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4 ‘APOLOGIA 4 DE Sorel FN Wh a -cién directa, ensayo prelimi CONRADO EGGERS Lal Tradue rs $ déddede sees oe Zé PREF RANA LOR OAR ee eee e 1, PROEMIO 17-1931) EI discurso apologttico de Sdcrates ha sido. precedido por a de la acusacién incluyendo el. pedida de pena de = y una argumentacién en apoyo dela jueces de la misma forma que Por exo te hace notar que cxcrito y reformuladt por fis acta que conviene examinar, ya que predsamente lor que Ia cuflado han educado a muchos de los jueces actuales, y por to han influido en la presente acueacin. 17a No sé, sefiores atenienses, emo han sido impresio- nados ustedes? por mis acusadores. En cuanto a mi, por poco me olvido de [cémo soy} yo por causa de ellos, tan convincentemente han ha: lado, Y sin embargo poco 0 nada de lo que han dicho es cierto. Pero entre las muchas cosas sobre Jas que han mentido una de ellas me ha sorpren- dido en extremo: la de decir que debian ustedes precaverse de no ser engafiados por mi, dada mi b habilidad al hablar. Pero lo que me ha parecido mas desvergonzado de su parte es que no les im- porta ser refutados inmediatamente por mi con los, hechos, puesto que mostraré que de ningin modo [soy] habit al hablar; a no ser qu al hablar” a quien di que quieren decir, 181 sunco de ove Séerte mp wath a ltd gee ton coradores nos lleva a traducie Stee Smelt y"ho ele reticent, 47 aungue no a la manera que Io entienden ellos. En efecto, como acabo de decir, poco o nada de hhan dicho; de mi, en cambio, van ustedes a ar toda Ta verdad. tamente, por Zeus, sefiores atenienses, no ofrén iscursos engal: mn. frases y vocablos como ni [adecuadamente] ordena- tharin expresiones improvisadas con las palabras que primero me vienen a la boca. Creo, en efecto, que las cosas que diré son no aguarden de m{ otra cosa. Porque sin duda serfa correcto, sefiores, que a mi edad me dirigiera a ustedes modelando discursos como un muchacho. mis importante sefiores atenienses, les pido que me permitan: si escuchan en mi defensa palabras como las que estoy acostumbra i en el agora, sobre las mesas [de los.ne; chos de ustedes me han ofdo, no se asom- terrumpan * por eso. Porque el caso es que por primera vez comparezco ante un tribunal, tras haber Iegado a los setenta afos; simplemente vengo a ser como jero res" AK ime parece, justo: que se me permita hablar en ese wmeibe sen ara bien o para mal, y que so se ext maine y preste atencién si digo cosas justas 0 no. Porque tal es la perfeccién ® (propia} del juez: 1s del orador, decir la verdad. “En pri xr debo defenderme, sefiores at En primer luga ae we En efecto, muchos acusadores ha habt- ‘antes de ustedes, hace ya muchos afios, aunque tampoco hayan dicho nada cierto, Y a ellos les te- ‘mo mds que a Anito y los suyos, aunque éstos.sean también de temer. ,Pero.aguéllos,[son}.masatent* b, ya Sue SoG sha semejante tana, sefiores hhan esparé es les para mi. s, son los acusadores 3s que los) escuchan piensan que los que indagan tales cosas no creen en los dioses. Ademis estos acusadores son numerosos y hace ya tiempo que me acusan; y encima de eso, les hablado a ustedes en aquella edad en la que probablemente les ereerfan, por ser algunos dle jos y muchachos, y acusaban en realidad lad de réplica, ya que nadie podia asu- ‘mo con sombras, inquiriendo sin que'nadie con- des deben tener en cuenta, », que mis acusadores han sido de dos nos, los que acaban de