0% encontró este documento útil (0 votos)
482 vistas28 páginas

Resumen de "María" de Jorge Isaacs

El documento resume los primeros 13 capítulos de la novela María de Jorge Isaacs. Introduce a los protagonistas Efraín y María y narra su historia de amor en la hacienda familiar en el Valle del Cauca. Efraín regresa a casa después de años estudiando y se enamora de su prima María. Sin embargo, su padre planea enviarlo a estudiar a Europa, separándolos. A lo largo de los capítulos, se describe el paisaje colombiano y la relación creciente entre Efraín y María a medida que descubren su
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • cuidado,
  • identidad cultural,
  • amistad,
  • caminos de vida,
  • promesas,
  • educación,
  • sueños,
  • costumbrismo,
  • destino,
  • tragedia
0% encontró este documento útil (0 votos)
482 vistas28 páginas

Resumen de "María" de Jorge Isaacs

El documento resume los primeros 13 capítulos de la novela María de Jorge Isaacs. Introduce a los protagonistas Efraín y María y narra su historia de amor en la hacienda familiar en el Valle del Cauca. Efraín regresa a casa después de años estudiando y se enamora de su prima María. Sin embargo, su padre planea enviarlo a estudiar a Europa, separándolos. A lo largo de los capítulos, se describe el paisaje colombiano y la relación creciente entre Efraín y María a medida que descubren su
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • cuidado,
  • identidad cultural,
  • amistad,
  • caminos de vida,
  • promesas,
  • educación,
  • sueños,
  • costumbrismo,
  • destino,
  • tragedia

Capítulo I

La novela comienza con un capítulo muy breve en el que Efraín, protagonista y narrador,
recuerda un momento muy importante de su infancia. Narra en primera persona que, siendo
un niño, abandonó la casa de su padre para estudiar en un colegio importante de Bogotá.
Antes de irse, su madre y sus hermanas lo despiden llorando. Una de ellas (no sabemos su
nombre en este momento) le corta un mechón de pelo. La noche anterior a su partida, él
también llora, tiene pesadillas y un leve presentimiento de que sucederán cosas malas en el
futuro. María, prima de Efraín que creció en la misma casa, le dedica una despedida especial:
después de darle un beso en la mejilla, se ubica en una ventana de la casa y lo ve partir a
caballo.

Capítulo II

Pasan seis años y Efraín vuelve a la casa paterna una mañana de agosto, en pleno verano. Se
siente feliz por volver a su tierra natal. Describe el paisaje natural que observa el útlimo día de
su viaje. La hacienda de su padre está en el Valle del Cauca. Hace una descripción detallada de
la zona, llena de arroyos y lagunas, vegetación y ganado. Lo acompañan el canto de las aves y el
perfume de las flores. El lugar es hermoso y tranquilo. Hacia el final del recorrido, comienza a
ver la casa de su familia, rodeada de árboles y huertas. Al llegar, su madre lo abraza muy
emocionada y alegre. Luego, saluda a sus hermanas, que ya son mujeres. María se ruboriza y
conmueve al saludarlo.

Capítulo III

Efraín comparte con su familia la primera cena desde su regreso. Hay un clima de alegría
general. María se muestra un poco tímida y no quiere mirar a Efraín a los ojos. Él describe la
belleza de su piel, sus cabellos y sus vestidos. Al terminar de comer, la familia y sus esclavos
rezan un Padrenuestro. Luego, el protagonista conversa un poco con su madre y su padre y
finalmente le muestran su habitación. Allí, encuentra un jarrón con flores preparado por María.
Ella le promete que juntará flores nuevas para ese jarrón cada día. Efraín recuerda que la
sonrisa de María era como la de una virgen retratada por el pintor italiano Rafael.

Capítulo IV

La primera noche desde su regreso, Efraín duerme con la misma tranquilidad de la niñez. Sueña
con María y las flores que ella le regala. Despierta con el canto de las aves y el perfume de las
flores del jardín, donde Emma y María se divierten recolectando rosas. Luego de almorzar, se
dirige al costurero para conversar con su madre y sus hermanas. La madre le pide que les
enseñe gramática y geografía a las chicas y acuerdan comenzar las lecciones después de
algunos días. Más tarde, el joven toma un baño de inmersión preparado con las flores
recogidas por María.
Capítulo V

El joven y su padre emprenden un viaje para visitar sus haciendas del Valle. Efraín se siente un
poco triste por dejar la casa, pero quiere trabajar en los negocios junto al padre, quien ha
mejorado mucho sus propiedades mientras el joven estudiaba en Bogotá. El joven describe a
su padre como un amo amable y asegura que los esclavos son bien tratados, a pesar de
trabajar como servidumbre. Una tarde, durante ese viaje, se encuentran con Bruno, un joven
negro esclavo de la hacienda. Bruno está por casarse con su novia, llamada Remigia. En una
breve conversación con el padre de Efraín, le pide permiso para hacer una fiesta de
casamiento. La fiesta se realiza el sábado siguiente; Efraín y su padre van como invitados. Es un
baile popular, con instrumentos y danzas de origen africano.

En el camino de regreso a la casa, Efraín le dice a su padre que quiere continuar colaborando
con los negocios familiares. Sin embargo, el padre le comunica su decisión de enviarlo a Europa
para terminar sus estudios de medicina. El viaje está programado para cuatro meses después.
El muchacho no puede oponerse a los deseos de su padre, pero se siente apenado porque
estará lejos de María.

Capítulo VI

Efraín, de vuelta en su casa, se encuentra con María. Ella tiene un clavel marchito en el pelo; es
una flor que él le ha dado justo antes de salir para el Valle. El joven está muy triste por la
decisión de su padre de enviarlo a Europa. María todavía no lo sabe, pero percibe la tristeza de
Efraín. Tienen una conversación rápida; ella siente vergüenza cuando él la mira. Efraín narra
con melancolía el recuerdo de ese primer amor de la adolescencia.

Capítulo VII

En este capítulo Efraín narra la historia de María. Muy jóvenes, el padre de Efraín y su primo
Salomón llegan a América. Son judíos ingleses. El primero se convierte al catolicismo para
casarse con la madre de Efraín. Salomón adopta algunos aspectos de la religión católica pero
no se bautiza, ya que quiere casarse con una mujer judía en Jamaica. Se trata de Sara, madre
de María, que muere poco tiempo después de que nazca su hija. El padre de Efraín viaja a
Jamaica para visitarlo y Salomón le encarga los cuidados de la niña. Se ponen de acuerdo para
hacerla cristiana, ya que creen que así puede ser más feliz. La niña se llamaba Esther, pero
cambian su nombre en el bautismo. Unos años más tarde se enteran de la muerte de Salomón.

Efraín tiene 7 años cuando su padre lleva a María a la casa por primera vez. Ella tiene 3 y es
bella, dulce y sonriente. La crían como a una hija más. Cuando el chico se va a estudiar a
Bogotá de pequeño, ella tiene 9 años.
Capítulo VIII

La familia cena, pero María se ausenta por dolores de cabeza. Más tarde, solo en su habitación,
Efraín cree que tal vez María se sienta mal porque también lo ama. Rápidamente piensa lo
contrario: duda que ella pueda amarlo más que como una hermana. En esa confusión, se pone
casi contento por tener un viaje nuevo al día siguiente.

Capítulo IX

Al día siguiente, Efraín contempla el paisaje desde su ventana, lo describe en detalle y todo le
parece triste. Luego va para la montaña junto a su perro, Mayo. Lleva su escopeta. Se dirige a la
casa de José, que quiere darle la bienvenida. Su casa es pequeña, está rodeada por abundante
vegetación, corrales de aves domésticas y algunos animales, como becerros y vacas. Efraín la
describe como una casa pobre pero muy limpia, ordenada y decente. Allí viven también Luisa,
la esposa de José, y sus hijas, Lucía y Tránsito. Desde pequeñas tienen un trato amistoso con
Efraín; tienen aproximadamente la misma edad. Los hombres hacen un paseo por las tierras y,
al volver, todos almuerzan juntos. Luego, ellos recorren la plantación y conversan sobre la
siembra.

Capítulo X

Efraín, de regreso a la casa, piensa en María mientras contempla la naturaleza. El paisaje le


recuerda a ella. Cuando llega descubre con espanto que María no ha puesto flores en el jarrón
de su habitación. Enojado, arroja por la ventana un ramo de azucenas que le han regalado
Lucía y Tránsito.

Capítulo XI

Por despecho, Efraín habla sobre bellas mujeres de Bogotá durante el almuerzo familiar. Luego,
pasa la tarde ayudando a su padre en el escritorio. A la hora de la cena, ve que María se ha
puesto en el pelo una de las azucenas que él había arrojado por la ventana. Un poco más tarde,
a solas, él le dice que no le ha regalado las azucenas por la falta de flores en el jarrón de su
habitación. De inmediato, se dan la mano y ella le promete poner en el jarrón las flores más
lindas. De esta manera, Efraín le confiesa su amor a María.

Capítulo XII

Efraín despierta al día siguiente, enamorado y feliz. Ve a María más hermosa que nunca.
Comienzan las lecciones de gramática y geografía; las chicas están entusiasmadas. Leen la
novela Genio del Cristianismo, de Chateaubriand. El joven observa que María es muy
inteligente y tiene muy buena memoria. Emma se da cuenta del amor entre ambos. De vez en
cuando, aprovecha alguna tarea doméstica para dejarlos solos. Se convierte en su cómplice. En
las últimas líneas del capítulo, el narrador se lamenta porque no ha vuelto a escuchar la voz de
María.
Capítulo XIII

Efraín lee en voz alta Atala, de Chateaubriand, para las chicas. Ellas escuchan conmovidas y con
atención. Los tres se emocionan con el final de la historia. El narrador remarca que él y María
están además abrumados por un mal presentimiento sobre su propio futuro. Ven su historia
reflejada en la historia de amor de Atala.

