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Comprendiendo el Modelo Conductual

1) El modelo conductual se centra en la conducta observable en lugar de estados internos no observables. 2) Explica la conducta normal y anormal a través de procesos de aprendizaje como el condicionamiento clásico, el condicionamiento operante y el aprendizaje observacional. 3) El objetivo del modelo es modificar la conducta mediante la enseñanza de nuevas conductas adaptativas a través de la experiencia de aprendizaje.

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Comprendiendo el Modelo Conductual

1) El modelo conductual se centra en la conducta observable en lugar de estados internos no observables. 2) Explica la conducta normal y anormal a través de procesos de aprendizaje como el condicionamiento clásico, el condicionamiento operante y el aprendizaje observacional. 3) El objetivo del modelo es modificar la conducta mediante la enseñanza de nuevas conductas adaptativas a través de la experiencia de aprendizaje.

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El Modelo Conductual

El modelo conductual parte, en varios sentidos, del modelo médico y de la concepción


intrapsíquica de la conducta. Algunos rasgos exclusivos del enfoque conductual son
metodológicos, en lo que se refiere a la importancia dada a la evaluación de la conducta, la
objetivación de conceptos, la evaluación de las intervenciones de tratamiento y la minimización
de las variables inferidas. El modelo conductual trata de evitar los estados internos no
observables o verificables. Sin embargo, sería inexacto afirmar que los estados internos se evitan
por completo. Dentro del enfoque conductual varios puntos de vista difieren en la medida en que
se utilizan las variables inferidas y los estados internos. Por ejemplo, entre los condicionadotes
operantes, las variables inferidas suelen rechazarse por completo. El centro se halla en la
conducta manifiesta o públicamente observable. Por otra parte, algunos modificadores de
conducta establecen variables inferidas o mediadoras para explicar algunas conductas
manifiestas. Es sumamente importante distinguir las variables inferidas establecidas por algunos
conductistas de las nociones intrapsíquicas. Las variables inferidas que establecen los
conductistas pueden llevarse a una evaluación objetiva o tener ramificaciones empíricas. La
ansiedad, establecida por algunos teóricos conductistas (p. ej., Wolpe 1958), puede evaluarse
objetivamente, por ejemplo, a través de medios fisiológicos. Algunos conductistas acentúan
sucesos ocultos como pensamientos, autoexpresiones e imaginaciones que median la conducta
manifiesta. Con todo, los sucesos internos o privados son susceptibles de evaluación, al menos
por el individuo que los experimenta. Además, los procedimientos manifiestos que alteran los
sucesos privados pueden observarse públicamente.
A pesar de las diferencias entre los conductistas, en general es correcto afirmar que se
centran más en la conducta que en los estados subyacentes. Las variables inferidas planteadas
por los modificadores de conducta son en general más accesibles que los estados
Psicodinámico, tanto para el sujeto que acude a tratarse, como para el terapeuta que emprende
un programa de cambio de conducta (Rimm y Masters 1974). Por ejemplo, un sujeto puede
querer eliminar pensamientos obsesivos o impulsos indeseables. Si bien éstos no constituyen
manifiestas, el foco conductual se centrará en la incidencia de esos pensamientos para ofrecer
datos al terapeuta. El suceso privado enfocado hasta aquí es accesible, por lo menos para el
sujeto. Además, el tratamiento conductual enfocará más los propios pensamientos e impulsos
que las supuestas fuentes de esos sucesos ocultos. Por el contrario, una concepción
psicodinámica de los pensamientos obsesivos sostendría que éstos reflejan procesos dinámicos
subyacentes; los pensamientos se considerarían signos de algo más. No se tomarían como el
problema mismo.
El modelo conductual se interesa por el desarrollo, mantenimiento y alteración de la
conducta. La conducta anormal no se considera distinta de la normal en términos de cómo se
desarrolla o se mantiene. La conducta anormal no representa una disfunción o un proceso
enfermo que alcanza al desarrollo de la personalidad normal. Más bien, ciertas experiencias de
aprendizaje pueden explicar la conducta. La conducta se desarrolla de acuerdo a los mismos
principios, tanto si se califica de normal como de anormal.
El calificar la conducta de anormal se basa con frecuencia en juicios subjetivos antes que
en criterios objetivos. (Bandura 1969; Becker 1963; Ferster 1965; Harbin 1967; Szasz 1966;
Ullmann y Krasner 1965). Una determinada conducta puede ser considerada por diferentes
personas como anormal o normal. Por ejemplo, la lucha entre los niños varones puede
considerarse una expresión de masculinidad por los niños y por los padres, pero puede ser visto
como signo de trastorno emocional por los maestros y tutores escolares. Así, los valores del
individuo que evalúa la conducta desempeñan una importante función en la determinación de su
carácter normal o desviado.
El contexto social también es importante al determinar si una conducta dada se considera
desviada. La conducta anormal se infiere del grado en que la conducta se desvía de las normas
sociales (Scheff 1966). Debido a que las normas sociales varían según las culturas y según los
grupos y ambientes dentro de una determinada cultura, es difícil establecer criterios objetivos
para la conducta anormal. Por ejemplo, las conductas calificadas por algunos de antisociales
reflejan modelos de conducta que están socialmente condenados e intensamente mantenidos
en muchos grupos de compañeros donde las luchas callejeras y el robo son actividades
aceptadas. El clasificar la conducta como antisocial e indicativa de trastornos Psicológicos
“enfermos”. No existe base objetiva o libre de valor para declarar que la conducta es “enferma”.
Evidentemente, existen diferencias en las conductas según los individuos. Sin embargo, esas
diferencias reflejan probablemente diferencias respecto a un continuo más que por lo que se
refiere a enfermedad frente a salud. (Becker 1963; Scheff 1966)

