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Amor cortés vs. amor mercantil en Silva

The article situates Feliciano de Silva's Segunda Celestina in its historical context, especially the emerging economic thinking of the time. It analyzes that the text presents different love models, where most relationships correspond to an economized love that objectifies the other. In contrast, there are examples of courtly love and pastoral love that serve as critiques of the increasingly mercantilized relationships.
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Amor cortés vs. amor mercantil en Silva

The article situates Feliciano de Silva's Segunda Celestina in its historical context, especially the emerging economic thinking of the time. It analyzes that the text presents different love models, where most relationships correspond to an economized love that objectifies the other. In contrast, there are examples of courtly love and pastoral love that serve as critiques of the increasingly mercantilized relationships.
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Celestinesca, 42 (2018): 499-512 [Link]

20236

Amor cortés y amor mercantil:


conceptos amatorios enfrentados
Simon Kroll
Universidad de Viena

RESUMEN

En el artículo se trata de situar la Segunda Celestina de Feliciano de Silva en su


contexto histórico, especialmente en el pensamiento económico de su época. Se
analiza que el texto presenta diferentes modelos amatorios. La mayoría de las
relaciones corresponderían a un amor mercantil que reifica al otro. Frente a este
amor economizado se dibuja una pareja de amor noble y cortés y un discurso de
amor pastoril que pueden verse como contrastes de las relaciones mercantiliza-
das. Se argumenta, por ende, que el texto de Silva, lejos de propagar una vuelta a
valores medievales, discute diferentes modelos amatorios e inserta su texto en el
contexto de la creciente mercantilización del temprano siglo xvi.
palabras clave: mercantilización, reificación, amor mercantil, economía, Segunda
Celestina.

Courtly love and commercial love: opposing love concepts

ABSTRACT

This article situates the Segunda Celestina by Feliciano de Silva in his historic con-
text, especially in the context of the economic thinking of its time. The authors
analyzes that the text offers different love models. The majority of the relation-
ships in the text corresponds to an economized love which objectifies the other.
In contrast to this economized love their appears an example of courtly love and
one of pastoral love. The text concludes, then, that Silva’s text is far from pro-
claiming medieval values, but participates in the xvi-century discussions of an
increasing mercantilisation.

key words: mercantilisation, reification, economic love, economics, Segunda Ce-


lestina.
500 Celestinesca, 42 (2018) Simon Kroll

Contextos
Es un lugar común situar los comienzos de la globalización y del primer
capitalismo a finales del siglo xv y comienzos del siglo xvi. Esta época co-
noció un aumento extraordinario en la mercantilización de las relaciones
humanas, así como los principios del establecimiento de un sistema de
valor global. Las constantes referencias al oro en las crónicas, diarios y re-
laciones del ‘Nuevo Mundo’ son, desde el Diario de a bordo, de Colón, ar-
chiconocidas; así como el tópico de la supuesta codicia de los navegantes
y traficantes que se mueven entre América y Europa. Todas las acciones
de los navegantes y conquistadores españoles pivota sobre el ansia por
el oro, de manera que personas como Bartolomé de las Casas elevaron
rápidamente el grito al cielo para denunciarlo.
La creciente llegada de riquezas a España desde las Américas, así como
el creciente volumen de créditos debido a los viajes y comercios transat-
lánticos, causaron una subida enorme de los precios en la península ibé-
rica, cambiando profundamente la España de la época (Grice-Hutchinson
1952: 2-4). Grice-Hutchinson lo describe así:
For a little time fortunes could still be made in the New
World by the old traditional method of conquest, the ac-
quirement of land and booty, and the virtual enslavement
of the conquered peoples. But in Spain itself things had
changed. Accounting skills, quickness of intellect, and
knowledge of commercial practice were now the keys to
prosperity. And of such a training the hidalgo had but lit-
tle, contenting himself with consolidating the territorial
gains he had achieved in the Reconquest. (1992: 184)
El mercantilismo creará un grupo importante de obreros asalariados que
trabajan en las viñas, las salinas, la plantación de moras y la producción de
seda, entre otras cosas. La producción de cash-crops se generaliza1. Nava-
rro Gala apunta, analizando el sistema de cortesía en la Segunda Celestina:
El ascenso de una nueva «clase» dominante cuyo poder
se expresa a través de la ostentación, transforma el sis-
tema de valores, provocando la crisis de la sociedad. De
este modo se quiebra el antiguo orden social que estaba
basado en una moral de valores y virtudes objetivos e
inmutables, y empieza a configurarse un nuevo orden
cuyo cimiento es el dinero. (2004: 215)

1.– Ver Casey (1999: 50-56).


