UNIVERSIDAD MARIANO GALVEZ DE GUATEMALA
FACULTAD DE PSICOLOGIA CLINICA
PSICOFARMACOLOGIA
DR. SERGIO ORTIZ
SEMANA NO.5
1.PRINCIPIOS GENERALES DEL TRATAMIENTO PSICOFARMACOLOGICO
2. PRINCIPIOS DE LA PRESCRIPCION Y RECOMENDACIONES DE LA
FARMACOTERAPIA
MARIT GISELLE VILLEDA BARAHONA 3018-19-22220
NATALY ESTEFANIA MOSCOSO FORD 3018-19-2850
PUERTO BARRIOS, IZABAL
2023
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INDICE
Contenido
INTRODUCCION............................................................3
PRINCIPIOS GENERALES DEL TRATAMIENTO
PSICOFARMACOLOGICO:..............................................4
Tratamiento Individual:................................................5
Polifarmacia:.................................................................6
Efecto placebo:.............................................................6
Usar una menor dosis efectiva:....................................6
PRINCIPIOS DE LA PRESCRIPCION Y
RECOMENDACIONES DE LA FARMACOTERAPIA:.........7
Maximizar la efectividad:.............................................8
Minimizar los riesgos a los que se expone al paciente
al usar un medicamento:.............................................8
Respetar las opiniones de los pacientes en toda
decisión terapéutica del medicamento:......................8
CONCLUSIONES............................................................9
RECOMENDACIONES....................................................9
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS..................................10
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INTRODUCCION
Se recomienda que la selección de un medicamento tenga su fundamento en
dos premisas: por un lado el diagnóstico del trastorno en sí mismo y por el
otro el reconocimiento de los síntomas blanco. Tomar en cuenta esta
interrelación permitirá una evaluación más aceptable de los riesgos y
beneficios de una prescripción farmacológica en los niños y en los
adolescentes. Algunas veces la decisión no será difícil ya que el mismo
fármaco puede ser útil para ambas circunstancias (por ejemplo esquizofrenia
como diagnóstico y síntomas blanco delirios o alucinaciones). Pero cuando un
síntoma blanco como por ejemplo la “hiperactividad”, está presente en
numerosos trastornos psiquiátricos infantiles, el clínico deberá estar
consciente de la necesaria consideración de este enfoque, ya que algunos
medicamentos pueden estar contraindicados para determinados trastornos por
su tendencia a empeorar los síntomas blanco (2). Al mismo tiempo un mismo
fármaco puede ser útil para los síntomas blanco de algún tipo de trastorno,
pero también ser de primera o segunda elección para otro diagnóstico
específico (58) (por ejemplo clonidina en el trastorno de Gilles de la Tourette
o para la agresividad por otros problemas clínicos paidopsiquiátri-cos). El
diagnóstico correcto y el grado de severidad de los síntomas son necesarios
para determinar el riesgo-beneficio de una prescripción farmacológica.
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PRINCIPIOS GENERALES DEL TRATAMIENTO
PSICOFARMACOLOGICO:
La psicofarmacología puede definirse como una disciplina científica centrada
en el estudio de los fármacos que modifican el comportamiento y la función
mental a través de su acción sobre el sistema neuroendocrino. Este modelo
considera a los psicofármacos como sustancias psicoactivas que inducen
determinados estados físicos y mentales, similares en personas diagnosticadas
y no diagnosticadas, y que pueden resultar útiles para contrarrestar la
sintomatología, pero también producir determinados daños.
Los psicofármacos, sustancias psicotrópicas o psicoactivas son medicamentos
que actúan primariamente a nivel del sistema nervioso central induciendo
cambios en los procesos de pensamiento, percepción, afecto, estado de vigilia
y comportamiento tanto normales como patológicos. Por lo tanto, en el
momento actual, esas sustancias no son específicas para las alteraciones
psicopatológicas y necesariamente van a verse afectadas funciones normales
del aparato psíquico, hecho que amerita hacer un balance entre lo malo que se
desea modificar y lo bueno que simultáneamente se alterará.
Antes de pensar en recetar un psicofármaco debemos tener un diagnóstico
presuntivo. Para lograr establecerlo se debe hacer una buena historia clínica
inC'luyendo aspectos psicológicos tanto en los familiares del paciente como en
el desarrollo de la personalidad del mismo. La historia clínica debe ser
complementada con un examen físico completo y un buen examen
neurológico. Todo esto lleva la finalidad de detectar padecimientos orgánicos
que se nos presentan con un disfraz de enfermedad mental, siendo las
manifestaciones psíquicas secundarias. Si estos padecimientos son tratados
con psicofármacos, los resultados serán pobres y estaremos perdiendo el
tiempo para instaurar una terapéutica específica que será la única que vendrá a
resolverle las molestias al paciente.
