Censo 2018
Censo 2018
Mediante una historia con mapas tipo cascada, que entrelaza algunos de los
sucesos más representativos en el desarrollo censal y la conformación territorial del
país, el lector podrá desplazarse en una línea de tiempo dividida en los periodos
que marcaron la configuración actual de la República de Colombia.
Luego de los intentos fallidos de 1821 (que dejaron algunos informes parciales del censo de
población), mediante el Decreto del 27 de Octubre de 1824, se ordenó el levantamiento
oficial del Primer Censo Nacional de Población llevado a cabo el año siguiente.
Reporte del censista por SMS cada vez que terminaba una entrevista en un hogar control
diario del avance con georreferenciación de la información, consolidación de la base de
datos y control de su calidad en simultáneo con el avance diario de la operación.
El DANE actualizó la cartografía censal del país con 504.303 manzanas en cabeceras
municipales y centros poblados y 46.032 polígonos en la capa de secciones rurales, visite
actualización cartográfica de 122 cabeceras municipales y 6.467 centros poblados;
integración de los resultados del censo nacional agropecuario 2014 delimitación y
codificación de 3.479.042 unidades de cobertura y 37.300 áreas operativa. Integración de la
información catastral de usuarios de servicios públicos y revisión de imágenes de satélite
con el marco censal para cabeceras municipales con más de 50.000 habitantes
En 2016 el censo nacional de población y vivienda 2018 se realizó con enfoque diferencial
étnico con pueblos indígenas, comunidades negras, afrocolombianas, raizales y
palenqueras y pueblo rom o gitano también hubo participación de los grupos étnicos en los
roles de censista y supervisor; infraestructura tecnológica para el censo electrónico, el
software seleccionado cumplió con los principios de escalabilidad disponibilidad y
seguridad. Los censistas trabajaron con dispositivos móviles de captura DMC que
almacenan los datos de manera segura para luego enviar la información al DANE comité de
expertos dentro del proceso de análisis y evaluación. El DANE convocó un comité de
expertos para evaluar técnicamente los resultados obtenidos y dar recomendaciones para
ascensos futuros.
El CNVP 2018 desarrollo pares innovaciones entre las que sobresalen registrar el
número de identificación de cada persona, lo que permitió mejorar la calidad de
algunas variables a través del cruce con información externa adelantar el proceso de
consulta y concertación con grupos étnicos y aplicar la metodología de cartografía
social en articulación con grupos étnicos, estas innovaciones permiten nuevos usos de
la información es así como gracias a la georreferenciación que brinda el CNVP 2018 y
la integración con fuentes externas se logra la implementación de técnicas de
vanguardia por ejemplo se desarrolló el geovisor de vulnerabilidad en conjunto con
entidades del gobierno que ha proporcionado información estadística y herramientas
con el objetivo de facilitar la toma de decisiones para la atención de la emergencia
generada por el COVID 19 el censo nacional de población y vivienda 2018 sustenta la
importancia de contar con información actualizada de la realidad del país.
Los censos deben ser un ejercicio ciudadano de todos los residentes del país ya que sus
resultados se utilizan para desarrollar políticas públicas que los afectan
Los resultados preliminares del Censo 2018 por el Departamento Administrativo Nacional de
Estadística (DANE) han mostrado interesantes noticias para Colombia, la mayor de todas
ellas, tal vez, que la población colombiana en 2018 no llegaba a los 50 millones proyectados
en el Censo de 2005, sino solo a 45.5 millones (DANE 2018). Aunque es común que en
otros países de Latinoamérica las proyecciones de censos pasados no concuerden con las
nuevas estimaciones censales, Colombia al parecer tiene una de las mayores diferencias
entre estimaciones en la región. Saber cuántas personas habitan en el país es importante
para la planeación gubernamental, la planeación del gasto público, y la identificación de
metas acorde a las necesidades de la población. Por esta razón, los resultados del Censo
2018 han sido tomados con preocupación por diferentes sectores.
Esta no es la primera vez que algo así pasa en el país, ya que la proyección del Censo de
1993 tampoco estuvo cerca de la estimación poblacional del Censo 2005, siendo menor en
3,150,552 habitantes. La diferencia entre la proyección del Censo de 1993 con la estimación
del 2005 al parecer fue debida a diferencias en los métodos de recolección de la
información usados en 2005, una sobreestimación inicial de la población en 1993
(1,051,965 habitantes), una sobreestimación de las tasas de natalidad, y también una
subestimación en las tasas de emigración (principalmente para mujeres en edad
reproductiva) Similarmente, es posible que la diferencia actual entre la proyección del 2005
y la estimación del Censo de 2018 se haya generado por diferencias metodológicas, así
como por cambios sociales, tales como la reducción de las tasas de natalidad ligadas a
cambios económicos y el crecimiento de la clase media.
