CAPÍTULO I
EL PROBLEMA
Planteamiento del Problema
En el mundo actual, donde la globalización y los cambios climáticos nos
obligan a considerar nuevos temas ecológicos, políticos, económicos,
demográficos y sociales, ocupa un espacio importante el problema de las
enfermedades emergentes y reemergentes, que amenazan la salud pública
mundial y que son transmitidas por vectores artrópodos que constituyen un
problema global cuyo impacto social y económico es enorme. Entre los
principales vectores de enfermedades se encuentran los mosquitos los cuales
son capaces de transmitir: malaria, fiebre amarilla, dengue, encefalitis, filariasis,
entre otros.
Por el hecho de presentarse en forma de epidemias, el Dengue tiene
gran repercusión económica y social por la afectación laboral, ausentismo
escolar y, en general, grandes molestias a la población. En varios países ha
sido causa importante de mortalidad. Es una enfermedad de países en
desarrollo, no sólo por razones climáticas, sino sociales, porque son los que
generalmente tienen alta tasa de infestación por Aedes Aegypti y escasas
posibilidades de erradicación. No obstante, algunos países desarrollados han
tenido casos de Dengue Clásico y Dengue Hemorrágico.
Vale decir, que Gubler (2002), señala que en el período que va de 1956
a 1980 se notificaron 1.547.760 casos de dengue en el mundo, lo que
representa un promedio anual de 61.910 casos. En los cinco años siguientes
(1981-1985) el promedio anual de casos de dengue ascendió a 260.861,
haciendo un total de 1.304.305. Desde 1986 hasta 1995 el número promedio
de casos por año fue de alrededor de 350.000, lo que representó durante esos
10 años un total de 3.480.190 casos.
Según la Organización Mundial de la Salud, (OMS, 2019), en las últimas
décadas ha aumentado enormemente la incidencia de dengue en el mundo. El
número real de casos de dengue está escasamente notificado y muchos casos
están mal clasificados. Según una estimación reciente, se producen 390
millones de infecciones por dengue cada año, de los cuales 96 millones se
manifiestan clínicamente. El número de casos sobre el dengue, en las
Américas se han incrementado en las últimas cuatro décadas, donde se han
acumulado 1.5 millones de casos en la década de los 80, y 16.2 millones de
casos en la década del 2010-2019.
Cabe destacar, que, en el año 2013, ocurrió un hecho epidémico para la
región, se registraron por primera vez más de 2 millones de casos, y una
incidencia de 430.8 por cada 100 mil habitantes y más de 37.692 casos de
dengue grave y 1.280 muertes en el continente. En el año 2019, se registraron
un poco más de 3.1 millones de casos, 28 mil graves y, 1.534 muertes. La
prevalencia a nivel mundial del Dengue se ha incrementado drásticamente en
las últimas décadas.
En un mismo orden de ideas, la Organización Mundial de la Salud
(2016), define el dengue como una enfermedad vírica transmitida por la
picadura de las hembras infectadas de mosquitos del género Aedes. Cabe
destacar, que se encuentran cuatro serotipos de virus del dengue (DEN 1, DEN
2, DEN 3 y DEN 4), y se localizan en los climas tropicales y subtropicales de
todo el planeta, sobre todo en las zonas urbanas y semiurbanas, los síntomas
aparecen 3–14 días (promedio de 4–7 días) después de la picadura infectiva.
Quiere decir, que el dengue es una enfermedad similar a la gripe con
síntomas que varían entre una fiebre leve a una fiebre incapacitante,
acompañado de dolor intenso de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolor en
músculos y articulaciones, y eritema que afecta a lactantes, niños pequeños y
adultos, se transmite a través de la picadura de un mosquito infectado.
Por lo tanto, la presencia o ausencia de la enfermedad depende de la
existencia del mosquito transmisor. El virus y la población son susceptibles en
el mismo lugar, esto puede dar una idea, de la distribución a nivel mundial de la
enfermedad, ya que, es casi seguro que donde coexisten estos elementos hay
dengue. Por las condiciones climáticas y geográficas para la sobrevivencia del
vector, las regiones tropicales y subtropicales son las áreas de más alto riesgo
para el contacto con el virus del Dengue.
