RESUMEN DE: EL ELEMENTO
Algunas personas han logrado un cierto equilibrio en sus vidas,
tanto a nivel personal como profesional, y sienten que no les queda
nada pendiente. Se levantan cada mañana, van a trabajar, cumplen
con sus obligaciones familiares y cuando su empresa se lo permite
disfrutan de sus vacaciones en algún lugar turístico. Su vida no es
lo que podríamos definir como “apasionante” pero se sienten
cómodos y no necesitan perseguir nada más.
Sin embargo, existen también personas que a pesar de tener una
vida “cómoda”, sienten que todavía les falta algo. Yo lo expreso
habitualmente como “un vacío” o “desarraigo”.
Es como si en lo más profundo de tu Ser reconocieras que tu vida
actual no encaja con quién Eres realmente. Entonces empiezas a
preguntarte: ¿para qué estoy trabajando aquí? ¿qué sentido tiene
que yo me dedique a ésto? ¿qué otra cosa podría hacer? Empiezas
a cuestionarte si no deberías hacer un giro radical en tu vida,
y darte espacio para Ser lo que realmente Eres.
Bien, si eres una de estas personas te recomiendo efusivamente
que leas este libro. Sin duda, te ayudará a entender qué es lo que te
está pasando y cómo darle una salida a todas estas emociones y
sensaciones que te pueden hacer sentir muy incomprendido en un
mundo tan estandarizado y vacío de significado. Quién sabe, podría
ser el primer paso hacia una vida llena de pasión y sentido
1. El Elemento
Encontrar tu Elemento es importante para:
conseguir el bienestar y el éxito a largo plazo,
adquirir el potencial para alcanzar mayores logros y
satisfacciones
utilizar las capacidades naturales de forma integral
Al inicio del libro el autor narra cómo tres personajes famosos
alcanzaron el éxito profesional, trás descubrir su “Elemento”. Tal es
el caso de Matt Groening, creador de la serie Los Simpsons, que
decidió no seguir los consejos de aquellos que le decían que tenía
que dedicarse a una carrera «de verdad», en lugar de pasarse el
día dibujando e inventarse historias cómicas para divertirse.
Es fácil encontrar ejemplos de personas exitosas en la vida que si
supieron encontrar su Elemento. Sin embargo, “el camino marcado”
tanto por el sistema educativo como por el sistema empresarial
suele ignorar este aspecto.
Tal es la situación actual en el sistema educativo, que gran parte de
los estudiantes nunca llegan a explorar todas sus capacidades e
intereses. En lugar de desarrollar nuestras habilidades naturales y
capacitarnos para que nos abramos paso en la vida, los refrena,
haciendo mella en la motivación y sobretodo en la creatividad
individual.
En cuanto al sistema empresarial, muchas personas dejan a un lado
su vocación y se dedican a cosas que no les interesan en aras de la
seguridad económica. Olvidándose de sí mismos en puestos que
les inhiben de toda creatividad y de la posibilidad de desarrollar sus
talentos.
Pero ¿qué es el Elemento?
El Elemento es el punto de encuentro entre las aptitudes naturales y
las inclinaciones personales. Cuando una persona ha encontrado su
Elemento hace lo que le gusta y al hacerlo se siente realmente ella
misma: el tiempo transcurre de manera diferente y se siente más
viva, más centrada y llena de vida que en cualquier otro momento.
Cuando una persona está en su Elemento establece contacto con
algo fundamental para su sentido de la identidad, sus objetivos y su
bienestar. Experimenta quién es realmente y qué debe hacer con su
vida.
El Elemento tiene dos características principales: la capacidad y la
vocación. Y hay dos condiciones para estar en el: actitud y
oportunidad.
1. La capacidad: Capacidad es la facilidad natural para hacer
una cosa; es una percepción intuitiva o una comprensión de
qué es algo, cómo funciona y cómo utilizarlo.
2. La vocación: Para estar en tu Elemento necesitas:
apasionarte. Las personas que están en su Elemento
encuentran gran deleite y placer en lo que hacen.
3. La actitud: Es la perspectiva personal que tenemos de
nosotros mismos y de nuestras circunstancias, es decir, el
ángulo desde el que miramos las cosas, nuestra
disposición.
4. La oportunidad: Las aptitudes no llegan a hacerse patentes
a menos que tengamos la oportunidad de utilizarlas.
