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Censo 2018

El documento resume la historia de los censos de población en Colombia desde 1819. Explica que el primer censo nacional se realizó en 1825 y arrojó una población total de 1.2 millones de habitantes. También describe los principales hitos y cambios en la metodología de los censos realizados en 2005 y 2018, incluida la recolección de datos a través de dispositivos móviles y el registro de números de identificación para mejorar la calidad de la información. Resalta que los censos son importantes para el des
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Censo 2018

El documento resume la historia de los censos de población en Colombia desde 1819. Explica que el primer censo nacional se realizó en 1825 y arrojó una población total de 1.2 millones de habitantes. También describe los principales hitos y cambios en la metodología de los censos realizados en 2005 y 2018, incluida la recolección de datos a través de dispositivos móviles y el registro de números de identificación para mejorar la calidad de la información. Resalta que los censos son importantes para el des
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HISTORIA DEL CENSO

Los censos de población han hecho parte de nuestra historia. En el marco de la


celebración del Bicentenario, se podrá hacer un recorrido por los censos de población que
se han realizado en Colombia a partir de 1819, a la par de los cambios que ha tenido el
territorio y su división política.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística –DANE– aporta, para la


construcción de conocimiento general, una colección interactiva de mapas,
imágenes, fotografías y otros elementos multimedia, que describen los cambios en
la conformación territorial del país a través de los diferentes Censos de Población
ocurridos desde 1819 hasta la fecha. Esta recopilación resalta los principales hitos
territoriales y censales de nuestro país durante sus 200 años de vida republicana.

Mediante una historia con mapas tipo cascada, que entrelaza algunos de los
sucesos más representativos en el desarrollo censal y la conformación territorial del
país, el lector podrá desplazarse en una línea de tiempo dividida en los periodos
que marcaron la configuración actual de la República de Colombia.

Primer Censo de la República de Colombia

Luego de los intentos fallidos de 1821 (que dejaron algunos informes parciales del censo de
población), mediante el Decreto del 27 de Octubre de 1824, se ordenó el levantamiento
oficial del Primer Censo Nacional de Población llevado a cabo el año siguiente.

Este censo es el único que ha comprendido 4 países, en su momento departamentos:


Venezuela, Panamá, Colombia y Ecuador, todos reunidos bajo el nombre de la República
de Colombia.

El primer resultado provisional arrojó un total de 1.229.259 habitantes. En 1827, se


publicaron los resultados principales con un total de 2.379.888 habitantes, incluyendo el
conteo de población esclava 103.882 personas. La proporción de población femenina
alcanzaba el 51,2% del total del país.

El censo nacional de población y vivienda realizado en 2018 consistió en contar y


caracterizar las personas residentes en Colombia, así como las viviendas y
los hogares del territorio nacional a través de los censos el país obtiene
datos de primera mano sobre el número de habitantes, su distribución en el
territorio y sus condiciones de vida; así un censo no es sólo una fotografía
del país en un momento determinado, sino que genera información
estadística que sirve para que diferentes organismos públicos y privados
planean y toman decisiones de política pública de desarrollo económico,
bienestar social, empleo, vivienda, salud, migración y educación, entre
otros, la información recolectada en 2018 se presenta distribuida en tres
categorías:
1. ¿Cuántos somos?
2. ¿Dónde estamos?
3. ¿Cómo vivimos?

Por primera vez se realizó un censo electrónico recolectando la


información a través de un cuestionario en un aplicativo web, diligenciado
directamente por la fuente los métodos de recolección presenciales, barrido,
rutas y mixto, el método de barrido se aplicó en 975 municipios, este consiste en
realizar un recorrido sistemático de la totalidad de las unidades de observación
asignadas en un área de trabajo; su característica es el retorno diario de los
equipos de trabajo al centro operativo municipal, el método de rutas se
desarrolló en el área rural de 91 municipios caracterizados por sus dificultades
de acceso baja densidad poblacional y grandes extensiones geográficas se
fundamenta la obtención de la información censal sobre un recorrido
estructurado a lo largo de un río y sus afluentes, caminos de herradura trochas o
combinación de éstas; se caracteriza por la permanencia de los equipos de
trabajo en el área durante el periodo de recolección hasta su finalización y
posterior retorno al centro operativo y el método mixto que cuando las
condiciones de la zona así lo exigen combina tanto barrido como ruta, se aplicó
en 56 municipios el CNVP 2018 incorporó innovaciones tecnológicas que
permitieron el seguimiento permanente de la cobertura operativa y de la calidad
de la información recolectada en todo el país.

Reporte del censista por SMS cada vez que terminaba una entrevista en un hogar control
diario del avance con georreferenciación de la información, consolidación de la base de
datos y control de su calidad en simultáneo con el avance diario de la operación.

El DANE actualizó la cartografía censal del país con 504.303 manzanas en cabeceras
municipales y centros poblados y 46.032 polígonos en la capa de secciones rurales, visite
actualización cartográfica de 122 cabeceras municipales y 6.467 centros poblados;
integración de los resultados del censo nacional agropecuario 2014 delimitación y
codificación de 3.479.042 unidades de cobertura y 37.300 áreas operativa. Integración de la
información catastral de usuarios de servicios públicos y revisión de imágenes de satélite
con el marco censal para cabeceras municipales con más de 50.000 habitantes

Actualización del directorio de lugares especiales de alojamiento olea, durante la


preparación y diseño de la operación censal se trabajó en conjunto con líderes y
representantes de comunidades étnicas, para complementar el marco censal con
información sobre los asentamientos poblacionales de los territorios habitados por
comunidades indígenas y negras, utilizando la metodología de cartografía social.

En 2017 se consolidó la cobertura geográfica con 18.015 registros de comunidades, se


incorporaron y modificaron las áreas de reglamentación especial:

♥ 813 resguardos indígenas

♥ 196 territorios colectivos de comunidades negras

♥ 347 áreas protegidas

En 2016 el censo nacional de población y vivienda 2018 se realizó con enfoque diferencial
étnico con pueblos indígenas, comunidades negras, afrocolombianas, raizales y
palenqueras y pueblo rom o gitano también hubo participación de los grupos étnicos en los
roles de censista y supervisor; infraestructura tecnológica para el censo electrónico, el
software seleccionado cumplió con los principios de escalabilidad disponibilidad y
seguridad. Los censistas trabajaron con dispositivos móviles de captura DMC que
almacenan los datos de manera segura para luego enviar la información al DANE comité de
expertos dentro del proceso de análisis y evaluación. El DANE convocó un comité de
expertos para evaluar técnicamente los resultados obtenidos y dar recomendaciones para
ascensos futuros.

