COMERCIO EN LA ANTIGUA GRECIA
El comercio es una de las actividades sociales más importantes para el mantenimiento de una
sociedad y para su crecimiento. En esta lección de un PROFESOR os explicaremos cómo era el
comercio en la antigua Grecia pues esta civilización fue una de las más importante en dicho
marco económico llegando a interconectar el Este y el Oeste del Mediterráneo y, a su vez, el
norte y el sur del Egeo; de hecho, la civilización romana aprovecharía estas líneas de comercio
para establecer las suyas propias.
Al igual que otros pueblos los griegos eran comerciantes, que compraban cosas en un puerto y
las vendían en otro puerto, y se ganaban algo en el camino. Pero además y con más ahínco, los
griegos fabricaban “cosas” para que otros comerciantes pudieran vender: telas de lana, vino,
perfume y cerámica de lujo. Si bien los fenicios también lo hacían, no lo realizaban de la misma
forma. Los griegos lograron líneas de producción que les permitía a los consumidores
reconocer cada producto, de allí que en el trabajo arqueológico se distinguen con facilidad las
eras de manufactura de este pueblo.
El comercio en la antigua Grecia
Dentro de nuestra lección sobre cómo era el comercio en la antigua Grecia hemos de saber
que había dos tipos de comercio:
Comercio marítimo:
Este tipo de comercio griego vino dado sobre todo a la necesidad de importar materiales que
no había, como eran:
Madera
Papiro
Especias
Lino
Resinas.
Materiales de construcción y/o decorativos.
Metales.
Mientras que estos comerciaban con productos de los cuales tenían grandes excedentes:
Aceite de oliva.
Mármol.
Vino.
Cerámicas.
Este comercio se daba tanto a nivel nacional, es decir, entre las ciudades-estado que
conformaban la antigua Grecia, como con el resto de las colonias que había diseminadas por
todo el Mediterráneo. A su vez, era en los puertos donde se realizaban los tratados
comerciales con otras civilizaciones, como era la fenicia.
Uno de los elementos más importantes dentro del comercio de la antigua Grecia, sería la
aparición de la moneda, la cual, tenían dos funciones principales:
Para el mundo heleno la moneda significaba un valor al producto que se compraba o se
vendía. Era un objeto de gran prestigio, pues era el resultado del poder del Estado frente a
otros.
Para el mundo incivilizado (según los griegos), dicho objeto tenía el valor del metal del que
fuera hecha. Las élites de las sociedades tribales que comerciaban con el mundo heleno y sus
colonias, recaudaban estas monedas, las cuales o eran fundidas para realizar una serie de
ornamentos o eran guardadas como símbolo de poder.
Con el paso del tiempo, estas culturas acabarían acuñando a su vez monedas que eran
intercambiadas por productos en las colonias griegas, pudiendo encontrar alguna de estas en
yacimientos arqueológicos.
Comercio interior o terrestre
Encontraremos también un comercio inferior en el que los talleres artesanos vendían
directamente sus productos al resto de ciudadanos de las polis y aldeas colindantes.
Por otro lado, y dentro de este, se encontrarán los kápêloi, una especie de mercaderes que
iban de aldea en aldea vendiendo una serie de productos; esta figura la podemos asimilar a la
del buhonero.
Comercio al por menor
La información que se tiene sobre la actividad minorista en Grecia es poca. Los obreros y
artesanos solían vender sus propios productos, si bien también existieron comerciantes
minoristas conocidos como kápêloi (κάπηλοι). Estaban reunidos en gremios y se dedicaban a la
venta del pescado, aceite de oliva y verduras. Las mujeres vendían perfume y lazos
decorativos.
A demás, en paralelo a los mercaderes profesionales, estaban también los individuos que
vendían el excedente de la producción doméstica, ya fuesen vegetales, aceite de oliva o pan,
como ocurría con muchos pequeños granjeros de Ática. Entre los habitantes de las ciudades,
esta tarea también recaía en las mujeres. Tenemos constancia de que, por ejemplo, la madre
de Eurípides vendía verduras de su jardín.4
La antigua Grecia dependía en gran medida de los bienes importados, su economía fue
definida por esa dependencia. El comercio agrícola era de gran importancia porque el suelo en
Grecia era de mala calidad, lo que limitaba la producción de cultivos. Sin embargo, algunos
alimentos podían producirse en el clima mediterráneo, como las aceitunas, el aceite de oliva,
los higos, la miel, la carne, los quesos y el vino.
