Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Universidad del Perú. Decana de América
Facultad de Ciencias Sociales
Escuela Profesional de Antropología
El olvido está lleno de memoria. Juventud, universitaria
y violencia política en el Perú: la matanza de
estudiantes de La Cantuta
TESIS
Para optar el Título Profesional de Licenciado en Antropología
AUTOR
Pablo Gustavo SANDOVAL LÓPEZ
ASESOR
Carlos Iván DEGREGORI CASO
Lima, Perú
2002
Reconocimiento - No Comercial - Compartir Igual - Sin restricciones adicionales
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Referencia bibliográfica
Sandoval, P. (2002). El olvido está lleno de memoria. Juventud, universitaria y
violencia política en el Perú: la matanza de estudiante de La Cantuta. [Tesis de
pregrado, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Ciencias
Sociales, Escuela Profesional de Antropología]. Repositorio institucional Cybertesis
UNMSM.
UNIV E RSIDAD NACIONAL MAY OR DE SAN MARCOS
(11Nf"4R .,DA O DO. P tfR U, DE C A NA DE A ME R IC AJ
FACULTAD DE CI ENCI AS SOCI ALES
OI RECCI ON DE ASUNTOS ACAOEHI COS
ACrA PARA &PrAR El rmao PR&TESI&NAL OE
LICENCIAD& EN ANrR&P&l&(iIA
En Lima a los quince días del mes de Abril del dos mil dos, reunidos en el Salón de
Grados de la F acultad de Ciencias Sociales, bajo la presidencia del Lic. Teodomiro
PALOMJ NO MENESES y con la asistencia de los miembros del J urado y de! Director
Académico. se dió inicio a la sustentación de l" Tesis presentada por el Bachiller Pablo
Gustavo SANDOVAL LOl'EZ, para optar el Titulo Profesional de Licenciado en
Antropologla, intitulada:
"El OLVIDO ESTA LLE NO 'DE MEMORIA .fllVENTU'D,
UNIVERSITARIA Y VIOLENCIA POU77CA EN El PE'Rll. LA MA 1?1NZA
'DE ESTUDIANTES 'DE LA CANTUTA"
A continuación se formularon las preguntas y observaciones por parte de los miembros del
J urado. Luego de absueltas, el J urado procedió a calificar la exposición de la Tesis
obteniendo la now: .
¿ c,i'-M e k
..........{),,i¡
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. · : ·,,
: .
El Presiden/e del J urado, de acuerdo al Reglamento General de Grados y Titulos, acordó
=,rr.\
otorgar al Bachiller Pabw- G¡,qá:wo- SANVOVAL LOPEZ el TITULO
PROF ESIONAL DE LICENCIADO EN ANTROPOLOGIA y para constancia se
Nÿ-- ÿÿc;;;_;2!-1ÿ
extendióla presente A eta y
··························ÿ-:-: .
úÿ:-:;iov"o"iúao·PAiÿivii-sEs ,f J URGEN GOLTE RHODE
PRE SIDE NT E T Miembro
MVQ/sa.
!'PaJ tllM/faHC4rhsJ 11,uilll¡,,i- CiJ ú7./nir,mian, - 'ultJ ax t/5.2-0J 81 ,L'im,,-:J .'ml
f..MAIL: t14_ ,uerl@11nnum.,cf11,f,e
UNIVE R S IDAD NACIONAL MAY OR DE S AN MAR C OS
(l/N,v,r,r.,DAo OID. P DtÜ , DE C A NA DE A ME R /C A )
FACULTAD DE CI ENCI AS SOCI ALES
ESCUELA ACAOEHI CO PROFESI ONAL DE ANTROPOLOGI A
"A/lo de la Verdad y la R econc/1/aclón Nacional"
E X P : 004113 T{TULO PR OF E S IONAL DE LIC E IIC IADO)
S ANDOV AL LÓP E Z, Pablo Gustavo
C iudad Unlverslrarla, 15 de abr/I del 2002.
Visto, LB Dirección de la E .A.P . de Anfropologla, deja constancia que el
S r. Pablo Gustavo S ANDOV AL LÓPE Z, ha sustenteoo la Tesis intitulada: "E l O/v/do
estÿ lleno de memoria. J uventud. Universitaria y vio/ene/a pol/tlca en el Perú. LB'
maI11nza de estudiantes de la C anruta" para optar el Titulo Profesional de
Licenciado en Antropotog/a, obtenietldo el siguiente cellficativo:
DIE C IS IE TE (17)
E l J urado estáconformado por:
. Lic. Teodomlro Palomino Meneses (Presidente)
. Prof. J iirgén Gone R hode (Miembro del J urado)
. Mag. C arlos C ontreras C arranza (Miembro del J urado}
. lle. C arlos l. Dttgreg0rl C aso (Asesor de la Tesis).
Pase a le C omisión Permanente de Grados. Títulos y C onvalidaciones para el
trámite respectivo.
C DC /aa
;l'J dló,,¿J ,,s/CtrlPsi.)1'4ritlÿi- Ci,J ,,17/niumiltlÑ - 7Lfv,,x 451-0381 ,Cima-Pml
E-MAIL :
[email protected]![Link]
81,9 ( 5 6 ,'$' 1$& ,21$/0$< 25 '( 6 $1 0$5 & 26
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2
INDIC E
páginas
Presentación:
1. Memorias , violencia política y poder en el Perú 5
1.1. S obre la noción de memoria 5
1.2. E l debate sobre la memoria 8
1.3. La historia de la memoria 12
1 .4 Itinerario de la investigación 14
1.5. Metodología 17
Agradecimientos 19
Introducción
•
22
2. Lima en la espiral de la violencia 24
2.1 E l contexto de la violencia en la ciudad 24
2.2 F ujimori y S endero: una visita y una presencia 27
2.3 La noche de la matanza 33
)
2.4 ¡Que el equilibrio estratégico remezca el país!:
la construcción de la certidumbre revolucionaria 35
3- Memorias des de la certidumbre 38
3.1 La forja de la militancia 40
(Parentésis): la captura de Abimael Guzmán 44
3.2 La memoria de secta senderista 49
3.3 La "memoria salvadora" se consolida 57
4- L a legitimación de la "memoria salvadora":
el debate sobre la L ey de A mnis tía 59
4.1 E l debate: entre la balanza de la historia y de los muertos 64
4.2 E l debate
66
5- E xplos ión de memorias :
L a C antuta, la apropiación de una luc ha contra el pres ente 76
A modo de epílogo 90
Bibliografía 92
4
Anexos
Anexo 1
C aptura y ejecucion extrajudicial de un profesor y diez alumnos
de la Universidad E nrique Guzman y Valle La C antuta 104
Anexo 2
Denuncia del General R odolfo R obles 108
Anexo 3
Nunca mas. A nueve añ os del crimen C antuta no se olvida.
E tnografía y notas de "campo" del conversatorio y acto artístico en memoria
de los estudiantes de La C antuta, Lima, 19 de julio del 2001, hall de Derecho,
UNMS M.
111
Anexo 4
C ronología del caso La C antuta 126
Anexo 5
F otos
Anexo 6
R ecortes periodísticos sobre el C aso La C antuta
5
Presentación
1. Memorias , V iolencia Política y poder en el Perú
"E s cuando casi no le queda a uno sino memorias y olvidos
que se toma conciencia de murmurante precipicio ínsonaeote"
E milio A. Westphalen, Ha vuelto la Diosa Ambarina
1.1 S obre la noción de memoria.
C omenzaré ubicando brevemente el concepto de memoria en el debate
contemporáneo de las C iencias S ociales y las Humanidades. E n principio
podemos decir que hay dos maneras de trabajar con esta noción: una
metodológica; y otra, a partir de las representaciones que los propios actores
se hacen de ella. Lo que aquí nos interesa precisar es que cuando hablamos
de memoria(s) nos referimos al proceso intersubjetiva por el cual los individuos
construyen, transmiten, silencian y/o olvidan experiencias personales o
colectivas que afectaron y alteraron el transcurrir de su vida cotidiana en un
contexto de represión y violencia, sea estatal o proveniente de cualquier otro
agente social. E ste proceso de construcción y representación de memorias se
desarrolla además en un ti�empo y espacio específico, en la cual se reelaboran
los significados de lo que es presente y pasado. Puede decirse entonces, que
la(s) memoria(s} es culturalmente e históricamente construida.
E ste acto de rememorar el pasado a través del proceso de la(s) memoria(s)
necesita del presente como temporalidad necesaria para resignificar una
experiencia pasada que no ha podido ser narrada en "su" momento, debido en
muchos casos a experiencias traumáticas que imposibilitaron la elaboración de
discursos que procesen y construyan narrativas de lo acontecido. S in embargo,
ésta no sería la única manera de representar el pasado. Hay quienes
reelaboran los hechos del pasado sin haber experimentado directamente los
6
acontecimientos traumáticos, sino por el contrario, sus representaciones del
pasado se deben al conocimiento cultural compartido por generaciones
diversas, a través, por ejemplo, de la historia oral o por los medios de
comunicación. Hablamos entonces de transmisión de memorias.
Pero toda narrativa del pasado es selectiva, sea a través de su
experimentación directa o transmitida. S i afirmamos que la memoria se ubica
en un tiempo y espacio definido, debemos tener muy en cuenta la posición de
los actores sociales y los tiempos políticos en que las memorias se desarrollan,
se ocultan, trasmiten o silencian. E n efecto, existen coyunturas políticas en las
que el silencio es inevitable, y otras donde las memorias son invisibilizadas o
marginalizadas por el poder, instituyéndose una representación dominante del
pasado, una "memoria salvadora" como veremos más adelante. Pero como
memoria y tiempo son indesligables, es inevitable que las coyunturas se
alteren y que las sensibilidades y marcos interpretativos se modifiquen,
cuestionando las representaciones históricas anteriores, visibilizándose así lo
que se mantenía oculto, tomando presencia en el espacio público las
memorias antes marginales o estigmatizadas por el poder, disputándose la
hegemonía en la representación del pasado en extremo doloroso. E n suma,
acontecen luchas políticas por la memoria, donde los L!S OS del pasado y de la
memoria son un factor determinante en la construcción de nuevas narrativas
del pasado.
Llegado a este punto es necesario remarcar brevemente la diferencia entre
memoria e historia. Para definir la naturaleza de lo histórico es necesario tener
en cuenta dos conceptos claves: el de sociedad y el de tiempo, pues la
confluencia de esas dos realidades son las que configura y reproduce la
historia. C on esto afirmamos que ningún fenómeno social carece de su
dimensión temporal, pero la forma de aprehenderlo se da través de su análisis
empírico y explícitamente teórico, a través de conceptos y categorías, con
pretensiones epistemológicas que tratan de controlar el carácter subjetivo de
todo conocimiento social. La explicación de los histórico, además, no es otra
7
cosa que la demostración del grado de correlación existente entre las
estructuras de un determinada situación social y la conciencia que tienen de
ellas los sujetos que las integran. La historiografía sólo puede explicar la
historia adecuadamente "por una referencia a la totalidad de un proceso con
antecedentes y consecuentes dentro de un adecuado espacio de inteligibilidad"
(Arostegui 1995:233).
E s común escuchar y leer que el historiador debe explicar las situaciones
históricas como sino conociera su futuro.1 E s decir, no debe explicarlas sólo
por el desenlace conocido de una situación como no debe hacerlo tampoco por
las intenciones de los actores. E sta premisa, sin embargo, es sencillamente
imposible para el proceso de construcción de la(s) memoria(s). E n este caso la
experiencia social y la subjetividad son elementos fundamentales y
constituyentes de la memoria, pues determinan sus representaciones del
pasado sin necesidad de apelar al control cientifico que el historiador realiza al
pretender representar ese mismo pasado. E lizabeth J elin (2002), anota al
respecto: "S in duda, la memoria no es idéntica a la historia. La memoria es una
fuente crucial para la historia, aun (y especialmente) en sus tergiversaciones,
desplazamientos y negaciones, que plantean enigmas y preguntas abiertas a
la investigación. E n este sentido, la memoria funciona como estímulo para la
elaboración de la agenda de la investigación histórica. Por su parte, la historia
permite cuestionar y probar críticamente los contenidos de las memorias, y
esto ayuda en la tarea de narrar y trasmitir memorias críticamente establecidas
y probadas" (p.69, énfasis mios).
E n otras palabras, la historia dura, fáctica y científica de los eventos y
acontecimientos "reales" del pasado, se convierten en un material
imprescindible pero no suficiente para comprender "las maneras en que sujetos
sociales construyen sus memorias, sus narrativas y sus interpretaciones de
1
En muchos casos, sin embargo, esta pretensión contradice una de las "funciones" sociales del
historiador: su apone a la creación de una conciencia histórica, es decir, esa conciencia de estar en el
tiempo. y de estar ligados al pasado y al futuro.
8
esos mismos hechos" (p.71). S erá en la tensión, en las fronteras e intersticios
de la objetividad (historiografía) y la subjetividad (memoria) donde se planteen
las preguntas más sugerentes de indagación y reflexión. S in embargo, es
necesario decir que un conocimiento histórico, escindido·de la vida práctica,
dejará de ser un faro que orienta la acción presente para convertirse en un
conocimiento perfectamente inútil.
1.2 E l debate sobre la memoria
E n las últimas décadas se viene configurando un campo de reflexión
académica y de acción política alrededor del tema de la memoria, por
naturaleza multidisciplinario, pues abarca disciplinas como la filosofia, la
historia, pasando por el psicoanálisis, la antropología, incluso las técnicas
etnográficas. E ste debate surge, entre otras razones, porque en la escena
contemporánea vivimos lo que algunos autores han denominado una
"explosión de la memoria" (Huyssen 2000). E stamos atravesando un escenario
en el que en apariencia la densidad histórica pierde terreno ante el avance
intensivo de los medios de comunicación, por el clima cultural de la
posmodernidad y la desestabilización de las identidades bajo el impacto de la
globalización, las cuales no permiten la supervivencia de rastros del pasado en
el presente y se diluye la necesidad de futuro. E n palabras de Huyssen, "(los)
discursos de la memoria .
.. ... surgieron en Occidente después de la década del
60 del siglo X X como consecuencia de ·1a descolonización y de los nuevos
movimientos sociales que buscaban historiografías alternativas y revisionistas.
La búsqueda de otras tradiciones y la tradición de los 'otros' vino acompañ ada
por múltiples postulados sobre el fin: el fin de la historia, la muerte del sujeto, el
fin de la obra de arte, el fin de los metarrelatos" (2000: 14 ). E staríamos
arribando entonces a un debilitamiento del pasado, a una suerte de presente
autista, sin algún rastro de historia. E s en ese contexto que el historiador
francés Pierre Nora (1984), menciona la necesidad de construir lugares de
memoria donde el recuerdo y la memoria del E stado-nación sea depositado en
lugares geográficos, lleno de subjetividades colectivas: museos, plazas,
9
monumentos, panteones.
Por otro lado, el debate sobre la(s) memoria(s) surge en contextos de
profundas rupturas en el ordenamiento histórico de la sociedad. E s una
reflexión que emerge en la mayoría de los casos luego de hechos traumáticos
que alteraron la continuidad histórica de la sociedad, produciendo quiebres no
sólo del orden democrático sino amenazando incluso la idea misma de
convivencia social. E n el siglo X X , el Holocausto nazi, por ejemplo, se convirtió
en referencia emblemática obligada al momento de discutir sobre la conflictiva
relación entre civilización occidental, modernidad y memoria. Al respecto, el
sociólogo alemán Zygmunt Bauman anota: "E l Holocausto no resultó de un
escape irracional de aquellos residuos todavía no erradicados de la barbarie
premoderna. F ue un inquilino legítimo de la casa de la modernidad, un inquilino
que no se habría sentido cómodo en ningún otro edificio" (1998:23). Bauman
se explaya: "E l terror no expresado sobre el Holocausto que impregna nuestra
memoria colectiva, relacionado con el deseo abrumador de no mirar el
recuerdo de frente, es la sospecha corrosiva de que el Holocausto pudo haber
sido algo más que una aberración, algo más que una desviación de la senda
del progreso, algo más que un tumor canceroso en el cuerpo saludable de la
sociedad civilizada; que, en resumen, el Holocausto no fue la antítesis de la
civilización moderna y de todo lo que ésta representa o, al menos, eso es lo
que queremos creer. S ospechamos, aunque nos neguemos a admitirlo, que el
Holocausto podría haber descubierto un rostro oculto de nuestra sociedad
moderna, un rostro distinto del que ya conocemos y admiramos. Y que los dos
coexisten con toda comodidad unidos al mismo cuerpo. Lo que acaso nos da
más miedo es que ninguno de los dos puede vivir sin el otro, que están unidos
como las dos caras de una moneda" (p. 9).
Al respecto, Andrés Huyssen anota: "E n el movimiento transnacional de los
discursos de la memoria, el Holocausto pierde su calidad de índice del
acontecimiento histórico específico y comienza a funcionar como una metáfora
de otras historias traumáticas y de su memoria. E l Holocausto devenido en
10
tropos universal es el requisito previo para descentrarlo y utilizarlo como un
poderoso prisma a través del cual podemos percibir otros genocidios. La
dimensión global y local de la memoria del Holocausto ha entrado en nuevas
constelaciones que reclaman un análisis pormenorizado caso por caso"
(2000:15).
No obstante, Tzvetan Todorov (2000) se interroga por la forma en la que el
Holocausto nazi se ha convertido en ciertos medios intelectuales en un
emblema universal de la "degradación" de la civilización occidental,
subordinando otras "deqradaciones", por ejemplo las masacres a minorías
étnicas bajo el stalinismo, o las masacres de Poi Pot en C amboya.
Lo cierto es que a propósito de este evento traumático comienza a abrirse
paso el tema de la memoria y a configurarse este campo de reflexión con el
objetivo de comprender y explicar la construcción de subjetividades y
narrativas colectivas como resultado de procesos de represión estatal. Por
ejemplo, el de los sobrevivientes en los campos de concentración, por
mencionar sólo los de Auschwitz, que han merecido interesantes reflexiones de
testigos como Primo Levi (1989) o investigaciones como la de Giorgio
Agamben (2000).
E n América Latina, y específicamente en los países del C ono S ur (Argeiitina,
C hile, Uruguay, Paraguay, Brasil) él tema emerge como resultado de quiebres
históricos en sus sociedades producto de dictaduras militares que afectaron
sus países en la segunda mitad del siglo X X . E n efecto, en estos países el
debate sobre la memoria se abre paso después de los autoritarismos militares
vividos en los añ os 70s y 80s, con las dictaduras y el terrorismo de estado que
padecieron durante largos añ os, en un contexto de transiciones democráticas y
resurgimiento de movimientos sociales, principalmente el de familiares directos
de víctimas del terrorismo de estado, como es el caso del movimiento de las
madres de la Plaza de Mayo, o la asociación H.I.J .0.S ., en Argentina. E stos
movimientos sociales por la defensa de los derechos humanos se articularon
11
alrededor de consignas como "ni olvido ni perdón", "recordar para no repetir",
en su lucha constante por justicia ante la impunidad y las leyes de amnistía
(J elin 1995, C atela 2001).2 E n ese contexto es que comienza a consolidarse un
campo de reflexión y trabajo académico.
E n el Perú recién se está abriendo como campo académico y de reflexión
respecto a este tema.3 Precisamente esta tesis pretende aportar a la discusión
sobre la formación de memorias y subjetividades en la actual sociedad peruana
post-violencia. S in embargo habría que anotar una particularidad del actual
contexto reflexivo alrededor del tema de la memoria. S e trata del tiempo
político en que se produce este debate: un período de transición democrática y
de reacomodo de los actores políticos ante la caída abrupta del fujimorismo.
E n efecto, entre 1992 y el 2000, el Perú se vio envuelto en un régimen de
dominación social y política que algunos analistas han denominado como
fujimorismo (C otler/Grompone:2000, Degregori:2001, Adrianzen: 2001 ). E l
desarrollo de este régimen autoritario trajo consigo, además de la exacerbación
de la pobreza y la inequidad, y de una brutal concentración de poder en una
camarilla politica-militar; una peculiar manera de interpretar y construir un
discurso y una narrativa del pasado político peruano de los últimos treinta
añ os. Para ello, el fujimorismo desarrolló una intensa lucha por la memoria de
lo que fueron los añ os de violencia política, ubicándose en un lugar
privilegiado, como actores únicos y principales, en la derrota a la subversión y
el control de la hiperinflación, los dos miedos nacionales de principios de los
noventa. E ra un proyecto de manipulación histórica que tenia como objetivo
construir al E stado como la principal víctima de ta violencia subversiva ante los
organismos internacionales que, a mediados de los noventa, cuestionaban su
faz autoritaria, además de minimizar la actuación de la sociedad civil en la
¡En los países de! Cono Sur se han dado diversas Comisiones de la V erdad que han intentando esclarecer
los procesos de violación a los Derechos Humanos, investigando hechos emblemáticos como los archivos
del Terror en Paraguay y Brasil, el Plan Cóndor en A rgentina, la Caravana de la Muerte en Chile, los
hijos raptados en Uruguay, entre otros casos.
l En el Perú la discusión sobre la memoria es indesligable del análisis de la violencia poliuca. A l respecto
se han escnto numerosos libros, artículos y ensayos. La reciente compilación de Stem ( 1999) es en la
actualidad el esfuerzo más grande por sistematizar la reflexión sobre la violencia política y su impacto en
la "memoria colectiva". Quien explícitamente intenta relacionar su investigación con la consolidación de
12
derrota a la subversión, reducida a la condición de espectadora pasiva y
expectante. 4
1.3 La historia de la memoria ...
E ntonces, con esas características es que se va conformando en América
Latina, y en el Perú en particular, este campo de reflexión académica y de
acción polltica. La apertura de este tema tiene que ver también con los
desarrollos mismos de las ciencias sociales y en general con sus
desplazamientos epistemológicos. E n los últimos añ os vemos el paso de un
positivismo decimonónico, de un estructuralismo que expulsaba la acción de
los sujetos de la historia donde el tema de investigación no eran otros sujetos,
sino esa realidad impersonal que se encuentra más allá de las apariencias: las
estructuras, la ideología y su articulación entre ellas; hacia otras
aproximaciones que reposicionan y reivindicaban la acción de los actores y sus
heterogéneas subjetividades en la producción de la sociedad", Arribamos
entonces a una aproximación epistemológica que parte de reconocer la
imposibilidad de un observador neutro, absolutamente objetivo, y que por el
contrario reconoce los espacios sociales desde los cuales se observa la
realidad. Décadas atrás las posiciones más ortodoxas del marxismo
enfatizaban el carácter de clase del conocimiento, subordinando otras
dimensiones de la vida social. S i_n embargo hoy la mirada de la cual partimos
enfatiza su historicidad cargada por múltiples factores que influyen en su
aproximación: la clase, la etnicidad, la raza, el género, la generación. E n lo que
concierne estrictamente a la antropología, las posiciones posmodernas han
insistido en esta peculiaridad del conocimiento antropológico6•
una "memoria colectiva" es Ponocarrero (1998).
• A l respecto, véase Degregori (2001), en especial el capítulo III.
1
En el campo de la reflexión teórica del marxismo puede revisarse el fabuloso libro de E. P. Thompson,
Miseria de la teoría (1981) en polémica con el estructuralismo francés de Louis A lthusser. V éase
además, A lain Touraine ( 1987), Inmanuell Wallerstein ( 1998a, 1998b), Roger Chanier ( 1992), Michel de
Certeau ( 1996), Clifford Geertz ( 1987), Marshall Shalins ( 1980), Santiago Castro-Gómez ed. (2000).
Cario Ginzburg ( J 989), entre otros.
• V éase, Geertz (1989), Marcus y Clifford eds. (1990), Geertz y Clifford eds. (1996), Clifford (1999).
13
S in embargo se nos presenta un problema: ¿cómo evitar caer en el extremo de
considerar que "todo depende del color con que se mire la realidad", en el
relativismo total? . R adicalizando esta perspectiva seria inevitable llegar a la
conclusión que la historia es un simple discurso o un mero relato, y que
cualquier discurso tiene igual validez histórica. La historia clásica partía del
reconocimiento de que los datos duros, exactos, eran imprescindibles a la hora
de reconstruir el pasado. No esta muy lejana aquella consigna de la profesión:
"a cada afirmación, un documento", que pretendía una reconstrucción objetiva
del pasado7. Por el contrario, cuando hablamos de memoria "hacernos
referencia no a la reconstrucción objetiva y positivista del pasado, sino por el
contrario se apela a las percepciones que los sujetos se hacen en el presente
al momento de reconstruir un pasado, experimentado directa o indirectamente.
Bajo esa premisa, el pasado se convierte en un espacio de múltiples
significados y contenidos, por lo cual se inicia una lucha simbólica y discursiva
por otorgarle sentidos. S in embargo, no debemos separar tajantemente el
pasado del futuro. S i bien es cierto que 1a memoria es un pasado que habita
todavía en el presente, que lo asedia sin tomar distancia, como un fantasma, el
pasado no puede ser separado del futuro, pues se corre el riesgo de
obsesionarse por el "carácter pasado" del pasado, creando sujetos
determinados por esa temporalidad.8 Por tanto es "necesario situar el estudio ...
en el marco de una dialéctica más amplia, en la que prevalece la relación con
el futuro en lugar de con el pasado" (R icoeur 1999:23).
¿Qué quiere decir entonces historización de la memoria? . S i bien es cierto que
cada individuo o grupo resignifica y reconstruye el pasado en sus memorias,
esta resignificación se da dentro de un marco y horizonte temporal específico.
No es un sujeto que actúa en el vacío histórico, en total libertad de inventar lo
7
Para una drscustón de los nuevos supuestos epistemológicos entre objetividad. verdad e historia véase,
A ppleby/Hunt/J acob ( 1998), de Certeau ( 1993). L e Goff ( 1991 ), Mendiola (2000), Zenneño ( 1999),
Hobsbawn ( 1998).
1
En la historiografía peruana este aspecto ha sido debatido a propósito de la tésrs de la "utopía andma", o
de las mvestigaciones etnohistóricas que enfatizan la continuidad. luego de 500 años. de rasgos culturales
andinos en la vida campesina contemporánea.
14
que sea. Por el contrario es un sujeto enmarcado dentro de ciertos "horizontes
de expectativas" (Koselleck 1993), "estructuras de sentimiento" (Williams
1980), sentidos comunes que se modifican con el correr del tiempo. E ste
marco histórico y esta temporalidad, constituyen el lugar desde el cual el sujeto
o los grupos recuerdan. Memoria y dimensión temporal son pues dos
conceptos indesligables. Y esta historización de la memoria, estos cambios en
la reconstrucción del pasado en diferentes períodos históricos, están
atravesados por cambios en las relaciones de poder. Al respecto, J elin (2002)
nos dice: "La historia de las resignificaciones del periodo nazi y de los
genocidios cometidos por Alemania, así como los sentidos que el exterminio
nazi va teniendo en distintos lugares y momentos, podría llenar bibliotecas
enteras. E l sentido que se le ha dado y se le sigue dando a la S hoah
(Holocausto) en Alemania, en Israel, en E stado Unidos, y en otros lugares del
mundo, ha ido modificándose a medida que pasa el tiempo, insertándose en
tensiones y conflictos políticos (y económicos) específicos" (p. 43).
E l pasado es entonces resignificado cuando irrumpen nuevos actores que
modifican el contexto histórico y la estructura de poder. E s allí que, por
ejemplo, acontecimientos que parecian olvidados regresan, o hechos que
estaban muy presentes pueden caer en el olvido. E n ese caso estamos
hablando de memorias hegemónicas y subalternas, que muchas veces
pretendían constituirse en historias oficiales, o por el contrario, quedar
relegadas al ámbito privado o marginal. Pero esta situación no es eterna. S i
asumimos que las memorias tienen un trasfondo temporal (una historicidad), a
su vez asumimos su carácter contingente, por lo cual es posible la alteración
de lo hegemónico y lo subalterno en apariencia naturalizadas por el poder
(Laclau/Mouffe:1988).9 E n esos contextos, la reconstrucción del pasado es
percibida como una oposición al poder. Precisamente, la investigación que
sustenta esta tesis pretende reconstruir las memorias que dos generaciones de
estudiantes universitarios realizan, en tiempos políticos diferentes, sobre la
matanza en 1992 de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad
9
Sobre la construcción histórica de lo hegemónico y lo subalterno puede verse, Gilbert y Nugent eds.
15
Nacional E nrique Guzmán y Valle, "La C antuta".
1.4 Itinerario de la investigación
E n efecto, la presente tesis pretende contribuir a la discusión de la
construcción de las memorias en el periodo político denominado fujimorismo
(1992·2000). E sta investigación propone estudiar la tensión entre memoria y
olvido a lo largo de la década de 1990 alrededor de la matanza de nueve
estudiantes y un profesor de la Universidad Nacional de E ducación E nrique
Guzmán y Valle, La C antuta, en manos de un grupo paramilitar del ejército el
18 de julio de 1992.
Por un lado, encontramos las memorias derrotadas de los universitarios
radicales de inicios de los 90s, que no lograron socializar sus recuerdos de la
masacre. Por otro, la memoria victoriosa del E stado, que pretende acallar la
búsqueda de la verdad y justicia de parte de familiares y organismos de
derechos humanos, y que se concreta en la Ley de Amnistía de 1995, que
libera a los autores materiales de la matanza. E sto en un contexto de derrota
político y militar del Partido C omunista del Perú, S endero Luminoso (S L) y
consolidación de la narrativa estatal de pacificación y reconciliación nacional.
S in embargo, encontramos también la explosión y resurgimiento de memorias
y recuerdos que parecían condenados al olvido. E n efecto, los conflictos
políticos del 2000 provocaron el desencapsulamiento de memorias que se
mantuvieron silenciadas durante los añ os de auge político del fujimorismo. Dos
son los caminos de esta compleja transmisión de la memoria, que le dieron
especial interés a esa coyuntura. E l primero: una nueva generación de
universitarios son los que rememoran a los estudiantes de La C antuta,
construyendo una "nueva memoria" atravesada por su particular experiencia
como generación, socializada políticamente en el contexto de apogeo y crisis
del fujimorismo. E l segundo: el repudio generalizado al asesor de inteligencia
(1990).
16
Vladimiro Montesinos serviré de gatillador de memorias y, en este sentido, el
recuerdo será más una postura ética y política frente al presente (uso de la
memoria) que una búsqueda de reparación del dañ o ocurrido.
Analizaremos las memorias que se articulan alrededor del caso La C antuta en
dos momentos. E l primero, se inicia con los acontecimientos (julio del '92) y se
extiende hasta la promulgación de la Ley de Amnistía, en julio de 1995. E n
esta primera parte recogeremos los recuerdos y memorias de estudiantes
universitarios de La C antuta que militaron en S endero Luminoso. C omo se
verá, por la misma estructuración jerárquica y vertical de la militancia
senderista, y su diferencia con la gran "masa" de simpatizantes, la matanza de
estudiantes no produjo, de parte de la organización senderista, una
apropiación simbólica de los desaparecidos ni la construcción de un discurso
que recogiera la memoria de estas victimas, distinguiendo claramente entre
héroes militantes del partido y la masa periférica. La matanza significó sólo un
hecho más dentro de una avalancha de violencia desatada por el desarrollo del
"equilibrio estratégico" en la guerra popular, propugnado por Abimael Guzmán
desde 1991. La memoria senderista es una "memoria de secta", que se
encapsula y atomiza con la derrota de S L. Por esos añ os (1995-97), sólo
queda la memoria marginal de los familiares acompañ ada sólo por organismos
de [Link]. y opacada por la memoria victoriosa construida por el gobierno que
trata de consolidarse . en la Ley de Amnistía de 1995, cuyo debate
parlamentario analizaremos. Nos interesa además indagar en los balances
personales que estos ex-militantes tienen de la violencia política, y los nuevos
marcos interpretativos con que han readaptado su vida cotidiana en el nuevo
contexto nacional post-violencia
E l segundo escenario se abre con la coyuntura política del 2000. La
concentración del repudio ciudadano hacia la figura de Vladimiro Montesinos
(autor intelectual de las violaciones de derechos humanos durante el gobierno
de Alberto F ujimori) ha generado diversas reacciones y una explosión de
memorias, desde 1997 y especialmente en el 2000. E n este contexto de
17
polarización, se desata en las marchas de los jóvenes universitarios en el
2000, memorias y recuerdos de La C antuta, con importantes resignificaciones
y reinterpretaciones de los sucesos. Veremos entonces que la memoria se
convierte en un espacio de lucha política, con versiones distintas sobre el
papel jugado por el E stado y la sociedad en el desarrollo de la violencia
política. E ste segundo escenario se ubica además en un contexto de transición
democrática, en la cual las identidades políticas y las memorias construidas en
el contexto político-cultural del fujimorismo están aun por definirse. Veremos,
por último, cómo estas nuevas memorias universitarias se acercan o no a la de
los familiares de los estudiantes, que luchan desde 1992 por el esclarecimiento
de lo ocurrido y por justicia. E sta comparación nos permitirá observar cómo se
reproducen entre estas dos memorias las brechas socio-culturales que
atraviesan al conjunto de la sociedad peruana.