acusarme; otros, aquellos a los que he aludido, [me acusan] hace € tiempo, Y piensen que primeramente es necesario que me defienda de aquélios, ya que es a sus acu> saciones 2 las que ustedes han escuchado en primer lugar, y més tarde a las que [se han hecho] pos teriormente. Bien, Ahora, sefiores atenienses, tengo que defen- derme y tratar de apartar de ustedes, en tan poco 19a tiempo, Ia falsa imagen que de mi han ad smo para mi. Pero creo que esto es Bare modo seme ocuta cudnt (1) ge De cualquier modo, que 1as cons aes fet modo que sea grato al dios; en cua bo obedecer a la ley y defenderme- a IL LAS ANTIGUAS AGUSACIONES (1928-2464) Retomemos entonces de cién es la que ha 19b fiando en la cual, al parecer, Mé dado con semejante cargo. Bi Jos que forjaron esa imagen fal tara] de acusador ici testimonio: tes y declarando ‘cuales yo no sé nada, lo despreciando seme. 'as otras tonterias, de las mucho ni poco. Y no habl. . ' 2 tata, ad ‘ A propésito de eso, vive aqui un sabio varén de Paros, que me he enterado que estd residiendo [en- i6 que di con un hombre que gue Meleto me haga procesat por tales causaajcate que, en lo que a mf [toca], sefores sta tengo parte alguna en ellas. Y como 4 Co una vez més a muchos de ustedes mi pido que intercambien informaciones entre witedes ¥,declaren aquellos que alguna ver me han ofa ilogar: son mucl s Tos que [me han, , Pues, unos a otros, ies me ha escuchado com les temas. Y de ello con, lole son todas las dem de to], en efecto, en todo eso (que tomar un experto en ellos y pagarle salari b que pudiera hacerlos mas erfeccién Pr ‘entrenador de caballos o un granjero, Ahora bi Puesto que se trata de hombres, qué experto pien. ‘55 tomar para ellos? ,Quién es experto en cu tal perfeccién, como es la humana y civic Creo que {es0] hia de haber sido examinado ya que posees ‘hijos. gHay alguien 0 no” Wersar poco iran que [cosas] que impoco si han ofo decir a alguien que yo in- fento educar a los hombres haciendo tote oe € ello; nada de esto es verdad. parece hermoso que alguien ses hombres, como Gorgias Leontino, Pai ¢ Hippias de Elis Pues cada tno de va a cada una de las ciudades, dor pueden recibir leeciones grauitamses Giudadanos, los eonvencen de que abandonen Ing 2a lecciones de éston y reciban lat auyae, potetedes dinero y quedindoles, ademés, recongckie ¥ yo alabé a Eveno, © si verdaderamente posela semejante técnica y es. taba tan, ido de ensefarla, a si fuera experto les cosas; pero no lo soy, sefiores atenienses 5) Bt ordculo de Delfos y la sabiduria de Sécrates (20c4-28c1) Sissecne Be means ae Se 258 Preguntar 3 tapi ‘Que Sterten'y & aba slguien mus Algunos de ustedes podiia tl ver replica: Secrates, gull esta Geupacin? ginado estas ideas false acerca de U Peon, Auda, sino te hubieras ocupado en age mas Hive que lo que hacen los emis, nerado tal na sex de manera pues, de que se 4 om gers. Me parece que el con juticia, y preclam qué lo que ine ha creado la mayorfa. Dinos, le mo opinemos d reputaci y falsa imagen, Escichenme entonces. Quiz rezca a algunos de ustedes que bromeos sepan, embargo, ue les diré toda la verdad, En efecto, snienses, por ninguna otra cosa que por sabiduria es que he adquirido esta re- Pero, gqué clase de sabiduria es és iente la que es de alguna manera sabi- duria humana. En ella sf me atrevo a decir que soy realmente sabio; probablemente, en cambio, € aquellos que acabo de mencionar serfan sabios en alguna sabiduria sobrehumana, 0 no sé qué