Presentación del equipo
En el quinto capitulo llamado La
Guerra Mundial, Adolf Hitler
relata momentos previos a la
primera
guerra mundial, menciona
principalmente como los estados
vivían sumergidos en un
aparente
comercio “pacifico” donde estos
ofertaban productos y buscaban
compradores, los Estados iban
asumiendo cada vez más el papel
de empresas que se socavaban
mutuamente y que también
mutuamente se arrebataban
clientes y pedidos, tratando de
engañarse los unos a los otros
por
todos los medios posibles.
Semejante evolución no
solamente parecía persistir, sino
que parecía
transformarse poco a poco en un
único y gigantesco bazar. Por lo
que poco tiempo después, esto
sería también una causa de la
guerra.
Hitler empieza a demostrar su
belicismo y tendencia al
aborrecimiento de los judíos
mencionando
que ellos solo buscaban lucrarse
en esa guerra comercial, nunca
les tocaba pagar y envidiándolos
por hablar la mayoría de las
lenguas. Menciona
constantemente su sentimiento
de tristeza por no
haber nacido tiempo atrás, en
época de guerras libertarias, en el
que el hombre realmente valía
algo, aun sin tener un negocio.
En el capítulo también Hitler
cuenta como se une al ejército
alemán y lucha cerca de cuatro
años
convirtiéndose de un joven
voluntario en el regimiento
bávaro en veterano de guerra.
Durante
estos años fue construyendo su
criterio político y formulaba
teorías para el éxito de las
guerras.
Por esa parte del texto se relata
como ya para ese momento
recordaba aquel tiempo de guerra
con
un entusiasmo delirante y
agradecía de rodillas a los cielos
el haber vivido aquella época
Presentación del equipo
En el quinto capitulo llamado La
Guerra Mundial, Adolf Hitler
relata momentos previos a la
primera
guerra mundial, menciona
principalmente como los estados
vivían sumergidos en un
aparente
comercio “pacifico” donde estos
ofertaban productos y buscaban
compradores, los Estados iban
asumiendo cada vez más el papel
de empresas que se socavaban
mutuamente y que también
mutuamente se arrebataban
clientes y pedidos, tratando de
engañarse los unos a los otros
por
todos los medios posibles.
Semejante evolución no
solamente parecía persistir, sino
que parecía
transformarse poco a poco en un
único y gigantesco bazar. Por lo
que poco tiempo después, esto
sería también una causa de la
guerra.
Hitler empieza a demostrar su
belicismo y tendencia al
aborrecimiento de los judíos
mencionando
que ellos solo buscaban lucrarse
en esa guerra comercial, nunca
les tocaba pagar y envidiándolos
por hablar la mayoría de las
lenguas. Menciona
constantemente su sentimiento
de tristeza por no
haber nacido tiempo atrás, en
época de guerras libertarias, en el
que el hombre realmente valía
algo, aun sin tener un negocio.
En el capítulo también Hitler
cuenta como se une al ejército
alemán y lucha cerca de cuatro
años
convirtiéndose de un joven
voluntario en el regimiento
bávaro en veterano de guerra.
Durante
estos años fue construyendo su
criterio político y formulaba
teorías para el éxito de las
guerras.
Por esa parte del texto se relata
como ya para ese momento
recordaba aquel tiempo de guerra
con
un entusiasmo delirante y
agradecía de rodillas a los cielos
el haber vivido aquella época
“Mi Lucha”, texto
autobiográfico de Adolf Hitler,
que a la vez sirvió de
cimiento ideológico del
Nazismo, es una obra escrita en
1924 mientras cumplía prisión,
nueve años antes de convertirse
en
el hombre más poderoso de
Alemania.
En esta obra Hitler narra su
experiencia vivida en la que
diagnostica la causa principal del
problema
del país, sindicando a los judíos
y a los marxistas como
elementos que impedían el
desarrollo del
estado alemán.
