Curso 6: Mentalización y modelos operativos internos
Capítulo 4: Apego en la adultez
Hemos llegado al capítulo 4 de este curso sobre mentalización, MOI y qué pasa con el apego a medida
que vamos creciendo. Bowlby nos dijo que el apego nos acompaña de la cuna a la tumba y entonces,
en este capítulo, vamos a entrar de una manera introductoria, en cómo la teoría del apego permite
pensar al adulto. Apego en el adulto es el tema de este capítulo.
Obviamente no se puede pensar el apego en el adulto sin recurrir a esta trayectoria, porque la teoría
del apego es una teoría evolutiva, es una teoría del desarrollo humano, es una teoría que nos acompaña
desde el día en que nacemos y que va evolucionando, nos va mostrando cómo va cambiando, cómo
va evolucionando, cómo se va enriqueciendo y sin embargo conserva ciertas propiedades
fundamentales, hay ciertos ejes fundamentales que están siempre presentes, desde que uno es bebé
hasta el día en que uno muere, siempre nos acompañan.
Esos ejes fundamentales tienen que ver con la seguridad y la organización. La teoría del apego se
construye sobre esos dos pilares conceptuales. La seguridad emocional que nos va a acompañar a
nivel del cuerpo, de la mente, de los vínculos, del entorno, va a tejer nuestra experiencia, nuestra
posición en el mundo y cómo navegamos por la vida, y la organización que va a definir
fundamentalmente la posibilidad de la salud mental versus la posibilidad de la psicopatología que
vamos a abordar en el siguiente capítulo. Entonces, seguridad y organización son pilares que van
acompañándonos a lo largo del desarrollo de la vida.
Recuerden la diferencia entre los conceptos de sistema motivacional de apego, vínculo de apego,
conducta de apego, figura de apego y patrón de apego. El patrón es aquel modelo que se empieza a
construir al principio de elementos muy conductuales: yo estiro mis bracitos y alguien me toma, yo
lloro y alguien me abraza y me calma, tengo hambre alguien me alimenta, estoy enfermo y alguien
me cuida. Y eso va generando una experiencia, una experiencia emocional que va marcando una
expectativa, qué puedo esperar yo del otro, qué puedo esperar de mí mismo, qué puedo esperar del
mundo, de los otros, de los demás. Este mundo en el que vivo es un mundo seguro o un mundo
inseguro; es un mundo predecible o un mundo impredecible. Y esas preguntas fundamentales del
humano, que nos van acompañando desde el día en que nacemos, van encontrando distintas
respuestas. En algunos casos esas respuestas son consistentes a lo largo de la vida, en otros son muy
variables.
Puede ser que una etapa de la vida halla tenido una respuesta muy dañina, pero se halla reparado en
otra etapa de la vida. Piensen en lo que sucede en las historias de adopción, cuando un niño ha vivido
Trauma Complejo, graves vulneraciones de derechos en su infancia temprana, pero luego encuentra
una familia adoptiva que lo acoge bajo el despliegue de competencias parentales, buenos tratos,
respeto, protección, paciencia, esa delicada paciencia que va tejiendo una nueva experiencia para ese
niño y por lo tanto está recibiendo una segunda gran respuesta a su pregunta… soy alguien digna de
ser amada?...soy alguien digna de ser cuidada?... soy alguien que le agrada a los demás?... mi
presencia es bien recibida a los lugares a los que llego?... puedo confiar en el otro? y según la cualidad
de esas respuestas se va tejiendo, como vimos en el capítulo 3, modelos que modelan las propiedades
fundamentales de esas respuestas que voy recibiendo a lo largo de la vida. Esos guiones, que luego
configuran complejas y dinámicas formas de organizar la experiencia, de organizarme a mí en la
relación con los otros, me van a acompañar a la adolescencia y me van a acompañar a la vida adulta.