En esa misma línea, las regiones de las Américas, el dengue clásico,
junto con su forma más compleja, de dengue hemorrágico y el síndrome del
choque del dengue, tienen un incremento significativo, lo que ocasiona un
aumento en los costos económicos y sociales, sufrimiento humano y pérdida de
la vida. Dada la influencia de los factores socioculturales, en la transmisión del
Dengue, se requiere de la implementación de nuevas estrategias de educación
comunitaria y de acciones a nivel local y gubernamental que ayuden a
modificar comportamientos fuertemente arraigados en la cultura y en los estilos
de vida.
En otro orden de ideas, en Venezuela las enfermedades transmitidas por
el mosquito Aedes Aegypti causa (Dengue, Chikungunya y Zika), tomando en
cuenta que el mosquito está en varios países de la región, La Organización
Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS)
desde el año 2012, vienen señalando recomendaciones sobre las estrategias a
implementar para reducir la densidad del vector, y tomar las respectivas
medidas de vigilancia, prevención, y control. Además del diagnóstico oportuno
para cada patología ya que es la principal preocupación de la salud pública.
Por lo tanto, para el sector salud en el país, el dengue ha sido un tema
de discusión, ya que, es uno de los problemas fundamentales considerados por
el gobierno, los diversos tipos de enfermedades epidémicas, como lo es el
dengue, han llevado a la muerte, a gran cantidad de personas, por tal razón, es
necesario que la salud sea prioridad para el desarrollo de la Nación, dejando
claro que es derecho de todos vivir con salud, el cual está establecido en la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela del año 1999.
En el transcurso del año 2021, la Organización Panamericana de la
Salud, notifico que se habían identificado 4.208 casos de dengue en
Venezuela. Del total de casos, 18 eran de dengue grave y tres habían
terminado en fallecimiento. Actualmente la tasa de incidencia de la enfermedad
en el país es de 14,66 por cada 100.000 habitantes.
Agregando a lo anterior, los espacios de riesgo epidemiológico de
dengue en la región Centro-Occidental, en particular los estados Falcón y Lara,
durante el período 2001-2007, se realizó una caracterización de la incidencia
de la enfermedad; se efectuó un análisis de las condiciones ambientales
(temperatura del aire y altura) y socioeconómicas (servicios básicos:
recolección de basura y disponibilidad de agua por municipio, entre otros). Con
el uso de indicadores se especializaron áreas de amenazas de la enfermedad;
con los registros de población y servicios se determinaron las áreas vulnerables
al dengue.
De eso se desprende, que los resultados establecieron que existe un
riesgo epidemiológico al contagio de dengue, muy alto para toda la región,
específicamente en áreas urbanas importantes como las correspondientes al
centro-sur y norte, donde se ubican las ciudades de Barquisimeto, Santa Ana
de Coro y Punto Fijo. Se concluye, que el área es altamente vulnerable al
dengue y deben fortalecerse los servicios básicos a la población como el
suministro de agua para el consumo humano.
La información de la enfermedad o de los casos ocurridos fue obtenida
de las Direcciones Regionales de Epidemiología de los estados Lara y Falcón,
(por municipios, en semanas epidemiológicas para el período 2001- 2007. Los
datos meteorológicos fueron suministrados por la Dirección de Hidrología y
Meteorología del Ministerio del Poder Popular para Ambiente (Sistema
Nacional de Información Hidrológica y Meteorológica), (temperatura media
mensual del aire para los años de registro en cada estación meteorológica); los
datos de población fueron tomados del Censo Nacional realizado por el
Instituto Nacional de Estadísticas (2001); los datos de las variables
socioeconómicas fueron tomados del Nomenclador de Centros Poblados y
Comunidades Indígenas publicado por el INE con datos basados en el Censo
Nacional (2008).