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Tutela y Restitución de Tierras en Colombia

Este documento es la Sentencia T-364/17 de la Corte Constitucional de Colombia. Resuelve una acción de tutela presentada por Claudia Anzola Anzola contra un juzgado especializado en restitución de tierras. La Corte determina que el juzgado no violó los derechos de la demandante al no adelantar el trámite sucesoral de los predios reclamados, pues este trámite corresponde a la jurisdicción ordinaria. Asimismo, no se demostró la existencia de un precedente judicial que obligara al juzg
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Tutela y Restitución de Tierras en Colombia

Este documento es la Sentencia T-364/17 de la Corte Constitucional de Colombia. Resuelve una acción de tutela presentada por Claudia Anzola Anzola contra un juzgado especializado en restitución de tierras. La Corte determina que el juzgado no violó los derechos de la demandante al no adelantar el trámite sucesoral de los predios reclamados, pues este trámite corresponde a la jurisdicción ordinaria. Asimismo, no se demostró la existencia de un precedente judicial que obligara al juzg
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Sentencia T-364/17

AGENCIA OFICIOSA PARA CONFIGURAR


LEGITIMACION POR ACTIVA EN PROCESOS DE TUTELA

ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS


JUDICIALES-Requisitos generales y especiales de procedibilidad 
PRECEDENTE JUDICIAL-Definición

PRECEDENTE JUDICIAL HORIZONTAL Y VERTICAL-


Alcance y carácter vinculante

DEFECTO SUSTANTIVO POR DESCONOCIMIENTO DEL


PRECEDENTE JUDICIAL

PROCESO DE RESTITUCION DE TIERRAS EN EL


CONTEXTO DE JUSTICIA TRANSICIONAL-Marco jurídico y
naturaleza

LEY DE VICTIMAS Y RESTITUCION DE TIERRAS-Ley


1448 de 2011 ha implementado mecanismos de defensa
especializados en resolver el fenómeno del despojo de tierras 

PROCESO DE RESTITUCION DE TIERRAS-Etapas


administrativa y judicial 

JUEZ DE RESTITUCION DE TIERRAS-Facultad para


suspender, acumular y resolver procesos subyacentes

JUEZ DE RESTITUCION DE TIERRAS-Posibilidad de


adelantar trámites de sucesión en los procesos de Justicia
Transicional
 
El trámite sucesoral ha de seguirse por la vía de la jurisdicción
ordinaria, el cual debe cumplir con unos presupuestos procesales, es
decir, requisitos y términos expresamente indicados en las normas
pertinentes del Código General del Proceso. Pretender que se surta un
asunto de naturaleza civil dentro de un proceso de restitución de tierras
es omitir los mismos, con lo cual se generaría una vulneración a los
derechos fundamentales al debido proceso, a la igualdad y a la
publicidad de cualquier otro heredero – determinado o indeterminado-
que no haya hecho parte del proceso.
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS
JUDICIALES-Improcedencia por cuanto no se configura ninguna
de las causales específicas de procedibilidad en proceso de justicia
transicional

ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS


JUDICIALES-Improcedencia por cuanto no se logró demostrar que
exista un precedente riguroso y consolidado sobre la posibilidad de
adelantar diligencias de sucesión en los procesos de Justicia
Transicional

Encuentra la Sala, que si bien hay muchas providencias en las que el


juez especializado asume la competencia propia del juez ordinario en
asuntos civiles, existen otras causas en las cuales se ordena la restitución
del predio a la masa herencial para que se efectúe la sucesión ante la
justicia ordinaria. En el presente caso, no se logró demostrar la
existencia de una secuencia de precedentes sobre el tema, que sugiriera
que el juzgado accionado hubiera cambiado su jurisprudencia o tuviera
que seguir el sentido de pronunciamientos anteriores, so pena de no
violar el imperativo del  precedente horizontal.

Referencia: Expediente T-5.983.457

Acción de tutela instaurada por


Claudia Anzola Anzola en contra del
Juzgado Civil del Circuito
Especializado en Restitución de
Tierras para el Distrito Judicial de
Cundinamarca.

Magistrado Ponente:
ALBERTO ROJAS RÍOS

Bogotá D.C., primero (1) de junio de dos mil diecisiete (2017)

La Sala Octava de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por los


Magistrados Carlos Bernal Pulido, José Antonio Cepeda Amarís y
Alberto Rojas Ríos, quien la preside, en ejercicio de sus competencias
constitucionales y legales, específicamente las previstas en los artículos
86 y 241 numeral 9º de la Constitución Política y en los artículos 33 y
siguientes del Decreto 2591 de 1991, ha proferido la siguiente

SENTENCIA

En el proceso de revisión del fallo proferido, en primera instancia, por la


Sala Civil Especializada en Restitución de Tierras del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Bogotá D.C., el quince (15) de noviembre de dos
mil dieciséis (2016) y de la sentencia dictada por la Sala de Casación
Civil de la Corte Suprema de Justicia el diecinueve (19) de enero de dos
mil diecisiete (2017), en segunda instancia, en la acción de tutela incoada
por Claudia Anzola Anzola en contra del Juzgado Civil del Circuito
Especializado en Restitución de Tierras para el Distrito Judicial de
Cundinamarca.

I. ANTECEDENTES

Claudia Anzola Anzola promovió acción de tutela en su propio nombre y


como agente oficiosa de sus hermanos Alcira, Carmen Rosa, Lino, José
Ángel y Teodolindo Anzola Anzola, para la protección de los derechos
fundamentales a la restitución de tierras, al debido proceso y al acceso a
la administración de justicia y a la igualdad, en atención a los siguientes

1. Hechos

1.1. Manifiesta la accionante que junto con sus hermanos Alcira, Carmen
Rosa, Lino, José Ángel y Teodolindo Anzola Anzola tienen la calidad de
herederos de su fallecido padre, el señor Antonio Anzola Basto, quien
entre su haber contaba con los predios “La Primavera” y “Mata de
Ramo”, adquiridos mediante adjudicación por la sucesión que se adelantó
ante el Juzgado Civil del Circuito de La Palma, Cundinamarca, cuya
sentencia se protocolizó en Escritura Pública No. 388 del seis (6) de julio
de mil novecientos noventa y cuatro (1994).

1.2. Indicó que trabajó y vivió en los predios referidos desde niña, y
aunque salió durante un tiempo, regresó a vivir en ellos junto a su hijo en
el año 1991, época en la que era frecuente la presencia de grupos
armados al margen de la ley. Ello causó que su padre dejara sus
propiedades, a las que no regresó por cuanto falleció en el año 1993.
Empero, ella permaneció en los predios.

1.3. En el año 2000, se acentuó la violencia causada por el conflicto


armado interno, situación que generó el desplazamiento masivo de los
pobladores de esa región, entre ellos, el de su núcleo familiar, razón por
la cual se encuentra inscrita en el Registro Único de Víctimas desde el
veintiuno (21) de septiembre de dos mil nueve (2009).

1.4. La accionante presentó solicitud de restitución de tierras abandonas y


formalización jurídica ante la Unidad Administrativa Especial de Gestión
de Restitución de Tierras Despojadas1, seccional Bogotá D.C., por lo cual
fue incluida en el correspondiente registro y se radicó demanda ante el
Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de
Cundinamarca, quien profirió sentencia el cuatro (4) de marzo de dos mil
dieciséis (2016) en la que (i) reconoció su calidad de víctima de
abandono forzado; (ii) reconoció su calidad de heredera del causante
Antonio Anzola Basto; (iii) protegió su derecho fundamental a la
restitución como heredera de los predios; y, entre otras decisiones, (iv)
ordenó a la Defensoría del Pueblo designar un apoderado para que se
adelantara proceso de sucesión.

1.5. Afirmó la peticionaria que pese a que en la sentencia citada se le


reconoce su calidad de víctima, estima por una parte, que no se formalizó
jurídicamente su relación con los predios pues para el efecto, se la
conminó a acudir a los mecanismos ordinarios, al trámite notarial o
judicial de sucesión; y de otra, se omitió reconocer a sus hermanos como
víctimas indirectas dado que los hechos que padeció y que condujeron a
que abandonara los predios repercutieron indirectamente en todo el grupo
familiar, y por tanto, aquellos, en calidad de herederos, también tienen
derecho sobre los terrenos, a pesar que fue ella quien vivió y trabajó en
ellos hasta el momento del abandono.

1.6. Con base en lo anterior, solicitó aclarar la sentencia del cuatro (4) de
marzo de dos mil dieciséis (2016), al sostener que las pretensiones no se
habían resuelto de fondo, petición que se negó mediante auto del
veinticuatro (24) de marzo de dos mil dieciséis (2016), bajo el argumento
de que el juzgado accionado carecía de competencia para tramitar la
sucesión, propia de la justicia ordinaria, con lo cual, ante la ausencia de
asignación de la cuota parte que corresponda a todos los herederos, se
terminó por supeditar y hacer nugatoria la restitución jurídica y material
de los predios.

1.7. Expone que con su actuar el Juzgado Civil del Circuito


Especializado en Restitución de Tierras de Cundinamarca, quebrantó el
derecho a la reparación integral a la víctimas, junto con los principios de
estabilización, seguridad jurídica y prevalencia constitucional que, rigen
la restitución de tierras, pues ni el subsidio de vivienda ni el proyecto

1En adelante UAEGRTD.


productivo se materializan hasta que cada heredero cuente con la
propiedad sobre su cuota parte, desconociendo así el enfoque
transformador y diferenciado de la restitución.

1.8. Sostiene que se desconoce el derecho fundamental al debido proceso


y la garantía de un recurso efectivo al someter a la víctima de abandono a
trámites adicionales, que no solo suponen una erogación de gastos, sino
una revictimización que se concreta al no resolver todos los asuntos
litigiosos relacionados con los predios, susceptibles de acumulación
procesal, ante las amplias facultades otorgadas al juez especializado de
restitución de tierras, entre ellas, las de resolver conflictos civiles
subyacentes, de manera que aquél y no el ordinario es el natural para
tales asuntos.

1.9. Advierte la señora Claudia Anzola Anzola que el inciso 2 del artículo
79 de la Ley 1448 de 2011 impone al juez de restitución de tierras el
deber de formalizar, y el artículo 91 de la referida norma la necesidad de
pronunciarse definitivamente sobre la propiedad, la posesión u
ocupación, adoptando todas las medidas necesarias para garantizar la
efectividad de la restitución jurídica y material de los predios reclamados,
de manera que estos se entreguen plenamente saneados, sin pleitos
judiciales o administrativos pendientes.

1.10. La demandante expone que el derecho fundamental consagrado en


el artículo 13 de la Constitución Política puede resultar vulnerado al
otorgar un trato desigual a víctimas que se encuentran en la misma
circunstancia fáctica, con lo cual, se legitimaría la ausencia de seguridad
jurídica pues, indica, en algunos casos, los jueces de la especialidad han
realizado sucesiones frente a predios objeto de solicitud de restitución,
con el fin de materializar los principios procesales de economía,
celeridad, igualdad, justicia y reparación integral e igualmente los
objetivos que inspiran a los procesos de justicia transicional, entre ellos,
el de evitar tramitar ante la jurisdicción ordinaria asuntos que le son
subyacentes.

Lo anterior, por cuanto la autoridad judicial especializada accionada no


tuvo en cuenta los criterios establecidos en fallos anteriores proferidos
dentro de la justicia transicional en materia de restitución de tierras, en
los cuales se ha procedido a realizar la sucesión al interior de la acción de
restitución.

1.11. Finalmente, sostiene que existe precedente judicial que obliga a los
jueces especializados de restitución de tierra a tramitar el proceso de
sucesión, por cuanto la Ley 1448 de 2011 no sólo se limita a la
restitución del bien, sino que también establece los mecanismos de
formalización de la propiedad, ello atendiendo al enfoque transformador,
y cuyo único objetivo es brindar una reparación integral a las víctimas, lo
que hasta el momento, indica, la entidad accionada ha omitido al no
entrar a realizar la sucesión y ordenar adelantar el trámite ante otra
autoridad judicial, con lo cual la obliga a incurrir en costos adicionales y
a retardar el proceso de reparación.

1.12. En consecuencia, la accionante solicita que una vez amparados los


derechos de los que invoca protección, se ordene al juzgado accionado
garantizar la reparación integral transformadora a cada uno de los
hermanos Anzola, de manera que proceda a complementar la sentencia
que emitió el cuatro (4) de marzo de dos mil dieciséis (2016), accediendo
a la partición y adjudicación por sucesión de los predios restituidos.

Así mismo, solicita que de prosperar la acción de la referencia, se ordene


a la UAEGRTD – Bogotá revisar los casos que se encuentren en
situación semejante, con miras a que proceda a corregirlas ante el
juzgado o tribunal de restitución de tierras pertinente.

2. Respuesta de la parte accionada y vinculados durante el proceso


de tutela

2.1. Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución de


Tierras de Cundinamarca

Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de


Cundinamarca se opuso a la prosperidad de la solicitud de amparo,
argumentó que, dentro del proceso de restitución que adelantó, solamente
la señora Claudia Anzola con su núcleo familiar conformado por un hijo
fueron inscritos en el registro de tierras. Así mismo, indicó que
únicamente a favor de aquella se presentó la solicitud en cuyos hechos se
declaró que a los señores Alcira, Carmen Rosa, Lino, José Ángel y
Teodolindo Anzola les fue negada la inclusión en dicho registro sin que
sobre el particular se presentara alguna pretensión.

Confirmó que adelantó proceso de restitución de tierras con radicado No


2015-00013-00 iniciado por la UAEGRTD – Bogotá a favor de la
accionante, en relación con los predios “Mata de Ramo” y “La
Primavera”, y en su condición de heredera del causante Antonio Anzola
Basto.

Indicó que dentro del citado proceso profirió sentencia el cuatro (4) de
marzo de dos mil dieciséis (2016), en la que reconoció la calidad de
víctima de la solicitante y su derecho a la restitución como heredera, sin
perjuicio de los demás herederos.

Informó la autoridad judicial accionada que en contra de la referida


providencia se presentó aclaración a sus órdenes tercera, novena y
décimo sexta, relacionadas con la manera en que se dispuso la restitución
y la asignación de medidas de atención.

Explicó que aun cuando la señora Claudia Anzola no era titular del
derecho de restitución según lo dispuesto en la Ley 1448 de 2011, en la
sentencia atacada se protegió la citada garantía al reconocerle su
condición de heredera del causante Antonio Anzola Basto, y por ello,
consideró que es el proceso de sucesión el escenario idóneo para que la
peticionaria alcance su condición de propietaria de la cuota parte que le
corresponda de los predios restituidos.

Argumentó su decisión en lo establecido en el literal p del artículo 91 de


la Ley 1448 de 2011, al sostener que acudir a los mecanismos ordinarios
para adelantar sucesión no constituye una dilación a la restitución, pues
se pretendió evitar la extralimitación de competencias, con una medida
razonable y proporcional considerando que la relación jurídica que tenía
la víctima con los predios no era la de propietaria, poseedora u ocupante,
sino la de heredera.

Resaltó que dentro del proceso de restitución no era posible adelantar una
partición o adjudicación parcial, pues el artículo 501 del Código General
del Proceso prescribe que en el trámite de sucesión deben incluirse los
bienes denunciados por cualquiera de los interesados, aspecto que supone
tener en cuenta otros predios o bienes sobre los cuales el juez de
restitución no tendría competencia si no están en relación directa con los
hechos generadores de desplazamiento.

Finalmente, expuso que si bien el artículo 95 de la Ley 1448 de 2011


permite acumular al proceso de restitución otros asuntos de distinta
naturaleza, preceptúa que en éstos deben estar comprometidos derechos
de propiedad, posesión u ocupación sobre el predio reclamado, pero no
de herencia. Así mismo, precisó que aunque en la sentencia del cuatro (4)
de marzo de dos mil dieciséis (2016) se condicionó la asignación del
proyecto productivo y del subsidio de vivienda hasta el momento en que
la beneficiaria ostente el derecho de propietaria, no debe pasarse por alto
que las entidades responsables del cumplimiento deben ajustarse a los
reglamentos dentro de los procesos administrativos que ejecuten.

2.2. Agencia Nacional de Hidrocarburos.


Notificada de la acción de tutela en su calidad de interviniente dentro del
proceso de restitución 2015-00013-00, la Agencia Nacional de
Hidrocarburos se limitó a peticionar que a su favor se declarara la
carencia de legitimidad en la causa por pasiva, dado que no está inmersa
en los hechos en que se sustenta.