En cada uno de los momentos de la vida voy recibiendo nuevas respuestas a esas preguntas
fundamentales que se hacen los MOI. ¿Qué imagen tengo de mí mismo? ¿Cómo percibo la persona
que yo soy? . La respuesta a esas preguntas, en el origen, está muy marcada por lo que otros me
muestran de quién soy, como una especie de espejo en la mirada del otro están esas respuestas
iniciales. Y la multiplicidad de esas respuestas y cómo se van entrelazando va consolidando una
tonalidad fundamental. Ya en la vida adulta tenemos ciertos esquemas más globales establecidos
donde por ejemplo, un eje va a ser la percepción del self, o sea, cómo me percibo a mí mismo. Si esa
percepción del self es negativa, el el modelo de apego va a estar cargado hacia un polo, y si esa
percepción es positiva, va a estar cargada hacia otro polo.
Pero también va a ser muy importante cuál es mi percepción de los demás, y en ese sentido la
percepción puede ser más positiva o más negativa. Y si lo piensan esto como un cuadrante, como
vamos a ver en la siguiente tabla, efectivamente, cuando la percepción es positiva en ambos ejes, o
sea, cuando yo percibo positivamente a los demás, y cuando me percibo a mí mismo de manera
positiva, lo más probable es que mi modelo de apego adulto sea un modelo seguro. Así mismo, hay
un segundo eje importante a considerar que es la evitación de los demás y la ansiedad que me
provocan. Cuando hay poca evitación de los demás y y cuando siento baja ansiedad en mi experiencia
cotidiana, cuando se combinan esas dos cosas estamos nuevamente en el cuadrante del apego seguro
en el adulto. Y qué es lo que habilita el ubicarse en ese cuadrante, o sea, con una buena percepción
de sí mismo y de los demás, con baja ansiedad y con baja evitación, lo que permite eso es la intimidad
con los demás y la confianza básica en uno mismo, y eso es un elemento que obviamente nos
acompaña en muchas cosas. Cuando yo tengo una percepción de que los demás no me quieren hacer
daño, va a ser más probable que me acerque a los demás, que construya alianzas, que desarrolle
relaciones de confianza, de amistad, de compañerismo, que sea capaz de crear equipos de trabajo. Me
va a tender a ir mejor, voy a tener una mejor vida familiar, mejores relaciones con los pares, con mis
hijos. Cuando percibo de manera positiva a los demás, la vida tiende a ser un poco más fácil. Cuando
siento menos ansiedad interna, cuando mi self es capaz de organizar las emociones de manera más
positiva, y piensen que eso viene de toda una trayectoria que ha venido cuidando o dañando mis
competencias socioemocionales, una de las cuáles es la regulación emocional.
Entonces, cómo puedo manejar yo la ansiedad y otros estados emocionales displacenteros. Bueno,
por un lado si tengo montos altos o bajos de eso, viene determinado por mi temperamento desde el
nacimiento y eso nos remite a la experiencia de la gestación prenatales, pero también todo el
desarrollo de competencias socioemocionales que he venido construyendo desde la primera infancia
en esos vínculos de apego. Entonces, hoy soy un adulto que tiene un monto alto de ansiedad o uno
bajo de ansiedad en la vida cotidiana. Eso viene de una historia, eso no viene de un día para otro.
Entonces, ¿evito el contacto con los demás o voy hacia los demás?, siento montos de ansiedad altos
o bajos, tengo una imagen positiva de mí mismo o negativa, tengo una imagen positiva o negativa de
los demás. Cuando estoy en el cuadrante del apego seguro en el mundo adulto, la combinación se da
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de esa forma, es una persona que, por ejemplo, en su relación de pareja adulta, cuando vienes con un
modelo seguro, la capacidad de confiar en el otro está más protegida; la capacidad de lograr intimidad
con el otro, de abrir el corazón y también recibir lo que el otro me quiere compartir cuando abre su
corazón es más alta. La posibilidad de lograr intimidad y buenos tratos en esa intimidad, es más alta,
no está asegurada, nunca está asegurada, porque las relaciones son relaciones, o sea, son una
combinación de propiedades del uno, del otro en un momento determinado que puede estar
cambiando. Es muy distinto tener una relación de pareja en una etapa de la vida con alto nivel de
estrés, que con bajo estrés. Cuando uno tiene bajo estrés, está en un lugar paradisíaco, sin presión
laboral, es más fácil que aparezca la intimidad, la confianza, las emociones positivas, que cuando uno
está pasando momentos muy difíciles: un duelo familiar, una enfermedad crónica, una situación de
cesantía repentina, dificultades económicas, todo eso, enfermedades de los hijos, todo eso lo hace
mucho más difícil, pero incluso en esos momentos, el tener un apego seguro de estas características
en el adulto, facilita las cosas, porque facilita una estrategia relacional positiva de resolución de los
conflictos, y de gestión del mundo emocional de mí mismo y del otro.
