ETICA Y RESPONSABILIDAD PROFESIONAL
NOMBRE SANDRA MILENA MENDIETA PUGLIESE
CÓDIGO 2020243070
DOCENTE Diego Duque Zuluaga
LEY 1123 DE 2007 – CÓDIGO DISCIPLINARIO DEL ABOGADO
Artículo Numeral Falta disciplinaria
ART. 35 No.1 Según el alto tribunal esta conducta configura la
falta descrita en el numeral 1º del artículo 35 de
la Ley 1123 del 2007 en la que se instituye
como falta de honradez este comportamiento.
DESCRIPCIÓN
No. 1: Acordar, exigir u obtener del cliente o de tercero remuneración o beneficio
desproporcionado a su trabajo, con aprovechamiento de la necesidad, la ignorancia o
la inexperiencia de aquellos configura falta disciplinaria.
La falta a la honradez por esta conducta contenida en el artículo 35 del Nuevo Código Disciplinario de
los Abogados, exige para su configuración dos presupuestos:
Que se exija u obtenga una remuneración o beneficio desproporcionado.
Que se presente un aprovechamiento de la necesidad, la ignorancia o la inexperiencia del
cliente.
TELEOLOGÍA DE LA NORMA
Cuando se cobran excesivamente honorarios profesionales, costas procesales que no le
corresponden entre otros cobros que cómo profesionales del derecho claramente
conocemos que exceden los límites establecidos por la ley o que aun estando, por el nivel
y los esfuerzos realizados en el proceso se puede comprender que realmente no existe una
correlación que justifique el valor de lo cobrado por los servicios prestados, pues si bien la
conducta está dentro de los parámetros de la Ley en muchos de los casos, si existe unos
valores y principios en los que se debe fundamentar el desarrollo de la profesión y está el
Estado en la obligación de controlar que el ejercicio de la profesión se lleve a cabo sin
violar los derechos fundamentales de los individuos que hacen parte en los procesos. (art
29 CP). Este es el fin mismo de la norma, limitar los excesos en estos cobros y proteger los
derechos fundamentales de los ciudadanos que acuden a los servicios profesionales del
abogado toda vez que estos en la mayoría de los casos no tienen claridad o conocimiento
de los procedimientos y conceptos jurídicos por tanto, el desconocimiento añadido a una
necesidad de enfrentar una situación jurídica sea para defenderse o para solicitar el
restablecimiento de los derechos, hacen que los clientes firmen contratos o acepten
condiciones sin tener una claridad verás de los que están haciendo porque presumen de la
buena fe de quien los está asistiendo debido a que la misma profesión refiere un respeto
por la Ley, lo que es correcto, la honestidad, la lealtad y la justicia.
ANÁLISIS DOCTRINAL
Son: “Comportamientos antijurídicos, porque sin justa causa, contravinieron el
ordenamiento jurídico, faltando a la dignidad de la profesión, la lealtad y honradez
con el cliente”, termina la decisión (M.P. Magda Acosta). :
En Auto del 14 de mayo de 1998, Radicación 9979 A, la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo
indicó que el cobro de honorarios por parte del abogado en el caso concreto es relativo y responde a
diversos factores tales como:
• El trabajo efectivamente desplegado por el abogado
• El prestigio del abogado
• La complejidad del asunto
• El monto o la cuantía de la pretensión
• La capacidad económica del cliente
• La voluntad contractual de las partes
En todo caso, el alto tribunal ha dispuesto que siempre “se privilegiará la voluntad contractual de las
partes y, a falta de esta, se acudirá a las tarifas de los colegios de abogados como criterio auxiliar”.
No obstante, lo anterior, existen otros criterios que, aunque no han sido previstos ni por la
legislación ni por la jurisprudencia colombianas, en el mundo se tienen en cuenta para determinar el
monto de la remuneración de los servicios legales.
En Argentina, por ejemplo, la diligencia y empeño que le pone un abogado a su trabajo y la
trascendencia jurídica, moral y económica que tuviere el asunto o proceso para el cliente son
criterios importantes a la hora de determinar los honorarios.