2.3. Dirección Jurídica de la Unidad Administrativa Especial de


Gestión de Restitución de Tierras Despojadas

El Director Jurídico de la Unidad Administrativa Especial de Gestión de


Restitución de Tierras Despojadas presentó escrito de coadyuvancia a la
acción de tutela, por cuanto la agente de la misma fue una solicitante
representada por esa entidad ante el juzgado de restitución accionado, y
porque considera que al no acceder a la formalización mediante la
adjudicación sucesoral se impide materializar el derecho a la restitución
de tierras.

Argumentó que la informalidad en la tenencia de la tierra ha sido una de


las causas del conflicto social y armado del país, por ello, indicó que la
justicia transicional se ha propuesto superar tal situación propendiendo
por la formalización de la propiedad, con miras a evitar revictimizaciones
ante la ausencia de los títulos que respalden dicho derecho.

Por lo anterior, resaltó que el artículo 91, literal “p” de la Ley 1448 de
2011 faculta al juez de restitución para adoptar las órdenes necesarias
para garantizar la efectividad de la restitución jurídica y material del
predio reclamado, de manera que “haya estabilidad en el ejercicio y goce
efectivo de los derechos de las personas reparadas”.

Expone que no reconocer la masa hereditaria dentro de un proceso de


restitución implica que las personas llamadas a suceder al causante
queden impedidas para ejercer cualquier acto de disposición sobre el
predio hasta que se produzca una decisión en la justicia ordinaria, ya que
la calidad de heredero no constituye una relación formal con los
inmuebles de la sucesión, y los derechos hereditarios se tienen, en
últimas, frente a bienes no determinados.

Finalmente, concluye que la sentencia que se cuestiona mediante acción


de tutela:

“a.- Vulnera el derecho al debido proceso de la accionante porque se la


priva de poder disponer de los predios porque pasan a la masa herencial
y no directamente a quien los pretende; se omitió tener en cuenta que los
causahabitantes son titulares del derecho de restitución (art. 81 L.
1448/2011); contraviene el principio de juez natural, así como el de
unidad o integridad procesal, pues la decisión de trasladar la partición y
adjudicación a la justicia ordinaria aplaza injustificadamente la
restitución jurídica”.

b.- Vulnera los derechos fundamentales a los demás herederos porque al


Juzgado accionado se le puso en conocimiento de su existencia en el
cuerpo de la solicitud, únicamente analizó el desplazamiento de la
señora Claudia Anzola en el año 2000, pasó por alto que el causante
también sufrió el hecho victimizante a comienzos de los años 90, y
empleó una noción restringida de víctima del conflicto armado interno”.

c.- Al no formalizar el derecho de propiedad se dificulta la satisfacción


de los derechos de las víctimas del conflicto armado interno, por cuanto
los predios restituidos en común y pro indiviso dificultan la ejecución de
proyectos productivos y subsidios de vivienda, pues impide determinar
qué prerrogativas son las que asisten a los beneficiarios de los fallos y
no diferencia los núcleos familiares que deberían ser atendidos”

2.4. Procuradora 30 Judicial I para la Restitución de Tierras2.

La Procuradora 30 Judicial I para la Restitución de Tierras, en calidad de


interviniente, indicó que la solicitud de amparo exige determinar cómo
hacer compatible la sujeción del juez de restitución al imperio de la ley,
en este caso, la Ley 1448 de 2011, con los principios de independencia y
autonomía del poder judicial en la adopción de sus decisiones, teniendo
en cuenta que éstos últimos encuentran límite a su vez en el principio de
razón suficiente, así como en los fines materiales del Estado Social de
Derecho.

En ese orden de ideas, precisó que la Ley 1448 de 2011 “como norma es
susceptible de interpretación y es allí donde entra en juego la autonomía
del Juez”, de manera que a su juicio:

“a.- No se quebranta el artículo 91 ejusdem si con la sentencia no decide


un trámite de sucesión ligado al predio restituido, siempre que se
adopten a favor del beneficiario órdenes claras y precisas para que
solucione el asunto el cual a su vez “no es posible determinar dentro del
proceso de restitución”.

2La Funcionaria actúo como delegada ante el juzgado accionado, y fue notificada de la acción de
tutela en calidad de interviniente en el proceso de restitución 2015-00013-00.
b.- El art. 95 ejusdem solamente permite acumular al proceso de
restitución otros de diferentes naturaleza ya iniciados o en curso y hasta
que se adopte la decisión de fondo”.

Resaltó que en ejercicio de la autonomía e independencia judicial los


jueces de restitución frente a sucesiones relacionadas con los predios
restituidos han adoptado diferentes decisiones, así: (i) tramitarla dentro
del proceso transicional; (ii) suspender el proceso de restitución para que
se adelante primero la sucesión; (iii) restituir y en las facultades postfallo
llevarla a cabo; o (iv) ordenar la restitución a la masa herencial para que
se efectué la sucesión ante la justicia ordinaria.

En consecuencia, concluyó que, en el caso concreto, la juez accionada


optó por la última de las opciones, profiriendo las órdenes pertinentes
para que la sucesión se llevara a cabo en un término razonable, las cuales
son objeto de control postfallo, de modo que no existe vulneración de los
derechos fundamentales de la accionante.

3. Decisiones de tutela objeto de revisión:

3.1. Sentencia de primera instancia

Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C., Sala Civil


Especializada en Restitución de Tierras, providencia del quince (15)
de noviembre de dos mil dieciséis (2016).

La autoridad judicial consideró que la sentencia cuestionada sí decidió de


fondo el derecho de restitución de la accionante, pues la calidad que
ostentaba frente a los predios “La Primavera” y “Mata de Ramo”, era la
de heredera; razón por la cual, concluyó que no se dejó de aplicar el
artículo 91 de la Ley 1448 de 2011 dentro del proceso de restitución.

Indicó que al decidir restituir los predios a la masa herencial, que hasta el
momento se encuentra indeterminada, sí hubo un pronunciamiento de
fondo respecto del alcance de la restitución a la que tenía derecho la
accionante, el cual, no tiene que identificarse o confundirse con la
transferencia del derecho de propiedad a través de la adjudicación por
sucesión, asunto sobre el cual el juez de restitución debía analizar su
necesidad e impostergabilidad, procedencia y/o conveniencia.

Declaró la ausencia de legitimación en la causa de la accionante para


solicitar la protección en nombre de sus hermanos y negó la protección al
debido proceso, por no haberse tramitado la sucesión dentro del proceso
de restitución de tierras.
Sostuvo que el juez de restitución de tierras vulneró el derecho al
enfoque transformador de la accionante al establecer un
condicionamiento respecto de las medidas transformadoras aplicables al
caso concreto al hecho de que la señora Claudia Anzola alcance su
condición de propietaria de la cuota parte de los predios restituidos,
máxime si se tiene en cuenta que en el fallo atacado se impartieron
órdenes de priorización para la asignación de un subsidio de vivienda y
otro para desarrollar un proyecto productivo, para lo cual se requieren de
trámites administrativos que pueden adelantarse mientras la antedicha
calidad se consigue.

Por lo anterior, otorgó el amparo al “enfoque transformador” de la


acción de restitución y ordenó al juzgado accionado que modificara la
sentencia debatida <<no condicionando las medidas transformativas
otorgadas hasta que “la solicitante ostente la calidad de propietaria de
la cuota parte que le corresponde sobre los predios objeto de
restitución”, advirtiéndole que así deberá informarlo a los destinatarios
de las mismas>>.

Sin embargo, decidió no conceder el amparo de los derechos


fundamentales a la tutela judicial efectiva y al debido proceso invocados
por la ciudadana Claudia Anzola Anzola al no evidenciarse el
cumplimiento de los presupuestos que aparecen como razonables para
que dentro del proceso de restitución se adelanten trámites sucesorales.

3.2. Impugnación.

La accionante reiteró los argumentos expuestos en el escrito de tutela y


adujo que, a pesar de que sólo ella fue incluida como víctima por la
UAEGRTD, esa entidad le informó que ello no afectaba a sus hermanos
porque el derecho de aquellos provenía de la ley; y, fue por esta razón
que optó por iniciar el trámite como heredera y no como poseedora para
respetar los intereses de sus familiares.

Indicó que “aun cuando la UAEGRTD se equivocó en el trámite, el juez


puede corregir todos los errores como director del proceso” y que la
orden que impartió el Tribunal “no es suficiente para garantizar las
medidas de reparación integral”, porque igual debe esperar que culmine
la adjudicación y partición.

La UAEGRTD coadyuvó la apelación de la peticionaria y señaló que


aquella está facultada para actuar en nombre de sus hermanos.
3.3. Sentencia de segunda instancia

Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, fallo proferido el


diecinueve (19) de enero de dos mil diecisiete (2017).

La Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, en fallo proferido


el diecinueve (19) de enero de dos mil diecisiete (2017), confirmó la
sentencia de primera instancia, al considerar que, en el presente caso,
para efectos sucesorios, el proceso de restitución de tierras no comporta
la competencia expresa, por el contrario, dicho trámite recae en cabeza
del juez municipal o en el de familia según la cuantía, proceso que
cuando es de mayor cuantía goza adicionalmente del denominado fuero
de atracción del artículo 23 del Código General del Proceso.

Concluyó que, a juicio de esa Corporación, la negativa de efectuar la


participación y adjudicación dentro del mismo procedimiento especial,
resulta razonable, por lo que independientemente que la prohíje, no
puede tildarse de abiertamente caprichosa para que sea objeto de ataque
en sede constitucional, pues se fundamentó en una hermenéutica
respetable, que desde luego no puede ser alterada por esta vía.

Por último, reiteró que debe entenderse que la restitución ordenada a la


accionante es en calidad de heredera de Antonio Anzola Basto y a favor
de la masa sucesoral, para que las personas que se crean con algún
derecho patrimonial lo reclamen dentro del juicio de sucesión.

II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS

1. Competencia

La Sala Octava de Revisión de la Corte Constitucional es competente


para revisar el fallo proferido dentro de la acción de tutela de la
referencia de conformidad con lo dispuesto en los artículos 86 y 241,
numeral 9o., de la Constitución Política y en concordancia con los
artículos 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.

2. Problema jurídico

Conforme con la reseña fáctica y las decisiones adoptadas por los jueces
de instancias en el trámite de la solicitud de amparo objeto de revisión,
corresponde a la Sala establecer, si en el asunto planteado procede la
acción de tutela para la protección de los derechos fundamentales a la
restitución de tierras, al debido proceso, al acceso a la administración de
justicia y a la igualdad, presuntamente vulnerados por el Juzgado Civil
del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Cundinamarca al
incurrir en un defecto por desconocimiento del precedente horizontal, al
inhibirse de adelantar proceso de sucesión conjuntamente al trámite de la
acción de restitución de tierras de los predios “Mata de Ramo” y “La
Primavera”, y conminando a la accionante a iniciar un proceso de
sucesión ante el juez ordinario para la materialización del derecho de
propiedad en calidad de heredera del causante.

Para resolver el problema planteado en este trámite, la Sala se


pronunciará sobre: (i) la tutela contra providencias judiciales y las
causales generales y específicas para su procedibilidad; (ii) el
desconocimiento del precedente judicial como causal de procedencia de
la acción de tutela contra providencia judicial; (iii) el desconocimiento
del precedente como defecto sustantivo; (iv) el proceso de Restitución de
Tierras en el contexto de Justicia Transicional; (v) las facultades del juez
de restitución de tierras para suspender, acumular y resolver procesos
subyacentes; (vi) las decisiones adoptadas por los Jueces de Restitución
de Tierras frente a la posibilidad de adelantar trámites de sucesión en los
procesos de Justicia Transicional; y, finalmente, (vii) se realizará el
análisis del caso concreto.

3. Cuestión previa

Legitimación por activa como requisitos de procedencia de la acción


de tutela

De conformidad con lo establecido en los artículos 86 Superior y 5º del


Decreto 2591 de 1991, la acción de tutela procede contra toda acción u
omisión de las autoridades públicas y en ciertos casos en contra de
particulares, que vulneren o amenacen los derechos fundamentales de los
accionantes.

A continuación, la Sala abordará el análisis del requisito de procedencia


de legitimación por activa debido a que en el presente caso la accionante
manifiesta que actúa como agente oficiosa de sus hermanos, quienes no
fueron reconocidos como víctimas en el proceso de restitución de tierras,
que dio origen a la sentencia acusada en esta oportunidad.

3.1. Legitimación por activa como requisito de procedencia de la


acción de tutela

El artículo 10º del Decreto 2591 de 1991 establece que, toda persona
vulnerada o amenazada en uno de sus derechos fundamentales podrá
solicitar el amparo constitucional por sí misma, por representante, o a
través de un agente oficioso, cuando el titular de los derechos vulnerados
o amenazados no esté en condiciones de promover su propia defensa.

Por ello, este mecanismo de defensa judicial no admite que se pueda


asumir de manera indeterminada o ilimitada la representación de otro y
demandar protección constitucional a su nombre, pues la informalidad,
que caracteriza a la acción de tutela, no se opone a que su ejercicio esté
sometido a requisitos mínimos de procedibilidad, entre los cuales está la
legitimidad por activa3.

Ahora bien, de la informalidad de la acción se ha entendido “que quien


la ejerza no requiere ninguna calidad especial ni necesita ser abogado
titulado pues se trata de un procedimiento preferente y sumario que
puede iniciarse, como lo dice la Constitución, por toda persona que
estime pertinente reclamar ante los jueces, "...por sí misma o por quien
actúe a su nombre...", la protección inmediata de sus derechos
constitucionales fundamentales. Estamos ante una acción con
características singulares que, en razón de su objeto, han sido trazadas
por la misma Carta Política, de lo cual resulta que no podrían el
legislador ni el intérprete supeditar su ejercicio a los requisitos exigidos
corrientemente por la ley para otro tipo de acciones.” 4 Por lo tanto,
carecería de todo fundamento que en los eventos en que la acción es
ejercida por un tercero como agente oficioso, se exigiera el título de
abogado, puesto que se desvirtuaría la informalidad que caracteriza a
este mecanismo constitucional, arriesgando la efectividad de la misma.
Caso distinto es cuando se ejerce la tutela a nombre de otro pero a título
profesional, en virtud del mandato judicial. Frente a lo cual, esta
Corporación en la sentencia T-550 de 1993, sostuvo:

“(E)s evidente que en tal caso actúa dentro del marco legal y
las reglas propias del ejercicio de la profesión de abogado,
razón por la cual debe acreditar que lo es según las normas
aplicables (Decreto 196 de 1971).

Ello no solamente por razón de la responsabilidad que implica


tal ejercicio, que se concreta en el campo disciplinario, sino por
la necesaria defensa de los intereses del cliente, a quien
conviene establecer con certidumbre que quien lo apodera
puede actuar, de acuerdo con la ley, ante las distintas instancias
judiciales y que responderá por su gestión.
3 Sentencia T-417 de 2013.
4 Sentencia T-550 de 1993.
Al respecto debe recordarse que, según el artículo 26 de la
Constitución, si bien toda persona es libre de escoger profesión
u oficio, la ley podrá exigir títulos de idoneidad y las
autoridades competentes inspeccionarán y vigilarán el ejercicio
de las profesiones.

El artículo 229 de la Carta garantiza el derecho de toda persona


para acceder a la administración de justicia pero advierte
expresamente que la ley indicará en qué casos podrá hacerlo
sin representación de abogado.

El caso específico de los procesos de tutela ha sido regulado


directamente por la Constitución (artículo 86) en los ya
expresados términos, pero en concreto sobre la representación
judicial no estableció norma alguna, luego en ese aspecto son
aplicables las reglas generales que establecen como principio el
de que toda representación judicial -salvo los casos
determinados en la ley- únicamente tendrá lugar a través de
abogado.

El artículo 38, inciso 2º, del Decreto 2591 de 1991 dispone: "El
abogado que promoviere la presentación de varias acciones de
tutela respecto de los mismos hechos y derechos, será
sancionado con la suspensión de la tarjeta profesional al menos
por dos años. En caso de reincidencia, se le cancelará su tarjeta
profesional, sin perjuicio de las demás sanciones a que haya
lugar".

Esta disposición no tendría sentido ni podría ser aplicada si no


se entendiera, como lo hace la Corte, que para ejercer la
representación con base en mandato judicial y actuando el
apoderado a título profesional, así sea en materia de tutela, es
indispensable que aquel sea abogado titulado y en ejercicio, de
conformidad con las normas del Decreto 196 de 1971.

En el proceso de cuya revisión se trata, tenemos que quien


suscribe la demanda, a nombre de varias personas con base en
poder especial otorgado por éstas, dice ser abogado con
Licencia Provisional expedida por el Tribunal Superior de Cali.