De lo malo, lo bueno. La idea es
extraer algunos temas
rescatables, hacer un paralelo en
nuestros
tiempos versus la Alemania de
hace 80 años.
Capítulo 1 – En el hogar paterno
El niño Adolf nace en un
pueblo pequeño, en un
hogar de clase media, su
padre un funcionario del
estado, quien quería para
su hijo que siguiera sus
mismos pasos y así
asegurarse un puesto
como
burócrata de por vida (en
el estado); profesión que
Hitler rechazaba.
Cuando Adolf tenía 13
años de edad, fallece su
padre, y el dinero que
había dejado terminó de
gastarse en los dos años
siguientes en la
enfermedad de su
madre, que condujo a
su pronta
muerte. Hitler queda
huérfano y sin dinero; y
así decide emigrar a Viena,
capital de Austria, donde
pasaría su primeros años
difíciles
El niño Adolf nace en un
pueblo pequeño, en un
hogar de clase media, su
padre un funcionario del
estado, quien quería para
su hijo que siguiera sus
mismos pasos y así
asegurarse un puesto
como
burócrata de por vida (en
el estado); profesión que
Hitler rechazaba.
Cuando Adolf tenía 13
años de edad, fallece su
padre, y el dinero que
había dejado terminó de
gastarse en los dos años
siguientes en la
enfermedad de su
madre, que condujo a
su pronta
muerte. Hitler queda
huérfano y sin dinero; y
así decide emigrar a Viena,
capital de Austria, donde
pasaría su primeros años
difíciles.
El niño Adolf nace en un
pueblo pequeño, en un
hogar de clase media, su
padre un funcionario del
estado, quien quería para
su hijo que siguiera sus
mismos pasos y así
asegurarse un puesto
como
burócrata de por vida (en
el estado); profesión que
Hitler rechazaba.
Cuando Adolf tenía 13
años de edad, fallece su
padre, y el dinero que
había dejado terminó de
gastarse en los dos años
siguientes en la
enfermedad de su
madre, que condujo a
su pronta
muerte. Hitler queda
huérfano y sin dinero; y
así decide emigrar a Viena,
capital de Austria, donde
pasaría su primeros años
difíciles.
El niño Adolf nace en un
pueblo pequeño, en un
hogar de clase media, su
padre un funcionario del
estado, quien quería para
su hijo que siguiera sus
mismos pasos y así
asegurarse un puesto
como
burócrata de por vida (en
el estado); profesión que
Hitler rechazaba.
Cuando Adolf tenía 13
años de edad, fallece su
padre, y el dinero que
había dejado terminó de
gastarse en los dos años
siguientes en la
enfermedad de su
madre, que condujo a
su pronta
muerte. Hitler queda
huérfano y sin dinero; y
así decide emigrar a Viena,
capital de Austria, donde
pasaría su primeros años
difíciles.
El niño Adolf nace en un pueblo pequeño, en un hogar de clase media, su
padre un funcionario del estado, quien quería para su hijo que siguiera
sus mismos pasos y así asegurarse un puesto como burócrata de por vida
(en el estado); profesión que Hitler rechazaba. Cuando Adolf tenía 13 años
de edad, fallece su padre, y el dinero que había dejado terminó de gastarse
en los dos años siguientes en la enfermedad de su madre, que condujo a
su pronta muerte. Hitler queda huérfano y sin dinero; y así decide emigrar
a Viena, capital de Austria, donde pasaría sus primeros años difíciles.
El adolescente Adolf solo y sin
dinero llega a los 16 años de
edad a Viena una urbe de 2
millones
de habitantes, se gana el pan del
día como peón, teniendo al
hambre de compañera fiel,
conoce de
esta forma en carne propia lo
que millones de personas en
su país también lo padecían; y
que
nadie desde arriba, o desde el
medio podían siquiera rozando
implementar una salida de
bienestar
para este grueso segmento de la
población.