decir [de ella]; yo, en efecto, que lo afirme 126 29, eddddddde fae oon gee ede in amigo de marché al destierro junto con tedes regress. preg bio que yo. La Dia nadie mis sa enigma hace?! Porque lo que es yo, © ni mucha ni poca conciencia'de ser’ecbhe “one quiere decir, entonces, al afirmar que soy et mis sabio? No es posible, sin embargo, que mienta puesto que no le est permitida”. Y durante mu. iempo dudé acerca i ool ampo dude acerca de Io. que queria deci, su investigacin, de la manera si ui encuentro de ls que eran consideadon cabin ch jel pensamiento de que alli — ‘ble en al o epeegmet ah a a poe oo mostrindole que "éste es mas sabio que yo, aun. que has dicho que lo era yo”. Ahora bien, al examinar a aquel con quien tuve tal experien Ho necesito dar el nombre: era un politico, se- ores atenienses, y al dialogar con él, experimenté Jo siguiente: me parecié que muchos ottos crefan que este hombre era sabio, y sobre todo lo creia € mismo, pero que en realidad no lo era. En se- guida intenté demostrarle que aunque él crela ser sabio, no lo era. La consecuencia fue que me 4 atraje el odio de ély de muchos de los presentes. En cuanto a mf, al alejarme hice esta reflexid “yo soy mas sabio que este hombre; en efecto, pro- bablemente ninguno de los dos sabe nada valio- s0, pero éste cree saber algo, aunque no sabe, mientras que yo no sé ni creo saber. Me parece, entonces, que soy un poco mis sabio que él: por- que no sé ni creo saber”. Después fui hasta otro de los que pasaban por ser sabios, y me pas Io e mismo: también allf me atraje el odio de aquél y de muchos otros. De este modo fui a tino tras otro, bien que sin- tiendo —con pena y con temor— que me atrafa odios; no obstante, juzgué que era necesario po- 10 Compirese cone fe oriedo ett en Delln, 0 die so hatle dieramente na. pot’ seslo ner al dios por encima de todo. Debia dirigirme entonces, para darme cuenta de qué queria decir el ordculo, a todos aquellos que pasaban por sa- 22a ber algo.. ¥ por el perro, varones atenienses —pues es necesario que les diga a ustedes la verdad—, esto es lo que experimenté: al indagar de acuer- do con el dios, me patecid que los de mayor re- putacién eran los mas deficientes 0 poco menos, mientras que otros, que eran tenidos por inferio- res, eran hombres mas préximos a la posesién de Ia inteligencia. Ustedes ven que es necesario que muestre las vueltas que di en mi penoso trabajo, para que la sentencia del oréculo se me tornara irrefutable. En efecto, después de los. politicos acud{ a los poetas, tanto a los autores de tra- b gedias como a los de ditirambos y a todos los demis,, en la idea de que alli me sorprenderfa in fraganti, por ser mis ignorante que aquéllos. Llevé asi conmigo los poemas de ellos que me parecieron més elaborados, y les pregunté qué querian decir, a fin de que al mismo tiempo me instruyeran. Pues bien, me da vergiienza decir- les la verdad, sefiores; no obstante, debo decitla. Practicamente todos 0 casi todos los presentes ha- blarfan mejor acerca de aquellos poemas que los que los habjan compuesto. En poco tiempo me di cuenta, con respecto a los poetas, que no ha- cian lo que hacian por sabiduria, sino por algin € don natural © por estar inspirados tal como los profetas y adivinos; éstos también, en efecto, di- cen muchas cosas hermosas, pero no entienden nada de lo que dicen. Algo anilogo me parecié que acontecia a los poetas; y a la vez adverti que, por el hecho de ser poetas, también