1.5 Metodología
E l modelo de trabajo y la estrategia metodológica se basó en el recojo de
narrativas personales en el formato de historias de vida. Hemos entrevistado a
jóvenes ex-militantes de S endero Luminoso de la universidad La C antuta que
tuvieron alguna participación política, a principios de los noventa, en la
universidad y que procesaron de modo particular la matanza de los
estudiantes. Asimismo, a los estudiantes de distintas universidades, en
..
especial privadas,· movilizados en la segunda mitad de los noventa que
procesaron de distinto modo la matanza expresando nuevos discursos y
reapropiándose de distinta manera de los acontecimientos. Hemos escogido el
análisis de estos dos grupos pues nos permiten analizar y comparar los
distintos rumbos que toma la memoria (y el olvido) en períodos políticos
distintos. E n ambos casos, las entrevistas sirvieron como fuente para entender,
por un lado, sus percepciones sobre su militancia, en especial el vínculo entre
su propia vida, el partido y el estado; y por otro, su vida universitaria, las
instituciones y la política en el segundo momento del fujimorismo (1995-
18
2000) 1º . C omplementariamente recurrimos a las siguientes estrategias:
a) R evisión bibliográfica de la literatura sobre la violencia política en el Perú, en
especial la referida a S endero Luminoso. E sta revisión se presentaba prioritaria
pues no existen muchas investigaciones referidas a la relación entre la
violencia política y la juventud universitaria.
b) R evisión de los materiales gráficos senderistas. Volantes, folletos,
documentos. Prestamos especial atención a E l Diario, vocero oficial de S L,
donde se plasmaron las principales posiciones del partido y debates respecto
de la revolución, su estrategia y opiniones de coyuntura. E sta revisión nos
permitió entender los referentes ideológicos coyunturales en las historias de
vida recogidas.
c) Observación participante en asambleas y demás actividades políticas
promovidas en la universidad La C antuta. Además, las romerías y demás
actividades conmemorativas realizadas por los familiares y los estudiantes en
la universidad La C antuta y S an Marcos.
E s necesario resaltar aquí una particularidad de esta investigación. La reflexión
antropológica ha generado en los últimos añ os interesantes reflexiones acerca
de la articulación vivencia! entre teoría y referente empírico, que puede
interpretarse como un obstáculo subjetivo al conocimiento, o como su eminente
facilitador. E n las ciencias sociales, y en especial en la antropología, no existe
conocimiento que no esté mediado por la presencia del investigador. Pero que
esta mediación sea efectiva, consciente y sistemáticamente recuperada en el
proceso de conocimiento depende de la perspectiva epistemológica con que
conciba sus prácticas. Debo confesar que no creo que una mirada externa al
objeto de estudio pueda captar lo real de manera no sesgada y científicamente
desinteresada, y no pretendo además mi invisibilidad como investigador con tal
10
Sobre este punto hemos tenido como referencias principales a Bourdieu (1998). Bertaux (1993),
Galperin/J elin/K aufman (1998), Passerini (1998), Portelli (1997), Thompson (1993). En especial una
investigación de Alessandro Portelli (1998) para observar las resignificaciones que se hacen en el
presente de una masacre alemana en las fosas Ardeatinas en Roma en marzo de 1944 en respuesta a un
atentado llevado a cabo por la resistencia italiana por esa misma época.
19
de lograr una menor distorsión de lo observado. C onfieso, además, que las
ideas iniciales de esta investigación se fueron tejiendo en mi participación
como estudiante universitario de las movilizaciones estudiantiles de mediados
de los noventa, en un contexto de profundo autoritarismo en la universidad y el
país. Mi presencia entre los "nativos" no era externa, mi subjetividad
desempeñ ó un papel activo en el conocimiento, la relación cognitiva que como
investigador entable con mis "sujetosñ nforrnantes" no era neutra. ¿Qué
implicancias tiene ser observador y ser participante en una relación? El
antropólogo brasileñ o R oberto da Matta (1998), ironizando con esta pregunta
decía que "la tarea de familiarizarse con lo exótico se revirtió en exotizar lo
familiar" (p. 84 ). E spero no haber ido por ese camino.
20
Agradecimientos:
Usualmente soy reacio a este tipo de rituales. Pero como antropólogo entiendo
que todo trabajo escrito es también resultado de una serie de circunstancias y
afectos, de incertidumbres y anhelos, un producto cultural. Bajo esa mirada
hay muchas personas a las que quisiera agradecer por su ayuda para el
término de esta tesis. E n primer lugar, y sin duda, a mis padres y hermanos por
su apoyo y paciencia durante estos añ os de discrepancias, ausencias y
cercanías. Pilar y S amuel -mis padres- cada uno a su manera, me hicieron
comprender que la sociedad era diversa y compleja, y que tener ideas
diferentes sobre ella no anula en lo absoluto el apego al calor familiar. A ellos
con todo cariñ o y aprecio.
Asimismo, a las personas e instituciones que hicieron posible la investigación y
redacción de estas páginas. Al S ocial S cience R esearch C ouncil (S S R C ) de
Nueva Y ork en las personas de E ric Hersberg y R ebecca Lichtenfeld, por
facilitarme en el verano del 2000 una beca de investigación en el marco del
programa "Memoria colectiva y represión: perspectivas comparativas sobre el
proceso de democratización en el C ono S ur y el Perú". Al Instituto de
Investigaciones Histórico-S ociales de la F acultad de C iencias S ociales de la
Universidad Nacional Mayor de S an Marcos, por otorgarme en junio del 2001
una beca de apoyo a la redacción de tesis de Licenciatura. Ig ualmente, al
Instituto de E studios Peruanos (IE P) y su directora C arolina Trivelli por
brindarme el espacio necesario para desarrollar cómodamente, y en libertad,
mis ideas sobre el movimiento universitario, la violencia política y el país. E l
lE P es una de esas pocas y raras instituciones que aún brega por mantener un
espacio de reflexión seria, crítica y tolerante sobre el Perú.
C arlos lván Oegregori, asesor de esta tesis, profesor y amigo, ha sido en los
últimos añ os un guía amable, paciente y tolerante en mis errores y aciertos
sobre la antropología y la vida. Las ideas que recorren las siguientes páginas
le deben mucho a su consejo, repito, paciente y amable. Pedro J acinto y
21
R amón Pajuela me enseñ aron los primeros secretos del quehacer
antropológico y algunos trucos sobre la etnografía como experiencia de vida.
E spero haber aprendido de todos ellos algunas de sus enseñ anzas.
E lizabeth J elin (S hevy) y S teve S tern leyeron versiones previas y en borrador
de esta tesis, sugiriendo ideas y pistas para entender el Perú y sus memorias.
S hevy, coordinadora del programa de investigaciones auspiciado por el S S R C ,
me hizo punzantes anotaciones para entender la historicidad de la noción de
hegemonía y la necesidad de pensar la(s) memoria(s) en perspectiva
comparada. Agradezco a los miembros de jurado de esta tesis, los profesores
C arlos C ontreras, J ürgen Golte y Teodomiro Palomino por leer con paciencia
estas páginas y hacer sugerentes anotaciones.
E stoy en deuda con Lilian Beteta, J ulio Vargas, y la mancha de Vanguardia y
R etaguardia por su confianza en que esta tesis seria terminada en algún
momento. S u amistad y extrañ a confianza fueron siempre una referencia
constante para mirar hacia adelante. A mis camaradas del C olectivo Amauta
con quienes hace algunos añ os me une una terca y loca apuesta por el futuro.
A Marión Padilla, Walter R amón y C armen del Prado amigos y compañ eros de
estudios absurdamente desaparecidos.
Un agradecimiento especial merecen todos aquellos estudiantes que me
dieron algo de su tiempo para ser entrevistados recordando, y haciendo
"memoria" sobre su pasado reciente, mucha veces doloroso. A pesar que en
ocasiones nuestras discrepancias sobre el país y la politica eran
"irreconciliables", hicimos de nuestras reuniones un espacio agradable para el
diálogo, la conversación y las confesiones. Por obvias razones sus nombres
han sido cambiados a pedido de ellos/as y porque así lo creo. A los familiares
de los estudiantes y el profesor asesinado, por tolerar en los tres últimos añ os
mi presencia en romerías, marchas, actos recordatorios y distintos actos
públicos sobre los estudiantes asesinados. Las figuras emblemáticas de la
señ ora R aida C óndor y Gisela Ortiz han sido desde mis primeros añ os de
22
estudiante en S an Marcos un ejemplo de perseverancia y esperanza en la
defensa de los derechos humanos y de justicia.
F inalmente a Patricia Ames, con quien comparto los días y la pasión por la
antropología. Le agradezco infinitamente su aliento y comentarios en los
momentos más críticos de esta tesis. S u paz y agudeza intelectual me hicieron
entender que la vida tiene color y sabor a picardía. C omo es de suponerse, lo
escrito en las siguientes páginas, es de mi entera y única responsabilidad.
23
Introducción
¡E scucha F ujimori, C antuta no se olvida!. E ra el grito fuerte y unánime de
cientos de jóvenes universitarios que el 27 de julio del 2000 marchaban por la
avenida Wilson hacia la Plaza Grau. punto de concentración de la Marcha de
los 4 S uyos, manifestación donde personas venidas de diversos puntos del
país protestaban en Lima por la segunda re-reelección del entonces presidente
Alberto F ujimori. Aquella tarde, miles de personas de todas las edades tomaron
las calles de Lima protestando contra la inconstitucional juramentación para un
tercer mandato presidencial de F ujimori.
¡La sangre derramada, jamás será olvidada! ¡Ni olvido ni perdón, sanción a los
culpables! F rente a Palacio de J usticia, un numeroso grupo de jóvenes, que
promediaban los 20 añ os, marchaban portando pancartas con las fotos de
nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Nacional de E ducación, "La
C antuta" asesinados en julio de 1992. ¡C ompañ ero Hugo Muñ oz ... presente!,
¡C ompañ ero E nrique Ortiz. .. presente!, ¡C ompañ era Bertila Lozano ...
presente! ... siguen las consignas hasta completar los diez nombres. "¿C uándo
un compañ ero muere? ... ¡
nunca muere!': Los centenares de jóvenes se
detienen, ponen las pancartas sobre el piso y prenden velas a su alrededor.
Todos guardan un minuto de silencio, que sólo es interrumpido por la consigna
de una joven: ¡E scucha F ujimori, C antuta no se olvida!. Aplausos,
¿ Qué significa para tí recordar a los estudiantes de La C antuta?
Bueno, no sé, creo que muchas cosas. No olvidar que otros como yo fueron
asesinados por órdenes de Montesinos y el grupo C olina, y claro con la
complicidad del C hino. E so J e podia suceder a cualquiera de nosotros. Te
puedes imaginar que un día se metan a tu casa, me metan un balazo en la
cabeza, me quemen; y todo por estar en desacuerdo con el gobierno, por
querer que las cosas cambien ... No, yo no puedo vivir tranquilo y callado
con eso... (R icardo, 22 añ os, estudiante de E ducación Primaria de la
24
Universidad La C antuta).
Algo muy especial, creo que es una sensación de solidaridad contra las
víctimas de este gobierno. Y o antes no tenía un recuerdo claro de lo que
ocurrió, no sabía con exactitud los hechos; pero recuerdo que en una
asamblea un compañ ero de S an Marcos pidió un minuto de silencio por los
estudiantes asesinados en 1992. Todos nos sorprendimos porque nunca
antes, que yo recuerde, se habla pedido un minuto de silencio por La
C antuta. Nos miramos la cara, hasta algunas terminamos con lágrimas en
los ojos ... era bien bacán porque antes sabíamos vagamente lo que pasó
en esos años, nunca nos comprometimos con un acto como ese, ahora
creo que soy más conciente... (V anessa, 20 añ os, estudiante de
C ontabilidad de la Universidad S an Marcos).
E. Intervenciones 199 l
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l. Intervención militarizada en los exteriores de la Universidad L a Cantuta, año 1991.
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2. Una de las pizarras colocadas en la entrada del pabellón "B" � la Universidad L a Cantuta, el
18 de julio de 1992, rechazando la intervención policial y miihar efectuada en horas de la
madrugada.
M. Familiares en ceremonia conmemorativa, julio 1999.
Misa recordatoria en l_a Iglesia S an Marcelo, Plaza F rancia.
2- Lima eri la espiral de la violencia11
2.1 E l contexto de la violencia en la ciudad
La madrugada del 18 de julio de 1992, la ciudad aún no se reponía de la
terrible violencia que la había golpeado días antes. E n la antevíspera. dos
vehículos cargados con unos quinientos kilos de anfo habían estallado a las 8
de la noche en el jirón Tarata, en pleno corazón del exclusivo distrito de
Miraflores. E l resultado: veintidós muertos, más de cien heridos, alrededor de
doscientas viviendas inutilizadas, varios edificios destruidos y el pánico
generalizado.
S imultáneamente, los milicianos senderistas hicieron estallar un coche bomba
contra las instalaciones del municipio del populoso distrito de Villa E l S alvador
y la comisaría del lugar. La fuerte explosión dañ ó el local de R adio S téreo Villa
y unas cien casas de las inmediaciones. Los atentados habían sido precedidos
de un apagón, y de ataques a comisarías ubicadas en el vecino distrito de Villa
María del Triunfo. C ercano estaban además los coches bombas contra la
residencia del embajador de E stados Unidos, en las instalaciones del canal 2 y
el cuartel del E jército "Los Barbones" .12
Las bombas de mediados de julio remecieron políticamente al gobierno. Tres
meses antes, el ·5 de abril, el. presidente F ujimori planificó con las FF AA un
autogolpe de E stado disolviendo el Parlamento, interviniendo el Poder J udicial,
el Tribunal de Garantias C onstitucionales y el J urado Nacional de E lecciones;
contando con el 81 % de apoyo de la opinión pública a nivel nacional. E l
principal argumento esgrimido por F ujimori para sustentar esta drástica medida
era la de enfrentar eficientemente la violencia política y reconstruir la
11
Para la reconstrucción de los hechos han sido valiosos los distintos informes y crónicas periodísticas.
Para los informes véase: A prodeh { 1994), Rúa ( 1996), Cubas ( 1998). L a información periodística se basa
principalmente en los diarios la República, El Comercio, la revista J deele, el Resúmen Semmwl de
Deseo, y el Reporte especial de violencia política de Deseo.
12
Entre enero y juho de 1992, SL hizo explotar en L ima Metropolitana 37 coches bombas. y sólo enjulio
llegaron a 22. L as victimas en ese periodo fueron de 47 personas y enjulio 33. véase. Repone especial
26
gobernabilidad del país." 1991 y 1992 hablan sido los añ os de mayor acciones
subversivas. E n ese contexto para las FF AA, en ciertos sectores del E jecutivo
y en especial para el S ervicio de Inteligencia Nacional (S lN), se desprendía la
necesidad de actuar con firmeza y sentían que el formato democrático
constituía un elemento que perturbaba y atentaba contra la eficacia de las
medidas antisubversivas necesarias.14
S in embargo, los sucesos de Tarata ponían en cuestión el autogolpe. Más bien
crecía en la opinión pública la certidumbre de que era S L el que tenía la
iniciativa en la guerra, asediando la capital, tocando las puertas mismas del
centro del poder político. 15 A pesar de las medidas legislativas dictadas por el
nuevo gobierno de R econstrucción Nacional, las acciones subversivas no
habían parado. E ntre enero y julio del 92 se produjeron en todo el país 1,116
atentados y 1,778 víctimas, concentrando Lima el 65% de las acciones
senderistas.16 E l 18 de mayo, S L celebraba en todo el país sus 12 añ os de
"guerra popular", decretando paros armados en Arequipa, C usca, J unín, Paseo
y Puno. La táctica de "batir el campo" había sido trasladada a Lima pero, a
diferencia del campo, en la ciudad tenían que enfrentar a un tejido social
mucho más denso en la cual los dirigentes barriales eran un factor
determinante. Para S L, estas dirigencias, así como el entorno que las
promueve, sean ONGs, partidos o la propia iglesia, eran el "revisionismo" y en
tal condición, "sostén del E stado caduco y genocida". Por ello desatan una
campañ a de eliminación y aniquilamiento selectivo de las principales
dirlgencias barriales y populares." E n total, durante 1992, en las barriadas
de violencia polílica, No. 20, diciembre de 1992, Deseo, L ima.
ii En buen tono decía aquellos dias: "No soy un dictador. Soy y seré siempre un demó crata .. L as medidas
del 5 de abril no son antidemocráticas, sino imperiosas para hacer posible la disciplina interna que haga
posible el restablecimiento de la democracia y la paz amenazada por el terrorismo senderista Ese es mi
compromiso con el país". El Comercio, 25-6-1992.
"Para una lectura detallada de la coyuntura política 1990-1992, véase Tanaka (1998:203-229).
" Como decía un documento senderista de la época: "En la ciudad estamos aislando, golpeando.
desgastando y socavando el viejo orden, para que cada vez más el pueblo vea la impotencia en que queda
reducido el Estado peruano, por tanto, no discutimos una lucha reivindicativa o gremial. sino
desarrollamos una labor militar para socavar el viejo orden". PCP-SL , Elecciones No. Guerra Popular Sí,
julio de 1992.
16
"Un Sendero sin fin... ", Idee/e, agosto, L ima, 1992.
17
Sobre una visión más amplía de la actuación de Sendero en los barrios populares de L ima, véase, Bun
( 1999), Zapata ( 1998), Muñoz (2001 ).
27
periféricas de Lima cayeron acribillados por S L 27 dirigentes vecinales, 5
dirigentes políticos, 7 ex-dirigentes, 3 sindicalistas y 73 pobladores de distintas
ocupaciones.
Un clima de inseguridad se apoderó entonces de Lima. E l 14 de febrero S L
realizaba un paro armado, el 15 de del mismo mes la dirigente barrial de
izquierda María E lena Moyana era asesinada por S L en el distrito de Villa E l
S alvador, y entre el 6 y el 9 de junio tropas del ejército y la Policía Nacional
asaltan y debelan un motín senderista en el penal de C anto Grande. S egún
una encuesta aplicada en junio del 92, el 84% de limeñ os afirmaba que el
terrorismo había conseguido crear miedo en la población; y un 72% de que el
terrorismo no terminaría para 1995 como lo había prometido el presidente
F ujimori. 18 C omparando cifras, durante 1991 S L perpetró en Lima más de 900
atentados que dejaron más de 400 muertos. E n 1992, el número de atentados
fue similar, aunque las víctimas llegaron a 350. Así, en estos dos últimos añ os
(1991-92), el accionar propiamente militar de la organización senderista en
Lima se intensificó; el número de atentados en relación a los dos añ os
anteriores (1989-90) creció en un 100% y el de victimas en un 600% (Tapia
1997:145).
Los reproches y exigencias al gobierno no se dejaron esperar, incluyendo el
pedido de pena de muerte para los subversivos. Por el miedo generado
aquellos días, un amplio margen de la población "delegó" su confianza en el
nuevo poder fujimorista para que éste devuelva la paz y el orden a ta
sociedad.19E sta "deleqación" coincidiría paradójicamente con el ánimo de
venganza y de escarmiento en ciertos sectores de las F uerzas Armadas, que
pensaban que la solución al problema senderista pasaba, exclusiva o
principalmente, por el exterminio físico de los subversivos." C omo se revelaría
11
Boletín de opinión, A poyo, junio, 1992.
l'lSobre la democracia delegativa existe un amplio debate a partir de los postulados de Guillermo
O'Donell (1996). Para una revisión crítica de sus propios postulados véase O'Donell (2000). Para el caso
peruano, Carmen Rosa Balbi (1993), matiza esta propuesta.
20
En 1991 un secreto documento militar decía: " ... el mejor subversivo es el subversivo muerto; por lo
tanto no se capturaran prisioneros". Ese año se produce la matanza por comandos paramilitares de 16
28
añ os después, cada uno de los pasos de la matanza de los estudiantes fue
cuidadosamente planificado y conversado por altos mandos militares, oficiales
operativos del S ervicio de Inteligencia y miembros del grupo C olina21. Pero
antes narraremos los antecedentes y el contexto político de la universidad
anterior a la matanza en 1992.
2.2 F ujimori y S endero: una visita y una presencia
E n la mañ ana del martes 21 de mayo de 1991, el presidente F ujimori decidió
visitar La C antuta, jaqueada por una minúscula pero hegemónica militancia
senderista. Desde temprano las fuerzas del ejército hablan acordonado la
zona, mientras helicópteros sobrevolaban el lugar a la espera de cualquier
movimiento sospechoso. F ujimori presumía el recibimiento que le esperaba.
Unos añ os antes, el 13 de febrero de 1987, como rector de la Universidad
Nacional Agraria y presidente de la Asamblea Nacional de R ectores, lideró una
comitiva para liberar a centenares de estudiantes de S an Marcos, La C antuta y
de Ingeniería, detenidos en un operativo policial. "Y o no admito -declaraba por
entonces F ujimori- que se diga que /as universidades son un foco de
subversión o la causa del terrorismo. La ineficacia de la estrategia
antisubversiva para combatir al terrorismo no puede encubrirse con este tipo
de intervenciones" (citado en: R úa 1996:18). (V éase fotos C -0). C uatro anos
más tarde, en una posición distinta, F ujimori realizaba una visita que
presagiaba cambios radicales en la vida futura de /os cantuteñ os.
Apenas cruzó la puerta de ingreso, /os estudiantes advirtieron su presencia y
armados de piedras y huevos, generaron un pandemonium: una lluvia de
piedras recibió a F ujimori y éste apenas pudo transponer la puerta de ingreso.
personas presuntamente senderistas, incluyendo mujeres y niños, en una pollada en Barrios Altos {L ima)
Asimismo, los atentados con sobres bomba contra el abogado de derechos humanos, Augusto Zúñiga y el
director del diario de izquierda Cambio. Según los organismos de Derechos Humanos, entre 1988 y 1 992,
Perú tenia el pnmer lugar en el ranking de países violadores de [Link] en el mundo. Los detemdos-
desaparecidos en los tres primeros años del gobierno de Fujimor¡fueron: 1991 (535), !992 (239) y 1993
( 105). Sobre las políticas antisubversivas véase, Tapia ( 1997), Rospigliosi ( 1996), Taylor ( 1997).
?I Sobre la planificació n de la matanza pueden verse las denuncias del general Rodolfo Robles y de
COMA CA (Comandantes, Mayores y Capitanes), grupo institucionalista al interior de las FFA A
29
Policías y soldados lanzaron disparos al aire para contener a los enfurecidos
estudiantes. C ontrolada momentáneamente la situación, la comitiva se
apresuró en organizar la entonación del himno nacional, acallado por una
poderosa silbatina. Entureckios, los estudiantes lanzaban gritos contra el
presidente. A pocos metros un pequeñ o pero belicoso grupo agitaba consignas
identificadas como senderistas: "C ombatir y resistir la represión del fantoche
F ujimori", "Proteger La C antuta trinchera de combate del pueblo". E l rector de
La C antuta, Alfonso R amos Geldres, le dio alcance a F ujimori mientras éste
avanzaba hacia la vivienda universitaria. Luego intentó visitar algunas
facultades, pero nuevamente una lluvia de piedras lo hizo desistir. Un tomate le
cayó cerca, una piedra lo alcanzó por la espalda. C on los brazos en alto, optó
por retirarse, cubierto por soldados y guardaespaldas que trataban de
protegerlo. Antes de marcharse en su carro blindado dijo al rector R amos
Geldres: ".. hemos hecho todo lo posible por ayudar a su universidad."
E n la cresta de su popularidad, y cuando todas las encuestas le daban
porcentajes de aprobación por encima del 60%, F ujimori se retiraba humillado
por un contingente de estudiantes, al que no tardó de tildar de subversivos:
"E sta es una primera inspección. E sperábamos este recibimiento.
Pero lo que no podrán detener es la firme decisión de poner orden
en las aulas. No es posible tener una universidad donde se enseñ a
a destruir al país con ideologías terroristas. No olvidemos que aquí
se forman los futuros profesores de nuestros hijos". 22
Los estudiantes, posicionados en los techos y /as áreas de acceso al campus
celebraron la retirada con aplausos y gritos desenfrenados. E se mismo día por
la tarde, F ujimori se dirigió a la ciudad universitaria de S an Marcos. Allí se
volvió a repetir, en menor medida, la escena anterior: gritos de protesta,
piedras sobre el presidente. Dos petardos se hicieron escuchar por fa F acultad
de Letras y Derecho. No obstante, F ujimori logró ingresar por unos minutos, los
(A prodeh 1994).
30
suficientes para declarar a la prensa y resarcirse de los malos momentos
pasados en La C antuta:
es hora de poner orden y disciplina en las universidades para
poner fin a la infiltración subversiva... tenemos que erradicar y
extirpar la presencia de estos grupos subversivos, que atenta contra
la autonomía de la universidad... No haremos intervenciones
violentas de ninguna manera, pero sí vamos a realizar trabajos con
orden y disciplina, no queremos hacer requisas ni detenciones
masivas de estudiantes, como se hacía anteriormente. '�3
S in embargo, a las tres de la madrugada del día siguiente, fas tropas del
ejército hacían su ingreso a La C antuta y S an Marcos. E n La C antuta entraron
cerca de un millar de policías y soldados del ejército. Lo primero que hicieron
fue dirigirse a la residencia de los estudiantes. Buena parte de los 300
residentes habían abandonado el local prevenidos por los anuncios de la
intervención. Disparos y explosiones se escucharon en los alrededores. 56
estudiantes fueron sacados de sus habitaciones.
En algunos dormitorios los soldados lograron encontrar propaganda
senderista: folletos, volantes, afiches y algunos vídeos que mostraban la acción
del ''partido" en la universidad y la carretera cemret", donde se ubica el
campus. Las imágenes iban acompañ adas por una voz que narraba que La
C antuta era: "... la vía de entrada del campo a la ciudad, que necesariamente
el Partido C omunista del Perú, a través del E jército Guerrillero Popular, habría
de transitar cuando llegue el asalto final". Proseguía la voz: "La C antuta es una
universidad con sello de clase", mostrando las "heroicas" pintas hechas en la
residencia universitaria, el comedor, las facultades: "¡Gloria al día de la
12
La República, 22 de mayo, 1991
n Resumen semanal de Deseo, 23 de mayo de 1991.
1
• Desde 1987, el MOTC (Movimiento de Obreros y Trabajadores Clasistas), organismo generado del
PCP-SL , gana la dirección de la Coordinadora Sindical de la Carretera Central, extendiendo sus acciones
en barrios aledaños como Huaycan y Raucana, dentro de la perspectiva de preparar el camino al Ejército
de Liberación Nacional cuando se desarrolle y profundice el "cerco a las ciudades".
31
heroicidad!"; "Viva la Guerra Popular''; "C ombatir y resistir, PC P, S ocorro
Popular". E n una de las paredes del comedor universitario, se podía apreciar el
rostro del "Presidente Gonzeto'", quien con mirada enérgica, vigilaba el diario
trajinar ideológico y digestivo de los estudiantes. ''Aquí se forman /os mejores
hijos del pueblo ... ", continuaba el narrador. (V éase fotos B).
E n efecto, desde 1986 los cuadros senderistas en La C antuta dejaron de ser
un grupúsculo y pasaron a tener una presencia más activa en la universidad.
S u crecimiento lento y pausado se produjo gracias a fa acción de muchos
profesores, la formación de talleres de estudios marxistas, grupos de música y
danza folklórica, academias pre-universitarias, y por cierto, al fraccionamiento
de los grupos de izquierda que actuaban en la universidad. Para muchos
estudiantes los partidos de izquierda26 ya no representaban una opción de
cambio real para el país, pero dejaban el terreno abonado con ideas del
marxismo-leninismo-maoísmo. 27 E n ese contexto, los discursos radicales
provenientes del marxismo en su versión maoista y leninista encontrarían eco
en los sectores estudiantiles más excluidos, 28 quienes al no encontrar canales
democráticos para hacer llegar sus demandas al estado optan por una
radicalización ideológica que lindaba con el llamado a la insurrección armada, y
donde S L y el MR T A eran uno entre otros que proclamaban la necesidad de la
violencia revolucionaria para la toma del poder. E n el caso de S L, estos
pensaban que la revolución comunista para un país como el Perú, semifeudal y
semicolonial, asumirían la forma de "guerra popular prolongada del campo a la
ciudad (Degregori 1990, Hinojosa 1999)." Por su parte, el MR T A, inspirado en
el modelo foquista de guerrila latinoamericana, consideraba que la edificación
ll Pmtado después de la matanza de presos sendenstas en el Penal de El Frontón, en 1986.
!6 Entre los principales grupos que actuaban en la umvemdad se encontraban: el PUM (Partido Unificado
Mariateguista), PCP, Patria Roja (de tendencia maoista), el Partido Comunista Peruano (prc-scvretrco).
V anguardia Revolucionaria Marxista-L eninista.
! 7 Para una reflexió n mayor sobre la expansión del marxismo-leninstmc en las universidades nacionales.
véase Degregori ( 1990).
ii Entre ellos el Frente Estudiantil Revolucionario, má s conocido por aquellos años como el FER
antifascista, por la caracterización ideológica que hicieran del gobierno militar velasquista (L ynch 1990).
� Por ejemplo, en A yacucho el Partido Comunista del Perú, a través de su Comité Regional "J osé Carlos
Mariátegui", y en alianza con Bandera Roja, ambo com amplias bases entre estudiantes y profesores de la
UNSCH deslindan en 1965 con la tésis del tránsito pacifico al socialismo que por entonces enarbolaba el
PC Unidad de influencia sovietica.
32
del socialismo y el poder popular sería posible gracias al accionar del
proletariado y los sectores democrático-nacionales. E n ambos casos, sus
proclamas no se distinguirían notoriamente de los demás partidos de izquierda,
sino fuera por haber descartado todo rastro de ambivalencia y abrazado el
camino de la violencia.
Precisamente, S L creó el "Movimiento J uvenil Popular" que fue ganando
adeptos, desnudando y exacerbando la inconsecuencia de los otros partidos
de izquierda demostrando la disociación entre su ''teoría y su praxis", pues
privilegiaban la lucha política dentro de los parámetros de la "democracia
burguesa" y no en el diario trajinar de los camaradas que se encontraban en
las "luminosas trincheras de combate': como llamaban a sus militantes del
E jército Guerrillero Popular. Para el pueblo, o para ser más específico, para los
"hijos del pueblo" no quedaría más opción que la lucha armada.
E L Partido C omunista Peruano, Patria R oja, por entonces la agrupación
maoísta más fuerte en la universidad, iba perdiendo su hegemonía en los
gremios docentes y estudiantiles. Y a no eran sus clásicos rivales (PUM, UNIR ,
Vanguardia R evolucionaria Marxista-Leninista, Partido C omunista Peruano)
con /os que se disputaban la F ederación de E studiantes, sino ahora lo hacían
frente a una agrupación que en la medida que radicalizaba sus discursos
multiplicaba sus adeptos, defensores y simpatizantes. Las bases sociales
senderistas no habrfari estado compuesta sólo por sus militantes activos
(cuadros políticos-militares), sino además por ese gran potencial de
simpatizantes entre estudiantes, docentes y administrativos que le otorgaba un
sentido de legitimidad y presencia cotidiana en la universidad.
Desde entonces S L lograría captar a los jóvenes más pobres, muchos de
el/olas provenientes de las provincias serranas, o en todo caso descendientes
de los primeros migrantes que transformaron a mitad de siglo X X el rostro de
una Lima aún criolla y señ orial. 30 S endero les anteponía un discurso
JO Sin embargo, hay que anotar que las principales dirigencras del panido eran blancos o mestizos
33
hiperclasista que escamoteaba y negaba la violencia de las discriminaciones
raciales, étnicas y de género, subordinándolas a la lucha de clases y a la
construcción de un nuevo poder: el E stado de Nueva Democracia: La
R epública Popular del Perú. E n efecto, S endero /es ofrecía mediante un
lenguaje hiper-clasista una identidad grupal con la posibilidad de quebrantar el
viejo y decadente orden social, y el poder de construir otro nuevo, donde la
igualdad clasista borraría por "añ adidura" la discriminación sociocultural de la
que eran víctimas. La mayoría carecían del "brillo intelectual" de sus
competidores de izquierda, a los cuales aplastaban con argumentos como la
inevitabilidad de la lucha armada, y la verdad irrefutable del marxismo-
leninismo-maoísmo, "pensamiento Gonzalo". E s que para los militantes de
S endero la percepción de desconfianza hacia el sistema político sumado a la
discriminación y exclusión cotidianas motivaban la idea y la posibilidad de crear
un orden alternativo, claro e inexorable, donde la lucha armada era la única
salida viable. Muchos de ellos/as encontrarían en las certidumbres y acciones
del partido la posibilidad de recuperar una iniciativa y un poder que hasta
entonces les habían sido negados. E stos contrastes y confrontaciones
políticas, nos sirven para entender la radicalidad y muchas veces el drama
biográfico que se escondían detrás de los discursos ideológicos.
