80% encontró este documento útil (5 votos)
4K vistas2 páginas

El Sapo Egoista

Un sapo egoísta no dejaba que otros animales bebieran agua de su charco. Cuando el charco se secó por el calor, el sapo se arrepintió de su egoísmo y pidió ayuda a los animales a los que había rechazado. Los animales perdonaron al sapo y lo llevaron al lago para que pudiera beber agua y aprender a compartir.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
80% encontró este documento útil (5 votos)
4K vistas2 páginas

El Sapo Egoista

Un sapo egoísta no dejaba que otros animales bebieran agua de su charco. Cuando el charco se secó por el calor, el sapo se arrepintió de su egoísmo y pidió ayuda a los animales a los que había rechazado. Los animales perdonaron al sapo y lo llevaron al lago para que pudiera beber agua y aprender a compartir.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

"EL SAPO EGOISTA"

NARRADOR: Después de mucho tiempo, por fin, había llovido y un gran


charco había brotado de la nada. Un sapo grande, con cara seria y de
pocos amigos, se acomodó allí para dormir una siesta. Pasaba por el lugar
una pata con cinco hermosos patitos.
Al ver el charco, corrieron a tomar un poco de agua.
SAPO-       Un momento- (grito el sapo)-. Este es mi charco.
MAMÁ PATA-       Solo íbamos a tomar un poquito de agua-. (Explico mama
pata.)
SAPO-       No pueden. Ya les he dicho que este es mi charco.
MAMÁ PATA    Es que el lago está un poco lejos y mis cinco patitos tienen
mucha sed- (Volvió a explicar mamá pata).
SAPO-       ¡BAAAAAAAASSTTTAAAAA! – Gruño el sapo y abrió tan grande la
boca que los cinco patitos se pusieron a llorar.
MAMÁ PATA-       ¡ SAPO EGOISTA! ALGÚN DÍA TE ARREPENTIRAS-. (Dijo la
pata enfadada y continuó su camino.)
NARRADOR El sapo volvió a acomodarse para dormir la siesta, pero cerró
solo un ojo y el otro lo dejo abierto para vigilar su charco. De pronto en el
agua se escuchó un “¡PLAF!” y un montón de gotitas cayeron sobre él y lo
despertaron.
RANITA-       ¡Hola, Don Sapo!- NARRADOR Saludo una linda ranita
mientras chapoteaba.
SAPO-       ¡Sal inmediatamente de mi charco!- Chilló el sapo.
RANITA-       ¡Ay! ¡Qué mal genio tienes! ¿Puedo por lo menos tomar un
poquito de agua?
SAPO-       ¡NOOOOO! Ya te he dicho que no
-RANITA     Te arrepentirás, sapo egoísta- Dijo la ranita y se fue saltando.
NARRADOR Estaba el sapo acomodándose nuevamente cuando se
acercaron dos pajaritos. Antes de que pudieran meter las puntitas de sus
picos en el charco, para poder tomar un poquito de agua, el sapo dio un
gran salto y con su fea y ronca voz gritó:
SAPO      No quiero más visitas molestas. Este es mi charco. ¿Me han oído
bien? ¡MI CHARCO!- Grito más fuerte aun.
NARRADOR Los pajaritos se fueron volando. El lago estaba un poco lejos
pero valía la pena llegar hasta allí, donde la pata, los patitos, la rana y los
pájaros tomaban agua y jugaban alegremente.
El sapo se quedó solo durmiendo su siesta, porque cada vez hacia más
calor. Tanto calor que el charco se secó.
El sapo se despertó y sintió mucha, mucha sed.
SAPO       DESAPARECIÓ MI CHARCO. ¡Voy a morir de calor y de sed! ¡Fui un
tonto sapo egoísta y gruñón!
NARRADOR Se lamentaba el sapo y, avergonzado, se puso a llorar.
Tan fuerte era su llanto que se pudo escuchar hasta en el lago, donde
todos los animalitos jugaban felices.
RANITA-       ¡Está llorando el sapo egoísta!- Grito la ranita
MAMÁ PATA-       Vamos a ver qué le pasa- dijo mamá pata.
NARRADOR Todos corrieron y al llegar, vieron que el charco ya no estaba y
que el sapo egoísta ahora parecía triste y enfermo.
RANITA       Te llevaremos hasta el lago- Dijo la ranita
SAPO-       ¿Me llevaran con ustedes?- Pregunto asombrado el sapo.
MAMÁ PATA-       Sí- dijo mamá pata-. Vendrás con nosotros. No está bien
dejarte solo aquí, muriéndote de sed y de calor.-
SAPO Es que yo fui un sapo muy malo, no tienen que portarse bien
conmigo.
PAJARITOS   Creemos que ya has aprendido la lección- Dijeron los
pajaritos.
SAPO  Tienen razón. De ahora en adelante nunca más seré egoísta.
Ustedes me han enseñado lo importante y hermoso que es compartir.
¡GRACIAS, AMIGOS!
Y así se fueron todos juntos a disfrutar el agua fresca del lago.

También podría gustarte