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Tesis: U C A C

Este documento presenta una tesis sobre laderas inestables y la construcción social del riesgo en tres casos en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. El documento analiza las características naturales y sociales de Tuxtla Gutiérrez, incluida su ubicación, población, relieve, geología, hidrografía, clima y suelos. También examina los procesos de remoción en masa y la cartografía de laderas habitadas en la ciudad. Presenta tres estudios de caso detallados de áreas afectadas por de

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Este documento presenta una tesis sobre laderas inestables y la construcción social del riesgo en tres casos en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. El documento analiza las características naturales y sociales de Tuxtla Gutiérrez, incluida su ubicación, población, relieve, geología, hidrografía, clima y suelos. También examina los procesos de remoción en masa y la cartografía de laderas habitadas en la ciudad. Presenta tres estudios de caso detallados de áreas afectadas por de

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UNIVERSIDAD DE CIENCIAS Y

ARTES DE CHIAPAS
FACULTAD DE INGENIERÍAS

TESIS
LADERAS INESTABLES Y LA
CONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL
RIESGO; TRES CASOS EN TUXTLA
GUTIÉRREZ, CHIAPAS

QUE PARA OBTENER EL GRADO DE MAESTRO EN

CIENCIAS EN DESARROLLO
SUSTENTABLE
PRESENTA

JORGE ANTONIO PAZ TENORIO

Comité Tutorial:
Dr. Raúl González Herrera (Director) (UNICACH)

Dr. Mario Gómez-Ramírez (Universidad Veracruzana)

Dr. Francisco Félix Domínguez Salazar (UNICACH)

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas noviembre 2012


2
Dedicatorias

Para Mirna Isabel, mi esposa, eterna compañera de aventuras y mujer incansable.


A mis hijos Jorge Antonio y Carlos Alberto, futuros Médicos Veterinarios Zootecnistas, por
el espacio otorgado para mi desarrollo profesional y mantener la casa llena de mascotas.
A mis padres María Estela y Francisco Javier, de quienes aprendí con el ejemplo el amor
a la naturaleza, el trabajo voluntario y a descubrir mi vocación.
A mis hermanos Ek, Lety, Pepe y Paco por su apoyo y motivación desde siempre.
A mis cuñadas Rosalía y Judith.
A mis sobrinas: Dany, Fer, Liz y mi sobrino Christian.
A los tíos Mila y Lucio y primos Erika, Carlos y Evelyn, que han compartido todo.
A los tíos Xavier, Luisa y familia por su amistad y apoyo desde hace más de 25 años.
A Berty, Luis y nuestros ahijados María y Diego, Doña Cuyita, Esperanza y Andrés,
nuestra familia lejos de casa.
Oscar Cabera, Coco y Valentina; Toño Pozo y Alicia; Iván López, Caro, José Luis, Héctor
y Alberto; Emanuel Estrada, Sandra e Isaac; amigos y compañeros de exploraciones.
Jorge Mata y Lety Castillo y sus hijas Flor Elisa y Gina, amigos de toda la vida.
A Don Víctor Reyes y doña Eloisa, Marco y Adriana, a toda la Familia Reyes Rincón por
su hospitalidad allá en Piedra Santa, en la Meseta de Copoya.
Al MA. Jaime Hernández Vergara, por sus enseñanzas como líder y su calidez humana
para impulsar a la gente en su desarrollo.
Al MC. Javier Avendaño, por su amistad e investigaciones compartidas.
A Gerardo Cartas, biólogo de vocación, guardián incansable del Zoomat, y a su familia.
Por sus enseñanzas, el honor de compartir el foro y el reencuentro al cabo de los años, a:
Dra. Irma Escamilla y Dra. María E. Hernández (IG/UNAM)
Dr. Genaro Correa (Col. Geografía/UNAM), en sus cincuenta años como catedrático.
Especial reconocimiento al Dr. Lugo Hubp (IG/UNAM) por las enseñanzas a través de sus
clases y libros, y el reencuentro en la VIII RNG en Guadalajara, Jal.

Agradecimientos

Dr. Raúl González Herrera, por sus cátedras, entusiasmo y dirección del proyecto.
Dr. Mario Gómez Ramírez, amigo de la época universitaria, por su apoyo y experiencia.
Dr. Félix Domínguez Salazar, por su apoyo, conocimientos y facilidades otorgadas.
A la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, por el apoyo para asistir a la RAUGM
2010 en Puerto Vallarta, Jal. y al EGAL 2011, en San José Costa Rica.
MC Ma. Eréndira Murillo Sánchez, por su amistad y apoyo total a lo largo del proceso.
MG Carlos Guerrero Elemen (INEGI), por sus cátedras universitarias en el Colegio de
Geografía allá por 1986, por las invitaciones a las Convenciones Nacionales de Geografía
y Medio Ambiente en Nuevo Vallarta, Nayarit, 2010 y León, Guanajuato, 2011.
Dra. Silvia Ramos (UNICACH) por las excursiones científicas al volcán Chichón, Chiapas.
Ing. Julia R. Martínez, por compartir valiosa información de campo y de su tesis.
Dra. Yara Fernández (SEMAHN), Dr. Arturo Arreola (IDESMAC, A.C.), y Dr. Miguel Ángel
Castillo (ECOSUR), por su respaldo para ingresar al posgrado.
A los Dr´s Armando Velasco, Horacio Morales y Sergio López (todos investigadores de la
UNICACH), por sus valiosas aportaciones durante la revisión.
Dr. Juan Carlos Mora (IG/UNAM) por la invitación al diplomado Identificación y Cartografía
de los Peligros por la Manifestación de los Fenómenos Naturales.
MG Arturo Muñiz por sus contribuciones para reforzar esta investigación.
Dr. Alejandro Hinojosa (CICESE), por los artículos del deslizamiento de Juan del Grijalva.

3
Contenido
Capítulo página

I Resumen 8
II Introducción 9
III Antecedentes 10
IV Objetivos e hipótesis 15
V Materiales y Método 16
1 Características naturales y sociales
1.1 Descripción 19
 Ubicación 19
 Población 19
 Relieve 22
 Geología 22
 Hidrografia 24
 Geohidrología 25
 Clima 26
 Suelos 29
 Vegetación 29
1.2 Génesis y evolución de los suelos inestables en Tuxtla Gutiérrez 32
 Delimitación preliminar 35
2 La construcción social del riesgo
2.1 El enfoque 36
 Desastre 38
 Vulnerabilidad 40
 Riesgo 42
 Amenaza o peligro 43
 Resiliencia 44
 Gestión del riesgo 45
 La Situación de Tuxtla Gutiérrez 48
2.2 Impacto de los desastres 50
 El costo de los desastres 51
2.4 Una revisión en Chiapas 2006-2011 54

4
Capítulo página

3 Los Procesos de Remoción en Masa


3.1 Clasificación 61
 Caídos o derrumbes 62
 Deslizamientos 63
 Flujos 64
3.2 Los métodos cartográficos 68
 La escala 68
 El error gráfico 71
 El empleo de imágenes 72
 La cartografía temática 73
3.3 Caracterización de las laderas habitadas en Tuxtla Gutiérrez 75
 Crecimiento histórico 76
 Concepto de ladera 76
 Paisaje urbano 77
 Las cuatro laderas 82
 Los planes de desarrollo y la regulación en el uso del suelo 95
 Cartografía analítica 96
4 Estudios de caso
4.1 El binomio La Cueva del Jaguar-Lomas del Oriente 106
 La Cueva del Jaguar 108
 Lomas del Oriente 112
4.2 Rivera Cerro Hueco 115
4.3 Bella Terra 118
5 Resultados 124
5.1 El mapa de Amenazas por Procesos de Remoción en Masa 131
5.2 Situación de los estudios de caso 141
6 Discusión 144
7 Conclusiones 147
8 Recomendaciones 149
9 Futuras líneas de acción 151
10 Productos de la tesis 153
Bibliografía 154

5
Índice de imágenes

Número Título Página


1 Mapa: Ubicación de Chiapas 20
2 Mapa: Ubicación de la zona de estudio respecto al estado de Chiapas 20
3 Mapa: Meseta de Copoya 21
4 Caliza intemperizada, interior de la cueva de Cerro Hueco 22
5 Mapa: Geología 23
6 Resumidero al fondo de una dolina, Rancho Piedra Santa, El Jobo 24
7 Surgencia en calizas de la formación San Juan 25
8 Surgencia en calizas de la formación San Juan 25
9 Mapa: Ubicación de la ciudad con respecto a la Subcuenca Tuxtla 26
Gutiérrez
10 Climograma estación Los Laguitos, Tuxtla Gutiérrez 29
11 Climograma estación ZooMAT 29
12 Circo de erosión y depósitos de talud (Regosoles), sur meseta de Copoya 30
13 Mapa: Suelos dominantes 31
14 Mapa: Uso del suelo y vegetación 32
15 Vista sur de la meseta de Copoya, en donde se observan circos de 33
erosión y depósitos de talud
16 Puntos de verificación, meseta de Copoya sur de Tuxtla Gutiérrez 34
17 Grietas de tensión por deslizamiento. Carretera Tuxtla Gutiérrez- 35
Villaflores km 0.500
18 Mapa: Patrón de curvas de nivel y drenaje, meseta de Copoya sur de 37
Tuxtla Gutiérrez
19 Comparativo entre recursos del FONDEN y presupuesto para educación y 51
salud 2010 en Chiapas
20 Mapa: Sitios reportados (procesos de remoción en masa 2006-2011) 54
21 Deslizamiento rotacional en carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores km 54
0.500, septiembre 2006
22 Deslizamiento rotacional en carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores km 55
0.500, agosto 2010
23 Estimaciones de la magnitud del Deslizamiento traslacional zona Juan del 56
Grijalva.
24 Pérdida y acumulación de masa, caso Juan del Grijalva 57
25 Flujo de detritos en Motozintla de Mendoza, septiembre 2010 57
26 Casas demolidas en Lomas del Oriente (sur de Tuxtla Gutiérrez), octubre 58
2010
27 Flujo de lodo en Reforma y Planada, Amatán, Chiapas, septiembre 2010 59
28 Flujo de lodo en Nueva Colombia, Ángel Albino Corzo, Chiapas octubre 60
2010
29 Caídos o derrumbes 62
30 Deslizamientos 63
31 Flujos 64
32 Factores que intervienen en la inestabilidad, caso deslizamiento 67
rotacional
33 Mapa facsímil editado por el Gobierno del estado con motivo del 75
Centenario de Tuxtla Gutiérrez como capital 1992
34 Crecimiento de la población Tuxtla Gutiérrez 1892-2010 76
35 Crecimiento de la zona urbana hacia las laderas 77
36 Mapa: Crecimiento histórico 1892-2009 79
37 Terrazas por deslizamiento rotacional, carretera Tuxtla Gutiérrez- 80
Villaflores km 0.500m septiembre 2006
38 Mapa: Topografía 81
39 Mapa: Identificación de laderas 83
40 Fraccionamiento Vida Mejor 84

6
Número Título Página
41 Mapa: Colonias asentadas en “Mesa nido de Águilas” 84
42 Calizas formación La Angostura 85
43 Ampliación Fraccionamiento Vida Mejor, marzo 2010 85
44 Calizas formación La Angostura en el libramiento Norte 86
45 Calizas formación La Angostura en el libramiento Norte 86
46 Mapa: Colonias asentadas en “Loma Verde” 87
47 Cueva del Ramillete, abril 2006 87
48 Mapa: Colonias asentadas en “Ladera Norte” 89
49 Cueva de la Chepa 89
50 Mapa: Colonias asentadas en “Ladera sur (oriente)” 91
51 Circos de erosión 92
52 Bloques de caliza desprendidos 92
53 Bosque de encino, (Quercus spp en el cerro Mactumatzá) 92
54 Mapa: Colonias asentadas en “Ladera sur (poniente)” 93
55 Piso fracturado en casa del Fraccionamiento Zoque, octubre 2006 93
56 Daño en piso de iglesia en el Fraccionamiento La Misión, octubre 2011 93
57 Parte central de la ladera sur que conserva relictos de selva baja 94
caducifolia. Al fondo las capas horizontales de caliza que conforman la
meseta de Copoya
58 Muro fracturado en Fraccionamiento Real Mactumatzá, noviembre 2008 95
59 Planta de bombeo afectada por deslizamiento rotacional, carretera Tuxtla 96
Gutiérrez-Villaflores km 0.500, septiembre 2006
60 Mapa: Pendientes 99
61 Mapa: Sismicidad en Chiapas 2006-2012 100
62 Mapa: Densidad de drenaje 101
63 Mapa: Desniveles 102
64 Grietas en vivienda y reparaciones, Colonia Lomas del Oriente, 103
septiembre 2010
65 Grietas en vivienda y reparaciones, Colonia Lomas del Oriente, octubre 104
2011
66 Mapa: Ubicación de los estudios de caso 106
67 Imágenes de la colonia La Cueva del Jaguar 2005-2008 110
68 Vivienda afectada, Fraccionamiento La Cueva del Jaguar, julio 2011 111
69 Mapa: Cambios en el uso de suelo 1984-2006 casos 1 y 2 113
70 Vivienda con piso destruido por movimientos del suelo, Colonia Lomas 114
del Oriente, septiembre 2011
71 Muro de contención dañado, Colonia Lomas del Oriente, septiembre 2011 115
72 Casas abandonadas Colonia Rivera Cerro Hueco, julio 2008 116
73 Deslizamiento rotacional, daño a avenida Señor del Pozo, Colonia Rivera 117
Cerro Hueco, octubre 2011
74 Muro de contención y campo de cultivo, deslizamiento rotacional Colonia 118
Rivera Cerro Hueco, octubre 2011
75 Mapa: Cambios en el uso de suelo 1984-2006 caso 3 119
76 Flujo de detritos sobre el libramiento Sur, a un costado de la Procuraduría 120
General de Justicia, agosto 2010
77 Aplicación de entrevistas a residentes del conjunto Bella Terra, agosto 121
2010
78 Plano del proyecto conjunto Bella Terra 122
79 Plano del proyecto La Nebulosa 123
80 Mapa: Sitios de interés espeleológico 125
81 Mapa: Delimitación preliminar de laderas inestables 128
82 Mapa: Geoformas 129
83 Situación de la autopista Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal de las Casas 133
84 Juan del Grijalva, Ostuacán 133
85 La Cueva del Jaguar-Lomas del Oriente, sur de Tuxtla Gutiérrez 133

7
Número Título Página
86 Carretera Chicoasén-Copainalá 133
87 Reforma y Planada, Amatán 133
88 Mapa: Amenazas por PRM en Tuxtla Gutiérrez, incluye identificador de 134
las celdas
89 Mapa: Amenazas por PRM en Tuxtla Gutiérrez, incluye valor de la 135
amenaza
90 Mapa: Amenazas por PRM en Tuxtla Gutiérrez 136
91 Modelo digital de elevación de Amenazas por PRM en Tuxtla Gutiérrez, 137
perspectiva nor poniente de la ciudad
92 Bloques de caliza y conglomerado desprendidos, sur de Tuxtla Gutiérrez, 138
noviembre 2006
93 Deslizamiento rotacional carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores km 0.500, 139
julio 2011
94 Flujo de detritos que destruyó calle, banquetas y viviendas, 140
Fraccionamiento La Cueva del Jaguar, julio 2011
95 Creep en el Museo Chiapas de Ciencia y Tecnología, octubre 2007 140
96 Comportamiento de las variables empleadas, caso Bella Terra 142
97, 98, 99 Comportamiento de las variables empleadas, caso La Cueva del Jaguar- 143
Lomas del Oriente
100, 101, Comportamiento de las variables empleadas, caso Rivera Cerro Hueco 144
102

Índice de cuadros

Número Título Página


1 Datos de precipitación anual por mes (mm) 28
2 Magnitud de los desastres 39
3 Apoyo por producto y hectárea PACC 2010 52
4 Apoyo por daño a vivienda PACC 2010 52
5 Clasificación de los procesos de remoción en masa 64
6 Velocidad de los desplazamientos 65
7 Escalas de representación de acuerdo a la magnitud del relieve 68
8 Relación escalas-distancia mínima real observable 71
9 Desastres naturales y análisis correspondiente en relación al tipo de sensor 72
satelitario
10 Puntos de verificación en campo y nomenclatura empleada 126
11 Comportamiento de las variables empleadas en los tres casos 141

8
I. Resumen

Este trabajo se enfoca en el estudio de la ladera sur de la ciudad de Tuxtla


Gutiérrez, Chiapas, México; cuidad que como muchas, creció históricamente a
partir de un núcleo poblacional compacto. Con el tiempo, el crecimiento urbano se
dirigió hacia las laderas, mismas que se caracterizan y se explica la razón por la
cual, la inestabilidad crítica es propia del sur de la ciudad.

El estudio de 3 casos específicos que tienen características socioeconómicas e


históricas distintas, ilustra que la construcción social del riesgo no es exclusiva de
las clases marginadas. El mapa síntesis final que clasifica el nivel de amenazas
por Proceso de Remoción en Masa (PRM) aplicando el método heurístico con
mapas cualitativos, lleva a la reflexión, siendo el primero en su tipo que aproxima y
ubica a los sitios problemáticos relacionados con procesos gravitacionales en
Tuxtla Gutiérrez, cuyo nivel de amenaza asciende en el tiempo ante la falta de
acciones concretas y reales.

La clasificación por Amenaza abarca porcentajes que van de: Muy baja 5%, Baja
27.1%, Media 39.3%, Alta 15.3% y Muy Alta 13.3%, siendo esta última la que se
distribuye en su mayor parte en los sitios de rampa de pié de monte, alrededor de
la Meseta de Copoya, lo que confirma su situación de máximo peligro.

Los datos obtenidos en el análisis por sobre posición de capas, arrojan que 62,625
personas habitan zonas susceptibles a PRM (99.75% en el área urbana),
correspondientes a los flancos de la meseta de Copoya. Se estiman más de
20,800 viviendas tan solo en la zona urbana. En el ámbito rural, son 30 localidades
asentadas de los municipios de Chiapa de Corzo, Tuxtla Gutiérrez y Suchiapa.

Los resultados deben considerarse para acciones del reordenamiento territorial, y


los 31 mapas representan la base para el Atlas de Peligros de la Ciudad.

Palabras clave: amenaza, depósitos de talud, procesos de remoción en masa,


resiliencia, vulnerabilidad.

9
II. Introducción

En países subdesarrollados como México en donde es evidente la falta de


planeación urbana, la concentración producto del crecimiento de la población y de
la migración urbana, que por lo común opta por establecerse en la periferia sobre
terrenos correspondientes a laderas, da como resultado el origen de nuevas
colonias, generalmente con deficientes servicios elementales y el consiguiente
aumento en el número de personas expuestas a un determinado riesgo (Noji,
2000).

Los Procesos de Remoción en Masa (PRM de aquí en adelante) son parte del
ciclo natural de evolución del relieve terrestre degradativo y dan origen a otras
geoformas constructivas (abanicos aluviales, derrubios, cárcavas, entre otros),
sobre todo circos de erosión y escarpes, que crecen gradualmente en sentido
horizontal y vertical (Lugo et al., 2001). La incidencia de diferentes agentes
perturbadores, tanto naturales como humanos en este tipo de terreno, se resume
en una degradación ambiental que concluye generalmente en la ocupación
continua de espacios inestables, ante la falta de estudios y por consiguiente,
carencia de planes reguladores.

El efecto de un crecimiento urbano sin orden, se expresa como un espacio


complejo en el que intervienen el ambiente físico como sustento, la población
como transformadora, usuaria y elemento vulnerable, los aspectos ambientales
que juntos constituyen la amenaza como ocurre en este caso en particular con la
meseta de Copoya, geoforma en constante destrucción, la consiguiente
acumulación de sedimentos inestables, la presencia de suelos tipo Regosol en
pendientes de moderadas a pronunciadas, gran cantidad de arroyos intermitentes,
las particularidad geohidrológica, la continua deforestación y lluvias intensas en
determinada época, todos ingredientes suficientes para el desarrollo de procesos
de remoción en masa; todo esto aunado a inconsistentes políticas de
ordenamiento, prevención y el persistente enfoque hacia los planes de
contingencia para la intervención en caso de desastre. Basail (en Villafuerte et al.,

10
2010) aborda esta confluencia de elementos como tridimensional, en donde
interactúan la parte física-ambiental, la socioeconómica y la social y humana.

Por la variedad de factores que intervienen y detonan los procesos


gravitacionales, así como por la diversidad y costos de instrumentos para
monitoreo, los pronósticos para una alerta temprana están envueltos en un alto
grado de incertidumbre.

Cuando se expuso este proyecto al cuerpo docente de la Facultad de Ingenierías


como requisito para el ingreso al posgrado, hubo opiniones divididas, unas
enfocadas a la simpleza que implica “delimitar” las zonas problemáticas y otras
interesadas, en “cuantificar” la magnitud de estos evidentes movimientos. En un
principio, así se vislumbró, pero el aporte del comité tutorial fortaleció de
sobremanera al proyecto en dos vertientes importantes: ubicándolo dentro de la
corriente de la construcción social del riesgo, y fortaleciendo el sustento
cartográfico, única herramienta para ubicar y comprender el fenómeno desde una
perspectiva territorial. Todo esto a través del desarrollo de las materias durante el
posgrado, de una profunda y extensa revisión bibliográfica, así como la
participación en los primeros foros en donde fue presentado el proyecto. Gran
parte del mérito es de los Doctores Raúl González Herrera, Mario Gómez Ramírez
y Francisco Félix Domínguez Salazar.

III. Antecedentes

Se estima que el 90% de las víctimas viven en países en desarrollo (Vargas,


2002), en condiciones de pobreza que los “empuja a vivir en áreas y viviendas de
alto riesgo”. Ante tales condiciones de vulnerabilidad, las amenazas pueden actuar
en cualquier momento, según la naturaleza del sitio: inundación, sismo, procesos
de remoción en masa, erupción volcánica, colapsamiento, etc.

Las amenazas no afectan a todos por igual, ya que sus consecuencias serán
devastadoras en función de la vulnerabilidad de los grupos residentes.

11
De acuerdo al Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED, 2001),
se denomina talud a la pendiente formada por la acumulación de fragmentos de
roca al pie de los acantilados o de montañas. Los depósitos de talud, también son
llamados coluviones, es decir depósitos por gravedad. Su génesis y evolución
determinan suelos por lo regular inestables con comportamientos característicos
de las laderas, conocidos también como procesos gravitacionales o remoción en
masa (Lugo, 2003).

Los temas de riesgo y desastre se comienzan a tratar a finales del siglo XIX de
una manera que parecía área exclusiva de los estudiosos de las ciencias
naturales. Posteriormente la ingeniería y la arquitectura principalmente comienzan
a estudiar y desarrollar técnicas que aporten soluciones estructurales (Maskrey,
1993). Con el desarrollo de la geomorfología (Lugo, 1988) y el impulso
generalizado de las ciencias de la tierra, en la primera mitad del siglo pasado
adquiere gran importancia el estudio y comprensión de los entonces llamados
riesgos naturales. Sin embargo, ante la complejidad del problema y la necesidad
de obtener una visión integral de la situación, en la década de los 70´s las ciencias
sociales aportan el enfoque de la reducción y mitigación del riesgo, proponiendo
modelos en donde el ser humano es elemento central en su construcción,
principalmente en contextos de urbanización rápida (Blaikie et al., 1996).

Los antecedentes más próximos (Blaikie et al., 1996), lo constituyen Davis con
Shelter after disasters (1976) y Cuny con Disasters and Develpment (1983),
perfilando la vinculación académica con las políticas públicas de la cual carecían
las publicaciones que Hewitt (1983) llamaba la concepción fisicalista de los
desastres (Blaikie et al., 1996).

En1992 se reunieron representantes de diez instituciones, dedicados a la


promoción de un enfoque social hacia el estudio de los desastres, con el fin de
constituir una red de colaboración interinstitucional e interdisciplinaria: la Red de
Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina (LA RED). Entre
sus objetivos se encuentra “la promoción de la investigación comparativa sobre la
prevención y el manejo de desastres en América Latina, el establecimiento de

12
canales de comunicación entre los investigadores sociales hasta entonces
dispersos y la amplia difusión de los resultados de las investigaciones realizadas
en la región” (Maskrey, 1993). Sus trabajos parten de distintas perspectivas y
enfoques y comparten como eje común una exploración conceptual y
metodológica del mundo de los desastres en América Latina desde una
perspectiva social, además de una visión más integradora, permitiendo analizar el
problema con un enfoque distinto.

Maskrey (1993) menciona que el alcance restringido de estos trabajos se atribuye


a varios factores, entre ellos, el desarrollo marginal de esta “nueva” corriente en
comparación con las ciencias naturales o diversas áreas de la ingeniería, y el
aislamiento por parte de sus investigadores, ante la escasa difusión de los
trabajos, y la no existencia de instituciones con este perfil.