Desde ya Adolf era un amante
de la lectura, del
autoaprendizaje se instruía día
a día leyendo
folletos, libros y en especial
periódicos que se imprimían en
la gran urbe, así como su
asistencia a
teatros y obras culturales. Ahí
analiza temas del sindicalismo,
del partido más importante el
Social
Demócrata, la prensa vil, etc.
Hitler hace un estudio
profundo sobre cada uno de
estos temas,
encontrando un común
denominador que le llamó la
atención. Los que dirigían el
teatro, los autores
de los periódicos, y los líderes
del partido Social demócrata
tenían una peculiar unión entre
ellos: el
judaísmo que iba mucho más allá
del simple credo religioso,
descubría así en el judío al
negociante
desalmado y calculador.
Convirtiéndose en conocedor
de la doctrina judía, para
luego poder
utilizarla como un arma de sus
convicciones.
Capítulo 2 – Las experiencias de mi vida en Viena
El adolescente Adolf solo y sin dinero llega a los 16 años de edad a Viena
una urbe de 2 millones de habitantes, se gana el pan del día como peón,
teniendo al hambre de compañera fiel, conoce de esta forma en carne
propia lo que millones de personas en su país también lo padecían; y
que nadie desde arriba, o desde el medio podían siquiera rozando
implementar una salida de bienestar para este grueso segmento de la
población. Desde ya Adolf era un amante de la lectura, del autoaprendizaje
se instruía día a día leyendo folletos, libros y en especial periódicos
que se imprimían en la gran urbe, así como su asistencia a teatros y
obras culturales. Ahí analiza temas del sindicalismo, del partido más
importante el Social Demócrata, la prensa vil, etc. Hitler hace un estudio
profundo sobre cada uno de estos temas, encontrando un común
denominador que le llamó la atención. Los que dirigían el teatro, los
autores de los periódicos, y los líderes del partido Social demócrata tenían
una peculiar unión entre ellos: el judaísmo que iba mucho más allá del
simple credo religioso, descubría así en el judío al negociante desalmado y
calculador. Convirtiéndose en conocedor de la doctrina judía, para luego
poder utilizarla como un arma de sus convicciones.
En Viena se encontraba el
parlamento, el cual sirvió mucho
para comprender la política
desde esta
capital. Consideró a la prensa
como la escuela de adultos,
ahí donde construían la
“opinión
pública”, en la que fácilmente
ensalzaban y creaban liderazgos
artificiales; así como también
podían
tirarse al suelo toda una vida de
bien o cualquier liderazgo que
no sintonice con los tinglados de
estos grupos mediáticos, que
luego de indagar llegaba a que el
directivo era un judío, eterno
bacilo
disociador de la humanidad
que solo piensa en su
ideología personal. Es por ello
que los
parlamentarios elegidos eran
simples borregos que seguían
dictados; en la elección o
búsqueda de
estos parlamentarios no
importaba si eran intelectuales o
sabios de la sociedad, sino que
fueran
obedientes, no solo
representaban la ignorancia,
sino también la cobardía pues
100 cabeza
huecas no podían hacer un sabio.
Hitler apunta nuevamente a los
judíos, dueños de la prensa, de
ser actores de la mala elección de
los representantes,
considerándola como causal del
mal gobierno parlamentario.
Capítulo 3 – Reflexiones políticas de la época de mi permanencia en
Viena
En Viena se encontraba el parlamento, el cual sirvió mucho para
comprender la política desde esta capital. Consideró a la prensa como la
escuela de adultos, ahí donde construían la “opinión pública”, en la
que fácilmente ensalzaban y creaban liderazgos artificiales; así como
también podían tirarse al suelo toda una vida de bien o cualquier
liderazgo que no sintonice con los tinglados de estos grupos mediáticos,
que luego de indagar llegaba a que el directivo era un judío, eterno bacilo
disociador de la humanidad que solo piensa en su ideología
personal. Es por ello que los parlamentarios elegidos eran simples
borregos que seguían dictados; en la elección o búsqueda de estos
parlamentarios no importaba si eran intelectuales o sabios de la sociedad,
sino que fueran obedientes, no solo representaban la ignorancia, sino
también la cobardía pues 100 cabeza huecas no podían hacer un
sabio. Hitler apunta nuevamente a los judíos, dueños de la prensa, de ser
actores de la mala elección de los representantes, considerándola como
causal del mal gobierno parlamentario.