en las demas sue se llega eno illogo Ton 5425 con gulers poeta no. apn: eaten et ‘primero el pot fer lot hombres (5368). "Per en dln, Gast fered de fs ek Tee teconeee Sa gar de contigo mismos,y hablan de vn tal Sexe Gc 4 tes, abominable al méximo, que corrompe a los jévenes. Y cuando se les pregunta lo que hace Sobre esa base me atacd Meleto, ast como tam- bién Anito y Licén, Meleto en nombre del odio y lo que ensefia, no pueden decir nada: lo igno- alos Pome: a Tan, Dero para’no apareeer en difcltades, re. kg 20 thos y Licdn en el de Jos oradores. De mode que, como di ‘yo capaz de apartar de ustedes en-tan poco spo esta falsa idea que ha Megado a ser ast tan grande, Esta ¢s, sefiores atenienses, la verdad, y al hablar no les oculto nada ni grande ni pequefio, ni hago reserva alguna. Sin embargo, sé que por esto mis- también una curren a aquellas cosas a que mis se echa mano los que filosofan: que investiga “las as ARPLALAM “hace. prevalecer la razén ms aébil” * Lo cierto es, creo, aunque n i ran decir, que ha quedado al descut pretendian saber, pero no sabian nada, Pero en la medida en que son ambiciosos, y son € muchos ¢ impetuosos, hablando de mi enérgica- prueba de que gen falsa de mi, y las causas son las [que he se- b fialado}. Y sea ahora o en otra oportunidad que Jas busquen, encontrarin que son asi. SRA OR AARADRAR Oe 9 ARARA PRADA. ESENTE ACUSAGION: (2tb4-26b2) Respecto de las cosas que mi primeros acusadores fensa para ustedes, derme de Mé inemos cada punt Dice que soy cul Jos jovenes. Pues bien, sefiores atenienses, digo que Meleto es porque bromea en cuestiones hacer comparecer hombres ante ereza, pretendiendo poner celo y cuidar ustedes. =Ven aqut, Meleto, y dime: lo que més te preo- s que los jévenes leguen a ser lo mejor hace nejore? tu, preocupacién, “En efecto, as dex Que lo corrompe,seggn dice soy Yo. y me has thaido ane ellos acusndome (de ello)” Di ex: tones al que los hace mejores, y revelaie quien Be SZQué pasa, Meleto, que clas y no dices nade? {No te parece vergonsoto y prueba ruliiente de to que te digo, o #22, que no te has preocupado nada? Mas dime, amigo, quien los hace mejores? “iia leyess* “Pero no es eso To que pregunto, mi querido ami go, sino qué hombre, el cant tambien conoce a adie wo que dices, por Hera: yran abun. @ Gancia de benefactores. Pero veamos, los oyentes Jos hacen mejores 0 no? & También 5 Tay cen lo que toca a los consejeros? Tambien Jom con an en jos [que estén] en la asam- yno corrompen a los mis Tos ha- También aquellos. F —Entonces, segin parece, todos los atenienses, ex: yo, los hacen honorables; s6lo yo, en cam los ‘corrompo. gEsto es lo que quieres de- Al leto, tanto a prop. los demés animales? Con toda seguridad, sea que iy Anito callen o lo afirmen. Pues gran fli cidad habria en lo que a | i Si sélo uno los cosrompiera mi los benef Pero ya has mostrado st temente, Meleto, que jamés te has pre por los jdvenes,'y tevelas claramente’ tu indife rencia, y que en nada has cuidado de las cosas ppor Tas que me haces comparecer. Pero dinos ademés, Meleto, por Zeus, qué es me jor: gvivir entre ciudadanos honestos © deshones an , respondeme, ya que no ¢s hada dificil 1o que te pregunto. Los malvados, gno hacen siempre algin mal a los que més cerca a eetos viven, mientras Jos buenos [hardin] algo tos? Estimado yeno? Claro que “Ahora bien, chay alguien que quiere ser per fcado por aquellos que conviven con él, antes Gque ser