El censo General 2005 implementó grandes cambios metodológicos con respecto a los
anteriores censos desarrollados en el país, uno de ellos, hace referencia a la utilización de
formularios (uno básico para toda la población y otro ampliado para una muestra), otro está
relacionado con el aumento del período censal y finalmente la sustitución del uso de
formularios en papel por tecnología de punta mediante el diligenciamiento en Dispositivos
Móviles de Captura – DMC. Sus resultados mostraron hallazgos importantes en la historia y
tradición contenida en los supuestos de los principales indicadores demográficos calculados
a partir del censo de 1993. La nueva realidad demográfica claramente vislumbrada por el
censo 2005, ha permitido revisar las estadísticas disponibles las cuales, se encontraban
desfasadas de la realidad demográfica. Vale la pena, entonces, reflexionar en los aspectos
que explican las diferencias entre los resultados de las proyecciones de población vigentes
hasta el 2005 -calculadas a partir del censo 1993 y las obtenidas a partir de los resultados
del censo 2005.
Se puede ver que las proyecciones de población para el 2005 superan la población
ajustada en un poco más de tres millones ciento cincuenta mil personas lo que
equivale a un 7,35%. En la segunda columna, se puede observar cómo ya en el
año 1995, había una sobreestimación de 1.051.965 personas, equivalente a 2,81%,
sobre registro que va creciendo en la proyección hasta alcanzar una diferencia de
7,35% en el 2005. Esta tendencia se ve muy bien en la gráfica siguiente.
La política de datos abiertos del dane con el recelo de la reserva estadística como lo manda
la ley y genera todo este tipo de investigaciones genera un mundo de oportunidades en la
investigación e infinito en los censos y la información de los censos que nos ofrece una
multitud de opciones de aplicaciones metodológicas de indagaciones a diferentes niveles
geográficos de exploraciones y experimentación con diferentes variables para identificar si
efectivamente los tiempos han generado nuevos factores que determinan el
comportamiento de los fenómenos demográficos, etc.
Una de las propuestas o de las apuestas que se presentan hoy es un análisis retrospectivo
de los determinantes y de las pautas nacionales y regionales de la fecundidad en colombia
a partir de cinco censos que nos permitieron seguir un sinnúmero de generaciones en el
tiempo a partir de la pregunta retrospectiva de cuántos hijos nacidos vivos ha tenido a lo
largo de su vida. Esto puede tener una palabra más, una palabra menos, pero, en sí esa es
la pregunta y con la cual podemos analizarla desde diferentes perspectivas y con unos
resultados además no esperados. Dicho lo anterior esto es un análisis vertical de la
fecundidad normal el que hace el DANE para hacer las proyecciones y las retro
proyecciones de población y aquí podemos analizar que el descenso de la fecundidad es
definitivo que desde 1970 hasta 1900 el descenso de la fecundidad es acelerado pero
después viene se retrae el aceleramiento en el que venía este descenso y es apenas lógico
porque la dinámica cambia y los niveles de fecundidad ya no tienen mucho para donde
correr y entonces empieza a desacelerarse pero también cuando vemos en los análisis
cuando vemos la fecundidad en los diferentes puntos censales por grupos población por
grupos etarios de las mujeres también vemos este desaceleramiento o este descenso de la
fecundidad que en todos los grupos etarios es evidente en el censo del 73 la gran
concentración de la paridad de las mujeres estaba entre los 24 y los 34 años y
posteriormente en el 2018 casi que se aplana la curva o sea casi que en todos los niveles
se va teniendo en todos los grupos etarios ya teniendo el mismo niveles similares de
fecundidad con una finalización de la edad reproductiva en los niveles mínimos o nulos; sin
embargo, vemos la fecundidad de 15 19 años tiene sigue teniendo particularidades y vamos
a ver en los generacionales cómo es que se viene comportando, cómo es que los grupos de
mujeres de 15 a 18 años como se ha comportado la paridad de las mujeres en los
diferentes censos.
