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La Hipótesis de Duverger sobre Cortés

El documento discute la hipótesis del historiador francés Christian Duverger de que Hernán Cortés, y no Bernal Díaz del Castillo, escribió la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España. El autor analiza las contribuciones de Duverger al estudio de la historia prehispánica y la conquista de México, incluida su idea de que Cortés creó la nación mestiza. Aunque algunos historiadores han rechazado la hipótesis de Duverger, el autor argumenta que plantea cuestiones importantes sobre

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La Hipótesis de Duverger sobre Cortés

El documento discute la hipótesis del historiador francés Christian Duverger de que Hernán Cortés, y no Bernal Díaz del Castillo, escribió la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España. El autor analiza las contribuciones de Duverger al estudio de la historia prehispánica y la conquista de México, incluida su idea de que Cortés creó la nación mestiza. Aunque algunos historiadores han rechazado la hipótesis de Duverger, el autor argumenta que plantea cuestiones importantes sobre

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CONVIVIO

Martínez
Baracs /
Thomas
¿Bernal
28 o Cortés?
on magistral eficacia, Duverger

C
LETRAS LIBRES
JUNIO 2013
ha sembrado la duda: La historia
verdadera de la Conquista... ¿fue obra
de Bernal o de Cortés? Thomas desmonta los
argumentos de Duverger y los refuta. Martínez
Baracs a su vez valora su aporte: cierta o falsa,
su conjetura ya no podrá eludirse.

LA HIPÓTESIS
DE DUVERGER
RODRIGO MARTÍNEZ BARACS

NACIDO EN 1948, CHRISTIAN DUVERGER pertenece a una vigo- comparaciones relativistas.


rosa generación de estudiosos franceses de México, entre los Con La flor letal. Economía
que menciono a Solange Alberro, Georges Baudot, Danièle del sacrificio azteca (1979),
Dehouve, Michel Graulich (que es belga), Serge Gruzinski, Duverger puso a los sacri-
Jacques Lafaye, Jean Meyer, dignos sucesores de la genera- ficios en el centro de la
ción de Marcel Bataillon, Robert Ricard, François Chevalier reproducción ecológica,
y Jacques Soustelle. Duverger ha estudiado el México pre- económica, política y simbólica de las sociedades mesoa-
hispánico y el hispánico del siglo XVI en varios libros sólidos mericanas, con una amplitud de miras inspirada en la
y bien investigados. Pero lo notable es que en todos ellos “economía global” que percibió Georges Bataille en La part
expone cuando menos una nueva idea interesante y signi- maudite, de 1949.
ficativa para México. Cada una puede o no resultar ente- Duverger siguió con El origen de los aztecas (1983), que invir-
ramente correcta, pero el camino para dilucidarlo propicia tió la idea comúnmente aceptada según la cual la ciudad de
un avance y un cuestionamiento de nuestra autoconciencia. México obtuvo ese nombre porque a ella llegaron del norte
Esta audacia ha levantado más críticas negativas o displi- a poblar los mexitin. Duverger mostró que la ciudad se llama-
centes silencios que respuestas serias a los problemas plan- ba Mexico desde antes: los antiguos habitantes otomíes de la
teados. Menciono algunos. isla la llamaron Amadetzana, “en el ombligo de la luna”, y los
Durante mucho tiempo la idea de los sacrificios huma- nahuas de los pueblos aledaños la llamaban Mexico, Metzxicco,
nos en las sociedades prehispánicas había sido objeto de que quiere decir lo mismo, pues está compuesto por Metztli,
rechazo o pudoroso silencio, justificaciones religiosas o “luna”, xictli, “ombligo”, y el locativo co. Al establecerse en la
sus investigaciones sobre el México antiguo y la Conquista
basadas en testimonios orales de los viejos nahuas. Y en
1564, al retornar a Tlatelolco, Sahagún y su equipo retoma-
ron ese manuscrito, lo retocaron y lo tradujeron al español
para tratar de publicarlo en una edición bilingüe, proyec-
to que nunca se realizó, pues en estos Coloquios predomina
ciertamente la voz de los cristianos, pero sí se da voz a los
sacerdotes mexicas, que hablan de sus dioses y creencias.
Más adelante Duverger publicó Mesoamérica (2000), gran
síntesis de la historia prehispánica, que enfatiza la presencia 29
fuerte y estimulante de los nahuas desde tiempos antiguos
y obliga a ver con nuevos ojos los desarrollos arqueológi-
cos regionales. Esta visión permitió a Duverger afirmar su
pensamiento y concebir a estos migrantes norteños como
protagonistas de El primer mestizaje (2007) de México, que LETRAS LIBRES
JUNIO 2013
prefigura el mestizaje que trajo la Conquista española.