beneficiado? ® Respéndeme, amigo: pues In ley también manda que se responda. ¢Hlay al- guien qui , sin 1e quiera ser perjudicado? duda me haces comparecer pensando que corrompo a los mis jévenes y que los pervierto; gque sabes que los malos hacen algiin m: ¢ mts préximos a ellos y los buenos [algiin] bien? iY yo, en cambio, lego a tal punto de ignoran- Gia, que desconozco que, si hago algin datio a que conviven conmigo, me arriesgo a recibir go malo de su parte! {De modo que todo eso lo ‘hago voluntariamente, segin dices! Mas a m{.no ‘me convenceris de eso, Meleto, y creo que a nit gin otto hombre. O bien yo no corrompo, o bien si corrompo, [lo hago]_involumtariamente.. Por 26x consiguiente, en cualquiera de los dos casos, mien- para tales faltas involuntarias que se me haga comparecer aqui do." Pues es evi er Io que hago in- ado tratar con no enseffanzas. Pero esto, sefiores atenienses, hace patente Jo que de corrmper a ole ch gon sh 2 no reer en kon ilo acum de nega Is dv ‘tee Como ef tice de ts prguntsyy el de ba Tespieaa coreponde mds’ bln a “Anaxdgoras, Sé te, explicanos una cosa, Meleto: de qué 5 que corrompo a los mas jéveries? :No 0, segiin el texto de la acusacién que has presentado por escrito, que es ensefiando a no creer en los dioses que la ciudad reconoce, sino en otras cosas demoniacas nuevas? No di- es que corrompo al ensefiar? Claro que lo digo, y rotundamente. Pues entonces, M 10r los mismos dioses de los cuales se ‘més claramente a mi y ca estos sefiores. En efecto, yo no alcanzo a com- prender si Io que quieres decir es que ensefio a en otros dioses, y ateo,?? ni soy cul es de que sean 0 lo que absoluto yo mismo no creo en dioses y ensefio'a Jos demis esas ‘cosas? —E:o es lo que digo, que no ctees en abso dioses. d —jAdmirable, Meletol Qué es lo que quieres de- Gr? ¢Que no creo que el sol nila luna sean dioses, como los demas hombres? sefiores jueces, precisamente él dice que el sol ¢s una piedra, y la luna, tierra, = iPero querido Meleto! ges a Anaxgoras a quien recs acusar? ~Y subestimas a estos sefiores y crees recat que el vache aes dike pote cog alll tengo aclenen aie ceca Dike 2 fami, de ie PLOR RAE z 7 bd gue son ine sepan que los ne est lenos de a Iuego los jévenes v que en cualquier momento pueden adquirir en Ta orquesta*® por un como mucho, Y sse de Sécrates, si pretendiera hacer pasar por yas tales cosas, por lo demds tan insdlitas como son, Perd, por Zeus, cast te parece que es? we exista dios alguno? famente que no, por Zeus, y de ningén pare te y licencioso, y si ido eserita con insolencia y licenciosidad juve- il. Parece, en efecto, como si se me prueba componiendo un enigma [como éste] vet si ahora Socrates, sabio, s¢ percata de que es: toy bromeando y contradiciéndome a m{ mismo, © bien, si hago caer en la trampaa él y a los de- mis que estin escuchando”. Me resulta manifies- go infant qué me resulta manifiesto que se. [contra] ‘Tei me responderds, Meleto. Y ustedes recuerden ue les pedi al comienzo, de no si argumento del modo que me ¢s habitual. (Hay algin hombre, Meleto, que cree que hay asuntos humanos, pero no crea en los hombres? iQue me conteste, seffores, y no interrumpan una alguien que no crea en caballos que no crea que fos a flaw able sefior: der, yo te lo digo a ti y.a estos otros, Pero al menos responde a esto: zhay quien crea qu asuntos demonfacos, pero no crea en demonios =No. —GCuinto me alegra regafiadientes y_obli ]] demontacas, segin tu juado en la