El CNVP 2018 desarrollo pares innovaciones entre las que sobresalen registrar el
número de identificación de cada persona, lo que permitió mejorar la calidad de
algunas variables a través del cruce con información externa adelantar el proceso de
consulta y concertación con grupos étnicos y aplicar la metodología de cartografía
social en articulación con grupos étnicos, estas innovaciones permiten nuevos usos de
la información es así como gracias a la georreferenciación que brinda el CNVP 2018 y
la integración con fuentes externas se logra la implementación de técnicas de
vanguardia por ejemplo se desarrolló el geovisor de vulnerabilidad en conjunto con
entidades del gobierno que ha proporcionado información estadística y herramientas
con el objetivo de facilitar la toma de decisiones para la atención de la emergencia
generada por el COVID 19 el censo nacional de población y vivienda 2018 sustenta la
importancia de contar con información actualizada de la realidad del país.

Los censos deben ser un ejercicio ciudadano de todos los residentes del país ya que sus
resultados se utilizan para desarrollar políticas públicas que los afectan

Los resultados preliminares del Censo 2018 por el Departamento Administrativo Nacional de
Estadística (DANE) han mostrado interesantes noticias para Colombia, la mayor de todas
ellas, tal vez, que la población colombiana en 2018 no llegaba a los 50 millones proyectados
en el Censo de 2005, sino solo a 45.5 millones (DANE 2018). Aunque es común que en
otros países de Latinoamérica las proyecciones de censos pasados no concuerden con las
nuevas estimaciones censales, Colombia al parecer tiene una de las mayores diferencias
entre estimaciones en la región. Saber cuántas personas habitan en el país es importante
para la planeación gubernamental, la planeación del gasto público, y la identificación de
metas acorde a las necesidades de la población. Por esta razón, los resultados del Censo
2018 han sido tomados con preocupación por diferentes sectores.

Esta no es la primera vez que algo así pasa en el país, ya que la proyección del Censo de
1993 tampoco estuvo cerca de la estimación poblacional del Censo 2005, siendo menor en
3,150,552 habitantes. La diferencia entre la proyección del Censo de 1993 con la estimación
del 2005 al parecer fue debida a diferencias en los métodos de recolección de la
información usados en 2005, una sobreestimación inicial de la población en 1993
(1,051,965 habitantes), una sobreestimación de las tasas de natalidad, y también una
subestimación en las tasas de emigración (principalmente para mujeres en edad
reproductiva) Similarmente, es posible que la diferencia actual entre la proyección del 2005
y la estimación del Censo de 2018 se haya generado por diferencias metodológicas, así
como por cambios sociales, tales como la reducción de las tasas de natalidad ligadas a
cambios económicos y el crecimiento de la clase media.
El censo General 2005 implementó grandes cambios metodológicos con respecto a los
anteriores censos desarrollados en el país, uno de ellos, hace referencia a la utilización de
formularios (uno básico para toda la población y otro ampliado para una muestra), otro está
relacionado con el aumento del período censal y finalmente la sustitución del uso de
formularios en papel por tecnología de punta mediante el diligenciamiento en Dispositivos
Móviles de Captura – DMC. Sus resultados mostraron hallazgos importantes en la historia y
tradición contenida en los supuestos de los principales indicadores demográficos calculados
a partir del censo de 1993. La nueva realidad demográfica claramente vislumbrada por el
censo 2005, ha permitido revisar las estadísticas disponibles las cuales, se encontraban
desfasadas de la realidad demográfica. Vale la pena, entonces, reflexionar en los aspectos
que explican las diferencias entre los resultados de las proyecciones de población vigentes
hasta el 2005 -calculadas a partir del censo 1993 y las obtenidas a partir de los resultados
del censo 2005.

Se puede ver que las proyecciones de población para el 2005 superan la población
ajustada en un poco más de tres millones ciento cincuenta mil personas lo que
equivale a un 7,35%. En la segunda columna, se puede observar cómo ya en el
año 1995, había una sobreestimación de 1.051.965 personas, equivalente a 2,81%,
sobre registro que va creciendo en la proyección hasta alcanzar una diferencia de
7,35% en el 2005. Esta tendencia se ve muy bien en la gráfica siguiente.
La política de datos abiertos del dane con el recelo de la reserva estadística como lo manda
la ley y genera todo este tipo de investigaciones genera un mundo de oportunidades en la
investigación e infinito en los censos y la información de los censos que nos ofrece una
multitud de opciones de aplicaciones metodológicas de indagaciones a diferentes niveles
geográficos de exploraciones y experimentación con diferentes variables para identificar si
efectivamente los tiempos han generado nuevos factores que determinan el
comportamiento de los fenómenos demográficos, etc.

Una de las propuestas o de las apuestas que se presentan hoy es un análisis retrospectivo
de los determinantes y de las pautas nacionales y regionales de la fecundidad en colombia
a partir de cinco censos que nos permitieron seguir un sinnúmero de generaciones en el
tiempo a partir de la pregunta retrospectiva de cuántos hijos nacidos vivos ha tenido a lo
largo de su vida. Esto puede tener una palabra más, una palabra menos, pero, en sí esa es
la pregunta y con la cual podemos analizarla desde diferentes perspectivas y con unos
resultados además no esperados. Dicho lo anterior esto es un análisis vertical de la
fecundidad normal el que hace el DANE para hacer las proyecciones y las retro
proyecciones de población y aquí podemos analizar que el descenso de la fecundidad es
definitivo que desde 1970 hasta 1900 el descenso de la fecundidad es acelerado pero
después viene se retrae el aceleramiento en el que venía este descenso y es apenas lógico
porque la dinámica cambia y los niveles de fecundidad ya no tienen mucho para donde
correr y entonces empieza a desacelerarse pero también cuando vemos en los análisis
cuando vemos la fecundidad en los diferentes puntos censales por grupos población por
grupos etarios de las mujeres también vemos este desaceleramiento o este descenso de la
fecundidad que en todos los grupos etarios es evidente en el censo del 73 la gran
concentración de la paridad de las mujeres estaba entre los 24 y los 34 años y
posteriormente en el 2018 casi que se aplana la curva o sea casi que en todos los niveles
se va teniendo en todos los grupos etarios ya teniendo el mismo niveles similares de
fecundidad con una finalización de la edad reproductiva en los niveles mínimos o nulos; sin
embargo, vemos la fecundidad de 15 19 años tiene sigue teniendo particularidades y vamos
a ver en los generacionales cómo es que se viene comportando, cómo es que los grupos de
mujeres de 15 a 18 años como se ha comportado la paridad de las mujeres en los
diferentes censos.