Esta clase de licencias (artículo 18 Decreto 196 de 1971), a


diferencia de las temporales, permite el ejercicio de la
profesión sin restricciones ante todos los jueces y tribunales del
país, pues constituye el documento que acredita el título y la
inscripción del abogado mientras se expide la correspondiente
Tarjeta Profesional.

Por tanto, en este caso podía el firmante apoderar a unas


personas naturales si éstas estimaban violados sus derechos
constitucionales fundamentales y ejercer, en representación
judicial de ellas, la acción de tutela.”

3.2. Elementos normativos que caracterizan la agencia oficiosa como


forma de configurar la legitimación activa de los procesos de tutela.

La agencia oficiosa en los procesos de tutela, al igual que el


apoderamiento judicial, tiene su fundamento constitucional en el artículo
86 de la Constitución Política, y legal en el mismo artículo 10 del
Decreto 2591 de 1991 que establece que se podrán reclamar derechos
ajenos “cuando el titular de los mismos no esté en condiciones de
promover su propia defensa.”

Esta Corporación en diversas oportunidades ha abordado el tema, fijando


algunos parámetros para su correcta configuración, entre ellas la
sentencia T-531 de 2002, en la cual dispuso:

“i) Fundamento de validez de la agencia oficiosa.


 
El fundamento de validez de la norma de permisión consistente
en la potestad en cabeza de personas indeterminadas para
promover acción de tutela en favor de terceros se encuentra en
el enunciado normativo del segundo inciso del artículo 10 5 del
decreto 2591 de 1991 en el cual el legislador delegado previó
que se podían agenciar derechos ajenos “cuando el titular de
los mismos no esté en condiciones de promover su propia
defensa.”
 
Para la Sala la validez de esta norma de permisión se ve
reforzada con tres principios constitucionales: el principio de
eficacia de los derechos fundamentales6, que como mandato
vinculante tanto para las autoridades públicas como para los
particulares, impone la ampliación de los mecanismos

5  Artículo 10, decreto 2591 de 1991, Legitimidad e interés.   Segundo inciso: (...) “También se
pueden agenciar derechos ajenos cuando el  titular de los mismos no esté en condiciones de promover
su propia defensa. Cuando tal circunstancia ocurra, deberá manifestarse en la solicitud.”

6  Sentencia T-011 de 1993.


institucionales para la realización efectiva de los contenidos
propios de los derechos fundamentales. El principio de
prevalencia del derecho sustancial sobre las formas7 el cual en
estrecha relación con el anterior está dirigido a evitar que por
circunstancias artificiales propias del diseño de los
procedimientos se impida la protección efectiva de los
derechos. Y el principio de solidaridad8 que impone a los
miembros de la sociedad colombiana velar por la defensa no
sólo de los derechos fundamentales propios, sino también por
la defensa de los derechos ajenos cuando sus titulares se
encuentran en imposibilidad de promover su defensa.

ii) Elementos normativos de la agencia oficiosa.

Los elementos normativos de la agencia oficiosa están


señalados expresamente en el decreto 2591 de 1991 y de
manera implícita en la Constitución y en los decretos
reglamentarios de la acción tutela. La Sala los sintetiza de la
siguiente manera: (i) La manifestación9 del agente oficioso en
el sentido de actuar como tal. (ii) La circunstancia real, que se
desprenda del escrito de tutela ya por figurar expresamente o
porque del contenido se pueda inferir10, consistente en que el
titular del derecho fundamental no está en condiciones físicas 11
o mentales12 para promover su propia defensa. (iii) La
existencia de la agencia no implica13 una relación formal14 entre
el agente y los agenciados titulares de los derechos (iv) La
ratificación15 oportuna16 por parte del agenciado de los hechos

7 En la Sentencia T-603 de 1992 se sostuvo que la posibilidad del agenciamiento de derechos ajenos
en materia de tutela constituye desarrollo “lógico”  del principio de prevalencia de los aspectos
sustantivos  sobre los aspectos formales.  Así también, en la sentencia T-044 de 1996, la Corte afirmó
que con la agencia oficiosa “Se trata una vez más de asegurar la vigencia efectiva de los derechos por
encima de  formalidades externas, en una manifestación de la prevalencia del derecho sustancial...”

8 En las sentencias  T-029 de 1993 y T-422 de 1993.


9 Sentencia T-555 de 1996.
10 Sentencia T-452 de 2001.
11 Sentencia T-342 de 1994.
12 Sentencia T-414 de 1999.
13 En la sentencia T-422 de 1993. Reiterada en Sentencia T-421 de 2001.
14 Sentencia  T-408 de 1995. Igualmente ver la sentencia T-029 de 1993.
y de las pretensiones consignadas en el escrito de acción de
tutela por el agente.

iii) Efectos de la figura.

“Configurados los elementos normativos anteriormente


señalados se perfecciona la legitimación en la causa por activa
y el juez de tutela estará en la obligación de pronunciarse de
fondo17 sobre los hechos y las pretensiones relacionadas en el
escrito de tutela. Si los mismos no se presentan en el caso
concreto, el juez deberá según el caso rechazar de plano 18 la
acción de tutela o en la sentencia no conceder 19 la tutela de los
derechos fundamentales de los agenciados”. Sin embargo
considera la Sala que el análisis acerca de la configuración de
los referidos elementos debe realizarse por el juez de tutela en
atención a las circunstancias propias del caso concreto 20,
derechos fundamentales invocados, calidad y condiciones de
las partes, características socio económicas de las mismas,
lugar geográfico de la supuesta vulneración etc., esta
obligación que pesa sobre los jueces de tutela deriva
directamente del principio de eficacia de los derechos
fundamentales21 que como ha reiterado la Sala inspira e
informa la figura procesal de la agencia oficiosa en materia de
tutela.

iv) Autonomía de la figura.

A pesar de guardar similitudes con la figura de la agencia


oficiosa consagrada y regulada en el código de procedimiento
civil22, la agencia oficiosa en materia de tutela tiene
características propias que permiten identificarla y

15 Sentencia T-044 de 1996 y Sentencia T-503 de 1998.


16 En la sentencia T-088 de 1999.
17  Sentencia T-315 de 2000.
18 Sentencia T-555 de 1996 (referida en sentencias SU-707 de 1996 y T-414 de 1999).
19 Sentencia T-573 de 2001.
20 Sobre la importancia de consultar las circunstancias propias del caso concreto ver sentencia T-555
de 1996  sentencia T-452 de 2001 y sentencia T-573 de 2001.

21 sentencia T-555 de 1996, reiterada en la sentencia T-452 de 2001.


diferenciarla23 de aquella, por lo cual las hipótesis para su
configuración son las propias reguladas en el decreto 2591 de
1991 y las que se desprenden de la interpretación de los
enunciados constitucionales24 a partir de los principios que
gobiernan la materia.

v) Propósito constitucional de la agencia oficiosa.

La finalidad25 de la agencia oficiosa se encuentra en estrecha


relación con los principios constitucionales que la inspiran, su
consagración legal es entonces a la vez, la concreción efectiva
de los mismos, de esta forma el principio de eficacia de los
derechos fundamentales, se concreta en la operatividad de la
figura de la agencia oficiosa en tanto y en cuanto con la misma
se realiza el principio de prevalencia del derecho sustancial y el
derecho al acceso a la administración de justicia.26”

Lo anterior no es obstáculo para que en algunos eventos excepcionales el


juez constitucional, atendiendo la prevalencia del derecho sustancial, la
finalidad de la acción de tutela, y el acceso a la administración de
justicia, modere las exigencias procesales referentes a la agencia
oficiosa, con el objeto de hacer efectivos los derechos fundamentales de
las personas.

Por lo tanto, “cuando en el escrito de tutela no se manifiesta en forma


expresa que se están agenciando derechos de personas que se
encuentran imposibilitadas para acudir a un proceso, pero del contenido
mismo de la demanda de tutela se concluye que se actúa en nombre de
22 Una integración normativa de la figura de la agencia oficiosa del código de procedimiento civil,
dirigida a incluir tales exigencias en sede de tutela resultaría abiertamente contraria a la Constitución. 
Dice el artículo 47: “Agencia oficiosa procesal.  Se podrá promover demanda a nombre de persona de
quien no se tenga poder, siempre que esté ausente o impedido para hacerlo;  para ello bastará afirmar
dicha circunstancia bajo juramento que se entenderá prestado por la presentación de aquella.  El agente
oficioso deberá prestar caución dentro de los diez días siguientes a la notificación a él del auto que
admita la demanda, para responder de que el demandante la ratificará dentro de los dos meses
siguientes. Si este no la ratifica, se declarará terminado el proceso y se condenará al agente, a pagar las
costas y los prejuicios causados al demandado.  La actuación se suspenderá una vez practicada la
notificación al demandado del auto admisorio de la demanda,  El agente deberá obrar por medio de
abogado inscrito, salvo en los casos exceptuados en esta ley.”

23  Sentencia T-452 de 2001.


24 Sentencia T-422 de 1993.
25 Sentencia T-044 de 1996.
26Sentencia T-531 de 2002.
otro, el juez constitucional debe interpretar la demanda y aceptar la
procedencia de la agencia oficiosa”27

3.3. Análisis de la legitimación por activa como requisito de


procedencia en el caso concreto

De acuerdo con los fundamentos jurisprudenciales anteriormente


señalados y las pruebas que obran en el expediente, la Sala encuentra que
en el caso objeto de estudio, Claudia Anzola Anzola actuando en su
propio nombre y en calidad de agente oficiosa de sus hermanos Alcira,
Carmen Rosa, Lino, José Ángel y Teodolindo Anzola, presentó acción de
tutela contra el Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución
de Tierras de Cundinamarca, alegando la vulneración de los derechos
fundamentales a la restitución de tierras, al debido proceso, al acceso a la
administración de justicia y a la igualdad. Sin embargo, la Sala Octava de
Revisión solamente reconoce legitimidad en la causa por activa a la
señora Claudia Anzola Anzola para actuar en defensa de sus intereses,
por cuanto no se acreditó que los señores Alcira, Carmen Rosa, Lino,
José Ángel y Teodolindo Anzola, cuenten con alguna declaratoria de
interdicción, y por tanto, era imperioso que para el efecto, informaran en
el escrito de tutela las razones por las cuales se encuentran
imposibilitados para interponer directamente la acción constitucional.

En consecuencia, se concluye que la señora Claudia Anzola Anzola


únicamente se encuentra legitimada por activa para presentar la acción de
tutela en contra del Juzgado Civil del Circuito Especializado en
Restitución de Tierras de Cundinamarca en su nombre propio.

4. Tutela contra providencias judiciales y las causales generales y


específicas para su procedibilidad. Reiteración de jurisprudencia

4.1 La intervención del juez constitucional en asuntos decididos por


otros jueces, en sus respectivas jurisdicciones, se puede adelantar
únicamente con el fin de proteger derechos fundamentales vulnerados.
Al respecto, se ha establecido que el juez constitucional no puede
suplantar o desplazar al juez ordinario en el estudio de un caso que, por
su naturaleza jurídica, le compete. Éste sólo puede vigilar si la
providencia conlleva la vulneración de los derechos constitucionales del
peticionario.

De allí se infiere que la acción de tutela no es un mecanismo que


permita, en sede constitucional, anular decisiones que simplemente no se

27 Sentencia T-095 de 2005.


comparten o remplazar al juez ordinario en su tarea de interpretar las
normas conforme al material probatorio del caso, sino que tiene por fin
que la actividad judicial sea conforme a la Constitución, pues se trata de
un mecanismo excepcional, subsidiario y residual cuyo objetivo es
proteger los derechos fundamentales de la persona que tuvo participación
en un proceso judicial y en éste devino la vulneración a sus derechos.
Respecto de ello, la Corte ha expresado que:

“se trata de una garantía excepcional, subsidiaria y autónoma


para asegurar, cuando todos los recursos anteriores han fallado,
que a las personas sometidas a un proceso judicial no les violen
sus derechos constitucionales fundamentales. No se trata
entonces de garantizar la adecuada aplicación del resto de las
normas que integran el sistema jurídico o de los derechos que
tienen origen en la ley”. 28

Quiere decir esto que los jueces constitucionales deben revisar la


aplicación de los derechos constitucionales que corresponde garantizar a
los jueces ordinarios y de lo contencioso administrativo al momento de
decidir asuntos de su competencia pero sin intervenir de manera
ilegítima en sus decisiones.

4.2 Este Tribunal Constitucional estableció los requisitos para el estudio


de la acción de tutela contra providencias judiciales en la Sentencia C-
590 de 2005. En esa oportunidad, la Corte estipuló que para la
procedencia de la acción constitucional, deben cumplirse tanto las (i)
causales generales, como los (ii) requisitos especiales para su
procedencia. A saber:

(i) Las causales generales de procedibilidad:

a. El asunto en discusión debe comportar una evidente relevancia


constitucional que permita establecer que es el juez de tutela el
encargado de su estudio.

b. Deben haber sido agotados todos los mecanismos de defensa


judiciales –ordinarios y extraordinarios- existentes para la
protección de los derechos del actor. Sin embargo, en caso de que
se demuestre la existencia de un perjuicio irremediable, la acción
constitucional podrá proceder como mecanismo transitorio, aún
ante la ausencia del agotamiento de los medios de defensa.

28 Sentencia C-590 de 2005.


c. Se debe dar cumplimiento al principio de inmediatez, es decir, que
la tutela se haya interpuesto en un término razonable y
proporcionado desde el hecho que originó la vulneración o
amenaza de los derechos del tutelante, hasta el momento en que
éste acudió ante el juez constitucional para la protección de los
mismos.

d. La irregularidad procesal alegada deberá tener un efecto decisivo o


determinante en las providencias objeto de discusión.

e. La parte actora debe haber identificado los hechos que generaron


la afectación, los derechos vulnerados y que éstos hayan sido
alegados dentro del proceso, siempre y cuando fuere posible.

f. No se trate de una sentencia de tutela.

(ii) Causales especiales de procedibilidad, las cuales corresponden a


los siguientes tipos de defectos:

“a. Defecto orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial


que profirió la providencia impugnada, carece, absolutamente, de
competencia para ello.

b. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó


completamente al margen del procedimiento establecido.

c. Defecto fáctico, que surge cuando el juez carece del apoyo


probatorio que permita la aplicación del supuesto legal en el que
se sustenta la decisión.

d. Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide


con base en normas inexistentes o inconstitucionales29 o que
presentan una evidente y grosera contradicción entre los
fundamentos y la decisión.

e. Error inducido, que se presenta cuando el juez o tribunal fue


víctima de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo
condujo a la toma de una decisión que afecta derechos
fundamentales.

f. Decisión sin motivación, que implica el incumplimiento de los


servidores judiciales de dar cuenta de los fundamentos fácticos y

29 Sentencia T-522 de 2001.


jurídicos de sus decisiones en el entendido que precisamente en
esa motivación reposa la legitimidad de su órbita funcional.

g. Desconocimiento del precedente, hipótesis que se presenta, por


ejemplo, cuando la Corte Constitucional establece el alcance de
un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una ley
limitando sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela
procede como mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del
contenido constitucionalmente vinculante del derecho fundamental
vulnerado30.

h. Violación directa de la Constitución.”31

4.3. El juez ante quien se controvierte una providencia, por conducto de


la acción constitucional de tutela, se encuentra llamado, en primer lugar,
a verificar que concurran los requisitos generales para adelantar el
escrutinio, y pasado este primer tamiz, a constatar que el reproche
enfilado contra la decisión que se trata esté enmarcado en, al menos, una
de las causales específicas enunciadas. De esta manera, se conseguirá
precisar si el pronunciamiento judicial acusado contraría los derechos
consagrados en la Constitución y, en esa medida, debe despojárselo de la
coraza que le otorgan los principios de cosa juzgada y seguridad jurídica.

5. El precedente judicial. Reiteración de jurisprudencia32

5.1. Esta Corte ha definido el precedente judicial como “la sentencia o el


conjunto de ellas, anteriores a un caso determinado, que por su
pertinencia y semejanza en los problemas jurídicos resueltos, debe
necesariamente considerarse por las autoridades judiciales al momento
de emitir un fallo”33 (Negrilla fuera del texto).

La doctrina también lo identifica como un “mecanismo jurisdiccional de


origen anglosajón que se funda en lo que se conoce como stare decisis
(estar a lo decidido), y consiste en la aplicación de criterios utilizados en
sentencias anteriores a casos posteriores”34 o como “la decisión judicial

30 Cfr. Sentencias T-462 de 2003; SU-1184 de 2001; T-1625 de 2000 y T-1031 de 2001.

31 Véase en Sentencia C-590 de 2005.


32En esta oportunidad la Sala Octava de Revisión hará reseña de las consideraciones expuestas de la
Sentencia T-615 de 2016, proferida por la Sala Sexta de Revisión, al encontrarlas pertinentes para la
resolución del caso objeto de revisión.