Este mestizaje es el tema central de su libro Agua y fuego
(2002), sobre el arte indio y cristiano del siglo XVI. Y es
el punto de vista que permite a Duverger dar una visión
de Cortés, como fundador, plenamente intencional, del
México mestizo. Mi padre José Luis Martínez escribió un
prólogo para la traducción al español del Cortés (2005) de
Duverger y aceptó buena parte de su idea de un Cortés
creador de la nación mestiza, desestimó con indulgencia
su “espíritu apologético” y concluyó: “Es esta una de las
biografías cortesianas mejor escritas. Su visión de Cortés,
positiva a toda costa, sorprenderá o encantará a sus lecto-
res.” Y Christopher Domínguez Michael vio en el Cortés
de Duverger “el último tlatoani”, “un político extremada-
mente original, una especie de príncipe del Renacimiento
con características culturales e intelectuales que de alguna
manera ya lo hacen mexicano”.
isla, estos migrantes nahuas azteca, provenientes de Aztlan, se Pero la obra no despertó el mismo entusiasmo en el
volvieron mexica. Y después de afirmar su supremacía militar, medio académico. Bernard Grunberg lo atacó alineando
para borrar a los despreciados otomíes de su historia, inven- una larga lista de errores y llamó a “olvidar rápidamente
taron que ellos ya eran mexitin en su migración, antes de lle- este libro”. Duverger corrigió algunos de estos errores, pro-
gar a México. Duverger ayudó a entender la construcción fundizó sus estudios cortesianos e hizo una segunda edición
propagandística de la historia producida no solo por México aumentada de su Cortés (2010). Dos años más tarde ha publi-
Tenochtitlan sino por todos los reinos antiguos. cado –con el poco afortunado título de Crónica de la eternidad–
En la traducción al español (1993) de La conversión de los lo que podría considerarse un segundo volumen de su Cortés.
indios de la Nueva España (1987), Duverger presentó una trans- El subtítulo, aunque publicitario, es más preciso: ¿Quién
cripción de los Coloquios de los Doce, escritos en español y escribió la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva
náhuatl en 1564 por fray Bernardino de Sahagún y sus cola- España? Y la respuesta es, precisamente, Hernán Cortés.
boradores nahuas, sobre los primeros diálogos en 1524 de De todos los libros de Duverger este cayó con mayor
los “Doce apóstoles” franciscanos con los tlamatinime, sabios fuerza entre los historiadores y los amantes de la lectu-
mexicas. Antes se aceptaba que los Coloquios habían sido ori- ra. Muchos aún no lo leen, pero se muestran airosamen-
ginalmente escritos en náhuatl, transcripción directa de los te opuestos a la idea. Sin embargo, hay que reconocer que
diálogos originales de 1524, pero Duverger dio esta presun- existen también quienes se dan cuenta de las consecuencias
ción por imposible, pues nadie se había puesto a translite- de la hipótesis de Duverger tanto para la historia como para
rar el náhuatl en fecha tan temprana. Por ello en su libro dio la literatura mexicana. Si la metáfora borgesiana se mostra-
solamente el texto español de los Coloquios, pues según él el ba pertinente al aproximarse a Bernal el Memorioso, acaso
texto náhuatl es derivado, traducido del español. Yo acepté dueño de un Aleph para ver mágicamente todo y ser tan
la idea por un tiempo, hasta que me di cuenta que el texto culto, ahora nos acordamos de “Pierre Menard, autor del
original de los Coloquios sí está en náhuatl, pero no se asentó Quijote”, en tanto un libro se vuelve otro por el solo hecho de
en 1524, sino entre 1550 y 1555 en el Colegio de Tlatelolco, poder haber sido escrito por un autor diferente. Con la posi-
por el mismo Sahagún y sus colaboradores, en el marco de ble autoría cortesiana de la Historia verdadera se profundiza
toda nuestra comprensión de la Conquista, que es el acto Gómara tomó de boca de Cortés su relato de la Conquista.
de fundación de México. Y al mismo tiempo adquiere un Se ha objetado que no se documenta que Gómara haya sido
¿Bernal nuevo inicio la literatura hispanoamericana, con un autor contratado por Cortés para escribir su Historia de la conquis-
o Cortés? dotado de la fuerza literaria de Cortés. En realidad ya sabía- ta de México, pero este paso es innecesario, pues ningún his-
mos que era un gran escritor, por sus Cartas de relación y otros toriador verdadero se resistiría a aprovechar una fuente de
documentos cortesianos. Pero concebir a Cortés como autor información tan única sobre un acontecimiento tan impor-
también de la Historia verdadera lo transforma en un escritor tante. Y, en otras sesiones, Cortés habría dictado a uno o
Martínez portentoso, capaz de escribir una obra que reafirma su lugar varios escribientes una historia paralela más rica, atribuida
entre el Cid y Don Quijote, como la ve Duverger. a un conquistador anónimo, para eludir la censura. Y en
Baracs / Ahora vemos que la calidad literaria de la Historia verda- esta historia el conquistador se da el lujo de criticar lo dicho
Thomas dera no estriba solo en que narra una gran historia con gra- por Gómara en la historia que paralelamente está escri-
cia y mil detalles significativos, sino en que Cortés creó una biendo. Así se resuelve la dificultad de que Cortés critique
voz narrativa, un narrador que es también un personaje lite- la Historia de Gómara que aparecerá cinco años después de
rario de gran atractivo, un conquistador de a pie, que repre- su muerte, y el enigma de episodios que Cortés le critica a