Los años 90 del siglo pasado fueron declarados por las Naciones Unidas como la
Década Internacional de Reducción de Desastres Naturales (Naciones Unidas,
2005), de cuyos resultados en el 2005 se establece la Estrategia Internacional
para la Reducción de los Desastres, que tiene por finalidad “crear comunidades
capaces de resistir a los desastres sensibilizando sobre la importancia que reviste
su reducción, como componente esencial del desarrollo sostenible, y de ese modo
lograr que disminuyan las pérdidas humanas, sociales, económicas y ambientales
derivadas de los peligros naturales y los desastres tecnológicos y ambientales
conexos. Puesto que los peligros naturales pueden constituir una amenaza para
cualquiera, la Estrategia se basa en las asociaciones de colaboración y adopta un
enfoque mundial de la reducción de los desastres procurando hacer participar a
todos los individuos y todas las comunidades con el fin de que el número de
víctimas mortales, los reveses socioeconómicos y los daños ambientales
causados por los riesgos naturales sean menores. Para conseguir esas metas la
Estrategia promueve cuatro objetivos que habrán de hacer posible una reducción
de los desastres en beneficio de todos”:

1. Aumentar la conciencia del público respecto de los riesgos, la vulnerabilidad


y la reducción de los desastres a nivel mundial.

13
2. Lograr que las autoridades públicas se comprometan a aplicar políticas y
medidas de reducción de los desastres.
3. Estimular alianzas interdisciplinarias e intersectoriales, incluida la
ampliación de las redes de reducción de riesgos.
4. Aumentar los conocimientos científicos sobre la reducción de los desastres.

Con esto, se busca aumentar las capacidades de las personas para enfrentar las
amenazas de manera adecuada, y reducir la vulnerabilidad de las sociedades
(Villafuerte et al., 2010).

En México, en 2001 se iniciaron los trabajos de la Estrategia Nacional de


Prevención y Mitigación del Riesgo por Inestabilidad de Laderas MILADERA. Los
objetivos finales de MILADERA son mejorar la seguridad de la población expuesta
a estos fenómenos, para aminorar los efectos destructivos sobre la infraestructura
social y productiva, así como atenuar el impacto ecológico de la inestabilidad de
laderas. En una primera fase se propuso desarrollar guías, manuales y material
técnico que facilitara la identificación de la amenaza, la capacitación de
funcionarios de Protección Civil y la difusión a la población (CENAPRED, 2001).

Para el caso de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, las cartas urbanas municipales de 2001
y 2007 (H. Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez, 2001; H. Ayuntamiento
Municipal de Tuxtla Gutiérrez, 2007), instrumentos síntesis que deberían regir el
crecimiento urbano, son confusas, ilegibles y solamente clasifican como zona de
riesgo a las colonias aledañas al río Sabinal, indicando, para el caso de la ladera
sur, la existencia de “suelos problemáticos”. Por lo consiguiente, se carece de una
visión global de la situación en la zona. Estos mapas incurren en errores de tipo
pragmático (Gómez, 2003), como se explica en el apartado 2.4 Métodos
cartográficos.

En cuanto a estudios locales, se ubican en la década pasada al intensificarse el


poblamiento de la ladera sur y los consecuentes daños (Colegio de Ingenieros
Geólogos de México, 2002; Muciño et al., 2005; Membrillo, 2006; Mora, 2007;
Gobierno de Chiapas, 2011a y Espíritu, 2012).

14
Villafuerte y Mancilla (2010) esquematizan la evolución en la concepción del
desastre, aduciendo que a partir del enfoque social, estos dejan de ser el objeto y
pasaron a convertirse en fenómeno social, y en una expresión de la relación,
forma y mecanismo que los grupos sociales interponen con la naturaleza.

Ante la escasez de documentos de acceso público durante la etapa de


investigación bibliográfica, gran parte del registro de cifras en cuanto a costos,
cantidad de personas reubicadas y fecha en que se suscitó alguna contingencia,
se sustentan en notas periodísticas, validadas y/o comprobadas con visitas a las
zonas problemáticas. Es preocupante que a partir de 2005, año en que se
registran los primeros daños en la Colonia La Cueva del Jaguar (uno de los casos
más críticos), no se disponga de estudios contundentes que expliquen lo que
ocurre en la ladera sur de la ciudad y que seguramente ocurrirá hacia el talud sur
de la meseta de Copoya (de la misma génesis) con la construcción de la carretera
Tuxtla Gutiérrez-Suchiapa-Aeropuerto Ángel A. Corzo y la consecuente
urbanización.

Entre los responsables del ordenamiento territorial de la entidad como en muchos


habitantes del estado, predomina el desconocimiento de los procesos
gravitacionales, ya que en la mayor parte de los casos ocurren como efecto
secundario, producto de precipitaciones intensas por el reblandecimiento del
terreno y la acción de la gravedad, así como por los sismos; sin quitar peso a la
vulnerabilidad y exposición de los habitantes asentados en laderas. En los
reportes publicados por diferentes instancias oficiales, es reciente atribuir a los
procesos de remoción en masa las afectaciones. Sin embargo, en los recorridos
en campo los habitantes asocian el daño de sus viviendas a cuatro agentes
principales: a) deficiencia en la construcción, b) efectos de sismo, c) circulación de
agua subterránea o d) cortes de taludes en zonas ubicadas pendiente abajo, por lo
que proceden a una reparación convencional con auspicio de las autoridades, lo
que no resuelve el daño, tan solo lo maquilla momentáneamente.

La falta de estudios, la parcialidad de los realizados, y los dictámenes de desalojo


sin cumplirse, son manifestación de la complejidad del entorno socio-político

15
aunado al desconocimiento del fenómeno de remoción en masa, aunque no debe
descartarse que los costos de estudios y obras para este tipo de terrenos pueden
resultar mayores que la edificación de todo un conjunto habitacional de tipo interés
social, haciendo la obra no rentable.

IV. Objetivos e hipótesis

El objetivo general es proponer el aspecto zonas de laderas inestables como


elemento a considerar en los programas de desarrollo y regulación del uso del
suelo en el sur de Tuxtla Gutiérrez, con el fin de atenuar la construcción social del
riesgo y procurar el desarrollo sustentable.

Los objetivos específicos son:

1. Generar cartografía derivada temática, analítica y de amenazas, que sustenten


el diseño de planes de ordenamiento.
2. ilustrar los efectos de la zona inestable a partir del estudio de 3 colonias
ubicadas al sur, con distintas características socioeconómicas.
3. Difundir el concepto de Procesos de Remoción en Masa entre los habitantes
de la ladera sur y autoridades encargadas del Ordenamiento Territorial, a
través de la participación en distintos foros.

La hipótesis considera que al no disponer de cartografía analítica que delimite la


zona inestable y permita estimar la cantidad de población expuesta, así como los
niveles de amenaza, el riesgo se construye socialmente ante la falta de criterios
que regulen el uso del suelo. La hipótesis se comprobó, y los resultados se
presentan en el capítulo correspondiente

El alcance del estudio es exploratorio (Sampieri, 2010), ya que el problema es


evidente pero poco estudiado.

Desde la perspectiva de la Geografía, se muestra la interacción de elementos


ambientales, sociales y políticos, incidiendo en la conformación de un espacio
complejo. El enfoque geográfico-geomático aporta cartografía no existente que
será de gran ayuda para la comprensión del fenómeno, identificando también

16
elementos para su atención, uno de ellos es considerar el aspecto de inestabilidad
en los programas de desarrollo urbano, a través del análisis espacial de los
elementos que determinan el fenómeno, como son, topografía, red hidrográfica,
uso del suelo, geología, tipos de suelo, evidencia de daños, principalmente.

V. Materiales y Método

Durante el desarrollo de este trabajo, se ha tenido acceso a documentos técnicos,


planes de desarrollo, tesis, un sinnúmero de notas periodísticas y conferencias;
igualmente el trabajo en campo, principalmente al momento de realizar entrevistas
en las zonas de estudio, ha llevado a establecer conclusiones apriori, en las que
últimamente se percibe un ligero aumento en la cantidad de estudios realizados
por investigadores, instituciones y dictaminadores, contrastando con la molestia de
los habitantes que siguen padeciendo de los problemas derivados del fenómeno
de PRM sin tener respuestas ni, desde luego, soluciones integrales y definitivas.
Por lo que se identifican dos directrices principales: la permanencia del riesgo al
reubicar a la población en zonas que padecen de la misma o de otras amenazas, y
la acumulación de la vulnerabilidad, al romper con la organización interna, además
de no establecer especificaciones en la construcción y carecer de planes de
contingencia, entre otros aspectos.

La revisión bibliográfica suma más de 143 fuentes. Esto se sustenta con un amplio
soporte cartográfico que incluye cartografía impresa y digital (14), aplicaciones vía
internet (3), procesos y análisis por sobreposición por medio de software para
sistemas de información geográfica. Para la redacción y las referencias que
sustentan la investigación, se empleó la propuesta de la American Psychological
Association (APA).

El empleo de diversas herramientas computacionales facilitó las labores de


consulta y elaboración de mapas. Para ello se emplearon los softwares Arc GIS y
ArcScene ver 9.3 (ESRI), Arc View ver 3.2 (ESRI), IRIS ver 4.2 (INEGI), Mapa
Digital de Escritorio ver 5.0 (INEGI). Las aplicaciones vía internet: Google earth ver
6.1.0.5001 (Google, Inc), Espacio y Datos de México 2012 (INEGI), Inventario

17
Nacional de Viviendas 2012 (INEGI), Directorio Estadístico Nacional de Unidades
Económicas DENUE 2010 (INEGI), fueron de suma utilidad.

Fueron de gran ayuda los productos: modelos digitales de elevación (MDE) escala
1:50 000, con resolución de 50 m, cartografía vectorial a escalas 1:1 000 000,
1:250 000 y 1:50 000. Ortofotos digitales escala 1:75 000 con resolución de 1.5 m.
De igual forma, imágenes de Google earth rectificadas en Arc gis ver 9.3.

En los recorridos de campo, los puntos de verificación se registraron con receptor


GPS navegador (Garmin ETrex Vista), con precisión de 5 m, corregidas en tiempo
real con el servicio WASS (Wide Area Augmentation System). Los datos
colectados se procesaron con el software Mapsource ver 3.2.

Las vivencias de otros estados y países en la gestión de riesgos a través de


conferencias, documentales, reportes y noticias, fue enriquecedora para obtener
un panorama mundial de la situación. En particular para comprender los procesos
gravitacionales en la zona de estudio, se tuvo acceso a experiencias encaminadas
al estudio propio del fenómeno a través de métodos diversos, entre los que se
encuentran: la instrumentación, medición y monitoreo-que demandan gran
cantidad de recursos-, siendo la directriz de este trabajo, el enfoque social,
corriente que adquiere fuerza a fines del siglo pasado y que marca la tendencia
mundial, avalando y proponiendo estrategias a través organismos como las
Naciones Unidas.

Las visitas a instituciones estatales y municipales de Protección Civil, no abonaron


al proyecto, desafortunadamente el acercamiento que se buscó desde el inicio de
este estudio no fue del interés de los responsables en turno; sin embargo, como
muestra de una actitud colaborativa, en más de una visita se les compartió
información preliminar que el proyecto generaba, así como los trabajos publicados.
Esto deja una impresión del limitado conocimiento del fenómeno estudiado y
confirmó parte de la hipótesis. En pocas palabras, por parte de las instancias
oficiales no se obtuvo información significativa.

18
Para un tema con difusión restringida como este, fue indispensable realizar
recorridos en la zona, para integrar un inventario de daños por PRM, captar la
percepción en torno a la amenaza de los habitantes de la zona y verificar
características y zonas transicionales entre las geoformas resultantes de estos
procesos.

La aplicación de la heurística1 como método de aproximación, resulta adecuada al


evaluar el conocimiento de la zona y compensar las limitantes de escala que
presenta la información cartográfica disponible. A lo largo 2 años de exhaustivo
trabajo de campo, con más de 10 previos de exploraciones con fines
espeleológicos realizados por el Grupo Espeleológico Vaxakmen A.C., se ha
adquirido un conocimiento sustancial, lo que representa un sólido sustento para la
elaboración del mapa síntesis producto de este trabajo, por lo que el método
heurístico con base en mapas cualitativos propuesto, es sin duda el adecuado.

La manera en la que se diseñó el mapa final Amenazas por Procesos de


Remoción en Masa en Tuxtla Gutiérrez, se detalla en el capítulo de resultados.

1
De acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la lengua en su 23 edición, significa
Técnica de la indagación y del descubrimiento, En algunas ciencias, manera de buscar la solución
de un problema mediante métodos no rigurosos, como por tanteo, reglas empíricas.

19
Capítulo 1. Características naturales y sociales

1.1 Descripción
Ubicación
La zona de estudio se ubica en
el sur de la República Mexicana,
en la parte central del estado de
Chiapas (Imágenes 1 y 2).
Administrativamente queda
comprendida en territorio de los
municipios de Chiapa de Corzo,
Imagen 1. Mapa: Ubicación de Chiapas. Suchiapa y Tuxtla Gutiérrez.

Población
Se estima que la meseta de Copoya ocupa una superficie de aproximada de 65
km2 a partir de la cota 800 m. Actualmente en ella se asientan las comunidades de
El Jobo y Copoya con una población de aproximadamente 12 800 habitantes
(INEGI, 2011), quienes aprovechan el agua subterránea por medio de pozos para
abasto doméstico y agropecuario. En los flancos de la meseta se asienta la parte
sur de la capital Tuxtla Gutiérrez (62 471 habitantes) y 30 localidades rurales (154
habitantes) de los municipios de
Chiapa de Corzo, Suchiapa y
Tuxtla Gutiérrez (INEGI, 2012),
Las actividades predominantes
son agricultura, ganadería y
servicios. Por su naturaleza
geológica y su intenso
fracturamiento marginal, la
meseta de Copoya (Imagen 3)
es el origen de los depósitos de
talud (Membrillo, 2006).

Imagen 2. Mapa: Zona de estudio respecto al estado de Chiapas,


México.

20
Imagen 3. Mapa: Ubicación de la Meseta de Copoya

21
Aspectos Físicos
Relieve

Fisiográficamente se ubica dentro de la Depresión Central (Mullerried, 1957),


flanqueada por la sierra Madre de Chiapas al sur y el Altiplano central al norte. La
meseta de Copoya tiene una elevación que oscila de los 800 a los 900 msnm,
encontrando al extremo noroeste el cerro Mactumatzá que alcanza los 1 140
msnm. Rodeada de valles fluviales, hacia el norte se define el correspondiente al
río Sabinal en donde se registran altitudes promedio de 550 m, hacia el este se
encuentra el río Grijalva, siendo esta la parte más baja cuya altitud oscila entre los
400 y 410 m. Hacia el sur y oeste, el valle del río Suchiapa se encuentra a 450 m.
De estos datos se observan desniveles que oscilan entre los 300 a 400 m,
situación que induce a energías de relieve considerables.

Geología

La Meseta de Copoya está constituida por una litología calizas-areniscas (Imagen


4) del periodo Eoceno correspondientes a la formación Lomut (INEGI, 2006; SGM,
2006), otros autores (Ferrusquía et al., 2000; Membrillo, 2006) la clasifican a nivel
Eoceno medio como formación San Juan.
Formada en ambientes marinos y someros
como lo indican estudios paleontológicos
(Mullerried, 1957; Ferrusquía et al., 2000;
Avendaño, 2005), yace sobre limonitas y
areniscas del Eoceno inferior de la formación
El Bosque (SGM, 2006) que a su vez se
sobreponen a lutitas y areniscas del
Paleoceno correspondientes a la formación
Soyaló (Ferrusquía et al., 2000) (Imagen 5).

Imagen 4. Caliza intemperizada, interior de la


cueva Cerro Hueco. OC.

22
Imagen 5. Mapa: Geología 23
Estas últimas unidades litológicas se encuentran ocultas en su mayor parte en los
alrededores de la Meseta por depósitos recientes conformados por grandes
bloques de caliza desprendidos (Colegio de Ingenieros Geólogos de México,
2000) debido al intenso fracturamiento marginal, además de roca muy alterada
que durante los eventos se comporta como suelo, cuyo efecto es motivo de este
trabajo.

Hidrografía

Debido a la carsticidad de la meseta, la red hidrográfica la constituyen corrientes


intermitentes superficiales y una densa red subterránea que aportan sus aguas a
dos ríos principales perennes: el Sabinal al norte y al Suchiapa al sur, ambos
pertenecen a la cuenca del río Grijalva (Imagen 9). La línea de parte aguas, se
define muy cercana al borde norte de la meseta. Estos arroyos intermitentes que
descienden de la meseta, presentan un patrón de drenaje tipo radial centrífugo
escurriendo sobre los depósitos recientes no consolidados, lo que favorece el
transporte de material a las partes planas del valle de Tuxtla Gutiérrez (INEGI,
2004). Las cárcavas en la parte superior de la meseta corresponden a
escorrentías intermitentes. Debido a la litología, parte del agua se infiltra y resurge
abajo en manantiales que forman escorrentías temporales o bien por debajo de los
depósitos de talud contribuyendo a la saturación del suelo. Asimismo, la erosión
interna ha dado lugar a la formación de un drenaje subterráneo y la formación de
geoformas cársticas como la cueva activa de
Cerro Hueco (Imagen 4) en la parte norte de
la Meseta. En la parte alta algunas dolinas,
resumideros (Imagen 6), son evidencia de
intensos procesos cársticos en un ambiente
que conjunta la roca carbonatada, el
anhídrido carbónico (Co2) producto de la
actividad biológica y agua suficiente.
Imagen 6. Resumidero al fondo de una dolina. Rancho
Piedra Santa, El Jobo. OC

24
Geohidrología

En cuanto al aspecto geohidrológico y debido a que los acuíferos se forman a


partir de condiciones geológicas favorables, es decir, en rocas y sedimentos
permeables y porosos, para que se garantice la acumulación de agua, es
necesario que incidan otros factores como la cantidad e intensidad de la
precipitación, la filtración del agua y su acumulación en los estratos y capas
permeables y porosas como la caliza y conglomerado de la Formación San Juan
(Colegio de Ingenieros Geólogos de México, 2000) (Imágenes 7 y 8).

Otro elemento necesario para la formación de estos depósitos acuíferos, es la


existencia de barreras impermeables que lo constituyen principalmente las lutitas y
arcillas. En este aspecto se puede establecer que al interior de las formaciones
geológicas existen litologías o estratos que son impermeables, tal es el caso de
las formaciones Soyaló y El Bosque (Aguirre, 2005).

Imágenes 7 y 8. Surgencia en calizas de la formación San Juan, JP

25
Imagen 9 Mapa: Ubicación de la ciudad con respecto a la Subcuenca de Tuxtla Gutiérrez.
26
Las calizas y areniscas presentan un comportamiento geohidrológico del tipo de
acuífero (Sánchez, 2012), conteniendo una cantidad apreciable de agua y
permitiendo su circulación a través de la roca con fluidez. Al contrario, los
depósitos que forman la ladera y de acuerdo al mismo autor, se clasifican como
acuitardo, ya que se constituye básicamente por arenas arcillosas, conteniendo
gran cantidad de agua que circula a través de ella con dificultad.

Loa aprovechamientos del agua subterránea en la parte superior son comunes a


través de pozos que se recargan en temporada lluviosa; no así los pozos
construidos en los depósitos de talud cuya recarga no se garantiza de manera
regular por lo errático del flujo ante las características ya descritas.

Clima

Situado en la zona tropical de México, predomina el clima de cálido subhúmedo


con lluvias en verano, Aw0(w)igw” (García, 1988). No se incluye mapa ya que solo
se presenta un tipo de clima.

En el verano la zona está propensa a la humedad de los vientos alisios. La


temporada lluviosa inicia en mayo y concluye en octubre, registrándose
precipitaciones cercanas a los 1 000 mm (Cuadro 1) en el año y se presenta el
fenómeno de canícula (INEGI, 1994) en los meses de julio y agosto . Es necesario
destacar que las lluvias posteriores a la canícula (agosto a octubre) son de mayor
intensidad, e históricamente son las que han provocado inundaciones en las
partes cercanas al río Sabinal y incidiendo en los procesos de remoción en masa
en la zona sur de Tuxtla Gutiérrez. Las lluvias intensas se consideran factor
detonante de los movimientos (Aritstizábal et al., 2010). En el período noviembre-
abril, en esta zona se tienen registros de precipitaciones inferiores a 50 mm,
siendo menos de 29 días en los que se presenta lluvia apreciable (INEGI, 1994),
efecto de los nortes que se desplazan por el Golfo de México. La temperatura
media es de 29ºC.

En el cuadro se aprecian valores elevados para septiembre 2006, cuando ocurrió


el primer deslizamiento rotacional en la carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores.

27
Asimismo, para agosto 2012, el valor es considerable y tiene relación directa con
la reactivación del deslizamiento. Ambos casos registrados en esta investigación.

A partir de estas primeras se ha buscado el registro de eventos de PRM para ser


relacionados con junio de 2002 sin encontrar ningún reporte.

Cuadro 1. Datos de precipitación anual por mes (mm)


AÑO 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
TOTAL 1147.8 1140.7 735.3 860.2 1220.1 1054.3 1167.3 805.22 905 1256.1
ENE 0 0 2.6 0 0.5 0 0 1.62 1 0
FEB 0 0 0 0 16 0.3 0 0 0.6 3.5
MAR 6.5 0 0 0 0 0 0 2.21 1.6 3.5
ABR 7.5 0 2.5 0 42.6 0 27 1.3 28.5 3.6
MAY 12.9 141.4 108.9 59.4 273.2 26.5 155 47 0.7 18.7
JUN 370.2 182.1 138.6 171.4 66.3 168.8 265.7 168.5 157 139.1
JUL 188 202.3 182.1 270.8 211.9 131.3 326 105.49 255.1 232.9
AGO 119.5 216.8 57.4 250.3 195.7 327.5 172.7 195.2 364.1 434.2
SEP 296.5 217.5 195.1 55.7 260.1 152.3 216.4 90.7 81.2 371.4
OCT 117.9 146.7 41.6 34 125.7 245.7 1.5 161.3 14.4 48.6
NOV 26.3 33.9 6.5 0.1 28.1 2 3 17.7 0.8 0.4
DIC 2.5 0 0 18.5 0 0.5 -- 14.2 0 0.2
Elaboración propia a partir de información de la estación meteorológica ZooMAT, CONAGUA, 2002-2011

A partir de datos obtenidos a través de CONAGUA, se construyeron dos


climogramas, el primero (Imagen 10) para el Observatorio meteorológico ubicado
en la colonia Los Laguitos (484 294.06; 1 853 344.15 UTM zona 15), disponiendo
de 30 años de observaciones (1981-2010). En este diagrama se observa
claramente el efecto e canícula. El segundo (Imagen 11) corresponde a la única
estación meteorológica que se encuentra dentro de la zona que se ha delimitado
como inestable, y corresponde al Zoológico Miguel Álvarez del Toro (489 479.41; 1
849 030.48 UTM zona 15). Solo se cuenta con información de un periodo de 10
años, del 2002 al 2011. La insuficiencia de datos no permite que se manifieste
claramente el fenómeno de canícula.

28
250
120

100 200

80
150

60
100
40

50
20

0 0
ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC

PRECIPITACIÓN(mm) TEMPERATURA (°C)

250
120

100 200

80
150

60
100
40

50
20

0 0
ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC

Imágenes 10 y 11. Climogramas, ilustra que la temporada seca va de noviembre a abril, y por consiguiente, la
temporada húmeda, de mayo a octubre, siendo agosto el mes más lluvioso. El efecto de canícula es evidente en el
mes de julio para el caso de la estación Los Laguitos.
Elaboración propia a partir de información de las estaciones meteorológicas Los Laguitos (1981-2010) y Zoomat (2002-
2011), CONAGUA.

29
Suelos

Predominan los suelos tipo Rendzina en la mayor parte de la meseta, su


formación es condicionada por el material calizo (WRB, 2000). En la parte elevada
correspondiente al cerro Mactumatzá, se presentan Litosoles, someros sobre roca
muy dura. En un arroyo hacia el sur de la meseta, se presentan Vertisoles, que se
caracterizan por el alto contenido de arcillas expandibles. Finalmente, los
Regosoles calcáreo y eútrico correspondiente a los depósitos de talud, ya que son
suelos condicionados por la topografía (INEGI, 2006) (Imágenes 12 y 13).

Imagen 12. Circo de erosión y depósitos de talud (Regosoles), sur de la meseta de Copoya. JP.

Vegetación

La presión y ampliación de las fronteras urbana y agrícola, han disminuido


considerablemente la vegetación natural, que originalmente correspondía a selva
baja caducifolia, siendo posible encontrar bosque de galería (Taxodium spp) a lo
largo de río Sabinal, macizos de selva mediana subperenifolia en laderas
sombreadas de la meseta (Fernández, 2010), además de bosque de Quercus
(spp) en altitudes mayores a 850 msnm (Paz, 1989). Los cambios en el uso del
suelo también inciden en la presencia de movimientos en masa (Imagen 14).