S egún R úa (1996), S L logró hegemonía en los centros federados de
Pedagogía, C iencias Naturales, Matemáticas y C iencias S ociales. También
pasó a dominar los comités de C omensales y de Transporte; y por último,
proponían la formación de una nueva F ederación de E studiantes. C on el
control de escenarios claves, como el comedor y la residencia universitaria, S L
esperaba ganar adeptos y militantes a través del reparto de los boletos de
comida y la administración de las habitaciones en la residencia. 31 E l objetivo
urbanos, según los "estandares'' peruanos. Muchos de ellos provenían de las universidades provincianas
como la Universidad nacional San Cristóbal de Huamanga, por ejemplo. V éase, Degregon ( 1990).
J I Parecido proceso ocurrió en A yacucho. En los setenta, en la Universidad Nacional San Cristó bal de
Huamanga. A ntonio Díaz Martínez, profesor de A gronomía e importante cuadro sendensta muerto años
después en la matanza de !os penales en 1986, fue Jefe de la Oficina de Bienestar, que admimstraba el
comedor universitario, la residencia estudiantil y el transporte universitario. A simismo. Abimael Guzmán
se desempeñaba en los setenta como J efe de la Oficina de Personal, teniendo gran influencia en la
contratación de profesores.
34
político era la construcción y legitimación, ante los ojos de los estudiantes, de
espacios territoriales de microorden social, posibles de crear sobre el vacío y
ausencia dejadas por el E stado en las universidades nacionales. 32 C on estas
acciones S endero esperaba pasar directamente de la reinvindación económica
a la lucha armada, sin la intermediación de la política entendida como
representación de intereses sociales. Pero, el trabajo de S L adquirió nuevo
impulso con la directiva senderista de alcanzar el "equilibrio estratégico". 33 E n
ese contexto se produjo la matanza.
2.3 La noche de la matanza34
Aquella madrugada del 18 de julio de 1992, todos dormían plácidamente en las
habitaciones de la vivienda universitaria. La noche anterior habían celebrado
hasta las ocho de la noche el cumpleañ os de una de las residentes. A pesar de
estar prohibidas las reuniones por órdenes del ejército acantonado en la
universidad, los estudiantes insistieron y lograron celebrar el onomástico de su
compañ era. De repente, entre la 1 y las 3 de la madrugada un contingente de
militares encapuchados irrumpió en las habitaciones, portando armas de corto
alcance con silenciadores. Obligaron a todos a arrodillarse, con las manos en
la nuca y mirando hacia el piso. Mientras un efectivo encapuchado, linterna en
mano, pateaba y golpeaba a los que se atrevían a levantar el rostro, otro pedía
que digan sus nombres completos. 'T errucos de mierda, así que ustedes eran
las cabezas, ahora ya se acabó... esto se acabó". De un total de 40 internos
fueron separados nueve. Al mismo tiempo, otros efectivos arrestaban al
profesor Hugo Muñ oz, que también habitaba en la Universidad junto a su
esposa y sus dos pequeñ os hijos (V éase fotos A).
Los nueve jóvenes (siete hombres y dos mujeres)" fueron sacados sin
J! Carmen Rosa Balbi (1995) sugiere la misma idea para el caso de las fábncas y barrios populares en
L ima, en la carretera central muy cerca de la universidad L a Cantuta.
ll El mismo Guzmá n sustentó esa transición politico militar en: "¡Que el equilibrio estratégico remezca
más el país! (gran cuíminactán de la fil campaña de Impulsar)'", mecanografiado, noviembre de 1991.
1
• Para la reconstrucció n de la matanza hemos contado con las siguientes fuentes: Testimonios de
estudiantes de la desapanción de la Universidad L a Cantuta (A prodeh 1992), Rúa (1998). Cubas (1998),
Aprodeh ( 1994 ), V argas L losa (2000); entrevistas a estudiantes y diarios de la época
J S L os estudiantes eran: J uan Mariños Figueroa ()2, electró nica), Her:iclides Pablo Meza (28, Ciencias
35
miramientos. S us captores los jalaron de los pelos y los arrastraron fuera del
edificio, mientras los demás residentes permanecían en el suelo. Se
escuchaban los gritos de los muchachos, las quejas, los golpes interminables,
los llantos de dolor. "Y a se jodieron, ustedes son senderistas", les decían. Uno
de los estudiantes atinó a preguntar: "¿por qué nos están llevando de esta
forma, desnudos, en calzoncillos, por lo menos déjanos llevar nuestra ropa." E l
ruido de los motores empezó a resonar. "¡Arriba, carajo!", gritaron los
encapuchados antes de introducir a los detenidos en los vehículos. E llos
gritaban desesperados presintiendo su final. C ruzaron la garita de control,
supuestamente vigilada por efectivos del ejército, y cruzaron un puente de
caracol que permitía la salida de la universidad.
Minutos después las camionetas se estacionaron en una bocanada conocida
como la "boca del diablo", un paraje desolado y desierto en las afueras de
Lima. S antiago Martín R ivas, mayor en Ingeniería del ejército y jefe operativo
del grupo "C olina", ordenaba a los detenidos que delataran a los responsables
del coche-bomba en la calle Tarata.36 Al no recibir respuesta. seguía
acusándolos de terrucos y asesinos, al mismo tiempo que se escuchaban
golpes, llantos, gemidos y crujir de huesos. R ivas ordenó cavar una fosa en
unos cerros adyacentes. C on las manos atadas en las espaldas, los detenidos
fueron arrodillados al costado de la fosa. S ujetos armados se colocaron detrás
de cada uno. La orden final la dio R ivas. Los cuerpos se estremecieron con los
impactos. E n medio de la tierra arenosa quedaron regados los cuerpos del
profesor Hugo Muñ oz y los estudiantes Amaro C óndor, E nrique Ortiz, Dora
E yague, Bertila Lozano, J uan Mariñ os, R obert Teodoro, F elipe F lores C hipana,
Marcelino R obles y Heráclides Pablo Meza.37
Biológicas), Robert Teodorc Espmoza (24, Ciencias Biológicas y Matemáticas). Armando A maro Cóndor
(25, Electromecánica), L uis Enrique Ortíz Pereda (21, Cultura Física y Deportes), Dora Eyague Fierro
(21, Educación Inicial), Felipe Flores Chipana (25, Electrónica), Bertila L ozano Torres (21, Facultad de
Artes y Humanidades), Marcehno Rosales Cárdenas (Facultad de A rtes) y el profesor Hugo Muñoz
Sanchez ( 47).
}t, Á lvaro V argas L losa (2000) narra en base a los testimonios de una ex agente del Servicio de
Inteligencia del Ejército destacada en L a Cantuta, que la noche del coche bomba en la calle Tarata,
algunos senderistas habrían entrado al campus universitario hendas por las balas de los agentes de
seguridad de los bancos aledaños a la calle Tarata.
n Para una mayor descripción de la matanza véase, Á lvaro V argas L losa (2000)
36
2.4 ¡Que el equilibrio estratégico remezca el país!: la construcción de la
certidumbre revolucionaria
Para 1991, la violencia política iniciada en 1980, había provocado más de 22
mil atentados y cobrado más de 21 mil víctimas. Los costos materiales durante
la década del ochenta ascendieron a 22,000 millones de dólares, monto
equivalente al valor total de la deuda externa del Perú de aquellos añ os. E n
1992, el accionar militar de S endero se intensificaba en Lima, con la
militarización y expansión de S ocorro Popular, organismo generado por el
partido, el fortalecimiento del C omité Metropolitano de Lima y el Movimiento
R evolucionario de Defensa del Pueblo (MR DP). Del total de atentados
ocurridos hasta 1990, los departamentos más afectados fueron Lima (4245),
Ayacucho (3541), J unín (1813), Paseo (788) y Puno (684). S e trataba además
de atentados que se incrementan de manera exponencial a través del tiempo:
de un total de 219 en 1980, paso a un promedio anual de 3000, entre 1989 y
199238. Incluso, considerando el aspecto geogréfico de la violencia, se verá su
desplazamiento de las serranías hacia la ciudad. E n efecto, durante 1991 y
1992 S endero Luminoso hizo explotar 46 coches-bomba en Lima, siendo las
más "conocidas" y de mayor impacto nacional las que explotaron en el C anal 2
TV , y en la calle Tarata, en Miraflores. S egún el Instituto de Defensa Legal
(IDL), durante 1991 S endero Luminoso perpetró en Lima más de 900
atentados que dejaron cerca de 400 muertos. E n 1992, el número de atentados
fue muy similar, aunque las víctimas llegaron a 350.
E n los barrios exclusivos, las casas se amurallaban, las calles eran bloqueadas
por rompemuelles, y los puestos de vigilancia privada se multiplicaban por
doquier. E l miedo se instaló no sólo en los distintos barrios populares en los
que S endero se movilizaba, sino que se expandió hacia las residencias de los
sectores medios y altos de Lima que vieron siempre ajena y distante la
ll Banco de datos sobre violencia política, Deseo, L ima, 1993.
37
violencia desatada desde 1980.39 Para los sectores acomodados de Lima, el
coche bomba en la calle Tarata transfiguró la violencia y adquirió,
paradójicamente, "carácter nacional" y la "indignación anti-senderista fue
canalizada como sentimiento nacionalista" (Méndez 2000:238). Pero el
recrudecimiento de la violencia en la ciudad no era resultado del azar. Por el
contrario, respondia a la consigna lanzada por Guzmán en un documento
circulado en noviembre de 1991: "¡Que el equilibrio estratégico estremezca al
país1"40
E n sus páginas Abimael Guzmán, realizaba un balance optimista del desarrollo
de la �guerra popular" y alentaba a sus seguidores a enfrentarse a las fuerzas
represivas y genocidas del E stado en forma definitiva y contundente:
"Necesitamos que el pueblo sea partícipe directo, protagonista, que las masas
mismas lleven más y más la guerra popular. Así la guerra popular expresaría
más su fuerza porque es guerra de masas" (1991:4). E ntonces, el equilibrio
estratégico se intensifica cuando·... el enemigo trata de recuperar posiciones
para mantener su sistema; y nosotros, preparar la ofensiva estratégica"
(Guzmán 1991 :6).
E l equilibrio estratégico conllevaba una "evolución" en la guerra popular,
acelerándose el tránsito de la guerra del campo a la ciudad, y ésta última se
convertía en el escenario fundamental de las acciones armadas." Pero al
interior de este nuevó horizonte estratégico, ¿có'rno se sitúa para los
19
Por ejemplo, sólo enjulio de 1992 en los distritos de Miraflores, San Isidro, San Borja y Surco hubo 14
atentados con un saldo de 31 victimas. A simismo, en El Cercado, Breña, La V ictoria, San Luis se
realizaron 46 atentados con 9 víctimas.
00
"El equilibrio estratégico es una situación objetiva de la guerra popular a la que se ha llegado después
de once años de defensiva estratégica ( ... ) Una muestra patente y prueba irrefutable del desarrollo del
equilibrio estratégico es la ingobemabilidad del viejo orden. L o es la desesperación y el despliegue de
tropas, la intervención extranjera yanqui, la transgresión de su propio parlamento y leyes burguesas
comenzando por la Constitución del 79, el fracaso de sus elecciones complementanas. la proliferación y
descontrol de sus mesnadas, la mayor corrupción y desgobierno", Confesión de genocidas y fracasados:
'F F .AA. defienden el sistema cuestionado y obsoleto'. Equilibrio estratégico los acorrala y apfasfll, El
Diario, 13/09/1991, L ima.
•
1
Para el maoísmo la guerra revolucionaria pasaba por tres grandes etapas: Defensa Estratégica.
Equilibrio Estratégico y Ofensiva Estratégica.
38
estudiantes senderistas la matanza de La C antuta? , ¿cuáles son sus memorias
acerca de estos hechos?
A . Caso Cantuta: A lgunos de los desaparecidos y liquidados por el Grupo Colina
l. L uis Enrique Ortiz. 2. A nnando A maro Cóndor.
3. El profesor Hugo Muñoz
B. Interiores de L a Cantuta
1. Comedor de L a Cantuta. A ño 1989.
2. Parte externa del Comedor. 23-02-1991
C. Intervenciones: 1987
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Reconstrucción de operativo policial, 1987.
D. Intervenciones 1989
; � �· ·:� . ... ·•. :·.;
·•'.
Dormitorios después del paso de la policía que intervino en horas de la madrugada en busca de
material subversivo dentro de las habitaciones de las residentes (mujeres) de la Universidad L a
Cantuta. 21 de abril de 1989.
Una de las puertas derrumbadas y las cosas y pertenencias de los residentes del pabellón "A " de
varones de la Universidad La Cantuta tirados por los suelos. A ño 1989.
A rmario después de intervención policial.
39
3- Memorias desde la certidumbre
E n esta nueva etapa de la guerra popular, las universidades nacionales
cumplirían un mayor papel protagónico al intensificarse las acciones del C omité
Metropolitano de Lima y de organismos generados, como el Movimiento
Popular Intelectual y principalmente de S ocorro Popular (S OPO)", que
llevaban a cabo labores de proselitismo en las barriadas más pobres de Lima.
Los discursos, en especial el de S endero, se radicalizaban junto a una masa
de jóvenes que veían remota la posibilidad de ingresar al estrecho mercado de
trabajo que les exigía una mayor profesionalización y menos "rollos"
ideológicos. Al respecto cabe anotar la situación de las F acultades de
E ducación a nivel nacional. E n el Perú hay 36 universidades (19 estatales y 12
privadas) que tienen facultades de educación, 18 de ellas forman maestros
primarios. S egún cifras del añ o 1992, las universidades tenían un total de
60,700 alumnos estudiando las diferentes especialidades de educación. "Las
cifras nos dicen que desde 1990 las universidades vienen produciendo
alrededor de 5,000 maestros por añ o. S i incluimos los egresados de los
institutos superiores, la cantidad de egresados llegarían a 26,000. Un problema
crucial es que no todos los egresados son absorbidos por el sistema educativo,
ya que se estima que el sistema escolar puede acoger aproximadamente a
6,000 maestros por añ o" (Oliart 1996:9). E n ese contexto, las universidades
nacionales y particulares reproducen las diferencias sociales, por la desigual
formación universitaria que reciben los estudiantes provenientes de los
sectores más excluidos y marginados de la sociedad. S in embargo, un objetivo
en todos es la obtención de un "cartón" que atestigue y prometa una posible
inserción en el mercado de trabajo.
Dennis C hávez de Paz al analizar los expedientes de los inculpados por
terrorismo entre 1983 y1986, encontraba que su edad promedio era de 26
i Desde 1986 este organismo generado se militariza ejecutando las acciones más sangrientas en Lima y
4
provincias, desplazando paulatinamente en importancia política y mihtar al Comité Metropolitano. Entre
sus principales dirigentes estuvieron los abogados Y obanka Pardavé Trujillo (a) Rebeca, Tito V a!le
40
añ os; que el 16 por ciento eran mujeres; solteros el 70 por ciento, y migrantes
el 76.5 por ciento, de los cuales un 58 por ciento provenían de las provincias
más pobres del país, y pese a que el 35.5 por ciento tenían educación
universitaria éstos eran pobres o muy pobres (C hávez de Paz 1989:24).
Asimismo, según el reciente Informe de Desaparición F orzada en el Perú
publicado por la Defensoría del Pueblo (2001), los jóvenes entre 15 a 34 añ os
ocupan un considerable 66.9% del total de desaparecidos, de los cuales los
que tenian educación superior se ubican en segundo lugar en la lista con un
12% (340 desaparecidos), superados solamente por el sector campesino rural
con 34% (1352 desaparecidos).
Y si a ello le agregamos el abandono presupuesta! del E stado para con las
universidades nacionales (y su repliegue a las universidades privadas), éstas
entrarían en una aguda crisis, entrampadas entre una mayor masificación de
sus aulas, y un acelerado deterioro de su infraestructura y calidad educativa."
Ante el colapso de la izquierda legal,44 S L recoge el radicalismo impulsado por
los demás partidos de izquierda en las décadas previas, que habian construido
una "estructura de sentimientos"45 y una subjetividad "negativa" hacia la
democracia y sus instituciones; prevaleciendo la intención de destruir un
sistema inservible con acciones y compromisos en las que no tenían mucho
que perder, o en todo caso, con la firme convicción que su participación en la
guerra popular les abriría la posibilidad de ascender socialmente en un sistema
que le negaba tal posibilidad. E n todo caso es una violencia que nace, entre
otras causas, de la frustración, y de la incapacidad del sistema político por
incorporar y ampliar la participación política de las nuevas clases populares,
Travesaño (a)Eustaquio; y el mando militar, el profesor V íctor Zavala Cataño (a) Rolando.
0
En efecto, desde la década de los sesenta se produce un doble movimiento en la relación del estado con
la universidad. Por un lado, la universidad pública sufre un nclaro proceso de masificación y explosión
demográfica Impresionante, pues entre 1960 y 1 980 la población juvenil que mgresa a la educación
superior pasa del 19% al 76% teniendo el Perú unos de los niveles más altos de cobertura educativa y
enseñanza superior en A mérica Latina (Degregori 1990:108). Sin embargo, los recursos destinados a las
umversidades disminuyen aceleradamente. Para 1975, el presupuesto umversitario representaba sólo el
2,3% del nacional (vs. El 4,8% en 1965), situación que se agrava hoy al contar con un pírrico 0,9%.
"L a Izquierda Umda se divide en 1989. Para una revisión de la parentela ideológica de Sendero con los
demás partidos de izquierda véase Hinojosa ( 1999).
41
surgidas de las masivas migraciones campesinas de mediados de siglo.
Asi, mientras la primera oleada de radicalización juvenil, iniciada a mediados
de los setenta (en fabricas, barrios, universidades), parecía haber conducido
en buena medida al proceso de radicalización del conjunto de las clases
populares, la segunda oleada, de los ochenta (y los noventa), se ve
relativamente distanciada por su inorganicidad del resto de las clases
populares y se muestra proclive a inclinarse por propuestas como la de
S endero Luminoso y el MR TA (C otler 1987:144).
Nos detendremos entonces, un momento, a recoger las memorias de algunos
militantes de S L en la universidad La C antuta, que pasaron por sus aulas entre
inicios y mediados de los noventa. Veremos primero su percepción de la
universidad, de su militancia, y sus memorias de la matanza de los estudiantes
y la ubicación de este hecho en el "equjlibrio estratégico" de aquellos anos.
3.1 La forja de la militancia46
R oberto tiene en la actualidad 30 añ os. Ingresa a La C antuta en 1991 y se
puede considerar que fue un chico tranquilo en su infancia. S iempre tuvo
vocación por "servir a los demás", motivo que lo impulsa a estudiar educación
o derecho. "S iempre demostré que quería hacer a_lgo, desde las colectas en mi
barrio hasta las actividades del colegio", nos dice:
" ... Y o ingrese a Psicología en 1991 cuando tenia 20 añ os y ya tenia
alguna experiencia ... Había participado en algunas marchas en Villa
E l S alvador, por cuestiones de agua y luz. Pero para mi La C antuta
era algo nuevo, y es más o menos a los tres meses cuando ya
empezaba a apoyar algunas acciones del Partido ... recuerdo que
empecé repartiendo volantes para una conferencia sobre el
4
s Utilizamos la noción de "estructura de sentimientos" propuesta por Raymond Williams (1980).
-16 L os siguientes testimonios fueron recogidos entre enero y julio del 2000. Los nombres han sido
cambiados a solicitud de los entrevistados.
42
movimiento obrero. C reo que como estaba bastante entusiasmado
con participar en algo, después me invitaron para algunas reuniones
de discusión, aunque yo ya sabía para qué me invitaban. No me
sorprendió cuando me dijeron para militar aunque me tuvieron en
observación por unos dos meses creo... y así empecé a militar
pensando siempre en cambiar la sociedad existente, en cambiar la
vida de mis compañ eros, mi familia. A mi me invitan al partido
porque tenía buena boca para los discursos, para convencer a los
más jóvenes, creo que se fijaron en el carisma que despertaba en
muchos estudiantes ...
C aminábamos por las calles y nuestras pintas estaban por toda la
ciudad. E n la F acultad todas las paredes eran nuestras, o casi
todas. R ecuerdo que pasaba todo el día en la universidad. E n el 91,
cuando recién era cachimbo, me metí a activar en el comedor, me
pasaba todo el día en el comedor. S alía de mi casa tempranito y
llegaba tarde como a las diez, once de la noche ... es recién en el 92
que pasé a las escuelas populares, pero la universidad fue mi punto
de inicio, ahí conocí a todos mis camaradas ...
S entíamos algo así como que estábamos tomando el poder.
R ecuerdo bastante fresquito que para sentirnos mejor hablábamos
sobre el miedo de los tambos y los milicos, para demostrarnos que
el viejo estado burgués estaba en crisis; y todas sus fuerzas
represivas y genocidas estaban asustadas ... Pero la cuestión, o por
decirlo de otra forma, nuestra coraza era que no estemos muy
triunfalistas, o sea que no demostremos mucho hacia fuera ese
triunfalismo que yo sí sentía muy adentro ... E n mi mancha, ahora les
digo así, ahora los recuerdo así, sí nos sentíamos triunfalistas, pero
no debíamos mostrar hacia afuera todo nuestro optimismo".
Pasemos ahora a Y olanda, por aquellos añ os estudiante de La C antuta en la
43
especialidad de Literatura. Y olanda siempre quiso estudiar en la universidad
C atólica, por las expectativas creadas durante sus añ os de estudios en un
colegio religioso de Lima. Pero por los magros ingresos de sus padres, una
familia limeñ a de clase media seriamente golpeada por la crisis económica del
gobierno aprista, no pudo siquiera costearse el examen de admisión a esa
universidad. Postula e ingresa a La C antuta en 1990 y a tos cuatro meses ya
participaba activamente en el Movimiento J uvenil Popular, organización
estudiantil liderada por S endero:
"C uando ingresé a La C antuta me chocaba un poco, porque yo no
quería estudiar aquí, quería estar e:1 la C atólica porque toda 1a
gente de mi colegio entraba a la de Lima o a la C atólica, pero no me
quedaba otra que acostumbrarme... Mi primera relación con el
partido será en el comedor. C omo yo me quedaba todo el día en la
universidad, porque mis clases eran partidas en los horarios, tenía
que comer en la universidad, para ahorrar la poca plata que tenía.
Alli recién me di cuenta del país en que vivía, en este país de
mierda en el que aún estamos. V eía cómo algunas amigas no tenían
ni para el pasaje. ¡T e das cuenta, ni para el pasaje!, y yo estaba
pensando estudiar en ¡la C atólica ... ! hasta me daba vergüenza decir
que quería estudiar en la C atólica. Y encima mi mamá, recuerdo,
que me decía que estaba cambiando, que no pasaba mucho tiempo
en ta casa, que ya no era la misma de antes, pero yo le decía que
me quedaba en la universidad en un grupo de danza en que me
metí.
... S i quieres que te diga cómo empiezo a militar, creo que por mi
rabia por no estudiar en la C atólica, y esta cólera todavía lo siento,
hasta ahorita, por las cosas que hasta ahora pasan en el país. No
vayas a creer que es sólo por resentimiento, la cuestión era destruir
el E stado burgués que hasta ahora sostiene a este sistema de
opresión de clases, de los explotados por el imperialismo".
44
Un caso distinto es el de R olando, estudiante de C iencias S ociales en La
C antuta entre 1989 y 1995. É l proviene de un hogar de clase media, estudió en
un colegio religioso particular, y su padre era un médico medianamente
exitoso. S u madre, profesora de matemática, que se dedica desde que él nació
a los quehaceres de la casa. Vivían en el distrito de La V ictoria, y tenían un
terreno en construcción en el distrito de La Malina. Postuló en 1989 a la
especialidad de Derecho en S an Marcos y la C atólica, pero no logró ingresar;
entonces decidió ese mismo añ o postular a La C antuta, "para no perder el
tiempo" dice, e intentar su ingreso a S an Marcos para el próximo añ o. S in
embargo, las cosas no sucedieron como él pensaba:
"Desde el colegio yo tenia algunas inclinaciones políticas.
Participaba en cuanta reunión de estudiantes convocaban los curas
y yo siempre estaba allí. Armábamos conferencias, charlas, sobre
todo historia del Perú, de educación cívica; siempre me apasionó las
cosas que tenían que ver con la historia, me gustaba mucho
explicarme cómo sucedian las cosas. Hasta armamos un periódico
mural, un concurso de cuentos y poesía escolar... E ntonces cuando
ingresé a La C antuta no me sorprendieron mucho las cosas. no
quiero decir que me resultaba normal, lo que no entendia muy bien
era la doctrina marxista-leninista, me resultaba muy pesada al
principio pero luego con la formación ideológica en mi célula me di
cuenta que no era muy difícil.
... Y o asumi el compromiso revolucionario desde el principio, tal vez
te lo cuente muy racional ahora, después de algunos añ os, pero al
principio fue un impulso sentimental, Mis temores de ese tiempo, era
que por mi procedencia de clase no me aceptaran. F inalmente yo
era un pituco, pequeñ o burgués en La C antuta, siempre tuve
problemas de aceptación, pero el problema no era de estereotipos,
sino de cuestiones económicas, de clases, de conciencia de clase ...
E n S endero aprendí que lo que se dice se hace, así de simple. Si
dicen vamos al monte, nos vamos, si dicen vamos a un barrio nos
45
vamos, si dicen volantear a volantear, si dicen mata, matas. E so es
consecuencia con lo que se piensa, no mirar atrás porque si miras
atrás te jodes, porque sí miras atrás te pones sentimentalón y eso es
contrario a la consecuencia con lo que piensas, y eso J o sigo hasta
ahora, a pesar que estoy en otra cosa como me ves"
R olando en la actualidad trabaja como administrador en una fábrica de
embutidos, propiedad de uno de sus amigos de colegio. Además, tiene previsto
postular a la universidad a la carrera de administración de empresas para así
"manejar mi propio negocio y con mis propias expectativas para el futuro" .
•••••
{Parentésis): la captura del Presidente Gonzalo
R oberto se dedica desde 1996 al cambio de dólares en una céntrica calle de
Lima. Dejó de militar en S endero Luminoso en 1993, cuando gran parte de la
estructura partidaria se desvanecla y sus principales dirigentes eran
encarcelados a cadena perpetua. No piensa participar nuevamente en política
pues dice estar "defraudado del partido porque no supo hacer frente a los
golpes represivos de Fujimori". La captura, en setiembre de 1992, de su
máximo líder, Abimael Guzmán, marcaría un punto de inflexión en la
certidumbre revolucionaria de R oberto:
"No te puedes imaginar lo que sentimos ese día. E se día fui a la
chamba de mi viejo en la carretera central porque se había olvidado
sus documentos y era peligroso andar sin documentos en el '92, y
de repente escucho por R adio Programas que habían capturado al
presidente Gonzalo. Mi primera reacción fue que era una mentira.
No podía ser posible, cómo iban a atrapar al presidente Gonzalo, no
podía ser. Al toque me quite a la universidad y no te imaginas lo que
encontré ... La gente de mi mancha y de otras manchas estaban
46
como muertas, caminando como si no supieran explicar lo que
estaba pasando. De repente se me acerca un camarada de C iencias
y me dice que salgamos en la noche a hacer pintas y yo le dije que
era mejor que aguantemos a ver que pasa, no vaya ser una trampa
del japonés ... De todas maneras salimos, pero estabamos como si
nos faltara el aire, pero no podíamos contradecir la fuerza que
demostrábamos hacia afuera con el miedo que desde ese día
empezamos a sentir... "
t\lo era para menos la actitud de R oberto. E n efecto, durante los doce añ os de
"querrá popular" S endero había hiper-concentrado alrededor del liderazgo de
Abirnael Guzmán, todas las leyes de la historia y con él proclamar
"científicamente" una nueva instancia en la doctrina revolucionaria: "el
pensamiento Gonzalo". S e convertía entonces en la nueva ortodoxia partidaria,
la encarnación viviente de la linea correcta, la aplicación del marxismo-
leninisrno-maolsrno a la realidad peruana. E n resumen era:
el más grandioso fruto de la materia conciente, engendrado y
forjado por la clase, por el proletariado comunista: el jefe de la
revolución mundial ... síntesis de millones de voluntades, luz,
maestro y guía de comunistas y revolucionarios que conforman el
pueblo... conductor de los oprimidos y explotados hacia su
emancipación" (E l Diario, 13-12-91 ).
Incluso había logrado diseminarse en todos las instancias de la organización
senderista, haciéndose imperceptible incluso para los organismos del E stado:
"S imultáneamente lo buscan en el extranjero, entre los obreros,
campesinos, intelectuales, en todas partes. Pero él esta en cada
célula del PC P, en cada unidad del E jército Guerrillero Popular, en
cada C omité Popular. .. E sta dirigiendo personalmente la revolución,
esta presidiendo la R epública del Perú que avanza hacia la victoria
47
final" (E l Diario: 13-12-91 )."
Pero las directrices del "pensamiento guía", en la medida que penetra en los
cuadros altos como en las bases, e inciden y motivan a la renuncia de la
individualidad dentro del partido, también pasa por el filtro subjetivo de los
militantes. E n efecto, el pensamiento guía, y su visión hiper-clasista de la
sociedad, tocaba fibras íntimas entre los estudiantes, pues les ofrecía
respuestas "concretas" a sus propias frustraciones personales, y encontraban
en el discurso senderista salidas científicas a sus ásperas biografías
individuales. En ese contexto, podemos decir que en los militantes
universitarios se da el paso de una 'inicial disposición por el sacrificio, de un
romanticismo revolucionario, a llevar la "vida en la punta de los dedos"; a una
mayor racionalización de la violencia, de la lucha de clases y su salida
revolucionaria.
Ig ualmente le preguntamos a Y olanda cómo se sintió el día de la captura de
Guzmán:
yo estaba activando en la carretera central, en R aucana. E ra la
encargada de un grupo de danza y teatro popular, que llamamos "La
Gran Marcha", y trabajábamos con niñ os para formarlos en la
fortaleza ideológica del partido y nuestra tarea era sacudirles de la
cabeza toda la mentalldad alienada que le imponían la televisión y
las escuelas del estado y sus profesores revisionistas. dizque de
izquierda ... Fue bastante rápido. Una señ ora me pasa la voz que por
el canal cinco estaban pasando un flash y que Abimael Guzmán
había sido apresado por un grupo de elite de policías, luego supe
que eran de la Dincote.46
... Lo primero que sentí fue mucho miedo, que algo terrible podía
47
Citado en Degregori (2000).
41
Dirección Nacional contra el Terrorismo. L a detención de Guzmán fue reahzada en una casa de Surco,
el 12 de setiembre de 1992, y organizada por el comandante Benedicto Jiménez, bajo la supervisión del
General A ntonio K etin V ida!. Sobre los detalles de la captura, véase J iménez (2000, Tomo 2)
48
pasar y que íbamos a empezar a desaparecer uno por uno. Y o he
escuchado de muchos camaradas que al principio no lo creían, pero
yo sí lo creí apenas escuche la noticia, en ese sentido yo siempre he
sido bastante realista, las noticias las asimilo rápido, rapidito, y al
mismo salí de R aucana y me fui a mi casa a sacar algunas cosas y
desaparecí por dos semanas y cuando me reencontré con varios
camaradas, después que pasaron los videos donde salía el
presidente Gonzalo medio desnudo y hablando con Ketin Vidal,
sabía que no me equivoque la primera vez, que si era cierto que
habían capturado al presidente Gonzalo .
... Lo que paso luego era increíble. Muchos pedían tomar acciones
inmediatas, que la guerra se podía intensificar a partir de la captura
del presidente Gonzalo, pero ya no recibíamos directivas
coordinadas, las directivas se cruzaban, no tenían muchas veces
sentido, las cosas se empezaban a hacer aguas ... así estuve hasta
1994, dando brincos por varios lados, estabamos como rebotando
por varios lados pero sin una guía clara y de repente dejé de militar,
y no porque me volviera soplona, porque empezaban a detener a
muchos por los soplones, sino porque mi célula ya no existía, se iba
derrumbando las cosas y una tenia que seguir viviendo, sobrevivir,
¿entiendes? , también tenia derecho a vivir, pero sin renunciar a mis
ideas, ... así nomás dejé de militar".