COMERCIO INTERNACIONAL:
Estos artículos se intercambiaban a nivel nacional entre las diversas ciudades-estado y también
podían intercambiarse por otros artículos necesarios de otros países. Además de la comida, la
cerámica griega también fue valorada. La posición de la antigua Grecia en el Mediterráneo les
permitió controlar algunas rutas comerciales y puertos marítimos cruciales. Algunas
importaciones populares en ese momento eran pescado salado, trigo, papiro, madera, vidrio y
metales como el estaño, el cobre y la plata.
COMERCIO EN ROMA
El comercio romano fue el motor que condujo a la economía de finales de la República y
principios del Imperio. La historia ha tendido a no ocuparse de la base económica del imperio
en favor del latín y las hazañas de las legiones.
Tanto la lengua como las legiones fueron apoyadas por el comercio, siendo al mismo tiempo
parte de su espina dorsal. Los romanos eran hombres de negocios y la longevidad de su imperio
se debió a su comercio.
En el último siglo de la República y no digamos en la época imperial, la península italiana no
podía mantener a una población tan numerosa solamente con los recursos locales. Se
importaban los productos necesarios para la manutención y el buen funcionamiento de la
industria y la vida romana de las provincias donde se producían. Gracias a la denominada paz
romana, el comercio se desarrolló en las condiciones más favorables.
El fórum cuppedinis de Roma era el mercado que ofrecía mercancías generales, mientras que al
menos cuatro otros grandes mercados se especializaban en mercancías particulares como el
ganado, el vino, el pescado y las verduras. El Foro romano atraía el grueso del tráfico.
Todas las nuevas ciudades, como Timgad, fueron ordenadas según un plano octogonal que
facilitaba el transporte y el comercio.
Los negociadores eran, en parte, banqueros porque prestaban dinero a interés. También
compraban y vendían productos básicos a granel o comerciaban bienes en cantidades al por
mayor.
El comercio se intensificó en el Imperio gracias a la puesta en explotación y al aumento de la
producción provincial, al desarrollo del transporte marítimo y a la red de calzadas.
Los intercambios eran numerosos entre Italia y las provincias, e incluso entre estas. Y no solo el
comercio interregional se centraba en productos de lujo. Los productos más importantes objeto
de comercio eran: vidrio, vajillas y objetos de cerámica, utensilios de bronce, vino, aceite, trigo,
esclavos.
Los negociadores eran, en parte, banqueros porque prestaban dinero a interés. También
compraban y vendían productos básicos a granel o comerciaban bienes en cantidades al por
mayor.
Los mercadores solían ser plebeyos o libertos. Estaban presentes en todos los mercados al aire
libre o tiendas cubiertas, atendiendo puestos o pregonando mercancías al borde de las carreteras.
También estaban presentes cerca de los campamentos militares romanos durante las campañas.
Vendían comida y ropa a los soldados y pagaban en efectivo con el botín proveniente de sus
actividades militares.
Infraestructura comercial
El Fórum cuppedinis de la antigua Roma era un mercado que ofreció a mercancías generales
mientras que al menos cuatro otros grandes mercados se especializaban en mercancías
particulares como el ganado, el vino, el pescado y las verduras, y el Foro Romano atraía el
grueso del tráfico.
COMERCIO TERRESTRE:
Sin duda, dentro de la lección sobre el comercio en la antigua Roma, debemos de tener claro
que las calzadas indispensables para el comercio terrestre, un comercio que estaba relacionado
con productos pesados y poco lujosos (dado que el bandolerismo estaba muy extendido por
todas las zonas de los pueblos sometidos a dominio romano).
COMERCIO MEDITERRANEO:
Era un comercio mucho más rápido que el terrestre y el valor de las mercancías solía ser mucho
más validos;, un ejemplo de ello lo tenemos en la Península Ibérica de dónde provenía el aceite
de oliva, el vino y los metales (de la Bética) y desde el otro lado del Imperio, también desde el
mar, tanto desde Constantinopla, como desde la costa Siro-palestina, las especias, la seda y
productos orientales (ruta de la seda).
Estos elementos eran traídos a Roma para suministrárselos a la aristocracia y al sector religioso
en primer lugar. Y de calidades inferiores (vino y aceite) para el resto de la población. No
obstante, también se enviaban a la capital cereales desde Egipto y África, pues eran los graneros
del Imperio.