Movilidad y migración indigena


● Movilidad no reportada en los censos

Según ACNUR (2006) la movilidad no captada por los censos de


población se realiza entre territorios y entre comunidades vecinas, que por lo general
está mediada por redes de parentesco y por acuerdos o intercambios de tipo
económico, político y cultural, que en muchas ocasiones significa un afianzamiento de
la identidad indígena (Vásquez, 2014). Es una alternativa para resguardarse cuando la
violencia en sus territorios se intensifica, y no siempre implica atravesar una
delimitación político-administrativa; esto sucede con la movilidad transfronteriza que se
observa en los departamentos limítrofes con Ecuador, Panamá y Venezuela. Frente a
este último aspecto, el desplazamiento forzado que tiene lugar en estos
departamentos ha constituido importantes cadenas migratorias, en las que, por lo
general, los indígenas llegan como refugiados, pero sin que esta condición implique
perder contacto con su territorio de origen. ACNUR calcula que en el decenio 1994-
2004 un poco más de 45.000 indígenas buscaron asilo en Ecuador, Panamá y
Venezuela para huir de la pobreza y de la situación de orden público de sus
municipios. También implica la superación de una frontera político administrativa
cuando, por el hostigamiento y la intensificación de la violencia, los flujos de indígenas
desplazados se dirigen a los grandes centros urbanos de Colombia y de países
vecinos como el Ecuador. Su llegada a estas capitales contribuye al aumento de los
cordones de pobreza, y a la intensificación de la vulneración de sus derechos
fundamentales. Un caso que ilustra esta realidad fue el arribo a Bogotá y Soacha en
2005 de 209 Embera Katio del Resguardo Tahamí del Alto de Adagueda donde fueron
presa de la exclusión, la indigencia, la enfermedad, la prostitución y la muerte.

● Migración captada en el censo

La migración se ha captado en los censos de población típicamente con la pregunta sobre


el lugar de residencia cinco (5) años atrás tal y como de manera comparativa ha guardado
el censo 2018. De ello se desprende la Figura 15, que evidencia los cambios generales para
los dos momentos censales. Es así como a nivel interdepartamental, el departamento de La
Guajira conserva el primer lugar en el ranking de departamentos con más porcentaje de
emigrantes, seguido de Cauca, Nariño y Córdoba, siendo el primero de ellos el que más
aumenta de 2005 a 2018, al igual que el Vichada, Chocó, Amazonas, Guainía, Meta,
Vaupés, Magdalena, Guaviare, Valle del Cauca, Bolívar y Arauca. A su vez, existen otros
departamentos que tienen porcentajes muy parecidos como Caldas, Casanare, Nariño,
Atlántico, Quindío y San Andrés. Sin embargo, se registra también una disminución que va
en aumento según su orden para los departamentos de Antioquia, Bogotá, Cundinamarca,
Boyacá, Huila, Santander, Risaralda, Córdoba, Putumayo, Norte de Santander, Cesar,
Sucre, Cauca y Tolima. Las personas que no informaron la pregunta disminuyeron en
términos porcentuales sobre el total de migrantes indígenas.
El diseño del Censo Nacional de Población y Vivienda - CNPV 2018 se focalizó en los
territorios de Colombia acorde a sus particularidades y su contexto reciente.

Es un censo incluyente que desarrolló procesos de consulta y concertación con los grupos
étnicos reconocidos en Colombia.

Se obtuvo información en los Lugares Especiales de Alojamiento – LEA.

Por primera vez se implementó como innovación la herramienta de recolección de


información censal a través de la web llamada eCenso. Además el uso de dispositivos
SPOT para el seguimiento al personal de campo por el método de rutas.

Es el primer censo en el que se recoge el número de documento de identidad para control


de calidad.

El número de personas efectivamente censadas fue 44.164.417 (43.835.324 en hogares


particulares y 329.093 en LEA). La omisión censal fue del 8,5% y el total de población
estimada para Colombia en el año 2018 es de 48.258.494, donde el 51,2% son mujeres.

Otros datos relevantes indican que el 77.1% reside en las cabeceras municipales; el tamaño
promedio de los hogares es de 3.1 personas; y la tasa de alfabetismo en personas de 5
años y más es de 92,6%.

1. Registro de las estadísticas vitales para las cabeceras municipales

2. La curva de mortalidad padres cabeceras área urbana de los departamentos


del 2017

3. Las culpas de mortalidad para los restos o el área rural de los departamentos
4. La determinación de las familias de tablas de vida que le corresponde a cada
uno de los departamentos

5. Método desarrollado en la dirección de censos y demografía para realizar


proyecciones

En cuanto a los registros, las estadísticas vitales para las cabeceras departamentales, se
calculó el factor de corrección con la información del censo

Las curvas de mortalidad se estimaron utilizando un método simple e innovador que gracias
a los instrumentos se pudo obtener lo que se requería

El Censo Nacional de Población y Vivienda (CNPV) es una de las operaciones estadísticas


más importantes a nivel nacional, pues realiza una caracterización de la población y de sus
condiciones de vida, lo que permite contar con información actualizada para el desarrollo,
implementación y evaluación de las políticas públicas en el país. En particular, las
dinámicas poblacionales tienen efectos directos sobre la economía, afectando los patrones
de consumo e inversión, la productividad y las políticas macroeconómicas y sociales.
Algunos de los efectos más importantes del cambio demográfico se darán en el mercado
laboral, ya que la menor tasa de natalidad y el envejecimiento reducirán la fuerza laboral,
provocarán cambios en la estructura sectorial de las ocupaciones y generarán un menor
dinamismo en el crecimiento económico. Así mismo, estos elementos obligan a pensar en
nuevas políticas de empleo y evaluar la viabilidad del sistema de salud y pensiones. El
objetivo de este informe del mercado laboral es hacer una descripción de los principales
resultados del Censo Nacional de Población y Vivienda 2018 y señalar los efectos y
desafíos a los cuales deberá enfrentarse el mercado laboral en medio del cambio
demográfico. Envejecimiento y mercado laboral En Colombia se ha dado un avance
considerable en el proceso de transición demográfica con respecto al 2005. El
envejecimiento de la población es notable, pues la pirámide poblacional del CNPV 2018
muestra que la proporción de la población entre 0 y 24 años se ha reducido y la población
adulta y anciana actualmente tiene un mayor peso que hace 13 años. El menor ancho de la
base de la pirámide de 2018 relativo a 2005 está relacionado con el descenso de la tasa de
natalidad, mientras que el aumento en la proporción de adultos frente al anterior censo se
relaciona con una menor tasa de mortalidad
Así mismo, el país tiene una estructura poblacional en la cual la proporción de personas en
edad de trabajar es mayor que la proporción de población dependiente como niños y
adultos mayores, etapa que se conoce como bono demográfico. Este hecho se puede
evidenciar en el índice de dependencia demográfica, el cual se redujo de forma significativa,
en 9,9 pps para el índice calculado con la población de 60 años y más, y 12,3 pps para el
índice calculado con la población de 65 años y más en el periodo intercensal.