30 senta la voz de los otros conquistadores, que ve a Cortés con Gómara que no están en su Historia (y tal vez se aclaren las
una mezcla de crítica ironía y de admiración total. Aunque, múltiples referencias de Gómara a unos textos inexistentes
es cierto, también la voz narrativa de la Historia verdadera tuvo de un supuesto “Motolinea”). Del mismo modo se resuelve
que ser inventada por Bernal Díaz, en caso de ser el autor. también la dificultad de la portentosa memoria del autor de
La argumentación de Duverger se divide en dos par- la Historia verdadera, pues Cortés, además de haber encabe-
tes, “Los contornos del enigma” y “La resolución del mis- zado la Conquista, contaba con los archivos de sus muchos
LETRAS LIBRES terio”. En la primera muestra mucho de lo que ya sabíamos: pleitos judiciales, ordenados por sus procuradores, particu-
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que Bernal estuvo en todos los episodios de la Conquista, larmente el extenso juicio de residencia, cuyo interrogato-
siempre al lado de Cortés y a cientos de sus hombres, y rio de descargos presenta, como lo vio José Luis Martínez,
sin embargo nadie, absolutamente nadie lo menciona el orden de los episodios canónicos de la Conquista. Pero
en la amplia documentación conocida de la época de la habrá que ver si el conjunto de testimonios registrados en
Conquista (aunque a Duverger se le fue una petición fir- el juicio de residencia de Cortés coincide, así sea en parte,
mada en Veracruz por los hombres de Cortés el 20 de junio con las historias que registra la Historia verdadera.
de 1519 que incluye su firma, publicada en 2005 en la revis- Uno de los capítulos más convincentes del libro de
ta Historias). Duverger destaca también el contraste entre el Duverger se titula “La firma de Cortés en la Historia verda-
conquistador iletrado y la riqueza de la cultura que mues- dera”, e incluye un notable pasaje en el que Cortés se delata
tra la Historia verdadera. Subraya lo difícil que pudo haber como autor al compararse a sí mismo con Mitrídates, Aníbal
sido para Bernal leer en Guatemala las prohibidas cartas de y Gonzalo Hernández de Córdoba, y otros reyes y capita-
relación de Cortés y exagera la dificultad para leer la tam- nes que se sabían los nombres de sus soldados y las tierras
bién prohibida Historia de la conquista de México de Francisco de donde eran naturales.
López de Gómara, publicada en 1552, supuesto detonador No resumiré la argumentación de un libro muy legible y
de la memoria de Bernal, que le critica que solo mencione lleno de sorpresas (como el grabado con un supuesto retra-
a Cortés y no diga nada de sus hombres. to de Bernal Díaz, que resultó ser el rey de Francia Enrique
Si Bernal no puede ser el autor de la Historia verdadera, IV). Sin duda los historiadores le encontrarán muchos erro-
según Duverger, en la segunda parte entrega su solución res y dificultades, que yo también he encontrado y que habrá
del enigma. Presenta primero un retrato hablado del posi- que precisar y valorar, uno por uno y en sus interrelaciones.
ble autor, a partir de una lectura atenta de la Historia verdade- Pero lo peculiar es que, pese a los múltiples errores, la hipó-
ra. Duverger procede por eliminación y llega a la conclusión tesis de Duverger se mantiene... como hipótesis.
de que tuvo que haber sido Cortés. La dificultad consiste en Ciertamente no queda demostrada la autoría de Cortés,
elucidar las circunstancias de su escritura, del traslado del pero la conjetura queda a partir de ahora como una posibi-
texto y las interpolaciones y cambios que sufrió la Historia lidad que no puede ya eludirse. Una hipótesis trae un pro-
verdadera desde la muerte de Cortés en 1547 hasta su publi- grama de trabajo. La de Duverger obliga a los historiadores
cación en 1632. Duverger concatena una serie de hipótesis, a considerar con cuidado cada una de las historias de la
más o menos factibles, para resolver estos problemas. riquísima Historia verdadera y ver cómo se entienden de otra
Un documento decisivo resulta ser un libro, los Diálogos manera según las haya escrito Bernal o Cortés u otros auto-
muy subtiles y notables publicados en Zaragoza en 1567 por res. También se abre la difícil tarea de estudiar de cerca el
Pedro de Navarra, que menciona una Academia funda- texto para tratar de detectar las interpolaciones y los cambios
da por Cortés, que debió funcionar entre 1543 y 1546 en la que fue sufriendo hasta su primera publicación. La tarea se
ciudad española de Valladolid y acaso en Madrid, donde advierte larga y exaltante, como lo es también que México
se reunían varios intelectuales cercanos a la corte. En su haya tenido una fundación tan fuerte y llena de sorpresas.
Academia, Cortés organizó, según Duverger, dos redac- Nos imaginamos ahora a Cortés riéndose feliz del éxito de
ciones. En una de ellas, el historiador Francisco López de su gozosa burla literaria. ~
UNA NUEVA HISTORIA
DE UNA CONQUISTA VIEJA
HUGH THOMAS

CHRISTIAN DUVERGER ES UN DISTINGUIDO historiador francés


del México antiguo y la Conquista. Durante muchos años,
ha ocupado una cátedra de investigación en la École des
Hautes Études de París. Su biografía de Cortés1 era renova-
dora e interesante. En ella sostenía, aun admitiendo que no 31
nos contaba por qué, que Colón era “casi sin duda judío”. En
su nuevo libro, Crónica de la eternidad, publicado el año pasa-
do por Taurus, hace una afirmación aún más sensacional.