33 Sentencia SU-053 de 2015.


anterior a un caso concreto que será utilizada para la solución de casos
posteriores”35.

La Corte Constitucional en Sentencia T-615 de 2016, indicó que “se trata


de un instrumento que se apoya en fallos anteriores, los cuales recogen
elementos similares a los del caso a resolver. Su fuente constitucional se
encuentra en los artículos 234, 237 y 241 de la Carta, al establecer que
la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado son los tribunales
de cierre de su respectiva jurisdicción y la Corte Constitucional es el
órgano encargado de salvaguardar la integridad y supremacía de la
norma Superior”.

En ese orden de ideas, las altas cortes, como órganos de cierre y


encargados de garantizar la seguridad jurídica, la igualdad y buena fe,
tienen la función de unificar la jurisprudencia al interior de su
jurisdicción36.

5.2. El precedente se ha clasificado en horizontal y vertical, de acuerdo


con la autoridad que emitió la providencia que sirve como antecedente, el
precedente se ha clasificado en horizontal y vertical. El primero, hace
referencia a que “un juez – individual o colegiado- no puede separase del
precedente fijado en sus propias sentencias”37. En este sentido, el
precedente horizontal implica que (i) los jueces individuales deben
respetar su autoprecedente, se trata, en términos sencillos, de una
disciplina y coherencia frente a sus propios fallos; y, (ii) los cuerpos
colegiados están vinculados frente a las decisiones de las salas que lo
conformen.

El precedente horizontal tiene fuerza vinculante, no solo en atención a los


principios de buena fe, confianza legítima y seguridad jurídica, sino al
derecho de igualdad que rige el ordenamiento jurídico. Al respecto la
Sentencia T-049 de 2007, indicó:

“Esta Corporación en múltiples oportunidades ha estudiado el


tema concluyendo que, en efecto, los jueces tienen la
obligación constitucional de respetar sus propias decisiones 38.
De acuerdo con la jurisprudencia Constitucional, el precedente
34 “El Precedente Constitucional teoría y praxis”, editorial Ibáñez S.A.S, 2013.
35 Ibíd.
36 Ibídem.
37En este sentido, se ha pronunciado la Corte Constitucional en las Sentencias: T-688 de 2003, T-918
de 2010, SU-288 de 2015, T-625 de 2016, SU-050 de 2017,T-145 de 2015 y T-151 de 2017, entre otras
horizontal también tiene fuerza vinculante en el ordenamiento
jurídico colombiano, lo cual se explica al menos por cuatro
razones: (i) en virtud del principio de igualdad en la aplicación
de la Ley, que exige tratar de manera igual situaciones
sustancialmente iguales; (ii) por razones de seguridad jurídica,
ya que las decisiones judiciales deben ser “razonablemente
previsibles”; (iii) en atención a los principios de buena fe y
confianza legítima, que demandan respetar las expectativas
generadas a la comunidad; y finalmente, (iv) por razones de
“disciplina judicial”, en la medida en que es necesario un
mínimo de coherencia en el sistema judicial”39 (Negrilla fuera
del texto).

Por su parte, el precedente vertical es aquel que proviene de la autoridad


encargada de unificar la jurisprudencia. En ese sentido, la autonomía
judicial del juez de inferior jerarquía se limita, en tanto debe respetar la
postura de su superior, bien sea de las altas cortes o de los tribunales en
los eventos donde los asuntos no son revisables por aquellas.

5.3. En conclusión, si el funcionario judicial omite su propio precedente


o el vertido por su superior, sin justificarlo de manera razonada, viola los
derechos fundamentales de la igualdad y el debido proceso de los
administrados y se constituye en un defecto, susceptible de ser corregido
por el juez de tutela.

6. Desconocimiento del precedente como defecto sustantivo.


Reiteración de jurisprudencia40

6.1. El defecto sustantivo se presenta en los casos donde el funcionario


judicial omite aplicar la ley o las disposiciones infralegales que se ajustan
al caso concreto. En efecto, se ha indicado:

“una providencia judicial adolece de un defecto sustantivo


cuando la autoridad jurisdiccional (i) aplica una disposición en
el caso que perdió vigencia por cualquiera de la razones
previstas por la normativa, por ejemplo, su inexequibilidad; (ii)
aplica un precepto manifiestamente inaplicable al caso, por

38 Sentencias C-447 de 1999, C-836 de 2001, T-468 de 2003, T-688 de 2003, T-698 de 2004, T-330
de 2005 y T-292 de 2006.

39 Sentencia T-049 de 2007.


40La Corte reseña las consideraciones de la Sentencia T-615 de 2016, proferida por la Sala Sexta de
Revisión al encontrarlas pertinentes para la resolución del caso objeto de revisión.
ejemplo porque el supuesto de hecho del que se ocupa no tiene
conexidad material con los presupuestos del caso; (iii) a pesar
del amplio margen hermenéutico que la Constitución le
reconoce a las autoridades judiciales, realiza una interpretación
contraevidente -interpretación contra legem- o claramente
irrazonable o desproporcionada; (iv) se aparta del precedente
judicial –horizontal o vertical- sin justificación suficiente; o
(v) se abstiene de aplicar la excepción de inconstitucionalidad
ante una violación manifiesta de la Constitución, siempre que
su declaración haya sido solicitada por alguna de las partes en
el proceso”41.

6.2. En Sentencia T-615 de 2016, la Corte reiteró que “la seguridad


jurídica y el respeto a la igualdad, son axiomas que los Tribunales y en
especial las Cortes deben considerar al momento de emitir las
providencias, a fin de mantener una estabilidad en sus posiciones. Ello,
porque no es justo que casos similares se resuelvan de diferente manera
por el mismo juez42. Así, la no aplicación del precedente judicial -vertical
u horizontal- constituye causal que genera defecto sustancial susceptible
de ser amparado por la acción de tutela”.

No obstante, esa regla tiene su excepción y es precisamente cuando el


funcionario judicial, tras hacer una exposición del precedente que
pretende abandonar, explica de manera clara y precisa las razones por las
cuales se aparta del mismo:

“(…) un tribunal puede apartarse de un precedente cuando


considere necesario hacerlo, pero en tal evento tiene la carga de
argumentación, esto es, tiene que aportar las razones que
justifican el apartamiento de las decisiones anteriores y la
estructuración de una nueva respuesta al problema planteado.
Además, para justificar un cambio jurisprudencial no basta que
el tribunal considere que la interpretación actual es un poco
mejor que la anterior, puesto que el precedente, por el solo
hecho de serlo, goza ya de un plus, pues ha orientado el
sistema jurídico de determinada manera. Los operadores
jurídicos confían en que el tribunal responderá de la misma
manera y fundamentan sus conductas en tal previsión. Por ello,
para que un cambio jurisprudencial no sea arbitrario es
necesario que el tribunal aporte razones que sean de un peso y
41 Sentencia T-087 de 2007. Ver también, sentencias T-193 de 1995, T-1625 de 2000, T-522 de 2001,
T-462 de 2003, T-292 de 2006, T-436 de 2009, T-161 de 2010 y SU-448 de 2011.

42 Sentencia C-447 de 1997.


una fuerza tales que, en el caso concreto, ellas primen no sólo
sobre los criterios que sirvieron de base a la decisión en el
pasado sino, además, sobre las consideraciones de seguridad
jurídica e igualdad que fundamentan el principio esencial del
respeto del precedente en un Estado de derecho”43.

Tesis reiterada en la sentencia T-698 de 2004 y, posteriormente, en la T-


794 de 2011, en la cual se indicó:

“vale aclarar que la regla de vinculación del precedente no


puede ser adoptada de manera absoluta, teniendo en cuenta que
el derecho es cambiante; para la Corte ha sido claro que dicha
pauta no se puede convertir en la única vía para resolver un
caso concreto. Por ello, siempre que se sustenten de manera
expresa, amplia y suficiente, las razones por las cuales va a
desconocer o cambiar una posición anterior, el operador
judicial puede apartarse de ella.

La jurisprudencia ha precisado que el juez (singular o


colegiado) sólo puede apartarse de la regla de decisión
contenida en un caso anterior cuando demuestre y cumpla los
siguientes requisitos:

(i) Debe hacer referencia al precedente que abandona, lo que


significa que no puede omitirlo o simplemente pasarlo
inadvertido como si nunca hubiera existido (principio de
transparencia).

(ii) En segundo lugar, debe ofrecer una carga argumentativa


seria, mediante la cual explique de manera suficiente y
razonada los motivos por los cuales considera que es necesario
apartarse de sus propias decisiones o de las adoptadas por un
juez de igual o superior jerarquía (principio de razón
suficiente)”.

6.3. En síntesis, con el fin de garantizar el derecho a la igualdad “los


funcionarios judiciales están obligados a mantener su propia línea
jurisprudencial y acoger los precedentes de los órganos límite de la
jurisdicción, so pena de incurrir en causal especial de procedencia de la
acción de tutela, por defecto sustantivo. No obstante, pueden apartarse
de los mismos, siempre que ofrezcan argumentos claros, lógicos y
precisos sobre las razones que determinan esa decisión, previa referencia

43 Ibídem
al precedente que abandonará y las causales que determinan esa
decisión”44.

7. Proceso de Restitución de Tierras en el contexto de Justicia


Transicional. Reiteración de jurisprudencia45

Marco jurídico y naturaleza del proceso de restitución de tierras

El proceso de restitución de tierras se encuentra consagrado en la Ley


1448 de 2011, Por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y
reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno y se
dictan otras disposiciones, norma de justicia transicional cuyas
características diferencian sus procedimientos de los previstos en la
jurisdicción ordinaria.

7.1. Los artículos 1º y 3º de la Ley 1448 de 2011, disponen que su objeto


consiste en establecer un conjunto de medidas judiciales,
administrativas, sociales y económicas, de carácter individual y
colectivo, en beneficio de las personas que han sido víctimas de
infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de graves
violaciones de Derechos Humanos, con ocasión del conflicto armado
interno por hechos ocurridos a partir del 1º de enero de 1985. Todo esto
en un marco de justicia transicional en el que se haga efectivo el goce de
los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y las
garantías de no repetición, a fin de lograr la reconciliación y una paz
sostenible.

7.2. La Ley 1448 de 2011 establece los principios generales por los
cuales deben regirse sus procedimientos. Particularmente, el artículo 4º
de la ley dispone el principio de dignidad, el cual constituye el
fundamento axiológico de los derechos a la verdad, a la justicia y a la
reparación, y el respeto por la integridad y honra de las víctimas. En
virtud de tal principio, se compromete al Estado a realizar de forma
prioritaria todas las acciones dirigidas al fortalecimiento de la autonomía
de las víctimas para contribuir a su recuperación como ciudadanos.
Adicionalmente, se establece el principio de buena fe el cual implica
que, basta con que la víctima pruebe sumariamente el daño sufrido ante
una autoridad administrativa para que se le releve de la carga de la
prueba.

44Sentencia T-615 de 2016.


45En esta ocasión se reiterarán las consideraciones expuestas en las sentencias C-330 de 2016 y T-
244 de 2016, al encontrarse pertinentes para la resolución del caso objeto de revisión.
7.3 El artículo 8º de Ley 1448 de 2011 dispone que hacen parte del
contexto de justicia transicional, todos los procesos y mecanismos
judiciales o extrajudiciales relacionados con: (i) el rendimiento de
cuentas de los responsables de las violaciones establecidas en el artículo
3º de la misma normativa, (ii) la satisfacción de los derechos a la verdad,
la justicia, la reparación integral de las víctimas e implementación de
medidas institucionales necesarias para garantizar la no repetición de los
hechos y (iii) la desarticulación de las estructuras armadas que se
encuentran por fuera de la ley.

Con fundamento en lo anterior, el artículo 9º de la referida ley preceptúa


que las autoridades judiciales y administrativas competentes deben
ajustar sus actuaciones para adecuarse al marco de justicia transicional46.

7.4 La Corte Constitucional se ha pronunciado sobre el proceso de


restitución de tierras en el marco de la justicia transicional. En efecto, en
la sentencia C-820 de 2012, reiterada en la sentencia C-794 de 2014, esta
Corporación indicó que “el proceso de restitución de tierras es un
elemento impulsor de la paz, en la medida en que a través de un
procedimiento especial y con efectos diferentes a los consagrados en
régimen del derecho común, se establecen las reglas para restitución de
bienes de las personas que han sido víctimas del conflicto armado de
conformidad con lo establecido en el artículo 3º de la misma
normativa47”.

7.5 El título IV de la Ley 1448 de 2011 está dedicado, específicamente, al


tema de la reparación de las víctimas48. En concreto, el artículo 69
establece:

“Las víctimas de que trata esta ley, tienen derecho a obtener las
medidas de reparación que propendan por la restitución,
indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantías de no
46 El inciso 5º del artículo 9º de la Ley 1114 de 2011 establece lo siguiente: “En el marco de la
justicia transicional las autoridades judiciales y administrativas competentes deberán ajustar sus
actuaciones al objetivo primordial de conseguir la reconciliación y la paz duradera y estable. Para
estos efectos se deberá tener en cuenta la sostenibilidad fiscal, la magnitud de las consecuencias de
las violaciones de que trata el artículo 3o de la presente Ley, y la naturaleza de las mismas.”

47Sentencia T-244 de 2016.


48 El artículo 25 de esta ley dispone: “Las víctimas tienen derecho a ser reparadas de manera
adecuada, diferenciada, transformadora y efectiva por el daño que han sufrido como consecuencia de
las violaciones de que trata el artículo 3º de la presente Ley. La reparación comprende las medidas de
restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición, en sus
dimensiones individual, colectiva, material, moral y simbólica. Cada una de estas medidas será
implementada a favor de la víctima dependiendo de la vulneración en sus derechos y las
características del hecho victimizante”.
repetición en sus dimensiones individual, colectiva, material,
moral y simbólica. Cada una de estas medidas será
implementada a favor de la víctima dependiendo de la
vulneración en sus derechos y las características del hecho
victimizante”.

Por su parte, el artículo 70 preceptúa que “El Estado colombiano, a


través del Plan Nacional para la Atención y Reparación Integral a las
Víctimas, deberá adoptar un programa integral dentro del cual se
incluya el retorno de la víctima a su lugar de residencia o la reubicación
y la restitución de sus bienes inmuebles.”. Y el artículo 71 precisa que la
ley “entiende por restitución, la realización de medidas para el
restablecimiento de la situación anterior a las violaciones contempladas
en el artículo 3º de la presente Ley”.

Para el efecto, el artículo 73 definió los siguientes principios: el carácter


preferente, la independencia, la progresividad, la estabilización, la
seguridad jurídica, la prevención, la participación y la prevalencia
constitucional49.

7.6. La Ley 1448 de 2011 identifica dos tipos de personas como titulares
del derecho a la restitución jurídica y material de las tierras despojadas o
abandonadas forzadamente: (i) las propietarias o poseedoras de predios y
(ii) las explotadoras de baldíos que pretendan adquirir la propiedad por
adjudicación, en ambos casos, que hayan sido despojadas de las tierras u
obligadas a abandonarlas, como consecuencia de los hechos que

49 El artículo 73 de la Ley 1448 de 2011 los define de la siguiente manera: “1. Preferente. La
restitución de tierras, acompañada de acciones de apoyo pos-restitución, constituye la medida
preferente de reparación integral para las víctimas; 2. Independencia. El derecho a la restitución de
las tierras es un derecho en sí mismo y es independiente de que se haga o no el efectivo el retorno de
las víctimas a quienes les asista ese derecho; 3. Progresividad. Se entenderá que las medidas de
restitución contempladas en la presente ley tienen como objetivo el de propender de manera
progresiva por el restablecimiento del proyecto de vida de las víctimas; 4. Estabilización. Las víctimas
del desplazamiento forzado y del abandono forzado, tienen derecho a un retorno o reubicación
voluntaria en condiciones de sostenibilidad, seguridad y dignidad; 5. Seguridad jurídica. Las medidas
de restitución propenderán por garantizar la seguridad jurídica de la restitución y el esclarecimiento
de la situación de los predios objeto de restitución. Para el efecto, se propenderá por la titulación de
la propiedad como medida de restitución, considerando la relación jurídica que tenían las víctimas
con los predios objeto de restitución o compensación; 6. Prevención. Las medidas de restitución se
producirán en un marco de prevención del desplazamiento forzado, de protección a la vida e
integridad de los reclamantes y de protección jurídica y física de las propiedades y posesiones de las
personas desplazadas; 7. Participación. La planificación y gestión del retorno o reubicación y de la
reintegración a la comunidad contará con la plena participación de las víctimas; 8. Prevalencia
constitucional. Corresponde a las autoridades judiciales de que trata la presente ley, el deber de
garantizar la prevalencia de los derechos de las víctimas del despojo y el abandono forzado, que
tengan un vínculo especial constitucionalmente protegido, con los bienes de los cuales fueron
despojados. En virtud de lo anterior, restituirán prioritariamente a las víctimas más vulnerables, y a
aquellas que tengan un vínculo con la tierra que sea objeto de protección especial.”
configuren las violaciones definidas en el artículo 3º de la ley, entre el 1
de enero de 1991 y el término de vigencia de ésta.

