“UNIVERSIDAD DE CHICLAYO”
FACULTAD DE DERECHO
CURSO:
ACTIVIDADES CULTURALES
TRABAJO:
LA CULTURA
ALUMNO:
CUBAS NAKANO, JORGE ESTEBAN
CODIGO:
991128
DOCENTE:
Dr. VICTOR CASTAÑEDA SALAZAR
I. LA CULTURA
1.- DEFINICIÓN.-
Cultura se refiere al conjunto de bienes materiales y espirituales de un grupo
social transmitido de generación en generación a fin de orientar las prácticas
individuales y colectivas. Incluye lengua, procesos, modos de vida, costumbres,
tradiciones, hábitos, valores, patrones, herramientas y conocimiento.
La función de la cultura es garantizar la supervivencia y facilitar la adaptación
de los sujetos en el entorno.
Cada cultura encarna una visión del mundo como respuesta a la realidad que
vive el grupo social. No existe, por lo tanto, ningún grupo social carente de
cultura o "inculto". Lo que sí existe son diferentes culturas y, dentro de estas,
diferentes grupos culturales, aun con respecto a la cultura dominante.
El término cultura también se emplea en sentidos restringidos, bien para referir
los valores y hábitos que rigen a grupos específicos, o bien para referir ámbitos
especializados de conocimiento o actividad. En ambos casos, la palabra cultura
siempre va acompañada de un adjetivo calificativo.
2.- ORIGEN DEL TERMINO O PALABRA CULTURA.-
El concepto de cultura ha variado a lo largo de la historia. En su origen
etimológico, la palabra cultura proviene del latín cultus que significa “cultivo” o
"cultivado". Este término es el participio pasado de la palabra colere que
significa 'cultivar'.
En la Edad Media, cultura designaba un terreno cultivado. En el renacimiento
apareció la idea del hombre "cultivado", es decir, alguien instruido en literatura
y bellas artes.
A partir del siglo XVIII, se comenzó a usar sistemáticamente el término cultura
para referir al conocimiento ilustrado. En el siglo XIX cultura abarcó también los
buenos modales y costumbres.
Con el desarrollo de las ciencias sociales en el siglo XX, el sentido de cultura se
ha ido ampliando, hasta dar con el que le atribuimos en la actualidad.
3.- ELEMENTOS DE LA CULTURA.-
Toda cultura se conforma por un conjunto de elementos básicos. Los más
importantes son los siguientes:
Elementos cognitivos: se refiere al saber acumulado dentro de una
determinada cultura para la supervivencia frente a la naturaleza y la
adaptación dentro del grupo social.
Creencias: abarca el conjunto de ideas que el grupo cultural establece
acerca de lo que es verdadero o falso. Se vincula con el sistema de
valores.
Valores: son los criterios que sirven como modelos evaluadores de la
conducta, ya que orientan los que se consideran principios y actitudes
aceptables o inaceptables para garantizar la continuidad del grupo.
Normas: son códigos de acción específicos que regulan la relación entre
los individuos con base en los valores compartidos. Incluye el sistema
de sanciones. Existen dos tipos de normas:
o Normas prescriptivas: señalan los deberes y obligaciones.
o Normas proscriptivas: señalan lo que no se debe hacer.
Sistema de signos y símbolos: son todos los recursos comunicativos
arbitrarios y convencionalizados que utiliza el grupo social para transmitir
mensajes. Podemos mencionar el lenguaje, la escritura, los signos
gráficos y los símbolos.
Formas no normativas de conducta: son aquellos rasgos de
comportamiento que diferencian a un grupo social de otro, incluso
dentro de una cultura compartida. Es lo que se llama idiosincrasia.
Otras aproximaciones a los fenómenos culturales establecen como elementos
de la cultura los siguientes:
La cultura inmaterial o espiritual, corresponde a la cultura que se
transmite por tradición oral. Por ejemplo:
o sistema de creencias;
o valores;
o lenguaje;
o música;
o leyes, etc.
La cultura material, es la que se representa de manera material, como la
tecnología, los bienes de consumo cultural y el patrimonio tangible. Por
ejemplo:
o arquitectura;
o artes plásticas;
o vestimenta;
o cocina;
o herramientas;
o armas, etc.
