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Apego

El apego se establece entre el bebé y su cuidador principal en los primeros meses de vida y tiene la función de proporcionar seguridad y favorecer el desarrollo psicológico del niño. Existen cuatro tipos de apego: seguro, ansioso-ambivalente, evitativo y desorganizado. El apego seguro permite al niño explorar con confianza sabiendo que su cuidador estará ahí para protegerlo.

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Apego

El apego se establece entre el bebé y su cuidador principal en los primeros meses de vida y tiene la función de proporcionar seguridad y favorecer el desarrollo psicológico del niño. Existen cuatro tipos de apego: seguro, ansioso-ambivalente, evitativo y desorganizado. El apego seguro permite al niño explorar con confianza sabiendo que su cuidador estará ahí para protegerlo.

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TEORÍA DEL

APEGO
El apego es un vínculo afectivo que se establece desde los primeros
momentos de vida entre la madre y el recién nacido o la persona
encargada de su cuidado. Su función es asegurar el cuidado, el desarrollo
psicológico y la formación de la personalidad.

El establecimiento del apego desde la infancia más temprana se


relaciona principalmente con dos sistemas: el sistema exploratorio, el
¿Qué es el apego? cual permite al bebé contactar con el ambiente físico a través de los
sentidos; y el sistema afiliativo, mediante el cual los bebes contactan con
otras personas.

Por tanto el apego se compone de tres componentes: la construcción


mental que permite establecer la relación de pertenencia e
incondicionalidad, la unión afectiva que proporciona sentimientos de
alegría y bienestar, y el sistema de conductas de apego focalizado en
mantener un contacto privilegiado.
En el transcurso del primer año, se establece un vínculo de apego con la
¿Cómo se establece persona con quien tiene más contacto y aparece el miedo ante los
desconocidos.
el apego? El apego es el encargado de proporcionar seguridad al niño en
situaciones de amenaza. El apego seguro permite al pequeño explorar,
conocer el mundo y relacionarse con otros; bajo la tranquilidad de sentir
que la persona con quien se ha vinculado va a estar allí para protegerlo.
Cuando esto no ocurre, los miedos e inseguridades influyen en el modo
de interpretar el mundo y de relacionarse.
LA TEORÍA DE JOHN BOWLBY
John Bowlby (1907-1990), psiquiatra y psicoanalista infantil. Se dedicó a estudiar los
efectos de la relación entre el cuidador principal y el menor, en la salud mental de los
menores y en su vida adulta.

Bowlby después de realizar estudios con niños institucionalizados por robo, y con niños
que habían sido separados de sus madres a edades tempranas. Bowlby concluyó que la
capacidad de resiliencia de los menores estaba influenciada por el vínculo formado en los
primeros años de vida. En este sentido, el tipo de relación que se establece entre el bebé de
pocos meses y su cuidador es determinante en la conducta y desarrollo emocional
posterior. El estilo de apego establecido durante la infancia puede ser visible en los
miedos o inseguridades del adulto, y en la manera de afrontarlos.
LOS 4 TIPOS DE APEGO

Seguro
Ansioso ambivalente
Apego evitativo
Apego desorganizado
APEGO SEGURO
Este tipo de apego está caracterizado por la incondicionalidad: el niño sabe que
su cuidador no va a fallarle. Se siente querido, aceptado y valorado. De acuerdo
con Bowlby, este tipo de apego depende en gran medida de la constancia del
cuidador en proporcionar cuidados y seguridad. Debe tratarse de una persona
atenta y preocupada por comunicarse con el recién nacido, no sólo interesada en
cubrir las necesidades de limpieza y alimentación del bebé. Desde luego, el
inconveniente es que esto supone una entrega casi total de parte del cuidador o
cuidadora, lo cual puede resultar complicado para algunas personas.

Los niños con apego seguro manifiestan comportamientos activos, interactúan


de manera confiada con el entorno y hay una sintonía emocional entre el niño y
la figura vincular de apego.

No les supone un esfuerzo unirse íntimamente a las personas y no les provoca


miedo el abandono. Es decir, pueden llevar a una vida adulta independiente, sin
prescindir de sus relaciones interpersonales y los vínculos afectivos.
APEGO ANSIOSO Y AMBIVALENTE
En psicología, “ambivalente” significa expresar emociones o sentimientos contrapuestos, lo
cual, frecuentemente genera angustia. Por eso, en el caso de un apego ansioso-ambivalente el
niño no confía en sus cuidadores y tiene una sensación constante de inseguridad, de que a
veces sus cuidadores están y otras veces no están, lo constante en los cuidadores es la
inconsistencia en las conductas de cuidado y seguridad.

Las emociones más frecuentes en este tipo de apego, son el miedo y la angustia exacerbada
ante las separaciones, así como una dificultad para calmarse cuando el cuidador vuelve. Los
menores necesitan la aprobación de los cuidadores y vigilan de manera permanente que no les
abandonen. Exploran el ambiente de manera poco relajada y procurando no alejarse
demasiado de la figura de apego.