Ahora, qué sucede cuando la percepción del sí mismo es negativa y la percepción de los otros es
negativa. Como vemos en la tabla, en ese polo, en el que es en diagonal hacia abajo, hacia el otro
extremo, negativo con negativo, lo que vamos a ver es un estilo de apego temeroso, es una persona
que tiene un intenso miedo al rechazo y al contacto interpersonal y muestra una constante
desconfianza temerosa en el acercamiento a los demás. Es una persona que se protege muchísimo de
la intimidad, todo lo contrario del apego seguro, hay un miedo a la intimidad por el miedo al rechazo
que puede provenir, y hay una historia que ha escrito ese miedo al rechazo, no es casual que la persona
tienda, tienda a experimentar esa emoción, insisto que estos son generalizaciones, la experiencia
cotidiana es muy variable, pero hay una cierta regularidad.
Los otros dos cuadrantes son una combinación, donde tenemos una percepción muy negativa de sí
mismo, pero muy positiva de los demás y ese es un modelo de apego preocupado, es un adulto, un
hombre, una mujer que siempre va a estar sintiendo que es inadecuado o inadecuada, de que es él el
que está mal, ella está mal y está constantemente buscando la aprobación y valoración de los otros,
entrega su confianza a ciegas, o sea, entrega la confianza sin tomar elementos de precaución, sin
observar que hay una historia que justifique depositar la confianza en el otro y por lo tanto tienden a
caer en situaciones muy dolorosas, de traición de la confianza, de derrumbe de proyectos, de
situaciones de engaño porque había señales que no supieron ver desde su herida en su historia que los
llevó a buscar constantemente la aprobación de los demás, son personas que van a tener un monto de
ansiedad muy alto y una baja evitación de los demás, a diferencia del temeroso que tiene una ansiedad
muy alta pero también tiene una evitación muy alta, o sea es una persona que se aísla, el temeroso se
aísla, el modelo temeroso lo lleva a aislarse de los demás, en cambio el modelo preocupado en el
adulto tiene una ansiedad muy alta pero una evitación baja, es alguien que va a estar siempre buscando
el contacto con los demás, puede llegar a ser adhesivo, a pegarse a los demás en su necesidad de
asegurar el vínculo.
En el otro extremo tenemos al evitativo, que en este caso tenemos una percepción positiva de sí
mismo, pero muy negativa de los demás, es como yo tengo cualidades muy positivas, pero el mundo
es una porquería, esencialmente ese sería el guion y acá la ansiedad es más baja, o sea, no vive en un
estado como de desborde emocional interno, pero la evitación es muy alta, entonces evitan a los
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demás ¿por qué? Porque los caracteriza un escepticismo respecto de las relaciones, los guía el deseo
de ser invulnerables, ser personas a las cuáles no es posible hacerles daño y tienden a tener niveles
menores de empatía y una desconfianza distante respecto a los demás, a no involucrarse en los
problemas o las heridas o las dificultades de los demás.
El preocupado es todo lo contrario, la persona con un modelo preocupado tiende a involucrarse a
sobre involucrarse en todos los problemas que ven en los demás. O sea, si ven a alguien pasándola
mal, se involucran en eso, a cualquier costo personal, en cambio el evitativo o descartante también se
le llama, descarta esas necesidades, descarta pensar en dolores emocionales o experiencias
emocionales, porque en su historia de vida cuando él mostró, cuando ella mostró sus emociones, la
respuesta que recibió, fue una respuesta de indiferencia. En cambio, en el preocupado fue una
respuesta de rechazo, entonces el constante rechazo seguido de acercamiento, recuerden que esto
viene del apego ambivalente resistente.