Es un censo incluyente que desarrolló procesos de consulta y concertación con los grupos
étnicos reconocidos en Colombia.
Otros datos relevantes indican que el 77.1% reside en las cabeceras municipales; el tamaño
promedio de los hogares es de 3.1 personas; y la tasa de alfabetismo en personas de 5
años y más es de 92,6%.
3. Las culpas de mortalidad para los restos o el área rural de los departamentos
4. La determinación de las familias de tablas de vida que le corresponde a cada
uno de los departamentos
En cuanto a los registros, las estadísticas vitales para las cabeceras departamentales, se
calculó el factor de corrección con la información del censo
Las curvas de mortalidad se estimaron utilizando un método simple e innovador que gracias
a los instrumentos se pudo obtener lo que se requería
Este indicador “sirve para medir la carga económica que tienen en promedio quienes están
en edad productiva” La concentración de la población adulta en los rangos de edad mayores
a los 50 años sugiere que el bono demográfico en Colombia muestra síntomas de
agotamiento. En efecto, la pirámide poblacional muestra que el crecimiento en la
participación de los adultos mayores es más que proporcional a la disminución en la
participación de la población joven, lo que podría llevar a un aumento de la relación de
dependencia en el mediano plazo. En particular, el BID estima que solamente en 25 años se
duplicará el porcentaje de adultos mayores del 10% al 20% de la población en Colombia. En
el largo plazo este cambio en la estructura por edades de la población en Colombia tendría
implicaciones directas sobre la población económicamente activa, considerando que menos
personas jóvenes entrarán al mercado laboral y que los adultos mayores dejarán de
participar en el mismo, por lo que la oferta de trabajo se reducirá. La menor fuerza laboral
tendrá efectos adversos tanto en el crecimiento económico (que al mismo tiempo tiene
efectos rezagados sobre el número de ocupados) como en las contribuciones a la seguridad
social. Un aspecto importante para destacar es que la reducción de la oferta laboral será
heterogénea a nivel departamental, considerando que la relación de dependencia es
considerablemente más alta en la región de la Amazonía, en la región de la Orinoquía y
algunos departamentos como el Chocó, el Magdalena y La Guajira, comparados con la
región central del país. Los altos índices de dependencia en estas áreas están influenciados
principalmente por una amplia proporción de niños y jóvenes, por lo que su población no
envejecerá a la misma velocidad que los demás departamentos. De esta manera, la
reducción de la oferta laboral tardará más en estas regiones del país.
Ahora bien, el aumento de la población dependiente en relación con los individuos en edad
de trabajar supondrá una gran presión a la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y
protección social. Esta situación se ve agravada a causa de los altos índices de informalidad
y el desempleo juvenil, pues los ocupados informales no realizan aportes a la seguridad
social y un amplio número de jóvenes no logran insertarse al mercado laboral, por lo que no
realizan cotizaciones. Así mismo, los sistemas de salud tendrán que enfrentar costos
superiores debido a que la población adulta mayor necesita más atención y sus tratamientos
tienen costos más elevados. En línea con una población envejecida y con mayores
necesidades de salud se demandarán cada vez más profesionales de este sector, tales
como médicos y enfermeras. En particular, el BID (2019) estima que América Latina y el
Caribe “necesitará 2,4 millones de médicos y 6,2 millones de enfermeros en los próximos 15
años”. En el caso de Colombia, se estima que la generación de empleos para médicos y
enfermeros seguirá una tendencia creciente, reemplazando de manera suficiente a los
actuales prestadores de estos servicios sanitarios. Dicho lo anterior, la disminución de la
población joven también supone una oportunidad para la política educativa del gobierno. La
reducción en los recursos necesarios para garantizar cobertura educativa ante una menor
población de niños y jóvenes en edad escolar podrá liberar recursos para mejorar la calidad
de la educación, permitiendo la acumulación de capital humano de las próximas
generaciones (Rofman, Amarante, & Apella, 2016). En este sentido, de acuerdo con el
CNPV 2018, el 21,7% de la población tiene educación media completa (Gráfico 4A), lo que
contrasta con los resultados del censo 2005 donde la mayor cantidad de personas estaba
concentrada en el nivel educativo de primaria incompleta con un 22,9% de la población. Sin
embargo, se nota una diferencia entre la educación demandada por las empresas y la que
tiene la población, siendo las vacantes para universitarios las más requeridas por el
mercado.