En Estados Unidos, para la American Bar Association –ABA– el tiempo que se requiere para
adelantar la gestión, la posibilidad de que la aceptación del caso impida que en el futuro atienda
otro, la cifra que comúnmente se cobra en la localidad por la misma labor, la naturaleza y antigüedad
de la relación con el cliente y las limitaciones que imponen las circunstancias de tiempo y lugar (v. gr.
queda solo un día para contestar la demanda) son determinantes.
En Colombia, el Código Disciplinario del Abogado dispone, en el marco de la obligación de obrar con
lealtad y honradez en las relaciones profesionales, que los abogados deben sopesar todos los
elementos anteriores con criterio equitativo, justificado y proporcional frente al servicio prestado.
Por ejemplo, no sería equitativo ni justificado ni proporcional acordar, exigir u obtener honorarios
que superen la participación correspondiente al cliente.
FORMAS DE COBRO DE HONORARIOS:
Los abogados acostumbran cobrar honorarios de varias formas: Suma fija: el abogado cobra una
suma fija por toda la asesoría legal, suma que depende, entre otros, del tipo de negocio, del tiempo
que tome, de la cuantía de los bienes involucrados, de lo que se pague comúnmente por esa
diligencia y de la disponibilidad de las pruebas que tenga el cliente.
En Colombia, la Corporación Colegio Nacional de Abogados –Conalbos– sugiere que cuando los
honorarios se pacten por una suma fija, el cliente debe pagar el 50% al otorgar el poder respectivo, el
20% una vez se cierre el debate probatorio y el 30% restante al terminar el proceso, a menos que las
partes hayan acordado por escrito otro sistema.
Porcentaje: En este evento el apoderado cobra por su asesoría y representación un porcentaje del
valor de los bienes involucrados en la diligencia. Este tipo de acuerdos es común en procesos
ejecutivos, en sucesiones y en general en procesos en los que están involucrados activos tangibles e
intangibles de fácil valoración. Como no siempre es fácil saber con anticipación el monto exacto de la
pretensión, a veces, cuando llega el momento del pago, los clientes consideran que se les ha hecho
un cobro excesivo. Es el caso del cliente que demandó a su abogado por una falta a la honradez
profesional al cobrarle el 54% de lo efectivamente recaudado en un proceso ejecutivo. El Consejo
Superior de la Judicatura sancionó al abogado, pues encontró que se daban los dos presupuestos: el
cobro de honorarios desproporcionados, pues para la fecha de los hechos el Colegio de Abogados de
Bogotá había fijado para los procesos ejecutivos el tope en el 50% de lo efectivamente recaudado, y
un aprovechamiento de la ignorancia del cliente.
Cuota litis: el profesional cobra como honorarios un porcentaje del objeto del pleito, pero solo si este
se gana. Además, el abogado asume todos los gastos de la gestión. La Corte Suprema de Justicia ha
explicado esta figura así: “La modalidad de la contratación de la gestión profesional a cuota litis
admitida por ambas partes, indica de entrada para la Corte que los contratantes colocan de por
medio la eventualidad de un resultado económico concreto y estimable que, de darse, será el
parámetro único para establecer el valor de los honorarios que se generan a favor de quien ha
puesto al servicio del mandante su gestión, su diligencia y sus conocimientos. Por eso, cuando el
accionado dijo que el juez estuvo equivocado al estimar el valor de los honorarios valorándolos sobre
la cuantía de las pretensiones de la demanda, por tal aspecto no incurrió en vía de hecho alguna,
puesto que la decisión cuestionada no se muestra como caprichosa o irracional (…)”. Este sistema,
que a primera vista resulta muy atractivo para los clientes de bajos recursos o poca liquidez, pues les
facilita la consecución de un abogado, ocasionalmente ha conducido a excesos, por lo que otros
países legalmente han limitado su uso. Por ejemplo, en los Estados Unidos, los pactos cuota litis se
deben acordar desde el principio del proceso, deben constar por escrito y deben estar en un rango
entre el 25% y el 50% del total que se recupere. Además, en ciertas jurisdicciones, está prohibido
pactar cuota litis para la asesoría y representación legal en casos penales y de divorcio –que es
diferente de la separación de bienes–, por la dificultad de poner cifras a estas diligencias.