deposicién ‘Ahora bien, si ereo en [cosas] demoniacs dudaes forzoso que crea también en divinidades, §No es asi? [Claro que lo es! Supongo que estis de acuerdo, puesto que no respondes. En cuanto los consideramos dioses 0 Yoo" tigo, que haces enigmas y bromeas al de- tir que yo no creo en dioses, pero en seguida nue- Yamente que creo en dioses, ya que creo en de- $i, por otro lado, los demonios son cier- 1s bastardos de dioses y de ninfas o de otras [madres], como a veces se dice, equé hom- bre creeria que hay hijos de dioses pero no dio- ses? ¢ Andlogamente seria. ins jen creyera que hay mulas [nacidas] los y asnos, pe- no exeyera que hay caballos ni asnos. No, Me- no €5 pr je hayas presentado esta acu- sacién por escrito si no hubieses pensado poner- 24 Deel ese de psn gue seb advert el BP, op 6 pe 10K. 2 a menos que estés en a verdadera culp: io has de persuadit a hom- bres que tengan incluso poca inteligencia, de que no es propio de la misma [persona] creer tanto fen [cosas] demonfacas como en [cosas] ya la vez, es propio de la misma [persona] no [creer] en 'demonios ni en dioses ni en heroes. Sefiores atenienses: que yo no soy culpable de lo que me acusa Meleto no creo que requiera de mucha defensa, sino que las cosas [dichas son] suficientes. 143 IV. EL PUESTO ASIGNADO POR LA DIVINIDAD (2834-3163) posible reproche de empren- in c janes de peligro de muerte im Sberater opone el sent go que cumpla con 148 mis as eapradas. ira Patrodo, aun sabi fa ee caso. Compan fo en batallas en qUe so » ombatido que no abandona el puesto que Cringe Te cseste Ta. vida, ARO fea encomendado Apolo: jgando dios, y no ha de abando ‘de que ‘con la condidén de hacerlo aunque 10 ateniensesperdesian jgeado 3 ‘Ahora bien, anteriormente he dicho que me atra- je enemistad de parte de muchos, [cosa] que us- iedes bien saben que es cierta. Y esto es lo que me ha de condenar, si se me condena, no Meleto ni Ani esta imagen falsa y la] envidia fe muchos; por lo demas, es lo que ha condenado ‘a muchos otros nobles varones y seguird conde- bb nando, pues no es de temer® que 12 cosa se de- tenga conmigo. Quiz alguno diga: “gPero no te avergienzas, Sberates, de ocuparte de asuntos que te leven 2 correr ahora el riego de morir?” Yo, por mi par- te, le replicaria con palabras justas: “no hablas 5 Ver om panic Kae 2m: wo tegen de asin con Te topline hay li Me ee pe varén, por sn, deba , €l riesgo de mo- hora que el dios, segin he lo, es quien me ordena vivir indome tanto a mi ri mo a los demis, aqui, por miedo a Ia muerte 0 29a por cualquier otro asunto, abandonara el puesto 2-0 injusta- obras son de hombre bueno o ma- pobres criaturas serfan ee al deshonor, que, ra Héctor, le dijo algo as vengas el asesinato de tu a al no que permanezca aves curvas, carga para Crees que se preocupé de la muerte y :0 que 41 mismo haya con: Porque un jefe se lo haya ordenado, lebe permanecer arriesgindose y sin preven. ‘ A contra Ja muerte ni ninguna otra cosa mis jue contra el deshonor. y ndo dle manera extrafia, sefiores endo en cuenta que, cuando los les cligieron para mandar me orde- Seria extrafio, y entonces en verdad ie alguien ‘me hici con Io cual todos se corromperfan por ;pongamos] que, en vista de eo, ‘Sécrates, Anito no nos persuadird loa la muerte, creyendo ser sabio sin series En efecto, sefiores, temer a la muerte no es ott cosa que creer ser sabio sin serlo; pues ee sabe Jo que nose sabe. Nadie concen suse, ni sabe si no Mega a ser acaso-para el hombre ‘al mas grande de los bienes. Pere [oe laf oan cot mo si se supiera bien que es el mayor de. le b males. &¥ noes Gs, de algtn mado Ta gnorsnee is censura de ereer saber lo que no se En esto, sefiores, tal, vez es que me diferencio Ja mayoria de los hombres, si debiera deck gee soy. més sa igo, setia en esto: en que, no sabiendo suficientemente acerea de To que [hay] en el Hades, tampoco creo saber.