La famosa crónica Historia verdadera de la conquista de la Nueva
España, una de las dos o tres grandes crónicas en lengua espa- LETRAS LIBRES
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ñola, afirma, no fue escrita por el viejo soldado Bernal Díaz
del Castillo, sino por Hernán Cortés, su superior.
Son varias las razones por las que Duverger cree que
Díaz del Castillo no pudo ser el autor del célebre libro.
En primer lugar, afirma que Bernal Díaz era, en su opi- XVI habría tenido muchas oportunidades de ser un hom-
nión, analfabeto. La principal base de esta suposición son bre bien leído. Pertenecía a la generación inmediatamen-
las firmas de Bernal Díaz que han llegado hasta nosotros, te posterior a la invención de la imprenta, que hizo posible
que son distintas y cambiantes. Eso despierta en Duverger la lectura para el público general. Bernal Díaz fue también
dudas acerca de su capacidad para escribir. Pero Díaz era regidor en sus últimos años en Santiago de Guatemala. No
viejo cuando empezó a hacerlo, estaba con frecuencia enfer- creo que hubiera muchos regidores analfabetos, ni siquiera
mo y en ocasiones alguien –su hijo Francisco, por ejemplo– en la América Central ni en el siglo XVI.
pudo haber firmado en su lugar. Sabemos que lo hizo en al Hay un vínculo más entre el Amadís y la Historia verdade-
menos una ocasión. ra. No se trata del hecho de que, en un pasaje muy citado,
Duverger opina también que un provinciano pobre, ori- cuando Bernal Díaz recuerda ver Tenochtitlan, la capital de
ginario de la ciudad castellana de Medina del Campo, no los antiguos mexicas, desde cerca de Iztapalapa, se acuerde
podía haber conocido toda la literatura, tanto en lenguas del Amadís. El vínculo sobre el que quiero llamar la aten-
clásicas como en francés y en español, que Díaz del Castillo ción es que casi todos los títulos de los capítulos del Amadís
parecía conocer. Esta afirmación es discutible. Medina del empiezan con la palabra “cómo”. Así, “Cómo Amadís era
Campo era en el Renacimiento una ciudad comercial en muy bienquisto en casa del rey Lisuarte” (Libro 1, capítulo
cuya plaza mayor se celebraba una famosa feria cada año, XVII). Esto también ocurre en la obra de Díaz del Castillo;
y en cuyas afueras había un castillo real. La feria desperta- por ejemplo, “Cómo el gran Moctezuma nos envió otros
ba la atención de toda Europa. Participaban en ella muchos embajadores con un presente de oro...” (Capítulo LXXXVII,
hombres ricos, como el famoso mercader Simón Ruiz, sobre en la edición de Crónicas de América, 307). La organización
el que el historiador francés Henri Lapeyre escribió en tér- de la obra de Díaz del Castillo, por lo tanto, tiene mucho
minos muy elogiosos en los años cincuenta. El propio Díaz que ver con la del Amadís.
del Castillo nos dice que su padre, Francisco, fue regidor de En cuestiones pedagógicas, parece que Duverger ha
la ciudad. cometido algunos errores. Primero, dice a sus lectores que
También lo fue, por una asombrosa coincidencia, Garci Carlos V (Carlos I de España) nunca aprendió bien el cas-
Rodríguez de Montalvo, el autor o más bien el impulsor de tellano. Pero no es así: lo hablaba lo suficientemente bien
la novela Amadís de Gaula, el gran éxito literario de la prime- como para pronunciar un importante discurso en castellano
ra generación de lectores, y el compositor de una secuela en Roma en la década de 1530. En sus últimos años se convir-
menor, Las sergas de Esplandián. Los dos parecen haber vivido tió en su idioma preferido. También es un error describir a
a pocos metros de distancia. Dos grandes escritores, pues, Carlos como “pobre”, en un sentido económico, y “desacre-
parecen haber sido casi vecinos. La versión del Amadís escri- ditado” en 1530. Ese fue, a fin de cuentas, el año de su triun-
ta por Montalvo se terminó alrededor de 1494, y la primera fante coronación en Bolonia. Otro error de Duverger, me
edición de él que ha llegado a nosotros, impresa por el ale- parece, es su retrato negativo del virrey Mendoza, que fue
mán Jorge Coci en Zaragoza, está fechada en 1508.2 El hijo un gran funcionario que estableció lo que serían las reglas
de un regidor en Medina del Campo de principios del siglo de la conducta virreinal en la Nueva España. En un momen-
to dado (p. 24) lo describe como alguien consumido por la
envidia que siente por Cortés. Nadie que haya leído la exce-
1 Cortés (París, Fayard, 2001); Cortés. La biografía más reveladora (Madrid, Taurus, 2005).
2 Está en la British Library de Londres. lente biografía de Arthur Aiton, Antonio de Mendoza, First
Viceroy of New Spain,3 o su propia información de “servicios Duverger también podría haber sacado más partido a
y méritos”,4 podría llevarse esa impresión. Pero ninguno de las muchas declaraciones de “servicios y méritos” inspira-
¿Bernal esos dos documentos figura en la bibliografía de Duverger. das por la Conquista. Díaz del Castillo, por ejemplo, fue un
o Cortés? Duverger piensa también (p. 116) que solo una pequeña testigo para la familia de Pedro de Alvarado.