Ahora bien, uno de los factores que permitirá compensar en alguna medida el proceso de
envejecimiento de la población colombiana será la población migrante, al menos en el corto
plazo3 . De acuerdo con el CNPV 2018, los inmigrantes internacionales recientes4 tienen
una población que se encuentra concentrada fundamentalmente en edades
económicamente activas, específicamente entre los 20 y 29 años (Gráfico 5). En particular,
el principal país de origen de los inmigrantes internacionales recientes es Venezuela con un
77,8% del total de los últimos 12 meses, equivalente a 355.339 personas. Cabe mencionar
que estos datos representan solamente el stock de migrantes entre julio de 2017 y julio de
2018, y puede diferir con cifras más actualizadas de Migración Colombia y el módulo de
migración de la GEIH.
Paralelamente, el mercado laboral deberá incorporar al mayor número de trabajadores
adultos mayores para suavizar los efectos negativos de la caída en la mano de obra. Este
caso parece plausible ante el escenario adverso que enfrentan los sistemas de seguridad
social del país, los cuales cuentan con una baja cobertura y a menudo resultan en
pensiones insuficientes para la población mayor. ACRIP - FEDESARROLLO 7 Durante el
periodo intercensal, el crecimiento del número de afiliados cotizantes al sistema fue de
146,2%, mientras que el crecimiento del número de pensionados que deben ser
sustentados por estos aumentó en 723,3%. Estos problemas provocan que el retiro se
posponga por falta de ingreso y los adultos mayores permanezcan más tiempo en el
mercado laboral. Cambio demográfico y mercado laboral para las mujeres Aunque el
proceso de transición demográfica puede llevar a una reducción de la oferta de trabajo,
también conduce a una disminución en las tasas de fertilidad que promueve una mayor
participación de las mujeres en el mercado laboral. La decisión de tener menos hijos por
parte de las mujeres está relacionada con su nivel educativo, puesto que cuentan con más
información y tienen más probabilidades de insertarse en el mercado laboral. En efecto, las
mujeres que participan en el mercado laboral encuentran más costoso tener hijos, tanto por
el salario al que usualmente deben renunciar al convertirse en madres, como por el mayor
tiempo que deben dedicar a los oficios del hogar y actividades de cuidado. En concreto, en
el CNPV 2018 se puede notar que, a mayor nivel educativo de las mujeres, mayor es la
edad media de fecundidad
En línea con lo anterior, el número de mujeres que participa en el mercado laboral creció
27,9% en el periodo intercensal, mientras que el aumento de trabajadores en la población
masculina fue de 12,7%. Sin embargo, los resultados del CNPV 2018 muestran que la
principal actividad económica realizada la semana anterior para las mujeres fueron oficios
del hogar (34,0% de las actividades totales), una cifra que no representa cambios
significativos respecto a los resultados del Censo General de 2005 (34,2% de las
actividades totales). Esto denota las dificultades que todavía enfrentan las mujeres para
participar en los mercados de trabajo, el poco avance en cuanto a flexibilidad laboral que les
permita dedicar tiempo a las actividades de cuidado, además de la lenta evolución en
medidas tan urgentes como garantizar una mayor participación de los hombres en los
oficios del hogar
Pf = Pa + N – M + I – E
Donde Pf es la población al final del período de análisis, por ejemplo, la que tendría
Colombia al 30 de junio del 2018, que fue la fecha oficial del censo. Pa es la
población del último momento anterior cuando se había contado el número de
habitantes —en este caso la del censo del año 2005—. N es el número de
nacimientos entre 2005 y 2018, M es el número de defunciones, I el número de
inmigrantes y E el número de emigrantes.
En la vida real, sin embargo, el gobierno no comienza por pensar cuántos éramos
en 2005 sino que manda contar cuántos somos en este momento (30 de junio del
2018). Esta operación se llama un “censo”, y es algo que la humanidad viene
haciendo desde hace miles de años.
La forma de hacerlo depende de las condiciones de la época y de los instrumentos
técnicos disponibles. Por ejemplo, según el Evangelio, hace 2018 años se hizo un
censo en Judea, y un niño nació en un establo porque sus padres habían tenido que
viajar a responder al llamado para entregar su información —o sea que las personas
acudían a algún lugar para hacerse contar—. Hoy este mecanismo es impensable,
hoy se recoge información por internet y los encuestadores hacen una “operación
barrida” por todos los rincones del país. De aquí resulta nuestra famosa Pf, en este
caso la población a 30 de junio de 2018 (que, no por coincidencia, es justo el día
que parte el año en dos mitades iguales o que se acerca mejor al número
“promedio” de habitantes que tuvo Colombia “en el 2018.