Si el paciente tiene un diagnóstico presuntivo que implica cambios en el
afecto, entonces tenemos que buscar medicamentos que vayan a tener una
acción más específa sobre el afecto por ejemplo, los antidepresivos o el
carbonato de litio. Si por el contrario, predominan los elementos ansiosos, lo
más recomendable sería usar ansiolíticos. Si el diagnóstico presuntivo implica
que hay elementos psicóticos, lo más adecuado es el uso de antipsicóticos. Si
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implica que existe un trastorno disrrítmico del cerebro, el uso de
anticonvulsivantes va a ser lo primero a que se debe recurrir antes de usar
otros psicofármacos.
Las sustancias psicotrópicas únicamente brindan alivio sintomático, al igual
que los antigripales, es decir, que no "curan" en el sentido médico de la
palabra ya que cuando los niveles sanguíneos caen por debajo de cifras
efectivas, las molestias nuevamente reaparecen. Esto es importante ya que
debemos tener siempre presentes otras formas de tratamiento concomitante
como psicoterapia individual, de grupo o de familia, modificaciones
ambientales, tratamiento social, técnicas de modificación del comportamiento;
otros tratamientos biológicos como electroshock, consejo religioso o legal, etc.
En otras palabras, el psicofármaco no va a modificar el proceso básico del
trastorno mental y es por eso, que algunos pacientes que tienen enfermedades
de larga evolución, se descompensarán nuevamente cuando suspenden el
tratamiento en forma voluntaria. Por eso es que no se debe dejar recaer sobre
estos medicamentos, el peso completo de la mejoría del paciente.
Los efectos de un medicamento están en relación directa con los mecanismos
de acción y la dosis a la cual se den, pero debemos cuidamos de no sustituir
con un psicofármaco otras necesidades básicas del organismo. Por ejemplo,
una paciente desnutrida que se deprime, lo más lógico es enfocar primero su
problema nutricional y luego se verá si amerita o no un antidepresivo. Un niño
que tiene un retardo mental nunca mejorará su coeficiente de inteligencia con
estas sustancias. Tampoco mejorará el cansancio de un hombre
sobretrabajado, ya que lo más importante es que disminuya su intensidad de
trabajo.
Tratamiento Individual: La respuesta individual in tervienen factores
genéticos que han sido determinados por nuestros antecesores, que
determinarán el grado en que metabolizan los medicamentos y el tipo de
respuesta a los mismos. El estudio de estos factores está adquiriendo mucho
auge en la actualidad en lo que se ha llamado la farmacogenética.
Por otra parte existen factores constitucionales adquiridos como la estatura, el
peso, la cantidad de tejido grasoso, etc. que hacen que los efectos sean
diferentes. Además, en el caso de los psicofármacos, ciertos hábitos de un
sujeto van a modificar la respuesta. Por ejemplo, un individuo que consume
bebidas alcohólicas con regularidad se va a ser más resistente a los efectos de
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los medicamentos sedantes ya que se desarrolla tolerancia cruzada. Una dieta
mal balanceada puede predisponer a que se presenten reacciones adversas más
severas como estreñimiento crónico.
Estados fisiológicos especiales como el embarazo y la convalescencia, hacen
que se modifique también la respuesta y que se tengan que observar medidas
especiales. La edad también es un factor importante ya que los niños toleran
en general menos psicofármacos y deben recibirlos durante un tiempo
generalmente menor que en el caso de adultos. Los pacientes seniles, por
presen tal' con frecuencia alteraciones metabólicas en el cerebro tienden a dar
más reacciones adversas y manejan mejor dosis pequeñas. La intensidad del
trastorno emocional también va a contribuir a variar la respuesta. Cuando un
sujeto está sumamente ansioso va a necesitar dosis tres o cuatro veces mayores
de tranquilizantes que cuando está calmado, por lo tanto debemos tener
presente que existen tratamientos de inicio y tratamientos de mantenimiento
con dosis mucho menores en el segundo caso. Si dejamos al sujeto con dosis
iniciales lo más seguro es que se irá sobredosificando progresivamente
conforme se vaya tranquilizando.
Polifarmacia: es el uso simultáneo de varios fármacos y en el caso específico
de psicofarmacología, consiste en la mezcla de ansiolíticos, antipsicóticos,
hipnóticos o antidepresivos como tratamiento diario a un paciente con
trastornos psíquicos. Si un paciente que está en polifarmacia, desarrolla una
reacción adversa, nunca se sabrá con exactitud cuál fue el o los productos
responsables, teniendo que suspender a veces toda la medicación con el
consiguiente riesgo de una exacerbación de los síntomas.
Efecto placebo: Se entienden circunstancias favorables o desfavorables que
rodean a la situación terapéutica y que van a afectar la respuesta al
psicofármaco, sin tomar en cuenta el tipo o la dosis del mismo. Estos efectos
pueden ser responsables hasta del 40% de la mejoría de sujetos neuróticos y
del 20% de psicóticos.