minoría de los conquistadores –“entre cinco y diez perso- Duverger, con todo, es más persuasivo cuando seña-
nas”, un máximo de doce– que acompañaron a Cortés sabía la que Díaz del Castillo no figura en ningún documento
leer y escribir. He examinado las declaraciones de servicios relacionado con la conquista en sí. Pero su primera apa-
Martínez y méritos de varios cientos de esos hombres y la mayoría de rición parece proceder de la entrada en el legajo apropia-
Baracs / ellos eran capaces de leer y escribir. Los que eran analfabe- do de la sección de Contratación, en el Archivo de Indias
tos estaban debidamente identificados como tales. Esto es de Sevilla, donde se afirma que nació en 1492 y que fue al
Thomas importante para el argumento general de Duverger, por- Nuevo Mundo, llamado Darién, con Pedrarias Dávila en
que sugiere que el propio Cortés fue el único conquistador 1514, es decir, cuando tenía veintidós años. Su muerte está
que luchó, como hizo Díaz del Castillo, desde el principio fechada en 1568. Lo documenta el concienzudo Peter Boyd-
hasta el final de la campaña, y regresó a España en 1528. A Bowman (en su Índice geobiográfico de más de 56 mil pobladores
32 mí se me ocurren muchos otros. de América Hispánica,6 tampoco citado, sorprendentemente,
Tampoco acierta Duverger al afirmar que Cortés fue por Duverger en su bibliografía.
el único conquistador que murió en la cama. ¿Qué hay de Otra sorprendente omisión en la bibliografía de Duverger
Sandoval, González de León, Andrés de Tapia, Jerónimo es L’univers des conquistadores,7 de Bernard Grunberg, responsa-
Ruiz de la Mota –el primo del obispo de Palencia–, o Martín ble de un muy valioso (aunque incompleto) análisis basado
López, el carpintero que diseñó los bergantines? Hubo en una tesis en la Universidad de Lille, que a su vez se basa-
LETRAS LIBRES muchos más. No es una cuestión importante para al argumen- ba en material original del Archivo de Indias.
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to en su totalidad, pero resulta de todos modos interesante. Es también interesante que Bernal Díaz fuera llamado
En la página 61, Duverger malinterpreta la función de así hasta 1552, cuando aparece como segundo apellido el “del
un juicio de residencia, que no era una manera de recau- Castillo”. Díaz no aparece en la carta escrita al emperador
dar dinero para la Corona sino una forma de insistir en que Carlos V por los 544 seguidores de Cortés en Tepeaca en
un alto funcionario permaneciera en su residencia un mes octubre de 1520. Pero él mismo explicó (capítulo 134 de la
después de abandonar su puesto, tiempo durante el que su Historia) la ausencia de su firma: estaba enfermo de calentu-
sucesor, o un juez nombrado especialmente, podría impo- ras. Otros nombres están ausentes: por ejemplo, el de todas
ner un cuestionario que el funcionario que abandonaba su las mujeres que sabemos que acompañaron a Cortés.
puesto debía responder bajo juramento. La residencia de Consideremos el relato que Bernal hace del viaje a la
Cortés fue ridiculizada por el gran Prescott (“una acumu- Nueva España/México en 1518 de Francisco Hernández de
lación de odiosos detalles que serían más propios de una Córdoba, un cordobés de buena familia. Era el primer viaje
acusación en un insignificante tribunal municipal que de español desde Cuba a la tierra de Moctezuma. El objetivo
un gran funcionario de la Corona”), pero es de fundamen- principal era capturar esclavos indios para utilizarlos en los
tal importancia para comprender el periodo en el poder ingenios azucareros de Cuba. Había tres líderes: Hernández
de Cortés en Nueva España. Sería una gran idea que los de Córdoba, Cristóbal de Morante (de Medina del Campo,
Estados modernos recuperasen esos procedimientos. como Díaz del Castillo) y Lope Ochoa de Caicedo, de
Duverger también pasa por alto (p. 262) la selección de los Córdoba. El mejor relato de esta infeliz y fracasada expedi-
principales elementos del juicio de Cortés que hiciera José ción –Hernández de Córdoba resultó herido de muerte en
Luis Martínez. Se obvian algunos de los intercambios más una batalla– es, de acuerdo con la opinión generalizada, el
interesantes del segundo volumen de Martínez. Por ejemplo, de Díaz del Castillo. Fue el único que escribió en tanto que
hubo una serie de testimonios fechados a principios de 1520 participante temporal en la expedición. El relato en el pri-
en los que varios seguidores de Cortés recuerdan con sutile- mer capítulo de su libro es vívido y muy conmovedor. Uno
za cómo reaccionó Moctezuma a la exigencia de su vasallaje. no puede compararlo con lo que dijeron Las Casas, Cortés,
Eran Juan de Cáceres, Alonso de Serna, Francisco de Flores, Oviedo o Pedro Mártir de Anglería sobre el mismo tema,
Andrés de Tapia, Juan Jaramillo, Alonso de Navarrete y Juan porque basaron su relato en historias que habían oído y no
López de Jimena. Publiqué algunos de esos recuerdos de en su propia memoria.8
valor incalculable –que reflejan pruebas de la residencia de Debo mencionar dos o tres asuntos más. Decir, como hace
Cortés, cuestión 98, en AGI, Justicia, Legajo 224– en La con- Duverger en la página 37, que la segunda esposa de Cortés,
quista de México.5 (Sigue siendo extraordinario, debo añadir, Juana de Zúñiga, era de sangre real es una falsedad. Prescott
que la fascinante residencia de Cortés siga a medias inédita no era un escritor inglés, sino estadounidense (p. 290). Es
y por esa razón, en buena medida, apenas sea consultada.)