El Modelo Conductual y el Aprendizaje

La modificación de conducta supone que la conducta, tanto la calificada de normal como la de


anormal, depende en gran medida de factores ambientales. Los procesos a través de los cuales
se desarrollan habitualmente las conductas adaptativas pueden explicar también el desarrollo de
las conductas mal adaptativas o desviadas. Además, las intervenciones terapéuticas implican la
preparación de los sujetos para desarrollar determinadas conductas y no otras, es decir, aprender
nuevas formas de comportarse. Un objetivo de la modificación de conducta es ofrecer
experiencias de aprendizaje que promuevan una conducta adaptativa y pro social.
Para demostrar cómo se aprende una conducta y cómo pueden enseñarse nuevas
conductas, describiremos tres tipos de aprendizaje. Estos tipos de aprendizaje han
desempeñado una función esencial en la conceptualización de la conducta y en la aparición de
técnicas de tratamiento. En la presente exposición solo esbozaremos tipos de aprendizaje.
Tres tipos de aprendizaje se han considerado importantes para la explicación y alteración de la
conducta: el Condicionamiento clásico o respondiente, el Condicionamiento operante y el
aprendizaje observacional.

Condicionamiento Clásico. El Condicionamiento clásico, investigado extensamente por Pavlov


(1848-1936), trata sobre los estímulos que evocan repuestas reflejas de forma automática.
Algunos estímulos del ambiente, como el ruido, la luz, los sobresaltos y el gusto de la comida
(llamados estímulos incondicionados), respuestas reflejas obtenidas (llamadas respondientes).
Las respondientes se consideran con frecuencia respuestas autónomas o involuntarias que no
están bajo el control del individuo; recientemente este punto ha sido muy discutido. Ejemplos de
respondientes incluyen la contracción de la pupila en respuesta a la luz brillante, la flexión de un
músculo en respuesta al dolor, o una reacción de alarma en respuesta a un ruido fuerte. La
relación entre el estímulo incondicionado y la respuesta es automática o no aprendida. Un
estímulo neutral, llamado estímulo condicionado, puede asociarse con el estímulo
incondicionado que obtiene la respuesta. Si un estímulo condicionado se una a un estímulo
incondicionado, el estímulo condicionado solo obtiene con el tiempo la respuesta. El
Condicionamiento clásico se refiere a procesos en que nuevos estímulos adquieren el poder de
obtener la conducta operante. En el Condicionamiento clásico, los sucesos o estímulos que
preceden la conducta controlan una respuesta refleja.
Watson y Rayner (1920) han ofrecido un ejemplo basado en el Condicionamiento clásico
donde demostraban que el miedo podría aprenderse. Un niño de 11 meses de edad, llamado
Alberto, sirvió como sujeto. Alberto jugaba libremente con una rata blanca sin reacción adversa.
Antes del Condicionamiento efectivo, los investigadores observaron que un ruido fuerte (estímulo
incondicionado) producía una reacción de alarma y miedo (respuesta incondicionada) en Alberto.
Para condicionar la reacción de alarma en respuesta a la rata, la presencia de la misma (estímulo
neutral o condicionado) se acompaña inmediatamente con el ruido. Cuando Alberto se estiraba
y tocaba la rata, sonaba el ruido y Alberto se alarmaba, la sola presencia de la rata producía la
reacción de alarma. El estímulo condicionado obtenía la respuesta de miedo (respuesta
condicionada). Es interesante señalar que el miedo se generalizó de tal modo que objetos que
antes no atemorizaban a Alberto, incluyendo un conejo, un perro, una máscara de Santa Claus,
un abrigo de piel de foca, el algodón y la lana también producían la sensación de miedo. Esto