7.7. En Sentencia T-244 de 2016, la Sala Quinta de Revisión de la Corte


Constitucional, reiteró que es a través del proceso de restitución de
tierras que el Legislador materializó la protección de algunos de los
derechos constitucionales fundamentales, cuya vulneración fue puesta de
presente por la Corte en la Sentencia T-025 de 2004, a saber: “(i) el
derecho a la vida en condiciones de dignidad; (ii) el derecho a escoger
el lugar de domicilio, en la medida en que para huir de la amenaza que
enfrentan las víctimas de desplazamiento, éstas se ven forzadas a
escapar de su sitio habitual de residencia y trabajo; (iii) los derechos al
libre desarrollo de la personalidad, a la libertad de expresión y de
asociación; (iv) la unidad familiar y a la protección integral de la
familia; (v) la libertad de circulación por el territorio nacional y el
derecho a permanecer en el sitio escogido para vivir; (vi) el derecho al
trabajo y la libertad de escoger profesión u oficio, especialmente en el
caso de los agricultores que se ven forzados a migrar a las ciudades y,
en consecuencia, abandonar sus actividades habituales; y (vii) el
derecho a una vivienda digna, puesto que las personas en condiciones de
desplazamiento tienen que abandonar sus propios hogares y someterse a
condiciones inapropiadas de alojamiento en los lugares hacia donde se
desplazan, cuando pueden conseguirlas y no tienen que vivir a la
intemperie”.

7.8. El artículo 72 de la Ley 1448 de 2011 contempla las acciones de


restitución de las víctimas y, en particular, consagra: a) la acción de
restitución jurídica y material de las tierras a los despojados y
desplazados  y b) cuando no sea posible la restitución, el pago de una
compensación.

En asuntos tendientes a la declaratoria de la propiedad, posesión u


ocupación del bien cuya restitución se pretende, y su reconocimiento
como desplazado en el proceso judicial, el artículo 78 de la Ley 1448 de
2011 establece que la carga de la prueba se traslada al demandado o a
quien se oponga a la pretensión de la víctima.

Así mismo, el artículo 73 de la Ley 1448 de 2011 consagra las medidas


de restitución a adoptarse en este proceso, las cuales se caracterizan por:
(i) ser preferentes; (ii) adoptarse en consideración a que el derecho a la
restitución es autónomo y opera independientemente de que se haga o no
el efectivo el retorno de las víctimas; (iii) reconocer que las víctimas
tienen derecho a retornar y ser reubicadas de forma voluntaria en
condiciones de sostenibilidad, seguridad y dignidad (principio de
estabilización); (iv) propender por la seguridad jurídica y el
esclarecimiento de la situación de los predios objeto de restitución; (v)
prevenir el desplazamiento forzado, proteger la vida e integridad de los
reclamantes y las propiedades y posesiones de las personas desplazadas;
y (vi) garantizar la participación plena de las víctimas en todo el
procedimiento50.

7.9. El artículo 74 hace referencia a las figuras de “despojo” y


“abandono”. Frente a lo que debe entenderse como una situación de
despojo, el artículo 74 dispuso “la acción por medio de la cual,
aprovechándose de la situación de violencia, se priva arbitrariamente a
una persona de su propiedad, posesión u ocupación, ya sea de hecho,
mediante negocio jurídico, acto administrativo, sentencia, o mediante la
comisión de delitos asociados a la situación de violencia”. Por abandono
forzado de tierras entiende “la situación temporal o permanente a la que
se ve abocada una persona forzada a desplazarse, razón por la cual se
ve impedida para ejercer la administración, explotación y contacto
directo con los predios que debió desatender en su desplazamiento
durante el periodo establecido en el artículo 75”.51

7.10. Frente a la titularidad de la acción, el artículo 75 de la Ley de


víctimas y restitución de tierras indica: “Las personas que fueran
propietarias o poseedoras de predios, o explotadoras de baldíos cuya
propiedad se pretenda adquirir por adjudicación, que hayan sido
despojadas de estas o que se hayan visto obligadas a abandonarlas como
consecuencia directa e indirecta de los hechos que configuren las
violaciones de que trata el artículo 3º de la presente Ley, entre el 1o de
enero de 1991 y el término de vigencia de la Ley, pueden solicitar la
restitución jurídica y material de las tierras despojadas o abandonadas
forzadamente, en los términos establecidos en este capítulo”.

7.11. Seguidamente, el artículo 76 de la norma en comento establece que


la inscripción de los predios Registro de Restitución de Tierras
Despojadas y Abandonadas Forzosamente se debe realizar de forma
gradual y progresiva, teniendo en cuenta la densidad histórica del
despojo, la situación de seguridad y la existencia de condiciones para el
retorno. Esto fue desarrollado en el Decreto 4829 de 2011,
particularmente en sus artículos 5 y 6, en los que se dispone que “se
adelantará un proceso de macro y microfocalización, mediante el cual se

50 Sentencia T-666 de 2015.


51 En cuanto a estas definiciones, es relevante indicar que en la sentencia C-715 de 2012, recién
mencionada, señaló que las medidas de protección establecidas en la Ley de víctimas y restitución de
tierras deben dirigirse a superar tanto el despojo como el abandono forzado de los predios.
definirán las áreas geográficas en las cuales se realizará el estudio de
las solicitudes recibidas” que será establecido por las instancias de
cooperación operativa que defina el Gobierno Nacional.

7.12. El artículo 81 de la Ley 1448 de 2011 se refiere a las personas que


pueden presentar la acción: quienes fueran propietarios o poseedores de
predios, o explotadores de baldíos con fines de adjudicación (artículo
75); su cónyuge o compañero permanente con quien convivía al
momento de los hechos que desencadenaron el despojo o abandono; los
llamados a sucederlos según el Código Civil, la Unidad de Restitución de
Tierras, en representación de menores de edad (sucesores) y personas con
discapacidad52.

7.13. El proceso de restitución de tierras está compuesto por dos etapas:


una administrativa, a cargo de la Unidad de Restitución de Tierras
(artículo 82 de la Ley 1448 de 2011), y otra judicial, a cargo de los jueces
y magistrados especializados de restitución de tierras.

7.14. Durante la fase administrativa, que constituye un requisito de


procedibilidad de la acción judicial, la Unidad de Restitución de Tierras
debe (i) identificar física y jurídicamente los predios, (ii) determinar el
contexto de los hechos victimizantes, (iii) individualizar a las víctimas y
sus núcleos familiares, (iv) establecer la relación jurídica de la víctima
con la tierra y los hechos que dieron origen al despojo o abandono
forzado. Esta etapa termina con la decisión de incluir o no a los
solicitantes y a los predios objeto del trámite en el Registro de tierras
despojadas y abandonadas forzosamente53.

52 Ley de víctimas y restitución de tierras. Las personas a que hace referencia el artículo 75.
Su cónyuge o compañero o compañera permanente con quien se conviva al momento en que
ocurrieron los hechos o amenazas que llevaron al despojo o al abandono forzado, según el caso.

Cuando el despojado, o su cónyuge o compañero o compañera permanente hubieran fallecido, o


estuvieren desaparecidos podrán iniciar la acción los llamados a sucederlos, de conformidad con el
Código Civil, y en relación con el cónyuge o el compañero o compañera permanente se tendrá en
cuenta la convivencia marital o de hecho al momento en que ocurrieron los hechos.

En los casos contemplados en el numeral anterior, cuando los llamados a sucederlos sean menores de
edad o personas incapaces, o estos vivieran con el despojado y dependieran económicamente de este,
al momento de la victimización, la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Restitución de
Tierras Despojadas actuará en su nombre y a su favor.

Los titulares de la acción podrán solicitar a la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Tierras
Despojadas que ejerza la acción en su nombre y a su favor.

53 Al respecto señala el artículo 75 de la Ley 1448 de 2011 lo siguiente: “la inscripción de un predio
en el registro de tierras despojadas será requisito de procedibilidad para iniciar la acción de
restitución a que se refiere este capítulo”
Los propietarios, poseedores, ocupantes de predios, o los explotadores de
predios baldíos deberán presentar una solicitud ante la Unidad de
Restitución de Tierras con el fin de inscribir los predios objeto de la
solicitud en el registro. Posteriormente, la Unidad referida informará del
trámite de inscripción a quien o a quienes figuren oficialmente como
propietarios, poseedores u ocupantes del predio que se quiere registrar,
con la finalidad de permitirle acreditar su relación jurídica con éste, y que
esta se configuró como resultado de su buena fe exenta de culpa.

7.15. El artículo 86 de la Ley 1448 de 2011 prevé un conjunto de


medidas de protección del predio, que deben adoptarse al momento de la
admisión de la solicitud: la inscripción del predio en la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos, la sustracción provisional del
comercio del bien, la suspensión de procesos declarativos de derechos
reales sobre el mismo, y la notificación al representante legal del
municipio en que se encuentra el predio, y al Ministerio Público 54,
seguidamente se dará inicio a la etapa de oposición.

7.16. De acuerdo con el artículo 87 de la Ley de víctimas y restitución de


tierras, la solicitud deberá trasladarse a (i) quienes figuren como titulares
inscritos de derechos en el certificado de tradición y libertad de matrícula
inmobiliaria donde esté comprendido el predio sobre el cual se solicite la
restitución y (ii) a la Unidad de Restitución de Tierras, cuando la
solicitud no haya sido tramitada con su intervención. Además, “[c]on la
publicación a que se refiere el literal e) del artículo anterior se entenderá

54 a) La inscripción de la solicitud en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos indicando el


folio de matrícula inmobiliaria y la orden de remisión del oficio de inscripción por el registrador al
Magistrado, junto con el certificado sobre la situación jurídica del bien, dentro de los cinco (5) días
siguientes al recibo de la orden de inscripción.

b) La sustracción provisional del comercio del predio o de los predios cuya restitución se solicita, hasta
la ejecutoria de la sentencia.

c) La suspensión de los procesos declarativos de derechos reales sobre el predio cuya restitución se
solicita, los procesos sucesorios, de embargo, divisorios, de deslinde y amojonamiento, de
servidumbres, posesorios de cualquier naturaleza, de restitución de tenencia, de declaración de
pertenencia y de bienes vacantes y mostrencos, que se hubieran iniciado ante la justicia ordinaria en
relación con el inmueble o predio cuya restitución se solicita, así como los procesos ejecutivos,
judiciales, notariales y administrativos que afecten el predio, con excepción de los procesos de
expropiación.

d) La notificación del inicio del proceso al representante legal del municipio a donde esté ubicado el
predio, y al Ministerio Público.

e) La publicación de la admisión de la solicitud, en un diario de amplia circulación nacional, con


inclusión de la identificación del predio y los nombres e identificación de la persona quien abandonó el
predio cuya restitución se solicita, para que las personas que tengan derechos legítimos relacionados
con el predio, los acreedores con garantía real y otros acreedores de obligaciones relacionadas con el
predio, así como las personas que se consideren afectadas por la suspensión de procesos y
procedimientos administrativos comparezcan al proceso y hagan valer sus derechos.
surtido el traslado de la solicitud a las personas indeterminadas que
consideren que deben comparecer al proceso para hacer valer sus
derechos legítimos y a quienes se consideren afectados por el proceso de
restitución”.

7.17. Según el artículo 88, ibídem, si alguno de estos sujetos se hace


parte en el proceso judicial adquiere la condición de opositor y deberá
presentar sus objeciones ante el juez dentro de los quince (15) días
siguientes a la notificación de la admisión, acompañando los documentos
que se pretendan hacer valer como prueba de la calidad del despojado del
predio, de la buena fe exenta de culpa, del justo título, y las demás,
acerca del valor del derecho o la calidad de despojado del solicitante.

7.18. Cumplido el período probatorio, de acuerdo con el artículo 91 de la


Ley 1448 de 2011, la sentencia “se pronunciará de manera definitiva
sobre la propiedad, posesión del bien u ocupación del baldío objeto de la
demanda y decretará las compensaciones a que hubiera lugar, a favor de
los opositores que probaron buena fe exenta de culpa dentro del proceso
[…]” .

7.19. De conformidad con lo establecido en el artículo 91 de la Ley 1448


de 2011, las sentencias proferidas por los jueces de restitución de tierras
no sólo se limitan a pronunciarse sobre la propiedad o posesión del bien
objeto de la demanda y ordenar las compensaciones correspondientes,
toda vez que el juez de restitución también debe:

(i) referirse sobre la identificación, individualización y deslinde de


los inmuebles que se restituyan.

(ii) ordenar a la oficina de registro de instrumentos públicos


inscribir la sentencia y cancelar todo antecedente registral
sobre gravámenes y limitaciones de dominio, títulos de
tenencia, arrendamientos de la denominada falsa tradición y las
medidas cautelares registradas con posterioridad al despojo o
abandono, así como la cancelación de los asientos e
inscripciones registrales.

(iii) proferir las órdenes correspondientes para que los inmuebles


restituidos queden protegidos en los términos de la Ley 387 de
1997, siempre y cuando los sujetos a quienes se les restituya el
bien estén de acuerdo con que se profiera dicha orden de
protección.
Sentencia T-666 de 2015.
(iv) establecer los mecanismos necesarios para restituir al poseedor
favorecido en su derecho por la sentencia de restitución cuando
no se le reconozca el derecho de dominio en la respectiva
providencia.

(v) tomar las medidas para que se desengloben o parcelen los


respectivos inmuebles cuando el bien a restituir sea parte de
uno de mayor extensión.

(vi) tomar medidas necesarias para que se haga efectivo el


cumplimiento de las compensaciones de que trata la ley, y
aquellas tendientes a garantizar los derechos de todas las partes
en relación con las mejoras sobre los bienes objeto de
restitución.

(vii) declarar la nulidad de las decisiones judiciales y/o actos


administrativos que pierdan validez con la sentencia de
restitución.

(viii) cancelar la inscripción de cualquier derecho real que tuviera un


tercero sobre el inmueble objeto de restitución.

(ix) proferir las órdenes pertinentes para que la fuerza pública


acompañe y colabore en la diligencia de entrega material de los
bienes a restituir y garantizar la efectividad de la restitución
jurídica y material del bien inmueble y la estabilidad en el
ejercicio y goce efectivo de los derechos de las personas
reparadas.

(x) remitir los oficios a la Fiscalía General de la Nación en caso de


que se perciba la posible ocurrencia de un hecho punible.

Así mismo, el parágrafo 1º del artículo 91 de la Ley 1448 de 2011 prevé


que “el Juez o Magistrado mantendrá la competencia para garantizar el
goce efectivo de los derechos del reivindicado en el proceso,
prosiguiéndose dentro del mismo expediente las medidas de ejecución de
la sentencia”, lo que significa que el trámite sólo acaba cuando
efectivamente han sido cumplidas las órdenes de protección y restitución
contenidas en la sentencia, a diferencia de lo que ocurre en otras
jurisdicciones, donde el trámite concluye con la ejecutoria de la última
decisión adoptada.
7.20. Finalmente, la Sala considera relevante resaltar que de conformidad
con lo establecido en el artículo 95 de la Ley 1448 de 2011, dentro del
proceso de restitución de que trata la referida norma, se podrá efectuar la
acumulación procesal, entendida como, el ejercicio de concentración en
este trámite especial de todos los procesos o actos judiciales,
administrativos o de cualquier otra naturaleza que adelanten autoridades
públicas o notariales en los cuales se hallen comprometidos derechos
sobre el predio objeto de la acción.

Se indica en el referido artículo 95 de la Ley de víctimas que, también


serán objeto de acumulación las demandas en las que varios sujetos
reclamen inmuebles colindantes, o inmuebles que estén ubicados en la
misma vecindad, así como las impugnaciones de los registros de predios
en el Registro de Tierras Despojadas y abandonadas forzosamente, con el
fin de hacer efectiva esta acumulación, desde el momento en que los
funcionarios mencionados sean informados sobre la iniciación del
procedimiento de restitución por el magistrado que conoce del asunto,
perderán competencia sobre los trámites respectivos y procederán a
remitírselos en el término que este señale.