Análisis

María es una novela compuesta por 65 capítulos breves. Los primeros capítulos nos permiten
conocer a sus protagonistas: Efraín, que es también el narrador, y María, su enamorada. La
narración se presenta como memoria; se trata de los recuerdos de Efraín, que narra desde la
adultez la historia de amor de su juventud. En esas memorias, comparte sus sentimientos
íntimos y profundos. El primer capítulo se ubica en una temporalidad muy distante: la niñez del
protagonista. Entonces nos cuenta que ha vivido un primer desarraigo: siendo muy pequeño
debe abandonar la casa de su familia para estudiar en Bogotá. Desde ese momento, María se
destaca en las memorias del protagonista. Ya el segundo capítulo propone un gran salto en el
tiempo. Efraín regresa a la hacienda de la familia, en el Valle del Cauca, algunos años más
tarde. Él y sus hermanas ya no son niños. Pasará algunos meses allí.

Tal como destaca el crítico literario Seymour Menton, la temporalidad es un elemento


fundamental en la estructura de la novela. Por un lado, la distancia entre los hechos y el
presente del narrador permiten que la evocación de su juventud sea melancólica, pero al
mismo tiempo sensata, templada. Efraín narra el recuerdo de sus pasiones, pero no se
encuentra exitado por esas pasiones al narrar. El tono es nostálgico. Por otro lado, a lo largo de
toda la obra encontramos referencias a los meses, días y horas que pasan entre un hecho y
otro. Eso nos permite ordenar cronológicamente los sucesos con bastante precisión. Efraín
llega a la hacienda hacia fines de agosto y se marcha los últimos días de enero. De acuerdo con
Menton, “Es como si el autor nos dijera que los momentos de la felicidad están contados” (p.
271). Esa afirmación es posible porque el tema central de la novela es un amor con destino
trágico. Desde el comienzo sabemos que no habrá un final feliz: María va a morir.

El paisaje es otro componente central de esta obra. La naturaleza está siempre muy conectada
con las emociones del protagonista, que contempla y describe el paisaje con detalle. Al llegar a
la hacienda se siente muy feliz y el paisaje le parece hermoso. Luego, emprende muchos viajes
cortos hacia otras tierras de su padre. Siempre aprovecha para describir detenidamente las
colinas, la vegetación y los animales que encuentra en el camino. El recurso de la naturaleza
como reflejo de los sentimientos es un rasgo del romanticismo literario. Se trata de un
movimiento que comienza en Europa en el siglo XVIII y se expande por la literatura
hispanoamericana durante el siglo XIX.

En muchos países latinoamericanos, además, las novelas románticas como María han
elaborado personajes ideales que reúnen los valores patrios. En la novela de Isaacs
encontramos muchos modelos ideales, tanto en los personajes ricos (la familia protagónica),
como en los sectores populares, representados por los peones y esclavos de las haciendas. A
pesar de la diferencia de clases, todos parecen convivir en armonía, son cercanos y tienen
relaciones afectuosas. Efraín visita a estos trabajadores durante sus viajes breves y describe sus
prácticas culturales, sus tradiciones, sus modos de hablar y de vestir. Esos pasajes descriptivos
permiten identificar un carácter costumbrista en María. El costumbrismo es un movimiento
artístico y literario que busca retratar los hábitos populares de un país o una región. La crítica
literaria suele considerar María como la novela nacional colombiana gracias a su combinación
de romanticismo y costumbrismo.

Dentro de la casa también hay armonía. Los miembros de la familia reciben con mucha alegría
al protagonista. María, en particular, está feliz por su llegada, aunque al comienzo muestra
mucha timidez: no quiere mirar a Efraín a los ojos y le cuesta conversar con él. Sin embargo, le
promete dejar flores frescas en su habitación cada día. Estas flores son un símbolo muy
importante del amor que los une. Las rosas, las azucenas, los claveles y otros tipos de flores
están presentes a lo largo de toda la narración. Apenas regresa, Efraín se pone de acuerdo con
su madre para darles lecciones de gramática y geografía a sus hermanas. Todos se muestran
entusiasmados con la propuesta. Se presentan como modelo ideal de familia; son afectuosos,
decentes y sobre todo obedientes al padre y a las reglas de comportamiento.

En estos capítulos iniciales también conocemos los orígenes de María. Es sobrina del padre de
Efraín, queda huérfana y este la adopta. Salomón y Sara, sus padres, son judíos, y la niña se
llama Esther durante los primeros tres años de vida. Pero al dejarla al cuidado de los padres de
Efraín, aceptan convertirla al cristianismo, porque creen que así tendrá menos dificultades en la
vida. Este cambio de religión refleja un sentimiento de pérdida muy presente en toda la obra.
En el caso de la niña, pierde a sus padres, su religión y su nombre. Así como algunos personajes
también pierden su tierra natal y viven el desarraigo, otros pierden sus riquezas, como el padre
de Efraín.

María se cría en la casa como una hermana más. Por ese motivo, al comienzo, el protagonista
siente algunas dudas; no sabe si corresponde entablar un vínculo amoroso con ella. Sin
embargo, el padre y la madre creen que ese no es un impedimiento. De manera muy sutil y casi
en secreto, Efraín y María empiezan a demostrarse el amor que los une a través de pequeños
gestos. Por ejemplo, ella usa en el cabello una flor que él ha traído a la casa, y él le da la mano.
Aunque están tristes porque el padre ha ordenado que Efraín viaje a Europa para terminar sus
estudios, viven un primer momento de alegría y tranquilidad. Juntos leen novelas de
Chateaubriand, autor del romanticismo literario, durante las clases de gramática que imparte
Efraín. Entre ellas destaca la novela Atala. La presencia de este libro es un homenaje al autor
francés, por un lado, y una forma de anticipar el final trágico de María, por el otro. En Atala, la
amada del protagonista también muere muy joven. La centralidad de la historia de amor
permite, a su vez, identificar la obra de Isaacs como una novela sentimental, ya que despierta
empatía por los protagonistas, y los lectores sufrimos con su sufrimiento.
Capítulo XIV

Tres días más tarde, al volver de un paseo por la montaña, Efraín se entera de que María ha
tenido un ataque nervioso. Se trata de la misma enfermedad de su madre, que ha muerto muy
joven atacada por una epilepsia incurable. Está todavía sin sentido, como dormida y muy
pálida. En la habitación de la joven están también el padre, la madre y Emma, pero el primero
se retira rápidamente. Entonces Efraín llora mucho y agarra la mano de María. Gracias a ese
contacto, la chica se despierta lentamente y pronuncia el nombre de su amado. Se siente
alterada y triste. El padre permite que Efraín vuelva a visitarla por la noche.

Capítulo XV

Se desata una tormenta, Efraín pasa un tiempo mojándose en un corredor y de repente un ave
negra, de mal augurio, pasa volando, roza su frente y finalmente vuela hacia los bosques. Es
invierno. El florero de la habitación de Efraín contiene unas flores recogidas por María, pero ya
marchitas.

A la medianoche, el padre viene a buscarlo, María ha tenido otro episodio. Efraín va en caballo,
bajo la tormenta, a buscar al doctor Mayn. Desesperado y apurado, atraviesa con coraje el río
Amaine, muy crecido por las lluvias. Llega a la casa del médico a las dos de la mañana.

Capítulo XVI

La tarde siguiente, el doctor se despide de la familia tras haber recuperado la salud de María y
haberle indicado los cuidados necesarios para que no se repitan los ataques. El doctor promete
visitarla con frecuencia. Efraín conversa con María. Ella se siente aliviada porque cree estar
curada. Agradecida y preocupada, resalta los peligros del viaje del joven bajo la tormenta.
Luego, se dicen palabras amorosas, pero sufriendo porque el destino de su amor tiene
obstáculos: la enfermedad de María y el viaje de Efraín a Europa para continuar sus estudios.

Durante la cena, los hombres conversan sobre una salida de cacería. Luego, Efraín se reúne a
solas con su madre y su padre. Este comenta los planes relacionados con los estudios de Efraín
y luego le dice que hay algo en su conducta que no está bien. El padre sabe que Efraín ama a
María, pero no permite que se casen todavía porque ella es demasiado joven. Además,
confiesa que el doctor Mayn ha diagnosticado que probablemente la chica muera joven, ya que
padece la misma epilepsia que su madre, una enfermedad gravísima. Entonces, desafía al hijo
preguntándole si, a pesar de todo, se casaría con María si él lo permitiera. Efraín dice que sí, sin
miedo a arriesgarlo todo. La madre llora. El padre se alegra porque ve que su hijo es un
caballero.

Entre los tres, acuerdan que el casamiento tendrá lugar cuando Efraín termine sus estudios de
medicina en Europa y regrese al Valle del Cauca, algunos años más tarde. Además, el padre y la
madre le piden que no hable con María de este plan ni le demuestre su amor, ya que esas
emociones parecen haber despertado la epilepsia. María debe mantenerse tranquila. Tampoco
debe enterarse de que su enfermedad es grave. Estos son consejos del doctor. Efraín cree que
ha terminado la conversación, pero se equivoca. El padre le cuenta que Carlos, amigo de Efraín,
ha pedido la mano de María. Efraín se siente confundido y apenado; se desata una tormenta
ventosa y fría.

Capítulo XVII

Efraín tiene dificultades para contener su amor por María, pero hace esfuerzos por cumplir la
promesa que le ha hecho a su padre. Está preocupado por la propuesta de matrimonio de
Carlos. Pasa varios días encerrado en su cuarto o en la casa de José. Una mañana recibe la
visita de su madre. Está preocupada por la actitud del hijo. Él le confiesa su preocupación por
Carlos. También por el hecho de que María es su hermana. La madre le dice que es tarde para
preocuparse por eso, porque ya están enamorados. Remarca que María está dominando
mucho mejor que él las dificultades del momento.