4.- CARACTERISTICAS DE LA CULTURA.-
Todas las culturas se caracterizan por compartir una serie de elementos, entre
los cuales podemos señalar los siguientes:
abarcan la totalidad de las prácticas humanas;
surgen en oposición a la naturaleza (instinto vs. conocimiento);
representan una visión del mundo;
se expresan simbólicamente;
proveen orden social;
su supervivencia depende de la comunicación;
consolidan tradiciones;
son dinámicas, esto es, se transforman;
son más o menos abiertas, es decir, son susceptibles a la influencia de
otras culturas. Por ello, están sujetas a procesos de:
o enculturación;
o transculturación;
o aculturación;
o inculturación.
5.- TIPOS DE CULTURA.-
La cultura puede clasificarse de acuerdo a diferentes criterios. Ello dependerá
del objetivo del estudio y del enfoque teórico-ideológico. Normalmente, las
culturas se clasifican de acuerdo a tópicos, es decir, asuntos de interés colectivo.
Los modos más frecuentes de clasificar la cultura son los siguientes:
SEGÚN EL SENTIDO HISTORICO:
Se refiere a las culturas enmarcadas dentro de un período delimitado de
tiempo. La transformación cultural no implica una disolución absoluta de la
cultura sino su adaptación a los cambios históricos.
Por ejemplo:
cultura del renacimiento;
cultura del barroco;
cultural medieval.
SEGÚN EL SENTIDO ANTROPOLOGICO:
Se refiere a la cultura que identifica a un pueblo de manera abarcante.
Por ejemplo:
cultura egipcia;
cultura inca;
cultura griega;
cultura occidental;
cultura oriental, etc.
SEGÚN EL PARADIGMA RELIGIOSO:
En la antropología de las religiones, las culturas se clasifican de acuerdo al tipo
de paradigma religioso que desarrollan. Dentro de estas categorías están las de
culturas monoteístas y culturas politeístas.
Por ejemplo:
Culturas monoteístas:
cultura judía;
cultura cristiana;
cultura musulmana.
Culturas politeístas:
cultura hindú;
cultura grecorromana antigua.
SEGÚN EL CONOCIMIENTO DE LA ESCRITURA:
Otra manera de clasificar las culturas es según el conocimiento que posean de la
escritura. Se usan los términos culturas orales o culturas ágrafas para referir a
las culturas que no poseen sistemas de escritura. Aquellas que poseen o han
poseído sistemas se escrituras se denominan culturas escritas.
Por ejemplo:
Culturas ágrafas:
cultura indígena yanomani (Venezuela)
Culturas escritas:
cultura egipcia (escritura jeroglífica);
cultura mesopotámica (escritura cuneiforme).
SEGÚN EL MODO DE PRODUCCIÓN:
Las culturas se transforman a la par de sus modos de producción o viceversa.
Entre ellas podemos mencionar los siguientes tipos:
Culturas nómadas: aquellas que dependen de la caza y la recolección,
por lo cual migran frecuentemente.
o Ejemplo: la cultura chichimeca en México.
Culturas agrícolas: aquellas que se vuelven sedentarias gracias al
desarrollo de la tecnología agrícola y pecuaria.
o Ejemplo: la cultura china.
Culturas urbanas: aquellas que se establecen en centros urbanos regidos
por la actividad comercial.
o Ejemplo: la cultura renacentista o la cultura de las ciudades
actuales.
Culturas industriales: aquellas que aplican modos de producción
industriales de alcance masivo.
o Ejemplo: La sociedad occidental actual.
SEGÚN EL ORDEN ECONOMUCO (Ó LA HEGEMONÍA):
En el estudio de la cultura dentro de una misma sociedad, ha predominado la
clasificación de la cultura según la clase social, el orden socio-económico o la
hegemonía, debido al impacto que tiene el orden material en los procesos
culturales.