R olando, en relación a la captura de Guzmán nos dice:
ese día estaba en clases de Geografía, y por la ventana veía
que la gente se estaba agrupando en el patio de C iencias y me
parecía extrañ o porque a esa hora la gente no se reunia mucho.
S algo del salón pensando que había una requisa y cuando llego al
patio me dicen que por la televisión decían que Abimael Guzmán
estaba preso y que lo iban a ejecutar porque una columna del
E jército de Liberación Nacional, estaba preparando el rescate. Puta'
49
que me quede cojudo. Al toque fui a buscar a mis demás
compañ eros y al toque me quite de la universidad ... Llego a la casa
de unos amigos de mi barrio y todos hablaban de lo mismo "¡que lo
maten a ese concha su madre!", "¡que lo maten, que lo maten!".
Puta'que, todos decían lo mismo, todos .
... Me quede en mi casa unos días, no salí para nada, estaba
prendido a la televisión todo el día esperando que me llamaran para
una reunión de urgencia. Hasta que veo por la tele al "presidente
Gonzalo", y lo veo en una casa de ricos, tomando tragos finos,
llenos de comodidades, ¡carajo, ig ualito que los perros! ¿de qué
revolución hablamos? S i llueve todos nos mojamos. Osea él bien
cómodo, y todos nosotros jodidos con miedo, osea la revolución se
hace con todo, todos nos mojamos. Mao en ese sentido era más
consecuente con lo que escribía, él si era más consecuente".
E stos relatos nos introducen a una serie de cuestiones referidas a los modos
elegidos por cada militante para testimoniar la experiencia extrema y violenta
que les tocó vivir a partir de una serie de acontecimientos como la captura de
su máximo líder, Abimael Guzmán, y la descomposición de su aparato
partidario, Los espacios primarios donde forjaban su "certidumbre", como la
célula, se desvanecía y se aferraban a la creencia que estaban viviendo una
mayor polarización de la guerra, que el nuevo escenario (incluido la captura del
presidente Gonzalo) estaba previsto en la estrategia senderista, y que nada se
había salido del libreto revolucionario. S in embargo, como hecho político, la
captura de Guzmán generó en la militancia senderista una modificación
ideológica del tiempo y el espacio. La certidumbre se desvanecía tan rápido
como se había encendido. E l impacto de la captura golpeó fuertemente a la
estructura partidaria, y dejó abierta la posibilidad para que sus militantes de
base racionalizaran desde sus propios "soportes subjetivos". su ubicación en la
guerra, y su posición en el futuro. E n este punto de inflexión, que significo la
captura de su líder, empieza a desacreditarse la convicción que la toma del
poder era sólo cuestión de acelerar las contradicciones, y que el E jército de
50
Liberación Nacional tomaría la ciudad, el corazón mismo del E stado burgués.
Por decirlo de otro modo, no tuvieron el tiempo, ni la posibilidad "objetiva" de
construir una memoria y una narrativa histórica que les permitiese elaborar un
discurso sobre los desaparecidos de La C antuta. Quedaron en la mera
denuncia de los hechos.
****
3.2 La memoria de secta senderista
C omo se ha explicado, 1992 era un añ o especial para la organización
senderista. Para un grueso de sus militantes, las acciones militares en la
ciudad se acrecentaban, y en las zonas rurales se pensaba que la guerrilla
estaba en la capacidad "objetiva" de pasar a la ofensiva estratégica. La
creencia que ya estaban tomando "el cielo por asalto", y que la toma del poder
era sólo cuestión de unos cuantos añ os, incluso de meses, era muy fuerte en
las dirigencias como en las bases" como lo demuestra el siguiente
documento":
(estamos) estableciendo un grandioso hito masivo en la lucha
conjunta y logrando plasmar un nuevo y más grande triunfo Político,
Militar y Moral del Presidente Gonzalo, el Partido y la R evolución,
expresión palpable de cómo el E quilibrio E stratégico viene
remeciendo más el país, la Guerra Popular victoriosa va dirigida por
el Partido C omunista del Perú magistralmente jefaturado por el
Presidente Gonzalo... nos reafirmamos en nuestra inconmovible
decisión de continuar la R esistencia Heroica en nuevas condiciones
y el insoslayable compromiso de dar la vida hoy, mañ ana y siempre
por el Presidente Gonzalo, el Partido, la R evolución y el
•
9
Para una discusión sobre si Sendero tenía las condiciones "objetivas" para tomar el poder. véase Tapia
(1997).
so "¡V iva el grandioso hito de la Heroicidad masiva de la lucha conjunta de los Prisioneros de Guerra!".
PCP-SL , L ima.
51
C omunismo. E stamos más forjados aún por nuestro presidente
Gonzalo en el reto a la muerte y arrancarle lauros de triunfo, los que
llevamos la vida en la punta de los dedos, estamos dispuesto a
entregarla en el momento que la R evolución lo demande ... " (p. 2).
E n ese contexto, podemos pensar que para S endero la desaparición de los
estudiantes en julio del '92 significaba un hecho más, un uno mirar atrás,
porque te jodes", como decía R olando. E n cierto modo, se negaban a reclamar
a los estudiantes de La C antuta como "sus" desaparecidos porque ninguno de
ellos llegaron a ser cuadros importantes en la organización senderista, pero si
representaban a la gran masa periférica a la organización, esas masas
movilizables para cualquier acto convocado por el partido. O como nos dice
Manrique para el contexto general de la partido: " ... el resto se mantiene como
una periferia partidaria e inclusive al margen de toda actividad política,
manteniendo una actitud de simpatía con lo que S endero representa sin
comprometerse organizadamente, aportando ese 'consenso pasivo' que es
fundamental para todo proyecto revolucionario, porque constituye su potencial
de crecimiento" (Manrique 1999: 101 ).
Ante la gran avalancha de acontecimientos, la "certidumbre.'.' revolucionaria en
la militancia senderista se fortalecía al palpar la intensificación de la violencia,
al sentir que sus "pintas estaban en la ciudad", al ver que el equilibrio
estratégico daba sus frutos, que el orden social que combatian con rígida
disciplina estaba en cuestión. E n ese contexto, "mirar hacia atrás" significaba
un signo de debilidad. Además, ¿por qué reclamar como "suyos" a estudiantes
que no eran parte importante del partido? , ya que no formaban parte
imprescindible de algún organismo generado del partido, ni de ninguna
columna armada. Incluso, si lo comparamos con los recuerdos y memorias
establecidas por S endero a raíz de la matanza de presos senderistas en el
gobierno aprista, el 19 de junio de 1986, podremos observar que en este caso
si existía una voluntad explícita por apropiarse de los acontecimientos y
establecer un hito en la historia oficial escrita por el partido: "¡E l Día de la
S2
Heroicidad!". Para S L los héroes de guerra pueden ser considerados sujetos
activos de la historia, mientras las víctimas como sujetos pasivos. C omo
declaraba Abimael Guzmán en 1987:
" ... Así, los prisioneros de guerra, como el personaje de la historia,
siguen ganando batallas más allá de la muerte, pues, viven y
combaten en nosotros, conquistando nuevas victorias; su recia e
imborrable presencia la sentimos palpitante y luminosa,
enseñ ándonos hoy, mañ ana y siempre a dar la vida por el Partido y
la R evolución ... Además debemos buscar que la verdad se abra
paso y los hechos queden históricamente registrados tal cual
realmente han sido; como a nadie escapa, los episodios vividos son
ya parte imborrable de nuestra historia, sirvamos pues, a que las
generaciones futuras lleguen nítidos e imperecederos"51•
C uando le preguntamos a R olando cómo se vivió la matanza de estudiantes al
interior de su célula nos dijo:
" ... no te puedes imaginar lo que era saber que estábamos logrando
nuestros sueñ os, que nuestros esfuerzos se hacian concretos, que
el estado burgués se desmoronaba, que las huestes genocidas se
desesperaban. Nosotros discutimos sobre lo ocurrido y estábamos
más ocupados en recordar a los muertos en los penales en mayo
del 9252. E llos sí murieron defendiendo al partido, fortaleciendo su
moral de clase, son héroes caldos en combate, nunca hincaron la
rodilla, marcaron una epopeya dentro de la lucha del proletariado
peruano, abriendo trocha en la historia del mundo comunista ... Ves,
si Carta del Presidente Gonzalo, junio de 1987. O como declaraba un estudiante de !a universidad de San
Marcos en 1988: "L a heroica muerte de los mejores hijos del pueblo en los penales de Lima, se
constituyóen un ejemplo para la clase obrera y el pueblo peruano, sentando el precedente de la necesidad
de defender nuestros sagrados intereses aún a costa de nuestra propia vida. Esto significa enrumbar la
lucha del rnovmuento sindical hacia un Perú sin explotados m explotadores." Testimonio recogido en: "A
dos años del genocidio en los penales. Hablan dingentes, obreros y estudiantes", en: Una batalla ganada
más allá de la muerte, El Diario, 19.-6-1988.
Sl Entre el 6 y 9 de mayo de 1992 se realiza una incursió n del Ejército en el Penal de Canto Grande
controlada por Sendero L uminoso. A quella ocasión se produjeron muchas bajas entre los presos
senderistas.
53
¿me entiendes? , ¿por qué detenernos a discutir y llorar si la
revolución no permitía miedos? , el miedo era indicio de traición".
E n el contexto de 1992, las únicas menciones encontradas en los documentos
senderistas en relación a tos hechos de La C antuta son sólo referencias a la
matanza como parte de una "ofensiva mayor del ejército genocida contra el
pueblo". No era una ofensiva selectiva contra sus camaradas, sino contra la
masa periférica":
"Denunciamos cómo este gobierno genocida de F ujimori y su
pandilla viene aplicando su política de guerra sin prisioneros que es ,
la clara expresión de impotencia y desesperación frente a la pujante
y victoriosa lucha de nuestro heroico pueblo, cual bestia herida de
muerte que en su agonía arremete contra los que están a su
alcance, es así como diariamente secuestran, detienen, torturan,
desaparecen y asesinan a dirigentes, estudiantes y trabajadores,
como parte del Genocidio Mayor contra el Pueblo. Por ejemplo la
53
desaparición de 9 estudiantes y un profesor de La C antuta ... "
"La sangre de los combatientes no ahoga la revolución, sino la riega", era una
de las tantas frases retóricas lanzadas por Guzmán a sus camaradas. E sta
consigna sería bien asimilada por los estudiantes senderistas al discriminar
entre combatientes muertos en acciones de guerra, y la masa periférica y
simpatizante al partido. E s que en su ortodoxia partidaria S endero establecía
claramente la distinción leninista entre una vanguardia de cuadros selectos y
secretos por un lado, y el frente de masas periféricas al partido, por el otro.
"Quien cae combatiendo tiene derecho a la resurrección" rezaba otra consigna,
esta vez de Lenin, impresa en muchos documentos senderistas.
Al preguntarle a Y olanda por sus recuerdos de la matanza nos dice:
s3 "¡A plastar el genocidio en marcha contra los prisioneros de guerra!", Comité de F amiliares de Presos
54
por esos meses yo no paraba mucho en la universidad. Pero
causó mucho miedo, muchos camaradas tuvieron que salir de la
universidad en previsión de otras desapariciones ... pero a pesar que
conocía a algunos de ellos de vista no pertenecían a ninguna célula
importante, algunos incluso simpatizaban con otros grupos de
iz quierda ... E n realidad, lo que causó fue mucho miedo, pero no nos
movilizamos por ellos como gente del partido sino como una
estrategia para denunciar el genocidio de las mesnadas fujimoristas
contra el pueblo en general. Tratábamos de demostrar al resto de
estudiantes y al pueblo en general que el gobierno de Fujimori
estaba desesperado desapareciendo a los hijos del pueblo ... ¿para
qué darle mucha importancia si la construcción del E stado de Nueva
Democracia, estaba forjándose en tas luminosas trincheras de
combate y et 'P residente Gonzalo' estaba a la cabeza dirigiendo
personalmente la revolución? ... la desaparición de los estudiantes
no ameritaba mayor reflexión, había otras prioridades ... "
Vicky, otra de nuestras entrevistadas, agrega54:
"Desde 1991 los militares se metieron a la universidad y siempre
chocábamos con ellos en las asambleas, en los mítines, en las
marchas internas, con los cachacos siempre chocábamos... pero de
lo que nunca se hablaba era que muchos camaradas de Huancayo,
de la Universidad del C entro, fueron desaparecidos y asesinados
por la policía y sus paramilitares desde los ochenta": entonces lo
que sucedió en el 92 no nos toma por sorpresa, estábamos
preparados, era nuestra contribución a la lucha popular, nos querían
Pofiticos, Prisioneros de Guerra y Desaparecidos del Perú, diciembre de 1992.
s. V icky estudiaba educación secundaria en la especialidad de Filosofia entre 1990 y 1993. Mrlrta en SL
entre 1991 y 1993, realizando labores de proselitismo en la propia universidad y luego en vanos
asentamientos humanos cerca a la carretera central. A ctualmente se dedica al negocio de venta de libros
de educación primaria y secundaria en una distribuidora editorial local.
,s Desde fines de los ochenta y principios de los noventa se produjeron masivas desapariciones de
estudiantes y profesores de la Universidad del Centro. En los testimonios recogidos son considerados
héroes de guerra.
55
desmoralizar, pero a más represión más resistencia, y nuestro lema
de moral partidaria era ¡R esistir y C ombatir!, y resistíamos no
desmoralizándonos, no podíamos dar marcha atrás ... sabíamos que
venían muchas muertes pero estábamos dispuestos a darla pero en
combate, pero ahora en la nueva etapa revolucionaria de defensiva
estratégica ... "
E sta entrega total de la vida en acciones del partido es lo que Gustavo Gorriti
(1991) denomina "la cuota": paso indispensable para convencer a los militantes
senderistas de la necesidad de matar en forma sistemática y despersonalizada.
C on este procedimiento se creaba la expectativa de entregar y sacrificar la
propia vida cuando el partido lo dispusiera. S i en la "guerra popular" había una
larga travesía que cumplir, para llegar entonces a la tierra prometida tenían
que prepararse para la muerte, y "la cuota" se convertía en un factor central en
la preocupación personal y el adoctrinamiento de los militantes y cuadros. E ra
necesario "llevar la vida en la punta de los dedos", como declaraba Abimael
Guzmán en una famosa entrevista de E l Diario, vocero senderista, en 1988.56
Dos manuscritos senderistas encontrados en el penal de Lurigancho en 1985
muestran claramente esta disposición al auto sacrificio:
" ... otros se cuidan, temen cometer errores, entonces no son
sinceros, no apelan a su condición, cuidan pellejo, ¿qué cuidan? . S i
nada tienen, si todo lo has dado al P(artido), tu vida no te pertenece,
le pertenece al P(artido). Así que tanta jeremiada, qué tanto cuidar
pellejo".
"S obre la cuota: el sello de compromiso con nuestra revolución, con
la R evolución Mundial, con esa sangre del pueblo que corre en
nuestro país ( ... ) la cuota es una parte pequeñ a de la revolución
S6 Faradh K hosrokhavar (1993:253) analizando la radicalidad de la revolución iraní, nos deja pistas para
entender la representación que la militancia sendensta establecía sobre la muerte: "la jerarquía de la
pureza se define según el grado de aspiración a la muerte: cuanto más el actor social aspire a morir,
resulta más puro, tiene más derecho a tratar de impuros a aquellos que persisten seguir viviendo".
56
peruana y de la R (evolución) M(undial)... la mayor parte (de
muertes) son causados por la reacción y la menor parte por
nosotros. E llos forman lagunas, nosotros empapamos sólo
pañ uelos" (C itados en Gorriti 1990: 167-8)."
S in embargo, y pese a la inflexible retórica partidaria, podemos encontrar en
los testimonios resignificaciones individuales, en segundo plano, de lo ocurrido
en julio del 92. S u subjetividad individual estaba atada a los acontecimientos, a
la ideología senderista, a esta "estructura de sentimientos", a esta aceleración
del tiempo politice que significaba creer que "el estado opresor se
desmoronaba". Pero sus memorias varían de significado según cómo ubican y
dramatizan la matanza en su propia historia personal, cuando hablan de sus
familias, sus amigos, de los resquicios de su vida cotidiana. S e da pues esta
tensión entre interioridad y exterioridad, lo público y privado, lo individual y
colectivo:
• mis papás ya sablan que militaba, que estaba en el Partido, y
estaban muy asustados por mí, pero lo que nunca les dije que yo no
tenía miedo por mí sino por ellos. E llos se enteraron después de la
desaparición de los estudiantes porque revisaron mis cosas y
.encontraron fotos y volantes ... y me sal! de mi casa porque ¿qué tal
si desaparecen a mis viejos? O sea yo lucho por ellos y al final me
los matan. Por eso me saíl, por miedo a que les pase algo ... aunque
suene raro ahora, la matanza del 92 fue un golpe fuerte para
nosotros, sobre todo por el miedo, pero al contrario nos daba más
rabia, que ya íbamos a entrar en el enfrentamiento cara a cara, que
los camaradas ya llegaban y tomábamos Lima ... " (Patricia,
17
Desde 1981, principalmente desde su IV Sesión Plenaria, SL radicaliza su discurso y práctica,
asumiendo sus mili1antes las consecuencias personales de la guerra. Desde entonces todo militante debia
hacer la siguiente sujeción simbólica al partido: "Prometo ante el camarada Gonzalo, jefe del Partido
Comunista del Perú y de la revolución mundial} Prometo ante el Comité Central del Parndo Comunista
del Perú} Prometo ante el marxismo-leninismo-maoismo, Pensamiento Guia del Camarada Gonzalo, de
asumir mi responsabilidad como militante del Partido Comunista del Perú y de no traicionar jamas al
Partido ni al pueblo} Prometo luchar con valentía, decisión y coraje contra el imperialimo y el
feudalismo, hasta alcanzar la liberación de los pueblos oprimidos del mundo} Prometo luchar y entregar
57
estudiante de matemáticas)".
me dio una pena enterarme cómo habían muerto ... jamás me
imaginé que iban a morir de esa forma tan cruel y me ponía a
pensar hasta cuándo duraba esto, hasta cuándo vivir así, hasta
cuándo las muertes. Y o no los conocía personalmente pero me da
una pena porque pude ser yo, y sus familias siempre yo las veía
dando vueltas por la universidad, finalmente los familiares son los
que más sufren por la muerte de sus hijos ... Mi mamá se hubiese
muerto de la tristeza si se entera que me mataron, y eso que mi
mamá sabe que militaba, que estaba metida en la guerra popular,
sabia que estaba con S endero desde que entré a La C antuta, sabía
pero también entendía que era mi convicción y mi solidaridad de
clase con los explotados por el imperialismo ... S iempre le decía:
'mamá si me matan no me llores, si me desaparecen no me
busques, si me torturan no me cures, yo sé a que me meto, estoy
segura y entiéndeme por mi compromiso con el partido, no soy
fanática, estoy luchando por conquistar los derechos del pueblo y
del proletariado'... " (Adriana, 30 añ os, ex-estudiante de E ducación
lnicial) 59•
S obre la base de estos testimonios, podemos intuir que en S endero se instaura
una "memoria de secta", al recordar en su historia oficial sólo a sus militantes, y
a sus cuadros que han muerto en las "luminosas trincheras de combate",
distinguiendo entre militante y masa, entre masa conciente y pre-conclente,
como puede leerse en la siguiente denuncia:
mi vida por la revolución mundial." (Citado en Gorriti 1990: 167).
lt Conocí a Patncia en el contexto de la marcha de los 4 suyos. Ella integraba parte de una delegación de
defensa de la democracia de una barriada penférica de L ima. A crualmente, se dedica como promotora de
salud en una ONG y viene tenmnando sus estudios de educación que dejótrunco en 1994.
19
Adriana actualmente pertenece a una iglesia evangélica en el distrito de San Juan de Miraflores. Dejó
sus estudies en L a Cantuta en 1993, trabaja como ayudante de cocina hasta 1995 donde conoce a su
actual esposo (pastor en la iglesia evangélica). Combina sus labores pastorales con la venta de repuestos
de automóviles en una calle cenmca de La V ictoria. Estáalejada de toda actividad política
58
"Los crímenes de las F F .M. son delitos de función, porque su
función es aniquilar a las masas ig norantes para que no accedan a
la revolución dirigida por el PC P marxista-leninista-maoísta-
Pensamiento Gonzalo ... E ntonces ni fuero común ni fuero militar.
S ólo el pueblo juzgará y sancionará a los genocidas de los hijos del
pueblo, del pueblo oprimido, alienado e ignorante, al pueblo le
tocará ajusticiar a los asesinos de La C antuta y todas partes del
Perú".60
Pero la memoria sectaria -corno se dijo anteriormente- sufre un golpe
demoledor con la captura de Abimael Guzmán en setiembre de 1992,
produciéndose el derrumbe de la certidumbre revolucionaria y la incapacidad e
imposibilidad "objetiva" y "subjetiva" de construir una memoria y una narrativa
histórica que les permitiese elaborar un discurso sobre los desaparecidos de
La C antuta. No lograron solidarizarse con los familiares ni con las nuevas
memorias que sobre la matanza (re)surgen a partir de 1997. Quedaron en la
denuncia genérica de los hechos. Luego, con la desmovilización de sus
militantes, la memoria sectaria de S L se atomiza y quedará como memorias
61
marginales, privadas. No pueden oponerse a la "memoria salvadora" del
gobierno fujimorista que se acrecienta desde 1992 y se afianza con ·la ley de
amnistía de 1995.
3.3. La "memoria salvadora" se consolida
E n efecto, el precedente jurídico de la amnistía se inicia nueve meses después
de ocurrida la matanza. E l 2 de abril de 1993, el congresista por la iz quierda
democrática, Henry Pease, leyó en plena sesión de la Asamblea C onstituyente
una declaración del clandestino grupo militar "León Dormido", con detalles del
crimen perpetrado contra el profesor y los nueve universitarios. E l documento
señ alaba a los miembros del comando paramilitar "C olina" como los autores
60
El Diario, No. 632, febrero-marzo, 1993.
59
del secuestro, tortura, asesinato, quemado y entierro de los universitarios.
C uatro días más tarde, se instala en el C ongreso C onstituyente Democrático
(C C O) una comisión especial de Derechos Humanos para investigar los
hechos, citando al ministro de Defensa y al presidente del C omando C onjunto
de las F F .AA. para que expliquen sobre el operativo militar de julio del 1992.
Ambos se resisten a prestar sus declaraciones, y el 16 de abril, a pedido de la
C omandancia General del E jército, el C onsejo S upremo de J usticia Militar abre
una investigación en torno al caso de La C antuta. Dias después, el presidente
del C omando C onjunto de las F uerzas Armadas, Nicolás Hermoza, denuncia
ante el C ongreso y la prensa que un grupo de congresistas de la oposición
vienen desatando una campañ a de desprestigio a las F F .AA. y que las
denuncias presentadas significaban una clara colusión con el terrorismo
senderista.
Pero el 8 de julio de 1993 los acontecimientos darían un giro inesperado. Un
grupo de periodistas de la revista Sí, descubren unas fosas con restos
humanos calcinados en C ieneguilla (un paraje distante de Lima), gracias a un
croquis que le envío un anónimo. S e presumía (para luego comprobarse) que
esos cuerpos perte::necían a los universitarios desaparecidos. La investigación
que en un inicio fue asumida por el fuero civil, fue desviada por el congreso,
que en sesión de mayoría, decidió mediante una ley especial -la llamada ley
C antuta- que los crímenes debían ser juzgados por el fuero militar. De esa
forma, la justicia castrense asumió acusar a los paramilitares del grupo "C olina"
bajo los cargos de negligencia, abuso de autoridad, desaparición forzada de
personas y de vil asesinato premeditado con nocturnidad, alevosía y ventaja.
Las sentencias a los paramilitares oscilaron entre los 6 meses y 20 añ os de
62
prisión en un cuartel militar.
M A quí utilizamos la metáfora de "memoria salvadora" planteada por Stern ( 1999).
6
En el juicio militar, Santiago Martín Rivas, Jefe operativo del grupo Colma, dijo: "Se estábajando la
�
moral a nuestras Fuerzas A rmadas, señor presidente. Necesitamos un país digno y un país pacificado pero
no nos dejan. Esto, señor presidente, no me llama la atención. Casos como éstos ya se han repetido en
otros países. Cuando tenmne la guerra revolucionaria, cuando haya acabado, vendrála úlnma fase, la que
estará con aquellos que ganaron la guerra. Tenemos el caso de Argentina, donde almirantes dignos en
este momento purgan cadena perpetua, ¡ Es el colmol, los generales vrctonoscs en la lucha contra los
Montoneros purgando cadena perpetua y a lo mejor los generales de la guerra de L as Malvinas, a lo
60
S in embargo, el 14 de junio de 1995 la bancada oficialista aprobaba en el
congreso una amnistía para los militares implicados en violaciones a los
derechos humanos durante los 15 añ os de guerra antisubversiva; y todos los
hechos derivados como consecuencia de la lucha contra la subversión desde
mayo de 1980 y denunciados por particulares fueron archivados debido al
mandato imperativo de esta ley de amnistía. Pero horas antes de aprobarse la
ley se dio en el congreso un debate entre quienes, por un lado sustentaban la
amnistía, y por otro, los que la rechazaban. C omo veremos más adelante, este
debate sirvió para comprender las narrativas y discursos estatales sobre la
violencia política y del papel cumplido por la sociedad civil en ese proceso.
Pero para más detalles pasemos al siguiente capítulo.
mejor están en sus casas" (citado en A prodeh 1994:62).
61
4- La legitimación de la "memoria salvadora": el debate sobre la Ley de
Amnistía63
"Alberto se cuadró y dio media vuelta. Había dado tres pasos hacia la puerta cuando lo detuvo
la voz del coronel:
- Un momento cadete. Por supuesto, usted guardará fa más absoluta reserva sobre lo que se
ha hablado aquí. La historia de los papeles, la ridícula invención del asesinato, todo. Y no
vuelva a buscarle tres pies al gato, sabiendo que tiene cuatro. La próxima vez. ante de jugar al
detective, piense que está en el E jército, una institución donde los superiores vigilan para que
todo sea debidamente investigado y sancionado. Puede irse...
... E l caso Arana está liquidado-dijo Gamboa-. E l E jército no quiere saber una palabra más del
asunto. Nada puede hacerlo cambiar de opinión. Más fácil sería resucitar al cadete Arana que
convencer al E jército de que ha cometido un error"
Mario V argas Llosa, La ciudad y los perros.
No cabe duda que la realidad pulveriza toda ficción. Hace exactamente 35
añ os, una novela fue quemada públicamente en Lima por militares exaltados
que condenaban como injuria lo que, entonces, era apenas una provocación
de la imaginación literaria para proponer una reflexión sobre nuestra sociedad
y nuestras instituciones. Pero en 1995, la realidad ofrecía una adaptación más
perversa y descarnada que la intuitiva obra de Vargas Llosa. C omo en la
novela, una grave denuncia de asesinato conmueve a la institución militar, pero
esta vez las víctimas no se limitan a E l E sclavo; y la destreza profesional y el
rango, de quienes, según las denuncias, serian los autores del asesinato,
reducen al pérfido J aguar a un hurañ o adolescente del colegio militar, sin
afecto ni ambiciones. C omo en el libro, la realidad vivida entre 1992 y 1995
parece hacer todo lo posible por evitar la justicia, invocando la falaz
justificación del interés institucional y nacional.
Inmediatamente después de la desaparición de los estudiantes, los familiares
transitaron, día tras día, por comisarías, cuarteles, juzgados, hospitales, incluso
la morgue. Nadie sabía dar razón: "E sa madrugada no se ha realizado ningún
operativo"; "No hay ningún detenido con el nombre que usted me dice", eran
respuestas habituales para los familiares. Los reclamos por el paradero de los
6
i Para esta sección hemos recurrido a los distintos artículos de la revista Idee/e y el diario la República.
62
secuestrados llegaron hasta el mismo jefe de E stado. E l 21 de octubre de
1992, el presidente Fujimori visitó la universidad La C antuta y regaló algunos
ómnibuses y medio centenar de computadoras. E n medio de la multitud de
estudiantes que eran favorable al "inesperado" visitante, algunos se atrevieron
a preguntarle por sus compañ eros desaparecidos, recibiendo algunas pifias de
otros compañ eros simpatizantes de Fujimori. E nvanecido, Fujimori intentó
minimizar el reclamo: "esas voces ya no pegan en La C antuta", dijo. Pero los
reclamos insistian: "¿dónde están los desaparecidos? ". E ntonces respondió:
"S i es un estudiante que se alineó con S endero debe estar en una cárcel de
seguridad del E stado". Pero alli, y con razón, negaban que los tuviesen
detenidos.
Los familiares presentaron diversos recursos de amparo y habeas corpus, en
varios juzgados de Lima. De parte de las autoridades militares se negaba que
ese día de julio se haya realizado un operativo militar. Tanto el C omandante
General del E jército, Nicolás de Bari Hermoza R íos, como el comandante de la
11 R egión militar, general Luis S alazar Monroe, negaban abiertamente cualquier
implicancia en los hechos, y por el contrario acusaban al periodismo y a las
organizaciones de derechos humanos como "personas que atentan contra la
integridad moral del E jército". Mientras tanto, los familiares persistían en saber
el paradero de los estudiantes. F ue entonces que en su declaración, el 4 de
noviembre de 1992, ante un juzgado que investigaba el caso, el general
Hermoza admitió por primera vez que en aquella jornada se produjo una
intervención militar en la universidad, la misma que estuvo a cargo del general
Luis S alazar Monroe. Pero Hermoza afirmó que aquella ocasión no hubo
detenidos. Asimismo negaba dar la identidad de los comandos que participaron
en el operativo. Adujo "razones de seguridad". E l proceso judicial terminó poco
después. El Poder J udicial, intervenido por el nuevo gobierno de
R econstrucción Nacional, resolvió finalmente la improcedencia del hábeas
corpus, a pesar de la insistencia de los familiares. S e aducía que no se
encontraron suficientes elementos para establecer que los denunciados hayan
vulnerado o amenazado "el derecho de libertad individual de los estudiantes".
63
E llo a pesar que el juzgado recogió testimonios de varios estudiantes que
narraron detalladamente lo ocurrido la madrugada del 18 de julio64. Ig ualmente,
en el Ministerio Público, las acciones de investigación eran entrampadas bajo
argucias legales y la sistemática negación del ejército por brindar los nombres
de los oficiales que cumplían turno aquella madrugada. C ualquier esperanza
para una verdadera investigación parecía remota.
Ig ualmente en el C ongreso, una moción presentada por la oposición para
investigar los hechos parecía condenada al fracaso. La mayoría oficialista se
negaba dar pase al pedido de esclarecimiento de los acontecimientos.
E ntonces, el 2 de abril de 1993 se levantó de su escañ o el congresista Henry
Pease, de la Iz quierda Democrática, revelando que hasta él había llegado un
documento que describfa con detalle y precisión la forma cómo habían sido
secuestrados y asesinados el profesor Hugo Muñ oz y los nueve estudiantes. E l
papel era suscrito por el C OMAC A, siglas pertenecientes al clandestino
movimiento militar C omandantes, Mayores y C apitanes. E l documento
señ alaba que la información provenía de oficiales y militares subalternos
contrarios a la violación de los derechos humanos en la guerra antisubversiva
(V éase anexo 1 ).
La mayoría oficialista, al perder la iniciativa para ocultar las denuncias, no le
quedo más remedio que aceptar la formación de una comisión investigadora
sobre los hechos de La C antuta, conformada por cinco congresistas y
presidida por un miembro de la oposición. De allí en adelante, las acusaciones
seguían brotando. E l general R odolfo R obles E spinoza, tercero en la jerarquía
del ejército, denunciaba que los autores del asesinato de los estudiantes eran
miembros del grupo paramilitar C olina, y el responsable: el ex-capotan del
ejército y asesor presidencial de Inteligencia, Vladimiro Montesinos Torres.
S eñ alaba también que el mismo comando de aniquilamiento había participado
en el asesinato de 18 personas, en 1991, en una pollada en Barrios Altos, así
como en el asesinato del abogado senderista Manuel Febres, y en las
6' L os testimonios de estos estudiantes se encuentran en el Centro de Documentación de la Asociación
64
masacres de decenas de presuntos estudiantes subversivos en la Universidad
Nacional del C entro de Huancayo (V éase anexo 2). R obles afirmaba que
desde fines de 1990 se habia creado un destacamento especial de
inteligencia, que bajo las ordenes de Vladimiro Montesinos y con la aprobación
del Gral. Hermoza R íos y del presidente F ujimori, cometían una serie de
violaciones a los derechos humanos. A los días siguientes a sus declaraciones,
el general R obles se vio obligado a asilarse en la embajada de los E stados
Unidos luego de recibir amenazas de muerte contra él y sus familiares. Luego
saldría del país para asilarse en Argentina.