Amor cortés y amor mercantil Celestinesca, 42 (2018) 501

Las novedades y los problemas (inflación, impuestos altos) que se están


produciendo en el mercado fuerzan hasta a los intelectuales más destaca-
dos de la época a formular respuestas o consejos. ¿Cómo determinar un
precio justo?; ¿bajo qué condiciones son admisibles los intereses prove-
nientes de préstamos? (También entonces sabían que ni la reconquista, ni
el descubrimiento y la colonización de América habrían sido posibles sin
poder pedir créditos y préstamos). Teólogos de Salamanca, como Fran-
cisco de Vitoria, Martín de Azpilcueta o Tomás de Mercado trataron de
formular respuestas a estos problemas con la intención de darles un fun-
damento moral y teológico y asentaron las bases de lo que hoy en día
llamamos economía. Elaboraron nuevas teorías del valor y de la moneda
basándose en la escolástica medieval, vieron la influencia de la llegada
de las riquezas americanas en la economía española y crearon teorías del
intercambio de monedas de diferentes estados2. Su teoría del valor pone
especial énfasis en la evaluación subjetiva de un bien:
I teologi spagnoli formularono una teoria soggettiva del
valore, secondo la quale il valore di un bene non era de-
terminato dai fattori dei costi di produzione e dal lavoro
necessario per produrlo, ma dalla valutazione soggettiva
e dalla stima degli individui nei casi concreti della realtà
economica. (Franco 2015: 43)
Los cambios económicos profundos que llegaron a crear la escuela de
Salamanca (1534 en adelante), como la conocemos hoy en día, son el tras-
fondo cultural del autor al que se dedica este artículo: Feliciano de Silva.
Este escritor conoció el fenómeno del comercio transatlántico, estuvo
en Sevilla y América; su hijo Diego de Guzmán de Silva luchó en el Pe-
rú y es tenido por el primer poeta de lengua española en el continente
americano. Su padre, Feliciano, es sobre todo conocido por sus conti-
nuaciones literarias; entre otras cosas, escribió hacia 1534 una Segunda
Celestina, que constituye la primera continuación de la obra rojana y
que da lugar al ciclo celestinesco3. De su vida sabemos poco además;
está documentado que tras un pleito con su propio tío, en el que este le
acusaba de comunero a favor de la Junta de Tordesillas, le fue otorgado
un puesto vitalicio de regidor (Baranda 1988: 31). Por ende, podemos
inferir que el propio Feliciano de Silva estuvo en posiciones importantes
para observar y entender la influencia de una mercantilización generali-
zada en la vida de las personas.

2.– Ver Grice-Hutchinson (1992).


3.– Luis Mariano Esteban (1991-1992) analiza la función de la Segunda Celestina en el ciclo
celestinesco.
502 Celestinesca, 42 (2018) Simon Kroll