#? Se en car, bio, que es malo y vergonzoso obrar inj y desobedecer 21 mejor, tanto a un dios como x uun hombre. Y por los males que yo sé que son males, jamais temeré 0 evitaré las cosas que no sé si son buenas. Supongamos, pues, que! ahora ustedes _me absolvieran y no prestaran ofdos a € Anito cuando dice que, o bien no debia yo com. parecer aqu 7, puesto que he compareci do, no es posible que’ rio se me’ condene a mucr. te, alegando que, si me liberaran, 10s hijos de ustedes pondrian ‘en préctica lo que Sécrates les nien 4 dolo, moriras" Supuesto tal caso, como he hecho, de que se me absolviera sobre tales [bases], les contestarla: "Yo ‘los respeto, sefiores atenienses, y los estimo, pero he de obedecer al dios antes que a ustedes/*® y mientras tenga un hdlito de vida y [sea] capaz de ello, no cesaré de filosofar, y de exhortarlos a ustedes, y de explicarle a aquel de ustedes. que encontraee, diindole cons como las que aes tumbro: ‘Querido amigo, que eres atenicnse [es- to es], ‘tee edad mes poderosa y de mayor fa- ma en cuanto a sabiduria y fuerza, gno te aver- giienzas de preocuparte por tu fortuna, de modo de actecentarla al maximo posible, asi como a la reputacién y a la honra, mientras no te preocu- € pas ni reflexionas acerca de Ja sabidurfa, de la verdad y del alma, de modo que sea mejor?” Y si alguno-de ustedes me disputara y afirmara que é1 se ocupa [de estas cosas], yo no lo solta- ré enseguida y me marcharé, sino que lo interro- garé, lo examinaré, lo refutaré. Y si me parece no estar en. posesién de lo que hace a su perfec- cing se [lo] diré, y le reprocharé que confiera 80a mucho valor 2 lo que es inferior, y poco [valor] a To que es superior. Y haré esto. con quien sea que encuentre, sea més joven o més anciano, extranjero 0 conciudadano, or tried, vsse cap, 9 4 cali a mips gm a, Heh le », Peto y jaw Eh Sa Sadat APE te ts Bar deat Suake Ss 48 aunque mis con mis conciudadanos, desde que me tienen mds proximo en Ja sociedad. Porque esto {me lo] manda el dios, sépanlo bien. Y por mi parte pienso que nada mejor puede acontecerles via ciudad que este servicio que presto al dios. En efecto, no hago otra cosa que ir de un lado al otro persuadiéndolos a ustedes, sean jévenes 0 an cianos, de no preocuparse por [sus] cuerpos ni por b [sus] fortunas sin antes atender intensamente a gy alma, de modo que Hegue a ser perfecta;** di- Géndoles que no es de Ja fortuna que nace la perfeccién, sino de la perfeccién que [nace] la for- tuna y todos los dems bienes para los hombres, en forma privada o piblica. Si corrompo a los j6- yenes cuando digo esas cosas [nos encontrariamos con Ia sorpresa de que], esas cosas serfan perjudi- iales, Ahora, si alguien afirma que no digo esas cosas sino otras, habla por hablar. En este punto, sefiores atenienses, yo dirfa que, convencidos por ‘Anito 0 no, me absuelvan o no me absuelvan, en cuanto a mi no habré de hacer otra cosa, ni aun- € que esté mil veces a punto de morit. No se alboroten,*” sefiores atenienses, sino que contimien de acuerdo con