En Colombia no existe una norma legal que establezca límites al cobro de honorarios en la forma de
cuota litis. CSJ, Sala Civil, mar. 21/01. M.P. Nicolás Bechara Sim
Honorario mixto: se habla de honorario mixto cuando los honorarios se cobran una parte como suma
fija y otra como un porcentaje o participación económica en los resultados favorables del proceso.
Cobro por horas: se cobra al cliente de manera proporcional al tiempo que gasta el abogado
atendiendo el caso. Normalmente, la tarifa por horas de cada abogado varía dependiendo de su
experiencia, buen nombre, especialidad y costumbre en el ramo.
El cobro por horas es una modalidad de cobro de honorarios muy común en Norteamérica, en
Europa y en algunas firmas grandes de abogados en Colombia que representan clientes del
extranjero. Si bien el cliente sabe por anticipado cuánto cuesta cada hora del abogado que escoge, lo
que se ha criticado de este sistema es que castiga la eficiencia, pues mientras mayor sea la rapidez
del abogado para desempeñar su trabajo, menos recompensa recibe. Además, muchos clientes
consideran que no todo el trabajo “jurídico” es creativo o requiere profundo conocimiento legal. A
veces la labor del abogado es repetitiva. En consecuencia, para ellos no resulta “justo” pagar lo
mismo por la hora de un abogado cuando llena un formulario o una solicitud, que cuando proyecta,
por ejemplo, una demanda.
Prima de éxito: Se denomina prima de éxito aquellos honorarios adicionales que el cliente paga al
abogado cuando obtiene un resultado favorable. Mientras en la cuota litis el abogado sólo recibe
honorarios si el proceso se gana, en la prima de éxito el abogado siempre recibe honorarios, incluso
en el evento en que en el proceso se obtenga un resultado adverso. En Colombia ni la legislación ni la
jurisprudencia se han referido a la prima de éxito.
El modelo Summit: Se trata de una modalidad de cobro de honorarios que en los Estados Unidos ha
causado revuelo. La impuso una firma de abogados comercialistas y se explica mediante la figura de
la “línea de ajuste de valor”, que consiste en que los clientes pueden ajustar las cuentas de cobro
hacia arriba o hacia abajo, dependiendo de su grado de satisfacción con los servicios. La firma,
además, aplica otras estrategias administrativas originales: todos los abogados son socios, no se
cobra a los clientes gastos como correo, llamadas de larga distancia ni faxes y la oficina no invierte
prácticamente nada en mobiliario que no sea estrictamente necesario. Summit Law Group ha sido
calificada por algunos medios de comunicación como la firma que “revolucionó la práctica del
derecho” en los Estados Unidos y tiene entre sus clientes a Motorola Inc., Budget Rent a Car,
Network Solutions, Inc. y Starbucks Coffee Company.
La remuneración usual se prueba “en los términos del artículo 189 del Código de Procedimiento Civil,
vale decir, con apoyo en testimonios o en documentos auténticos, como pueden ser las tarifas
definidas, con aprobación del Ministerio de Justicia, por los colegios respectivos” . La Corte Suprema
de Justicia hizo énfasis en que el cálculo de los honorarios se hace con base en el artículo 189 del
Código de Procedimiento Civil y no en la forma en que lo dispone el artículo 393, inciso 3º del Código
de Procedimiento Civil, pues este último precepto se refiere a la fijación de agencias en derecho, que
son distintas a los honorarios.
DIFERENCIAS ENTRE AGENCIAS EN DERECHO Y HONORARIOS:
Costas procesales, expensas, agencias en derecho y honorarios son conceptos diferentes que muchas
veces se confunden. Las costas procesales son todas aquellas erogaciones económicas que
corresponde efectuar a la parte que resulte vencida en un proceso judicial, y se dividen en dos:
expensas y agencias en derecho.