8. Facultades del juez de restitución de tierras para suspender,


acumular y resolver procesos subyacentes

8.1. La acumulación procesal está dirigida a obtener una decisión jurídica


y material con criterios de integralidad, seguridad jurídica y unificación
para el cierre y estabilidad de los fallos. Además, en el caso de predios
vecinos o colindantes, la acumulación está dirigida a criterios de
economía procesal y a procurar los retornos con carácter colectivo
dirigidos a restablecer las comunidades de manera integral bajo criterios
de justicia restaurativa.

En todo caso, durante el trámite del proceso, los notarios, registradores y


demás autoridades se abstendrán de iniciar, de oficio o a petición de
parte, cualquier actuación que por razón de sus competencias afecte los
predios objeto de la acción descrita en la presente ley incluyendo los
permisos, concesiones y autorizaciones para el aprovechamiento de los
recursos naturales que se hubieran otorgado sobre el predio respectivo
(Parágrafo 2º del artículo 95 de la Ley 1448 de 2011).

8.2. Las normas concernientes a la suspensión y acumulación de procesos


se refieren a trámites que comprometerían la satisfacción del derecho a la
restitución de tierras iniciados con anterioridad a la admisión de la acción
de restitución, o hasta antes de que se profiera la sentencia especial.
8.3. La acción de restitución ejerce un verdadero fuero de atracción,
otorgando al respectivo juez o tribunal de la especialidad la competencia
suficiente para suspender o acumular al respectivo proceso todos los
asuntos que podrían afectar el cumplimiento de su objeto principal: la
restitución jurídica y/o material del derecho de propiedad, posesión o
explotación (ocupación) sobre un predio junto con la adopción de las
medidas que se requieren para su materialización adecuada, proporcional,
diferencial y transformativa.

Sin embargo, no todo trámite suspendido o acumulado debe ser resuelto


por la autoridad judicial de restitución, resulta indispensable que a partir
de cada caso concreto se evalúe frente a los procesos acumulados
parámetros de necesidad, impostergabilidad, procedencia y conveniencia.

9. Decisiones adoptadas por los Jueces de Restitución de Tierras


frente a la posibilidad de adelantar trámites de sucesión en los
procesos de Justicia Transicional

9.1. Los jueces de Restitución de Tierras han tenido la oportunidad de


pronunciarse sobre la posibilidad de adelantar trámites de sucesión en los
procesos transicionales a su cargo. Es así como, dentro del marco de la
discreta autonomía e independencia judicial que tienen los
administradores de justicia para la interpretación y aplicación de las leyes
al interior de la jurisdicción especializada han proferido, entre otras 55,
decisiones que contienen diferentes posiciones en temas de sucesorales.
A continuación, la Sala encuentra pertinente transcribir apartes de
algunas providencias en las cuales se diferencia claramente las dos
posturas más significativas para la resolución del caso de la referencia. A
saber:

i) Juzgado 1 Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de


Ibagué, Tolima, sentencia del 24 de febrero de 2014, radicado 2013-
000161-00. En este proceso el juez formalizó la sucesión intestada a
favor del cónyuge y los herederos y procedió a efectuar la respectiva
participación y adjudicación de bienes, al argumentar que:

“Así las cosas, el trámite para adelantar el juicio de sucesión


del causante señor TOBIAS ANDRADE (q.e.p.d.), es el

55En el mismo sentido se pueden consultar los fallos proferidos por: Juzgado 2 Civil del Circuito
Especializado en Restitución de Tierras de Ibagué, abril 11 de 2014, radicado 73001-31-002-2013-
00174-00, Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Cúcuta, 31de mayo de
2013, radicado 2012-220. Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta, Sala Civil Fija de Decisión
Especializada en Restitución de Tierras, en sentencia del 15 de abril de 20145, No.
540013121002200130024901, Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras del
Distrito Judicial de Cundinamarca, sentencia No. 009 de 2015, proceso 8500131200120140001400.
establecido en la anterior normatividad, por cuanto la
compañera permanente supérstite y los herederos obras de
consumo. Por lo anterior, este Despacho accederá a formalizar,
llevando a cabo la partición y adjudicación de los bienes
relictos, por cuanto el espíritu de la ley es restituir y formalizar,
si se dan las condiciones para tal fin, dando así seguridad
jurídica y material a las víctimas…”

(…)

“Reunidos estos presupuestos, considera el Despacho que es


viable formalizar la situación de estos predios, llevando a cabo
el trámite sucesoral, y consecuente trabajo de partición y
adjudicación, otorgando a cada uno de los herederos la cuota
parte que en derecho les corresponda, advirtiendo que si bien
es cierto, lo anterior es un procedimiento legal que corresponde
adelantar conforme a la voluntad de los herederos, ante los
señores Notarios o jueces del país, no es menos cierto que
entrañándose de justicia transicional y teniendo en cuenta la
cruda realidad de la población desplazada, la cual ha sido
reconocida por la propia ley y decantada tantas veces por la
jurisprudencia de la Honorable Corte Constitucional, se debe
entrar a formalizar, realizando la sucesión intestada pero única
y exclusivamente sobre los aludidos bienes”.

ii) Juzgado Primero Civil del Circuito Especializado en Restitución de


Tierras de Mocoa, Putumayo, sentencia del 5 de julio de 2013, radicado
2013-00022-00. En este proceso el juez señaló lo siguiente:

“Pero como a la fecha de solicitud y de esta providencia la


señora MARIA LAURINA MORALES ha fallecido, según
registro civil de defunción indicativo serial 5421578, adosado
al proceso a folio 166 del cuaderno principal y de acuerdo a la
apertura de la sucesión de la causante que se hizo en el auto
admisorio en relación con el predio aquí reclamado, en donde
de ordenó emplazar a los herederos determinados e
indeterminados, y de los cuales sólo se han hecho parte, los
determinados, JOSE ABRAHAM, CRISTIAN DAVID, JUAN
CARLOS Y LEIDI VIVIANA CUARAN MORALES, a través
de representación que la ley otorga a la UNIDAD DE
TIERRAS, por ser estos menores de edad. Podemos concluir
que es a estos a quienes debemos declarar como copropietarios
del predio, cumpliendo así con lo ordenado en el literal I p) del
artículo 91 de la Ley 1448 de 2011, al decir, que se deben
proferir ‘Las órdenes que sean necesarias para garantizar la
efectividad de la restitución jurídica y material del bien
inmueble y la estabilidad en el ejercicio de y goce efectivo de
los derechos de las personas reparadas’, al igual, que lo
preceptuado en el inciso tercero del artículo 95 de la misma ley,
‘La acumulación procesal está dirigida a obtener una decisión
jurídica y material con criterios de integralidad, seguridad
jurídica y unificación para el cierre y estabilidad de los fallos”.

9.2. A diferencia de los juzgados previamente referidos, el Juez 2


Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de
Antioquia, en sentencia del 10 de marzo de 2016, radicado 2015-
00070-00, realizó un análisis jurídico más exhaustivo sobre la
procedencia de efectuar sucesiones en los proceso de restitución
teniendo en cuenta: (i) el deber o mandato de formalización de la
propiedad contenido en la Ley 1448 de 2011; (ii) los alcances de la
acción hereditaria en el marco de la ley de víctimas; (iii) la
competencia del juez especializado para tramitar sucesiones; para
finalmente, (iv) concluir que el momento procesal adecuado para
ello no puede ser otro sino en el postfallo con la presentación de la
correspondiente demanda., A juicio de este Juzgado:

“Ha sido postura de este Despacho, que la acción especial y


constitucional de restitución de tierra no se debe tramitar
conjuntamente por el juez civil del circuito especializado de
restitución de tierras con las sucesión del causante”

(…)

“Así pues, el trámite de la acción de restitución de tierras


(proceso de conocimiento) y el proceso de sucesión (trámite
liquidatario) de un causante no se pueden tramitar en el mismo
proceso, puesto que no se cumple con el presupuesto de la
acumulación de pretensiones de que todas las pretensiones se
puedan tramitar por el mismo procedimiento (artículo 88,
numeral 3 de la Ley 1564 de 2012). En consecuencia, cuando
demandan mediante la acción de restitución de tierras los
herederos del causante víctima del desplazamiento forzado,
que a su vez era propietario, poseedor u ocupante del predio
objeto mediato de la pretensión, el juez o magistrado debe
ordenar en la sentencia tanto restituir dicho inmueble a favor
de la sucesión del cujus, representada por sus herederos, como
realizar en el mismo juzgado, con radicado y cuaderno
separado, el trámite de sucesión, donde se apliquen el
procedimiento propio de las sucesiones consagrado en los
artículos 473 y siguientes de la Ley 1564 de 2012, para que se
le adjudiquen derechos y obligaciones del causante a sus
herederos y/o legatarios, de conformidad con lo establecido en
la ley o en el testamento, incluido los bienes inmuebles
restituidos”.

Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras


itinerante en los distritos de Yopal y Cundinamarca y Casanare 56,
sentencia del 29 octubre de 2015, radicado 2010-00014-00. En este caso,
el juez argumentó que:

“Acreditada la calidad de víctimas, la relación jurídica de los


reclamantes con el predio, y las características que rodearon su
desplazamiento, el Despacho en aras de garantizar la seguridad
jurídica de la restitución, en la forma como lo establece el
numeral 5º del artículo 73 de la Ley 1448 de 2011, procede a
realizar la partición del predio a restituir, en cabeza de los
reclamantes hijos del causante JOSÉ DEMETRIO ROJAS
TOVAR, propietario del bien inmueble objeto de restitución.

Conforme los preceptos establecidos en el artículo 81 de la Ley


1448 de 2011, que incluye a los llamados a suceder y de
conformidad con el artículo 1045 del Código Civil, el
Despacho realizará la respectiva partición; en este sentido es de
destacar que dentro del presente proceso se encuentra
acreditado mediante registro civil de defunción (consecutivo
No. 21 y 22 del proceso digital) la muerte del señor JOSÉ
DEMETRIO ROJAS TOVAR, así como también la condición
de hijos de los solicitantes respecto del causante, a partir de los
registros civiles de nacimiento obrantes a folios 2, 4, 11, 17 del
cdno de pruebas y anexos en PDF; igualmente obra registro de
defunción de la señora María Angélica León Vda. de Rojas,
madre de los reclamantes a folio 23 del cdno de pruebas y
anexos en PDF”.

En conclusión, un detenido análisis de algunas providencias proferidas


entre el año 2013 y el año 2015 por los jueces de especializados en
restitución de tierras57, revela que en efecto, se perfilan, al interior de la

56Autoridad judicial accionada en el caso de la referencia, de cuya sentencia específicamente la parte


accionante hace alusión a un desconocimiento del precedente horizontal.

57Juzgado 1 Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Ibagué, sentencia del 24 de
febrero de 2014, radicado 73001-31-21001-2013-000161-00; Juzgado 2 Civil del Circuito
jurisdicción de justicia transicional para la restitución de tierras, dos
posturas sobre la posibilidad de adelantar diligencias de sucesión en
procesos de esta naturaleza:

(i) Una, según la cual el trámite de sucesión tiene requisitos y etapas


propias orientadas a garantizar el debido proceso, la igualdad y la
publicidad de las actuaciones de los herederos determinados e
indeterminados que no concurrieron al ejercicio de restitución “por falta
de citación”; a diferencia de la acción especial, cuenta con la posibilidad
de segunda instancia; su propósito es “abarcar de manera integral todo
el patrimonio del causante”, por lo que “una decisión final en el trámite
de restitución de tierras que apruebe una partición impediría en el
futuro la inclusión de otros bienes que deban ser objeto de liquidación
pero que no puedan ser restituidos por no haber sido despojados o
abandonados”58.

ii) Y otra, en la cual se sostiene que si es posible llevar a cabo el trámite


sucesoral (e incluso, otras diligencias como la declaratoria de unión
marital de hecho) al argumentar de modo principal que la protección que
otorga la Ley 1448 de 2011 a las víctimas restituidas, comprende, en la
medida en que sea posible, el derecho de propiedad mediante la
formalización.

10. Análisis del caso concreto

En primer lugar, la Sala verificará la procedencia de la acción de tutela


contra providencias judiciales en el caso concreto, para así determinar si
en el asunto sub examine se configura el defecto de desconocimiento del
precedente judicial endilgado al fallo acusado.

10.1 Verificación de los requisitos generales de procedencia de la acción


de tutela en el caso concreto.

Especializado en Restitución de Tierras de Ibagué, sentencia del 18 de diciembre de 2013, radicado


73001-31-21-002-2013-00131-00; Juzgado 1 Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras
de Mocoa, sentencia del 5 de julio de 2013, radicado 860013121001-2013-00022-00; Juez Civil del
Circuito Especializado en Restitución de Tierras del Distrito Judicial de Cundinamarca, sentencia No.
009 de 2015, proceso 85001312100140001400; Juzgado Civil del Circuito Especializado en
Restitución de Tierras de Antioquia, sentencia del 4 de septiembre de 2015, radicado 2015-00002-00,
Juzgado 1 Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Antioquia, sentencia del 24 de
julio de 2013, radicado 2013-000-33-00, Juzgado 2 Civil del Circuito Especializado en Restitución de
Tierras de Antioquia, sentencia del 12 de febrero de 2014, radicado 2013-00062-00; Juzgado Civil del
Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Cundinamarca, radicado 2014-00014-00 y Juzgado
Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Cúcuta, sentencia del 31 de mayo de
2013, radicado 2012-220-00.

58Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C. Sala Civil Especializada en Restitución de
Tierras, expediente 11001222100020160001100, sentencia del 15 de noviembre de 2016.
10.1.1 La relevancia constitucional del asunto bajo examen.

La Sala Octava de Revisión observa que la tutela se dirige contra una


decisión judicial, que según la demandante vulneró sus derechos
fundamentales a la restitución de tierras, al debido proceso, al acceso a la
administración de justicia y a la igualdad, asunto con evidente relevancia
constitucional; puesto que, más allá de las garantías que conforman el
núcleo esencial del debido proceso, que podrían presumirse garantizadas
en el trámite de justicia transicional, se cuestiona la efectividad del
derecho a la restitución que le asiste a una persona en calidad de heredera
de una víctima del conflicto armado interno por desplazamiento forzado
y abandono de tierras, sujeto al que el Estado debe otorgar especial
protección.

10.1.2 El agotamiento de los mecanismos ordinarios.

El uso subsidiario y residual del amparo se cumple, toda vez que el


proceso de restitución es de única instancia, la acción de revisión no sería
procedente en el presente caso para satisfacer la pretensión de la actora
respecto a su inconformidad en la ausencia del formalización jurídica del
derecho de restitución que se le reconoció, y los obstáculos que con ello
le surgen para beneficiarse de las medidas de reparación transformadora.
Adicionalmente, se tiene que la accionante desplegó los medios de
defensa judicial a su alcance, pues por conducto de su apoderado, en el
proceso de restitución, presentó una solicitud de aclaración ante la
autoridad judicial accionada para que, con base en las facultades que
conserva dentro de la Ley 1448 de 2011, procediera a enmendar lo que
consideraba un error.

10.1.3 Satisfacción del requisito de inmediatez.

El fallo de única instancia que se censura fue proferido el cuatro (4) de


marzo de dos mil dieciséis (2016), la accionante presentó solicitud de
aclaración dentro del término legal para ello; sin embargo, el juez
accionado profirió providencia negando las pretensiones el veintinueve
(29) de marzo de la misma anualidad, y la tutela fue instaurada dentro de
un plazo razonable y oportuno, comoquiera que fue presentada el treinta
y uno (31) de octubre de dos mil dieciséis (2016). Es decir, se formuló
siete (7) meses después de la referida notificación del auto que desestimó
la aclaración, por lo cual se satisface el requisito.

10.1.4 La incidencia directa de una irregularidad procesal en la decisión


impugnada.
En el asunto sub examine cuestiona una decisión judicial por
desconocimiento del precedente judicial, y no se plantearon
irregularidades procesales que afectaran las decisiones judiciales
censuradas. Razón por la cual, este presupuesto no es aplicable.

10.1.5 La identificación razonable de los hechos y derechos


presuntamente vulnerados, y su alegación en el proceso judicial.

La actora alcanza a identificar de manera razonable los hechos


presuntamente vulneradores de sus derechos fundamentales. Por lo que
se encuentra igualmente satisfecho este requisito.