Entonces le confiesa que el doctor Mayn ha determinado que el mal de María no es el mismo
que ha matado a su madre. Como esperan la visita de Carlos para el día siguiente, la madre
propone hablar con María sobre sus sentimientos hacia Efraín y explicarle por qué este tiene
un comportamiento tan esquivo.

Capítulo XVIII

Emma visita a Efraín. Conversan mientras ella lo peina y se burla cariñosamente de la alegría de
su hermano. Luego, el joven debe ir a conversar con su padre. Este le regala un reloj muy
valioso, comprado en Londres. Finalmente, Efraín sale de la casa para visitar a su amigo
Emigdio. En el camino se cruza con María y se intercambian algunas flores.

Capítulo XIX

Efraín llega a la hacienda de don Ignacio, el padre de Emigdio, para visitar a su amigo. Emigdio,
Carlos y Efraín han estudiado juntos en Bogotá y comparten una gran amistad. Durante la
tarde, Emigdio le cuenta a Efraín todo lo que sabe sobre las intenciones de Carlos de casarse
con María. Cree que Carlos es un buen hombre, pero que las hermanas de Efraín fueron criadas
con mucha más delicadeza. Hablan de don Jerónimo, padre de Carlos; creen que es un
hacendado grosero, mezquino y poco honesto.

Capítulo XX

Efraín regresa a su casa, donde se preparan para recibir la visita de Carlos y su padre. Efraín y
María tienen una larga conversación a solas en la que se confiesan amor eterno el uno por la
otra.
Capítulo XXI

De camino a la montaña, Efraín se encuentra con José y su sobrino, Braulio. Este chico tiene la
misma edad que el protagonista y está enamorado de su prima Tránsito. Los tres van a la casa
de José, donde conversan con Luisa sobre los planes para el casamiento. Luego salen de cacería
con Tiburcio, un peón, y Lucas, agregado de una hacienda vecina. Buscan cazar un felino
grande al que llaman “tigre”. Efraín es quien logra matarlo para impedir que ataque a Braulio.
Luego comparten un banquete y Braulio le pide a Efraín que sea su padrino de bodas.

Capítulo XXII

Efraín vuelve a la casa, donde ya reciben la visita de Carlos y don Jerónimo. El protagonista se
siente atormentado por no poder decirle a su amigo que ama a María. Jerónimo se comporta
de manera grosera. Luego de una conversación general sobre la cacería del tigre, Carlos y Efraín
conversan a solas durante un rato. Charlan sobre los libros que tiene Efraín en la biblioteca.

Capítulo XXIII

Más tarde, todos comparten un momento de diversión, tocan la guitarra, cantan y recitan
poesías. María canta “Las hadas”, unos versos compuestos por Efraín.

Capítulo XXIV

Justo antes de dormir, los enamorados intercambian algunas palabras. María le cuenta a Efraín
que Tránsito la ha elegido como madrina de su boda.

Capítulo XXV

La mañana siguiente, Efraín conversa con su madre, preocupada porque María acepte la
propuesta de Carlos. El hijo le propone una solución y la ponen en marcha: van a desobedecer
la orden del padre. La madre le cuenta a María que tienen el permiso del padre para casarse
cuando Efraín termine sus estudios. En la misma charla, le cuenta sobre las intenciones de
Carlos. Como María no quiere casarse con él, acuerdan rechazar su propuesta con la excusa de
que es demasiado niña como para el matrimonio. Efraín escucha todo a escondidas.

Capítulo XXVI

Los hombres cazan un venadito cerca de la casa.

Capítulo XXVII

Carlos quiere contarle a Efraín sus pretensiones de casarse con María. El protagonista se siente
muy incómodo por la situación. Don Jerónimo los interrumpe y se lleva a Carlos a la habitación
del padre de Efraín. Mientras, este y María conversan en el costurero, acompañados por Juan.
Ella le cuenta que rechazará la propuesta de Carlos.

Capítulo XXVIII

La familia y sus invitados salen a pasear por los campos. Mientras caminan del brazo, Carlos le
propone matrimonio a María y esta lo rechaza con elegancia. Efraín escucha desde lejos
algunos fragmentos de la conversación. Carlos queda desconcertado. María camina junto a
Anselmo de regreso a la casa, conversan y él le deja entender que aprueba su amor con Efraín,
pero sin decirlo explícitamente.

Ya en la casa, Carlos y Efraín conversan solos. Carlos le cuenta que el verdadero motivo de su
visita ha sido proponerle casamiento a María, pero que ella lo ha rechazado. Efraín siente alivio
y vuelve a sentirse cómodo con su amigo. De inmediato, le cuenta que él ama a María y que
tiene la aprobación de su padre para casarse con ella cuando regrese de Europa. Ambos se
sienten agradecidos por la honestidad y la lealtad del otro.

Análisis

En este segmento de la novela, comienza a desarrollarse el conflicto principal, es decir, la


enfermedad de María. Efraín regresa de un pequeño viaje y se sorprende con la noticia. Se
trata de una epilepsia nerviosa, relacionada con las emociones de la muchacha. El hecho de
que sea la misma enfermedad que ha matado a su madre funciona como indicio del final
trágico de la narración. Es un mal hereditario y no puede evitarse. Sin embargo, deben tomar
algunas precauciones para que no se produzcan nuevos ataques. La chica debe mantenerse
tranquila, sin exaltaciones emocionales. Algunos estudiosos de la obra analizan la relación de
esta enfermedad con la sexualidad de María: ella debe mantenerse virgen para no empeorar su
salud.

A partir de esa cuestión, hay obstáculos para el contacto entre Efraín y su amada. El padre se
da cuenta del amor que los une y le pide al joven que modere su pasión y no demuestre su
cariño. Sin embargo, la novela presenta contradicciones al respecto. Por ejemplo, después del
ataque María está como dormida, muy pálida, pero el contacto de Efraín la ayuda a
recomponerse y abrir los ojos. Incluso menciona el nombre de su amado.

La misma noche del primer ataque aparece por primera vez el ave negra que representa la
tragedia inevitable de esta historia. Tanto para los lectores como para los personajes, este
pájaro presagia la muerte de María. Tanto es así que, un rato más tarde, la joven padece un
nuevo ataque. A raíz de ello, Efraín realiza un recorrido heroico bajo la tormenta en busca del
Dr. Mayn. En ese trayecto destaca la tempestad como signo de la naturaleza que espeja los
sentimientos del protagonista. Él está atormentado, el cielo también. Por otra parte, el caballo
que el joven monta simboliza su virilidad, ya que la hazaña de atravesar ríos y campos es muy
grande y peligrosa. Logra cumplir su misión gracias al coraje que despierta en él el amor por
María. Este carácter heroico de la masculinidad de Efraín se refuerza algunos capítulos más
tarde en la secuencia de la cacería. Varios hombres salen a cazar un felino grande que llaman
“tigre” y es Efraín quien logra matarlo, con mucha destreza y valentía.

En estos capítulos de la novela se presentan con mayor nitidez las figuras del padre y de la
madre. El hombre toma decisiones cruciales para la vida de los otros personajes. Es él, como se
ha dicho, quien impone el viaje a Europa de Efraín. A su vez, le pide que guarde sus
sentimientos por María. Sin embargo, este carácter autoritario se combina con bondad,
generosidad y comprensión en la caracterización del padre. Tanto es así que el hombre acepta
el amor de los protagonistas y autoriza que se casen cuando el joven regrese de Europa, al
terminar sus estudios de medicina. Por su parte, la madre es sumisa y obediente a los
mandatos del padre y, al mismo tiempo, cariñosa con su hijo, al que intenta ayudar. De hecho,
Efraín convence a su madre de desobedecer la orden del padre y le cuentan a María que
podrán casarse en el futuro.

A Efraín le cuesta mucho moderar su amor por María, muestra sus inseguridades y se cuestiona
sus sentimientos. Gracias a ello, la narración evidencia uno de sus grandes temas: las pasiones
de la juventud. Efraín vive este primer amor con mucha intensidad porque su espíritu es joven.
Lo considera un tesoro, un regalo de Dios, pero también le genera mucho sufrimiento, es como
una tortura.

Esa intensidad también suma tormento al protagonista cuando su amigo Carlos quiere casarse
con María. Durante algunos capítulos, Carlos funciona como antagonista de Efraín, sin
quererlo. De todos modos, María rechaza la propuesta. Esto sirve como comprobación de su
amor por Efraín. El joven logra aclarar la situación con su amigo y reestablecer el vínculo de
lealtad y compañerismo que los une. Para ambos, esta amistad es muy valiosa, y a través de
ella exhiben un modelo de conducta entre varones jóvenes.

Conocemos también al padre de Carlos, don Jerónimo, que es otro hacendado de la región.
Mediante su figura, la novela propone un contraejemplo. El padre de Efraín es el hacendado
“bueno”: un hombre rico, con autoridad y firmeza, pero amable, respetuoso y educado.
Jerónimo, por el contrario, es grosero y despectivo con los peones y esclavos.

En esta sección de la obra, observamos también algunos temas ya presentes desde el inicio.
Efraín continúa realizando breves recorridos por las tierras de sus padres. Visita trabajadores
con los que tiene un trato amistoso. En cada viaje se detiene a comtemplar el paisaje y
describe los elementos de la naturaleza y los personajes que encuentra. Entre ellos, se
destacan Braulio y Tránsito, que conforman una pareja similar a la de los protagonistas: son
primos entre sí y se aman profundamente. Efraín funciona como mediador para que decidan
casarse. Finalmente, la gran conciencia de la temporalidad que tiene la novela se mantiene
presente. Esto se representa con claridad en el importante y valioso reloj que el padre le regala
a Efraín, para que pueda medir el tiempo con exactitud.
Capítulo XIV

Tres días más tarde, al volver de un paseo por la montaña, Efraín se entera de que María ha
tenido un ataque nervioso. Se trata de la misma enfermedad de su madre, que ha muerto muy
joven atacada por una epilepsia incurable. Está todavía sin sentido, como dormida y muy
pálida. En la habitación de la joven están también el padre, la madre y Emma, pero el primero
se retira rápidamente. Entonces Efraín llora mucho y agarra la mano de María. Gracias a ese
contacto, la chica se despierta lentamente y pronuncia el nombre de su amado. Se siente
alterada y triste. El padre permite que Efraín vuelva a visitarla por la noche.