Descubrir nuestro Elemento depende mucho de las
oportunidades que tenemos, de las que creamos, de si las
aprovechamos y de cómo lo hacemos. A menudo, estar en
tu Elemento significa relacionarte con otras personas que
compartan las mismas aficiones. Esto significa tratar de
encontrar oportunidades que te permitan explorar tu
aptitud en campos diferentes.
La secuencia es más o menos así: lo entiendo -> me encanta -> lo
quiero -> ¿dónde está?
2. Pensar de Forma Diferente
Damos por sentado que nos conocemos. Y también damos por
sentado que la Inteligencia, en su sentido más amplio, se
corresponde con la capacidad que tenemos para resolver
cuestiones matemáticas y utilizar adecuadamente palabras para
comunicarnos.
Entender el Elemento supone un cambio de paradigma, pues la
Inteligencia no puede tener una sola definición, es tan voluble como
las diferencias que existen entre las personas.
Es por ello que para buscar tu Elemento, no debes centrarte
solamente en lo que das por supuesto acerca de cuáles pueden ser
tus habilidades o talentos. Existen tantos talentos y habilidades
como personas, y el hecho de no encontrar las tuyas en una lista o
a través de un test, no significa que no las tengas. En general, lo
que suele ocurrir, es que no las encuentras porque las das por
hecho. Dado que ya forman parte de ti y de tu día a día, no les
prestas atención, te pasan desapercibidas, como el agua para un
pez.
Por ejemplo, el gimnasta Bart Conner no era un alumno destacado
de su clase, pero se pasaba el día haciendo cabriolas ante sus
familiares, ¡le encantaba hacerlo! Aquello no parecía tener una
aplicación práctica, hasta que un día un profesor que vió en él un
gran potencial le invitó a visitar un gimnasio. El resto de su vida es
una historia de éxitos.
La diversidad de inteligencias es uno de los fundamentos básicos
del Elemento. Encontrar tu Elemento supone aceptar que el mundo
puede percibirse de muchas maneras diferentes, no hay límites en
cuanto a las posibilidades de encontrar a la persona que realmente
eres. No des por sentado que no tienes talento, puntos fuertes o
habilidades naturales, no te prives de encontrar tu Elemento.
3. Más allá de la Imaginación
Comprender que la Inteligencia y la Creatividad están
estrechamente relacionadas puede ser de gran ayuda en la
búsqueda del Elemento. El autor nos dice: estoy convencido de que
no se puede ser creativo y no actuar inteligentemente. Del mismo
modo, la forma más elevada de inteligencia consiste en pensar de
manera creativa.
La tendencia general en nuestra sociedad es creer que sólo alguna
personas “especiales” son creativas. La creatividad es parecida a la
capacidad de leer y escribir, que una persona no sepa hacerlo no
significa que no lo pueda hacer, ya que cualquiera puede
aprenderlo. Lo bueno, es que se puede ser creativo en cualquier
cosa, bien sea en el trabajo, en la vida, en las relaciones
interpersonales, y en general en cualquier cosa que requiera
inteligencia.
La imaginación es una de esas cualidades que solemos dar por
supuesta (como vimos en el capítulo anterior), y es el punto de
partida de la mayoría de los actos de creación, ya que la creación
no es más que la aplicación práctica e inteligente de aquello que
hemos imaginado previamente, a través de un medio ( se puede ser
creativo en la música, en la danza, en el teatro, en las matemáticas,
en los negocios, en nuestra relaciones). Al igual que vimos que la
inteligencia es totalmente heterógenea y su estructura depende de
cada persona, con la creatividad pasa exactamente lo mismo.
Cuando uno ha encontrado ese medio a través del cual expresar su
inteligencia y su creatividad se puede decir que se encuentra en su
Elemento.
En realidad todos somos creativos, pero desde un punto de vista
personal e inimitable. Son los intereses y las aptitudes personales
las que nos guían hacia la explotación de nuestra creatividad
personal. Normalmente los profesionales más creativos, son
aquellos que han encontrado un trabajo que les encanta hacer, a
través del cual conjugan muchas de sus habilidades naturales de
una forma totalmente única.