10.1.6 No se trata de una tutela contra una decisión de igual naturaleza.

En el presente caso, se impugna la decisión proferida dentro de un


proceso de restitución de tierras, donde el Juzgado Primero Civil del
Circuito Especializado en Restitución de Tierras, conminó a la accionante
a acudir a los mecanismos ordinarios, al trámite notarial o judicial de
sucesión; para que se decidiera sobre la cuota parte que le corresponde a
los herederos de los predios restituidos.

Comprobada la concurrencia de los presupuestos generales de


procedencia de la acción de tutela contra providencia judicial, esta
Corporación, procederá a establecer si se estructura la causal atinente al
defecto por desconocimiento del precedente que ha alegado la
demandante, y así determinar si se vulneraron sus derechos
fundamentales.

En el presente caso el Juzgado Civil del Circuito Especializado de


Restitución de Tierras de Cundinamarca no vulneró el debido proceso
de la accionante por cuanto es inexistente el yerro de desconocimiento
del precedente horizontal

El asunto bajo análisis tiene como génesis la interposición de una acción


de tutela por parte de Claudia Anzola Anzola contra el Juzgado Civil del
Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Cundinamarca, al
considerar vulnerados sus derechos fundamentales a la restitución de
tierras, al debido proceso, al acceso a la administración de justicia y a la
igualdad. Lo anterior, con ocasión de la decisión proferida dentro del
proceso de restitución de tierras abandonas y formalización jurídica, el
cuatro (4) de marzo de dos mil dieciséis (2016) en la que se (i) acreditó
su calidad de víctima de abandono forzado; (ii) reconoció como heredera
del causante Antonio Anzola Basto; (iii) protegió su derecho fundamental
a la restitución como heredera de los predios; y, entre otras decisiones,
(iv) ordenó a la Defensoría del Pueblo designar un apoderado para que se
adelantara proceso de sucesión.

Para la accionante, la sentencia del cuatro (4) de marzo de dos mil


dieciséis (2016) proferida por el Juzgado Civil del Circuito
Especializado en Restitución de Tierras de Cundinamarca, es violatoria
de su derecho a la igualdad de trato como víctima del conflicto armado
interno, en razón a que sostiene una tesis distinta a la expuesta por otros
jueces en el marco de justicia transicional, sobre la competencia que le
asiste al juez para realizar trámites de sucesión para garantizar la
efectividad de la restitución jurídica y material de los predios reclamados
dentro de la acción de restitución, al considerar que estos son asuntos de
naturaleza civil subyacentes al proceso especializado.

Para decidir sobre la procedencia de la acción de tutela por la causal


alegada, es necesario entender la noción de precedente como aquella
sentencia o conjunto de sentencias que presentan semejanzas con un caso
nuevo objeto de estudio respecto a su supuestos fácticos y como a los
problemas jurídicos a resolver, y en las que en su ratio decidendi se ha
fijado una regla para solucionar la controversia59. El precedente puede
consolidarse en una línea jurisprudencial cuando de forma reiterada se
emplea la misma ratio decidendi para resolver problemas jurídicos
similares.

Para resolver el nuevo caso objeto de examen, se debe identificar una


sentencia o grupo de sentencias que constituyen precedente, en atención
a los siguientes elementos:

“a) En la ratio decidendi de la sentencia se encuentra una regla


relacionada con el caso a resolver posteriormente;

b) La ratio debió haber servido de base para solucionar un


problema jurídico semejante, o a una cuestión constitucional
semejante;

c) Los hechos del caso o las normas juzgadas en la sentencia


anterior deben ser semejantes o plantear un punto de derecho
semejante al que debe resolverse posteriormente. En este
sentido será razonable que cuando en una situación similar, se
observe que los hechos determinantes no concuerdan con el

59 La sentencia T-292 de 2006 se afirma que la ratio decidendi es la “formulación del principio, regla
o razón general de la sentencia que constituye la base de la decisión judicial”.
supuesto de hecho, el juez esté legitimado para no considerar
vinculante el precedente”60.

Al constatarse la presencia de estos tres elementos en una sentencia o


grupo de sentencias anteriores se constituye un precedente aplicable a un
caso concreto y en esa medida, resultan vinculantes en virtud de los
principios de igualdad y debido proceso, entre otros. En estos términos,
se puede definir el precedente aplicable, como aquella “sentencia o
grupo de sentencias anteriores y pertinentes cuya ratio representa una
regla (prohibición, orden o autorización) determinante para resolver el
caso, dados unos hechos y un problema jurídico, o una cuestión de
constitucionalidad semejantes”61.

Determinado lo anterior, procede esta Sala Octava de Revisión, en primer


lugar, a verificar si en el caso concreto, existía un precedente vinculante
para el Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución de
Tierras de Cundinamarca y determinar si en todos los casos un juez de
restitución de tierras debe adelantar un proceso de sucesión (intestada) en
el marco de justicia transicional dentro de una acción de restitución.

En efecto, un detenido análisis de algunas providencias proferidas entre


el año 2013 y el año 2015 por los jueces especializados en restitución de
tierras62, revela que en efecto, se perfilan, al interior de la jurisdicción de
justicia transicional para la restitución de tierras, dos posturas sobre la
posibilidad de adelantar diligencias de sucesión en procesos de esta
naturaleza:

(i) Una, según la cual el trámite de sucesión tiene requisitos y etapas


propias orientadas a garantizar el debido proceso, la igualdad y la

60 Cfr. Sentencia T-292 de 2006. Ver además sentencia T-110 de 201.


61 Ver Quinche Ramírez, Manuel Fernando. “Vías de hecho. Acción de tutela contra providencias
judiciales”. Séptima Edición. Ed. Ibáñez (2012).

62Juzgado 1 Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Ibagué, sentencia del 24 de
febrero de 2014, radicado 73001-31-21001-2013-000161-00; Juzgado 2 Civil del Circuito
Especializado en Restitución de Tierras de Ibagué, sentencia del 18 de diciembre de 2013, radicado
73001-31-21-002-2013-00131-00; Juzgado 1 Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras
de Mocoa, sentencia del 5 de julio de 2013, radicado 860013121001-2013-00022-00; Juez Civil del
Circuito Especializado en Restitución de Tierras del Distrito Judicial de Cundinamarca, sentencia No.
009 de 2015, proceso 85001312100140001400; Juzgado Civil del Circuito Especializado en
Restitución de Tierras de Antioquia, sentencia del 4 de septiembre de 2015, radicado 2015-00002-00,
Juzgado 1 Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Antioquia, sentencia del 24 de
julio de 2013, radicado 2013-000-33-00, Juzgado 2 Civil del Circuito Especializado en Restitución de
Tierras de Antioquia, sentencia del 12 de febrero de 2014, radicado 2013-00062-00; Juzgado Civil del
Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Cundinamarca, radicado 2014-00014-00 y Juzgado
Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Cúcuta, sentencia del 31 de mayo de
2013, radicado 2012-220-00.
publicidad de las actuaciones de los herederos determinados e
indeterminados que no concurrieron al ejercicio de restitución; a
diferencia de la acción especial, cuenta con la posibilidad de segunda
instancia; su propósito es “abarcar de manera integral todo el
patrimonio del causante”, por lo que “una decisión final en el trámite de
restitución de tierras que apruebe una partición impediría en el futuro la
inclusión de otros bienes que deban ser objeto de liquidación pero que
no puedan ser restituidos por no haber sido despojados o
abandonados”63.

Sostienen que adelantar un trámite de sucesión conjuntamente con el


proceso de restitución sería “dar por sentado” que éste último saldrá a
favor de los solicitantes. Así mismo, indican que, al constatarse la
existencia de procesos de sucesión ya iniciados en los que existan
predios reclamados en una acción de restitución, la Ley 1448 de 2011
dispone suspensión del trámite ordinario, con la posibilidad de su
acumulación, y hasta que se decida de fondo el asunto de justicia
transicional.

Finalmente, se argumenta que la víctima restituida en su calidad de


heredera no queda desprotegida, por cuanto a su favor se ordena iniciar
ante la justicia ordinaria el proceso sucesoral, advirtiendo que el juez
civil del circuito especializado en restitución de tierras conserva la
competencia para “verificar el cumplimiento de las órdenes impartidas
en este sentido.

ii) Y otra, en la cual se sostiene que si es posible llevar a cabo el trámite


sucesoral (e incluso, otras diligencias como la declaratoria de unión
marital de hecho) al argumentar de modo principal que la protección que
otorga la Ley 1448 de 2011 a las víctimas restituidas, comprende, en la
medida en que sea posible, el derecho de propiedad mediante la
formalización. Empero, aun entre estos, hay diferencias en cuanto a
cómo se debe llevar a cabo el mencionado trámite ordinario. Sobre el
particular, se encuentra, que:

Los Jueces Civiles Especializados en Restitución de Tierras de Ibagué,


Tolima, e igualmente el de Mocoa, Putumayo, consideran que el espíritu
de la Ley 1448 de 2011 es el de “restituir y formalizar”, si se dieran las
condiciones para tal fin. De manera que, presentándose la pretensión de
sucesión en la solicitud de restitución, han procedido con la admisión de
ésta a dar apertura a la primera, efectuando el emplazamiento a

63Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C. Sala Civil Especializada en Restitución de
Tierras, expediente 11001222100020160001100, sentencia del 15 de noviembre de 2016.
herederos indeterminados nombrándoles posteriormente curador ad-
litem, considerando como determinados al o a los solicitantes, para
finalmente en caso de prosperar la acción principal, realizar la sucesión
únicamente sobre el predio objeto del proceso, otorgando a cada uno de
los herederos la cuota parte que en derecho le corresponde, pero sin
exponer las razones que los conducen a tener por procedente adelantar
dicho trámite, esto es, sin justificar por qué es razonable y legítimo llevar
a cabo sucesiones parciales.

Así las cosas, le corresponde a la Sala Octava de Revisión establecer si a


alguna de esas posturas se le puede atribuir la condición de precedente
con sus atributos de uniformidad y consistencia. Al respecto, la Sala
encuentra que la primera tesis es sostenida por los Jueces Civiles del
Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Ibagué, el Juez 1
Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Mocoa y el
Juez Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras del
Distrito Judicial de Cundinamarca, quienes han expuesto una mínima
carga argumentativa para justificar la procedencia del proceso de
sucesión dentro de la acción de restitución y otros como los Juzgados
Civiles del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de
Antioquia, quienes han efectuado un amplio razonamiento jurídico para
justificar la procedencia del proceso de sucesión dentro de una acción de
restitución.

La segunda tesis ha sido sostenida, en algunos casos, por los Juzgados


Civiles del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Antioquia
y por el Juez Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras
del Distrito Judicial de Cundinamarca (autoridad judicial accionada en el
asunto de la referencia).

Observa la Sala que el Juzgado Civil del Circuito Especializado en


Restitución de Tierras del Distrito Judicial de Cundinamarca, en
sentencia No. 0009 del 29 de octubre de 2015 con radicado
8500131210012014-00014-00, efectuó un proceso de sucesión al
conocer un asunto de su especialidad, al verificar (i) la calidad de
víctimas de los solicitantes; (ii) la relación jurídica de los reclamantes
con el predio; y, (iii) las características que rodearon su desplazamiento,
sin aportar mayores justificaciones en la referida providencia que
soporten su postura. Sin embargo, para la Sala no puede predicarse un
desconocimiento de este precedente horizontal, como a continuación se
expondrá.

Como se advirtió en el marco conceptual fijado para esta sentencia, el


principio de autonomía e independencia judicial autoriza a los jueces de
restitución de tierras para resolver los asuntos que por reparto le sean
asignados; sin embargo, no pueden ejercer su competencia poniendo en
riesgo el derecho a la igualdad de los usuarios del sistema de justicia
transicional y la unidad del ordenamiento jurídico.

La jurisprudencia de la Corte Constitucional señala que cuando una


Corporación o juez especializado han adoptado una posición
determinada, aplicada de manera consistente y sostenida, debe ser
respetada hasta que se presenten argumentos suficientes para cambiarla.
Si ello no fuere posible, el juez disidente, está obligado a proyectar
respetando el precedente. “El juez, aunque sea autónomo, no es una
rueda suelta dentro del sistema jurídico, sino que tiene que integrarse a
éste y someterse a los lineamientos fijados de manera sistémica”64.

Reitera la Sala en esta oportunidad la importancia que reviste el respeto


del precedente horizontal en términos de salvaguardar el principio de
igualdad y de preservación de la unidad del orden jurídico. Sin embargo,
advierte que no se presenta en el asunto bajo examen un desconocimiento
del mismo por parte de la autoridad judicial acusada en sede de tutela. En
efecto, para la Corte es claro que en la sentencia del cuatro (4) de marzo
de dos mil dieciséis (2016) proferida por el Juzgado Civil del Circuito
Especializado en Restitución de Tierras de Cundinamarca, se plasmaron
de manera clara las razones por las cuales no podía realizar la
participación y adjudicación de los predios “Mata de Ramo” y “La
Primavera” a favor de los herederos en el mismo asunto especial,
negativa que en el presente caso no constituye una causal especial de
procedibilidad de tutela contra providencia judicial.

Lo anterior, por cuanto, si bien el funcionario de conocimiento tiene,


según el numeral 5 del artículo 73 de la Ley 1448 de 2011, el deber de
“garantizar la seguridad de la restitución y el esclarecimiento de la
situación de los predios objeto de restitución” y para ello “propenderá
por la titulación de la propiedad como medida de restitución,
considerando la relación jurídica que tenían las víctimas con los predios
objeto de restitución o compensación”, el Juez Civil del Circuito
Especializado en Restitución de Tierras de Cundinamarca advirtió de
acuerdo con las particularidades del caso, lo correcto era adelantar el
proceso de sucesión de manera autónoma atendiendo las precisas
competencias legales.

Así lo expuso al negar la solicitud de aclaración de la sentencia del


cuatro (4) de marzo de dos mil dieciséis (2016) presentada por la

64 Corte Constitucional sentencias T- 688 de 2003. Criterio reiterado en la sentencia T- 698 de 2004.
accionante y resuelta en providencia del veintinueve (29) de marzo de la
misma anualidad. Para el juzgado accionado no era pertinente adelantar
proceso sucesoral, por cuanto:

“(…) ante la carencia de instrumentos legales precisos que


hagan factible, para el juez, tramitar la sucesión de los predios
restituidos, dentro del mismo proceso de restitución de tierras,
y en pro de dar seguridad jurídica a la restitución y garantizar
los derechos constitucionales al debido proceso y a la doble
instancia; en la sentencia analizada se informó que la
competencia para adelantar la sucesión de la masa herencial del
causante, correspondía al juez ordinario, mediante el
procedimiento dispuesto por la ley procesal civil; sin embargo,
reconocida la calidad de víctima de la solicitante y
garantizando la efectividad y la estabilidad en el ejercicio y
goce efectivo de sus derechos, mediante los numerales séptimo
y octavo del fallo, se ordenó a la Defensoría del Pueblo la
designación de apoderado judicial para realizar el trámite de la
partición de los predios restituidos, teniendo en cuenta la
calidad de víctima de la señora CLAUDIA ANZOLA
ANZOLA; así mismo, se ordenó al juzgado o a la Notaria ante
quien se tramite la partición, darle prelación al proceso, y
procurar hasta donde la ley lo permita la gratuidad65”

La accionante considera que al otorgar un trato desigual a víctimas que


se encuentran en la misma circunstancia fáctica, se legitima la ausencia
de seguridad jurídica pues, indica que en algunos casos, los jueces de la
especialidad han realizado sucesiones frente a predios objeto de solicitud
de restitución, con el fin de materializar los principios procesales de
economía, celeridad, igualdad, justicia y reparación integral. Cita en
apoyo de su aserto varias sentencias de jueces especializados en
restitución de tierras diferentes al de Cundinamarca que dan cuenta de
muchos procesos ordinarios que frente a peticiones de partición
herencial, han procedido a materializar el derecho.

Estima la Corte prima facie que no es este un argumento riguroso para


acometer el estudio de una posible violación constitucional a la exigencia
del respeto al precedente horizontal, en tanto se evidencia que existe una
dualidad de posiciones en el asunto objeto de revisión y por lo que se
concluye que no existe una línea consolidada en justicia transicional, en
relación con precedentes en torno al tema de los presupuestos para
conceder la pretensión reclamada.

65Folio 48 del cuaderno número 3 del expediente T-5.983.457.