Capítulo XV

Se desata una tormenta, Efraín pasa un tiempo mojándose en un corredor y de repente un ave
negra, de mal augurio, pasa volando, roza su frente y finalmente vuela hacia los bosques. Es
invierno. El florero de la habitación de Efraín contiene unas flores recogidas por María, pero ya
marchitas.

A la medianoche, el padre viene a buscarlo, María ha tenido otro episodio. Efraín va en caballo,
bajo la tormenta, a buscar al doctor Mayn. Desesperado y apurado, atraviesa con coraje el río
Amaine, muy crecido por las lluvias. Llega a la casa del médico a las dos de la mañana.

Capítulo XVI

La tarde siguiente, el doctor se despide de la familia tras haber recuperado la salud de María y
haberle indicado los cuidados necesarios para que no se repitan los ataques. El doctor promete
visitarla con frecuencia. Efraín conversa con María. Ella se siente aliviada porque cree estar
curada. Agradecida y preocupada, resalta los peligros del viaje del joven bajo la tormenta.
Luego, se dicen palabras amorosas, pero sufriendo porque el destino de su amor tiene
obstáculos: la enfermedad de María y el viaje de Efraín a Europa para continuar sus estudios.

Durante la cena, los hombres conversan sobre una salida de cacería. Luego, Efraín se reúne a
solas con su madre y su padre. Este comenta los planes relacionados con los estudios de Efraín
y luego le dice que hay algo en su conducta que no está bien. El padre sabe que Efraín ama a
María, pero no permite que se casen todavía porque ella es demasiado joven. Además,
confiesa que el doctor Mayn ha diagnosticado que probablemente la chica muera joven, ya que
padece la misma epilepsia que su madre, una enfermedad gravísima. Entonces, desafía al hijo
preguntándole si, a pesar de todo, se casaría con María si él lo permitiera. Efraín dice que sí, sin
miedo a arriesgarlo todo. La madre llora. El padre se alegra porque ve que su hijo es un
caballero.

Entre los tres, acuerdan que el casamiento tendrá lugar cuando Efraín termine sus estudios de
medicina en Europa y regrese al Valle del Cauca, algunos años más tarde. Además, el padre y la
madre le piden que no hable con María de este plan ni le demuestre su amor, ya que esas
emociones parecen haber despertado la epilepsia. María debe mantenerse tranquila. Tampoco
debe enterarse de que su enfermedad es grave. Estos son consejos del doctor. Efraín cree que
ha terminado la conversación, pero se equivoca. El padre le cuenta que Carlos, amigo de Efraín,
ha pedido la mano de María. Efraín se siente confundido y apenado; se desata una tormenta
ventosa y fría.

Capítulo XVII

Efraín tiene dificultades para contener su amor por María, pero hace esfuerzos por cumplir la
promesa que le ha hecho a su padre. Está preocupado por la propuesta de matrimonio de
Carlos. Pasa varios días encerrado en su cuarto o en la casa de José. Una mañana recibe la
visita de su madre. Está preocupada por la actitud del hijo. Él le confiesa su preocupación por
Carlos. También por el hecho de que María es su hermana. La madre le dice que es tarde para
preocuparse por eso, porque ya están enamorados. Remarca que María está dominando
mucho mejor que él las dificultades del momento.

Entonces le confiesa que el doctor Mayn ha determinado que el mal de María no es el mismo
que ha matado a su madre. Como esperan la visita de Carlos para el día siguiente, la madre
propone hablar con María sobre sus sentimientos hacia Efraín y explicarle por qué este tiene
un comportamiento tan esquivo.

Capítulo XVIII

Emma visita a Efraín. Conversan mientras ella lo peina y se burla cariñosamente de la alegría de
su hermano. Luego, el joven debe ir a conversar con su padre. Este le regala un reloj muy
valioso, comprado en Londres. Finalmente, Efraín sale de la casa para visitar a su amigo
Emigdio. En el camino se cruza con María y se intercambian algunas flores.

Capítulo XIX

Efraín llega a la hacienda de don Ignacio, el padre de Emigdio, para visitar a su amigo. Emigdio,
Carlos y Efraín han estudiado juntos en Bogotá y comparten una gran amistad. Durante la
tarde, Emigdio le cuenta a Efraín todo lo que sabe sobre las intenciones de Carlos de casarse
con María. Cree que Carlos es un buen hombre, pero que las hermanas de Efraín fueron criadas
con mucha más delicadeza. Hablan de don Jerónimo, padre de Carlos; creen que es un
hacendado grosero, mezquino y poco honesto.

Capítulo XX

Efraín regresa a su casa, donde se preparan para recibir la visita de Carlos y su padre. Efraín y
María tienen una larga conversación a solas en la que se confiesan amor eterno el uno por la
otra.
Capítulo XXI

De camino a la montaña, Efraín se encuentra con José y su sobrino, Braulio. Este chico tiene la
misma edad que el protagonista y está enamorado de su prima Tránsito. Los tres van a la casa
de José, donde conversan con Luisa sobre los planes para el casamiento. Luego salen de cacería
con Tiburcio, un peón, y Lucas, agregado de una hacienda vecina. Buscan cazar un felino
grande al que llaman “tigre”. Efraín es quien logra matarlo para impedir que ataque a Braulio.
Luego comparten un banquete y Braulio le pide a Efraín que sea su padrino de bodas.

Capítulo XXII

Efraín vuelve a la casa, donde ya reciben la visita de Carlos y don Jerónimo. El protagonista se
siente atormentado por no poder decirle a su amigo que ama a María. Jerónimo se comporta
de manera grosera. Luego de una conversación general sobre la cacería del tigre, Carlos y Efraín
conversan a solas durante un rato. Charlan sobre los libros que tiene Efraín en la biblioteca.

Capítulo XXIII

Más tarde, todos comparten un momento de diversión, tocan la guitarra, cantan y recitan
poesías. María canta “Las hadas”, unos versos compuestos por Efraín.

Capítulo XXIV

Justo antes de dormir, los enamorados intercambian algunas palabras. María le cuenta a Efraín
que Tránsito la ha elegido como madrina de su boda.

Capítulo XXV

La mañana siguiente, Efraín conversa con su madre, preocupada porque María acepte la
propuesta de Carlos. El hijo le propone una solución y la ponen en marcha: van a desobedecer
la orden del padre. La madre le cuenta a María que tienen el permiso del padre para casarse
cuando Efraín termine sus estudios. En la misma charla, le cuenta sobre las intenciones de
Carlos. Como María no quiere casarse con él, acuerdan rechazar su propuesta con la excusa de
que es demasiado niña como para el matrimonio. Efraín escucha todo a escondidas.

Capítulo XXVI

Los hombres cazan un venadito cerca de la casa.

Capítulo XXVII

Carlos quiere contarle a Efraín sus pretensiones de casarse con María. El protagonista se siente
muy incómodo por la situación. Don Jerónimo los interrumpe y se lleva a Carlos a la habitación
del padre de Efraín. Mientras, este y María conversan en el costurero, acompañados por Juan.
Ella le cuenta que rechazará la propuesta de Carlos.

Capítulo XXVIII

La familia y sus invitados salen a pasear por los campos. Mientras caminan del brazo, Carlos le
propone matrimonio a María y esta lo rechaza con elegancia. Efraín escucha desde lejos
algunos fragmentos de la conversación. Carlos queda desconcertado. María camina junto a
Anselmo de regreso a la casa, conversan y él le deja entender que aprueba su amor con Efraín,
pero sin decirlo explícitamente.

Ya en la casa, Carlos y Efraín conversan solos. Carlos le cuenta que el verdadero motivo de su
visita ha sido proponerle casamiento a María, pero que ella lo ha rechazado. Efraín siente alivio
y vuelve a sentirse cómodo con su amigo. De inmediato, le cuenta que él ama a María y que
tiene la aprobación de su padre para casarse con ella cuando regrese de Europa. Ambos se
sienten agradecidos por la honestidad y la lealtad del otro.

Análisis

En este segmento de la novela, comienza a desarrollarse el conflicto principal, es decir, la


enfermedad de María. Efraín regresa de un pequeño viaje y se sorprende con la noticia. Se
trata de una epilepsia nerviosa, relacionada con las emociones de la muchacha. El hecho de
que sea la misma enfermedad que ha matado a su madre funciona como indicio del final
trágico de la narración. Es un mal hereditario y no puede evitarse. Sin embargo, deben tomar
algunas precauciones para que no se produzcan nuevos ataques. La chica debe mantenerse
tranquila, sin exaltaciones emocionales. Algunos estudiosos de la obra analizan la relación de
esta enfermedad con la sexualidad de María: ella debe mantenerse virgen para no empeorar su
salud.

A partir de esa cuestión, hay obstáculos para el contacto entre Efraín y su amada. El padre se
da cuenta del amor que los une y le pide al joven que modere su pasión y no demuestre su
cariño. Sin embargo, la novela presenta contradicciones al respecto. Por ejemplo, después del
ataque María está como dormida, muy pálida, pero el contacto de Efraín la ayuda a
recomponerse y abrir los ojos. Incluso menciona el nombre de su amado.