Entonces, cuando pensamos en la evolución de los modelos de apego, si trazáramos una línea de
estabilidad, que no siempre es así, recuerden que esto puede ir cambiando, pero si trazáramos una
línea de estabilidad, en el apego temprano tenemos apego seguro que va a evolucionar hacia un apego
seguro, también denominado autónomo libre, fíjense qué bonito cómo se llama en el adulto, la
trayectoria del apego seguro organizado nos lleva a la autonomía y a la libertad personal en la vida
adulta.
En el caso del apego evitativo de la infancia temprana, llegamos al apego evitativo que también se
llama descartante, o sea, es alguien que descarta el mundo emocional y se concentra en la tarea, no
en las relaciones.
En el caso del apego ambivalente o resistente como lo llama Alan Sroufe, la trayectoria nos lleva a
un modelo preocupado, en el cual estoy siempre como con rollo mental, estoy siempre haciéndome
preguntas constantemente de qué le pasará al otro, qué sentirá, porqué estará así, estoy constantemente
sintiendo que hay peligro a mi alrededor.
Y en el caso del apego temeroso, es un cuadrante que nos habla como de la peor combinación de estas
variables, y es alguien que tiene un intenso miedo a los vínculos, suele venir de historias de mucho
maltrato.
Recuerden un elemento importante y es que, en la infancia temprana, nosotros hablamos de la
desorganización del apego, que no es un cuarto estilo, no es un cuarto estilo como se decía y se
pensaba antes, hoy lo entendemos mejor. El apego desorganizado debería llamarse en realidad,
desorganización del estilo de apego, es fundamental y puede darse en una estrategia que in tenta ser
evitativa, que intenta ser segura o que intenta ser ambivalente, pero colapsa, se derrumba. Es menos
probable que ocurra en el apego seguro, pero igual hay casos en que ocurre, como ha demostrado Inés
di Bartolo a través del uso de Historias Lúdicas de Apego, puede existir una “B” grande con una “d”
chiquita entre paréntesis B (d), o sea, núcleos de desorganización en una estructura segura. En el caso
del ambivalente es mucho más visible la desorganización, pero el evitativo también puede
desorganizarse.
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Ahora, la trayectoria de la desorganización, pasa de la desorganización a lo controlador, en muchos
de los casos, en el 60 % de los casos evoluciona hacia lo controlador y termina en la vida adulta en
lo que llamamos “no resuelto”, “unsolved” y que es un estado muy similar a lo que llamamos Trauma
Complejo. Entonces, cuando pensemos en Trauma Complejo en el adulto, lo más probable es que
vamos a estar hablando de una trayectoria de apego desorganizado, de desorganización del apego y
por lo tanto de desorganización del modelo mental de apego, y por lo tanto de desorganización de la
vida psíquica de ese adulto, que se tiende a asociar a los casos más complejos que podemos ver en la
clínica, en intervención, en protección a la infancia.
Entonces, cuan do estamos hablando de apego adulto, no estamos hablando de algo desconectado de
la infancia. Siempre el apego adulto debe comprenderse abriendo la historia de esa persona y solo
desde un cuidadoso conocimiento y consideración de esa historia, vamos a poder comprender la
configuración que actualmente está primando y vamos a entender por qué en estos vínculos, por
ejemplo en esta relación de pareja, esta es la dinámica que estamos viendo y, incluir la evaluación del
estado mental de apego adulto, por ejemplo, en el abordaje de conflictos de pareja, o en el abordaje
de situaciones de dificultades en la crianza, aporta muchísimo, una de las herramientas fundamentales
que nos lega la investigación sobre la teoría del apego, es la Entrevista de Apego Adulto, entre otras
herramientas que actualmente se están desarrollando, como la Parent Development Interview o la
metodología del Guion de Base Segura que están enriqueciendo nuestra capacidad de entrar en este
complejo mundo de la representación de apego adulto, para entender, entre otras cosas, el contenido,
la materia de nuestro último capítulo de nuestro curso, que tiene que ver con apego y trauma