6 México, FCE, 1985, vol. 1, p. 149.
3 Duke University Press, Durham, Carolina del Norte, 1927. 7 París, L’Harmattan, 1993.
4 Patronato, Legajo 57, N2, R 1 de 1545. 8 Recomiendo un valioso estudio, Documents and Narratives Concerning the Discovery and
5 La conquista de México, Londres, Simon & Schuster 1993, pp. 322 y siguientes. También Conquest of Latin America, Cortés Society de Berkeley, California, New Series, núm 1, 1942,
se reproduce en otras ediciones, incluidas la española y la francesa. con una introducción de Henry R. Wagner.
posible que Cortés tuviera un parentesco lejano con la semi- minúsculas, historias vitales de sus compañeros que encon-
rreal familia Enríquez (p. 281), pero no era muy cercano a ella. tramos en los capítulos CCV y CCVI.
Duverger opina que Cortés se estableció, en 1543, en una El tribunal español se trasladó, en 1546, a Madrid, y
casa en Valladolid que alquilaba a “uno de sus parientes, luego a Sevilla. Cortés siguió con su pequeño grupo de
Rodrigo Enríquez”. Estaba cerca de lo que hoy es la Plaza seguidores encabezado por fray Domingo de Altamirano.
Mayor, de camino al río Pisuerga. Cortés ya había publica- Más adelante, con su obra terminada, fue a casa de un
do sus cartas a Carlos V. Allí, según Duverger, investigó y amigo de Castilleja de la Cuesta en las afueras de Sevilla, al
después escribió el libro que siempre creímos que era de oeste, donde murió el 2 de diciembre de 1547. El manuscri-
Díaz del Castillo. La única persona que sabía lo que estaba to en el que había trabajado durante tanto tiempo, sostiene
pasando era, según la explicación de Duverger, un primo Duverger, quedó en manos de sus herederos. 33
de Cortés, con frecuencia también su abogado, fray Diego Estos, a su vez, lo llevaron a México. Allí se encontra-
Altamirano. Una pequeña corte de seguidores y ayudantes ron o provocaron una tormenta política. Ellos –o quizá solo
lo acompañaba a la casa de Cortés. Martín Cortés hijo– hicieron algunos cambios en el texto,
Es cuando escribe sobre esta importante parte de la vida dice Duverger. Fue entonces cuando se insertaron torpe-
de Cortés cuando Duverger resulta más notable. En algunos mente los párrafos en los que se habla de la supuesta parti- LETRAS LIBRES
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casos, sostiene persuasivamente, solo Cortés podría haber cipación de Bernal Díaz en el viaje de 1518 a Nueva España
conocido el trasfondo de un determinado pasaje del libro: de Juan de Grijalva. Después, el manuscrito fue enviado a
por ejemplo, el trasfondo de la vida de Marina (Malinche). Guatemala, donde lo recibió la familia de Bernal Díaz, que
Cortés también introdujo en su texto, dice Duverger, unas entonces era regidor de Santiago de Guatemala. Ese viejo
cien palabras indígenas, de las cuales cuarenta eran náhuatl soldado dio el libro a su hijo, Francisco, que hizo más cam-
(“tianguis”, “copal”, “petates”, “milpa”), y treinta del idioma bios en el texto con el fin de poner énfasis en el papel de su
de los pueblos del Caribe, taíno (“canoa”, “piragua”, “bata- padre en la conquista, y lo publicó como si fuera de su padre.
ta”, “barbacoa”, “hamaca”, “maíz”, “sabana”). El editor José En 1575 una copia de este texto fue enviada al rey Felipe. La
Antonio Barbón Rodríguez, que publicó una docta edición Corona confirmó la recepción el 21 de mayo de 1576.