En un principio se hablada de alta cultura y baja cultura. La alta cultura era la
representada por la élite ilustrada de la sociedad, que era la que ostentaba el
poder. La baja cultura era atribuida a los sectores populares iletrados, que eran
los sectores más vulnerables. Esta clasificación, ya en desuso, respondía a una
valoración de nivel basada en la hegemonía del grupo dominante.
Con el surgimiento de los nacionalismos, los sectores populares fueron
considerados representantes de la identidad nacional. Así, comenzó a utilizarse
con más frecuencia la expresión cultura popular en detrimento de baja cultura.
La alta cultura pasó a llamarse cultura elitista, cultura de élite, cultura
"culta", cultura oficial o cultura académica.
Por ejemplo:
cultura popular: las tradiciones folclóricas como el carnaval.
cultura de élite:
o las bellas artes ("culta");
o la religión o ideología oficial de un Estado (oficial u oficializante);
o la medicina como área de conocimiento (académica);
SEGÚN LOS MEDIOS DE DIFUSIÓN:
Con la entrada de los medios de comunicación masivos, los procesos culturales
se vieron alterados. De allí han surgido nuevas culturas.
Por cultura de masas o cultura masiva se conoce a la cultura que surge a partir
de la información divulgada por los medios de comunicación masivos, es decir, a
la cultura de consumo. Afecta tanto a la cultura elitista como a la cultura
popular.
Por ejemplo:
El fenómeno global de The Beatles y otros ídolos pop;
El consumo universal de ciertos productos y el imaginario asociado a
ellos (por ejemplo, las bebidas gaseosas).
La cibercultura es otra de las culturas definidas en función de sus medios de
comunicación. Se entiende por cibercultura aquella que se forma a través de la
interacción de los sujetos a través de las redes sociales y la realidad virtual.
Por ejemplo:
Second Life, comunidad virtual.
La cultura Facebook y de otras redes sociales.
SEGÚN LAS LUCHAS DE PODER AL INTERIOR DE UNA SOCIEDAD:
Las diferencias entre los sectores de una sociedad generan movimientos de
resistencia y/o innovación enfrentados al orden hegemónico. Muchas veces
tienen que ver con las diferencias generacionales que se acentúan a la luz de los
avances técnicos y científicos. Dentro de esta categoría reconocemos los
conceptos de subcultura y contracultura.
Por ejemplo:
Subculturas:
rockeros;
góticos.
Contraculturas:
movimiento hippie;
feminismo.
Vea también:
Tipos de cultura
Subcultura
Contracultura
6.- FILOSOFIA DE LA CULTURA.-
La filosofía de la cultura es una rama dentro de la disciplina filosófica que tiene
por propósito comprender el concepto de cultura y su incidencia en el sujeto. En
un ensayo titulado "Idea e historia de la filosofía de la cultura" publicado en el
libro Filosofía de la cultura ([Link]., 1998), el investigador David Sobrevilla
define la filosofía de la cultura como:
...la reflexión filosófica sobre los elementos y dinámica de los fenómenos
culturales, la fundamentación de los conceptos extraídos de los mismos y la
evaluación y crítica de dichos fenómenos desde una perspectiva filosófica.
De acuerdo con el investigador, la diferencia entre el abordaje que hace la
filosofía sobre la cultura respecto de otras disciplinas (antropología o psicología,
por ejemplo), estriba en que la filosofía se aboca al estudio del conceptual. Así,
la filosofía de la cultura no aborda el análisis empírico de los fenómenos
culturales como hechos. Por el contrario, pretende comprenderlos desde una
mirada filosófica.
7.- CONTEXTO CULTURAL.-
Se conoce como contexto cultural a aquellas variables culturales que permiten la
comprensión de un determinado fenómeno en estudio. Es decir, son aquellos
elementos culturales que tienen influencia en un hecho, personaje o producto
de la historia, y que por ello deben ser considerados para poder hacer una justa
interpretación del asunto a estudiar. Por ejemplo: sistema de valores,
costumbres, espiritualidad dominante, etc. Comprender el contexto cultural de
un asunto permite minimizar el riesgo de incurrir en juicios de valor.