Pero, por lógica, la población en 2018 tiene que encajar con la ecuación básica, o
sea que, si por ejemplo el DANE nos hubiera dicho que ahora somos 10 millones,
usted diría que eso no puede ser (y para esto ni siquiera necesita su diploma de
demógrafo).
Y aquí empieza el problema: no sabemos exactamente cuántos éramos en el año
2005. Hay tres datos al respecto:
● El resultado del conteo oficial entregado por el DANE, fue de 41.468.502
habitantes; pero este informe hace constar que hubo dificultades y que la
cifra necesitaba de ajustes.
● El reporte ajustado, es decir (a) incluyendo estimaciones de población en
áreas de difícil acceso y (b) haciendo otros ajustes porque en lugar de que
todo el mundo se encierre en su casa el mismo día y espere a los
encuestadores, como se hacía antes (y era más exacto), en el 2005 la
recolección se hizo a lo largo de un período de más de seis meses. Con
estos ajustes, la población habría sido mayor que la del reporte inicial de
42.888.592 habitantes y este fue el dato que se adoptó oficialmente como la
población a 30 de junio del 2005.
● La población total a 31 de diciembre del mismo año, incluyendo los cambios
naturales del segundo semestre (nacimientos, defunciones y migraciones),
resultó ser 43.148.624 habitantes, es decir 260.033 colombianos adicionales
a los que midió el censo ajustado.
De modo que las tasas de natalidad, mortalidad y migración que utilicé arriba (y que
son las del DANE) pueden estar equivocadas, y no seremos los casi 50 millones de
habitantes que el censo de 2018 esperaba contar.
Con la fracción del territorio que falta por cubrir (0,6 por ciento) y aun si esas áreas
de Cali y Buenaventura son muy pobladas llegaríamos a unos 43 millones de
personas.
Esa cifra de 43 millones es frustrante y deja dudas sobre el proceso y sobre los
resultados del censo del 2018 porque trece años después del censo de 2005, la
población sería casi exactamente la misma. ¡Como si las muertes igualaran a los
nacimientos o como si la población se hubiera ido masivamente del país!
Los errores del reloj y el mal registro de las estadísticas vitales probablemente
expliquen por qué no llegaríamos a los 50 millones de habitantes. Pero es imposible
pensar que tenemos la misma población que hace trece años.
Y eso que falta por saber la distribución territorial de la población, con sus efectos
por ejemplo sobre el censo electoral y…sobre el Sistema General de
Participaciones.
Esta no es la primera vez que algo así pasa en el país, ya que la proyección del
Censo de 1993 tampoco estuvo cerca de la estimación poblacional del Censo 2005,
siendo menor en 3,150,552 habitantes. La diferencia entre la proyección del Censo
de 1993 con la estimación del 2005 al parecer fue debida a diferencias en los
métodos de recolección de la información usados en 2005, una sobreestimación
inicial de la población en 1993 (1,051,965 habitantes), una sobreestimación de las
tasas de natalidad, y también una subestimación en las tasas de emigración
(principalmente para mujeres en edad reproductiva) 2. Similarmente, es posible que
la diferencia actual entre la proyección del 2005 y la estimación del Censo de 2018
se haya generado por diferencias metodológicas, así como por cambios sociales,
tales como la reducción de las tasas de natalidad ligadas a cambios económicos y el
crecimiento de la clase media.
Mientras el DANE analiza las razones por las cuales se obtuvo una población
mucho menor de la esperada para Cali, así como en otras ciudades del Valle del
Cauca y en otros departamentos del país, los investigadores y tomadores de
decisiones seguirán esperando ansiosos los denominadores adecuados para utilizar
en sus análisis. Saber cuáles son los más apropiados es clave para entender las
trayectorias de las enfermedades, así como para evaluar el impacto de las políticas
públicas para reducir riesgos en la población.
Según el DANE, las principales causas de esta “relativamente alta” omisión censal
se deben a dificultades con la plataforma electrónica dispuesta para realizar el
ingreso de información de manera virtual (censo); la prolongación de la fase de
recolección de datos como consecuencia de factores climáticos, de orden público,
de resistencia, situaciones operativas, entre otros; y la desactualización cartográfica
del país.