30
Imagen 13.Mapa: Suelos dominantes.
31
Imagen 14.Mapa: Uso del suelo y vegetación
32
1.2 Génesis y evolución de los suelos inestables en Tuxtla
Gutiérrez

Como se menciona en el apartado de geología, la meseta cárstica presenta


fracturamiento marginal, lo que origina desprendimientos de bloques, los cuales
son sometidos a intensos procesos de intemperismo químico, por efecto del agua
(en forma de lluvia y humedad) y mecánico, con la acción de las raíces de árboles.
Los desprendimientos generan largos escarpes que Lugo clasifica como circos
(Lugo et al., 2005), efecto de erosión remontante (Imagen 15).

Los depósitos coluviales que predominan en la zona, constituyen masa de suelo


inestable, sobre todo ante la intervención humana (Aguirre, 2005).

Imagen 15. Vista sur de la meseta de Copoya, en donde se observan los circos de erosión y depósitos de talud. JP.

33
Imagen 16.Mapa: Puntos de verificación Meseta de Copoya Sur de Tuxtla Gutiérrez. 34
Predominan los depósitos de brechas (Membrillo, 2006), características por sus
bordes angulosos e irregulares, lo que da idea de eventos anteriores de
movimiento caótico. Existe una relación entre la disminución del tamaño de los
fragmentos y la distancia a la zona de desprendimientos, esta situación ayudó a
deducir que las zonas en las que la pendiente disminuye, atenuando la energía del
relieve, el terreno se estabiliza de manera natural. No así, en zonas de pendientes
superiores a 50% (27°) (INEGI, 1994), cuyo equilibrio puede romperse al realizar
cortes para nivelar y edificar, por la eliminación de cubierta vegetal, o aumento de
la presión del poro ante saturación por agua. Esto se verificó en un recorrido en
campo, registrando puntos de observación con navegador GPS (Imagen 16).

Efectos en el crecimiento urbano

Los depósitos coluviales


abarcan tanto zona urbana
como terrenos que han sufrido
alguna perturbación por efecto
de establecimiento de zonas
agrícolas y ganaderas; en estos
últimos los efectos de la
inestabilidad generalmente no
se perciben.

Imagen 17. Grietas de tensión por deslizamiento. Carretera Tuxtla


Gutiérrez-Villaflores km 0.500. JP.

Los daños más frecuentes son:


 Grietas y hundimientos en vialidades, suelo y banquetas (Imagen 17).
 Grietas y dislocamientos en muros castillos, techos y pisos.
 Abultamientos y desniveles en construcciones de amplia superficie plana,
como parques, canchas deportivas, estacionamientos.
 Fugas en sistemas de agua y drenaje que mantienen el suelo saturado.
 Árboles y postes inclinados, además de volcado de muros en dirección de
la pendiente.

35
Una delimitación preliminar

Un primer acercamiento para delimitar la zona de depósitos coluviales con ayuda


de las curvas de nivel, pendiente y observaciones en campo, lleva a identificar que
la cota de 800 m se acerca mucho a los bordes superiores de los circos de
erosión, por lo que el borde inferior del escarpe, es indicador de referencia para
establecer el límite más elevado y por lo tanto el menos estable. A lo largo de la
pendiente, en la periferia de la meseta, las curvas de nivel se disponen mostrando
cierta simetría, misma que se rompe a diferentes cotas como sigue: al norte 580
m, al este 400 m, al sur 500 m y al oeste 540 (Imagen 18).

El análisis cartográfico señala que la falta de planeación y ordenamiento territorial,


aunado al desconocimiento de la inestabilidad del terreno, propician los daños,
afectando tanto a zonas populares, residenciales, instancias de gobierno, sistemas
de agua potable y alcantarillado, sistema carretero y empresas, lo que indica que
la exposición al riesgo, no es privativo de grupos marginados establecidos en la
periferia.

Dentro de las perspectivas ambientales para Norte América (Comisión para la


Cooperación Ambiental, 2010), se considera que en los próximos 20 años, las
ciudades vulnerables a estas amenazas en Latinoamérica, serán afectadas de
manera más intensa.

36
Imagen 18. Mapa: Patrón de curvas de nivel Meseta de Copoya, Sur de Tuxtla Gutiérrez. 37
Capítulo 2. La construcción social del riesgo
2.1. El Enfoque

El diseño de programas de desarrollo por parte de los gobiernos, puede ser, de


manera inconsciente pero “con una gran parte de negligencia, el almácigo en
donde la semilla de una situación eventualmente segura o vulnerable puede estar
sembrada en los fundamentos filosóficos del sistema político” (Mansilla, 1996).

El peso político de las decisiones acertadas o no, sigue dejando a un segundo


término la prevención, enfocando los esfuerzos en una actitud reactiva. Esto va de
la mano con la escuela tecnócrata del “dejar hacer dejar pasar” (laissez faire
laissez passer) (Villafuerte et al., 2010), como lo menciona Basail en su estudio de
la Sierra Madre.

A pesar de que las investigaciones y en general la bibliografía han dado un giro


significativo, ahora analizando la vulnerabilidad de la población y no insistiendo en
una explicación de las amenazas naturales ya bastante estudiadas, en los círculos
externos de la temática, e incluso dentro de la misma prevalece el enfoque
fisicalista. “Hasta hace poco tiempo en el análisis de los desastres naturales se
ponía mucho más énfasis en los agentes causantes (fenómenos físicos como
procesos geodinámicos o hidrometeorológicos) y poco en las circunstancias de las
poblaciones expuestas. En los últimos años la preocupación se ha ido
desplazando hacia las comunidades que sufren los daños. Bajo esta nueva
perspectiva, la vulnerabilidad aparece como principal determinante de los daños
causados por desastres y las acciones necesarias para su reducción se enmarcan
en el contexto general de las estrategias de desarrollo sostenible” (Vargas, 2002).

Se destaca que algunos autores ubican a la construcción social del riesgo en un


círculo conformado por los procesos de satisfacción de las necesidades humanas,
las formas de utilización del patrimonio productivo de la sociedad, los mecanismos
para transformar la naturaleza y el tipo de relaciones que se establecen al interior.
Este complejo proceso se encuentra en equilibrio o desequilibrio natural y social,

38
genera nuevas amenazas, agudiza las ya existentes e incrementa la
vulnerabilidad, situación que Mancilla (2000) denomina base material del riesgo.

En cuanto a magnitud (Cuadro 2), los estudios revelan que son precisamente los
pequeños desastres los que a lo largo de la historia han dejado más víctimas.
Vargas (2002) presenta una interesante comparación de eventos ocurridos en
América latina entre 1988 y 1998, que se resume en el siguiente cuadro.

Cuadro 2. Magnitud de los desastres, elaborado a partir de información de Vargas, 2002.


Categoría Muertes Frecuencia
Pequeño 0-10 Diario
Mediano 11-100 Cada 9 días
Grande Más de 100 Cada 160 días

Los pequeños y medianos eventos constituyen "antesalas" de los grandes. El


descuido de las condiciones ambientales o sociales que permiten la existencia de
aquéllas, en muchos casos garantiza un paulatino o hasta abrupto incremento en
la magnitud de los impactos en el futuro. Entonces, se considera que la mitigación
y la prevención exitosas comiencen con una decidida atención a las condiciones
que promueven desastres de menor escala, y en espacios menores. Dejar pasar
por alto estas condiciones induce a su crecimiento y un aumento en la
probabilidad de desastres mayores en el futuro. Esta atención debe darse dentro
de un esquema de planificación participativa para el desarrollo a nivel nacional,
pero particularmente a nivel regional, local y comunitario (Lavell, 1997).

Desastre

Experiencias en grandes ciudades, como La Paz en Bolivia, evidencian la


complejidad de manejar los desastres por PRM. En febrero de 2011 en la zona
oriental, se presentó un “megadeslizamiento” (reactivado en enero de 2012, Villa,
2012), que borró 2 barrios completos y afecto a 9 más (Villa, 2012a), afectando,
casas, escuelas, caminos y el panteón clandestino de Villa de la Flores. A un año
del desastre, el gobierno no conseguía solventar la situación. Se estima un total de
6 000 personas evacuadas, reubicadas en campamentos. Las secuelas de ese

39
“megadeslizamiento” se manifiestan en varios frentes: las personas comienzan a
regresan a ocupar las casas dañadas, se construyen departamentos para los
afectados, obra que ha sufrió enormes retrasos y que quedó lista hasta junio de
2012, es decir a 18 meses de la tragedia, mientras la mayor parte de los afectados
vivieron en campamentos edificados con casas prefabricadas, en donde se
presentaron problemas de convivencia, hacinamiento y frustración (Tapia, 2012a);
finalmente, la situación de los cuerpos frescos y restos óseos de panteón de Villa
de las Flores, generaron un serio problema de salud pública al no existir control
para la exhumación de los cuerpos por parte de familiares, quienes, por razones
culturales, recuperaron los restos sin ninguna medida de seguridad e higiene. El
costo de este megadeslizamiento supera los 93 millones de dólares (Tapia,
2012b). Casos semejantes son reportados en ciudades como: Quito, Ecuador;
Caracas, Venezuela; San José, Costa Rica; Tegucigalpa, Honduras; Freetown,
Sierra Leona, entre otras capitales (RSOE EDIS, 2012).

En México, ciudades como Guadalupe, zona conurbada de la capital Zacatecas,


específicamente en el barrio llamado “el Salero”; Xalapa, Veracruz, donde más de
30 colonias son susceptibles a daño por PRM desencadenado por sismo (Torres,
2010); Zona residencial Laderas de Monterrey en Tijuana en Baja California (2 de
mayo de 2010) (Heras, 2010); Puerto Vallarta, Jalisco (Muñiz, 2009), la colonia
Cerro del Chiquihuite (Martínez et al., 2009) en el Distrito Federal, la zona noreste
de Puebla, Pue. (Barona et al., 2010), padecen de estas amenazas, producto de la
conjugación de elementos ambientales y la falta de planeación urbana.

De acuerdo a Vargas (2002), desastre es una situación de daño grave que altera
la estabilidad y las condiciones de vida en un ecosistema −o sea, de una
comunidad de seres vivos−, dada ante la presencia de una energía o fuerza
potencialmente peligrosa. El daño de un desastre obedece a que el sistema y sus
elementos no están en capacidad de protegerse de la fuerza amenazante o de
recuperarse de sus efectos.

Por su parte, Maskrey (1993) define al desastre natural como la correlación entre
fenómenos naturales peligrosos (como un terremoto, un huracán, un maremoto,

40
etc.) y determinadas condiciones socioeconómicas y físicas vulnerables (como
situación económica precaria, viviendas mal construidas, tipo de suelo inestable,
mala ubicación de la vivienda, etc.). En otras palabras, se puede decir que hay un
alto riesgo de desastre si uno o más fenómenos naturales peligrosos ocurrieran en
situaciones vulnerables.

Wichis-Chaux (en Maskrey, 1993) define al desastre como “el producto de la


convergencia, en un momento y lugar determinados, de dos factores: Riesgo y
Vulnerabilidad”.

Desastre = Riesgo x Vulnerabilidad

Desastre 0= 0 x Vulnerabilidad (ante una vulnerabilidad evidente, mientras no se


presente el riesgo, no habrá desastre, sin embargo, la vulnerabilidad está latente)

Desastre 0= Riesgo x 0 (no hay vulnerabilidad, no hay desastre)

Desde esta perspectiva, “el desastre es la consumación de un proceso, a veces


prolongado, de generación de condiciones de riesgo en la sociedad. Por lo tanto,
un desastre es un riesgo no manejado, la materialización del peligro latente,
detonada por un evento externo”, llamado amenaza. Puede ser natural (actividad
sísmica, volcánica, epidemias y huracanes), socio natural (deforestación o
prácticas agrícolas que crean o potencian el efecto de inundaciones, sequías y
algunas epidemias) y antrópicos (producto directo de actividades humanas como
derrames tóxicos, contaminación del suelo, aire y agua, desechos radioactivos).
También forman parte de esta dinámica los efectos concatenados o sinérgicos,
que crean amenazas complejas capaces de amplificar significativamente los
riesgos (Naciones Unidas, 2005 b).

Vulnerabilidad

Blaikie (et al.,1996) lo definen como la combinación de las diferentes


características que presenta un grupo o persona, expresada en relación con la
exposición a la amenaza, la cual se deriva a partir de la condición socioeconómica
del grupo o individuo.

41
La vulnerabilidad ante un fenómeno natural implica ser susceptible a sufrir daño y
dificultad para recuperarse. No todas las situaciones de espacio y tiempo en que
se encuentra la población son vulnerables, depende de la exposición a la
amenaza. Por ejemplo, durante la época seca, una población susceptible a
inundaciones estará relativamente segura, sin embargo, la vulnerabilidad ante tal
riesgo sigue vigente Wilches-Chaux, (en Maskrey, 1993); habrá otras
comunidades en donde prevalezcan a su alrededor condiciones seguras, por
ejemplo, laderas no habitadas que conserven la vegetación natural en buen
estado.

De acuerdo a Maskrey (1993), la vulnerabilidad de las comunidades se manifiesta

1) Cuando se crean asentamientos no adecuados para vivienda, debido a factores


como el tipo de suelo, ubicación inconveniente con respecto a ríos, volcanes, etc.

2) Cuando han construido viviendas muy precarias, sin estructuras y cimientos


adecuados, con material inapropiado para la zona, que no tienen la resistencia
adecuada, etc.

3) Cuando no existen condiciones económicas que permitan satisfacer las


necesidades humanas (dentro de las cuales debe contemplarse la creación de un
hábitat adecuado).

Estas tres condiciones se presentan en la ladera sur de Tuxtla Gutiérrez, motivo


de esta investigación.

Romero y Maskrey (1993), resaltan la importancia e influencia de las condiciones


socioeconómicas detrás de la vulnerabilidad material o física, “Hay pueblos que
han sido construidos desde su origen sin ningún o con muy poco criterio de
seguridad y puede llamárseles vulnerables por origen, y adicionalmente hay
pueblos enteros, casas, canales de riego, reservorios, puentes, etc., que con el
tiempo van envejeciendo y debilitándose, debido a los factores señalados, a lo
cual denominamos vulnerabilidad progresiva”. Aporta también los conceptos de
acumulación espacial y acumulación temporal de la vulnerabilidad. En la primera,

42
se refiere a los asentamientos periféricos sin regulación y la segunda a situaciones
socioeconómicas o políticas que inciden en este factor (en Lavell, 1997).

Dentro de los tipos de vulnerabilidad también se encuentran la variable económica


que se refiere a la capacidad, al poder adquisitivo, a las condiciones materiales
(no necesariamente a pobreza como sinónimo) y la social, que sustenta niveles de
organización. La cultural se refiere a la percepción del riesgo en la idiosincrasia de
la población; finalmente la institucional.

El rápido crecimiento de asentamientos marginales en todas las ciudades de


América Latina, en condiciones de construcción precaria en terrenos muy
propensos a amenazas, y la incapacidad de la industria implantada de generar un
crecimiento económico sostenido y cubrir las necesidades sociales, son factores
claves que condujeron a esta concentración de vulnerabilidades que menciona
Maskrey (en Lavell, 1997).

Wlchis-Chaux (en Maskrey, 1993) dice: vulnerabilidad es la incapacidad de una


comunidad para "absorber", mediante el autoajuste, los efectos de un determinado
cambio en su medio ambiente, o sea su "inflexibilidad" o incapacidad para
adaptarse a ese cambio, que para la comunidad constituye, por las razones
expuestas, un riesgo. La vulnerabilidad determina la intensidad de los daños que
produzca la ocurrencia efectiva del riesgo sobre la comunidad.

Riesgo

Wilchis-Chaux (en Maskrey, 1993) lo define como, “cualquier fenómeno de origen


natural o humano que signifique un cambio en el medio ambiente que ocupa una
comunidad determinada, que sea vulnerable a ese fenómeno”.

La ONU (Naciones Unidas, 2005 a) retoma esta perspectiva: “los llamados


desastres ocurren sobre todo en zonas pobladas y afectan a sitios vulnerables que
han sido ocupados por una sociedad para su residencia u otros fines. La
localización de las actividades humanas compete a las personas y a sus formas
de organización, por lo tanto, que se produzca un desastre no depende solo de la

43
naturaleza sino también de la decisión de instalar un asentamiento o actividad
humana sin tomar en consideración las amenazas existentes y las
vulnerabilidades que se desarrollan, variables que constituyen una situación de
riesgo potencial”.

Concibe al riesgo como un proceso continuo, dinámico, cambiante en el tiempo y


vinculado al desarrollo. Este proceso es una construcción social, que recibe
influencia y retroalimentación de dinámicas sociales, económicas y políticas, es
decir, de decisiones individuales o colectivas, deliberadas o no.

El riesgo es el daño esperado, en su resultado intervienen la amenaza o peligro, la


vulnerabilidad y la exposición.

Riesgo = Amenaza o Peligro * Vulnerabilidad * Exposición

Solo es posible actuar sobre la vulnerabilidad, los demás parámetros están fuera
de alcance.

Amenaza

Como amenaza (para una comunidad) se considera la probabilidad de que ocurra


un riesgo frente al cual esa comunidad particular es vulnerable (Wilches-Chaux, en
Maskrey, 1993).

En términos generales, el manejo de los desastres en los países industrializados


continúa siendo un problema fundamentalmente logístico: rapidez de la respuesta
y eficiente localización de elementos apropiados de asistencia en los lugares y
momentos necesarios. En los países en vías de desarrollo, en cambio, si bien la
logística constituye un factor esencial para la atención de las emergencias, el
problema es mucho más de fondo. Durante los desastres se evidencian y
agudizan las amenazas contra la vida, los bienes y las oportunidades de los
miembros de las comunidades afectadas, pero de manera activa o potencial, esas
amenazas están siempre presentes en el medio. Muchas veces, incluso, la
atención y solidaridad pública que despierta el desastre, constituyen, por decir lo

44
menos, una ruptura temporal de esa "rutina de amenaza" que es "lo normal" en la
comunidad (Wilches-Chaux, en Maskrey, 1993).

Alcántara (en Aguirre, 2009) establece que el riesgo debe entenderse como un
proceso construido en una dimensión espacial definida, a partir de la coexistencia
de amenazas- en este caso de origen natural- y del grado de susceptibilidad
(económica, política, social y cultural) o vulnerabilidad de la población expuesta,
expresión evidente de la resiliencia o capacidad para enfrentar y recuperarse de
un estadio de trastorno insólito.

Dada la espontaneidad con que se presentan estos procesos (Lugo, 2002) en la


comunidad no se percibe una clara consciencia colectiva sobre el riesgo (Calvo,
1984).

Resiliencia

La Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres de las Naciones


Unidas (UNISDR, 2009), se refiere como la “capacidad de un sistema, comunidad
o sociedad expuestos a una amenaza para resistir, absorber, adaptarse y
recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficaz, lo que incluye la
preservación y la restauración de sus estructuras y funciones básicas.”

Resiliencia no es un término exclusivo de la gestión de riesgos; surge de la


corriente psicológica en donde se emplea para definir la recuperación de alguna
situación traumática (Alcalde et al., 2005). Por lo tanto, ha sido bien aceptado y
acondicionado para los fines del efecto que los peligros o amenazas ejercen sobre
la población.

La gestión del riesgo


Di Cione (2003) recomienda la necesidad de “hacer una rigurosa radiografía
(descripción) de los territorios y la sociedad de la catástrofe”, disponer de un
inventario local de peligros, haciendo la siguiente analogía; “registrando
minuciosamente los tumores y síntomas mientras puedan observarse”. La
identificación de las causas imputables a la naturaleza, delimitando las sociales,

45
sin perder el punto de interacción en los ámbitos puntual, local y regional, ayudará
de sobremanera a la comprensión y gestión del riesgo.

En México, a partir de la creación de Protección Civil en el año de 1985, la noción


predominante ha sido la protección de la población, teniendo como base
preparativos de respuesta frente al desastre, asumiendo una visión de prevención-
mitigación orientadas a la aplicación de soluciones técnicas y convencionales
(Villafuerte et al., 2010).

En contraparte, y demandando un esfuerzo permanente, se encuentra la gestión


del riesgo de desastre, que debe ser “un proceso social cuyo fin es la reducción, la
previsión y el control permanente de dicho riesgo en la sociedad, en consonancia
con el logro de pautas de desarrollo humano, económico, ambiental y territorial
sostenibles. En principio, admite distintos niveles de intervención, que van desde
lo global hasta lo local, comunitario y familiar” (Naciones Unidas, 2005 b).

No es fácil promover una cultura de prevención, porque sus costos deben pagarse
en el presente en tanto que sus beneficios solo llegan en el futuro (Vargas, 2002).

Basail (en Villafuerte et al., 2010) menciona que parte de la búsqueda del
desarrollo sostenible debe partir de una gestión prospectiva de los riesgos de
desastre.

En 2001 se iniciaron los trabajos de la Estrategia Nacional de Prevención y


Mitigación del Riesgo por Inestabilidad de Laderas MILADERA. Participaron en el
comité técnico las siguientes instituciones: CENAPRED, los Institutos de
Geografía e Ingeniería de la UNAM, la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes, y el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de
Escuelas (CAPFCE). Esta estrategia fue contemplada en el Plan Nacional de
Desarrollo 2001-2006 del Programa Especial de Prevención y Mitigación del
Riesgo de Desastres (PEPyM). Uno de los documentos resultado del esfuerzo fue
la Cartilla de Diagnóstico Preliminar de inestabilidad de Laderas (CENAPRED,
2001), redactado en un lenguaje sencillo, seguramente dirigido a la población en
general, aunque no lo especifica en la introducción.

46
En el caso concreto de Chiapas, el Programa de Acción ante el Cambio Climático
(PACCCH) (Gobierno de Chiapas, 2011c), menciona un incremento en la
frecuencia e intensidad de los fenómenos hidrometeorológicos y los asocia a
deslaves. Recomienda, en su Eje Estratégico de Adaptación “Asentamientos
Humanos”, construir muros de contención para evitar deslaves y arrastres.

La presencia de diversas ONG´s con un perfil social-ambiental, también incide en


la gestión del riesgo. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
(UICN), difunde, entre otros documentos, un video que titula “Gente y
Ecosistemas”, en donde sugiere la conservación y restauración, en lugar de la
edificación de obras civiles para atenuar los efectos de las amenazas naturales.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dispone de una


oficina en Chiapas, y presenta una aproximación a través del área de Reducción
de Riesgos de Desastres; con una visión integradora, establece que los desastres
no afectan por igual a la población, considera que “las inequidades de género,
étnicas y etarias, así como los ecosistemas perturbados o un tejido social débil,
nos hacen más vulnerables como sociedad y como país” (PNUD, 2012). PNUD
trabaja de manera coordinada con el Sistema Nacional de Protección Civil.

El Centro de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático, trabaja en


convenio con Gobierno del estado y el CENAPRED. Se avoca a “la gestión,
mitigación y prevención de riesgos de desastre por fenómenos naturales y
ambientales, generación de conocimiento científico y su difusión para el desarrollo
de capacidades autogestivas en poblaciones vulnerables” (CGRCC, s/f).

En lo referente a la Ley de Protección Civil para el Manejo Integral de Riesgos de


Desastres del Estado de Chiapas (IPCMRDECH, 2011), en el Artículo 13 Fracción
X considera la promoción de la investigación científica “a través de instituciones
científicas y de educación superior”.

En Artículo 26 Fracción IV dice: “identificar los riesgos que se presentan en la


entidad integrando un Atlas de Peligros”. Riesgo y peligro los presenta como
sinónimos, igual que el concepto de resiliencia como “resilencia”.

47
En el Artículo 43 menciona que “Los planes de desarrollo urbano de cada uno de
los Ayuntamientos municipales, están obligados a observar y cumplir con los
parámetros e índices establecidos en el Atlas Estatal y Municipal de Peligros”,
mismo que como se ha mencionado, aún no está disponible.

En el Artículo 102 se estipula que los municipios deben destinar “el 5% de su


techo financiero, específicamente del rubro a que cite los lineamientos de
operación del Fondo Municipal”, para equipamiento de su Unidad Municipal y
realizar obras de reducción y mitigación de riesgos.

El Ayuntamiento municipal de Tuxtla Gutiérrez, en su formato de solicitud sobre


factibilidad de cambio en el uso del suelo, considera la necesidad de un dictamen
de riesgo por parte de Protección Civil del Estado para Guarderías, Escuelas,
Edificios y centros de concentración masiva.

La situación en Tuxtla Gutiérrez

Villafuerte (2010) concluye que un evento de gran magnitud como el huracán Stan
ocurrido en 2005 en la costa de Chiapas, pone en evidencia la vulnerabilidad y el
riesgo que siempre han estado presentes, en este caso, en la Sierra Madre de
Chiapas, sitio como muchos, en donde confluyen crisis económica, ambiental
social e institucional.