A pesar de las reiteradas denuncias no se obtenían resultados concretos. La
C omisión Investigadora del C ongreso no podía probar fehacientemente a los
responsables de las desapariciones. La mayoría oficialista entorpecía las
labores de la comisión y el ejército, en señ al desafiante e intimidatoria al
legislativo, saca medio centenar de tanques blindados y los pasea por las
calles de Lima. De parte del gobierno se teje varias "hipótesis" sobre el destino
de los estudiantes: se han "autosecuestrado" para desprestigiar a las F F .AA.,
se han ido al "monte" con los terroristas y son parte de una columna militar.
Incluso se llega a extremos delirantes, como el del congresista oficialista
Gilberto S iura cuando pregunta a R aida C óndor, madre del desaparecido
estudiante Amaro C óndor, si "¿su hijo no se habrá escapado con su
enamorada? ¿tal vez era una relación prohibida? ".65
S in embargo, el caso daría un giro inesperado. La revista S í, semanario de
enorme prestigio, publica un informe que revelaba el lugar exacto donde se
encontraban los restos de tos estudiantes. E l informe había sido posible
gracias a un sobre anónimo llegado hasta los despachos de la revista, donde
se indicaban los pormenores de la operación militar y de cómo se habían
enterrado los cuerpos". Al día siguiente de publicado el informe, la prensa
Pro Derechos Humanos (A prodeh).
6s Citado en
A prodeh (1994:28).
66
Todo los indicios hacen suponer que la información la filtró Mariella Barreto, agente de inteligencia del
ejército y miembro del grupo Colina, además de pareja de Santiago Martín Rivas con el cual tenía serias
desavenencias conyugales. El 23 de marzo de 1997 Marie!la Barreto sería encontrada decapitada en !a
•
65
nacional e internacional, el fiscal Víctor C ubas Villanueva y organismos de
derechos humanos se hacen presente en el lugar indicado: C ieneguilla, en las
afueras de Lima. Lo que se encuentra es un cuadro espeluznante. R estos de
huesos, cráneos agujereados, extremidades quebradas, serruchadas,
mutiladas, calcinadas y regadas en una amplia fosa. No cabia duda. Había
sido un ajusticiamiento por la espalda, en la sien exactamente. Luego los
cuerpos fueron mutilados para finalmente ser calcinados con la intención de no
dejar ninguna prueba de las torturas sufridas, ni rastros, ni indicios de sus
autores. Pero cerca de los cuerpos se encontraron algunas llaves que luego se
comprobó correspondían al armario de uno de los estudiantes, Armando
Amaro C óndor (V éase fotos F y A, 2).
Inmediatamente después, y con varias fricciones entre el poder judicial y el
tribunal militar, el congreso bajo votación de la mayoría, aprueba la llamada
uley C antuta" que facultaba a la justicia militar llevar a cabo el juicio a los
militares responsables de los hechos. La pena final dictada por el fuero
castrense a los miembros del grupo C olina, oscilaba entre los seis meses y
treinta añ os de cárcel en un cuartel militar. A ningún oficial de alto rango se le
implicó en el juicio, y los "tentáculos" de la justicia militar llegaron solamente
hasta el mayor S antiago Martín R ivas, jefe operativo del grupo C olina.67
carretera hacia Canta en !as afueras de L ima. Actualmente el Poder J udicial asi como organismos de
derechos humanos tienen abundantes pruebas de que el grupo Colma, liderado por Martín Rivas aplicó
esta "medida" como escarmiento a su "traición". Para más detalles de la relación de Mariella Barrero con
los periodistas de la revista Sí y el grupo Colma, véase V argas L losa (2000).
67
Para un recuento minucioso del proceso judicial puede revisarse el libro escrito por el fiscal del caso L a
Cantuta, V íctor Cubas V rllanueva (2000).
66
4.1 E l debate: entre la balanza de la historia y de los muertos
"... nuestra política de derechos humanos serála base de toda nuestra acción gubemamentar
Alberto F ujimori, 29-7-1990
"Hace un afio, en esta misma plaza, decfa que era necesario descubrir a los terroristas
infiltrados en las organizaciones humanitarias y denunciar a seudo organizaciones de derechos
humanos ... #
Alberto Fujimori, 9-10-1992.
"... nuestra posición es bien clara,rechazamos y condenamos los derechos humanos porque
son derechos burgueses, reaccionarios, comrerevotucionettos"
Abimael Guzmán, "Las dos colinas", 1991.
"La mayoría de instituciones de derechos humanos son tapaderas de rabo de movimientos
políticos, casi siempre de corte marxista y maofsta ... "
Mosei'lor J uan Luis C ipriani, E l C omercio, 11-03-1991
E l 14 de junio de 1995, Lima no sólo amanecía fría y gris por el áspero invierno
de ese añ o, sino con una noticia, literalmente bomba. A las tres de la
madrugada la bancada oficialista en el congreso había aprobado con 47 votos
a favor y 11 en contra una amnistía para militares implicados en violaciones de
derechos humanos durante los 15 añ os de guerra antisubversiva68. Pero horas
antes de aprobarse la ley se desarrolló en el congreso un debate entre quienes
sustentaban y rechazaban la amnistía, la cual nos permite acercarnos a la
narrativa histórica construida por el E stado y la oposición en relación a la
violencia política, y el papel cumplido por el gobierno de F ujimori en ese
proceso. S e podrá percibir la intención explícita del gobierno por ubicarse bien
en su propia genealogía histórica, polarizando entre un pasado político
perturbado por conflictos sociales; y un presente-futuro prometedor y
beneficioso.
E n efecto, desde 1992, y específicamente desde la captura de Abimael
Guzmán en setiembre de ese añ o, la popularidad de Fujimori se acrecienta
aceleradamente y se consolida su legitimidad al aparecer como el único artífice
' El proyecto de ley fue presentado por !os congresistas oficialistas Martha Chávez, Oswaldo Sandova\,
6
J aime Freundt-Thume, Pedro V ílchcz, Tito Chávez Romero, J uan Cruzado, Carlos Léon Trelles, Juan
Hermoza Ríos. Los militares amnistiados por el caso L a Cantuta fueron: mayor Santiago Martín Rivas.
los suboficiales Nelsón Carbajal García, J uan Sosa Saavedra y Hugo Coral Goycochea. ademas del
67
en la derrota a la subversión, al mismo tiempo que aplicaba una serie de
drásticas medidas económicas neoliberales y la transgresión sistemática del
estado de derecho. E n ese período (1992-1995), se anudan una serie de
hechos políticos que nos permiten entender las circunstancias en que se ubica
la matanza de La C antuta. E l temor y el miedo a la violencia política,
presentaba al E stado como el único garante del orden y el significado histórico,
además de ofrecerse como el único cuerpo coherente frente a la
discontinuidad del caos y el desorden producido por la crisis económica y la
violencia política.
Aquí tomamos distancia de la dominante lectura política del "E stado" como una
colección de instituciones y prácticas administrativas w ••• y considerarlo como
una forma cultural cuya legitimación y modo de dominación depende tanto de
las creencias y representaciones colectivas como de la estabilidad institucional
y la racionalidad burocrática" (Poole 2000:56). E s decir, comprender al E stado
más allá de su contexto lnstitucional-burocrático y analizarlo como un artefacto
cultural, teniendo en cuenta las percepciones que la población se hace del
E stado (la idea del E stado) y de su ubicación tanto en la sociedad como en su
experiencia cotidiana.69
E l fujimorismo se consolida entonces, en un momento en que la violencia y la
"anarquía" parecían cobrar rumbos estructurales. E n un escenario social
plagado de incertidumbres y miedos, el autoritarismo fujimorista se posiciona
encarnando el deseo de orden y paz, transformando y trastocando la
interpretación y representación de la realidad.
S urge una nueva continuidad, esta vez en clave de autoritarismo neollberal. La
codificación de los hechos políticos de parte de la sociedad peruana, parecía
proclive a naturalizar el atropello a la democracia y los derechos humanos.
Pero, en la medida que nos esforzemos en historizar la vida cotidiana de
General de División J ulio Salazar Monroe, jefe del Servicio de Inteligencia Nacional.
69 Al
respecto puede revisarse Corrigan y Sayer (1985), Gilbert y Nugenl (1994), Alonso (1994),
Degregori (2001 :372).
68
aquellos añ os podremos entender el contexto político y cultural que hizo
posible esta "natural" opción popular autoritaria por el fujimorismo. 70
4.2 E l debate:
E l debate surgido en el congreso alrededor de la amnistía retrata esta
tensión." Por un lado, el llamado de la oposición a retornar a la gobernabilidad
democrática y el E stado de Derecho, en un marco histórico que requería
"estabilidad" y soluciones concretas a la violencia; y por otro, la mayoría
parlamentaria que sustentaba y legitimaba la violencia estatal como un "rnal
menor" en comparación al número de muertos producidos por los grupos
subversivos.
E l congresista oficialista, Gilberto S iura, quien presentó el proyecto de Ley,
inicia el debate diciendo:
"C ada día teníamos que hacernos las siguientes preguntas: ¿acaso
fracasó el sistema democrático en el Perú? , ¿acaso fracasamos los
peruanos? , ¿hay solución para los peruanos? Luego surgió para
nosotros la palabra "cambio" como una esperanza para el país. A
esa voluntad y deseo de cambio, se agregó la decisión política que
tanta falta nos hizo. Vino una mano tueste que quizás fue necesaria
y que ahora podemos nosotros evidenciar y comprobar que fue una
buena solución". (énfasis míos).
Bajo la metáfora de la "mano fuerte", S iura introduce una lectura histórica de la
violencia, pero contradictoriamente bajo una lectura cristiana del proceso, el
perdón:
70
Sobre este punto y coyuntura existen distintas posiciones. V éase, Tanaka (1998), Cotler (2000),
Oegregori (2001 ), A drianzen (2001 ), Grompone (2000).
71
Hemos utilizado el Diario de los debates del Congreso Constituyente Democrático del 14 de junio de
1995, Segunda L egislatura Extraordinaria, 1994.
69
"E sta noche no generemos el odio, ni continuemos el debate que
empezó en mayo de 1980. Les pido que tengamos la hidalguía y la
capacidad del Maestro de maestros que nos imparte la enseñ anza
cristiana: practicar el perdón por encima de todo. E l perdón puede
ayudar a todos peruanos."
S in embargo, la justificación política emana de un razonamiento que pretende
tomar en cuenta las brechas existentes en el Perú, específicamente entre los
universitarios, punto inicial y culminante de esta historia:
"La injusticia social era un grito sordo que se escuchaba en silencio
en las familias más humildes; y algunos hijos pobres que hicieron
estudios en aulas universitarias, buscaron rebelarse a través de su
propia reflexión y por influencia de doctrinas extranjeras, no con el
ánimo de hacer política critica sino violenta. Tales corrientes
influenciaron en muchos jóvenes universitarios. S iendo profesores
luego en las universidades, generaron rebelión en sus discursos
buscando quizás justicia social. E llos generaron rebelión, que hasta
hoy podemos tener evidencia"
Pero de inmediato se retracta. Los excesos provienen de varios lados,
discriminando entre la violencia "buena" y "mala":
"Hubo excesos de ambas partes, porque en una guerra no se puede
saber cuántos pueden ser los excesos; excesos que hoy dividen a
los peruanos y que de alguna manera no permite que podamos
trabajar con fluidez por la reconstrucción nacional, por la búsqueda
de la pacificación verdadera... E l pais y los peruanos más
necesitados son los más perjudicados hasta este momento."
Por su parte el congresista fujimorista Manuel C hávez R omero, introduce otra
variable: el apoyo electoral del pueblo al presidente F ujimori:
70
"¿Quién o quiénes han respaldado al presidente F ujimori después
del 5 de abril de 1992? ¡E l pueblo peruano! Porque esto nos dice el
pueblo peruano cuando continúa apoyando al presidente F ujimori.
S e dice que el congreso es el peor de la historia republicana. ¡F also
señ or presidente! E l C ongreso actual ha tomado la decisión política
de pacificar al país én base al conductor del país que es el
presidente F ujimori, nuestro presidente".
S in embargo, al poner en la balanza la cantidad de muertos producidos en 15
añ os de violencia política, pretende realizar una comparación, por decir lo
menos, "ambigüa":
"¿Quién ha olvidado el costo del terrorismo? , ¿acaso pretendemos
olvidar los veinticinco mil muertos como consecuencia del
terrorismo? , ¿acaso diez o quince vidas humanas valen más que los
demás muertos?" ¡T odas son vidas humanas y todas tiene el mismo
valor!"
Ig ualmente F rancisco Tudela, congresista por el grupo conservador
R enovación (cercano al Opus Dei) y luego C anciller y primer vicepresidente de
F ujimori, nos relata:
" ... sí estoy dispuesto a correr el riesgo para establecer la paz, que
es el supremo bien de todo país civilizado. C ontrapeso el crimen de
unas personas individuales con el bien de más de veinte millones de
personas. Pongo las dos cosas en balanza. Quiera Dios que no me
equivoque, pero tal es la decisión que yo escojo: yo sí voy a votar a
73
favor de la amnistía".
u Se refiere a los muertos de L a Cantuta y los asesinados en el J r. Huanta en Barrios A ltos.
n Sobre la actuación de Francisco Tudela y su posición frente al los DDHH durante el fujimorismo véase.
Degregori (2001: 297-31 O).
71
Por su parte, el congresista E nrique C hirinos S oto, del mismo grupo
R enovación, agrega perspectiva histórica y comparativa:
"¿Qué ocurrió en la Argentina? E mpezó una horrorosa matanza, un
horroroso terrorismo de E stado que, gracias a Dios, no hemos
sufrido en el Perú sino mínimamente ... Y o no estoy proponiendo una
ley de amnistía igual, por la sencilla razón que la guerra civil
desgraciadamente no ha terminado en el Perú. Tenemos veinte mil
muertos y tenemos más victimas y peores dañ os que a raíz que la
guerra con C hile. Pero pudo ser peor, debemos estar tranquilos
porque pudo ser peor, y no creo que debamos darle muchas vueltas
al asunto"
Más adelante, F rancisco Tudela retrocede más en el tiempo y nos traslada a
un pasado plagado de guerras religiosas, para regresamos luego, sin aduanas
temporales, al presente:
en ese sentido si es necesario buscar la paz. E n el E stado
peruano que ha vivido desgarrado desde 1980, vale bien la pena
arriesgarse a una amnistía. No hay que olvidarnos que el tipo de
guerra que ha vivido el Perú es similar a aquellas guerras horrorosas
del siglo X V I y siglo X V II, que fueron guerras de religión. Finalmente
los dos bandos, católicos y protestantes, comprendieron que tenían
que cortar por lo sano, terminar con el conflicto religioso, poner de
lado el aspecto dogmático-ideológico y buscar la paz social. .. E l
único modo de cerrar las heridas es tomar el riesgo de perdonar,
porque es un riesgo".74
Por su parte los congresistas de oposición hacían esfuerzos denodados por
1
� Más adelante agrega: "¡L a amnistia no es el olvido! Nunca olvidaremos históricamente ni moralmente;
pero podemos olvidar politicamente para que haya paz en el país ... Y o respeto todas las posiciones que he
escuchado acá. Mi posición personal es que debemos olvidar políticamente los crimenes individuales en
aras del bien de toda la colectividad. Eso no significa que vamos a olvidar históricamente, tampoco
significa que debemos olvidar (sic). ¡No vamos a olvidar!".
72
impedir la aprobación de la ley, esbozando argumentos ligados a la defensa
del E stado de Derecho, el orden democrático y los derechos humanos, en
especial del caso La C antuta:
" ... la mayoría oficialista quiere amnistiar a los autores del caso La
C antuta, porque quieren olvidar el delito y la pena impuesta. E l
C omandante General del E jército quiere olvidar que el operativo de
La C antuta fue decidido por la Dirección de Inteligencia que
depende directamente de él. Quiere olvidar, que el Grupo C olina
operó con el consentimiento del C omando General del E jército ...
quieren olvidar fo que son las responsabilidades que algún día la
historia juzgará" (Lourdes Flores Nano, Partido Popular C ristiano,
énfasis míos).
Mas adelante, en la medida que el debate se acaloraba, el congresista Henry
Pease intenta desbaratar el argumento oficialista, contraponiendo el supuesto
"interés nacional", con la simple voluntad política de amnistiar a los militares
encarcelados y juzgados:
"¿E l 'interés nacional' exige que los criminales de La C antuta estén
caminando por la calle? , ¿puede decirse que por el interés nacional
se puede presentar al Perú ante el mundo como un país que no es
capaz de respetar los derechos humanos? .. .'E xceso' no es una cosa
planificada y no es un simple operativo, como acá se demostró, por
el cual se sacó a los estudiantes de su universidad y se los llevaron
para asesinarlos, enterrarlos, desenterrarlos y volverlos a enterrar.
E stos actos son crímenes comunes en todas partes y cualquier
parte del mundo".75
7$
A grega: "Ustedes no están abriendo camino hacia la reconciliación. Por el contrario, por este camino
están agravando la división entre los peruanos. Solamente es posible la reconciliación a partir de la
justicia y del propósito de enmienda que uds. no tienen. Ustedes quieren que siga habiendo impunidad,
porque hay impunidad cuando se olvidan los actos de terror del Estado... Señor, ¡ésta ley es una
infamia!".
73
O la posición de Gloria Helfer, del Movimiento Democrático de Iz quierda (MOi):
"Pera que no nos olvidemos, señ or, sucedió que el grupo C olina
entró con permiso a la universidad La C antuta. Nadie le puso
obstáculos. F ue legítima su entrada. S e erigieron en dioses. Hicieron
un trillaje. Dijeron: este sí, este no. S acaron a los estudiantes en
ropa interior. .. ¡E l grupo C olina sabía el destino que iban a tener los
estudiantes! Los llevaron a un campo de tiro en Huachipa y allí los
asesinaron: les tiraron un balazo en la cabeza. Los enterraron.
C uando en el congreso se denunció estos hechos, los miembros del
grupo C olina los desenterraron y los quemaron, quemaron sus
restos e hicieron un segundo entierro ... S eñ or, ¿tal crimen se quiere
olvidar políticamente por la salud pública? , ¿va a quedar constancia
que en el Perú se puede matar con impunidad? ".
E stas posiciones eran inmediatamente respondidas con consideraciones de
razón de "E stado", seguridad nacional, paz y reconciliación nacional:
"E l Perú también necesita paz, piedad y perdón, disparados a todos
lados, concretados en una ley de amnistía ... A todos los excesos de
uno y otro lado ¿o no ha habido exceso del lado terrorista? Y o le
quiero poner fin a mi intervención con las palabras de don Miguel de
Azañ a para la E spañ a de la guerra civil: paz, piedad y perdón"
(E nrique C hirinos S oto).
" ... creemos que ha llegado el momento de que todos los peruanos
debamos unirnos, cualesquiera haya sido su condición o su
concepción política, sean militares o civiles, sean peruanos que
hayan pretendido o no una u otra situación o oposición política.
[T odos tenemos que buscar la reconciliación! J untémonos para
reconstruir el país, la fe y 1a esperanza en los peruanos" (Gilberto
S iura).
74
Incluso C ésar Larrabure, congresista de la mayoría, interviene para resaltar la
figura del presidente Fujimori:
"La promulgación de la Ley de Amnistía va a devolver al Perú la
solución a sus problemas. E n buena hora nació Alberto Fujimori
para gobernarnos. É l a través del combate contra la subversión, va a
darnos la paz para el desarrollo de nuestro pueblo y para que
nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos tengan un camino por
donde transitar hacia mejores épocas"
Por su parte, el oficialista Luis Paredes C ueva, construye una sospechosa
analogía entre la amnistía y el "cuerpo familiar". C ompara el perdón político de
un padre con su hijo:
"La amnistía significa que los peruanos debemos olvidar todo, como
cuando un padre de familia se olvida de todos los problemas que
tuvo con sus hijos y les dice: 'Hijo mío: Ven. Tú has robado, tú has
hecho lo que has querido, pero yo te quiero, yo te estimo;
comencemos de nuevo y vamos a trabajar'. E sta práctica debe
realizarse con el hijo, no importa la edad que tenga".
No obstante, más adelante al balancear responsabilidades aparece
nuevamente la razón de E stado, la familia, la patria, los militares y los
terroristas:
" ... los soldados que actuaron en el caso La C antuta habian estado
luchando en la selva, poniendo el pecho en la defensa de nuestros
hijos y de nuestras familias, por esa razón adquieren el sindrome de
la violencia. R egresaron a Lima y después se convierten en
asesinos. R epito, ellos no conocían a sus víctimas. Del lado
terrorista sí conocían a sus víctimas y en la mente tenían la
75
intención de matar, es decir, actuaban con premeditación, alevosía y
ventaja".
Terminaremos esta tanda de intervenciones citando tres de las posiciones más
extremas en el debate de la amnistía, y que sintetiza la pretendida versión
histórica del fujimorismo, y el papel que le atribuyen a la sociedad, a los
partidos y al E stado:
"E sta noche nos encontramos tomando una dura pero importante
decisión para el futuro del país. No porque nosotros hayamos
creado el problema sino por la herencia que nos han dejado los
políticos peruanos que gobernaron muy mal el Perú. E sos políticos
hablaban de una democracia para todos los peruanos pero en
realidad era una democracia de un grupo de privilegiados. E ra una
democracia que defendía intereses de cenáculo, de grupos muy
pequeñ os que manejaban el país. Por esta razón, no me sorprende
que grupos de oposición están defendiendo un pasado que fue
nefasto para el país" (C ésar Larrabure, NM C -90).
"La oposición hace historia de la democracia que siempre ha tenido
el Perú. S erá la 'democracia' de ellos, en la cual desde 1980; en la
constitución de 1979, empieza a germinar lo que hoy condenan la
matanza, el terror y el miedo. E les, por un lado, defienden a un
militar y de otro lado, atacan a otro militar que no es de su agrado.
C reo que la historia juzgará a aquellos que hoy critican al militar''
(V ega Ascensio NM C -90).
"A los que creen que con la amnistía estamos dando un mensaje de
impunidad, habría que decirles lo siguiente: 'No amigos, nunca más
se va a repetir en el Perú la historia que vivimos hasta hace pocos
meses. Nunca más en el Perú va a haber terroristas encubiertos en
el anonimato que, aprovechándose de todas las circunstancias e
76
instrumentalizando ideológicamente todas las posibilidades que le
daba el estado de cosas, ataquen al individuo y a la sociedad; nunca
más se va a dar esta situación'. De esa situación nos ocuparemos.
E stamos trabajando para que aquí no haya miseria, inmoralidad,
incapacidad e indiferencia. E stas causas hicieron que el Perú desde
1980 hasta 1993 tuviera una banda terrorista que casi logra dominar
al E stado peruano" (Martha C hávez NM C 90, énfasis mios).
S egún Arendt (1996), una de las claves de todo régimen totalitario es no
separar ni descuidar su autoritarismo de sus formas de representación
histórica. E n efecto, en este episodio parlamentario se dramatizaron en la
escena pública las distintas y desiguales narrativas del Perú contemporáneo.
Los distintos grupos políticos en el parlamento tuvieron en esa coyuntura la
oportunidad de ritualizar dos discursos históricos y voluntades políticas en
pugna, elaborando sus propios balances de la violencia política, buscando
además de sus orígenes, a sus responsables y las secuelas dejadas en la
sociedad y el E stado. E n ese contexto, el espacio público pretendía ser
monopolizado por un relato público dominante, donde "buenos" y "malos" eran
claramente definidos. Pero la dinámica ocurrida en los noventa no era ninguna
novedad en la conformación del espacio público.
E n los procesos de formación del E stado en el siglo X IX en América Latina
"una de sus operaciones simbólicas centrales -nos dice J elin- fue la
elaboración del 'gran relato' de la nación: una versión de la historia que junto
con los símbolos patrios, monumentos y panteones de héroes nacionales,
pudiera servir como nudo central de identificación y de anclaje de la identidad
nacional" (2002:40). Pero como toda narrativa, estos relatos son selectivos,
pues pretenden convertirse en puntos de referencia oficiales encuadrando las
memorias de los grupos y sectores dentro de cada contexto nacional. E n ese
sentido, el debate parlamentario sobre la amnistía puede leerse como el
intento de la mayoría oficialista de esos añ os en constituir una historia
fundacional del E stado-nación peruano a propósito de una guerra (la violencia
77
política) y del papel cumplido por el gobierno encarnado en la figura de Alberto
F ujimori.76
Pero la legalización de la impunidad se veria enfrentada a nuevos sucesos,
episodios, quiebres, que harán posible que la "memoria salvadora" del
fujimorismo empiece a mostrar sus primeras grietas. Un primer indicio sería
que dos de las principales encuestadoras peruanas muestren que el 87% de
personas entrevistadas a nivel nacional, al dia siguiente de aprobada la ley,
desaprueben la amnistía otorgada a los militares violadores de derechos
humanos." S in embargo, ese 87% sería una opinión pública pasiva, que no
establecía vínculos concretos con el drama de los familiares ni con las
frecuentes denuncias de los organismos de [Link]., arrinconadas y
estigmatizadas por esos añ os, entre otras razones, por el discurso de
"pacificación" del gobierno (V éase fotos G-H-0). Incluso, desde que se destapó
el caso La C antuta en 1993, los medios de comunicación, principalmente
escritos, no cesaron de llamar la atención sobre el carácter represivo de la
política antisubversiva de las F F .AA. y el S ervicio de Inteligencia Nacional
(S IN). Pero el segundo período presidencial de Alberto F ujimori se abriría con
nuevas tensiones y conflictos que harán posible que el pasado asome su
rostro, infiltrándose en nuevos gestos, gritos, signos, posibilitando la
construcción de memorias .sobre los desaparecidos en el primer quinquenio
fujimorista.
16
Salvando las distancias ideológicas y políticas, pareciera ser el mismo proceso de fines del siglo X IX ,
en el contexto de la derrota de la guerra con Chile, donde se forjaron nuevos discursos y narrativas sobre
el Estado-nación. Guerra y relato nacional parecen siempre contribuir a la constitución de discursos
fundacionales de la nación.
77
véase, Informe de opinión, A poyo, julio de 1995; /masen Confidencial, julio de 1995.
F. Caso Cantuta: Encuentran restos humanos en Cieneguilla. 8 de julio de 1993.
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3
4. Raída Cóndor, familiar de uno de los desaparecidos, frente a restos encontrados en fosas de
Cieneguilla.
G. Familiares, C aso C antuta
l. Familiares de los asesinados de L a Cantuta, en ceremonia desarrollada en la casona de San
Marcos.
[Link], gremios y estudiantes en manifestación pública.
H. Romería en la Catedral de L ima, entre los presentes se encuentra Susana Higuchi,
esposa de Fujimori, 1994.
78
5- E xplosión de memorias: La C antuta, la apropiación de una lucha contra
el presente
"No obstante, cuando uno se acerca más y más
a la desnudez del mundo, llega al punto en que
el intelecto ya nada tiene que decir.
La palabra se convierte en grito de batalla,
y sólo constituye un sustituto imperfecto de la acción·
C zeslaw Milosz, E l pensamiento cautivo
"La memoria intenta presetver el pasado
sólo para que le sea útil al presente y a los tiempos venideros.
Procuremos que fa memoria colectiva sirva
para la liberación de los hombres y no para su sometimiento·
J acques le Goff. E l orden de la memoria
E mpezamos este trabajo reseñ ando los testimonios de dos estudiantes que
expresaban su desacuerdo con el gobierno de Alberto F ujimori. E sta
discrepancia, que se expande en los primeros meses del 2000, se desarrolla a
través de sus memorias sobre la matanza de 1992, lo cual nos lleva a explorar
las resignificaciones que una nueva generación de estudiantes produce sobre
los hechos de La C antuta, y de los complejos caminos que se anudan entre el
pasado y el presente.
E n efecto, desde el autogolpe de 1992, el régimen fujimorista mostró la
intención explicita de construir una versión histórica de la violencia política y
una "memoria salvadora" de la resolución de los conflictos. Los diversos
actores políticos de esos añ os, los estudiantes entre ellos, no pudieron asimilar
los acelerados acontecimientos políticos, ni mucho menos elaborar un marco
interpretativo alternativo al del fujimorismo. E l E stado, de manera creciente, iba
edificando su explicación de la historia, ampliando el consenso de que su papel
en la pacificación y la reconstrucción nacional eran únicos; consolidando su
magma discursivo sobre la historia reciente. C omo vimos páginas atrás, el
E stado como artefacto cultural se va construyendo en la vida cotidiana, en
79
complicidad con sus ciudadanos, en un juego de ida y vuelta por medio del
cual se va configurando un marco y una narrativa hegemónica. E n ese
sentido, la sociedad post-violencia no podía liberarse del anclaje de memoria
salvadora al que nos conducía el fujimorismo.
Después de la mayoritaria reelección de F ujimori en 1995, el E jecutivo, amplios
sectores del empresariado y la cúpula de las F F AA -la "camarilla" como lo
denomina Grompone (2000)- empiezan a preparar e implementar rápidamente
la continuidad del régimen autoritario. Un pista para entender esa premura
sería que en el contexto de alta popularidad de Fujimori, los candidatos
oficíalistas en las elecciones municipales de 1996 hayan sido derrotados en las
principales ciudades del país, principalmente en Lima, donde J aime
Y oshiyama, el delfín de F ujimori y su voceado sucesor, era derrotado por
Alberto Andrade, entonces alcalde de Miraflores.
Ante esa eventualidad y con la certeza que los votos a Fujimori no eran
endosables a otro candidato, F ujimori y todo el aparato estatal empiezan a
planificar, en junio de 1996, su segunda reelección. Para ello habían
intervenido el Ministerio Público, el Poder J udicial y el C onsejo de la
Magistratura, con lo cual lograban influenciar en los miembros del Poder
E lectoral. La mayoría parlamentaria siguiendo la directiva del ejecutivo aprueba
luego una "ley de interpretación auténtica" que le permitía postular a F ujimori,
destituyendo para ello a tres miembros del Tribunal de Garantías
C onstitucionales, último bastión del E stado de Derecho, y única institución
autorizada para impedir la inconstitucional re-reelección del 2000.78
Inmediatamente después, miles de jóvenes universitarios invadieron las calles
del centro de Lima protestando contra la violación del E stado de Derecho y el
creciente autoritarismo, exigiendo al gobierno no manipular las leyes para
71
En esa coyuntura, el Foro Democrático logró recolectar un millón y medio de firmas equivalentes al
10% del padrón electoral, para solicitar al congreso la convocatoria y someter a un referéndum la "ley de
interpretación auténtica". Pero el oficiahsmo en el congreso desestimo este pedido. Para una mayor
descripción y análisrs de esta coyuntura, véase, Bowen (2000), Degregon (2000).
80
mantenerse en el poder. E n aquella ocasión, los discursos y consignas eran
muy peculiares. E ra común escuchar decir a los estudiantes que "no
pertenecemos a ningún partido político", "no estamos manipulados por nadie",
"no queremos hacer política, somos independientes", "nuestra organización es
autónoma", "S omos estudiantes, no somos terroristas". E ra una generación
que protestaba bajo el paraguas de un claro discurso antipolítica y antipartidos,
evidenciando las profundas huellas dejadas por el régimen hacia la actividad
"política"; demonizando y estigmatizando cualquier acción colectiva que no
pasara por el filtro mediatizador del E stado. Al mismo tiempo los estudiantes
evitaban cualquier vinculación con la violencia senderista, que contribuyó a
desmovilizar políticamente a la sociedad peruana. Muchas de las consignas
estaban aún parametradas por los marcos hegemónicos de la "memoria
salvadora"." Pero surge de repente otra consigna que sintetizaría las nuevas
sensibilidades estudiantiles: "¡
Aqui, allá, el miedo se acabó!".
E n efecto, la construcción social del miedo, muy bien administrada en los
primeros cinco añ os del fujimorismo, hizo que se agudizara la imagen del
terrorismo senderista como una ' monstruosidad literalmente inexplicable.
Durante esos añ os el gobierno quiso, a través del uso del miedo, trastocar las
representaciones sociales y subordinarlas a la opacidad del poder que
pretendía naturalizar los excesos de un E stado cada vez más corrupto y
transgresor. S i el temor es efectivamente condición y fundamento de toda
sociedad, también 'se hace inevitable reconocer en él un instrumento específico
de la política y el poder. E n efecto, no hay duda que cada tiempo tiene sus
miedos, y que la sociedad los asimila de una manera y las instituciones de otra.
