INTRODUCCION
Ratones (Mus musculus)
Los ancestros de los ratones convertidos hoy en día como animales de compañía son
los ratones domésticos comunes de las casas, granjas, etc., que a lo largo del tiempo se
han ido refinando debido a la selección. Existen datos que sugieren que ya antes de la
era cristiana en China y Japón se tenía la costumbre de domesticarlos y criarlos y que
en la isla griega de Creta era común mantenerlos enjaulados dentro de casa. En el siglo
XIX, en Gran Bretaña, los aficionados a los animales comenzaron a criarlos
seleccionando colores y modelos de manchas concretos y a finales de ese siglo se
fundó el Nacional Mouse Club (Club Nacional de Ratones, NMC). Hoy en día se crían
primordialmente diversas variedades para la investigación biomédica, aunque también
son apreciados como animales de compañía.
Los ratones son muy buenos escaladores y se valen de la cola para hacerlo,
enrollándola alrededor de los objetos para colgarse. Son gregarios y forman jerarquías,
aunque los animales que comparten un mismo espacio y viven en un grupo suelen
tolerarse bastante bien mientras no exista sobrepoblación o competencia por
recursos. Si se incorpora un nuevo ratón adulto a un grupo ya establecido, los demás lo
considerarán intruso y lo atacarán. Las hembras con crías generalmente defienden el
nido. Con base en esto, la formación de grupos a partir de animales de diversas
camadas se sugiere que se realice después del destete y hasta las 4 semanas de edad.
Los ratones de un mismo grupo se reconocen entre sí por el olfato. Los ratones de
laboratorio son generalmente de color blanco, pero en el mercado de animales de
compañía se encuentran de diversos colores, tanto lisos como con patrones de
manchas y franjas; así como con el pelo corto, crespo, largo o incluso desnudos. Son
una buena mascota para niños mayores de 10 años. Su actividad es primordialmente
nocturna y las hembras tienen menos olor que los machos. Los machos son más
grandes de tamaño que las hembras. El promedio de vida es de uno a dos años.