4. En la Zona
Estar en la zona te lleva a encararte con lo más profundo de tu
Elemento. Cuando estás en la zona, vives el momento, ya que
haces lo que amas, te entregas totalmente a ello y das lo máximo
de ti mismo: SIN ESFUERZO. Es como si te fundieras con lo que
realmente eres, en esencia, y ahí, todo fluye.
«Cuando estamos en nuestro Elemento, sentimos que estamos
haciendo lo que se supone que tenemos que estar haciendo y
siendo lo que se supone que tenemos que ser. Cuando se está
conectado de esta manera con nuestros más profundos
intereses y nuestra energía natural, el tiempo tiende a pasar
más rápido,con mayor fluidez. Uno se desplaza hacia cierto
tipo de «metaestado» donde las ideas aparecen más
rápidamente, como si estuvieses conectado a una fuente que
hace que sea significativamente más fácil lograr tu cometido.
Cualquier cosa que estés realizando resulta sencilla porque
unificas la energía con el proceso y con el esfuerzo que estás
haciendo. Y sientes realmente que las ideas fluyen a través y
fuera de ti, y que de alguna forma estás canalizándolas; estás
siendo su instrumento en vez de obstruirlas o de empeñarte en
alcanzarlas.» Ken Robinson.
Pero ojo! dedicarte a lo que realmente amas, no significa que vayas
a estar siempre en la zona. Siempre existen tareas relacionadas
con lo que haces, a través de la cuales no fluyes, o simplemente
puede ser que “hoy no sea un buen día”. La célebre deportista
Monica Seles dice: «Cuando juego mi mejor tenis me siento en la
zona. — Pero apunta —: En cuanto piensas que estás en la zona,
sales de ella».
Así como las actividades que no te gusta hacer, te hacen sentirte
“pesado” y te dejan sin fuerzas. Aquellas que te encanta hacer, lejos
de quitarte energía, te la dan. Esto suele ser un claro indicativo de
que estás en la zona y por tanto dentro de tu Elemento.
Por eso es vital que todos encontremos nuestro Elemento. Y no hay
un fórmula fija para encontrarlo, ya que existen tantas posibilidades
de estar en la zona como personas existen en el planeta. Se trata
de algo muy personal, y una de las maneras de acercarse a él es
plantearse las siguiente preguntas:
Si pudieras dedicar tu vida a hacer cualquier cosa, sin
impedimentos económicos, físico, o sociales ¿qué harías?
¿En qué tipo de tareas sueles involucrarte sin necesidad de
hacerlo, es decir, por puro placer?
¿Cuáles son tus áreas de interés, las que absorben tu tiempo
sin darte cuenta?
¿Qué habilidades tienes o que los demás creen que tienes?
5. Encontrar tu Tribu
Si existiera un lugar concreto que te facilitara reencontrarte con tu
Elemento, ese sería “tu tribu”. ¿A qué se refiere el autor con este
concepto?
1. En primer lugar a la idea de “dominio”, que se refieres a las
distintas actividades y disciplinas a las que uno puede
dedicarse (danza, hip-hop, interiorismo, coaching, estética,
diseño, investigación, informática, etc).
2. En segundo lugar al “campo”, que hace referencia a las
demás personas que se dedican al cada dominio.
Por ejemplo, en el caso de la famosa actriz Meg Ryan, el dominio a
través del cual reconoció su Elemento fue la interpretación, y el
campo eran los otros actores con los que trabajaba, éstos amaban
el oficio tanto como ella y sustentaron su creatividad.
Una tribu puede estar compuesta por colaboradores o
competidores, lo importante es que entre ellos puedes compartir
libremente tus opiniones, sientes con ellos un compromiso común y
una conexión por aquello que amáis hacer.
Encontrar tu tribu te demuestra que no estás solo, que hay otros
que pueden entender tu pasión (dejas de sentirte tan
incomprendido) y con ello consigues ratificación además de
interacción. También proporciona inspiración y provocación para
seguir avanzado y expandiendo tus propios logros (en todo grupo
entusiasta, cada persona anima a las demás, comparte opiniones,
se crean sinergias, colaboraciones, etc).
6. ¿Qué Pensarán los Demás?