La misma noche del primer ataque aparece por primera vez el ave negra que representa la
tragedia inevitable de esta historia. Tanto para los lectores como para los personajes, este
pájaro presagia la muerte de María. Tanto es así que, un rato más tarde, la joven padece un
nuevo ataque. A raíz de ello, Efraín realiza un recorrido heroico bajo la tormenta en busca del
Dr. Mayn. En ese trayecto destaca la tempestad como signo de la naturaleza que espeja los
sentimientos del protagonista. Él está atormentado, el cielo también. Por otra parte, el caballo
que el joven monta simboliza su virilidad, ya que la hazaña de atravesar ríos y campos es muy
grande y peligrosa. Logra cumplir su misión gracias al coraje que despierta en él el amor por
María. Este carácter heroico de la masculinidad de Efraín se refuerza algunos capítulos más
tarde en la secuencia de la cacería. Varios hombres salen a cazar un felino grande que llaman
“tigre” y es Efraín quien logra matarlo, con mucha destreza y valentía.

En estos capítulos de la novela se presentan con mayor nitidez las figuras del padre y de la
madre. El hombre toma decisiones cruciales para la vida de los otros personajes. Es él, como se
ha dicho, quien impone el viaje a Europa de Efraín. A su vez, le pide que guarde sus
sentimientos por María. Sin embargo, este carácter autoritario se combina con bondad,
generosidad y comprensión en la caracterización del padre. Tanto es así que el hombre acepta
el amor de los protagonistas y autoriza que se casen cuando el joven regrese de Europa, al
terminar sus estudios de medicina. Por su parte, la madre es sumisa y obediente a los
mandatos del padre y, al mismo tiempo, cariñosa con su hijo, al que intenta ayudar. De hecho,
Efraín convence a su madre de desobedecer la orden del padre y le cuentan a María que
podrán casarse en el futuro.

A Efraín le cuesta mucho moderar su amor por María, muestra sus inseguridades y se cuestiona
sus sentimientos. Gracias a ello, la narración evidencia uno de sus grandes temas: las pasiones
de la juventud. Efraín vive este primer amor con mucha intensidad porque su espíritu es joven.
Lo considera un tesoro, un regalo de Dios, pero también le genera mucho sufrimiento, es como
una tortura.

Esa intensidad también suma tormento al protagonista cuando su amigo Carlos quiere casarse
con María. Durante algunos capítulos, Carlos funciona como antagonista de Efraín, sin
quererlo. De todos modos, María rechaza la propuesta. Esto sirve como comprobación de su
amor por Efraín. El joven logra aclarar la situación con su amigo y reestablecer el vínculo de
lealtad y compañerismo que los une. Para ambos, esta amistad es muy valiosa, y a través de
ella exhiben un modelo de conducta entre varones jóvenes.

Conocemos también al padre de Carlos, don Jerónimo, que es otro hacendado de la región.
Mediante su figura, la novela propone un contraejemplo. El padre de Efraín es el hacendado
“bueno”: un hombre rico, con autoridad y firmeza, pero amable, respetuoso y educado.
Jerónimo, por el contrario, es grosero y despectivo con los peones y esclavos.

En esta sección de la obra, observamos también algunos temas ya presentes desde el inicio.
Efraín continúa realizando breves recorridos por las tierras de sus padres. Visita trabajadores
con los que tiene un trato amistoso. En cada viaje se detiene a comtemplar el paisaje y
describe los elementos de la naturaleza y los personajes que encuentra. Entre ellos, se
destacan Braulio y Tránsito, que conforman una pareja similar a la de los protagonistas: son
primos entre sí y se aman profundamente. Efraín funciona como mediador para que decidan
casarse. Finalmente, la gran conciencia de la temporalidad que tiene la novela se mantiene
presente. Esto se representa con claridad en el importante y valioso reloj que el padre le regala
a Efraín, para que pueda medir el tiempo con exactitud.
Capítulo XXIX

Tras la visita de Carlos, Efraín trabaja intensamente con su padre. Él y María comparten
momentos a solas todas las noches. Conversan, se miran y se sonríen. Comienza un período de
felicidad para ambos, pero al final del capítulo el narrador repite su presagio: anuncia que
llegarán días de sufrimiento y llanto.

Capítulo XXX

Una mañana, Efraín trabaja con su padre en el escritorio. Mientras tanto, María le corta el pelo
a su tío. De repente se le cae la rosa que lleva en el pelo y el padre la levanta para volver a
ponerla en su lugar. Ella siente vergüenza. El hombre se muestra afectuoso pero al mismo
tiempo firme con ambos jóvenes.

Capítulo XXXI

Este capítulo, más extenso que los anteriores, comienza con un viaje interior de Efraín; recorre
sus sentimientos de amor y recuerdos de la infancia. Esa mañana reciben la visita de José y
Tránsito en la casa. Emma, María y la madre conversan con la muchacha sobre los planes para
su casamiento. María, madrina de la boda, prepara un vestido de novia hermoso para Tránsito.
Sin embargo, se apena al ver la felicidad de su ahijada junto a Braulio, porque sabe que ella no
puede estar junto a Efraín del mismo modo. Él le pide un mechón de sus cabellos como señal
de amor; María promete dárselo en la noche.

Después de la cena, Juan se encarga de juntar a los enamorados. Ambos juegan con el niño, le
hacen caricias y le dan besos. María esconde el mechón que se ha cortado para Efraín entre los
cabellos del niño y así se los acerca a Efraín. Antes de dárselo, le pide que él también le dé sus
cabellos para guardarlos en el mismo guardapelos en el que tiene los de su madre, Sara.

Capítulo XXXII

Efraín va a emprender un nuevo viaje por las haciendas junto a su padre. Este da muchas
ordenes a las hijas que se encargan de los preparativos. El narrador retrata al padre como un
tanto autoritario. Justo antes de partir, rápida y disimuladamente, Efraín deja que María le
corte un mechón de pelo y ella lo coloca en el guardapelo que lleva en el cuello. Se dicen
palabras amorosas y se separan para que la familia no los vea juntos en esa actitud.

Capítulo XXXIII

Una semana después, todavía de viaje por las haciendas, Efraín y su padre trabajan hasta tarde.
Reciben una carta que les comunica una importante pérdida para los negocios familiares. El
padre ha confiado demasiado en hombres poco honestos. Resuelve demorar un día más el
viaje de regreso a la casa y le pide a su hijo que guarde el secreto para no angustiar a la madre.
El joven se siente atormentado por la situación y por seguir lejos de María.
Capítulo XXXIV

Cuando llegan a la casa, al día siguiente, María se ha subido a una piedra muy alta y no puede
bajar. Efraín sube y la ayuda. Conversan un poco sobre cuánto se extrañaron. María le cuenta
que dos noches antes ha visto al ave negra de mal augurio y ha tenido pesadillas, pero se niega
a contar qué ha soñado. Está asustada. Efraín también, pero trata de disimularlo. El ave parece
haber aparecido en el mismo horario en que él recibió la carta con malas noticias sobre los
negocios familiares. Efraín le confía ese secreto a María.

Capítulo XXXV

Efraín y María se dicen una vez más que se aman. Él insiste en conocer cuáles fueron las
pesadillas de la chica, pero ella se niega nuevamente. Al día siguiente, 12 de diciembre, se
casan Tránsito y Braulio. María decide ir hasta la parroquia en el caballo retinto para demostrar
que ha crecido y ya no le tiene miedo. Es el mismo caballo que Efraín usó para ir a buscar al
médico cuando ella tuvo un ataque.

Ambos están felices por sus amigos que se casan, pero sienten tristeza por su propia situación,
ya que no pueden estar plenamente juntos todavía. Efraín le dice a María que tratará de
convencer a su padre de que no lo envíe a Europa y se quede ayudando con los negocios
familiares, que van mal.

Capítulo XXXVI

El padre está enfermo. Los jóvenes sospechan que puede ser consecuencia de los malos
negocios, pero deben mantener el secreto. Al principio parece un simple resfrío, pero luego le
sube mucho la fiebre y empieza a tener delirios. La madre pregunta si han recibido malas
noticias y Efraín le dice que no. Llega el doctor Mayn y comienza a tratar al paciente. Las fiebres
no ceden y el chico le cuenta toda la verdad al médico, que se compromete a mantener el
secreto. Efraín pasa la noche cuidando a su padre y tiene malos presentimientos para el futuro.
El doctor regresa la mañana siguiente, aplica nuevos remedios y se muestra realmente
preocupado.

Capítulo XXXVII

Tres días después, el padre sigue afiebrado. El doctor Mayn le dice a Efrain que la situación es
grave. Aplican más remedios y cuidan mucho al enfermo. María se destaca como enfermera y
gracias a ello el padre se recupera lentamente. El doctor Mayn asegura que ya está fuera de
peligro.

Capítulo XXXVIII

Diez días más tarde, el padre está recuperado. Emma, María y Efraín lo entretienen leyendo en
voz alta un libro de memorias de Napoleón Bonaparte. También conversan sobre tiempos
felices y tocan la guitarra. Reciben una carta del Sr. A…, que llevaría a Efraín a Europa. Les
cuenta que el viaje debe realizarse a finales de enero, apenas un mes más tarde. Efraín sale de
paseo en caballo; se siente alterado y triste por la noticia. Recorre y contempla un amplio
paisaje natural.

Cuando regresa a la casa, ya de noche, intenta hablar con su padre para evitar el viaje. Le dice
que prefiere quedarse para ayudarlo con los negocios, pero el hombre se niega y le dice que su
decisión es irrevocable. Aunque no le gusta esa decisión, el hijo obedece sin cuestionarla.
María escucha esta conversación y se siente muy alterada.

Capítulo XXXIX

La madre conversa con Efraín para tratar de aliviar su sufrimiento. Le promete que cuidará a
María durante los cuatro años que él debe pasar en Europa. Más tarde, María, Efraín, el padre
y la madre conversan sobre el futuro. Han conversado con la chica y ella promete casarse con el
primo cuando regrese de Europa. Luego se quedan solos, se dan la mano y se miran a los ojos
con intensidad. Se prometen amor eterno.