Este indicador “sirve para medir la carga económica que tienen en promedio quienes están
en edad productiva” La concentración de la población adulta en los rangos de edad mayores
a los 50 años sugiere que el bono demográfico en Colombia muestra síntomas de
agotamiento. En efecto, la pirámide poblacional muestra que el crecimiento en la
participación de los adultos mayores es más que proporcional a la disminución en la
participación de la población joven, lo que podría llevar a un aumento de la relación de
dependencia en el mediano plazo. En particular, el BID estima que solamente en 25 años se
duplicará el porcentaje de adultos mayores del 10% al 20% de la población en Colombia. En
el largo plazo este cambio en la estructura por edades de la población en Colombia tendría
implicaciones directas sobre la población económicamente activa, considerando que menos
personas jóvenes entrarán al mercado laboral y que los adultos mayores dejarán de
participar en el mismo, por lo que la oferta de trabajo se reducirá. La menor fuerza laboral
tendrá efectos adversos tanto en el crecimiento económico (que al mismo tiempo tiene
efectos rezagados sobre el número de ocupados) como en las contribuciones a la seguridad
social. Un aspecto importante para destacar es que la reducción de la oferta laboral será
heterogénea a nivel departamental, considerando que la relación de dependencia es
considerablemente más alta en la región de la Amazonía, en la región de la Orinoquía y
algunos departamentos como el Chocó, el Magdalena y La Guajira, comparados con la
región central del país. Los altos índices de dependencia en estas áreas están influenciados
principalmente por una amplia proporción de niños y jóvenes, por lo que su población no
envejecerá a la misma velocidad que los demás departamentos. De esta manera, la
reducción de la oferta laboral tardará más en estas regiones del país.

Ahora bien, el aumento de la población dependiente en relación con los individuos en edad
de trabajar supondrá una gran presión a la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y
protección social. Esta situación se ve agravada a causa de los altos índices de informalidad
y el desempleo juvenil, pues los ocupados informales no realizan aportes a la seguridad
social y un amplio número de jóvenes no logran insertarse al mercado laboral, por lo que no
realizan cotizaciones. Así mismo, los sistemas de salud tendrán que enfrentar costos
superiores debido a que la población adulta mayor necesita más atención y sus tratamientos
tienen costos más elevados. En línea con una población envejecida y con mayores
necesidades de salud se demandarán cada vez más profesionales de este sector, tales
como médicos y enfermeras. En particular, el BID (2019) estima que América Latina y el
Caribe “necesitará 2,4 millones de médicos y 6,2 millones de enfermeros en los próximos 15
años”. En el caso de Colombia, se estima que la generación de empleos para médicos y
enfermeros seguirá una tendencia creciente, reemplazando de manera suficiente a los
actuales prestadores de estos servicios sanitarios. Dicho lo anterior, la disminución de la
población joven también supone una oportunidad para la política educativa del gobierno. La
reducción en los recursos necesarios para garantizar cobertura educativa ante una menor
población de niños y jóvenes en edad escolar podrá liberar recursos para mejorar la calidad
de la educación, permitiendo la acumulación de capital humano de las próximas
generaciones (Rofman, Amarante, & Apella, 2016). En este sentido, de acuerdo con el
CNPV 2018, el 21,7% de la población tiene educación media completa (Gráfico 4A), lo que
contrasta con los resultados del censo 2005 donde la mayor cantidad de personas estaba
concentrada en el nivel educativo de primaria incompleta con un 22,9% de la población. Sin
embargo, se nota una diferencia entre la educación demandada por las empresas y la que
tiene la población, siendo las vacantes para universitarios las más requeridas por el
mercado.

Ahora bien, uno de los factores que permitirá compensar en alguna medida el proceso de
envejecimiento de la población colombiana será la población migrante, al menos en el corto
plazo3 . De acuerdo con el CNPV 2018, los inmigrantes internacionales recientes4 tienen
una población que se encuentra concentrada fundamentalmente en edades
económicamente activas, específicamente entre los 20 y 29 años (Gráfico 5). En particular,
el principal país de origen de los inmigrantes internacionales recientes es Venezuela con un
77,8% del total de los últimos 12 meses, equivalente a 355.339 personas. Cabe mencionar
que estos datos representan solamente el stock de migrantes entre julio de 2017 y julio de
2018, y puede diferir con cifras más actualizadas de Migración Colombia y el módulo de
migración de la GEIH.
Paralelamente, el mercado laboral deberá incorporar al mayor número de trabajadores
adultos mayores para suavizar los efectos negativos de la caída en la mano de obra. Este
caso parece plausible ante el escenario adverso que enfrentan los sistemas de seguridad
social del país, los cuales cuentan con una baja cobertura y a menudo resultan en
pensiones insuficientes para la población mayor. ACRIP - FEDESARROLLO 7 Durante el
periodo intercensal, el crecimiento del número de afiliados cotizantes al sistema fue de
146,2%, mientras que el crecimiento del número de pensionados que deben ser
sustentados por estos aumentó en 723,3%. Estos problemas provocan que el retiro se
posponga por falta de ingreso y los adultos mayores permanezcan más tiempo en el
mercado laboral. Cambio demográfico y mercado laboral para las mujeres Aunque el
proceso de transición demográfica puede llevar a una reducción de la oferta de trabajo,
también conduce a una disminución en las tasas de fertilidad que promueve una mayor
participación de las mujeres en el mercado laboral. La decisión de tener menos hijos por
parte de las mujeres está relacionada con su nivel educativo, puesto que cuentan con más
información y tienen más probabilidades de insertarse en el mercado laboral. En efecto, las
mujeres que participan en el mercado laboral encuentran más costoso tener hijos, tanto por
el salario al que usualmente deben renunciar al convertirse en madres, como por el mayor
tiempo que deben dedicar a los oficios del hogar y actividades de cuidado. En concreto, en
el CNPV 2018 se puede notar que, a mayor nivel educativo de las mujeres, mayor es la
edad media de fecundidad
En línea con lo anterior, el número de mujeres que participa en el mercado laboral creció
27,9% en el periodo intercensal, mientras que el aumento de trabajadores en la población
masculina fue de 12,7%. Sin embargo, los resultados del CNPV 2018 muestran que la
principal actividad económica realizada la semana anterior para las mujeres fueron oficios
del hogar (34,0% de las actividades totales), una cifra que no representa cambios
significativos respecto a los resultados del Censo General de 2005 (34,2% de las
actividades totales). Esto denota las dificultades que todavía enfrentan las mujeres para
participar en los mercados de trabajo, el poco avance en cuanto a flexibilidad laboral que les
permita dedicar tiempo a las actividades de cuidado, además de la lenta evolución en
medidas tan urgentes como garantizar una mayor participación de los hombres en los
oficios del hogar