Análisis de los discursos de amor en la Segunda Celestina


La Segunda Celestina de Feliciano de Silva es un texto con elementos
paródicos y satíricos, exageraciones y ridiculizaciones, que elabora una
comicidad basada principalmente en la deformitas: una Celestina cuyas
mentiras son reveladas instantáneamente, un criado de espuelas que se
muere de miedo a pesar de sus soliloquios grandilocuentes, referencias a
refranes populares, comida, bebida y sexo son los pilares de la comicidad
de la que se nutre el texto; juega con una ironía dramática casi constante,
la mayor consiste en lo que concierne a la supuesta santidad de Celesti-
na. Después de su muerte al final de la Tragicomedia de Calisto y Melibea
estuvo en una especie de inframundo del que «supo» volver. Es decir:
Celestina resucitó, término cristiano que ella usa también a lo largo del
texto. Su resurrección es desde el principio reconocible como una embus-
tería. Sin embargo, ella trata de construir una imagen de sí misma como
santa, según sus propias palabras. La Celestina de Feliciano de Silva es
naturalmente también alcahueta y madre de prostitutas, pero el texto
crea comicidad a partir de la discrepancia entre sus intentos de aparentar
santa y sus fechorías. Buen ejemplo de ello da una escena en la que Elicia,
una de las jóvenes bajo la cautela de Celestina, tiene una visita masculina,
Crito, y Celestina dice:
Celestina. ¿Fuese ya Crito?
Elicia. ¿Cuándo diablos se havía de ir?, antes está en el
sobrado escondido.
Celestina. Pues no le hables de aquí adelante sino fin-
giendo que yo no lo sé ni me passa por pensamiento, y
no digo más a él que a otro; porque ya sabes que si por
camino de santidad no vamos, que somos ya tomados
con el hurto; y desvíate allá y haré como que no sé que
está acá. ¿Quién era aquel galán, Elicia, que te hablava
denantes en el portal?
Elicia. ¿No lo conociste que era Crito?
Celestina. ¿Qué Crito, ni que Crita? No me entre hombre
en esta casa, que no vengo acá al siglo para tornar a
pagar pecados agenos. (306)4
La Celestina de Feliciano de Silva es probablemente menos diabólica
que la de Rojas: tiene poco conocimiento mágico, no pronuncia conjuros,
sino que solo acuerda citas entre amantes que ya se quieren, como ya

4.– Seguimos la edición de Baranda (Silva, 1988).


Amor cortés y amor mercantil Celestinesca, 42 (2018) 503

había notado la crítica (Menéndez Pelayo 1943: 72)5. Es una casamentera.


Especialmente por la presencia de las cartas que se escriben los enamora-
dos la alcahueta es «un elemento más, y no exclusivo, para la consecución
de los favores de la dama» (Mariano Esteban 1991-1992: 43). Su interven-
ción es además bastante tardía y su actuación en la trama principal no es
el plano más importante de la elaboración del personaje. «En realidad,
cuando Celestina visita a Polandria para convencerla de que acepte el
trato de Felides (¡en la escena XX!), ella ya se ha confesado enamorada, y
dama y doncella se sirven de la tercera para alcanzar su propósito: organi-
zar un encuentro con el protagonista», escribe Sánchez Bellido al respecto
(2010: 755). Esta reducción de los personajes a medios para conseguir un
bien participa de la reificación del hombre, se vuelven instrumentos que
en la mayoría de los casos sirven para conseguir algún lucro (Pandulfo y
Palana, por ejemplo).
Francisco Rodríguez Cascante compara las Celestinas de Rojas y de
Silva y argumenta que la segunda sería mucho más conservadora, medie-
val y en su configuración como personaje unidimensional. Efectivamente
puede decirse que la influencia de la Celestina de Silva sobre la trama
amorosa principal es bastante reducida, pues no interviene en el enamo-
ramiento y tan solo sirve para acordar citas. La pujanza principal de la
dama protagonista hacia el casamiento con Felides resulta de la criada
Poncia. De manera que Rodríguez Cascante opina que «Polandria […] no
piensa por sí misma» y que «de Silva propone una Celestina desdibujada
que es derrotada por una criada inmersa en los valores medievales, que
defiende el honor y el matrimonio como los fines últimos de la existen-
cia» (2001: 38). Rodríguez Cascante resume su comparación de los dos
textos celestinescos de la siguiente manera:
La Segunda Celestina procura resolver esa ambigüedad
y retomar los cánones institucionales medievales como
garantes de la verdad y la seguridad. Es por ello que en
esta obra Segunda Celestina no se presenta ni el suicidio
ni la muerte como opciones de los actantes, sino el ma-
trimonio de los amantes y la defensa del honor de los
personajes. De Silva obvia el elemento trágico y resuelve
el conflicto planteado por Rojas instaurando un «final fe-
liz». Es así como regresa al paradigma medieval y no lee
la propuesta que subyace en la ambigüedad de Celestina:
cada personaje tiene un destino individual que debe re-
solver al margen de los códigos fijados por las institucio-
nes juzgadas decadentes. (39)

5.– Ver al respecto también Vian Herrero (1997).