Las expensas son todos aquellos gastos necesarios para el trámite del juicio, distintos del pago de
apoderados, como son el pago de honorarios de peritos, impuestos de timbre, copias, gastos de
desplazamiento en diligencias realizadas fuera de la sede del despacho judicial, etc.
Las agencias en derecho son aquellas erogaciones que debe hacer la parte vencida para compensar a
la parte que resulta triunfadora por los gastos en que incurrió para ejercer la defensa judicial de sus
intereses. Las agencias en derecho se decretan a favor de la parte y no de su representante judicial y
se fijan con base en los criterios establecidos en el artículo 393-3 del Código de Procedimiento Civil.
Según dicha norma, para la fijación de agencias en derecho deberán aplicarse las tarifas que
establezca el Consejo Superior de la Judicatura. “Si aquellas establecen solamente un mínimo, o este
y un máximo, el juez tendrá además en cuenta la naturaleza, calidad y duración de la gestión
realizada por el apoderado o la parte que litigó personalmente, la cuantía del proceso y otras
circunstancias especiales, sin que pueda exceder el máximo de dichas tarifas”
Los honorarios, en cambio, son establecidos por las partes de común acuerdo o, a falta de acuerdo,
son fijados por el juez a favor del abogado, dependiendo de variables tales como el trabajo
efectivamente desplegado por el abogado, el prestigio del mismo, la complejidad del asunto, el
monto o la cuantía, la capacidad económica del cliente, la voluntad contractual de las partes y las
tarifas establecidas por los colegios de abogados.
Tobón-Franco, Natalia HONORARIOS DE ABOGADOS: CRITERIOS PARA SU FIJACIÓN Vniversitas, núm.
117, julio-diciembre, 2008, pp. 385-400 Pontificia Universidad Javeriana Bogotá, Colombia
JURISPRUDENCIA RELEVANTE
Sentencia T-625/16 : Caso de abogado que prestó sus servicios profesionales el abogado
Gabriel Jaime Rodríguez Ortiz suscribió un contrato de prestación de servicios profesionales con el
señor José de Jesús Urrego Piedrahita, con el fin de instaurar una demanda ordinaria laboral en
contra del Instituto de Seguros Sociales, tendiente al reconocimiento y pago de los incrementos
pensionales. En el contrato quedo establecido : “EL PODERDANTE pagará al APODERADO en su
totalidad a título de honorarios o pago de la prestación del servicio profesional, el 40% de las resultas
del proceso y las costas serán para el APODERADO”.
El fallo se profirió el mismo año en el que se inició el proceso (2007) a favor del demandante razón
por la cual el señor Urrego Piedrahita le pagó a su apoderado el cuarenta por ciento (40%) de lo
obtenido en el juicio laboral, este a su vez tramitó la liquidación y el pago de las costas procesales ante
el juez de conocimiento.
El apoderado inició un juicio ejecutivo conexo, encaminado a obtener el pago de los intereses
moratorios por el pago tardío de la condena el cual también obtuvo resultado en favor del
demandante en el año 2012. Para este nuevo proceso, no había otorgado un nuevo poder a su
abogado.
Para el año 2011, el señor Urrego Piedrahita instauró queja disciplinaria en contra del apoderado,
con el fin de que se “ordene hacerme entrega de las costas del proceso, ya que a él le pagué el 40 por
ciento de lo obtenido en el proceso laboral según contrato de adhesión que me presentó para
representarme en la demanda laboral contra el ISS. Contrato que firmé por la necesidad de defender
mis derechos laborales.”
