Fundamentos del Derecho Penal y Teoría del delito
Grupo M-2 Curso 2022/2023
Prof. Dra. S. Fernández Bautista
CASOS PRÁCTICOS
LA CONDUCTA HUMANA Y LAS CAUSAS DE AUSENCIA DEL
COMPORTAMIENTO HUMANO
Caso nº 1. STS 20 febrero 1997
Hechos probados: La Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 20-4-1996
declara probado que el día 9-8-1983, sobre las 22 horas, el acusado Miguel L. M., de
profesión cabo 1º de la Policía Nacional, llegó al edificio donde habita, situado en la
calle Sapporo, núm. 11, de la localidad de Alcorcón.
Y cuando se disponía a entrar en el inmueble, del que ya había abierto la puerta del
portal, le preguntó al también vecino del edificio Manuel F. Ch. que se encontraba muy
próximo, si quería entrar.
Y como éste le respondiera de malas formas, debido a las crispadas relaciones que
mantenía con el acusado y con otros vecinos del bloque de viviendas, el acusado le
contestó entonces con la frase “que te den por ahí”. Ante esta respuesta, Manuel F.
cogió un palo que tenía a mano, cuyas características y dimensiones concretas se
ignoran, y entró en el portal cuando el encausado se dirigía ya a tomar el ascensor,
momento en que le dio con el palo en el hombro izquierdo. El inculpado se revolvió y
forcejeó con su oponente, cayéndosele entonces al suelo su pistola profesional que
llevaba guardada en un bolso de mano con cremallera, un arma marca STAR, calibre 9
mm corto, con núm. de fabricación 1047305, para cuyo uso tenía licencia del tipo E. De
inmediato la recogió del suelo con el fin de que no se pudiera apoderar de ella Manuel
F.
Y cuando la tenía de nuevo asida con la mano derecha, el denunciante le propinó un
golpe con el palo en el antebrazo izquierdo, donde portaba el imputado el bolso de
mano, accionando éste el gatillo y haciendo un disparo en un movimiento reflejo al
recibir el golpe. De tal modo que, como en ese momento la pistola estuviera dirigida
hacia donde estaba el denunciante, le alcanzó con el proyectil en 7º espacio intercostal
izquierdo, cayendo al suelo desplomado Manuel F., que en esa fecha tenía 47 años de
edad.
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Caso nº 2. SAP Zaragoza 7 julio1999
Hechos probados: En la madrugada del día 20 de febrero de 1997, el acusado, José
Antonio S. S., que presta sus servicios como guardia civil profesional, en el Grupo
Rural de Seguridad núm. 5, con base en el Cuartel de la Guardia Civil de Casetas,
estando prestando servicio de retén desde las 23 horas del día 19 hasta las 6 horas del
día siguiente, antes de iniciar el servicio, bebió una copa de pacharán después de la
cena.
Al comenzar la guardia, se dirigió al aula en la que habitualmente presta sus servicios de
retén, encontrándose en ese momento descansando en el interior del aula su compañero
guardia civil, Antonio M. R. Aproximadamente a las cuatro de la madrugada, con el
recinto semioscuro pero con suficiente visibilidad para verse, se encontraba sentado en
el sofá M. y a escasa distancia y en diagonal, descansaba en la silla el imputado, quien,
encontrándose en una ensoñación onírica o terror nocturno, montó el arma
introduciendo el cartucho en la recámara y disparando, alcanzando a su compañero M.
en el muslo derecho y en la región abdominal. Las lesiones causadas fueron en raíz del
muslo derecho y región abdominal que tardaron en curar con tratamiento quirúrgico, 2
días de hospitalización y 42 de asistencia facultativa con estabilización lesional e
incapacidad total.
Caso nº 3 STS 31 mayo 2007
Hechos probados: El acusado Alexander, mayor de edad y sin antecedentes penales, es
agente de la policía local de Algilet, cuyo Ayuntamiento tiene suscrita una póliza de
responsabilidad civil con la compañía de seguros OCASO, SA. Sobre las 5.15 h. del día
25 de febrero de 2005, el acusado se desplazaba en el asiento trasero del vehículo de la
policía local de Alginet Ford Focus matrícula-FVV, en compañía de otros dos agentes
que ocupaban sus asientos delanteros. Los tres se encontraban de servicio, en el
desempeño de sus funciones policiales y persiguiendo al vehículo Honda Accord
matrícula F--OG, en cuyo interior se encontraban dos personas que, al parecer, habían
realizado diversos robos por la localidad esa misma noche. Concretamente, el asiento
del copiloto era ocupado por Eduardo, de 20 años de edad quien, a la sazón, residía con
sus abuelos maternos, sus familiares más próximos y herederos legales. En un momento
dado, el vehículo perseguido se dirigió frontalmente contra el vehículo policial,
descendiendo del mismo el agente núm. NUM000, quien realizó las correspondientes
advertencias verbales antes de efectuar hasta tres disparos al aire. Sin embargo, el
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vehículo Honda hizo caso omiso a las advertencias rozando ligeramente al vehículo
policial en su huida en el retrovisor y la puerta delantera derecha. En el momento de
descender del vehículo el Agente NUM000, intentaba lo propio el acusado, que
empuñaba en su mano derecha su revólver reglamentario del calibre 38, abriendo la
puerta con la mano izquierda y tras poner los pies en el suelo trató de incorporarse y
salir del coche policial, cuando éste sufrió la acometida del vehículo perseguido, por lo
que perdió el equilibrio y se desplazó hacia la parte trasera del vehículo, contrayéndose
de manera refleja la mano derecha y disparándose el arma que portaba; el disparo
alcanzó a Eduardo, penetrando por el omoplato derecho y causándole la muerte.