504 Celestinesca, 42 (2018) Simon Kroll

Las conclusiones de Rodríguez Cascante tienen varios problemas: la difi-


cultad de analizar el pensamiento implícito de un personaje y su concentra-
ción exagerada en la trama amorosa principal. Su juicio bastante demoledor
podría matizarse teniendo en cuenta las demás tramas del texto, así como
la constante ironía dramática que deja bien claro que la Celestina no se ha
convertido en una religiosa, como Cascante también concluye (2001: 36).
Cierto es que los aspectos de la hechicería y brujería, los conjuros y
pactos diabólicos, el conocimiento del poder de las especias y pócimas,
están mucho menos presentes en el texto de Silva. Así, cuando la Celesti-
na de Silva trata de aparentar tener más conocimientos que el resto de los
mortales «normales», la ironía dramática convierte la situación inmedia-
tamente en risible, lo cual ya pone en entredicho el análisis de Cascante
de la supuesta religiosidad de la Celestina de Silva. Ésta es un personaje
principalmente picaresco, cuyo único interés es el dinero, el vino y la co-
mida, de manera que la supuesta vuelta al mundo de los valores medie-
vales solo cuenta con una presencia muy parcial en el texto.
En definitiva, el texto despliega varios modelos del discurso amatorio
distintos que se cristalizan específicamente en las diferentes configuracio-
nes del personaje celestinesco. La Segunda Celestina parece haberse escri-
to bajo una marcada influencia del creciente mercantilismo a comienzos
del siglo xvi. Esto se evidencia especialmente en el tratamiento del amor.
Como ya vimos, la trama de la Segunda Celestina conoce una pareja prota-
gonista, Felides y Polandria. Aparte de ellos dos, hay una serie de tramas
secundarias entre damas y caballeros que oscilan entre relaciones de amor
y de prostitución. Es llamativo que todas estas relaciones estén principal-
mente regidas por intereses económicos. La Celestina de Silva lo deja bien
claro; cuando Elicia está indecisa entre los amores del ya mencionado Cri-
to y del señor Barrada, el primero pobre y el segundo rico: «Elicia. Quiero
dezir que mejor es tener al paje del infante para mi honra, con el mediano
interesse de Crito, que no todo el interesse de Barrada con la falta de su
linaje» (531). Primero es de notar cómo Elicia usa el término «interesse»
para referirse a los bienes financieros de sus dos pretendientes. Pues se
trata de un término del derecho romano, adaptado al sistema de créditos
medieval por Raymond de Peñafort, que es, debido a los problemas de la
licitud del crédito en el siglo xvi, axial para los debates económicos de la
época (Grice-Hutchinson 1992: 180-182). La respuesta de Celestina a las
dudas de Elicia se nutre de un mercantilismo desenfrenado:
Celestina. ¡Qué negro linage, y qué negra nada de honra!
Como si no supiesses, hija, que todos somos hijos de
Adán y Eva. Y por aquí verás, mi amor, que sola la ri-
queza haze el linaje; porque créeme, hija, que como ya
todo lo que se compra y se vende anda puesto a peso y
medida, assí anda la honra y el linaje a peso y medida,
Amor cortés y amor mercantil Celestinesca, 42 (2018) 505