A raíz de distintos eventos destructivos ocurridos en territorio chiapaneco (Paz et


al., 2011c), han proliferado estudios y evaluaciones sobre vulnerabilidad y riesgos
en el estado, cuyas ejecuciones y resultados se acompañan de la ausencia de
datos que dificultan o imposibilitan las predicciones rigurosas, sobre todo a escala
local (Basail, en Villafuerte, 2010).

Los PRM constituyen una amenaza importante ya que, en combinación con la


vulnerabilidad de las poblaciones expuestas, determinan el riesgo y han causado a
lo largo de la historia un considerable número de desastres en diversas partes del
mundo, incluyendo México (Alcántara, 2008).

48
El Programa de Desarrollo Urbano 2008-2010 para Tuxtla Gutiérrez (PDUTG) (H.
Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez, 2008), Chiapas, en la parte de
diagnóstico aborda el tema de Riesgos y Vulnerabilidad, resaltando los riesgos de
sismo o inundación, limitándose solo dos párrafos:

“Las laderas naturales de la periferia urbana se ven seriamente afectadas por la


tala incontrolada, así como por la proliferación de nuevos asentamientos habi-
tacionales en zonas periféricas poco o nada aptas para el crecimiento urbano.
Las inundaciones por desbordamiento cada vez más recurrentes del Sabinal y sus
afluentes (1952, 1963, 1974, 1996 y 2002) y los inadecuados procesos
constructivos de nuevos desarrollos habitacionales en la parte media de las
laderas de la Meseta de Copoya, aunado a la presencia de actividad sísmica en la
zona, ponen en evidencia el riesgo en que la población tuxtleca vive”.

De esta manera se ilustra la falta de visión integral, comprensión y atención


institucional para este fenómeno complejo con el cual, como un cuerpo que
padece de una enfermedad crónica, la ciudad sigue creciendo.

El PDUTG no considera la naturaleza geológica, edáfica, hidrológica ni mucho


menos el proceso continuo de ocupación. Establece estrategias inconsistentes y
vagas enfocadas a Vulnerabilidad y Riesgos, nuevamente centrando su atención
en sismos e inundaciones, no tocando la problemática de la inestabilidad de
laderas: “Formular y concluir los estudios hidráulicos necesarios en donde se
plantee una solución real (no propuestas académicas) para el control (monitoreo)
de las fuertes avenidas de agua que se presentan recurrentemente en los causes
del río Sabinal y sus afluentes, tal como la construcción de una o varias presas
reguladoras y/o un sistema de alarmas”. Si bien exige resultados tangibles,
difícilmente se encontrarán fuera del medio académico. Además, no hay claridad
con lineamientos que procuren regular el uso del suelo en laderas.

2.2. Impacto de los desastres


La adopción de estrategias eficaces de prevención permitiría ahorrar miles de
millones de dólares, evitar la pérdida de gran parte de la riqueza acumulada y,

49
sobre todo, salvar miles de vidas. Gran parte de los recursos que se gastan en
actividades de socorro podrían destinarse a promover un desarrollo equitativo y
sostenible reduciendo la vulnerabilidad ante los peligros naturales (Vargas, 2002).

La situación de riesgo por desastre, generalmente se enfoca a sismos,


inundaciones, sequías y erupción volcánica (SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN,
2010), siendo el aspecto de remoción en masas un fenómeno poco identificado,
debido a que se manifiesta en la mayoría de los casos como consecuencia
secundaria (Blaikie et al., 1996) de eventos sísmicos, hidrometeorológicos o de
ambos. Al respecto, la ONU estima que aproximadamente el 75% de la población
mundial vive en zonas que han sido azotadas, al menos una vez entre 1980 y
2000, por un terremoto, un ciclón tropical, una inundación o una sequía (PNUD,
2004).

La historia registra eventos devastadores relacionados con procesos


gravitacionales, siendo el ocurrido en 1920 en Gansu, China, el que ha cobrado
más víctimas: 200 000 (Blaikie et al., 1996). Se considera a las lluvias intensas
dentro de la temporada húmeda, como detonadoras de los movimientos por
reblandecimiento y saturación de suelos con fuerte pendiente, lo que representa
un riesgo latente y permanente.

La posibilidad de hacer frente a estos eventos, está relacionada con la capacidad


organizativa y económica de los habitantes, por lo que se hace necesario conocer
herramientas surgidas a partir de experiencias en otros países que ayuden a
mitigar las afectaciones (CRIDALC, 2009).

En México, esta situación mantiene una estrecha relación con las políticas de
reordenamiento territorial, donde la lógica que ha predominado a nivel institucional
es responsabilizar a los residentes de asentamientos irregulares; es decir, los
califican como víctimas que propiciaron la situación por la que atraviesan
(Rodríguez, 2010).

50
El costo de los desastres
Los recursos monetarios, así como el tiempo destinado a reparar el daño,
frecuentemente rebasa en mucho la inversión original de la obra civil afectada
(Bitrán, 2001; Bitrán et al., 2002; Bitrán et al., 2003). En México, en 2010 se
erogaron más de 35 mil millones de pesos (SINAPROC, 2010 a) a través del
Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), superando en mucho la cifra
programada de 9 mil millones, aun considerando que el recurso se amplió en 3 mil
millones más que el promedio de los últimos años (Martínez, 2010).

Un comparativo interesante (Imagen 19) resulta al confrontar estos recursos con el


presupuesto autorizado para educación en Chiapas (2010) que ascendió a 21 081
millones de pesos; es decir, tan solo el 65% de lo demandado por las
contingencias. Si se le adiciona lo correspondiente a salud, apenas rebasa los 28
mil 500 millones.

Imagen 19. Comparativo entre recursos del FONDEN y presupuestos para educación y salud en Chiapas 2010.

$35,260,244,962

$21,081,000,000

$7,460,642,000
FONDEN
EDUCACIÓN CHIAPAS
SALUD CHIAPAS

Presupuesto de Egresos del Estado de Chiapas para el Ejercicio Fiscal 2010.

El Fondo para la Prevención de Desastres Naturales (FOPREDEN) destinó a nivel


nacional en 2010 cerca de 200 millones de pesos para proyectos en diferentes
estados, el equivalente al 13.3% de la cifra exclusiva para Chiapas a finales del
2007, en donde se destinaron $ 1 500 millones de pesos por lluvias atípicas. Los
gobiernos locales aportan más de 85.5 millones a través de convenios de
financiamiento, lo que supera los 285.5 millones de pesos (SINAPROC, 2010 b).

Las pérdidas por desastre (Paz et al., 2011c) pueden aplazar las inversiones
sociales para paliar la pobreza y el hambre, ofrecer acceso a la educación,

51
servicios de salud, vivienda digna, agua potable y saneamiento, o proteger el
medio ambiente, así como las inversiones que generan empleo y fuentes de
ingresos (PNUD, 2004), dificultando el desarrollo sustentable. La FAO (2010)
considera las catástrofes naturales como un elemento causante de crisis
prolongadas de 22 países con bajos ingresos y déficit de alimentos.

En México, el Programa de Apoyo a Contingencias Climatológicas (PACC, 2010),


procura contribuir a mantener el patrimonio de la población del medio rural ante la
ocurrencia de contingencias climatológicas extremas mediante la reincorporación
de los productores de bajos ingresos a sus actividades productivas. No obstante,
los apoyos resultan insuficientes (Cuadro 3) (Rodríguez, 2010).
Cuadro 3. Apoyo por producto y hectárea PACC 2010.

Producto Apoyo $/ha Costo de producción $/ha


Café 5 000.00 30 000.00
Maíz 900.00 2 000.00

Para daños parciales de viviendas, como agrietamientos en muros y pisos, el


FONDEN otorga un subsidio insuficiente para reparaciones. Los apoyos para
reconstrucción ascienden a 95 mil 904 pesos para un área mínima de 50 metros
cuadrados, pero si se revisan los costos de las casas habitación ya estructuradas,
se puede constatar que los recursos otorgados no son suficientes (Cuadro 4).
Cuadro 4. Apoyo por daño a vivienda PACC 2010.
Producto Apoyo $/vivienda
Daño parcial 27 687.00
Reconstrucción 95 904.00

Estos costos no incluyen los contenidos y mobiliario de los usuarios lo cual


magnifica las pérdidas.

Para junio de 2011, el Gobierno Federal contrató un seguro para proteger


infraestructura y viviendas de población vulnerable en caso de Desastres
Naturales por 4,800 millones de pesos, con vigencia de un año; busca potenciar
los recursos presupuestarios para la atención de desastres naturales, permitiendo
atender oportunamente las necesidades de la población afectada (SECRETARÍA
DE GOBERNACIÓN, 2011).

52
Lejos del impacto económico, las secuelas sociales se tornan complejas: para el
caso de el “megadeslizamiento” en Pampahasi-Callapa, La Paz en Bolivia, se
estima un costo de 93 millones de dólares (Villa, 2012a), seis mil personas
resultaron afectadas, y en febrero de 2012 a un año de ocurrido, permanecían
distribuidas en 16 campamentos y albergues cerca de tres mil personas. “Un
campamento debe ser un espacio transitorio y las autoridades no deberían
esperar demasiado para devolver su hábitat a los damnificados, postergarlo
indefinidamente, puede detonar conflictos sociales graves” (Tapia 2012a).

Pocas experiencias sobre recuperación de terrenos afectados por PRM están


disponibles; en Bolivia, el estudio “Zonificación de áreas de riesgo y medidas de
mitigación del deslizamiento, complejo Pampahasi-Callapa” (septiembre 2012),
encargado por el Ministerio del Medio Ambiente y Agua a una consultoría, tuvo un
costo de 2.4 millones de bolivianos (aprox 347 mil dólares) (Tapia, 2012b). El
estudio reporta 2 237.34 predios afectados.

Define 5 zonas de riesgo: Alto, Mitigable, Mediano, Bajo-A y Bajo-B. En cada una
se establecen medidas que van desde la reconversión forestal, hasta el uso
habitacional con restricciones. Las obras de recuperación ascienden a 308
millones de bolivianos (aprox 44.5 millones de dólares).

El descontento social se agudizó por la falta de procesos claros para la


expropiación o reubicación de los afectados (Tapia, 2012b).

Para el caso del deslizamiento traslacional en Juan del Grijalva, al norte de


Chiapas, México (noviembre 2007), la población fue reubicada en la “Ciudad Rural
Nuevo Juan del Grijalva” y el cauce del río fue obstruido durante dos meses por el
material acumulado, obligando a construir dos túneles con una inversión de 1 500
millones de pesos para modificar el cauce original (CFE, 2009).

Ante las situaciones descritas, es evidente la necesidad de un enfoque científico-


jurídico (Di Cione, 2003) mejorando las acciones que puedan propiciar la
reiteración de procesos catastróficos similares.

53
2.3. Una revisión en Chiapas 2006-2011

Se presentan en orden cronológico siete eventos documentados, de ellos 3


ocurrieron en cabeceras regionales Motozintla de Mendoza y Tuxtla Gutiérrez
(dos), el resto en comunidades rurales de difícil acceso (Imagen 20).

Imagen 20. Mapa: Sitios reportados. (Procesos de remoción en masa 2006-2011)

1. En septiembre de 2006, se presentó un deslizamiento rotacional en la


carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores km 0.500 (Imagen 25), producto de
una falla lístrica en el terreno (Membrillo y Paz, 2006) e intensas lluvias (ver
cuadro 1), afectando también a la planta de bombeo del Sistema de Agua
Potable, los trabajos de reparación tardaron casi un año. El movimiento se

54
reactivó en agosto de 2010 (cuadro 1) debido a lluvias extraordinarias, lo
que da idea de la recurrencia de este fenómeno (Lugo et al., 2001) y
persistiendo hasta febrero de 2012 (Imagen 26).

Imágenes 21 y 22. Deslizamiento rotacional en carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores km 0.500.


Septiembre 2006-agosto 2010. JP.

55
2. Noviembre 2007, población Juan del Grijalva del municipio de Ostuacán, al
norte de Chiapas, fue afectada por un gran deslizamiento traslacional
(Imagen 23) que bloqueó el río Grijalva, y generó una ola destructiva que
arrasó la mitad del poblado (Paz, 2007). Este deslizamiento (Lugo et al.,
2001), obstruyó durante dos meses el cauce del río. Sus dimensiones
aproximadas fueron 1 400 m de largo, 800 m de ancho y 70 m en la parte
más profunda, provocando un montículo de escombros de 800 m de largo,
300 de ancho y 80 de alto (Paz, 2007). Se estima que el volumen de
material desplazado fue de 48 millones de metros cúbicos (Hinojosa et al.,
2010) (Hinojosa et al., 2011) (Imagen 24).

Imagen 23. Estimaciones de la magnitud del deslizamiento traslacional, zona de Juan del Grijalva. Los cálculos se
realizaron a partir de la ortofoto digital rectificada, empleando el software Arc gis 8.3, a escala 1:7 500 Fotografía
aérea INEGI, noviembre 2007.

56
Imagen 24. Modelo de pérdida y acumulación de masa. Elaboró: Alejandro Hinojosa,
CICESE, 2010, Modificado por Paz abril 2011.
Imagen 25. Flujo de detritos en Motozintla de Mendoza,
septiembre. 2010 ASICH.
3. El 5 de septiembre de 2010,
en la ciudad de Motozintla de
Mendoza (Imagen 25), las oficinas
de la sede regional del Sistema de
Desarrollo Integral de la Familia
(DIF), una estación de gasolina y
varios negocios quedaron
enterrados entre lodo, piedra y
arena, (flujo de derrubios) arrastrados por la corriente que descendió del
cerro, en el camino que conduce al ejido de Niquivil (10 km al sureste).
También se reportaron desgajamientos en cerros y daños a viviendas,
producto de las lluvias asociadas a la depresión tropical 11E de la
temporada de ciclones tropicales en el océano Pacifico. Los ríos crecieron
demasiado poniendo en alerta a la población, quien ya tiene la experiencia
de el huracán Stan que afectó severamente esta población en 2005
(Roblero, 2010).

57
Se desconoce la cantidad y tipo de combustible que quedó almacenado en los
depósitos subterráneos, los que puede provocar, entre otros daños,
contaminación de acuíferos.

4. Lomas del Oriente, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 24 de septiembre de 2010


se reportan viviendas dañadas, además de las líneas de agua potable y
drenaje (Ortíz, 2010). Durante un recorrido el 3 de octubre se confirmó que
las casas fueron demolidas (Imagen 26) para evitar que las personas
regresen. En cambio, fueron reubicados en la colonia 6 de junio, a escasos
400 metros hacia el oriente. Las fugas en los sistemas de drenaje y agua
mantienen el suelo saturado, provocando flujos y deslizamientos (Mora et
al., 2007) de diferente magnitud.

Imagen 26. Casas demolidas en Lomas del Oriente (sur de Tuxtla Gutiérrez) octubre 2010. JP.

5. Reforma y Planada, Amatán, Chiapas, 29 de septiembre 2010. Flujo de


lodo de 300 m de longitud por 60 m de ancho (dato obtenido por medición

58
en la Imagen 2010 de Google earth) (Imagen 27) afectando varias casas y
reportando 16 muertos y 12 lesionados (Gobierno de Chiapas, 2010 a).
En una respuesta inmediata el Gobernador Juan Sabines declara: “Los
deslizamientos son impredecibles, no se sabe que se pueda prever, dónde va
a ocurrir un deslizamiento de tierra, pues no se puede saber, lamentablemente
ocurrió en esta comunidad”. [..] “… lo que nos afecta es la dispersión, la
dispersión no solamente afecta la pobreza, nosotros hemos hecho una
campaña contra la dispersión poblacional para evitar que la gente viva en
riesgo”.
Esta estrategia se refiere a las “ciudades Rurales” (sic), obra que abandera a la
administración 2006-2012.
Imagen 27. Flujo de lodo en Reforma y Planada, Amatán, Chiapas, septiembre, 2010. La Jornada

6 y 7. Nueva Colombia (Imagen 28), Ángel Albino Corzo, Chiapas. Flujo de


lodo, 2 niños muertos, 181 evacuados (121 por aire y 60 por tierra)
(Gobierno de Chiapas, 2010b) a la cabecera municipal. San Nicolás,
Montecristo de Guerrero, Chiapas. Deslave. 80 personas evacuadas a la
casa ejidal.

59
Estos dos últimos sucesos ocurrieron entre el 28 y 30 de septiembre. El
gobierno propone la reubicación de los habitantes en la ciudad rural del Café,
en Jaltenango de la Paz. Para la segunda mitad de octubre, las expectativas
cambian; uno de los principales productores de café orgánico de exportación
en el ejido San Nicolás, y socio del movimiento “comercio justo”, argumentó
que de trasladarse a la ciudad temática del café, en Jaltenango de la Paz, sus
zonas de cultivo estarán a 5 horas de distancia. En una parte de la nota, se cita
textualmente (Mariscal, 2010) “Pobladores y autoridades ejidales de la
localidad consideran que la reubicación alterará su proyecto de vida y su
dinámica de producción, que en 2009 les permitió cosechar 30 mil quintales de
café orgánico y cultivado a la sombra (shadegrown), valuados en más de 63
millones de pesos y gran parte destinados a los mercados de Europa y
Estados Unidos por conducto de varias cooperativas.”

Imagen 28. Flujo de lodo en Nueva Colombia, Ángel Albino Corzo, Chiapas, octubre, 2010. Heifer

60
Capítulo 3. Los Procesos de Remoción en Masa
3.1 Clasificación
La evolución de las laderas ha sido afectada por PRM asociados a su dinámica
intrínseca aun desde antes de la aparición de los seres humanos. Si bien se ha
demostrado que algunas actividades antropogénicas han acelerado la ocurrencia
de ese tipo de procesos, también es importante recordar que la superficie terrestre
no es estática y, por ende, la interacción endógena y exógena ofrece una amplia
gama de diversidad en el paisaje (Alcántara, 2008).

Las pendientes se han generado por diversos procesos geomorfológicos que


actúan de manera conjunta o aislada, siendo el intemperismo, la erosión y los
procesos gravitatorios los que tienden a suavizarlas (Hernández, 2008).

Una de las limitantes conceptuales a la que se enfrenta esta temática se deriva de


las traducciones de la literatura en inglés del término “landslide” mismo que
literalmente significa deslizamiento de tierra; aunque su acepción en su lengua
original es más amplia, en nuestro medio se ha utilizado de manera indistinta para
definir en general los PRM (Alcántara, 2000). En su artículo, la autora hace énfasis
en que los sinónimos correctos de los PRM son procesos gravitacionales,
procesos de ladera y movimientos de ladera, partiendo de la definición que emite
Brunsden (1979) que dice: “Los procesos de remoción en masa involucran el
movimiento de los materiales formadores de laderas bajo la influencia de la fuerza
de gravedad y sin la asistencia primordial de algún agente de transporte fluido”.

Po su parte, Hernández (2008) argumenta que estos procesos ocurren en muchos


casos, y cada vez con mayor frecuencia, como respuesta a actividades antrópicas,
como el caso de la inestabilidad de laderas debida a cortes carreteros. Los efectos
socioeconómicos debido a estos movimientos de remoción son cada vez mayores
debido al aumento en la vulnerabilidad social y a la múltiple variedad de procesos
detonadores que los generan.

61
Existen diferentes tipos de movimiento de remoción en masa que varían en su
geometría, velocidad, contenido de agua, etc. De la misma manera, ante los cada
vez más frecuentes efectos destructivos de estos procesos, se han propuesto
métodos de de estudio y clasificación. Se describen 2, el primero desarrollado por
CENAPRED 2003, el segundo propuesto por la Comunidad Europea (EPOCH,
1993) traducido por Alcántara (2000) (Cuadro 4).

La combinación de la variedad y velocidad (Cuadro 5) de movimientos en la


naturaleza (CENAPRED, 2001) y la creciente cantidad de especialistas en la
materia, hacen difícil llegar a una clasificación universal que permita estandarizar
conceptos, clasificar movimientos y compararlos en el espacio y el tiempo.

Lugo et al., (2005) mencionan: “los conceptos teóricos que explican los procesos
de remoción en masa han sido tratados por varios autores, estando entre los
principales Sharpe (1938), Varnes (1958, 1978), Záruba y Mencl (1969), Crozier
(1986) y Dikau et al., (1996), quienes consideran entre los factores principales la
influencia del agua superficial y subterránea, la litología, la estructura geológica y
el relieve, además de la sismicidad y la actividad humana. Es fundamental la obra
coordinada por Dikau et al., (1996), en la cual numerosos autores sintetizan el
conocimiento global sobre el tema y definen con detalle cada uno de los tipos de
procesos de remoción en masa y sus subdivisiones, además intentan uniformar
una terminología anárquica, proponiendo nombre en varios idiomas, incluso el
español, a cerca de 25 tipos y subtipos de procesos”.

CENAPRED (2003) propone la siguiente clasificación:

Tres tipos básicos de deslizamientos y nueve subtipos 12 en total.

Caídos o Derrumbes. Son movimientos (Imagen 29) abruptos de suelos y


fragmentos aislados de rocas que se originan
en pendientes abruptas, y acantilados, por lo
que el movimiento es prácticamente de caída
libre, rodando y rebotando, incluye:

Imagen 29. Caídos o derrumbes. Tomado de


CENAPRED, 2001.

62
Desprendimientos. Caída de suelos, producto de la erosión, o de bloques rocosos,
atendiendo a discontinuidades estructurales (grietas, planos de estratificación, o
fracturamiento) proclives a la inestabilidad.

Vuelcos o volteos. Caída de bloques rocosos con giro hacia adelante y hacia
afuera, propiciado por la presencia de discontinuidades estructurales (grietas de
tensión, formaciones columnares, o diaclasas) que tienden a la vertical.

Deslizamientos. Son movimientos de una masa de materiales térreos pendiente


abajo, sobre una o varias superficies de falla delimitadas por la masa estable o
remanente de una ladera. Por la forma de la superficie de falla, se distinguen
(Imagen 30):

Rotacionales. Deslizamientos en los que su superficie principal de falla resulta


cóncava hacia arriba (forma de cuchara o concha), definiendo un movimiento
rotacional de la masa inestable de suelos y/o
fragmentos de rocas con centro de giro por
encima de su centro de gravedad. A menudo
estos deslizamientos rotacionales ocurren en
suelos arcillosos blandos, aunque también se
presentan en formaciones de rocas blandas

Imagen 30. Deslizamientos. Tomado de muy intemperizadas.


CENAPRED, 2001.
Traslacionales. Deslizamientos en los que la masa de suelos y/o fragmentos de
rocas se desplaza hacia afuera y hacia abajo, a lo largo de una superficie de falla
más o menos plana, con muy poco o nada de movimiento de rotación o volteo.
Usualmente determinan deslizamientos someros en suelos granulares, o bien
están definidos por superficies de debilidad en formaciones rocosas, tales como
planos de estratificación, juntas y zonas de diferente alteración o meteorización de
las rocas.

Flujos. Son movimientos de suelos y/o fragmentos de rocas pendiente abajo de


una ladera, en donde sus partículas, granos o fragmentos tienen movimientos

63
relativos dentro de la masa que se mueve o desliza sobre una superficie de falla
(Imagen 31). Los flujos pueden ser de muy lentos a muy rápidos, así como secos
o húmedos; pueden distinguirse:

Imagen 31. Flujos. Tomado de CENAPRED, 2001. Flujos de lodo. Masa de suelo y agua que fluye
pendiente abajo muy rápidamente, y que
contiene por lo menos 50% de granos de arena
y limo, y partículas arcillosas.

Flujos de tierra o suelo. Masa de suelo y agua


que fluye pendiente abajo muy rápidamente, y
que contiene por lo menos 50% de granos de grava, arena y limo.

Flujos o avalancha de detritos. Movimiento rápido de una mezcla en donde se


combinan suelos sueltos, fragmentos de rocas, y vegetación con aire y agua
entrampados, formando una masa viscosa o francamente fluida que fluye
pendiente abajo.

Creep o flujo muy lento. A diferencia de los casos anteriores, es un movimiento


constante pero muy lento de suelos y rocas pendiente abajo, en el que no se
define con precisión la superficie de falla.

Lahar. Flujo de suelos o detritos que se origina en las laderas de un volcán,


generalmente disparado por lluvias intensas que erosionan depósitos volcánicos,
deshielo repentino por actividad volcánica, o bien por rotura o desbordamiento de
represas de agua.

Alcántara (2000) (Cuadro 5), cita en su trabajo la tabla de Clasificación de los


procesos que hace la EPOCH (European Community Programme por sus siglas
en inglés), en 1993 y que traduce Alcántara en 2000. Esta tabla sugiere una
clasificación sintetizada de los procesos de remoción en masa, basándose en las
clasificaciones de Varnes (1978) y Hutchinson (1988). Garnica Peña (2007)
también hace una descripción de cada tipo de mecanismo (excepto el
deslizamiento planar, y el movimiento complejo), ilustrándolo con fotografías. Sin

64
embargo, cada uno de ellos, de acuerdo a la tabla, presenta tres variantes según
el material involucrado, detalle al que no llega su explicación. En síntesis, la
EPOCH sugiere 8 tipos con 3 variantes cada uno, dependiendo del material
involucrado, en total 24.