Usar una menor dosis efectiva: Debido a la gran cantidad de reacciones
adversas que pueden dar los psicofármacos y a que la mayoría de estas están
en relación directa con la dosis a la que se administran, lo más aconsejable es
usar las menores dosis a las cuales el paciente se siente libre de síntomas. Para
lograr esto es conveniente iniciar los tratamientos con dosis bajas e irlas
incrementando progresivamente, hasta lograr la mejoría deseada. Si se
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comienza por dar dosis altas desde el principio, no se sabrá si el paciente
podrá sentirse igual de bien con una dosis menor, consumiendo mayor
cantidad de medicamento lo que va a repercutir en un mayor gasto económico
o de tiempo institucional al tener que administrar más pastillas o más veces al
día una misma medicina. Este procedimiento de empezar con dosis bajas no se
debe seguir cuando el paciente se considere una emergencia y haya que usar
un tratamiento inicial más enérgico.
PRINCIPIOS DE LA PRESCRIPCION Y RECOMENDACIONES
DE LA FARMACOTERAPIA:
El término “prescripción” se define como la “acción de administrar
medicamentos, realizar procedimientos médicos o actos quirúrgicos de
acuerdo con normas, reglas o estrategias, criterios y lineamientos que hagan
coherente la solución de los problemas del paciente con los conocimientos
médicos”.
Es un evento que se presenta cuando hay una decisión que confronta a una
confianza frente a una conciencia. El paciente entrega su confianza a un
profesional científicamente preparado y técnicamente capacitado impregnado
de los valores éticos que lo obligan a cumplir el principio hipocrático “primum
no nocere”. Es la conciencia del médico el factor más importante en este
desiderátum que conlleva el propósito de servir de la mejor manera al
paciente, ya sea mediante aliviar, mejorar o controlar sus problemas de salud.
Se precisa entonces reflexionar al respecto, ya que no basta con tener sólo la
buena intención de servir, también se requiere “saber y conocer” la biología de
las enfermedades y también la farmacología de los medicamentos en todas sus
vertientes.
En el concepto de uso racional de medicamentos, debemos considerar varios
factores que determinan dicha condición, como son la selección, la
administración, la dispensación, la prescripción y el uso del medicamento por
el paciente. Así, múltiples son los factores a considerar en la búsqueda de la
racionalidad en el uso de los medicamentos, siendo uno de ellos la
prescripción.
La prescripción de medicamentos es llenada y firmada por el médico que hace
la prescripción, pero en esa acción están también presentes, el paciente, con
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sus circunstancias personales y su capacidad de elección, y de forma implícita,
la sociedad y sus gestores con sus normativas y regulaciones, así como la
industria farmacéutica que persigue la consecución de sus objetivos. Muchas
veces las valoraciones que hacen unos y otros sobre la prescripción difieren y
esto genera problemas éticos
Maximizar la efectividad: La responsabilidad del médico estará basada en
recetar medicamentos de eficacia probada y conocer las contraindicaciones e
interacciones de los fármacos, así como ejercer su papel como vigilante e
informador de las reacciones adversas que puedan estar relacionadas con su
utilización.
Minimizar los riesgos a los que se expone al paciente al usar un
medicamento: Para cumplir con este principio las autoridades sanitarias
autorizan sólo aquellos medicamentos que satisfagan criterios de seguridad y
eficacia, garantizando así que los individuos no sean sometidos a riesgos
excedidos al beneficio que se pretende.
Respetar las opiniones de los pacientes en toda decisión terapéutica
del medicamento: El principio de autonomía nos obliga a considerar que
todas las personas son, por principio y mientras no se demuestre lo contrario,
capaces de tomar decisiones en todo aquello que afecte su proyecto vital, y por
tanto, que pueden aceptar o rechazar el tratamiento que les propongamos. En
la sociedad actual, los juicios terapéuticos corresponden al médico pero las
decisiones prescriptivas corresponden al enfermo.
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CONCLUSIONES
Los retos que se enfrentan día a día en la actividad clínica, determinan la
necesidad de que el psiquiatra infantil deba mantenerse informado y
actualizado en el campo de la psicofarmacoterapia. Las prescripciones no
solamente deben ser eficaces y seguras en el enfoque estrictamente
farmacológico, sino que deben poder integrarse a otro tipo de acciones
terapéuticas a través de un proceso ordenado. El objetivo final será que el
pequeño paciente tenga una adecuada calidad de vida. La orientación
psicoeducativa a padres de familia y a pacientes deberá considerarse como
parte fundamental del trabajo cotidiano.
RECOMENDACIONES
Es muy importante la relación médico-paciente. Si el paciente percibe a
su médico comprensivo, con actitud de escucha atenta; si siente que le
ha entendido su enfermedad, entonces la respuesta al medicamento, sea
cual sea la sustancia activa, será buena.
Tener un consultorio apropiado, sin mucho ruido; la técnica con que se
entreviste al paciente; la sensación de confidencialidad para los
conflictos psíquicos.
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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1. http://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/1431.pdf
2. https://docs.bvsalud.org/biblioref/
2019/03/980963/01_2017_editorial.pdf
3. https://www.sanidad.gob.es/biblioPublic/publicaciones/
recursos_propios/infMedic/docs/vol35__2_Etica.pdf
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