de ser más y valer más no el que más vale de persona,


mas el que más vale su hazienda, no el que tiene de
virtud y linaje, mas el que más tiene de falta de todo
esto con sobra de lo contrario para saber adquerir más
dinero. (531-532)
En esta concepción de las relaciones humanas todo depende del dinero,
del valor mercantil que uno haya reunido. La hacienda de una persona se
convierte en el único criterio para apreciarlo, ni títulos nobles están exen-
tos de esto: «porque a un conde se haze con más de hazienda la honra,
que a un duque no se haze con menos de tal interés» (532); ni títulos ecle-
siásticos: «mira la diferencia de la honra que se haze a un obispo de anillo,
a la de otro obispo de mayor renta con igual dinidad y ditado» (532). La
joven Elicia tiene sus dudas: «Por cierto, tía, pues yo he oído dezir que
dizen los sabios que más vale saber que haver, virtud que riqueza» (533).
No obstante, Celestina sigue elaborando su discurso organizado única-
mente por una idea mercantil: «Eso, hija sería en otro tiempo, mas no en
éste, que ya sabes que dize el proverbio que cada cosa en su tiempo. […]
y por aquí verás que el tiempo quiere lo que se usa en él, engendrado por
él, qu’es el dinero» (533). La vieja alcahueta expresa una clara consciencia
de que la supremacía del dinero es un fenómeno de su tiempo y parece
apuntar además, al tema del préstamo y los intereses, puesto que el tiem-
po engendra dinero en el proceso de dar un crédito.
Desde la primera aparición de la vieja codiciosa se evidencia esta supe-
ditación de las relaciones al dinero. Recién vuelta a casa, pregunta a Elicia
que se ha hecho del dinero y de la cadena que había recibido de premio
en la Tragicomedia. Esta trata de engañarla pero la Celestina es suficiente-
mente astuta e insiste:
Celestina. Por mi vida, que digas; a ver si me dixo Plutón
la verdad, o si es lo que yo sé.
Elicia. Pardiós madre, doze monedas tengo gastadas y la
cadena entera está, como tú la dexaste escondida.
Celestina. Por tu vida, tanto me dixo Plutón que havías
gastado.
Elicia. Pues por mi vida, que mintió; que no tengo gasta-
das más de ocho.
Celestina. Por tu vida, que esso es lo que yo sabía, y el
traidor siempre acostumbró mentir. (199)
Como señala Heugas: «On voit que ce tait initial de La Célestine per-
met ici une amplification comique et comment le texte modèle a nourri
l’imitation» (1973: 56). La obra pone, pues, de manifiesto la mercantili-
zación de las relaciones humanas, así como ridiculiza las consecuencias
506 Celestinesca, 42 (2018) Simon Kroll

de este mismo proceso. «Amores, y diablos y dineros no se pueden en-


cubrir», que es uno de los refranes más citados, funciona, por tanto, casi
como lema para toda la obra.
Hay muchas relaciones principalmente organizadas por el dinero en es-
te texto, la relación entre Pandulfo y Palana supone otro ejemplo, puesto
que Palana es en un principio la amante de Pandulfo así como la pros-
tituta que explota. Se trata de los amores mercenarios, como los había
denominado Consolación Baranda (1988: 71-72). Su «finalidad inmediata
es el lucro» (1988: 72) y de esta forma puede constatarse una cosificación
muy extendida de las relaciones humanas entre los diferentes personajes.
Cada uno ve al otro solo como un medio para alcanzar un determinado
propósito que en la mayoría de los casos es uno mercantil: ganar dinero.
Ya se había adelantado que el discurso mercantilista del texto conoce
excepciones que es la pareja de Polandria y Felides y el amor del pastor
Filíndes. El amor cortés y el amor noble operan, pues, como una especie
de contraejemplo para los amores mercenarios. La criada Poncia tiene al
respecto una posición ambigua, casi de bisagra. Por un lado, aconseja a
Polandria pensar en su honra y linaje cuando comienza a relacionarse con
Felides. Le dice:
Y para que este he pensado que sería bien, si alguna cosa
de su parte te dixessen, pedille que se case contigo secre-
tamente, porque público pienso que tu madre no querrá,
porque aunque él es tan rico y de muy buen linaje, ya
sabes que tu mayorazgo que no puedes heredallo casán-
dote fuera de tu linaje. (389)
Menciona la riqueza como un detalle importante, pero opina que «por
mejor tendría la pérdida de la hazienda que la de la honra», pero solo
porque «su riqueza suplirá la falta de la tuya» (389-390). A pesar de su
mención de la honra que, según Francisco Rodríguez Cascante, es un in-
dicio de la vuelta a valores medievales en el texto de Silva, es evidente
que Poncia conceptualiza relaciones humanas también a partir de su va-
lor monetario. Así, cuando su relación con Sigeril, criado de Felides, se
iba a concretizar, ella tiene un gran inconveniente: la falta de dineros de
su pretendiente:
Poncia. Mas ¿para qué quieres que te lleve? porque aun-
que tengas amores y diablos, si no tienes dineros, mal-
dita la necessidá que de ti tengo.
Sigeril. ¿Y qué sabes, tú señora, si los tengo?
Poncia. ¿Tú no dizes que no se pueden encobrir? Pues ya
te prometo, que si los tienes, que el proverbio mienta,
porque los tienes tan secreto, que podemos dezir por
ti que aun el mismo moro no lo sabe. (454)
Amor cortés y amor mercantil Celestinesca, 42 (2018) 507

