PENTECOSTES
NARRADOR: Después de su Resurrección, Jesús se encontró con los apóstoles y
discípulos en varias oportunidades. Los acompañó y alentó para que permanecieran
unidos, sin temor y con alegría porque el Dios Bueno tenía un hermoso proyecto para
ellos.
Jesús Resucitado estuvo un tiempo con sus discípulos hasta que llegó el momento en
que debía volver junto al Padre, pues su misión estaba terminada. Antes de marcharse
le pidió a sus amigos que regresaran a la ciudad de Jerusalén y que allí esperarán
juntos la venida del Espíritu Santo. Ellos se reunieron y eligieron una persona para
reemplazar a Judas Iscariote, quien había entregado a Jesús. Después de rezar
eligieron a Matías, y entonces los Apóstoles volvieron a ser Doce.
Se reunían en una casa, junto a María, la mamá de Jesús y otras mujeres, también
discípulas que acompañaron a Jesús.
1) Primera Escena
Música de fondo
María, los apóstoles y las mujeres se encuentran reunidos en círculo. María a un
costado, en un segundo plano.
Pedro: Tenemos que seguir rezando, no podemos aflojar, Jesús lo prometió…
Tomás: Sí, pero ya han pasado varios días, y no pasa nada… ¿Hasta cuándo vamos a
esperar?
Apóstol 1: Tomás tiene razón, Jesús nos avisó que mandaría a un Protector, ¿pero
cuándo? ¿Y cómo?
Apóstol 2: ¿Y quién será?
Juan: Muchachos, no perdamos la esperanza. Ya pasamos por momentos más
difíciles… ¿Se acuerdan la noche que lo apresaron a Jesús? Allí todos nos dispersamos
y cada uno se escondió cómo pudo…
Mujer 1: Bueno, Juan, no todos… nosotras seguimos cerca de Jesús.
Mujer 2: Y aunque estábamos muertas de miedo lo acompañamos hasta la cruz.
Juan: Tienen razón, yo también estuve allí con ustedes… Si Dios resucitó a Jesús,
¿cómo no va a enviarnos lo que el Maestro nos prometió?
(levantándose y dirigiéndose a María) Madre, ¿qué nos puedes decir?
María: Si es Voluntad de Dios seguro va a suceder lo que anunció Jesús.
Hace muchos años…
(Todos los discípulos se mueven, despacito, y se acurrucan cerca de María, que ahora
se ubica en el centro del círculo, que queda abierto hacia el público para que todos
vean en primer plano a María, rodeada por los demás)
María: Hace muchos años …
yo también tuve temor y dudas…
Juan: Me acuerdo que nos contaste… cuando el Angel del Señor te anunció el mensaje
de Dios, allá en Nazaret…
Apóstol 1: Este Juan… ¡no se olvida de nada!!!
Mujer 1: (mirando al apóstol 1 con gesto de reproche) Shhh, callate y deja escuchar…
(volviendo la mirada hacia María) María, madre, siga contándonos…
María: Hace muchos años, cuando yo vivía en Nazaret y estaba comprometida para
casarme con José, Dios me habló. Me acuerdo que un Angel, un mensajero de Dios,
llegó hasta mi propia casa, y me dijo unas palabras que me llenaron de alegría. ¡Cómo
iba a imaginar yo que sería la madre del Señor!
Mujer 1: Así es Dios, siempre cerca de los humildes.
Apóstol 1: (mirando a la mujer 1 con gesto de reproche) Mujer, ahora haz silencio
tú…
(volviendo la mirada hacia María) Siga María, que esto está muy interesante…
María: Bueno, el resto de la historia ya lo conocen todos…
Mujer 2: Pero nos gusta escucharlo… tú siempre nos animas y nos das fuerzas…
María: Y así fue, Dios me anunció que sería la mamá de Jesús. Y como yo no sabía
cómo iba a suceder, porque todavía no vivía con José, el Angel me habló del Espíritu
Santo…
Apóstol 1: (ansioso) ¿y qué te dijo, y qué te dijo…?
María: Que el Espíritu Santo descendería sobre mí… (pausa)
(Todos miran hacia arriba y lentamente vuelven la mirada a María)
María: y El me daría la fuerza para hacer la voluntad de Dios, todo (enfatizando) todo
lo que Dios me pidiera.
Y desde ese dia yo me di cuenta que una fuerza especial estaba dentro de mí. Algo que
me daba ánimo, esperanza y hasta coraje para hacer todo lo que Dios me pedía.
Mujer 1: Seguro que eso fue lo que sentiste cuando te fuiste a ayudar a Isabel…
María: Claro, el Espíritu Santo es el que me dio las fuerzas para ese momento, y para
tantos otros…
Mujer 2: Cuando murió José…
Mujer 1: Cuando Jesús partió a predicar…
Juan: Cuando Jesús murió en la cruz…
María: Como ustedes lo dicen, queridos hijos, hijas… es el Espíritu el que siempre me
sostuvo cuando mis fuerzas se acababan…
Pedro (levantando la voz y poniéndose de pie): Tiene mucha razón nuestra Madre
Mujer 1 (por lo bajo le comenta, con gesto cómplice, a Mujer 2): … como siempre…
Pedro: Dios siempre cumple, y si Jesús dijo que le pediría al Padre que nos mande su
Espíritu así va a suceder. Vamos a rezar para pedir a Dios que nos mande el Protector.
Juan: Sí, porque se acuerdan que Jesús dijo, pidán y se les dará, llamen a la puerta y
se les abrirá…
Mujer 1: ... si un padre siempre le da cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre
del Cielo
Todos (en voz alta) : dará su Espíritu a quienes lo pidan!!
Música instrumental de fondo (subir el sonido) - sonido de viento
(Todos inclinan sus cabezas y unen sus manos en señal de oración) (En este momento
y disimuladamente prenden con un alfiler las lenguas de fuego en el pecho, en el lugar
del corazón)
Voz de Dios (en off): Reciban el Espíritu Santo, Vayan y anuncien la buena Noticia de
Jesús, transmitan sus enseñanzas y hagan discípulos por todo el mundo.
Reciban el Espíritu Santo!!!
Todos elevan la mirada hacia arriba, se quedan unos instantes así y luego se ponen de
pie y se abrazan. Cada uno al abrazar a otro señala asombrado y alegre las lenguas de
fuego (signo del Espíritu) en el corazón del otro, y luego señala el propio, como
afirmando que todos recibieron el mismo Espíritu.
Todos de pie, unidos por las manos y de frente hacia el público, dejando ver los
corazones con las lenguas de fuego, cantan con una misma voz una canción,
sugerimos una canción que hable de Jesús, puede ser "Jesús te seguiré" u otra
parecida.