De adultos, el apego ansioso-ambivalente provoca, una sensación de temor a que su pareja no


les ame o no les desee realmente. Les resulta difícil interaccionar de la manera que les gustaría
con las personas, ya que esperan recibir más intimidad o vinculación de la que proporcionan.
Un ejemplo de este tipo de apego en los adultos es la dependencia emocional.
APEGO EVITATIVO
Los niños con un apego de tipo evitativo han asumido que no pueden contar con sus
cuidadores, lo cual les provoca sufrimiento. Se conoce como “evitativo” porque los bebés
presentan distintas conductas de distanciamiento. Por ejemplo, no lloran cuando se separan de
cuidador, se interesan sólo en sus juguetes y evitan contacto cercano.

Lo constante han sido conductas de sus cuidadores que no han generado suficiente seguridad,
el menor desarrolla una autosuficiencia compulsiva con preferencia por la distancia
emocional.

La despreocupación por la separación puede confundirse con seguridad, en distintos estudios


se ha mostrado que en realidad estos niños presentan signos fisiológicos asociados al estrés,
cuya activación perdura por más tiempo que los niños con un apego seguro. Estos menores
viven sintiéndose poco queridos y valorados; muchas veces no expresan ni entienden las
emociones de los demás y por lo mismo evitan las relaciones de intimidad.
En la edad adulta, se producen sentimientos de rechazo de la intimidad con otros y de
dificultades de relación. Por ejemplo, las parejas de estas personas echan en falta más
intimidad en la interacción.
APEGO DESORGANIZADO
Es una mezcla entre el apego ansioso y el evitativo en que el niño presenta comportamientos
contradictorios e inadecuados. Hay quienes lo traducen en una carencia total de apego.

Lo constante en los cuidadores han sido conductas negligentes o inseguras. Se trata del extremo
contrario al apego seguro. Casos de abandono temprano, cuya consecuencia en el niño es la pérdida
de confianza en su cuidador o figura vincular, e incluso puede sentir constantemente miedo hacia
ésta.

Los menores tienen tendencia a conductas explosivas, destrucción de juguetes, reacciones


impulsivas, así como grandes dificultades para entenderse con sus cuidadores y con otras personas.

Evitan la intimidad, no han encontrado una forma de gestionar las emociones que esto les provoca,
por lo que se genera un desbordamiento emocional de carácter negativo que impide la expresión de
las emociones positivas.

De adultos suelen ser personas con alta carga de frustración e ira, no se sienten queridas y parece
que rechacen las relaciones, si bien en el fondo son su mayor anhelo. En otros casos, este tipo de
apego en adultos puede encontrarse en el fondo de las relaciones conflictivas constantes.
¿SE PUEDE CAMBIAR EL ESTILO DE APEGO?
Sí, el apego no es inmutable ni se mantiene en la misma medida en todas las personas a medida que el
desarrollo progresa. Además, el comportamiento de todo individuo en una relación se ve mediado por
la conducta del otro. Las relaciones de amistad, laborales y de pareja también influyen en el tipo de
apego y el rol que se mantienen con las nuevas figuras de apego.

Todo esto es necesario interpretarlo desde un prisma integrador; lo cual implica que todas las
interrelaciones que se producen desde el nacimiento hasta la edad adulta marcan el comportamiento
del momento actual. Una persona con un estilo de apego inseguro en la infancia puede “aprender” de a
las conductas de apego seguro que le proporcionan su pareja u otras personas queridas, como puede
ser un grupo de amigos íntimos psicológicamente saludables. En todo caso, lo importante es
desarrollar las estrategias convenientes para generar seguridad, con los recursos que tengamos
disponibles.
¿SE PUEDE CAMBIAR EL ESTILO DE APEGO?
Actualmente existen múltiples factores psicosociales que tienen consecuencias importantes en la
formación de vínculos primarios. Por ejemplo, la falta de conciliación laboral donde los cuidadores
(madres/padres) trabajadores se ven obligados a dejar a sus pequeños con otras personas, así como la
ausencia de esas otras personas para ayudar con el cuidado de los hijos o de servicios sociales que
compensen. Esto deja ver que la tarea de formar estilos de apegos seguros compete a distintos actores,
no sólo a las madres, los padres o las figuras vinculares cercanas.
¿CÓMO SE ESTABLECE EL APEGO?

En el transcurso del primer año, se establece un vínculo de apego con la


persona con quien tiene más contacto y aparece el miedo ante los
desconocidos.

El apego es el encargado de proporcionar seguridad al niño en situaciones


de amenaza. El apego seguro permite al pequeño explorar, conocer el
mundo y relacionarse con otros; bajo la tranquilidad de sentir que la
persona con quien se ha vinculado va a estar allí para protegerlo. Cuando
esto no ocurre, los miedos e inseguridades influyen en el modo de
interpretar el mundo y de relacionarse.
¿De que forma usted como
futura psicopedagoga
podria fomentar un apego
seguro?

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