Bastante desconcertado responde Sigeril después de un rato: «Señora


mía, no pensé yo que en precio pusieras lo que yo juzgava sin ninguno»
(454). Para Poncia importa la honra y el dinero: «Pues agora sabes tú que
sin él no se han las mugeres. Pues sabe, si no lo sabes, que con limpieza y
dineros me has de alcançar, que no por diablos y amores» (454). Y aunque
se trate de un tópico muy extendido en el discurso amoroso es llamativo
cómo argumenta con las palabras «pagar» y «deber»:
Y para pagarte el amor que me tienes, te pago amostrán-
dote el amor que me deves tener, y no el que ni me deves
ni te deves, y por él te devo menos, cuanto te devríamás
con amarme de limpio y verdadero amor virtuoso, y no
para conformidad de vicios. Y no llames ni pongas nom-
bre de amor al amor que con tanto desamor procura des-
hazer lo que más se precia y poner desprecio en la que
ama, que es la castidad y limpieza de las mugeres. (456)
Lo que parece una reinstalación de un discurso de honra, que, por otra
parte, tampoco es tan medieval, en realidad eleva al dinero como la se-
gunda fuente principal para la licitud o ilicitud de un amor. El limpio y
verdadero amor es el que no busca una satisfacción rápida de vicisitudes,
sino el que significa una real propuesta de matrimonio, la cual tiene que
estar fundamentada en una buena cantidad de dinero. La base de este
amor limpio por parte del hombre es el dinero; el amor que no está ba-
sado en este, desprecia lo que más se precia en las mujeres: su castidad.
Poncia es un personaje a caballo entre un sistema mercantilista y uno ba-
sado en el vasallaje y el intercambio de servicios6.
La concepción del amor casi exclusivamente mercantil se confronta con
el amor entre Polandria y Felides, ejemplo del amor cortés. Entre ellos dos
hay un amor de índole noble con rasgos neoplatónicos. Importante es al
respecto el proceso de enamoramiento:
Los personajes de la Segunda Celestina se agrupan se-
gún un proceso gradatorio que ubica a cada uno desde
el materialismo de la vieja hechicera y sus sobrinas, o
del criado Pandulfo, pasando por el materialismo más
moderado de criados como Sigeril y Poncia para los que
sus afanes económicos no entran en conflicto con sus
obligaciones de lealtad hacia sus amos, hasta llegar final-
mente al idealismo de la pareja protagonista […] que son
Felides y Polandria. (Sales Dasí 2001: 404)

6.– Ver también Navarro Gala 2004: 215.