Capítulo 4 – De vuelta a Munich.
En 1912, en primavera, regresa a su país Alemania con ideas nuevas de
construir un estado grande y poderoso, para el cual analiza experiencias
de otros países, fundamento que le sirve para proyectar su idea de un gran
estado. El factor poblacional considera importante para lo cual cita a la
ley natural como selector y depurador de la raza. Así mismo, para
esa población nueva itera posibilidades de dar sostenimiento
económico. Entre ellas la expansión territorial hacia Rusia, la vía “pacifica”
a través del comercio mundial, o mediante la colonización ultramar. En
cada caso esbozando los pros y los contras de cada opción. En su análisis
comparativo de expansión en el mundo, ve el caso de los judíos
que crean estados dentro de los estados formales disfrazándose de
“religión” para no despertar reacciones, pero que al final consiguen
objetivos en base a su unidad
Capítulo 5 – La (I) Guerra mundial.
Previos a la primera guerra mundial los estados vivían el comercio
“pacifico” ofertando productos y buscando compradores, los ingleses
comerciantes, alemanes administradores y como no podía ser los judíos
de propietarios, esta convivencia no sería por mucho tiempo hasta
que una chispa desencadena la guerra. Hitler se enrola en el ejército
alemán y pelea por cerca de cuatro años convirtiendo al joven
voluntario en veterano de guerra. Así mismo estos años de vida consolida
más aun su criterio político que iba construyendo.
CAPÍTULO 6 - Propaganda de guerra
El manejo de los medios de prensa es fundamental en la
consecución de objetivos. Conoce de cerca la casi nula capacidad de
asimilación y comprensión, al mismo tiempo su enorme falta de
memoria de las masas. Razón por la cual el lenguaje para llegar a este
grueso segmento tenía que ser lomas simple posible, y eso es lo que
considera que faltó en la guerra; muy por el contrario el enemigo
(Inglaterra) acuñó por repetición de que Alemania era el culpable de la
guerra, resultado difícil de quitar aquel sello. En suma la prensa
manejada por Alemania fue nula.
CAPÍTULO 7 - La Revolución
La guerra continuaba, Hitler sale herido y es derivado a un hospital, ahí
observa la moral baja viaja a Berlín igual los ánimos caídos, regresa a las
reservas y observa que los que de los oficinistas, administrativos del
ejército, muchos son judíos, a los que vanamente trataba de encontrarlos
en el campo de batalla. La Revolución es llamada el cambio de
gobierno de lo que fuera la corona imperial alemana, se había erigido
en “República”, consideraba que para eso no habían muerto tantos
hombres. Había decidido dedicarse a la política.
CAPÍTULO 8- La iniciación de mi actividad política
Considera al capitalismo internacional de la Bolsa como el mayor
instigador de la guerra, así como de empeñarse en hacer un infierno, de la
paz de post guerra. Decide formar parte del partido Obrero Alemán, junto
a sus más cercanos camaradas de armas que había conocido durante los
años de guerra que cimentaron más tarde su nuevo movimiento,
consolidando el espíritu de disciplina a sus primeros seguidores.
CAPÍTULO 9- El partido obrero alemán.
Un partido en formación al que asiste Hitler a una conferencia, y como era
libre tomar la palabra decide dar unas palabra; los dirigente al ver las
destrezas lo invitan a ser parte del partido; Adolf que ya tenía en mente
fundar su partido propio, acepta militar en el partido Obrero Alemán.