El número de personas en Colombia sigue creciendo desde la consolidación de la Colombia


republicana y unitaria en el año 1886, el país ha realizado 12 censos, el primero de ellos en
el año 1905 y el último en 2018. En este siglo largo de historia, la población colombiana se
multiplicó por diez (10) al pasar de 4,5 millones de personas en 1905 a 45.5 millones en
2018, como lo evidencia la gráfica 1. Sin embargo, aunque el número de personas sigue
creciendo, la variación de la población entre 2005 y 2018 fue de apenas 4.0 millones de
personas, por debajo de los resultados de los últimos tres censos, en los que la población
creció por encima de los 5.2 millones de personas.

¿Cuál es realmente la población de Colombia?


La respuesta a esta pregunta tiene muchísimas implicaciones para la vida cotidiana
y para los asuntos fundamentales del Estado. Por eso me importa examinar con
rigor, y para eso debo usar una fórmula matemática muy sencilla.
El número de habitantes de un país está cambiando a cada momento, por el simple
hecho de que la gente nace, muere, entra o sale del territorio a cada instante. Así
que la ecuación básica de la demografía puede entenderse de la manera siguiente:
Población al final del año = Población al comienzo del año + Nacimientos –
Defunciones + Inmigraciones – Emigraciones.
Utilizando símbolos y generalizando, la ecuación toma esta forma, que por lo mismo
no debe asustar a nadie:

Pf = Pa + N – M + I – E

Donde Pf es la población al final del período de análisis, por ejemplo, la que tendría
Colombia al 30 de junio del 2018, que fue la fecha oficial del censo. Pa es la
población del último momento anterior cuando se había contado el número de
habitantes —en este caso la del censo del año 2005—. N es el número de
nacimientos entre 2005 y 2018, M es el número de defunciones, I el número de
inmigrantes y E el número de emigrantes.

El problema con los censos

En la vida real, sin embargo, el gobierno no comienza por pensar cuántos éramos
en 2005 sino que manda contar cuántos somos en este momento (30 de junio del
2018). Esta operación se llama un “censo”, y es algo que la humanidad viene
haciendo desde hace miles de años.
La forma de hacerlo depende de las condiciones de la época y de los instrumentos
técnicos disponibles. Por ejemplo, según el Evangelio, hace 2018 años se hizo un
censo en Judea, y un niño nació en un establo porque sus padres habían tenido que
viajar a responder al llamado para entregar su información —o sea que las personas
acudían a algún lugar para hacerse contar—. Hoy este mecanismo es impensable,
hoy se recoge información por internet y los encuestadores hacen una “operación
barrida” por todos los rincones del país. De aquí resulta nuestra famosa Pf, en este
caso la población a 30 de junio de 2018 (que, no por coincidencia, es justo el día
que parte el año en dos mitades iguales o que se acerca mejor al número
“promedio” de habitantes que tuvo Colombia “en el 2018.
Pero, por lógica, la población en 2018 tiene que encajar con la ecuación básica, o
sea que, si por ejemplo el DANE nos hubiera dicho que ahora somos 10 millones,
usted diría que eso no puede ser (y para esto ni siquiera necesita su diploma de
demógrafo).
Y aquí empieza el problema: no sabemos exactamente cuántos éramos en el año
2005. Hay tres datos al respecto:
● El resultado del conteo oficial entregado por el DANE, fue de 41.468.502
habitantes; pero este informe hace constar que hubo dificultades y que la
cifra necesitaba de ajustes.
● El reporte ajustado, es decir (a) incluyendo estimaciones de población en
áreas de difícil acceso y (b) haciendo otros ajustes porque en lugar de que
todo el mundo se encierre en su casa el mismo día y espere a los
encuestadores, como se hacía antes (y era más exacto), en el 2005 la
recolección se hizo a lo largo de un período de más de seis meses. Con
estos ajustes, la población habría sido mayor que la del reporte inicial de
42.888.592 habitantes y este fue el dato que se adoptó oficialmente como la
población a 30 de junio del 2005.
● La población total a 31 de diciembre del mismo año, incluyendo los cambios
naturales del segundo semestre (nacimientos, defunciones y migraciones),
resultó ser 43.148.624 habitantes, es decir 260.033 colombianos adicionales
a los que midió el censo ajustado.

El descuadre de las cuentas


El número de nacimientos y defunciones (e incluso el de migraciones) obedece a
ciertas variables conocidas (por ejemplo, el número de mujeres en edad fértil o el
número de personas mayores de ochenta años). Y además de estos controles de
consistencia interna, estos eventos se encuentran registrados en el sistema de
“estadísticas vitales” que administra el mismo DANE.
Pues bien. Las personas nacidas vivas, registradas entre enero del 2006 y junio 30
del 2018, fueron 8.422.432 y las personas fallecidas fueron 2.555.870. Dejando de
lado las migraciones, estas cifras implican que la población a 30 de junio de 2018
debería estar entre 47.594.979 y 49.015.186 habitantes (según que se tome
como base el conteo preliminar o el ajustado del año 2015). Pero resulta que el
DANE acaba de informar que la población en junio de 2018 era de 49.834.240
personas o sea que hay un exceso de, por lo menos, 819.054 personas.
Pero nos faltan las migraciones. Según Migración Colombia, entre enero del 2006 y
junio del 2018, se presentaron 120.225.519 movimientos migratorios, 58 por ciento
de colombianos y 42 por ciento de extranjeros. 59,2 millones entraron al país y 61
millones salieron, lo cual implica que 1.775.317 personas salieron del país y no han
regresado, es decir, que presumiblemente viven en el extranjero. Esto significa que
el número total de habitantes antes del censo de este año era todavía menor que el
ajustado por nacimientos y defunciones o sea que el exceso no es apenas de
819.054 personas, sino de 2,6 millones de personas.
El “reloj” poblacional utiliza la ecuación que presenté al comienzo para decirnos cuál
es la población total del país en cada momento. Estos cálculos se basan en unas
tasas de natalidad y de mortalidad que salieron de censos anteriores.

El reloj va incorporando los nacimientos y reduciendo las defunciones diarias, pero


esta vez no captó la reducción persistente de las tasas de natalidad ni los cambios
efectivos en la mortalidad. Por eso sus proyecciones se fueron alejando de lo
reportado en las estadísticas vitales.