LA SUBCULTURA:
CARACTERISTICAS
Estas son las más destacadas:
Suele asociarse esta palabra a grupos con integrantes jóvenes que tienen
intereses comunes. Sin embargo, la subcultura no tiene edad, ya que está
vigente para cualquier franja de edad.
Comparten símbolos distintivos, así como ideas y comportamientos.
Los gustos musicales, nutricionales o estéticos son motivo de la creación
de subculturas
EJEMPLO DE SUBCULTURA
Como hemos visto anteriormente, la subcultura puede darse de forma más
radical llegando a asemejarse a la contracultura o bien de manera pacífica sin
entrar en confrontamiento con la cultura vigente.
Existen numerosos ejemplos de la subcultura. Por ejemplo, los raperos que
tienen en común el gusto por ese género musical y además comparten símbolos
y atuendos característicos.
Otro ejemplo sería la subcultura gótica asociada al género musical dark. Suelen
utilizar maquillajes similares, resaltando sus rostros pálidos y haciendo uso del
color negro en la mayoría de sus vestimentas.
Los veganos también representan una subcultura alejada de la cultura
predominante que sería comer carne y animales en general. En este caso, su
alimentación y creencias se basan en no comer ni utilizar nada que provenga de
un animal y así evitar cualquier maltrato posible.
II. DIVERSIDAD CULTURAL E INTERCULTURALIDAD
Interculturalidad: Se refiere a la presencia e interacción equitativa de diversas
culturas y a la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas, a
través del diálogo y del respeto mutuo. Fuente: Artículo 4.8 de la Convención
sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones
Culturales.
El concepto de interculturalidad apunta a describir la interacción entre dos o
más culturas de un modo horizontal y sinérgico. Esto supone que ninguno de los
conjuntos se encuentra por encima de otro, una condición que favorece la
integración y la convivencia armónica de todos los individuos.
Cabe resaltar que este tipo de relaciones interculturales supone el respeto hacia
la diversidad; aunque es inevitable el desarrollo de conflictos, éstos se resuelven
a través del respeto, el diálogo y la concertación.
Se diferencia del multiculturalismo y del pluralismo por su intención directa de
promover el diálogo y el acercamiento entre culturas.
Hay que tener en cuenta que la interculturalidad depende de múltiples factores,
como las distintas concepciones de cultura, los obstáculos comunicativos, la
carencia de políticas estatales, las jerarquías sociales y las diferencias
económicas. Además de acuerdo a la perspectiva con la que sea observada
puede entenderse de una u otra forma. Por ejemplo si se analiza el concepto
desde la ética podemos descubrir que la forma en la que ésta se involucra en el
enraizamiento de los valores sociales es a través de la promoción del respeto de
la diversidad, donde cada persona tiene derecho a ser como desea y el mismo
paradigma vale para los colectivos. La ética intenta inculcar valores afines para
construir sociedades democráticas, integradas y donde la armonía sea prota La
interculturalidad parte también del reconocimiento de la diversidad y del
respeto a las diferencias, pero es un proceso que busca establecer el diálogo e
intercambio equitativo en una sociedad plural, es en este sentido, más que un
concepto, una propuesta, un desafío que supone una actitud que parte de la
base de aceptar la condición nata de igualdad y respeto de todos los seres
humanos (a pesar de las diferencias), por el solo hecho de serlo.
Además de ser una meta por alcanzar, la interculturalidad debería ser entendida
como un proceso permanente de relación, comunicación y aprendizaje entre
personas, grupos, conocimientos, valores y tradiciones distintas, orientada a
generar, construir y propiciar un respeto mutuo, y a un desarrollo pleno de las
capacidades de los individuos, por encima de sus diferencias culturales y
sociales, en un intento por romper con la historia hegemónica de una cultura
dominante.