F icticios o reales, los miedos sembrados contribuyen a dibujar el horizonte de
una época y en la medida que se hacen cotidianos posibilitan la eficacia de las
representaciones dominantes (E scalante 1990; Lechner 1998, Bauman
2001 :67-72). Pero esta eficacia sólo fue posible hasta después de la reelección
de F ujimori.
79
Una consigna común aquellos días era: "Somos estudiantes, no somos terroristas. El terrorismo es, el
81
C on la masiva marcha de estudiantes en 1997, la movilización por el
referéndum del F oro Democrático, la intervención al C anal 2 por las denuncias
televisivas hechas a Montesinos y oficiales de las F F AA por sus vínculos con el
narcotráfico y torturas a agentes del S IN, y la acentuada recesión y crisis del
programa económico, la "memoria salvadora" del E stado empezó a mostrar
sus primeras grietas. De allí en adelante, estas arbitrariedades políticas,
destinadas a la re-reelección inconstitucional de F ujimori en el 2000, no harían
sino acelerar el resquebrajamiento de la certidumbre de que Fujimori- de la
mano con su asesor Montesinos- eran los principales promotores de la paz y la
estabilidad.
Los estudiantes no estuvieron ausentes en este proceso. Pero a diferencia de
las marchas de 1996 y 1997, donde los estudiantes estaban desconectados de
los reclamos por derechos humanos, y en concreto de la lucha de los familiares
de La C antuta: en el 2000 el contexto y sus sensibilidades serían distintas. E n
primer lugar, la composición social de los estudiantes variaría. No eran
principalmente los estudiantes de La C antuta los que salían a las calles a
reclamar a "sus muertos", como en 1996, sino también los de universidades
privadas, muchos de ellos provenientes de los sectores medios y altos de Lima
(V éase fotos 0-P).
S i entendemos a la memoria como una construcción de sentidos vinculados al
pasado, que provee sentidos de pertenencia y de identidad para orientar las
practicas presentes (J elin 2001 ); podemos decir que los cambios políticos en el
2000, proporcionaron a los jóvenes universitarios el marco interpretativo para la
construcción de una "memoria aleccionadora" sobre La C antuta, que jugó en
contrapunto con la confección de una nueva identidad política de los
universitarios, en un momento de lucha política contra el fujimorismo. Ademas,
si entendemos que las luchas por la memoria se dan siempre en el terreno
público, sea este político, cultural o social, veremos que la memoria salvadora
elaborada por el régimen, es decir ese consenso narrativo construido
hambre y la miscne''.
82
autoritariamente sobre la violencia política, se desestabilizaría, entre otras
razones, por los contradiscursos de los universitarios. Paulatinamente los
"pactos" construidos desde el poder se verían cuestionados dando paso a
pugnas por la memoria, a luchas por la memoria.
E n efecto, en el primer quinquenio del gobierno de Fujimori, la "memoria
salvadora" logró hacerse hegemónica en la sociedad, lo cual no· negaba la
existencia de otras memorias, pero las volvía marginales. Allí se ubican, por
ejemplo, los recuerdos senderistas sobre La C antuta, o los de los familiares
que luchaban por justicia ante la impunidad (V éase fotos 1-J ). S in embargo, al
hacer crisis la narrativa estatal, empiezan a manifestarse nuevos sentidos del
pasado, procesando los traumas que se pretendían imborrables: el miedo a la
violencia. Así, en esa etapa de transición operaron entre los estudiantes
nuevas identidades políticas, transfigurando sus matrices simbólicas, sus
memorias y olvidos de la represión y la violencia de principios de los '90.
" ... teníamos varios añ os de silencio y de miedo porque antes nos
decían que éramos terroristas. Hasta mis papás me decían que no
me meta en política, que me mandan a la universidad a estudiar y
no para la política. Y ahora me dicen, 'participa, organízate, lucha,
no te chupes' y eso me hace más fácil participar en política en la
universidad y recordar que 'la sangre derramada jamás será
olvidada" (Pedro, 22 añ os, Derecho, Universidad C atólica).
"Y o empecé a marchar desde 1998 cuando sali para protestar por el
alza de las matrículas en La C antuta, y yo sabía sobre la muerte de
estudiantes hace añ os pero nunca me sentí ligado a esos hechos
por distancia, y por roche" de que me digan que era 'terruco' de La
C antuta y si te dicen que eres terruco te fregaste porque eso pesa
para que te clasifiquen o te miren con prejuicio ... recién ahora
último con todo el alboroto de las elecciones y el despertar de las
w V ergüenza.
83
protestas populares ... ahora siento que pertenezco a La C antuta y
tengo algo que reclamar al gobierno" (J ulio, 21 añ os, estudiante de
Literatura, La C antuta).
A diferencia del concepto de "lugar de memoria"; que enfatiza el peso geo-
cultural de ciertos espacios en la afirmación de recuerdos y subjetividades en
pugna (Nora 1984), entre los universitarios no se reelaboran ni resignifican los
recuerdos de La C antuta desde un lugar o espacio de físico de memoria. No
asisten a actos rituales como romerías, misas recordatorias, visitas a las
tumbas (V éase fotos L-N). Los nuevos actos de memoria de los universitarios
no pasarán necesariamente por su anclaje en "lugares", sino que se
constituirán en hechos detonantes, productores de recuerdos, como los
producidos por el rechazo a Vladimiro Montesinos, asesor de Inteligencia y
principal autor intelectual de las violaciones a los [Link]. durante el gobierno
de Fujimori. E n efecto, en la coyuntura electoral del 2000 el repudio
generalizado al asesor presidencial logró articular y concentrar una serie de
reclamos silenciados en los últimos añ os, pero que afloran ahora bajo otras
voces, rostros y edades.
" ... todos saben lo que ha hecho este señ or cuando defendía a los
narcotraficantes y que luego se mete con F ujimori para gobernar
este país. S e ha dicho hasta el cansancio que él esta metido en el
grupo C olina, que son los asesinos a sueldo de este régimen
dictatorial... si todos nosotros salimos ahora en estas marchas es
para exigir basta ya a la dictadura de F ujimori y Montesinos pero
sobretodo de Montesinos, que es el mayor asesino y corrupto del
Perú ... " (J uan, 22 añ os, estudiante de C iencias de C omunicación de
la U. de Lima).
"Lo que queremos es democracia asi a secas, democracia de
verdad y que no se nos diga que Montesinos es el que nos trajo la
paz ¡¿la paz? ! S i este individuo tiene en su lista de muertos a mucha
84
gente que defendía sus ideales, a mucha gente inocente, ahí están
por ejemplo los estudiantes de La C antuta asesinados por órdenes
de este señ or, ¿paz con este señ or? . No lo creo" (V iviana, 19 añ os,
estudiante de Medicina de la U. C ayetano Heredia)".
De esta manera, esa coyuntura permitió sintetizar toda la violencia desatada
entre 1990-2000 en la figura de Vladimíro Montesinos. Paradoja: quien, en
palabras del mismo F ujimori, era el artífice intelectual de la pacificación, se
convierte ahora en el obstáculo principal para su sustento. Así, Montesinos
concentró todo el descontento contra el gobierno y sirven en ese contexto de
detonante de memorias que quedaron relegadas en los últimos diez añ os,
posibilitando la resignificación y apropiación del pasado en la lucha contra el
autoritarismo presente82. De ese modo, se van construyendo contra-memorias
a la instituida por el poder.
Pero este nuevo escenario no hubiese sido posible sin el papel de
transmisores de memoria cumplido por los medios de comunicación, que
denuncian entre 1996-1997 simultáneamente a la destitución de los
magistrados, las torturas del grupo C olina a las ex-agentes de inteligencia
Leonor La R osa y Mariela Barreta, además de las coimas pagadas por el
narcotraficante Vaticano a Montesinos para el transporte de droga desde el
Huallaga. S e recordaron asimismo los episodios televisivos a los que nos
vimos expuestos hace alqunos añ os con el caso La C antuta.
E n efecto, añ os atrás los medios al "poner en escena" durante varios meses de
1993, la excavación de las fosas y la recolección de huesos y cráneos
calcinados, sirvieron de soporte en el 2000 para esta reconexión con el
11
Estas dos universidades son exclusivas universidades privadas de L ima.
12
En las primeras semanas de octubre del 2000 se difundieron varios reportajes televisivos sobre el caso
Barrios A ltos, L a Cantuta y aparecieron múltiples denuncias de asesinatos del grupo Colma, entre ellos el
del dirigente smdrcal Pedro Huillca, en 1992, en las cuales se mostraban !a relación entre V ladirruro
Montesinos y el grupo Colina. En una entrevista radial concedida desde la clandestinidad, Montesinos
declaró que él no tiene nada que ver con los asesinatos y violaciones de los derechos humanos. Por el
contrario, argumenta que su papel en el gobierno era preservar los [Link]. y que "sólo Dios es el único
con el derecho de quitar la vida a los hombres" (Radio Programas 28-10-2000, reproducido en La
85
pasado. Al exponer en episodios, la reconstrucción de los asesinatos, los
medios de comunicación generaron una conciencia, aunque débil en ese
momento, de que "algo estaba mal", de que había "excesos" en el gobierno.
S in embargo, lo peculiar de este proceso es que la memoria de los estudiantes
en el 2000 no se origina por la transmisión directa de recuerdos de los
familiares, ni mucho menos por la transmisión de un recuerdo senderlsta, sino
que la reapropiación de la matanza, al no pasar por esas instancias
"mediadoras" -familiares y S L-, posibilitó (por los medios de comunicación) una
mayor libertad para visibilizarse en la escena pública, evadiendo el estigma de
ser acusados de terroristas o pro-senderistas 83•
Los estudiantes entonces, se conectan con el pasado y deciden "utilizarlo"
como una estrategia de lucha contra el presente autoritario, construyendo una
memoria de la matanza no sólo en solidaridad con las víctimas y sus familiares,
sino �ambién y posiblemente más en la medida en que les sirva para
comprender situaciones nuevas, coyunturales; para realizar un balance del
fujimorismo desde sus propias reflexiones y experiencias, advirtiendo que esos
estudiantes "pudimos ser cualquiera de nosotros":
"¿C ómo es posible que se ensañ aran tanto con ellos ¡c alcinarlos y
descuartizarlos! ¿para qué tanto? si ya estaban muertos. Y que tal si
mañ ana me matan a mí, o a mi hermana, o cualquiera de mis
amigos de la universidad ... S i me preguntas qué es Fujimori para mi,
te respondo muerte, mentira, impunidad y al final corrupción"
(C arlos, 20 añ os, lngenieria Industrial, U. C atólica).
Reptibltca 29-10-2000).
" Entender el papel cumplido por los medios de comunicación durante el fujimcnsrnn es clave pues se
convirtieron en la punta de lama en la legitimación del régimen autoritario. Guillermo Nugent ha
señalado con acierto de que se trataba de una "hacienda televisiva", por su parte Carlos hán Oegregori
agrega que uno de los factores que utilizo Fujimon para contrarrestar la ausencia de un partido
gobiemista y las criticas de la oposición fue el carácter mediático de su liderazgo. "En el Perú, la
desaparición de la polinca de la palabra ha llevado a una situación en la cual, ante la imposibihdad de
identificarse con instituciones o programas, la principal identificación de un importante sector es con este
personaje metapolinco y mediático que es el presidente" (Degregori 2001:112). Los medios de
comunicación controlados, con ritmos distintos en los últimos diez años, sirvieron para posicionar la
"memoria salvadora", por ello el peligro en que se vieran, en la segunda rrutad de los noventa, denuncias
televisivas por violación a los derechos humanos. L o oculto se revelaba.
86
"Y o no recuerdo al pie de la letra cómo los mataron pero sí recuerdo
que los descuartizaron y quemaron para que no puedan
identificarlos y que al final esos asesinos salieron libres, porque
F ujimori y Montesinos los dejaron libres. Y tal vez, de repente están
ahora en las marchas, vigilando, chequeando, tratando de ver
quiénes son los dirigentes para apuntarlos, pero aquí los dirigentes
somos todos, no tenemos nombres propios ... " (V anessa, 20 añ os,
E ducación Primaria, U. S an Marcos).
"Nosotros salimos a marchar porque queremos alzar nuestra voz de
protesta ante las arbitrariedades de este gobierno, a la impunidad
con que actúa, se moviliza. Para eso debemos tener conciencia de
lo que paso en el gobierno de F ujimori. .. Debemos defender la
democracia y aspirar por un Perú mejor, lejos de toda dictadura, un
Perú con democracia... por eso gritamos en memoria de los
estudiantes de La C antuta porque eran estudiantes como nosotros,
, universitarios que luchaban por la verdad" (Mariella, 19 añ os,
Derecho, Universidad de Lima).
De estos testimonios vemos que la memoria de los actuales estudiantes deja
de ser privada y local, para convertirse en pública y colectiva, entretejiéndose
con el recuerdo bioloqizado y monopolizado por los familiares, que desde 1995
luchaban por un nuevo juicio a los militares responsables de la matanza. E n las
romerías que realiz,an anualmente los familiares, portando pancartas con las
fotos de las víctimas, vestidos de luto y con velas encendidas, pronuncian una
serie de discursos exigiendo reparación y justicia (V éase fotos K). C abe la
pena resaltar el hecho de que las fotos de los estudiantes pegadas en las
pancartas tratan de registrar simbólicamente la prueba de existencia de
quienes ya no están físicamente. La fotografía crea la paradoja visual de un
efecto de presencia de lo vivo que se encuentra a la vez negado por el poder,
es decir, un registro de lo presente-ausente, una memoria técnica propiciada
87
por la ambigüedad de su vida y muerte. Nelly R ichard (2000) al referirse al
proceso chileno dice: "Muchos de los retratos de las víctimas muestran al
desaparecido en una pose cotidiana, fotografiado al azar de situaciones que
formaban parte de una continuidad de vida bruscamente interrumpida por la
violencia militar sin que nada en la pose indefensa, hiciera presagiar el corte
homicida" (p. 217):
"No nos cansaremos nunca. Así pasen 100 añ os, seguiremos
pidiendo que nos expliquen lo que pasó y por qué los mataron.
También seguiremos batallando para que se sancione a todos los
responsables, materiales e intelectuales" (C arlos F lores, hermano de
F elipe F lores C hipana).
"Nunca los olvidaremos. Por eso hacemos la romería con nuestras
familias y algunos estudiantes que nos acompañ an tocando la
música que a ellos les gustaba, con zampoñ a y sicuri. Porque
queremos recordarlos con alegría y agradecer por los buenos
momentos que compartimos con ellos" (Gisella Ortiz, hermana de
E nrique Ortiz) 84•
E ntonces, vemos que a pesar que estas dos memorias (la de familiares y la de
estudiantes) coinciden en recordar un mismo "hecho duro", no logran
establecer puentes de diálogo, o de manera muy minoritaria, en algunos actos
rituales como las rornerlaso las misas recordatorias. Para los estudiantes "el
pasado se convierte en principio de acción para el presente" (Todorov 2000).
Para los familiares, por el contrario, se recupera el pasado de una manera
literal. E l suceso doloroso es preservado en su literalidad, permaneciendo
desconectado con el de otros actores colectivos:
"¿Ahora quién resarcirá todo lo que hemos perdido? . ¿C uándo
lograremos conocer la verdad y por qué sucedió las cosas? Nunca
.., Extractos de los discursos pronunciados en la romería del año 2000, en el cementerio El Angel.
88
podremos recuperar a nuestros familiares, a mi hijo, y luego de
tantos añ os, hasta que me de las fuerzas vendré a recordar y a
llorar a mi hijo que no pudo despedirse de mí, su madre .. " (R aída
C óndor, madre de Amaro C óndor)85
Van Alphen (1999) al referirse a los recuerdos estéticos del holocausto nos
habla de la "incapacidad semiótica" para representar hechos dolorosos y
traumáticos del pasado. E sto nos ayudaría a pensar, matizando la propuesta,
que para los familiares de La C antuta esa incapacidad para elaborar una
narrativa más colectiva y pública se debía a la inexistencia de espacios
públicos de circulación de memorias (necesarias para la elaboración del
trauma) 86 haciendo de la experiencia del dolor un ritual permanente. Pero
además a que no tienen el "suficiente" capital simbólico para hacerlo.87 E n su
gran mayoría los familiares son de procedencia rural andina o son migrantes
pobres, y cargan consigo el estigma de ser un "serrano", "cholo" o migrante, en
una sociedad donde el racismo y las brechas étnicas-regionales contribuyeron
a profundizar la exclusión social y la deshumanización de las víctimas por la
violencia política (V éase fotos N). Los estudiantes universitarios del 2000, por
el contrario, en su gran mayoría de universidades particulares, pertenecientes
a la parte urbano-blanca del país. y por su propia socialización y experiencia
urbana sí tendrían ese capital cultural y simbólico que les facilitaría producir
marcos narrativos más amplios, haciendo posible la constitución de la palabra
(discurso) legítima que les permite reinterpretar y negociar el sentido de sus
acciones sobre la matanza de La Cantuta." (V éase fotos Anexo 3).
u Extracto del discurso pronunciado en la romería del 2000, en el cementerio El Angel.
8� A diferencia de los familiares de
detenidos-desaparecidos en Uruguay, Chile, A rgentina, donde por
ejemplo, las madres de la Plaza de Mayo tienen un lugar seguro en la opinión pública desde la década de
los setenta, en el caso peruano, seria recién en los dos últimos años con A NFA SEP (A sociación Nacional
de Farruhraes de Detenidos-Desaparecidos en zonas de emergencia), y su actual presidenta Angélica
Mendoza (mama Angélica} la que estaría consntuyéndose en una referencia emblemática en la opinión
púiblica acerca de la vrolencra política y los derechos humanos.
17
Utilizamos aquí la noción de capital cultural propuesta por Bourdieu ( 1991).
11 Bourdieu dice al
respecto: "Un lenguaje legítimo es un lenguaje con formas fonológicas y sintácticas
legitimas, es decir, un lenguaje que responda a los criterios habituales de la gramaticalidad y que diga
constantemente, además de lo que dice, que lo dice bien. Y que, de esta manera, haga creer que lo que
dice es verdad: esta es una de las formas fundamentales de hacer pasar lo falso por verdadero. Uno de los
efectos políticos del lenguaje dominante es este: 'lo dice bien, por tanto es posible que sea verdad'"
(Bourdieu 2000: 104).
89
Por debajo de esta desconexión de memorias se encuentran las históricas
brechas étnicas, regionales, de clase y de género que atraviesan el conjunto
de la sociedad peruana. E ntonces, si para los familiares el asesinato de los
suyos es una herida abierta que exige justicia y reparación penal: una memoria
literal; para los estudiantes movilizados en la coyuntura del 2000, La C antuta
significa más bien una reinterpretación histórica de los añ os de fujimorismo,
realizado en una coyuntura específica. E sta operación, o uso de la memoria,
se realiza además bajo una lectura desideoligizada del pasado.
E sto nos lleva a pensar, siguiendo la pertinente sugerencia de Theidon (2002),
que es muy facil plantear la dicotomía entre una memoria "oficial",
"hegemónica" o "represiva", vs. una memoria "marginal", "contraheqernónica", o
"popular", sin tomar en cuenta que el poder y la estratificación sociocultural
también operan dentro de los subalterno o lo popular, borrando el hecho de
que lo "popular" puede ser simultáneamente marginal o heqernónico en un
determinado contexto. S e dijo-páginas atrás- que E stado y sociedad se
construyen mutuamente, en intima interacción; por lo cual pensar el E stado
como un grupo monolítico o un bloque de poder homogéneo; y a la sociedad
como intrínsecamente democrático y horizontal, es pecar de una clara
ingenuidad y de moralismo, ante la ausencia de una perspectiva histórica que
explique la reproducción de la sociedad y el E stado.
Los sucesos de La C antuta pasaron entonces de ser un episodio conflictivo y
confuso (pues la imagen difundida por el gobierno fue que los estudiantes eran
terroristas, o en todo caso apologistas de S endero), a un hecho de asesinato y
genocidio estatal, recontextualizando el desarrollo de los acontecimientos y
borrando el papel de los grupos subversivos en ese contexto de violencia. S e
da la transfiguración iconográfica de las víctimas. E l tránsito de ser estudiantes
radicales sospechosos de terrorismo a héroes luchadores por justicia, paz y
verdad.89
19
En las numerosas marchas universitarias del 2000 pude conversar con muchos estudiantes de
90
"Llamamos a salir a las calles en contra de la dictadura fujimorista
asesina de nuestros hermanos de La C antuta, nuestros héroes
universitarios victimas de las balas asesinas de Fujimori-Montesinos
que pretendían acallar nuestra lucha por justicia y libertad"90
"¿S abes qué día es hoy? Hace ocho añ os, Un dla como hoy,
asesinaron a nueve estudiantes y un profesor de la universidad La
C antuta por defender los derechos del pueblo y gritar su desacuerdo
contra la dictadura de F ujimori. Organicémonos y luchemos por
nuestra libertad y recordemos a nuestros hermanos cantuteñ os
asesinados hace ocho añ os? "
"C on su muerte quisieron apagar la hoguera de nuestra lucha; lo
único que lograron fue hacerla arder mucho más luminosa ...
R ecordemos a nuestros compañ eros desaparecidos que defendfan
denodadamente nuestros justos derechos ante la actitud abusiva,
prepotente de las autoridades gubernamentales y universitarias"92
"E n nombre de la coordinadora C antuta Unida, saludamos a los
'Mártires de La C antuta' y reafirmamos nuestro compromiso con la
democracia y �on el espiritu critico que nos ha caracterizado y nos
caracteriza a seguir el apostolado de maestros que creyeron
nuestros hermanos que hoy yacen descansando en el sueñ o de los
universidades privadas y nacionales, quienes manifestaban, por ejemplo, que los estudiantes de L 1
Cantuta y el desaparecido estudiante de la universidad Católica Ernesto Castillo Paez. nunca habían
panicipado ni se habian involucrado en la política universitaria. A simismo, en agosto del 2000, un grupo
de universitarios de la PUCP, l::i U. de L ima, la Cayetano Heredia y U. del Pacifico realizaron una marcha
frente al edificio del Mmisterio de Defensa. Muchos de ellos/as llevaban en sus pechos las fotos de los
estudiantes de La Canrura, de los asesinados en un quinta en Barrios A ltos, de Ernesto Castillo Paez. de
los desaparecidos en la U. del Centro. Como en el caso anterior muchos desconocían la .. historia" y el
contexto específico de esas desapariciones, argumentando que los recordaban para no olvidar a quienes
lucharon por la democracia, la justicia y el estado de derecho en el Perú.
90
V olante del grupo J uventud Popular, convocando para la Marcha de los 4 Suyos.
91
Pinta en un mural de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos.
n V olante del Círculo de Estudios lnterdisciplinarios. El volante titula: "Honor y gloria a los Mánires de
L a Cantuta. L a sangre derramada jamás seráolvidada".
91
justos? "
E ntonces, las actuales "memorias" se convierten en punto de encuentro de
múltiples subjetividades, favorecidos por la búsqueda mayor de la sociedad por
dignidad, justicia y libertad en un momento de crisis política, que posibilita la
refundación del país y la política: "recordar para no repetir".
Tanto para Bal (1999) como para Todorov (2000), la memoria narrativa (no
literal) se diferencia de la traumática por el hecho de que, mientras la primera
elabora narraciones que tienden a ordenar el pasado en una secuencia de
eventos y/o explicaciones más o menos coherentes; en la segunda se trata de
presencias inconscientes, dramáticas y discursivas, sin una elaboración amplia
de lo ocurrido. Los eventos se resisten a una elaboración narrativa más amplia,
y por esta vía se estancan en la memoria literal, imposibilitando su actualidad
emotiva haciendo "del acontecimiento pasado algo insuperable, y al fin de
cuentas sometiendo el presente al pasado" (T odorov 2000:29).
Los estudiantes que ahora recuerdan los sucesos de La C antuta no
manifiestan esa "incapacidad semiótica" de la que nos habla Van Alphen. E llos
sí tienen la capacidad de elaborar y manipular narrativas y discursos, pues al
no experimentar esa dimensión biológica del trauma, pueden trasladarse al
pasado sin mayores tensiones, en su dimensión expresiva, ética y s �lidaria, y
también instrumental, que les- sirvió de emblema de lucha contra el
autoritarismo fujimorista.
E n suma, el paulatino deterioro del régimen fujimorista desde 1996 hasta la
álgida coyuntura del 2000, proporcionaron aperturas políticas en la esfera
pública posibilitando la incorporación de discursos y narrativas hasta entonces
estigmatizadas y/o silenciadas por la "memoria salvadora" del régimen. E sto
demuestra que le hegemonía del discurso dominante, en este caso estatal, es
cambiante, afirmando por un lado su carácter histórico por lo tanto contingente;
9
l V olante de la Coordinadora Estudiantil Cannuo Unida; ¡No a la violación de los derechos humanos!
92
y por otro, que la hegemonía estatal se da en íntima interacción con la
sociedad que la legitima bajo condiciones históricas particulares. E s decir,
estas coyunturas políticas de apertura demuestran "que los procesos de olvido
y recuerdo no responden simple y lineal o directamente al paso del tiempo
cronológico" (J elin 2002:43). Por el contrario, son momentos donde se van
estructurando y seleccionando nuevos relatos del pasado, muchas veces en
pugna y que se articulan con proyectos y expectativas políticas hacia el futuro.
I. Ceremonia de entrega de restos a los familiares, año 1994.
l. Marcha frente a iglesia San Francisco.
•
2. Familiares marchan hasta Palacio de J usticia. 18 de julio de 1994.
J . Familiares en manifestaciones públicas.
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.
-�"t�,.;..;,�;....-�
. . .--. .
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Marcha de protesta frente al local del Congreso de la república, julio 2000.
Familiares en manifestaciones públicas.
L. Familiares en las fosas donde encontraron los restos, 1998 .
. ,
..-.�..
" ., . '
. 1''
..
Ceremonia en las fosas donde encontraron los restos. L a cruz indica la fecha de ubicación.
N. Romería en el cementerio El A ngel, julio 2000.
O. Estudiantes, 1997.
.
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l. Estudiantes, universidad L a Cantuta.
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TALLE R DE DERECHOS KUWJ lOS
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1 fV =
2. Estudiantes PUCP UNMSM
P. Marcha de los 4 Suyos, J ulio del 2000.
l. J uventud Popular: Marcha de protesta en V itarte.
2. Estudiantes sanmarquinos, facultad de CCSS.
93
A modo de epílogo
"... hay quienes imaginan el olvido
como un depósito desierto/una
cosecha de la nada y sin embargo
el olvido está lleno de memoria"
Mario Benedelti
E n perspectiva, La C antuta nos puede servir de pretexto para reflexionar sobre
los cambios en las identidades colectivas de la sociedad peruana post-
violencia, además de compendio histórico de todo lo ocurrido en el último
decenio: impunidad, violencia, recuerdos, muertes, crisis, esperanzas.
R eflexionar sobre la sociedad peruana de la década fujimorista, nos sirve
además para preguntarnos, como sugiere S tern (1999:21) para el contexto
general de la violencia politica, cómo fue posible la coexistencia de distintos
tiempos políticos y tendencias históricas en una misma coyuntura, albergando
el estallido de múltiples crisis generados en distintos momentos de la historia, y
cómo el E stado pudo construirse la autorepresentación de una sociedad
pacífica, sin riesgos ni incertidumbres, y que sin embargo no pudo ocultar el
grado de violencia física y simbólica que la albergaba.
Pero, terminar este informe con un ligero optimismo no puede llevarnos a
negar que hay problemas lrresueltos en la construcción de una memoria más
justa, integrativa y solidaria: el problema de la exclusión sociocultural en un
país donde la experimentación desigual de la ciudadanía, siguiendo la fina
ironía de C arlos Franco (1997), hizó siempre de esta noción una "mentira
verdadera", cubriendo siempre un arco difuso de significados, como puede
desprenderse del relato de R aída C andor, madre de Amaro C óndor, uno de los
estudiantes asesinados: "Me lo arrancaron de ml hogar a mi hijo tan querido, y
todo porque era pobre y no era como queria el gobierno. Me lo arrancaron
porque es distinto a los que tienen dinero en el Perú ... " M Pero a modo de
9" Extracto del discurso en la romería a los estudiantes en el cementerio El Angel enjulio del 2000.
94
contrapunteo, Gisela Ortiz, hermana de Luis Ortiz otro de los estudiantes
asesinados, filtra una señ al de esperanza: "Debemos tener un compromiso
latente, activo, presente. S aber querer a los nuestros no es sólo llorartos, es
hacer justicia por su memoria"."
� Extracto de su mtervcnción en el "Homenaje a los estudiantes desaparecidos por la dictadura",
universidad L a Cantuta, miércoles 18 de julio de 2001.
95
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107
Anexo 1:
C A PTUR A Y E J E C UC ION E X TR A J UDIC IA L DE UN PR OF E S OR Y DIE Z
A L UMNOS DE LA UNIV E R S IDA D E NR IQUE GUZMA N Y VA L L E LA
C A NT UT A
1. E l 17 de julio de 1992, aproximadamente a las 11.30 p.m., miembros del
E jército, entre oficiales, suboficiales de Inteligencia y personal de tropa,
incursionaron en la Universidad E nrique Guzmán y Valle, La C antuta, con la
finalidad de capturar a un profesor y diez alumnos, acusándolos de ser los
autores del atentado con coche bomba en el jirón Tarata de Miraflores.
Después de su ubicación y detención en presencia de varios testigos,
fueron sacados de la UNE y posteriormente ejecutados. La operación se
preparó de acuerdo a los detalles siguientes:
a) S ervicio de Inteligencia Nacional
E l asesor de seguridad y jefe real del S IN, cap(r) V ladimiro Montesinos Torres,
hombre de confianza del Presidente de la R epública, coordina con el general
J uan R ivera Lazo, jefe de la Dirección de Inteligencia del E jército (DINC OT E ), y
dispone la ejecución del plan operativo "secuestro, manifestándole que los
asuntos de detalles los ultime con el general Luis Pérez Documet. Todo esto
como una forma de contrarrestar la semana de terror desatada en Lima por las
huestes del S L entre el 3 y el 12 de julio del 92.
b) C omandancia General del E jército
E l general Nicolás Hermoza R ios, C omandante General del E jército, recibe la
información del jefe de la DINT E y da su aprobación, recomendando no
cometer errores durante la ejecución para evitar consecuencias negativas para
la imagen de la institución, citando como ejemplo el caso de Barrios Altos.
108
e) División de F uerzas E speciales
E l jefe de esta división es el general de brigada Luis Pérez Documet. E ste
convocó al comandante de Infantería C arlos Miranda Balarezo, jefe del B1P N
39 - La Pólvora, quien en esos momentos tenía el control de La C antuta, y
también al comandante de infantería Manuel Guzmán C alderón, jefe del
Batallón de C omandos N 19. E l concepto de la operación militar básicamente
consistía en una supuesta acción de rastrillaje en que se aprovecharía la
presencia de la base militar que ocupa la UNE desde el mes de mayo de 1991.
E sto permitiría el ingreso de una patrulla de comandos, al mando del
comandante Guzmán C alderón y de un equipo de secuestro y ejecución de
agentes de Inteligencia del E jército, al mando del mayor de ingeniería Luis
Martín R ivas. E fectivamente la operación se llevó a cabo de esa manera
siendo testigos de la misma varios estudiantes, profesores y personal
administrativo de la UNE . E l comandante Guzmán Calderón capturó a diez
personas y las entregó al mayor Martín R ivas quién las embarcó en varios
vehículos del S IE y la DINT E , procediendo a abandonar dicho centro de
estudios.
d) Dirección de Inteligencia del E jército
E l general de Brigada J uan R ivera Lazo convoca al coronel de caballería
Federico Navarro Pérez, jefe del Departamento de Operaciones E speciales,
cuyas oficinas quedan en la sección 8-2 de la DINT E , y al mayor Martín R ivas,
J efe de los E quipos de Trabajos E speciales, para ultimar los detalles de la
operación a realizar. Al ig ual que el C omandante General del E jército, el jefe
de la DINTE recomienda al mayor Martin R ivas que evite suceda lo ocurrido en
el "trabajo" de Barrios Altos.
1. E l 17 de julio de 1992, a las 20.00 hrs. Aproximadamente se presenta a la
UNE - La C antuta, el mayor E P Berteli C arazas, S -3 del BIP 39, como quien
hace una ronda de inspección, y alerta al teniente de la BAC (Base de
109
Acción C ívica) instalada en dicho recinto, sobre un trabajo que se iba a
realizar a partir de la medianoche, y por lo tanto se quedaba a acompañ arlo
hasta el término del rastrillaje.
