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Lecturas Leyendas

El documento presenta cuatro leyendas latinoamericanas sobre criaturas mitad humanas y mitad animales o plantas: El Hombre Caimán, un pescador transformado en un ser mitad hombre y mitad caimán; El Mohán, un ser que encanta a mujeres lavanderas para llevárselas; La Patasola, una mujer atormentada que deambula buscando a sus hijos; y La Madremonte, una figura que castiga a quienes dañan la naturaleza.
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El documento presenta cuatro leyendas latinoamericanas sobre criaturas mitad humanas y mitad animales o plantas: El Hombre Caimán, un pescador transformado en un ser mitad hombre y mitad caimán; El Mohán, un ser que encanta a mujeres lavanderas para llevárselas; La Patasola, una mujer atormentada que deambula buscando a sus hijos; y La Madremonte, una figura que castiga a quienes dañan la naturaleza.
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El hombre caimán

Cuenta la leyenda que un pescador llamado Saúl Montenegro


tenía una obsesión por mirar a las mujeres que se bañaban
desnudas en el Río Magdalena. Y para hacerlo sin ser
descubierto, visitó a un brujo del lugar quien lo ayudó a convertirse
en caimán.

Pero al momento de querer regresar a su estado original, la pócima que debía ser vertida
en todo su cuerpo, solo fue rociada en su cabeza.

Así pues, quedó convertido en un ser mitad hombre, mitad caimán, despertando el terror
de las mujeres que visitaban el río. Quienes no volvieron más.El pescador pasó el resto de
sus días vagando por el río hasta llegar a su desembocadura. Y hoy en día, los pescadores
que visitan la zona esperan encontrar en cualquier momento al Hombre Caimán.

El Mohán o El Poira: El perseguidor de mujeres

Cuentan que el Mohán vivía en los charcos más profundos y


peligrosos de algunos ríos y quebradas donde tenía cuevas o
cavernas internas que sólo él conocía y consideraba como propios.
Aparece fumando un grueso tabaco para espantar a los insectos.

El Mohán es un ser de forma humana, con la cara quemada por el sol,


de cabello largo, ojos penetrantes y picarescos. Se dice que encanta y
enamora a las mujeres lavanderas para luego llevárselas.
La Patasola: una madre atormentada

Dicen que La Patasola fue inventada por los hombres celosos para controlar
a sus esposas, pues su marido la encontró en amoríos con su patrón y, sin
compasión alguna, le cortó la cabeza al hombre con un machete y a la mujer
le arrancó una pierna.

Cuenta la historia que esta mujer deambula desde aquella terrible noche por
fincas, bosques, selvas solitarias, sierras, cañadas y caminos, lanzando
gritos lastimeros mientras busca a sus tres hijos. 

Algunos dicen que La Patasola es una mujer bellísima que llama a los hombres solitarios
que están en el bosque y los atrae para enamorarlos, pero a medida que avanzan hacia la
oscuridad atraídos por sus miradas cautivantes, se empieza a transformar en una mujer
horrible con ojos de fuego.

La Madremonte: cuidadora de la Tierra

La leyenda de La Madremonte es un relato arraigado en la tradición


oral de la Amazonía colombiana y parte de los Llanos orientales.

La Madre Monte es representada como una mujer bella y fuerte, mitad


mujer y mitad monte; vestida con hojas y musgo verde, cuyo rostro no
se puede ver.

Este ser sobrenatural castiga a todos los que dañen la naturaleza,


especialmente a los cazadores y leñadores codiciosos; a los que
invaden terrenos y pelean por linderos; a los desleales, a los perversos, a los esposos
infieles y a los vagabundos. 

Cuenta la historia que cuando La Madremonte se baña en las cabeceras de los ríos, estos
se enturbian y se desbordan, causan inundaciones y fuertes borrascas.

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