Cuadro 5. Clasificación de los procesos de remoción en masa. EPOCH, 1993 traducido por Alcántara 2000.

Para este trabajo se empleará la clasificación propuesta por CENAPRED (2003).

La velocidad en los desplazamientos influye en la magnitud de los daños, aquí se


presenta este cuadro extraído del la Cartilla de Diagnóstico (CENAPRED 2001)
cuyos colores, por razones de semántica, deberían invertirse (Cuadro 6).

65
Cuadro 6. Velocidad de los desplazamientos. Tomado de WP/WLI, 1995

En un deslizamiento traslacional, además de la velocidad del desplazamiento,


también deben medirse otros factores como (Imagen 32):

1. Dirección de la superficie de falla o deslizamiento utilizando inclinómetros.


2. Estimar la magnitud del desplazamiento a través de la instalación de
extensómetros.
3. Determinar los niveles de agua subterránea infiltrada en el cuerpo de una
ladera, con piezómetros.

66
Imagen 32. Factores que intervienen en la inestabilidad. Caso deslizamiento rotacional. Tomado de CENAPERED 2003.

Para el caso de la zona de estudio, existe una variedad y combinación de


movimientos como lo muestran (Pola et al., 2006) en su estudio de la zona sureste
de Morelia, Michoacán.

La clasificación de los PRM registrados se detalla en el capítulo de Resultados.

Durante la etapa final de esta investigación, el Instituto de Geofísica de la UNAM


realiza el monitoreo de los movimientos en la ladera sur de la ciudad de Tuxtla
Gutiérrez, específicamente en el Fraccionamiento la Cueva del Jaguar y la colonia
Lomas del Oriente (uno de los casos analizados en este documento).

El periodo de registro va de agosto a octubre, con lo cual los datos abarcarán


tanto la temporada lluviosa como la seca.

Utilizan receptores GPS, aplicando el método diferencial, estableciendo un punto


de control en el parque “5 de mayo”, que se encuentra a una distancia lineal
aproximada de 3.7 km. Para finales de octubre de 2012, los resultados aun no
están disponibles

67
3.2 Métodos cartográficos

La cartografía digital, incorporada a un Sistema de Información Geográfica (SIG),


permite la manipulación de los atributos vinculados a cada uno de los rasgos
representados. Alcántara (citada por Aguirre, 2009), menciona que, si bien los
movimientos de ladera son procesos muy complejos que resultan de la interacción
múltiples factores, tanto naturales como humanos, es factible manipular dichas
interacciones mediante el empleo de SIG, lo que permite crear escenarios de
laderas inestables específicas, o bien zonificar áreas potenciales de inestabilidad.

Para ello, es necesario y conveniente abordar algunos conceptos de cartografía


básica indispensables en la construcción de los mapas temáticos.

La escala

La escala es la relación que existe entre la representación gráfica del mapa con la
representación real de la superficie terrestre y puede ser determinada de varias
formas, una de las cuales es comparar una distancia medida en el mapa con su
correspondiente en el terreno (Caire, 2002).

La escala es uno de los elementos fundamentales de un mapa, está directamente


relacionada con el contenido, propósito, objetivos, dimensiones y precisión del
mapa (Caire, 2002).

Se representa de manera numérica o gráfica. La primera, se compone por dos


elementos: el módulo que se obtiene al realizar las operaciones necesarias para
convertir el numerador del quebrado a la unidad y el denominador será el módulo,
este y la escala son recíprocos, es decir, inversamente proporcionales.

Ejemplos: 1:1 000 1:20 000 1:50 000 1:250 000

La expresión gráfica de la escala la constituye un segmento de recta graduado a


intervalos regulares que corresponden a las distancias reales del terreno. La
porción izquierda, representada por segmentos de valores fraccionarios, se
denomina extensión debido a que es donde la escala gráfica tiene divisiones con

68
menor espaciamiento y al resto, que es donde tiene espaciamientos más amplios,
se le llama escala principal. La escala gráfica se utiliza como un escalímetro y la
extensión sirve para obtener mayor precisión en los cálculos.

Ejemplo:

La cartografía de los PRM exige de una amplia gama que va de las medianas a
las grandes. A diferencia de otras amenazas como zonificación sísmica (que se
cartografía por colonia, manzana o en el mejor de los casos por construcción);
inundaciones, que demanda curvas de nivel a cada 2 m ó 0.5 m; o erupción
volcánica, que requiere de escalas medianas a pequeñas. Esto se confirma al
plasmar los eventos en diferentes mapas, cuya longitud o extensión afectada,
debe ser correctamente representada.

En este rubro, Lugo (1988) presenta una clasificación de las formas del relieve
elaborada por Piotrovsky en 1977, que considera el orden de magnitud, la
superficie que abarcan, la diferencia de alturas, algunos ejemplos y lo principal, las
escalas correctas de representación (Cuadro 7).

Cuadro 7. Escalas de representación de acuerdo a la magnitud del relieve.


MAGNITUD DIF. ALTURAS ESCALA DE
SUPERFICIE EJEMPLOS
(orden) (metros) REPRESENT.
Hasta 20 000, 2 500-
I Millones de km2
6 500 promedio
Continentes, cuencas oceánicas 1:50 000 000

Altiplanos, países montañosos


Decenas y miles de máximo 11 000 500-4 1: 10 000 000
II km2 000 promedio
continentales y oceánicos, depresiones
1:1 000 000*
cratónicas y oceánicas

Cientos y miles de Montañas, grandes cuencas, algunas 1:1 000 000


III km2
200-2 000
trincheras 1:100 000*

Cientos y miles de 1:50 000


IV m2
200-3 000 Colinas, terrazas, poljés
1:10 000*
1:25 000
V m2 y cientos de m2 m y decenas de m Bancos de cauce, barrancos, dolinas
1:5 000*
VI dm2 y m 0.1 a 1-2 Montículos, cárcavas 1:5 000
VII cm y dm cm2 y dm2 a m2 Cúmulos y estrías -----------
*Escala de detalle
Tomado de Lugo, H.J. (1988) Elementos de Geomorfología Aplicada (métodos cartográficos).

69
Por ejemplo, para el estudio de las causas y efectos de los PRM en la sierra norte
de Puebla en 1999 (Lugo et al., 2005), emplean cartografía escala 1:250 000 para
delimitar un área de 4 000 km2 y elaborar un mapa geomorfológico. El análisis se
realiza con cartografía escala 1:50 000.

Para el estudio del deslizamiento en Juan del Grijalva, al norte de Chiapas en


2007 se emplearon fotografías aéreas a color escala 1:10 000, con cartografía
topográfica y modelo digital de elevación escala 1:50 000 (Paz, 2007). Las
dimensiones del área afectada (840 000 m 2) equivalentes a 8 estadios de futbol
como el “Azteca” en la ciudad de México, permitieron realizar análisis a diferentes
escalas, entre ellas a 5 000 y 7 500, generando un mosaico fotográfico escala
aproximada 1:25 000.

En el estudio de la Ladera occidental del Cerro del Chiquihuite, Ciudad de México,


mediante GPS y SIG, (Martínez et al., 2009), presentan, entre otros mapas, el de
Máximo Riesgo; sin embargo, en ninguno de ellos especifica escala numérica,
solo en tres de seis incorpora la barra de escala.

Considerando el largo de una manzana en 100 m y su correspondiente


representación sobre el mapa en 5 mm, y aplicando la fórmula indicada por Caire
(2002), se estima que la escala del material cartográfico empleado es 1:20 000.
Sobre estos documentos solo definen áreas, seguramente por las limitantes de la
escala.

En el estudio geotécnico asociado a procesos de remoción en masa del parque


Francisco Zarco (Pola et al., 2006), incorporan dos mapas a escala 1:2 500, uno
es el Topográfico-morfológico en donde zonifican los tipos de proceso, y el otro es
el geológico asociado a la ubicación, dimensiones y tipo de proceso. El empleo de
curvas de nivel a cada 0.5 m (seguramente interpoladas por medio del software)
hace difícil la lectura. Solo incluye escala gráfica, por lo que se realizó el cálculo
con la fórmula conocida (Caire, 2002), en este caso empleando la barra de escala,
buscando equivalencia con 1 cm, se estima una escala de 1: 5 000.

70
Para el presente estudio, se emplearon fotografías aéreas escala 1:75 000,
cartografía topográfica y MDE escala 1:50 000. Se obtuvo apoyo de Google earth
(ver 6.1.0.5001.) para identificación de rasgos en zonas afectadas.

Considerando las escalas de trabajo por medio de software Arc Gis ver 9.3, estas
fueron establecidas a 1:85 000, los mapas de salida se diseñaron a 1:125 000 en
tamaño carta para su publicación.

El error gráfico

La apreciación aproximada del ojo humano es de 0.25 mm (Caire, 2002), por lo


que el ensayo de error gráfico consiste en multiplicar el módulo de la escala por
esta constante. Los objetos no deben observar un desplazamiento menor a este
valor (Cuadro 8).

El INE, especifica en su Norma Técnica para la cartografía de suelos, que para


una escala de 1:4 000 000, se utilizará el sistema inglés que define como Unidad
Mínima Cartografiable (UMC), algunos autores se refieren como Área Mínima
Cartografiable (AMC) una superficie de 1 cm por lado, como lo hace la Norma
Oficial Mexicana NOM-023-RECNAT-2001 (SEMARNAT, 2001).

INEGI por su parte, establece que para la escala 1:250 000, el AMC corresponde
a rasgos lineales de 4 mm de longitud o bien polígonos de 4x4 mm, lo que
equivale a 1 000 m (INEGI, 2006).

Rasgos menores a estas dimensiones deberán generalizarse. Este es un de los


errores comunes en que incurren varios profesionales de diferentes campos
avocados a elaborar cartografía, resultando mapas ilegibles y saturados de
información.

Es importante considerar que los rasgos a representar en la cartografía 1:125 000,


solo es posible plasmarse de forma lineal aquellos que tengan dimensiones
mínimas de 750 m, lo que equivaldrá en el mapa a 5 mm esta será la unidad
mínima cartografiable, obtenida mediante el ensayo de error gráfico que propone
Caire (2002), los elementos de menor dimensión serán representados mediante

71
puntos; de ahí la importancia de obtener en campo la longitud y altura del
fenómeno, para evitar incurrir en errores de precisión.

Otro ejemplo en este estudio, para el caso de las diferencias de alturas, un talud
puede presentar un desnivel de 18 m, por lo que en la cartografía escala 1:50 000,
con curvas de nivel a intervalos de 20 m será imposible su estimación.

Cuadro 8. Relación escala-distancia mínima observable

Escala de la Nombre de 1cm 1 km real Dist. Mínima real


1 cm2 corresponde a:
carta la carta corresponde a: corresponde a: observable

1:1 000 mil 10 m 0.0001 km2 = 0.01 ha 100 cm 0.25 m


1:5 000 5 mil 50 m 0.0025 km2 = 0.25 ha 20 cm 1.25 m
1:10 000 10 mil 100 m 0.0100 km2 = 1.00 ha 10 cm 2.50 m
1:25 000 25 mil 250 m 0.0625 km2 = 6.25 ha 4 cm 6.25 m
1:50 000 50 mil 500 m 0.25 km2 = 25 ha 2 cm 12.50 m
1:100 000 100 mil 1 km 1 km2 1 cm 25 m
1:200 000 200 mil 2 km 4 km2 5 mm 50 m
1:250 000 250 mil 2.5 km 6.25 km2 4 mm 62.5 m
1:500 000 500 mil 5 km 25 km2 2 mm 125 m
1:1 000 000 millón 10 km 100 km2 1 mm 250 m
Tomado de Caire, Jorge 2002 Cartografía Básica, FFyL/UNAM p31

El empleo de imágenes

Por su parte, Lira (2003), propone el empleo de tres tipos de imágenes para el
análisis de desastres (Cuadro 9), haciendo referencia a los PRM como
deslizamientos de terreno, en donde el empleo de imágenes Landsat 4 y 5 y
RADARSAT ofrecen resultados “adecuados y excelentes” –respectivamente -
para la evaluación; solamente las RADARSAT podrían aplicarse en la prevención.
He ahí una limitante en el empleo de la percepción remota en PRM. Eso sin
considerar que muchos movimientos son de dimensiones inferiores al tamaño del
PIXEL de la Imagen, por lo que el trabajo en campo adquiere suma importancia.

72
Cuadro 9.Desastres naturales y análisis correspondiente en relación al tipo de sensor satelitario

Tipo de satélite y posibles resultados


Tipo de desastre Tipo de análisis
Landsat 4 y 5 GOES/NIMBUS RADARSAT
prevención sin probar no se aplica no se aplica
Avenidas
evaluación excelente no se aplica adecuado
prevención sin probar no se aplica posible
Terremotos evaluación posible no se aplica posible
prevención sin probar sin probar posible
Erupciones volcánicas evaluación posible excelente posible
prevención posible posible no se aplica
Sequías evaluación posible adecuado adecuado
prevención posible posible no se aplica
Incendios evaluación excelente adecuado adecuado
prevención no se aplica no se aplica no se aplica
Desastres agrícolas evaluación posible no se aplica adecuado
prevención posible excelente no se aplica
Tormentas y huracanes evaluación excelente adecuado adecuado
prevención no se aplica no se aplica posible
Movimiento de glaciares evaluación posible no se aplica excelente
prevención no se aplica no se aplica no se aplica
Contaminación de aguas evaluación adecuado no se aplica posible

Deslizamiento de prevención no se aplica no se aplica posible


terreno evaluación adecuado no se aplica excelente
prevención no se aplica no se aplica no se aplica
Maremotos evaluación posible posible posible
prevención no se aplica no se aplica no se aplica
Plagas evaluación excelente posible adecuado
Tomado de Lira, Jorge. 2003. La Percepción Remota; nuestros ojos desde el espacio. UNAM/CONACyT/FCE p136

La cartografía temática

Con el auge de herramientas informáticas diseñadas para Sistemas de


Información Geográfica, es común no respetar los aspectos semánticos,
sintácticos y pragmáticos (Gómez, 2004), ignorando códigos internacionales para
la simbología en sus diferentes aristas: color, tipo, dimensión, proporción. Lo que
se pretende es lograr una armonización entre los elementos del mapa.

73
El lenguaje cartográfico tiene características propias y está sujeto a las leyes
fundamentales de la ciencia general de los signos, que es la semiología gráfica
(Gómez, 2004).

Los aspectos semánticos se refieren a la correcta representación de los elementos


por medio de signos y símbolos, además, trata sobre las relaciones entre signos y
objetos.

Los sintácticos tratan de las relaciones entre los signos mismos y la correcta
jerarquía de los niveles de información.

Los problemas pragmáticos se presentan cuando la expresión gráfica del mapa no


es clara o legible; su lectura, interpretación y comprensión se dificultan y no logra
su propósito de comunicar.

Errores de este tipo pueden apreciarse en la carta Urbana de Tuxtla Gutiérrez,


ediciones 2001 y 2007.

La última década del siglo pasado es la etapa de transición de la elaboración de


mapas por métodos tradicionales del dibujo manual y con instrumentos, al de los
métodos automatizados, los cuales se perfeccionan cada día y que en la primera
década del siglo XXI se han impuesto en todo el mundo. Asimismo, se han
desarrollado numerosos métodos para leer, interpretar y elaborar mapas diversos
también por métodos digitales. De esta manera la cartografía se difunde en el
mundo y está al alcance de cualquier persona. Pero esta enorme ventaja tiene sus
riesgos, y el principal de ellos es que el manejo correcto de las herramientas
informáticas no significa forzosamente que el usuario tenga los conocimientos
cartográficos, muchas veces ni siquiera elementales, lo que le conduce a la
interpretación y elaboración de mapas de manera incorrecta (García, 2003)

En un estudio con enfoque geomorfológico, uno de los primeros mapas es el


hipsométrico o altimétrico (Lugo, 1988) (Mapa 3 ), ya que proporciona información
de la acción de los agentes formadores del relieve, permitiendo, con el uso
correcto de colores para obtener una sensación de tercera dimensión.

74
2.6. Caracterización de las laderas habitadas en Tuxtla
Gutiérrez

La ciudad de Tuxtla Gutiérrez se encuentra asentada en la parte baja de una


cuenca hidrográfica, en un valle por el que escurren corrientes permanentes e
intermitentes, cuyo afluente principal es el río Sabinal. Su cuenca ocupa parte de
los municipios de San Fernando y Berriozábal, teniendo un patrón de drenaje de
tipo dendrítico, semejante a las nervaduras de la hoja de una planta; por lo mismo,
geológicamente en su mayor parte está constituido por depósitos recientes
transportados por los numerosos afluentes, que juntos aportan agua al río Grijalva.

Imagen 33. Mapa facsímil editado por Gobierno del estado con motivo del Centenario de Tuxtla Gutiérrez como capital.
1992.

75
Crecimiento histórico

El crecimiento de la ciudad queda registrado cartográficamente a partir de 1892


(Imagen 33), año en que los poderes se trasladan de San Cristóbal de las Casas a
esta ciudad (por cuarta y última ocasión), por instrucciones del gobernador Emilio
Rabasa (H. Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez, 2010), siendo la
Imagen 34. Crecimiento de población. población total cercana a los 7 000
habitantes (Imagen 34) (Gobierno de
Chiapas, 1992). Los límites aproximados
correspondían a lo que se conoce como
5ª avenida norte, 4ª oriente, siendo
referencia la iglesia de San Roque, 9ª
avenida sur y 9ª poniente 2. Junto a la
actual iglesia de San Roque ubicada en la
3ª calle sur oriente y 4ª oriente sur, se

FUENTE: H. Ayuntamiento. 1988. Monografía del encontraba el antiguo panteón (Imagen


Municipio de Tuxtla Gutiérrez. Los datos
36).
correspondientes a 2000 y 2005 corresponden a
INEGI. XII Censo General de Población y Vivienda y
II Conteo de Población.

El Concepto de ladera

De acuerdo al Grupo Centroamericano de Investigación en Laderas, Villacis


(1997) dice: “es aquella unidad que por su topografía, ubicación geográfica y
fragilidad del recurso base, está de manera general pero no necesariamente,
sujeta a unos requerimientos de manejo especiales. El manejo inapropiado de
esos suelos trae como consecuencia degradación del recurso y pérdida de la
productividad in situ, así como el rápido empobrecimiento de las familias rurales y
la imposición de costos sustanciales a los usuarios del agua en las partes más
bajas”.

Por su parte Scherr (et al., 1997) dice “En su versión más comúnmente conocida y
difundida en el pasado, el concepto de laderas tiene que ver con las

2
Algunos cronistas establecen el límite en la 7 poniente, donde se encuentra la capilla del Cerrillo.

76
características biofísicas de estas3. Existe otra percepción de las laderas como
proveedoras de servicios ecológicos (fuentes de agua, de energía, etc.), que
deben protegerse de la intervención humana para que las ciudades satisfagan su
demanda de agua y para que las presas hidroeléctricas no tengan problemas de
azolvamiento. En un enfoque tradicional, las laderas, han sido concebidas más
como proveedoras de bienes y servicios hacia el exterior que hacia el desarrollo
de las mismas. Por otra parte, las laderas tienen como elementos comunes la
pobreza, la degradación de los recursos naturales y un déficit importante en la
institucionalidad necesaria para promover el desarrollo sostenible de la
agricultura.”

Al respecto CENAPRED (2001) define como talud a la pendiente formada por la


acumulación de fragmentos de roca al pie de los acantilados o de montañas. Su
génesis y evolución determinan suelos por lo regular inestables con
comportamientos característicos de las laderas, conocidos también como
procesos gravitacionales o remoción en masa (Lugo, 2003).

El Paisaje urbano

Los aspectos que se


consideran en este apartado
como determinantes del
paisaje urbano son: la
morfología y la degradación
ambiental (Imagen 35).
Respecto a la primera, Elio
(S/F) menciona que el paisaje
urbano es el resultado de la
Imagen 35. Crecimiento de la zona urbana sobre laderas. JP

3
Es necesario reconocer que existen diversos tipos de laderas, por lo cual es conveniente avanzar
hacia una caracterización en base a tres grandes criterios: las variables biofísicas (topografía,
clima, altitud, suelos, etc.); las variables socioeconómicas (sistemas de producción, sistemas de
tenencia de la tierra, etc.); y la tendencia y dinámica en las laderas (procesos de urbanización,
movimientos de población, infraestructura de transporte, etc.).

77
interacción de tres variables que son: el plano, el uso del suelo y la edificación,
mismas que varían con independencia entre sí.

Con relación al plano, Elio (S/F) menciona 4 categorías: ortogonal, lineal, radial e
irregular. Para el caso de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, como en muchas, es
evidente la influencia que ejercen y han ejercido por una parte, las vías de
comunicación como inductoras, y por otra las laderas como contenedoras hasta
cierto grado del crecimiento y morfología urbanos, por lo que se ajusta a la forma
lineal alargada en sentido este-oeste (Imagen 36). Primeramente inducido este
crecimiento por la avenida Central-Carretera Panamericana; en segundo lugar, la
expansión hacia el norte y sur se ha limitado (como se menciona posteriormente)
más no detenido, por la presencia de las laderas. Actualmente, esto está
modificándose con la apertura de nuevos espacios de ocupación masiva,
asentados precisamente en laderas, como Bonanza hacia el suroeste de la
ciudad. Lo que modifica el patrón lineal, generando ahora uno irregular, aspecto
en el cual definitivamente también inciden las laderas.

El crecimiento lento y progresivo de la ciudad durante la primera mitad del siglo


pasado, se intensifica a partir de los años 60´s hasta los 80´s con la construcción
de complejos hidroeléctricos de Malpaso, La Angostura y Chicoasén, lo que atrajo
a grupos considerables de personas que se emplearon en las obras y
permanecieron en la ciudad (H. Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez,
1988).

Seguramente obras como la Torre Chiapas (2009-2011), el programa “Que viva el


Centro” (2011-2013) y el proyecto del río Sabinal (2010-213), contribuyen a que
varios obreros originarios de otras comunidades y estados, residan en la ciudad
una vez concluidas estas grandes obras.

78
Imagen 36. Mapa: Crecimiento histórico 1892-2009 79
Por otra parte Fernández (1996) resalta que existe una estrecha relación entre
degradación ambiental urbana y vulnerabilidad urbana frente a amenazas
naturales o antrópicas que potencian los riesgos y las causas de desastres.
Asimismo, menciona que la actividad humana es la principal causante de la
degradación ambiental, “sin embargo, es precisamente en nombre de sostener a
la sociedad y promover el desarrollo que la actividad humana se convierte en una
fuente de degradación ambiental”. En este sentido, es recomendable -y objeto de
este estudio– explicar el fenómeno de inestabilidad de laderas y proponer
elementos para la regulación en el uso del suelo, procurando el desarrollo
sustentable.

Lavell (en Fernández, 1996) argumenta que los asentamientos humanos se


“construyen y configuran modificando o transformando la naturaleza” 4, y abunda
diciendo que el “proceso de urbanización y los cambios que suscita en las
regiones que circundan a las ciudades, modifica y transforma los elementos físico-
naturales existentes, creando nuevas amenazas o amplificando en intensidad y
recurrencia las ya existentes”. Esto explica el deslizamiento de terreno que se
presenta en el kilómetro 0.5 en la carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores (Imagen
37), precisamente en la ladera sur, en donde Don Víctor Reyes, habitante nativo
de la comunidad El Jobo (a 5 km
de la ciudad, sobre la meseta de
Copoya) narra que anteriormente
ahí pasaba un arroyo y abundaba
la vegetación llamada “mujular”
(Brosiumalicastrum) (Miranda,
1952); sus referencias en el
tiempo le remontan a mediados
del siglo pasado.

Imagen 37.Terrazas por deslizamiento rotacional carretera Tuxtla


Gutiérrez-Villaflores, septiembre, 2006. JP.

4
En el mismo documento, Lavell (1996, 12) menciona que los procesos de transformación, en
ocasiones se confunden con degradación.

80
Imagen 38. Mapa: Topografía 81
A partir de la generación de un mapa topográfico se define que la mayor parte del
área urbana se encuentra asentada por debajo de la cota 600 msnm al sur, 640 al
norte y 540 al oriente; a partir de estas, los valores de las pendientes son mayores
a 8% (5°), lo que ha limitado más no detenido el crecimiento urbano, pese a las
dificultades constructivas, de acceso y dotación de servicios y a los peligros que
implica (Imagen 38).

Las cuatro laderas

Revisando la cartografía y considerando elementos como la diferente constitución


litológica y el cambio en la pendiente, se determinan 4 grandes laderas sobre las
cuales se extiende la ciudad y se identifican las colonias establecidas (Imagen 39).