2. A las 24.00 hrs. Aproximadamente, llegó el comandante E P. Guzmán
C alderón al mando de su unidad (BIC N 19), y veinte minutos después hizo
su aparición el mayor Martln R ivas al mando de su equipo de secuestro y
ejecución conformado por agentes del S ervicio de Inteligencia del E jército.
E l comandante Guzmán C alderón se dirigió al pabellón donde estaban
hospedados todos los universitarios y profesores de la UNE , y se procedió
al registro y ubicación de los supuestos terroristas. E sta acción duró
aproximadamente tres h oras.
3. E l 18 de julio, a las 04.1 O aproximadamente, después de detener al
profesor y diez alumnos, el comandante Guzmán entregó a los capturados
al mayor Martín R ivas, quien los hace embarcar en varios vehículos, entre
autos y camionetas tipo C herokee, para luego proceder a abandonar la
Universidad. Debido a que el tiempo apremiaba, toman la Carretera C entral
con dirección a Lima y en plena marcha ordena a los integrantes de su
equipo a ejecutar a todos los capturados. Inicialmente, se coordinó para
enterrarlos en un lugar seguro, pero como el tiempo les jugó una mala
pasada y la luz del alba estaba cerca, cuando se encontraron a la altura de
Huachipa, proceden a enterrarlos en las chacras que quedan al pie de la
carretera R amiro Prialé. Luego se dirigen a sus domicilios, para
posteriormente dar cuenta a su comando.
4. E l 18 de julio a las 10.00 hrs. Aproximadamente, el mayor Martín R ivas da
cuenta del resultado de la operación al coronel Navarro Pérez y éste
informa al jefe de la DINTE . E ste, al enterarse que el trabajo no se cumplió
como estaba previsto, inmediatamente se comunica con el C omandante
General del E jército, el cual manifiesta su inconformidad y nerviosamente
increpa al general R ivera, disponiendo que esa misma noche se traslade
110
los cadáveres a un lugar más seguro para evitar que sean encontrados por
campes inos del lugar, ocas ionando un es cándalo.
5. E l 19 de julio a las 01.30 hrs. Aproximadamente, el mayor Martín R ívas y su
equipo de trabajo se dirigen a la carretera R amiro Prialé y proceden al
tras lado de los cadáveres a un lugar más seguro. Debido a que es te hecho
ha sido denunc iado ante diversos organismos de Derechos Humanos
nacionales e internacionales , inclus ive en el Informe de [Link].-92', hecho
por el Departamento de E stado de E E .UU. no se descarta la posibilidad de
que los cadáveres hayan sido desintegrados para evitar su posible
ubicación.
6. E l 13 de marzo de 1993, en el programa Fuego C ruzado del C anal 9 de TV,
se trató el tema de [Link].; en dicho programa es tuvieron presentes varios
familiares de los universitarios detenidos en la UNE L a C antuta, entre ellos
estaba la esposa del profesor desaparecido. Todos ellos manifestaron que
el general Hermoza R íos les había comunicado que no debían preocuparse
por los detenidos y que ya se había dis pues to que el C omando C onjunto
agilizara las investigac iones para determinar la situación en que se
encontraban.
(Documento firmado por el C OMA C A, entregado al congresista Henry Pease el
2 de abril de 1993. Fuente: De la tierra broto la verdad. C rimen e impunidad en
el caso La C antuta, Aprodeh, Lima, setiembre, pags. 70-72).
111
A nexo 2
DE NUNC IA DE L GE NE R A L R ODOL F O R OB L E S
"E l crimen de La C antuta en el que fueron victimados un profesor y nueve
alumnos de esta Universidad, ha sido cometido por un destacamento especial
de inteligencia que opera bajo las órdenes directas del asesor presidencial y
virtualmente jefe del S IN, V ladimiro Montesinos, y cuyo accionar se coordina
con el S ervicio de Inteligencia del E jército (S IE ) y con la Dirección de
Inteligencia del E stado Mayor General del E jército, pero que es aprobado y
conocido siempre por el C omandante General del E jército.
E ste destacamento estuvo comandado por el Mayor de lng. Martín R ivas.
S antiago E nrique (NA:108521200) quien laboró en la DINTE en 1992 y en
el S IE en 1993.
También estuvo el Mayor de Ingeniería Pichilingúe Guevara, C arlos E liseo
(NA:109829200), en DINTE en 1992 y en el S IE en 1993.
E sa noche el cerco lo realizó la DIF E bajo el mando del general Pérez
Documet, Luis (a) "Tuto" y la irrupción o acción de "golpear" lo realizó el
BIC -19 bajo el mando del Teniente coronel de Infantería Guzmán
C alderón, tres añ os jefe de esa unidad (algo inusual) y comprometido en
problemas de narcotráfico.
También participaron el Técnico de 3'. S osa Dávila (a) "E l chato" (DINTE
1992, S IE 1993); el S uboficial ramos y otro personal auxiliar (técnicos y
suboficiales de Inteligencia) que se juntaban en ese destacamento cuando
ordenaba una "operación especial" el ex capitán Vladimiro Montesinos o,
muchas veces, cuando ellos querían justificar sus increíbles presupuestos
en dólares que se les asignaba al S IN y que dieron como resultado, por
ejemplo, la matanza de Barrios Altos (jirón Huanta), la de los ingenieros de
Huaral y cuando hacían un "trabajito aparte" alquilándose como sicarios en
"ajustes de cuenta" entre narcotraficantes y otros delincuentes.
E l mayor Martín R ivas comandó también el destacamento que en añ os
anteriores asesinó al abogado F ebres en la entrada al túnel de La
112
Herradura-C horrillos.
S i bien estos destacamentos son los ejecutantes, no escapan las
responsabilidades del planeamiento, conducción o control a otros niveles
como la DINT E , general J uan R ivera Lazo y el jefe de las Operaciones
E speciales, coronel Navarro Pérez, F ederico Augusto (NA:105322100), en
DINT E en 1992.
Al conocer en el presente añ o, estos hechos repugnantes, por informaciones
de absoluta credibilidad por parte de oficiales y personal auxiliar del S istema de
Inteligencia, que con gran preocupación veían el descontrol de esta maquinaria
de coacción, chantaje y aniquilamiento, formada por una banda de hampones
uniformados que sirven a los intereses de dos individuos, inescrupulosos
(Montesinos, Hemoza) y que están desprestigiando a nuestro E jército, así
como al contemplar la actitud valiente y admirable de congresistas del C C D de
la oposición, como el S r. Henry Pease, el S r. R óger C áceres y algunos otros
más, a quienes no tengo el honor de conocerlos personalmente, pero a
·quienes respeto y presento mis saludos por su valentía y honestidad,
sentimientos que estoy seguro comparte la parte sana de nuestro E jército, es
decir, la mayoría, decidí hablar con el general de brigada J osé Picón Alcalde,
presidente del juzgado militar donde habían sido denunciados "los que resultan
responsables" de acuerdo a las conclusiones de las investigaciones efectuadas
por el Inspector General del E jército, general de división Víctor Garcia
González. Tenía la convicción que al hablar con el general Picón Alcalde,
compañ ero de promoción mío de la E scuela Militar de C horrillos con quien
hemos servido juntos en alguna oportunidad y quien me hizo padrino de
confirmación de uno de sus hijos, es decir, éramos compadres y amigos,
podría yo contribuir al esclarecimiento de este crimen, a la sanción de los
criminales, de los cómplices y de los encubridores, cautelando a la vez el
prestigio del E jército. Mi contribución debía ser anónima ya que la
responsabilidad de la investigación y el juzgamiento es del general Picón
Alcalde.
113
Me reuní con el general de brigada, el 17 de abril de 1993 y le hablé de su gran
responsabilidad con el E jército y con el país, a lo que él me contestó: "Mira
compadre, la lnspectoría General del E jército ha llegado a la conclusión de que
el E jército ni ninguno de sus miembros tienen participación alguna en este
caso ... Así que yo voy a hacerla larga hasta que la gente se olvide de este
asunto", que la denuncia oficial se debía a un documento apócrifo, anónimo,
sin valor, etc., y que ya había recibido instrucciones precisas del general
Hermoza para evitar que se desprestigie más el E jército. Ante mi insistencia
que no tome este caso tan a la ligera y que asuma su responsabilidad ante la
historia, me prometió que si yo le entregaba algunos nombres por donde iniciar
su investigación y mejor aún si le entregaba algunos documentos escritos, él
profundizaria la investigación. E l lunes 26 de abril de 1993, de 21 a 22 horas,
lo visite en su casa y le hice una narración de lo que me había enterado y de
los nombres que indico en el párrafo 1".
(T exto distribuido a la prensa el 6 de mayo de 1993 por la esposa del
general R odolfo R obles E spinoza).
114
Anexo 3
NUNC A MAS . A NUE V E AÑ OS DE L C R IME N C ANT UT A NO S E OLV IDA.
E tnografía y notas de "campo" del conversatorio y acto artístico en
memoria de los estudiantes de La C antuta, Lima, 19 de julio del 2001, hall
de Derecho, UNMS M.
"Más temprano que tarde sin reposo retornarán los libros, las canciones
que quemaron fas manos asesinas, renacerá mi pueblo de su ruina y pagarán
su culpa los traidores ... ".
C on esta cita de Pablo Milanés, el grupo Integración E studiantil y la
organización de derechos humanos APR ODE H procedieron a convocar a la
comunidad sanmarquina a la jornada cultural "Nunca más. A nueve añ os del
crimen, C antuta no se olvida", a realizarse allende al lugar donde, añ os atrás,
la efigie de un imponente C he Guevara movilizara las sensibilidades y los
sueñ os utópicos de toda una generación. La estatua ya no existe, seria
dinamitada en una intervención policial el añ o de 1988, y, salvo una pancarta
(Generación Patriota. La sangre derramada jamás será olvidada -foto del che
en típico gesto adusto- Presente. C antuta consecuente), no hay otra referencia
alusiva en ninguna otra parte, tal vez por evitar la identificación con la
subversión, tal vez porque hasta el C he Guevara de antes no represente lo
mismo para la nueva Y heteroQénea generación de sanmarquinos.
Una gruesa banderola azul atraviesa de lado a lado la entrada al hall de
Derecho:
"Nunca más - rezan las enormes letras blancas, que parafrasean al mausoleo
existente en la Universidad de la C antuta - C ompañ eros mártires de la C antuta
-continúa el texto, esta vez en amarillo- Presente!!!, - culmina la banderola, con
letras rojas y exaltadas (véase foto 1 ).
115
E s jueves 19 de julio, el día transcurre con la aparente rutina de siempre pero,
a su vez, se respira un clima distinto, tal vez la calma que precede a una
movilización. E s impreciso definirlo, dado que no es precisamente el activismo
proselitista el que se despliega en este evento.
E n la facultad de C iencias S ociales, ubicada a espaldas de la facultad de
Derecho, el C olectivo Amauta también manifestó su punto de vista, mediante
diversos actos performativos: desde una instalación de tres cajas vacias que
llevaban inscritas la siguiente leyenda:
"E n cajas como estas fueron devueltos los restos de los nueve estudiantes de
La C antuta" (foto 2) hasta el empapelamiento de todas las paredes con siluetas
de hombres de lo que parecían ser estudiantes (foto 3 y 4: hasta aquí la
apelación es similar a ta figura que se usó por el grupo Democracia Y a durante
las movilizaciones contra F ujimori); siluetas en blanco que interpelaban de
forma gráfica la violencia desplegada por el E stado, las fuerzas armadas y los
grupos subversivos (todas las siluetas aparecen con puntos rojos que
representan perforaciones de bala efectuadas en pecho, cabeza y/o
extremidades): una apelación al sentido de ausencia, silencio y la memoria de
los diversos hechos violentos que han ocurrido desde hace 20 añ os en nuestro
país, pues todas las figuras contienen inscritos los diversos lugares y fechas
donde fueron encontrados los restos de personas asesinadas en sucesivas y
clandestinas masacres de campesinos y obreros, de mujeres, niñ as y niñ os.
E n la facultad de Derecho, en cambio, no hubo una directa apelación gráfica a
este tipo de reivindicación: visualmente, el caso C antuta predomina como eje y
motivo del evento.
Así, al interior del hall predomina una banderola roja con el siguiente lema:
"C antuta no se olvida. No más impunidad. Integración E studiantil".
E sta banderola preside la ceremonia, y su ubicación clausura la puerta que
colinda con la salida hacia la facultad de C iencias E conómicas (foto 5). Bajo
116
esta banderola se instaló una mesa para los ponentes invitados, y alrededor de
40 sillas y dos o tres carpetas para los concurrentes. Alrededor, las paredes se
hallan cubiertas de lemas y alegorías al tema (foto 6), desde apelaciones de
tipo emotivo e interpelativo:
• Si nos recuerdan por nuestros principios
por nuestra lucha por la verdad
por nuestro amor a la vida ...
Nunca moriremos. C antuta no se olvida ...
• Historia de una barbarie: E sta es una de las pizarras que se
presentaron el día anterior en el evento organizado en la Universidad
de La C antuta, y que historiza el proceso de investigación del caso,
mediante recortes periodísticos del diario La R epública, así como
mediante la exposición de diversas fotos de la Universidad de La
C antuta, y del mausoleo a sus mártires (fotos 7 y 8).
• Dibujos y murales, como un cuadro formado por flores de cantuta
con las fotos de los estudiantes, titulado "C antuta no se olvida .. " y
una roja flor de cantuta emergiendo entre ellos (foto 9); asi como
cintas rojas con los nombres de los asesinados, la ultima cinta
enfatiza: presentes (foto 1 O).
O aún de tipo vindicativo, en contra de la amnistía y de la impunidad:
• A los mártires de La C antuta.
E ste homenaje es un grito de afirmación
en lucha por la vida y la justicia.
No más impunidad.
• Vida, verdad y justicia. C ontra la impunidad.
• C omisión de la verdad. No a la impunidad.
117
Hasta demandas de corte radical:
• La C antuta. Hasta cuando tanta impunidad. ¡Ni olvido ni perdón.
S anción a los culpables!. E n homenaje a /os compañ eros muertos en
el transcurso de esta lucha en contra de este sistema explotador y en
busca de reivindicaciones sociales... ¡V iva la lucha del pueblo!
UNF V. (Todo el cartel es una alegoría a la masacre. A un extremo un
militar de uniforme verde porta un fusil AKM -de facciones similares a
F ujimori, con un cuadro negro que cubre sus ojos- E n el centro y
dominando la escena dos estudiantes, desnudos y con claras
muestras de haber sido golpeados, sangran sobre huesos y
montones de tierra removida. C erca del militar hay dos manos que
surgen de los escombros)
• ¿P or qué no J ugamos a los hermanitos? Uds. hacen de hermanos
trabajadores y yo de hermano empresario. E ntonces yo los exploto y
Uds. protestan y yo llamo a mi hermano militar, los despido y /os
meto presos y los desaparezco, y encima /os llamo subversivos
traidores a la patria. (Un dibujo de tres muchachos conversando, de
ple. E l mejor vestido de ellos es el que hace la proposición. Los otros
lo observan, hurañ os, foto 11)
E s así como alrededor de las seis de la tarde, tras un intenso trajinar en torno a
las pancartas, afiches, fotos y recortes periodísticos diversos (foto 12), -y
-
mientras, se escucha de fondo un cassette de Martina Portocarrero- se dio
inicio a la actividad programada para las 5:30 pm. R eflexiones del caso "La
C antuta", que contaría con la presencia de:
♦ Dr. V íctor C ubas V illanueva (ex-fiscal del caso C antuta /profesor UNMS M).
♦ S r. Y ehude S imon (ex preso inocente).
♦ S r. Heriberto Benitas (abogado de DDHH y actual congresista).
♦ S ra. R aída C andor (familiar de estudiante victima).
Y organizado con motivo de transcurrir otro aniversario de la masacre del 18 de
118
julio de 1992, el crimen de La C antuta. A esta hora el hall se halla parcialmente
lleno de estudiantes y adultos diversos, al parecer familiares de los agraviados.
Todas las sillas están ocupadas y el ambiente aún es parco, dado que mucha
gente se desplaza de forma intermitente, y otros esperan que se inicie la
sesión, mientras observan o conversan indistintamente. La música se mezcla
con el barullo de las voces (foto 13). Finalmente, una estudiante procede a
hablar a través del micro:
"Muy buenas noches, compañ eros estudiantes. Nos encontramos una
vez más aquí, les doy la bienvenida a nombre de la agrupación
Integración E studiantil. Nosotros, compañ eros, hemos pedido hacer este
pequeñ o evento, este pequeñ o homenaje, por que consideramos que
debemos luchar contra la amnesia co_lectiva que lamentablemente, y en
estos últimos tiempos, parece que es característica de nuestro pueblo.
( ... ) E n estos últimos añ os hemos luchado contra lo que es un régimen
dictatorial, pero, ahora creo que debemos empezar la lucha encarnizada
contra la indiferencia y contra la amnesia colectiva, compañ eros.
R ecordemos pues, y pidamos justicia por todas aquellas desapariciones
forzadas, por todos aquellos asesinatos y por todas aquellas violaciones
a los derechos humanos que han ocurrido en los últimos veinte añ os:
en los últimos diez, gracias pues a la dictadura montesinista con su
C omando C olina, y en la década del APR A, obviamente todos
recordamos al comando R odrigo Franco y a todas aquellas muertes sin
causa y sin motivo que se sucedieron. Agradezco nuevamente por su
presencia pues, y esperamos que este pequeñ o mensaje que brindamos
se quede en cada una de sus mentes, y recordemos, y luchemos, y nos
organicemos porque este tipo de actos, este tipo de crímenes nunca
más vuelvan a suceder. Ahora le doy paso al compañ ero que va a
moderar el conversatorio".
"Bueno, ante todo muy buenas noches a todos los presentes, tanto
estudiantes como familiares. Nuestro más sentido pésame, que no seria
tanto pésame, puesto que los compañ eros, de alguna manera, con su
119
ejemplo nos dieron o nos ahondaron en la necesidad, definitivamente,
de seguir firmes en nuestras ideas, de seguir en nuestras críticas ante
tales hechos o cuestiones que definitivamente, como estudiantes, nos
hacen dar una cuestión crítica, una cuestión de alternativa ante
determinadas situaciones. Tal es el contexto pues, que nos envuelve en
la ya mencionada matanza de la Cantuta, o también la matanza de
Barrios altos, 8110 producto necesariamente de una amnesia colectiva,
producto de los medios de comunicación, producto de los regímenes
dictatoriales que básicamente se basan en el hecho de transtorno, en el
hecho de alienación a todos los miembros componentes de la sociedad,
especialmente los más pobres, los más excluidos. E s pensando en
estas necesidades que nosotros hemos hecho este evento
conjuntamente, para darles un ámbito de lo que se trata, el ámbito de
los derechos humanos, el ámbito de respeto a la vida, a la persona, a la
dignidad humana( ... ). Desde ya agradeciéndoles su presencia, el motivo
en si gira en torno a lo que es la reivindicación de los derechos
humanos, que definitivamente, a lo que los familiares, que muchos de
nosotros tal vez no J o hemos pasado, que nos sentimos identificados,
que nos sentimos representados por la causa que es la defensa de la
vida, que es la defensa de los derechos humanos, así que hemos
invitado a familiares y también a grandes personajes presentes, que de
alguna manera han tenido una gran participación en cuanto a estos
temas( ... ).R ecibamos con un fuerte aplauso" (foto 14).
Observamos como Integración E studiantil, luego de explayarse sobre la
necesidad de luchar contra la indiferencia y la amnesia colectiva, pide guardar
orden y silencio para proceder al evento específico, mientras a su vez apela a
una demanda ampliada de ciudadanía y derechos humanos como el verdadero
eje del evento, demanda que no queda muy clara en las diversas imágenes
expuestas en la jornada, no es muy explícita visualmente, como si lo fue en
C iencias S ociales.
120
Tras la exposición de Y ehude S imon, el moderador agrega:
"ellos no han muerto, sino que han pasado como ejemplos, han pasado
como vidas ... y demás palabras que les podamos decir, definitivamente han
pasado a la eternidad, elfos no han muerto, y siguen presentes ahora y
siempre, y esto es un homenaje, como dice en la pizarra, es un grito de
afirmación y lucha por la vida y la justicia, que esa es una necesidad que todos
debemos aspirar, tanto universitarios, trabajadores, madres de familia,
empezando por una buena educación dándoles una buena alternativa a la
vida, y es en esa manera que nosotros organizamos en este evento, y
definitivamente los compañ eros están presentes ahora y siempre, y han
pasado a la eternidad, y los seguirán siendo mientras haya justicia, mientras
haya algo por que luchar, por una sociedad más justa y por una vida mejor".
A continuación, el fiscal V íctor C ubas inicia su exposición tomando lista de los
muertos, e invocando al publico a responder presente, como una forma de
demostrar que los compañ eros estaban presentes efectivamente en el evento:
Marcelino Máximo R osales C árdenas.
¡ Presente!.
Bertila Lozano Torres.
¡Presente!.
R ichard Armando Amaro C óndor.
¡P resente!.
Dora Oyague F ierro.
¡P resente!.
F elipe F lores C hipana.
¡P resente!.
Luis E nrique Ortiz Perea.
¡P resente!.
R obert Teodoro E spinoza.
¡P resente!.
Heráclides Pablo Meza.
121
¡P resente!.
Hugo Muñ oz S ánchez.
¡P resente!.
J uan Gabriel Mariñ os F igueroa.
¡Presente!.
Tras su exposición, C ubas concluye de forma categórica:
-"A los estudiantes asesinados en la C antuta jamás se demostró que
fuesen terroristas, ese fue un acto vil y sanguinario hecho por los
mercenarios del gobierno. Por eso es más doloroso. Y por eso es que la
comunidad nacional e internacional se levantó y eso es lo que permitió
que pudiésemos investigar. Ahora, el ejemplo que dieron ellos, hay que
seguirlo. Y termino diciendo que, nosotros tenemos que repetirnos, una
y mil veces, ni olvido ni perdón. ¡Qué fácil es ahora! Formamos una
C omisión de la Verdad para la reconciliación y para que haya perdón.
Qué fácil. E so es luchar por la impunidad, y en el Perú debemos luchar
conjuntamente por desterrar la impunidad. Y como se ha dicho, acá,
debe haber una C omisión de la Verdad para el esclarecimiento, la
reconciliación, pero una efectiva sanción para quienes violaron derechos
humanos y para quienes lucraron con la corrupción. Muchas graciasH
(aplausos).
Prosigue el estudiante moderador:
MNo más torturas ni asesinatos, no-hay dictaduras ni libres, y en especial
los compañ eros mártires de la C antuta, les aseguro que dirían la
siguiente frase. y espero que la escuchen bien: S e nos recuerda por
nuestros principios, por nuestra lucha por la verdad y por la justicia, y es
a la que nos debemos. Y ésta es ejemplo, y a éste valor y a ésta fuerza
que todos debemos asumir, como estudiantes, como conocedores de
una realidad crítica, como conocedores de una alteración que vaya más
122
allá de las aulas universitarias, que definitivamente varios de los
combativos seguramente lo hubieran hecho y lo están haciendo desde
donde estén, definitivamente la lucha por una sociedad más justa. Y de
una sociedad más democrática, que no ponga simplemente por la
elecciones, y de una sociedad más justa que no ponga simplemente un
Palacio de J usticia, un simple J uzgado procesal. Definitivamente, la
lucha que dejamos es la lucha por la vida, por la justicia," y por el pueblo"
A continuación, es el turno de Heriberto Benítez, abogado del caso La
C antuta, quien distingue tres autores del delito: autores materiales (ejecutores),
intelectuales (planificación y apoyo logístico) y, principalmente, encubridores:
"los que después que se enteraron que esto se produjo, intentaron
sustraer de la investigación penal a estas personas responsables de
estos delitos, aquellos que en el ámbito militar, que en el ámbito político,
que en el ámbito parlamentario y en el ámbito judicial hicieron todo lo
posible para que no se llegara a investigar, para que no se llegara a
identificar a los responsables, para que no se le sancione. Toda esa
complicidad, toda esa red mafiosa de personajes que se lavan la mano
con fe y alegría para salir adelante, todo esos jueces, parlamentarios,
todo esos tribunales militares, todo esos generalotes que se encargaron
de amenazar a los fiscales, de sancionar a los abogados, de
denunciarlos falsamente, de recluirlos en un calabozo en la carceleta de
Palacio de J usticia, amenazándolo con meterlos a un penal en horas de
la madrugada, todos esos responsables tienen que asumir su
responsabilidad y estar en el banquillo de los acusados", Y prosigue:
"Y esto, no significa venganza, esto significa un acto de justicia que
tiene que realizarse en el Perú porque esto se merecen, nosotros
(aplausos espontáneos) lo que ustedes tienen que ser conscientes y
solidarios con los compañ eros de la universidad la C antuta, lo que vivió
La C antuta en parte lo vivieron alumnos de la universidad de S an
123
Marcos, alumnos de la Universidad del C allao, alumnos de la
Universidad de Ingeniería, alumnos de la universidad que por el solo
hecho de protestar, por reclamar sus derechos, por solidarizarse con
esta gente que sufría, eran destruidos de esta manera, eran asesinados,
otros eran desaparecidos y otros encarcelados a pesar de ser
inocentes".
C oncluye con la afirmación de la necesidad de identificar a los responsables y
de sancionar a los culpables, por lo que su crítica sobre los miembros de la
C omisión de la V erdad gira en torno al riesgo de que derive en comisión de la
impunidad bajo la figura de la reconciliación nacional, que encubre las políticas
de punto final.
"S obre este punto de la C omisión, habría que destacar que, si bien
al inicio se siguió con el orden programado, hubo alteraciones en el
orden de los testimonios. Así. R aída C ondor (la madre más
involucrada, junto con Gisela Ortiz en la búsqueda de los
desaparecidos) se expresó de forma emotiva y corta, tras la
presentación del grupo de música ayacuchana. F ue el testimonio
más conmovedor. También habló de forma particularmente exaltada
F lores Muñ oz, hermano del profesor asesinado, quien no figuraba
en la programación, y que hizo una denuncia dirigida al imperativo
de investigar. las ejecuciones clandestinas de campesinos, as! como
el proceso de los presos políticos injustamente encarcelados. C on
estas exposiciones las criticas a la C omisión de la Verdad giraron en
torno a 18 falta de representatividad que se percibía en tanto que
ningún familiar ni persona afectada directamente con las masacres y
las violaciones de derechos humanos era miembro de esta
comisión, y en cambio destacaba la presencia de personas con
antepasados polltlcos de izquierda u oficialista, por lo que la
desconfianza con los probables resultados se exasperaba por
momentos.
124
Podemos observar entonces que hay una demanda de justicia pero que
también hay una profunda desconfianza sobre la forma en que se llevará a
cabo tal intermediación, cuestión que se hará mucho mas aguda a medida que
la discusión de los ponentes gire en torno al papel de la C omisión de la Verdad
en el esclarecimiento y la fiscalización de tales hechos.
E ntonces, si bien a nivel discursivo existe la conciencia de apelar a la memoria
de todas las violaciones de derechos humanos, el conflicto aparece en la
disconformidad con los integrantes de la C omisión de la Verdad,
particularmente frente a Beatriz Alva Hart (ex congresista fujimorista). Así, los
testimonios revelan diversos momentos de esta lucha por la memoria, que en
el caso específico de La C antuta representó una lucha durante nueve añ os, y
un intento de resignificar el hecho en el marco de la transición democrática, y
del imperativo de conformar una C omisión de la Verdad que represente de
forma legitima las demandas de familiares y estudiantes en la búsqueda y
sanción de los autores de tal matanza.
A estas alturas del relato etnográfico, cabe destacar que durante el acto hubo
un creciente malestar generado por el hecho de tener que apelar
constantemente a la conciencia y a la indiferencia de diversos estudiantes que,
por la ubicación poco adecuada del evento (un hall donde necesariamente la
gente se desplaza de forma continua y en horas de clase) parecian por
momento opacar los discursos con el bullicio de su trajinar. S in embargo, hubo
momentos en que el silencio llego a ser total, como durante las primeras
exposiciones (S imón, C ubas, Benítez), particularmente con la descarnada
exposición del proceso de la investigación efectuada por Víctor C ubas.
C oncluida la ronda oficial de intervenciones (aún faltaba R aída C andor), se
procedió a dar inicio al acto cultural, tras la siguiente declaración del estudiante
moderador:
'T odos tenemos una misión, mientras exista la vida, una lucha por la
125
justicia, por la verdad, los compañ eros mártires de C hicago estarán
presentes, y es, en ese motivo les rogamos, ponernos a todos de pie y
dar unos vivas por los compañ eros que siempre seguirán eternos,
firmes, y presentes.
¡C ompañ eros mártires de La C antuta!
¡P resente!
¡C ompañ eros mártires de la C antuta!
¡P resente!
¡C on su ejemplo!
¡V enceremos!
¡C on su ejemplo!
¡V enceremos!
¡A hora!
¡Y siempre!
¡Ahora!
¡Y siempre!"
S eguidamente, en las exposiciones culturales (trova, música andina)
participaron estudiantes sanmarquinos, de la C antuta y de Villarreal, así como
Delfina Paredes y J aime Guadalupe, quienes declamaron a Vallejo y S corza,
respectivamente, y manifestaron su identificación con el dolor de los
familiares. F ueron significativas (en tanto se vinculan con nuestra observación
anterior) las palabras del alumno E duardo García, un estudiante de La C antuta
que también recitó en el evento:
"Lamentablemente, la indiferencia es grande en diferentes
universidades. Ayer, hicimos (un acto) en La C antuta, y también la
indiferencia se observó en los diarios. Mientras nosotros estábamos
haciendo el acto cultural, otros pasaban libremente, sin ni siquiera mirar
lo que hacíamos"
Tras la presentación de la música ayacuchana (con temas como "Maiz", "E l
126
hombre", "Dos palomitas" y "F lor de retama"), una miembra de Integración
E studiantil recrimina nuevamente el bullicio externo porque
"esto no es una celebración sino un homenaje. Para recién empezar a
despertar, para recién empezar a tener un poco de conciencia".
E s en este momento que pide a R aída C óndor que se exprese, tras
manifestarle su plena identificación por su "amor a la verdad", tras lo cual se
desata una serie de aplausos. R aída C óndor expresa lo siguiente:
"E n la lucha, encontré, al doctor C ubas V illanueva, la señ ora Delfina
Paredes. Hay muchas personas que debo de agradecer. Dentro de este
dolor conocí a mucha gente que nos ha apoyado y han podido estar con
nosotros. Y o pensaba que estaba sola, que buscaba un hijo, pero no.
Gente que como Delfina, gente que me conoce, soy una mujer muy
humilde, que en definitiva, y la mujer, vive y vive la vida, pareciera que
yo nomás fuera la madre que tenía un hijo en la universidad, pero no.
Definitivamente. Pero me desperté cuando lo desaparecen a mi hijo,
Armando. Y dentro de todo esto, esta la mano de Dios, que no nos ha
dejado, y siempre está con nosotros( ... ) Agradezco a todos ustedes, por
estar con nosotros, por recordar a los mártires de la C antuta, y que no
se olviden, yo voy a seguir luchando mientras que pueda, mientras que
Dios me de vida, para que una madre no sufra, no busque a su hijo
como lo hice. S i les contara mi vida desde aquél 18 de julio, no les
terminaría de contar. No les puedo decir. Y o levanté muertos, buscando
a mi hijo. S ubía a un edificio de 20 pisos, y me lo bajaba corriendo,
buscando a Armando ¿Dónde estás? (foto 15, se emociona, el tono de
voz se quiebra. La alumna que la presento la abraza en señ al de
solidaridad y de compartir su dolor. Le siguen aplausos)
Gracias por estar con nosotros, gracias muchachos (aplausos).
127
¡C ompañ eros mártires de la C antuta!
¡P resente!
¡C ompañ eros mártires de la C antuta!
¡P resente!
¡Ahora!
¡y siempre!
¡A hora!
¡y siempre!
E l moderador de Integración E studiantil proclama:
"Quiero decirles, a aquellos que nos querían engañ ar, a aquellos que
nos querían vender mentiras, que supo decirles, con su amor de madre,
que no, y que supo reprobarlos con la cara la verdad".
C ontinua la trova y Walter Humala manifiesta:
" la trova, no es solamente una actitud, como un oficio más. E s un oficio
de compromiso. Y espero que después de escuchar las palabras tan
conmovedoras de quienes en realidad sienten en carne propia lo que ha
ocurrido, para muchas otras ni les interese, a ellos quiere dedicarles
este tema".