Entre 2006 y 2017, el número de nacimientos por año se ha reducido


aproximadamente en 65.000 infantes, mientras las defunciones aumentaron en
unos 25.000. Pero el total de nacimientos todavía supera en más de 400 mil al
número de defunciones anuales, de manera que la población sigue creciendo.

El reloj tampoco tuvo en cuenta el efecto neto de los procesos migratorios y el


hecho persistente de que Colombia es un país expulsor de población. El punto más
notable fue que tanto las emigraciones o salidas anuales del país, como las
inmigraciones o ingreso al país casi que se triplicaron, aunque se mantuvo la
tendencia de más personas saliendo que entrando -pese al mayor ingreso de
venezolanos-.

De modo que las tasas de natalidad, mortalidad y migración que utilicé arriba (y que
son las del DANE) pueden estar equivocadas, y no seremos los casi 50 millones de
habitantes que el censo de 2018 esperaba contar.

¿Qué dice el DANE?

El DANE ha presentado dos informes parciales:

● En el primero, del 21 de septiembre, dijo que había recolectado información


sobre el 96,7 por ciento del territorio y que faltaba completar la de 57
municipios. Hasta ese momento se contabilizaban 41,5 millones de personas.
● En el segundo informe, del 20 de octubre, la cobertura había llegado al 99,4
por ciento del territorio y faltaba por cubrir algunas áreas de Cali y
Buenaventura. El total de habitantes reportado era de 42,6 millones.
Los dos informes describen las características principales de la población y
anuncian que no llegaríamos a los 50 millones de habitantes. Pero ninguno de los
dos ha analizado o explicado el gran tamaño de la brecha, que podría llegar hasta
siete millones de personas, según cuales sean los márgenes de error que se
apliquen sobre las proyecciones básicas.

Con la fracción del territorio que falta por cubrir (0,6 por ciento) y aun si esas áreas
de Cali y Buenaventura son muy pobladas llegaríamos a unos 43 millones de
personas.

Esa cifra de 43 millones es frustrante y deja dudas sobre el proceso y sobre los
resultados del censo del 2018 porque trece años después del censo de 2005, la
población sería casi exactamente la misma. ¡Como si las muertes igualaran a los
nacimientos o como si la población se hubiera ido masivamente del país!

Los errores del reloj y el mal registro de las estadísticas vitales probablemente
expliquen por qué no llegaríamos a los 50 millones de habitantes. Pero es imposible
pensar que tenemos la misma población que hace trece años.

Y eso que falta por saber la distribución territorial de la población, con sus efectos
por ejemplo sobre el censo electoral y…sobre el Sistema General de
Participaciones.

El DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) acaba de entregar


los resultados del XVIII censo de población y VII de vivienda realizado en el 2018.
La entrega de resultados ha sido parcial puesto que existen reportes, infografías e
ilustraciones de los resultados; sin embargo, se anunció que la base de datos aún
no estará disponible. Los resultados, en términos generales, no causan sorpresa:
Colombia tiene 48’258.494 millones de personas, el 68,2% está entre 15 y 65 años,
el 51% son mujeres, los hogares tienen en promedio 3,08 integrantes y el 41% de
los mismos tienen como jefatura de hogar una mujer. Ud. puede acceder a un
resumen sobre la situación poblacional, a la geográfica o a la de condiciones de
vida. El observatorio realizará análisis más profundos respecto a los resultados; sin
embargo, por el momento nos concentramos en mostrar información relevante
respecto al operativo censal.
Para entender el operativo censal colombiano del 2018 hay que recordar los
antecedentes del operativo censal del 2005. En ese entonces se realizó un
operativo que empezó en mayo del 2005 y terminó en mayo del 2006. En el último
censo las operaciones de campo empezaron en enero del 2018 y terminaron en
junio del mismo año. En términos de innovación resaltan dos avances: (1) la
inclusión de un segmento del censo a través de formularios electrónicos (e Censo) y
(2) la inclusión del número de identidad en el formulario. En términos de limitaciones
resalta el hecho que no hubo pre-censo, lo que dificulta la evaluación del censo
puesto que adicionalmente la cartografía utilizada es la del 2015, es decir no registra
cambios ni movimientos de asentamientos en el período 2015-2018. Adicionalmente
hace falta analizar las ventajas y desventajas que trajo la ejecución del Censo. La
omisión censal, por uno de los métodos de cálculo ha alcanzado el 8,5%, lo que
equivale a alrededor de 4 '094.000 personas omitidas. La omisión censal en los
censos de Latinoamérica en la ronda del 2010 fue en promedio del 5,7%.

Los resultados preliminares del Censo 2018 por el Departamento Administrativo


Nacional de Estadística (DANE) han mostrado interesantes noticias para Colombia,
la mayor de todas ellas, tal vez, que la población colombiana en 2018 no llegaba a
los 50 millones proyectados en el Censo de 2005, sino solo a 45.5 millones (DANE
2018). Aunque es común que en otros países de Latinoamérica las proyecciones de
censos pasados no concuerden con las nuevas estimaciones censales 1, Colombia
al parecer tiene una de las mayores diferencias entre estimaciones en la región.
Saber cuántas personas habitan en el país es importante para la planeación
gubernamental, la planeación del gasto público, y la identificación de metas acorde
a las necesidades de la población. Por esta razón, los resultados del Censo 2018
han sido tomados con preocupación por diferentes sectores.

Esta no es la primera vez que algo así pasa en el país, ya que la proyección del
Censo de 1993 tampoco estuvo cerca de la estimación poblacional del Censo 2005,
siendo menor en 3,150,552 habitantes. La diferencia entre la proyección del Censo
de 1993 con la estimación del 2005 al parecer fue debida a diferencias en los
métodos de recolección de la información usados en 2005, una sobreestimación
inicial de la población en 1993 (1,051,965 habitantes), una sobreestimación de las
tasas de natalidad, y también una subestimación en las tasas de emigración
(principalmente para mujeres en edad reproductiva) 2. Similarmente, es posible que
la diferencia actual entre la proyección del 2005 y la estimación del Censo de 2018
se haya generado por diferencias metodológicas, así como por cambios sociales,
tales como la reducción de las tasas de natalidad ligadas a cambios económicos y el
crecimiento de la clase media.