508 Celestinesca, 42 (2018) Simon Kroll

Se realiza a través de las cartas, serenatas y poemas que Felides le de-


dica y sin la intervención mágica de la alcahueta. Sara Sánchez Bellido
escribe al respecto de la presencia de las cartas en el proceso amoroso:
Sin embargo, en la Segunda Celestina se le otorga un papel
de gran relevancia a las misivas que Felides y Pandulfo
dirigen a Polandria (además de éstas aparecen una de Si-
geril a Poncia y otra de Zambrán a Boruca). Las cartas no
sólo son leídas en escena y objeto de discusiones acerca
de su retórica, lo que sirve para «caracterizar tanto al re-
mitente como a los auditores», sino que parecen, a simple
vista, el origen del enamoramiento de la dama: «si yo no
viera la carta de Felides haviendo visto su hermosura, no
desseara el coraçón lo que la razón aborrece». (757)
María José Navarra Gala analiza las diferentes cartas de amor presen-
tes en la obra de Silva e indica la parodia que subyace en todas ellas. No
obstante, está también claro que la carta de Felides, a pesar de su retorci-
da retórica, tiene el éxito deseado: el amor de Polandria, lo cual ya había
dejado claro Heugas (1973: 286)7. Navarro Gala dice del poder persuasivo
de la retórica de Felides:
Así pues, lo verdaderamente significativo en la funcio-
nalidad textual de la comedia es la evidencia de que la
paródica carta de Felides se instituye como poderoso,
eficaz y seguro instrumento de persuasiva seducción a
pesar de su procaz contenido y gracias, exclusivamente,
al uso de una elocutio preciosa y alambicada. (Navarro
Gala 2004: 86)
La retórica preciosista y rebuscada de Felides, sus romances y cancio-
nes presentadas en la noche, enamoran a Polandria y ningún obstáculo
mercantilista inhibe su relación realmente, por lo cual su relación es en
cierta medida el contraejemplo para las demás relaciones que principal-
mente se organizan según una lógica mercantilista.

Conclusiones
Se ha visto que la obra se crea, al igual que su modelo, en un mundo
de una desenfrenada mercantilización. Feliciano de Silva radicaliza los
elementos mercantilistas ya presentes en la Tragicomedia rojana (Sánchez

7.– «La rhétorique de Félides a touché celle a qui elle était destinée et la seule qui pouvait
la comprendre» (Heugas 1973: 286).
Amor cortés y amor mercantil Celestinesca, 42 (2018) 509

1994: 61)8 presentando una serie de discursos amorosos que conceptua-


lizan las relaciones entre personas principalmente regidas por el dinero.
La obra pone, pues, de relieve la reificación que se lleva a cabo a partir
del mercantilismo. El proceso de «apreciar» el valor de una persona según
el tamaño de su hacienda, la valoración del beneficio de una relación por
el aprovecho económico que esta puede significar, un distanciamiento
entre las personas, son elementos que están en el debate alrededor del
término «Verdinglichung» desde Marx y Lukács y ahora en los trabajos de
Axel Honneth. Él ve un olvido del reconocimiento fundamental del otro
en la raíz de la cosificación de las personas:
Insofern entspricht jenem Vergessen vorgängiger Anerk-
ennung, das ich als den Kern aller Vorgänge der Verdingli-
chung begreifen möchte, auf der anderen Seite tatsäch-
lich auch das Ergebnis einer perzeptiven Verdinglichung
der Welt: Die soziale Umwelt erscheint, nahezu wie in
der Wahrnehmungswelt des Autisten, als eine Totalität
bloß beobachtbarer Objekte, denen jede psychische Re-
gung oder Empfindung fehlt. (Honneth 2015: 68)
José Mondéjar había apuntado sobre la Segunda Celestina que es un «re-
trato de un tipo de sociedad estamental, cuyo único lazo de relación posi-
ble entre los estratos socioeconómicos principales (el bajo fondo y la clase
adinerada) es el ‘amor’ como mercancía de compraventa, servido por chu-
los, bravucones cobardes, criados sin escrúpulos y alcahuetas» (2000: 221).
La cosificación de la persona es un elemento muy presente en la obra
de Feliciano de Silva que llega hasta el discurso amoroso, por lo cual su
texto, lejos de significar una vuelta a un supuesto mundo medieval, se
inserta en el discurso mercantilista de su época.

8.– Apunta sobre el dinero en la Celestina: «El dinero comienza a ser la medida con la cual
los humanos determinan sus compromisos personales» (Sánchez 1994: 61).
510 Celestinesca, 42 (2018) Simon Kroll

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