Análisis

En este segmento de la novela, se profundiza la conexión entre Efraín y María. Comparten


momentos a solas con frecuencia, dentro de la casa o dando paseos por los jardines. Aunque el
contacto físico es muy discreto, el tono de estas situaciones empieza a ganar cierta
sensualidad. Se comunican a través de miradas y sonrisas y parecen tener una conexión casi
telepática: se entienden sin palabras. La explicación de esa conexión espiritual tiene que ver
con la pureza y la profundidad del amor que los une. Ese nexo espiritual se enfatiza cuando
María ve al ave negra. Esto ocurre en el mismo momento en que Efraín y su padre reciben
malas noticias sobre los negocios familiares. Ellos están lejos de la casa y, sin embargo, a la
distancia María también percibe que algo va mal gracias a la aparición del ave. Luego tiene
pesadillas relacionadas con ese mal presagio, pero no le cuenta a su enamorado qué soñó. Él,
por su parte, le confiesa el secreto sobre los negocios.

A medida que crece la intimidad entre ambos, también se presentan muchas escenas
relacionadas con las flores, que simbolizan su amor, y los cabellos. En ese sentido, gana un
valor especial el guardapelos de María. Se trata de un objeto muy popular para la época: suele
ser un colgante o dije en el que puede guardarse un mechón de pelo de un ser querido. La
joven guarda en el suyo un poco de cabello de su madre y ahora suma un mechón de Efraín.
Los cabellos de María, por su parte, generan una atracción muy fuerte para su enamorado. Sus
bucles y sus trenzas se describen permanentemente; representan su belleza y vitalidad.

En la misma línea, aumenta la participación de Juan, hermanito menor de Efraín, en las escenas
amorosas. El niño funciona como un “Cupido casero”, de acuerdo con Enrique Anderson
Imbert, ya que permite contactos y complicidades entre los protagonistas. Por ejemplo, tanto
Efraín como María juegan con el niño, le hacen caricias y le dan besos; de alguna manera, se
demuestran su amor a través del hermanito. De hecho, también se intercambian mechones de
pelo a través del niño, disimuladamente.

Por otra parte, los lectores conocemos más sobre la relación entre Braulio y Tránsito, que
espeja la de los protagonistas. Como se ha mencionado, ellos también son primos entre sí, y
esto no representa un obstáculo. Estas relaciones no se presentan como incestuosas. Por el
contrario, la aceptación de casamientos entre miembros de una misma familia puede
representar el proyecto de fundar una familia nacional. Es decir que, como novela nacional,
María muestra a estas parejas como modelos ideales de la identidad colombiana en el siglo
XIX. Efraín y María son padrino y madrina de la boda, lo cual intensifica el paralelismo entre las
parejas. Sin embargo, ese paralelismo no es exacto. Los protagonistas se apenan al ver la unión
de sus amigos, porque no pueden estar juntos y felices como ellos.

Es interesante destacar que María elige ir al casamiento de Tránsito montando a caballo. Se


trata del caballo retinto que Efraín usó para buscar al médico cuando ella tuvo los primeros
ataques. Este caballo es bravo y ella le temía en el pasado. Pero ahora ha cambiado; ya no es
una niña. Esta demostración de valor de la joven puede interpretarse como un modo de asumir
que ya no le tiene miedo a la masculinidad de Efraín. Se puede considerar que esta breve
escena contribuye al pasaje de la ternura inocente a ese tono más pasional que gana el amor
de los protagonistas.

Con respecto a las malas noticias sobre los negocios familiares, es necesario resaltar algunas
cuestiones. La estafa que sufre el padre representa ese sentimiento de pérdida que caracteriza
a las elites terratenientes de Colombia en el período. En ese sentido, el hombre se siente
debilitado y se enferma. Sufre unas fiebres muy altas y delirios. Esta situación sirve para
presentar dos líneas narrativas importantes. En primer lugar, muestra a María como mujer
ideal, perfecta, angelical ya que sus cuidados son tan excelentes que ayudan al padre a
recuperarse de un estado muy grave. En segundo lugar, sirven para demostrar la lealtad de
Efraín hacia su padre. El hombre le ha pedido que guarde el secreto de los malos negocios para
no angustiar a la madre. El hijo cumple la promesa. De todos modos, sí les cuenta el secreto a
María y también al doctor, para que este pueda hacer un diagnóstico certero. Esto no se
presenta como una desobediencia al mandato paterno. Por el contario, evidencia la
complicidad amorosa con María y la madurez en el trato con el médico. Si bien la enfermedad
es aguda, después de algunos días el hombre se recupera y de a poco se estabiliza la situación.

De todos modos, a partir de la enfermedad, Efraín trata de convencer al padre de cancelar el


viaje a Europa. Cree que es un mal momento para hacerlo y prefiere quedarse colaborando con
los negocios. Pero el hombre se niega rotundamente. Efraín obedece, pero muy apenado. Ante
la rigidez del padre, aparece la bondad de la madre como contrapunto. Ella trata de aliviar las
penas de su hijo y le promete cuidar a María cuando él esté de viaje.
Capítulo XL

Al día siguiente, Efraín se dirige a las haciendas porque Feliciana, antigua criada de la familia,
está muy enferma. Lo acompaña Juan Ángel, su jovencísimo sirviente, que es hijo de Feliciana.
El doctor Mayn ha dejado de atenderla por un viaje de urgencia. Lo reemplaza otro médico, en
quien Efraín no confía demasiado. La mujer padece hepatitis y va a morir. Efraín ordena que se
sumen más esclavas a su cuidado.

Conmovido por el estado de la mujer, Efraín narra su historia de vida, a la que le dedica algunos
de los capítulos más extensos de la novela. Feliciana nace en África, es hija de Magmahú y su
nombre original es Nay. Su padre es un jefe del ejército achanti que decide exiliarse después de
unas guerras entre distintos pueblos africanos y ejércitos ingleses, colonizadores de la zona.
Sinar, hijo de Orsué, jefe de otro pueblo africano sometido por Magmahú, ha trabajado como
sirviente en su casa. No le cuenta a nadie que es hijo de Orsué, para que no lo castiguen por
ser familiar del jefe derrotado. Nay es la única que conoce el secreto, y ellos se quieren mucho
desde que ella es una niña. Un día, Sinar le propone escapar juntos para casarse y ser reyes de
su pueblo, pero ella no quiere traicionar al padre.

Un tiempo después, los ingleses les declaran la guerra y Sinar decide luchar junto a Magmahú
en contra del enemigo común. En la pelea, Sinar recibe un balazo en el brazo izquierdo. Nay
cura la herida a escondidas de su padre. Magmahú decide abandonar su patria y sacrificar a
Sinar como ofrenda a los dioses. Sin embargo, Nay le cuenta que lo ama y se ponen de acuerdo
entre los tres para partir junto a treinta esclavos. Llegan a Gambia y son muy bien recibidos. Allí
conocen a un sacerdote francés.

Capítulo XLI

Sinar y el sacerdote pasean juntos a diario. El joven se siente un poco triste y Nay está
preocupada. Conversan y se declaran amor el uno por la otra.

Capítulo XLII

Nay y Sinar se convierten al cristianismo y se casan. Durante los festejos, reciben el ataque de
un pueblo enemigo y Magmahú muere. Para salvar la vida de Sinar, Nay se entrega como
esclava de los enemigos. Algunos días más tarde la separan de su esposo para siempre y la
embarcan hacia América como esclava. Al llegar a Colombia, la llevan junto a otros esclavos a la
casa de William Sardick, un irlandés casado con Gabriela, mujer mestiza nacida en Cartagena.

Capítulo XLIII

Sardick explota minas de oro en el Chocó y está asociado a su hermano, Thomas, que vive en
Cuba y trafica personas negras para esclavizarlas. Gabriela descubre que Nay es cristiana y por
eso la protege y le enseña español. Nay está embarazada y por eso todavía no la han vendido.
Apenas nace el niño, lo bautiza.
Unos meses después, el padre de Efraín pasa por la casa de Sardick volviendo de Jamaica con la
pequeña María, tras haberla adoptado. Nay toma mucho cariño por la niña. El padre se indigna
al conocer que Sardick y su hermano esclavizan personas, ya que las leyes del país lo prohiben
para ese entonces. Sin embargo, no dice nada y luego compra a Nay para liberarla y pedirle que
sea la aya (o niñera) de María. Nay acepta y tanto ella como su hijo, Juan Ángel, se mudan a la
casa de la familia.

Capítulo XLIV

Efraín organiza el entierro de Feliciana y en el mismo viaje entrega su carta para el Sr. A… donde
le confirma que viajará con él a Europa pocas semanas más tarde. Esa misma noche, Feliciana
fallece. Juan Ángel, Efraín y todos los esclavos de la hacienda la velan. Efraín le promete a Juan
Ángel cuidarlo como miembro de la familia.

Capítulo XLV

Pasan ocho días de la muerte de Feliciana y el clima se calma un poco. El padre de Efraín le
otorga total libertad a Juan Ángel y este decide acompañar al joven en su viaje a Europa.

María y Efraín pasean por los jardines a solas algunas veces. Ella junta flores y juega con ellas.
Por momentos recuerdan que él debe viajar y lloran juntos. Una tarde, durante el paseo, María
le cuenta que ha sembrado un rosal que representa su amor. Si Efraín dejara de amarla, el rosal
dejaría de dar flores. La chica cree que así será porque se lo ha pedido a la Virgen. Además, ha
sembrado una mata de azucenas de la montaña debajo de la ventana de la habitación de
Efraín. Se propone colocar una azucena en cada carta que le envíe a Europa, para comunicarle
cosas que no podría escribir con palabras.