82
Imagen 39.Mapa: Identificación de laderas 83
1. Mesa Nido de Águilas (Loma Larga). (Imagen 41) Situada al oriente, fue
poblada gradualmente a partir de
1989 (Paz, 1989) en su ladera
poniente, por la expansión de la
colonia Patria Nueva. La porción
oriental alojó en algún momento el
basurero municipal de la ciudad,
mismo que fue cerrado ante las
presiones de los pobladores de
asentamientos contiguos,
Imagen 40. Fraccionamiento. Vida Mejor. JP. correspondientes al municipio de
Chiapa de Corzo. La parte superior aloja el fraccionamiento “Vida Mejor” (Imagen
40) obra emblemática de la administración del gobernador Pablo Salazar
Mendiguchía (2000-2006), actualmente en ampliación (Imagen 43).

Imagen 41. Mapa: Colonias asentadas en ―Mesa Nido de Águilas


84
Imagen 42 .Calizas formación La Angostura. JP Se constituye principalmente de capas de roca
caliza, mismas que corresponden a la
formación geológica Ocozocoautla-La
Angostura, de edad Cretácica (65 millones de
años), muy cercana a la zona de contacto con
la formación Soyaló (Membrillo, 2006) (Imagen
42).

Presenta una dirección noroeste-sureste en su


eje mayor, que alcanza los 4.5 km. Hacia el
norte se interrumpe por el pequeño cañón que
forma el río Sabinal (único escurrimiento)
antes de desembocar en el Grijalva. Hacia el
sur su pendiente decrece gradualmente de
700 m hasta alcanzar los 540 msnm. Al igual
que la ladera norte, parte se encuentra dentro
del Parque Nacional Cañón del Sumidero.
Imagen 43. Ampliación Fraccionamiento Vida Mejor, marzo, 2010.
JP

2. Loma Verde. De la misma naturaleza litológica que la anterior, se caracteriza


por innumerables capas sólidas y casi horizontales de roca caliza de color gris o
crema (Imágenes 44 y 45), alternadas con delgadas capas de lutitas, rasgo

85
distintivo de la formación La Angostura, que se aprecian muy bien en el corte
carretero que da paso al libramiento norte a la altura del mirador “Los Amorosos”.
Identificado como “Loma verde” en la carta topográfica (INEGI, 2002), se localiza
al noroeste, y presenta una forma dómica, siendo una prolongación de la Meseta
de las Ánimas, que corresponde a la margen izquierda del Cañón del Sumidero.
La diferencia de alturas va de los 600 a los 980 msnm (Imagen 46).

Imágenes 44 y 45. Caliza formación La Angostura en el Libramiento norte. JP.

86
Imagen 46. Mapa. Colonias asentadas en ―Loma Verde‖

Las laderas orientadas hacia el este hacia el este han sido ocupadas rápidamente
por gran cantidad de colonias y actualmente es objeto de la construcción de
unidades habitacionales verticales que para octubre de 2012 están a punto de
concluirse, lo que muestra la tendencia de crecimiento en los últimos años; por
otra parte, es conveniente mencionar que sobre esta misma, en la ladera sur, se
encuentran la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), La
Escuela Superior de Licenciatura en Imagen 47. Cueva del Ramillete abril 2006. JP
Educación Física (ESLEF), la Calera Maciel y
la planta de PROACTIVA.

Por su forma dómica presenta un patrón de


escurrimiento de tipo radial centrífugo cuyas
corrientes han disectado la roca, generando
profundos cauces.

87
La presencia de roca carbonatada (Foto 19), suficiente agua en temporada
lluviosa, acumulando entre 900 y 1,200 mm al año (ver Cuadro 1), además de
bióxido de carbono producto de la actividad biológica (Fernández, 1999), son
elementos y condiciones propicios para el desarrollo de cavernas (Imagen 47), la
mayoría de las cuales se encuentran en las varias cañadas que corresponden a
los cauces de los ríos.

Tiene una dimensión de 5.4 km en su eje este-oeste. A partir del libramiento norte
hacia las partes altas, conserva relictos de una cubierta vegetal de selva baja
caducifolia (INEGI, 1996), aunque presenta áreas sumamente deforestadas
principalmente por la extracción de calcita (CaCO3) para fabricación de cal y la
expansión urbana de los últimos 20 años; no así por debajo de esta vía, en donde
se han establecido zonas residenciales (Malibú, Montes Azules) y de interés social
(El Calichal). Maskrey (en Lavell, 1997) denomina este proceso como
vulnerabilidad espacial.

3. Ladera Norte. Es la más densamente poblada, y hacia donde se ha dirigido la


tendencia al crecimiento, al igual que la sur, debido a un precio más accesible en
el valor del suelo, en comparación con las zonas oriente y poniente (H.
Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez, 1988). Su pendiente es gradual y va
de 3.5% (2°) a 12% (7°). Las altitudes van de los 540 a los 740 msnm. Su parte
más septentrional queda inmersa en la poligonal del Parque Nacional Cañón del
Sumidero (Imagen 48).

Uno de los factores detonantes para el crecimiento de la ciudad hacia esta ladera
fue la construcción de la carretera panorámica Tuxtla Gutiérrez-El Sumidero,
inaugurada en 1952 (H. Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez ,1988).

88
Imagen 48.Mapa: Colonias asentadas en ladera norte.
Su forma es de abanico que se abre hacia el sur, teniendo un eje norte-sur de 3.6
km. Presenta una base mayor de 5 km y en la parte más angosta registra 1.4 km,
limitada en su parte alta por los contrafuertes montañosos que evidencian la
presencia de una falla geológica. Su naturaleza geológica es la misma que la
anterior (Imagen 49). A su interior se subordinan otras formas menores (Priego et
al., 2008) como gran cantidad de barrancas y lomeríos. El río principal es el
Potinaspak que desciende de la parte alta de la meseta de las Ánimas.
Los asentamientos ubicados en la parte
noreste de esta zona se están
extendiendo hacia esa misma dirección
y han comenzado a ocupar, como se
puede ver en el mapa de crecimiento
histórico, otra ladera de características
semejantes a la Mesa Nido de Águilas.

Imagen 49. Cueva de la Chepa. EE.

89
4. Ladera sur. (Motivo del estudio) Con aspecto muy distinto a la norte, presenta
una pendiente suave que gradualmente se intensifica. Su condición geológica
geomorfológica es igualmente distinta (Imágenes 50 y 54), el este aspecto estriba
la razón de su inestabilidad.

La expansión de la zona urbana hacia esta ladera fue condicionada por la


construcción del libramiento sur (antes periférico) durante el sexenio de José
Castillo Tielmans entre 1964 y 1970. Además del traslado del Zoológico entre
1979 y 1982, durante la administración de Juan Sabines Gutiérrez (H.
Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez, 1988).

Corresponde a depósitos de talud generados por desprendimiento y transporte de


la parte alta de la Meseta de Copoya, sus pendientes van de entre 17 y 26%,
hasta más de 270% (de 10° y 15° hasta 70°) en la zona de los circos de erosión.
Su naturaleza y comportamiento, a diferencia de las tres anteriores, son
complejos, de ahí la intensión de este estudio.

Para su comprensión es necesario describir la composición litoestratigráfica de la


Meseta de Copoya, que es de donde proviene el material acumulado en la ladera.

De acuerdo a Membrillo (2006) se trata de capas casi horizontales de rocas


sedimentarias formadas en ambientes marinos someros. Prueba de ello son la
cantidad de fósiles observados durante los recorridos. Se menciona también que
la parte superior conformada por una capa de 20 a 100 m de espesor de calizas 5 y
areniscas se formó en ambientes de baja energía cercanos a depósitos litorales.
6
Esto se deduce al observar en el cerro Mactumanmatzá depósitos rojizos y gran
cantidad de cantos rodados de cuarzo lechoso. La formación a la que pertenece
se discute, siendo San Juan para algunos y Lumut (Ferrusquía et al., 2000) para
otros. Data del Eoceno (40 millones de años)

5
Dato obtenido del perfil geológico incluido en el estudio geohidrológico.
6
Es común que se llame Mactumatzá; sin embargo, Don Antonio Escobar, habitante de Copoya
quien se ha dado a la tarea de realizar registros de palabras zoques, propone MactumanMatzá,
que significa Cerro de las once estrellas.

90
Imagen 50. Mapa: Colonias asentadas en ladera sur (oriente)

“La Mesa de Copoya está siendo reducida, porque el continuo fallamiento marginal
rompe bloques (Imágenes 51 y 52) que forman un talud de pendiente moderada,
que se extiende desde los recientes riscos verticales hasta el fondo de la
depresión que rodea a la mesa” (Membrillo, 2006). Esto debe ser analizado y
relacionado también con el carstsismo que genera el desarrollo de cuevas algunas
con acceso superficial y otras que forman parte de un sistema subterráneo
inaccesible.

91
Imágenes 51 y 52. Circos de erosión y bloques de caliza desprendidos. TP, OC.

Imagen 53. Bosque de encino (Quercus spp en el Cerro Mactumatzá) JP.

92
Imagen 54. Mapa: Colonias asentadas en ladera sur
(poniente)

Imagen 56. Daño a en piso de iglesia en el


Fraccionamiento La Misión, octubre 2011 JP.

Imagen 55. Piso fracturado en casa del


Fraccionamiento Zoque, octubre 2006. JP.

93
Imagen 57. Parte central de la ladera sur que conserva relictos de selva baja caducifolia. Al fondo las capas
horizontales de caliza que conforman la Meseta de Copoya. IL

94
Los planes de desarrollo y la regulación en el uso del suelo

La conversión del suelo de zonas


anteriormente deshabitadas (Imagen
53) y el uso intensivo del mismo
reflejado en la construcción de
unidades habitacionales, el
establecimiento de edificios públicos,
vías de comunicación, sistemas de
agua y drenaje, los perfila en
elementos altamente vulnerables
cuando no consideran el aspecto
geomorfológico del terreno (Alcántara
et al., 2008) al momento de definir su
aptitud, algo que no se restringe
claramente en los planes y cartas de
desarrollo urbano (Imágenes 55, 56 y 58). Imagen 58. Muro fracturado en Fraccionamiento Real
Mactumatzá, noviembre 2008. OC.

Al respecto, la Carta Urbana de Tuxtla Gutiérrez (H. Ayuntamiento Municipal de


Tuxtla Gutiérrez, 2007) clasifica el uso del suelo de la ladera sur como habitacional
(con rangos de 50 a 250 hab/ha), de Preservación Ecológica y de Uso
Agropecuario (Imagen 57). En la cuestión de Riesgos y Vulnerabilidad no emite
ninguna restricción para la misma.

A lo largo de este capítulo, se han señalado dos factores determinantes en el


crecimiento y forma de la ciudad, siendo las laderas un factor que durante mucho
tiempo fue limitante, no así en la actualidad, en donde de acuerdo a la cartografía
urbana de 2000 y 2009 se observa una tendencia hacia la ocupación de estas.

95
Como se abordará más
adelante, el uso habitacional
del suelo en la ladera sur no
es el recomendable, si no se
observan las especificaciones
de edificación para suelos
inestables de este tipo.

Imagen 59. Planta de bombeo afectada por deslizamiento rotacional,


carretera Tuxtla Gtz- Villaflores km 0.500.en septiembre de 2006. JP.

Dada la espontaneidad con que se presentan estos los procesos de remoción en


masa (Lugo, 2002), en la comunidad no se percibe una clara consciencia colectiva
sobre el riesgo (Calvo, 1984). Es decir, se está construyendo el riesgo social ante
el desconocimiento del fenómeno de remoción en masa o inestabilidad de laderas,
tanto por parte de los habitantes como de los responsables de los planes de
desarrollo urbano (Imagen 54).

Cartografía analítica
Para fines de la cartografía derivada a escala 1:85 000, para este estudio, se tomó
la cuadrícula que corresponde al canevá del sistema de coordenadas UTM que
contiene la carta topográfica escala 1: 50 000 (INEGI, 2002, 2004 ). Este tipo de
mapas elaborados a partir de figuras geométricas (cuadros, en este caso), puede
mantener este formato para su representación final (Lugo, 1988), o afinarse a
través de métodos de interpolación para el trazo de isolíneas.

Uno de los criterios para mantener estas figuras, tiene relación con la UMC de la
cartografía temática 1:250 000, que es de 4 mm lo que equivale a 1 km por lado,
por lo que estos cuadros son totalmente compatibles con esa medida (ver capítulo
correspondiente a Métodos Cartográficos).

96
Cada celda representa un valor dentro del rango de desniveles, que es la
diferencia de altitud entre las curvas de nivel de mayor y menor valores dentro de
cada cuadro.

De acuerdo al mapa de pendientes (Imagen 60), el crecimiento de la ciudad se


aproxima a zonas con pendientes mayores a 30 grados, lo que dificulta la dotación
de servicios, elimina la cubierta vegetal (Imagen 59) y acelera la pérdida de suelos
por erosión. Estos efectos en la parte alta, repercuten en las zonas bajas,
deteriorando calles, azolvando sistemas de drenaje y alcantarillado y pueden
llegar a desequilibrar los depósitos de talud, lo que en épocas lluviosas, produce el
fenómeno de remoción en masa. Lavell (Fernández, 1996) llama a estos dos
escenarios espacio de la causalidad y espacio del impacto, respectivamente
(Imágenes 63 y 64).

El mapa de Sismicidad 2006-2012 (Mapa 61), tiene como finalidad resaltar la


situación de Chiapas en la zona de confluencia de las placas tectónicas de Cocos,
Norteamérica y del Caribe, lo que le confiere ser una de los estados con mayor
actividad símica en el país. Aristizábal (2006), considera a los sismos y lluvias
como variables dinámicas que tienden a detonar PRM en áreas con cierta
susceptibilidad.

En la elaboración del Mapa de Susceptibilidad de Deslizamientos de Tierra para El


Salvador (SNET, 2004), al igual que para el Modelaje de Amenaza de
Deslizamiento en el valle de Orosi, en el centro de Costa Rica (Salazar, 2007), se
emplea el método Mora&Varhson, que considera tres factores condicionantes
(relieve, geología y agua subterránea) además de dos factores desencadenantes
(lluvias y sismicidad). La sismicidad asociada con PRM está determinada por las
aceleraciones máximas del terreno, lo que a su vez tiene estrecha relación con el
tipo de material.

El registro del Servicio Sismológico Nacional, arroja 5 564 eventos entre enero de
2006 y septiembre de 2012, con magnitud mayor a 4 grados en la escala de
Richter (la magnitud máxima hasta ahora es de 6.7 grados). En 2009 se

97
registraron dos epicentros en el norte de Tuxtla Gutiérrez, sobre la ladera
identificada en este trabajo como Loma Verde. El primero el 18 de marzo
(485080.0524, 1855245.4445 UTM zona 15), con magnitud de 4 grados en la
escala de Richter y el segundo el 8 de abril (487212.1454, 1856350.2930 UTM
zona 15) con magnitud de 3.8. Estos sismos no tienen relación con PRM, debido a
que se presentaron en la temporada seca del año. Sin embargo, es un elemento
que sumado a las variables con las que se construye el Mapa de Amenazas que
se presenta en el Capítulo Resultados, pude se detonante o preparar el escenario.

El mapa de densidad de drenaje (Imagen 62), ilustra los metros lineales de


corrientes que se presentan por kilómetro cuadrado. Es un aspecto importante, ya
que estas corrientes contribuyen a la erosión y transporte del material no
consolidado, a mayor densidad, mayor volumen de material removido (Lugo,
1988).

En lo que respecta al mapa de desniveles (Imagen 63), Lugo (1988) lo denomina


energía o amplitud del relieve y lo clasifica dentro de los mapas morfométricos.

Como se puede apreciar en el mapa, las partes bajas del valle de Tuxtla Gutiérrez
y de la meseta de Copoya presentan los menores desniveles, aquellos por debajo
de 40 m. Hacia el sur y sur oeste, bordeando la meseta de Copoya de distribuyen
valores que rebasan los 200 e incluso los 400. Hacia el oriente destacan las
paredes verticales del Cañón del Sumidero con un patrón de distribución de
cuadros en rojo intenso alcanzando valores de 900 m.

Las zonas de estudio para este trabajo, mantienen valores entre 81 y 200 m.

La disposición de las curvas de nivel y el patrón de drenaje, permiten establecer


juicios sobre el límite de los depósitos de talud, mismos que se verificaron con
recorridos en campo (Imagen 18).

98
Imagen 60. Mapa: Pendientes 99
Imagen 61. Mapa: Sismicidad en Chiapas 2006-2012
100
Imagen 62. Mapa: Densidad de Drenaje 101
Imagen 63. Mapa: Desniveles 102
Imágenes 64 y 65. Grietas en vivienda y reparaciones, Colonia Lomas del Oriente
septiembre 2010 y octubre 2011. JP.

103
Capítulo 4. Estudios de caso

Colonias Cueva del Jaguar-Lomas del Oriente, Rivera Cerro Hueco y Bella Terra,
conforman los estudios de caso. Entre ellos existen elementos comunes: están
ubicadas en la ladera sur de la ciudad, la cual presenta una situación geológica-
geomorfológica compleja y es por naturaleza inestable (Mora et al., 2007); de igual
manera, en el capítulo uno, se mencionan como elementos adicionales los
depósitos de talud, las lluvias y la consecuente presión socioeconómica,
propiciando y actuando sobre la amenaza, detonando procesos de remoción en
masa (Imagen 66).

A pesar de las condiciones naturales de la ladera sur, ningún plan de desarrollo


urbano anterior al 2001 identifica este riesgo, por lo que se considera que la
población, viviendas, sistemas, vías de comunicación y demás edificaciones
públicas y privadas presentan una vulnerabilidad de origen, como lo establece
Romero (en Maskrey, 1993). La Carta Urbana de 2007, se limita a clasificar
“suelos problemáticos”, sin emitir ninguna recomendación clara, ni hace referencia
a los problemas ya registrados en 2005.

Ante la falta de estudios realizados, el acceso restringido a dictámenes que se


mencionan en comunicados oficiales, y la dificultad de consultar con funcionarios
de Protección Civil Estatal y Municipal para la realización del presente proyecto,
fue necesaria una intensa labor de investigación hemerográfica, con las reservas
de la interpretación-percepción que los periodistas le confieren a sus notas. Al
respecto, Badino (1994) dice “El periodista escribe lo que creé que es y no lo que
realmente es”. Alcántara (2008), por su parte, menciona que la búsqueda de
información en archivos hemerográficos para una investigación realizada en el
norte de Puebla, produjo, datos ambiguos cualitativos de los efectos de la
ocurrencia de distintos movimientos de ladera sin puntualizar su dimensión
espacial; por lo que para fines del presente estudio se tuvo el cuidado de verificar
los datos en campo.

104
Sin embargo, para el presente estudio, se obtuvieron datos importantes como
nombres de líderes de colonias, zonas de reubicación, número de personas o
familias (se maneja de manera indistinta), anuncio de obras y montos, lo que fue
de gran ayuda en el diseño de los recorridos en campo para captar información.

El sustento teórico metodológico como tal, se obtuvo de la gran cantidad de


bibliografía sobre el tema que acompaña este documento, además del
conocimiento de la zona al participar durante 12 años en los recorridos de
exploraciones con fines espeleológicos realizados por el Grupo Vaxakmen A.C
(1999-2011). Los últimos dos años han sido enfocados al registro de daño,
caracterización de los PRM y delimitación de los suelos inestables (Paz et al.,
2010; 2011d, e; 2012a, b, c).

105
Imagen 66. Mapa: Ubicación de los estudios de caso 106
4.1 El binomio La Cueva del Jaguar-Lomas del Oriente

La diferencia de este binomio con los otros dos casos, estriba en que las colonias
La cueva del Jaguar y Lomas del Oriente, son colonias populares, financiadas, en
el caso de la primera, con créditos de INFONAVIT (Muciño et al., 2005). La
segunda se formó en 1984 a partir de terrenos invadidos que posteriormente
fueron regularizados (IPCMGRCH 2011), en esta generalmente, la vivienda se
edifica y amplía sin un crecimiento planificado, a partir de una estructura básica
que cubra las demandas de la familia. Con el paso de los eventos, su
vulnerabilidad aumenta y se acumula. Wilchis-Cheux (en Maskrey, 1993), dice
“para poder actuar sobre la vulnerabilidad es preciso entender que la mayor parte
del proceso de urbanización y construcción en nuestro país se da a través de las
acciones que realiza la gente misma al margen de cualquier norma oficial; a la
vez, una proporción creciente de las actividades productivas y económicas se
realiza en el llamado "sector informal".

En el Informe de fin de labores del trienio 2007-2010 del Ayuntamiento Municipal


de Tuxtla Gutiérrez, se destina un apartado especial para este caso:

“Atención a problemática de Lomas del Oriente y Cueva del Jaguar”

”… colonia „Lomas del Oriente‟, se convirtió en un reto de protección civil y de


atención social, debido a que por fallas geológicas, aunado a factores
meteorológicos y humanos propiciaron el deslizamiento del suelo donde se
encuentra este asentamiento humano. [Solo se refiere a esta zona, no presenta
una visión integral de la ladera sur a pesar de que hay evidencias y reportes de
otras colonias como el Fraccionamiento Zoque, La Reliquia, entre otros].

“Ante este reto físico y social esta administración solicitó al Gobierno del Estado el
apoyo de 20 millones de pesos, con estos recursos fue posible adquirir con un
monto de 4 millones de pesos el predio “El Porvenir”, que por decisión de los
afectados lleva hoy el nombre de “Nuevo Amanecer de Sabines”, así también y
para reubicar a 141 familias afectadas, se adquirieron 146 bienes inmuebles con
una derrama económica de casi 14 millones de pesos, bienes que mediante

107
escritura pública número 9 mil 737, libro 181, de fecha 05 de octubre de 2010,
pasada ante la fe del Licenciado Rafael Ibarrola Serrano, notario público número
39 para el estado de Chiapas, se transmitió el dominio de más de 100 bienes
inmuebles a favor del Ayuntamiento y los bienes restantes que no tuvieron
escrituras públicas, pero que se adquirieron por la vía negociada, por aprobación
de H. Cabildo pasaron a formar parte del patrimonio municipal, para proceder en lo
inmediato a su demolición y darle a ese espacio otro tipo de uso de suelo; además
y con el objeto de dignificar la estancia de los vecinos reubicados, se realizaron
obras de urbanización tales como nivelación de calles, electrificación, red de
drenaje, red de agua potable, construcción de un biodigestor y con una mezcla de
recursos con la SEDESOL se impulsaron 50 acciones de vivienda, invirtiéndose
más de 8 millones de pesos.

“También esta administración municipal otorgó la atención debida al problema que


presentan los habitantes de la colonia “Cuevas del Jaguar”, reubicando a las
primeras 11 familias afectadas“.

La Cueva del Jaguar

Se construye en el predio llamado “Arroyo Grande” que para 1988 se encontraba


en el límite da la zona urbana. Originalmente tenía una superficie de 43,886.20 m2
(Martínez, 2011). Sus colindancias:

 Al norte: 179.74 m con propiedad de Alfonso Guillen y calle Palmar.


 Al sur: 154.00 m con propiedad de Alfonso Guillen.
 Al oriente: 273.70 m con propiedad de Alfonso Guillen.
 Al poniente: 274.00 m con propiedad de Jorge Gómez.

En la investigación de Stransky (2009), sobre cambios en el uso del suelo en


Tuxtla Gutiérrez de 1984 a 2006, señala que originalmente este predio era
ocupado por vegetación y colindaba con áreas agrícolas de los residentes de la
Rivera Cerro Hueco y de lo que ahora es la colonia Lomas del Oriente (Imagen
67). Para 1998, año en que se emiten los resultados de “Factibilidad de Usos y
Destinos de suelo” (Martínez, 2011), el uso del suelo se clasifica ya como urbano.

108
Esto se comprueba con análisis por sobreposición con las capas de información
cartográfica utilizadas para el trabajo realizado por Stransky.

Martínez realiza una recopilación sobre el proceso de creación de la Cueva del


Jaguar, citando los siguientes parámetros para el predio (especificados en los
resultados arriba citados):

 Pendiente de 5 a 15% (de 3 a 10°), lo que contrasta con el mapa de


desniveles realizado para este trabajo, el cual sitúa el predio en el rango de
41 a 80 m (ver mapa 12), lo que sobrepasa en mucho lo indicado.
 Litología: Sedimentos. Si bien es cierto que se llamarán sedimentos a todas
las partículas producto del intemperismo que son transportadas y
erosionadas para depositarse en un lugar distinto al original (ver ciclo de las
rocas de Leet y Judson 1980), el término “sedimentos” por sí solo no
describe la naturaleza inestable del terreno. Como se mencionó, hay gran
cantidad de brechas y cantos rodados envueltos en una matriz arcillosa.
Hauser (1997) clasifica los depósitos de ladera como materiales
permeables en donde el agua se filtra rápidamente produciendo una
saturación inmediata del suelo.
 Tipo de suelo: Arcilloso suelto. Los suelos, como se menciona en el capítulo
correspondiente, son de tipo Regosol, dispuestos como depósitos de talud
condicionados por la pendiente del terreno. No se recomienda manejo
especial. La matriz arcillosa envuelve gran cantidad de fragmentos
(brechas) de roca sin clasificar.
 Vegetación: Matorrales. La vegetación original era de selva baja caducifolia
(INEGI, 1996) que contiene árboles de altura cercana a 9-12 metros.
Obviamente al tratarse de una zona cercana a la periferia de la ciudad y
rodeada por los terrenos agrícolas de la colonia Rivera Cerro Hueco, se
deduce que la cubierta vegetal debió estar muy perturbada, lo que pudo
clasificarse como acahual, que son terrenos cuya vegetación original ha
sido removida y desarrollan vegetación temporal de rápido crecimiento
(Rzedowski, 1980).