de la Historia verdadera en 2005, identificó 360 palabras en el Unos cincuenta años después apareció una nueva ver-
libro que no aparecen en el famoso diccionario de Nebrija de sión del libro en la Nueva España. Esta fue responsabili-
1516. Pero de esas la mitad aparecen en las Cartas de relación de dad de Alonso Remón, un sacerdote nacido en Cuenca,
Cortés a Carlos V, escritas tres años antes (p. 181). Entre ellas Castilla. Se convirtió en mercedario y escribió obras de tea-
están palabras tomadas del francés como por ejemplo “meli- tro. Era amigo de Lope de Vega y de Tirso de Molina. Pero
fluas”, “atroz”, “extravagante”, “jactancia”, “frenesía”, “exce- después se convirtió en cronista de su orden. En ese pues-
sivo”. También hay algunos latinismos como “ab initio”. to, dedicó su atención a asegurarse de que otro mercedario,
El autor de la Historia verdadera es por lo tanto presentado el padre Bartolomé de Olmedo, de la ciudad de ese nom-
como el creador de un nuevo vocabulario. También es dado bre en Castilla, y compañero cercano de Cortés, fuera teni-
a la enumeración de cosas. Así, el autor informa con entu- do más en cuenta en la Historia verdadera. Dedicó un tiempo
siasmo de los elegantes vestidos que las mujeres llevaron en considerable a esta tercera revisión del libro, que apare-
un famoso banquete celebrado conjuntamente en 1537 por ció finalmente en 1904 como obra del capitán Bernal Díaz
Cortés y el virrey Mendoza: “carmesí y sedas y damascos y del Castillo, en una edición de Genaro García que hoy se
oro y plata y pedrería”. Esto, sostiene Duverger, era típico conoce como la “edición de Guatemala”, lo cual es sin duda
del estilo de Cortés. Tenía, cree él, una debilidad por lo que apropiado porque el volumen sigue en Guatemala. Tiene
Duverger llama “binarismo”: por lo tanto le gusta hablar de un retrato de Díaz del Castillo que resulta ser, extrañamen-
caciques y señores, fiestas y recojos. Pero eso, dice Duverger, te, el del rey Enrique IV de Francia.
es un eco deliberado del uso del náhuatl. Quiere fundamen- Muchas de las ideas del libro de Christian Duverger,
tar su idea del mestizaje basándose en una fusión cultural especialmente las relativas al lenguaje y las palabras, son
entre el español y el náhuatl. Duverger cree que en cada fascinantes. No creo, sin embargo, que haya demostrado su
página de la Historia verdadera se expresa el amor de Cortés tesis de que Bernal Díaz era analfabeto. Díaz podría haber
por México, un “amor particular, mitad sensual y mitad aprendido mucho en la ciudad comercial de Medina del
intelectual”. En su opinión, Cortés, después de la conquis- Campo. También creo que, si Cortés hubiera escrito el libro,
ta, pensaba en los mexicas como sus socios o aliados, nunca el secreto habría salido a la luz a través de su familia o la de
como sus enemigos. Siempre admiró el valor de los guerre- Bernal Díaz. Ninguno de los hijos de Cortés era especial-
ros indígenas. (No conoce que utilizaban drogas alucinó- mente discreto. Fray Diego Altamirano sin duda le habría
genas que infundían coraje.) Todas las mujeres indias que contado su secreto a alguien y se habría conocido con el
coloca con sus capitanes le parecen hermosas. Duverger transcurso de los años. Cortés tuvo otros ayudantes, según
considera que Cortés estaba soñando con un “país mestizo, Duverger, en esos años críticos entre 1541 y 1546. ¿Fueron
inventado” (por el mismo Cortés)... siempre discretos? No me lo creo. ~
Sin embargo, parece del todo improbable que Cortés
estuviera interesado en las detalladas, con frecuencia Traducción de Ramón González Férriz
TESTIMONIO DE la Nueba España en el / arenal eli- probinçias con el capitan Sando-/-
¿Bernal
o Cortés?