Capítulo XLVI

María y Efraín se encuentran durante un paseo. Al regresar a la casa, se hablan del amor que
sienten. Ella está un poco celosa: teme que él conozca otras mujeres en Europa.

Capítulo XLVII

Efraín debe viajar a la ciudad junto a su padre para preparar su viaje a Europa. Mientras
preparan el equipaje, María le da un anillo que tiene grabadas las iniciales de sus padres, y
Efraín le da a cambio otro con sus propias iniciales en la cara interior. En ese mismo momento,
ambos ven pasar al ave negra de mal augurio. Se asustan.

Capítulo XLVIII

Antes de ir hacia la ciudad, Efraín pasa por la casa de Carlos para despedirse. Este le cuenta a
su amigo que piensa en Matilde, una mujer de la ciudad a la que quisiera traer al campo para
casarse con ella. Efraín piensa que las llanuras y los campos donde viven son el paisaje perfecto
para amarse. Luego se saludan, tristes por la despedida.

Después, el protagonista pasa a despedirse de Custodio y su familia. El hombre le habla de sus


preocupaciones por los amores de Salomé, su hija, y le pregunta si la chica podría pasar un
tiempo en la casa para recibir la buena compañía de Emma y María. Un poco más tarde, Efraín
conversa a solas con Salomé para tratar de resolver el asunto. La describe como una mujer
mestiza muy hermosa y simpática.

Capítulo XLIX

Efraín, Salomé y su hermano menor, Fermín, salen de paseo. Ella le cuenta a su amigo que está
enamorada de Tiburcio y no de Justiniano. Efraín se propone hablar con Tiburcio para
ayudarlos en su relación y evitar confusiones. Luego regresan a la casa y Efraín se despide de la
familia. En el camino, se encuentra con Tiburcio. Conversan y Efraín le recomienda que visite a
Salomé para hablar de sus sentimientos.

Capítulo L

María está tan triste que parece tonta; está distraída. Le dice a Efraín que no sabe cómo pasará
tantos años sin él, aburrida en la casa. Le dice que morirá esperando. Él le pide que no hable
así y que deje de llorar. Finalmente, la besa en los cabellos por primera vez. Ella aproxima sus
dedos a los labios de él, pero no llega a tocarlos.

Capítulo LI

Dos días antes de su partida, Efraín se dirige a las montañas junto a José para despedirse de su
familia. Lo reciben con mucha alegría y almuerzan todos juntos: Braulio, Tránsito, Lucía y la
madre de las chicas. Antes de irse, le regala su escopeta a Braulio. Finalmente, todos se
despiden de Efraín, muy conmovidos.

Capítulo LII

María está muy triste porque se aproxima la fecha de partida de Efraín. Le reclama que haya
pasado tanto tiempo de visita en la montaña. Ha desobedecido a su madre y se ha dedicado a
plancharle las camisas, tarea peligrosa por el peso de las planchas.

Capítulo LIII

Al comienzo del capítulo el narrador asegura que escribe estas páginas cargado de emoción,
derramando lágrimas, y nos recuerda que su historia es triste. Pasa la última noche antes de su
viaje sin poder dormir. A la mañana se despide de toda la familia, todos lloran. María, vestida
de blanco, lo espera en el oratorio para despedirse a solas. Ambos lloran mucho y Efraín le da
un beso en la frente.

Análisis

Este segmento de la novela presenta una historia enmarcada: el relato de la vida de


Nay/Feliciana. Este relato puede parecer una digresión, como si el narrador “se fuera por las
ramas”, pero en realidad aporta muchas claves para la lectura de la obra. Feliciana es una
trabajadora de la hacienda y ha sido la niñera de María. Su nombre de nacimiento es Nay, y es
una mujer de origen africano. Es hija de un guerrero africano y, tras ser capturada por un
traficante de personas esclavizadas, la llevan a América de manera forzada. El padre de Efraín la
compra y le da la libertad. Esta mujer y su historia funcionan como un espejo de la vida de
María.

El paralelismo entre ambas tiene muchos puntos de contacto. En primer lugar, a ambas les
cambian el nombre y esto se relaciona con el abandono de sus primeras religiones. Ambas se
convierten al catolicismo. La novela presenta esos cambios de religión como algo positivo. En
segundo lugar, ambas pierden a sus familias de manera trágica y quedan solas en el mundo. El
padre de Efraín se figura como salvador en ambos casos; les ofrece protección, casa y afecto.
De hecho, el hombre compra y libera a Feliciana en el mismo viaje en que adopta a María. En
tercer lugar, ambas encarnan en vida la cuestión del desarraigo, central para toda la obra. Así
como Efraín se ve constantemente alejado de la tierra natal, ellas se han visto forzadas a vivir
lejos de sus orígenes. El tema del desarraigo se presenta con potencia y contribuye con el tono
nostálgico y trágico de la novela.

La muerte de Feliciana se produce en el mismo momento en que Efraín confirma su viaje a


Europa con el Sr. A… En ese sentido, el fallecimiento de la mujer funciona como otro indicio del
final trágico para la narración. La historia de vida de esta mujer exhibe muchos puntos en
común con la de María, y también refleja su destino fatal.

El relato sobre Nay/Feliciana sirve, además, para reforzar la imagen del padre como “buen”
hacendado, como modelo ideal de hombre de la elite terrateniente. Esto se muestra en el trato
cercano y afectuoso que dirige a peones y esclavos. El hombre le ha dado su libertad a Feliciana
y la trata como si fuera de la familia, tal como lo hace con María. Efraín sigue el ejemplo de su
padre: ordena que Feliciana reciba los mejores cuidados en su lecho de muerte y se maneja
como “buen amo” de Juan Ángel, hijo de Feliciana que trabaja como criado del protagonista.
Esta conducta se plasma también en la relación de Efraín con Tiburcio y Salomé, que
pertenecen a una clase social baja. El protagonista funciona de nuevo como mediador entre
enamorados desde una posición de cercanía y amistad.

La muerte de Feliciana genera conmoción en todos los miembros de la familia. Esa tristeza se
entremezcla con la partida del protagonista. Efraín y María aprovechan sus últimos días juntos
antes del viaje a Europa. Comparten paseos por los jardines. Ella le muestra que ha plantado
un rosal y juntos plantan una mata de azucenas. Estas dos plantas y sus flores simbolizan el
amor que se prometen mantener a la distancia. Se trata de las mismas flores que representan
sus sentimientos desde el comienzo de la novela. Además, estas plantas retoman la cercanía
entre María y la Virgen. La muchacha hace una promesa para que la Virgen mantenga vivo el
amor de Efraín. Se potencian los rasgos católicos de la protagonista como modelo de mujer
americana. Es importante destacar que la belleza de María también se compara con la de la
Virgen en varias ocasiones.

En ese sentido, es posible identificar, junto al crítico Enrique Anderson Imbert, la alegoría de “la
novia de la muerte” en la figura de María. Se trata de una joven destinada a morir porque no
puede ser inocente, es decir, virgen. Si explora el amor y las pasiones, morirá. Desde el
comienzo de la novela, ella funciona como vehículo de la ruina familiar; su destino viene
acompañado de muchas desgracias. La enfermedad de la chica y el amor pasional que siente
por Efraín trabajan de la mano para llevarla a la muerte. La crítica literaria Doris Sommer afirma
que “La niña literalmente libra una lucha a muerte consigo misma” (p. 464), y la clasifica como
“la niña/mujer perfecta que debe morir o convertirse en otra cosa”. Esta caracterización de la
protagonista es un rasgo típico del romanticismo literario. El hecho de que Efraín bese sus
cabellos y ella acerque sus labios a los de él en este punto de la novela indica la peligrosidad de
ese contacto: muy poco tiempo después ella morirá. La figura de la “novia de la muerte” puede
leerse en el hecho de que María usa vestidos blancos los días previos a la partida de Efraín.

En esta sección de la obra abundan los pasajes de tema amoroso, las conversaciones en
complicidad entre los protagonistas, el sufrimiento de ambos por la inminente separación y las
promesas de amor eterno que se profesan. Todas estas características se destacan en la obra
como gran novela sentimental. Como se ha analizado, justo antes de contar su partida, el
narrador declara que escribe estas memorias conmovido por la tristeza, en llanto. Esta línea
reconecta con la propuesta de la dedicatoria e invita a los lectores a sentir también esa tristeza
por el amor perdido.

Capítulo LIV

En este capítulo, la novela reproduce el texto de una carta que María le envía a Efraín. Él la
recibe dos semanas después de haber llegado a Londres. Dentro del sobre hay una azucena, tal
como ella ha prometido. Se trata de la primera flor que ha dado la mata que plantaron juntos.

Capítulo LV

Pasa un año y María continúa enviando cartas cada dos semanas. Efraín comienza a percibir
mucha melancolía en las últimas cartas que ha recibido. Hacia fines de junio recibe una nueva
carta con malas noticias: María está muy enferma. El joven debe apresurarse para volver al
Cauca. Todos, incluso los médicos, consideran que, si vuelve pronto, la chica se recuperará.

Capítulo LVI
Un mes más tarde, el 25 de julio, Efraín está a bordo de un barco que lo lleva hacia Colombia
desde Panamá. Desde la embarcación contempla el paisaje natural de montañas, selva y costa
característico del Valle del Cauca, su tierra natal. Tiene en sus manos una carta de María que ha
recibido durante el viaje. Ella le cuenta que la noticia de su regreso le ha dado fuerzas y su
salud está mejor.

El barco en el que viaja Efraín está tripulado por un amigo de su padre, el administrador, quien
también aloja al chico en su casa cuando llegan a tierra firme. Allí comparten un trago y el
hombre intenta que Efraín descanse un poco. Cenan en su casa junto a Lorenzo, mayordomo de
la casa del padre de Efraín que ha viajado para recibirlo en el puerto de Buenaventura. El
administrador mantiene una actitud alegre, pero el joven se siente muy preocupado por María
y no logra relajarse.