Los resultados del departamento de Caldas indican que fueron censadas 923.472
personas y la tasa de omisión del departamento se estima en 7,5%, es decir un
punto porcentual por debajo de la tasa de omisión nacional. Esto indica que, de
acuerdo con el DANE, la población caldense para año 2018 se ubica en 998.255
individuos, estadística bastante cercana al millón de habitantes. Así las cosas,
Caldas aporta el 2,1% del total de habitantes de Colombia para el año 2018.
Actualmente, esta cifra puede presentar alguna variación teniendo en cuenta los
efectos de la migración venezolana.
En Caldas puede afirmarse que cerca de la mitad (14 de 27) de los municipios del
departamento presentaron una tasa de omisión inferior al agregado nacional. Los
municipios con menor tasa de omisión son Norcasia, La Dorada, Viterbo y Neira.
Por su parte los municipios con mayor omisión son Marulanda, Victoria y Filadelfia.
En lo concerniente a Manizales la tasa de omisión fue del 7,8%. Es importante
mencionar las diferencias entre las proyecciones realizadas con el censo de 2005 y
los valores obtenidos en el censo de 2018. En Caldas de acuerdo con la proyección
del censo de 2005 el total de habitantes era 993.866, es decir, 4.389 habitantes
menos con respecto al valor obtenido en el censo de 2018 (998.255 habitantes)
Realizar los análisis de las tasas de omisión censal a nivel de municipio tiene, por lo
menos, dos utilidades: La primera tiene que ver con el hecho de que menores tasas
de omisión implican un mayor nivel de calidad en la información recopilada en el
territorio. Por otra parte, tal como lo señala el DANE, altas tasas de omisión pueden
ser un reflejo de altos niveles de desactualización cartográfica en los municipios.
Si se compara la cobertura geográfica del censo del 2005 con el del 2018, se
encuentra que en el primero fue del 97 % y en el segundo de 99.8 %, lo cual es
relevante en la medida que permite tener una imagen más aproximada del tamaño y
la composición de la población colombiana y las condiciones habitacionales. Por lo
anterior, vale la pena preguntarse: ¿Cuál o cuáles son las razones para que se
presente este "descache"? En primer lugar, el censo debió realizarse en 2015, ya
que, de acuerdo con los parámetros internacionales, lo ideal sería que el lapso entre
uno y otro censo sea de 10 años, a ello se agrega que no se hizo el ajuste anual de
las proyecciones ni las correcciones pertinentes en los últimos tres años; en
segundo lugar, el acceso de la mujer al mercado laboral que influye en el hecho de
que los hogares sean más pequeños y tengan un número menor de hijos; y, en
tercer lugar, según Ernesto Morales, exdirector del DANE, el fenómeno de la
transición demográfica, que consiste en que a medida que mejora el desarrollo
social, disminuye la tasa de natalidad y de mortalidad, y, por consiguiente, la tasa de
crecimiento de la población se reduce.
Desde el punto de vista de las políticas públicas, los datos del censo repercuten
en materia económica, social, política y empresarial. En lo económico, al registrarse
un menor número de personas, el PIB per cápita ya no será de 6700 dólares sino de
7363 dólares, es decir, un incremento cercano al 10 %, que haría ver a los
colombianos como "más ricos". Así mismo, si analizamos los datos en términos de
consumo per cápita, al ser menor la población real que la proyectada, el consumo
registrará un aumento, como también el número de personas que tienen acceso a
servicios públicos como energía eléctrica, acueducto y alcantarillado, entre otros.
Conclusiones
El cambio demográfico de los últimos años también señala que el nivel educativo de
los colombianos ha mejorado y que una mayor proporción de la población cuenta
con educación media completa. No obstante, se observa un desalineamiento entre
las habilidades requeridas por el sector público y privado que demanda en su
mayoría profesionales universitarios, competencias que solo tiene un reducido
porcentaje de la población. Los resultados del CNPV 2018 también sugieren que
para mitigar los efectos de la reducción de la oferta de trabajo se debe poner
especial atención en algunos segmentos de la población. Además, aprovechar los
flujos migratorios hacía el país, especialmente de aquellas personas que se
encuentran en edad de trabajar promoviendo su inserción en el mercado formal, así
como garantizar condiciones óptimas para incrementar la oferta laboral femenina,
serán tareas fundamentales para garantizar sistemas sociales más sostenibles.