BERNAL DÍAZ DEL geron por capitan general e jus-/-
tiçia mayor al dicho don Hernando
bal, e que despues, estando el dicho
don Hernando / Cortes en la pro-
CASTILLO Cortes, y al di-/-cho don Pedro de binçia de Honduras y este tes-/-tigo
Alvarado por el primer capi-/-tan, e con el dicho Hernando Cortes y con
El siguiente texto –extraído de la como tal capitan fue el primero que otros capi-/-tanes, el dicho don Pedro
Martínez información de Servicios y Méritos hizo / entradas, la qual sabe este tes- de Alvarado dende esta / provinçia
de Francisco de la Cueva y Leonor de tigo porque ansi / lo vio ser e pasar de Guatimala que el ya tenia paçifica /
Baracs / Alvarado, su esposa, en Santiago de por ser uno de los conquistadores // fue a la dicha provinçia de Honduras
Thomas Guatemala– demuestra que Díaz del de los que se hallaron en el nombra- en busca / del dicho don Hernando
Castillo tuvo una vida después de las miento / de los dichos capitanes don Cortes, donde ansimesmo a-/yudo a
conquistas en Guatemala. El docu- Hernando Cortes, ge-/-neral, e don la conquistar e paçificar, y que este
mento no está fechado, pero creo que Pedro de Alvarado, e conquista de la testigo / a oydo dezir por cosa publica
34 debe ser de 1561... / Nueva España, y en lo demas con- que el dicho don Pedro / de Alvarado
tenido en la pre-/-gunta tambien sabe hizo una armada de çiertos nabios a
/…// A la primera pregunta dixo que este testigo que el dicho ade-/-lanta- presente, e que / despues de la jorna-
conoçe y cono-/çio a los en la pre- do don Pedro de Alvarado como tal da del Peru fue a España el / dicho
gunta contenidos, a don Pedro de / capitan fue / uno de los que mas bien adelantado don Pedro de Alvarado,
Alvarado desde el año de quinientos sirbieron a Su Magestad en la / con- y buelto / de España, diziendo que
LETRAS LIBRES e diez y ocho, a / el dicho Hernando quista de la dicha Nueba España, hera en cunplimiento de / çierta
JUNIO 2013
Cortes,1 marques del Valle, desde el / hallandose en mu-/-chas batallas, capitulaçion que abia hecho con Su
año de quinientos diez y nueve aca, y enquentros y entradas, y que quan-/- Mages-/-tad, hizo otra armada donde
Xocotenga y a / la dicha doña Luysa do a el dicho don Hernando Cortes dizen que gasto mu-/-cha cantidad
del dicho año de diez nuebe, y a los / le conbino salir de Mexico / e benir a de pesos de oro, e dezian que yba
dichos don Françisco e doña Leonor la mar del Norte a berse con el capi- al / poniente, e saliendo de la dicha
los conoçe desde / el año de quinien- tan Narbaez, / dexo a el dicho don armada con mucha / gente en soco-
tos e quarenta e uno a esta parte / Pedro de Alvarado con setenta y rro de çierto capitan que estaba en /
poco mas o menos, y que conoçe a do çinco / o ochenta hombres en guarda serviçio / de Su Magestad en la pro-
Juan e a don Pe-/-dro y a don Esteban de Monteçuma, señor de / Mexico, vinçia de Xalisco, / que se llamba
e a doña Beatris de la Cueva, hijos / donde se alço la gente de Mexico y el fulano Oñate,3 e que en este / socorro
de los dichos don Françisco e doña dicho / Monteçuma y le dieron siete murio el dicho adelantado, e que este
Leonor, y que a oydo / dezir que tie- u ocho dias guerra, / y le mataron / testigo no se hallo presente en estas
nen otras hijas mas que este testigo siete o ocho de sus soldados e conpa-/ jorna-/-das por la mar nil as bio, pero
/ no las conoçe de nombre, y que a ñeros, e donde pereçiera si el dicho que es cosa / publica e notoria en esta
los susodichos los / conoçe del dicho don Hernando Cortes con / mill y provinçia / e fuera d’ella, e que en lo
tienpo a esta parte de bista y / habla y trezientos honbres, ansi de los que el serviçios / que el dicho don Pedro de
conversaçion.2 abia traydo / como de los que truxo Alvarado // hizo a Su Magestad sirbio
Narbaes, e muchos yndios ami-/-gos mucho e aumento / en la corona real
/…/ A la segunda pregunta dixo que tlaxcaltecas no bolbiera en su soco- de Castilla mucho, como es / noto-
sabe este testigo / que el año de qui- rro, en / lo qual este testigo tiene por rio e constara por las coronicas a que
nientos y diez y nuebe el dicho don / çierto que el dicho don / Pedro sir- / este testigo se remite, de lo qual este
Hernando Cortes bino desde la ysla bio a Su Magestad e padeçio mucho testigo / como testigo de bista e que se
de Cuba la Nueva / España con honze trabaxo, / e este testigo lo sabe por- hallo en conquista / y descubrimiento
nabios y con quinientos y çinquen- que como dicho tiene fue / uno de los de la Nueva España y otras par-/-tes
/-ta hombres españoles poco mas o conquistadores bio quedar a el dicho dos bezes antes de que el dicho don
menos, y que / entre ellos uno de los Hernando Cortes a el dicho soco- Hernando Cor-/-tes, tiene hecha una
mas notables e prinçipa-/-les hera rro, e que / sabe este testigo y bio que coronica e relaçion a la / qual tanbien
el dicho don Pedro de Alvarado, e despues de con-/-quistada la dicha se remite. Y esto responde y sabe /
que luego / en saltando en tierra en Nueba España el dicho don / Pedro d’esta pregunta.
de Alvarado por comision del dicho /…/ A la quarta pregunta dixo que
don Her-/-nando Cortes y en nom- dize lo que / dicho tiene en las pre-
1 En vida, normalmente a Cortés se le conocía por su
nombre de Hernando, que más tarde se cambió a Hernán bre de Su Magestad, bino // a esta guntas antes d’esta. ~
por razones que no puedo descifrar. provinçia de Guatimala, y este testi-
2 Duverger dice que Bernal Díaz, si existió, debió cono-
cer a Cortés antes de 1518 y a Alvarado antes de 1519. No
go / le vido benir con la dicha gente
estoy de acuerdo. e no vino con el por-/-que fue a otras 3 Cristóbal de Oñate, el fundador de Guadalajara en 1531.

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