Capítulo LVII

En la madrugada siguiente, a la luz de la luna llena, Lorenzo y Efraín embarcan en una nave
pequeña tripulada por dos bogas, llamados Cortico y Laureán. Son dos hombres negros que
viajan vistiendo taparrabos. Cantan mientras hacen avanzar el barco, y Efraín comparte algunos
tragos de una bebida alcohólica con ellos. Siente que las canciones de los bogas armonizan con
la naturaleza y con su propio estado emocional: melancólico, profundo, lento y lleno de
lamentos. Luego comienza a llover y Efraín se recuesta, muy triste. Le faltan cinco días de viaje
para llegar a la casa. Mientras viaja, la reconstruye en su memoria con nostalgia.

En medio del viaje por el río Daugua hacen una parada en San Cipriano, en la casa de don
Bibiano. Allí vive también Rufina, su hija, que es a su vez la novia de Laureán. Efraín pasa allí la
noche, durmiendo en una hamaca.

Capítulo LVIII

Al día siguiente vuelven a embarcarse. Efraín asegura que en el río Dagua todo es posible, y se
siente incluso más triste que antes. Durante el viaje deben protegerse de las picaduras de
mosquitos y víboras. A medida que se acercan al destino, la vegetación se hace más abundante
y se escucha el canto de los pajaritos. Dos días después llegan al final del río y Efraín es recibido
por el señor D…, un antiguo empleado de su padre.

Capítulo LIX

Con ayuda del Sr. D…, Efraín y Lorenzo consiguen unas mulas para realizar los últimos dos días
del recorrido. En un punto del camino, se encuentran con un perro negro que gruñe al verlos y
se asustan un poco. Luego encuentran al caporal Justo, que los reconoce a ambos, los trata con
cariño y les prepara una merienda.
Capítulo LX

Al día siguiente, llegan a Cali. Efraín espera encontrar a su familia allí, pero eso no sucede.
Lorenzo le cuenta que Justo le ha dicho que María está muy enferma. El protagonista se siente
muy nervioso. Consigue un caballo y monta muy apurado por llegar a la casa. Apenas llega lo
reciben Emma, vestida de negro, y su madre. Le cuentan que María ha muerto. Efraín se siente
perturbado, herido y lleno de dolor.

Capítulo LXI

Ante el impacto de la noticia, Efraín pasa algunos días enfermo. Sus hermanas y su madre lo
cuidan. El doctor asegura que se recuperará pronto. Emma promete contarle todo sobre los
últimos días de vida de María.

Capítulo LXII

Dos meses después de la muerte de María, Efraín todavía no puede visitar su tumba. Recién en
ese momento, Emma le cuenta que unos días antes de morir, la joven visitó el rosal y la mata
de azucenas que había plantado como emblema del amor de Efraín y se despidió de él. María
sabía que iba a morir pronto. Justo antes de que eso sucediera, la chica recibió la bendición de
un sacerdote cristiano.

Braulio, José y cuatro peones más llevaron el cuerpo al pueblo para el entierro. Más tarde, el
padre de Efraín se lamenta por haberlo enviado a Europa, se siente responsable por la muerte
de María y sufre por no haberla cuidado, tal como le había prometido a su primo Salomón.

Capítulo LXIII

El mismo día en que Emma le cuenta esto a su hermano, también le entrega algunos regalos
especiales: algunas cartas y flores secas y el guardapelos donde María llevaba cabellos de su
madre y del propio Efraín, así como el anillo que él le había dado. Además, ella le había pedido
a Emma que cortara sus trenzas para regalárselas a Efraín. Es 10 de septiembre y Efraín debe
emprender su regreso a Europa para continuar sus estudios. Antes de hacerlo, pasa por el
huerto donde paseaba con María y por su habitación. Llora mucho al ver todos los objetos que
le recuerdan a su enamorada.

Capítulo LXIV

La noche anterior a su partida, Efraín se duerme con las trenzas de María entre las manos.
Sueña que María es su esposa y que leen juntos. Sin embargo, se despierta repentinamente,
gritando de espanto.
Capítulo LXV

Efraín se despide de todos sus seres queridos, muy conmovidos. Parte hacia la ciudad, pero
antes pasa por la tumba de María, ubicada en una especie de huerto, rodeada de vegetación.
Lo acompaña Braulio. Deja allí una ofrenda de rosas y azucenas preparada por Lucía y Tránsito.
Quiere darle un último adiós a María y su sepulcro. Cuando están por retirarse, aparece la
terrible ave negra de mal augurio. Pasa sobre sus cabezas, da un graznido siniestro y se para
sobre la cruz de la tumba de María. Efraín parte con su caballo por la pampa silenciosa
sintiéndose espantado, mientras anochece.

Análisis

El centro de este segmento final es la muerte de María. Efraín ha pasado cerca de un año y
medio en Inglaterra cuando se entera de que ella está mal. Es interesante destacar una
contradicción que se potencia en este momento de la historia. Desde el primer ataque de
María, les indicaron evitar el contacto para no exaltar la enfermedad. Sin embargo, ahora ese
contacto parece ser lo único capaz de salvarla. Esta contradicción se resuelve un poco más
adelante, cuando el padre de Efraín se arrepiente de haberlo enviado a Europa. María ha
muerto y el hombre reconoce que sus decisiones han desencadenado esa tragedia. Se echa la
culpa de todo. Esto da cuenta del impacto de la autoridad paterna en la novela, pero al mismo
tiempo recuerda que el hombre es sensible y bueno.

Efraín emprende de inmediato el regreso. La prisa del joven en ese trayecto hace que por
momentos su tono sea un poco autoritario. Les da órdenes firmes a los hombres que lo
acompañan. Sin embargo, esto no se presenta como una falta de cortesía sino como un efecto
de la desesperación que siente por llegar a tiempo para salvar a su amada. De alguna manera,
ejemplifica sus valores como hombre valiente y responsable. Además, no deja de tratar a los
trabajadores con cercanía y simpatía. El narrador se detiene en las descripciones de estos
personajes populares que lo compañan en el camino de vuelta. Así, en estos pasajes hay
elementos costumbristas, como el lenguaje popular de estos personajes, sus tradiciones
musicales y sus comidas.

Hacia el final de su camino, Efraín atraviesa una vez más el paisaje natural del Cauca. En
contraste con la escena del regreso inicial (Capítulo II), esta vez todo le resulta triste,
desesperante. La belleza imponente de la naturaleza acompaña sus sentimientos de angustia y
preocupación. A medida que se acerca al destino se pone más nervioso; sus pensamientos
adivinan la tragedia. Al llegar a la casa, algunos signos anticipan la muerte de María antes de
que la confirmen los personajes y el narrador: Emma viste un traje negro; ella y su madre
reciben a Efraín llorando.

Al reconstruir el momento en que se confirma el fallecimiento de su amada, el narrador recurre


nuevamente a la personificación de la muerte: la muerte lo hiere como si atravesara un puñal
en su cabeza. Es preciso recordar que esta personificación aparece por primera vez en los
pensamientos del narrador después del primer ataque de María (cuando dice “Mía o de la
muerte”). Así, la figura retórica acompaña la narración del conflicto desde que estalla hasta
que se resuelve.

Por otra parte, destaca la presencia de Emma como mediadora entre María y Efraín, entre la
muerte y la vida. Es ella quien relata todo sobre los últimos días de vida de la joven a su
hermano, ya que este llega demasiado tarde. Enrique Anderson Imbert afirma que se trata de
“un recurso novelístico de primer orden: el presentarnos no la muerte de María, sino a Efraín
oyendo la historia de esa muerte (LXII). Lo que entristece al lector es la tristeza de Efraín. Isaacs
nos ofrece el espectáculo estético de la tristeza, no el de la muerte” (p. 300). Es decir que el
foco no está puesto en la narración de los hechos, sino en los sentimientos evocados por el
narrador-protagonista. De hecho, el relato de la muerte y el funeral de María es muy breve y
sintético. Por el contrario, la novela dedica varios capítulos finales a narrar el sufrimiento de
Efraín.

Otra insancia de mediación de Emma es la entrega de objetos que María ha dejado para su
enamorado. La joven le entrega cartas, flores secas y el guardapelo. Además, Emma es quien
corta las trenzas de su prima justo antes de que muera para entregárselas a Efraín. Él recibe
todos los objetos como tesoros que alimentan su dolor. En su sufrimiento se potencia la
representación de María en diversos objetos; hay una fetichización de sus vestidos y de las
flores del huerto. Para el protagonista, son como restos vivos de su amada. Esto alcanza su
máxima expresión cuando Efraín se queda dormido con las trenzas entre sus manos y sueña
que se casa con María. Al despertar se da cuenta de que esas trenzas son el “único despojo de
su belleza, única verdad de mi sueño” (Cap. LXIV, p. 257).

Por último, la escena final de la novela también se centra en la tristeza y el dolor de Efraín, que
visita la tumba de María para despedirse de ella. Así como ha vuelto a usar el recurso de la
personificación de la muerte, vuelve a presentar al ave negra. Este pájaro traza una línea a lo
largo de toda la novela: indica que la tragedia es inevitable y está siempre presente junto a los
enamorados. Luego de despedirse, Efraín parte a caballo y se adentra en la oscuridad de la
noche. De esa manera, el final muestra que la vida del narrador queda marcada por la
desgracia para siempre. Esta despedida, que cierra la novela, retoma, a su vez, la
intertextualidad con Atala, de Chateaubriand. El protagonista de la novela francesa también
visita la tumba de su amada y se despide de ella. De ese modo, la novela de Isaacs se cierra con
un episodio que combina sus elementos más destacados: la historia de amor con final trágico,
el desarraigo de la tierra natal y su pertenencia al romanticismo literario.

También podría gustarte