demostró que el miedo podía adquirirse mediante el Condicionamiento clásico (Por supuesto, es
difícil decir si los temores manifiestos en la experiencia cotidiana son adquiridos por
Condicionamiento clásico, puesto que raramente se observa a un individuo cuando se desarrolla
el miedo).
Condicionamiento Operante. Buena parte de la conducta humana no es involuntaria u obtenida
por estímulos en el sentido de reacciones reflejas. Más bien, la conducta es emitida y controlada
principalmente por las consecuencias que la acompañan. Las conductas susceptibles de control
por un cambio en las consecuencias que la acompañan se llaman operantes, porque son
respuestas que afectan o tienen alguna influencia en el entorno produciendo consecuencias
(Skinner 1953). Los operantes se refuerzan o se debilitan como una función de los sucesos que
los siguen. La mayoría de las conductas desarrolladas en la vida cotidiana son operantes. No
son respuestas reflejadas por estímulos. Las conductas operantes incluyen hablar, leer, caminar,
trabajar, sonreír o cualquier respuesta libremente emitida. Como resultará evidente, muchas
conductas humanas complejas implican algo más que la mera emisión de una respuesta que
tiene una consecuencia aplicada. Incluso desde un punto de vista operante, se requiere una
explicación más compleja.
Distinción entre Condicionamiento clásico y operante. En muchas situaciones, la distinción
entre Condicionamiento clásico y operante es confusa (Kimble 1961). Se ha considerado que el
Condicionamiento Clásico se restringe a conductas voluntarias. Sin embargo, una gran parte de
la investigación ha mostrado que respuestas supuestamente involuntarias tales como ritmo
cardíaco, presión sanguínea, respuestas galvánicas de la piel, contracciones intestinales y
reflejos vasomotores pueden alterarse mediante el Condicionamiento Operante. (Kimmel 1967,
1974)
En la experiencia cotidiana, es evidente que la dificultad en distinguir conductas
respondientes y operantes. Una respuesta puede ser obtenida (Condicionamiento clásico);
puede también ser controlada por las consecuencias que la acompañan (Condicionamiento
operante). Por ejemplo, un niño puede llorar en respuesta a una caída dolorosa. Una vez que el
llanto comienza, puede mantenerse por sus consecuencias, como los mimos y la compasión
efusiva, volviéndose un operante. A veces es difícil separar el llanto operante del llanto
respondiente.
La distinción entre Condicionamiento Clásico y Operante también parece vaga porque
las conductas operantes pueden estar controladas por estímulos precedentes. En ciertas
situaciones las conductas operantes se desarrollan en presencia de diferentes apoyos. Cuando
las consecuencias que acompañan una conducta se dan consistentemente en la presencia de
un determinado conjunto de apoyos, como una persona o lugar, los apoyos solos aumentan la
probabilidad de que la conducta se emita. Los estímulos que preceden la respuesta establecen
la ocasión para la misma, o aumentan la probabilidad de que la respuesta ocurra. Por ejemplo,
el sonido de la música en al radio puede servir como estímulo para cantar o bailar. Este no es un
ejemplo de Condicionamiento Clásico porque el estímulo precedente (música) no fuerza
(obtiene) la aparición de la respuesta (cantar). En el Condicionamiento Operante, los estímulos
no obtienen o producen una respuesta; sólo aumentan la probabilidad de que la respuesta se dé
(Reynolds 1968). La siguiente diferencia esencial entre Condicionamiento clásico y operante
debería tenerse en cuenta: en el Condicionamiento Operante, el resultado principal es un cambio
en una respuesta emitida.

Aprendizaje Observacional. El aprendizaje observacional o experimentado en otro, o