Encuentra la Sala Octava de Revisión, que si bien hay muchas
providencias en las que el juez especializado asume la competencia
propia del juez ordinario en asuntos civiles, existen otras causas en las
cuales se ordena la restitución del predio a la masa herencial para que se
efectúe la sucesión ante la justicia ordinaria. En el presente caso, no se
logró demostrar la existencia de una secuencia de precedentes sobre el
tema, que sugiriera que el juzgado accionado hubiera cambiado su
jurisprudencia o tuviera que seguir el sentido de pronunciamientos
anteriores, so pena de no violar el imperativo del precedente horizontal.

En conclusión, encontró la Corte que en el presente asunto concurren los


presupuestos generales de procedibilidad de la acción de tutela contra
decisión judicial. Sin embargo, constató que no se configura ninguna de
las causales específicas de procedibilidad de la acción de tutela contra
providencia judicial; razón por la cual, la Sala no acoge los argumentos
expuestos para desvirtuar la sentencia del Juzgado Civil del Circuito
Especializado en Restitución de Tierras para el Distrito Judicial de
Cundinamarca por la causal alegada, en tanto no se logró demostrar que
exista un precedente riguroso y consolidado en relación con el tema.
Acusar una decisión judicial sin que medie este elemento no es más que
manifestar su oposición a la sentencia, cosa que, prima facie, obliga a
desestimar la tacha de haber ignorado un precedente.

No obstante lo anterior, encuentra la Sala Octava de Revisión de la Corte


Constitucional hacer las siguientes precisiones en el presente caso, para
efectos sucesorios, la acción de restitución no comporta competencia
expresa, por cuanto la misma escapa del resorte del proceso de
restitución y formalización de tierras despojadas o abandonas, el cual fue
instituido por el legislador como un procedimiento de carácter especial
en la Ley 1448 de 2011, dentro del marco de justicia transicional, para
lograr fines específicos.

El trámite sucesoral ha de seguirse vía ordinaria, el cual debe cumplir


con unos presupuestos procesales, es decir, requisitos y términos
expresamente indicados en el Código General del Proceso. Pretender que
se surta este trámite de naturaleza civil dentro de un proceso de
restitución de tierras es omitir los mismos, con lo cual se generaría una
vulneración a los derechos fundamentales al debido proceso, a la
igualdad y a la publicidad de cualquier otro heredero – determinado o
indeterminado- que no haya hecho parte del asunto por falta de citación.

En esta oportunidad, encuentra la Corte que la decisión adoptada por el


Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras del
Distrito Judicial de Cundinamarca de conminar a la accionante para que
inicie, en calidad de heredera, el proceso de sucesión de los predios
restituidos al haber herencial del causante Antonio Anzola Bastos se
encuentra ajustada a derecho, toda vez que, efectuar la sucesión en sede
de restitución de tierras es inconveniente e irrazonable por múltiples
factores. Máxime, si se tiene en cuenta la Ley 1448 de 2011 no otorga
competencia a los jueces especializados en procesos de restitución de
tierras para efectuar trámites sucesorales.

El proceso de sucesión está adscrito a competencias específicas, cuyas


actuaciones especiales no pueden ser obviadas y resultan incompatibles
con el trámite especial de restitución de tierras. A continuación, la Sala
expondrá algunos aspectos relevantes que se debe tener en cuenta al
decidir asuntos de esta naturaleza.

La acción de restitución cuenta con cuatro (4) meses para su ejecución,


tiempo en el cual no se podría tramitar el proceso especifico de sucesión
con el respeto de los términos legalmente establecidos, donde se exigen
unos requisitos para la presentación de la demanda; con anexos
especiales, cumpliendo cabalmente con las exigencias específicas para
que el juez competente declare la apertura del proceso de sucesión y en
unos términos determinados para el emplazamiento de quienes se crean
con derecho a intervenir.

Donde igualmente, vencido el término de emplazamiento, se debe


proceder al reconocimiento de los posibles interesados, con la
observancia previa del cumplimiento de las exigencias normativas.

El proceso de sucesión está instituido para abarcar de manera integral


todo el patrimonio del causante, por cuanto, el legislador no estimó la
posibilidad de adelantar posteriormente otro proceso de sucesión, sino
que previó la figura de la partición adicional, que inclusive debe ser
conocida por el mismo juez ante quien cursó la sucesión (excepto cuando
varía la cuantía). De suerte que una decisión final en el trámite de
restitución de tierras que apruebe una partición impediría en el futuro la
inclusión de otros bienes que deban ser objeto de liquidación pero que no
fueron restituidos por no haber sido despojados.

Lo anterior, sin contar con que este tipo de proceso involucra el principio
de la doble instancia, y por el contrario, el trámite de restitución de
tierras se erigió como uno de única instancia (artículo 79 de la Ley 1448
de 2011, declarado exequible en la Sentencia C-099 de 2013).
Todo ello sin perjuicio de las vicisitudes extraordinarias que se puedan
presentar en el trámite de este proceso liquidatario de sucesión, como
puede ser la aceptación de la herencia con o sin beneficio de inventario,
la concurrencia de los acreedores del asignatario, la repudiación de
asignaciones a favor de incapaces o ausentes, la posibilidad de optar
entre porción conyugal o gananciales, la eventualidad de solicitar la
venta de bienes para el pago de deudas, la exclusión de bienes de la
partición, el beneficio de separación y el decreto de posesión efectiva de
la herencia, entre otros.

Dentro del trámite sucesoral, por expresa disposición legal algunos actos
procesales son susceptibles del recurso de apelación; [Link]. los autos que
niegan o declaran abierto el proceso de sucesión, así como, el que acepta
o niega el reconocimiento de herederos legatarios, cesionario o cónyuge
sobreviniente; controversias que no podrían plantearse al interior de un
proceso de restitución de tierras, por ser éste una excepción al principio
de doble instancia.

En este sentido, concluye la Sala que los presupuestos procesales


dispuestos para este particular tipo de procedimiento, no se compadecen
con el trámite y términos dispuestos para la acción especial de restitución
y formalización de tierras. Omitir las etapas previstas por el legislador
para el proceso de sucesión, no solo conlleva el quebrantamiento de
derechos fundamentales de los directamente interesados; sino que,
adicionalmente, desconoce los derechos sustanciales de terceras personas
que no han sido convocadas al proceso, con lo que se está vulnerando el
derecho a la tutela judicial efectiva, en los términos de los artículos 228 y
229 de la Constitución de 1991.

Finalmente, se debe aclarar que, en ningún caso, la Ley 1448 de 2011 en


sus artículos 86, literal “c” ni 95, faculta al juez de restitución de tierras
para adelantar procedimientos de naturaleza sucesoral; todo lo contrario,
la norma referida señala que, en caso de estarse adelantando proceso de
sucesión ante el juez competente, la autoridad judicial de restitución de
tierras ordenará la suspensión del mismo hasta tanto se tome decisión de
fondo en el trámite especial.

Los anteriores argumentos evidencia la inconveniencia de tramitar una


sucesión al interior del procedimiento de restitución de tierras o en la
etapa post-fallo ante el juez especializado en restitución de tierras, pues
iniciar la sucesión en forma conjunta con este trámite representaría,
adicionalmente, dar por sentado que se concederá la restitución, lo que
no puede ser materia de decisión sino sólo hasta el momento de la
sentencia.
11. Síntesis de la decisión.

La Sala Octava de Revisión de la Corte Constitucional, al verificar lo


alegado por la señora Claudia Anzola Anzola para invocar la protección
de los derechos fundamentales a la restitución de tierras, al debido
proceso, al acceso a la administración de justicia y a la igualdad,
determina que el comportamiento desplegado por el Juzgado Civil del
Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Cundinamarca, al
decidir (i) reconocer a la accionante la calidad de heredera de los predios
“Mata de Ramo” y “La Primavera”; (ii) restituir los predios referidos con
destino a la masa sucesoral del causante ante la posible existencia de
otros bienes que conforman el patrimonio yacente; (iii) entregar
materialmente los predios a la reclamante para que continuara los actos
de explotación en calidad de heredera; y, (iv) conminar a la peticionaria
para que iniciara proceso de sucesión ante el juez competente para
obtener la transferencia del derecho de propiedad de los predios
restituidos, convocando a los demás herederos, no configuró un defecto
por desconocimiento del precedente horizontal.

Lo anterior, al evidenciarse una dualidad de posiciones en el asunto


objeto de revisión, consistente en la posibilidad o no que tiene el juez
especializado para adelantar diligencias de sucesión en procesos de
restitución de tierras despojadas o abandonas. A saber:

(i) Una, según la cual no es posible por cuanto el trámite de sucesión


tiene requisitos y etapas propias orientadas a garantizar el debido
proceso, la igualdad y la publicidad de las actuaciones de los herederos
determinados e indeterminados que no concurrieron al ejercicio de
restitución, y cuyo propósito es “abarcar de manera integral todo el
patrimonio del causante”, por lo que “una decisión final en el trámite de
restitución de tierras que apruebe una partición impediría en el futuro la
inclusión de otros bienes que deban ser objeto de liquidación pero que
no puedan ser restituidos por no haber sido despojados o
abandonados”66.

ii) Y otra, en la cual se sostiene que si es viable llevar a cabo el trámite


sucesoral (e incluso, otras diligencias como la declaratoria de unión
marital de hecho) al argumentar de modo principal que la protección que
otorga la Ley 1448 de 2011 a las víctimas restituidas, comprende, en la
medida en que sea posible, el derecho de propiedad mediante la

66Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C. Sala Civil Especializada en Restitución de
Tierras, expediente 11001222100020160001100, sentencia del 15 de noviembre de 2016.
formalización. Lo anterior, al considerar que el espíritu de la Ley 1448
de 2011 es el de “restituir y formalizar”, si se dieran las condiciones
para tal fin.

En efecto, la Sala advierte que si bien hay muchas providencias en las


que el juez de restitución de tierras asume la competencia propia del juez
ordinario en asuntos civiles subyacentes, existen otras causas en las
cuales se ordena la restitución del predio a la masa herencial para que se
efectúe la sucesión ante la justicia ordinaria. En el presente caso, no se
logró demostrar la existencia de una secuencia de sentencias que
configuren un precedente sobre el tema, que sugiriera que el juzgado
accionado hubiera cambiado su jurisprudencia o tuviera que seguir el
sentido de pronunciamientos anteriores, so pena de no violar el
imperativo del precedente horizontal.

Encontró la Corte que en el presente asunto concurren los presupuestos


generales de procedibilidad de la acción de tutela contra decisión
judicial. Sin embargo, constató que no se configura ninguna de las
causales específicas de procedibilidad de la acción de tutela contra
providencia judicial; razón por la cual, para la Sala no resulta pertinente
acoger los argumentos expuestos para desvirtuar la sentencia del Juzgado
Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras para el Distrito
Judicial de Cundinamarca por la causal citada, en tanto no se logró
demostrar que exista un precedente riguroso y consolidado en relación
con el tema. Acusar una providencia sin que medie este elemento no es
más que manifestar su oposición a la sentencia, cosa que, prima facie,
obliga a desestimar la tacha de haber ignorado un precedente.

No obstante lo anterior, la Sala Octava de Revisión de la Corte


Constitucional precisa que, para efectos sucesorios, el juez especializado
de justicia transicional no comporta competencia expresa, por cuanto la
misma escapa del resorte de la acción de restitución y formalización de
tierras despojadas o abandonas, la cual fue instituida por el legislador
como un procedimiento de carácter especial en la Ley 1448 de 2011, para
lograr fines específicos.

Se concluye que el trámite sucesoral ha de seguirse por la vía de la


jurisdicción ordinaria, el cual debe cumplir con unos presupuestos
procesales, es decir, requisitos y términos expresamente indicados en las
normas pertinentes del Código General del Proceso. Pretender que se
surta un asunto de naturaleza civil dentro de un proceso de restitución de
tierras es omitir los mismos, con lo cual se generaría una vulneración a
los derechos fundamentales al debido proceso, a la igualdad y a la
publicidad de cualquier otro heredero – determinado o indeterminado-
que no haya hecho parte del proceso.

De este modo, la Sala Octava de Revisión confirmará la sentencia


proferida por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia el
diecinueve (19) de enero de dos mil diecisiete (2017) en segunda instancia,
confirmatoria del fallo dictado por la Sala Civil Especializada en
Restitución de Tierras del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá
D.C., el quince (15) de noviembre de dos mil dieciséis (2016) en primera
instancia, en la acción de tutela incoada por Claudia Anzola Anzola en
contra del Juzgado Civil del Circuito Especializado en Restitución de
Tierras para el Distrito Judicial de Cundinamarca.

III. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Octava de Revisión de la Corte


Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por
mandato de la Constitución,

RESUELVE

PRIMERO.- CONFIRMAR la sentencia proferida por la Sala de


Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia el diecinueve (19) de enero
de dos mil diecisiete (2017) en segunda instancia, confirmatoria del fallo
dictado por la Sala Civil Especializada en Restitución de Tierras del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C., el quince (15) de
noviembre de dos mil dieciséis (2016) en primera instancia, en la acción
de tutela incoada por Claudia Anzola Anzola en contra del Juzgado Civil
del Circuito Especializado en Restitución de Tierras para el Distrito
Judicial de Cundinamarca.

SEGUNDO.- Por Secretaría General líbrese la comunicación prevista en el


artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.

Cópiese, notifíquese, comuníquese y cúmplase.

ALBERTO ROJAS RÍOS


Magistrado
JOSÉ ANTONIO CEPEDA AMARIS
Magistrado (e)
Con aclaración de voto

CARLOS BERNAL PULIDO


Magistrado

ROCIO LOAIZA MILIÁN


Secretaria General (e)
ACLARACIÓN DE VOTO DEL MAGISTRADO (E)
JOSÉ ANTONIO CEPÉDA AMARIS
A LA SENTENCIA T-364/17

Referencia: expediente T-5.983.457

Acción de tutela instaurada por Claudia


Anzola Anzola en contra del Juzgado
Civil del Circuito Especializado de
Tierras para el Distrito Judicial de
Cundinamarca.

Magistrado Ponente:
ALBERTO ROJAS RÍOS

Suscribimos esta decisión, pero aclaramos el voto para exponer una


precisión con respecto al estudio planteado respecto de la configuración
del defecto por desconocimiento del precedente horizontal. En nuestro
criterio, la metodología usada para resolver el problema jurídico fue
equivocada, por desconocer la teoría del precedente. En el caso concreto,
debía determinarse si el Juzgado Civil de Circuito Especializado en
Restitución de Tierras incurrió en un defecto por desconocimiento del
precedente horizontal, lo que implicaba determinar la manera como dicha
autoridad judicial había fallado casos análogos. En otras palabras, el
análisis debió circunscribirse únicamente a las decisiones del juez
accionado, no de los jueces de restitución de tierras en general, tal y
como lo hace el proyecto.

En esa medida, estimamos que la Sentencia desconoce la teoría del


precedente horizontal, porque analiza sentencias de diferentes jueces
individuales, es decir que no pertenecen a un cuerpo colegiado, de igual
jerarquía, para establecer si existía un precedente aplicable. Ello,
desconoce a todas luces que la jurisprudencia constitucional ha definido
el precedente horizontal como aquel según el cual "en principio, un
funcionario judicial no puede separarse del precedente fijado en sus propias
decisiones"67. En este mismo sentido, la Sentencia T-151 de 2017 lo
definió como "(i) el denominado "auto precedente ", es decir, las decisiones

67 Corte Constitucional, Sentencia T-625 de 2016. M.P. María Victoria Calle Correa.
proferidas por el juez o sala de decisión y (ii) las sentencias proferidas por las
distintas salas de decisión del mismo cuerpo colegiado respecto de las otras
salas que la conforman. "68

En consecuencia, desde nuestro punto de vista, debió desestimarse el


cargo de la accionante, conforme con el cual la autoridad judicial
accionada incurrió en un defecto por desconocimiento del precedente
horizontal, debido a que, otros jueces especializados, diferentes al
accionado, han adelantado la sucesión de la masa herencial del causante
en el marco del proceso de restitución de tierras.

En estos términos, dejamos consignada la razón por la que aclaramos el


voto.

Fecha ut supra,

JOSE ANTONIO CEPEDA AMARIS


Magistrado

68 Corte Constitucional, Sentencia T-151 de 2017. M.P. Alejandro Linares Cantillo. En este mismo sentido, la
Corte Constitucional se ha pronunciado en las sentencias: T-688 de 2003. M.P. Eduardo Montealegre Lynett; T-
918 de 2010. M.P. Luis Ernesto Vargas Silva; SU-288 de 2015. M.P. Mauricio González Cuervo; SU-050 de 2017.
M.P. Luis Ernesto Vargas Silva; T-145 de 2015. M.P. María Victoria Calle Correa; T-151 de 2017.M.P. Alejandro
Linares Cantillo.

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