DANIEL 1 Estudio
DANIEL 1 Estudio
Propuso no contaminarse
La Biblia nos habla de cuatro jóvenes del Reino de Judá que fueron elegidos para
servir en el palacio de Nabucodonosor, el rey más poderoso de la historia.
(Daniel 1:6) Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos
de Judá.
A Babilonia le gusta tomar lo mejor del mundo, porque supuestamente está a favor
de la “diversidad”; pero al final lo que busca es asimilar a todos a su sistema, que
considera como lo mejor del mundo. Como parte de eso, a los judíos cautivos les
fue cambiado el nombre.
(Daniel 1:7) A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a
Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.
FIEL A JEHOVÁ
Daniel sirvió al rey de Babilonia con excelencia, pero su lealtad primordial siempre
fue con Jehová, el Dios de Israel. Un ejemplo de esto lo vemos en la comida…
A todos los que servían al rey de Babilonia se les daban la mejor comida del reino,
similar a lo que comía el rey en su mesa.
(Daniel 1:5) Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida
del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos
se presentasen delante del rey.
Aunque esto fuera un gran privilegio, para Daniel no era aceptable, ya que todos
sabían que la carne y el vino del rey era ofrecida a los ídolos paganos antes de ser
servida a la mesa. Daniel estaba en Babilonia, y no podía salir de allí; pero tomó la
decisión de no asimilarse ni abandonar su fe. Antes de comer algo prohibido por
Dios, él tomó el riesgo de apelar a la autoridad.
(Daniel 1:8) Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la
comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos
que no se le obligase a contaminarse.
Esta decisión podía ser cuestión de vida o muerte para el siervo hebreo, pero Dios
le ayudó concediéndole gracia ante sus jefes.
(Daniel 1:9) Dios concedió a Daniel hallar favor y gracia ante el jefe de los
oficiales.
DIFERENTE AL MUNDO
En el palacio del rey, la sabiduría babilonia decía que era mejor comer carne y
vino; y para ellos era aún mejor si la comida era dedicada a los ídolos, porque
creían que eso les traería un beneficio espiritual (Daniel 1:10).
En contraste, la sabiduría divina llevó a Daniel a proponer una dieta basada en
vegetales y legumbres (la dieta del Jardín del Edén—Gen. 1:29), y agua en lugar
de vino. Aún más importante, su comida estaría sin contaminación espiritual.
(Daniel 1:11-14) Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de
los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: Te ruego que hagas la
prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a
beber. Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que
comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según
veas. Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días.
MEJORES RESULTADOS
Durante tres años, Daniel y sus amigos fueron entrenados y preparados para
servir en el palacio de Babilonia. Aprendieron el idioma, la cultura, ciencia y
sabiduría propia de Babilonia. Al cabo de ese tiempo, debían pasar el examen final
con una entrevista con el rey. Los siguientes versículos nos cuentan cuál fue el
resultado para los jóvenes judíos:
(Daniel 1:18-20) Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que
los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. Y el rey
habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías,
Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de
sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que
todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.
VENTAJA COMPARATIVA
¿Por qué Daniel y los jóvenes judíos aventajaron tanto a las personas de otras
naciones y culturas?
La ventaja de Daniel no sólo era la dieta especial o la cultura o religión. El secreto
de los judíos es que ellos conocen al Dios verdadero, Jehová. Conocen cómo
funciona la creación porque conocen al Creador; saben cómo opera el ámbito
espiritual, porque tienen relación con el Espíritu de Dios; conocen cómo funciona
mejor una sociedad, porque conocen cuál es el orden que Dios estableció para
que nos vaya bien.
Daniel y sus amigos no tenían la ventaja por tener un coeficiente intelectual alto o
por tener habilidades especiales, sino por conocer a Dios. El fue quien les dio
conocimiento y también entendimiento. Lo que Babilonia les enseñó, Dios les
ayudó a interpretar a la luz de la verdad eterna.
(Daniel 1:17) A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia
en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.
Así como Daniel se propuso no contaminarse con la comida del rey, también se
cuidó de no contaminarse con la cultura y la mentalidad de Babilonia. Ellos
adquirieron conocimiento sin perder el discernimiento espiritual. Daniel siguió
siendo un verdadero israelita, hijo de Dios, en medio de una cultura ajena al
verdadero Dios. Daniel estaba en Babilonia, pero no se asimiló a Babilonia.
EN INTEGRIDAD
Daniel y sus tres amigos judíos vivieron en integridad ante Dios, y por eso el Señor
los respaldó.
(Salmo 25:21) La integridad y la rectitud me preserven, porque en ti espero.