En la queja, el ciudadano relató que su apoderado recibió la suma de $15.218.385, que comprende
tanto el pago de los honorarios profesionales pactados en el contrato como la suma correspondiente
a las costas procesales. En entender del denunciante, es “desproporcionado, injusto y contra la
equidad lo que me tocó frente a lo del abogado, entendiendo que las costas son para la
parte del proceso a favor de quien las decretó, que la cláusula del contrato de adhesión,
por cuanto llenó los espacios faltantes con mis datos, se debe tener por inexistente por ser
contraria a los valores fundamentales de la justicia, la equidad. Que lo recibido por el
abogado no puede ser superior al producto del trabajo del trabajador en cuyo nombre
reclama sus derechos para la realización del derecho fundamental al trabajo en
condiciones dignas”
El abogado afirmó que el pago de las costas fue acordado y aceptado por su cliente de manera
escrita, y las costas las considera una remuneración directa por su trabajo, en razón a que no cobró
ningún anticipo por iniciar el proceso. Alegó en su defensa que el contrato es un acuerdo de
voluntades libre y espontáneo y es ley para las partes, pero en audiencia el señor Urrego solicitó la
nulidad del contrato toda vez que manifestó que su apoderado habría llenado los espacios en blanco
en su nombre y que esto existía vicio en el consentimiento dado que no tenía claridad con respecto a
las costas procesales ni su normatividad, que firmó por la necesidad que tenía de defender sus
derechos laborales.
El abogado en el proceso conexo para cobro de intereses moratorios por la condena favor del señor
Urrego se cobró el 40% nuevamente y consignó a la cuenta del demandante el restante, cuando este
se dio cuenta verificó con el juzgado laboral quien confirmó de qué se trataba el pago.
Con relación al primer presupuesto, la Sala Disciplinaria lo encontró acreditado en la actuación del
apoderado, pues obtuvo como recompensa el pago de la suma de $20.247.990, que equivale a casi el
cincuenta por ciento (50%) del valor total de la condena. Monto, que en interpretación del juzgador
resulta desproporcionado, “pues no acreditó que hubiese tenido un trabajo extraordinario en el
proceso en cuestión; del cual, valga decir, al observar la sentencia proferida en el proceso ordinario,
de fecha 07 de diciembre de 2007, y las otras piezas procesales, se constata que el proceso se inició y
se falló en mismo año, y que la actividad probatoria fue la normal de cualquier tipo de proceso”.
Honorarios que sobrepasan la tarifa fijada por la Corporación Colegio Nacional de Abogados
“CONALBOS”, para esta clase de controversias laborales.
Respecto al segundo requisito, la Sala concluyó que el disciplinable “se aprovechó de la ignorancia en
materia jurídica del Quejoso o cliente; quien, si bien firmó el contrato de prestación de servicios,
desconocía lo relativo al concepto de costas, tal como lo afirmó en sus ampliaciones de queja”. En
entender del juzgador “no basta con suscribir un contrato con su cliente para considerar que todo lo
allí acordado, por el hecho mismo de ser un acuerdo de voluntades, se encuentra conforme a la ley; él
como abogado, conocedor del derecho, sabe que existen normas disciplinarias que regulan o limitan
los beneficios o remuneración que pueda percibir un abogado por su gestión cuando el cliente
presenta ignorancia sobre algunos conceptos acordados; estado de desconocimiento o ignorancia
sobre la materia que permanece durante la vigencia o ejecución del contrato y hasta que se obtiene
el beneficio por parte del abogado disciplinable.”
Mediante sentencia del 24 de septiembre de 2014, la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo
Seccional de la Judicatura de Antioquia, declaró responsable al abogado Gabriel Jaime Rodríguez
Ortiz de quebrantar el deber estipulado en el artículo 28.8 de la Ley 1123 de 2007 y de cometer la
falta prevista en el artículo 35.1 de esa misma norma a título de dolo, que consiste en “acordar,
exigir u obtener del cliente o de tercero remuneración o beneficio desproporcionado a su trabajo, con
aprovechamiento de la necesidad, la ignorancia o la inexperiencia de aquellos.” En consecuencia, lo
suspendió del ejercicio de su profesión por un lapso de cuatro (4) meses.
El apoderado presentó apelación y le fue desfavorable, luego procedió a realizar tutela y esta ratificó
la decisión de la sentencia inicial.