109
Acertadamente, Martínez en su tesis, cita aspectos importantes que detecta en su
recorrido de campo a la colonia, indicando la presencia de un arroyo que
posteriormente fue canalizado. Además menciona el corte de talud que se realizó
para nivelar el terreno, mismo que actualmente presenta una altura de 3 metros y
que ha sido el factor desestabilizante, sobre el cual se construyó un muro de
contención que no funcionó. Un elemento importante la falta de drenes en el muro
(Vázquez, 2011), lo que contribuyó a que los rellenos contenidos provocaran
presiones, resultando una falla en el muro por empuje.

Imagen 67. Imágenes de la colonia La Cueva del Jaguar 2005-2008.


Vázquez (2011) registra daño estructural severo en casas de esta colonia,
identificando afectación al pavimento, muros de contención y fracturas múltiples en
viviendas de estas casas. Se observaron también filtraciones, así como desplome
de algunas viviendas aparentemente provocadas por empuje de otras viviendas,
las cuales a su vez, fueron afectadas directamente por los deslizamientos. Emite
una opinión técnica al atribuir los daños ocurridos a fallas en el proceso

110
constructivo al no implementar las consideraciones necesarias para edificar sobre
laderas de este tipo (Imagen 68).
Imagen 68. Vivienda afectada en Fraccionamiento La Cueva del Jaguar, julio 2011. JP.

En 2007 ya se tiene registro de la reubicación de 9 familias (no se dice a dónde)


(ASICH, 2007); en la misma nota se menciona que el problema de los
deslizamientos data de 2001. Se aborda un dato importante que es el costo de los
trabajos de construcción del muro que ascendieron a más de seis millones de
pesos.

En agosto de 2009, 12 familias fueron reubicadas en el Fraccionamiento FSTE, al


sur de la colonia, desocupando las viviendas más afectadas que se concentran en
la calle Gato Montés (SRN, 2010). Cabe mencionar que este fraccionamiento
recién construido, también se encuentra en zona inestable.

Durante uno de los primeros recorridos en campo realizados en julio de 2010, se


encontró una casa sumamente dañada y desocupada, en la cual una agencia de
cobranza había colocado 2 notificaciones de pago a nombre de Antonio Alegría
Méndez que dicen: “Crédito incumplido, debido a la falta de interés mostrado en su

111
crédito y en base a las omisiones anteriores, su crédito hoy se encuentra en grave
riesgo toda vez que se ha tomado como NEGATIVA DE PAGO…”.

Lomas del Oriente

Se crea a partir de invasores en 1984, durante la administración municipal del Ing.


José María López Sánchez (Comunicación personal de Presidenta de la Asamblea
de Barrio, Rosa Cruz Figueroa). Como es común, la presión de los habitantes
hacia las autoridades, fructificó en la regularización y dotación de servicios. En el
análisis temporal de Stransky (2009), esta colonia para el primer año de referencia
se clasifica dentro de áreas agrícola-agrícola al poniente, agrícola-urbano la mayor
parte, vegetación-urbano al oriente, y vegetación-vegetación al sur (Imagen 69).

De acuerdo la revisión hemerográfica, los problemas de daño a viviendas por


deslizamiento de suelo tienen lugar a partir de la construcción de la colonia La
Cueva del Jaguar por parte de la Constructora López Acosta, ya que según
versiones de los habitantes, se utilizaron explosivos para realizar el corte del talud
y nivelar el terreno (Imágenes 70 y 71).

En 2005 se reubicaron 23 familias hacia la colonia Aires del Oriente (LaVoz del
Sureste, 2010); al parecer, la primera alternativa que se les ofreció fueron terrenos
en la colonia 24 de junio, al nor oriente de la ciudad, mas no aceptaron Caba y
Espinoza, 2007). En 2009, 150 personas fueron reubicadas en la Colonia Nuevo
Amanecer de Juan Sabines (Mesa de Redacción, 2010), a quienes en abril de
2010 se les regularizaba su residencia con títulos de propiedad durante la
administración del Jaime Vals. Las casas afectadas fueron demolidas y se
reforestó el área. En septiembre de 2010 hubo un movimiento que afectó 70
casas, mismas que también fueron demolidas para evitar que las personas
regresaran a ocuparlas. Estas familias se reubicaron en la colonia 6 de junio,
colindante. Para julio de 2011, los colonos se manifestaron ante las autoridades al
no realizarse las obras de estabilización que se prometieron (Solar, 2011). En la
nota se percibe que la opción que ofreció el gobierno fue reubicar a las 400
personas afectadas.

112
Imagen 69. Mapa: Cambios en el uso del suelo 1984-2006 Casos 1 y 2
113
Imagen 70. Vivienda con piso destruido por movimientos del suelo, Colonia Lomas del Oriente, septiembre. 2011. JP.
El dictamen de Gobierno del Estado (enero 2011a), indica desalojo inmediato, sin
embargo las personas sospechan que existen intereses políticos detrás de esa
decisión; son varias las versiones que van desde las más inverosímiles hasta las
más fantásticas, lo que ilustra la percepción del riesgo:

 “Aquí existe petróleo…”


 “Van a construir un centro de diversiones aprovechando la gran cantidad de
agua que nace…”
 Construirán la Casa de Gobierno o un hotel, pues mire nada más que linda
vista tenemos del Cañón del Sumidero, la torre Chiapas y el Cristo de
Copoya…”

Estas situaciones, indican, por una parte la necesidad de encontrar una


explicación que cubra ese vacío de información que se ha generado alrededor de
este peligro; por otro lado, bajo presiones sociales se diseñan soluciones
apresuradas, algunas de las familias son reubicadas en zonas que presentan las
mismas características de inestabilidad, es decir, vivirán bajo las mismas
condiciones de riesgo. Es por ello necesaria la difusión del tema Procesos de
Remoción en Masa al interior de la comunidad.

114
Ante estas experiencias, las personas se muestran desconfiadas a la visita de
investigadores interesados en el fenómeno, pues como se ha dicho en otros
capítulos, no se resuelve el problema.

Se les preguntó si saben cómo actuar en caso de un nuevo movimiento de suelo,


a lo que respondieron que no, por lo que se les recomendó solicitar a Protección
Civil Municipal el diseño de un plan de contingencia que sea claro en los sitios de
reunión y rutas de evacuación. Asimismo, se recomendó detener la deforestación
y evitar en lo posible, el vertido de aguas residuales directamente al suelo.

Imagen 71. Muro de contención dañado, Colonia Lomas del Oriente, septiembre, 2011. JP

4.2 Rivera Cerro Hueco

Toma su nombre del cerro que aloja una cueva en su base, de la que surge un río
subterráneo que ha abastecido durante muchos años de agua a esta colonia.
Según Thomas (1970, citado por Fernández, 2010), el diseño del acueducto data
de 1790. Es un asentamiento antiguo edificado originalmente en las afueras de la
ciudad. Sus casas originales (Imagen 72) se construyeron a base de adobe y teja
de barro, siendo de una sola planta y distribuidas de manera dispersa.

115
Fernández (2010) en su tesis doctoral sobre “Percepciones ambientales sobre una
Reserva Ecológica Urbana, El Zapotal, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas”, menciona: “La
Rivera Cerro Hueco, es una colonia antigua y sus fundadores fueron zoques. La
etnia zoque rentaba su fuerza de trabajo como peones o mozos a personas
pudientes, muchas de estas personas eran ricas y venían a la ´Rivera´ a rentar
tierras para cosechar frutas y se valían de capataces para explotar a los indios
zoques que las habitaban”.

En 1914, cuando el Ayuntamiento compra al Gobierno del estado las fincas Cerro
Hueco y El Carmen Zapotal, los habitantes de la recién erigida capital Tuxtla
Gutiérrez, realizaban visitas con fines recreativos a esta zona, especialmente al
Zapotal.

Para 1940, un grupo de personas invaden y se establecen en zonas de


cañaverales y maíz propiedad de la Rivera, fundando así el ejido Francisco I.
Madero. Fernández (2010) expone que a raíz de esta invasión, los habitantes de
ambas colonias deciden conservar el “bosque del zapotal”, del cual obtenían
beneficios como agua, sombra, leña, frutas, entre otros.

Mejía (2007), en una de sus crónicas, narra las excursiones escolares que
realizaban maestros y alumnos de la Escuela Belisario Domínguez hacia el
Zapotal en la década de los 60´s. Describe un recorrido por veredas que da idea
de una separación entre la ciudad y la
colonia mencionada, caracterizada
por un paisaje rural con grandes
extensiones de cultivos y casas
dispersas. Estima que el recorrido
demandaba de hora y media a dos
horas. En una revisión cartográfica, se
calcula un recorrido de
aproximadamente cinco kilómetros.
Imagen 72. Casas abandonadas colonia Rivera
Cerro Hueco. Jul. 2008 JP.

116
Para 1970, aún permanecía como un territorio separado de la mancha urbana.
Durante la Administración de Juan Sabines, el zoológico se traslada al Zapotal
entre 1979 a 1982 (H. Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez, 1988).

Como se mencionó en el capítulo 2, el Periférico (Libramiento Sur) indujo al


crecimiento de la zona sur-sureste de la ciudad, estableciéndose colonias como
Los Pájaros y Potrero Mirador (H. Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez,
1988) articulando estos terrenos con la ciudad a través de cambios en el uso de
suelo (Imagen 69).

A finales de septiembre de 2011 se registra un deslizamiento en la avenida Señor


del Pozo, una de las vialidades principales que comunica a Rivera Cerro Hueco
con el libramiento Sur (Ortíz, 2011). A raíz de este evento, se reportan alrededor
de 80 casas afectadas.
Conversando con gente del
lugar, encuentran una
explicación al suponer que
existe una falla geológica,
además el agua subterránea
“corre por debajo, como
dentro de un túnel y sale
allá por el Cañón del
Sumidero” (comentario
personal de habitante
durante el recorrido)
Imagen 73. Deslizamiento rotacional, daño avenida Señor del Pozo. (Imágenes 73 y 74).
Colonia Rivera Cerro Hueco, octubre, 2011 JP.

Nuevamente se manifiesta la percepción del peligro muy distante de la realidad,


por parte de los habitantes del lugar.

El problema se presentó en un muro de contención (ahora deformado) que retenía


un corte de talud de aproximadamente 4 metros de alto y 100 de largo. Hacia la
parte alta se encuentran casas y pendiente abajo, en el terreno colindante al muro,

117
se encuentra un campo de maíz. Esto corrobora que los cambios en el uso del
suelo y los cortes de talud son determinantes.

Imagen 74. Muro de contención y campo de cultivo, deslizamiento rotacional Col. Rivera Cerro Hueco, octubre, 2011. JP.

4.3 Bella Terra

Bella Terra es una zona exclusiva construida con una fuerte inversión inicial cuyo
destino es el arrendamiento (Imagen 75). Se constituye de un núcleo de 4
edificaciones que presentan en la publicidad como “chalets”. La palabra chalé,
proviene del francés chalet, y de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la
Lengua Española (2011), significa “Edificio de una o pocas plantas, con jardín,
destinado especialmente a la vivienda unifamiliar”.

118
Imagen 75. Mapa: Cambios en el uso de suelo 1984-2006
Caso 3 119
Hay una situación especial en las personas que prefieren las zonas elevadas para
vivir desde donde se tenga un dominio visual del paisaje urbano (aunque este
carezca de estilo y estética), desconociendo el riesgo que existe al asentarse en
una ladera inestable. Desde el campo de la psicología de las emergencias, se le
llama exposición voluntaria al riesgo (Sjöberg, 2000).

La capacidad de estas personas (Blaikie et al., 1996), debería ser suficiente para
el diseño estructural adecuado, o al menos, la adquisición de un seguro de
cobertura amplia, lo que se traduce en la transferencia del riesgo.

No obstante, durante las entrevistas a 3 de las 4 familias que habitan este


conjunto, fue relevante saber que son de otro estado o municipio, que arrendan la
vivienda y que estarán de manera
temporal. A la pregunta ¿Sabe usted
qué peligros o amenazas naturales
pueden ocurrir en esta ciudad?
Respondieron que sismos e
inundaciones (Imágenes 76 y 77).

En otra pregunta relativa a los


movimientos de terreno (deslaves)
mencionaron que ocurrió uno en el
libramiento sur, a la altura de la
Procuraduría General de Justicia
(agosto 2010). Esto pone en
evidencia el desconocimiento no
sólo del proceso sino de que se
encuentran en zona susceptible a
estos.
Imagen 76. Flujo de detritos sobre libramiento sur, a un costado
. de la Procuraduría General de Justicia, agosto. 2010. JP

120
Imagen 77. Aplicación de entrevistas a residentes del conjunto Bella Terra, agosto 2010. JP.

La inmobiliaria Mactumatzá S.A. de C.V. con oficinas en esa zona, diseñó un


plano de un club campestre que lleva el nombre de Bella Terra.

121
Se contempla la construcción de un club campestre con los siguientes servicios:

 Conjunto de chalets.
 Alberca.
 2 canchas deportivas.
 Palapa.
 Indica 2 casas, seguramente de los propietarios.

Imagen 78. Plano del proyecto ―Conjunto Bella Terra‖.

En el plano (Imagen 78) escala 1:1 000, se observa la conformación de este


proyecto que al parecer se construirá en el terreno que actualmente ocupa el club
Campestre Mactumatzá, que se indica en el mapa anterior (Imagen 74).

122
En esta zona de la ciudad, se ha impulsado la venta de conjuntos residenciales,
que ofrecen excelente vista, buen clima y todos los servicios. Es así, como
también se desarrolla un proyecto que se denomina “La Nebulosa” (Imagen 79)
en un predio de una hectárea, que se fraccionará en 16 lotes de 550 m 2 en
promedio. Se ubica hacia el poniente del conjunto de chalets y del club campestre.

Son precisamente estos cambios en el uso del suelo los que provocarán la
fragmentación, en el mejor de los casos, de los macizos de selva baja caducifolia
que aún se conservan, si no es que la eliminación total de la cubierta vegetal
(Imagen 67).

El carácter privado de las propiedades es un elemento que limita la actuación de


los responsables del ordenamiento del territorio.

Imagen 79. Plano del proyecto ―La Nebulosa‖.

123
Capítulo 5. Resultados

A lo largo del estudio se han abordado los aspectos de la construcción social,


situación determinante que se suma a las condiciones ambientales que, es
necesario recalcar, inducen a la manifestación de manera negativa, de los PRM
cuya función natural es crear nuevas formas del relieve.

El tratamiento de estos procesos es muy distinto al de otros peligros o amenazas


como los sismos, inundaciones, erupción volcánica, huracanes, sequías, además
de los antropogénicos.

Los resultados son contundentes, de los que no hay antecedente: 21 mapas


previos para construir el de Amenazas por PRM, un inventario de sitios con
manifestación de PRM, que se compone de 40 puntos de verificación en campo,
que se han registrado a lo largo de 11 años; delimitación de la zona inestable a
partir del mapa de Geoformas (ver imagen 82, pag 129), y las estimaciones de la
población expuesta tanto en el área urbana con en localidades rurales, datos que
se presentan en la página 127.

Sin embargo, ante las restricciones de acceso a la información del Atlas de


Peligros de Tuxtla Gutiérrez, los mapas generados a lo largo de esta investigación,
contribuyen con importantes y novedosos datos, por lo que estos 38 mapas
representan un buen sustento para el Atlas de Peligros de la Ciudad, a diferencia
del anterior, cuyo ámbito es municipal.

Los recorridos por la meseta de Copoya, iniciaron en 1999, con fines,


primeramente, de exploración para la búsqueda de sitios de interés espeleológico
por parte del Grupo Espeleológico Vaxakmen A.C.

El registro de la meseta cárstica asciende a 42 puntos en donde es posible


encontrar alguna sima, cueva o dolina. Datos que otros profesionales - no en el
área de cartografía de peligros - se han atrevido a publicar, sin reparar en el
primer principio de la ciencia geográfica: la localización (Imagen 80).

124
80

Imagen 80. Mapa: Sitios de interés espeleológico


125
Estos recorridos llevaron a ampliar la zona de exploración hacia los depósitos de
talud sobre las laderas y a la búsqueda de información para comprender los
procesos que ahí se desarrollan y que ante el crecimiento desordenado de la
ciudad, comienzan a hacer estragos en el patrimonio y obra pública.

Fue a partir de 2009, para el diseño del anteproyecto que se solicita como
requisito para el ingreso a la Maestría en Ciencias en Desarrollo Sustentable,
cuando la información comienza a sistematizarse y a partir del enfoque del
proyecto, se determinan nuevas formas de acercamiento a la parte ambiental,
pero sobre todo a la construcción social del riesgo.

Este inventario se plasma en un mapa (Imagen 81), pues como se ha dicho, la


cartografía es una herramienta fundamental para el estudio de estos fenómenos.
De ahí la necesidad de disponer de manera urgente del “Atlas de Peligros” que a
lo largo de los dos años que comprendió este proyecto, no se ha publicado.

En este mapa se analiza el patrón que muestran las curvas de nivel, así como la
configuración de la red hidrográfica, y el comportamiento de la pendiente (Paz et
al., 2011d, e). Delimita grandes áreas que van de los circos de erosión en el borde
de la meseta de Copoya, hasta las líneas verdes que se delinean con base a
curvas de nivel y puntos de verificación.

Los puntos de verificación en campo, dan cuenta de la dinámica de los procesos al


registrar desde grandes bloques desprendidos, hasta los daños ya mencionados
en casas y obra pública (cuadro 10).

Corresponde a los responsables del diseño y construcción de obras en las zonas


inestables, aplicar técnicas apropiadas, mismas que seguramente ya se tienen
consideradas en el proyecto de la autopista que enlaza al aeropuerto Internacional
Ángel Albino Corzo, con la entrada poniente de la ciudad, conocida popularmente
como “La Pochota” por la presencia de un árbol de esta especie.

126
COORD UTM ZONA 15 COORD UTM ZONA 15
NUM NOMBRE NUM NOMBRE
X Y X Y
1 bloques 487162 1848607 21 casa 485840 1851170
2 bloques 494268 1847159 22 brecha 485468 1851404
3 casa 481334 1847005 23 brecha 484601 1851546
4 brecha 491001 1841233 24 casa 484532 1850800
5 brecha 485808 1841730 25 casa 484189 1850360
6 bloques 486112 1842890 26 bloques 484413 1849632
7 bloques 488929 1841454 27 casa 483078 1850319
8 brecha 485035 1842421 28 brecha 493953 1850168
9 casa 495026 1845284 29 otro 495308 1849637
10 casa 491642 1849807 30 brecha 496084 1849196
11 casa 491565 1849985 31 casa 496865 1846942
12 gobierno 489858 1849072 32 casa 497250 1846100
13 gobierno 490486 1848586 33 casa 498262 1842659
14 bloques 488803 1848093 34 brecha 497720 1838963
15 bloques 488230 1848319 35 otro 495803 1835117
16 gobierno 488557 1848794 36 otro 491637 1835738
17 brecha 488327 1849025 37 otro 490302 1836962
18 brecha 488145 1849794 38 brecha 490385 1840041
19 carretera 488137 1850103 39 carretera 490245 1849404
20 casa 487995 1850209 40 almacén 488393 1849177

Cuadro 10. Puntos de verificación en campo y nomenclatura empleada.


A partir del análisis cartográfico con el Inventario Nacional de Viviendas (INEGI,
2012) y recorridos en campo, se estima que en la ladera sur de la ciudad habitan
alrededor de 62,471 habitantes, distribuidos en 20,870 viviendas, ocupando 849
manzanas. En el ámbito rural, son 30 localidades de los municipios de Chiapa de
Corzo, Tuxtla Gutiérrez y Suchiapa que suman 154 habitantes distribuidos en los
todos los flancos de la meseta, lo que arroja en total 62,625 personas expuestas.
La zona sur de la ciudad además establecimientos comerciales, instituciones
gubernamentales (Zoológico Miguel Álvarez del Toro, MUCH), escuelas (Colegios
La Paz y Descartes) y la carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores, por la que se
movilizan personas de las comunidades de Copoya, El Jobo, Suchiapa y
Villaflores a la capital Chiapaneca, lo que en conjunto representa un considerable
volumen de población flotante difícil de estimar.

127
Imagen 81. Mapa: Delimitación preliminar de laderas inestables 128
Imagen 82. Mapa: Geoformas 129
Con base al anterior, se obtuvo el mapa de Geoformas, que caracteriza el relieve
de acuerdo a la taxonomía propuesta por SEMARNAT/INE/CIGA/UNAM (2008),
en donde se refiere a los depósitos de talud como”rampas de pié de monte”.
Finalmente el mapa de Amenazas (Paz et al., 2012 a, b, c), aplicando el método
Heurístico con combinación de mapas cualitativos (Turner, 1996; Muñiz, 2009)
(Imágenes 81 y 82) ante el conocimiento de la zona.

Este es un método cualitativo que establece categorías y pondera los factores que
intervienen en la inestabilidad de la ladera (Satacana, 2001; Muñiz, 2009).
Considera como criterios principales el mapa de inventario de PRM y las
condiciones geomorfológicas. El peso de los atributos dependerá de la experiencia
y del conocimiento de la zona de quien lo aplica

Dentro de este método, existe también el de análisis geomorfológico, su


inconveniente es que los criterios varían de a cuerdo al sitio estudiado.

Montiel (2009), elabora mapas de zonas susceptibles a PRM en la porción


norandina de Venezuela, empleando el método heurístico, considerando como
elementos: el análisis los procesos geomorfológicos actuantes en el terreno, los
procesos de ladera y, la cartografía de aquellos factores ambientales que actúan
sobre la inestabilidad de las laderas; lo que le permite llegar a establecer
relaciones entre “hechos y factores” de inestabilidad y clasificar el terreno en
distintos grados de susceptibilidad. Para su enfoque analítico, elaboró “una serie
de mapas temáticos” que se evalúan individualmente y luego se conjuntan para
una evaluación integral del área de estudio.

Muñiz (2009), menciona también los métodos determinístico y probabilístico; el


primero se basa en factores de seguridad y trabaja con pruebas de medición de
factores de inestabilidad (Santacana, 2001, Muñiz, 2009), el segundo requiere de
gran cantidad de información histórica para establecer probabilidades.

130
5.1 El mapa de Amenazas por Procesos de Remoción en Masa

Con base al método elegido, se construyó a partir de la retícula de 1000 x 1000 m,


que corresponde al canevá del sistema de coordenadas Universal Transversa de
Mercator (UTM) de la carta topográfica escala 1:50 000 (INEGI, 2004; Lugo,
1988).

De acuerdo a las variables de geología, edafología, uso del suelo y vegetación, se


estableció el valor más alto para el tipo que se presenta en las zonas afectadas de
la ladera sur, y el más bajo en aquellas que no presentan problemas relacionado
con PRM. En cuanto a la densidad de drenaje y pendiente, se cuantificaron para
toda el área.

Se sobrepusieron las capas de:

Curvas de nivel, para estimar desniveles, mismos que se clasificaron en 5 rangos


(m) Escala 50 000:

1. < 40 2. 41 -80 3. 81-200 4. 200-400 5- >401

Red hidrográfica, de donde se obtuvieron la suma de la extensión de las corrientes


(m) por km2 clasificándose en 5 rangos Escala 50 000:

1. < 750 2. 751-1 500 3. 1 501-2 000 4. 2 001-2 500 5. >2 501

Geología, de donde se obtuvo el tipo de roca, clasificándose en 5 rangos Escala


250 000:

1. Caliza-lutita (Fm Ocozocoautla-La Angostura)

2. Caliza-arenisca (Fm San Juan)

3. Depósitos recientes (aluvión)

4. Limonita-arenisca (Fm El Bosque)

5. Lutita-arenisca (Fm Soyaló)

Edafología, se extrajo el tipo de suelo dominante, clasificándose en 5 rangos


Escala 250 000:

0. Feozem (se utilizó 0, porque solo una celda de las 300 lo contiene)

131
1. Rendzina

2. Litosol

3. Vertisol (suelo arcilloso)

4. Regosol (suelos depositados en pendientes)

Uso del suelo y vegetación, se obtuvo la información y se clasificó en 5 rangos


Escala 1:250 000:

0. Bosque de Encino (se utilizó 0 porque solo una celda lo contiene)

1. Pastizal inducido

2. Selva baja caducifolia

3. Agricultura de temporal

4. Zona Urbana

Punto de verificación, con base a recorridos en campo, si contienen o no punto de


verificación. Dentro de esta categoría se consideran: bloques desprendidos,
cantos rodados, brechas, viviendas, carreteras y oficinas afectadas

0. No

1. Si; uno

2. Si; dos

3. Si; tres

Con los datos se elaboró una tabla en la cual se creó una columna con el nombre
de AMENAZA, y que corresponde a la suma de los parámetros de los 6 criterios
arriba mencionados. Esto se plasma en el mapa de Amenazas por Procesos de
Remoción en Masa (Imagen 90)

Así, en la zona los valores extremos quedan en el rango de 3 hasta 25.

