0% encontró este documento útil (0 votos)
273 vistas2 páginas

FABULA

Este documento define y explica las características de las fábulas. Las fábulas son composiciones literarias breves que usan animales u objetos como personajes para enseñar lecciones morales de una manera didáctica. Las fábulas típicamente incluyen una situación inicial, un conflicto, una resolución y una moraleja. Además, presenta resúmenes de cinco fábulas clásicas como ejemplos.

Cargado por

Sabrina Navarro
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
273 vistas2 páginas

FABULA

Este documento define y explica las características de las fábulas. Las fábulas son composiciones literarias breves que usan animales u objetos como personajes para enseñar lecciones morales de una manera didáctica. Las fábulas típicamente incluyen una situación inicial, un conflicto, una resolución y una moraleja. Además, presenta resúmenes de cinco fábulas clásicas como ejemplos.

Cargado por

Sabrina Navarro
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

FABULA:

Es una composición literaria breve en la que los personajes son animales o cosas inanimadas (objetos) que presenta
características humanas.
Las fábulas se hacen con la finalidad de educar.

Partes de una fábula:


 Situación Inicial: Se presentan los personajes.
 Conflicto: Los personajes enfrentan el problema.
 Resolución: Se resuelve el conflicto.
 Situación final: Es el cierre de la historia.
 Moraleja: Es lo esencial de la fábula. Es la enseñanza que deja la fábula.

Finalidad:
Mostrar aspectos morales de una forma didáctica, es decir, como deben de ser los valores en realidad. Los personajes,
que en este caso son animales, se relacionan con humanos, ya sea como amigos o enemigos.

LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

Un granjero tenía una gallina extraordinaria: todos los días ponía un huevo de oro. Durante un tiempo el granjero se
sintió feliz con aquella rara fortuna, pero un día pensó que no tenía porqué esperar tanto para hacerse con un tesoro
verdadero, y decidió matarla para apoderarse de una vez por todas del oro.
¿Y qué sucedió? Pues que al abrirla, halló que por dentro su gallina maravillosa era igual a cualquier otra. No había en su
interior ningún tesoro. Pero ahora, muerta la gallina ya no tendría siquiera el huevito de oro que todos los días le
ofrecía.
El ambicioso que quiere enriquecerse de la noche a la mañana, suele encontrar su castigo perdiendo los bienes que
posee.

LA CIGARRA Y LA HORMIGA

El sol del verano ardía sobre el campo. La cigarra cantaba a toda voz en las largas horas de la siesta, tranquilamente
sentada en una rama. Comía cuando se le antojaba y no tenía preocupaciones.
Entretanto, allá abajo, las hormigas trabajaban llevando la carga de alimentos al hormiguero.
Terminó el verano, quedaron desnudos los árboles y el viento comenzó a soplar con fuerza. La cigarra sintió frío y
hambre. No tenía nada para comer y se helaba. Entonces fue a pedir auxilio a sus vecinas, las hormigas. Llamó a la
puerta del abrigado hormiguero y una hormiga acudió. La cigarra le pidió comida.
- ¿Por qué no guardaste en el verano cuando abundaba? ¿Qué hiciste? - le preguntó la hormiga.
- Cantaba… - respondió la cigarra.
- ¿Mientras yo trabajaba? ¡Pues ahora baila! – dijo la hormiga dándole con la puerta en las narices.
Debemos ser prevenidos y pensar en el futuro, para no vernos luego en dificultades.

EL LEON Y EL RATÓN

Estaba un ratoncillo aprisionado en las garras de un león: el desdichado en la tal ratonera no fue preso por ladrón de
tocino ni de queso, sino porque con otros molestaba al león, que en su retiro descansaba. Pide perdón, llorando su
insolencia. Al oír implorar la real clemencia, responde el rey en majestuoso tono: “¡Te perdono!”
Poco después, cazando el león, tropieza en una red oculta en la maleza. Quiere salir, mas queda prisionero. Atronando la
selva, ruge fiero. El libre ratoncillo, que lo siente, corriendo llega, roe diligente los nudos de la red, de tal manera que al
fin rompió los grillos de la fiera.
Conviene al poderoso para los infelices ser piadoso. Tal vez se puede ver necesitado del auxilio de aquel más desdichado.