Caso nº 4 SAP Madrid 3 marzo 2000
Hechos probados: Francisco Javier R. C., nacido el 3-2-1968 y sin antecedentes penales,
sufre epilepsia desde al menos el año 1989; desde septiembre de ese año es tratado de
esa enfermedad por el neurólogo don Eduardo G. R. al que acudió refiriéndole episodios
que venía padeciendo desde hacía un año y en los que aparecían síntomas como vivir
situaciones con la sensación de haberlas vivido anteriormente (“déjá vu”), tener un
lenguaje incoherente durante segundos, desconexiones momentáneas de la realidad. El
doctor G. R. le diagnosticó epilepsia y le puso un tratamiento farmacológico que no
resolvía bien esos episodios de crisis, al mismo tiempo el neurólogo le advirtió de las
precauciones que debía adoptar a causa de su enfermedad como eran evitar
completamente el alcohol, dormir bien, no practicar deportes de riesgo como
submarinismo o alpinismo y no conducir vehículos de motor. A pesar del tratamiento
con fármacos, Francisco Javier continuaba con sus crisis y en 26-6-1991 fue operado de
un quiste aracnoideo temporal continuando los episodios de ausencia y también el
tratamiento con fármacos. En 23-3-1994 el doctor Miguel M. S. le practicó otra
intervención quirúrgica de la misma clase y por las mismas causas y continuó en
tratamiento con el doctor G. R. quien le siguió prescribiendo medicinas para la
epilepsia, tratamiento que continúa en la actualidad con el mismo médico.
A pesar de que el acusado conocía las precauciones que debía adoptar a causa de su
enfermedad, conducía coches y así el día 20 de junio de 1996 hacia las 18.30 horas, el
acusado conducía su Renault 19 M-...-NL, asegurado en la Cía. Allianz Ras, viajando
con él Mª Teresa A. R. El acusado circulaba por la c/ General Ricardos, introduciéndose
en la c/ Comandante Fontanés, que es una calle estrecha y empedrada, nada más entrar
en dicha calle, el conductor sufrió un mareo, quedándose con la vista fija mirando al
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frente, agarrado al volante y apretando el acelerador con su pie, sin enterarse de lo que
hacía, por lo que el vehículo tomó una altísima velocidad, circulando sin control, Mª
Teresa A. gritaba al conductor, sin que éste la oyera y de ese modo el Renault 19
prosiguió por las calles de Comandante Fontanés y Chindasvinto, llegando al cruce
entre las calles Teniente Ochoa y Garceta y en este cruce el Renault 19 colisionó contra
el Seat 127 M-...-CM, propiedad de José Mª D. N., que estaba estacionado en ese lugar,
a continuación el Renault 19 fue lanzado por el impacto hacia la acera opuesta y
colisionó contra el Volkswagen Golf M-...-IC, propiedad de Antonio A. C., allí
estacionado y este vehículo alcanzó al que estaba aparcado delante, el Ford Sierra M-...-
LV, propiedad de Fernando S. M. G., el cual a su vez colisionó contra el vehículo que le
precedía, el Renault 5 M-...-EZ, propiedad de Isabel M. R., el cual impactó finalmente
contra el Seat 1500 M-...-ID propiedad de Francisco A. M.
En el momento de la colisión en cadena de estos vehículos Carmen P. P. caminaba por
la acera de la c/ Teniente Ochoa en la que se encontraban aparcados los coches y fue
atropellada por el Renault 19 que conducía el acusado, al montarse el coche sobre la
acera.
A consecuencia del atropello Carmen P. P. sufrió un traumatismo cráneo encefálico y
un shock hemorrágico que le produjeron la muerte, la cual tuvo lugar a las 0.25 horas
del 21 de junio de 1996.