La interculturalidad de la cual hablamos, no sólo centra su atención en el
respeto a las diferencias, esto no es suficiente, porque podría incluso -acaso sin
ser conciente- estar colaborando para que se mantengan las relaciones de
asimetría en la sociedad actual, siendo funcional al sistema. La interculturalidad
así entendida -funcional- se basa fundamentalmente en el respeto a las
diferencias, creando una atmósfera de tolerancia y aparente igualdad, con un
trasfondo homogeneizador que mantiene las relaciones asimétricas de la
sociedad actual. La interculturalidad de la cual hablamos es aquella que
respetando las diferencias, evidencia la situación de asimetría existente en las
relaciones entre las culturas, y considera su tratamiento como condición para
un efectivo diálogo intercultural, es aquella que invita a una actitud crítica, que
busca suprimir estas causas por métodos políticos, no violentos, aquella que
permite el derecho a un futuro diferente, sólo de esta manera la apuesta final
por la democracia, la paz y la justicia serán posibles. Es aquella que se asume la
diversidad como riqueza y enfrenta la desigualdad. gonista de la interacción
social.
LA ETNICIDAD:
Etnicidad son las prácticas culturales y perspectivas que distinguen a una
comunidad dada de personas. Los miembros de los grupos étnicos se ven a sí
mismos como culturalmente diferentes de otros agrupamientos en una
sociedad, y son percibidos por los demás de igual manera.
La etnicidad es la conciencia de identidad individual y colectiva presente en un
grupo a partir del reconocimiento de la herencia cultural y/o genealógica
compartida por sus miembros.
Etimología: Constituido a partir del adjetivo étnico, por el latín ethnĭcus, sobre la
forma del griego ἐθνικός (ethnikós), al respecto de ἔθνος (éthnos), de ‘etnia’, en
cuanto ‘pueblo’, ‘gente’, y el sufijo -dad, con base en los componentes latinos -
tas, -ātis, como agente de cualidad conforme la sustantivación.
Cada raza ha creado un sentimiento de pertenencia y este fenómeno es
conocido como etnicidad. Este sentimiento aparece cuando la población de
cada etnia se da cuenta de sus diferencias con respecto a las otras. La idea de
etnicidad es una forma de identificación y, por lo tanto, hace referencia a cómo
se ve a sí mismo un grupo étnico o etno-racional. Si bien la idea de etnicidad
expresa los lazos que unen a una comunidad, no hay que olvidar que las
diferencias raciales han sido un aspecto fundamental en la conflictividad social.
El racismo en sus distintas modalidades, el holocausto judío, la persecución de
los gitanos o la persecución de los aborígenes australianos son algunos ejemplos
que ilustran las tensiones sociales derivadas del factor étnico.
EL MESTIZAJE:
El mestizaje es el cruce biológico y cultural de individuos provenientes de
distintas etnias. Antiguamente, el mestizaje solía relacionarse con la idea de
mezcla racial, es decir, la unión entre individuos de razas diferentes; no
obstante, en la actualidad el concepto de raza ha sido desechado por la ciencia.
Por eso, hoy en día más bien hablamos del mestizaje cuando se produce una
combinación a nivel biológico (material genético) y cultural (costumbres,
tradiciones, creencias, etc.) entre individuos pertenecientes a distintas etnias.
De esta mezcla resulta un nuevo individuo llamado mestizo.
Así, pues, la combinación de etnias distintas da origen a una nueva etnia
mestiza, que se identifica con elementos de una y otra etnia, aunque en
ocasiones una de ellas predomina sobre la otra.
Procesos de mestizaje han tenido lugar en distintos momentos de la historia de
la humanidad, bien por migración, por el movimiento e intercambio a que da
lugar el comercio, por motivos religiosos o por dominación política y militar de
un pueblo por parte de otro.
Mestizaje cultural
El mestizaje cultural es un fenómeno producto del encuentro, interacción,
intercambio y apropiación de las distintas tradiciones, costumbres, prácticas,
creencias y conductas de diferentes etnias.
Un ejemplo de mestizaje cultural es la América Latina actual, en la cual
individuos provenientes de distintas etnias (indígenas americanos, españoles,
negros africanos), con costumbres, tradiciones, creencias y características físicas
acentuadamente distintas, hicieron posible una nueva realidad cultural que se
reconoce y refleja, en distintos grados y formas, en aquellos grupos humanos de
donde provienen.
Así, en el mestizaje cultural se funden las características de las particularidades
culturales de los distintos grupos étnicos, lo cual se puede expresar en la
música, la vestimenta, la comida, los valores, la religión o el habla. Este proceso
también se conoce como sincretismo.