Un problema importante de estas diferencias entre proyecciones y nuevas


estimaciones es el desafío que generan para comprender las trayectorias
económicas o de indicadores de salud usados para describir el progreso o
retrocesos en estos sectores. Al usar una nueva población (ej., del Censo 2018)
para calcular la tasa de enfermedad se genera un salto en la trayectoria para el año
2018, que es explicado por el cambio del denominador y no por un cambio en el
número de casos. Un buen ejemplo de esto es la tasa de homicidio en Cali, donde la
proyección del Censo 2005 sobreestimó en un 28.7% la población en el Censo de
2018 (en Colombia la sobreestimación fue del 9.5%). El estimado de la población de
Cali basado en el Censo de 2018 fue de 1.9 millones, valor que incluso es menor a
la población estimada en el 2005 por el Censo de 2005 3.

Cuando la población del Censo de 2018 es usada, la tasa de homicidio en Cali en el


2018 cambia de 47.68 por 100,000 (al usar la proyección de 2005) a 61.37 por
100,000 A pesar de la continua disminución de la tasa de homicidio desde 2013,
este cambio en 2018 haría que Cali pasará a ser una de las ciudades con mayores
tasas de homicidio en el mundo, pasando de los puestos 26 a 28 a estar entre los
10 a 15 de la lista.

¿Sin embargo, estaba inflada la proyección de la población de Cali basada en el


Censo de 2005? ¿O subestima la población en el Censo de 2018? Aunque los
resultados del Censo de 2018 sugieren una reducción en la población de Cali en los
últimos 13 años, no es probable que la población en Cali haya disminuido en los
últimos años. En efecto, los datos del DANE sobre el número anual de nacimientos
vivos y del número de decesos desde 2005 a 2018 indican que la población en 2018
debería estar alrededor de 2.3 millones 6. Así mismo, los datos de las afiliaciones al
sistema de salud también sugieren que la población en Cali continuó creciendo
desde el 2005 7. Debido al crecimiento esperado de la población en la última década
en Cali y la evidencia de estas otras fuentes de información, es posible que los
resultados del Censo 2018 se deban a problemas en su implementación lo que
resultó en un estimado sesgado de la población.

Mientras el DANE analiza las razones por las cuales se obtuvo una población
mucho menor de la esperada para Cali, así como en otras ciudades del Valle del
Cauca y en otros departamentos del país, los investigadores y tomadores de
decisiones seguirán esperando ansiosos los denominadores adecuados para utilizar
en sus análisis. Saber cuáles son los más apropiados es clave para entender las
trayectorias de las enfermedades, así como para evaluar el impacto de las políticas
públicas para reducir riesgos en la población.

Este recopiló información de aproximadamente 44 millones de habitantes del


territorio colombiano (44 '164.417). Esta cifra no corresponde al total poblacional del
país, ya que todo censo cuenta con una tasa de omisión. Esta cifra indica el
porcentaje de personas que no aportó información dentro de la operación
estadística de recopilación de datos. El censo de 2018 permitió estimar en cerca de
48 millones al total de habitantes del territorio colombiano. Esta estimación
corresponde a la suma del total de personas efectivamente contadas más la tasa de
omisión. En el país fueron censados aproximadamente 44 millones (44 '164.417) de
habitantes y se calcula una margen de omisión del 8,5%. Esta tasa indica que se
dejaron de censar alrededor de cuatro millones de personas. En consecuencia, el
total de habitantes de Colombia para el 2018 se estima en 48 '258.494, este valor
corresponde al número de censados más el número de omitidos. En este punto
resulta pertinente señalar que esta tasa de omisión es relativamente alta si se
compara con el censo llevado a cabo en Colombia en 2005 (3,7%) o con los últimos
censos realizados en los países latinoamericanos.

En cuanto a las proyecciones demográficas que ha venido realizando el DANE con


base en la información del censo general de 2005 estiman en 993.866 el total de
habitantes en Caldas para el año 2018. Pero hoy en día sabemos que estos
cálculos tienden a sufrir problemas de sobreestimación, teniendo en cuenta que ya
no somos 50 sino 48 millones de individuos habitando el territorio colombiano. Cabe
resaltar que esos dos millones de diferencia representan, de alguna manera, la
transformación en el pensamiento de la sociedad moderna con respecto a la
formación de familia. El hecho de que ya no seamos 50, sino 48 millones de
colombianos no significa que se hayan desaparecido dos millones de personas,
nunca existieron, es sólo que los modelos estadísticos que se encargaban de
capturar la dinámica demográfica del país aún no modelan de la manera más
adecuada el cambio de pensamiento de nuestra sociedad actual. Queda para otro
momento la discusión acerca del efecto que tiene la reciente migración venezolana
sobre la dinámica poblacional del país.

Según el DANE, las principales causas de esta “relativamente alta” omisión censal
se deben a dificultades con la plataforma electrónica dispuesta para realizar el
ingreso de información de manera virtual (censo); la prolongación de la fase de
recolección de datos como consecuencia de factores climáticos, de orden público,
de resistencia, situaciones operativas, entre otros; y la desactualización cartográfica
del país.

Los resultados del departamento de Caldas indican que fueron censadas 923.472
personas y la tasa de omisión del departamento se estima en 7,5%, es decir un
punto porcentual por debajo de la tasa de omisión nacional. Esto indica que, de
acuerdo con el DANE, la población caldense para año 2018 se ubica en 998.255
individuos, estadística bastante cercana al millón de habitantes. Así las cosas,
Caldas aporta el 2,1% del total de habitantes de Colombia para el año 2018.
Actualmente, esta cifra puede presentar alguna variación teniendo en cuenta los
efectos de la migración venezolana.

En Caldas puede afirmarse que cerca de la mitad (14 de 27) de los municipios del
departamento presentaron una tasa de omisión inferior al agregado nacional. Los
municipios con menor tasa de omisión son Norcasia, La Dorada, Viterbo y Neira.
Por su parte los municipios con mayor omisión son Marulanda, Victoria y Filadelfia.
En lo concerniente a Manizales la tasa de omisión fue del 7,8%. Es importante
mencionar las diferencias entre las proyecciones realizadas con el censo de 2005 y
los valores obtenidos en el censo de 2018. En Caldas de acuerdo con la proyección
del censo de 2005 el total de habitantes era 993.866, es decir, 4.389 habitantes
menos con respecto al valor obtenido en el censo de 2018 (998.255 habitantes)

Realizar los análisis de las tasas de omisión censal a nivel de municipio tiene, por lo
menos, dos utilidades: La primera tiene que ver con el hecho de que menores tasas
de omisión implican un mayor nivel de calidad en la información recopilada en el
territorio. Por otra parte, tal como lo señala el DANE, altas tasas de omisión pueden
ser un reflejo de altos niveles de desactualización cartográfica en los municipios.

En el caso colombiano, el censo ha sido objeto de muchas críticas y objeciones


en la medida en que, de acuerdo con las proyecciones poblacionales realizadas por
el Departamento Nacional de Estadística (DANE), según el censo de 2005, la
población calculada era de 50 000 000 de personas; sin embargo, el censo de 2018
encontró que somos 45 500 000, es decir, una diferencia de 9 %.