Encontrar tu Elemento, puede suponer en muchos casos, todo un
desafío a tres niveles:
Nivel Personal
Ser fiel a uno mismo, supone tener una fuerte determinación. Por
eso la actitud tiene mucha importancia a la hora de buscar el
Elemento. Lo que ocurre normalmente es que la mayoría de la
gente no suele afrontar sus propias miedos ni tampoco su falta de
autoconfianza. El miedo suele ser el obstáculo más común para
encontrar el Elemento. ¿Cuántas veces te has dejado de hacer algo
que realmente te apetecía por miedo? La actitud es: aunque tengas
miedo, actúa igualmente.
Nivel Social
Además de nuestros propios miedos, está también el miedo al qué
dirán (o qué pensarán de mi los otros). La desaprobación de los
demás nos da un miedo tremendo, sobretodo si hablamos de
nuestros seres queridos. Tu pareja padre, madre, hijos, o amigos,
seguramente “tienen la certeza de saber qué es lo mejor para ti” y
por tanto pueden ser un gran obstáculo añadido a tu encuentro con
tu Elemento. Un ejemplo notable es el de Paulo Coelho:
Cuando era adolescente le confesó a sus padres que quería ser
escritor, sin embargo éstos tenían la firme idea de que debía
dedicarse a la abogacía para tener una carrera de éxito. Así que le
internaron tres veces en un hospitar psiquiatrico “por su bien” para
que le quitaran esas absurdas ideas de la cabeza. Aún así Paulo
Coelho encontró su Elemento, fue fiel a si mismo a pesar de la
oposición de su familia y se dedicó a la escritura. Hoy en día su
novela El Alquimista convirtió en éxito de ventas con más de 40
millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.
Muchas personas no encuentran nunca su Elemento porque no
tiene la determinación necesaria para desligarse de sus relaciones
más próximas. ¿Alguna vez has dejado de dar tu opinión por miedo
a desentonar con respecto al resto del grupo? Es algo que hacemos
muy habitualmente, y que puede llevarnos a hacer cosas “por
obligación” o por “complacer”.
La pregunta es ¿merece la pena abandonar nuestras pasiones y
relegar nuestra verdadera identidad, por sentir que pertenecemos a
un grupo?
7. ¿Te Sientes Afortunado?
Ken Robinson nos advierte que al leer su libro es posible que
caigamos en el: ”bueno, bueno, para encontrar tu Elemento tal y
como lo hicieron Meg Ryan o Paulo Coelho, se necesita tener
mucha suerte”. Pero Ken nos recuerda que la suerte es más bien
una cuestión de actitud ante la vida. A todos nosotros nos suceden
cosas buena o malas un día tras otro, la cuestión no es esa, sino
qué hacemos cada uno de nosotros con las cosas que nos pasan,
esto es lo que marca la diferencia.
Encontrar tu Elemento no depende de que te quedes esperando a
que te llegue la suerte, sino de tener una actitud y comportamiento
que te lleven a estar atento y sobretodo a crear oportunidades. Se
trata de tener un papel activo, de configurar las circunstancias y las
realidades de tu vida y además de transformarlas.
Las personas que han encontrado su Elemento, son personas que
saben que la pasión y la actitud antes los acontecimientos y antes si
mismos son imprescindible en sus vidas.
8. Que Alguien me Ayude
Habitualmente, encontrar tu Elemento puede requerir la necesidad
de ayuda por parte de otra persona. Alguien capaz de ver en
nosotros algo que no vemos (o que damos por hecho y por tanto
nos pasa desapercibido). Los mentores pueden aparecer en el
momento más oportuno y cambiarnos la vida simplemente
ayudándonos a vernos a nosotros mismos, tal y como nos ven ellos:
con todo nuestro potencial al descubierto.
Un mentor suele desarrollar alguno de los siguientes cuatro
papeles:
Reconocimiento.
Son capaces de ver en nosotros no sólo aquellas aptitudes
generales que podamos tener, sino que van más allá y pueden
ayudarnos incluso a ver aquellas que son más sutiles y específicas.
Por ejemplo, es posible que dos personas que tienen aptitudes
generales para la música, tengan aptitudes personales diferentes,
es decir, que una de ellas se desenvuelva mejor con la música
clásica y la otra con la música folk. Incluso podríamos hilar más fino,
y quizás uno de ellos tengas talento componiendo música y el otro
tocando la guitarra. Y dentro de estas quizás el segundo sea mejor
tocando la guitarra acústica y no la eléctrica. Conocer esta sutiles
distinciones personales marca la diferencia entre un interés y una
pasión potencial, y es clave para encontrar tu Elemento.