CAPÍTULO 10- Las causas del desastre
Después de la guerra muchos trataron de encontrar porqué se
había perdido la guerra. Según Hitler fue un error ir por la
“pacífica actividad económica”, en vez de ir por la conquista de
territorios, en el afán de construir un estado fuerte y hegemónico del
mundo. Otra de las causas de la derrota, dice estar en la hipocresía de
adulones de todos los niveles de decir amén a todo lo que el gobernante
dijera, sin la capacidad crítica que avisase a tiempo para corregir alguna
política no buena; y así enmendarla a tiempo. También dice que la
educación teórica no entrega coraje al profesional, no basta ser eruditos.
La falta de un elemento unificador, papel que la religión cristiana bien
llevada pudo conseguirla, tal como sucedió en otros países. Criticó a la
prensa, recalcando que la mayoría era judía que agredía en simultáneo.
Esta escuela de adultos que dosificadamente iba envenenado a la masa de
menor formación intelectual, quién era crédula a todo lo que le decían
a través de los periódicos, con excepción de los más cultos y
analíticos que analizaban los escritos y podían sacar su propia conclusión
antes que otro lo haga por ellos a su manera y conveniencia. Fue la
prensa la que criticaba el servicio militar, la que quería que Alemania
sea pacifista, entre otros. Fue un error del estado creerse eso de la
“libertad de prensa”. La prensa, este poderoso medio de educación popular
debía estar al servicio de la nación; mas no de un grupo de judíos.
Respecto a las críticas que daban al ejército por la derrota, dijo que lo que
el pueblo alemán le debe al ejército, se resume en una sola palabra: todo.
Capítulo 11- La Raza
Considera que la raza aria es la superior y que cualquier otra es inferior y
que la mezcla de raza lleva la extinción de la cultura. Reconoce la raza
judía como pura, pero antípoda al ario. Despotricando su
comportamiento: - El judío fue siempre un parásito en el organismo
nacional de otros pueblos, - El judío es el “gran maestro de la mentira”,
sus verdaderos fines están disfrazados de “comunidad religiosa”. - El judío
no produce, sino comercia lo producido. - La astucia de mimetizarse a
través de la lengua del país hospitalario para gozar del título de
"ciudadano", sin descuidar la pureza de su sangre. - Asume el carácter de
propietario o de controlador de las fuentes nacionales de producción. -
Sindica al judío la “habilidad” de apoderarse de la prensa, y así controlar
la “opinión pública” para luego erigir grades negocios. - Dice que las
judías excepcionalmente se mezclan con cristianos influyentes, para de
este modo de “desarmar” a la clase dirigente de sus adversarios de raza. -
Dice también dice estar con la democracia con hegemonía en el
parlamentarismo. En suma, Analizando los orígenes del desastre alemán,
resalta como causa principal y definitiva el desconocimiento que se tuvo
del problema racial y ante todo del problema judío
Capítulo 12- La primera fase del desarrollo del Partido Obrero Alemán
Nacional Socialista
Se trata de sentar las bases ideológicas del partido Obrero Alemán
orientado a ganar masas en el segmento que también competía, el
movimiento internacional (marxista), tomando además su color rojo. El
objetivo del Fuhrer no es consolidar la Republica, ni volver a la
Monarquía, sino construir un estado Alemán. En ese objetivo dicta
una serie de directrices para este fin, entre ellas la nacionalización
de las masas, el triunfo del más fuerte y la destrucción del débil, el
combate a los enemigos de sus ideales, arrancar la utopía del
internacionalismo, enfatizar en la absoluta autoridad del Fuhrer, mas no
del parlamentarismo, fortalecer la personalidad del ciudadano. En todo
este inicio era consciente de las críticas y denigras que se vendrían
de la prensa judía, para los cuales estaban preparados a recibirla