De acuerdo con los expertos en censos y demografía es normal que la


proyección de la población sea mayor al conteo, pero en el caso colombiano la
diferencia es muy alta. Juan Daniel Oviedo, director del DANE, lo reconoce al
afirmar: "En toda la ronda de 2010 el descache de los relojes poblacionales en
América Latina, en promedio, es de 5.7 %. Nosotros estamos presentando un
descache de 9 % que es importante revisar".

Si se compara la cobertura geográfica del censo del 2005 con el del 2018, se
encuentra que en el primero fue del 97 % y en el segundo de 99.8 %, lo cual es
relevante en la medida que permite tener una imagen más aproximada del tamaño y
la composición de la población colombiana y las condiciones habitacionales. Por lo
anterior, vale la pena preguntarse: ¿Cuál o cuáles son las razones para que se
presente este "descache"? En primer lugar, el censo debió realizarse en 2015, ya
que, de acuerdo con los parámetros internacionales, lo ideal sería que el lapso entre
uno y otro censo sea de 10 años, a ello se agrega que no se hizo el ajuste anual de
las proyecciones ni las correcciones pertinentes en los últimos tres años; en
segundo lugar, el acceso de la mujer al mercado laboral que influye en el hecho de
que los hogares sean más pequeños y tengan un número menor de hijos; y, en
tercer lugar, según Ernesto Morales, exdirector del DANE, el fenómeno de la
transición demográfica, que consiste en que a medida que mejora el desarrollo
social, disminuye la tasa de natalidad y de mortalidad, y, por consiguiente, la tasa de
crecimiento de la población se reduce.

De hecho, según lo manifestó el director del DANE, antes de que se presente la


versión definitiva y sea sometida a debate en el Congreso de la República, se
nombrará una comisión de expertos del más alto nivel, compuesto por técnicos
nacionales y extranjeros del Banco Mundial, de la Comisión Económica para
América Latina (CEPAL) y del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), para
que revisen los datos recolectados y, de esta forma, se obtenga un documento final
del censo que sea lo más verosímil y confiable posible y que las cifras obtenidas le
den seguridad a los diferentes usuarios para formular las políticas públicas más
convenientes.

Desde el punto de vista de las políticas públicas, los datos del censo repercuten
en materia económica, social, política y empresarial. En lo económico, al registrarse
un menor número de personas, el PIB per cápita ya no será de 6700 dólares sino de
7363 dólares, es decir, un incremento cercano al 10 %, que haría ver a los
colombianos como "más ricos". Así mismo, si analizamos los datos en términos de
consumo per cápita, al ser menor la población real que la proyectada, el consumo
registrará un aumento, como también el número de personas que tienen acceso a
servicios públicos como energía eléctrica, acueducto y alcantarillado, entre otros.

En lo social, al variar la estructura etaria del país se afectaría la educación


colombiana. El director del DANE lo plantea así: la población menor de 25 años en
el censo de 2005 era de 20 millones de personas, en el 2018 es de 17 millones, lo
cual representa un descenso del 15 %, lo que necesariamente se traduce en que "la
política educativa del país podría dejar de preocuparse por la cobertura y, más bien
priorizar los recursos hacia la calidad de esa educación". En materia social, lo más
preocupante es, tal vez, que de acuerdo con el censo, la población se está
envejeciendo, ya que en el censo del 2005 el porcentaje de envejecimiento
(porcentaje de adultos mayores por cada 100 jóvenes de 15 años) era de 20,5, en
contraste, en el de 2018 fue de 40,6. Lo anterior presionará al Gobierno nacional a
buscar la solución adecuada para ofrecer los servicios de salud y de atención, así
como garantizar un ingreso mínimo para la manutención de aquellos adultos que no
cuenten con una pensión o se encuentren en abandono.

En lo político, cabe recordar que algunos cargos de elección popular como


concejales municipales, diputados y representantes a la Cámara, se determinan de
acuerdo con la población de las entidades territoriales. Lo mismo sucede con el
censo electoral, cuya medición tiene en cuenta el total de la población. Es
importante subrayar que si se hubiera realizado el censo en el 2015 o en el 2016, y
si sus resultados se hubieran ratificado, la consulta electoral habría sido aprobada.

En lo empresarial, al registrarse un número menor de colombianos censados,


los estudios de mercado se basarían en proyecciones distintas, afectando los
potenciales demandantes, lo que necesariamente modificaría tanto los niveles de
consumo como las decisiones de inversión de las empresas.

En síntesis, el tamaño y la composición de la población de un país resultantes


del censo, son importantes tanto para el Gobierno nacional como para el sector
privado, porque les permite diseñar sus planes, programas y estrategias de forma
más certera, en la medida que disponen de la información necesaria en los ámbitos
nacional, departamental y municipal. Se espera que con los ajustes que haga la
comisión de expertos, el DANE publique el documento final y lo presente al
Congreso para el debate y la aprobación correspondientes, y, por consiguiente, se
convierta en ley de la República. Sin embargo, es obvio que los resultados finales
van a producir controversia en la Cámara de Representantes, ya que habrá
departamentos que ganen influencia política y otros que la pierdan. Es posible que
el Congreso de la República no apruebe el censo, como ya lo hizo con los censos
de 1995 y de 2005, y así el documento no tendría las repercusiones que hemos
reseñado líneas atrás.

Conclusiones

El proceso de transición demográfica se ha acelerado en Colombia en los últimos 13


años, señalando que cada vez falta menos para el fin del bono demográfico el cual
vendrá acompañado de un crecimiento rápido de la población adulta mayor en el
país. El envejecimiento reducirá la fuerza laboral en el largo plazo, presionando al
alza los costos en salud y afectando las finanzas de los sistemas de pensiones.

El cambio demográfico de los últimos años también señala que el nivel educativo de
los colombianos ha mejorado y que una mayor proporción de la población cuenta
con educación media completa. No obstante, se observa un desalineamiento entre
las habilidades requeridas por el sector público y privado que demanda en su
mayoría profesionales universitarios, competencias que solo tiene un reducido
porcentaje de la población. Los resultados del CNPV 2018 también sugieren que
para mitigar los efectos de la reducción de la oferta de trabajo se debe poner
especial atención en algunos segmentos de la población. Además, aprovechar los
flujos migratorios hacía el país, especialmente de aquellas personas que se
encuentran en edad de trabajar promoviendo su inserción en el mercado formal, así
como garantizar condiciones óptimas para incrementar la oferta laboral femenina,
serán tareas fundamentales para garantizar sistemas sociales más sostenibles.

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