F inalmente se anuncia y hace su ingreso el grupo de zampoñ as Taqui Marka:
"R eciban el saludo fraterno y solidario de nuestra institución.
compañ eros y compañ eras, a enfrentar, la amarga realidad, y así,
luchar, cada vez más, para que esto no vuelva a suceder. C on su
muerte, nos fue unida la verdad y un rayo de esperanza para aquellas
personas que buscan una sociedad justa y solidaria. Y no dejar que a
diestra y siniestra que perduren hoy los de la década pasada, y aquel
que dice transigir el sentir de nuestro pueblo, venir a representar a él.
128
E ntonces, compañ eros, vengo a decir que, cuando un justo muere,
nunca muere. No solo por uno más, sino muchos, muchos más. Por eso,
ellos serán siempre llama incendiaria en el seno de él, que denunciará
actos de barbarie cometidos por un gobierno representante de minorías
que sólo busca, postrar en la miseria e ignorancia a las grandes
mayorías, actos como en el C allao, Accomarca, Uchuraccay, Barrios
Altos y La C antuta quedaran registrados en la historia, como actos
genocidas de amedentramiento para evitar la justa reivindicación de las
mayorías. Por eso, la lucha debe continuar, debe continuar en aras de
buscar una verdadera democracia. Así, la muerte de nuestros mártires
no será una inmolación en el vacío pues ellos estarán siempre en el
recuerdo vivo de todos. E so es todo compañ eros" (aplausos).
¡C ompañ eros de La C antuta!
¡presente!
¡Ahora y siempre!
¡P resente!
¡V iva la cultura y el arte popular!
¡V iva!
¡V iva la cultura y el arte popular!
¡V iva!
(S e hace una invocación en quechua: el grito de guerra de la agrupación
tTqui Marka).
¡... taquí marka!
¡carajo!
(F oto 16 y 17. S e finaliza con las zampoñ as y se forma una rueda en el
hall con alumnos diversos).
E l homenaje culminó cerca de las diez de la noche, con el grupo de zampoñ as,
que recordaba aquellos añ os en que muchas de las identidades radicales de
S an Marcos y la C antuta danzaban al ritmo de las zampoñ as, las antaras y las
quenas. S onidos que aun parecen permanecer en algunas mentes de
estudiantes.
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UNIV E R S IDAD NAC IONAL MAY OR DE S AN MAR C OS , LIMA, AÑ O 2000.
129
Anexo 4. Cronología del caso L a Cantuta.
Eventos específicos del Caso Cantuta Eventos relacionados del contexto social
21 de mayo mediados de julio
Tras una accidentada veua a la Universidad El periodista César Hildebrandt da a conocer un
Nacional de Educación Enrique Guzmán y documento secreto de las FF A A registrado
V alle (L a Cantuta), Fujimori es rechazado por como Directiva No. 01-CCFFA A -J ICS, donde
los estudiantes. Se dirige posteriormente a la se señalaba que "el mejor subversivo es el
ciudad universitaria de San Marcos, donde subversivo muerto; por lo tanto no se capturarán
recibe el mismo rechazo. prisioneros".
22 de mayo 3 de noviembre
Intervención mili1arizada de ta Universidad "L a E n una vieja quinta del jirón Huanta en Barrios
Cantuta", en horas de la madrugada, A ltos, integrantes del grupo paramilitar Colina
instalándose un destacamento del Ejercito, con asesinan a 15 hombres y un niño en medio de
el pretexto de que dicha Universidad constituía una reunión social. Con dicha matanza se dio
uno de los principales focos de la actividad inicio oficialmente al accionar de dicho grupo.
terrorista en L ima. Cinco de los sesenta internos
que se detuvo ese día serían parte de los 9
estudiantes desaparectdos el siguiente año. En
abril de 1993 el puesto de vigilancia seria 14 y 15 de febrero
desactivado, cuando el Congreso proceda a
investigar los sucesos del 18 de julio de 1992. Paro armado, atentados contra edificios
públicos (SUNA T . embajada USA ) y asesinato
de Maria Elena Moyana, teniente alcaldesa de
V illa el Salvador. a manos de Sendero
L uminoso.
Domingo 5 de abril
En mensaje presidencial, A lberto Fujimcri
declara el inicio del Gobierno de Emergencia y
Reconstrucción Nacional, contando con el
apoyo de las FFA A y el 75% de la población.
Se anuncia la disolución del Parlamento y la
intervención de los gobiernos regionales. el
Poder J udicial, el Tribunal de Garantías
Constitucionales, la Contraloría General de la
República y el J urado Nacional de Elecciones.
L a principal justificación del autogolpe fue que
el Parlamento no aprobara el marco legal para la
nueva estrategia de pacificación.
Mayo
Sendero inicia una ola de represalias tras el
sangriento debelamiento de un motín senderista
en el penal de Canto Grande (del 6 al 9 de
mayo). Entre abril y julio L ima concentraria el
65% de las acciones senderistas.
130
Sala penal.
J ueves 16 de julio 4 de junio
Tras inumpir violentamente en una reunión de A tentado contra el canal 2 en J esús Maria. L a
la A samblea Universitaria de la UNE, el jefe de explosión causó 3 muertos y cuantiosos daños
la base interventora amenaza públicamente al materiales.
profesor Hugo Muñoz y a estudiantes presentes,
a quienes el Servicio de Inteligencia del Ejército
había incluido en una lista de presuntos 16 de julio
senderistas.
21 muertos y cerca de 50 heridos en atentado
sábado 18 de julio con coche-bomba en el distrito de Miraflores, a
las ocho de la noche, por obra de Sendero
Secuestro y posterior asesinato del profesor L uminoso. Simultáneamente se realizaron
Hugo Muñoz y 9 estudiantes J e la Universidad atentados en V illa El Salvador y V illa María del
L a Cantuta, a manos del denominado "Grupo T riunfo, precedidos de un apagón resultado de
Colina", integrado por miembros del Servicio la destrucción de dos torres de alta tensión. A
de Inteligencia del Ejercito. L os hechos se partir de las resonancias del coche bomba en el
produjeron entre la medianoche y las 5 y 15 de jirón Tarata altos mandos militares y oficiales
la mañana. Dada lo avanzado del día proceden operativos del Servicio de Inteligencia Nacional
a enterrarlos a la altura de Huachipa. deciden secretamente ejecutar el operativo en
La Cantuta.
19 y 20 de julio
Por orden del general Hcrmoza, el Mayor (EP) 19 de julio
Santiago Manin Rivas y sus allegados del
Grupo Colina trasladan los restos a un lugar El diario L a República publica una breve nom
más seguro. dando cuenta de las desapariciones del profesor
Hugo Muñoz y de 9 estudiantes de L a Cantuta:
24 de julio Bernla L ozano Torres, Dora Oyague Fierro.
A rmando A maro Cóndor, Felipe Flores
El Rectorado presenta un recurso de habeas Chipana, J uan Mariños Figueroa, L uis Enrique
córpus ante el 11° J uzgado Penal de L ima. Ortiz Perca, Heráclides Pablo Meza, Robeno
Teodoro Espinoza y Marcelino Rosales
A gosto Cárdenas.
Es rechazado el recurso presentado al ! lavo.
J uzgado. Por su pane, Raida Cóndor, madre de
A rmando A maro, presenta recurso de habeas
córpus ante el 14° J uzgado Penal., el cual
declara infundada la pane referida al general
Nicolás de Bari Hermoza, Jefe del Comando 12 de septiembre
Conjunto de las Fuerzas A rmadas. Por su pane,
el Ministerio Público realiza sus propias Captura en L ima de Abimael Guzmán Reynoso.
diligencias, con resultados negativos. lidcr máximo de Sendero L uminoso. En la
presentación pública efectuada dias después.
21 de octubre llevaba en el pecho el número 1509. fecha del
aniversario de la Policía de Investigaciones del
El Presidente Fujimori visita la Universidad. Perú, que de esta forma reafirmaba que la
captura fue obra suya y no de las Fuerzas
Noviembre A rmadas.
Bari Hermoza declara ante el 4to. Juzgado que
se produjo una intervención en L a Cantuta.
Posteriormente se desdeciría. El proceso
terminó poco después, resolviéndose la
improcedencia del habeas corpus según la 6°
131
2 de abril 30 de marzo
De forma imprevista, el congresista Henry L os congresistas Carlos Cuaresma y Fernando
Pease revela, en plena sesión de la Asamblea Olivera presentan una moción ante el Congreso.
Constituyente y ante la negativa oficialista a dar pidiendo el esclarecimiento de las
pase al pedido de esclarecimiento, la existencia circunstancias en que se produjeron las
de un documento firmado por el COMA CA , desapariciones de La Cantuta, solicitando la
donde integrantes de la organización "L eón formación de una Comisión Investigadora.
Donnido"señalaban tanto a los autores y
mandos involucrados, como la forma en que
fueron secuestrados y asesinados los estudiantes
y el profesor. 6 de abril
A bril Se instala una comisión especial para investigar
el Caso Cantuta, a cargo de Roger Cáceres,
Tras la revelación de Pease, la bancada Gloria Helfer, Carlos Cuaresma, Gilberto Smra
oficialista tuvo que aceptar la constitución de y J aime Freundt, estos dos últimos oficialistas.
una Comisión Investigadora. Una de las
primeras medidas fue citar al ministro de 15 de abnl
Defensa, general V íctor Malea y al general
Nicolas de Bari Hermoza. Para entonces, los Bari Hermoza presenta dos denuncias ante el
miembros del grupo Colina desenterraban los fuero militar: una contra los autores del
restos y los trasladaban hasta Cieneguilla, donde documento suscrito por COMA CA
los enterraron luego de quemarlos. (Comandantes, Mayores y Capitanes). y otra
contra los responsables de !os hechos
20 de abnl imputados.
Bari Hennoza se presenta ante la Comisión 21 de abril
afirmando que el Ejército no tuvo participación
en los hechos y que la Inspectoría había llegado Se produce un paseo de tanques por las calles de
a la misma conclusión. Calificó de apócrifo el L ima. Se teme un golpe de Estado.
documento de la COMA CA y acusó, en
pronunciamiento ante la prensa, a la oposición 22 y 23 de abril
de estar coludida con el terrorismo, en un afán
de desprestigiar al gobierno y las Fuerzas Tras un nuevo paseo de tanques. los mandos
Annadas. militares le expresan su respaldo al general
Hennoza, en un pronunciamiento que leyó el
5 de mayo general Rodolfo Robles Espinoza. El propósito
era presionar al CCD para que no siguiera con
El general Hermoza comunicóal Congreso que la investigación del caso La Cantuta. El
el Fuero Militar resolvió no autorizar la malestar era creciente tanto en los medios como
concurrencia de personal militar, prohibiendo en los organismos internacionales de derechos
remitir a la Comisión la relación del personal humanos. Fujimon reconoce en televisión el
involucrado, así como la comparecencia del derecho del CCD a fiscalizar, pero antepone los
asesor presidencial V ladimiro Montesinos. méritos de la lucha contra el terrorismo.
6 de mayo mayo
El general Robles Espmoza, tras asilarse en la Tras denunciar al gmpo Colina. el general
embajada norteamericana, hace pública una Rodolfo Robles y seis miembros de su familia,
declaración que confirmaba la denuncia del incluidos esposa e lujes, parten exiliados a
anónimo "L eón Dormido". A grega que el grupo Buenos A ires. El Ejército decide darlo de baja.
Colina también actuó en la matanza de Barrios mientras Fujimori calificó la denuncia de
Altos y otra serie de ejecuciones, bajo las "antmacional", ratificando su confianza en
órdenes de V ladirmro Montesinos y la Hermoza y Montesinos, a quienes atribuye los
aprobación de Hermoza. logros alcanzados en la lucha antisubversiva.
132
26 de junio 24 de junio
En el pleno del Congreso la mayoría fujimorista L a Comisión Investigadora presenta un informe
apoya el dictamen de minoria suscrito por al CCD. En ella ponía de relieve la dependencia
Freundt y Siura, con lo cual resolvía en favor entre el Presidente del Consejo Supremo de
del fuero militar. Justicia Militar y el Presidente Conjunto de las
Fuerzas A rmadas, y plantea la destitución de
J ueves 8 de julio Hermoza.
Ricardo Uceda, director de la revista Si, solicita V iernes 2 de julio
a la 16° Fiscalia Provincial Penal que verifique
una diligencia de verificación, sosteniendo que L a revista Sí recibe un sobre anónimo con
habrían restos humanos en unas fosas información sobre los desaparecidos. Tras
clandestinas, ubicadas en las quebradas de confirmar el entierro, el jueves 8 denuncian el
Chavilca, en el distrito de Cicneguilla. Se hallazgo al Ministerio Ptiblico y convocan a los
inician las labores de excavación. organismos de derechos humanos y diversos
medios de comunicación.
Silbado !O de julio
Domingo 11 de julio: Censo Nacional
L a policía captura en Comas a presuntos
terroristas. entre ellos a J uan Mallea T omailla, 12 de julio
pastor evangelista.
En primera plana del ntimero 332. el semanario
Julio Sí publica unas fotos de los reponeros en un
paraje de Cieneguilla, titulado "Historia de las
El peritaje demuestra que las tumbas constituían fosas". En su interior aparecía el croquis
un entierro secundario, lo cual reforzó la enviado al director con la ubicación de los
sospecha de que se trataba de los desaparecidos restos.
de L a Cannua. El oficialismo argumentó que
fue obra de senderistas. 14 de julio
22 de julio L a DINCOT E convoca a una conferencia de
prensa. Señalóque capturaron a los senderlstas
L a DINCOT E sindicóa Mallea como autor del responsables del croquis.
plano enviado a Sí. Mallea permanecería en
prisión hasta abril de 1994. 9 de A gosto
V iernes 20 de agosto Maria Isabel Rabinez Briceño. reemplazante del
fiscal encargado de las desapariciones de L a
El fiscal V íctor Cubas dispone que los juegos de Cantuta, se inhibióen favor del fuero militar.
llaves hallados en las fosas sean probados en L a L a fiscal Cléver Chavez seria destituida por la
Cantuta. Estas habian permanecido mes y Fiscal de la Nación, Nélida Colán, por oponerse
medio en los laboratorios de la Dirección de a la inhibición.
Criminalística de la Policía Técnica. Todo
indicaba que as llaves correspondían a J uan 23 de agosto
Mariños y a A rmando A maro Cóndor.
L a fiscal Rabinez remite el expediente al fiscal
4 de octubre César Gá\vez, quien lo envia al Consejo
Supremo de J usticia Militar. En ningtin
Con gran retraso, son enviadas muestras a momento los familiares fueron notificados del
L ondres para la prueba de A DN. proceso.
Fines de octubre 24 de octubre
Ante la evidencia de un maxilar encontrado en Fujimori declara que el fuero privativo había
una fosa, el congresista Siura acude ante el detenido a los denunciados por Robles. Un mes
Colegio Odontológico para desvirtuar tales despuCs revelaría al The New Y ork Times que
pruebas. uno de los detenidos era Martín Rivas.
133
1 de noviembre 2 de noviembre
En el día de los difuntos, los familiares celebran L a revista Sí publica un informe revelando el
una romcria en memona de los desaparecidos. lugar donde se produjo el homicidio y entierro
primario de las victimas de L a Cantuta, en un
4 de noviembre sitio conocido como "fosa del diablo", en el
kilómetro 1.5 de la Carretera Ramiro Prialé, en
El fiscal Cubas ordena el acordonamiento de la Huachipa.
zona señalada como escenario del crimen.
24 de noviembre
L unes 22 de noviembre
Hermoza declara ante la prensa que habria una
Tras diversos hallazgos de ropas y restos sanción severa para los militares culpables del
humanos, se encuentra un cadáver completo, el caso L a Cannua.
de L uis Ortiz.
6 de diciembre
13 de diciembre
L a comisión de derechos humanos del CCD se
El fuero militar amplia la acusación a los delitos entera que el Consejo Supremo de J usticia
de secuestro y asesinato. Militar (CSJ M) habia dictado detención
definitiva contta algunos de los militares
16 de diciembre procesados por el caso la Cantuta. El Ministro
de Defensa, V íctor Malea, confirmó la
V ictor Cubas V illanucva hace la denuncia ante información. Sin embargo, la orden recién seria
el Fuero Comlm, ante el 16° J uzgado Penal. L os expedida el 13 de diciembre.
familiares y la Asociación Pro Derechos
humanos (A prodeh) habian pedido al fiscal que
formalize la denuncia, incluyendo a Montesinos
y varios agentes de mtcligencia. 21 de enero
L a Comisión Investigadora de la Oficina de
Control recomienda la destinación del nuevo
juez provisional, Carlos M:[Link] Chacón Flores.
7 de febrero tal decisión sería adoptada el 25 de enero
del 997.
El fiscal militar T allcdo plantea un recurso de
inhibición contra el vocal Giusti, quien sufrió 28 de enero
un presunto atentado terrorista. Faltando 15
minutos para las once, la mayoria fujimorista L a jueza Elba Greta Minaya falla en favor de
pone a debate un proyecto presentado por el Cubas y Clévcr Chávez. Al acudir al Consejo
congresista oficialista J ulio Chu Mériz Suoremo de J usticia Militar es rechazada por el
general Montalván, de ello infiere que los
8 de febrero militares procesados por el fuero militar no
estaban detenidos.
El proyecto de ley de J ulio Chu fue aprobado
en la madrugada. sin mayor discusión y sin 1 O de febrero
tener dictamen de ninguna comisión. Dicho
proyecto establecía que el caso pase al fuero A lberto Fujimori promulga la discutida L ey
militar. Algunos medios señalaron que el 26291. mas conocida como "L ey Canruta".
verdadero autor del proyecto era el SIN.
febrero
V iernes 11 de febrero
T ras expresar su desacuerdo con la L ey Cantuta.
L a Sala Penal de la Corte Suprema decide la el embajador norteamericano y el senador
aplicación de la "L ey Canruta". Esa tarde el Graham se reúnen con J aime J oshiyama.
expediente del caso es enviado J I fuero militar. presidente del CCD. Por otra parte. el Primer
Ministro, A lberto Bustamante. se niega a firmar
la denominada L ey Canruta.
134
14 de febrero 16 de febrero
El fiscal militar Raúl Talledo acusa ante la Sala A lbeno Bustamante renuncia a su cargo el 16
de Guerra del CSJ M a 6 militares como de febrero, fecha en que la Federación
directamente responsables de crimen en la Internacional de Derechos Humanos denuncia
Cantuta. Sólo eran acusados de abuso de ante la ONU la intromisión de las autoridades
autoridad, secuestro, desaparición forzada, peruanas en el caso L a Cantuta.
contra la administración de justicia y asesinato
del profesor y los estudiantes los mayores V iernes 18 de febrero
Martin Rivas y Carlos Pichilingue Guevara. L a
acusación excluía la participación del Inicio del juicio oral a los acusados del general
Comandame General de Ejército y del SIN. L os T alledo, en un salón del cuartel "Simón
familiares opinaron que era una cortina de Bolívar" a puertas cerradas. No asistieron los
humo para proteger a los autores intelectuales familiares de las víctimas, pues estaba en
de la matanza. tramite un recurso pidiendo la nulidad de la
votación de la Sala Penal.
17 de febrero
L unes 21 de febrero
Estudiantes de la universidad de San Marcos
realizan una marcha masiva desde la Ciudad El tribunal militar ratifica las penas solicitadas
Univeritaria hasta Palacio de J usticia, para los encausados, cambiando la pena de
protestando por la decisión de la Sala Penal de penitenciaria por la de prisión. Ello permitía
transferir el caso la Cantuta al fuero militar. mantener su grado, sueldo y beneficios a Martin
Rivas, Pichilingue y los 4 suboficiales
25 de febrero procesados. Debido a la amnistía. no estuvieron
en prisión ni 20 meses.
L os familiares de las victimas convocan a una
movilización con el lema "No a la Impunidad". 22 de febrero
Unas dos mil personas desfilaron por las calles
reclamando justicia. A l llegar a la sede del Por decisión del Colegio de A bogados de L ima.
Poder J udicial, se encendieron velas y los el doctor J orge A vendaño presentóante la Sala
familiares anunciaron que todos los miércoles de Derecho Constitucional de la Corte Suprema
acudirían frente a aquel edificio, hasta lograr un recurso demandando la declaración de
que se haga justicia. Ese día el diario El inconslitucionalidad de la L ey Cantuta
Comercio publicó una entrevista al fiscal Cubas
V illanueva, donde revelaba que durante las 23 de febrero
investigaciones realizadas fue objeto de
presiones de diferentes tipos y de muy alto L a Unión Europea expresa al gobierno su
nivel. Señaló que eran amenazas de muene y preocupación por el tratamiento del caso L a
que lo acusaban de terrorista. Cantuta.
25 de marzo
5 de mayo
El diario L a República denuncia que la prisión
asignada a los miembros del grupo Colina era L a Sala Revisora del Consejo Supremo de
en realidad era una cárcel dorada. L os J usticia Militar confirma la sentencia dictada el
condenados no estaban aislados, circulaban 3 mayo al grupo Colina, declara inocente al
libremente y gozaban de televisor, bar, suboficial Pedro Suppo Sánchez, y no se
celulares, visitas diarias y bonificación en pronuncia respecto a la autoría intelectual de la
dólares. matanza de L a Cantuta.
mayo junio
L a doctora A na Cecilia Magallanes formaliza Se promulga la L ey de A mnis1ia que indulta
denuncia penal contra elementos del Grupo desde los miembros del grupo Colina hasta los
135
Colma y contra el Jefe del SIN. El 16 J uzgado oficiales encarcelados por la intentona de golpe
Penal de L ima dio inicio al proceso penal. de 1992, así como a los militares que se
encontraban siendo procesados en el fuero
14 y 28 de J umo militar por el dehto de infidencia, al haber
hecho uso de su derecho de opinión para
L a L ey de A mnistía en realidad eran dos leyes: pronunciarse en tomo al manejo del conflicto
la L ey 26479 y la L ey 26492, dictada días bélico con el Ecuador.. Muchos casos de
después, que precisaba que la A mnistía no era crímenes cometidos por personal militar,
revisable en sede judicial, siendo obhgatorin su policial o civil por hechos originados o
cumplimiento. Esto fue debido a que la doctora derivados de la lucha ccntrasubversiva desde
a cargo del 16 J uzgado Penal, A ntonia 1980, y denunciados por particulares, fueron
Saquicuray, decidió no aplicar la ley al caso archivados debido al mandato imperativo de
Barrios A ltos. En represalia es sometida a esta ley. L a ley se aprueba en el contexto de la
investigación. reelección de Fujimori para un segundo período
presidencial, con el 65% de votos a nivel
nacional.
julio
L as encuestadoras A poyo e Imasen muestran
que el 87% de personas entrevistadas a mvel
26 de setiembre nacional desaprueban la amnistía otorgada a los
militares violadores de derechos humanos.
El Presidente del Consejo de Ministros, A lbeno
Pandolfi, y los Ministros del Interior y de
Defensa acuden al Congreso a responder un
pliego interpelatorio elaborado por la oposición, 16 de agosto
donde resaltan la labor del asesor del SIN. Entre El narcotraficante Demetno Chávez
las denuncias hechas a Monlesinos estaba su ("V aticano") acusa a Montesmos de recibir
responsabilidad en las matanzas de L a Canruta y pagos del narcotráfico. A raíz de esta denuncia
Barrios A llos. diversos medios investigan los ingresos del
asesor.
17 de diciembre
El MRTA toma la residencia del embajador de
J apón, reteniendo durante 4 meses a 72
personas como rehenes.
sábado 30 de marzo
A parece el cuerpo desmembrado de la agente de
inteligencia Mariella Barreto. A lgunos oficiales, 22 de abril
entre ellos Rodolfo Robles, denunciaron que
esos crímenes eran producto de la La Operación Chavin de Huántar mterviene la
recomposición del grupo Colina, amnistiado en embajada de J apón. Se ejecuta a los
1995. emerretistas.
6 de abril 28 de mayo
L a agente del Servicio de Inteligencia del Destitución de los miembros el Tribunal
Bjércno (SIE), L eonor L a Rosa, denuncia en un Constirucional que declararon maplicab!e la ley
programa político del canal 2 que fue torturada 26657 "de interpretación auténtica", que
por pane de otros agentes de inteligencia, !os pennitiría la re-reelección de Pujrrnor¡ para el
que a su vez asesinaron a Mariella Barreto. año 2000.
L uego se supo que la agente Barreto hab[a
tenido un hijo en 1993 con el mayor Santiago J unio
Martín Rivas, jefe del Grupo Colina.
Miles de estudiantes universitarios protestan en
136
país por la destitución del TC.
Surge la iniciativa del referéndum por parte de
agrupaciones diversas.
A bril -setiembre
L os medios de comumcación hacen denuncias
periodisticas contra el gobierno, desde el
"chuponeo telefónico", la relación con el
narcotráfico, las cuentas de Montesinos, hasta la
tortura de L eonor L a Rosa y el asesinato de
Mariella Barreto. Ello originaria en setiembre el
despojo del canal 2, así como de la nacronahdad
de Baruh Ichver, presidente del directorio.
febrero
Inicio de "L aura en A mérica", en el canal de
Crousillat, socio de Montesinos.
20 de agosto
En medio de las negociaciones con Ecuador.
Hermoza es relevado del cargo.
27 de A gosto
L ey Siura: El oficialismo vota en contra del
Referéndum. Protestas en todo el país.
30 de setiembre
Una marcha de estudiantes comete vandalismo
en Palacio de gobierno, se presume la presencia
de infiltrados por el SlN.
6 de mayo
Luego de 4 años de evaluación, la Comisión
lnteramencana de Derechos Humanos de la
Organización de Estados Americanos decide Abril
acoger la denuncia interpuesta por la
A sociación Pro Derechos Humanos (A [Link]) y El programa "L a Revista Dommical" ofrece una
los familiares de las victimas del caso L a entrevista a V ladimiro Montesinos y Fujimori.
Canruta. Francisco oberón. presidente de Se hace evidente que los medios están
A prodeh, detalló que el informe de controlados por la dictadura.
admisibihdad llegó a sus oficinas el 11 de
marzo, donde la Comisión se pronuncia sobre la 7 de mayo
compatibilidad de las leyes 26479 y 26492, de
A mnistía, con la Convención A mericana. Sofia Martha Chávez, congresista fujimorista. declara
Macher, secretaria ejecutiva de la Coordinadora a los medios que la decisión de la CIDH es un
Nacional de Derechos Humanos explicóque !as nuevo modelo de dominación imperialista
leyes de A mnistía dictadas el 14 y 28 de junio norteamericana. Además, acusó a las
transgreden la Declaración de V iena, el Pacto organizaciones defensoras de derechos humanos
de los Derechos Sociales y Políticos y la de "pertenecer a una rdeclcgla que ya cayó"
Convención contra la Tortura. pero que se mimetizaba a travéz del trabajo
sobre Derechos Humanos.
ll7
18 de julio J ulio
L aura Bozzo conduce el especial "Felíciano: el Captura de Fehciano, desarticulación de
final de la historia". La conductora de talk Sendero Rojo.
shows comenta que Fujimori pasaráa la historia
como el artífice de la pacificación. Diciembre
El diario L iberación descubre millonaria
declaración jurada de Montesinos, pero la
denuncia seria archivada en enero del 2000.
6 de marzo
En interrogatorio de la CIDH, el general Raúl
Talledo y el coronel J osé Balarezo, este Ultimo
fiscal y secretario del CSJ M en el caso L a
Cantuta, admiten que cuando se efectuó la abril-mayo
masacre existía una base militar al intenor del
recinto universitario. A demás, sus testimonios Elecciones generales. El candidato T oledo
demostraban que el crimen fue parte de un denuncia fraude y renuncia a participar en
operativo militar, en el que funcionó la cadena segunda vuelta. L os observadores
Jerárquica castrense, con lo que . la internacionales se retiran
responsabilidad mvo!ucraría al entonces jefe de
la Segunda Región Militar, J ulio Sa!azar
Monroe, al ex titular del Comando Conjunto
Nicolás Hennoza Ríos, y al asesor del Servicio 28 de julio
de Inteligencia Nacioual V ladimiro Montesmos.
Fujimon juramenta en Palacio de Gobierno. en
16yl8dejulio la calle se produce la Marcha de los 4 suyos.
Infiltrados contratados por el SIN provocan
L os familiares de los asesinados realizan un incendios y el derrumbe del Banco de la
acto recordanono en el cementerio El Angel y Nación, ocasionando 6 muertes
una misa de honras en la Iglesia Recoleta de la
Plaza Francia.
octubre
setiembre-octubre
En las primeras semanas de octubre se difunden
vanos reportajes televisivos sobre .el caso vídeo K ouri - Montesinos. Fuga del asesor.
Barrios A ltos, L a Canrura, y aparecen múltiples
denuncias de asesmatos del grupo Colma, como Noviembre
la muerte del dirigente sindical Pedro Huillca.
Censurada la presidenta del Congreso, Manha
Hildebrant. V alentin Paniagua juramenta como
nuevo Presidente del Congreso, y restituye a los
magistrados destituidos del TC El Presidente
Fujimon parte de Brunei a J apón en viaje sm
retomo, renunciando el 20 de noviembre.
siendo destituido por mcapaczdad moral por el
Congreso de la República.
138
miércoles 14 de febrero febrero
L os familiares de L a Cantuta expresan su En entrevista publicada en la revista Caretas, el
indignación por las declaraciones del animador cantante y animador televisivo Raúl Romero
Raúl Romero ante las puertas del canal 5, confesó haber se reunido cinco veces con el
exigiendo que saquen su programa de las asesor Montesinos. A seguró que este le ofreció
pantallas. El domingo 11, un grupo de jóvenes un millón quinientos mil dólares por apoyar al
manifestantes lo abuchearon arrojándole gobierno e incluir una canción por la Paz en sus
monedas y huevos a su vehículo, del cual no conciertos. A firmó que los crímenes de L a
pudo salir para presentarse a una entrevista en el Cantuta y Barrios Altos se justificaban porque
programa "Panorama". A lgunos admiradores de eran "precios a pagar".
Romero manifestaron su decepción con el
cantante, el cual admitióestar arrepentido. 22 de febrero
El ministro Diego García Sayán anuncia que el
18 de julio gobierno peruano llegó a un acuerdo con la
CIDH para solucionar más de la mitad de los
A nueve años de los sucesos, tres arbustos de la casos de violaciones de DDHH en Perú, de un
flor "L a Cantuta" fueron sembrados por los total de 258 casos que se tramitan ante el
familiares de las victimas en la zona sierra del tribunal continental, incluídos la matanza de L a
Parque de las L eyendas en L ima. Francisco Cantuta y la denuncia de L eonor L a Rosa.
Soberón, presente en la ceremonia, manifestó
que los 4 mil desaparecidos de los últimos 20 3 de mayo
años deben ser materia de investigación de la
Comisión de la V erdad. Posteriormente se Por iniciativa de la legisladora Anel Townsend,
desarrolló una romería al Mausoleo Mártires de se instala en el Congreso una subcomisión
L a Cantuta, en la sede de la Umversidad en investigadora para investigar los vínculos de
Chosica, y en la noche una misa en la Iglesia L a Fujimon en el caso L a Cantuta.
Recoleta en la plaza Francia.
14 de mayo
19 de julio
Heriberto Benítez solicita al CSJ M dejar sin
Romeria en el cementerio El A ngel. También se efecto excarcelación de asesinos de L a Cantuta,
desarrollóun acto artístico en la Universidad de en cumplimiento de la sentencia de la CIDH.
San Marcos, en el hall de Derecho.
4 de junio
28 de noviembre
Durante el gobierno de transición de V a!entin
V oceros de la fiscalía afirman que Corte Pamagua se publica el Decreto Supremo No.
Suprema y J usticia Militar impiden denunciar a 065-2001-PCM que crea la Comisión de la
culpables del caso L a Cantuta porque se V erdad para investigar los hechos y
mantiene competencia del fuero castrense, que responsabilidades de las violaciones de
absolvía a Montesinos y Hermoza Ríos. Señalan derechos humanos ocurridas entre mayo de
que la única posibilidad que el caso sea revisado 1980 y noviembre del año 2000.
es cuando la CIDH resuelva que el fuero militar
es incompetente para investigar y sancionar 23 de junio
delitos comunes, lo que podrásuceder dentro de
dos años. Captura de V ladimiro Montesmos tras 9 meses
de búsqueda, a manos del equipo que años antes
capturó a A brmael Guzm3.n.
28 de juho
En ceremonia simbólica, A lejandro Toledo
asume la Presidencia de la República
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garantias para periodistas
de "SI", familiares de los
desaparecidos y 3 testigos
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-· -- · ·· ■Oposición califica dedeinfamia que también se incluya a
matanza de La Cantuta
responsables
Ahora por peculado
Otro. juicio a
L uis Cáceres
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V elásquez
¡V uelve vivo, por iavor!
Con la usundn.d dt que vo/urd u �., a sus urt.r q,.,,,,J ,,. /11r.�11 ,fr
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