil exiliados que habían regresado. Postergaron a Dios y su obra y en su lugar se
dedicaron a edificar sus propias casas: “Dios… dijo…: “ustedes dicen que aún no es tiempo de
reconstruir mi templo, ¡pero viven en lujosas casas mientras mi templo está en ruinas!... quiero que
piensen seriamente en lo que están haciendo. Ustedes siembran mucho y cosechan poco, comen y
no calman su hambre… y el sueldo que les pagan no les alcanza para nada… ustedes esperan
grandes ganancias, pero es muy poco lo que han logrado; lo que guardan en su casa, lo destruí en
un instante. ¿Y saben por qué lo hice? ¡Pues porque mi templo está en ruinas mientras que ustedes
sólo piensan en arreglar sus propias casas! Por eso… han perdido sus cosechas… ¡por eso sufren
hombres y animales! Yo soy el Dios de Israel. Si quieren verme contento, y quieren ver mi
grandeza… ¡reconstruyan mi templo!”, Hageo 1:1-11 (TLA).

Para el pueblo Dios ya no era su prioridad. La edificación de la casa de Dios había quedado
suspendida en provecho de los intereses personales. ¿No hacemos nosotros lo mismo?
Anteponemos el trabajo, el estudio, la casa y nuestra agenda personal en detrimento de la vida
espiritual. No renegamos de Dios ‘simplemente’ lo postergamos. “… Recuerda que tu Padre celestial
sabe lo que necesitas, y te lo proporcionará si le das el primer lugar en tu vida”, Mateo 6:32-33 (NT
BAD). Cuando tú quitas a Dios del primer lugar, tu vida comienza un camino descendente. Cuando
los israelitas antepusieron sus propios intereses a los de Dios les sobrevino la debacle. El sueldo no
les alcanzaba para nada, los campos no producían frutos y aunque trabajaran muy duro sus
cosechas eran pobres. ¿No sucede exactamente lo mismo con nosotros? ¿No deberíamos asociar
los paupérrimos resultados que tenemos en la vida y en el ministerio con nuestro postergar las cosas
de Dios?

Tendrá la presencia y la bendición de Dios. Cuando el pueblo reaccionó ante la advertencia del
profeta Hageo y retomaron la edificación del templo, Dios les prometió su presencia y su bendición:
“Así que ahora, ¡manos a la obra!, porque yo estoy con ustedes… Mi espíritu permanece entre
ustedes… por lo tanto no teman…llenaré este lugar de gloria… y en este lugar traeré paz…”, Hageo
2:4-9 (NTV).“Hoy… ustedes han puesto los cimientos de mi templo. Presten mucha atención, porque
a partir de hoy todo será diferente… a partir de hoy voy a bendecirlos”, Hageo 2:18-19 (TLA). ¿A
partir de cuándo todo iba a ser diferente? ¿En qué momento comenzaron a ser bendecidos? Cuando
pusieron nuevamente a Dios en el primer lugar de sus vidas y retomaron la edificación de la casa de
Dios.
Vuelve a escuchar este mensaje. Y reflexiona con Dios en dos preguntas. 1) Qué te habló Dios en
este mensaje? 2)Qué desiciones tomarás está semana para ajustarte a lo que Dios te ha dicho?

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