modelado (Bandura y Walters 1963), incluye ambos tipos de respuestas, respondientes y
operantes. En el aprendizaje observacional, un individuo observa una conducta del modelo pero
no necesita adoptar respuestas manifiestas o recibir consecuencias directas. Mediante la
observación de un modelo, el observador puede aprender una respuesta sin realizarla
efectivamente. El modelado puede desarrollar nuevas respuestas y también alterar la frecuencia
de respuestas previamente aprendidas. (Bandura 1969).
Para comprender los efectos del modelado, conviene distinguir aprendizaje de ejecución.
El requisito del aprendizaje en el modelado es la observación de un modelo. Se supone que la
respuesta modelada debe ser adquirida por el observador por medio de una codificación
cognoscitiva o secreta de los sucesos observados (Bandura 1970, 1971). Sin embargo, el que
una respuesta aprendida se ejecute puede depender de las consecuencias de la respuesta o de
los incentivos relacionados con esta respuesta. Bandura ha demostrado el papel que
desempeñan las consecuencias de una respuesta al impulsar su ejecución (1965). Unos niños
observaron una película en que un adulto modelaba respuestas agresivas (golpear y dar
puntapiés a una gran muñeca). Para algunos niños, la agresión del modelo se recompensaba;
para otros, se castigaba; y para otros, la conducta del modelo no tenía consecuencias. Cuando
los niños tuvieron la oportunidad de ejecutar las respuestas agresivas, aquéllos que habían
observado el modelo con castigo mostraron menos agresión que aquéllos que observaron una
recompensa o una ignorancia de la misma. Para determinar si todos los niños habían aprendido
las respuestas, a continuación, se les ofreció un incentivo atractivo para que ejecutaran
respuestas agresivas. No hubo diferencias en las respuestas agresivas en los tres grupos.
Evidentemente, todos los grupos aprendieron las respuestas agresivas, pero las consecuencias
para el modelo y para el observador determinaron que se ejecutaran o no.
El efecto del modelado en el comportamiento depende de otras variables además de las
consecuencias que siguen a la ejecución del modelo (Bandura 1971; Flanders 1968; Raciman
1972). Los observadores imitan los modelos que son similares a ellos mismos más que los que
no lo son. Ciertas características del modelo facilitan la imitación. Por ejemplo, de ordinario los
modelos de alto prestigio, posición, o pericia producen mayor imitación. La imitación también es
mayor después de la observación de varios modelos que después de la de un solo modelo.
Jones informó un ejemplo clásico de modelado con fines de tratamiento (1924). Un niño,
Pedro, tenía miedo a un conejo y otros objetos con pelo (rata, abrigo de pieles, pluma, algodón,
lana). Se puso a Pedro con otros tres niños, que no temían a los conejos, jugaron libremente con
el animal. Pedro tocó al conejo inmediatamente después de observar a los otros tocándolo. El
ejemplo sugiere la importancia del modelado. Sin embargo, con Pedro se emplearon otros
procedimientos, como asociar el conejo con la presencia del alimento, de modo que no queda
clara la contribución exacta del modelado en al reducción de su miedo.
El enfoque conductual considera que la mayoría de las conductas son aprensibles o
alterables a través de los procedimientos de aprendizaje aquí esbozados. Se ha intentado alterar
conductas que han sido aprendidas o desarrollar nuevas conductas antes que alterar procesos
Psicológicos que tradicionalmente se ha supuesto que son base de la conducta. El punto de vista
conductual, como el modelo médico, tiene consecuencias trascendentales respecto a la
evaluación y tratamiento de los problemas de conducta.

Principios del Conductismo


Los principios fundamentales a que adhieren las teorías conductuales pueden resumirse de la
siguiente forma:

a. La conducta está regida por leyes y sujeta a las variables ambientales: las personas
responden a las variables de su ambiente. Las fuerzas externas estimulan a los individuos a
actuar de ciertas maneras, ya sea realizando una conducta o evitándola. Desde este punto
de vista, se considera al Psicólogo como un “ingeniero conductual”, que maneja variables
ambientales: también como un “investigadora”, que estudia el tipo de variables ambientales
que afectan la conducta.
b. La conducta es un fenómeno observable e identificable: las respuestas internas están
mediadas por la conducta observable y ésta puede ser modificada. Un aspecto importante de
los psicólogos educacionales es el entrenamiento en “ver” y “observar” como las conductas
expresan estados internos y cómo estas se pueden modificar. Por ejemplo, la ansiedad ante
las pruebas y hablar frente a los compañeros.
c. Las conductas maladaptativas son adquiridas a través del aprendizaje y pueden ser
modificadas por los principios del aprendizaje; hay evidencia empírica de cambios efectivos
al manipular las condiciones de estímulo en el medio o sustituyendo la respuesta conductual.
Al cambiar la conducta se reportan cambios en los sentimientos y en las actitudes.
d. Las metas conductuales han de ser específicas, discretas e individualizadas. Se requiere que
los problemas sean descritos en términos concretos y observables. Es necesario considerar
que dos respuestas externas semejantes no provienen necesariamente del mismo estímulo
y, que un mismo estímulo no produce la misma respuesta en dos personas.
e. La teoría conductual se focaliza en el aquí y en el ahora: lo crucial es determinar las relaciones
funcionales que en el momento están operando en producir o mantener la conducta.

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