EL RELATIVISMO CULTURAL Y EL ETNOCENTRISMO EN EL PERÚ Y EL MUNDO
El ser humano trasciende no sólo por administrar conocimientos científicos, sino
especialmente por el cultivo y la defensa de valores. Eso se refleja en su cultura,
que, si bien puede ser vista como un bien individual, es, en su suma, un valor
colectivo.
Mucho antes que el bávaro Einstein, nacido en la ciudad de Ulm del estado
alemán de Baviera, nos informara sobre la teoría de la relatividad en el campo
de la Física, ya otros intelectuales alemanes plantean en materia de las ciencias
sociales, una teoría igualmente revolucionaria: la de la relatividad cultural.
El sociólogo alemán Boas -que igual que su paisano Einstein adquiere luego la
nacionalidad estadounidense- sugiere que es errónea la idea de considerar
superiores a algunas culturas. Esto es quizá lo que más nos interesa a los
peruanos.
Nuestro país ha albergado desde hace muchos siglos tan diversas culturas, como
distintos fueron los ámbitos geográficos o circunstancias históricas en que las
mismas se desarrollaron. Sería de interés analizar si ello contribuyó a la
tolerancia de otras culturas lejanas, como la occidental cristiana, con la que el
Perú autóctono convive hasta ahora, aunque no siempre armoniza.
El relativismo cultural nos advierte de que nuestras tendencias e inclinaciones
están condicionadas principalmente por lo que hemos aprendido en el medio
social propio. En efecto, las culturas tienen valores y preceptos propios que se
desarrollan dentro de sus necesidades locales, más que por la tendencia a
intercambiarse con otras culturas.
A veces, solo luchan por su afirmación frente a otras o se complementan. No
obstante, debemos mantener una postura accesible, dejando de lado la
presunción de que solo lo que nosotros pensamos -y hacemos- es lo correcto.
Hay diferentes formas de pensar, así como de actuar dentro de las culturas:
Nietzsche se basa en el relativismo cultural para resaltar el valor de la ética. Esta
puede ser un denominador común para intercambiar con otras culturas. En
todos los pueblos civilizados el matar a otro, o el mentir, son hechos
reprobables.
Hay quienes confunden cultura con civilización y llegan a afirmar que son
sinónimos. Para mí cultura es una base indispensable que fundamenta la
existencia de una civilización y esta misma puede albergar varias culturas.
Es así que hoy en diversas partes del mundo se habla de lo multicultural o
pluricultural. En definitiva, la civilización se evidencia cuando detrás de ella hay
una sistematización organizada no solo de valores y preceptos, sino de acciones
que hacen que el ser humano pueda vivir en forma armónica con otras
sociedades organizadas.
El haber nacido y vivido en distintas culturas, así como en las más avanzadas
civilizaciones –en países capitalistas, comunistas, desarrollados y
subdesarrollados- fortalece mi convicción sobre valor especial y vigencia de las
normas de convivencia que ha recogido el Derecho Internacional, así como a la
existencia de juristas e internacionalistas que las interpreten y promuevan. Los
que deberían recibir cada vez más reconocimiento en nuestro país.
La cultura está asociada al prestigio de una nación. Por ello se habla también de
diplomacia cultural, en razón de que facilita el intercambio y la comprensión
mutua. Es una asignatura aún pendiente en el Perú la promoción de los libros y
sus autores.
No solo es labor de las Comunas o de un Ministerio. Muchos de estos escritores
que son mensajeros culturales de buenas ideas, radican en el exterior. La
Cancillería debería tener un Fondo Editorial -como lo tiene el Congreso de la
República- y promover a través de sus casi doscientas misiones en el exterior
libros.
El etnocentrismo consiste en una visión del mundo, según la cual nuestro
propio grupo es tomado como centro de todo, y todos los demás son percibidos
de una forma ordinal a través de nuestros valores, nuestros modelos y nuestra
propia definición de la vida.