La Corte ha considerado que el abogado ejerce su profesión principalmente en dos escenarios: (i) por
fuera del proceso, a través de la consulta y asesoría a particulares, y (ii) al interior del proceso, en la
representación legal de las personas naturales o jurídicas que acuden a la administración de justicia
para resolver sus controversias.
De acuerdo con las premisas expuestas, y en la medida en que el ejercicio de la profesión de
abogado se orienta a concretar importantes fines constitucionales, deber de defender y promocionar
los derechos de las personas y el incumplimiento de los principios éticos que informan la profesión,
implica también riesgos sociales que ameritan el control y la regulación legislativa, esta intervención
se encuentra explícitamente autorizada por la propia Carta Política en su artículo 26.
Es por ello que a través de la Ley 1123 de 2007, el Legislador estableció dentro de los deberes del
abogado el obrar con lealtad y honradez en sus relaciones profesionales con sus clientes. En
desarrollo de dicho deber, el abogado debe fijar sus honorarios con criterios equitativos, justificados
y proporcionales, en relación al servicio prestado o de acuerdo a las normas que se dicten para el
efecto, y suscribirá recibos cada vez que perciba dineros, cualquiera sea su concepto. Para tal fin, el
abogado debe acordar el objeto del mandato, los costos, la contraprestación y la forma de pago, en
términos comprensibles para su cliente, pues salvo que este último sea profesional del derecho, no
es posible suponer que le sean familiares algunos conceptos jurídicos. Para evitar el ejercicio abusivo
de posiciones dominantes, es deber del apoderado informar adecuadamente las particularidades de
su labor a su cliente; ilustrarlo pedagógicamente acerca de los significados jurídicos de aquellos
vocablos que susciten duda y, en general, de generar conocimiento de su mandante con elementos
que le permitan adquirir obligaciones con un consentimiento libre e informado.
En la sentencia del 26 de febrero de 1996, radicación 1057, la Sala Jurisdiccional encontró conforme
a derecho la decisión del a quo en el sentido de imponer sanción de suspensión en el ejercicio de la
profesión por tres (3) meses a un abogado cuya única actividad procesal fue la asistencia a una
audiencia de conciliación y que cobró por esa sumaria diligencia el 50o/o del monto reconocido a su
cliente.
En sentencia del 5 de octubre de 1995, el Consejo Superior encontró culpable a una abogada por la
comisión de la falta disciplinaria ya mencionada. En dicho caso exigió y obtuvo como
contraprestación por sus servicios un valor mayor a la suma percibida por su representada con
ocasión del trámite judicial adelantado. Este hecho por sí sólo, a juicio de la Sala, constituiría el factor
de desproporción prescrito en la norma. Recuerda que en los casos en los cuales existe pacto de
honorarios entre el cliente y su abogado no hay lugar a ceñirse a las tarifas de abogados, "si bien de
cierta manera, ellas auxilian la formación del criterio valorativo de la desproporción.
REGLAS Y SUBREGLAS JURISPRUDENCIALES
Con relación al primer presupuesto, el Consejo Superior de la Judicatura ha dicho varias cosas:
1. Que los abogados no tienen libertad absoluta para cobrar honorarios, puesto que la abogacía
cumple en nuestro país una función social y “su ejercicio trasciende del marco puramente
individualista que existe entre los contratantes, para adentrarse en el interés social y estatal de la
administración de justicia. Por lo anterior, “un abogado no puede defenderse de una imputación de
falta a la honradez profesional por el cobro de honorarios excesivos aduciendo que celebró
legalmente un contrato de prestación de servicios profesionales, el cual constituye ley para las
partes, por ser el producto de la autonomía de la voluntad”. Colombia, CSJud, sent. mar. 13/97, rad.