LA ZORRA Y EL CHIVO

Hizo amistad el chivo con la zorra, y aquel, que era un poco tonto y lento para pensar, admiraba mucho a su amiga.
Caminaban juntos un día, cuando de pronto, sintiendo sed, se acercaron a un pozo para beber. Pero el pozo era
profundo y se vieron obligados a bajar. Y sucedió que cuando ya apagada la sed se sintieron satisfechos, hallaron que no
era tan fácil salir de aquel pozo. Las paredes eran lisas y resbalosas, y desde allí abajo veían muy lejos el borde.
-No hay que desesperarse –dijo la zorra-. Si apoyas las patas contra la pared, yo subiré por sobre tu lomo, treparé luego
por tus cuernos y alcanzaré la salida. Una vez afuera, te ayudaré a salir.
El chivo se quedó pasmado ante la inteligencia de su amiga y, sin pensarlo, hizo como aquélla le decía. Así la zorra trepó
por sus cuernos y desapareció, sin ocuparse más del pobre chivo. Todo cuanto hizo fue volverse al oír las quejas para
decirle:
-Si tuvieras tanto juicio como barba, no te hubieras metido en el pozo antes de saber cómo saldrías de él.
Hay que medir las consecuencias cuando se emprende una tarea.

LA ZORRA Y LA CIGÜEÑA

Hacía mucho tiempo que la zorra y la cigüeña no se veían, cuando un día se encontraron por casualidad. La cigüeña era
una excelente señora, pero a la zorra le molestaba el airecito altanero con que caminaba, y se le ocurrió hacerle una
broma pesada. Después de un rato de charla, dijo zalamera:
-Debemos celebrar este encuentro, amiga mía. ¿Por qué no vienes a comer a mi casa?
La cigüeña aceptó complacida y poco después estaban las dos conversando tranquilamente en cada de la zorra.
Al llegar la hora de la cena, la zorra la invitó a pasar al comedor. Una exquisita comida las esperaba, pero la maligna
zorra había preparado todo sobre un mármol liso como la palma de la mano y, mientras ella comía a dos carrillos, la
pobre cigüeña con un pico largo y puntiagudo, no pudo probar bocado. La zorra hacía como que no veía lo que estaba
sucediendo, mientras reía para sus adentros. Y como la cigüeña era muy educada, disimuló su malhumor y fingió que le
había agradado el convite. Pero se dio cuenta de la broma de la zorra.
Poco después, volvió a pasar la cigüeña frente a la casa de su astuta amiga, y después de saludarla, le dijo:
-Quiero devolverte la atención que tuviste conmigo. ¿Por qué no vienes a comer a mi casa?
La zorra pensó que era una excelente oportunidad para comer bien sin gastar nada y, a su vez, aceptó también muy
halagada.
Llegaron a casa de la cigüeña y después de charlar un rato, pasaron al comedor. También aquí las esperaba una
riquísima comida. Pero no sobre un mármol liso, sino dentro de una redoma, esto es, una especie de botella panzuda
con un largo cuello fino. Por supuesto, la dueña de la casa devoró cuanto quiso, porque su pico, tan largo y tan fino
como lo era el cuello de la botella, le permitía llegar hasta el fondo de la misma.
La zorra, en cambio, pasaba y repasaba su hocico por el borde, estiraba la lengua y sólo lograba lamer el vidrio frío y sin
sabor alguno, en tanto que le llegaba el exquisito olor de la comida. De este modo, la cigüeña respondió con sus mismas
armas a la maligna zorra.
No se puede molestar a los otros sin sufrir el castigo.

También podría gustarte