Y bueno, existe gente como los mentores cuyo Elemento es
precisamente reconocer en otros su propia chispa de interés.
Pueden reconocer en ti y ayudarte a ejercitar las aptitudes
específicas del dominio que concuerde con tus propias capacidades
personales.
Estimular.
Sucumbir ante la falta de confianza en uno mismo es relativamente
fácil, sobretodo cuando creemos que nuestra meta es inalcanzable.
Sin embargo, cuando tenemos un mentor, éste no dejará que
desistamos, nos recordará una y otra vez las habilidades que
poseemos y que lograr nuestro sueño si es posible.
Facilitar.
Consejos, técnicas, sentido de dirección, aprendizaje. Un mentor
está ahí para ayudarte durante el camino hacia tu Elemento. Pasa a
ser el sostén sobre el que te apoyas para recuperarte y aprender
tras cada error.
Exigir.
Es propio de un buen mentor, pedirnos más de lo que pensamos
que podemos dar. Nos anima a rebasar nuestros propios límites.
Ken Robinson nos afirma que los mentores prestan una ayuda
inestimable a la hora de ayudar a otras personas a encontrar su
Elemento. Los obstáculos y límites se rebasan más fácilmente con
un guía experimentado a tu lado, éste te ayuda a identificar tus
pasiones, te anima a profundizar en tus intereses y te da un
empujoncito para que saques tu máximo potencial en el camino
hacia tus sueños.
9. ¿Demasiado Tarde?
Hoy en día existen muchas personas que desearían mejorar su
vida, pero simplemente piensan que es “demasiado tarde“. A sus
39, 52, o 64 años se sientan atrapadas y no hacen nada para
cambiarlo puesto que “las oportunidades ya han pasado” o ” es
poco realista“.
A los 68 años B. Franklin inventó las lentes bifocales, Agatha
Christie escribió La Ratonera a los 62 años y Jessica Tandy ganó el
Oscar a la mejor actriz a los 80 años.
Si comparamos estos logros con las numerosas personas de entre
30 y 40 años que dicen que “ya es demasiado tarde para buscar su
Elemento”, una se pregunta en qué clase de sociedad
desesperanzada vivimos.
Es evidente que algunos sueños ya no podrán realizarse a esas
edades, como por ejemplo llegar a ser Atleta Olímpico, pero eso no
significa que otros muchos no puedan llegar a alcanzarse, aunque
uno no sea consciente todavía del ¿cómo?.
Para hallar ese “cómo” debemos dejar de creer que la vida es lineal.
La vida humana es dinámica y cíclica, y es que capacidades
diferentes se expresan con más o menos intensidad en distintos
momentos de nuestras vidas.
Te animo fehacientemente a ti, seguidor o seguidora de este blog, a
que recuerdes esto: constantemente tenemos a nuestro alcance
oportunidades para evolucionar y encaminarnos hacia lo que
realmente nos llena e interesa, la cuestión es creer que esto posible
para poder verlas, en lugar de que nos pasen desapercibidas en
medio de nuestra rutinaria vida. Créeme, estás a tiempo de
encontrar tu Elemento.
«Como Sophia Loren dijo una vez: «Existe la fuente de la
juventud: se trata de tu mente, de tus talentos, de la creatividad
que lleves a tu vida y a la de aquellos a los que amas. Cuando
aprendas a conectar con esa fuente, habrás vencido realmente
a la edad».»
10. A cualquier Precio
Estar en tu Elemento no significa que debas dejarlo todo, tu trabajo,
tu familia, tus amigos, etc para dedicarte por completo a ello. Tienes
la opción de vivirlo simplemente como un amateur, de manera que
te sirva de desahogo a tu profesión habitual en la que a lo mejor no
haces nada creativo o que te apasione.
Encontrar el Elemento es fundamental para tener una vida
equilibrada y puede ayudarte a entender quién eres en realidad, ya
que hoy en día es muy común identificarse con el trabajo: “soy
médico”, “soy arquitecta”, “soy panadero”. Esto puede resultar
incluso frustrante si éste no te satisface. Por tanto, si por los
motivos que sean no quieres transformar tu trabajo en consonancia
con tu Elemento, no hay ningún problema, puedes encontrarlo en
cualquier otra parte en tu tiempo libre, y …. nunca se sabe lo que
puede pasar después (yo misma soy un claro ejemplo)
El objetivo final de todo esto es que tu vida deje de ser una simple
rutina de “cosas que debo hacer” para reorganizarse en un nuevo
equilibrio que comprenda también la plenitud y la autorealización.