132
En la simbología se asignó una rampa de colores que va del verde al rojo pasando
por amarillo, y sobre el mapa, para fines de identificación rápida, se agrega el
valor correspondiente.

A la par de de cartografía analítica, se han elaborado dibujos para explicar a las


comunidades los fenómenos de Remoción en Masa (Imágenes 83-87):

83 84

85

86 87

Imágenes 83, 84, 85, 86 y 87. a) Situación de la autopista Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal de las Casas, Chiapas. b)
Juan del Grijalva, Ostuacán c) La Cueva del Jaguar-Lomas del Oriente, Sur de Tuxtla Gutiérrez, d) Carretera
Chicoasén-Copainalá, e) Reforma y Planada, Amatán. Elaboró Jorge Paz, julio 2010.

133
Imagen 88. Mapa. Amenazas por PRM en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas Incluye identificador de las celdas
134
Imagen 89. Mapa: Amenazas por PRM en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas Incluye el valor de la Amenaza
135
Imagen 90. Mapa: Amenazas por PRM en Tuxtla Gutiérrez 136
AMENAZAS POR PROCESOS DE REMOCIÓN EN MASA
MODELO DIGITAL DE ELEVACIÓN, TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS

° Simbología
estudios de caso
AMENAZA
MUY BAJA
BAJA
MEDIA
ALTA
MUY ALTA
Principales Vías de comunicación
Traza Urbana 2009

Elaboró Jorge A. Paz Tenorio. Febrero 2012

Imagen 91. Mapa: Modelo digital de elevación Amenazas por PRM en Tuxtla Gutiérrez, perspectiva nor poniente de la ciudad

137
De acuerdo al mapa de amenazas, los sitios elegidos para esta investigación
presentan los niveles máximos (19 y 20) (Imágenes 89 y 90).

A partir de la clasificación empleada y los recorridos en campo, se logró identificar


los movimientos de terreno de la zona, cuya representación cartográfica demanda
gran detalle, 1:5 000 será conveniente:

 Caídos y vuelcos de roca en la parte alta (Imagen 95), aledaños a los circos
de erosión, aquí se tiene el aporte de gran volumen de materiales.
Corresponde a calizas y conglomerados, que descansan sobre lutitas. El
intenso fracturamiento marginal de la meseta de Copoya, contribuye al
desprendimiento de bloques. El monumento conocido como “Cristo de
Chiapas” se encuentra a escasos 15 m del borde superior de un circo de
erosión sumamente fracturado.

Imagen 92. Bloques de caliza y conglomerado desprendidos, sur de Tuxtla Gutiérrez, noviembre. 2006. OC.

138
 Deslizamiento rotacional (Imagen 96). En las partes medias y bajas,
producto de la concentración de materiales arcilloso combinados con
fragmentos (brechas) no clasificadas. Se caracterizan por la aparición de
grietas preferentemente perpendiculares a la pendiente y dirección del
movimiento, la formación de escarpes de falla. Se presenta en los
Regosoles. Caso carretera a Copoya, Lomas del Oriente, Cueva del
Jaguar, Rivera Cerro Hueco; asociados también a taludes artificiales.

Imagen 93. Deslizamiento rotacional, Carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores km 0.500, julio, 2011. JP.

 Flujos de derrubios (Imagen 97). Asociados a zonas aledañas a los arroyos,


y zonas de fugas de drenaje y agua. Mora (2007) menciona que estos flujos
se deben a la saturación de las arcillas que adquieren una consistencia
plástica si continúa lloviendo o aportándose agua al suelo a través de las
innumerables fugas y de manera subterránea por los manantiales, se
presenta la sobresaturación, lo que genera una masa que fluye con

139
facilidad. De igual manera, se presentan en cauces antiguos que han sido
cubiertos por sedimentos recientes.

Imagen 94. Flujo de detritos, destruyó calle, banquetas y viviendas Fraccionamiento. La Cueva del Jaguar, jul. 2011. JP

 Deslizamiento planar o Creep (Imagen 98), son diferentes los sitios que
manifiestan este movimiento lento: La Misión, Fraccionamiento. Zoque,
Bella Terra, Zoológico Miguel Álvarez del Toro.

Al término de este estudio, se habían


distribuido 4 artículos y participado en 13
foros locales y nacionales, inclusive uno
internacional. Siendo estos arte de los
resultados tangibles enfocados a la
difusión de los resultados que arrojó esta
investigación en sus diferentes etapas.

Imagen 95. Creep en Museo Chiapas de Ciencia y


Tecnología, octubre, 2007. JP

140
5.2 Situación de los estudios de caso

Revisando los 3 casos, se observó el comportamiento de las variables


ambientales como son desniveles, densidad de drenaje, geología, suelos, uso del
suelo y vegetación, más la variable de apoyo que considera si en la celda de 1,000
por 1.000 m existe uno o más puntos de verificación. A reserva de revisarlo en la
discusión, el análisis por el método heurístico con combinación de mapas
cualitativos (Turner, 1996; Muñiz, 2009, 2011) funciona bien al combinar la acción
e intensidad de las variables arriba descritas (Imágenes 99-105).

Esto permite aplicar el análisis a toda el área urbana, observado que en las partes
planas y bajas del valle, el peligro o amenaza por PRM disminuye hasta valores de
8 y 9, principalmente por efecto de la geología, suelos y desniveles.

Otros factores de índole social que inciden en los estudios de caso son, que La
Cueva del Jaguar-Lomas del Oriente y Rivera Cerro Hueco, son colonias
populares, en donde, en un mismo espacio es posible encontrar la vivienda y el
medio de sustento de la familia, generalmente un local con un negocio. Si ocurre
un desastre, estas personas lo pierden todo.

A diferencia, Bella Terra, y en general, la zona que se impulsa hacia el sur


poniente de la ciudad, se destina exclusivamente para vivienda, sin embargo, eso
no los excluye del peligro por PRM. Particularmente esta zona se ofrece como un
sitio con vista panorámica de la ciudad, clima agradable y bien comunicado a
través del libramiento sur, es decir, en 20 minutos las personas con vehículo
propio se trasladan al centro de la ciudad a la zona comercial que se encuentra al
poniente de la ciudad.

Dentro de los estudios de caso elegidos (Cuadro 11), se observa que los valores
más altos (20) corresponden a las zonas más elevadas de Cueva del Jaguar-
Lomas del Oriente y Rivera Cerro Hueco, cuyos valores caen en las categorías 3 y
4 respectivamente. Los más bajos, se ubican en la parte norte del
Fraccionamiento La Cueva del Jaguar, en donde las condiciones, principalmente
de pendiente, son menos intensas.

141
USO
DENSIDAD PUNTO
CASO CELDA DESNIVEL GEOLOGÍA SUELO DEL AMENAZA NIVEL
DE DRENAJE VERIF.
SUELO
BELLA
129 3 2 5 4 2 2 18 ALTA
TERRA
MUY
CUEVA DEL 116 3 4 5 4 3 1 20
ALTA
JAGUAR- MUY
LOMAS DEL 117 3 4 5 4 3 0 19
ALTA
ORIENTE
136 1 2 1 4 4 1 13 MEDIANA
MUY
95 4 3 4 4 4 1 20
RIVERA ALTA
CERRO MUY
115 3 3 5 4 3 1 19
HUECO ALTA
135 2 1 1 4 4 0 12 MEDIANA

Cuadro 11. Comportamiento de las variables empleadas en los tres casos. Cueva del Jaguar-Lomas del Oriente y
Rivera Cerro Hueco abarcan 3 celdas de 1 000 x 1 000.

Imagen 96. Comportamiento de las variables empleadas, caso de Bella Terra (celda No. 129).
Elaboración propia

142
5
4
3
2
1
0

5
4
3
2
1
0

Imágenes97, 98 y 99. Comportamiento de las variables empleadas, caso de La Cueva del


Jaguar-Lomas del Oriente (celdas No. 116, 117 y 136. Elaboración propia

143
5
4
3
2
1
0

5
4
3
2
1
0

Imágenes 100, 101 y 102. Comportamiento de las variables empleadas, caso de Rivera
Cerro Hueco (celdas No. 95, 115 y 135) Elaboración propia

144
Capítulo 6. Discusión

Se presentan condiciones naturales que al ser modificadas por acción antrópica,


determinan altas probabilidades de detonar procesos de remoción en masa en los
casos estudiados (Aguirre, 2005).

La clasificación por Amenaza abarca los siguientes porcentajes de la zona: Muy


baja 5%, Baja 27.1%, Media 39.3%, Alta 15.3% y Muy Alta 13.3%, siendo esta
última la que se distribuye en su mayor parte en los sitios de rampa de pié de
monte, alrededor de la Meseta de Copoya, lo que confirma su situación de máximo
peligro.

Datos obtenidos en el análisis por sobre posición de capas, arrojan que 62,625
personas habitan zonas susceptibles a PRM (el 99.75% en el área urbana),
correspondientes a los flancos de la meseta de Copoya. Se estiman más de
20,800 viviendas tan solo en la zona urbana. En el ámbito rural, son 30 localidades
asentadas de los municipios de Chiapa de Corzo, Tuxtla Gutiérrez y Suchiapa.

El inventario y caracterización de los eventos ocurridos debe servir de guía para el


monitoreo permanente, principalmente porque ya se establecen periodos de
retorno como el caso del deslizamiento rotacional en el kilómetro 0.500 de la
carretera Tuxtla Gutiérrez-Villaflores, en donde se observa una relación directa
con las lluvias intensas de septiembre de 2006 y agosto 2010 (ver cuadro 1).

La falta de estudios sobre el tema, es algo en lo que se ha abundado e ilustrado


con ejemplos locales, ya que una vez acontecido un proceso de remoción, parece
que es el momento de investigarlo. A este respecto Di Cione (2003) comenta que
es insoslayable la atención de la emergencia, pero que la “urgencia determina
relativa desatención del seguimiento científico de la catástrofe, el inventario o
registro de los fenómenos”, lo que dificulta consolidar la reconstrucción.

Es necesaria la generación de cartografía. enfocada al tema en escalas detalladas


1:50 000, 1:10 000 incluso 1:5 000 y 1:1 000 (Lugo, 1988), y que no incurra en los
errores semánticos, sintácticos y pragmáticos (Gómez, 2004).

145
Son evidentes las deficiencias y omisiones en cuanto a ordenamiento territorial,
planeación urbana y edificación de viviendas (Observatorio de Política Social y
Derechos Humanos, 2010).
La vulnerabilidad se combina partir de dos vertientes:
SOCIAL
1. Fragmentación en la organización comunitaria unos, al aceptar el pago y
reubicación y otros resistir hasta que les lleguen al precio.
2. Viviendas construidas sin especificaciones técnicas, los habitantes reparan los
daños una vez que aparecen.
3. Información escasa y deformada provocando rumores descabellados.
INSTITUCIONAL
1. No disponen de un plan de contingencia para actuar.
2. De acuerdo a la cartilla de Diagnóstico Preliminar de deslizamiento de Laderas,
la ladera sur de Tuxtla Gutiérrez presenta todos los indicadores que se
recomienda observar (CENAPRED, 2001):
a. Árboles y postes inclinados en el sentido del movimiento.
b. Abultamientos en el pie de ladera. Pueden ocurrir rompimiento gradual
de muros, pisos y tuberías.
c. Aparición de grietas en la parte superior.
d. Formación de bloques en diferentes niveles similares a terrazas o
escalonamientos.
e. Aparición repentina de manantiales o aumento extraordinario del grado
de humedad.
3. Pérdida de la credibilidad ante el cambio constante de funcionarios.
4. Otorgamiento de permisos para construcción sin recomendación especial para
la zona y frecuentes cortes de talud para nivelación.

Los distintos niveles de autoridad deben ser proporcionales al grado de


responsabilidad; en este aspecto, Italia sienta un precedente al someter a juicio a
los científicos que “subestimaron el sismo de en la ciudad de L’Aquila marzo de
2009” (AFP, 2012).

146
Capítulo 7. Conclusiones

Ante el evidente vacío de cartografía analítica a nivel municipal, y del cual no solo
Tuxtla Gutiérrez padece, el aporte cartográfico (31 mapas en total) y su
correspondiente análisis desde los primeros capítulos de esta investigación, es
una de las herramientas que vinculan la labor académica con el ejercicio diario de
la administración pública.

La cartografía resultante sobre “Amenazas por Procesos de Remoción en Masa”


aporta información referente a la intensidad de la amenaza con una aproximación
a nivel colonia, e inclusive a nivel manzana, por lo que se pueden establecer
directrices en los sitios de mayor grado de amenaza para regular la expansión de
la ciudad hacia estas zonas.

Por su carácter de efecto secundario ante eventos como sismos y lluvias


torrenciales, los procesos de remoción en masa no han recibido la atención
necesaria, por lo que es conveniente inducir a la población a conocer este y otros
riesgos locales a los que está expuesta, además de los que ya identifican. Para
ello se ha ilustrado la relación que guardan las lluvias en el cuadro 1, en donde se
relacionan las precipitaciones intensas de 2006 y 2010 con los deslizamientos
rotacionales en la carretera Tuxtla-Villaflores. Asimismo, se ilustra el origen
tectónico de la sismicidad en el mapa correspondiente, factor que debe sumarse a
las 6 variables ya analizadas.

Es necesaria la difusión de propuestas para edificación en este tipo de suelos, por


lo tanto, la vinculación de los resultados de este estudio en forma de
recomendaciones a los responsables del ordenamiento territorial estatal y
municipal, debe considerarse y será una labor persistente. A este respecto, se
colaboró en el Grupo de Expertos convocado por el Instituto Ciudadano de
Planeación Municipal (ICIPLAM) en donde se colaboró en la integración de la
Agenda Tuxtla 2030 y se entregaron los artículos derivados de este proyecto.

147
Ante la visión limitada de las cartas urbanas editadas en 2001 y 2007, y la urgente
necesidad de contar con el Atlas de Riesgos de Tuxtla Gutiérrez, como lo indica la
legislación nacional para los municipios, mismo que a la par de esta investigación,
integra un grupo de expertos en cartografía de peligros y riesgos y, como ya se
mencionó, son de acceso y distribución restringida, por lo que es necesario
considerar el elemento de remoción en masa para el ordenamiento de la ladera
sur de la ciudad, haciéndose extensivo a la zona circundante de la meseta,
competencia de otros ayuntamientos, ya que actualmente se construye la
carretera Tuxtla Gutiérrez-Suchiapa-Aeropuerto Ángel A. Corzo en el talud sur de
esta geoformas.

Se han identificado cuatro tipos de procesos de acuerdo a la Clasificación de


CENAPRED, estos son:

 Caídos y vuelcos de roca, en las partes altas, aledañas a los circos de


erosión.
 Deslizamientos rotacionales, se presentan en las partes medias de la
ladera.
 Flujos de detritos, tienen lugar en zonas en donde se concentran los flujos
de aguas superficiales, subterráneas y pendiente pronunciada, paleo
cauces.
 Deslizamiento plana o Creep, en zonas de menor pendiente.

Para ello será necesario realizar estudios de mecánica y geotecnia necesarios


para futuras edificaciones, lo que podría no hacer viable económicamente algunas
obras.

La tabla resultado (Cuadro 11) deberá crecer en número y criterios de observación


para derivar en mapas más precisos, o bien completarse con modelación
matemática a través de las herramientas de SIG.

148
Capítulo 8. Recomendaciones

Es necesaria la difusión de este tema entre la población que reside o transita por
la zona de talud, a fin de que estén informados y el Instituto de Protección Civil
para el Manejo Integral de Riesgos de Desastres (IPCMIRD) diseñe y difunda
planes de contingencia, dando el mismo tratamiento a otros riesgos como sismo o
inundación, entre otros.

La evaluación de la amenaza por procesos de remoción en masa y la necesidad


de establecer pronósticos sobre dichos movimientos, deberían ser tema de interés
para la comunidad (Aritstizábal et al., 2010).

La cantidad de recursos que demanda la atención, como se muestra en las cifras,


supera en mucho los fondos destinados a la prevención, situación que deriva en
canalización de recursos que podrían impulsar otros sectores que así lo requieran,
siendo hasta ahora parciales las soluciones y carentes de una visión integral.

De manera simultánea al desarrollo de este estudio, la ciudad sigue creciendo,


aun sobre la ladera sur de la ciudad, ahora se han establecido: un centro
comercial en el libramiento sur y Carretera a Villaflores, un paso a desnivel en el
mismo cruce mencionado, una cancha deportiva sobre la carretera a Villaflores, a
70 metros de la zona que se desliza, gran cantidad de fraccionamientos cuya
nivelación ha generado taludes, una cruz monumental de 65 metros de altura, en
la comunidad de Copoya, muy cerca del borde superior del circo de erosión,
mismo que como se ha establecido, presenta intenso fracturamiento; en fin, los
daños tarde o temprano afectan por lo que es necesario considerar el aspecto de
laderas inestables producto de los procesos de remoción en masa que se
desarrollan de manera permanente en el sur de la ciudad.

Como se mencionó, hacia el flanco sur de la meseta de Copoya, como parte de


Programa de Desarrollo Metropolitano de Tuxtla Gutiérrez (PDMTG, 2011) se
construye la autopista Aeropuerto-Tuxtla Gutiérrez, ahora sobre los depósitos
inestables del sur de la meseta, mismos que se encuentran ocupados por
acahuales o actividad agropecuaria.

149
De la misma manera la presión hacia la ladera denominada en este estudio como
Loma Verde (al norte), se ha intensificado en los últimos 2 años con la edificiación
de unidades habitacionales verticales, nuevamente recurriendo a métodos de
nivelación del terreno por medio de taludes: aunque la naturaleza geológica-
geomorfológica de esta ladera es distinta, es conveniente emitir recomendaciones
apropiadas, sobre todo pare evitar el arrastre de materiales hacia las partes bajas,
que terminan azolvando sistemas de drenaje y alcantarillado, además de afectar la
pavimentación de las calles.

El establecimiento y correcto manejo de las reservas naturales existentes como El


Zapotal y Cerro Mactumatzá y el corredor que se planteó desde 2007,
conservando la cubierta vegetal y restringiendo los cambios en el uso del suelo,
será una de las muchas acciones simultáneas.

La instrumentación, el monitoreo y los sistemas de alertamiento, acompañados de


una sensibilización y el diseño de planes de contingencia para los residentes de la
zona debe convertirse en una labor permanente.

150
Capítulo 9. Futuras líneas de acción

Di Cione (2003) resalta la importancia de conformar una instancia de gestión e


investigación que integre la multiplicidad de disciplinas científicas y tecnológicas,
por lo que se debe vislumbrar la formación de especialistas en las áreas de
Geomática, Hidrología, Ambiental, Gestión y Manejo de Riesgos, Urbanismo,
Construcción, por mencionar algunos perfiles, construyendo una línea prioritaria
de trabajo para el estudio, rescate y manejo de la ladera sur de la ciudad de Tuxtla
Gutiérrez.

No todo está escrito en este documento, habrá que profundizar en las diferentes
líneas de trabajo; el aspecto natural es importante en función del origen de los
materiales acumulados, pero el enfoque de la construcción social del riesgo es el
tamiz adecuado para su atención. Las perspectivas de género aportarán
elementos categóricos respecto a la manera en la que el hombre sale a trabajar
fuera de su zona de residencia, y la mujer permanece en casa, a veces con un
modesto negocio dentro de su vivienda. Juntos representan todo su patrimonio.
Mientras realiza tareas como lavado de ropa ajena y colecta de leña, contribuye al
humedecimiento del suelo y a la desforestación. Situación que se presenta
generalmente en familias de escasos recursos.

Incursionar en la corriente de la Seguridad Ambiental, concepto compuesto que


trata de Seguridad por un lado y por otro de Ambiente (Rau, 2010), propone un
puente entre ambos sistemas. “La Seguridad del Ambiente es la seguridad de todo
lo que nos rodea y si se entiende que el Medio Ambiente está compuesto de los
sub-sistemas Construido, Social y Natural. Es por lo tanto un concepto amplio que
involucra la seguridad a no ser víctima de delitos y de violencia, así como de
desastres naturales y accidentes de tránsito”.

Experiencias en otros países como Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador,
Perú y Venezuela en la recuperación, rescate y manejo de laderas inestables,
aportará elementos para la continuidad de este proyecto en el doctorado.

151
10. Productos de la tesis
A lo largo de este proyecto (2010-2012), se participó en trece foros: seis locales
(Tuxtla Gutiérrez), seis nacionales y uno internacional, exponiendo la temática y
avances a la opinión de expertos científicos, logrando buenos resultados. Me
refiero a la Reunión Nacional de la Unión Geofísica Mexicana (RAUGM 2010),
(Puerto Vallarta, Jal., noviembre 2010); Convenciones Nacionales de Geografía y
Medio Ambiente, organizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía,
(CNGyMA) (Nuevo Vallarta, Nay., noviembre 2010 y León, Gto., octubre 2011); X
Congreso Nacional Mexicano de Espeleología, convocado por la Unión Mexicana
de Agrupaciones Espeleológicas, A.C (UMAE) (Puebla, Pue., febrero 2011); XIII
Encuentro de Geógrafos de América Latina, organizado por la Universidad de
Costa Rica y la Universidad Nacional de Costa Rica (XIII EGAL) (San José, Costa
Rica, julio 2011); videoconferencia desde la sede de INEGI en Chiapas dirigida a
las correspondientes en Oaxaca y Tabasco (octubre, 2011), la Séptima Semana
de Desastres Naturales organizada por la Escuela de Ingeniería Ambiental y la
Semana de Ingeniería convocada por la Facultad de Ingenierías (octubre, 2011),
ambas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH). Dos
conferencias dentro del diplomado Identificación y Cartografía de los Peligros por
la Manifestación de los Fenómenos Naturales (febrero, 2012) coordinado por el
Instituto de Geofísica de la UNAM y la Escuela Nacional de Protección Civil, sede
Chiapas. Una charla ante la Sociedad de Geografía Correspondiente Chiapas
(SMEG) (marzo, 2012). Academia Journals 2012, organizado por
PDTECH/UNACH/Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, la Semana de las Ciencias de
la Tierra, convocada por UNICACH. Finalmente, la VIII Reunión Nacional de
Geomorfología, organizada por el IG/UNAM/CIGA/UG, en Guadalajara, Jalisco;
estos tres últimos en septiembre del mismo año.

La RAUGM, el Congreso UMAE, el XIII EGAL, Academia Journals y la VIII RNG


sometiéndose a los rigurosos procesos de selección. El resto, por invitación
directa.

152
Asimismo, durante 2011 se publicaron tres artículos diferentes en: revista Pakbal
de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), Lacandonia, editada por la
UNICACH, y uno más en la Revista Geográfica de América Central. Academia
Journals generó una publicación más en 2012.

Debe destacarse que tres propuestas cartográficas: Crecimiento Histórico, Energía


del Relieve y Amenazas por Procesos de Remoción en Masa y varios fragmentos
de textos fueron retomados para el Atlas de Riesgos de Tuxtla Gutiérrez,
documento financiado por SEDESOL que, de manera simultánea a la conclusión
de esta tesis, integran un grupo de expertos en cartografía de peligros y riesgos.

El mapa de crecimiento histórico fue citado por González-Herrera, Mora-Chaparro,


Aguilar-Carboney, Vázquez-Náfate y Balbuena-De la Cruz, en su trabajo: Daños
de los sistemas constructivos en Tuxtla Gutiérrez, presentado en Academia
Journals 2011, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

De manera paralela, y con el fin de vincular los resultados de esta investigación,


se atendió la convocatoria emitida por el Instituto Ciudadano de Planeación
Municipal (ICIPLAM), con la intención de conformar un grupo de Expertos con
miras al diseño de la agenda Tuxtla 2010-2030, en donde se aportaron los cuatro
artículos producto de esta investigación y se entregará la tesis con miras a ser
considerada en el ordenamiento de la ladera sur, y en los flancos de la meseta de
Copoya. En septiembre de 2012, se entregó personalmente al Director de
Protección Civil Municipal, una carpeta con las 4 publicaciones.

153
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