lo que les he pedido: que no me interrumpan a pesar de To que diga, sino que [me] escuchen. Y, en efecto, creo yo, ganardn escuchando. Voy a afiadir algo que los induciré a poner el grito en el cielo, pero de nin- gin modo hagan eso. Sepan bien que, si me condenan a muerte, siendo yo [un hombre] tal como digo, més que a mi se perjudicardn ustedes mismos. Porque en cuanto a mi, en nada me perjudicarfan Meleto ni Anito, pues no podrian. Creo, en efecto que no es posi d ble que un hombre superior sea perjudicado por uno inferior. Creo que se me puede condenar a Senlean) 4 desterrarme, 0 despojarme de derechos ‘0 cualquier otro neste [seiior] 's cosas son grandes males, yO [me parece] mucho peor ha- ‘ora: tratar de condenar 2 un hombre. Pues bien, se- ‘o mas necesario que defen- ‘como cualquicra podria muerte, a clvicos. Pero si bie sin duda cree que ¢ no lo creo, sino que cer Jo que él hace ah muerte injustamente flores atenienses, much derme a m{ mismo ahora, creer [lo es defenderlos} 2 ustedes, para que no ¢ quedeh en falta, al condenarme, respecto del don qué el dios [les ha hecho] @ ustedes. Phefecto: si me condenan a muerte, no hallardn con facilidad otro [hombre] como yo —por ridiculo que parezca decitlo—, asignado a Ia ciudad por el dios, como a un grande y noble caballo, pere- 2080 a causa de su tamafio y necesitado de ser despertado por una especie de tabano. Asf me pa- rece que el dios me ha aplicado a Ia ciudad de un modo andlogo, para que los despierte, persuada y reproche a cada uno en particular, sin cesar el dia Bla entero, siguiéndolos por todas partes. Otro [hom- bre] semejante no se les aparecer ficilmente, se- flores; pero si me hacen caso, me conservardn. Pero tal ver ustedes estén molestos, como quienes son despertados cuando estén medio dormidos, me ti- ren un golpe y, persuadidos por Anito, con lige- reza me condenen a muerte. Después, pasarfan el resto del tiempo durmiendo, a menos que el dios Jes enviara algin otro, para cuidar de ustedes.*® Porque de esto tienen que percatarse: que yo ven- 9 80,888 alguien que ha sido donado a Ia ciudad por el dios. No parece humano, en efecto, el que yo me haya despreocupado de todas mis cosas, y ia aya mantenido descuidando mis propiedades durante muchos affos,y ocupindome en cambio ipre de las cosas de ustedes, acudiendo a cada 43 Se dence ane prvi 13S dis ue peado mena ave Sécrer tne oe olf, cona eae Con, psa Set as Lees to Comutied sularmente, como un padre pata petal tat aue a oct e i por lo-menos distrutara de econ eli ine aortas hago) tendria algdn, sentido mos (Ss Se i Sa ch mers que me tae ic cosa avergonzadamente, no han sido: capaces de 1 Giver tesigor de. que alguna V. BL ALEJAMIENTO DE SOCRATES ELA POLITICA (S1e4-8535) EI hecho de que Sdcrates se preocuPe cchogante de su spartamic erropane de tuna vor demoniaca ave deve nde myue eaaba a punto de acer ‘igo taivino ex To que se Te ba Wa "pesto extaba €& Ot Ei rubiese desobedeci, fantos afos al se i ide, actu ado, yn9 habela ped ya que aifflimente eado.honestament Ao consejos en privado, ‘ateevo a hacer frente a 13 multitud de ustedesy ayo consejos a Ia ciudad. 1a cer de esto «3 fa que muchas veces ustedes Mme han oido dec te ave partes, a saber, que wna Geom voz] dvina y demonfaca viene & ual Meleto en su esct vda_ vez que SUE rnto de hacer. To que se ha Y a mime Moe una vor que SUrEEs Y+ ‘estoy @ pul jamds me impulsa 2

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