11035 A. M.P. Edgardo José Maya Villazón. (CLARAMENTE OCURRIDO EN LA SETENCIA Sentencia
T-625/16)
2. Exigir es diferente de obtener. Cuando el verbo rector que se imputa es exigir, el juez no puede
valorar lo que se hizo como labor profesional sino solo examinar el caso desde una perspectiva ex
ante. Si el verbo rector es obtener, el juicio es ex post, es decir, corresponde al juzgador efectuar un
juicio de proporcionalidad entre lo realizado y lo cobrado. Colombia, CSJud, sent. mayo 11/95, rad.
4400 A. M.P. Edgardo José Maya Villazón.
3. El test de la proporción o desproporción tiene dos partes: primero, un análisis del trabajo
encargado y realizado, y segundo, una comparación de la suma exigida u obtenida con las tarifas
fijadas por los colegios de abogados del lugar donde se presta el servicio para esa misma diligencia.
Con relación al primer punto, la jurisprudencia ha dicho que se debe analizar la naturaleza de la labor
encargada y no solo el trabajo realizado, porque en la determinación de los honorarios inciden
muchos otros factores tales como la importancia, complejidad o cuantía del asunto de que se trate,
el grado de especialización requerido y otros. Colombia, CSJud, sent. oct. 22/98, rad. 11124 A. M.P.
Leovigildo Bernal Andrade.
Una clara muestra de desproporción se encuentra cuando un abogado cobra por realizar varias
diligencias, pero solo ejecuta algunas. Por ejemplo, un abogado se compromete a adelantar un
proceso de acción de filiación extramatrimonial y petición de herencia, pero tan solo se ocupa del
segundo. Al ejecutar un menor trabajo, la remuneración pactada es desproporcionada. Colombia,
CSJud, sent. ago. 21 /97, rad. 14017A. M.P. Amelia Mantilla V.
En otro caso, el Consejo Superior de la Judicatura suspendió durante tres (3) meses a un abogado
cuya única actividad procesal fue la asistencia a una audiencia de conciliación, por la cual cobró el
50% del monto total reconocido a su cliente, porque consideró que la naturaleza de la labor
desempeñada no justificaba ese porcentaje. Colombia, CSJud, sent. feb. 26/96, rad. 1057.
En otras consideraciones encontramos:
La Corte Constitucional también ha dicho que la condena en agencias en derecho en un
proceso específico no tiene que corresponder “necesariamente a los honorarios
efectivamente pagados por la parte vencedora a su apoderado”. Colombia, C. Const., sent.
C-539, jul. 28/99. M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz
La Corte Suprema de Justicia ha explicado que el monto probable que podría fijar un juez por
concepto de agencias en derecho en un proceso específico no le sirve a ese juez como
modelo para fijar los honorarios que debió pagar un cliente a un abogado en un caso donde
no se pactaron honorarios. Colombia, CSJ, Sala de Casación Laboral, sent. Casación 10046
dic. 10/97. M.P. Francisco Escobar Henríquez
No es recomendable pactar que las costas del proceso estarán a favor del abogado porque,
según el Consejo Superior de la Judicatura, esto representa una inmerecida ventaja
económica para el abogado: las costas por ley pertenecen a la parte. Colombia, CSJud, Sala
Jurisdiccional Disciplinaria, sent, ago. 21/97, rad. 14017A. M.P. Amelia Mantilla V.
CONCLUSIONES
Si bien es cierto que la ley contempla los acuerdos de las partes para el pago de honorarios
por la prestación del servicio profesional como abogados, lo es mucho más que estamos
llamados a servir como vaso conductor de los individuos para la defensa y promoción de sus
derechos fundamentales por tanto nuestra profesión debe desarrollarse enmarcada en unos
principios y valores éticos que son los que nos indican que la remuneración por nuestro
trabajo debe ser justa pero también equitativa, proporcional a nuestros esfuerzos, nuestra
preparación especializada, nuestros resultados efectivos, impartiendo justicia al entregar a
las personas una información clara, verás, completa de los procesos y procedimientos
jurídicos que atendemos para garantizar que no existe aprovechamiento en el
desconocimiento del otro y que respetamos los parámetros establecidos por los colegios de
derecho para realizar el cobro de la remuneración por nuestra labor al no excedernos en
los beneficios obtenidos.