11. Conseguir el Objetivo
Aunque la Educación tiene la función de formarnos para que
podamos labrarnos un buen futuro, podríamos decir que en cuanto
a ayudarnos en la búsqueda del Elemento, la cosa flojea bastante.
Según el autor los sistemas educativos del mundo entero necesitan
ser transformados, hacia una personalización de la educación. Es
decir, dejar atrás ese tan instaurado intento de estandarizar a los
alumnos como si de una fábrica de futuros profesionales se tratara.
Esta personalización de la educación se refiere a promover que los
alumnos puedan descubrir sus propios talentos y pasiones
individuales, así como proporcionarles un entorno en el que quieran
aprender. Esto es:
1. Suprimir la jerarquía de las asignaturas, puesto que esto
ofende al principio de diversidad, ¿por qué iban a ser más
importantes las matemáticas que el arte, si por ejemplo soy
un alumno con talento y habilidades personales para el
arte?
2. Más dinamismo entre asignaturas, debemos dejar de verlas
como materias separadas. Las matemáticas pueden
emplearse para hacer arte a nivel técnico, y de la misma
manera hay mucha pasión e intuición dentro del mundo de
las ciencias. Separar, por ejemplo, las “humanidades” de
las “ciencias” puede comprometer que algunos alumnos
encuentren su Elemento.
3. El plan de estudios debe tender a la personalización. Los
sistemas educativos actuales se basan en una sola cosa:
que logremos pasar una serie de pruebas y exámenes,
pero ¿dónde quedan los estilos individuales de aprendizaje
de cada alumno? El aprendizaje acontece en la mente y
alma de las personas, y no en una hoja de test.
Ken Robinson nos recuerda que los desafíos a los que se enfrenta
la educación hoy en día, podrían solucionarse dándoles poder a los
profesores creativos y entusiastas, y estimulando la imaginación y la
motivación de los alumnos.
CONCLUSIÓN BY SANDRA GONZALEZ
Vivimos en una sociedad marcada por la Industrialización. Todo lo
que nos rodea está analizado, clasificado y ordenado. Las especies
están clasificadas entre animales y vegetales, las empresas están
clasificadas por sectores, y por supuesto los seres humanos
también estamos clasificados habitualmente según nuestras
profesiones: “yo soy bombero”, “yo soy abogada”, “yo soy
repostero”. En definitiva, la despersonalización reina por doquier, en
un intento desesperado de intentar controlar que todo esté “en su
sitio”.
La pregunta es ¿dónde dejamos nuestra verdadera identidad?, ¿en
qué momento de nuestras vidas hemos renunciado a lo que Somos
para convertirnos en lo que se supone que debemos ser?
En mi opinión lo que Ken Robinson nos intenta recordar en este
libro, es que cada uno de nosotros tiene en su interior una
combinación única e irrepetible de pasiones, habilidades y talentos
personales. Descubrirlos y vivir en coherencia con ellos, es lo que él
describe como “estar en tu Elemento”.
Una vez encuentras la manera de dar salida esta combinación única
de pasiones y habilidades personales, el mundo y la vida en general
cobran un nuevo significado que reconforta nuestras mentes y
sobretodo nuestras almas.
Puntos Fuertes
El autor explica de forma muy clara un concepto a veces dificil
de definir. Hay mucha información que puede ayudarnos
realmente a acercarnos a nuestro Elemento.
Numerosos ejemplos de personalidades famosas que ayudan
a entender que encontrar el Elemento no sólo es posible, sino
que además es absolutamente necesario para vivir una vida
plena.
Críticas constructivas a los sistemas de educación.
Desde mi punto de vista, un tema apasionante y de obligada
lectura para los amantes del desarrollo personal y profesional.
Puntos Débiles
Si bien el autor utiliza acertadamente numerosos ejemplos
biográficos para ilustrar los conceptos del libro, a veces
pueden llegar a saturarte en algunos momentos durante la
lectura.
Quizás hecho en falta la facilitación de alguna herramienta
más para encaminarnos a descubrir nuestro Elemento.