El etnocentrismo es la tendencia a pensar el mundo en base a las perspectivas
inherentes a la propia cultura. Esto equivale a ubicar el propio grupo cultural o
social en un centro imaginario del mundo, lo cual la supone en una relación de
superioridad e importancia por encima de los demás.
Así, las tendencias etnocéntricas valoran la propia lengua, tradición,
gastronomía, religión y costumbres siempre por encima de las ajenas, lo cual
refuerza las sensaciones de pertenencia y la autoestima grupal, en detrimento
de la capacidad de integración, la tolerancia y el enriquecimiento cultural que
brindan la diversidad y la hibridez.
Este fenómeno llega incluso a darse dentro de campos de estudio
pretendidamente objetivos, como las ciencias o las ciencias sociales, y a
menudo son naturalizadas por los sistemas culturales hegemónicos, por lo que
cuesta un esfuerzo extra desenmascararlas.
Para que se pueda dar comunicación entre diversas comunidades culturales, es
necesario que exista alguna instancia que trascienda la misma cultura y que
permita la creación de un ámbito de sentido compartido por el emisor y el
receptor. Ahora bien, si se sostiene que la cultura es la instancia última a la que
todo lo demás ha de ser referido, y en la realidad nos encontramos con una
pluralidad fáctica de culturas, entendidas a su vez como conjuntos
autorreferentes, lo lógico es que uno acabe aceptando que las culturas entre sí
son incomunicables. Esto –como se indicó más arriba– no significa
necesariamente que no se dé algún tipo de intercambio entre culturas diversas;
el mismo Lévi-Strauss está dispuesto a reconocer que las culturas no se ignoran
unas a las otras, que de vez en cuando toman préstamos unas de otras. Lo que
no sería posible es un intercambio de sentidos. Se trata de un solipsismo a nivel
cultural. El receptor recibe estímulos procedentes del emisor procedente de la
otra cultura, y los dota de un sentido que les es extraño, y viceversa. Estamos
ante un proceso de estímulo respuesta, seguido de una interpretación
unilateral, que para nada coincide con el sentido originario del significante.
Dicho con otras palabras: la traducción es una ilusión. No se trata de que no sea
perfecta, de que en muchos casos no sea posible alcanzar la literalidad, de que
en algunos otros carezcamos de los elementos simbólicos precisos y adecuados
a ciertos sentidos o de que ciertos sentidos no se hayan desarrollado en una
comunidad dada. Todo esto ya lo sabíamos. Se trata de que la traducción
resulta sencillamente imposible. No debe extrañarnos que Lévi-Strauss concluya
que las sociedades humanas exhiban un nivel de diversidad óptimo más allá del
cual no pueden ir, pero también por debajo del cual no pueden descender sin
peligro, y que esta diversidad resulta del deseo de cada cultura de resistirse a las
culturas que la rodean, de distinguirse de ellas, de ser ellas mismas. Tampoco
sorprende que sostenga que nos hacemos falsas ilusiones cuando creemos que
la fraternidad y la igualdad reinarán entre todos los seres humanos sin
comprometer su diversidad (Lévi-Strauss, 1985). Geertz hace notar, no sin cierta
preocupación, que de unos años a esta parte se da “la progresiva conciencia de
que el consenso universal (trans-nacional, trans-cultural e incluso trans-clasista)
sobre cuestiones normativas no está a nuestro alcance”. Y resulta que “si se
abandona la idea de que el mundo se encamina hacia un acuerdo esencial sobre
asuntos fundamentales […], entonces la llamada al etnocentrismo […] crece de
forma natural. Si nuestros valores no pueden desvincularse de nuestra historia e
instituciones, ni asimismo los de nadie pueden desvincularse de la suya,
entonces parece que no nos quedará más que […] alzarnos sobre nuestros
propios pies y hablar con nuestra propia voz” (Geertz, 1996, p. 73), sin
esperanza alguna de ser escuchados por alguien que nos entienda. La búsqueda
por parte de Lévi-Strauss de la impermeabilización de culturas no es sino la
consecuencia de un relativismo cultural subyacente. Lo que puede resultar
sorprendente para muchos es que ese relativismo nos ha abocado al
etnocentrismo.